Américas
Menos huracanes no significan menos riesgo: IFRC refuerza la preparación en América Latina y el Caribe
Ciudad de Panamá, 1 de junio — Aunque los pronósticos apuntan a una temporada de huracanes por debajo del promedio en el océano Atlántico, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) recordó hoy que se prevé una alta actividad ciclónica en el Pacífico oriental. La organización llamó a mantener la inversión en preparación, acción anticipatoria y sistemas de alerta temprana en más de 25 países2 de América Central, América del Norte y el Caribe expuestos a ciclones tropicales.Para la temporada 2026 en la cuenca atlántica, que va del 1 de junio al 30 de noviembre, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) prevé, con 55 por ciento de probabilidad, una actividad ciclónica por debajo del promedio histórico de 14 tormentas con nombre y siete huracanes.Este año, apunta NOAA, habría entre ocho y 14 tormentas nombradas. De estas, entre tres y seis se convertirían en huracanes, incluyendo entre uno y tres huracanes mayores, es decir, de categoría tres o superior. En contraste, la agencia prevé, con un 70 por ciento de probabilidad, una temporada más activa en el océano Pacífico oriental, donde pronostica entre 15 y 22 tormentas con nombre, de las cuales entre nueve y 14 se convertirían en huracanes, y entre cinco y nueve de ellos en huracanes mayores.“Lo repetiremos una y otra vez: una tormenta basta para destruir comunidades, colapsar servicios públicos y desplazar y poner en peligro a cientos de miles de personas”, afirmó Cristian Torres, director regional adjunto de la IFRC para las Américas. “Los pronósticos son críticos para que actuemos antes de que los desastres sucedan, pero además de saber cuántas tormentas habrá, es indispensable reducir la vulnerabilidad de las personas, ampliar la cobertura de los sistemas de alerta temprana, y desarrollar, financiar y probar protocolos interinstitucionales que las protejan de las múltiples amenazas a las que están expuestas”, añadió.Como parte de su compromiso con la preparación, la IFRC ya tiene almacenada en Panamá, Santo Domingo y otros puntos estratégicos de la región suficiente ayuda humanitaria para asistir de forma inmediata a hasta 60.000 personas afectadas por una emergencia de gran magnitud. El stock incluye kits de higiene y de cocina, mosquiteros, lonas, herramientas de limpieza y construcción, lámparas solares, plantas potabilizadoras e insumos para la purificación de agua, entre otros.Consciente de que movilizar la ayuda humanitaria en tiempo récord requiere la participación, el conocimiento y la colaboración de múltiples actores, la IFRC apuesta también por los simulacros como una herramienta crítica para poner a prueba los mecanismos y protocolos de respuesta a crisis y desastres.El más reciente, celebrado en mayo pasado, tuvo como objetivo medir y mejorar los tiempos de movilización, los procesos aduaneros y la capacidad de respuesta interinstitucional de El Salvador, Guatemala y Honduras ante posibles inundaciones provocadas por huracanes. El ejercicio de simulación consistió en movilizar, a través de esos tres países, equipos especializados en agua, saneamiento e higiene (WASH) de la Cruz Roja. En esta iniciativa participaron los entes rectores de protección civil, las autoridades de aduanas y relaciones exteriores y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja. Apoyado por la Cruz Roja Alemana y fondos humanitarios de la Unión Europea, el simulacro se enmarcó en el Mecanismo Regional de Asistencia Humanitaria Internacional, el instrumento del Sistema de la Integración Centroamericana para organizar, facilitar y articular la asistencia humanitaria en sus países miembros.Otra de las acciones de preparación impulsadas por la IFRC ante la temporada de huracanes es la adopción de protocolos de acción anticipatoria. Estos protocolos agrupan medidas previamente acordadas entre las comunidades, las autoridades y la Cruz Roja, que se activan cuando se alcanzan determinados umbrales de riesgo. Dependiendo del contexto, estas acciones pueden incluir transferencias de efectivo antes de la emergencia para proteger viviendas y medios de vida, el traslado de bienes esenciales, el refuerzo de infraestructuras críticas o la evacuación de personas en situación de mayor vulnerabilidad.Cuando estos sistemas funcionan, las comunidades reciben alertas oportunas, las autoridades cuentan con más tiempo para coordinar evacuaciones y los equipos humanitarios pueden movilizar ayuda antes de que ocurra el impacto. Actualmente, la IFRC tiene, sólo en Centroamérica, cinco protocolos de acción temprana ante inundaciones y tormentas tropicales que cuentan con apoyo financiero de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF).“El preposicionamiento de ayuda humanitaria, los simulacros y los protocolos de acción anticipatoria permiten proteger vidas, reducir pérdidas económicas y acelerar la recuperación tras el desastre”, explicó Torres. “Pero las normas también pueden salvar vidas y construir resiliencia comunitaria, por eso hacemos un llamado a todos los países de la región a impulsar el tratado internacional para la protección de las personas en situaciones de desastre, que se encuentra en consulta en las Naciones Unidas”.Este tratado busca que la protección de las personas expuestas a desastres o afectadas por ellos no dependa del azar, sino de compromisos claros y acciones coordinadas. Su aprobación, prevista para 2027, facilitaría la cooperación internacional y reduciría los obstáculos que pueden retrasar la llegada de la ayuda. Además, mejoraría las condiciones para que las Sociedades de la Cruz Roja, como auxiliares de los Estados, sigan asistiendo a las personas en mayor vulnerabilidad: mujeres, niñas, personas mayores, personas en situación de movilidad o con discapacidad y comunidades afectadas por la violencia y la pobreza.Esta temporada, marcada por la influencia del fenómeno de El Niño, ilustra cómo el riesgo puede desplazarse y adoptar distintas formas a lo largo del continente. Mientras Granada, San Vicente y las Granadinas, Barbados, Jamaica, Cuba, Haití y República Dominicana continúan recuperándose de los huracanes Beryl, Óscar, Rafael y Melissa, otras regiones enfrentan amenazas diferentes. El corredor seco centroamericano, parte de Chile y zonas de la región andina se preparan para posibles sequías, mientras que Argentina, Brasil y Uruguay anticipan lluvias intensas e inundaciones. En estos países los equipos locales de la Cruz Roja ya están preparando a las comunidades.En este marco, donde los riesgos climáticos, sanitarios y sociales se acumulan y se superponen con creciente frecuencia, la IFRC hace un llamado a invertir sin dilación en medidas que permitan a los Estados, las comunidades y a la propia Cruz Roja proteger mejor a la población frente a escenarios multiamenaza. Porque, como se recalcó en la XXIII Conferencia Pre-Huracanes y de Amanezas Recurrentes de la IFRC, cuando los riesgos se acumulan, la diferencia entre una amenaza y una crisis humanitaria suele definirse antes del impacto. Está en el nivel de preparación existente y en la capacidad de actuar antes de que ocurra el desastre.Para más información: [email protected] Panamá: Susana Arroyo +50769993199En Ginebra: Paolo Cravero +41 79 894 83 96
"El Niño" 2026: ¿Cómo nos preparamos para sus efectos en América Latina y el Caribe?
