Costa Rica

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01/08/2022 | Emergencia

Crisis migratoria en México y Centroamérica

Desde principios de 2022, se ha producido un aumento masivo del número de refugiados, migrantes y retornados en tránsito por tierra hacia el norte a través de Centroamérica. Las personas se desplazan en su mayoría por vías irregulares, y en el camino se enfrentan a barreras burocráticas, sufren accidentes y lesiones, se enfrentan a la extorsión y la violencia sexual o desaparecen y se separan de sus familias. Trágicamente, otros son asesinados o mueren por enfermedades o por las duras condiciones ambientales. Este llamamiento de emergencia apoya a las Sociedades de la Cruz Roja de Panamá, Costa Rica, Nicaragua, Honduras, El Salvador, Guatemala y México para ampliar la asistencia humanitaria y la protección de 210.000 personas a lo largo de las rutas migratorias.

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20/09/2021 | Nota de prensa

La IFRC aumenta su asistencia humanitaria ante número récord de migrantes cruzando el peligroso tapón del Darién

Ciudad de Panamá / Ginebra, 20 de septiembre de 2021 - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) está intensificando sus esfuerzos para brindar protección y asistencia humanitaria a las personas migrantes que viajan a través del tapón del Darién, una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Entre enero y agosto de 2021, 70,376 migrantes (incluidos 13.655 niñas y niños) han atravesado esta selva panameña, una cantidad similar al total de migrantes que la cruzó en los últimos cinco años. El tapón del Darién se ha convertido en un punto de tránsito común para los migrantes que se dirigen a Norteamérica, pero las cifras de 2021 superan ampliamente los altos números de 2016, cuando un total de 30.000 personas cruzaron esa selva. En comparación, solo en agosto de 2021, 25,361 personas han utilizado esta ruta. Martha Keays, directora regional de la IFRC para las Américas, dijo: “A medida que la pandemia y sus impactos persisten, el número de migrantes que cruzan el Darién ha alcanzado máximos históricos este año. En Panamá, hemos visto entre 600 y 1300 personas ingresando al país diariamente. Se enfrentan a muchos riesgos durante su viaje a través de la selva y a menudo muestran signos de trauma físico y mental. La Cruz Roja está ahí para apoyarles y atender sus necesidades de agua potable, salud, saneamiento, atención médica, protección, información y apoyo psicológico”. En respuesta al creciente número de personas que cruzan el Darién, la IFRC ha activado su Fondo de Reserva para el Socorro en Casos de Desastre (DREF) para ampliar el apoyo a los migrantes, en colaboración con la Cruz Roja Panameña. La respuesta humanitaria se centra en la distribución de agua potable; promoción de la higiene personal y comunitaria, y distribución de artículos de primera necesidad como mosquiteros. También, incluye la prestación de servicios sanitarios y de protección, así como el aumento de la capacidad para brindar apoyo psicológico. El mecanismo DREF también incluye la preparación de la Cruz Roja Costarricense para atender un posible incremento del tránsito de migrantes por Costa Rica, en su ruta hacia el norte. En Colombia, a fines de agosto de 2021, más de 10,000 migrantes esperaban en el pueblo de Necoclí en la frontera entre Colombia y Panamá, un punto de entrada a la selva del Darién. La Cruz Roja Colombiana les apoya brindando información sobre la ruta, distribuyendo equipos de protección personal contra COVID-19; y prestando servicios de salud y protección. Según las autoridades panameñas, este año, migrantes de alrededor de 40 nacionalidades han cruzado el tapón del Darién. Vienen de naciones asiáticas y africanas, como Angola, Burkina Faso, Mauritania, Nigeria, Pakistán y Uzbekistán, pero también de América Latina y el Caribe. Muchas personas son haitianas y cubanas, y también hay un aumento en el número de migrantes venezolanos. “Algunas de las personas que actualmente cruzan el tapón del Darién dejaron sus países de origen hace años para comenzar una nueva vida en América del Sur. Pero las disparidades socioeconómicas, el estigma, la discriminación y la pandemia de COVID-19 les han hecho perder sus trabajos u hogares, y ahora enfrentan opciones imposibles, como volver a migrar. El acceso a los servicios básicos, como alimentos, agua, saneamiento, atención médica, vivienda, información esencial y el acceso a las vacunas COVID-19 debe garantizarse a todas las personas, independientemente de su estatus migratorio”, agregó Keays. La IFRC y su red de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja han activado un sistema de monitoreo para seguir el movimiento de población desde el Cono Sur hacia Guatemala, incluidas las rutas migratorias a través de los países andinos, el tapón del Darién y Centroamérica. También están monitoreando la evolución de la situación humanitaria en Haití y Afganistán, ya que el aumento de las necesidades humanitarias en esos países podría generar más desplazamientos y migraciones a lo largo de la ruta del Darién. En Panamá, la IFRC y la Cruz Roja Panameña, con el apoyo de la Unión Europea, UNICEF y otros socios, llevan tres años atendiendo las necesidades de las personas migrantes que cruzan el Darién. Desde 2019, han brindado más de 20,000 intervenciones humanitarias que incluyen apoyo psicosocial, atención médica, acceso al agua e información sobre la ruta migratoria. Para mayor información y agendar entrevistas, contacte a: En Panamá: Susana Arroyo Barrantes, + 506 8416 1771, [email protected] En Ginebra: Nathalie Perroud, +41 79 538 14 71, [email protected]

