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Asesora General y Directora del Departamento Jurídico y de la Oficina de Protección de Datos
Lucie Laplante cuenta con 25 años de experiencia en diversos sectores en materia de rendición de cuentas, gestión de riesgos, cumplimiento normativo y estrategias jurídicas innovadoras en contextos humanitarios mundiales, defendiendo una gobernanza sólida y una administración ética. Como asesora jurídica general, supervisa el Departamento Jurídico y la Oficina de Protección de Datos, y brinda asesoramiento sobre asuntos jurídicos complejos y multijurisdiccionales, riesgos estratégicos, alianzas clave, marcos normativos, transacciones multimillonarias e instrumentos de financiación innovadores. Representa a la organización ante las autoridades pertinentes en asuntos relacionados con el estatus legal, el derecho administrativo y la protección. También lidera los esfuerzos de cumplimiento e integridad en materia de gobernanza, y encabeza la transformación digital, con el trabajo de la Oficina de Protección de Datos y la modernización de la gobernanza de la IFRC. Anteriormente, Lucie fue asesora de justicia del gobierno alemán en Sierra Leona, coordinó iniciativas de estado de derecho con la ONU en Costa de Marfil y apoyó reformas legales en Chile y Bolivia con financiación canadiense. En la práctica privada, asesoró a multinacionales en materia de derecho de sociedades e inversiones en Ciudad de México y a otros clientes en Canadá. Abogada de formación (Colegios de Quebec y del Estado de Nueva York), Lucie destaca en la dirección de equipos diversos y en la navegación por entornos jurídicos y de gobernanza complejos. Es mentora profesionales emergentes del derecho, defensora del liderazgo de las mujeres y ponente en eventos internacionales.
Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
El tema del Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de 2026, «Unidos en la humanidad», rinde homenaje al voluntariado y al personal que acompañan a las comunidades en momentos de crisis, no como personas ajenas, sino como parte de ellas. En un mundo cada vez más complejo y dividido, son las personas voluntarias quienes convierten la compasión en acción, ofreciendo esperanza, dignidad y apoyo cuando más se necesita. El Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es tanto un homenaje a su compromiso inquebrantable como un momento para recordar a quienes han perdido la vida al servicio de otras personas. También es un llamado a defender y proteger la acción humanitaria, asegurando que el apoyo neutral, independiente e imparcial siga llegando a quienes más lo necesitan, dondequiera que se encuentren.
Equipo Directivo Global
El Equipo Directivo Global de la Federación Internacional está integrado por nuestro Secretario General, tres Subsecretarios Generales, cinco Directores Regionales, el Director de la Oficina del Secretario General y el Director de la Oficina de Auditoría Interna e Investigaciones. Descúbrelos a continuación.
Entre el legado y la renovación
Jagan Chapagain, secretario general y principal funcionario ejecutivo de la Federación InternacionalEl 5 de mayo de 1919, tras el final de la Primera Guerra Mundial, un pequeño grupo de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se reunió en Francia en torno a una idea audaz. Tenían el convencimiento de que las muestras de compasión, solidaridad y servicio voluntario que se habían manifestado durante el conflicto bélico no deberían desaparecer en tiempos de paz, sino organizarse, ampliarse y ponerse al servicio de quienes sufrieran, dondequiera que estuvieran. Esa iniciativa supuso el nacimiento de lo que vendría a ser la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.Más de un siglo después, conmemoramos ese momento fundacional no solo como un hito histórico, sino también como un recordatorio de la razón de ser de esta red.El mundo en que hoy nos desenvolvemos no es el que se imaginaba en 1919, ni siquiera el mismo que conocíamos hace apenas diez años. Las necesidades humanitarias siguen en aumento, mientras que disminuye la solidaridad y escasean las fuentes de financiación. Se están poniendo a prueba los planteamientos tradicionales sobre el funcionamiento de la asistencia humanitaria, que en muchos casos han perdido su vigencia. Las cosasya no volverán a ser como antes.Esa es la realidad que impulsa elPrograma para