El fenómeno "El Niño" ya está en fase activa. Las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico central y tropical han superado ya el umbral de 0,5 °C por encima de la media establecida para definir un fenómeno de "El Niño".Además, los vientos sobre el Pacífico ecuatorial han comenzado a cambiar su dirección, llevando las aguas cálidas hacia Sudamérica, lo que indica que la atmósfera está respondiendo al calentamiento del océano. Cuando esto ocurre, se confirma oficialmente la presencia de “El Niño”.Cada fenómeno "El Niño" es único y se comporta de forma distinta, pero los registros históricos indican que su activación conlleva un aumento del riesgo de sequías severas en Centroamérica y de lluvias torrenciales en el Cono Sur. En este contexto, la acción anticipatoria y la preparación ante desastres son nuestras mejores herramientas para hacer frente a este fenómeno.A partir de una conversación entre Juan Bazo, meteorólogo del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Estefany Jiménez, Oficial de Comunicación para IFRC en las Américas, desglosamos la evidencia científica y las acciones necesarias para proteger a las comunidades más vulnerables ante este escenario multi-amenaza.1. ¿Por qué se habla de un "Súper Niño" este año?Para que se declare oficialmente el fenómeno "El Niño", basta con que la temperatura del Océano Pacífico suba 0.5°C por encima del estándar que marcan los registros históricos. Para este 2026, los pronósticos indican que hay un 63 % de probabilidades de que se trate de un "Niño" fuerte, es decir, que las temperaturas de la superficie del mar superen los 2,0 °C en la región del Pacífico.Estos valores esperados son los que ha llevado a que se utilicen calificativos como el "Súper Niño" o, como ocurrió en 2015, el "Niño Godzilla", para referirse a un "Niño" fuerte. La transición desde condiciones de enfriamiento ("La Niña") hacia un calentamiento extremo ha sido mucho más veloz de lo habitual, lo que obliga a las organizaciones humanitarias, como la IFRC, a escalar sus niveles de preparación de manera inmediata.2. ¿Cómo impacta "El Niño" fuerte a Centroamérica y el Caribe?"El Niño" no se comporta igual en todo el continente. Una de las mayores preocupaciones para la región norte del continente es la supresión de la actividad lluviosa. En Centroamérica y el Caribe, "El Niño" se manifiesta mediante una reducción significativa en los acumulados de agua. Esto no implica una ausencia total de lluvias, sino un patrón irregular donde las precipitaciones son insuficientes para sostener los ciclos agrícolas tradicionales.Una de las regiones donde el impacto es particularmente severo, es en el Corredor Seco centroamericano, donde el déficit hídrico prolongado amenaza directamente la seguridad alimentaria y los medios de vida de miles de familias. La escasez de agua no solo afecta los cultivos, sino que también incrementa los riesgos de salud pública relacionados con el acceso a agua segura y la higiene.3. ¿Qué efectos se esperan de "El Niño" fuerte en Sudamérica? A diferencia de lo que ocurre en el norte, "El Niño" genera un efecto opuesto en el Cono Sur del continente. Mientras que países como Colombia, Venezuela y el norte de Brasil enfrentan condiciones más secas y riesgos de incendios forestales, regiones en el sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile deben prepararse para precipitaciones por encima del promedio.Este contraste geográfico dentro de un mismo continente exige que la Cruz Roja y sus socios implementen estrategias diferenciadas. 4. ¿Cuál es el pronóstico para la temporada de huracanes bajo "El Niño" 2026?Históricamente, existe una correlación directa entre la presencia de un fenómeno de "El Niño" fuerte y una disminución en la frecuencia e intensidad de los ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico.Por el contrario, en el Pacífico, donde también hay huracanes, el aumento de la temperatura del mar sumado a los cambios en el comportamiento del viento que trae "El Niño", genera condiciones más favorables para la formación de tormentas.Este año, los pronósticos indican que el Atlántico tendrá una actividad ciclónica por debajo del promedio histórico de 14 tormentas con nombre y siete huracanes. Mientras que para el Pacífico los pronósticos preveen entre 15 y 22 tormentas con nombre, de las cuales entre nueve y 14 se convertirían en huracanes, y entre cinco y nueve de ellos en huracanes mayores.Sea cual sea el pronóstico, la evidencia demuestra que basta con que una tormenta tropical logre desarrollarse y tocar tierra para devastar comunidades enteras. La experiencia y el conocimiento acumulados por la Cruz Roja tras décadas de acompañamiento a las comunidades expuestas a huracanes han dejado claro que lo más eficiente, efectivo y ético es invertir en iniciativas de preparación y acción temprana para proteger a más comunidades y sus medios de vida.El Centro del Clima también monitorea los efectos de "El Niño" fuerte en otras regiones. En África, la mirada está puesta sobre un posible efecto de dipolo, con condiciones más secas en el norte y más húmedas en el sur. En Asia, sobre todo en el sur, los efectos de "El Niño" se vinculan a otro posible evento climático: la oscilación del Océano Índico, que también se mide por el aumento de la temperatura del mar y modula mucho el clima en la zona y en África. Si estos dos eventos coinciden, pueden generar menos tormentas tropicales en todo el Océano Índico y más sequías en algunas zonas del sur de Asia.5. ¿Cómo nos preparamos para los impactos de "El Niño"?La estrategia principal de la red de la Cruz Roja frente a este fenómeno es la Acción Anticipatoria, que se refiere a cualquier acción realizada antes de que ocurra una crisis, con el objetivo de prevenir o reducir los impactos potenciales del desastre.El Centro del Clima trabaja junto a las Sociedades Nacionales en la actualización de los Protocolos de Acción Temprana, los cuales permiten liberar financiamiento de emergencia de forma inmediata cuando se alcanzan ciertos umbrales científicos.En la región de América, ya se han activado tres Protocolos de Acción Temprana. Los equipos de la Cruz Roja de El Salvador, Guatemala y Colombia han puesto en marcha sus protocolos de acción temprana para proteger a más de 22.000 personas ante las primeras señales de sequía.El Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) cuenta con 1,2 millones de francos suizos (CHF) —cerca de 1,5 millones de dólares estadounidenses— para la acción temprana ante la sequía en los tres países. Ese financiamiento no se asigna de una sola vez: se libera de forma escalonada, a medida que los pronósticos alcanzan los umbrales de riesgo acordados de antemano entre las comunidades, las autoridades y la Cruz Roja, de modo que cada tramo de la ayuda se movilice justo antes del impacto y no después.Los recursos del IFRC-DREF permitirán asistir a 10.000 personas en los departamentos de Morazán y La Unión, en El Salvador; a otras 10.000 en municipios del Corredor Seco de Guatemala, como Chiquimula, Jalapa y Quetzaltenango; y a 2.400 en los departamentos colombianos de Tolima y Cesar.A las familias en situación de mayor vulnerabilidad, la Cruz Roja las apoyará mediante transferencias monetarias para resguardar alimentos, conseguir combustible y cubrir necesidades básicas sin descapitalizarse. También, les brindarán agua potable cuando las fuentes empiecen a escasear, insumos para cuidar cultivos y ganado, y capacitaciones en prácticas agrícolas adaptativas, higiene y prevención de enfermedades por calor.Para los países que aún no cuentan con estos protocolos formales, la red de la IFRC ofrece herramientas de asistencia técnica y acceso al Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF) para eventos inminentes. El objetivo es anticipar los riesgos y fortalecer la preparación, utilizando la evidencia científica para proteger hogares, asegurar una asistencia humanitaria efectiva, y cuidar la salud de las comunidades antes de que los efectos de "El Niño" alcancen su punto máximo.¿Dónde puedo encontrar más información?Nuestra página Alerta temprana, acción tempranaSitio web del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna RojaSitio web del Centro de AnticipaciónPilar de Anticipación del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC
IFRC y CEPREDENAC renuevan su alianza para fortalecer la anticipación, preparación y respuesta a desastres en Centroamérica y República Dominicana
Ciudad de Panamá, 18 de marzo — En el marco del VIII Foro Regional de la Política Centroamericana de la Gestión Integral de Riesgo de Desastres, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC) renovaron su Memorando de Entendimiento por un periodo de cinco años, con el objetivo de fortalecer la capacidad de la región para anticipar riesgos, prepararse mejor y responder de manera más efectiva ante desastres cada vez más complejos.El acuerdo prioriza áreas clave como la acción anticipatoria, los sistemas de alerta temprana, la salud en emergencias, la movilidad humana y el fortalecimiento de capacidades institucionales y comunitarias. También impulsa el intercambio de conocimientos, la formación técnica, el desarrollo de herramientas conjuntas y la movilización de recursos para sostener estas acciones.“En un contexto de riesgos crecientes, donde los desastres son más intensos y frecuentes y los recursos más limitados, este memorando permite alinear políticas, capacidades e instrumentos para que la preparación, la acción temprana y la respuesta protejan a las comunidades y las hagan más resilientes”, afirmó Loyce Pace, directora de la IFRC para América. “Los riesgos que enfrenta esta región son inmensos, pero también lo es nuestra capacidad colectiva de anticiparlos y enfrentarlos cuando trabajamos juntos”.A través de esta renovación, ambas organizaciones buscan articular esfuerzos para fortalecer la gestión integral del riesgo de desastres y su vínculo con el cambio climático, promoviendo una acción más coordinada entre lo local, lo nacional y lo regional."La coordinación local, nacional y regional entre la Cruz Roja y los entes rectores de gestión integral del riesgo y protección civil de la región es clave para enfrentar riesgos que no reconocen fronteras. La firma de este Memorando pone en valor la confianza mutua, compromiso institucional y la visión estratégica compartida sobre la resiliencia en Centroamérica y República Dominicana", señaló Ing. Alejandro Picado, Presidente Pro Tempore de CEPREDENAC.La colaboración entre IFRC y CEPREDENAC permite conectar el mandato público de los Estados con la acción humanitaria de base comunitaria, aprovechando la presencia territorial y el voluntariado de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja para llegar de manera más efectiva a las poblaciones en mayor situación de vulnerabilidad.En un panorama marcado por la reducción de la cooperación internacional para la asistencia humanitaria, el aumento de los riesgos climáticos y la creciente complejidad de las crisis, esta cooperación busca no solo mejorar la respuesta, sino también reducir el impacto de los desastres y fortalecer la resiliencia de las comunidades a largo plazo.El acuerdo da continuidad a una cooperación iniciada en 2017 y establece una base más estructurada, predecible y sostenida para la acción conjunta entre los sistemas de protección civil de los Estados y la red humanitaria de la Cruz Roja.Documentos disponibles para descargar:Memorando de Entendimiento IFRC-CEPREDENAC | IFRCAcuerdo Conjunto del Consejo de Representantes del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC) y de la IFRC | IFRCDeclaratoria del VIII Foro Consultivo Regional de la PCGIR “Resiliencia en acción” | IFRCPara más información:CEPREDENAC:Ana Isabel Valdés, +502 45745517IFRC:Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199
