Buscar
- 1228 results found
En la primera línea de la humanidad
El Hospital de la Media Luna Roja de Jordania lleva esperanza, seguridad y una nueva vida a la niñez de Gaza
En la primera planta del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania en Ammán, las tímidas sonrisas de la niñez de Gaza —que tuvieron que evacuar por motivos médicos el pasado mes de septiembre de la Franja de Gaza— se cruzan con un dolor superior a su edad.Sus tímidas sonrisas ocultan los recuerdos de un brutal conflicto que dura ya dos años y que les ha dejado heridas invisibles e inolvidables. La pérdida, el hambre, los bombardeos y los repetidos desplazamientos han convertido la infancia en un sueño aplazado, e incluso el derecho más simple a la educación en un lujo poco común.El dolor no es solo una historia del pasado, sino una realidad cotidiana para estos niños y niñas, que sufren lesiones en la columna vertebral, pérdida de la vista, discapacidades físicas y enfermedades crónicas que pesan sobre sus pequeños cuerpos que apenas han comenzado a crecer."Recibimos a varios niños y niñas de Gaza que sufrían lesiones graves en la médula espinal y la columna vertebral", explica el Dr. Qasim Sallam, médico generalista del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania. "Les realizamos los exámenes necesarios bajo la supervisión de especialistas y también proporcionamos atención social a sus acompañantes"."Una vez que las niñeces sienten que están en un lugar seguro, su estado psicológico comienza a mejorar. Notamos una gran diferencia entre el momento en que llegan y hoy".Asmaa Abu Ghosh, el responsable de apoyo psicosocial del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania.Historias de heridas, recuperación y resilienciaYahya, un niño de 9 años, es uno de los 13 niños que han sido ingresados en el Hospital de la Media Luna Roja de Jordania para recibir tratamiento tras su evacuación médica desde Gaza. Su madre, Norhan, relata que la lesión se produjo durante la segunda tregua, el 27 de febrero de 2025, mientras jugaba frente a su casa. Fue alcanzado por metralla, que le afectó la médula espinal."Yahya comenzó su tratamiento en el Hospital Europeo y luego recibió dos meses de fisioterapia en Jan Yunis, en el Hospital de la Media Luna Roja Palestina", explica.Aunque el personal médico asegura que es posible que vuelva a caminar con la ayuda de un dispositivo de asistencia, Yahya sigue sufriendo dolor en el diafragma, que casi le provoca asfixia, además de problemas intestinales y estomacales.Hassan es otro niño que resultó herido el 8 de junio de 2025 mientras jugaba frente a su casa en una zona considerada segura. Perdió la vista debido a la metralla de un bombardeo. Se sometió a dos cirugías abdominales, durante las cuales le extirparon una parte de los intestinos. La metralla también le lesionó los dedos de los pies."Hassan estudiaba en primer grado cuando estalló el conflicto y, al comienzo del segundo grado, las escuelas cerraron", dice su abuela, que hoy lo acompaña al Hospital de la Media Luna Roja de Jordania."Nos mudamos de Sheikh Radwan, en Gaza, a Rafah, y luego a Al-Mawasi, en Jan Yunis. Pensábamos que volveríamos en dos días, pero acabamos pasando un año y medio desplazados en tiendas de campaña en condiciones indescriptibles".La abuela recuerda las penurias: "Volvimos a casa durante la primera tregua, pero había sido bombardeada y nos habían robado algunas pertenencias, mientras que otras habían quedado en la calle. Durante la segunda escalada, nos quedamos a pesar del miedo y el hambre. Unos días antes de salir de Gaza hacia Jordania, nos preparamos para trasladarnos de nuevo al sur; alquilamos un terreno, donde montamos una tienda de campaña".Sobre la vida cotidiana en Gaza, dice: "El hambre es mortal. Un kilo de harina costaba 180 shekels (55 dólares estadounidenses), así que ¿cómo puede vivir una familia de siete personas sin ingresos? Los cirujanos amputaban extremidades sin anestesia debido a la falta de recursos".Expresa su pesar por que el padre de Hassan no haya podido acompañarlo a Jordania. Él sigue en Gaza, con la esperanza de que a sus padres se les permita reunirse con ella, ya que Hassan necesita un tratamiento avanzado que se ofrece en un hospital de Gran Bretaña.Sufrimiento agravado y lucha por la supervivenciaLas historias de necesidades médicas complejas y separación familiar continúan. Khadija también llegó a Jordania con dos de sus hijos, uno de los cuales padece problemas pulmonares, cardíacos y renales que comenzaron durante el conflicto que estalló en 2008, mientras que sus otros cuatro hijos permanecen en Gaza."No quiero que mi hija pierda su futuro», afirma. «Quiero que continúe su educación en mejores condiciones". También pide que se le dé la oportunidad de traer a su otro hijo a Jordania para que reciba un tratamiento que no está disponible en Gaza.Un lugar seguro para la recuperación psicológicaLa función del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania no se limita a proporcionar tratamiento médico a las niñas y niños enfermos de Gaza y a sus acompañantes, también se extiende al apoyo psicosocial, intentando reparar lo que el conflicto ha destrozado en su interior.Asmaa Abu Ghosh, responsable de apoyo psicosocial del hospital, afirma: "Una vez que las niñeces sienten que están en un lugar seguro, su estado psicológico comienza a mejorar. Notamos una gran diferencia entre el momento en que llegan y hoy".Pero la atención que se brinda aquí va más allá de los aspectos terapéuticos y de apoyo psicosocial, y llega a tocar los corazones con una humanidad poco común. El personal médico, de enfermería y el voluntariado trabajan para devolverles las características de la infancia que les ha robado el conflicto. Lo hacen creando momentos de alegría, celebrando los cumpleaños, organizando sesiones de entretenimiento y otras actividades, como peluquería, que llenan sus días vacíos y les dan espacio para reír y jugar.A finales de septiembre, el personal de la Media Luna Roja de Jordania celebró los cumpleaños de dos niñas, Tala y Alma. Alma tenía un deseo de cumpleaños muy particular:"Quiero ser doctora... para tratar a las personas como lo hacen los doctores del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania".El apuro de las madres y el camino hacia la seguridadLas madres también sufren el agravante de la desnutrición, las complicaciones del embarazo, el duro desplazamiento y la ansiedad constante por sus hijos e hijas. Este es especialmente el caso de las familias divididas entre Gaza y Jordania, donde algunos niños y niñas evacuaron para recibir tratamiento en el marco de la iniciativa del rey Abdullah de atender a unos 2.000 niños y niñas.