Myanmar

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Nota de prensa

Un año después del terremoto de Myanmar, los equipos de respuesta locales impulsan la recuperación, mientras que la ayuda internacional sigue siendo fundamental

Yangón/Kuala Lumpur/Ginebra, 27 de marzo de 2026 – Un año después de que un devastador terremoto azotara el centro de Myanmar, las comunidades y los equipos de respuesta locales siguen demostrando una fortaleza extraordinaria al reconstruir sus vidas en medio de crisis que se superponen. A pesar de que miles de familias trabajan para recuperarse de la destrucción de sus hogares, escuelas y centros de salud, el conflicto en curso, los desafíos económicos, las inundaciones y el calor extremo han agravado las dificultades de millones de personas en todo el país.Ante estos desafíos, el apoyo de la IFRC ha sido fundamental para ayudar a la Sociedad de la Cruz Roja de Myanmar (MRCS) y a su red de miles de personas voluntarias capacitadas a seguir siendo un salvavidas para las comunidades, llegando a menudo a las familias en condiciones más vulnerables en zonas remotas y de difícil acceso. El apoyo de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y 32 Sociedades Nacionales de todo el mundo, así como de otros socios y donantes, ha proporcionado asistencia vital a más de 213.652 personas en 31 municipios.El voluntariado local en el centro de una recuperación impulsada por la comunidadDesde las primeras horas del desastre, el personal y voluntariado de la Cruz Roja de Myanmar se movilizaron para brindar primeros auxilios, atención médica, alimentos y agua potable, artículos de refugio y suministros domésticos esenciales, a menudo viajando desde todos los rincones del país para ayudar a quienes lo necesitaban."Un año después del terremoto de marzo de 2025, las comunidades de Myanmar siguen demostrando una fortaleza y una dignidad extraordinarias", afirmó Nadia Khoury, jefa de delegación de la IFRC en Myanmar."Acabo de visitar los lugares donde se llevan a cabo las actividades en 16 aldeas y distritos diferentes en varias de las zonas afectadas por el terremoto, y me ha impresionado ver cómo la Cruz Roja de Myanmar ha trabajado con los comités comunitarios, con los líderes de las aldeas y a través de las personas voluntarias para abordar realmente las necesidades más acuciantes de las comunidades de una manera inclusiva, participativa y digna", añadió.Asistencia flexible: restablecer la capacidad de elección, la dignidad y una recuperación más rápidaUn pilar fundamental de la respuesta ha sido la ayuda multipropósito, que ha permitido a las familias elegir lo que más les importa al comenzar a reconstruir sus vidas. Tras recibir alojamiento de emergencia, asistencia médica y artículos de primera necesidad, muchas personas utilizaron las subvenciones para reparar sus hogares, comprar alimentos, reemplazar las pertenencias perdidas o pagar gastos médicos.Gracias a las sólidas redes comunitarias de la Cruz Roja de Myanmar, la asistencia multipropósito se ha prestado de manera eficaz, incluso en lugares de difícil acceso. Si bien trabajar en estos lugares puede ser un desafío y requiere una gestión cuidadosa, la Cruz Roja de Myanmar ha establecido sistemas sólidos para garantizar que los fondos se utilicen de manera segura y eficaz. Durante el último año, la IFRC también facilitó el uso de nuevas herramientas digitales para mejorar la transparencia, fortalecer la retroalimentación de la comunidad y garantizar que la asistencia llegue a quienes más la necesitan, cuando la necesitan.Refugios gestionados por la comunidad que permiten una vida más segura y dignaParalelamente, la Cruz Roja de Myanmar ha permitido a cientos de familias construir viviendas seguras y adecuadas al contexto local mediante un enfoque de refugios gestionados por la comunidad, con asistencia técnica y orientación de la Cruz Roja de Myanmar y la IFRC. Gracias a las subvenciones, las familias eligen entre los diseños que prefieren, los cuales cumplen con las normas de seguridad e incorporan técnicas de "Reconstrucción más segura", como la recolección de agua de lluvia, la ventilación, las instalaciones de saneamiento y la energía solar. Estos refugios se construyen con materiales locales y se refuerzan para resistir futuros peligros como terremotos, inundaciones y ciclones.Persisten enormes necesidades a medida que continúa la recuperación"Aún queda mucho por hacer este año y en 2027. Hemos recibido una respuesta extraordinaria de la comunidad internacional. La Cruz Roja de Myanmar ha actuado con profesionalismo y experiencia de manera oportuna, y esperamos seguir trabajando juntos para continuar ayudando a las personas afectadas por el terremoto y a otras personas vulnerables aquí en Myanmar", dijo Jonathan Brass, gerente de operaciones de la Delegación de la IFRC en Myanmar.La IFRC pide apoyo sostenidoEl Llamado de Emergencia de la IFRC para Myanmar solo cuenta con un 29,4 % de financiación, lo que limita la capacidad de ampliar las actividades de recuperación que las comunidades necesitan con urgencia. Las contribuciones adicionales son esenciales para garantizar que las familias puedan seguir reconstruyendo con dignidad y esperanza."La recuperación está lejos de haber concluido. Ahora esperamos con interés la fase de recuperación a través de los medios de subsistencia, el suministro adicional de refugios y saneamiento integrados, y la incorporación de la sostenibilidad y la preparación para desastres en nuestro trabajo comunitario", añadió Nadia Khoury.Notas para la edición:Visuales:FotosyB-roll disponibles.Artículo:One year after the earthquake, rebuilding lives and livelihoodsPara obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con:[email protected] Kuala Lumpur:Afrhill Rances, +60 19 271 3641En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367

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En una pequeña escuela de la región de Sagaing, en Myanmar, la gente encuentra un lugar seguro tras un devastador terremoto.

Cuando Khin Su Wai, de 26 años, camina por los terrenos destrozados de la escuela del monasterio de monjas Yadana Theingi, en la región de Sagaing, los recuerdos son dolorosos, pero su dedicación a su trabajo como profesora sigue intacta."Lo perdí todo: mis dos hijos, mi marido y mi suegra", dice en voz baja.El 28 de marzo de 2025, un potente terremoto de magnitud 7,2 sacudió el centro de Myanmar, destruyendo hogares y reduciendo a escombros comunidades enteras. La escuela del monasterio de monjas Yadana Theingi fue una de las más afectadas en Sagaing.Dieciséis personas perdieron la vida en la escuela, entre ellas los seres queridos de Khin. Khin ha sido profesora voluntaria en esta escuela durante más de siete años."No podía comer ni dormir. Ni siquiera me reconocía a mí misma en aquellos primeros días", recuerda.Yadana Theingi no es una escuela religiosa cualquiera. Es un lugar donde se acogía a personas desplazadas internas de todo Myanmar incluso antes de que se produjera el terremoto. Es un refugio para más de 100 estudiantes (de entre 5 y 18 años), entre los que se encuentran aprendices de monjes, monjas y niños y niñas de diversos orígenes étnicos, como chin, paluang, shan, birmanos y pa-o (del este del país).Todo cambióDespués del terremoto, todo cambió. Los niños y niñas que antes se sentaban en los pupitres de las aulas, ahora estudian en el suelo, compartiendo una sola pizarra. Cuando se derrumbó el edificio principal, los espacios seguros para dormir también se volvieron limitados."No hay suficientes lugares para que los niños y niñas duerman", explica Khin. "Hacemos lo que podemos, pero es muy difícil".Inmediatamente después del terremoto, las personas voluntarias de la Cruz Roja de Myanmar, muchas de ellas procedentes de comunidades muy afectadas por el terremoto, se pusieron manos a la obra.En respuesta a las peticiones de la comunidad, instalaron tiendas de campaña proporcionadas a la IFRC por la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) con financiación del Gobierno de la República de Corea. Estas tiendas de campaña ofrecieron un lugar seguro temporal y fundamental para las personas mientras trabajan para reconstruir sus medios de vida, sus hogares y sus comunidades.El voluntariado de la Cruz Roja también instaló tiendas de campaña en lugares cercanos, como mezquitas y zonas comunitarias en el barrio de Poe Tan, en Sagaing.La respuesta integral entra en una fase críticaPero esto es solo una pequeña parte del apoyo prestado por la Cruz Roja de Myanmar. En cinco estados y regiones afectados por el terremoto (Sagaing, Mandalay, Naypyitaw, la parte sur de Shan y la parte este de Bago), las y los voluntarios de la Cruz Roja proporcionaron lonas, kits de refugio, asistencia en efectivo, atención de la salud, apoyo psicosocial y de salud mental, agua potable, servicios de saneamiento e higiene, y muchas otras formas de ayuda. Con el apoyo del Llamamiento de Emergencia de la IFRC y otros socios del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como otros donantes, la Cruz Roja de Myanmar ha llegado hasta ahora a cerca de 200.000 personas con refugios de emergencia, atención sanitaria, agua potable y asistencia en efectivo. Esto incluye más de 23.000 kits de refugio, 6.000 tiendas de campaña familiares y más de 13.000 personas atendidas con asistencia de salud, incluso a través de clínicas móviles.Al cumplirse 100 días desde el terremoto, la IFRC rinde homenaje a la dedicación del voluntariado de la Cruz Roja de Myanmar, así como a profesoras voluntarias como Khin Su Wai, que han dado tanto para ayudar a sus comunidades a hacer frente a estos trágicos acontecimientos.La IFRC también pide un apoyo mucho mayor para su Llamamiento de Emergencia por el terremoto en Myanmar, con el fin de que la Cruz Roja de Myanmar pueda ayudar a más personas a reconstruir sus hogares, restablecer sus medios de vida y restaurar sus comunidades.Los próximos 100 días serán una fase especialmente crítica, dado que la reconstrucción de refugios transitorios seguros y medios de vida sostenibles requiere más tiempo e inversión que la fase inicial de respuesta a la emergencia. Al mismo tiempo, la Cruz Roja de Myanmar ayudará a estas comunidades a prepararse para posibles crisis futuras.Lamentablemente, hasta ahora, el Llamamiento de Emergencia de la IFRC para el terremoto de Myanmar solo ha recaudado el 22% de los fondos que se necesitarían para ayudar a la Cruz Roja a alcanzar estos objetivos.Reviviendo sueños desplazadosEn la escuela del monasterio Yadana Theingi Nun, el deseo de reconstruir es fuerte, ya que muchas personas anhelan superar la ayuda humanitaria y comenzar a perseguir sus verdaderos sueños en la vida."Quiero ayudar a la gente a reconstruir los edificios de forma más segura", dice Khaw Gay Shwe, un monje aprendiz de 16 años que estudia en la escuela. Khaw fue desplazado debido a los disturbios civiles en el estado de Chin. Su asignatura favorita es inglés y sueña con estudiar en el extranjero para convertirse en ingeniero civil.Otro joven monje de 12 años, Aung Khant, quiere ser profesor como Khin. Al igual que muchos de los estudiantes, Aung Khant ha estado ayudando a limpiar los escombros del edificio derrumbado fuera del horario escolar.Mientras tanto, los jóvenes monjes duermen seguros por la noche dentro de las tiendas de campaña. "A los aprendices les encantan las tiendas", dice Khin con una sonrisa poco habitual. "No se les obliga a dormir allí, lo hacen porque quieren. Les parece divertido".Durante el día, los niños no permanecen en las tiendas porque están expuestos a un calor abrasador de 40 grados centígrados. Pero al caer la noche, las tiendas se convierten en lugares de descanso y comodidad.Para Khin, no hay vuelta atrás a su antigua vida. "Tengo pensado ser voluntaria en esta escuela durante el resto de mi vida", afirma. "No tengo ningún otro sitio al que ir. Aunque sea doloroso, haré todo lo posible por seguir adelante.Estoy muy agradecida con las personas voluntarias y donantes que proporcionaron tiendas de campaña a nuestra escuela como refugio temporal. Todavía hay muchas necesidades urgentes, desde reconstruir la escuela hasta conseguir material didáctico y alimentos. Pero, paso a paso, lo reconstruiremos".Más información sobre el llamamiento de emergencia de la IFRC por el terremoto de Myanmar.Otros artículos sobre el terremoto de MyanmarTras el terremoto de Myanmar, una madre encuentra fuerzas en ayudar a otras personas | IFRCUna historia de dos emociones: En Myanmar, visitando a personas cuyas vidas se vieron sacudidas por el terremoto del 28 de marzo, me debato entre la esperanza y el miedo. | IFRCDe las aulas a la primera línea: Tras la crisis, "la profesora Honey" ha pasado de educar a responder a emergencias. | IFRCUn mes tras el terremoto de Myanmar: las necesidades siguen siendo inmensas | IFRCUna semana después: La IFRC amplía la respuesta al terremoto de Myanmar en medio de masivas necesidades humanitarias | IFRCLa Cruz Roja de Myanmar corre contrarreloj para salvar vidas tras el terremoto | IFRCUn fuerte terremoto sacude el centro de Myanmar: La Cruz Roja responde | IFRC