Ocho acciones de la red de la Cruz Roja en América para proteger a mujeres y niñas afectadas por crisis y desastres
Alianza por la Amazonía: la IFRC y TNC presentan un compromiso de 10 años para fortalecer la resiliencia de las comunidades y la adaptación al clima
Belém do Pará/Ciudad de Panamá/Ginebra, 15 de noviembre. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y The Nature Conservancy (TNC) presentaron el programa decenal (2025-2035) de la Alianza para la Amazonía, centrado en la reducción del riesgo de desastres y la resiliencia climática mediante la implementación de soluciones basadas en la naturaleza en toda la selva amazónica.Durante un evento conjunto en la COP30 en Brasil, las dos organizaciones hicieron un llamado para recaudar los primeros 10 millones de francos suizos (aproximadamente 12 millones de dólares estadounidenses) para poner en marcha la fase inicial de este programa, cuyo objetivo es fortalecer la resiliencia de las comunidades amazónicas amenazadas por incendios forestales, sequías, inundaciones, temperaturas extremas, complejidades socioeconómicas y desplazamientos, combinando la acción humanitaria y la ciencia medioambiental para proteger tanto a las personas como a la naturaleza.Creada hace casi un año, la Alianza por la Amazonía es un esfuerzo colectivo a largo plazo que reúne a comunidades, pueblos indígenas, gobiernos y organizaciones comprometidos con la protección de la Amazonía. Convocada por la IFRC como una red arraigada en la presencia local y el liderazgo regional, la Alianza une conocimientos, recursos y alianzas para construir una Amazonía más resiliente, sostenible e inclusiva, fomentando especialmente las alianzas entre el sectores humanitario, medioambiental y de desarrollo.Durante el último año, la IFRC ha liderado una serie de Diálogos de Sistemas de Conocimiento Amazónico en Bolivia y Colombia, que han reunido a cientos de liderazgos comunitarios, científicos y equipos de la Cruz Roja para diseñar conjuntamente soluciones lideradas a nivel local. Estos diálogos, junto con los análisis conjuntos realizados con organizaciones expertas, como TNC, han servido de base para un nuevo marco de programas regionales y proyectos piloto centrados en la restauración de los ecosistemas, la agricultura climáticamente inteligente y la salud comunitaria."La Alianza para la Amazonía encarna el espíritu de humanidad, confianza y localización de la Cruz Roja", afirmó Loyce Pace, directora regional de la IFRC para las Américas. "Junto con nuestros socios, nos estamos movilizando para proteger a las comunidades que se enfrentan a incendios forestales, sequías, inundaciones y desplazamientos climáticos. Nuestro objetivo no es solo anticiparnos y responder a los desastres y las crisis de salud, sino también ayudar a las personas a prosperar en medio de un clima cambiante".La Alianza por la Amazonía se estructura en torno a tres pilares estratégicos que guían su acción a largo plazo e incorporan la adaptación dirigida localmente. El primero se centra en la gestión de riesgos y la acción climática anticipatoria, haciendo hincapié en la preparación local, la gobernanza local inclusiva y los sistemas de alerta temprana eficaces. El segundo se centra en los medios de vida sostenibles y resilientes, apoyando las soluciones basadas en la naturaleza, las economías verdes y la soberanía alimentaria. El tercer pilar promueve la salud integral y el bienestar de la comunidad, conectando la salud física, mental y espiritual con la gestión ambiental."Esta alianza reúne lo mejor de la acción humanitaria y de desarrollo con la ciencia ambiental para apoyar a quienes protegen la Amazonía cada día", afirmó Clare Shakya, directora general de Clima Global de The Nature Conservancy (TNC). "Mediante la restauración de los ecosistemas, el fortalecimiento del liderazgo comunitario, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza y la lucha contra las desigualdades estructurales en los sistemas de financiación de la adaptación, la Alianza puede ayudar a las comunidades amazónicas a adaptarse y prosperar, al tiempo que protege su biodiversidad y los sistemas climáticos de los que todos dependemos".Se invita a las organizaciones, gobiernos, empresas y pueblos y comunidades indígenas interesados en contribuir a esta iniciativa a unirse a la Alianza y colaborar en la promoción de la resiliencia climática y las acciones humanitarias y de desarrollo en toda la Amazonía.Con la participación activa de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de los nueve países amazónicos, en colaboración con TNC y otros actores que trabajan en áreas clave de la cuenca, la Alianza busca llegar a 4 millones de personas durante la próxima década. Su enfoque se centra en el liderazgo local, el diálogo intercultural y las alianzas a largo plazo, ingredientes clave para abordar uno de los retos humanitarios y medioambientales más complejos de nuestro tiempo.Para obtener más información y concertar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Panamá: María Victoria Langman, +507 6550 1090En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367
Cuba: la IFRC lanza un llamamiento de emergencia en apoyo a 100.000 personas afectadas por el huracán Melissa y ante un posible aumento del brote de arbovirus
Ginebra/Ciudad de Panamá/La Habana, 30 de octubre de 2025 – La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un llamamiento de emergencia para recaudar 15 millones de francos suizos (USD18 millones) y reforzar las acciones de la Cruz Roja Cubana en la asistencia a 100.000 personas afectadas por el huracán Melissa y el actual brote de arbovirus.El llamamiento de la IFRC se implementará durante dos años y combinará tres ejes: respuesta humanitaria inmediata, recuperación temprana y resiliencia a largo plazo. El huracán Melissa, uno de los tres más intensos en la historia meteorológica de Cuba, tocó tierra en el sureste del país el 28 de octubre, afectando a más de 2,7 millones de personas en ocho provincias y agravando una emergencia de salud pública existente vinculada al brote de arbovirus.“Nuestros voluntarios estuvieron en primera línea desde antes del paso del huracán, apoyando evacuaciones preventivas, campañas de sensibilización y servicios de apoyo psicosocial; han rescatado a personas atrapadas por la crecida de los ríos y continúan auxiliando a quienes lo perdieron todo”, afirmó Carlos Pérez Díaz, presidente ejecutivo de la Cruz Roja Cubana. “Ahora, nos concentraremos en la entrega de artículos de higiene y limpieza, y en la prestación de servicios de salud y apoyo psicosocial para las familias afectadas”.“Este llamamiento de emergencia es esencial para recaudar los fondos necesarios para ayudar al pueblo cubano” dijo Jagan Chapagain, Secretario General de la IFRC. “El huracán Melissa dejó una devastación inmensa a su paso. Tomará meses, quizá años, que las personas reconstruyan sus vidas”.Antes de la llegada del huracán, la Cruz Roja Cubana había preposicionado y enviado desde La Habana 1.000 kits familiares de emergencia a almacenes en el oriente del país, para asegurar que la ayuda estuviera cerca de las comunidades más propensas a ser afectadas. Estos kits —que incluyen artículos esenciales como suministros de higiene, frazadas y utensilios de cocina— están listos para su rápida distribución entre las familias afectadas, tan pronto como las condiciones lo permitan.El llamamiento de emergencia de la IFRC apoyará a 100.000 mediante una respuesta que combine auxilio inmediato y recuperación temprana. A las familias cuyas viviendas fueron dañadas o destruidas se les proporcionarán kits de herramientas, colchones, frazadas, utensilios de cocina y lámparas solares para mejorar sus condiciones de vida.Con los recursos recaudados, la Cruz Roja también buscará prevenir y reducir la transmisión de enfermedades asociadas al impacto del huracán y al brote de arbovirus que enfrenta simultáneamente el país y que incluye los virus del dengue, oropouche y chikungunya.La Cruz Roja trabajará estrechamente con el Ministerio de Salud Pública para fortalecer la vigilancia epidemiológica, garantizar el acceso a agua y saneamiento seguros, y restablecer servicios esenciales de salud mediante unidades móviles y auxiliares. Las medidas de salud ambiental —como la eliminación de desechos, la limpieza de sistemas de agua y las campañas de control vectorial— contribuirán a reducir los impactos secundarios y a proteger a las comunidades.La Cruz Roja también priorizará el tratamiento del agua a nivel doméstico y la promoción de la higiene, así como la distribución de kits de potabilización y de suministros de higiene, y la rehabilitación de sistemas comunitarios de agua. La instalación de bombas de agua solares o por gravedad garantizará el acceso continuo a agua segura en zonas donde el suministro eléctrico sigue siendo inestable.A medida que las condiciones lo permitan, la operación pasará a una fase de reconstrucción y recuperación resiliente al clima, apoyando la reparación y reconstrucción de viviendas mediante kits de techado, herramientas y capacitación en técnicas de construcción seguras y sostenibles.El huracán Melissa ha golpeado comunidades que se recuperaban de paso del huracán Oscar en 2024, que afectó gravemente muchas de las mismas provincias ahora golpeadas por Melissa. Las viviendas e infraestructuras aún estaban en reparación cuando este nuevo desastre las volvió a impactar, dejando a las familias con poco tiempo para recuperarse.“Durante décadas, la IFRC ha trabajado de la mano con la Cruz Roja Cubana y su calificada red de voluntarios, respondiendo con efectividad a huracanes como Ian, Sandy y Óscar —y ahora Melissa—, siempre protegiendo vidas y medios de subsistencia, con la misma comunidad”, afirmó Loyce Pace, directora regional de la IFRC para las Américas. “Nuestro llamamiento se basa en esa experiencia compartida, en una asociación cimentada en la confianza, la humanidad y la determinación de ayudar donde más se necesita”.Para más información o solicitudes de entrevista, contactar: [email protected] Panamá:Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199María Victoria Langman, +507 6550-1090En Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367Nora Peter, +36 70 953 7709
