En una pequeña escuela de la región de Sagaing, en Myanmar, la gente encuentra un lugar seguro tras un devastador terremoto.
Cuando Khin Su Wai, de 26 años, camina por los terrenos destrozados de la escuela del monasterio de monjas Yadana Theingi, en la región de Sagaing, los recuerdos son dolorosos, pero su dedicación a su trabajo como profesora sigue intacta."Lo perdí todo: mis dos hijos, mi marido y mi suegra", dice en voz baja.El 28 de marzo de 2025, un potente terremoto de magnitud 7,2 sacudió el centro de Myanmar, destruyendo hogares y reduciendo a escombros comunidades enteras. La escuela del monasterio de monjas Yadana Theingi fue una de las más afectadas en Sagaing.Dieciséis personas perdieron la vida en la escuela, entre ellas los seres queridos de Khin. Khin ha sido profesora voluntaria en esta escuela durante más de siete años."No podía comer ni dormir. Ni siquiera me reconocía a mí misma en aquellos primeros días", recuerda.Yadana Theingi no es una escuela religiosa cualquiera. Es un lugar donde se acogía a personas desplazadas internas de todo Myanmar incluso antes de que se produjera el terremoto. Es un refugio para más de 100 estudiantes (de entre 5 y 18 años), entre los que se encuentran aprendices de monjes, monjas y niños y niñas de diversos orígenes étnicos, como chin, paluang, shan, birmanos y pa-o (del este del país).Todo cambióDespués del terremoto, todo cambió. Los niños y niñas que antes se sentaban en los pupitres de las aulas, ahora estudian en el suelo, compartiendo una sola pizarra. Cuando se derrumbó el edificio principal, los espacios seguros para dormir también se volvieron limitados."No hay suficientes lugares para que los niños y niñas duerman", explica Khin. "Hacemos lo que podemos, pero es muy difícil".Inmediatamente después del terremoto, las personas voluntarias de la Cruz Roja de Myanmar, muchas de ellas procedentes de comunidades muy afectadas por el terremoto, se pusieron manos a la obra.En respuesta a las peticiones de la comunidad, instalaron tiendas de campaña proporcionadas a la IFRC por la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) con financiación del Gobierno de la República de Corea. Estas tiendas de campaña ofrecieron un lugar seguro temporal y fundamental para las personas mientras trabajan para reconstruir sus medios de vida, sus hogares y sus comunidades.El voluntariado de la Cruz Roja también instaló tiendas de campaña en lugares cercanos, como mezquitas y zonas comunitarias en el barrio de Poe Tan, en Sagaing.La respuesta integral entra en una fase críticaPero esto es solo una pequeña parte del apoyo prestado por la Cruz Roja de Myanmar. En cinco estados y regiones afectados por el terremoto (Sagaing, Mandalay, Naypyitaw, la parte sur de Shan y la parte este de Bago), las y los voluntarios de la Cruz Roja proporcionaron lonas, kits de refugio, asistencia en efectivo, atención de la salud, apoyo psicosocial y de salud mental, agua potable, servicios de saneamiento e higiene, y muchas otras formas de ayuda. Con el apoyo del Llamamiento de Emergencia de la IFRC y otros socios del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como otros donantes, la Cruz Roja de Myanmar ha llegado hasta ahora a cerca de 200.000 personas con refugios de emergencia, atención sanitaria, agua potable y asistencia en efectivo. Esto incluye más de 23.000 kits de refugio, 6.000 tiendas de campaña familiares y más de 13.000 personas atendidas con asistencia de salud, incluso a través de clínicas móviles.Al cumplirse 100 días desde el terremoto, la IFRC rinde homenaje a la dedicación del voluntariado de la Cruz Roja de Myanmar, así como a profesoras voluntarias como Khin Su Wai, que han dado tanto para ayudar a sus comunidades a hacer frente a estos trágicos acontecimientos.La IFRC también pide un apoyo mucho mayor para su Llamamiento de Emergencia por el terremoto en Myanmar, con el fin de que la Cruz Roja de Myanmar pueda ayudar a más personas a reconstruir sus hogares, restablecer sus medios de vida y restaurar sus comunidades.Los próximos 100 días serán una fase especialmente crítica, dado que la reconstrucción de refugios transitorios seguros y medios de vida sostenibles requiere más tiempo e inversión que la fase inicial de respuesta a la emergencia. Al mismo tiempo, la Cruz Roja de Myanmar ayudará a estas comunidades a prepararse para posibles crisis futuras.Lamentablemente, hasta ahora, el Llamamiento de Emergencia de la IFRC para el terremoto de Myanmar solo ha recaudado el 22% de los fondos que se necesitarían para ayudar a la Cruz Roja a alcanzar estos objetivos.Reviviendo sueños desplazadosEn la escuela del monasterio Yadana Theingi Nun, el deseo de reconstruir es fuerte, ya que muchas personas anhelan superar la ayuda humanitaria y comenzar a perseguir sus verdaderos sueños en la vida."Quiero ayudar a la gente a reconstruir los edificios de forma más segura", dice Khaw Gay Shwe, un monje aprendiz de 16 años que estudia en la escuela. Khaw fue desplazado debido a los disturbios civiles en el estado de Chin. Su asignatura favorita es inglés y sueña con estudiar en el extranjero para convertirse en ingeniero civil.Otro joven monje de 12 años, Aung Khant, quiere ser profesor como Khin. Al igual que muchos de los estudiantes, Aung Khant ha estado ayudando a limpiar los escombros del edificio derrumbado fuera del horario escolar.Mientras tanto, los jóvenes monjes duermen seguros por la noche dentro de las tiendas de campaña. "A los aprendices les encantan las tiendas", dice Khin con una sonrisa poco habitual. "No se les obliga a dormir allí, lo hacen porque quieren. Les parece divertido".Durante el día, los niños no permanecen en las tiendas porque están expuestos a un calor abrasador de 40 grados centígrados. Pero al caer la noche, las tiendas se convierten en lugares de descanso y comodidad.Para Khin, no hay vuelta atrás a su antigua vida. "Tengo pensado ser voluntaria en esta escuela durante el resto de mi vida", afirma. "No tengo ningún otro sitio al que ir. Aunque sea doloroso, haré todo lo posible por seguir adelante.Estoy muy agradecida con las personas voluntarias y donantes que proporcionaron tiendas de campaña a nuestra escuela como refugio temporal. Todavía hay muchas necesidades urgentes, desde reconstruir la escuela hasta conseguir material didáctico y alimentos. Pero, paso a paso, lo reconstruiremos".Más información sobre el llamamiento de emergencia de la IFRC por el terremoto de Myanmar.Otros artículos sobre el terremoto de MyanmarTras el terremoto de Myanmar, una madre encuentra fuerzas en ayudar a otras personas | IFRCUna historia de dos emociones: En Myanmar, visitando a personas cuyas vidas se vieron sacudidas por el terremoto del 28 de marzo, me debato entre la esperanza y el miedo. | IFRCDe las aulas a la primera línea: Tras la crisis, "la profesora Honey" ha pasado de educar a responder a emergencias. | IFRCUn mes tras el terremoto de Myanmar: las necesidades siguen siendo inmensas | IFRCUna semana después: La IFRC amplía la respuesta al terremoto de Myanmar en medio de masivas necesidades humanitarias | IFRCLa Cruz Roja de Myanmar corre contrarreloj para salvar vidas tras el terremoto | IFRCUn fuerte terremoto sacude el centro de Myanmar: La Cruz Roja responde | IFRC