Costa Rica

Displaying 1 - 10 of 10
|
Artículo

Cruz Roja Costarricense y la Universidad de Costa Rica refuerzan la respuesta ante las mordeduras de serpientes en zonas rurales

En los ecosistemas tropicales de Costa Rica habitan 23 especies de serpientes venenosas. Cuando una de ellas muerde a alguien, ya sea a un niño, niña o a una persona que trabaja en el campo, cada minuto cuenta. En una emergencia como esta, la distancia hasta el centro médico más cercano puede ser la diferencia entre la vida y la muerte.La Cruz Roja Costarricense lleva décadas atendiendo a personas afectadas por mordeduras de serpientes venenosas, especialmente en las zonas donde el acceso a centros médicos es limitado. Su rol ha sido fundamental en primera respuesta para estabilizar pacientes y organizar traslados urgentes a hospitales.Solo en lo que va de 2025, 46 personas han sido trasladadas en condición crítica por la Cruz Roja Costarricense tras sufrir accidentes ofídicos. Y cada año, alrededor de 600 personas sufren mordeduras de serpiente en Costa Rica.Pero la Cruz Roja no es la única institución que responde a los accidentes ofídicos, el Instituto Clodomiro Picado (ICP) de la Universidad de Costa Rica (UCR) también ha estado ahí desde 1970.El Instituto Clodomiro Picado es el único productor de sueros antiofídicos en Centroamérica y Panamá. Desde que se fundó, su misión ha sido producir el antiveneno para colaborar con el tratamiento de pacientes que sufren envenenamiento por mordeduras de serpientes en Costa Rica y en otros países en desarrollo.Hasta la fecha, el laboratorio produce cerca de 120.000 frascos de antiveneno por año, salvando vidas no solo en Costa Rica, sino también en Centroamérica, Sudamérica y África.Un acuerdo de esperanzaEl pasado 8 de setiembre de 2025, la Cruz Roja Costarricense y el ICP firmaron un convenio para fortalecer la respuesta extrahospitalaria ante mordeduras de serpiente. Las dos instituciones decidieron unir sus conocimientos y experiencias para acercar el suero antiofídico liofilizado a las comunidades más alejadas del país.El instituto donará a la Cruz Roja Costarricense 30 frascos anuales de este suero. Su formulación en polvo que no requiere refrigeración, facilita el traslado y almacenamiento en lugares estratégicos, permitiendo al voluntariado y al personal de la Cruz Roja prestar asistencia vital incluso en comunidades de difícil acceso.La firma de este acuerdo se enmarca en el “Protocolo Nacional para la Atención del Envenenamiento Ofídico y el Manejo del Suero Antiofídico en Escenario Extrahospitalario”, oficializado por el Ministerio de Salud.Dyanne Marenco González, presidenta de la Cruz Roja Costarricense, afirmó: “Gracias al trabajo conjunto de la Cruz Roja con el Ministerio de Salud y la Universidad de Costa Rica, en este caso específico a través del Instituto Clodomiro Picado, fortaleceremos la atención prehospitalaria para dar respuesta oportuna ante accidentes ofídicos y salvar vidas en comunidades de difícil acceso, donde la atención inmediata puede marcar la diferencia”.“Este convenio reafirma el compromiso humanitario de la Cruz Roja Costarricense de estar presente en los lugares más remotos del país”.Según los términos del acuerdo, la Cruz Roja podrá administrar el antídoto en el lugar del accidente, en lugar de esperar a que la persona afectada llegue al hospital, lo que reducirá las complicaciones graves e incluso las muertes.Además, la UCR capacitará al personal de Cruz Roja para administrar el suero, y fortalecerá las campañas de prevención en comunidades con mayor riesgo debido a sus labores cotidianas y su ubicación geográfica.Al poner la ciencia, la cooperación y la solidaridad al servicio de las personas en condiciones de mayor riesgo, la Cruz Roja Costarricense y el Instituto Clodomiro Picado reafirman que la atención de las personas que sufren mordeduras de serpiente no debe depender de la distancia o la falta de recursos.Para las familias que se dedican a la agricultura y viven en el campo, saber que la ayuda y el antiveneno pueden llegar hasta su comunidad significa un futuro más seguro. El acceso temprano al suero salva más vidas, reduce los problemas de salud a largo plazo y aporta más esperanza a las comunidades rurales.

|
Artículo

Campamentos de la Cruz Roja Juventud en América: una oportunidad para crecer, celebrar y mantener viva la llama de la humanidad

