Prevención de una segunda crisis: las necesidades sanitarias se extienden más allá de las fronteras de Ucrania, advierte la IFRC

At a train station in Zahony, on the border of Hungary and Ukraine, Hungarian Red Cross doctors and nurses are receiving support from the Spanish Red Cross and IFRC teams to provide much-needed healthcare for people on the move.

En una estación de tren de Zahony, en la frontera entre Hungría y Ucrania, el personal sanitario de la Cruz Roja Húngara recibe el apoyo de los equipos de la Cruz Roja Española y de la IFRC para prestar la tan necesaria asistencia sanitaria a las personas desplazadas.

Foto: IFRC/Nora Peter

Budapest, 9 de junio de 2022 - A la sombra del conflicto en Ucrania está surgiendo una crisis que se extiende más allá de las fronteras del país. El sistema de salud ucraniano, ya estresado, se tambalea bajo el peso de las expectativas y las necesidades médicas mientras la gente sigue huyendo de las zonas de conflicto en busca de seguridad. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) trabaja sin descanso para atender necesidades mucho mayores que las que se ven a simple vista.

"Sabemos que es posible prevenir una crisis secundaria, pero ninguna organización o entidad puede hacerlo sola", dijo Xavier Castellanos Mosquera, Secretario General Adjunto de la IFRC.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 290 centros de salud de toda Ucrania han sido dañados o destruidos durante el conflicto. Más de 1,4 millones de personas carecen de agua corriente en todo el este de Ucrania, mientras que la UNOCHA informa de que otros 4,6 millones de personas en el país corren el riesgo de perder el acceso al agua corriente, lo que supone un riesgo creciente de enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea acuosa aguda. La falta de electricidad hace imposible que los esfuerzos de tratamiento de agua y saneamiento sean efectivos.

Los sistemas sanitarios de los países vecinos inmediatos, como Rumanía, Bielorrusia, Hungría y Moldavia, ya estaban sobrecargados antes del conflicto debido al COVID-19. Aunque cada país está prestando apoyo sanitario a un mayor número de personas, esto puede desviar valiosos recursos sanitarios de las personas que aún se están recuperando de los impactos del COVID-19. El gran volumen de necesidades sanitarias actuales y futuras a medida que el conflicto continúa requiere recursos adicionales.

"La falta de suministros médicos, de personal sanitario y de infraestructuras críticas crece día a día", dijo Nick Prince, delegado de Salud en Emergencias de la IFRC. "Los millones de personas que han emigrado a la zona occidental de Ucrania y a los países del este de Europa corren un riesgo elevado de contraer enfermedades infecciosas, dadas las condiciones de vida de hacinamiento, el acceso limitado a refugios, el estrés nutricional y la exposición a los elementos."

Además de estos factores, las personas que se desplazan se ven obligadas a retrasar el tratamiento de enfermedades crónicas ya existentes, como la hipertensión, la diabetes y el cáncer, y, a falta de vacunas que alcancen los umbrales de seguridad -incluida la del COVID-19-, existe una gran probabilidad de que vuelvan a aparecer enfermedades prevenibles por vacunación. Ucrania también tiene una de las mayores cargas de enfermedades infecciosas crónicas de Europa, en particular el VIH y la tuberculosis, lo que supone un enorme riesgo no sólo para los propios desplazados, sino también para el sistema sanitario ucraniano una vez que regresen.

"La Cruz Roja hace un llamamiento a los gobiernos y a la comunidad internacional para que proporcionen fondos para un acceso inclusivo a los servicios de salud y a las vacunas, a las pruebas y al tratamiento, al agua potable y a la salud mental y al apoyo psicológico a largo plazo", dijo Castellanos Mosquera.

En Úzhgorod (Ucrania) -donde han huido unas 100.000 personas de las zonas devastadas por el conflicto, lo que ha duplicado la población de la ciudad- se abrirá este mes un centro de salud de la Cruz Roja para tratar las necesidades de atención urgente y primaria de forma gratuita para todos los pacientes. Es el primero de este tipo en la zona. En colaboración con las autoridades locales, la clínica pretende atender a las personas necesitadas durante años. La Cruz Roja Ucraniana tiene casi una docena de equipos sanitarios móviles en el país, y otros más en camino, y está prestando apoyo psicosocial y de salud mental a las personas que se han visto obligadas a huir. Además, hay alimentos, artículos para bebés y de higiene a disposición de quienes los necesiten.

En Moldavia, los equipos de la Cruz Roja se están preparando para instalar más estaciones de lavado de manos y continúan distribuyendo kits de higiene. El acceso al agua potable -el principal mecanismo de prevención de enfermedades- sigue siendo una prioridad. Los voluntarios de la Cruz Roja de toda Europa del Este también se están integrando con los equipos que distribuyen dinero de emergencia a las personas que han huido de Ucrania para garantizar que tengan acceso a recursos e información sanitarios fundamentales.

En Hungría, la Cruz Roja Húngara, con el apoyo de Cruz Roja Española, ha establecido puestos de salud en los cruces fronterizos para prestar primeros auxilios, atención primaria de salud, apoyo a la salud mental y ayuda de emergencia a las personas que llegan en tren desde Chop, Ucrania.

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