En la primera línea de la humanidad
La inquebrantable dedicación del voluntariado y el personal de la Media Luna Roja Palestina.
En Gaza… nada es como debería ser.
"Hoy no les hablo como un narrador distante que transmite noticias, sino como un ser humano que relata la agonía desde un pequeño punto en el mapa que soporta heridas más graves de las que podrían soportar continentes enteros. En Gaza, cuando se oye el ruido de los aviones, no se mira hacia arriba para admirarlos, sino que se abraza a las niñas y niños y se reza para que no sea tu turno".
Estas palabras no son de un narrador distante. Son de Mohammed Abu Mosabeh, director de la delegación de la Media Luna Roja Palestina en Deir Al Balah, que describe la vida cotidiana en Gaza con cruda honestidad.
Cuando escribe: "en Gaza, no hay diferencia entre la noche y el día. El miedo no tiene horario y la muerte no respeta las horas de sueño. Los hogares ya no son seguros, las escuelas ya no son refugios y los hospitales ya no son suficientes... ni siquiera el abrazo de una madre protege de la metralla", no está pintando una metáfora. Está describiendo la realidad.
En medio de esta realidad, la Media Luna Roja Palestina continúa con su inquebrantable misión: salvar vidas, sin importar el costo.
Testimonio: una historia de sobrevivencia
Amr Ali, responsable de comunicación de la Media Luna Roja Palestina, es también esposo, padre y sobreviviente. Desplazado de su hogar como tantas otras personas, sigue llevando consigo su cámara para documentar el valor de sus colegas.
"Hay tantas historias trágicas grabadas en mi memoria: las personas heridas, quienes fallecieron, sus familias. Estas escenas nunca me abandonarán. No puedo dormir, atormentado por el miedo a que mis seres queridos sufran el mismo destino".
Las palabras de Amr hacen eco de las de Abu Mosabeh: personas que viven y resisten, incluso cuando la vida ya no se parece a la vida.
Impacto y pérdidas: el costo de salvar vidas
Desde octubre de 2023, la Media Luna Roja Palestina se ha convertido en el pilar de la respuesta médica y humanitaria en Gaza y Cisjordania. Sus hospitales y clínicas han atendido a decenas de miles de pacientes, mientras que las tripulaciones de ambulancias y los equipos de primeros auxilios han estado trabajando en condiciones de riesgo para rescatar a las personas heridas y garantizar que la atención de emergencia llegue incluso a las zonas más afectadas.
A pesar de los enormes riesgos, los equipos de la Media Luna Roja Palestina han trabajado sin descanso para garantizar que la atención vital llegue a las personas que más la necesitan. Los equipos móviles también han distribuido alimentos, agua, refugio y apoyo psicológico.
Pero esta labor ha tenido un costo enorme. Más de 50 personas, entre personal y voluntariado de la Media Luna Roja Palestina, han perdido la vida, al menos 31 de ellas mientras estaban de servicio y llevaban claramente visible el emblema protector de la Media Luna Roja.
Las ambulancias y los puestos médicos han sido atacados repetidamente, a pesar de mostrar claramente el emblema de la Media Luna Roja, un símbolo protegido por el derecho internacional humanitario.
Cada cifra esconde una historia: una ambulancia varada sin combustible que deja sola a personas que necesitan ayuda desesperadamente, una enfermera que nunca regresó a casa con su familia solo porque quería ayudar a la gente, un niño tratado a la luz de las velas sin la anestesia adecuada.
Dos años de respuesta inquebrantable
Los últimos dos años pueden resumirse en una línea ininterrumpida de sacrificio y resiliencia:
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Barreras y amenazas
Trabajar en Gaza significa enfrentarse cada día a barreras cada vez más imposibles. El cierre de las fronteras bloquea los convoys de ayuda. Los medicamentos y el combustible siguen bloqueados mientras los pacientes mueren esperando.
Abu Mosabeh lo describe con crudeza:
"En Gaza, no es solo el hambre lo que mata, ni la sed lo que atormenta; es la espera. Esperar un alto al fuego, esperar una ambulancia, esperar oír la voz de alguien a quien amas".
La escasez de combustible sigue paralizando los servicios esenciales. Sin combustible, los hospitales se quedan a oscuras, las ambulancias se detienen y las infancias en incubadoras se enfrentan a un peligro inmediato. Los almacenes vacíos, las máquinas silenciosas y los vehículos destruidos se han convertido en símbolos de las decisiones imposibles a las que se enfrentan cada día los equipos de la Media Luna Roja Palestina.
Voces desde el terreno
"Imagina a una madre atrapada bajo los escombros, gritando los nombres de sus hijas e hijos sin obtener respuesta. Imagina a un niño buscando entre los escombros su juguete, su zapato, a su hermano, cualquier cosa que aún lo conecte con la vida".
"Una madre de tres nos cuenta cómo hierve agua con hojas de árbol y la llama jugo, para que sus hijas tengan algo que beber".
"Muchos de nuestros colegas están desnutridos y débiles, sobreviviendo con una sola comida al día. Pero incluso así, la mayoría opta por dar esa comida a sus niños".
"Caminamos dos kilómetros cada día para llegar al centro médico donde damos servicio voluntario. Seguimos sirviendo a nuestro pueblo en Gaza porque es nuestro deber humanitario".