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Tras el terremoto de Myanmar, una madre encuentra fuerzas en ayudar a otras personas

Yadanar Yu Hlaing Kyuu, una madre soltera de 30 años con un hijo, recuerda vívidamente lo ocurrido el 28 de marzo de 2025. Ella y su familia estaban almorzando en la cocina al aire libre con techo de palma junto a su casa en la aldea de Shwe Lunn, Mandalay, cuando comenzaron los temblores.Al principio, pareció un temblor leve. Pero pronto, el suelo comenzó a sacudirse violentamente. Yadanar instintivamente escondió a su hijo debajo de una mesa en la cocina y lo protegió con su cuerpo. Momentos después, los edificios de hormigón dentro de su recinto comenzaron a derrumbarse y su casa se derrumbó.Yadanar, su hijo y otros miembros de la familia tuvieron la suerte de sobrevivir sin lesiones.Tras el desastre, se unió a sus vecinos en la búsqueda de sobrevivientes. Al mismo tiempo, intentó desesperadamente comunicarse con sus compañeros de trabajo en una popular cafetería de Mandalay para saber si estaban bien.Una vez que se restablecieron las líneas telefónicas y pudo hablar con uno de sus compañeros de trabajo, Yadanar se enteró de que la cafetería se había derrumbado. Aunque tuvo la suerte de sobrevivir, se dio cuenta de que había perdido tanto su hogar como su trabajo.Cien días después de este desastre que cambió sus vidas, los recuerdos siguen vivos para muchas personas como Yadanar, que perdieron sus hogares, sus medios de subsistencia y a sus seres queridos a causa del terremoto. Pero muchas personas aquí también recuerdan la valentía y la solidaridad de personas como Yadanar, que se unieron inmediatamente a sus vecinos en la búsqueda de sobrevivientes y ayudaron a la gente a superar esos primeros días terribles.El apoyo de la Cruz Roja de Myanmar y la red de la IFRC (que lanzó un Llamamiento de Emergencia y asignó 2 millones de francos suizos del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres) también ha ayudado a la población a satisfacer sus necesidades básicas de nutrición, salud, agua y refugio desde el terremoto (véanse más abajo las estadísticas sobre la ayuda ya prestada).De cara a los próximos 100 días, será fundamental que continúe la solidaridad local, nacional e internacional, para que la Cruz Roja de Myanmar pueda ayudar a más personas como Yadanar a reconstruir sus hogares y medios de vida, a mantener a sus familias y a prepararse para posibles crisis futuras.Por esta razón, la IFRC está pidiendo un apoyo aún mayor para su Llamamiento de Emergencia por el Terremoto en Myanmar. Ayudar a las personas a regresar a refugios resistentes a los terremotos y reconstruir sus medios de vida requiere más tiempo y una mayor inversión que proporcionar ayuda inmediata después de un desastre. Aún así, el Llamamiento Internacional de Emergencia de la IFRC solo ha recibido el 22 % de los fondos necesarios para ayudar a la Cruz Roja de Myanmar a cumplir sus objetivos de respuesta al terremoto.De sobreviviente a voluntariaMientras tanto, en la comunidad de Yadanar, la solidaridad entre el vecindario es lo que les ha ayudado a sobrevivir día a día. Todo comenzó en el momento en que cesaron las sacudidas.Tan pronto como la tierra dejó de temblar, recuerda Yadanar, su familia pidió ayuda y un vecino acudió y los guió a un lugar seguro. Al mirar atrás, vieron que su casa había quedado completamente destruida.Temiendo más temblores, la madre de Yadanar instó a todos a correr hacia un campo cercano. Mientras corrían, se produjo un segundo terremoto de gran intensidad. Los templos y los edificios cercanos se derrumbaron ante sus ojos.En medio del caos, Yadanar no dudó en ayudar. Se unió a los esfuerzos para rescatar a los niños y niñas atrapadas bajo los escombros, utilizando sus propias manos para mover pesados ladrillos y escombros. Con las carreteras bloqueadas y los vehículos de emergencia incapaces de llegar hasta donde estaban, las personas heridas tuvieron que ser trasladadas a los hospitales en motocicletas.Durante casi 15 días, las familias durmieron al aire libre, demasiado asustadas para volver a sus casas dañadas mientras continuaban las réplicas.Cuando el voluntariado de la Cruz Roja llegó para evaluar los daños, visitaron cada hogar y añadieron la casa destruida de Yadanar a su lista. Luego, regresaron con ayuda muy necesaria: lonas para refugiarse, agua potable y kits básicos de herramientas para refugios.Impacto con dignidadPara Yadanar, el kit de dignidad proporcionado por la Cruz Roja de Myanmar fue especialmente significativo. En ese momento, ella y su familia ni siquiera tenían ropa de repuesto. El kit de dignidad incluía artículos esenciales para mujeres, lo que le proporcionó consuelo y un sentido de dignidad durante un momento muy difícil."Los artículos personales y los materiales para refugios nos ayudaron a protegernos mientras no teníamos una casa adecuada", dijo. "Nos alegramos mucho de recibir estas cosas, sobre todo porque no es fácil salir a comprar nada después de un desastre como este".Yadanar dice que está profundamente agradecida con el equipo de la Cruz Roja de Myanmar y con los donantes que apoyaron su recuperación. Recuerda cómo las personas voluntarias iban de casa en casa bajo el sol abrasador para asegurarse de que familias como la suya no fueran olvidadas."Su apoyo marcó una gran diferencia en nuestras vidas", dijo. "Rezo para que todas las familias donantes se mantengan sanas y nunca tengan que enfrentarse a algo así".Justo un año antes del terremoto, Yadanar atravesó una crisis personal e incluso intentó quitarse la vida. Fue su padre quien la salvó. Sobrevivir al terremoto y ver a su hijo y a su familia a salvo le dio un nuevo sentido a su vida y le dio fuerzas.Hoy en día, Yadanar es líder voluntaria del comité del campamento de ayuda para las personas afectadas por el terremoto, donde actualmente se alojan 126 familias cerca de su casa. Ayuda a recopilar los nombres de las personas con necesidades, organiza listas de viviendas que requieren reconstrucción y colabora en la distribución de artículos de ayuda.El comité del campamento da prioridad a las familias muy pobres o que no pueden reconstruir por sí mismas. También contribuye a la construcción de refugios temporales. Aunque no puede dar dinero, dedica su tiempo y energía a ayudar a quienes lo necesitan."Si puedo ayudar a otra gente en esta vida, tal vez en la próxima vida estaré en un lugar mejor", afirma. "Espero que mi hijo crezca en una familia feliz, con una madre y un padre".La mayor esperanza de Yadanar ahora es construir una pequeña casa de madera resistente a los terremotos, un lugar seguro donde su familia pueda volver a vivir junta.Mientras tanto, su hijo es su mayor fuente de fortaleza. Después de un largo día de voluntariado, él corre hacia ella y le grita: "¡Mamá!". Su amor y orgullo la impulsan a seguir adelante. Su madre también la anima."Mi madre dice que está orgullosa de mí", dice Yadanar. "Y la gente le dice a mi madre: ‘Tu hija es increíble’, y eso significa mucho... Y a mi hijo le dicen: ‘Tu madre está ayudando a las demás personas’. Quiero que él esté orgulloso de mí".Más información sobre la respuesta de la IFRC y la Cruz Roja de Myanmar:Hasta el 30 de junio de 2025, con el apoyo del Llamamiento de Emergencia de la IFRC y otros socios del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como otros donantes, la Sociedad de la Cruz Roja de Myanmar ha llegado a casi 200.000 personas. Esto incluye:Más de 86.000 personas han recibido atención en salud.Se han distribuido más de 1.3 millones de litros de agua potable.Los servicios de saneamiento e higiene han beneficiado a miles de personas mediante la construcción de letrinas, la distribución de kits de higiene y la sensibilización sobre la higiene.Más de 156.000 personas han recibido artículos para el hogar, como kits de refugio, mosquiteras y utensilios de cocina.Más de 100.000 personas han recibido ayuda económica complementaria.Se ha llegado a 19.000 personas con artículos específicos para cada género y edad, como kits de dignidad, kits para bebés y kits para partos.Hacer una donación al Llamamiento de Emergencia por el terremoto en Myanmar.

