Fuego

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Estudio: El cambio climático intensifica los incendios forestales que amenazan a los árboles más antiguos del mundo en Argentina y Chile

Por el Centro del ClimaLa semana pasada, la IFRC asignó medio millón de francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) para reforzar la respuesta de la Cruz Roja Chilena a la emergencia por incendios forestales a gran escala que comenzó en enero en las regiones de Ñuble y Biobío, en el centro del país."El 18 de enero, estos incendios se descontrolaron y se propagaron rápidamente debido a las condiciones meteorológicas adversas y a un cambio repentino en la dirección del viento, conocido localmente como viento puelche, que en pocas horas llegó a barrios muy poblados", se menciona en el IFRC-DREF.Los incendios evolucionaron rápidamente y las autoridades declararon la catástrofe ese mismo día, desplegando todos los recursos del sistema nacional de respuesta."La emergencia ha tenido importantes repercusiones humanitarias, entre ellas evacuaciones masivas (de unas 50 000 personas), pérdidas de vidas humanas, daños en viviendas, interrupción de los medios de subsistencia y alteraciones significativas en el acceso a los servicios básicos y las infraestructuras críticas", añade el IFRC-DREF.La Cruz Roja Chilena activó anteriormente su protocolo de acción temprana simplificado para incendios forestales, el primero de este tipo en el mundo, y destinó 95.000 francos suizos para ayudar a 2.000 personas.El cambio climático provocado por la actividad humana ha triplicado la probabilidad de que se den las condiciones meteorológicas propicias para los incendios que han arrasado recientemente Chile y Argentina, según un nuevo análisis publicado hoy por World Weather Attribution, también se ha demostrado que La Niña ha tenido un papel menor en el aumento de la sequía.‘Massive impact in multiple areas’The scientists say these regions are getting up to 25 per cent less rainfall than they would have in a world without the burning of fossil fuels, while the fires were also driven by temperatures approaching 40°C and winds of some 40kph.The province mainly affected in Argentina, Chubut, includes the Los Alerces National Park in Patagonia that borders Chile and is listed as a World Heritage Site by UNESCO.Argentine scientist Juan Antonio Rivera of the Scientific and Technological Center in the central city of Mendoza and a WWA study author said: “These fires are striking at the heart of our communities and natural heritage. In Patagonia, we are seeing blazes threaten the Alerce trees – ancient giants that have stood undisturbed for thousands of years."“The combination of human-induced warming and natural cycles like La Niña has created an aridity that fires thrive on. For Chile and Argentina, the drying of our landscapes is no longer a projection but a crisis that needs an urgent response to protect our unique biodiversity and the people of our region.”The WWA statement today said that “iconic landscapes, glacial lakes, mountain towns, and peak summer tourism hubs, quickly became evacuation zones as fires advanced along the eastern slopes of the Andes.”The Climate Centre’s senior urban specialist Aynur Kadihasanoglu adds: “In Chile, the proximity of flammable pine plantations and human settlements puts lives and livelihoods at risk … To save lives, we must address not only the emissions driving rising temperatures, but also the local exposure that leaves communities so vulnerable.”The Chilean Red Cross has been involved in wildfire emergencies at the national level in 2012, 2014, 2017, 2022–23, and 2024, assisting thousands of affected people, but “the increase in the frequency and intensity of these threats due to climate change and population flows to areas of urbanization not regulated by the state have transformed these scenarios into events with massive impact in multiple areas,” IFRC-DREF says.

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Olas de calor e incendios forestales en Europa: los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja protegen a las personas en situación de alto riesgo durante las abrasadoras olas de calor y el avance del fuego.

A medida que las olas de calor y los incendios forestales arrasan Europa, poniendo en peligro vidas y medios de subsistencia, los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja están respondiendo a las crecientes emergencias que afectan con mayor dureza a las personas en condiciones más vulnerables.El calor extremo se cobra miles de vidas cada año y las personas más expuestas al riesgo son las personas adultas mayores, quienes trabajan al aire libre, las personas que se desplazan o se encuentran sin hogar y las comunidades en zonas propensas a los incendios. "Las olas de calor y los incendios forestales ya no son fenómenos aislados, sino que se están convirtiendo en la nueva realidad para millones de personas en toda Europa", afirma Birgitte Bischoff Ebbeson, directora regional de la IFRC para Europa. "Verano tras verano, vemos que las olas de calor son cada vez más letales, los incendios más intensos y las personas más expuestas al riesgo son a menudo las menos preparadas".La red de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) se ha movilizado para proporcionar consejos de seguridad, chequear el estado de las personas en condiciones más vulnerables y apoyar los esfuerzos para combatir los incendios forestales.Durante la reciente ola de calor en Europa, los equipos de la Cruz Roja están compartiendo consejos de salud y seguridad, incluyendo cómo mantenerse fresco y controlar la exposición al sol, reconocer los signos de enfermedades relacionadas con el calor, almacenar los medicamentos adecuadamente y cuidar a las mascotas.Ayudar a que la gente se mantenga frescaEn la ciudad costera de Málaga, en el sur de España, la Cruz Roja ha creado un "refugio climático", con aire acondicionado a unos 20 grados, para ayudar a la población a "sobrellevar el calor con comodidad y compañía, evitando el aislamiento y la soledad" que puede imponer el calor extremo, ya que las personas se ven obligadas a permanecer en sus casas.En otras partes del país, el voluntariado de la Cruz Roja Española ayuda a las personas con movilidad reducida a refrescarse en la playa mediante su servicio de baño asistido. Este acto, aparentemente pequeño, puede marcar una gran diferencia a la hora de ayudar a alguien a refrescarse.En Viena, la Cruz Roja Austriaca gestiona centros de refrigeración en verano, que ahora reciben hasta 40 visitantes al día. Aunque está abierto a todas las personas que buscan un respiro del calor, se dirige especialmente a las personas mayores, la niñez y las personas con enfermedades crónicas.En Grecia, la Cruz Roja activa un Protocolo de Acción Temprana antes de que lleguen las olas de calor, y los equipos voluntarios distribuyen agua, bebidas isotónicas (que ayudan a reponer líquidos y electrolitos), alimentos y protector solar, y realizan controles de bienestar con equipos móviles de primeros auxilios.En Macedonia del Norte, el voluntariado de la Cruz Roja está abordando los graves riesgos a los que se enfrentan las personas que se desplazan en condiciones de calor extremo."Estamos observando un aumento de las condiciones médicas relacionadas con el calor, como la deshidratación, el agotamiento por calor, las quemaduras solares y los golpes de calor", afirma Sandra Tomovska, coordinadora nacional de campo de la Cruz Roja de Macedonia del Norte. "Las personas carecen de acceso a agua potable y sombra durante sus largos viajes a pie, expuestas al sol. El calor también intensifica su estrés psicológico".Los equipos móviles distribuyen suministros de hidratación y protección solar a las personas que se desplazan, al miemo tiempo que coordinan con las autoridades para garantizar un tránsito seguro en medio del calor extremo.Las temperaturas extremas en todo el continente contribuyen a intensificar los incendios forestales. Desde Turquía y Grecia hasta Francia y Noruega, los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja se movilizan para apoyar a los equipos de respuesta que luchan contra los incendios. Proporcionan primeros auxilios y suministran agua, alimentos y otros artículos esenciales a las personas afectadas.El calor extremo no tiene por qué convertirse en un desastre A medida que el cambio climático eleva las temperaturas promedio, también provoca episodios de calor extremo cada vez más frecuentes. Estos llegan antes, duran más y son más intensos. Pero no tienen por qué convertirse en una catástrofe si las comunidades reciben avisos con suficiente anticipación y están preparadas. La IFRC insta a tomar medidas sencillas que pueden salvar vidas: • mantener una buena hidratación• evitar las horas de mayor calor• cuidar de las personas mayores y la gente vecina • y aprender a reconocer los síntomas de un golpe de calor.Fortalecer las capacidades locales, por ejemplo, formando a personas voluntarias y equipando a las comunidades para que puedan afrontar y adaptarse mejor al calor extremo, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. El voluntariado de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja está integrados en sus comunidades, lo que significa que pueden llevar la ayuda al lugar adecuado más rápidamente."La preparación salva vidas. Nos permite proteger a las personas antes, durante y después de las emergencias. Cuando contamos con sistemas, alianzas y formación antes de que se produzca un fenómeno meteorológico extremo, podemos responder en cuestión de horas, no de días", añade Birgitte Bischoff Ebbesen.Mantener la frescura, mantener la seguridad: más información sobre las olas de calor.Consejos prácticos y herramientas para protegerse a usted y a su comunidad Olas de calor

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Nota de prensa

Es solo el inicio: la IFRC insiste en que Europa debe prepararse ante la intensificación de las olas de calor y los incendios forestales este verano.