la renovación de la Federación Internacional, la nueva orientación estratégica con la que pretendemos apuntalar nuestras mayores virtudes. El objetivo de este programa es descentralizar aún más la adopción de decisiones hacia el ámbito local y lograr que la organización esté mejor orientada, sujeta a rendición de cuentas y dotada de los recursos necesarios para atender a las comunidades en entornos que, a menudo, son hoy más difíciles que nunca.Pero la renovación solo tendrá éxito si está firmemente anclada en nuestrosprincipios fundamentales.En un mundo donde la acción humanitaria se politiza cada vez más, a veces se considera que los principios son un factor obsoleto o irrelevante. Para algunos, lo que importa es solamente aquello que funciona y no lo que hay detrás de las decisiones ni la filosofía que subyace a estas. Esa visión resulta equivocada. Con independencia de los cambios de contexto, la fidelidad a los principios básicos permite que organizaciones como la nuestra cuenten con cauces claros para orientar sus decisiones. Aunque actuemos en un mundo muy distinto al de los últimos decenios, seguimos siendo reconocibles, y nuestra labor tiene gran alcance y genera efectos concretos, precisamente gracias a la solidez de nuestros principios.Pensemos, por ejemplo, en el principio de neutralidad, que permite a la red dar servicio a personas que están fuera del alcance de otras organizaciones. Nos permite quedarnos cuando se estrecha el acceso humanitario y se agudizan las presiones, y hace que se mantenga la esencia de nuestro enfoque, centrado en las consecuencias de las crisis y no en la atribución de culpas.La imparcialidad y la independencia son igual de esenciales. Gracias a ellas, las comunidades identifican a las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja como un elemento propio, y no como una prolongación de gobiernos, donantes o intereses particulares. Sin esa confianza, se complica el acceso; y sin posibilidades de acceso, resulta imposible intervenir.Por todo ello, el Programa para la renovación no supone alterar nuestra esencia, sino continuar aquella perspectiva fundacional del 5 de mayo de 1919: la convicción de que una red humanitaria sólida debe sustentarse en la acción local, la solidaridad mundial y unos principios comunes. La renovación consiste en profundizar la adaptación al contexto local; en concentrar los esfuerzos allí donde pueda lograrse una mayor incidencia; en ser más ágiles, rendir cuentas de manera más estricta y ser más transparentes en el uso de los recursos que se nos confían. También consiste en emplear tecnologías que antes eran inimaginables con el fin de fortalecer precisamente aquello que nuestros fundadores consideraban esencial.El Programa para la renovación supone asimismo alejarse aún más de planteamientos basados en la dependencia de las comunidades y avanzar hacia la apropiación local: apoyar a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja para que tomen la iniciativa y no actúen simplemente de forma reactiva, y velar por que el apoyo internacional refuerce las capacidades locales en lugar de sustituirlas. La renovación significa hacer las cosas de otro modo, pero siempre con la misma integridad que nuestra red ha situado históricamente en el centro de su labor.Las decisiones que tenemos por delante no serán fáciles. Habrá que elegir qué países reciben apoyo y a quién se da prioridad o no, o decidir cómo se aplica el principio de imparcialidad cuando la financiación se condiciona cada vez más a fines específicos. Al enfrentarse a esos dilemas, la organización no debe albergar dudas sobre aquello que no ha de cambiar.La eficiencia debe ir de la mano de los principios, al igual que la agilidad y la confianza, porque un sistema humanitario que se moderniza pero pierde credibilidad ante las comunidades no gana solidez, sino que se vuelve más frágil.Más de un siglo después de la fundación de la organización, nuestra vigencia se medirá por el grado de confianza que las comunidades sigan depositando en las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja allí donde viven. El Programa para la renovación de la Federación Internacional es la forma de preservar esa confianza de cara al futuro: con una labor más arraigada en el ámbito local, más centrada y más sujeta a rendición de cuentas, sin dejar de ser fieles a los valores que han sostenido la red durante generaciones.
