Tras el tsunami se abre una posibilidad de cambio en las Islas Salomón

Publicado: 16 abril 2007 0:00 CET

Rosemarie North of the International Federation on Vella Lavella Island, Solomon Islands

Los voluntarios de la Cruz Roja de las Islas Salomón fueron los primeros en prestar socorro de emergencia en el pueblo de Jay Hong en la isla de Simbo, tras los devastadores terremoto y tsunami del 2 de abril que se cobraron la vida de siete vecinos y destruyeron docenas de casas de la zona.
Esa visita decidió a Jay, dibujante gráfico, a sumarse a los voluntarios de la Cruz Roja.

“Las cosas materiales pueden desaparecer en cinco segundos”, comenta a bordo de un bote de socorro de la Cruz Roja que se dirige a la isla de Vella Lavella.

"Aquí no tenemos muchas cosas, por lo tanto, lo mínimo que se pierda en un desastre causa mucho estrés”, prosigue y añade que cuando va a los pueblos afectados para evaluar las necesidades siente que está haciendo algo que vale la pena.

"Es un buen sentimiento ayudar a la Cruz Roja… en lugar de querer acumular cosas materiales, decidí trabajar para la Cruz Roja."

Seguir delante

El bote de socorro ancla en una bahía de Vella Lavella. Una mujer del pueblo de Tiberius se acerca en una piragua y Jay sube.

La mujer conduce a Jay y los demás integrantes del equipo de socorro por un empinado sendero de colina. Jay reúne a los vecinos a la sombra y les tranquiliza diciendo: “Están vivos y están bien. Estas cosas suceden. Ahora, debemos seguir adelante.”

Jay toma los formularios y empieza a apuntar datos sobre el número de habitantes y sus edades, salud, vivienda, agua, suministro de alimentos y otras necesidades. Una vez que termine, otros voluntarios de la Cruz Roja descargarán bolsas de 20 kilos de arroz, bidones y otros suministros de emergencia.

Mientras Jay prosigue con su evaluación, las mujeres del pueblo llevan al grupo de especialistas en gestión de desastres de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja a dar una vuelta por este pueblo situado en el flanco de una colina. En el suelo de la cresta de la loma hay enormes hendeduras.

Riesgo de enfermedades

A Victoria Fray, técnica en agua y saneamiento, que es de Nueva Zelandia y forma parte del equipo de la Federación Internacional, se la ve preocupada.

"Cuando vuelva a llover copiosamente, el agua se filtrará por esas hendeduras y podría causar desprendimientos”, señala.

Esas son malas noticias para Tiberius donde las casas se extienden por el flanco de la colina.

Rosemary Vaka, otra vecina, lleva al equipo hasta su casa que está en muy malas condiciones. En la casa de su hermana, que está cerca, un tanque de agua fue arrancado de su soporte y sólo quedaron añicos azules.

Debido a eso, el tanque del cuarto de baño de su casa no funciona. Muchos otros baños también están dañados y, entonces, la gente baja a la playa a hacer sus necesidades. Victoria dice que eso es riesgoso.

"Si la gente nada en el mismo lugar donde defeca podría contraer enfermedades como el cólera, o si alguien tiene diarrea y va al océano, pone en riesgo a los demás”, explica.

Construir mejor

La visita hace reflexionar a Victoria sobre los programas a más largo plazo que podría llevar a cabo la Cruz Roja local.

A pesar de la tragedia, en algunos casos, los desastres ofrecen la posibilidad de cimentar comunidades más seguras a largo plazo, pues abren la puerta a mejoras en esferas tales como agua y saneamiento, reconstrucción y atención de salud.

"Esta podría ser verdaderamente una buena oportunidad de encontrar soluciones de base comunitaria, si la gente se reúne con colaboradores de la Cruz Roja a fin de conocer los distintos riesgos para la salud a los que está expuesta en su pueblo”, añade Victoria.

Entonces, los vecinos propondrán soluciones viables para mejorar la situación.

"En ningún caso construiremos letrinas nuevas sin que la comunidad participe y haya aceptado que son una solución viable y duradera”, afirma Victoria.

"La gente tiene que decidir por sí misma cuales son sus prioridades porque, en caso contrario, nunca las usará.”

Además de prestar socorro de emergencia, la Federación Internacional y la Cruz Roja de las Islas Salomón están elaborando programas a más largo plazo para ayudar a los habitantes a recuperarse del terremoto y el tsunami devastadores que dejaron un saldo de 35 muertos y 9.000 desplazados.


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