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Una historia de dos emociones: En Myanmar, visitando a personas cuyas vidas se vieron sacudidas por el terremoto del 28 de marzo, me debato entre la esperanza y el miedo.

Escrito por Jagan Chapagain, Secretario General de la IFRCLa niña estaba de pie a un lado, mirando a otras niñas y niños bailar y reír. Tenía las manos agarradas a los costados y la mirada fija en el suelo.Parecía insegura de pertenecer al grupo. Pero entonces dos jóvenes del voluntariado de la Cruz Roja de Myanmar se fijaron en ella.Sin mediar palabra, se acercaron y empezaron a bailar a su lado, con respeto, suavidad y sin presionar. En poco tiempo, la joven era el centro de atención, riendo y saltando con las demás personas como si siempre hubiera formado parte del grupo.Fue un momento que representó mucho de lo que vi mientras viajaba por Myanmar la semana pasada: un momento de miedo que da paso a la esperanza.Mientras nos deteníamos y visitábamos a la gente en los pueblos y ciudades más afectados por el terremoto del 28 de marzo y sus réplicas, a menudo me sentía dividido entre dos emociones fuertes y opuestas.Por un lado, sentía una esperanza palpable. La veía en los rostros cálidos y acogedores de las personas que vivían en condiciones desesperadas, pero capaces de mantener un sentido de determinación, humanidad y dignidad.Por otro lado, no podía evitar sentir una inquietante sensación de preocupación e incluso temor cuando la gente explicaba cómo el terremoto les había arrebatado gran parte de lo que más apreciaban: sus hogares, sus seres queridos, sus medios de subsistencia y su sensación de seguridad.Estos sentimientos eran difíciles de conciliar porque en muchos lugares, aunque hay esperanza, también existe un miedo muy profundo y comprensible sobre lo que vendrá después.Cuando viajaba por carretera de Sagaing a Mandalay, y luego a Naypyitaw y Yangon, vi casas, ya medio destruidas por el terremoto, ahora completamente derrumbadas por la lluvia. En muchos casos, personas que ya habían sido desplazadas por crisis anteriores se veían obligadas a empezar de nuevo.Muchas familias viven en tiendas de campaña o hacinadas en sus casas, expuestas a un calor cada vez más intenso y sin acceso a agua potable, ya que los pozos se han secado. Combinadas con la llegada del monzón, estas condiciones son una receta para brotes de enfermedades como el cólera y la diarrea acuosa aguda.¿Cómo podemos adelantarnos a esta situación? ¿Podemos conseguir los recursos que necesitamos para adelantarnos a las próximas lluvias? ¿Cómo podemos ayudar a aliviar los temores de la gente y darles razones sólidas para la esperanza? Estas son las preguntas urgentes que planteé a las autoridades locales, los socios humanitarios, los colegas de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y los donantes.¿Qué estamos haciendo para ayudar?La buena noticia es que a lo largo de mi viaje por Myanmar fui testigo de una respuesta humanitaria muy sólida en acción. A pesar de los retos, sus cimientos son sólidos.En todas las comunidades que visité, la Cruz Roja de Myanmar, apoyada por la IFRC, trabajaba incansablemente para ayudar a quienes lo necesitaban. Sorprendentemente, tienen acceso al 80% de las zonas afectadas por el terremoto, con personal y voluntariado dedicados que distribuyen alimentos, agua y otros suministros.Vi a la Cruz Roja de Myanmar dirigiendo clínicas de salud móviles, reparando puntos de agua y creando espacios acogedores donde la niñez podía sentir consuelo y alegría.Vi cómo la Cruz Roja de Myanmar llegaba a cada persona, independientemente de su origen o credo. Visitamos iglesias, mezquitas y templos. Este apoyo inclusivo fomenta la cohesión social y, lo que es más importante, refuerza la resiliencia de la comunidad.Fui testigo de la increíble generosidad de las personas voluntarias, muchas de ellas afectadas, que se movilizaron de inmediato y mantienen su compromiso.Pero para que la esperanza se convierta en un cambio duradero, necesitamos más refugios, espacios seguros para mujeres y niñas y una mayor cobertura de salud. Esto significa un mejor acceso a los medicamentos esenciales y medidas más contundentes de prevención de enfermedades para las comunidades vulnerables.Tenemos que mantener nuestra esencial asistencia en efectivo y aumentar la distribución de artículos domésticos esenciales.Y tenemos que seguir reforzando nuestro enfoque integrado de protección: garantizar la dignidad en todas las respuestas, ofrecer servicios de protección a los grupos de riesgo y ampliar los mecanismos de información a quienes ayudamos.Ahora que estoy de vuelta en Ginebra, no puedo dejar de pensar en las personas que conocí en las aldeas y campamentos de todo Myanmar. Todavía siento una mezcla de emociones. Después de todo, con la estación de los monzones acercándose rápidamente, el tiempo no está de nuestro lado.Pero, en general, vuelvo de mi viaje esperanzado.Si podemos reunir suficiente apoyo, la Cruz Roja de Myanmar y su voluntariado están más que preparados para continuar e incluso ampliar sus esfuerzos para prestar asistencia vital a sus comunidades. Aunque el margen de actuación es corto, el poder del esfuerzo colectivo es inmenso. Con solidaridad y apoyo oportuno, podemos ayudar a proteger vidas y restablecer la dignidad donde más se necesita.

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De las aulas a la primera línea: Tras la crisis, "la profesora Honey" ha pasado de educar a responder a emergencias.

Durante 13 años, Honey Thin, conocida cariñosamente por sus estudiantes y colegas como "la profesora Honey", ha dedicado su vida a la educación.Como vicedirectora y jefa del departamento de inglés de la Sunflower Myanmar International School de Mandalay, ha desempeñado un papel crucial en la formación de las mentes jóvenes, enseñando inglés en el marco del programa del Certificado General Internacional de Educación Secundaria (IGCSE, por sus siglas en inglés).Pero cuando un devastador terremoto sacudió Mandalay, su ciudad natal, la vocación de la profesora Honey se extendió más allá de las aulas. Recuerda vívidamente el día en que se produjo el terremoto, el 28 de marzo de 2025."Estaba en la escuela después de la pausa para comer, a punto de volver a clase, cuando el suelo empezó a temblar", recuerda.Honey tranquilizó rápidamente a dos compañeros con los que estaba para que mantuvieran la calma, pensando que era sólo un pequeño temblor como los que había experimentado antes.Sin embargo, el temblor se intensificó rápidamente, así que ella y su equipo se refugiaron bajo sus pupitres para protegerse.Cuando los temblores disminuyeron, un compañero abrió la puerta e instó a todos a evacuar inmediatamente sin detenerse a recoger ninguna pertenencia. Juntos, condujeron a más de 400 estudiantes, con edades entre los cinco y los quince años, hacia abajo desde el tercer piso. Afortunadamente, todos salieron sanos y salvos sin lesiones.Esta no era la primera experiencia de Honey en labores de emergencia. En septiembre de 2024, ella y el equipo de su escuela coordinaron con la Cruz Roja de Myanmar la distribución de suministros básicos de primera necesidad a las familias afectadas por las inundaciones en la región de Mandalay cuando se produjo el tifón Yagi.Esta colaboración anterior, que fue también su primer contacto con la Cruz Roja de Myanmar, le causó una fuerte impresión y consolidó su decisión de asumir un papel más activo cuando se produjo el terremoto."Antes del terremoto, mis días transcurrían entre la enseñanza, el estudio, la gestión del personal docente y la comunicación con los padres", explica Honey. Sin embargo, al ver la magnitud de la devastación tras el terremoto, sintió un profundo deseo de hacer más.Apenas diez días después del desastre, se unió a la Cruz Roja de Myanmar como voluntaria, deseosa de apoyar las labores de socorro y recuperación de su comunidad."Soy una persona común. Al principio, me sentí perdida y frustrada durante el terremoto, insegura de si quedarme o escapar. Pero me tranquilicé y encontré resistencia. Me di cuenta de que la comunidad nos necesitaba y decidí ayudar en todo lo que pudiera. Por eso elegí ser voluntaria de la Cruz Roja".Hoy, la maestra Honey compagina su papel en la educación con su compromiso con la labor humanitaria. Apoya los esfuerzos de respuesta al terremoto rociando pesticidas para prevenir enfermedades, ayudando en clínicas móviles, distribuyendo agua potable purificada y realizando evaluaciones comunitarias para identificar necesidades urgentes.A través de todas estas experiencias, ha sido testigo de una amplia gama de retos humanitarios más allá de su aula."En sólo seis días he trabajado en seis lugares distintos y he asumido seis tareas diferentes. Estoy emocionada y orgullosa de mí misma", reflexiona Honey.Después del terremoto, la profesora Honey sigue enseñando a sus estudiantes en línea, asegurándose de que su aprendizaje no se interrumpe.A pesar de los continuos problemas causados por el terremoto, la docente Honey ha mantenido su compromiso con la educación a través de la enseñanza en línea. A través de plataformas digitales, se conecta con sus estudiantes, asegurándose de que su aprendizaje no se interrumpe incluso después del desastre.Para la profesora Honey, la educación no se limita a las clases en un aula, sino que es un medio de proporcionar estabilidad, esperanza y habilidades para la vida, incluso en tiempos de crisis. Este enfoque se alinea con los principios de RED Education, una iniciativa mundial que reúne los esfuerzos de la red de la IFRC para apoyar la educación en espacios formales y no formales para la n ñezay la juventud antes, durante y después de desastres o crisis. El enfoque promueve la resiliencia comunitaria, el intercambio de conocimientos y el empoderamiento de la comunidad."Antes, mi mundo se limitaba sobre todo al aula, un espacio pequeño. Ahora, veo el impacto más amplio que podemos tener, incluso entre edificios rotos y vidas interrumpidas".