Budapest, Ginebra - 04 de julio 2025 – Los incendios forestales están arrasando Grecia, Turquía y otras partes de Europa, mientras una ola de calor mortal azota el continente, causando pérdidas de vidas humanas, evacuaciones masivas y daños generalizados en viviendas y medios de subsistencia. La red de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) se ha movilizado para apoyar a los equipos de respuesta a emergencias y a las comunidades vulnerables afectadas, incluyendo a la población migrante, las personas adultas mayores, la niñez y las personas con enfermedades crónicas.La IFRC advierte que esto es solo el comienzo. Dado que se anticipan múltiples olas de calor y riesgos de incendios hasta septiembre, existe una necesidad urgente de pasar de una respuesta reactiva a una preparación proactiva. Los gobiernos, los municipios y las comunidades deben tomar medidas tempranas ahora, porque cuando nos preparamos mejor, salvamos vidas.En la región de Esmirna, en Turquía, los incendios forestales se han cobrado trágicamente dos vidas y han obligado a evacuar a 50.000 personas, con cientos de viviendas dañadas. En la isla griega de Creta, más de 5.000 residentes y turistas han tenido que evaucar al acercarse los incendios a las zonas residenciales y turísticas. En el este de Alemania, más de 100 personas se han visto desplazadas debido al avance de las llamas.En Grecia, el voluntariado de la Cruz Roja está trabajando junto a los bomberos, proporcionando primeros auxilios críticos tanto al personal de emergencia como a las personas evacuadas, incluyendo la atención a las mascotas desplazadas.En Turquía, los equipos de la Media Luna Roja están entregando alimentos, agua y suministros de socorro esenciales a los equipos de bomberos y a las personas que se han visto obligadas a huir de sus hogares.En Macedonia del Norte, equipos móviles están abordando los graves riesgos a los que se enfrentan las personas desplazadas, distribuyendo suministros de hidratación y protección solar, mientras coordinan con las autoridades para garantizar un tránsito seguro en medio del calor extremo. Estos esfuerzos forman parte de una respuesta humanitaria más amplia a la creciente crisis climática en Europa, donde el aumento de las temperaturas y las prolongadas sequías están contribuyendo a intensificar el riesgo de incendios forestales. La IFRC se compromete no solo a proporcionar ayuda inmediata, sino también a fomentar la resiliencia de las comunidades mediante iniciativas de apoyo a la salud, preparación y adaptación al clima."Las olas de calor y los incendios forestales ya no son fenómenos aislados, sino que se están convirtiendo en la nueva realidad para millones de personas en toda Europa", afirma Birgitte Bischoff Ebbeson, directora regional de la IFRC para Europa. "Verano tras verano, vemos muertes evitables, pérdida de medios de subsistencia y repercusiones en la salud de las personas. Las olas de calor son cada vez más mortíferas, los incendios más intensos y las personas más expuestas al riesgo suelen ser las menos preparadas. Aunque nuestros equipos están interviniendo, necesitamos una preparación a más largo plazo en todos los ámbitos".La IFRC insta a los gobiernos, las autoridades locales y las comunidades a dar prioridad a la adaptación al clima e invertir en sistemas de alerta temprana, servicios de salud y reducción del riesgo de desastres para mitigar el costo humanitario de estos desastres cada vez más frecuentes.Personas voluntarias de la Cruz Roja y la Media Luna Roja sobre el terreno están disponibles para entrevistas.Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Budapest:Corrie Butler, +36 70 430 6506Anastasia Sharkova, +7 916 040 1972En Turquía:Sevil Erkus, +90 536 644 91 22En Ginebra:Scott Craig, +41 76 370 3575

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Incendios forestales en Chile: La Cruz Roja lidera una nueva forma de gestionar los incendios forestales, mucho antes de que se produzca la crisis

Marion Sandoval comenzó su carrera en la Cruz Roja Chilena hace 15 años como voluntaria, por lo que sabe cómo las crisis pueden cambiar radicalmente la vida de las personas. Ahora, como directora nacional de gestión del riesgo de desastres de la Cruz Roja Chilena, utiliza esa experiencia para ayudar a crear una nueva forma de gestionar las emergencias, una que comienza mucho antes de que se produzca la crisis.Tras varios años de devastadores incendios forestales en todo el país, la Cruz Roja Chilena involucró a numerosas comunidades para desarrollar lo que se conoce como un "Protocolo de Acción Temprana".Puede parecer algo técnico, pero el concepto básico es bastante sencillo: proporcionar a las personas las herramientas y los conocimientos que necesitan antes de que se produzca una crisis, para que puedan minimizar el impacto que los incendios u otras emergencias puedan tener en su comunidad. Queríamos saber más, así que hablamos con Marion Sandoval sobre este novedoso enfoque.¿Por qué la Cruz Roja Chilena desarrolló este Protocolo de Acción Temprana para incendios forestales?Durante los últimos 15 años, hemos tenido una recurrencia significativa de incendios forestales. Hemos pasado por megaincendios como el de 2017 que afectó a la región del Maule y que tuvo un impacto significativo en los hogares y también se cobró muchas vidas. Estas pérdidas se lamentan hasta el día de hoy.El problema es que muchas personas no tienen los conocimientos suficientes sobre el comportamiento del fuego y las medidas que deben tomar para mantenerse a salvo. Esto es especialmente crítico en comunidades situadas cerca de terrenos forestales, o donde operan empresas madereras y donde el riesgo de incendios forestales es alto.Por eso es esencial apoyar a estas comunidades, para que puedan comprender mejor cómo se comporta el fuego y cómo reducir su impacto y proteger sus vidas, sus pertenencias y sus medios de subsistencia.¿Cuáles son algunas de las acciones clave de los protocolos que ayudan a la población a adelantarse a los incendios?Una de las primeras es conocer su entorno, para saber dónde deben crear cortafuegos (zonas despejadas de árboles que pueden ralentizar o detener la propagación del fuego) y cómo y dónde evacuar de forma segura.Durante la primavera, por ejemplo, los campos cercanos a las viviendas están cubiertos de hierba o, cuando llega el verano, de plantaciones secas. Así que las casas están rodeadas de vegetación que se convierte en un verdadero factor de riesgo.Por eso, en la primera fase, entregamos un kit de cortafuegos que contiene herramientas para hacer zanjas o cortafuegos y limpiar las zonas que rodean sus casas. Junto con esto, la gente recibirá un kit de evacuación que incluye una mochila con artículos para protegerse del humo, además de un botiquín de primeros auxilios que contiene medicamentos para los ojos y artículos para proteger los pulmones y los ojos del humo y las partículas en suspensión. Todo ello irá acompañado de la formación de personas voluntarias y miembros de la comunidad. Lo que esperamos es animar a las comunidades a evacuar tan pronto como tengamos la declaración de lo que llamamos «el botón rojo», un sistema de alerta que activa la Corporación Forestal Nacional, basado en la monitorización en tiempo real del movimiento del incendio. La activación del botón rojo significa que es probable que la comunidad se vea expuesta, en dos o tres días, al impacto del incendio.Uno de los grandes problemas en Chile es que las comunidades a menudo no evacúan por miedo a perder sus pertenencias y sus hogares. Por lo tanto, en este caso, el Protocolo de Acción Temprana promueve evacuaciones seguras porque las personas se sienten más seguras de que sus pertenencias y sus hogares estarán protegidos.Esta protección también es fundamental para la recuperación posterior, ya que estos hogares son los que permiten a las personas disponer de electricidad, agua caliente, ducha, refrigerador o comida cocinada, cosas que también ayudan a prevenir enfermedades. Después de los incendios, las fuentes de agua de los bosques se pierden o se contaminan, lo que podría provocar enfermedades.Al mismo tiempo, las autoridades locales están animando a la gente a construir y mejorar sus hogares con materiales más sólidos y resistentes al fuego, como hormigón, ladrillos o bloques, en lugar de madera u otros materiales ligeros.De esta manera, también garantizamos la posterior recuperación de los medios de vida de las personas. Cuando se producen estos incendios, no solo se pierden las viviendas, sino también las plantaciones que las personas han creado para su consumo personal y para el alimento de los animales. Esto significa que también se pierden los subproductos como la leche, el queso, las aves de corral y los huevos, que las personas venden o consumen.Todo el trabajo que realizan en respuesta a los incendios forestales está relacionado con las altas temperaturas y las olas de calor. ¿Cómo se relacionan estos dos fenómenos?Es evidente que si tenemos incendios en una zona y una ola de calor al mismo tiempo, el impacto será mayor y, a su vez, el fuego avanzará más rápidamente. Por eso, ahora hemos empezado a revisar las olas de calor. También queremos avanzar en un protocolo para las olas de calor.Ahora estamos entrando en invierno, pero el verano pasado tuvimos una alerta por ola de calor casi una vez a la semana durante los meses de febrero, marzo e incluso diciembre. La dinámica de las olas de calor se da mucho en la parte sur de nuestro país y aquí, en las grandes ciudades, debido a los edificios.Por eso, también queremos buscar mensajes clave para nuestra comunidad y trabajar en la elaboración de recomendaciones que sean viables y previsibles. Por ejemplo, si tenemos olas de calor, está la cuestión de la hidratación, el uso de protector solar, caminar a la sombra, hacer deporte. Hay muchas recomendaciones que podríamos dar a nuestra comunidad para prevenir el impacto de las olas de calor.¿Hay alguna otra acción que esté llevando a cabo la Cruz Roja Chilena para prevenir incendios o amenazas relacionadas con temperaturas extremas?Tenemos un programa en el que las escuelas, las comunidades, los consejos vecinales y la propia comunidad conocen sus riesgos y pueden identificar las necesidades, no solo para incendios forestales y olas de calor, sino también para inundaciones, efectos de tsunamis, deslizamientos de tierra y otras emergencias.La clave en cualquier situación es estar preparados, tener planes de contingencia, tener planes de emergencia familiares, tener claro qué vamos a hacer cuando tengamos una ola de calor o cuando tengamos un incendio forestal o cualquier otro evento que nos pueda afectar.

