Asistencia en efectivo en Costa Rica y Panamá: el caso de dos pueblos con el mismo nombre y una historia común de resiliencia, recuperación y solidaridad

Los equipos de la Cruz Roja Costarricense se reúnen con las personas afectadas por las inundaciones para distribuir transferencias monetarias que permitirán a la gente comprar alimentos, suministros domésticos, medicinas u otras cosas que necesiten.

Los equipos de la Cruz Roja Costarricense se reúnen con las personas afectadas por las inundaciones para distribuir transferencias monetarias que permitirán a la gente comprar alimentos, suministros domésticos, medicinas u otras cosas que necesiten.

Foto: IFRC/Estefany Jiménez

Las dos comunidades centroamericanas de Bebedero comparten algo más que el nombre. Tras una serie de fuertes tormentas, inundaciones y deslizamientos de tierra, dos programas de asistencia en efectivo de la Cruz Roja en Costa Rica y Panamá están ayudando a ambas comunidades a recuperarse.

Ana Grace Solís y Leonel Rodríguez viven a más de 800 kilómetros de distancia y no se conocen. Pero tienen algunas cosas interesantes en común.

En primer lugar, ambos viven en pueblos llamados Bebedero, que, como su nombre indica, están situados a orillas de un río.

En segundo lugar, ambos sufrieron las graves consecuencias provocadas por las intensas lluvias de la tormenta tropical Sara en noviembre de 2024, así como varios otros sistemas de baja presión que causaron inundaciones históricas en Centroamérica.  

Aunque las comunidades están muy separadas -una en la región del Pacífico Norte de Costa Rica y la otra en la provincia de Los Santos, Panamá- ambas se vieron duramente afectadas. 

 Equipos de rescate de la Cruz Roja Panameña avanzan sobre el agua que rodea una casa rural mientras responden a las fuertes lluvias en noviembre de 2024.

Equipos de rescate de la Cruz Roja Panameña avanzan sobre el agua que rodea una casa rural mientras responden a las fuertes lluvias en noviembre de 2024.

Foto: Cruz Roja Panameña

Ese mes, más de 1.1 millones de personas vieron sus vidas en riesgo por las inundaciones, desbordamientos de ríos y deslizamientos de tierra traídos por fenómenos climáticos extremos.

Fue un momento de mucho miedo.

“Ya uno no sabe hasta dónde va a llegar el nivel del agua”, nos explicó Ana Grace, vecina de Bebedero, Costa Rica. “Antes mirábamos cómo subía y uno alzaba las cosas a ciertas alturas. Ahora, cada vez que hay inundaciones se pierden las cosas”. 

Un equipo de rescate de la Cruz Roja Costarricense utiliza una balsa inflable para llegar hasta las personas atascadas por las inundaciones tras las fuertes lluvias de noviembre de 2024.

Un equipo de rescate de la Cruz Roja Costarricense utiliza una balsa inflable para llegar hasta las personas atascadas por las inundaciones tras las fuertes lluvias de noviembre de 2024.

Foto: Cruz Roja Costarricense

A lo largo del litoral Pacífico -desde Guanacaste y Puntarenas en Costa Rica, hasta Veraguas, Panamá Este y la comarca Ngäbe-Buglé en Panamá- comunidades enteras fueron evacuadas, quedaron incomunicadas y sufrieron graves pérdidas económicas. 

Afortunadamente, las dos localidades comparten otro punto en común:  ambas contaron con el apoyo de equipos locales de la Cruz Roja antes, durante y después de la emergencia.  

"Estamos agradecidos por lo mucho que nos apoyaron, porque lograron llegar a donde estábamos metidos y dar la ayuda que se necesitaba", comentó Leonel, el vecino de El Bebedero, en Panamá. 

Dos operaciones, un fondo: el  IFRC-DREF  

Ese apoyo  llegó como parte del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), un recurso que financia la respuesta rápida a emergencias utilizando fondos ya aportados por donantes para casos de emergencia. 

Su respuesta incluyó atención en salud, acceso a agua limpia, protección de las personas en situación de mayor vulnerabilidad y una herramienta cada vez más valorada por su impacto positivo: las transferencias monetarias.  

