Hungría

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Superando barreras: Las clases de idiomas de la Cruz Roja ayudan a personas desplazadas de Ucrania a abrir las puertas a una nueva vida.

La inseguridad financiera, el desempleo, el acceso limitado a la atención médica y las barreras lingüísticas son retos cotidianos para millones de personas que huyeron de Ucrania tras la escalada del conflicto.Aunque encontrar un lugar seguro es un primer paso fundamental, el camino más difícil suele comenzar después: reconstruir una vida en un nuevo país, rodeado de un idioma y una cultura desconocidos.Para apoyar este viaje, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Letonia, Lituania, Hungría y Rumanía han puesto en marcha programas de idiomas que van mucho más allá de la gramática y el vocabulario.Estas clases están ayudando a las personas desplazadas de Ucrania a encontrar su voz, proporcionándoles las herramientas que necesitan para acceder al trabajo, la educación, la salud y, quizás lo más importante, un sentido de pertenencia.El proyecto ha sido posible gracias a la contribución suiza a la Unión Europea en el marco del fondo de respuesta rápida. Esta iniciativa tiene como objetivo reducir las disparidades sociales y económicas dentro de la Unión Europea."A los 57, estoy empezando de nuevo"Una de las personas que participa en las clases es Iryna, que nunca imaginó que a los 57 años estaría aprendiendo un nuevo idioma, ni que empezaría de cero en un nuevo país. Ahora vive en Letonia con su nuera y su nieto, y asiste a cursos de letón impartidos por la Cruz Roja Letona."Me falta práctica oral, así que me inscribí con entusiasmo", afirma. "Tenemos una profesora estupenda".La familia de Iryna huyó de Járkov cuando el conflicto se intensificó y pasó varios días refugiada en el sótano de un pueblo con otras familias antes de subir finalmente a trenes de evacuación abarrotados. Al final, llegaron a Letonia.La vida en un nuevo país no ha sido fácil. En su país, Iryna trabajaba como jefa de contabilidad. Ahora trabaja como limpiadora en un teatro, un trabajo por el que está agradecida, aunque esté lejos de su campo. "Para volver a mi profesión, necesito saber el idioma", explica.Pero encuentra alegría en los pequeños momentos. "En el teatro, puedo ver los espectáculos antes del estreno y charlar con los actores", añade con una sonrisa."Nunca pensé que necesitaría un nuevo idioma"Vadym, de 55 años, originario de Mykolaiv, huyó de Ucrania con su familia tras la escalada del conflicto. Su viaje a Rumanía duró tres días. "Fue difícil", recuerda. "Nunca habíamos salido del país, así que nunca pensé que tendría que aprender otro idioma".Antes de la escalada del conflicto, Vadym trabajaba en el puerto, un trabajo cualificado que sigue teniendo demanda. Pero en Rumanía, la barrera del idioma le impide continuar con su profesión.Ahora asiste a clases de rumano organizadas por la Cruz Roja Rumana. "Es útil. En clase hablamos de diferentes temas y ahora puedo ir a la tienda y explicarme a un nivel básico", afirma."Tenía miedo: ¿cómo explicaría si mi hijo se enfermaba?"Durante casi tres años, Mila y su hijo han estado viviendo en Hungría después de huir de Ucrania. Ella todavía recuerda el miedo y las largas colas en la frontera. Todo parecía incierto, y sin hablar el idioma, incluso las tareas más simples se sentían abrumadoras."Tenía miedo: ¿qué pasaría si mi hijo se enfermaba? ¿Cómo le explicaría las cosas al médico?", recuerda.Cuando Mila se enteró de que la Cruz Roja Húngara ofrecía clases de idioma gratuitas, se inscribió de inmediato."Fui al curso y me gustó mucho", dice. "Conocí a otras personas ucranianas, aprendí muchas cosas útiles y empezamos a hablar más".Poder practicar el húngaro en un entorno acogedor ha supuesto una gran diferencia. "Ahora puedo ir sola a la tienda, a la farmacia o a cualquier oficina, y hacer lo que necesito", afirma.La confianza de Mila crece con cada lección. "Cuando alcance un mejor nivel de idioma, tengo pensado buscar trabajo aquí", afirma, llena de esperanza por un futuro más estable."Encontrar un trabajo bien remunerado sin saber el idioma es imposible"Cuando el conflicto se intensificó, Yuliia abandonó Zaporizhzhia con sus dos hijos, con la esperanza de ofrecerles una vida más segura."Quería que mis hijos crecieran en paz, en un país sin miedo", afirma.Más tarde, su madre se reunió con ellos en Lituania. Ambas mujeres encontraron trabajo como limpiadoras, un trabajo honesto e importante que les ayudó a empezar de nuevo. Pero Yuliia sabe que hablar el idioma es clave para abrir más puertas."Encontrar un trabajo bien remunerado sin saber el idioma es imposible", afirma.Por eso, ella y su madre asisten ahora a clases de lituano impartidas por la Cruz Roja Lituana."Ya puedo hablar con personas que no hablan ruso", cuenta Yuliia. "Todavía me cuesta hablar con soltura, pero lo entiendo".Para Yuliia, Iryna, Vadym y Mila, y para muchas otras personas que participan en estas clases, aprender el idioma local no es solo una cuestión de comunicación. Se trata de recuperar el control, reconstruir la dignidad y dar los primeros pasos hacia un futuro al que puedan dar su propia forma.