En un momento en que los retos globales se vuelven cada vez más complejos y el cambio social y tecnológico es constante, la creatividad y la energía de la juventud son más importantes que nunca. Las personas jóvenes tienen una capacidad única para adaptarse, proponer soluciones innovadoras y redefinir el liderazgo humanitario del futuro, aunque muchas veces se enfrentan a un futuro incierto y sin claridad sobre cómo generar un impacto significativo.Por eso, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja organizan campamentos juveniles que les permiten aprender, crecer y construir vínculos duraderos, con la certeza de que serán la próxima generación de liderazgos humanitarios. América Latina es una de las regiones donde esta tradición está más viva: cada año, cientos de jóvenes se reúnen para compartir culturas, celebrar identidades locales y conectarse con otras personas del movimiento de Cruz Roja Juventud, tanto dentro de sus países como a nivel internacional.El año 2025 no es una excepción. Al celebrar el Día Internacional de la Juventud, compartimos la historia de esta larga tradición regional, que es más relevante que nunca.“En los 80 se crearon varias redes temáticas de voluntariado: la red de socorrismo, la red de primeros auxilios, la red de juventud, entre otras. Esto comenzó a usarse más en Centroamérica, después se extendió a todo el continente. Existieron campamentos de socorrismo y de otros temas. Y a partir de ahí, surgieron también las redes y los campamentos de juventud”.Andrés Morales, Líder Temático de Desarrollo del Voluntariado y Participación de la Juventud de la IFRC en América.En la actualidad, en América existen tres redes de juventud en: Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Sin embargo, los campamentos no se realizan en todos los países; y su frecuencia suele variar de acuerdo con las capacidades locales.Pero sí hay países, como México y Costa Rica, donde los “campas”, como suelen llamarles, han sido constantes en el tiempo y se realizan cada año.Este año, la Cruz Roja Costarricense recibió siete delegaciones de personas jóvenes, de la Cruz Roja de Estados Unidos, Italia, México, Panamá, Reino Unido, Suriname y Venezuela; y más de 500 jóvenes de todo el territorio nacional.“El programa de Cruz Roja Juventud en Costa Rica tiene más de 100 años de existir. Y hace más de 50 años desarrollamos campamentos”.Dyanne Marenco, Presidenta de Cruz Roja Costarricense, durante el campamento nacional de juventud Coatí, en enero 2025.“Hemos disfrutado bastante las actividades lúdicas, las actividades culturales y compartir con otros compañeros de otras Sociedades Nacionales”.Sergio Jaén, Director Nacional de Cruz Roja Juventud en Panamá, quien partició en el campamento de la Cruz Roja Costarricense.Uruguay, Panamá y Chile, son ejemplos de países que también realizaron campamentos en los primeros meses de este año, con el fin de fortalecer las habilidades técnicas y de liderazgo de las personas jóvenes voluntarias.En México, el campamento nacional de la juventud de Cruz Roja Mexicanase está realizando al momento de esta publicación, del 6 al 9 de agosto.“Estamos reunidos en Morelos, en Tepoztlán, más de 1.500 jóvenes de todos los estados de la República.Vamos a estar durante 4 días compartiendo conocimientos, emociones y entre todos, lazos familiares”.Judith López, de la Coordinación Nacional de Juventud en México.¿Cómo es un campamento de juventud?Cada campamento es único, no importa si dura un día o tres, si participan decenas o cientos de personas, lo que importa es crear el espacio para encontrarse y compartir.“Es un espacio donde las personas jóvenes podemos desarrollarnos, aprender, crecer mucho como personas y divertirnos mientras hacemos algo bueno por las demás personas. Para mí ser voluntaria de Cruz Roja es una oportunidad para crecer como persona y para desarrollar habilidades que pueden ser útiles en mi vida tanto personal como a futuro, en mi vida profesional”.Luisa Ana Paula Carrasco, voluntaria y participante del campamento de Cruz Roja Juventud en Chile.Más allá de las tiendas de campaña y los fogones para cocinar, desde la perspectiva de Andrés, un campamento de juventud de Cruz Roja es un espacio donde se viven cuatro grandes dimensiones:1. Celebración de las juventudes y sus comunidades:Los campamentos son fruto del esfuerzo por reconocer y celebrar la diversidad de identidades jóvenes dentro del Movimiento de la Cruz Roja, y el poder que tiene la juventud en la acción humanitaria.En los campas se comparten comidas, costumbres, bailes y música de las diferentes regiones de cada país, lo que enriquece la experiencia y propicia el disfrute y la sana convivencia.2. Compartir logros y experienciasDesde iniciativas sobre medio ambiente y migración, hasta campañas sobre salud mental o seguridad vial, los campamentos son el momento ideal para mostrar los logros de los programas de juventud, e intercambiar experiencias y lecciones aprendidas con personas de otros lugares.3. Aprendizajes y crecimientoDesde primeros auxilios hasta educación sexual, las personas jóvenes se llevan herramientas para replicar en sus comunidades.En los campamentos, son las mismas personas jóvenes quienes facilitan talleres prácticos, simulaciones en caso de desastres, ralis con retos físicos y mentales, presentaciones culturales, y muchas más actividades que fortalecen el crecimiento personal y las habilidades de liderazgo de las juventudes.4. Conexión con otras personasLa razón más poderosa para organizar un campa: conocer a otras personas que, desde lugares y realidades muy distintas, comparten los mismos valores cruzrojistas.Conectar con gente joven de otros lugares, incluso de otros países y continentes, amplía la visión del mundo e impulsa a las juventudes a trabajar por sus sueños y propósitos.“Cruz Roja es un lugar donde yo me siento segura de compartir mis ideas, de compartir lo que pienso y de compartir lo que tengo para aportar a la sociedad, sabiendo que estas ideas van a ser escuchadas y van a ser tomadas en cuenta”.Alexandra Fernández, voluntaria y participante del campamento de juventud de Cruz Roja Uruguaya.¿Y por qué es importante que existan los campamentos?Para Andrés, estos espacios nos recuerdan que aún en medio de las crisis y los desastres, hay una red de personas jóvenes dispuesta a trabajar por sus comunidades y a apoyar a quienes más lo necesitan.Además, los campamentos y los programas de juventud a menudo funcionan como plataformas para el desarrollo de nuevos liderazgos dentro de la Cruz Roja. Muchas personas que hoy ocupan cargos en juntas directivas comenzaron su recorrido desde un programa de juventud. Lo que demuestra, una vez más, que invertir en las juventudes es invertir en el futuro de la acción humanitaria."Lo que yo he aprendido en Cruz Roja es que no importa de qué color sea tu piel, ni cuánto dinero tengas ni nada, porque siempre vamos a ayudar a quien lo necesite".Allison Gutiérrez, joven voluntaria y participante del campamento de juventud de Cruz Roja Costarricense.Si sos una persona joven voluntaria y te interesa organizar un campamento o una actividad similar, acercate a la filial más cercana de la Cruz Roja. A veces solo se necesita un empujón para hacer nuestros sueños realidad.Lea más historias sobre las iniciativas juveniles de la Cruz Roja y la Media Luna Roja:La Cruz Roja Uruguaya envía un mensaje que salva vidas: el suicidio en adolescentes se puede prevenir | IFRC