Hospitales bajo ataques y bloqueos
Los hospitales, que deberían ser santuarios, se han convertido en objetivos.
En el hospital Al-Quds de la ciudad de Gaza, los repetidos ataques obligaron al personal médico a atender a cientos de pacientes bajo los bombardeos, mientras las familias desplazadas se apiñaban en los pasillos en busca de refugio.
En el hospital Al-Amal de Jan Yunis, el personal soportó múltiples ataques mientras seguía prestando servicios de urgencias. Incluso cuando estaban rodeados y aislados, los equipos médicos realizaron operaciones quirúrgicas para salvar vidas con medicamentos y equipos que se agotaban rápidamente.
Estos ataques contra Al-Quds y Al-Amal no son aislados. Reflejan un colapso más amplio de la atención médica bajo fuego, donde los hospitales se transforman de lugares de curación a símbolos crudos del sufrimiento de Gaza.
En toda Gaza, el bloqueo de la ayuda humanitaria ha cortado el flujo de suministros médicos vitales, dejando a los hospitales incapaces de proporcionar incluso la atención más básica.
Una cadena de atención imparable
A pesar de todas las barreras, la Media Luna Roja Palestina ha mantenido intacta su cadena de servicios.
El personal de primera respuesta sigue llegando a los lugares bombardeados, a menudo como primera y única línea de ayuda.
Las ambulancias, aunque sean pocas, siguen transportando a las personas heridos por calles desiertas en las que barrios enteros han desaparecido.
El voluntariado brinda apoyo psicosocial a la niñez, ofreciéndoles juegos, dibujos y momentos de alivio.
Las clínicas distribuyen los alimentos, el agua y los medicamentos que pueden conseguir, a menudo bajo fuego enemigo.
Estas acciones no son aisladas. Forman una cadena continua de cuidados: desde el momento de la lesión hasta el traslado en ambulancia, el tratamiento hospitalario y los pasos frágiles hacia la curación.
Apoyo de toda nuestra red
La Sociedad de la Media Luna Roja Palestina no ha estado sola.
En la frontera de Rafah, la Media Luna Roja Egipcia ha sido un salvavidas, facilitando las caravanas de ayuda, gestionando las evacuaciones médicas y recibiendo pacientes en los hospitales egipcios. La Media Luna Roja de Jordania ha movilizado recursos y apoyado las operaciones de la Media Luna Roja Palestina, demostrando la solidaridad regional que ha caracterizado esta crisis.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y su red han estado al lado de la Media Luna Roja Palestina durante estos dos años, proporcionando recursos financieros y conocimientos técnicos. Al mismo tiempo, la IFRC ha amplificado la voz de la Media Luna Roja Palestina en la escena mundial, pidiendo la protección del personal humanitario y el respeto del derecho internacional humanitario.
Más allá de la región, decenas de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de todo el mundo han proporcionado ayuda financiera y suministros médicos, y han alzado su voz en defensa de la causa.
Hambruna: una realidad confirmada
Ahora, además de todo eso, la población de Gaza está sufriendo hambruna, tal y como ha reconocido oficialmente la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC).
La hambruna ya no es una amenaza inminente, sino una realidad confirmada.
Abu Mosabeh resume lo que eso significa:
"¿Saben lo que significa acostumbrarse al hambre?"
"Significa que la comida se convierte en un sueño. Significa que aprendes a guardar una barra de pan para que te dure todo el día. Significa que te disculpas con tu familia porque lo único que puedes ofrecerles es: Tengan paciencia".
La malnutrición está aumentando drásticamente. Los niños y niñas mueren de hambre, mientras que las instalaciones de salud que podrían salvarles están en ruinas.
No se trata solo de sobrevivir. Se trata de dignidad. Acostarse con hambre, noche tras noche, es en sí mismo una forma de violencia.
Resiliencia y un llamado a la solidaridad
A pesar de los bombardeos, los bloqueos y la hambruna, la Media Luna Roja Palestina sigue adelante. Las ambulancias siguen respondiendo a las llamadas. Las clínicas siguen abriendo sus puertas. El personal voluntario sigue negándose a abandonar.
Como concluye Abu Mosabeh:
"A pesar de todo esto, la población de Gaza no muere de hambre. Lucha por vivir. Se mantiene al borde de la existencia e insiste en decir: Estamos aquí... nos quedamos".
Y como nos recuerda Amr Ali:
"Temo por mis seres queridos. Pero cada día cojo mi cámara, porque sus historias deben ser contadas".
Sus historias nos obligan a actuar.
Como ha dicho la presidenta de la IFRC, Kate Forbes:
"El personal humanitario encarnan lo mejor de la humanidad. Se exponen al peligro cuando otros huyen. Proporcionan atención médica bajo los bombardeos. Su valentía me hace sentir humilde, su sacrificio me conmueve y su recuerdo alimenta mi determinación. Debemos alzar nuestras voces con más fuerza, en conjunto. Debemos exigir responsabilidades donde hay impunidad. Y debemos seguir insistiendo en la protección y el respeto que garantiza el derecho humanitario".
Proteger al personal humanitario.
Respetar el Derecho Internacional Humanitario.
Mantener la solidaridad.