«Estoy embarazada y necesito una cesárea», dice una madre. "Dejé a mis dos hijos pequeños con su padre y su abuelo discapacitado en Deir al-Balah. Dependemos de la bondad de la gente de allí".Continúa llorando: "Destruyeron nuestra casa y nos mudamos de Al-Baraka a Deir al-Balah. No hay comida, ni vitaminas, solo lentejas y frijoles. No he probado huevos ni fruta en meses. Dejo pan para mis hijos mientras la anemia y la desnutrición me consumen".A pesar de la depresión y las presiones psicológicas, afirma que el personal médico del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania no la descuidó y le proporcionó cuidados «como si fuera de la familia».Otra mujer de Jan Yunis relata su lucha con las enfermedades de sus hijas, una de las cuales sufre convulsiones neurológicas desde la infancia, con una condición estable antes de deteriorarse debido al conflicto, y la otra incapaz de mantener el equilibrio y que se cae al caminar o sentarse.Las familias relatan las dificultades para acceder a la atención médica debido a los recortes en el transporte y los altos costos. Una mujer describe cómo su hija se desmayó antes de ser evacuada y recibió ayuda urgente de la Media Luna Roja Palestina.Otra madre, que se encuentra en Jordania con sus cuatro hijos, busca un tratamiento avanzado para la enfermedad hepática de su hijo y está instando a las autoridades a que dejen que su hijo de 15 años, que aún se encuentra en Gaza, se reúna con ellos."Pasamos un año y nueve meses en una tienda de campaña, viviendo de la ayuda humanitaria en medio del sufrimiento diario", dice. "Un plato caliente de lentejas cayó sobre la espalda de Amir mientras intentaba conseguir comida en los centros de ayuda humanitaria, que no cumplen con los estándares humanitarios, y se quemó. Los niños competían por llenar agua y comida en medio del caos y la violencia bajo los bombardeos continuos. Algunos días, ni siquiera teníamos una barra de pan".Su hijo, Odai, añade: "Soy feliz en Jordania, pero extraño a mi hermano Amir. Fui testigo de escenas de tensión y miedo en los centros de distribución, donde el hacinamiento y la escasez creaban condiciones extremadamente inseguras". Espera someterse a una cirugía láser ocular para mejorar su visión, ya que lleva gafas desde que resultó herido en el conflicto de 2008.A pesar de las dolorosas experiencias que han vivido, las niñas y niños y sus madres no pierden el sentimiento de gratitud por haber salido de Gaza y haber iniciado un viaje de tratamiento que les da un rayo de esperanza. Mientras algunas familias sueñan con reunirse después de haberlo perdido todo, otras siguen exigiendo que se salve a quienes siguen bajo los bombardeos y el hambre.Sobre esta ardua misión, Zeina Al-Masri, jefa de la unidad de Protección de los Vínculos Familiares de la Media Luna Roja de Jordania, dice: "Lo que siempre me impacta es la alegría en los ojos de las infancias en el momento en que entran en territorio jordano. Las luces eléctricas los sorprenden; no las han visto en mucho tiempo y sus cuerpos están agotados por el hambre. Cuando les distribuimos comida y bebidas ligeras, siento como si algo del cielo hubiera descendido sobre ellos".Un llamado a seguir brindando apoyoLa labor de la Media Luna Roja de Jordania, que salva vidas y cambia existencias, cuenta con el apoyo parcial de un llamamiento internacional de emergencia de la IFRC para la crisis actual en Oriente Medio. Entre otras muchas cosas, su objetivo es apoyar a las personas evacuadas por motivos médicos de Gaza a Jordania, junto con sus acompañantes, como parte de los esfuerzos de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja por salvar vidas y preservar la dignidad de las personas enfermas y heridas, en cooperación con la Media Luna Roja de Jordania.Estos esfuerzos van más allá de la recepción de pacientes; la Media Luna Roja de Jordania sigue proporcionando revisiones médicas esenciales a la población de Gaza y Palestina de diversas nacionalidades en el marco de un programa de reunificación familiar, coordinado con 18 embajadas acreditadas en Jordania. La Media Luna Roja de Jordania también envía ayuda humanitaria —alimentos y medicamentos— a Gaza cada vez que se abren los pasos fronterizos.El Dr. Sallam concluye subrayando la "necesidad de un mayor apoyo financiero que nos permita proporcionar la asistencia sanitaria y psicosocial necesaria para la niñez y sus acompañantes", ante la expectativa de recibir pronto nuevos grupos.Historia escrita por Mey Al Sayegh, Jefa de Comunicaciones de IFRC para la región de Oriente Medio y Norte de África
Director Regional para Asia Pacífico
Alexander Matheou ha trabajado en el sector humanitario durante 20 años, tanto dentro como fuera del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Ha trabajado en una variedad de campos, que incluyen: respuesta a desastres, seguridad alimentaria, exclusión social, desplazamiento y migración, prevención del VIH/TB y desarrollo institucional. Antes de asumir su función actual en la Federación Internacional, Alexander fue Director Ejecutivo de Internacional en la Cruz Roja Británica. Anteriormente, Alexander ocupó varios puestos de alto nivel en la Federación Internacional en África y la ex Unión Soviética. También fue Director de la Alianza Internacional contra el VIH/SIDA en India y trabajó para Open Society Foundations y la Corporación Financiera Internacional en Rusia y Asia Central. Alexander es un colaborador habitual de artículos de opinión sobre cuestiones humanitarias y de desarrollo para una variedad de audiencias y foros.