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Un mes tras el terremoto de Myanmar: las necesidades siguen siendo inmensas

Mandalay/Yangon/Kuala Lumpur/Ginebra, 28 de abril –Un mes después del devastador terremoto de magnitud 7,7 que sacudió la región central de Myanmar el 28 de marzo de 2025, las necesidades humanitarias siguen siendo inmensas en un país que está de duelo y a la vez se enfrenta a nuevas amenazas, con la inminente llegada de las temporadas de ciclones y monzones. La IFRC, la Cruz Roja de Myanmar y los socios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja siguen trabajando intensamente en el corazón de las comunidades más afectadas para asegurar que se atiendan las necesidades críticas.Las condiciones sobre el terreno siguen siendo muy difíciles. Más de 50.000 edificios han sido destruidos y muchos más se han derrumbado parcialmente o corren el riesgo de derrumbarse. Más de 198.000 personas han sido desplazadas y siguen viviendo a la intemperie a temperaturas de hasta cuarenta grados centígrados, con un miedo abrumador a nuevas réplicas. La temporada de ciclones en Myanmar comienza en pocos días, exponiendo a las poblaciones costeras a fuertes vientos y lluvias, dejando a las familias ante el riesgo de inundaciones, deslizamientos de tierra y calor extremo.La ayuda humanitaria inmediata sigue siendo vital, y los esfuerzos de la IFRC también se están centrando ahora en las necesidades de recuperación temprana. Esto incluye el acceso a refugios más permanentes que satisfagan las necesidades básicas de las personas, así como el acceso sostenible al agua y el saneamiento y el apoyo para ayudar a restablecer los medios de subsistencia destruidos. Estas necesidades a medio y largo plazo se están convirtiendo en un foco importante de los esfuerzos de la IFRC, que trabaja junto con la Cruz Roja de Myanmar y los socios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, incluido el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). La escala geográfica y la magnitud del desastre -con más de 1,3 millones de personas afectadas en cinco estados y regiones del país- hacen que se necesite urgentemente más financiación internacional. Inmediatamente después del desastre, la IFRC lanzó un Llamamiento de Emergencia por un valor de 100 millones de francos suizos, la mayor parte de los cuales se invertirán a lo largo de dos años para brindar asistencia a 100.000 personas.Esto, en un país en el que la población se ha enfrentado a múltiples crisis en los últimos años, incluidas las inundaciones sin precedentes de hace sólo siete meses y las hostilidades en curso. Pero hasta la fecha, este llamamiento de la IFRC sólo cuenta con un 15% de financiación, lo que deja un enorme vacío.La IFRC y la Cruz Roja de Myanmar han estado activas desde el primer día y siguen prestando servicios humanitarios integrales en Bago, Mandalay, Naypyidaw, Sagaing y Shan meridional. La Cruz Roja de Myanmar tiene acceso a la gran mayoría de las zonas afectadas por el terremoto y ha llevado a cabo evaluaciones rápidas de las necesidades con la IFRC y en coordinación con los organismos humanitarios. Las principales necesidades identificadas son asistencia sanitaria, refugio, alimentos, agua y saneamiento, suministro de dinero en efectivo y artículos de socorro de emergencia, al tiempo que se atienden las necesidades específicas de jóvenes, personas adultas mayores o con alguna discapacidad. Hasta la fecha, la Cruz Roja de Myanmar ha prestado asistencia a más de 84.000 personas. Diariamente se distribuyen más de 20.000 litros de agua potable y han llegado al país 250 toneladas métricas de artículos de socorro. La IFRC también ha desplegado 24 miembros del personal de respuesta rápida de su red de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el 65% de los cuales son mujeres. Sin embargo, aunque las necesidades inmediatas siguen siendo críticas, la recuperación en Myanmar será un largo camino que requerirá un fuerte apoyo internacional en los próximos meses."La asistencia inicial y la cobertura integral de las necesidades son esenciales para que la población pueda empezar a reconstruir su vida y sus medios de subsistencia en un contexto en el que el tiempo apremia", dijo Nadia Khoury, Jefa de Delegación de la IFRC en Myanmar. "Antes del terremoto, la Cruz Roja de Myanmar ya estaba presente en gran parte de las zonas afectadas y seguirá estándolo, prestando asistencia a las comunidades en campamentos provisionales, monasterios, mezquitas e iglesias. Su inspirador y dedicado voluntariado cuenta con la confianza, el alcance y los conocimientos locales para marcar una verdadera diferencia en las comunidades afectadas. Pero no se trata sólo de las necesidades inmediatas: el camino hacia la recuperación de estas poblaciones será largo. La inversión es fundamental, no sólo para hoy, sino para el futuro". La labor de recuperación constituye el grueso del llamamiento de 100 millones de CHF. Esto incluye el restablecimiento de los medios de subsistencia y la resiliencia de las comunidades: asistencia en efectivo y cupones, refugio temporal, saneamiento, apoyo agrícola y formación profesional. La reducción del riesgo de desastres basada en la comunidad, el tratamiento de la salud pública en situaciones de emergencia, la rehabilitación de la infraestructura comunitaria, como clínicas, escuelas y acceso al agua, también se planificarán mediante la inversión en agentes humanitarios nacionales, como la Cruz Roja de Myanmar, que están en condiciones de prestar la asistencia humanitaria más eficaz y de mayor impacto.La IFRC agradece a sus donantes y a sus Sociedades miembros de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja su valioso apoyo a través de recursos en especie y financiación. La IFRC sigue pidiendo a los donantes, socios y a la comunidad internacional que presten apoyo para atender las necesidades de la población de Myanmar, ahora y en los próximos meses.Para más información sobre las labores de socorro que se están llevando a cabo en Myanmar o para solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Yangon:Swe Zin Myo Win,+95 979 595 6050En Kuala Lumpur:Maryann Horne, +61 476 006 007En Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 43 67 Hannah Copeland, +41 76 236 91 09Notas para la edición:Material audiovisual disponible en este enlace.

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Emergencia

Myanmar: Terremoto

Un devastador terremoto de magnitud 7,7 sacudió el centro de Myanmar el 28 de marzo a las 13:10 hora local, con epicentro a sólo 17 kilómetros de Mandalay. Le siguió una potente réplica de magnitud 6,4, que intensificó la destrucción. Edificios enteros se han derrumbado, infraestructuras clave han sufrido graves daños y las comunicaciones siguen cortadas en muchas zonas. La Cruz Roja de Myanmar ha activado sus Centros de Operaciones de Emergencia y desplegado personal voluntario para las labores de búsqueda y rescate. El desastre aún no ha alcanzado toda su magnitud, pero los primeros informes indican que las necesidades humanitarias son considerables. Su contribución apoyará a la Cruz Roja de Myanmar en sus esfuerzos por rescatar a quienes han sobrevivido, prestar atención urgente y ayudar a las personas a recuperarse.

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Myanmar: Terremoto

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Nota de prensa

Una semana después: La IFRC amplía la respuesta al terremoto de Myanmar en medio de masivas necesidades humanitarias

Yangon/Kuala Lumpur/Ginebra, 4 de abril del 2025 — Una semana después del catastrófico terremoto que sacudió Myanmar, las necesidades humanitarias en el país siguen siendo críticas. En respuesta, la IFRC liberó inmediatamente dos millones de francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) para apoyar las actividades destinadas a salvar vidas y lanzó un llamamiento de emergencia por otros 100 millones de francos suizos, haciendo un llamado a donantes y socios para hacer frente a la enorme magnitud del desastre. Con el apoyo de la red de la IFRC, la Cruz Roja de Myanmar está presente en la zona de impacto, operando clínicas de salud móviles, unidades de purificación de agua, ambulancias, y proporcionando artículos de socorro de emergencia, refugio y kits de higiene en Mandalay y Sagaing.La IFRC también está movilizando unidades de respuesta a emergencias de toda su red mundial para apoyar con conocimientos técnicos especializados y asistencia para salvar vidas en las zonas más afectadas.La magnitud de la devastación causada por el terremoto de Myanmar aún está empezando a emerger. Se trata de una de las peores catástrofes repentinas de las últimas décadas en la región de Asia y el Pacífico, que ha afectado a unos 17 millones de personas que viven en los 57 municipios más afectados de Myanmar. Barrios enteros han quedado arrasados, y los edificios que siguen en pie siguen siendo inseguros. Las redes de telecomunicaciones siguen sin funcionar en la mayoría de las zonas afectadas. Además, el calor es extremo -más de 40 grados centígrados- y la temporada de ciclones y monzones es inminente.Las operaciones urgentes de recuperación continúan en todas las zonas afectadas. Los equipos locales de la Cruz Roja de Myanmar respondieron inmediatamente después del terremoto. Han sido reforzados por unidades de intervención rápida y cientos de personas voluntarias que han trabajado mano a mano con organizaciones comunitarias locales y demás personal de emergencia. "Las necesidades están más allá de las palabras", dijo Nadia Khoury, Jefa de la Delegación de la IFRC en Myanmar. "Nuestra respuesta debe estar a la altura de la magnitud del desastre, ahora y a largo plazo"."Nuestra respuesta es complementaria a la de otros actores y comunidades, reconociendo la magnitud de la tarea que tenemos por delante. Nuestra experiencia técnica única en respuesta a desastres y recuperación debe dejar un legado para las comunidades vulnerables que ya han experimentado tanta devastación a lo largo de los años. Tras la fase inicial de respuesta de emergencia, nuestras operaciones y programas se llevarán a cabo de la forma más sostenible posible, reforzando la capacidad de los agentes y las comunidades locales para prepararse mejor ante el próximo desastre", añadió Nadia Khoury.Las necesidades más críticas son agua potable, saneamiento, atención médica (con la mayor parte de la infraestructura de salud reducida), refugio y acceso a las necesidades básicas. Hay pacientes recibiendo tratamiento al aire libre. La mayoría de las familias siguen durmiendo a la intemperie, con el temor de que los edificios agrietados sigan derrumbándose. La falta de agua potable, saneamiento y gestión de basura está aumentando el riesgo de diarrea, cólera y otras enfermedades en las zonas más afectadas, mientras que las carreteras siguen cortadas en muchas zonas remotas. Las cicatrices del terremoto no son sólo físicas. La Cruz Roja de Myanmar también ha prestado primeros auxilios y apoyo traumatológico y psicológico, un elemento fundamental para garantizar que las comunidades puedan recuperarse mentalmente de un desastre de este tipo hasta que puedan reconstruir lentamente sus vidas. Myanmar se ha enfrentado a años de inestabilidad política, recesión económica y necesidades humanitarias, y los habitantes de las zonas afectadas ya se enfrentan a los efectos duraderos de las inundaciones del año pasado. Los próximos días, semanas y meses serán críticos para la población de Myanmar.Un paquete de material fotográfico y de vídeo está disponible en: https://shared.ifrc.org/collections/_VPvO0r5qPara más información o para solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Kuala Lumpur Afrhill Rances +60 19 271 3641 En Ginebra Tommaso Della Longa +41 79 708 43 67 Scott Craig +41 76 370 35 75

