Moldova: De la sequía a las inundaciones

Publicado: 24 septiembre 2008 0:00 CET

Joe Lowry, Federation representative for Belarus, Moldova and Ukraine

La oscura tierra moldova puede estar resquebrajada en la superficie pero debajo el suelo castigado por el sol sigue siendo poroso y está empapado. El mes pasado, el agua de las inundaciones aún no habían remitido completamente y en el profundo sur de este Estado minúsculo, un nuevo lago brilla en el cuenco de un valle. Los viñedos y maizales arruinados dan el primer testimonio de la ferocidad de las inundaciones.

El siguiente se ve en las casas de una pintoresca calle rural. Al menos una docena, en el espacio de medio kilómetro, simplemente se derrumbaron, los techos, que se vinieron abajo cuando las paredes cedieron, recuerdan a un animal echado y agonizante. Bienvenidos al pueblo de Pocuri.

Decir que Moldova tuvo un año difícil sería quedarse corto. Hace 12 meses se hablaba de la sequía, de racimos “hirviendo en las viñas”, de animales diezmados y de semillas consumidas. Por toda Moldova y alrededores abundan los cursos de agua pero ninguno corría allí donde era necesario y en el momento oportuno.

Luego, a fines de julio, el Prut y el Dniester, los dos ríos fronterizos de Moldova, desbordaron. Los muros de los diques y canales de riego cedieron a la fuerza de las aguas y se derrumbaron. Se perdieron pocas vidas pero miles de personas se vieron duramente afectadas por ello, en el país más pobre de Europa.

La Cruz Roja Moldova agotó sus existencias de suministros de socorro y solicitó ayuda internacional. La Media Luna Roja Turca (MLRT) y el gobierno francés, entre otros, respondieron de inmediato a ese llamado. La MLRT envió cuatro camiones cargados de mantas, colchones y raciones de alimentos; por su parte, el Gobierno de Francia donó dinero en efectivo localmente para adquirir más raciones de alimentos, artículos de higiene, ropa de cama y filtros de agua.

La Federación Internacional hizo un llamamiento por más de 1.000.000 de francos suizos en favor de Moldova y Ucrania –su vecino más grande, donde también hubo graves inundaciones– para asistir a 30.000 damnificados de Moldova y Ucrania occidental. Las operaciones de ayuda proseguirán hasta el invierno pues muchas familias se quedaron sin reservas de alimentos y también necesitan mantas, ropa de cama y ropa de abrigo.

Hasta la fecha, se ha cubierto 54% del llamamiento; la operación de socorro está en plena marcha y Davit Macharashvili, jefe de operaciones de la Federación frente a las inundaciones en Moldova y Ucrania, confía en que el grueso de los suministros llegará a los damnificados antes que despunte el invierno.

Con un soplo otoñal ya en el aire, las Sociedades de la Cruz Roja de Moldova y Ucrania corren contrarreloj.

“Ya se distribuyó gran cantidad de ayuda tanto aquí como en Ucrania. Tratamos de llegar lo más cerca posible de las zonas afectadas, lo que permite ganar tiempo, estimular la economía local y ofrecer a las filiales de la Cruz Roja y, por ende, a las comunidades locales, una mayor posibilidad de indicar qué es preciso distribuir, cuando y a quién”, señala Davit.


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