Director Regional para Oriente Medio y el Norte de África
El Dr. Hossam Elsharkawi tiene más de 30 años de experiencia en el sector humanitario. Su carrera ha incluido asignaciones en más de 35 países, que incluyen funciones voluntarias y profesionales en todo el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. El Dr. Elsharkawi dirige los esfuerzos de la IFRC en Oriente Medio y el Norte de África, una región que comprende 17 países con una población total de más de 500 millones de personas. Las crisis incluyen guerras prolongadas, desastres naturales, paludismo, cólera, dengue y COVID-19. El Dr. Elsharkawi y su equipo se centran en reforzar la preparación y la respuesta sanitaria local. Él y su equipo se centran en reforzar la Preparación y respuesta locales en materia de salud, agua, saneamiento e higiene, movilización de voluntariado, servicios médicos de urgencia, apoyo psicosocial, ayuda alimentaria y no alimentaria, y asistencia específica a personas refugiadas, migrantes y desplazadas internas. El Dr. Elsharkawi siempre trata de llegar a las personas y comunidades que se encuentran en la "última milla" y en los desastres olvidados, donde el acceso es difícil debido a las dificultades físicas, la inseguridad, la estigmatización y la marginación. Como los recursos son siempre limitados, da prioridad a la asistencia a las poblaciones más vulnerables: mujeres, niñez, personas enfermas/heridas, discapacitadas, detenidas y adultas mayores. El Dr. Elsharkawi fue Vicepresidente de Salud en Emergencias, Aprendizaje e Innovación de la Cruz Roja Canadiense, donde dirigió la Preparación y respuesta a emergencias humanitarias complejas. También ha colaborado anteriormente con la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la elaboración de orientaciones para los equipos médicos que responden a emergencias sanitarias en conflictos armados y entornos inseguros. El Dr. Elsharkawi obtuvo su doctorado en Gestión Sanitaria/Salud Pública en la City, Universidad de Londres. Obtuvo un Certificado en Salud/Administración/Gestión Sanitaria en la Escuela de Salud Pública T.H. Chan de Harvard, y su Licenciatura en Ciencias en la Universidad de Alberta. Paralelo a su labor en la IFRC, es profesor adjunto en la Universidad Británica de Columbia y profesor invitado en McGill, donde imparte clases de respuesta a desastres y asistencia sanitaria en crisis humanitarias complejas.
Director Regional para África
Charles Mbeeta Businge, ciudadano de Uganda, cuenta con más de 30 años de experiencia en desarrollo profesional y trabajo humanitario centrado en la justicia social.Comenzó su carrera en 1990 como asistente de investigación en el Ministerio de Información (Radiodifusión Educativa) y continuó en la Comisión de Revisión Constitucional de Uganda de 1991 a 1992. Posteriormente, trabajó como oficial de cooperativas en el Ministerio de Comercio e Industria de Uganda hasta 1997. En 1997 se incorporó a ActionAid International en Uganda, donde desempeñó diversas funciones, entre ellas las de director de proyectos, jefe de política educativa y director regional para la región norte. En 2004, fue nombrado asesor de la sociedad civil para el DFID en Uganda. En 2008 regresó a ActionAid International como director de país en Uganda y más tarde se trasladó a su oficina regional en Nairobi (Kenia), donde ocupó el cargo de Jefe de Coordinación de País y luego el de director regional de 2015 a 2017. En 2017, se incorporó a Plan International como director de la subregión de África Oriental y Meridional, y en 2021 pasó a ser director de la subregión de Oriente Medio, Norte de África y Cuerno de África.Charles ha formado parte de varios consejos de gobernanza, como Raising Voices (Uganda), Twaweza East Africa, ActionAid International (Bangladesh), Fair Green and Global Alliance (Países Bajos) y la Cross-cultural Foundation Uganda.Posee un máster en Estudios del Desarrollo por el University College de Dublín (Irlanda), una licenciatura en Ciencias Sociales por la Universidad Makerere de Kampala (Uganda) y un diploma de posgrado en Informática, también por la Universidad Makerere. También ha participado en diversas formaciones profesionales.Charles habla inglés con fluidez, tiene un dominio intermedio del swahili y el luganda, y está aprendiendo francés. Su lengua materna es el runyakitara. Charles está casado y tiene tres hijos.
Directora Regional para las Américas
Loyce Pace, ciudadana estadounidense, ocupó recientemente el cargo de Subsecretaria de Asuntos Globales del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Estados Unidos (HHS). En este puesto, supervisó el compromiso del HHS con gobiernos extranjeros e instituciones internacionales.Anteriormente, Loyce fue presidenta y directora ejecutiva del Consejo de Salud Global (GHC) y miembro de la junta asesora COVID-19 de la transición Biden-Harris. En estos puestos, ha influido en la política estadounidense de salud mundial y en las fuentes de financiación relacionadas.Antes de desempeñar sus funciones en la política estadounidense, Loyce pasó más de una década trabajando con organizaciones comunitarias y líderes de base en muchos países de África y Asia en campañas que reclamaban un acceso a la salud centrado en la persona. Además, ha ocupado cargos en varios comités y juntas consultivas mundiales y regionales centrados en la equidad y la inclusión.Loyce es licenciada con honores en Biología Humana por la Universidad de Stanford en California (EE.UU.) y tiene un máster en Salud Internacional y Derechos Humanos con la distinción Delta Omega por la Escuela Bloomberg de Salud Pública de la Universidad Johns Hopkins en Maryland (EE.UU.). Su lengua materna es el inglés, domina el español y tiene conocimientos limitados de francés.La Sra. Pace también es profesora adjunta en el Meharry Medical College, una de las instituciones de ciencias de la salud históricamente negras más antiguas y grandes de los Estados Unidos.Vivirá en Ciudad de Panamá con su pareja. No tienen hijos, pero atesoran sobrinas y sobrinos a quienes quieren mucho.
Directora Regional para Europa
Birgitte Bischoff Ebbesen ha pasado más de 15 años trabajando con la Cruz Roja Danesa al frente de programas de gestión de desastres en la región de Asia Pacífico. Antes de unirse a la Federación Internacional, fue Directora Internacional de la Cruz Roja Danesa, responsable de todas las operaciones internacionales. También copresidió el Centro de referencia de la Federación Internacional para el Apoyo Psicosocial en Dinamarca. Birgitte ha dirigido previamente programas de repatriación para el Consejo Danés para los Refugiados en Somalia y Guatemala, además de trabajar en la recaudación de fondos y las relaciones externas para la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados en Bélgica.