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Nota de prensa

La Cruz Roja de Myanmar corre contrarreloj para salvar vidas tras el terremoto

Yangon/Kuala Lumpur/Ginebra, 30 de marzo de 2025 — Tras el fuerte terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el centro de Myanmar el 28 de marzo de 2025, los equipos de la Cruz Roja de Myanmar (CRM) se desplegaron inmediatamente para apoyar a las comunidades afectadas. La destrucción ha sido enorme y las necesidades humanitarias aumentan por momentos. Ante esta devastación, la CRM ha movilizado a cientos de personas voluntarias capacitadas para prestar asistencia urgente. En cuestión de horas, la CRM activó su Centro de Operaciones de Emergencia y puso en marcha las labores de búsqueda y rescate. El voluntariado está administrando primeros auxilios, prestando atención prehospitalaria, distribuyendo artículos de socorro de emergencia como mantas, lonas impermeables y kits de higiene, y desplegando equipos móviles de salud en las comunidades más afectadas."A pesar de los daños sufridos en sus propias viviendas e instalaciones, el voluntariado de la Cruz Roja ha actuado con valentía y rapidez para ayudar a sus vecinos", declaró Alexander Matheou, Director Regional para Asia y el Pacífico de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). "La magnitud de este desastre es considerable y la necesidad de apoyo es urgente".La IFRC lleva mucho tiempo comprometida con los esfuerzos humanitarios en Myanmar, trabajando en estrecha colaboración con la Cruz Roja de Myanmar. Inmediatamente después del terremoto, la IFRC está movilizando rápidamente su amplia red de 191 Sociedades Nacionales para prestar un apoyo esencial. Esta respuesta incluye la asignación de fondos de emergencia y la coordinación de la asistencia internacional para fortalecer a la Cruz Roja de Myanmar en la ampliación de sus operaciones para salvar vidas.La CRM también presta apoyo psicosocial y de salud mental y ayuda a las familias que han quedado separadas a través de su programa de Restablecimiento del Contacto entre Familiares, que cuenta con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Con el aumento de las temperaturas y la proximidad de la estación de los monzones en pocas semanas, urge estabilizar a las comunidades afectadas antes de que surjan crisis secundarias.IFRC lanza un Llamamiento de EmergenciaPara ampliar la ayuda, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia por un valor de 100 millones de CHF para asistir a 100.000 personas (20.000 hogares) con asistencia de socorro vital y apoyo a la recuperación temprana durante los próximos 24 meses. A través del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF) se liberaron dos millones de CHF para apoyar la operación de inmediato."El desastre no es una simple catástrofe, sino una compleja crisis humanitaria que se superpone a las vulnerabilidades existentes", añadió Matheou. "Myanmar sigue sufriendo desplazamientos internos e inseguridad alimentaria. Este terremoto agrava una situación ya de por sí frágil. La comunidad mundial debe dar un paso adelante para apoyar una respuesta audaz y sostenida".Un llamado a la solidaridad globalEsta iniciativa representa uno de los esfuerzos humanitarios más importantes y urgentes a los que se ha enfrentado Myanmar en los últimos años. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) hace un llamado a los donantes, socios y simpatizantes de todo el mundo para que actúen con generosidad y urgencia."Si bien el pueblo de Myanmar muestra una increíble capacidad de recuperación, no puede hacer frente a esta crisis por sí solo", subrayó Matheou. "Con su apoyo, no sólo podemos salvar vidas hoy, sino también sentar las bases para reconstruir comunidades más seguras y fuertes para un futuro más brillante".Se han registrado importantes daños en las regiones de Sagaing, Mandalay, Magway, Naypyitaw, Bago y Shan Meridional. Infraestructuras críticas, como el histórico puente de Ava, que conecta Sagaing y Mandalay, la Universidad de Mandalay y varios sitios patrimoniales, han resultado dañados o destruidos. Los aeropuertos de Mandalay y Naypyidaw permanecen cerrados por motivos de seguridad, y los cortes de telecomunicaciones dificultan la coordinación en varias regiones.Para más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Kuala Lumpur Afrhill Rances +60 19 271 3641 En Ginebra Tommaso Della Longa +41 79 708 43 67 

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Un fuerte terremoto sacude el centro de Myanmar: La Cruz Roja responde

Un fuerte terremoto, de magnitud 7,7 en la escala de Richter, sacudió el centro de Myanmar a las 13:10 hora local del 28 de marzo, causando daños generalizados en viviendas, derrumbes de edificios e infraestructuras. El epicentro del sismo se situó a unos 17 kilómetros de Mandalay, la segunda ciudad del país. Los equipos de respuesta de emergencia de la Cruz Roja de Myanmar se desplegaron inmediatamente para prestar asistencia urgente a las personas heridas o que buscaban a seres queridos desaparecidos. Los equipos siguen evaluando el impacto en las personas atrapadas por el terremoto. Tan solo 12 minutos después, una fuerte réplica de magnitud 6,4 intensificó la devastación, dañando aún más las estructuras de Mandalay y Sagaing, complicando las labores de rescate y aumentando el temor a que se produjeran más víctimas. No está claro el alcance de los dañosEl alcance total de la destrucción y las cifras oficiales de víctimas siguen sin estar claras, pero se han confirmado importantes daños en infraestructuras clave:El puente automovilístico de Sagaing, que sirve de conexión principal con Mandalay, se ha derrumbado, complicando aún más la respuesta a la emergencia.El aeropuerto de Mandalay se ha visto afectado, pero aún no está claro el alcance de los daños.La Universidad de Mandalay y la antigua muralla del palacio de Mandalay se han derrumbado.El edificio de la sede de la Cruz Roja de Myanmar en Nay Pyi Taw y el Centro de Operaciones de Emergencia de Mandalay han sufrido daños.Las telecomunicaciones se han cortado en Mandalay, Sagaing y el sur del estado de Shan, lo que ha provocado el bloqueo de Internet y la inestabilidad de la conectividad telefónica.Vea este vídeo de Marie Manrique, jefa interina de la delegación de la IFRC en Myanmar:Para ampliar la ayuda, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia por un valor de 100 millones de CHF para asistir a 100.000 personas (20.000 hogares) con asistencia de socorro vital y apoyo a la recuperación temprana durante los próximos 24 meses. A través del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF) se liberaron dos millones de CHF para apoyar la operación de inmediato.El impacto del terremoto se extendió más allá de las fronteras de Myanmar.En Bangkok, Tailandia, a casi 800 kilómetros de distancia, los temblores provocaron evacuaciones masivas de edificios altos. La réplica contribuyó a aumentar la inestabilidad, y un rascacielos parcialmente construido en el distrito de Chatuchak se derrumbó, aunque aún se desconoce el número de trabajadores que había en su interior. Se suspendieron temporalmente los servicios de metro y tren ligero como medida de seguridad. Los temblores también se sintieron en varios países, provocando evacuaciones y pánico generalizado.El Primer Ministro tailandés declaró el estado de emergencia en Bangkok e instó a la población a evacuar los edificios altos ante el riesgo de réplicas. Las autoridades están evaluando la seguridad de las infraestructuras, y se espera que las operaciones de vuelo en el aeropuerto de Suvarnabhumi sufran retrasos en los próximos días.

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Mejores amigas para siempre: Dos mujeres, amigas desde la infancia, dedican su vida a ayudar a otras personas