5 cosas que necesitas saber sobre huracanes y tormentas
En América, la temporada de huracanes del Atlántico 2025 sigue activa.Especialistas en meteorología, gestión de desastres,autoridades públicas y millones de personas que viven en el Caribe tienen la mirada puesta en el huracán Melissa, la tormenta número 13 del año, que -de momento- avanza lentamente hacia Jamaica.Este año se han formado 13 tormentas con nombre de las posibles 19 que estaban pronosticadas. De esas, cuatro alcanzaron la categoría 1 o 2, y tres se convirtieron en huracán mayor, es decir, de categoría 3 o superior.Pero, cuánto sabemos realmente de las tormentas y huracanes, cómo se forman, cuáles son sus características, y cómo podemos prepararnos. A continuación, contestamos cinco de las preguntas más comunes sobre las tormentas y huracanes:️1. ¿Cuál es la diferencia entre una tormenta tropical y un huracán?Ambos fenómenos son parte del mismo sistema, el ciclón tropical, que se define como un sistema de baja presión que gira en sentido antihorario en el hemisferio norte y en sentido horario en el hemisferio sur.Lo que varía es la intensidad. Una tormenta tropical alcanza vientos entre 63 y 118 km/h, mientras que un huracán supera los 119 km/h.Estos fenómenos tienen diferentes nombres según el lugar dónde se desarrollan:Ciclones: cuando se producen en aguas del sudeste asiático y el océano Índico.Tifones cuando se producen en aguas del este de Asia y el Pacífico.Huracanes: cuando se producen en el Atlántico, el golfo de México o el mar Caribe.Cada tipo está asociado a una estación que puede durar hasta siete meses al año.No hace falta que se forme un huracán de categoría mayor para poner en peligro la vida de la gente. La lluvia y los vientos provocados por una sola tormenta son suficientes para representar una amenaza para la salud, el bienestar e incluso la sobrevivencia de las personas, especialmente en comunidades donde la crisis climática, la pobreza, la desinformación o desastres previos aumentan las condiciones vulnerables de la población.En 2024, las tormentas se clasificaron como el segundo tipo de desastre más frecuente en todo el mundo, registrado en la base de datos EM-DAT, que afectó a 29,5 millones de personas a nivel mundial.En América, debido a una combinación de factores geográficos, climáticos, políticos y socioeconómicos, la vulnerabilidad es especialmente grave en países como Haití, Cuba, Venezuela, República Dominicana, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Bahamas y Antigua y Barbuda.Los países afectados por el huracán Beryl en 2024, como Barbados, Granada, Jamaica y San Vicente y las Granadinas, también entraron en la temporada 2025 en medio de los esfuerzos de recuperación en curso.2 ¿Cómo se forman las tormentas y huracanes?Se forman sobre el mar. Para que este fenómeno suceda, el agua del océano debe estar cálida, por encima de 26 °C. Cuando el aire caliente y húmedo asciende, el vapor libera calor, que refuerza el sistema y lo hace crecer; y si la humedad y el viento son favorables, el sistema crece hasta convertirse en un huracán.En el centro del huracán se forma un ojo, y una aparente calma. Mientras tanto, alrededor se forman nubes densas y vientos intensos que se conocen como la pared del ojo. Las nubes que giran en espiral descargan grandes cantidades de agua que pueden provocar inundaciones y deslizamientos de tierra.Los huracanes se desplazan impulsados por el viento, siguiendo trayectorias que pueden variar según la dirección y la velocidad de las corrientes en distintos niveles de la atmósfera. Al tocar tierra, los huracanes pierden el calor del océano, que es su fuente de energía, y comienzan a debilitarse.También debemos prestar atención a la rapidez con la que se intensifican. La intensificación rápida se da cuando hay un aumento de la velocidad del viento de 35mph o más en 24 horas, se ha vuelto más común debido al aumento de la temperatura del océano provocado por el cambio climático. Este fortalecimiento repentino deja poco tiempo para prepararse, lo que aumenta el riesgo de daños catastróficos y pérdida de vidas. Entre los ejemplos más notables se encuentra el huracán Otis en 2023, que pasó de ser una tormenta tropical a un huracán de categoría 5 en menos de un día antes de azotar la costa pacífica de México.3. ¿Por qué las tormentas y huracanes tienen nombre?Los nombres se usan para identificar cada tormenta de forma fácil. Nombrar las tormentas es la forma más rápida de comunicar las alertas y preparar a la población.La Organización Meteorológica Mundial tiene listas de nombres que se reutilizan cada seis años. Las listas se construyen en orden alfabético, alternando entre nombres de hombres y mujeres. Cuando un huracán causa mucha destrucción, entonces su nombre se retira.Los nombres facilitan el seguimiento y el análisis de cada tormenta en particular, especialmente cuando hay varias activas al mismo tiempo. También facilitan el registro histórico y ayudan a evitar confusiones entre el personal de meteorología, los medios de comunicación, las instituciones de respuesta a emergencias y la población en general.Cuando se hacen las listas de los nombres, se tienen en cuenta ciertos factores:Que sean cortos.Que sean fáciles de pronunciar.Que tengan un significado adecuado en diferentes idiomas.Que sean únicos: no se pueden utilizar los mismos nombres en otras regiones.4. ¿Qué tan predecibles son los huracanes?Los pronósticos meteorológicos permiten anticipar la llegada de tormentas y huracanes y prepararnos antes de que ocurran los desastres.La tecnología nos permite seguir de cerca la trayectoria y la velocidad con la que se desplazan sobre el mar. El huracán Melissa, por ejemplo, se mueve lentamente, y ese movimiento lento implica un peligro máximo. Entre más lento avance una tormenta o huracán, más prolongado será el período en el que las comunidades a su paso sufran fuertes ráfagas de viento y lluvias torrenciales. En lugar de unas horas, estas condiciones podrían mantenerse por días, provocando inundaciones o deslaves. Por eso, el tiempo es fundamental para que las comunidades completen los preparativos antes de que las condiciones se deterioren. Es importante combinar los pronósticos con el análisis de riesgos para tomar medidas tempranas antes de los huracanes, en lugar de simplemente responder a los eventos.La Cruz Roja, los gobiernos, las comunidades y otros actores humanitarios pueden actuar antes de que ocurra un desastre implementando sistemas de alerta temprana, protocolos de evacuación y simulacros, o ubicando la ayuda humanitaria en lugares estratégicos para garantizar una entrega rápida a las zonas afectadas durante una emergencia.Este enfoque nos permite anticiparnos a los desastres, minimizar su impacto y prevenir el sufrimiento, la pérdida de vidas y medios de subsistencia.5. ¿Qué debo hacer antes, durante y después de un huracán?Antes de que inicie la temporada de huracanes, es fundamental conocer los riesgos del lugar donde vive y elaborar un plan familiar y comunitario de evacuación. Se deben identificar los refugios más cercanos, definir rutas seguras y asegurarse de que todos los miembros del hogar sepan qué hacer en caso de emergencia. Para reforzar la estructura de su vivienda: asegúrese de que el techo esté bien fijado, instale contraventanas, limpie las canaletas y pode las ramas que puedan caer. Además, prepare provisiones como agua potable, alimentos no perecederos, linternas, medicinas y un botiquín de primeros auxilios. Rellene los tanques de combustible de los vehículos antes de que estén medio vacíos, en caso de que necesite evacuar.Una vez que se active una alerta o aviso de huracán, prepárese para evacuar si así se lo indican las autoridades locales. Asegure los documentos importantes en bolsas impermeables y coloquelos objetos de valor en lugares altos.Durante el huracán, infórmese por medios oficiales y siga las indicaciones de las autoridades. Si permanece en casa, refuerce puertas y ventanas, manténgase lejos de ellas y busque resguardo en una habitación interior sin ventanas. Ubique a las mascotas dentro, desconecte los electrodomésticos pequeños y, si se le indica, corte los suministros de electricidad, gas y agua.No se deje engañar por la calma del ojo del huracán: permanezca a salvo hasta que las autoridades confirmen que el peligro ha pasado.Después del huracán, revise si hay personas heridas y brinde primeros auxilios sin mover a personas gravemente lesionadas, salvo que estén en riesgo. Evite los edificios dañados y los cables eléctricos caídos, ya que pueden causar electrocución. No consuma agua ni alimentos que puedan estar contaminados, y mantenga una buena higiene. Apoye a sus vecinos y participe en las labores de limpieza y recuperación solo cuando sea seguro hacerlo. Infórmese sobre nuevas alertas o riesgos secundarios, como inundaciones o deslizamientos de tierra.
Cuba: Huracán Melissa
El huracán Melissa, una de las tormentas más poderosas jamás registradas en el Caribe, ha devastado el este de Cuba con lluvias torrenciales, inundaciones masivas y vientos de hasta 295 km/h. Se han derrumbado viviendas, hay comunidades aisladas y cientos de miles de personas han perdido el acceso al agua potable y la electricidad. Mientras tanto, un brote de arbovirus agrava los riesgos para la salud. La Cruz Roja Cubana está proporcionando refugio de emergencia, agua potable, atención en salud y apoyo psicosocial, al mismo tiempo que trabaja para prevenir la propagación de enfermedades infecciosas. Se necesita ayuda urgente para llegar a más familias. Done ahora para ayudar a la Cruz Roja Cubana a proporcionar asistencia vital.
Jamaica: Huracán Melissa
El huracán Melissa, la tormenta más fuerte en la historia de Jamaica, ha devastado comunidades en toda la isla, con vientos de hasta 280 km/h, lluvias torrenciales y marejadas ciclónicas que han destruido viviendas, bloqueado carreteras y desplazado a miles de personas. Casi 1.9 millones de personas se han visto afectadas, y muchas familias siguen atrapadas o viviendo en refugios improvisados debido a las continuas inundaciones y deslizamientos de tierra. La Cruz Roja de Jamaica, con el apoyo de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, está proporcionando refugio de emergencia, alimentos, agua potable y asistencia en efectivo, pero se necesita ayuda urgente para llegar a más personas y ampliar los esfuerzos de recuperación. Su donación puede marcar la diferencia: done ahora para ayudar a las Sociedades de la Cruz Roja que están respondiendo a proporcionar asistencia vital.