|
Artículo

Asistencia en efectivo en Costa Rica y Panamá: el caso de dos pueblos con el mismo nombre y una historia común de resiliencia, recuperación y solidaridad

Ana Grace Solís y Leonel Rodríguez viven a más de 800 kilómetros de distancia y no se conocen. Pero tienen algunas cosas interesantes en común.En primer lugar, ambos viven en pueblos llamados Bebedero, que, como su nombre indica, están situados a orillas de un río.En segundo lugar, ambos sufrieron las graves consecuencias provocadas por las intensas lluvias de la tormenta tropical Sara en noviembre de 2024, así como varios otros sistemas de baja presión que causaron inundaciones históricas en Centroamérica. Aunque las comunidades están muy separadas -una en la región del Pacífico Norte de Costa Rica y la otra en la provincia de Los Santos, Panamá- ambas se vieron duramente afectadas.Ese mes, más de 1.1 millones de personas vieron sus vidas en riesgo por las inundaciones, desbordamientos de ríos y deslizamientos de tierra traídos por fenómenos climáticos extremos.Fue un momento de mucho miedo.“Ya uno no sabe hasta dónde va a llegar el nivel del agua”, nos explicó Ana Grace, vecina de Bebedero, Costa Rica. “Antes mirábamos cómo subía y uno alzaba las cosas a ciertas alturas. Ahora, cada vez que hay inundaciones se pierden las cosas”.A lo largo del litoral Pacífico -desde Guanacaste y Puntarenas en Costa Rica, hasta Veraguas, Panamá Este y la comarca Ngäbe-Buglé en Panamá- comunidades enteras fueron evacuadas, quedaron incomunicadas y sufrieron graves pérdidas económicas.Afortunadamente, las dos localidades comparten otro punto en común: ambas contaron con el apoyo de equipos locales de la Cruz Roja antes, durante y después de la emergencia."Estamos agradecidos por lo mucho que nos apoyaron, porque lograron llegar a donde estábamos metidos y dar la ayuda que se necesitaba", comentó Leonel, el vecino de El Bebedero, en Panamá.Dos operaciones, un fondo: el IFRC-DREFEse apoyo llegó como parte del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), un recurso que financia la respuesta rápida a emergencias utilizando fondos ya aportados por donantes para casos de emergencia.Su respuesta incluyó atención en salud, acceso a agua limpia, protección de las personas en situación de mayor vulnerabilidad y una herramienta cada vez más valorada por su impacto positivo: las transferencias monetarias.La Cruz Roja Costarricense se propuso asistir a 7.500 personas, centrando la intervención en las provincias de Guanacaste y Puntarenas. De ellas, 4.000 recibieron transferencias monetarias, una estrategia que les permitió decidir por su cuenta cuáles de sus necesidades atender de forma prioritaria.Tras censos comunitarios que permitieron identificar los hogares más afectados, la Cruz Roja Costarricense organizó la entrega de tarjetas de débito en espacios seguros y accesibles, respetando siempre la dignidad y privacidad de las familias.“Darles ayuda monetaria es también permitir que la familia gestione sus propias necesidades de una forma más independiente, más autónoma, pero también más atinada a su propio contexto”, explicó Abigail López, coordinadora del IFRC-DREF para la emergencia en Costa Rica.Para Fidel Espinoza, paciente en diálisis evacuado durante la emergencia, el dinero permitió recuperar al menos parte de lo perdido. “Se me fueron la lavadora y los sillones, la mesa, la cocina. Ahora lo único que me queda es comprar la lavadora, porque la señora que me ayuda está lavando a mano”, relató.La respuesta humanitaria de la Cruz Roja también incluyó ferias de salud para promover la higiene, el manejo de residuos post-inundación y la prevención de enfermedades. Además, se distribuyeron kits de limpieza, garrafones para almacenar agua potable y repelente, y así reforzar la capacidad de las comunidades para prevenir nuevas crisis sanitarias.Por su parte, la Cruz Roja Panameña logró asistir a 2.500 personas gracias a una operación estructurada de la misma forma que la de la Cruz Roja Costarricense.El proceso para entregar la asistencia monetaria fue participativo: se realizaron evaluaciones socioeconómicas, se validaron los datos de los hogares, se organizaron jornadas de entrega de tarjetas de débito y se brindaron consejos sobre el uso seguro del dinero. Durante la distribución, los niños y niñas participaron en actividades de salud mental.Tras este proceso, las familias invirtieron en lo que estimaron necesario: alimentos, medicamentos, herramientas para reconstrucción o insumos escolares.“Ha sido una excelente ayuda la que nos han dado a la comunidad de Flores, incluyendo la emocional”, expresó Marisin Pimentel, afectada por las inundaciones. “Nos han orientado en temas que no conocíamos al momento de las inundaciones y la verdad les agradecemos de todo corazón. Si hay otra inundación, ya sabemos qué hay que hacer”.Más información sobre la asistencia en efectivo y cupones: Una herramienta clave en la acción humanitaria moderna que permite una respuesta rápida y flexible, capacita a las personas para tomar sus propias decisiones e impulsa las economías locales.Enfoque de la IFRC para la asistencia en efectivo y cuponesDignidad, diversidad y deseo: Efectivo y cupones como asistencia humanitaria a migrantes (en inglés)Belice: Tras una temporada de sequía e incendios que arrasaron las tierras de cultivo, la Cruz Roja ayuda a agricultores a plantar las semillas de la recuperación