Cho Cho Aye y Phu Ngon Wai son amigas desde la infancia.Ahora, ambos tienen 26 años y comparten algo más que recuerdos de la infancia: comparten un profundo compromiso con el servicio humanitario como voluntarias en la filial de la Cruz Roja del municipio de Kyite Ma Yaw, en el estado de Mon.Su trayectoria en la Cruz Roja comenzó en 2014, justo después de terminar la escuela secundaria y asistir a una sesión de formación básica de la Cruz Roja en su comunidad. Además de su labor humanitaria, Cho es costurera y diseña y confecciona ropa, mientras que Phu dirige un negocio en línea de venta de ropa de mujer.Un compromiso compartidoTambién comparten un profundo compromiso de apoyo a su comunidad a través de su labor de voluntariado humanitario. Y conocen de primera mano las graves consecuencias que las crisis relacionadas con el clima, como las tormentas y las inundaciones, pueden tener en las personas y las comunidades.Cho recuerda vívidamente una experiencia desgarradora durante las inundaciones de junio de 2024."La planta baja de mi casa se inundó y mi familia quedó atrapada dentro", recuerda. "No podía salir, pero estaba segura de que mis amigos estaban fuera rescatando gente. En comparación con otras casas, la mía aún estaba en buenas condiciones. En cuanto me puse en contacto con ellos, me uní a las tareas de rescate, evacuando a las personas inundadas y distribuyendo comida y agua".“Se trata de reconocer los esfuerzos que no se ven... Siempre intento ser quien pueda dar apoyo para que puedan vivir sin depender de nadie”.Phu Ngon Wai, voluntaria de la Cruz Roja de MyanmarMyanmar es uno de los países más propensos a los desastres de Asia. Durante la estación de los monzones, de mayo a octubre, el país es especialmente vulnerable a inundaciones y deslizamientos de tierra generalizados, que afectan a miles de personas. De hecho, casi el 95% del total de las precipitaciones anuales del país se producen durante la estación monzónica, a menudo acompañadas de tormentas tropicales.En julio de 2024, las fuertes lluvias monzónicas provocaron el desbordamiento de múltiples ríos y cursos de agua, lo que causó graves inundaciones en todo el país. Estas inundaciones sin precedentes se cobraron vidas y afectaron a más de 100.000 personas en zonas rurales y urbanas de todo el país.La Cruz Roja de Myanmar y la IFRC respondieron rápidamente. Con el apoyo de una asignación de 825.000 francos suizos del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), la Cruz Roja de Myanmar prestó socorro inmediato y asistencia para la recuperación temprana en las zonas más afectadas.“Ver sus sonrisas nos hace felices. Es esta mentalidad de la Cruz Roja la que nos hace seguir adelante: estar ahí para las personas que más nos necesitan”.Cho Cho Aye, voluntaria de la Cruz Roja de MyanmarEstos desastres suelen provocar desplazamientos masivos en pueblos y ciudades, especialmente en zonas bajas como el municipio de Kyite Ma Yaw, en el estado de Mon, al sureste de Myanmar, donde se encuentra el barrio de Cho y Phu, compuesto por 100 hogares. Como parte de un equipo de personas jóvenes voluntarias de la Cruz Roja, la mayor parte del trabajo de Cho y Phu consiste ahora en colaborar con las comunidades locales para prepararse antes de que se produzca el desastre.Ambas voluntarias han pasado gran parte de su vida adquiriendo habilidades para mantenerse a salvo, cambiar su comunidad y prosperar. A lo largo de su trayectoria en la Cruz Roja, por ejemplo, han recibido una amplia formación en primeros auxilios y técnicas de rescate acuático que son cruciales durante las intervenciones de emergencia.“Crecí nadando, así que no le tengo miedo al agua. Es mi punto fuerte. Creo que si los hombres pueden hacerlo, las mujeres también” afirmó Cho con confianza.Ambas comparten la firme creencia de que las mujeres desempeñan un papel clave como líderes en la capacitación de la comunidad. "Hay un dicho que dice: 'Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer", dice Phu. "Pero, ¿por qué detrás? Hay una brecha. Se trata de reconocer los esfuerzos que no se ven. No sólo para nuestra comunidad, sino para mis colegas y amigos, siempre intento ser quien pueda dar apoyo para que puedan vivir sin depender de nadie. El apoyo debe ir en ambos sentidos".Ya sea rescatando a personas durante las inundaciones o entregando provisiones esenciales, Cho y Phu nunca dudan en responder a la llamada de ayuda, ya sea de la filial de la Cruz Roja o de otros grupos benéficos. Su dedicación les ha hecho muy conocidas y respetadas en el municipio.“Cuando llevamos comida a sus casas, ya están esperando en la puerta”, dice Cho. “Ver sus sonrisas nos hace felices. Es esta mentalidad de la Cruz Roja la que nos hace seguir adelante: estar ahí para la gente que más nos necesita”.Aunque Cho sueña con convertirse en diseñadora de moda y Phu aspira a ampliar su negocio en línea, su compromiso con la labor humanitaria sigue siendo inquebrantable.“Estamos decididas a seguir colaborando como voluntarias con la Cruz Roja mientras vivamos”, afirma.Su dedicación ha fortalecido la filial de la Cruz Roja del municipio de Kyite Ma Yaw, inspirando a otras personas a unirse a ella. En la actualidad, su filial cuenta con 20 personas voluntarias, y muchas mujeres jóvenes han dado un paso al frente para convertirse en humanitarias.“Creo que juntas podemos construir un futuro más inclusivo y empoderado”, dijo Phu.¿Cómo involucrarse?Más información sobre el voluntariado en la red de la IFRCMás información sobre la preparación para desastres en la red de la IFRCMás información sobre el Día Internacional de la Mujer en la IFRCLea nuestras otras historias del Día Internacional de las Mujeres:Cómo invertir en el liderazgo humanitario de las mujeres ha dado resultados en las AméricasDía Internacional de las Mujeres: "Al principio tenía miedo, pero he aprendido que con determinación todo es posible".Día Internacional de las Mujeres: El camino de Patricia desde la exclusión hasta "un profundo sentimiento de pertenencia".

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Cómo los principios humanitarios ayudan a mantener viva la humanidad en tiempos de división en Myanmar

La Dra. Chaw Khin sólo estaba en quinto grado cuando participó en una formación en primeros auxilios patrocinada por la Cruz Roja de Myanmar, sentando las bases de una dedicación de por vida a los Principios Fundamentales del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Más tarde, ensus años universitarios, comenzó a participar activamente en las actividades de la Cruz Roja en su comunidad. Ahora, a los 66 años, la Dra. Chaw preside el Comité de Supervisión de la Cruz Roja de la región de Magway. Su enfoque transparente y su énfasis en los Principios Fundamentales han allanado el camino para una respuesta eficaz en tiempos de incertidumbre y crisis recurrentes. En febrero de 2021, el panorama político y humanitario cambió drásticamente en Myanmar. La región de Magway, que ya sufría los efectos del COVID-19 y las duras condiciones económicas, se vio afectada por los enfrentamientos entre varias facciones, que provocaron el desplazamiento de miles de personas.  Sin inmutarse, la Dra. Chaw navegó por el complejo entorno, llevando a cabo sesiones de divulgación de los principios humanitarios para generar confianza con las personas afectadas por estas crisis, así como con todos los demás grupos, organizaciones y organismos implicados.  Una base fundamental, dice la Dra. Chaw, ha sido el principio de Independencia, que significa que la Cruz Roja sólo se centra en su mandato de ayudar a las personas necesitadas y no forma parte de la agenda de ningún grupo en particular. "Es importante promover y subrayar continuamente la independencia de la Cruz Roja de Myanmar en todas y cada una de las formas de colaboración con todos los asociados, ya sean formales o informales", afirma la Dra. Chaw.  Esto es especialmente importante cuando varios sectores de la comunidad no confían los unos en los otros. "La promoción ante las autoridades locales y la comunidad ha dado lugar a una mayor aceptación en la mayor parte de la región de Magway, pero en algunas zonas sigue habiendo odio entre las distintas partes del conflicto", afirma. Esa desconfianza y división es una de las razones por las que ACAPS, una organización que trata de ayudar al personal humanitario a tomar decisiones informadas, ha clasificado a Myanmar como uno de los cinco países del mundo con "limitaciones extremadamente graves" en cuanto al acceso humanitario. Esas dificultades también afectan a la Cruz Roja de Myanmar, y por eso son tan importantes las negociaciones y el diálogo transparentes y persistentes de la Dra. Chaw con numerosos grupos y comunidades. Apoyo a las personas voluntariasDado que las personas voluntarias de la Cruz Roja de Myanmar forman parte de las comunidades a las que sirven, los disturbios y la agitación también les afectan. Muchas personas se vieron desplazadas de sus municipios. Para la Dra. Khin era prioritario mantenerse en contacto con el voluntariado y asegurarse de que recibieran todo el apoyo posible. El mantenimiento de las tarjetas de registro de las personas voluntarias, un proceso que supervisó diligentemente como líder, les garantizó el apoyo continuo, incluso en circunstancias nuevas y difíciles.  De la pandemia a las tormentasEl verdadero impacto del liderazgo de la Dra. Chaw se manifestó durante las distribuciones de ayuda a las comunidades vulnerables. Durante la pandemia, presidió el Comité de Respuesta COVID-19 en la región de Magway. En ese puesto, ayudó a establecer sólidas relaciones con la comunidad y se ganó la confianza de las autoridades locales. En mayo de 2023, el ciclón Mocha -empatado con el ciclón Fani de 2019 como el más fuerte jamás registrado en el norte del océano Índico- causó estragos en las zonas oeste y noroeste de Myanmar, trayendo nueva miseria a las comunidades en apuros. Durante todos estos desafíos, la Dra. Chaw desempeñó un papel crucial para garantizar el acceso equitativo de las comunidades a los servicios de salud, agua, saneamiento y educación. Humilde por sus experiencias, se deshace en elogios hacia la Cruz Roja de Myanmar y las personas voluntarias de la filial de la Cruz Roja de Magway, por todo lo que hacen para mantener viva la humanidad. Por Swe Zin Myo WinFotos: Khaing Wai Aung and Htun Kyaw, Cruz Roja de Myanmar

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Anuncio de financiación de la Alianza para la Inversión en las Sociedades Nacionales 2023

La Alianza para la Inversión en las Sociedades Nacionales (NSIA, por sus siglas en inglés) es un mecanismo de financiación común, gestionado de forma conjunta por la IFRC y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). La NSIA proporciona financiación flexible y de varios años, para apoyar el desarrollo a largo plazo de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. De modo que puedan aumentar el alcance y el impacto de sus servicios humanitarios. Se centra en el apoyo a las Sociedades Nacionales que operan en emergencias complejas, crisis prolongadas y contextos frágiles La NSIA puede conceder hasta un millón de francos suizos de financiación Aceleradora a las Sociedades Nacionales en contextos frágiles durante un máximo de cinco años. Además, los premios Puente de hasta 50.000 francos suizos durante 12 meses pueden ayudar a las Sociedades Nacionales a sentar las bases para futuras inversiones de la NSIA; o de otras iniciativas de apoyo al desarrollo de las Sociedades Nacionales (NSD). En 2023, la Oficina de la NSIA recibió 27 propuestas admisibles: 14 para financiación Aceleradora y 13 para premios Puente. Una vez examinadas todas las solicitudes y tras la decisión del Comité de Dirección, la Oficina de la NSIA se complace en anunciar que las cuatro Sociedades Nacionales siguientes han sido seleccionadas para recibir financiación Aceleradora en 2023: Cruz Roja Ecuatoriana Cruz Roja de Myanmar Cruz Roja de Níger Media Luna Roja Palestina Estas Sociedades Nacionales recibirán una inversión significativa para ayudar a acelerar su camino hacia la sostenibilidad a largo plazo. Tres de estas Sociedades Nacionales (Myanmar, Níger y Palestina) recibieron anteriormente subvenciones Puente de la NSIA, lo que demuestra una vez más la pertinencia del enfoque gradual del fondo. La Cruz Roja de Myanmar procederá a la descentralización de su programa comercial de primeros auxilios tras diseñar una estrategia y un modelo de negocio con el subsidio Puente. La Cruz Roja de Níger tiene previsto desarrollar las capacidades de movilización de recursos de sus filiales tras una fase piloto, e impulsar su base de voluntariado. La Media Luna Roja Palestina, tras haber desarrollado una estrategia de inversión con una subvención Puente anterior, mejorará el acceso a los servicios sanitarios mediante la implantación de un sistema de información sobre gestión sanitaria. La Cruz Roja Ecuatoriana tiene previsto desarrollar un nuevo sistema interno para mejorr la getión de aspectos importantes de su labor, como los recursos humanos, el voluntariado, la gestión financiera y la logística. La NSIA financiará la primera fase de implementación de este sistema. Otras 15 Sociedades Nacionales recibirán subvenciones Puente (hasta 50.000 francos suizos): Bolivia, Burkina Faso, África Central, Costa de Marfil, El Salvador, Honduras, Liberia, Filipinas, Ruanda, Somalia, Sudáfrica, Tayikistán, Tanzania, Togo y Zimbabue. La mayoría de las iniciativas Puentese centrarán en el desarrollo de planes de negocio y estrategias para la movilización de recursos (57%), seguidas del desarrollo de filiales (21%). Los proyectos de las Sociedades Nacionales también se centrarán en otros temas como el desarrollo del voluntariado, la participación de la juventud, la transformación digital y la gobernanza. En total, la NSIA asignará 3,2 millones de francos suizos a 19 Sociedades Nacionales diferentes este año. La Oficina de la NSIA también aprovecha esta oportunidad para agradecer el generoso apoyo de los Gobiernos de Suiza, Estados Unidos y Noruega, y de las Sociedades de la Cruz Roja de Noruega y los Países Bajos, así como del CICR y la IFRC, por su continuo compromiso y contribución al fondo. La NSIA sigue siendo un instrumento estratégico para las Sociedades Nacionales en contextos frágiles. La Sociedad de la Cruz Roja de Nigeria (NRCS) ha estado implementando una iniciativa aceleradora de la NSIA desde 2021. El Sr. Abubakar Kende, Secretario General de la NRCS explica: "La NSIA ha desempeñado un papel fundamental en el éxito y la expansión del programa comercial de formación en primeros auxilios de la Cruz Roja de Nigeria. El apoyo financiero y técnico y los recursos, han mejorado significativamente el impacto general, el alcance y la calidad de nuestra formación en primeros auxilios en el lugar de trabajo. Mediante el desarrollo de productos de formación avanzados, nos estamos poniendo al día con las mejores prácticas internacionales. La subvención Aceleradora de la NSIA ha sido un activo invaluable para el desarrollo de la Sociedad de la Cruz Roja de Nigeria. A través de inversiones estratégicas, orientación experta y la introducción de fuentes adicionales de ingresos que contribuyen a su sostenibilidad financiera a largo plazo. Esto permite a la Sociedad Nacional cumplir su misión humanitaria e impactar positivamente en la vida de las comunidades vulnerables de toda Nigeria. Estamos inmensamente agradecidos por la colaboración mantenida hasta ahora con la NSIA y esperamos continuar con nuestra misión compartida de construir una Nigeria más preparada y resiliente. Esta cooperación y este apoyo han permitido a la NRCS establecer una base sólida para el crecimiento y la sostenibilidad financiera, tanto en la sede nacional como en las sucursales, que pretendemos ampliar en los próximos años." Para más información, visite la página web de la NSIA.