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"No perdí sólo mi casa, perdí mi comunidad"

“No perdí sólo mi casa, perdí mi comunidad”Esas fueron las palabras de Dale, un músico de jazz cuya vida -su casa, sus recuerdos, sus instrumentos musicales, manuscritos de jazz y una valiosísima colección de arte- quedó reducida a cenizas en los incendios forestales que arrasaron Los Ángeles a principios de enero. Él y su esposa se cuentan entre las miles de personas que lo perdieron todo y que encontraron seguridad en el refugio del Centro de Convenciones de Pasadena, donde la Cruz Roja Americana, junto con los socios de la ciudad, están proporcionando apoyo y consuelo. Conduciendo por la zona quemada de Altadena, la devastación era abrumadora. El fuego había sido selectivo: algunas casas habían quedado reducidas a escombros y cenizas, mientras que otras parecían intactas. Pero ni siquiera las casas que quedaron en pie se salvaron. El impacto tóxico del humo, los daños causados por el calor y la exposición a sustancias químicas hicieron que muchas de ellas no fueran seguras para ser habitadas. La aleatoriedad de la destrucción era difícil de entender, dictada por los cambiantes vientos de Santa Ana y la implacable sequedad del clima. Me recordó a las secuelas del huracán Katrina en 2005. Diferentes desastres, pero la misma realidad desgarradora: familias desplazadas, vidas destrozadas y una inmensa necesidad de ayuda.Abundancia de solidaridadSin embargo, en medio de la destrucción, también hubo algo más: un despliegue de solidaridad y la presencia inquebrantable del personal y el voluntariado de la Cruz Roja Americana. Alrededor de 14.000 personas de todo el país se ofrecieron como voluntarias y se unieron a la Cruz Roja Americana de la región de Los Ángeles para prestar socorro inmediato. En el lugar de distribución de servicios de la Cruz Roja, vi de primera mano cómo la ayuda humanitaria se convierte en el salvavidas de las comunidades en crisis. Los equipos voluntarios distribuyeron alimentos, agua, guantes, baldes y proporcionaron información sobre cupones de asistencia en efectivo, todos elementos esenciales que no sólo aportan ayuda material, sino también una sensación de estabilidad en un momento que, de otro modo, sería caótico.Una frase resonaba continuamente en el lugar de la entrega de servicios: «Gracias, Cruz Roja, por su amabilidad». En tiempos de angustia, la amabilidad es el bien más preciado. Es lo que define a la Cruz Roja y a la Media Luna Roja. Puede que la gente no siempre piense en la Cruz Roja en tiempos de estabilidad, pero cuando ocurre un desastre, cuando su mundo queda reducido a brasas o es arrasado por las aguas, es a la Cruz Roja a quien recurren.De cara al futuro, debemos preguntarnos: ¿Estamos haciendo lo suficiente para prepararnos y responder a la creciente amenaza de incendios forestales, especialmente en las zonas urbanas? El cambio climático ha hecho que los incendios forestales sean más frecuentes, más intensos y más devastadores. La respuesta que vimos en Los Ángeles fue un testimonio del poder de la acción humanitaria, pero también resaltó áreas en las que debemos reforzar nuestro enfoque:Invertir en la preparación de las comunidades: necesitamos comunidades más resilientes a los incendios. Esto significa ampliar los programas de educación contra incendios, crear un plan familiar de desastres, promover espacios defensivos alrededor de las casas y garantizar que las poblaciones vulnerables -especialmente la población adulta mayor, las familias con bajos ingresos y las personas con discapacidad- tengan planes de evacuación.Aumentar la capacidad de respuesta ante desastres: Aunque la Cruz Roja y otras organizaciones movilizaron a miles de personas voluntarias, la escala y la velocidad de estos incendios forestales exigen una capacidad de respuesta aún mayor. El desastre requiere más personal capacitado, una mejor coordinación con los gobiernos locales y suministros y kits de emergencia almacenados previamente en las zonas de alto riesgo.Mejorar los sistemas de alerta temprana: La diferencia entre la vida y la muerte en un incendio forestal puede reducirse a minutos. Es fundamental reforzar los sistemas de alerta, mejorar las rutas de evacuación y garantizar que las alertas lleguen a todas las comunidades, especialmente a las que no hablan inglés y a los grupos marginados.Apoyar la recuperación a largo plazo: La respuesta a los desastres no termina cuando se extinguen las llamas. Muchos supervivientes de incendios forestales se enfrentan a meses, incluso años, de reconstrucción. La salud mental, la ayuda a la vivienda y el apoyo financiero deben mantenerse mucho después de que la crisis inmediata desaparezca de los titulares.Hacer frente a la crisis climática: Los incendios forestales ya no son desastres estacionales; se están convirtiendo en amenazas durante todo el año. Abordar las causas profundas significa abogar por políticas que mitiguen el cambio climático, invertir en estrategias de gestión forestal y garantizar que las organizaciones humanitarias estén equipadas para responder a los desastres provocados por el clima.Para Dale y las miles de personas que, como él, se han visto afectadas por esta crisis, el camino que queda por recorrer es incierto. Reconstruir una casa es una cosa, reconstruir una comunidad es otra. Pero en presencia del voluntariado y el personal de la Cruz Roja, de los vecinos y de quienes acuden con el corazón abierto, ya se están poniendo los cimientos de esa comunidad.La Cruz Roja estará presente antes, durante y después de cada crisis, como siempre. Pero para proteger verdaderamente a las comunidades, también debemos reforzar los sistemas que impiden que los desastres se conviertan en catástrofes. La bondad siempre estará en el centro de nuestra respuesta, pero la preparación y la acción deben guiar el camino a seguir.