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Curar las cicatrices invisibles del conflicto de Ucrania: la IFRC y la Unión Europea lanzan un proyecto de salud mental

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cinco personas se ve afectada por trastornos de salud mental en situaciones de posconflicto. Si no reciben tratamiento y apoyo adecuado, los ucranianos se enfrentan a efectos duraderos que podrían perjudicarles a ellos mismos, a sus familias y a sus comunidades. "Las heridas de la guerra son profundas, a veces demasiado profundas para manejarlas solo", dice Nataliia Korniienko, delegada de Salud Mental y Apoyo Psicosocial de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). Como ucraniana que tuvo que abandonar el país cuando comenzó la escalada, entiende de primera mano el estrés que sufren los que huyen del conflicto. "La gente anhela que alguien se tome el tiempo de sentarse a su lado en su dolor, pero esto suele faltar para muchos que huyen de Ucrania en este momento". En una iniciativa regional para cubrir esta enorme necesidad, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la República Checa, Hungría, Polonia, Rumania, Eslovaquia y Ucrania han unido sus fuerzas para ofrecer servicios de salud mental y apoyo psicosocial a más de 300.000 personas procedentes de Ucrania. Financiado por la Unión Europea y con la asistencia técnica de la IFRC y el Centro Psicosocial de la IFRC, el proyecto pone en contacto a personas vulnerables con profesionales de la salud mental y personas voluntarias de las seis Sociedades Nacionales. El apoyo se ofrece en ucraniano y en otros idiomas a través de varias plataformas, incluidas las líneas de ayuda, la divulgación móvil y las actividades de grupo en persona. También se van a distribuir materiales de apoyo psicosocial en varios idiomas entre los profesionales de la salud mental y el público. Desde los primeros días del conflicto, el personal y el voluntariado de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja han prestado asistencia a las personas en los puestos fronterizos, las estaciones de tren y los refugios temporales, escuchando y demostrando empatía, compartiendo información que salva vidas y atendiendo a las personas vulnerables. Aneta Trgachevska, jefa interina de Salud y Asistencia de la IFRC Europa, dijo: "Intentamos llegar a todos los necesitados de forma conveniente y personalizada. La asistencia no se limitará a un par de llamadas o reuniones: la persona recibirá apoyo mientras nos necesite. Este tipo de respuesta temprana puede aliviar los síntomas y evitar que las personas desarrollen niveles graves de angustia o incluso condiciones de salud mental." -- El contenido de este artículo es responsabilidad exclusiva de la IFRC y no refleja necesariamente la opinión de la Unión Europea.