La Alianza por la Amazonía de la Cruz Roja tiene como fin salvaguardar vidas y reforzar la resiliencia comunitaria
Panamá/Ginebra, 16 de diciembre - En respuesta a las crecientes amenazas que plantean la crisis climática, el aumento de los desastres y la pérdida de biodiversidad, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha anunciado la reactivación de su programa por la Amazonía, la Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía. Esta iniciativa, que une inicialmente a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela, tiene como objetivo mejorar la resiliencia de las comunidades y apoyar a las personas afectadas por los impactos climáticos en la selva del Amazonas.La presencia local y el alcance mundial de la Cruz Roja la convierten en un socio clave para la protección de las comunidades y los ecosistemas amazónicos. Con filiales y personal voluntario en los nueve países amazónicos, la Cruz Roja combina un profundo conocimiento local con experiencia en reducción de riesgos, resiliencia climática y operaciones humanitarias para hacer frente a las crecientes necesidades de la región. La Amazonía, hogar del 10% de todas las especies conocidas y responsable de generar el 20% del oxígeno del mundo, se acerca a un punto de inflexión. La deforestación, los incendios forestales y las actividades extractivas, agravadas por fenómenos climáticos extremos como inundaciones, incendios y sequías prolongadas, amenazan la vida y los medios de subsistencia de más de 40 millones de personas, incluidos 350 grupos de pueblos indígenas. “En el corazón de nuestra propuesta está la convergencia del conocimiento indígena, la experiencia de la Cruz Roja y los avances tecnológicos y de investigación. Esta fórmula, implementada en estrecha coordinación con los Estados, los pueblos indígenas y otras partes interesadas, maximizará los esfuerzos para fortalecer la resiliencia de las comunidades y anticipar y responder a las crisis que afectan a las poblaciones amazónicas”, dijo Xavier Castellanos, Secretario General Adjunto de la IFRC, Desarrollo de Sociedades Nacionales y Coordinación de Operaciones. La Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía se centra en la gestión del riesgo de desastres y la resiliencia climática, la salud comunitaria, los medios de vida sostenibles y la respuesta a los desastres y el desplazamiento climático. Armonizar, maximizar y racionalizar el trabajo de la Cruz Roja en estas áreas ayudará a anticipar y reducir el impacto de los peligros que podrían verse exacerbados por la crisis climática en los próximos años. Sólo entre enero y agosto de este año, los incendios destruyeron 62.268 kilómetros cuadrados de la Amazonía, una superficie doce veces mayor que la ciudad de Londres. Esta devastación, agravada por una sequía histórica, ha afectado gravemente al acceso a la salud y a la alimentación y ha aumentado el riesgo de desplazamientos inducidos por el clima. Ante estos escenarios de crisis múltiples, la Cruz Roja ya está trabajando en varias comunidades en el Amazonas. En Ecuador, el voluntariado trabaja con los pueblos indígenas en la aplicación de técnicas agrícolas que reducen el riesgo de sequías, contribuyendo a la diversificación de los ingresos y a la restauración de los ecosistemas para mejorar la seguridad alimentaria y económica. En Colombia, la Cruz Roja proporciona asistencia de salud y acceso a medicamentos en zonas remotas y de difícil acceso. La Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía se basa en una sólida experiencia. Las Sociedades de la Cruz Roja de los países amazónicos han colaborado con más de 53 comunidades amazónicas para promover la salud comunitaria y reducir el riesgo de desastres. Este nuevo esfuerzo busca ampliar estos éxitos al mismo tiempo que se alinea con la experiencia global de la IFRC en resiliencia climática y gestión de desastres. Para más información y para solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] En Panamá: Susana Arroyo Barrantes +50769993199 En Ginebra: Tommaso Della Longa +41797084367 Hannah Copeland +41762369109
Desde terremotos hasta tifones: Filipinas lucha contra catástrofes devastadoras
Manila/Kuala Lumpur, 10 de noviembre de 2025. Filipinas se enfrenta a una crisis humanitaria sin precedentes, ya que una serie de desastres consecutivos han devastado comunidades que aún luchaban por recuperarse. En poco más de un mes, un terremoto de magnitud 6,9 en Cebú, seguido del tifón Kalmaegi (nombre local Tino), han dejado a millones de personas conmocionadas. El domingo, el supertifón Fungwong (nombre local Uwan) atravesó el país, dejando a su paso una estela de devastación. Ante estos múltiples desastres humanitarios, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un llamamiento de emergencia revisado, para apoyar a la Cruz Roja de Filipinas, ampliando las operaciones para ayudar a 284.904 personas en varias provincias.El llamamiento solicita 18 millones de francos suizos (frente a los 8 millones anteriores) para proporcionar refugio de emergencia, servicios de salud y agua, saneamiento e higiene, y apoyo a los medios de vida. Sin embargo, la financiación es muy escasa, lo que pone en peligro la capacidad de prestar ayuda vital. "Las necesidades humanitarias están aumentando, pero los recursos están disminuyendo", afirmó Sanjeev Kafley, jefe de la delegación de la IFRC en Filipinas. "Sin ayuda urgente, miles de personas se quedarán sin refugio, agua potable ni alimentos. No podemos permitir que el cansancio ante los desastres eclipse el sufrimiento de millones de personas". "La resiliencia de las comunidades se está poniendo a prueba hasta sus límites absolutos", afirmó la Dra. Gwendolyn Pang, secretaria general de la Cruz Roja de Filipinas. "Ya estábamos prestando apoyo a las familias que lo perdieron todo en el terremoto, y ahora cientos de miles de personas más se han visto desplazadas por las inundaciones y los deslizamientos de tierra. Con otra tormenta acercándose, la situación es grave".El pueblo filipino ha soportado mucho en las últimas semanas. El 30 de septiembre, un terremoto sacudió Cebú, causando la muerte de 79 personas, 559 personas heridas y daños en más de 134.000 viviendas, de las cuales 7.295 quedaron completamente destruidas. Las pérdidas en infraestructuras se estiman en 6.760 millones de pesos filipinos (92,2 millones de francos suizos) y, según cifras del Gobierno, más de 747.000 personas se vieron afectadas. Cuando las familias comenzaban a recomponer sus vidas, el tifón Kalmaegi azotó la misma región y otras zonas, tocando tierra en ocho ocasiones en Visayas y Palawan entre el 4 y el 5 de noviembre. La tormenta afectó a más de 2.4 millones de personas y el número de muertes, heridas y personas