Producido en colaboración con Gavi, la plataforma VaccinesWork de la Alianza para las Vacunas
En una colina árida y sin árboles en Hermel, al noreste del Líbano, más de veinte tiendas de lona se agrupan sobre tierra seca y agrietada. Este asentamiento improvisado, uno de los varios campamentos establecidos recientemente, alberga ahora a unas 280 personas refugiadas de Siria.
No hay agua corriendo ni electricidad. Las aguas residuales a cielo abierto amenazan con contaminar el agua para tomar y para cocinar, y las enfermedades se propagan rápidamente, como suele ocurrir en las comunidades superpobladas y desplazadas. La vida aquí es difícil para toda la gente, pero especialmente para la niñez.
Batoul Jardo, de ocho años, que huyó de Homs (Siria) con su familia hace unos meses, tiene lágrimas en los ojos cuando pregunta: «¿Cómo se supone que vamos a vivir en medio de este infierno?».
Baneel Kazem Hammoud, de siete años, también de Siria, se rasca los brazos con incomodidad, como consecuencia de una dolorosa infección cutánea. Afortunadamente, su enfermedad no pone en peligro su vida. Pero incluso las pequeñas deficiencias en el acceso a la atención médica pueden provocar brotes mortales. En entornos de alto riesgo como este, la vacunación es más que atención médica, es protección.
Un niño recibe vacunación como parte de una campaña nacional de inmunización dirigida por la Cruz Roja Libanesa, en colaboración con la IFRC, y financiada por Gavi.
Foto: IFRC / Lama Chidiac
Un escudo protector
Entre diciembre de 2024 y abril de 2025, una campaña de vacunación liderada por la Cruz Roja Libanesa, en coordinación con la IFRC y el Ministerio de Salud Pública del Líbano, inmunizó a 19.000 niños y niñas — provenientes del Líbano, Siria y Palestina— que viven en las comunidades más vulnerables y desatendidas del país.
La campaña, financiada por Gavi, se dirigió a la niñez de cuatro de las provincias más afectadas del Líbano: Monte Líbano, Baalbek-Hermel, Bekaa y Akkar.
"Dado el desplazamiento, el escaso acceso a la atención primaria de salud y las crisis actuales en el Líbano, este programa nos ayudó a llegar a los niños y niñas en mayor riesgo y a reconectarles con el sistema de inmunización rutinaria", dijo Tasneem Obeid, oficial superior de inmunización de la IFRC. "Sigue siendo fundamental crear conciencia y suministrar vacunas en las comunidades desatendidas".
La historia reciente del Líbano ha estado marcada por una serie de crisis superpuestas: un colapso financiero, una pandemia mundial, la catastrófica explosión del puerto de Beirut en 2020 y múltiples conflictos regionales que se han extendido al país. Estos acontecimientos han agravado los retos en materia de salud pública.
La Cruz Roja Libanesa, con el apoyo de más de 12.000 personas voluntarias capacitadas, y equipada con sólidos sistemas de datos, está desempeñando un papel fundamental a la hora de salvar las brechas en el acceso a la atención sanitaria, y está trabajando para restablecer la confianza en las vacunas y restaurar los servicios rutinarios interrumpidos por la COVID-19.
Las familias esperan su turno en un punto de vacunación establecido por la Cruz Roja Libanesa. La campaña se centró en llegar a la niñez de comunidades de difícil acceso y afectadas por la crisis.
Foto: IFRC / Lama Chidiac
Cerrar la brecha tras la COVID
La pandemia no solo trastornó los servicios de salud, sino que también minó la confianza de la población en las vacunas. La desinformación se disparó en 2021, lo que llevó a la Cruz Roja Libanesa a lanzar una campaña a nivel nacional. En octubre y noviembre de ese año, la Sociedad Nacional desplegó 33 clínicas móviles en zonas remotas y desatendidas, donde administró vacunas que salvan vidas y proporcionó información sanitaria confiable.
Kassem Shaalan, director de la unidad de reducción del riesgo de desastres de la Cruz Roja Libanesa, afirma que el reciente proyecto financiado por Gavi amplió significativamente su alcance:
"Entre octubre de 2021 y abril de 2025, la Cruz Roja Libanesa vacunó a más de 700.000 niños y niñas", afirmó. "Gracias al último apoyo de Gavi, llegamos a 19.000 niños y niñas en solo cinco meses, una respuesta vital a las crecientes necesidades de las familias desplazadas tras la reciente escalada de hostilidades".
Añadió: "Con esta nueva financiación, hemos aumentado el número de equipos móviles de vacunación de siete a doce. Estos equipos se desplegaron en función de las necesidades, especialmente en zonas superpobladas como Akkar, Bekaa y Baalbek-Hermel".
Una madre recibe información de una trabajadora de salud de la Cruz Roja Libanesa sobre cómo las vacunas protegen a la niñez de enfermedades prevenibles. La campaña combinó los servicios de vacunación con la educación comunitaria.
Foto: IFRC / Lama Chidiac
Construir confianza, una madre a la vez
En un campamento de personas refugiadas en Zahle, provincia de Bekaa, donde viven alrededor de 200 menores de Siria, un equipo móvil de la Cruz Roja Libanesa trabaja para prevenir brotes. El equipo está formado por personal médico, de enfermería, de datos, una jefatura y dos personas voluntarias.
Una de sus aliadas más fuertes es Rabea’a Al-Hussein, madre de cinco hijos que vive en el campamento desde 2014. Sus hijos más pequeños fueron vacunados por los equipos de la Cruz Roja Libanesa y ahora ella se ofrece como voluntaria para ayudar. Va de tienda en tienda para avisar a otras madres y padres de las próximas visitas y tranquiliza a los niños y niñas nerviosas durante el proceso de vacunación.
Para ella, el aspecto de generar confianza es tan importante como la atención médica. "No solo importan las vacunas", afirma, "sino cómo calman nuestros miedos".
En Fakeha, Baalbek, a 34 kilómetros al norte de Zahle, Nermine Waleed Hussein, una madre libanesa desplazada con dos hijos, está de acuerdo:
"Las sesiones de sensibilización ayudaron a madres como yo a comprender lo importantes que son las vacunas. Siempre reviso mi teléfono para ver si hay novedades y asegurarme de que mis hijos están a salvo. Estoy muy agradecida por todo el apoyo que hemos recibido".
Esperanza en medio de las dificultades
Solo en la gobernación de Baalbek-Hermel hay 150 refugios, que van desde pequeños grupos en la cima de una colina, como el que habitan Batoul y Baneel, hasta asentamientos mucho más grandes. Estos refugios albergan a casi 90.000 personas desplazadas. El personal de salud informa de brotes recientes de sarampión y hepatitis, ambas enfermedades prevenibles mediante vacunación. Sin embargo, en estas condiciones, controlar las infecciones de rápida propagación es un reto constante.
Aun así, las filas de niños y niñas que esperan para vacunarse son un signo de esperanza. Las enfermeras afirman que la asistencia es siempre alta y que las comunidades están cada vez más comprometidas.
Para Hala Hassan Jardo, la madre de Batoul, la presencia del perosnal de salud de la Cruz Roja Libanesa es un consuelo poco común.
"Huimos de Homs hace cinco meses", dijo. "Nadie nos ayudó excepto la Cruz Roja, que nos trajo vacunas, medicinas — información atención de salud de verdad".