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Nota de prensa

Ucrania: Seis meses después, la IFRC advierte de los efectos secundarios y las crecientes necesidades humanitarias

Ginebra/Budapest/Kyiv, 23 de agosto de 2022 - Seis meses después de la escalada del conflicto en Ucrania, las necesidades humanitarias dentro y fuera del país siguen aumentando. Con todo el sistema humanitario al límite, el conflicto podría tener repercusiones duraderas en la capacidad de las organizaciones y sus donantes para responder en Ucrania y a las emergencias en otros lugares. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), la Cruz Roja Ucraniana y otras 46 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja siguen ampliando una de sus mayores respuestas de la historia para atender las necesidades humanitarias. El presidente de la IFRC, Francesco Rocca, dice: "La gente está en un punto crítico de ruptura. El coste humano sigue aumentando y el sufrimiento ha sido inimaginable para millones de personas. Las devastadoras repercusiones no hacen más que aumentar a medida que el conflicto se prolonga con el aumento de los precios de los alimentos y el combustible y el empeoramiento de la crisis alimentaria. La IFRC sigue haciendo frente a las necesidades humanitarias, pero no podemos hacerlo solos". En Ucrania y en los países vecinos, la inflación y la escasez de productos esenciales, como el combustible y los alimentos, repercuten en la capacidad de la población para costear los suministros básicos. La inminente llegada de un clima más frío en las próximas semanas traerá consigo necesidades humanitarias adicionales. Aunque hemos visto un increíble derroche de generosidad, estas tensiones económicas pueden afectar a la capacidad de las comunidades de acogida para ayudar a las personas que han huido del conflicto. Además, las personas que han huido están atrapadas entre volver a empezar o regresar a la incertidumbre y al peligro potencial. El conflicto sigue teniendo consecuencias de gran alcance. El coste de los alimentos ha subido en todo el mundo. Ucrania es uno de los mayores exportadores de grano del mundo. Las exportaciones de grano del país han descendido un 46% en lo que va de año. Este descenso masivo está teniendo un gran impacto en el Gran Cuerno de África, donde más de 80 millones de personas sufren hambre extrema, la peor crisis alimentaria de los últimos 70 años. Ante el desplazamiento de millones de personas, más de 100.000 voluntarios y personal de la Cruz Roja local se han movilizado rápidamente en Ucrania, en los países limítrofes -Polonia, Eslovaquia, Hungría, Rumania, Moldavia, Rusia y Bielorrusia- y en otros 17 países de la región. El director de la Cruz Roja Ucraniana, el general Maksym Dotsenko, dice: "La gente ha tenido que dejar todo atrás y escapar con su vida, muchos están viviendo y planeando día a día. Con el invierno a la vuelta de la esquina, sabemos que esto sólo será cada vez más difícil para las personas que necesitan lo básico para sobrevivir: un lugar cálido para vivir, alimentos, bienes y servicios." "Nuestro personal y nuestros voluntarios siguen trabajando sin descanso para apoyar a la gente, incluso cuando muchos se preocupan por sus propias familias y su seguridad. Sin embargo, siguen poniéndose el chaleco de la Cruz Roja para entregar la ayuda crítica a quienes la necesitan. Estamos centrados en ser adaptables, flexibles y receptivos a lo que suceda". Gran parte del futuro de la crisis humanitaria en Ucrania sigue siendo una incógnita. Incluso si el conflicto terminara mañana, se necesitarán años para reparar los daños en las ciudades y los hogares y el impacto en las familias. Este panorama requiere que las organizaciones humanitarias, los gobiernos y los donantes se comprometan a largo plazo. Habrá que encontrar nuevas fuentes de financiación y recursos fuera de los presupuestos humanitarios. Guiada por la imparcialidad, la IFRC, junto con otros miembros de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, seguirá ampliando la ayuda humanitaria esencial; la asistencia en efectivo y con vales; la asistencia sanitaria, incluido el apoyo a la salud mental, los primeros auxilios y los suministros y la asistencia médica; y el agua y el saneamiento. Nota a los editores: Disponemos de expertos para proporcionar la información más reciente de los distintos países y de medios audiovisuales para su uso por parte de los medios de comunicación. Para más información o concertar entrevistas, contacten con: En Budapest: Guy Lepage, +1 (365) 885-3155 (WhatsApp) | +36 204597933 | [email protected] En Ginebra: Jenelle Eli, +1 202-603-6803 |[email protected]