desaparecidas sigue aumentando a medida que se recibe más información de las provincias afectadas.Más de 377.000 personas siguen en centros de evacuación abarrotados o refugios temporales días después de que el tifón pasara, mientras que las aguas residuales con fuertes corrientes y grandes cantidades de escombros dificultan las labores de búsqueda y rescate. Las líneas de suministro siguen interrumpidas, con cortes de electricidad en 156 municipios y cortes de agua en siete ciudades, lo que aumenta el riesgo de brotes de enfermedades.Y ahora el país se está recuperando de las secuelas del supertifón Fungwong, el vigésimo primer ciclón tropical de este año. Hasta el 10 de noviembre, Fungwong ha afectado a 230.000 familias en todo el archipiélago y ha causado la muerte de dos personas. Filipinas es un país propenso a los desastres, pero esta sucesión de catástrofes no es habitual: es un claro recordatorio de los crecientes riesgos climáticos y sísmicos a los que se enfrentan las naciones en condiciones más vulnerables. Se necesita ayuda urgente para ampliar las labores de socorro, evitar más pérdidas de vidas humanas y apoyar al país en su recuperación tras este último desastre. Nota para la edición Imágenes: Aquí hay fotos y videos disponibles. Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Manila: Ellie van Baaren, +63 960 665 9637En Kuala Lumpur: Afrhill Rances, +60 192 713 641 En Ginebra: Scott Craig, +41 76 370 3575
Cruz Roja y la Unión Europea llaman a incrementar y localizar la inversión humanitaria en América Latina y el Caribe ante el aumento de crisis y desastres
Bogotá, 7 de noviembre de 2025. La Dirección General de Protección Civil y Operaciones de Ayuda Humanitaria Europeas (ECHO), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y la Cruz Roja Colombiana hicieron un llamado conjunto a aumentar y localizar la inversión para preparación y respuesta a las crisis humanitarias en América Latina y el Caribe, una región donde, sólo en 2025, más de 34 millones de personas requieren asistencia urgente.El llamado se dio durante el encuentro “Del compromiso a la acción: innovación humanitaria en la cooperación Unión Europea – América Latina y el Caribe”, realizado en Bogotá como antesala de la IV cumbre entre la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC) y la Unión Europea (UE), que se celebrará el 8 y 9 de noviembre en Santa Marta, Colombia. El evento reunió a autoridades colombianas, representantes de gobiernos, organismos multilaterales y de la Cruz Roja que propusieron nuevas formas de cooperación centradas en la acción local.“En un escenario de crisis crecientes, la Cruz Roja Colombiana reafirma su compromiso con la vida y la dignidad de las personas y apuesta por fortalecer sus alianzas estratégicas con la Unión Europea, la familia de la Cruz Roja y otros actores clave para brindar respuestas rápidas, coordinadas e innovadoras”,señaló la presidenta de la Cruz Roja Colombiana, Dra. Judith Carvajal de Álvarez. “Llamamos a reforzar la inversión en preparación y resiliencia comunitaria, esto es indispensable para garantizar que la ayuda llegue a donde se necesita”.En el acto, la Comisaria de la Unión Europea para igualdad, preparación y gestión de crisis, Hadja Lahbib, anunció un incremento de 21.5 millones de euros en la cooperación humanitaria de la Unión Europea en la región. Lahbib repasó los esfuerzos de la UE para prestar asistencia tras el paso del huracán Melissa y reconoció la magnitud de los desafíos humanitarios regionales y de Colombia, donde visitó Quibdó, Chocó, y compartió con comunidades afectadas por la violencia y los desastres.“En Colombia, las comunidades han visto cómo las inundaciones arrasaban sus hogares, la violencia expulsaba a las familias de sus tierras y los grupos armados se llevaban a los jóvenes. Sin embargo, en todo el país, los voluntarios, los líderes locales y los equipos de primera respuesta siguen demostrando una resiliencia y una determinación extraordinarias”,dijo Lahbib. “La UE respalda estos esfuerzos con apoyo práctico, desde financiación humanitaria y capacitación en preparación para desastres hasta la protección de las personas más vulnerables, incluidas las mujeres, los jóvenes y las familias desplazadas. Actuamos mediante la colaboración porque así es como se protegen las vidas y se reconstruye la esperanza”.Al menos uno de cada cuatro desastres del mundo ocurre en América Latina y el Caribe, donde ocasionan pérdidas económicas anuales por58.000 millones de dólares estadounidenses y ponen en riesgo la vida y la subsistencia de las comunidades en situación de mayor vulnerabilidad. Esto se agrava al considerar que, en la región, millones de personas viven bajo el control o la influencia de grupos armados.Las tendencias mundiales proyectan un aumento alarmante de la frecuencia de los peligros, y se prevé que el número de desastres alcance los 560 al año —o 1,5 desastres al día— en 2030.Un cambio estratégico hacia la acción humanitaria liderada localmenteLos participantes del encuentro coincidieron en que los modelos tradicionales de respuesta resultan insuficientes ante crisis cada vez más prolongadas e interconectadas, marcadas por el impacto del cambio climático, la desigualdad estructural, la violencia, la inestabilidad económica y el desplazamiento forzado. En este contexto, la acción humanitaria liderada localmente fue reafirmada como un imperativo estratégico y ético.Sus recomendaciones concretas incluyeron avanzar hacia mecanismos de financiación flexibles y plurianuales, reforzar el espacio cívico y el liderazgo de los actores locales, y aprovechar instrumentos como el Global Gateway para invertir en sistemas humanitarios inclusivos y sostenibles.También, recordaron la necesidad de consolidar la cooperación humanitaria entre la CELAC y la UE. La Cruz Roja llamó a los Estados a tomar decisiones y asignar recursos que fortalezcan el Derecho Internacional Humanitario, la reducción del riesgo de desastres, la asistencia a personas en situación de movilidad, la resiliencia climática y la prestación de servicios de salud y protección.“Invertir en la acción humanitaria local no es una meta para el futuro, es una decisión que se debe tomar en el presente, una decisión que pasa portrasladar el poder a donde pertenece: a las comunidades y los actores locales que ya lideran la preparación, la respuesta y el camino a la resiliencia”, dijo Xavier Castellanos, subsecretario de la IFRC. “Uno de esos actores locales clave son las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, que, de la mano con la población, guiadas por sus principios y en su rol de auxiliares de los poderes públicos, previenen las crisis, responden a ellas y trabajan para que la gente se recupere con dignidad y humanidad.”El encuentro también impulsó el enfoque del triple nexo, que articula la acción humanitaria, el desarrollo y la construcción de paz. Se destacaron ejemplos exitosos en Colombia, Haití y Centroamérica, donde la cooperación entre actores locales y europeos ha fortalecido la resiliencia comunitaria mediante sistemas de alerta temprana, redes de salud primaria y mecanismos de protección para personas migrantes.Finalmente, señalaron que los enfoques aislados ya no son viables y llamaron a superar los marcos tradicionales centrados en los donantes, promoviendo alianzas basadas en la confianza mutua, la gobernanza compartida y los compromisos de largo plazo.Descarga el comunicado: “Del Compromiso a la Acción: innovación humanitaria en la cooperación Unión Europea -América Latina y el Caribe”Para mayor información:[email protected] Arroyo Barrantes +50769993199Angie Juliet Romero +57 320 4314860