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29/12/2020 | Artículo

Distancia física, no emocional

Por Olivia AcostaDiego Gómez tiene 38 años, es técnico de emergencias médicas, y desde hace 9 años ejerce su labor como paramédico en el Comité Metropolitano de la Cruz Roja Costarricense, en el Cantón de San José, la capital del país. Cada día realiza su actividad en una Unidad de Soporte Avanzado, en la que, junto con un conductor, realiza traslados de pacientes al hospital, muchos de ellos con sintomatología compatible con la COVID-19. Según Diego, las cosas han cambiado mucho desde que comenzó la pandemia. “Normalmente atendemos casos médicos de urgencias, pero con el inicio de la pandemia aumentaron mucho las llamadas relacionadas con el virus… había muy poca información, y rápidamente se saturó el sistema de salud. Nos dimos cuenta que había mucha gente asustada pensando que había contraído el coronavirus y muchos se sentían muy solos y angustiados sin saber qué hacer”.El servicio en el que trabaja Diego consta de 4 ambulancias y desde que llega el aviso de atención urgente, se inicia el protocolo para saber si la persona que va a ser atendida podría estar infectada por el virus. La familia o el propio paciente informa sobre su sintomatología y se comprueba si ha tenido contactos estrechos con personas afectadas por el coronavirus. Cuando el equipo llega al domicilio del paciente y se confirma la sospecha de posible contagio, se organiza su traslado al centro médico disponible más cercano. “Muchos de los pacientes que atendemos son adultos mayores con patologías previas, como obesidad o diabetes. Lo más duro es que tienen que viajar solos en la ambulancia y mucha gente mayor se tiene que despedir de la familia, porque no están permitidos los acompañamientos por motivos de seguridad en el contexto de la pandemia… es un momento duro para ellos y para nosotros también”.Diego también nos cuenta que él y tres de sus compañeros tuvieron que hacer cuarentena durante 15 días, debido al contacto con un paciente que tuvo que ser atendido en la ambulancia por un paro cardíaco, y resultó ser COVID positivo.Según nos cuenta Diego, durante los días de aislamiento su sentimiento era de frustración, y luego de vulnerabilidad, “por primera vez me vi en el lado de los enfermos y eso me afectó bastante, tuve que asimilar que es parte del trabajo que realizamos. Ahora tenemos nuevos protocolos, y todos los casos que atendemos son tratados como sospechosos, hasta que se demuestre lo contrario, por eso utilizamos mascarillas con filtro de protección, una bata quirúrgica, lentes de protección etc. Yo vivo con mi madre que es mayor, y siempre intento respetar las medidas de seguridad…  aunque tengamos que guardar distancia física con nuestros mayores, eso no significa que tengamos que guardar distancia emocional. Siempre es posible demostrar afecto por teléfono, o cambiar abrazos por videollamadas”, concluye.La Cruz Roja Costarricense ha estado trabajando en primera línea de atención a la emergencia sanitaria, hasta el momento se han traslado más de 8000 casos de pacientes confirmados o sospechosos por la COVID-19 y se han efectuado más de 41000 incidentes por la misma causalidad, también se han realizado campañas en las comunidades impulsando la puesta en práctica de las medidas sanitarias.

