Suazilandia: Cómo la asistencia económica está empoderando a las mujeres para reconstruir sus vidas tras una catástrofe.
Incluso antes de las inundaciones, la vida de Banele Mamba ya era bastante difícil. Pero entonces llegaron las inundaciones y esta madre de 31 años y cinco hijos tuvo que hacer frente a los graves daños que sufrió la casa de su familia."El agua se filtraba por toda la casa", cuenta. "Estaba muy preocupada, sobre todo porque padezco una enfermedad crónica. No quería que los niños enfermaran de gripe, cólera u otras enfermedades".Banele Mamba pudo arreglar algunas de esas goteras, hacer otras reparaciones importantes y reponer su despensa gracias a la ayuda financiera que le proporcionó la Sociedad de la Cruz Roja de Suazilandia.La Cruz Roja ha estado trabajando en colaboración con la Delegación de Pretoria de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) como parte de la Alianza Programática (ECHO PP), financiado por la Unión Europea (UE), para entregar dinero en efectivo y cupones a las personas afectadas por las recientes inundaciones.A diferencia de otras formas de ayuda humanitaria, como alimentos o artículos para el hogar, las transferencias de dinero en efectivo y los cupones dan a personas como Banele la posibilidad de decidir qué es lo que más necesitan sus familias tras una crisis.Tanto el dinero en efectivo como los cupones, que se entregan mediante transferencias de dinero móvil, se canjean en forma de dinero en efectivo. Este enfoque empodera a las familias y, al mismo tiempo, apoya la economía local al aumentar las compras en las tiendas y mercados de la comunidad.Para Banele Mamba, la flexibilidad de la ayuda en efectivo supuso una gran diferencia. Utilizó parte de los fondos para sellar las partes del techo que goteaban y reforzar las paredes para evitar que el agua se filtrara durante las fuertes lluvias.También utilizó el dinero para comprar alimentos básicos y artículos de higiene personal, productos que antes le costaba mucho poder comprar de forma regular. Así, en los meses en que el presupuesto familiar era ajustado, pudo evitar pedir préstamos a los prestamistas locales."Creemos que las personas afectadas por las crisis son las más indicadas para decidir cuáles son sus necesidades", afirma Tebukhosi Dlamini, responsable de programas seguros e inclusivos de la Sociedad de la Cruz Roja de Suazilandia.Mientras que la UE proporcionó la financiación, la IFRC aportó orientación técnica y apoyo en la revisión de políticas a la Cruz Roja de Suazliandia durante la planificación y la ejecución del programa. Para ello, la delegación de la IFRC en Pretoria aplicó una perspectiva sensible a la protección y al género en todas las etapas de la colaboración programática."Al aplicar principios sensibles a la protección y al género, nos aseguramos de que mujeres como Banele no solo sean incluidas, sino que también sean prioritarias en los procesos de selección", añadió Dlamini.Poner en práctica la inclusiónPoner en práctica la inclusión Los hogares encabezados por mujeres, sobrevivientes de violencia de género, cuidadoras de niños huérfanos y otros grupos en situación de riesgo recibieron una alta prioridad, reconociendo que las personas en estas situaciones a menudo enfrentan mayores riesgos y obstáculos para la recuperación."Centrarse en las mujeres y otros grupos vulnerables no es solo una cuestión de justicia, sino también de eficacia", afirma Boitumelo Phihlela, que trabaja como coordinadora de protección, género e inclusión, así como de participación comunitaria y rendición de cuentas, para la Delegación de Pretoria de la IFRC."Cuando damos prioridad a las personas que corren mayor riesgo, reforzamos la resiliencia de toda la comunidad. Las mujeres, en particular, desempeñan un papel fundamental en el bienestar de la familia y la comunidad, por lo que apoyarlas directamente genera un efecto dominó de cambios positivos"."Este enfoque también garantiza que la protección y la dignidad sean fundamentales en nuestra respuesta, lo cual es clave para generar confianza y lograr una recuperación a largo plazo".El proceso se rige por criterios inclusivos desarrollados conjuntamente con las comunidades, que luego participan en la aplicación de estas normas en todos los aspectos de la iniciativa.Aprendizaje y mejora continua: lecciones clave aprendidasEl programa de asistencia en efectivo y cupones en Suazilandia es parte de los esfuerzos para mejorar continuamente la forma en que la IFRC trabaja con las comunidades, las apoya y las acompaña después de una crisis. La delegación de la IFRC en Pretoria y sus socios, por ejemplo, también utilizan esta mentalidad inclusiva, junto con la asistencia en efectivo y cupones, para fortalecer la resiliencia a largo plazo de los agricultores locales en otros cuatro países del sur de África (Lesoto, Botsuana, Sudáfrica y Namibia). El apoyo también se ofrece en forma de semillas y otros insumos agrícolas, lo que garantiza que las comunidades no solo sobrevivan hoy, sino que estén mejor preparadas para el futuro.A continuación se presentan algunas de las lecciones clave aprendidas de la colaboración de tres años de la delegación de la IFRC en Pretoria en el marco de la Alianza Programática.Incorporar los principios de protección, género e inclusión en todas las etapas del diseño y la ejecución de los programas, garantizando que se tengan en cuenta y se aborden las necesidades, los riesgos y las capacidades específicas de los diferentes grupos, en particular las mujeres, la niñez, las personas con discapacidad y otras poblaciones vulnerables.Dar prioridad a la participación proactiva e inclusiva de la comunidad, en la que no solo se establezcan mecanismos de retroalimentación, sino que estos sean confiables y accesibles para todos los segmentos de la población. Fortalecer el ciclo de retroalimentación garantizando que los aportes de la comunidad se utilicen para informar y ajustar la programación. Es necesario utilizar la retroalimentación de la comunidad para configurar las decisiones de planificación, lo que ayuda a generar confianza y garantiza una mayor rendición de cuentas ante las poblaciones que reciben la ayuda. En una comunidad agrícola, por ejemplo, la población señaló que las semillas proporcionadas inicialmente no eran adecuadas para las condiciones locales del suelo y el clima, lo que afectaba al crecimiento de los cultivos. Al conocer esta información, el programa de la Cruz Roja se adaptó y se obtuvieron y distribuyeron variedades de semillas más adecuadas, lo que mejoró los resultados de la cosecha y reforzó la confianza de la comunidad en que sus comentarios dan lugar a cambios reales."No basta con tener sistemas de retroalimentación, debemos hacerlos visibles, fiables y utilizarlos para tomar decisiones", afirmó Phihlela, de la IFRC. "Así es como construimos una verdadera rendición de cuentas".Más información sobre la asistencia en efectivo y cupones en la IFRCMás información sobre la Alianza Programática