Voces que abren camino: el liderazgo de las mujeres en la acción humanitaria
Incendios forestales en Chile: La Cruz Roja lidera una nueva forma de gestionar los incendios forestales, mucho antes de que se produzca la crisis
Marion Sandoval comenzó su carrera en la Cruz Roja Chilena hace 15 años como voluntaria, por lo que sabe cómo las crisis pueden cambiar radicalmente la vida de las personas. Ahora, como directora nacional de gestión del riesgo de desastres de la Cruz Roja Chilena, utiliza esa experiencia para ayudar a crear una nueva forma de gestionar las emergencias, una que comienza mucho antes de que se produzca la crisis.Tras varios años de devastadores incendios forestales en todo el país, la Cruz Roja Chilena involucró a numerosas comunidades para desarrollar lo que se conoce como un "Protocolo de Acción Temprana".Puede parecer algo técnico, pero el concepto básico es bastante sencillo: proporcionar a las personas las herramientas y los conocimientos que necesitan antes de que se produzca una crisis, para que puedan minimizar el impacto que los incendios u otras emergencias puedan tener en su comunidad. Queríamos saber más, así que hablamos con Marion Sandoval sobre este novedoso enfoque.¿Por qué la Cruz Roja Chilena desarrolló este Protocolo de Acción Temprana para incendios forestales?Durante los últimos 15 años, hemos tenido una recurrencia significativa de incendios forestales. Hemos pasado por megaincendios como el de 2017 que afectó a la región del Maule y que tuvo un impacto significativo en los hogares y también se cobró muchas vidas. Estas pérdidas se lamentan hasta el día de hoy.El problema es que muchas personas no tienen los conocimientos suficientes sobre el comportamiento del fuego y las medidas que deben tomar para mantenerse a salvo. Esto es especialmente crítico en comunidades situadas cerca de terrenos forestales, o donde operan empresas madereras y donde el riesgo de incendios forestales es alto.Por eso es esencial apoyar a estas comunidades, para que puedan comprender mejor cómo se comporta el fuego y cómo reducir su impacto y proteger sus vidas, sus pertenencias y sus medios de subsistencia.¿Cuáles son algunas de las acciones clave de los protocolos que ayudan a la población a adelantarse a los incendios?Una de las primeras es conocer su entorno, para saber dónde deben crear cortafuegos (zonas despejadas de árboles que pueden ralentizar o detener la propagación del fuego) y cómo y dónde evacuar de forma segura.Durante la primavera, por ejemplo, los campos cercanos a las viviendas están cubiertos de hierba o, cuando llega el verano, de plantaciones secas. Así que las casas están rodeadas de vegetación que se convierte en un verdadero factor de riesgo.Por eso, en la primera fase, entregamos un kit de cortafuegos que contiene herramientas para hacer zanjas o cortafuegos y limpiar las zonas que rodean sus casas. Junto con esto, la gente recibirá un kit de evacuación que incluye una mochila con artículos para protegerse del humo, además de un botiquín de primeros auxilios que contiene medicamentos para los ojos y artículos para proteger los pulmones y los ojos del humo y las partículas en suspensión. Todo ello irá acompañado de la formación de personas voluntarias y miembros de la comunidad. Lo que esperamos es animar a las comunidades a evacuar tan pronto como tengamos la declaración de lo que llamamos «el botón rojo», un sistema de alerta que activa la Corporación Forestal Nacional, basado en la monitorización en tiempo real del movimiento del incendio. La activación del botón rojo significa que es probable que la comunidad se vea expuesta, en dos o tres días, al impacto del incendio.Uno de los grandes problemas en Chile es que las comunidades a menudo no evacúan por miedo a perder sus pertenencias y sus hogares. Por lo tanto, en este caso, el Protocolo de Acción Temprana promueve evacuaciones seguras porque las personas se sienten más seguras de que sus pertenencias y sus hogares estarán protegidos.Esta protección también es fundamental para la recuperación posterior, ya que estos hogares son los que permiten a las personas disponer de electricidad, agua caliente, ducha, refrigerador o comida cocinada, cosas que también ayudan a prevenir enfermedades. Después de los incendios, las fuentes de agua de los bosques se pierden o se contaminan, lo que podría provocar enfermedades.Al mismo tiempo, las autoridades locales están animando a la gente a construir y mejorar sus hogares con materiales más sólidos y resistentes al fuego, como hormigón, ladrillos o bloques, en lugar de madera u otros materiales ligeros.De esta manera, también garantizamos la posterior recuperación de los medios de vida de las personas. Cuando se producen estos incendios, no solo se pierden las viviendas, sino también las plantaciones que las personas han creado para su consumo personal y para el alimento de los animales. Esto significa que también se pierden los subproductos como la leche, el queso, las aves de corral y los huevos, que las personas venden o consumen.Todo el trabajo que realizan en respuesta a los incendios forestales está relacionado con las altas temperaturas y las olas de calor. ¿Cómo se relacionan estos dos fenómenos?Es evidente que si tenemos incendios en una zona y una ola de calor al mismo tiempo, el impacto será mayor y, a su vez, el fuego avanzará más rápidamente. Por eso, ahora hemos empezado a revisar las olas de calor. También queremos avanzar en un protocolo para las olas de calor.Ahora estamos entrando en invierno, pero el verano pasado tuvimos una alerta por ola de calor casi una vez a la semana durante los meses de febrero, marzo e incluso diciembre. La dinámica de las olas de calor se da mucho en la parte sur de nuestro país y aquí, en las grandes ciudades, debido a los edificios.Por eso, también queremos buscar mensajes clave para nuestra comunidad y trabajar en la elaboración de recomendaciones que sean viables y previsibles. Por ejemplo, si tenemos olas de calor, está la cuestión de la hidratación, el uso de protector solar, caminar a la sombra, hacer deporte. Hay muchas recomendaciones que podríamos dar a nuestra comunidad para prevenir el impacto de las olas de calor.¿Hay alguna otra acción que esté llevando a cabo la Cruz Roja Chilena para prevenir incendios o amenazas relacionadas con temperaturas extremas?Tenemos un programa en el que las escuelas, las comunidades, los consejos vecinales y la propia comunidad conocen sus riesgos y pueden identificar las necesidades, no solo para incendios forestales y olas de calor, sino también para inundaciones, efectos de tsunamis, deslizamientos de tierra y otras emergencias.La clave en cualquier situación es estar preparados, tener planes de contingencia, tener planes de emergencia familiares, tener claro qué vamos a hacer cuando tengamos una ola de calor o cuando tengamos un incendio forestal o cualquier otro evento que nos pueda afectar.