|
Artículo

Centroamérica: Cruz Roja responde al mayor brote de dengue con educación y prevención.

El dengue ha sido una de las principales amenazas para la salud pública en América Latina durante décadas, con epidemias que se producen de forma cíclica cada tres a cinco años.Transmitido por las hembras del mosquito Aedes aegypti, este virus afecta a millones de personas cada año, pero nunca como ahora.En lo que va del año, se han reportado más de 12,7 millones de casos sospechosos de dengue en la Región de las Américas, una cifra récord en la historia de la enfermedad.En Centroamérica y México, sólo en la última semana de noviembre se notificaron más de 17.000 nuevos casos sospechosos de dengue. Esto equivale a 100 casos cada hora, un aumento del 198% respecto a la media de los últimos cinco años.Este aumento en la propagación del dengue es un reto para los sistemas de salud en una región que enfrenta condiciones climáticas y sanitarias complejas.Los efectos de la crisis climática, las temperaturas extremas y los fenómenos meteorológicos más intensos – como los huracanes Eta e Iota en 2020, las olas de calor históricas de inicios de este año, o la reciente tormenta tropical Sara - están transformando los hábitos de miles de familias centroamericanas que viven en condiciones de riesgo y vulnerabilidad.El aumento de la pobreza y la desigualdad, sumado a servicios de agua y saneamiento insuficientes e inadecuados, empujan a la población a almacenar la poca agua a la que tienen acceso. Muchas veces el agua se almacena de forma incorrecta, por falta de información o por falta de insumos adecuados para almacenarla de forma segura.Esta y otras prácticas como la deficiente gestión de residuos sólidos, pueden facilitar la creación de criaderos de mosquitos en objetos como contenedores de agua sin tapa, neumáticos, macetas, pilas y canales.En medio de este desafío multifactorial, la Cruz Roja se ha destacado por su respuesta integral, que abarca diversas estrategias centradas en la prevención y la educación.Durante el 2023 y el 2024, nuestros equipos locales han implementado seis operaciones de respuesta al dengue en Centroamérica, con apoyo del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la Federación (IFRC-DREF).Este año, también se han realizado acciones contra el dengue en las operaciones de respuesta al incendio en el hospital de Roatán, en Honduras; y a las inundaciones en junio en El Salvador.Gracias a estas ocho operaciones del IFRC-DREF, llegaremos a más de 182.000 personas en Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá con acciones de respuesta, pero también de prevención para futuros brotes.Prevención y educación comunitariaUna de las principales iniciativas de la Cruz Roja ha sido la sensibilización de las comunidades sobre los peligros del dengue y la importancia de eliminar los criaderos de mosquitos.Las personas voluntarias trabajan directamente en las comunidades, encoordinación con los entes reguladores de salud realizan intervenciones comunitarias orientadas hacia la prevención y el control vectorial.Las principales acciones incluyen charlas educativas, identificación y eliminación de criaderos de mosquitos, aplicación de larvicidas en pilas y contenedores de agua, la ejecución de campañas de fumigación y limpieza, y visitas domiciliarias.Durante estas acciones, la población aprende cómo prevenir la acumulación de agua estancada, cuáles con los sitios preferidos de los mosquitos para poner huevos; y cómo promover medidas prácticas y efectivas como la inversión de recipientes y la limpieza regular de sistemas de drenaje.Además, la respuesta incluye la distribución de contenedores para el almacenamiento seguro de agua y kits de limpieza para hogares, así como filtros de agua, repelentes y mosquiteros para grupos en riesgo de salud como mujeres embarazadas, niños y niñas menores de 5 años, población adulta mayor, personas con discapacidad y/o con movilidad reducida.Comunidades fuertes y preparadasLa Cruz Roja también trabaja con la mirada puesta en el largo plazo, en la capacitación del personal local para fortalecer las capacidades comunitarias en la lucha contra el dengue.A través de talleres y entrenamientos, las personas voluntarias aprenden cómo identificar los síntomas del dengue, cómo evitar los brotes de manera eficaz y cómo implementar programas sostenibles de control de mosquitos.Además, el personal voluntario ha contribuido a la creación y capacitación de Comités Comunitarios de Salud, para promover la vigilancia epidemiológica a nivel comunitario.En distintos lugares, la capacitación también se extiende al personal local de salud, quienes reciben formación en el manejo clínico de pacientes con dengueA través de su enfoque integral de educación y prevención, la Cruz Roja ha desempeñado un papel clave en la lucha contra el dengue en Centroamérica, una región altamente vulnerable debido a factores climáticos, sociales y sanitarios.Las acciones llevadas a cabo por el voluntariado y el personal capacitado no sólo han permitido responder a emergencias, sino también preparar a las comunidades para futuros brotes.Desde la eliminación de criaderos y la distribución de suministros hasta la formación en gestión clínica y estrategias sostenibles de control de vectores, estas intervenciones han fomentado la resiliencia de las comunidades. En algunos lugares, las acciones de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en apoyo a los ministerios de salud de la región han permitido reducir los casos de dengue.En Panamá, por ejemplo, se ha registrado una reducción de los casos de dengue en las últimas semanas, que podría estar vinculada a los esfuerzos de varios actores, entre ellos el Ministerio de Salud, la Cruz Roja Panameña, otros organismos internacionales y las propias comunidades.Algunas comunidades también han proporcionado testimonios que sugieren que los esfuerzos de educación y disminución del dengue están marcando la diferencia.A pesar de los avances, el dengue sigue siendo un desafío, lo que subraya la importancia de continuar adaptando nuestras estrategias de respuesta a los cambios climáticos y sociales que afectan la salud pública en la región.