Filipinas: Terremoto y tifones
La provincia filipina de Cebú aún se estaba recuperando de la devastación causada por un terremoto de magnitud 6,9 cuando fue azotada por el potente tifón Kalmaegi (conocido localmente como Tino), junto con otras ocho provincias cercanas. Desde entonces, el supertifón Fungwong (nombre local Uwan) también ha pasado por el país, dejando a su paso una estela de devastación. Este llamamiento de emergencia revisado amplía la operación de emergencia anterior por el terremoto de Cebú, que se centraba en una sola provincia y en el terremoto, a una intervención en varias provincias y contra múltiples riesgos, que aborda los efectos combinados del terremoto, las recientes tormentas y los tifones que aún se esperan en esta temporada. La ampliación da prioridad a la asistencia integrada —refugio y medios de vida, salud, así como agua, saneamiento e higiene— para hacer frente a las necesidades cada vez mayores de las poblaciones desplazadas y las comunidades más afectadas. Como reflejo de esta importante ampliación, las necesidades de financiación totales han aumentado de 8 millones de francos suizos a 18 millones. El número de familias a las que se prestará asistencia también se ha ampliado de 14.588 a 56.981.
Recurso a la Naturaleza para Proteger a las Personas
Este informe emblemático de la IFRC y el WWF pone de relieve cómo se está pasando por alto el poder de la naturaleza para proteger a las personas. Muestra cómo las soluciones basadas en la naturaleza pueden reducir la probabilidad de que se produzca el cambio climático y los fenómenos meteorológicos. Y cómo pueden salvar vidas previniendo la exposición a estos peligros y apoyando a las comunidades vulnerables para que se adapten y resistan los peligros de un mundo que se calienta. Datos clave del informe: Las soluciones basadas en la naturaleza podrían reducir la intensidad de los riesgos climáticos y meteorológicos en un 26% Las soluciones basadas en la naturaleza podrían proporcionar a los países en desarrollo una valiosa protección contra el coste económico del cambio climático, ahorrando al menos 104.000 millones de dólares en 2030 y 393.000 millones en 2050 Más de 3.300 millones de personas viven en lugares muy vulnerables al cambio climático Solo entre 2010 y 2019, las catástrofes repentinas relacionadas con el cambio climático y la meteorología mataron a más de 410.000 personas Haga clic aquí para saber más sobre la alianza entre la IFRC y WWF. Tenga en cuenta que el informe completo sólo está disponible en inglés. El archivo disponible en esta página es el resumen ejecutivo del informe.
15 días de acción: Antes de que el huracán Melissa tocara tierra, la Cruz Roja estaba ayudando a la gente a prepararse. Ahora, está en el centro de la respuesta
Para las personas que vivieron el huracán Melissa, fue una tormenta como ninguna otra que hubieran experimentado antes. Melissa tocó tierra en el suroeste de Jamaica el 28 de octubre como huracán de categoría 5, con vientos que superaban los 257 km/h, lo que la convirtió en la tormenta más severa que ha golpeado la isla en la historia conocida. Luego se desplazó hacia el este, en dirección a Cuba, donde volvió a golpeardoce horas más tarde como huracán de categoría 3. Afortunadamente, la gravedad del huracán no era del todo inesperada. Gracias a los pronósticos, la red de la Cruz Roja en la región ya había comenzado a prepararse para la tormenta. Una semana antes de tocar tierra, cuando las primeras previsiones meteorológicas mostraron la formación del huracán Melissa y sus posibles trayectorias en el Caribe central, la Cruz Roja ya estaba activa, coordinándose con grupos y organismos locales, advirtiendo a la población y ayudándola a prepararse, y colocando suministros esenciales en los lugares donde era más probable que se necesitaran. Los equipos locales de la Cruz Roja en Cuba, Jamaica, República Dominicana y Haití activaron sus planes de contingencia y comenzaron a preparar a las comunidades para lo que se convertiría en uno de los huracanes más poderosos jamás registrados en el Atlántico. Los daños en Jamaica fueron devastadoresEl gobierno estima que las pérdidas ascienden a alrededor del 30 % del PIB nacional. Las inundaciones destruyeron carreteras y dañaron cultivos, más del 50 % de la población aún no tieneelectricidad. Alrededor de 7.200 personas buscaron refugio en los 881albergues que se abrieron en todo el país, ocho de los cuales siguen siendo gestionados por la Cruz Roja de Jamaica. “Fue muy traumático. Perdí mi almacén, mi cobertizo, y el agua del barranco seguía subiendo. Cuando miré por la ventana y vi la brisa que acompañaba a la lluvia, fue muy traumático", dice el Sr. Lawrence, médico y ex presidente de Emergencias de la filial de la Cruz Roja en St. Elizabeth. “Como pueden ver, todos mis árboles frutales han muerto. Los peces a los que alimento cada mañana se dieron la vuelta y se alejaron nadando.”En Cuba, los vientos de hasta 195 km/h y las fuertes lluvias provocaron el desbordamiento de los ríos y deslizamientos de tierra, lo que interrumpió los servicios básicos. Se estima que cerca de 2.2 millones de personas han sido severamente impactadas.