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Estados Unidos: El voluntariado de la Cruz Roja lleva esperanza tras los incendios forestales en el sur de California

Originario de Colombia, Kennis Eduardo Díaz perdió su casa y todas sus posesiones en los incendios. Sin otro lugar adonde ir, encontró refugio en un nuevo albergue temporal gestionado por la Cruz Roja Americana.El refugio en este caso es una sección del Centro de Convenciones de Pasadena. Las enormes salas del centro, que normalmente se utilizan para grandes reuniones de negocios y ferias comerciales, se han transformado en un refugio temporal para cientos de personas evacuadas.Aquí, Kennis ha recibido algo más que comida y un lugar seguro donde dormir. También ha encontrado un camino hacia la recuperación gracias al apoyo del voluntariado local de la Cruz Roja."Me están dando la ayuda que no tenía", dice Kennis.Una de esas voluntarias es Gracie Castro, de la sección de San Bernardino de la Cruz Roja Americana, que forma parte de un equipo que ayuda a quienes evacuaron, como Kennis, a hacer frente a tareas administrativas, encontrar ayuda financiera y obtener derivaciones a servicios que ayudan a propietarios e inquilinos a encontrar soluciones de vivienda a largo plazo, entre otras cosas."Mi papel es ver cómo podemos llevarle adonde quiere ir", dice Gracie. Historias de resiliencia y generosidadLa historia de Blanca Pérez es otro testimonio del poder de la comunidad y la solidaridad.Junto con su marido Antonio, su hija y el novio de su hija, Blanca tuvo que evacuar su apartamento en Altadena con sus mascotas a cuestas, dejando atrás su casa y la querida tienda de ropa de Blanca.Días después, se enteraron de que tanto su casa como la tienda de ropa habían sido destruidas por las llamas.A pesar de esta profunda pérdida, Blanca encontró consuelo en el apoyo proporcionado por la Cruz Roja. Cuando recibió la noticia de que su tío había fallecido a causa de los incendios, un voluntario le ofreció apoyo emocional inmediato, la ayudó a superar el duelo y la puso en contacto con servicios de atención espiritual."He hecho nuevas amistades en el refugio, y las personas voluntarias de la Cruz Roja han mostrado tanta amabilidad y un interés genuino por nuestro bienestar", comparte Blanca. Pequeños gestos, como recibir material de tejer para mantener sus manos ocupadas, le han aportado momentos de paz en medio del caos.Estas son sólo dos de las muchas historias que se desarrollan en los refugios de la Cruz Roja en el área metropolitana de Los Ángeles. En total, unas 580 personas se alojan en los refugios de emergencia de la Cruz Roja y cada una de ellas tiene necesidades específicas. Hasta ahora, la Cruz Roja ha proporcionado más de 11.300 noches de alojamiento y más de 102.000 comidas y meriendas con el apoyo de sus socios.Voluntariado de todo el paísLa respuesta de la Cruz Roja a los incendios forestales del sur de California no sería posible sin el apoyo de personas voluntarias de todo el país. Fernando Fernández, voluntario de servicios en casos de desastre de la sección de la costa del golfo de Texas, viajó a California para ofrecer atención espiritual a las personas que se vieron obligadas a evacuar.Voluntario desde hace 15 años y veterano de la Guardia Costera estadounidense, Fernando comprende la importancia de ser una presencia reconfortante. "La mayoría de las personas a las que he ayudado sólo necesitan que alguien les escuche", afirma. Más del 60% de las personas a las que ha ayudado en esta crisis han sido hispanas, afirma, lo que subraya el papel vital de la atención culturalmente sensible en la respuesta a los desastres.Más allá del refugio: asistencia a largo plazoEl apoyo de la Cruz Roja va más allá del refugio inmediato. Ya están en marcha programas de asistencia económica para la población de numerosos municipios que se han visto gravemente afectados por los incendios. Esta ayuda económica ayuda a las personas evacuadas a cubrir sus necesidades básicas, desde la reposición de productos de higiene hasta la compra de ropa adecuada.Todos los servicios están a disposición de las personas independientemente de su nacionalidad, raza, sexo o estatus de ciudadanía, reafirmando el compromiso de la organización con la inclusión."Si necesitas ayuda, no tengas miedo de pedírsela a la Cruz Roja", exhortó Fernando, el voluntario de la sección de la costa del golfo de Texas, haciendo eco de un sentimiento compartido por muchas personas voluntarias y sobrevivientes.Mientras las comunidades comienzan a reconstruirse tras los incendios forestales, la Cruz Roja se mantiene firme en su misión de proporcionar esperanza, seguridad y recursos a quienes los necesitan. De hecho, esas necesidades son inmensas y es probable que no disminuyan aunque se contengan los incendios.Más de 16.000 estructuras han sido destruidas por los incendios, por lo que la gente necesitará refugio temporal durante algún tiempo. Mientras tanto, las lluvias anticipadas plantean la perspectiva de nuevas amenazas: inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra sobre las zonas quemadas.En cualquier caso, la Cruz Roja seguirá al lado de las personas necesitadas. Alrededor de 580 socorristas de la Cruz Roja se aseguran de que la gente no esté sola.Mientras se reabren las comunidades, la Cruz Roja también presta apoyo con artículos de limpieza, linternas, mascarillas, guantes, agua y otros artículos de primera necesidad. A finales de enero se habían distribuido casi 22.000 artículos de emergencia.

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Belice: Tras una temporada de sequía e incendios que arrasaron las tierras de cultivo, la Cruz Roja ayuda a agricultores a plantar las semillas de la recuperación

Ha sido un año caluroso en Belice, el pequeño país costero centroamericano que limita con Guatemala, México y el mar Caribe. El final de la estación seca se caracterizó por una intensa sequía, que provocó incendios forestales en todo el sur del país. A principios de junio de 2024, después de que las autoridades declararan estado de emergencia en los distritos de Toledo y Cayo, la Cruz Roja de Belice activó planes de emergencia para apoyar al Estado y ayudar a 28 comunidades afectadas.El distrito de Toledo es una de las regiones más diversas de Belice, con habitantes que hablan una gran variedad de lenguas, desde el maya q'eqchi', pasando por el inglés, el español y el creole. La mayoría de la población de las comunidades que rodean Punta Gorda, la ciudad más grande del distrito, son agricultores que cultivan cacao, maíz y resina de árboles (copal) para vender en los mercados locales. Los incendios forestales que comenzaron en mayo quemaron más de 10.000 hectáreas, arrasando campos de cultivo y afectando a unas 400 familias de 36 comunidades de Punta Gorda, incluidas San Pedro Columbia y Otoxhal.Desde que comenzó la emergencia, la filial de Toledo de la Cruz Roja de Belice ha distribuido comidas a los bomberos, ha evaluado los daños y las necesidades y ha prestado primeros auxilios a las personas de la comunidad, entre otras cosas. La respuesta ha sido apoyada por una asignación del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF)."Nos hemos asociado con vendedores para proporcionar a 204 familias cupones para herramientas y suministros agrícolas", dijo Danielle Rose, Oficial de Asistencia en Efectivo y Cupones de la IFRC para esta respuesta. "La asistencia en efectivo y cupones realmente da a la gente la autonomía para elegir lo que más necesitan". "Cada familia tiene necesidades diferentes, y realmente creemos que cada persona sabe lo que necesita en primer lugar".Las familias agricultoras de San Pedro Columbia y otros pueblos de Toledo recibieron un cupón para utilizarlo en dos tiendas locales de suministros agrícolas. En los días de distribución, personas voluntarias estaban en las tiendas para responder a las preguntas, mientras que el personal de las tiendas también recibió formación para ayudar a las familias a utilizar sus cupones para obtener los mejores resultados.Muchas comunidades también se organizaron para apoyar la respuesta. En San Pedro Columbia, uno de los pueblos de Toledo, agricultores locales formaron una brigada de bomberos para ayudar a controlar los incendios.Cirilia, la lideresa de las brigadas de bomberos, es una de esas agricultoras que utilizaron cupones para comprar suministros agrícolas. Cirilia, madre autónoma de tres, dice que replantará su granja con frutas como cacao, mango y aguacate, y al mismo tiempo tomará medidas para prepararse para posibles emergencias futuras."Estoy trazando mis planes y pensando en el futuro para minimizar el impacto de los desastres. Estoy decidida a ser proactiva para proteger mi granja y a mi familia", explica Cirilia. "También tengo previsto ampliar mis cultivos, como la vainilla, y explorar nuevas posibilidades para mi plantación. Voy a comprar semillas, sobre todo de hortalizas, porque a mis hijos les encanta la jardinería. También pienso comprar herramientas y equipos de jardinería para usar en la granja".Como parte de la respuesta de la Cruz Roja de Belice a los incendios, el voluntariado también ha distribuido alimentos y kits de higiene y limpieza en numerosos pueblos. Aunque los incendios forestales de Belice pusieron a prueba la resistencia de las comunidades del distrito de Toledo, también revelaron la fuerza y la determinación de las personas afectadas. Desde la formación de brigadas de bomberos hasta la reimaginación de sus granjas, personas como Cirilia han demostrado que la recuperación es algo más que reconstruir: se trata de crear algo más fuerte y sostenible a largo plazo.