Declaración conjunta de la presidenta del CICR y la presidenta de la IFRC con ocasión del Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja
Este Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja llega en un momento de profunda alarma. En todos los conflictos armados y las crisis somos testigos de la erosión peligrosa de los valores y salvaguardas intrínsecos diseñados para preservar la vida y la dignidad humanas.Son demasiadas las personas de nuestros equipos que han perdido la vida, ya sea mientras conducían ambulancias, trabajaban en hospitales o respondían a emergencias; otras, mientras ayudaban a las personas de su propia comunidad. Les honramos, y acompañamos en el duelo a sus familiares, seres queridos y colegas.Estas muertes no son tragedias aisladas. Forman parte de un patrón más generalizado de incumplimiento del derecho internacional humanitario, del menosprecio de la protección debida al personal médico y humanitario, y de las normas que ayudan a preservar la dignidad humana en los momentos más sombríos. Cuando se ataca a quienes cuidan y evacuan a las personas heridas, o mantienen los servicios de salud en funcionamiento, la pérdida es mucho mayor que la de vidas individuales. Las comunidades pierden un eslabón esencial. La confianza es vulnerada. Nuestra humanidad compartida pierde fuerza.Y, aun así, en conflictos armados, desastres y otras crisis en todo el mundo, el voluntariado y el personal de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja siguen apoyando a las personas que les necesitan, a menudo en los lugares en los que viven, forman sus hogares y se enfrentan a los mismos peligros que la población a la que pertenecen. Su presencia es una expresión poderosa de la humanidad en acción.Este 8 de mayo, hacemos un llamado a quienes tienen influencia y responsabilidad a que respeten las protecciones de las que dependen la población civil, el personal sanitario, el personal humanitario y las comunidades. Por lo tanto, es fundamental que se respeten los emblemas, así como las normas y principios humanitarios.Hoy también les hablamos a nuestros colegas del Movimiento: les vemos, les agradecemos y estamos con ustedes. En un momento en el que la división, la violencia y el desprecio por el sufrimiento humano están poniendo a prueba los límites, en el Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja nos une la humanidad.
El trabajo humanitario nunca debería ser una sentencia de muerte, pero para muchas personas lo es cada vez más
Ginebra, 5 de mayo de 2026 - Mientras la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) celebra el 107.º aniversario de su fundación el 5 de mayo y se prepara para el Día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja el 8 de mayo, debemos afrontar una cruda realidad. El trabajo humanitario se ha vuelto cada vez más peligroso, y es el personal humanitario local el que está pagando el precio más alto. Recientemente, el conflicto en Medio Oriente ha cobrado un enorme tributo entre nuestros colegas. Seis personas voluntarias, entre ellas cuatro de la Media Luna Roja Iraní y dos de la Cruz Roja Libanesa, perdieron la vida y muchas más resultaron heridas mientras intentaban ayudar a otras personas. Este es el último ejemplo de una tendencia mortal que pone cada vez más en peligro al personal humanitario local. Las cifras lo dejan claro (datos de la red de la IFRC):Trece personas voluntarias y miembros del personal de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja han perdido la vida en los primeros cuatro meses de 2026 mientras realizaban su labor humanitaria. Nueve de ellas murieron en ataques violentos y cuatro fallecieron en accidentes mientras estaban de servicio, mientras que muchas otras han sufrido ataques, lesiones y amenazas.Cuatro miembros de la Media Luna Roja Iraní y dos personas voluntarias de la Cruz Roja Libanesa fueron asesinadas mientras realizaban sus tareas humanitarias desde la escalada de las hostilidades en Medio Oriente en 2026.Desde 2023 hasta la fecha, casi 100 personas voluntarias y miembros del personal de la red de la IFRC han fallecido o han sido asesinadas mientras prestaban servicio a sus comunidades. Esto