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Él las llamaba "plantas de esperanza": El apoyo a la salud mental de las personas en la crisis de Ucrania

Una simple búsqueda de "Járkiv" en Internet ofrece hoy escenas de cenizas grises cubriendo edificios astillados. Así es como gran parte del mundo ve ahora a Ucrania. Lejos de esta percepción están los recuerdos de los lugareños de las chimeneas crepitantes y los paseos bajo los árboles, muchos de los cuales están ahora sin vida. Pero al menos queda un pequeño grupo de verde primaveral: unas pocas plantas en el patio trasero de un residente de Járkiv. Las únicas que han sobrevivido a la lluvia de misiles en un jardín que antes era exuberante y vibrante. "Él las llamaba plantas de la esperanza", dice Ana Blanco, una de las 20 personas de la Cruz Roja Española que trabajan en Záhony, Hungría. "Él y su mujer llegaron a la estación de tren de Záhony con dos de ellas, habiendo viajado desde Járkiv. Y todos los días les veía cuidar y enorgullecerse de que se mantuvieran vivas en el alféizar del refugio". Para este hombre, estas plantas son su símbolo de hogar. Y aunque no sean lo más práctico para llevar en su viaje, Ana entiende que son de vital importancia para su bienestar mental. Tras haber trabajado en emergencias con la IFRC desde 2011, Ana sabe que los supervivientes de desastres y conflictos pueden ser resilientes. Lo ha visto con sus propios ojos mientras prestaba ayuda de emergencia en Puerto Rico tras el huracán María, o apoyando en materia de agua y saneamiento tras el terremoto de Nepal de 2015. Pero esto no significa que la esperanza siempre florezca por sí sola. Eso es lo que llevó a Ana desde su casa en Valencia a Záhony: su experiencia le enseñó que apoyar la salud mental de las personas afectadas por desastres o conflictos es tan importante como apoyar su salud física. Vino con 20 compañeros especialistas en salud de la Cruz Roja Española para trabajar junto a la Cruz Roja Húngara, asegurándose de que sus equipos tengan lo necesario para atender las necesidades inmediatas de salud mental y física de las personas. Y para ayudar a establecer una clínica de salud en Zahony, de modo que también puedan prestar un apoyo eficaz a largo plazo. No es la primera vez que Ana apoya a personas refugiadas. En dos ocasiones ha trabajado en campos de Grecia ayudando a los refugiados a expresar sus emociones a través de la terapia artística. Sus ojos se iluminan mientras habla: "Fue extraordinario. Aunque había una gran barrera lingüística, nos basamos en formas universales de comunicación". Ya sea a través de la creación de arte, o cuidando delicadamente las pequeñas plantas en el alféizar de una ventana, todo el mundo tiene algo que decir, porque todo el mundo tiene algo que sentir. Y estos sentimientos necesitan un lugar donde ir. "He crecido en una familia que siempre ha ayudado a la gente. Siento que me falta algo cuando veo una crisis y no puedo ir, si no estoy disponible para responder. Es un terremoto dentro de mí", explica Ana. Es este deseo innato de ayudar a los demás, de ser amable con los demás -compartido por tantos millones de miembros de nuestra familia de la Cruz Roja y la Media Luna Roja- lo que ha motivado a Ana durante su estancia en Hungría. Durante muchas semanas ha trabajado pacientemente para conocer a muchas de las personas que se alojan en Záhony y crear confianza con ellas, ayudándolas a abrirse. Hablando de otro hombre que conoció al principio y que se sentaba solo en una litera en un rincón del refugio, Ana dice: "No quería salir cuando lo conocí. Había estado viajando solo, la posibilidad de contactar con un amigo en el extranjero era cada vez más escasa". "De vez en cuando, le decía: 'espero verte en la estación de tren', 'espero verte pronto para comer'". Y a los pocos días, le vio salir de la oscuridad y salir al exterior, interactuando con ella y los demás. En su último día en Záhony, Ana se desvive por ayudar a ponerle en contacto con un asistente al otro lado del teléfono. Termina su misión sabiendo que, para millones de personas, su hogar es ahora muy diferente al que tenían antes. Muchos no saben dónde terminarán sus viajes. Ana sostiene una verdad que muchos socorristas llevan en el corazón: nunca podemos garantizar que alguien esté bien o que todos sobrevivan.Pero hacemos todo lo posible para alimentar las semillas de la esperanza, para que un día las vidas de las personas afectadas por crisis como la de Ucrania puedan volver a florecer plenamente. -- Haga clic aquí para obtener más información sobre el llamamiento de emergencia de la IFRC para Ucrania y los países afectados.Si desea hacer una donación para apoyar nuestra labor de respuesta a esta crisis, haga clic aquí. También puede visitar nuestra página de salud mental para saber más sobre la labor de la IFRC en materia de salud mental y apoyo psicosocial en todo el mundo.