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10/11/2020 | Artículo

IFRC está preocupada por el impacto del huracán Eta en la transmisión del coronavirus

La Cruz Roja, que trabaja en todos los países de la región, viene apoyando a miles de personas afectadas por las fuertes lluvias e inundaciones provocadas por el huracán Eta.Eta atravesó partes de Centroamérica después de tocar tierra en Nicaragua el 3 de noviembre como un huracán de categoría 4. Aunque se degradó a tormenta tropical a medida que avanzaba hacia Honduras y Guatemala, las constantes lluvias y los fuertes vientos han causado inundaciones y devastación en toda la región, incluyendo docenas de deslizamientos de tierra mortales. Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua se han visto afectados significativamente.Miles de personas han sido evacuadas de sus hogares debido a las inundaciones y los deslizamientos de tierra que vienen causando graves daños en toda la región. Se cree que la tormenta ha cobrado la vida de más de 200 personas, aunque la cifra real podría ser mucho mayor, ya que muchas personas siguen desaparecidas.[caption id="attachment_70236" align="aligncenter" width="1024"] Se han enviado voluntarios de búsqueda y rescate de la Cruz Roja Hondureña a las zonas afectadas por deslizamientos de tierra. (Crédito: Cruz Roja Hondureña)[/caption]A medida que las familias luchan por aceptar lo sucedido, aumentan las preocupaciones sobre el impacto que este desastre tendrá en las transmisiones del coronavirus.Es casi seguro que las medidas de prevención de COVID-19, como lavarse las manos con regularidad y el distanciamiento social, se dificulten más en los refugios de evacuación, en hogares familiares sobrepoblados u otros lugares seguros a los que las personas se han mudado.“Hay miles de personas sin hogar, en refugios temporales o albergues y bajo condiciones de vulnerabilidad.  En estos momentos prevenir la propagación de la COVID-19 es fundamental a pesar de los enormes desafíos de la emergencia.  No es improbable que veamos un aumento significativo de casos en las próximas semanas, debido a la dificultad de aplicar las medidas de salud pública en un contexto tan complejo,” advierte la Dra. María Tallarico, Coordinadora de Salud de IFRC en las Américas.[caption id="attachment_70212" align="aligncenter" width="947"] Los esfuerzos de evacuación continuaron durante el fin de semana mientras las fuertes lluvias continuaron causando estragos. (Crédito: Cruz Roja Hondureña)[/caption]Miles de voluntarios de la Cruz Roja en toda la región están ayudando a las familias afectadas por las inundaciones, apoyando las evacuaciones, y la búsqueda y rescate, proporcionando primeros auxilios y apoyo psicosocial, así como transportando a las personas de manera segura al hospital. Estos mismos voluntarios han estado apoyando a las comunidades para que se mantengan seguras durante la pandemia.“Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja enfrentan la difícil tarea de responder a las lluvias incesantes, las inundaciones, así como al COVID-19. Se están proporcionando a los voluntarios los equipos de protección personal necesarios y se continuará apoyando a las comunidades con los insumos y las medidas de prevención y protección. Es importante ahora que estas medidas no solo se mantengan, sino que se incrementen para limitar la transmisión del virus del COVID-19,” continúa la Dra. Tallarico.