Asistencia en efectivo en Costa Rica y Panamá: el caso de dos pueblos con el mismo nombre y una historia común de resiliencia, recuperación y solidaridad
Ana Grace Solís y Leonel Rodríguez viven a más de 800 kilómetros de distancia y no se conocen. Pero tienen algunas cosas interesantes en común.En primer lugar, ambos viven en pueblos llamados Bebedero, que, como su nombre indica, están situados a orillas de un río.En segundo lugar, ambos sufrieron las graves consecuencias provocadas por las intensas lluvias de la tormenta tropical Sara en noviembre de 2024, así como varios otros sistemas de baja presión que causaron inundaciones históricas en Centroamérica. Aunque las comunidades están muy separadas -una en la región del Pacífico Norte de Costa Rica y la otra en la provincia de Los Santos, Panamá- ambas se vieron duramente afectadas.Ese mes, más de 1.1 millones de personas vieron sus vidas en riesgo por las inundaciones, desbordamientos de ríos y deslizamientos de tierra traídos por fenómenos climáticos extremos.Fue un momento de mucho miedo.“Ya uno no sabe hasta dónde va a llegar el nivel del agua”, nos explicó Ana Grace, vecina de Bebedero, Costa Rica. “Antes mirábamos cómo subía y uno alzaba las cosas a ciertas alturas. Ahora, cada vez que hay inundaciones se pierden las cosas”.A lo largo del litoral Pacífico -desde Guanacaste y Puntarenas en Costa Rica, hasta Veraguas, Panamá Este y la comarca Ngäbe-Buglé en Panamá- comunidades enteras fueron evacuadas, quedaron incomunicadas y sufrieron graves pérdidas económicas.Afortunadamente, las dos localidades comparten otro punto en común: ambas contaron con el apoyo de equipos locales de la Cruz Roja antes, durante y después de la emergencia."Estamos agradecidos por lo mucho que nos apoyaron, porque lograron llegar a donde estábamos metidos y dar la ayuda que se necesitaba", comentó Leonel, el vecino de El Bebedero, en Panamá.Dos operaciones, un fondo: el IFRC-DREFEse apoyo llegó como parte del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), un recurso que financia la respuesta rápida a emergencias utilizando fondos ya aportados por donantes para casos de emergencia.Su respuesta incluyó atención en salud, acceso a agua limpia, protección de las personas en situación de mayor vulnerabilidad y una herramienta cada vez más valorada por su impacto positivo: las transferencias monetarias.La Cruz Roja Costarricense se propuso asistir a 7.500 personas, centrando la intervención en las provincias de Guanacaste y Puntarenas. De ellas, 4.000 recibieron transferencias monetarias, una estrategia que les permitió decidir por su cuenta cuáles de sus necesidades atender de forma prioritaria.Tras censos comunitarios que permitieron identificar los hogares más afectados, la Cruz Roja Costarricense organizó la entrega de tarjetas de débito en espacios seguros y accesibles, respetando siempre la dignidad y privacidad de las familias.“Darles ayuda monetaria es también permitir que la familia gestione sus propias necesidades de una forma más independiente, más autónoma, pero también más atinada a su propio contexto”, explicó Abigail López, coordinadora del IFRC-DREF para la emergencia en Costa Rica.Para Fidel Espinoza, paciente en diálisis evacuado durante la emergencia, el dinero permitió recuperar al menos parte de lo perdido. “Se me fueron la lavadora y los sillones, la mesa, la cocina. Ahora lo único que me queda es comprar la lavadora, porque la señora que me ayuda está lavando a mano”, relató.La respuesta humanitaria de la Cruz Roja también incluyó ferias de salud para promover la higiene, el manejo de residuos post-inundación y la prevención de enfermedades. Además, se distribuyeron kits de limpieza, garrafones para almacenar agua potable y repelente, y así reforzar la capacidad de las comunidades para prevenir nuevas crisis sanitarias.Por su parte, la Cruz Roja Panameña logró asistir a 2.500 personas gracias a una operación estructurada de la misma forma que la de la Cruz Roja Costarricense.El proceso para entregar la asistencia monetaria fue participativo: se realizaron evaluaciones socioeconómicas, se validaron los datos de los hogares, se organizaron jornadas de entrega de tarjetas de débito y se brindaron consejos sobre el uso seguro del dinero. Durante la distribución, los niños y niñas participaron en actividades de salud mental.Tras este proceso, las familias invirtieron en lo que estimaron necesario: alimentos, medicamentos, herramientas para reconstrucción o insumos escolares.“Ha sido una excelente ayuda la que nos han dado a la comunidad de Flores, incluyendo la emocional”, expresó Marisin Pimentel, afectada por las inundaciones. “Nos han orientado en temas que no conocíamos al momento de las inundaciones y la verdad les agradecemos de todo corazón. Si hay otra inundación, ya sabemos qué hay que hacer”.Más información sobre la asistencia en efectivo y cupones: Una herramienta clave en la acción humanitaria moderna que permite una respuesta rápida y flexible, capacita a las personas para tomar sus propias decisiones e impulsa las economías locales.Enfoque de la IFRC para la asistencia en efectivo y cuponesDignidad, diversidad y deseo: Efectivo y cupones como asistencia humanitaria a migrantes (en inglés)Belice: Tras una temporada de sequía e incendios que arrasaron las tierras de cultivo, la Cruz Roja ayuda a agricultores a plantar las semillas de la recuperación
Desde los Andes hasta la Amazonía, grandes impactos climáticos perduran mucho más que los titulares.
Escrito y publicado por el Centro del ClimaLa desaparición de glaciares, huracanes e incendios forestales sin precedentes, sequías e inundaciones, "desde los Andes hasta el Amazonas", marcaron el paisaje socioeconómico de América Latina y el Caribe el año pasado, infligiendo graves daños mucho después de que desaparezcan los titulares, según la Organización Meteorológica Mundial.El informe Estado del clima en América Latina y el Caribe 2024, publicado el viernes 28 de marzo, pone de relieve el creciente costo de las condiciones meteorológicas extremas para la vida, los medios de subsistencia y el suministro de alimentos "en una región que no es ajena a la pobreza y la inseguridad", según un comunicado de prensa de la OMM.La Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo, declaró el viernes: "En 2024, los impactos meteorológicos y climáticos se produjeron en cascada desde los Andes hasta la Amazonia, desde las ciudades abarrotadas hasta las comunidades costeras, causando importantes trastornos económicos y medioambientales"."La sequía y el calor extremo alimentaron incendios forestales devastadores. Las lluvias excepcionales desencadenaron inundaciones sin precedentes, y asistimos al huracán de categoría 5 más temprano del que se tiene registro".Según el conjunto de datos utilizado, fue el año más cálido registrado en Centroamérica y el Caribe, y el más cálido o el segundo más cálido en México y Sudamérica.Venezuela se convirtió en el segundo país del mundo en perder todos sus glaciares con la desaparición del Humboldt, el último.Las inundaciones provocadas por las fuertes lluvias en Rio Grande do Sul se convirtieron en el peor desastre climático de Brasil, causando enormes pérdidas económicas a la agricultura y cobrándose casi 200 vidas.Los incendios forestales en las regiones del Amazonas y el Pantanal, el centro de Chile, México y Belice se vieron alimentados por la sequía y las olas de calor extremo. En Chile, los incendios provocaron al menos 130 muertes, convirtiéndose en el peor desastre del país desde el terremoto de 2010.El aumento del nivel del mar hizo que las comunidades costeras y las islas del Caribe fueran más vulnerables a los huracanes: Beryl fue el huracán más potente jamás registrado que tocó tierra en Granada y sus dependencias y causó devastación en todo el Caribe.Sin embargo, casi el 70% de la combinación energética de la región procedió de fuentes renovables, y la energía solar y eólica experimentaron "un notable aumento del 30% en capacidad y generación en comparación con 2023", según la OMM, organismo asociado a la IFRC."También hay esperanza. Las alertas tempranas y los servicios climáticos de los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales están salvando vidas y aumentando la resiliencia en toda América Latina y el Caribe", añadió Celeste Saulo."La labor de la comunidad de la OMM y de todos nuestros asociados es más importante que nunca para hacer frente a los desafíos y aprovechar las oportunidades".El informe El estado del clima en América Latina y el Caribe 2024 incluye un mapa interactivo y un cuadro de mando sobre fenómenos extremos, y complementa el informe de la OMM El estado del clima mundial, publicado a principios de marzo.
Grandes Retos Globales en Desastres y Emergencias. Una charla con Loyce Pace, nueva directora regional de la IFRC para América
¿Cómo influirá la tecnología en nuestra forma de responder a las emergencias? ¿Qué es la "biología humana" y qué relación tiene con los derechos humanos? ¿Cuáles son los grandes retos de la salud mundial en estos tiempos de incertidumbre? Loyce Pace, nueva directora regional de la IFRC para América, está bien situada para explorar estas cuestiones. Con una larga experiencia en la promoción de la salud comunitaria y mundial, recientemente ocupó el cargo de subsecretaria de asuntos globales en el departamento de salud y servicios humanos de los Estados Unidos. Anteriormente desempeñó funciones clave en la coordinación de la respuesta mundial de Estados Unidos a las crisis sanitarias. Sintonice con nosotros para ver cómo ve los grandes retos a los que se enfrenta el continente americano, desde los desastres relacionados con el clima hasta la migración, los brotes epidémicos y mucho más.
Mujeres liderando la respuesta a emergencias: un camino de formación y empoderamiento en la Cruz Roja.