|
Artículo

Las imágenes del difícil rescate de un accidente aéreo en las montañas de Costa Rica

A las 12:58 horas del lunes 25 de noviembre, la Cruz Roja Costarricense recibió una alerta del aeropuerto Tobías Bolaños sobre una aeronave con seis pasajeros que perdió contacto en la zona de Cerro Pico Blanco, en Santa Ana, un municipio de San José, la capital del país.Ante la emergencia, la Cruz Roja Costarricense respondió de inmediato. Acá se muestran algunas de las imágenes de este complejo rescate:Allí, lograron rescatar a la única sobreviviente, una mujer de 31 años, quien recibió atención de primeros auxilios y fue estabilizada por el equipo.Actualmente, la mujer se encuentra hospitalizada y, según los informes médicos, fuera de peligro.Desafortunadamente, cinco personas perdieron la vida en el accidente. La Cruz Roja se encargó con la misma dedicación de retirar los cuerpos para que sus familias pudieran despedirse y guardar luto.El caso del accidente aéreo en Pico Blanco es un ejemplo de ello, y nos recuerda la importancia de prepararnos, invertir en la formación de nuestros equipos y poner siempre todo nuestro esfuerzo y humanidad al servicio de las personas.-Fotografías: Cruz Roja Costarricense

|
Artículo

La Cruz Roja en Centroamérica une fuerzas para llevar agua potable a las comunidades afectadas por desastres relacionados con el clima

Centroamérica es una región donde el acceso al agua es cada vez más desafiante: en 2023, Panamá enfrentó la sequía más prolongada de su historia reciente; el corredor seco de Guatemala sufre una persistente escasez de agua; y los desastres relacionados con el clima, como los huracanes, a menudo causan inundaciones que interrumpen los servicios de agua.En 2020, los huracanes Eta e Iota dejaron más de siete millones y medio de personas en necesidad de ayuda humanitaria y nuestra red global se vio forzada a prestar asistencia en siete países simultáneamente.En todos ellos, era vital el acceso a agua limpia, servicios de saneamiento seguros y dignos y a información sobre correctas prácticas de higiene.Era tal la escala del desastre, que nuestra red global activó sus mecanismos internacionales de apoyo. Gracias a ellos, por ejemplo, la Cruz Roja Alemana movilizó su unidad de emergencia especializada en provisión de agua segura, para aumentar la capacidad de respuesta de la Cruz Roja Hondureña.Al mismo tiempo en Honduras, los equipos locales también hicieron lo propio por ampliar sus servicios y llegaron a rehabilitar las plantas potabilizadoras de aguaque estaban en uso desde el paso del huracán Mitch, 22 años atrás.Conscientes del poder que supuso trabajar de forma coordinada y de la alta probabilidad de que grandes desastres como Eta e Iota se repitan, la Cruz Roja Costarricense, Guatemalteca, Hondureña, Panameña y Salvadoreña, y la IFRC, decidieron dar vida a un centro que les permitiera multiplicar su capacidad para prestar servicios de agua, saneamiento e higiene (WASH) en la región.Bienvenida al ‘Wash Hub’Así nació el WASH Hub, un centro de conocimiento y equipamiento enmarcado en laDeclaración de Guatemala para el Fortalecimiento y Cooperación en Agua, Saneamiento y Promoción de la Higiene (WASH) para la gestión de programas y la respuesta a situaciones de emergencias, desastres y crisis.Esta declaración, firmada en abril de 2023, busca identificar y potenciar al personal, los equipos, las metodologías y conocimientos que los países de Centroamérica tienen para ofrecerse unos a otros.“La iniciativa es unir: unir los esfuerzos del personal voluntario y de los colaboradores del equipo para que al momento de que llegue algún evento adverso, algún desastre, podamos unir nuestras fuerzas como Sociedades Nacionales y apoyar a un país vecino que necesite apoyo en el área de agua, saneamiento, e higiene”, comenta Danny Escoto Lagos, Referente Nacional de WASH para la Cruz Roja Hondureña.El WASH Hub desarrolla su trabajo basado en cinco pilares estratégicos: desarrollo de capacidades, equipamiento y mantenimiento, planificación y abogacía, activación y despliegue, y sostenibilidad.Los equipos logísticos se encuentran divididos entre las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja que conforman el WASH HUB, siendo la Cruz Roja Hondureña de los primeros en movilizar equipo, gracias a la capacidad logística instalada. Con su inventario actual de recursos, este Hub tiene capacidad para producir 114 metros cúbicos de agua segura por hora. Esto permitiría atender alrededor de 182.400 personas al día.“Con el impacto de Eta e Iota acá en Centroamérica se reconoció que las Sociedades Nacionales de esta región tienen el talento y las capacidades instaladas para hacer frente a necesidades en el tema de WASH en cualquier país vecino”, comenta Lagos, el punto focal WASH de la Cruz Roja Hondureña.Garantizar una respuesta rápida y regionalPero Eta e Iota también ayudaron a reconocer que el personal era escaso y debía profesionalizarse mucho más. Por eso, desde diciembre de 2023 hasta hoy, el Hub ha apoyado varias iniciativas de formación técnica, como talleres básicos, escuelas de campo y entrenamientos de alto nivel.Hasta la fecha, cerca de 200 personas de la región han sido parte de los entrenamientos del WASH Hub Centroamérica, incluyendo participantes de las Sociedades Nacionales de Colombia, Ecuador y Argentina.“El WASH Hub va a permitir una movilización más oportuna y más rápida a un país cercano de Centroamérica, o en su momento también de Sudamérica para el despliegue de un equipo WASH”, dice Danny.En sus tres primeros años, el WASH Hub se centrará en la profesionalización del personal y el equipamiento de las unidades de respuesta a emergencias WASH, con el apoyo técnico y financiero de la Cruz Roja Alemana y en el marco de la Alianza Programática entre la IFRC y la Unión Europea.El poder del WASH Hub no es sólo que podremos llegar a más personas, sino que también vamos a fortalecer nuestra red, un movimiento de personas con diversas experiencias y conocimientos, que cuando se reúnen pueden responder a las necesidades de las personas afectadas por desastres, cuando lo necesitan y donde lo necesitan.

