Inmunización

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| Nota de prensa

La escasez de vacunas contra el cólera hace que se suspenda temporalmente la estrategia de las dos dosis, mientras aumentan los casos en todo el mundo

Ginebra/Nueva York, 19 de octubre de 2022 - La escasez de vacunas contra el cólera en todo el mundo ha obligado al Grupo Internacional de Coordinación (ICG) -el organismo que gestiona los suministros de vacunas de emergencia- a suspender temporalmente el régimen de vacunación estándar de dos dosis en las campañas de respuesta a los brotes de cólera, utilizando en su lugar un enfoque de dosis única. El giro en la estrategia permitirá utilizar las dosis en más países, en un momento de aumento sin precedentes de los brotes de cólera en todo el mundo. Desde enero de este año, 29 países han notificado casos de cólera, entre ellos Haití, Malaui y Siria, que se enfrentan a grandes brotes. En comparación, en los 5 años anteriores, menos de 20 países de media notificaron brotes. La tendencia mundial se dirige hacia brotes más numerosos, más extendidos y más graves, debido a las inundaciones, las sequías, los conflictos, los movimientos de población y otros factores que limitan el acceso al agua potable y aumentan el riesgo de brotes de cólera. La estrategia de una dosis ha demostrado ser eficaz para responder a los brotes, aunque las pruebas sobre la duración exacta de la protección son limitadas, y la protección parece ser mucho menor en los niños. Con un régimen de dos dosis, cuando la segunda dosis se administra en los 6 meses siguientes a la primera, la inmunidad contra la infección dura 3 años. El beneficio de suministrar una dosis sigue siendo mayor que el de no suministrar ninguna: aunque la interrupción temporal de la estrategia de dos dosis provocará una reducción y un acortamiento de la inmunidad, esta decisión permitirá vacunar a más personas y proporcionarles protección a corto plazo, en caso de que la situación mundial del cólera siga deteriorándose. El suministro actual de vacunas contra el cólera es extremadamente limitado. Su uso para la respuesta de emergencia está coordinado por el ICG, que gestiona la reserva mundial de vacunas anticoléricas orales. Del total de 36 millones de dosis que se prevé producir en 2022, ya se han enviado 24 millones para las campañas preventivas (17%) y reactivas (83%) y el ICG aprobó 8 millones de dosis adicionales para la segunda ronda de vacunación de emergencia en 4 países, lo que ilustra la grave escasez de la vacuna. Como los fabricantes de vacunas están produciendo al máximo de su capacidad actual, no hay solución a corto plazo para aumentar la producción. La suspensión temporal de la estrategia de las dos dosis permitirá reorientar las dosis restantes para cualquier necesidad durante el resto del año. Se trata de una solución a corto plazo, pero para aliviar el problema a largo plazo es necesario tomar medidas urgentes para aumentar la producción mundial de vacunas. El ICG seguirá vigilando las tendencias epidemiológicas mundiales, así como el estado de las reservas de vacunas contra el cólera, y revisará esta decisión periódicamente. Sobre el ICG El ICG es un grupo internacional que gestiona y coordina el suministro de vacunas y antibióticos de emergencia a los países durante los grandes brotes de enfermedades. Gestiona la reserva mundial de la vacuna oral contra el cólera. El grupo está compuesto por miembros de la OMS, Médicos Sin Fronteras, UNICEF y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. El ICG se creó en 1997, tras la aparición de importantes brotes de meningitis en África, como mecanismo para gestionar y coordinar el suministro de vacunas y antibióticos de emergencia a los países durante los brotes importantes. Desde el establecimiento de la reserva de vacunas contra el cólera en 2013, se han enviado 120 millones de dosis de vacunas orales contra el cólera a 23 países, de las cuales 73 millones (60%) han sido aprobadas para la respuesta de emergencia. Contactos para medios de comunicación IFRC: Jenelle Eli +41 79 935 97 40 +1 202 603 6803 [email protected] MSF: Lukas Nef  +41792400790 +41443859457 [email protected] UNICEF: Tess Ingram +1 347 593 2593 [email protected] OMS: Teléfono de contacto para medios de comunicación: +41 22 791 2222 Email: [email protected]

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Las acciones deben hablar más alto que las palabras: Cinco llamados para lograr la equidad en la entrega de vacunas