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Nota de prensa

Prevención de una segunda crisis: las necesidades sanitarias se extienden más allá de las fronteras de Ucrania, advierte la IFRC

Budapest, 9 de junio de 2022 - A la sombra del conflicto en Ucrania está surgiendo una crisis que se extiende más allá de las fronteras del país. El sistema de salud ucraniano, ya estresado, se tambalea bajo el peso de las expectativas y las necesidades médicas mientras la gente sigue huyendo de las zonas de conflicto en busca de seguridad. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) trabaja sin descanso para atender necesidades mucho mayores que las que se ven a simple vista. "Sabemos que es posible prevenir una crisis secundaria, pero ninguna organización o entidad puede hacerlo sola", dijo Xavier Castellanos Mosquera, Secretario General Adjunto de la IFRC. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), más de 290 centros de salud de toda Ucrania han sido dañados o destruidos durante el conflicto. Más de 1,4 millones de personas carecen de agua corriente en todo el este de Ucrania, mientras que la UNOCHA informa de que otros 4,6 millones de personas en el país corren el riesgo de perder el acceso al agua corriente, lo que supone un riesgo creciente de enfermedades transmitidas por el agua, como la diarrea acuosa aguda. La falta de electricidad hace imposible que los esfuerzos de tratamiento de agua y saneamiento sean efectivos. Los sistemas sanitarios de los países vecinos inmediatos, como Rumanía, Bielorrusia, Hungría y Moldavia, ya estaban sobrecargados antes del conflicto debido al COVID-19. Aunque cada país está prestando apoyo sanitario a un mayor número de personas, esto puede desviar valiosos recursos sanitarios de las personas que aún se están recuperando de los impactos del COVID-19. El gran volumen de necesidades sanitarias actuales y futuras a medida que el conflicto continúa requiere recursos adicionales. "La falta de suministros médicos, de personal sanitario y de infraestructuras críticas crece día a día", dijo Nick Prince, delegado de Salud en Emergencias de la IFRC. "Los millones de personas que han emigrado a la zona occidental de Ucrania y a los países del este de Europa corren un riesgo elevado de contraer enfermedades infecciosas, dadas las condiciones de vida de hacinamiento, el acceso limitado a refugios, el estrés nutricional y la exposición a los elementos." Además de estos factores, las personas que se desplazan se ven obligadas a retrasar el tratamiento de enfermedades crónicas ya existentes, como la hipertensión, la diabetes y el cáncer, y, a falta de vacunas que alcancen los umbrales de seguridad -incluida la del COVID-19-, existe una gran probabilidad de que vuelvan a aparecer enfermedades prevenibles por vacunación. Ucrania también tiene una de las mayores cargas de enfermedades infecciosas crónicas de Europa, en particular el VIH y la tuberculosis, lo que supone un enorme riesgo no sólo para los propios desplazados, sino también para el sistema sanitario ucraniano una vez que regresen. "La Cruz Roja hace un llamamiento a los gobiernos y a la comunidad internacional para que proporcionen fondos para un acceso inclusivo a los servicios de salud y a las vacunas, a las pruebas y al tratamiento, al agua potable y a la salud mental y al apoyo psicológico a largo plazo", dijo Castellanos Mosquera. En Úzhgorod(Ucrania) -donde han huido unas 100.000 personas de las zonas devastadas por el conflicto, lo que ha duplicado la población de la ciudad- se abrirá este mes un centro de salud de la Cruz Roja para tratar las necesidades de atención urgente y primaria de forma gratuita para todos los pacientes. Es el primero de este tipo en la zona. En colaboración con las autoridades locales, la clínica pretende atender a las personas necesitadas durante años. La Cruz Roja Ucraniana tiene casi una docena de equipos sanitarios móviles en el país, y otros más en camino, y está prestando apoyo psicosocial y de salud mental a las personas que se han visto obligadas a huir. Además, hay alimentos, artículos para bebés y de higiene a disposición de quienes los necesiten. En Moldavia, los equipos de la Cruz Roja se están preparando para instalar más estaciones de lavado de manos y continúan distribuyendo kits de higiene. El acceso al agua potable -el principal mecanismo de prevención de enfermedades- sigue siendo una prioridad. Los voluntarios de la Cruz Roja de toda Europa del Este también se están integrando con los equipos que distribuyen dinero de emergencia a las personas que han huido de Ucrania para garantizar que tengan acceso a recursos e información sanitarios fundamentales. En Hungría, la Cruz Roja Húngara, con el apoyo de Cruz Roja Española, ha establecido puestos de salud en los cruces fronterizos para prestar primeros auxilios, atención primaria de salud, apoyo a la salud mental y ayuda de emergencia a las personas que llegan en tren desde Chop, Ucrania. Para más información o concertar entrevistas, contacte con: En Budapest: Katie Wilkes, +1 312 952 2270, [email protected] Merlijn Stoffels, +31 65 491 8481, [email protected]