|
Nota de prensa

La IFRC aumenta su asistencia humanitaria ante número récord de migrantes cruzando el peligroso tapón del Darién

Ciudad de Panamá / Ginebra, 20 de septiembre de 2021 - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) está intensificando sus esfuerzos para brindar protección y asistencia humanitaria a las personas migrantes que viajan a través del tapón del Darién, una de las rutas migratorias más peligrosas del mundo. Entre enero y agosto de 2021, 70,376 migrantes (incluidos 13.655 niñas y niños) han atravesado esta selva panameña, una cantidad similar al total de migrantes que la cruzó en los últimos cinco años. El tapón del Darién se ha convertido en un punto de tránsito común para los migrantes que se dirigen a Norteamérica, pero las cifras de 2021 superan ampliamente los altos números de 2016, cuando un total de 30.000 personas cruzaron esa selva. En comparación, solo en agosto de 2021, 25,361 personas han utilizado esta ruta. Martha Keays, directora regional de la IFRC para las Américas, dijo: “A medida que la pandemia y sus impactos persisten, el número de migrantes que cruzan el Darién ha alcanzado máximos históricos este año. En Panamá, hemos visto entre 600 y 1300 personas ingresando al país diariamente. Se enfrentan a muchos riesgos durante su viaje a través de la selva y a menudo muestran signos de trauma físico y mental. La Cruz Roja está ahí para apoyarles y atender sus necesidades de agua potable, salud, saneamiento, atención médica, protección, información y apoyo psicológico”. En respuesta al creciente número de personas que cruzan el Darién, la IFRC ha activado su Fondo de Reserva para el Socorro en Casos de Desastre (DREF) para ampliar el apoyo a los migrantes, en colaboración con la Cruz Roja Panameña. La respuesta humanitaria se centra en la distribución de agua potable; promoción de la higiene personal y comunitaria, y distribución de artículos de primera necesidad como mosquiteros. También, incluye la prestación de servicios sanitarios y de protección, así como el aumento de la capacidad para brindar apoyo psicológico. El mecanismo DREF también incluye la preparación de la Cruz Roja Costarricense para atender un posible incremento del tránsito de migrantes por Costa Rica, en su ruta hacia el norte. En Colombia, a fines de agosto de 2021, más de 10,000 migrantes esperaban en el pueblo de Necoclí en la frontera entre Colombia y Panamá, un punto de entrada a la selva del Darién. La Cruz Roja Colombiana les apoya brindando información sobre la ruta, distribuyendo equipos de protección personal contra COVID-19; y prestando servicios de salud y protección. Según las autoridades panameñas, este año, migrantes de alrededor de 40 nacionalidades han cruzado el tapón del Darién. Vienen de naciones asiáticas y africanas, como Angola, Burkina Faso, Mauritania, Nigeria, Pakistán y Uzbekistán, pero también de América Latina y el Caribe. Muchas personas son haitianas y cubanas, y también hay un aumento en el número de migrantes venezolanos. “Algunas de las personas que actualmente cruzan el tapón del Darién dejaron sus países de origen hace años para comenzar una nueva vida en América del Sur. Pero las disparidades socioeconómicas, el estigma, la discriminación y la pandemia de COVID-19 les han hecho perder sus trabajos u hogares, y ahora enfrentan opciones imposibles, como volver a migrar. El acceso a los servicios básicos, como alimentos, agua, saneamiento, atención médica, vivienda, información esencial y el acceso a las vacunas COVID-19 debe garantizarse a todas las personas, independientemente de su estatus migratorio”, agregó Keays. La IFRC y su red de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja han activado un sistema de monitoreo para seguir el movimiento de población desde el Cono Sur hacia Guatemala, incluidas las rutas migratorias a través de los países andinos, el tapón del Darién y Centroamérica. También están monitoreando la evolución de la situación humanitaria en Haití y Afganistán, ya que el aumento de las necesidades humanitarias en esos países podría generar más desplazamientos y migraciones a lo largo de la ruta del Darién. En Panamá, la IFRC y la Cruz Roja Panameña, con el apoyo de la Unión Europea, UNICEF y otros socios, llevan tres años atendiendo las necesidades de las personas migrantes que cruzan el Darién. Desde 2019, han brindado más de 20,000 intervenciones humanitarias que incluyen apoyo psicosocial, atención médica, acceso al agua e información sobre la ruta migratoria. Para mayor información y agendar entrevistas, contacte a: En Panamá: Susana Arroyo Barrantes, + 506 8416 1771, [email protected] En Ginebra: Nathalie Perroud, +41 79 538 14 71, [email protected]