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Olas de calor mortales en Centroamérica: 35 veces más probables a causa del cambio climático y cuatro veces más que en el 2000.

Panamá, GinebraLas olas de calor mortales que han azotado recientemente a Norteamérica y Centroamérica son 35 veces más probables debido al cambio climático provocado por la vida humana, según el último estudio de World Weather Attribution (WWA). WWA es una colaboración de especialistas y analistas, incluyendo personal del Centro del Clima de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Las olas de calor comenzaron en marzo en partes de México, Guatemala, Belice, El Salvador, Honduras y el suroeste de Estados Unidos. Analizando específicamente los cinco días y noches más calurosos del calor extremo más reciente, a principios de junio, el grupo de científicos y analistas de la WWA descubrió que en un mundo que no se hubiera calentado por los 1,2 grados centígrados de calentamiento global observados hasta la fecha, habría sido muy improbable que se hubiera producido el calor extremo. Se hizo 35 veces más probable de lo que habría sido en la época preindustrial, y cuatro veces más probable que a principios de este siglo, hace sólo 24 años. Los investigadores afirman que en el año 2000 se habrían producido olas de calor similares una vez cada 60 años, pero que en la actualidad pueden esperarse cada 15 años.Las olas de calor no sólo son cada vez más frecuentes. También son cada vez más calurosas. En los cinco días (del 3 al 7 de junio) y noches (del 5 al 9 de junio) más calurosos que estudiaron, los investigadores descubrieron que las temperaturas diurnas eran 1,4 grados más altas de lo que habrían sido incluso en una "ola de calor" (extremadamente rara) en la época preindustrial; las temperaturas nocturnas eran 1,6 grados más altas. A medida que el calentamiento mundial supere los 1,2 grados de media, las olas de calor en la región seguirán siendo más calurosas e incluso más frecuentes.El calor extremo ha tenido muchas repercusiones. Al menos 125 personas han muerto en México a causa de las olas de calor desde marzo. Es probable que la cifra en toda la región sea mucho mayor, ya que las muertes relacionadas con el calor rara vez se registran adecuadamente, o no se registran en absoluto, porque las muertes relacionadas con el calor a menudo se atribuyen a condiciones de salud preexistentes o de aparición repentina, en lugar de al calor que las exacerba o las causa.Un problema de salud que puede empeorar debido al calor y otros desastres relacionados con el clima, como las sequías, es el dengue transmitido por mosquitos. En Guatemala y Honduras, el crecimiento exponencial del dengue ha llevado a que las autoridades sanitarias declaren una alerta roja. Según datos de la Organización Panamericana de la Salud, desde el 1 de enero hasta el 25 de mayo de este año, los casos aumentaron un 622% en Guatemala y un 580% en Honduras, en comparación con el mismo período en 2023. En Guatemala, los casos pasaron de 3,738 en 2023 a 23,268 en 2024, mientras que en Honduras aumentaron de 4,452 a 25,859.En Belice, las olas de calor han provocado incendios forestales. Se han registrado incendios en los distritos de Toledo y Cayo, con temperaturas diarias superiores a 100°F (39°C), lo que crea condiciones propicias para que los incendios se inicien fácilmente y se intensifiquen rápidamente.En toda América Central, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja están lidiando con los impactos del calor extremo. En Guatemala y Honduras, las personas voluntarias están eliminando los criaderos de mosquitos, llevando a cabo campañas para la prevención y proporcionando mosquiteros. Sus operaciones cuentan con el apoyo de asignaciones financieras del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), y tienen como objetivo apoyar a más de 20,000 personas. Una asignación del DREF también está ayudando a la Cruz Roja de Belice a apoyar a 800 personas, proporcionando kits de higiene, suministros de limpieza y efectivo para los esfuerzos de recuperación de las familias afectadas. Además, los miembros del cuerpo nacional de socorro de Belice están recibiendo equipo de protección personal.Karina Izquierdo, Asesora Urbana para la región de América Latina y el Caribe en el Centro Climático de la Cruz Roja, afirmó:“Cada fracción de grado de calentamiento expone a más personas al calor peligroso. El aumento adicional de 1.4°C de calor causado por el cambio climático podría haber marcado la diferencia entre la vida y la muerte para muchas personas durante mayo y junio. Además de reducir las emisiones, los gobiernos y las ciudades deben tomar medidas más audaces para volverse más resilientes al calor”.Martha Keays, Directora Regional de la IFRC para las Américas, afirmó:“El calor extremo es una amenaza silenciosa para la salud, la economía y el bienestar de millones de personas en América Central y del Norte. Se esperan más olas de calor este año, y las infancias, las personas con discapacidades, las mujeres embarazadas y las personas adultas mayores son particularmente vulnerables, al igual que ciertas poblaciones que trabajan o pasan tiempo al aire libre, como las personas trabajadoras agrícolas y las personas en movimiento. Los equipos de la Cruz Roja en el terreno continuarán asistiéndoles, al tiempo que refuerzan las iniciativas de acción temprana y advertencia temprana que ayudan a anticipar y proteger vidas de este y otros desastres relacionados con el clima”.Para obtener más información, consulta el informe completo en el sitio web de World Weather Attribution.Para más información o solicitar una entrevista, por favor contactar a: [email protected] Panamá: Susana Arroyo Barrantes +50769993199 En Ginebra: Andrew Thomas +41763676587

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Caliente y seco: La isla caribeña de Granada lucha contra la sequía, las olas de calor y los incendios.