En junio de 2020, unos meses después del inicio de la pandemia de la COVID-19, las Naciones Unidas y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja pidieron conjuntamente a los gobiernos, el sector privado, las organizaciones internacionales y de la sociedad civil acelerar sus esfuerzos para desarrollar, probar y producir una “vacuna popular” segura y asequible para proteger a todos y a todas, en todas partes y poner fin a la crisis. Una vacuna popular debe proteger a las personas ricas y pobres, a las mayores y a las jóvenes, a aquellas desplazadas por la fuerza, migrantes independientemente de su situación migratoria y a otras poblaciones a menudo desatendidas, tanto en las zonas urbanas como en las comunidades rurales. Quince meses después, gracias a los extraordinarios avances científicos y tecnológicos, así como a la colaboración global y la confianza mutua en los aspectos regulatorios, múltiples vacunas seguras se encuentran disponibles y están siendo administradas contra la COVID-19 en países alrededor del mundo. Sin embargo, a pesar de la elevada retórica sobre la solidaridad mundial, el objetivo de una "vacuna popular" está lejos de alcanzarse. La distribución equitativa de vacunas es una prioridad política, moral y económica que hasta ahora se ha descuidado en gran medida. Las ganancias y la visión sesgada sobre el nacionalismo de las vacunas continúan triunfando sobre la humanidad en lo que respecta a la distribución equitativa de las vacunas. Aunque más del 48% de la población mundial ha recibido al menos una dosis de la vacuna, ese porcentaje se reduce a apenas el 3% en los países de bajos ingresos. La situación es particularmente preocupante en los países en crisis humanitaria que necesitan casi 700 millones de dosis más para alcanzar el objetivo de la Organización Mundial de la Salud de vacunar al 40% de su población antes de fin de año. Más de la mitad de los países con un llamamiento humanitario no tienen dosis suficientes para vacunar ni siquiera al 10% de su población. Siete de los más pobres del mundo solo tienen dosis suficientes para llegar a menos del 2% de su población (Burundi, Camerún, Chad, República Democrática del Congo, Haití, Sudán del Sur y Yemen). Los países ricos con acceso a grandes cantidades de vacunas se han comprometido generosamente a donar sus dosis excedentes a países de ingresos bajos y medianos a través de COVAX. Sin embargo, se han recibido muy pocas de estas donaciones. El suministro de dosis a las personas más vulnerables sigue teniendo limitaciones por las restricciones a la exportación y la falta de voluntad de los países de ceder su lugar en la línea de suministro de producción a COVAX, incluso si no pueden utilizar esas dosis de inmediato. El Búfer humanitario, que forma parte de la instalación COVAX, ha estado abierto para solicitudes desde junio de 2021. El Búfer es una medida de último recurso para garantizar que se llegue a las poblaciones desplazadas y otras vulnerables del mundo con las vacunas contra la COVID-19. También forma parte de los esfuerzos para frenar la desigualdad, que de otro modo pondría en peligro la recuperación social y económica en contextos humanitarios. Por lo tanto, necesitamos impulsar urgentemente el suministro, compartir vacunas y asegurarnos de que todas las personas tengan acceso. Pero tener dosis de vacunas disponibles es solo una parte de la solución a esta crisis. Debemos asegurar que la vacuna llegue desde la pista del aeropuerto a los brazos de las personas más vulnerables, incluidas las refugiadas, las migrantes, las solicitantes de asilo, los grupos marginados, las personas apátridas y aquellas que viven en áreas controladas por grupos armados y/o afectados por conflicto armado. Debe haber una mayor inversión en los mecanismos y la capacidad de entrega local, no solo para garantizar que las vacunas se entreguen de manera rápida y justa, sino también para fortalecer los sistemas nacionales de salud para una preparación y respuesta más efectivas ante una pandemia. Alrededor del mundo, los esfuerzos para frenar la pandemia se ven socavados por la desconfianza que conduce a la indecisión sobre las vacunas. Más que nunca, es importante trabajar con y dentro de las comunidades, incluyendo las redes sociales y las comunitarias, para generar confianza y fortalecer la certeza en la eficacia y seguridad de las vacunas. Las actividades que fortalecen el apoyo a los actores locales y abordan la desinformación son clave para garantizar la entrega exitosa de vacunas a las comunidades locales, especialmente a las que están en mayor riesgo. Las Naciones Unidas y el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se mantienen firmes en su compromiso de garantizar un acceso equitativo y eficaz a las vacunas COVID-19 alrededor del mundo. Dado que la pandemia requiere que la comunidad internacional tome medidas extraordinarias, hoy unimos nuestras voces nuevamente para decir que es hora de que las acciones hablen más alto que las palabras. --- Es un imperativo humanitario y nuestra responsabilidad compartida garantizar que las vidas en todas partes estén protegidas, no solo en los pocos países que tienen los medios para comprar protección. Hacemos un llamado a los gobiernos, socios, donantes, el sector privado y otras partes interesadas: aumentar el suministro de la vacuna COVID-19 y el acceso a COVAX, incluso a través de donaciones de países de altos ingresos para donar vacunas a aquellos países y regiones que siguen recibiendo servicios de manera desigual; aumentar el financiamiento y el apoyo a los actores locales para garantizar que las vacunas salgan de los aeropuertos de la capital y lleguen a todas las personas, incluso a través de la inversión tanto en los sistemas de salud locales necesarios para la entrega como en la participación de la comunidad para mejorar la aceptación y la confianza en las vacunas COVID-19 también como de otras vacunas en general; fortalecer la capacidad de producción y distribución de la vacuna COVID-19 en todo el mundo, particularmente en países de ingresos bajos y medianos; acelerar la transferencia de tecnología y conocimientos: las inversiones realizadas ahora durarán mucho más allá de esta emergencia de salud pública y fortalecerán la capacidad mundial de respuesta a futuras epidemias y pandemias; solicitar el levantamiento de todas las barreras restantes (por parte de los fabricantes) para permitir que las agencias humanitarias accedan a las dosis de COVID-19, incluso mediante la exención del requisito de indemnización, particularmente donde las poblaciones más vulnerables solo pueden ser alcanzadas por las agencias humanitarias que utilizan el Búfer Humanitario COVAX. Para más información, por favor contactar a: Tommaso Della Longa, IFRC, +41 79 708 43 67, [email protected] Crystal Ashley, ICRC, +41 79 642 80 56, [email protected] Anna Jefferys, UNOCHA, + 1 347 707 3734, [email protected]

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