Tomando un descanso de los estudios para ayudar a la humanidad

Publicado: 28 enero 2005 0:00 CET

Yoshi Shimizu

Sentados en el patio de la Cruz Roja Indonesia y las oficinas de la Federación Internacional hay 16 estudiantes.
Provienen de diferentes partes de Indonesia: Palang, Java oriental, Yakarta y Sulawesi. Son pocos los que alguna vez habían estado en Banda Aceh.

Se trata de voluntarios de SATGANA, siglas con las que se identifica el equipo de preparación para desastres, elemento clave de la respuesta de la Cruz Roja Indonesia al devastador tsunami que costó la vida a más de 200.000 personas.

Lo que han visto estos jóvenes en las últimas semanas supera todo lo que alguna vez hayan visto en su vida y todo lo que pudieran haber imaginado. “Esto supera completamente todo lo imaginable”, señala Aris Budiman, estudiante de psicología de 20 años, sentado en el piso del almacén.

A diario, indica, él y sus compañeros voluntarios de la Cruz Roja Indonesia encuentran a personas que sobrevivieron al tsunami y que ahora están padeciendo las consecuencias de su traumática experiencia.

El viernes 21 de enero, día feriado de Hari Raya Idul Adha, la mayoría de las personas no trabajaban, pero los voluntarios de la Cruz Roja Indonesia sí. Los equipos se turnan en sus tareas para poder responder a los llamados de ayuda.

Pronto se acercan siete de los miembros del quipo, todos tienen alrededor de 20 años. Setiawan estudia ingeniería, Yuan, quiere ser maestro y Muji, la única mujer, aspira a convertirse en contable. Akhmad estudia estadísticas, Mirza, de Yakarta, estudia dirección de empresas y Otgman, al igual que Setiawan, estudia ingeniería. También está Hamza, que estudia leyes. “Estoy completamente estresado”, afirma, y todos se echan a reír.

Bromean acerca de lo bueno de tomarse un receso durante sus estudios, pero todos están de acuerdo en que la principal razón por la que están allí es que están consagrados a la labor de la Cruz Roja.

Los equipos llegan a Banda Aceh a trabajar durante un período de tres semanas, tras lo cual regresan a su casa y son reemplazados por otro equipo. Este equipo llegó el 10 de enero.

Hay varios equipos trabajando al mismo tiempo y todos realizan tareas diferentes. Se turnan para hace guardia en la distribución de artículos de socorro en cualquier momento del día, o para ir por la mañana a recoger cadáveres en las zonas más afectadas.

Pocos habían visto un cadáver en su vida, sin embargo, el día antes, este equipo ha recogido 106.

“El primer día que tuvimos que hacerlo fue muy difícil. Jamás me hubiese imaginado, ni remotamente, algo semejante. La primera noche seguía recogiendo cadáveres en sueños”, afirma Aris Budman.

Todos los voluntarios de la Cruz Roja Indonesia tienen acceso a apoyo psicológico y lo utilizan, señalan, pero también comparten lo que piensan con otros miembros del equipo.

Sin embargo, a pesar de los desafíos a los que deben enfrentarse, no dudan en que volverían a hacerlo si debieran. “Creemos que la labor que estamos realizando aquí es muy importante, incluso cuando en ocasiones tenemos que hacer frente a situaciones difíciles”, coinciden.


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