|
Sociedad nacional

Cruz Roja Costarricense

|
Artículo

Distancia física, no emocional

Por Olivia AcostaDiego Gómez tiene 38 años, es técnico de emergencias médicas, y desde hace 9 años ejerce su labor como paramédico en el Comité Metropolitano de la Cruz Roja Costarricense, en el Cantón de San José, la capital del país. Cada día realiza su actividad en una Unidad de Soporte Avanzado, en la que, junto con un conductor, realiza traslados de pacientes al hospital, muchos de ellos con sintomatología compatible con la COVID-19. Según Diego, las cosas han cambiado mucho desde que comenzó la pandemia. “Normalmente atendemos casos médicos de urgencias, pero con el inicio de la pandemia aumentaron mucho las llamadas relacionadas con el virus… había muy poca información, y rápidamente se saturó el sistema de salud. Nos dimos cuenta que había mucha gente asustada pensando que había contraído el coronavirus y muchos se sentían muy solos y angustiados sin saber qué hacer”.El servicio en el que trabaja Diego consta de 4 ambulancias y desde que llega el aviso de atención urgente, se inicia el protocolo para saber si la persona que va a ser atendida podría estar infectada por el virus. La familia o el propio paciente informa sobre su sintomatología y se comprueba si ha tenido contactos estrechos con personas afectadas por el coronavirus. Cuando el equipo llega al domicilio del paciente y se confirma la sospecha de posible contagio, se organiza su traslado al centro médico disponible más cercano. “Muchos de los pacientes que atendemos son adultos mayores con patologías previas, como obesidad o diabetes. Lo más duro es que tienen que viajar solos en la ambulancia y mucha gente mayor se tiene que despedir de la familia, porque no están permitidos los acompañamientos por motivos de seguridad en el contexto de la pandemia… es un momento duro para ellos y para nosotros también”.Diego también nos cuenta que él y tres de sus compañeros tuvieron que hacer cuarentena durante 15 días, debido al contacto con un paciente que tuvo que ser atendido en la ambulancia por un paro cardíaco, y resultó ser COVID positivo.Según nos cuenta Diego, durante los días de aislamiento su sentimiento era de frustración, y luego de vulnerabilidad, “por primera vez me vi en el lado de los enfermos y eso me afectó bastante, tuve que asimilar que es parte del trabajo que realizamos. Ahora tenemos nuevos protocolos, y todos los casos que atendemos son tratados como sospechosos, hasta que se demuestre lo contrario, por eso utilizamos mascarillas con filtro de protección, una bata quirúrgica, lentes de protección etc. Yo vivo con mi madre que es mayor, y siempre intento respetar las medidas de seguridad…  aunque tengamos que guardar distancia física con nuestros mayores, eso no significa que tengamos que guardar distancia emocional. Siempre es posible demostrar afecto por teléfono, o cambiar abrazos por videollamadas”, concluye.La Cruz Roja Costarricense ha estado trabajando en primera línea de atención a la emergencia sanitaria, hasta el momento se han traslado más de 8000 casos de pacientes confirmados o sospechosos por la COVID-19 y se han efectuado más de 41000 incidentes por la misma causalidad, también se han realizado campañas en las comunidades impulsando la puesta en práctica de las medidas sanitarias.

|
Artículo

IFRC está preocupada por el impacto del huracán Eta en la transmisión del coronavirus