[caption id="attachment_70232" align="aligncenter" width="1024"]  Los voluntarios de la Cruz Roja Guatemalteca están apoyando a los niños afectados por la tormenta con apoyo psicosocial en refugios de evacuación en todo el país. En toda la región, los voluntarios ya están distribuyendo kits de higiene para ayudar a las personas a mantenerse seguras. (Crédito: Cruz Roja Guatemalteca)[/caption]Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, con el apoyo de IFRC en la región, ya están distribuyendo kits de higiene a las personas desplazadas, que incluyen mascarillas y desinfectante de manos. Los voluntarios también están hablando con las familias sobre cómo mantenerse seguros durante este tiempo.IFRC recomienda que todas las respuestas deben considerar la necesidad de intensificar las medidas de prevención contra el virus, así como otras enfermedades transmisibles, como el Zika, que comúnmente aumentan durante y después de las inundaciones.“Instamos a las personas a que se aseguren de continuar siguiendo los consejos de salud, usando las mascarillas y lavándose o desinfectando sus manos con la mayor regularidad posible, hacer uso de agua segura para evitar la diarrea y otras infecciones debidas a agua contaminada, proteger a las niñas y niños, y vigilar el surgimiento de enfermedades respiratorias o de la piel. El personal de la Cruz Roja está en el terreno ayudando y apoyando en estas tareas,” comentó la Dra. Tallarico.[caption id="attachment_70228" align="aligncenter" width="1024"] Voluntarios de la Cruz Roja Nicaragüense despejan un camino obstruido por escombros y árboles arrastrados por las corrientes de la inundación. (Crédito: Cruz Roja Nicaragüense)[/caption]La Cruz Roja también insta a las personas a que sigan considerando medidas de protección personal, como usar mascarillas y lavarse las manos con la mayor frecuencia posible. Se están realizando evaluaciones para evaluar los daños causados ​​por la tormenta. Las preocupaciones inmediatas son garantizar que las personas tengan acceso a agua potable, alimentos y un refugio seguro.[caption id="attachment_70224" align="aligncenter" width="1024"] La Cruz Roja Costarricense está apoyando las evacuaciones en las áreas afectadas por la tormenta. (Crédito: Cruz Roja Costarricense)[/caption]Pueden pasar días o incluso semana antes de que se conozca la verdadera magnitud del daño, pero las lluvias constantes, incluso después de que ha pasado la tormenta, significan que fuertes corrientes y deslizamientos de tierra continúan destruyendo hogares, tierras de cultivo y, lamentablemente, cobrando vidas.[caption id="attachment_70220" align="aligncenter" width="1024"] Un voluntario de la Cruz Roja Guatemalteca habla con una persona afectada por las inundaciones. Muchas familias enfrentan la incertidumbre económica causada por las restricciones del coronavirus. Estas inundaciones traen un factor adicional a quienes ya luchan por hacer frente al COVID-19. (Crédito: Cruz Roja Guatemalteca)[/caption]Esta devastación se produce en un momento en que muchas comunidades de la región ya están profundamente afectadas por los impactos económicos y de salud de la pandemia por coronavirus.Los efectos a largo plazo de este desastre amenazan con llevar al límite a las comunidades que ya luchan por afrontarlo.“Los efectos a largo plazo de esta emergencia están afectando al límite las comunidades que ya luchan con los impactos económicos y de salud de la pandemia por COVID-19. IFRC continúa trabajando junto con las Sociedades Nacionales para asegurarnos de que nadie se quede atrás ".IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia regional por 20 millones de francos suizos para ayudar a 75.000 personas en los países de Honduras, Guatemala y Nicaragua, durante los próximos 18 meses. También continúa apoyando a otros países afectados, incluidos Belice, Costa Rica y Panamá, trabajando en estrecha colaboración con las Sociedades Nacionales que responden. IFRC en la región continúa respondiendo a la pandemia de COVID-19.

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