“No pudimos llegar a Santiago porque la carretera está bloqueada por el agua”, explica Nicolás Segura, coordinador de respuesta a desastres de laIFRC para el Caribe latino. “Pudimos ver muchos daños, mucha devastación, muchos animales muertos en la carretera y también un par de accidentes de tráfico y gente tratando de llegar a sus casas, tratando de recuperar algo”.Las acciones anticipatorias salvan vidasEn Jamaica, la Cruz Roja implementó medidas preventivas en ocho parroquias de alto riesgo, con el apoyo del Fondo de Emergencias para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF). Los equipos voluntarios visitaron comunidades en riesgo para difundir mensajes de alerta temprana, prepararon albergues y distribuyeron artículos de primera necesidad. Gracias a estas medidas, más de 300 personas y cinco instituciones recibieron artículos de emergencia y apoyo para la preparación días antes de que la tormenta tocara tierra. Mientras tanto, la Cruz Roja Cubana activó su plan de contingencia para eventos hidrometeorológicos, desplegando personal y voluntariado en las zonas vulnerables. Reforzaron las comunicaciones comunitarias, revisaron los centros de evacuación y preposicionaron kits de ayuda humanitaria y equipo de rescate en provincias como Granma, Santiago de Cuba y Holguín. Esta preparación previa significó que, cuando Melissa finalmente tocó tierra, ambas Sociedades Nacionales estaban listas para responder de inmediato sin perder tiempo crítico. Desde el primer día, los equipos de ambas islas han estado trabajando sin descanso. La Cruz Roja de Jamaica movilizó a 400 personas voluntarias y distribuyó de inmediato 750 mantas, 250 kits de limpieza, 250 kits de higiene, 250 kits de herramientas para alberguesy 500 lonas. En Cuba, brigadas especializadas han apoyadopersonas y proporcionado apoyo psicosocial a las familias en crisis.Llamamientos internacionales para apoyar la recuperaciónLa magnitud del desastre ha llevado a laIFRC a lanzar dos llamamientos de emergencia para reforzar las operaciones en ambos países.El llamamiento de emergencia en Jamaica tiene como objetivo recaudar 19 millones de francos suizos (23 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a 180.000 personas durante los próximos dos años. La operación proporcionará albergues, apoyo a los medios de subsistencia y asistencia en efectivo, ayudando a las familias a reconstruir sus vidas de forma segura y a recuperarse con autonomía. Se prestará especial atención a los hogares uniparentales, las familias con niños y niñas pequeños o con población adulta mayor y las personas con discapacidad. Todas las intervenciones se guiarán por la protección, la inclusión de género y la participación comunitaria y la rendición de cuentas, garantizando que la asistencia sea justa y transparente, y ayudando a las comunidades a prepararse para futuras crisis climáticas. En Cuba, el llamamiento de emergencia tiene como objetivo recaudar 15 millones de francos suizos (18 millones de dólares) para ayudar a 100 000 personas en las provincias más afectadas. La operación combina ayuda de emergencia, recuperación temprana y resiliencia a largo plazo, ayudando a las familias a reconstruir sus hogares, restablecer el suministro de agua potable y recuperar su salud y sus medios de subsistencia. Este llamamiento de dos años de duración invierte en una reconstrucción resistente al clima. Las familias recibirán kits para techos, herramientas y capacitación en técnicas de construcción seguras y sostenibles, junto con sistemas de agua alimentados con energía solar para garantizar el suministro de agua limpia incluso cuando falte la electricidad. El objetivo: ayudar a las comunidades a recuperarse hoy y disponer de lo necesario para resistir a las tormentas del mañana. Red global activa En los siete días posteriores a la tormenta, la red global de la Cruz Roja entregó más de 180 toneladas de suministros humanitarios al Caribe. Entre ellos se encontraban kits de albergue, kits de limpieza, utensilios de cocina, kits de higiene, bidones, cubetas y mantas. El domingo 2 de noviembre, un vuelo fletado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja aterrizó en Santiago de Cuba con las primeras 20 toneladas de ayuda humanitaria para las familias más afectadas por el huracán Melissa. “Estamos en los almácenes donde tenemos nuestra carga de 20 toneladas de ayuda humanitaria que llegó recientemente, con el objetivo de ir chequeando e ir haciendo pautasde distribución”, dijo Luis Enrique Calderón Rodríguez, jefe de Operaciones y Rescate de la Cruz Roja Cubana. “Ya hemos chequeado que las cargas están bien estibadas y que ya hoy podemos comenzar el proceso de entrega a las familias”.Este envío permite a la Cruz Roja Cubana proporcionar asistencia humanitaria urgente a 1.500 personas en las zonas más afectadas, incluyendo kits de cocina, kits de higiene, ropa de cama, mantas, mosquiteros, lámparas solares, kits de herramientas para albergues y láminas de plástico. En Jamaica, 160 toneladas de ayuda humanitaria de la Cruz Roja arribaron en los siete días siguientes a la llegada de Melissa. Los envíos refuerzan la distribución local, lo que permite a miles de familias recibir artículos de higiene, limpieza y cocina en los primeros días de la emergencia. Estas acciones fueron posibles gracias a la solidaridad internacional. La Cruz Roja Canadiense, la Plataforma de Intervención Regional de las Américas y el Caribe (PIRAC) de la Cruz Roja Francesa y el Centro Logístico Regional de la IFRC en Panamá coordinaron el envío de suministros por aire y por mar para garantizar que la ayuda llegara rápidamente a los más necesitados. Mientras tanto, el voluntariado de de la Cruz Roja de Cuba y de Jamaica continúa con su labor humanitaria, realizando evaluaciones de daños ynecesidades, distribuyendo artículos de emergencia, limpiando y brindando apoyo emocional. Acompañar a las personas a sobrellevar el impacto y la pérdidaNo todo el apoyo que se presta es en especie. Existe una necesidad fuerte y generalizada de apoyo psicosocial en las comunidades más afectadas, incluso entre los miembros de la Cruz Roja. Las y los voluntarios, y el personal han estado trabajando sin descanso durante días. Muchas personas voluntarias han visto sus hogares completamente destruidos. “Reconocemos que existe una necesidad muy real y fuerte de servicios de salud, atención médica y apoyo psicosocial”, declaró Ruth Howard a la BBC el 31 de octubre. Howard es la vicepresidenta de Relaciones Públicas de la Cruz Roja de Jamaica. “El apoyo psicosocial es esencial, porque este ha sido uno de los acontecimientos más traumáticos que muchos de nuestros ciudadanos han vivido en su vida”, continuó. Aún así, siguen prestando apoyo a quienes más lo necesitan, demostrando que el corazón deCruz Roja está enlas comunidades. Cada kit entregado, cada evacuación segura y cada abrazo de apoyo son posibles gracias a la dedicación decada voluntario y voluntaria. El huracán Melissa nos recordó una vez más que la preparación salva vidas. Las acciones anticipatorias aplicadas antes de que la tormenta tocara tierra demostraron su eficacia, marcando la diferencia entre la devastación total y la resiliencia. Durante los próximos meses, la IFRC y las Sociedades Nacionales de Jamaica y Cuba seguirán colaborando para reforzar la resiliencia de las comunidades ante futuros fenómenos climáticos.