Granada, una nación insular en el este del Mar Caribe, atraviesa la crisis hídrica más grave de los últimos 14 años.Alarmado por los bajos niveles de agua sin precedentes en los embalses, el Gobierno de Granada declaró oficialmente una crisis hídrica el 10 de mayo de 2024, lo que llevó a un importante racionamiento de agua, con estrictas restricciones sobre el uso del agua para actividades no esenciales."Durante los últimos meses, desde que comenzó la ola de calor, nuestras presas, que son la principal fuente de agua, se han secado significativamente", dice Noreen Cox, voluntaria de la Cruz Roja de Granada desde hace mucho tiempo, y gestiona una amplia gama de desafíos de preparación y respuesta ante desastres. "En última instancia, esto condujo a condiciones de sequía significativas y una grave escasez de agua"."La compañía de agua comenzó a usar agua de su fuente de respaldo (Grand Etang Lake), sin embargo, con el tiempo esta fuente también se agotó ya que el agua no se estaba reponiendo".Granada está experimentando actualmente una importante ola de calor, la más reciente el 6 de mayo de 2024, donde las temperaturas han superado constantemente los 31,7 grados centígrados durante varios días consecutivos.Riesgo creciente de incendiosEsta ola de calor ha exacerbado la escasez de agua, aumentando la presión sobre los ya limitados recursos hídricos y agravando los desafíos a los que se enfrenta la población."Además, debido a la ola de calor hubo un aumento en los incendios forestales en toda la isla. Granada es una isla volcánica, por lo que el intenso calor y la presencia de azufre están provocando incendios naturales que a veces se propagan rápidamente por el viento".A la gente le preocupa que la gravedad de la sequía actual y los desafíos estructurales sugieren que la crisis del agua puede persistir al menos hasta el pico de la próxima temporada de lluvias, que generalmente ocurre alrededor de agosto o septiembre. Las comunidades del sur y el este de la isla (St. Andrew, St. David y St. George) han sido las más afectadas. Las lluvias recientes han ayudado a llenar los embalses, sin embargo, los suministros de agua aún no son suficientes para satisfacer las necesidades debido a la prolongada sequía, por lo que todavía se están fomentando los métodos de conservación."Las personas que se dedican a la agricultura como medio de vida también sufren una gran presión, ya que el suelo está extremadamente seco y hay falta de agua", añade Cox. "Como tal, la mayoría de los cultivos no pueden soportar las duras condiciones y mueren, lo que finalmente llevó a una escasez de algunas de las frutas y verduras cultivadas localmente".Las soluciones a largo plazo que impliquen mejoras en la infraestructura, mejores prácticas de gestión del agua y mayores esfuerzos de conservación serán cruciales para mitigar los impactos y prevenir futuras crisis.La IFRC está ayudando a apoyar la respuesta de la Cruz Roja de Granada. A través del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF), la Cruz Roja de Granada tiene como objetivo ayudar al menos a 1.000 familias (5.000 personas) con apoyo en materia de agua, saneamiento e higiene y asistencia en efectivo para que las familias decidan cómo recuperarse."Los camiones cisterna visitan diferentes comunidades en diferentes momentos para entregar agua a la gente", dice Cox, y agrega que la gente usa cubos de agua para lavar e incluso regar las plantas.La Cruz Roja de Granada también se ha asociado con la Autoridad Nacional de Agua y Alcantarillado (NAWASA) para distribuir bidones, filtros de agua, y otros suministros a las personas de la comunidad mientras recogen agua de los camiones cisterna.Estas herramientas brindan a las personas opciones adicionales para el almacenamiento de agua limpia. Mientras tanto, el voluntariado de la Cruz Roja enseña a las comunidades cómo usar estas herramientas de la mejor manera para promover la conservación del agua.Estrés por el calorLa Cruz Roja de Granada también está haciendo todo lo posible para hacer frente al estrés y la ansiedad constantes asociada con la necesidad diaria de acceder a agua. La pérdida de medios de vida debido a la escasez de agua exacerba estos niveles de estrés. La Sociedad Nacional está trabajando para crear conciencia sobre los problemas de salud mental y ofrecer apoyo a las personas afectadas.Para hacer frente a las necesidades inmediatas relacionadas a los medios de vida, la Cruz Roja de Granada llevará a cabo un estudio de factibilidad para identificar los posibles mercados en los que se podrían brindar transferencias monetarias a las familias afectadas.La Cruz Roja de Granada estudiará otras opciones, como la adquisición y distribución de alimentos (apoyo en especie). Si bien se están adoptando medidas inmediatas para hacer frente a la crisis, se espera que la situación en Granada siga siendo crítica en el futuro pronto.Los esfuerzos sostenidos y el apoyo humanitario serán esenciales para navegar a través de este período desafiante y desarrollar la resiliencia contra la futura escasez de agua.

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El cambio climático y El Niño agudizan los incendios extremos en Chile

Por el Centro del ClimaEl lunes 12 de febrero, la IFRC aprobó una operación del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (DREF), por un valor de medio millón de francos suizos para ayudar a la Cruz Roja Chilena a prestar asistencia a casi 10.000 personas afectadas por los incendios, que, según la organización, han tenido "profundas consecuencias" y son notablemente peores que los de hace un año.La Cruz Roja Chilena sigue prestando asistencia a miles de personas afectadas por los incendios forestales que, según la ONU, se consideran los más mortíferos registrados en el país, recogiendo ayuda en especie donada por residentes de todo el país; y asociándose con un banco local para agilizar las donaciones en línea.La Cruz Roja también está prestando asistencia sobre el terreno con primeros auxilios y ha creado una línea telefónica para ayudar a las familias separadas por los incendios a restablecer el contacto.Un relato completo de la respuesta de la Cruz Roja Chilena al desastre -que el Presidente Gabriel Boric describió a principios de esta semana como la "mayor tragedia" desde el terremoto de 2010- ya está disponible (en español) a través de un espacio en la cuenta de X/Twitter de la IFRC."La población de Viña del Mar, de Quilpué, de Villa Alemana, han vivido y están viviendo una situación tremendamente catastrófica, excepcional, inédita y dolorosa", dijo el presidente Boric.Las autoridades chilenas informaron el martes de que se habían recuperado 131 cadáveres de los barrios incendiados.Temporadas DestructivasLos incendios en Chile se producen dos semanas después de que Colombia declarara estado de desastre, a causa de los casi 30 incendios forestales que siguen arrasando el país, como parte de los más de 300 incendios que se han producido desde noviembre, señaló el UNDRR, que añadió que, un informe de 2022 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente preveía un aumento mundial de los incendios extremos de hasta el 14% para 2030 "debido al cambio climático y al cambio en el uso de la tierra".En Chile, los incendios forestales "han aumentado drásticamente en los últimos años", según un estudio publicado a finales del mes pasado en la revista Nature, en el que se investigaba la temporada de incendios del verano de 2022-23 en el hemisferio sur. Según el estudio, casi dos millones de hectáreas han sido arrasadas por incendios forestales en los últimos diez años, tres veces más que en la década anterior, y todas menos una de las siete temporadas más destructivas, se han observado desde 2014."Las condiciones meteorológicas de los incendios (incluyendo altas temperaturas, baja humedad, sequía y fuertes vientos) aumentan el potencial de que los incendios forestales, una vez encendidos, se propaguen rápidamente", escriben los autores de Nature, mientras que "la concurrencia de El Niño y las sequías y olas de calor provocadas por el clima, aumentan el riesgo local de incendios; y han contribuido decisivamente a la intensa actividad incendiaria observada recientemente en Chile central."MegasequíaJuan Bazo, representante regional del Centro del Clima para América Latina, declaró hoy: "Hay pruebas claras de que el cambio y la variabilidad climáticos, incluido el fenómeno del Niño/Oscilación del Sur (ENOS), tienen una relación significativa con los incendios en Chile, especialmente en la última década, en la que han sido cada vez más extremos"."Las sequías y olas de calor de una gravedad sin precedentes están estrechamente relacionadas con los incendios forestales y están teniendo un grave impacto en las comunidades más vulnerables".Las inversiones adicionales en adaptación y resiliencia que pueden ser necesarias a la luz de la intensificación de los impactos climáticos "incluyen la mejora del Sistema de Alerta Temprana (SAT) del país, una herramienta crítica para tomar medidas tempranas, reducir el riesgo de desastres y apoyar la adaptación climática", añade el artículo de Nature."Estos sistemas permiten prever fenómenos meteorológicos peligrosos y ayudan a minimizar los impactos informando oportunamente a gobiernos, comunidades y ciudadanía".Durante gran parte de la última década, Chile también ha sufrido lo que se denomina una megasequía, la más larga desde que se tienen registros, lo que aumenta aún más el riesgo.

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Incendios en Maui: Cruz Roja ofrece refugio y consuelo a las víctimas.

Los incendios forestales más mortíferos de los últimos 100 años en Hawai han causado daños masivos en la isla de Maui, obligando a miles de personas a abandonar sus hogares y cobrándose más de 100 vidas. Desde que empezaron los incendios, el personal de desastres de la Cruz Roja ha estado atendiendo a las familias las 24 horas del día, proporcionándoles un lugar seguro donde alojarse, alimentos para comer y mucho más. En una declaración en su página web, la Cruz Roja Americana informa: "La Cruz Roja está coordinando estrechamente con los equipos de gestión de emergencias estatales y locales para comenzar a trasladar a las personas de los refugios de emergencia a los hoteles. Los refugios de emergencia se convertirán en centros de servicios donde las personas podrán acceder a comidas calientes, suministros de socorro, servicios de salud, salud mental y atención espiritual, apoyo para encontrar a sus seres queridos y asistencia social." "La Cruz Roja estaba ayudando a la gente antes de que empezaran los incendios y estará allí en las próximas semanas y meses ayudando a la gente a recuperarse de esta tragedia. De hecho, la Cruz Roja lleva prestando asistencia humanitaria en Hawai desde 1898. Recuperarse de un incendio forestal de esta magnitud llevará tiempo y la unión de toda la comunidad para apoyarse mutuamente." Más información y donaciones Lea la declaración completa en el sitio web de la Cruz Roja Americana. Donea la campaña de recaudación de fondos de la Cruz Roja Americana para las personas afectadas por los incendios forestales. Siga@RedCrossy@HawaiiRedCrosspara conocer las últimas novedades sobre su respuesta. Obtenga más información sobre los incendios forestales y cómo prepararse y mantenerse a salvo.