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Nota de prensa

La Cruz Roja de Myanmar se prepara para la llegada del ciclón Mocha

Con el apoyo de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), la Cruz Roja de Myanmar se prepara para una gran respuesta de emergencia mientras el ciclón Mocha se dirige a través del Golfo de Bengala, amenazando con azotar a las comunidades a lo largo de las costas de Bangladesh y Myanmar. Según las predicciones actuales, se prevé que el ciclón Mocha provoque lluvias torrenciales, fuertes vientos de más de 150 km por hora y mareas tormentosas de más de dos metros cuando toque tierra en las próximas 24 horas. Se espera que afecte al norte del país, incluidos los estados de Rakhine y Chin, así como a las regiones de Magway y Sagaing, más al interior, y a la región del delta del Ayeyarwaddy, más al sur. La zona de impacto identificada en Rakhine es baja y muy propensa a las inundaciones, con cientos de miles de personas viviendo en condiciones vulnerables. Más tarde se espera que las lluvias torrenciales y los fuertes vientos afecten a las comunidades del interior en el noroeste, también expuestas a inundaciones y deslizamientos de tierra. En el conjunto de Rakhine y el Noroeste, unos seis millones de personas necesitan ayuda humanitaria debido a la situación humanitaria que se vive en Myanmar, y 1,2 millones de personas están desplazadas. Se prevé que el ciclón Mocha afecte aún más a las poblaciones vulnerables de esas zonas y provoque nuevos desplazamientos. La IFRC está apoyando a la Cruz Roja de Myanmar en la ampliación de las medidas de gestión de desastres y riesgos para apoyar a las comunidades afectadas a lo largo de la trayectoria del ciclón Mocha, trabajando en estrecha colaboración con las Sociedades Nacionales hermanas y el Comité Internacional de la Cruz Roja (ICRC) en lo que respecta a las zonas de conflicto. La IFRC y sus actores aliados se preparan para proporcionar apoyo estratégico, operativo, financiero, técnico y de otro tipo, incluida la acción temprana para ayudar a evaluar las necesidades y apoyar a las familias vulnerables en sus necesidades inmediatas y a medio plazo. "La preparación para desastres comienza mucho antes de cualquier emergencia. La Cruz Roja de Myanmar, a través de su red de filiales locales y su personal voluntario capacitado y dedicado, ha movilizado recursos, existencias, personal y voluntariado, alistándose para responder. Habrá necesidades importantes en materia de alojamiento de emergencia, acceso al agua potable y la higiene, y atención a las personas desplazadas, al tiempo que se garantiza la protección y el compromiso de la comunidad y la rendición de cuentas en la respuesta. El acceso a información fiable, la ayuda para reunir a las familias que han quedado separadas y la derivación a servicios especializados serán fundamentales. La IFRC y sus actores asociados siguen apoyando activamente a la Cruz Roja de Myanmar, en coordinación con la comunidad humanitaria en general. Podemos esperar una respuesta humanitaria significativa, y las contribuciones para apoyar los esfuerzos de la Cruz Roja de Myanmar serán muy apreciadas", destaca Nadia Khoury, Jefa de la Delegación de la IFRC en Myanmar. La Cruz Roja de Myanmar ha activado su Centro de Operaciones de Emergencia a nivel central y en el estado de Rakhine y la región de Ayeryawaddy. Más de 700 personas voluntarias han recibido formación para prestar asistencia inmediata a las comunidades de la Cruz Roja de Rakhine, Ayeryarwaddy y de las regiones que se espera que se vean afectadas. Un promedio de 20 personas voluntarias de la Cruz Roja de cada filial de los municipios costeros están listas para responder. Han sido movilizadas en todo el país para compartir mensajes de alerta temprana, ayudar a las comunidades a prepararse y apoyar las evacuaciones cuando sea necesario. Para solicitar una entrevista o más información, póngase en contacto con: En Yangon: Swe Zin Myo Win, Oficial Senior de Comunicación, [email protected] En Kuala Lumpur: Afrhill Rances, Directora de Comunicación Regional, +60 19 271 3641, [email protected]

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Nota de prensa

Se necesita ayuda urgente para evitar el aumento de los efectos del ciclón Mocha en la salud y los medios de subsistencia

Kuala Lumpur/Ginebra, 1 de junio de 2023 - Tras la devastación causada por el ciclón Mocha en Myanmar, se ha iniciado una carrera contrarreloj para ayudar a las personas necesitadas y evitar la propagación de enfermedades. Se calcula que más de 235.000 hogares se han visto afectados por los vientos de hasta 250 km/h, las mareas de tempestad, las inundaciones repentinas y los deslizamientos de tierra provocados por el ciclón, que ha sido el más fuerte de la última década en el golfo de Bengala. En los estados de Rakhine y Chin, y en las regiones de Magway, Sagaing y Ayeyarwaddy, en el suroeste de Myanmar, han quedado destruidos hogares, medios de subsistencia e infraestructuras públicas y privadas. En el noroeste, las dificultades de acceso, los continuos enfrentamientos y las restricciones en las comunicaciones limitan la capacidad de las organizaciones humanitarias para hacerse una idea completa de los daños y responder en consecuencia. La Cruz Roja de Myanmar tiene acceso a las comunidades a través de sus filiales y personal voluntario presente en cientos de municipios, incluidos Rakhine, Magway, Chin y Ayeryawaddy. Más de 960 personas voluntarias están actualmente sobre el terreno en las zonas afectadas, identificando necesidades y proporcionando ayuda de emergencia, asistencia sanitaria y agua potable. Al 29 de mayo de 2023, la Cruz Roja de Myanmar había llegado a más de 75.000 personas con una respuesta humanitaria multisectorial. Decenas de miles de personas han tenido acceso a agua potable, más de 900 han recibido atención sanitaria a través de clínicas móviles, más de 1.300 han recibido educación sanitaria, más de 1.000 han recibido kits de dignidad, 700 familias han recibido lonas para protegerse del viento y la lluvia y más de 400 han recibido utensilios de cocina. Aye Aye Nyein, Directora de la Unidad de Gestión de Operaciones en Rakhine de la Cruz Roja de Myanmar, declaró: "Junto con nuestras personas voluntarias y el personal de la filial de la Cruz Roja del estado de Rakhine, hemos prestado asistencia, como alerta temprana y reubicación de las comunidades más vulnerables, y estamos proporcionando ayuda de socorro, agua potable y asistencia médica con nuestro equipo de clínicas móviles en Sittwe y las zonas vecinas." "En el estado de Rakhine, nos centraremos inicialmente en los cinco municipios más afectados de Sittwe, Rathedaung, Ponnarkyun, Kyauktaw y Pauktaw, y tenemos previsto ampliar aún más nuestra asistencia bajo la orientación y los principios de nuestros dirigentes y en coordinación con el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y otros asociados." El alojamiento, las necesidades básicas y los medios de subsistencia son ahora una prioridad. Se necesita con urgencia acceso a agua potable, alimentos, primeros auxilios, atención primaria de salud y asistencia en efectivo para las comunidades afectadas. Rajeev K.C., delegado de la FICR para la gestión del riesgo de catástrofes, ha declarado: "Al afectar a poblaciones con importantes vulnerabilidades preexistentes, el ciclón Mocha ha puesto a más personas en situación de riesgo y con necesidad inmediata de refugio, agua y servicios de saneamiento. Ya vemos que están surgiendo posibilidades de transmisión de enfermedades, por lo que se requiere asistencia inmediata en materia de higiene y servicios sanitarios." La Cruz Roja de Myanmar ha establecido canales de comunicación con las partes interesadas sobre el terreno y está tratando de acceder a las personas afectadas que lo necesitan. Está comprometida con las autoridades para cumplir su mandato manteniendo la neutralidad, imparcialidad e independencia del gobierno. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un llamamiento de emergencia, para apoyar la respuesta de la Cruz Roja de Myanmar, centrándose en provisiones de socorro y asistencia para la recuperación temprana en las zonas más afectadas de Myanmar. Con esta acción se atenderán los 7.500 hogares más vulnerables (37.500 personas) durante los próximos 12 meses, en particular en las zonas más afectadas de Rakhine, Chin, Magway, Ayeryawaddy y Sagaing. Si desea más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con:[email protected] EnYangon: Swe Zin Myo Win, [email protected] EnKuala Lumpur: Afrhill Rances, [email protected]; +60 19 271 3641 EnGinebra: Anna Tuson, +41 79 895 6924 Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367