Alianza por la Amazonía: la IFRC y TNC presentan un compromiso de 10 años para fortalecer la resiliencia de las comunidades y la adaptación al clima
Belém do Pará/Ciudad de Panamá/Ginebra, 15 de noviembre. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y The Nature Conservancy (TNC) presentaron el programa decenal (2025-2035) de la Alianza para la Amazonía, centrado en la reducción del riesgo de desastres y la resiliencia climática mediante la implementación de soluciones basadas en la naturaleza en toda la selva amazónica.Durante un evento conjunto en la COP30 en Brasil, las dos organizaciones hicieron un llamado para recaudar los primeros 10 millones de francos suizos (aproximadamente 12 millones de dólares estadounidenses) para poner en marcha la fase inicial de este programa, cuyo objetivo es fortalecer la resiliencia de las comunidades amazónicas amenazadas por incendios forestales, sequías, inundaciones, temperaturas extremas, complejidades socioeconómicas y desplazamientos, combinando la acción humanitaria y la ciencia medioambiental para proteger tanto a las personas como a la naturaleza.Creada hace casi un año, la Alianza por la Amazonía es un esfuerzo colectivo a largo plazo que reúne a comunidades, pueblos indígenas, gobiernos y organizaciones comprometidos con la protección de la Amazonía. Convocada por la IFRC como una red arraigada en la presencia local y el liderazgo regional, la Alianza une conocimientos, recursos y alianzas para construir una Amazonía más resiliente, sostenible e inclusiva, fomentando especialmente las alianzas entre el sectores humanitario, medioambiental y de desarrollo.Durante el último año, la IFRC ha liderado una serie de Diálogos de Sistemas de Conocimiento Amazónico en Bolivia y Colombia, que han reunido a cientos de liderazgos comunitarios, científicos y equipos de la Cruz Roja para diseñar conjuntamente soluciones lideradas a nivel local. Estos diálogos, junto con los análisis conjuntos realizados con organizaciones expertas, como TNC, han servido de base para un nuevo marco de programas regionales y proyectos piloto centrados en la restauración de los ecosistemas, la agricultura climáticamente inteligente y la salud comunitaria."La Alianza para la Amazonía encarna el espíritu de humanidad, confianza y localización de la Cruz Roja", afirmó Loyce Pace, directora regional de la IFRC para las Américas. "Junto con nuestros socios, nos estamos movilizando para proteger a las comunidades que se enfrentan a incendios forestales, sequías, inundaciones y desplazamientos climáticos. Nuestro objetivo no es solo anticiparnos y responder a los desastres y las crisis de salud, sino también ayudar a las personas a prosperar en medio de un clima cambiante".La Alianza por la Amazonía se estructura en torno a tres pilares estratégicos que guían su acción a largo plazo e incorporan la adaptación dirigida localmente. El primero se centra en la gestión de riesgos y la acción climática anticipatoria, haciendo hincapié en la preparación local, la gobernanza local inclusiva y los sistemas de alerta temprana eficaces. El segundo se centra en los medios de vida sostenibles y resilientes, apoyando las soluciones basadas en la naturaleza, las economías verdes y la soberanía alimentaria. El tercer pilar promueve la salud integral y el bienestar de la comunidad, conectando la salud física, mental y espiritual con la gestión ambiental."Esta alianza reúne lo mejor de la acción humanitaria y de desarrollo con la ciencia ambiental para apoyar a quienes protegen la Amazonía cada día", afirmó Clare Shakya, directora general de Clima Global de The Nature Conservancy (TNC). "Mediante la restauración de los ecosistemas, el fortalecimiento del liderazgo comunitario, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza y la lucha contra las desigualdades estructurales en los sistemas de financiación de la adaptación, la Alianza puede ayudar a las comunidades amazónicas a adaptarse y prosperar, al tiempo que protege su biodiversidad y los sistemas climáticos de los que todos dependemos".Se invita a las organizaciones, gobiernos, empresas y pueblos y comunidades indígenas interesados en contribuir a esta iniciativa a unirse a la Alianza y colaborar en la promoción de la resiliencia climática y las acciones humanitarias y de desarrollo en toda la Amazonía.Con la participación activa de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de los nueve países amazónicos, en colaboración con TNC y otros actores que trabajan en áreas clave de la cuenca, la Alianza busca llegar a 4 millones de personas durante la próxima década. Su enfoque se centra en el liderazgo local, el diálogo intercultural y las alianzas a largo plazo, ingredientes clave para abordar uno de los retos humanitarios y medioambientales más complejos de nuestro tiempo.Para obtener más información y concertar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Panamá: María Victoria Langman, +507 6550 1090En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367