forma parte de una tendencia global más amplia, siendo 2024 el año más mortífero registrado para el personal humanitario en todo el mundo.Para ponerlo en contexto, durante los cinco años anteriores (2018-2022 inclusive), más de 30 personas voluntarias y miembros del personal de la red de la IFRC fallecieron en el cumplimiento de su deber, aproximadamente la mitad de ellas en ataques violentos. Antes de 2018, solo hubo otro año comparable —2017—, en el que se produjo uno de los ataques más mortíferos contra nuestro personal y voluntariado, cuando 10 miembros de la Cruz Roja de la República Centroafricana fueron asesinados en el cumplimiento de su deber. Ese mismo año, un total de 32 personas voluntarias y miembros del personal fueron asesinadas por actos de violencia y 5 fallecieron en accidentes.Desde 2023, tres Sociedades Nacionales de la Media Luna Roja se han visto particularmente afectadas, representando más del 70 por ciento de las muertes en la red de la IFRC. La Sociedad de la Media Luna Roja Sudanesa ha perdido 23 personas voluntarias y miembros del personal, la Sociedad de la Media Luna Roja Palestina 32, y la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní 15.Las cifras de muertes de personal humanitario en el cumplimiento de su deber de la red de la IFRC también muestran que la proporción de personas fallecidas en incidentes violentos frente a los no violentos también ha aumentado. En 2024, esta cifra se disparó al 92 %. En 2025, la cifra fue del 88 %. En lo que va de 2026, el 69 % del personal humanitario de la red de la IFRC que ha fallecido en el cumplimiento de su deber ha muerto en incidentes violentos.Por último, es el personal humanitario local, en su gran mayoría, el que está pagando el precio más alto. Los datos globales de la Base de Datos sobre la Seguridad del Personal Humanitario (que registra las muertes violentas de todo el personal humanitario a nivel mundial) muestran que, en 2025, de las 332 personas trabajadoras humanitarias que perdieron la vida en incidentes violentos en todo el mundo, el 99 % eran personal local. Los datos son claros. No se trata de un aumento puntual causado por un solo incidente o contexto, sino de una tendencia peligrosa que amenaza la seguridad del personal humanitario. También apunta a un entorno de riesgo cambiante, con una gama cada vez más compleja de actores involucrados en la violencia contra el personal humanitario. Cada una de estas cifras cuenta una historia de aceleración; desigualdad; consecuencias para las operaciones humanitarias; falta de rendición de cuentas.El derecho internacional humanitario es claro. El personal, las instalaciones y los bienes humanitarios deben ser respetados y protegidos. Los emblemas de la Cruz Roja, la Media Luna Roja y el Cristal Rojo son símbolos de protección. Los ataques contra el personal humanitario son inaceptables y no se debe permitir que se normalicen.La comunidad internacional debe tomar medidas concretas para respetar y proteger al personal humanitario y garantizar su acceso seguro y sin obstáculos. Los Estados deben utilizar su influencia para garantizar el respeto del derecho internacional humanitario.Al mismo tiempo, se debe hacer más para garantizar la seguridad y el bienestar del personal humanitario, en particular del personal local y el voluntariado. Esto incluye invertir en capacitación, equipo de protección, seguros y apoyo para ellos y sus familias.Hacemos un llamado a que se adopten medidas concretas para respaldar iniciativas como la Declaración para la Protección del Personal Humanitario. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, junto con nuestras 191 Sociedades Nacionales y 17 millones de personas voluntarias, está dispuesta a colaborar con los gobiernos, las Naciones Unidas y todos los socios para convertir esta Declaración en acciones concretas que garanticen una protección real y duradera. Es hora de que este mensaje sea escuchado y se actúe en consecuencia. Es hora de poner fin al ciclo de violencia.Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con:[email protected] Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367 Scott Craig, +41 76 370 3575