Paula ingresó a la Cruz Roja Uruguaya en 2020, justo antes de la pandemia del COVID-19, en la dirección de comunicación. Fue un momento de ponerse "manos a la obra", en el que todo el personal tuvo que desempeñar diversas funciones para responder a acontecimientos que cambiaban rápidamente.Muy pronto, Paula empezó a colaborar estrechamente con el departamento de gestión de riesgos y desastres y a implicarse más en las operaciones sobre el terreno. En 2022, asumió la coordinación de gestión de riesgo y desastres y a los pocos meses de asumir el cargo, Uruguay sufrió una sequía intensa. Gracias al apoyo financiero de una asignación del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), la Cruz Roja Uruguaya se movilizó rápidamente.Era la primera vez que Paula dirigía un equipo en una emergencia, y la primera operación del IFRC-DREF a nivel global enfocada en evaluación. Esta experiencia reforzó la convicción de Paula sobre la importancia de contar con mujeres en funciones operativas de liderazgo."El que existan mujeres en las operaciones y mucho más en roles de liderazgo, transforma la forma en que se brinda asistencia humanitaria a mujeres y niñas en las comunidades afectadas por desastres y emergencias", menciona Paula.Desde su rol de coordinación, Paula tiene claro que cuando las mujeres lideran los procesos de participación comunitaria, es más probable que se escuchen y atiendan las necesidades de mujeres y niñas en condiciones vulnerables, incluyendo aspectos como la seguridad, la higiene menstrual o la atención diferenciada a mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.Poco después de finalizar la operación, Paula trabajó como pasante en la oficina regional de la IFRC en Panamá, junto al equipo de gestión del IFRC-DREF, una experiencia que le permitió consolidar aún más su desarrollo dentro de la red de la IFRC.La pasantía formó parte de la Iniciativa Equidad y Liderazgo, implementada por la IFRC y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.El programa, lanzado en 2020, tiene un objetivo claro: aumentar el número de mujeres en puestos de liderazgo humanitario en el continente americano."La pasantía me ayudó muchísimo a ver desde el otro lado un montón de situaciones, conocer las áreas de trabajo, conocer cómo funcionan los mecanismos de la IFRC, conocer a los equipos y poder aportar conocimientos y experiencias desde la perspectiva de la Cruz Roja Uruguaya", comenta Paula.Como parte de esta alianza, la oficina de la IFRC en América promueve un programa para acoger como pasantes a miembros del personal y/o voluntariado de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja.Estas pasantías tienen dos propósitos: fortalecer las capacidades de la Cruz Roja en cada país y desarrollar las habilidades de liderazgo de las personas que forman parte del mecanismo global Surge.Este mecanismo de capacidad extendida es la vía que utiliza nuestra red humanitaria global para desplegar personal especializado de respuesta rápida, cuando es necesario extender la capacidad de respuesta ante un desastre de mediana o gran escala.Esto significa que personas como Paula pueden seguir desarrollándose y compartiendo sus conocimientos con otras personas. Además de crear capacidades técnicas, las pasantías también impulsan el empoderamiento y desarrollo profesional y personal que permite a quienes participan utilizar todos sus conocimientos y habilidades para aliviar el sufrimiento humano.Crecer para liderarGrettel Perez también formó parte del programa de pasantías. Grettel ingresó a la Cruz Roja Panameña como socorrista voluntaria hace casi 30 años, movida por el deseo de servir y salvar vidas, y hoy lidera uno de los cuerpos técnicos más importantes de la institución."El hecho de que yo ganara el puesto de la dirección nacional del cuerpo de socorristas, después de 53 años donde nunca hubo una mujer, marcó un hito muy grande dentro de la unidad y dentro de la institución", cuenta con orgullo.Además, Grettel es presidenta del comité local de chepo de la Cruz Roja Panameña, y punto focal de salud mental y apoyo psicosocial, pues además de ser cruzrojista, es psicóloga clínica de profesión.Grettel fue pasante en la unidad de gestión de desastres en agosto de 2023. Y según cuenta, la pasantía le permitió fortalecer su liderazgo personal y ampliar la perspectiva de todo lo que implica la gestión de emergencias.“En el desarrollo de acciones en terreno nuestra visión de las cosas que hay que hacer ha crecido, no es la misma que teníamos antes", reflexiona Grettel. "La pasantía nos ha abierto oportunidades y nos ha dado visión para trabajar más de cerca con las poblaciones en las comunidades”.La trayectoria de Grettel es un claro ejemplo de que cuando las mujeres lideran, aportan una mirada integral que incorpora los cuidados y toma en cuenta las necesidades específicas de cada persona."Dentro de mi equipo hay mujeres madres y a veces dicen que no pueden asistir a los cursos porque no tienen con quién dejar a sus hijas e hijos pequeños. Ante eso, creamos espacios aparte donde las infancias puedan pasar el día para que ellas no pierdan la oportunidad de capacitarse”, cuenta Grettel.“Todo el tiempo trato de incluir esos espacios seguros en las actividades que hacemos. Tenemos competencias, sólo necesitamos generar condiciones para poder ejercerlas”.Este enfoque no solo permite la participación de más mujeres en las formaciones, sino que rompe con estigmas sobre los roles de género y demuestra que ser madre no es incompatible con liderar respuestas humanitarias.Una red que sostiene y multiplicaDetrás de cada lideresa, hay una red de apoyo que se ha ido tejiendo con los años. Como dice Paula:"Nosotras hablamos mucho de la red de mujeres que se genera en torno a emergencias, programas y operaciones. Entre todas nos vamos conectando, y al final las amigas de tus amigas terminan siendo tus amigas."Esta red no solo brinda acompañamiento emocional, sino que también es una fuente de conocimientos y apoyo profesional. Como Paula menciona, a veces basta con una llamada o un mensaje para resolver una duda o recibir un consejo.Para todas las mujeres que sueñan con liderar, el mensaje de estas admirables lideresas es claro y contundente:"Tenemos que animarnos, tirarnos al charquito", dice Paula entre risas. "Si te lo proponés, si lo querés hacer, hacelo, porque vas a tener toda una red de mujeres que también te van a estar apoyando y que van a ser hinchas de vos"."Lo primero ante todo es creer en una misma. Cuando una cree en sí, fortalece quién es y, por ende, puede conquistar el mundo” concluye Grettel. “A veces el camino es cansado, pero la satisfacción de lograr nuestras metas no tiene precio. Al final, lo que vivimos y pasamos en el camino se vuelve pequeño frente a lo que alcanzamos"Lea más historias del Día Internacional de las Mujeres:Cómo invertir en el liderazgo humanitario de las mujeres ha dado resultados en las AméricasMejores amigas para siempre: Dos mujeres, amigas desde la infancia, dedican su vida a ayudar a otras personasDía Internacional de las Mujeres: "Al principio tenía miedo, pero he aprendido que con determinación todo es posible".El camino de Patricia desde la exclusión hasta "un profundo sentimiento de pertenencia".
Humanidad en las Américas: Cómo la Cruz Roja apoya a las personas en movimiento
La historia de América Latina y el Caribe está marcada por la migración. Miles de personas se mueven todos los días de norte a sur, de sur a norte, entre países del Caribe y entre el continente y otras regiones del mundo.Las personas en movimiento, y las comunidades que las acogen, no están solas. En los países de origen, tránsito y destino, los equipos locales de la Cruz Roja les ofrecen asistencia y protección.A lo largo de las rutas migratorias, las Sociedades Nacionales miembros de la IFRC en la región operan una red de Puntos de Servicio Humanitario que brindan apoyo esencial en salud, nutrición y apoyo psicosocial a personas en situaciones muy vulnerables, independientemente de su edad, género o creencias, de sus motivos para abandonar su hogar o de la dirección en que viajen.Esto incluye a las personas migrantes que están siendo deportadas a sus países de origen por las autoridades nacionales de migración de otros países.Protección y asistencia para quienes retornanUn ejemplo es la labor que realiza la Cruz Roja en Honduras.En 2024, casi 47.000 personas migrantes hondureñas regresaron a su país, lo que equivale a más de 128 personas al día, según la Organización Internacional para las Migraciones. En enero de 2025, 90 personas hondureñas regresaron diariamente, sumando un total de 2.700.En estrecha coordinación con las autoridades estatales, la Cruz Roja Hondureña gestiona dos albergues públicos que reciben diariamente a personas que no pudieron completar su viaje hacia el Norte, incluyendo niños, niñas y adolescentes no acompañadas.En estos centros, la Cruz Roja proporciona información, asesoría legal y se ocupa de la salud física y mental de las personas. Las personas que retornan suelen tener miedo de volver a sus comunidades, por lo que la Cruz Roja también ofrece apoyo para evaluar los riesgos y ayudar a las personas a encontrar un camino hacia una reintegración segura y satisfactoria.En el 2024, sólo en el Centro de Atención para Niñez y Familias Migrantes de Belén, la Cruz Roja atendió a más de 14.300 personas, de las cuales el 59% eran menores de edad. El año anterior, en 2023, el centro también atendió a miles de migrantes, un gran porcentaje de los cuales eran menores. Las palabras de la mujer que gestiona el centro para la Cruz Roja Hondureña siguen siendo válidas hoy en día."Todos los casos en el centro son difíciles de escuchar, todos”, dijoGabriela Oviedo en aquel momento. “Las personas vienen frustradas, molestas porque no lograron el objetivo de llegar a su destino”Historias similares se están viviendo en otros países latinoamericanos. La Cruz Roja Mexicana, por ejemplo, ha activado su plan nacional de emergencia en respuesta al posible aumento de retornos este año. El plan prevé atención prehospitalaria, primeros auxilios psicológicos, kits de higiene, kits de alimentos y otros artículos de emergencia para quienes los necesiten en los estados de Baja California, Sonora, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas.En Colombia, la Cruz Roja Colombianaya ha prestado asistencia en el Aeropuerto El Dorado a más de 200personas que arribaron en los primeros vuelos con personas forzadas a retornar desde Estados Unidos, ofreciendo asistencia en salud, apoyo psicosocial y orientación, con especial atención a niñas, niños y adolescentes.Al mismo tiempo, en Ecuador, los equipos de la Cruz Roja también están coordinando con las autoridades nacionales para prestar asistencia humanitaria en los aeropuertos de Manta y Guayaquil al momento de llegada de los vuelos de deportación.La Cruz Roja Venezolana también ha empezado a brindar asistencia humanitaria a las personas migrantes en su regreso a Venezuela. Sus servicios se centran en la atención primaria de salud y el apoyo psicosocial, en coordinación