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Incendios en Bangladés: Miles de casas, escuelas, hospitales y redes de agua quemadas en Cox's Bazar

Cox's Bazar/ Kuala Lumpur, 06 de marzo de 2023 - Un incendio masivo declarado en la tarde del 5 de marzo ha arrasado al menos 2.000 casas, dejando sin hogar a casi 12.000 personas en el campo 11 de Cox's Bazar, Bangladés, el mayor campo de refugiados del mundo. Situado en el subdistrito de Ukhiya, donde se quemaron al menos tres redes de agua que abastecen a 16.000 personas, cinco centros de aprendizaje y tres instalaciones sanitarias, entre otras infraestructuras, el fuego se propagó rápidamente a 15 subbloques del campo. La Media Luna Roja de Bangladés (MLRB) respondió inmediatamente, apoyando las operaciones de lucha contra el fuego y las evacuaciones. Al menos 200 voluntarios de los campamentos formados por la MLRB, junto con el Servicio de Bomberos y el equipo de Defensa Civil de Cox's Bazar, sofocaron finalmente las llamas a última hora de la tarde. La Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladés está entregando 1.000 tiendas de campaña para ayuda inmediata y distribuyendo paquetes de alimentos, mantas y mosquiteras a las personas afectadas, en coordinación con el Comisionado de Refugiados, Socorro y Repatriación del Gobierno de Bangladés. Belal Hossain, Jefe de Operaciones de Traslado de Población de la Media Luna Roja de Bangladesh (MLRB) en Cox's Bazar, ha declarado:"dada la estación seca y los frecuentes vientos, el fuego se propagó rápidamente. Gracias a nuestros voluntarios formados y a los planes de preparación, respondimos inmediatamente apoyando las evacuaciones, proporcionando alimentos, agua y refugio de emergencia. Los incendios tan frecuentes causan un sufrimiento innecesario a los residentes de los campos, que ya llevan más de cinco años desplazados." Alrededor de un millón de personas desplazadas del estado de Rakhine, Myanmar, viven hacinadas en el campamento, apoyado por el Gobierno de Bangladés y organismos humanitarios, entre ellos la Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladés y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). Hrusikesh Harichandan, Jefe de la Subdelegación de la IFRC, declaró:"este incendio es un golpe devastador para miles de familias que han visto cómo su duro trabajo de los últimos cinco años se convertía en cenizas. Varias familias han perdido todo lo que poseían. Necesitamos una mayor coordinación para establecer condiciones de vida mejores y más humanas para ellos. Estamos haciendo todo lo posible para apoyar su resiliencia ante tales desastres". La Media Luna Roja de Bangladés, junto con la IFRC, ha formado a casi 3.300 personas voluntarias en los 33 campamentos para que actúen como primeras intervinientes durante las emergencias. Han realizado simulacros de lucha contra incendios y otras actividades de preparación para desastres, mientras que periódicamente se organizan actividades de sensibilización para los residentes de los campamentos. La IFRC y la Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladés están colaborando con otras agencias humanitarias para determinar las necesidades. Además, se han activado voluntarios de salud comunitaria y se han movilizado reservas de contingencia para apoyar a los afectados. Como parte de las Operaciones de Movimiento de Población en curso, la Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladés, con la ayuda de la IFRC, otros asociados de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y el ACNUR, ha prestado apoyo a casi un millón de personas de los campamentos y las comunidades de acogida con asistencia sanitaria, acceso a agua potable, mejora del saneamiento y la higiene, refugios más seguros y medios de subsistencia. Para más información o concertar entrevistas, por favor, contacten con: Cox's Bazar: Barkat Ullah Maruf, +880 1711 222922, [email protected] Sabrina Idris, +880 1710-840327, [email protected] Dacca: Mahmudul Hasan, +880 1716-103333, [email protected] Kuala Lumpur: Afrhill Rances, +60 19 271 3641 [email protected]

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Nota de prensa

La IFRC advierte que la creciente ola de calor en Europa podría tener consecuencias trágicas

Budapest, 14 de julio de 2022 - Las temperaturas extremas han sumido a los países en peligrosas olas de calor e incendios forestales en toda Europa. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) insta a las ciudades y comunidades a prepararse para evitar un nuevo desastre. Desde el mes de mayo, Europa se encuentra entre los 'puntos calientes de la ola de calor' más rápidos del mundo. Las previsiones no muestran signos de que vaya a amainar. Muchas partes de Europa occidental están experimentando temperaturas extremas y países como Portugal están luchando contra incendios forestales que afectan a miles de personas. "Con la crisis climática, este calor forma parte de nuestra 'nueva normalidad'", afirma Maarten Aalst van, Director del Centro del Clima de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. "Estos eventos mortales son ahora más frecuentes y más intensos". En los últimos diez años, los desastres relacionados con el clima y el tiempo han matado a más de 400.000 personas, han afectado a otros 1.700 millones y han desplazado a una media de 25 millones de personas cada año en todo el mundo.Las personas más expuestas a las olas de calor son las personas mayores, los niños, las mujeres embarazadas y las personas con problemas de salud preexistentes. Las olas de calor tienen un impacto en cascada en otras áreas de la sociedad, como la reducción de la producción económica, la tensión en los sistemas de salud y los cortes de energía. El personal y el voluntariado de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de toda la región están apoyando a las comunidades que se preparan para las olas de calor y se ven afectadas por ellas. Al mismo tiempo, los equipos están respondiendo a los devastadores incendios forestales, sobre todo en Portugal, pero también en España, Italia, Grecia y Turquía, provocados por el calor extremo. "Muchos han tenido que evacuar sus casas con las pocas cosas que pueden llevar", dice Ana Jorge, Presidenta de la Cruz Roja Portuguesa."Nuestros equipos médicos se centran en asegurar que la gente se ponga a salvo, proporcionando asistencia sanitaria crítica a los que sufren quemaduras y otras lesiones y proporcionándoles una cama para dormir y las necesidades mientras deciden sus próximos pasos." Dado que las olas de calor son cada vez más probables en todo el mundo a medida que se agrava la crisis climática, se necesitan más sistemas de preparación y alerta temprana para reducir y gestionar los riesgos. "La gente no siempre es consciente de los peligros del calor. Pero cuando las comunidades comprenden los riesgos y toman medidas sencillas para prepararse, pueden evitar tragedias innecesarias", afirma van Aalst. "Instamos a las ciudades y comunidades a que se preparen y tomen las medidas necesarias para salvar vidas, ahora y a largo plazo". Para más información o concertar entrevistas: En Budapest: Corrie Butler,[email protected]+36 704306506 En Atenas: Georgia Trismpioti, [email protected] +30 6971809031 Nota para los editores: La Guía de Olas de Calor para las Ciudades y el Kit de Acción Urbana de la IFRCson recursos para que los funcionarios de las ciudades, los planificadores urbanos y las organizaciones comunitarias puedan anticipar y planificar el calor urbano extremo y reducir los riesgos mortales. La caja de herramientas de enfriamiento urbano del C40 ofrece enfoques para bajar las temperaturas urbanas y reducir el impacto del efecto del calor urbano; la herramienta de beneficios de las ciudades resistentes al calor ayuda a los planificadores urbanos y a los responsables de la toma de decisiones a cuantificar los beneficios sanitarios, económicos y medioambientales de las acciones de adaptación. Una ola de calor es un periodo prolongado de temperaturas inusualmente altas y, a menudo, de alta humedad. El calor extremo puede provocar choques, deshidratación y otras enfermedades agudas, y agravar las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Ahora hay una montaña de pruebas de que el cambio climático está aumentando la aparición de olas de calor mortales. Por ejemplo, los científicos han llegado a la conclusión de que el cambio climático ha hecho que la ola de calor de 2022 en la India y Pakistán sea 30 veces más probable, que la ola de calor de 2019 en Europa occidental sea al menos 10 veces más probable, que la ola de calor de 2019-20 en Australia que contribuyó a los devastadores incendios forestales sea 10 veces más probable, y que el calor extremo en el noroeste de Estados Unidos y Canadá en 2021 habría sido prácticamente imposible sin el cambio climático. Para más detalles, véanse, por ejemplo, los análisis de Atribución del Clima Mundial.

