La IFRC advierte que la información dañina pone vidas en peligro durante las crisis

IFRC's World Disasters Report 2026

Informe Mundial sobre Desastres 2026 de la IFRC

Foto: IFRC

Ginebra, 5 de marzo de 2026 – La información dañina está perjudicando las acciones humanitarias que salvan vidas en un momento en que los desastres afectan a más personas y con mayor frecuencia, según el Informe Mundial sobre Desastres 2026, publicado hoy por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). 

Entre 2020 y 2024, los desastres afectaron a casi 700 millones de personas, causaron más de 105 millones de desplazamientos y se cobraron más de 270.000 vidas, con lo que el número de personas que necesitan asistencia humanitaria se ha más que duplicado (índice de severidad INFORM).

El Informe Mundial sobre Desastres 2026 advierte que la información dañina y los discursos deshumanizantes están debilitando cada vez más la confianza, poniendo en peligro la vida del personal humanitario y las comunidades. En contextos polarizados y con gran carga política, los principios humanitarios, como la neutralidad y la imparcialidad, son cada vez más malinterpretados, tergiversados o atacados deliberadamente en línea.

Basándose en pruebas de crisis en todo el mundo, el informe destaca que la confianza se ha convertido en uno de los activos más críticos y frágiles de la acción humanitaria.

Jagan Chapagain, secretario general de la IFRC, afirmó:

“En todas las crisis que he presenciado, la información es tan esencial como los alimentos, el agua y el refugio. Pero cuando la información es falsa, engañosa o deliberadamente manipulada, puede agravar el miedo, obstaculizar el acceso humanitario y costar vidas”. 

Ejemplos globales de información dañina en acción:

  • España: durante las inundaciones en Valencia, se difundieron narrativas falsas en internet acusando a la Cruz Roja Española de desviar la ayuda hacia la población migrante, lo que alimentó los ataques xenófobos contra las personas voluntarias.
  • Sudán del Sur: los rumores de que las agencias humanitarias estaban distribuyendo alimentos envenenados hicieron que la gente rechazara la ayuda vital y provocaron amenazas contra el personal local de la Cruz Roja, lo que interrumpió temporalmente las operaciones.
  • Líbano: Las crisis superpuestas dieron lugar a afirmaciones falsas de que el voluntariado estaba propagando la COVID-19, favoreciendo a determinados grupos en la distribución de la ayuda o proporcionando vacunas contra el cólera que no eran seguras, lo que erosionó la confianza y puso en peligro a las comunidades vulnerables.
  • Bangladesh: A pesar de prestar primeros auxilios y asistencia en múltiples distritos durante un período de inestabilidad política, las personas voluntarias se enfrentaron a acusaciones generalizadas de inacción y alineación política, lo que provocó acoso y daños a su reputación.

El informe destaca que alrededor del 94 % de los desastres son gestionados por las autoridades nacionales y las comunidades locales sin ayuda internacional. Sin embargo, aunque el voluntariado, los liderazgos locales y los medios de comunicación comunitarios suelen ser las fuentes más fiables, operan en entornos informativos cada vez más hostiles y polarizados.

El Sr. Chapagain añadió:

“Sin confianza, las personas son menos propensas a prepararse, buscar ayuda o seguir las instrucciones para salvar vidas; con ella, las comunidades actúan juntas, absorben los impactos y se recuperan con mayor eficacia. Mantener la confianza no es opcional, es una necesidad humanitaria”.

El Informe Mundial sobre Desastres 2026 insta a los gobiernos, las empresas tecnológicas, las agencias humanitarias, las comunidades y los actores locales a reconocer que la información confiable es una cuestión de vida o muerte. Las recomendaciones del informe incluyen: 

  • Plataformas tecnológicas: Dar prioridad a la información oficial de actores humanitarios, sanitarios y locales de confianza en contextos de crisis. Proporcionar herramientas de bajo ancho de banda, multilingües y relevantes a nivel local, y moderar de forma transparente los contenidos nocivos.
  • Estados y tomadores de decisión: Invertir en una regulación basada en evidencia y apoyar los sistemas de datos locales que monitorean las crisis y la información nociva, fortaleciendo la transparencia, la rendición de cuentas y un entorno que permita una acción humanitaria basada en principios.
  • Agencias humanitarias: Incorporar la preparación ante la información nociva en las operaciones humanitarias como una función fundamental, con equipos capacitados, herramientas estandarizadas, análisis predictivo y una fuerte participación de la comunidad para anticipar, detectar y responder a las narrativas nocivas. 
  • Comunidades y actores locales: Actuar como mensajeros de confianza, apoyar la alfabetización digital y mediática, participar en el seguimiento de rumores y garantizar que las perspectivas locales den forma a las respuestas para salvaguardar el acceso y la confianza, reconociendo que las comunidades son fundamentales para la solución.

El Informe Mundial sobre Desastres 2026 está a disposición de las personas encargadas de la formulación de políticas, profesionales, investigadores y el público en general, y ofrece una hoja de ruta para fomentar la resiliencia frente a la información perjudicial antes, durante y después de las crisis.

 

Notas para la edición:

  • Enlace al Informe Mundial Sobre Desastres 2026
  • Enlace a la Síntesis

 

Para más información, o para solicitar una entrevista, por favor escribir al correo: [email protected]

En Ginebra: 

Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367

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