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Nota de prensa

Ucrania: Millones de personas en riesgo porque el impacto en la salud agrava la vulnerabilidad

Budapest/Ginebra, 10 de marzo de 2022 - Mientras continúa el conflicto en Ucrania y desciende un frente frío, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) advierte de las nefastas consecuencias para la salud -incluida la propagación del COVID-19- y la salud mental de millones de personas tanto dentro como fuera del país. Los combates en Ucrania se prolongan desde hace dos semanas y nadie ha salido indemne. Se calcula que 18 millones de personas -un tercio de la población del país- necesitarán ayuda humanitaria, y más de 2,3 millones de personas han huido a los países vecinos. Mientras las vidas de millones de personas se ven alteradas, existe una preocupación real por la propagación de enfermedades, el empeoramiento de las condiciones de salud preexistentes y el aumento de los problemas de salud mental. "Muchas de las personas afectadas ya eran vulnerables antes del conflicto y ahora se enfrentan a una situación aún más dura, ya que están perdiendo sus hogares y sus medios de vida, viéndose obligadas a buscar refugio donde puedan o a huir de su país en busca de seguridad. Necesitan urgentemente alimentos, agua y refugio, pero también atención médica de urgencia, medidas de protección y apoyo psicosocial para evitar una catástrofe humanitaria aún mayor", dijo Birgitte Bischoff Ebbesen, Directora Regional de la IFRC para Europa. En la estación de tren de Przemyśl, en Polonia, una mujer lloraba y era consolada por un voluntario de la Cruz Roja Polaca. Cuando le preguntaron qué había pasado, respondió que había pasado toda la noche y el día esperando el tren de Ucrania que llevaría a su hija a un lugar seguro. El tren finalmente llegó, pero su hija no. Las personas que huyen de los conflictos suelen experimentar situaciones muy angustiosas, pérdidas y traumas, que pueden afectar a su salud mental y a su capacidad de afrontamiento. El apoyo psicosocial será necesario en los días, semanas y meses venideros. En situaciones de conflicto, las medidas de salud pública para evitar la propagación de enfermedades se vuelven extremadamente difíciles. La gente se ve obligada a refugiarse en espacios abarrotados con condiciones sanitarias o acceso a servicios sanitarios básicos limitados. La propagación del COVID-19 es especialmente preocupante, ya que la tasa de vacunación en Ucrania es una de las más bajas de Europa, pues sólo un tercio de la población ha recibido la primera dosis. Ucrania también tiene una de las tasas más altas de tuberculosis multirresistente del mundo. A lo que ya es una situación desesperada, se suma el hecho de que las temperaturas están cayendo por debajo del punto de congelación. Se necesita urgentemente ropa de abrigo y un refugio adecuado para proteger de los elementos a las personas que se encuentran en lugares temporales y a las que hacen cola en las fronteras, la mayoría de las cuales son mujeres, niños y personas mayores. "Nuestros equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja en Ucrania y los países vecinos están haciendo todo lo posible para apoyar a quienes lo necesitan, en particular a los que están en mayor riesgo, como los menores no acompañados, los hogares monoparentales, las personas mayores y las personas con discapacidad. Cuentan con el pleno apoyo de la IFRC y de nuestra red mundial, pero se necesitan