La Cruz Roja Costarricense se propuso asistir a 7.500 personas, centrando la intervención en las provincias de Guanacaste y Puntarenas. De ellas, 4.000 recibieron transferencias monetarias, una estrategia que les permitió decidir por su cuenta cuáles de sus necesidades atender de forma prioritaria. 

Tras censos comunitarios que permitieron identificar los hogares más afectados, la Cruz Roja Costarricense organizó la entrega de tarjetas de débito en espacios seguros y accesibles, respetando siempre la dignidad y privacidad de las familias. 

“Darles ayuda monetaria es también permitir que la familia gestione sus propias necesidades de una forma más independiente, más autónoma, pero también más atinada a su propio contexto”, explicó Abigail López, coordinadora del IFRC-DREF para la emergencia en Costa Rica. 

Abigail López, coordinadora de la operación del IFRC-DREF en Costa Rica, explica cómo funciona la asistencia en efectivo a un grupo de personas afectadas por las inundaciones de noviembre de 2024.

Abigail López, coordinadora de la operación del IFRC-DREF en Costa Rica, explica cómo funciona la asistencia en efectivo a un grupo de personas afectadas por las inundaciones de noviembre de 2024.

Foto: IFRC/Estefany Jiménez

Para Fidel Espinoza, paciente en diálisis evacuado durante la emergencia, el dinero permitió recuperar al menos parte de lo perdido. “Se me fueron la lavadora y los sillones, la mesa, la cocina. Ahora lo único que me queda es comprar la lavadora, porque la señora que me ayuda está lavando a mano”, relató. 

La respuesta humanitaria de la Cruz Roja también incluyó ferias de salud para promover la higiene, el manejo de residuos post-inundación y la prevención de enfermedades. Además, se distribuyeron kits de limpieza, garrafones para almacenar agua potable y repelente, y así reforzar la capacidad de las comunidades para prevenir nuevas crisis sanitarias. 

 Fidel Espinoza, residente de Bebedero, en Costa Rica, afectado por las inundaciones de noviembre de 2024, recibe una transferencia monetaria y una explicación sobre cómo utilizarla por parte de una voluntaria local de la Cruz Roja.

Fidel Espinoza, residente de Bebedero, en Costa Rica, afectado por las inundaciones de noviembre de 2024, recibe una transferencia monetaria y una explicación sobre cómo utilizarla por parte de una voluntaria local de la Cruz Roja.

Foto: IFRC/Estefany Jiménez

Por su parte, la Cruz Roja Panameña logró asistir a 2.500 personas gracias a una operación estructurada de la misma forma que la de la Cruz Roja Costarricense.  

El proceso para entregar la asistencia monetaria fue participativo: se realizaron evaluaciones socioeconómicas, se validaron los datos de los hogares, se organizaron jornadas de entrega de tarjetas de débito y se brindaron consejos sobre el uso seguro del dinero. Durante la distribución, los niños y niñas participaron en actividades de salud mental.  

La Cruz Roja Panameña distribuyó transferencias de efectivo a familias afectadas por las pasadas inundaciones en Pacora, Panamá Este, ayudándolas a cubrir sus necesidades más urgentes.

La Cruz Roja Panameña distribuyó transferencias de efectivo a familias afectadas por las pasadas inundaciones en Pacora, Panamá Este, ayudándolas a cubrir sus necesidades más urgentes.

Foto: Cruz Roja Panameña

Tras este proceso, las familias invirtieron en lo que estimaron necesario: alimentos, medicamentos, herramientas para reconstrucción o insumos escolares. 

“Ha sido una excelente ayuda la que nos han dado a la comunidad de Flores, incluyendo la emocional”, expresó Marisin Pimentel, afectada por las inundaciones. “Nos han orientado en temas que no conocíamos al momento de las inundaciones y la verdad les agradecemos de todo corazón. Si hay otra inundación, ya sabemos qué hay que hacer”. 

Más información sobre la asistencia en efectivo y cupones: Una herramienta clave en la acción humanitaria moderna que permite una respuesta rápida y flexible, capacita a las personas para tomar sus propias decisiones e impulsa las economías locales. 

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