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Ciclón Mocha: El acceso y el tiempo son esenciales para ayudar a las familias afectadas en Bangladesh y Myanmar

Kuala Lumpur/Ginebra, 16 de mayo de 2023 - El ciclón más potente de los últimos 10 años en el golfo de Bengala ha afectado a familias ya desplazadas internamente en Myanmar y que viven en campos de refugiados en Bangladesh. El ciclón Mocha cruzó la costa entre Cox's Bazar (Bangladesh) y Kyaukpyu, cerca de Sittwe (Myanmar), la capital de Rakhine, el 14 de mayo, con vientos estimados en 250 km/h, provocando lluvias torrenciales, mareas de tempestad, inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra. En Myanmar, el ciclón ha causado importantes daños: casas destruidas, tendidos eléctricos caídos y servicios de electricidad y agua interrumpidos. Las mareas de tempestad también han derribado puentes e inundado viviendas. Hasta la fecha, según los primeros informes, unos 355 hogares de las regiones de Yangon, Magway y Ayeyarwaddy se han visto afectados, mientras que los primeros informes del estado de Chin también destacan los daños, y más de 130.000 personas fueron evacuadas a refugios temporales. Se ha informado de una devastación generalizada en el estado de Rakhine, que ha afectado a infraestructuras públicas y privadas y destruido viviendas y medios de subsistencia. Mientras siguen llegando informes del terreno y se llevan a cabo evaluaciones rápidas, se espera que las necesidades sean elevadas y que las personas afectadas necesiten inmediatamente artículos de socorro, refugio, agua, saneamiento e higiene, atención sanitaria de emergencia y apoyo psicosocial. Las familias separadas necesitarán volver a unirse. La posibilidad de que se produzcan brotes de enfermedades transmisibles es alta, mientras que las minas terrestres y otros restos explosivos de guerra plantean riesgos adicionales, ya que las inundaciones y los deslizamientos de tierra pueden transportar los artefactos a lugares que antes se consideraban seguros. Más de 800 persona voluntarias y del personal de la Cruz Roja han respondido en todo el país y también se han desplegado equipos de intervención de urgencia. Se están enviando artículos de socorro preposicionados al centro de la Cruz Roja de Myanmar en Rakhine para atender a 2.000 hogares. La IFRC y sus miembros están apoyando a la Cruz Roja de Myanmar en la ampliación de las medidas de respuesta a desastres para apoyar a las comunidades afectadas a lo largo de la trayectoria del ciclón Mocha, así como a los afectados por las mareas de tempestad a lo largo de la extensa costa del país. Nadia Khoury, Jefa de la Delegación de la IFRC en Myanmar, declaró: "La escala potencial de la devastación es abrumadora, ya que abarca una zona enorme del país. Cientos de miles de personas habrán quedado en una situación de gran vulnerabilidad, justo cuando está a punto de empezar la estación de los monzones. Estamos trabajando con la Cruz Roja de Myanmar, nuestros socios en el país y el Comité Internacional de la Cruz Roja en relación con las zonas que necesitan acceso y la movilización de recursos para una respuesta coordinada, proporcionando apoyo estratégico, operativo, financiero, técnico y de otro tipo. Con su presencia en todos los municipios afectados a través de sus filiales y voluntarios, la Cruz Roja de Myanmar prestará asistencia multisectorial para tratar de atender de la mejor manera posible las necesidades de las poblaciones afectadas." El acceso en Rakhine y el noroeste sigue estando muy restringido, mientras que el nivel de daños en las zonas rurales y otras zonas de difícil acceso, especialmente los campamentos de desplazados internos, aún se desconoce debido a la interrupción de las líneas telefónicas y de Internet. En Bangladesh, aunque el ciclón causó una destrucción masiva en la isla de San Martín y en la zona costera adyacente de Cox's Bazar, su impacto fue menor de lo previsto. Aunque se están realizando evaluaciones, hasta el momento se ha informado de que hay cerca de 3.000 hogares afectados y 10.000 hogares parcialmente dañados. Más de 8.000 personas voluntarias de la Media Luna Roja fueron desplegadas para apoyar a la comunidad afectada en Bangladesh antes de que el ciclón Mocha tocara tierra y 76.000 personas voluntarias del Programa de Preparación para Ciclones estaban preparadas en las zonas costeras para cualquier situación compleja. Los equipos están actualmente sobre el terreno en las zonas afectadas, rescatando personas, proporcionando artículos de socorro de emergencia, apoyo médico, agua potable y otras ayudas. Sanjeev Kafley, Jefe de la Delegación de la IFRC en Bangladesh, declaró: "La IFRC y su amplia red han estado apoyando a la Media Luna Roja de Bangladesh en sus actividades de rescate y socorro, trabajando en estrecha colaboración con la sociedad nacional para asegurar que las personas afectadas por el ciclón Mocha reciban la asistencia necesaria. Nuestros equipos están sobre el terreno en los campamentos afectados de Cox's Bazar y otras zonas costeras y evaluando la evolución de la situación." Si desea más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] EnKuala Lumpur: Afrhill Rances, +60192713641 En Ginebra: Anna Tuson, +41 79 895 6924 Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367

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Casi un millón de personas siguen esperando la vida en el mayor campo de desplazados del mundo

Kuala Lumpur/Daká, 22 de agosto de 2022: Este 25 de agosto se cumplen cinco largos años del desplazamiento masivo de personas procedentes del estado de Rakhine, en Myanmar, que cruzaron la frontera hacia Bangladés. La prolongada crisis alcanza ahora un número colosal de desplazados en el campo -936.733 personas- que dependen completamente de la ayuda humanitaria para satisfacer sus necesidades cotidianas en el mayor campo del mundo, en Cox's Bazar. Al comienzo de esta crisis humanitaria, el Gobierno de Bangladés pidió a la Media Luna Roja de Bangladés que respondiera a la emergencia de acuerdo con el mandato de la Media Luna Roja de prestar servicios humanitarios como auxiliar de los poderes públicos. En respuesta, se puso en marcha una operación internacional en Cox's Bazar con el apoyo de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y sus socios de la CRMLR, denominada Operación de Movimiento de Población. El Secretario General de la Media Luna Roja de Bangladesh, Kazi Shofiqul Azam, dijo: "La crisis ya se había convertido en una compleja crisis de desplazamiento prolongado hace tiempo. Las principales prioridades deben ser las soluciones a largo plazo, equilibrando las iniciativas en los campos y en la comunidad de acogida vecina. "Pedimos un compromiso a largo plazo y recursos muy necesarios para abordar esta crisis. Los niños constituyen casi un 51% de la población del campamento, mientras que las mujeres y las niñas representan casi el 52% de la población. Una de cada tres familias desplazadas tiene al menos una vulnerabilidad de protección fácilmente identificable, como la trata de personas, el matrimonio de menores, la explotación sexual y los abusos. Muchas de las iniciativas sostenibles que se han puesto en marcha en el campamento han salvado la vida de sus habitantes, como los refugios a medio plazo o las viviendas duraderas, las redes de suministro de agua con energía solar y las actividades de mitigación de desastres. Sin embargo, la población sigue dependiendo completamente de la ayuda humanitaria para satisfacer sus necesidades diarias y a largo plazo. El Director Regional de la IFRC para Asia y el Pacífico, Alexander Matheou, dijo: "Lo que se ve en la superficie en los campamentos ha mejorado en cinco años gracias al trabajo del gobierno de Bangladés y de múltiples socios nacionales e internacionales. "Pero bajo la superficie, en la vida de las personas, donde el futuro es incierto y no hay trabajo ni movimiento, hay riesgos menos evidentes pero importantes: de depresión, de tráfico de personas, de violencia, incluida la violencia de género. Al no haber soluciones duraderas a la vista, la respuesta humanitaria debe centrarse en la recreación y la protección tanto como en las necesidades vitales. La situación se agrava aún más por el hecho de que Cox's Bazar se encuentra justo en la ruta de los ciclones, y por lo tanto está constantemente sujeta a inundaciones repentinas estacionales, ciclones devastadores y fuertes lluvias que causan deslizamientos de tierra, graves anegaciones, daños en los refugios; frecuentes incidentes de incendios; posibles brotes de cólera, dengue y difteria. Además, debido al gran número de personas que hay allí, las epidemias como el cólera y el COVID son una enorme amenaza diaria. El Jefe de la Delegación de la IFRC en Bangladés, Sanjeev Kafley, dijo: "Este es uno de los mayores y más complejos apoyos humanitarios de la IFRC en Bangladés. Durante los últimos cinco años, la IFRC y muchas Sociedades Nacionales asociadas han apoyado a la Media Luna Roja de Bangladés para garantizar la protección y el apoyo humanitario ampliado al campamento. "Teniendo en cuenta la experiencia de COVID-19, la IFRC se está centrando en la preparación institucional. La estrategia de la IFRC para apoyar a los desplazados y a las comunidades de acogida en Cox's Bazar incluye la resiliencia integrada de la comunidad, la inclusión social y la preparación para una respuesta eficaz hasta 2024; por ahora. La Media Luna Roja de Bangladés, con el apoyo de la IFRC y de las Sociedades Nacionales Participantes (SNP), mantendrá y tratará de ampliar sus esfuerzos para satisfacer las necesidades humanitarias urgentes y mantener a salvo a los cientos de miles de familias a través de una gama de asistencia humanitaria que salva vidas, incluyendo el refugio, la salud, el PSS, el lavado, los medios de subsistencia, la GRD, así como las emergencias y la respuesta a los desastres. La protección, el género y la inclusión, así como la participación de la comunidad y la rendición de cuentas, se integran en nuestra operación garantizando que las personas sean el centro de nuestra acción. Para más información o concertar entrevistas, contacten con: Cox's Bazar: Barkat Ullah Maruf, +880 1711 222922, [email protected] Sabrina Idris, +880 1710-840327, [email protected] Dhaka: Mahmudul Hasan, +880 1716-103333, [email protected] Kuala Lumpur: Rachel Punitha, +60 19 791 3830, [email protected]

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