desesperadamente más fondos, ya que hay millones de vidas en juego. Incluso si el conflicto armado terminara mañana, las consecuencias humanitarias se harán sentir durante años", dijo Bischoff Ebbesen. Notas para los editores En Ucrania, los equipos de la Cruz Roja están proporcionando primeros auxilios y formación en primeros auxilios, ayudando en los centros de recepción y a transportar a la gente a un lugar seguro, y distribuyendo artículos de socorro, incluyendo ropa de abrigo. A pesar del peligro mortal que ellos mismos corren, 3.000 nuevos voluntarios locales se han ofrecido para apoyar a sus vecinos. En Hungría, los equipos de la Cruz Roja están gestionando tres puntos de servicio sanitario en la frontera. También dirigen centros de recepción y recogida donde acogen a las personas que cruzan desde Ucrania y distribuyen artículos de ayuda. En Polonia, donde el 60% (más de un millón) de las personas procedentes de Ucrania están huyendo, la Cruz Roja Polaca ha activado más de 20 equipos de rescate, incluidos unos 450 médicos, que están prestando asistencia sanitaria y apoyo psicosocial las 24 horas del día en cinco de los ocho puntos fronterizos, así como en las principales ciudades. En Moldavia, los voluntarios y el personal de la Cruz Roja de Moldavia han prestado apoyo a unas 200.000 personas que han cruzado desde Ucrania. Están en todos los puestos fronterizos ofreciendo té caliente, comida caliente, pañales y equipos de protección personal, como mascarillas y desinfectantes. Los voluntarios también están ayudando en los centros de recepción, colaborando en la preparación de alimentos y jugando con los niños. En Rusia, los equipos de la Cruz Roja han entregado 187 toneladas de ayuda, incluyendo ropa, kits de higiene, productos para bebés y artículos para el hogar. Están prestando apoyo psicosocial, han abierto una línea telefónica de apoyo a la salud mental y, hasta la fecha, han realizado 756 consultas. Se han recibido más de 160 llamadas a la línea telefónica de restauración de vínculos familiares. En Rumanía, los voluntarios y el personal de la Cruz Roja local están en varios pasos fronterizos distribuyendo alimentos, agua, artículos de primera necesidad, productos de higiene y miles de tarjetas SIM a las personas necesitadas. La Cruz Roja está ayudando a las autoridades locales a equipar los centros de acogida con tiendas de campaña, ropa de cama, alimentos y artículos de higiene y para bebés. Los voluntarios también están visitando los centros de acogida, jugando con los niños y ayudando al personal local a preparar la comida y otras ayudas necesarias. En Eslovaquia, la Cruz Roja se encuentra en los tres pasos fronterizos del país, donde los equipos están prestando servicios como refugios adecuados, derivación a servicios esenciales y primeros auxilios. Dado que la gente está saliendo rápidamente de la zona fronteriza, la Cruz Roja está ampliando rápidamente el apoyo a lo largo de las rutas. Este apoyo incluye el apoyo psicosocial y la provisión de espacios acogedores para los niños; los servicios sociales, en particular la derivación a servicios como la educación, la atención sanitaria y el registro para obtener el estatus legal; la prestación de primeros auxilios, las evaluaciones de salud, la derivación a la atención clínica y las pruebas de COVID-19. En Polonia, donde el 60% (más de un millón) de las personas procedentes de Ucrania están huyendo, la Cruz Roja Polaca ha activado más de 20 equipos