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Nota de prensa

La IFRC y 'C40 Cities' instan a las ciudades a prepararse para olas de calor más peligrosas y mortales

14 de junio de 2022, Ginebra, Nueva York - Las olas de calor son cada vez más frecuentes, más largas, más calurosas y más mortales, sobre todo en las zonas urbanas, pero las amenazas que plantean son prevenibles si las ciudades y los residentes están preparados para el calor extremo y toman medidas para salvar vidas. Los últimos siete años, de 2015 a 2021, han sido los más calurosos de los que se tiene constancia y este año ya está siendo muy duro. Los picos de temperatura potencialmente mortales registrados en los últimos meses en la India, Pakistán, Asia oriental y el sur de Europa, así como la ola de calor inusualmente intensa de principios de temporada que afecta a algunas zonas de Estados Unidos, son una señal ominosa de lo que está por venir a medida que el mundo se calienta. Cada año, las temperaturas cada vez más abrasadoras ponen a millones de personas en riesgo de sufrir enfermedades relacionadas con el calor y se cobran la vida de otros miles. Las personas que viven en las ciudades son las más afectadas porque las zonas urbanas son más cálidas que el campo circundante y se están calentando más debido al cambio climático. Las personas que corren más riesgo son ya vulnerables: las personas mayores y las personas aisladas, los niños, las mujeres embarazadas, las personas con enfermedades preexistentes y los pobres de las ciudades, que a menudo trabajan al aire libre o viven en edificios sin aire acondicionado o ventilación adecuada. Pero las muertes por olas de calor no son inevitables. Cinco mil millones de personas viven en lugares propensos a las olas de calor y donde los sistemas de alerta temprana pueden predecirlas antes de que se produzcan. "Las olas de calor son los asesinos silenciosos del cambio climático, pero no tienen por qué serlo", afirma Francesco Rocca, Presidente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). "La mayoría de las olas de calor se pronostican con días o semanas de antelación, lo que da tiempo suficiente para actuar a tiempo e informar y proteger a los más vulnerables. La buena noticia es que hay medidas sencillas y de bajo costo que las autoridades pueden adoptar para evitar muertes innecesarias por el calor." Adelantándose a la temporada de verano en muchas partes del mundo, la IFRC lanza hoy, 14 de junio, su primer Día de Acción contra el Calor a nivel mundial, movilizando a las filiales y los asociados en más de 50 ciudades para que organicen eventos de sensibilización sobre las formas de reducir los graves efectos del calor extremo. La IFRC también se asocia con Ciudades 'C40 Cities' para hacer un llamamiento a los funcionarios municipales, los planificadores urbanos y los residentes de las ciudades de todas las regiones del mundo para que se preparen para olas de calor más peligrosas y mortales. "Las ciudades que están acostumbradas al calor tienen que prepararse para períodos aún más largos de calor sofocante y las ciudades más frías tienen que prepararse para niveles de calor extremo a los que no están acostumbradas", dice Mark Watts, Director Ejecutivo de 'C40 Cities'. "De Miami a Bombay y de Atenas a Abiyán, los alcaldes de nuestra red están aumentando los espacios verdes, ampliando los programas de techos fríos y colaborando en acciones contra el calor para mejorar la resistencia al aumento del calor urbano. Pero es necesario trabajar mucho más para reducir y gestionar los riesgos a medida que se agrava la crisis climática." La Red de Ciudades Frías del C40 apoya a las ciudades para que integren el riesgo y la gestión del calor en sus planes de acción climática, elaboren estudios de resiliencia al calor y desarrollen, afinen y midan los impactos de las acciones de mitigación del calor, incluyendo la refrigeración, la ecología y la gestión de emergencias.La red ha celebrado talleres intensivos sobre el calor urbano y la equidad, ha desarrollado recursos para orientar los planes de acción contra el calor y, en los últimos dos años, ha apoyado a las ciudades en la gestión de las crisis compuestas por el calor extremo junto con la pandemia COVID-19, centrándose en la divulgación a las poblaciones vulnerables. En todo el mundo, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja están haciendo frente al desafío del calor extremo, apoyando y mejorando los planes de acción locales y nacionales contra el calor, difundiendo mensajes al público sobre la seguridad contra el calor, controlando a los más vulnerables, distribuyendo agua, apoyando a los servicios médicos, identificando y estableciendo centros de refrigeración, e incluso ayudando a las personas a acondicionar sus hogares para mejorar la sombra y reducir el calor. También están ampliando la investigación sobre el calor a partes de África, Asia y Sudamérica que se han pasado por alto en el pasado. "La crisis climática está impulsando e intensificando las crisis humanitarias en todas las regiones del mundo", dice Rocca. "Pero cuando las ciudades y las comunidades están mejor preparadas, el clima extremo no tiene por qué convertirse en un desastre o una tragedia". Nota para los editores: La "Guía de Olas de Calor para Ciudades" y el "Kit de Acción Urbana" de la IFRCson recursos para que los funcionarios de las ciudades, los planificadores urbanos y las organizaciones comunitarias puedan anticipar y planificar el calor urbano extremo y reducir los riesgos mortales. La "Caja de herramientas para el enfriamiento urbano" del C40 ofrece enfoques para bajar las temperaturas urbanas y reducir el impacto del efecto del calor urbano; la "Herramienta de beneficios para ciudades resistentes al calor" ayuda a los planificadores urbanos y a los responsables de la toma de decisiones a cuantificar los beneficios sanitarios, económicos y medioambientales de las acciones de adaptación. Una ola de calor es un periodo prolongado de temperaturas inusualmente altas y, a menudo, de alta humedad. El calor extremo puede provocar choques, deshidratación y otras enfermedades agudas, y agravar las enfermedades cardiovasculares y respiratorias. En la actualidad hay una montaña de pruebas de que el cambio climático está aumentando la aparición de olas de calor mortales. Los científicos han llegado a la conclusión de que el cambio climático ha hecho 30 veces más probable la ola de calor de 2022 en India y Pakistán, 100 veces más probable la ola de calor de 2019 en Europa occidental y 10 veces más probable la ola de calor de 2019-20 en Australia. Imágenes y vídeos para medios: Siga este hilo de Twitter para acceder a vídeos y fotos de los eventos del Día de Acción contra el Calor en todo el mundo. Puede acceder a las imágenes de la respuesta a la emergencia por calor aquí Para más información o entrevistas, contacten con: IFRC: Melissa Winkler, [email protected], +41 76 2400 324 IFRC: Tommaso Della Longa, [email protected], +41 79 708 43 67 C40 Cities: Rolf Rosenkranz, [email protected] IFRC es la mayor red humanitaria del mundo, compuesta por 192 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que trabajan para salvar vidas, fomentar la resiliencia de las comunidades, fortalecer la localización y promover la dignidad en todo el mundo.www.ifrc.org - Facebook-Twitter-YouTube C40 Citieses una red de casi 100 alcaldes de las principales ciudades del mundo que trabajan para llevar a cabo la acción urgente que se necesita ahora mismo para hacer frente a la crisis climática y crear un futuro en el que todos, en todas partes, puedan prosperar. Los alcaldes de las ciudades del C40 se han comprometido a utilizar un enfoque basado en la ciencia y centrado en las personas para ayudar al mundo a limitar el calentamiento global a 1,5 ºC y construir comunidades sanas, equitativas y resilientes..www.C40.org-Twitter-Instagram-Facebook-LinkedIn

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Tipo de emergencia

Incendios forestales

Los incendios forestales son incendios grandes, incontrolados y potencialmente destructivos que pueden afectar tanto a las áreas rurales como a las urbanas. Pueden extenderse rápidamente, cambiar de dirección e incluso 'saltar' a grandes distancias cuando el viento lleva las brasas y las chispas. Son causadas por una variedad de causas naturales (como un rayo) o por descuido humano (como un cigarrillo). La propagación de un incendio forestal depende de la disposición del terreno, el combustible disponible (vegetación o madera muerta) y las condiciones climáticas (viento y calor). Pueden comenzar en solo segundos y convertirse en infiernos en cuestión de minutos.