La Cruz Roja, que trabaja en todos los países de la región, viene apoyando a miles de personas afectadas por las fuertes lluvias e inundaciones provocadas por el huracán Eta.Eta atravesó partes de Centroamérica después de tocar tierra en Nicaragua el 3 de noviembre como un huracán de categoría 4. Aunque se degradó a tormenta tropical a medida que avanzaba hacia Honduras y Guatemala, las constantes lluvias y los fuertes vientos han causado inundaciones y devastación en toda la región, incluyendo docenas de deslizamientos de tierra mortales. Belice, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México y Nicaragua se han visto afectados significativamente.Miles de personas han sido evacuadas de sus hogares debido a las inundaciones y los deslizamientos de tierra que vienen causando graves daños en toda la región. Se cree que la tormenta ha cobrado la vida de más de 200 personas, aunque la cifra real podría ser mucho mayor, ya que muchas personas siguen desaparecidas.[caption id="attachment_70236" align="aligncenter" width="1024"] Se han enviado voluntarios de búsqueda y rescate de la Cruz Roja Hondureña a las zonas afectadas por deslizamientos de tierra. (Crédito: Cruz Roja Hondureña)[/caption]A medida que las familias luchan por aceptar lo sucedido, aumentan las preocupaciones sobre el impacto que este desastre tendrá en las transmisiones del coronavirus.Es casi seguro que las medidas de prevención de COVID-19, como lavarse las manos con regularidad y el distanciamiento social, se dificulten más en los refugios de evacuación, en hogares familiares sobrepoblados u otros lugares seguros a los que las personas se han mudado.“Hay miles de personas sin hogar, en refugios temporales o albergues y bajo condiciones de vulnerabilidad.  En estos momentos prevenir la propagación de la COVID-19 es fundamental a pesar de los enormes desafíos de la emergencia.  No es improbable que veamos un aumento significativo de casos en las próximas semanas, debido a la dificultad de aplicar las medidas de salud pública en un contexto tan complejo,” advierte la Dra. María Tallarico, Coordinadora de Salud de IFRC en las Américas.[caption id="attachment_70212" align="aligncenter" width="947"] Los esfuerzos de evacuación continuaron durante el fin de semana mientras las fuertes lluvias continuaron causando estragos. (Crédito: Cruz Roja Hondureña)[/caption]Miles de voluntarios de la Cruz Roja en toda la región están ayudando a las familias afectadas por las inundaciones, apoyando las evacuaciones, y la búsqueda y rescate, proporcionando primeros auxilios y apoyo psicosocial, así como transportando a las personas de manera segura al hospital. Estos mismos voluntarios han estado apoyando a las comunidades para que se mantengan seguras durante la pandemia.“Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja enfrentan la difícil tarea de responder a las lluvias incesantes, las inundaciones, así como al COVID-19. Se están proporcionando a los voluntarios los equipos de protección personal necesarios y se continuará apoyando a las comunidades con los insumos y las medidas de prevención y protección. Es importante ahora que estas medidas no solo se mantengan, sino que se incrementen para limitar la transmisión del virus del COVID-19,” continúa la Dra. Tallarico.[caption id="attachment_70232" align="aligncenter" width="1024"]  Los voluntarios de la Cruz Roja Guatemalteca están apoyando a los niños afectados por la tormenta con apoyo psicosocial en refugios de evacuación en todo el país. En toda la región, los voluntarios ya están distribuyendo kits de higiene para ayudar a las personas a mantenerse seguras. (Crédito: Cruz Roja Guatemalteca)[/caption]Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja, con el apoyo de IFRC en la región, ya están distribuyendo kits de higiene a las personas desplazadas, que incluyen mascarillas y desinfectante de manos. Los voluntarios también están hablando con las familias sobre cómo mantenerse seguros durante este tiempo.IFRC recomienda que todas las respuestas deben considerar la necesidad de intensificar las medidas de prevención contra el virus, así como otras enfermedades transmisibles, como el Zika, que comúnmente aumentan durante y después de las inundaciones.“Instamos a las personas a que se aseguren de continuar siguiendo los consejos de salud, usando las mascarillas y lavándose o desinfectando sus manos con la mayor regularidad posible, hacer uso de agua segura para evitar la diarrea y otras infecciones debidas a agua contaminada, proteger a las niñas y niños, y vigilar el surgimiento de enfermedades respiratorias o de la piel. El personal de la Cruz Roja está en el terreno ayudando y apoyando en estas tareas,” comentó la Dra. Tallarico.[caption id="attachment_70228" align="aligncenter" width="1024"] Voluntarios de la Cruz Roja Nicaragüense despejan un camino obstruido por escombros y árboles arrastrados por las corrientes de la inundación. (Crédito: Cruz Roja Nicaragüense)[/caption]La Cruz Roja también insta a las personas a que sigan considerando medidas de protección personal, como usar mascarillas y lavarse las manos con la mayor frecuencia posible. Se están realizando evaluaciones para evaluar los daños causados ​​por la tormenta. Las preocupaciones inmediatas son garantizar que las personas tengan acceso a agua potable, alimentos y un refugio seguro.[caption id="attachment_70224" align="aligncenter" width="1024"] La Cruz Roja Costarricense está apoyando las evacuaciones en las áreas afectadas por la tormenta. (Crédito: Cruz Roja Costarricense)[/caption]Pueden pasar días o incluso semana antes de que se conozca la verdadera magnitud del daño, pero las lluvias constantes, incluso después de que ha pasado la tormenta, significan que fuertes corrientes y deslizamientos de tierra continúan destruyendo hogares, tierras de cultivo y, lamentablemente, cobrando vidas.[caption id="attachment_70220" align="aligncenter" width="1024"] Un voluntario de la Cruz Roja Guatemalteca habla con una persona afectada por las inundaciones. Muchas familias enfrentan la incertidumbre económica causada por las restricciones del coronavirus. Estas inundaciones traen un factor adicional a quienes ya luchan por hacer frente al COVID-19. (Crédito: Cruz Roja Guatemalteca)[/caption]Esta devastación se produce en un momento en que muchas comunidades de la región ya están profundamente afectadas por los impactos económicos y de salud de la pandemia por coronavirus.Los efectos a largo plazo de este desastre amenazan con llevar al límite a las comunidades que ya luchan por afrontarlo.“Los efectos a largo plazo de esta emergencia están afectando al límite las comunidades que ya luchan con los impactos económicos y de salud de la pandemia por COVID-19. IFRC continúa trabajando junto con las Sociedades Nacionales para asegurarnos de que nadie se quede atrás ".IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia regional por 20 millones de francos suizos para ayudar a 75.000 personas en los países de Honduras, Guatemala y Nicaragua, durante los próximos 18 meses. También continúa apoyando a otros países afectados, incluidos Belice, Costa Rica y Panamá, trabajando en estrecha colaboración con las Sociedades Nacionales que responden. IFRC en la región continúa respondiendo a la pandemia de COVID-19.