de rescate, incluidos unos 450 médicos, que están prestando asistencia sanitaria y apoyo psicosocial las 24 horas del día en cinco de los ocho puntos fronterizos, así como en las principales ciudades. En Moldavia, los voluntarios y el personal de la Cruz Roja de Moldavia han prestado apoyo a unas 200.000 personas que han cruzado desde Ucrania. Están en todos los puestos fronterizos ofreciendo té caliente, comida caliente, pañales y equipos de protección personal, como mascarillas y desinfectantes. Los voluntarios también están ayudando en los centros de recepción, colaborando en la preparación de alimentos y jugando con los niños. En Rusia, los equipos de la Cruz Roja han entregado 187 toneladas de ayuda, incluyendo ropa, kits de higiene, productos para bebés y artículos para el hogar. Están prestando apoyo psicosocial, han abierto una línea telefónica de apoyo a la salud mental y, hasta la fecha, han realizado 756 consultas. Se han recibido más de 160 llamadas a la línea telefónica de restauración de vínculos familiares. En Rumanía, los voluntarios y el personal de la Cruz Roja local están en varios pasos fronterizos distribuyendo alimentos, agua, artículos de primera necesidad, productos de higiene y miles de tarjetas SIM a las personas necesitadas. La Cruz Roja está ayudando a las autoridades locales a equipar los centros de acogida con tiendas de campaña, ropa de cama, alimentos y artículos de higiene y para bebés. Los voluntarios también están visitando los centros de acogida, jugando con los niños y ayudando al personal local a preparar la comida y otras ayudas necesarias. En Eslovaquia, la Cruz Roja se encuentra en los tres pasos fronterizos del país, donde los equipos están prestando servicios como refugios de calentamiento, derivación a servicios esenciales y primeros auxilios. Dado que la gente está saliendo rápidamente de la zona fronteriza, la Cruz Roja está ampliando rápidamente el apoyo a lo largo de las rutas. Este apoyo incluye el apoyo psicosocial y la provisión de espacios acogedores para los niños; los servicios sociales, en particular la derivación a servicios como la educación, la atención sanitaria y el registro para obtener el estatus legal; la prestación de primeros auxilios, las evaluaciones de salud, la derivación a la atención clínica y las pruebas de COVID-19. Para más información o concertar entrevistas, por favor, contacten con: En Budapest: Kathy Mueller, [email protected], +1 226 376 4013 En Budapest: Nora Peter, [email protected], +36 70 953 7709 En Ginebra: Caroline Haga, +358 50 598 0500, [email protected] Lea más sobre el llamamiento de emergencia de la IFRC para Ucrania y países afectados. Fotos y vídeos: Ucrania- Rumanía - Hungría- Croacia - Polonia- Eslovaquia - Rusia - Moldavia - Sala de Prensa de la IFRC

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Emergencia

Crisis en Ucrania y los países afectados

Tras más de cuatro años de conflicto, 12,7 millones de personas en Ucrania y otros países se enfrentan a dificultades sin un refugio seguro, atención médica, agua potable ni seguridad, mientras que la financiación humanitaria se reduce. La Cruz Roja está sobre el terreno prestando ayuda vital, apoyo en materia de salud mental y asistencia de emergencia a las personas en condiciones más vulnerables, con planes para llegar a más de 2 millones de personas adicionales de aquí a 2027.

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Sociedad nacional

Cruz Roja Húngara