Kirguistán: Hacer frente a la tuberculosis

Publicado: 23 marzo 2009 0:00 CET

Amanda George, British Red Cross, in Kyrgyzstan

En la Escuela Nº 20 de la ciudad de Bishkek, Sooronova, enfermera de la Media Luna Roja de Kirguistán, se dirige a una clase de entusiasmados niños de ocho años: "Debemos hacer frente a la tuberculosis todos juntos", explica. "Los médicos no lo pueden hacer todo, tenemos que empezar a informarnos sobre la tuberculosis en la escuela."

Sooronova forma parte de un grupo de enfermeras de la Cruz Roja/Media Luna Roja que trabajan en el marco de un programa de reducción del estigma asociado a la tuberculosis. En una sesión de una hora, enseña a los niños a reconocer los signos de tuberculosis y comprueba sus conocimientos a través de una serie de juegos interactivos en los que los niños abordan dinámicamente las cuestiones correspondientes.

Cuando pregunta a Aiday si tiene miedo de contraer tuberculosis, la niña responde:"Yo sigo un estilo de vida saludable y sé que la tuberculosis puede curarse, así que no tengo miedo." Parece que Sooronova ha conseguido transmitir el mensaje a los niños.

Concienciar

Los niveles de pobreza en Kirguistán superan notablemente los de muchos países desarrollados y en desarrollo, aspecto que exacerba los problemas de salud. De acuerdo con el Centro Nacional de Estadística, en 2007 la incidencia de tuberculosis ascendía a 109,7 casos por cada 100.000 habitantes, y la tasa de mortalidad por esta enfermedad a 9,7 por cada 100.000. Aunque estas cifras son inferiores a las de 2005, siguen siendo enormemente preocupantes.

El programa de tuberculosis de la Cruz Roja/Media Luna Roja, establecido por AstraZeneca a través de la Cruz Roja Británica, conciencia respecto de esta enfermedad impartiendo clases en las escuelas, distribuyendo folletos en mercados y lugares de trabajo y difundiendo información por radio.

El aspecto educacional del programa está respaldado por la observación directa del tratamiento de los enfermos de tuberculosis por parte de enfermeras visitadoras de la Cruz Roja/Media Luna Roja, que ayudan a los pacientes a observar el tratamiento y proporcionan información a los familiares de éstos. Los resultados son impresionantes: la tasa de cumplimiento del tratamiento ha alcanzado un 91 por ciento, mientras que la cifra proporcionada por el Ministerio de Salud kirguís es del 85 por ciento.

Un problema social

Roza Shayakhmetova, secretaria general de la Media Luna Roja de Kirguistán, explica: "La tuberculosis no sólo es un problema médico, es también un problema social. La situación social actual en el país contribuye a la propagación de la enfermedad."

La Media Luna Roja de Kirguistán está trabajando por abordar este problema mediante la concienciación, la movilización social basada en la comunidad e iniciativas de comunicación, a fin de combatir el miedo y la información errónea en torno a la tuberculosis. El enfoque social para luchar contra la tuberculosis es complementario al enfoque de salud adoptado por el Estado, y la Sociedad Nacional mantiene una excelente relación con el Ministerio de Salud del país.

"Actuamos allí donde el Ministerio de Salud tiene más difícil acceso, ayudando a alcanzar a las poblaciones más vulnerables", comenta Shayakhmetova. "Lo que nos hace diferentes es que queremos situarnos en el mismo nivel que nuestros pacientes. Deseamos ser sus amigos."

Hacer frente al estigma

Si bien la tuberculosis es curable, el estigma que sufren quienes padecen esta enfermedad es asombroso. Jelena, doctora especializada, trabaja desde hace siete años como enfermera de la Media Luna Roja en la ciudad de Kara Balta.

"Las personas tienen miedo de perder su trabajo y de que sus parientes se distancien de ellas si se descubre que tiene tuberculosis", comenta y añade que el estigma está tan generalizado que incluso a su propio hijo le disgusta que trabaje con pacientes con tuberculosis."

"Algunas personas tienen tanto miedo de ser estigmatizadas que cuando vuelven al trabajo mienten acerca de la enfermedad por la que han estado ausentes. Algunas, antes que decir que han tenido tuberculosis, ¡prefieren decir que han padecido sífilis!"

El caso más conmovedor que recuerda Jelena es el de una mujer de 76 años a la que se diagnóstico tuberculosis y que estuvo hospitalizada durante un mes. "Estaba tan angustiada por haber contraído tuberculosis que quería suicidarse tirándose por el balcón del hospital. Ayudarla a superar la enfermedad y a entender que ella no había hecho nada mal es una de las experiencias más gratificantes que pueda recordar."

Apoyo psicológico

Rassoha, de 31 años, tiene tuberculosis. Vive con su hijo Rachid, de 13 años, en Kara Balta, en el quinto piso de un bloque de apartamentos. "Cuando averigüé que tenía tuberculosis sufrí un gran shock y estuve muy deprimida, pues siempre había pensado que esta enfermedad es incurable", comenta. "Tenía miedo de que también mi hijo la contrajera y de que ambos podríamos morir."

"El día en que Jelena, una enfermera de la Media Luna Roja que vive en mi barrio, comenzó a visitarnos, las cosas empezaron a mejorar. Nos trajo paquetes de alimentos que nos ayudaron mucho; pero incluso es más importante el apoyo psicológico que me brinda. Después de hablar con ella, siempre me siento más positiva y fuerte y pienso que las cosas no van tan mal."

Y añade: "No sé cómo habría sobrevivido si la Media Luna Roja no hubiese estado ahí".

Cuando se le pregunta si está esperanzada respecto del futuro, Rassoha muestra por primera vez una amplia sonrisa. "Es tan bueno saber que las personas se preocupan por uno", comenta. "Ya casi he concluido mi tratamiento. Ahora tengo esperanzas para el futuro."


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