con las autoridades nacionales.El equipo de 40 personas voluntarias multidisciplinarias, personal médico y socorristas también proporcionaron kits de higiene personal, refrescos y medicamentos a las personas que llegaron en los dos primeros vuelos de personas retornadas que aterrizaron en el aeropuerto internacional Simón Bolívar en Maiquetía, Venezuela.La inclusión social también es claveColombia y Ecuador son también ejemplos de países donde los equipos de la Cruz Roja prestan otro servicio indispensable para el bienestar de las personas migrantes: el apoyo en la inclusión social y económica.En Colombia, por ejemplo, más de 2.8 millones de personas venezolanas se han instalado en el país en los últimos seis años. De ellas, el 52 por ciento son mujeres y casi la mitad de ellas tienen necesidad de protección.En Cundinamarca y Bogotá, la Cruz Roja Colombiana fortalece la resiliencia de esas mujeres a través de casas de acogida donde les ofrece servicios especializados en salud sexual y reproductiva, distribución de kits de protección y capacitación para prevenir la violencia de género. También, promueve iniciativas comunitarias contra la xenofobia y la discriminación.Esta intervención está dirigida a mujeres de todas las edades, incluidas mujeres y niñas desplazadas por la violencia, e incluye además evaluaciones nutricionales, acceso a medicamentos y espacios seguros que promuevan su bienestar emocional."Tenemos un espacio seguro para la niñez, donde pueden jugar, divertirse y atravesar el duelo mientras sus padres asisten a cursos de formación sobre empleabilidad y a talleres de habilidades sociales y para la vida, para que puedan empezar de nuevo", explica Erika Cardona, Directora de Asuntos Humanitarios de la Cruz Roja Colombiana.Si las mujeres migrantes y desplazadas deciden quedarse temporal o permanentemente en la comunidad, este Centro Integral de Atención y Desarrollo las apoya en la búsqueda de empleo y les ofrece espacios para continuar con su proceso de escolarización.En Ecuador, la Cruz Roja trabaja en la inclusión social de las personas migrantes que han decidido establecerse en el país, facilitándoles el acceso a servicios de salud, educación y empleo."Para las personas que han decidido quedarse permanente o temporalmente en el país, hemos creado asociaciones libres y voluntarias", dice Roque Fabián Soria Vasco, presidente de la Cruz Roja Ecuatoriana. "A través de nuestra bolsa de trabajo, pueden acceder a empleos de acuerdo a sus capacidades, por ejemplo panadería, sastrería, belleza, entre otras opciones".Usualmente, quienes acaban de llegar no tienen medios para comprar alimentos, productos básicos o pagar un alquiler. Allí, la Cruz Roja Ecuatoriana proporciona asistencia en efectivo y apoyo a los pequeños negocios de la población migrante y de acogida.Cruz Roja, siempre ahíCada país enfrenta retos únicos alrededor de los flujos migratorios. La prioridad de la IFRC es prestar apoyo a las personas en movimiento que se encuentran en situaciones vulnerables, en función de sus necesidades e independientemente de su estatus migratorio, poniendo en práctica nuestros Principios Fundamentales.En total, son 22 países de América en los que los equipos locales de la Cruz Roja trabajan incansablemente para asegurar que la dignidad y los derechos de las personas migrantes sean respetados y protegidos.Entre los servicios que ofrecen se incluyen:Atención prehospitalaria: Primeros auxilios, monitoreo de salud y asistencia médica.Atención médica básica: Curación de ampollas, suministro de sueros de hidratación y evaluación de signos y síntomas.Suministro de ayuda humanitaria: Entrega de kits de alimentos, higiene personal y otros insumos básicos.Apoyo psicológico básico: Orientación y contención emocional.Restablecimiento del contacto familiar: Se facilitan herramientas y medios de comunicación para promover la reunificación familiar y el contacto con seres queridos.Información sobre servicios disponibles: Se brinda orientación sobre los recursos y servicios disponibles en las diferentes zonas para apoyar la reintegración de las personas forzadas a retornar a su país de origen.Para conocer más, visite la página de programas de migración de la IFRC
"No perdí sólo mi casa, perdí mi comunidad"
“No perdí sólo mi casa, perdí mi comunidad”Esas fueron las palabras de Dale, un músico de jazz cuya vida -su casa, sus recuerdos, sus instrumentos musicales, manuscritos de jazz y una valiosísima colección de arte- quedó reducida a cenizas en los incendios forestales que arrasaron Los Ángeles a principios de enero. Él y su esposa se cuentan entre las miles de personas que lo perdieron todo y que encontraron seguridad en el refugio del Centro de Convenciones de Pasadena, donde la Cruz Roja Americana, junto con los socios de la ciudad, están proporcionando apoyo y consuelo. Conduciendo por la zona quemada de Altadena, la devastación era abrumadora. El fuego había sido selectivo: algunas casas habían quedado reducidas a escombros y cenizas, mientras que otras parecían intactas. Pero ni siquiera las casas que quedaron en pie se salvaron. El impacto tóxico del humo, los daños causados por el calor y la exposición a sustancias químicas hicieron que muchas de ellas no fueran seguras para ser habitadas. La aleatoriedad de la destrucción era difícil de entender, dictada por los cambiantes vientos de Santa Ana y la implacable sequedad del clima. Me recordó a las secuelas del huracán Katrina en 2005. Diferentes desastres, pero la misma realidad desgarradora: familias desplazadas, vidas destrozadas y una inmensa necesidad de ayuda.Abundancia de solidaridadSin embargo, en medio de la destrucción, también hubo algo más: un despliegue de solidaridad y la presencia inquebrantable del personal y el voluntariado de la Cruz Roja Americana. Alrededor de 14.000 personas de todo el país se ofrecieron como voluntarias y se unieron a la Cruz Roja Americana de la región de Los Ángeles para prestar socorro inmediato. En el lugar de distribución de servicios de la Cruz Roja, vi de primera mano cómo la ayuda humanitaria se convierte en el salvavidas de las comunidades en crisis. Los equipos voluntarios distribuyeron alimentos, agua, guantes, baldes y proporcionaron información sobre cupones de asistencia en efectivo, todos elementos esenciales que no sólo aportan ayuda material, sino también una sensación de estabilidad en un momento que, de otro modo, sería caótico.Una frase resonaba continuamente en el lugar de la entrega de servicios: «Gracias, Cruz Roja, por su amabilidad». En tiempos de angustia, la amabilidad es el bien más preciado. Es lo que define a la Cruz Roja y a la Media Luna Roja. Puede que la gente no siempre piense en la Cruz Roja en tiempos de estabilidad, pero cuando ocurre un desastre, cuando su mundo queda reducido a brasas o es arrasado por las aguas, es a la Cruz Roja a quien recurren.De cara al futuro, debemos preguntarnos: ¿Estamos haciendo lo suficiente para prepararnos y responder a la creciente amenaza de incendios forestales, especialmente en las zonas urbanas? El cambio climático ha hecho que los incendios forestales sean más frecuentes, más intensos y más devastadores. La respuesta que vimos en Los Ángeles fue un testimonio del poder de la acción humanitaria, pero también resaltó áreas en las que debemos reforzar nuestro enfoque:Invertir en la preparación de las comunidades: necesitamos comunidades más resilientes a los incendios. Esto significa ampliar los programas de educación contra incendios, crear un plan familiar de desastres, promover espacios defensivos alrededor de las casas y garantizar que las poblaciones vulnerables -especialmente la población adulta mayor, las familias con bajos ingresos y las personas con discapacidad- tengan planes de evacuación.Aumentar la capacidad de respuesta ante desastres: Aunque la Cruz Roja y otras organizaciones movilizaron a miles de personas voluntarias, la escala y la velocidad de estos incendios forestales exigen una capacidad de respuesta aún mayor. El desastre requiere más personal capacitado, una mejor coordinación con los gobiernos locales y suministros y kits de emergencia almacenados previamente en las zonas de alto riesgo.Mejorar los sistemas de alerta temprana: La diferencia entre la vida y la muerte en un incendio forestal puede reducirse a minutos. Es fundamental reforzar los sistemas de alerta, mejorar las rutas de evacuación y garantizar que las alertas lleguen a todas las comunidades, especialmente a las que no hablan inglés y a los grupos marginados.Apoyar la recuperación a largo plazo: La respuesta a los desastres no termina cuando se extinguen las llamas. Muchos supervivientes de incendios forestales se enfrentan a meses, incluso años, de reconstrucción. La salud mental, la ayuda a la vivienda y el apoyo financiero deben mantenerse mucho después de que la crisis inmediata desaparezca de los titulares.Hacer frente a la crisis climática: Los incendios forestales ya no son desastres estacionales; se están convirtiendo en amenazas durante todo el año. Abordar las causas profundas significa abogar por políticas que mitiguen el cambio climático, invertir en estrategias de gestión forestal y garantizar que las organizaciones humanitarias estén equipadas para responder a los desastres provocados por el clima.Para Dale y las miles de personas que, como él, se han visto afectadas por esta crisis, el camino que queda por recorrer es incierto. Reconstruir una casa es una cosa, reconstruir una comunidad es otra. Pero en presencia del voluntariado y el personal de la Cruz Roja, de los vecinos y de quienes acuden con el corazón abierto, ya se están poniendo los cimientos de esa comunidad.La Cruz Roja estará presente antes, durante y después de cada crisis, como siempre. Pero para proteger verdaderamente a las comunidades, también debemos reforzar los sistemas que impiden que los desastres se conviertan en catástrofes. La bondad siempre estará en el centro de nuestra respuesta, pero la preparación y la acción deben guiar el camino a seguir.
Estados Unidos: El voluntariado de la Cruz Roja lleva esperanza tras los incendios forestales en el sur de California
Originario de Colombia, Kennis Eduardo Díaz perdió su casa y todas sus posesiones en los incendios. Sin otro lugar adonde ir, encontró refugio en un nuevo albergue temporal gestionado por la Cruz Roja Americana.El refugio en este caso es una sección del Centro de Convenciones de Pasadena. Las enormes salas del centro, que normalmente se utilizan para grandes reuniones de negocios y ferias comerciales, se han transformado en un refugio temporal para cientos de personas evacuadas.Aquí, Kennis ha recibido algo más que comida y un lugar seguro donde dormir. También ha encontrado un camino hacia la recuperación gracias al apoyo del voluntariado local de la Cruz Roja."Me están dando la ayuda que no tenía", dice Kennis.Una de esas voluntarias es Gracie Castro, de la sección de San Bernardino de la Cruz Roja Americana, que forma parte de un equipo que ayuda a quienes evacuaron, como Kennis, a hacer frente a tareas administrativas, encontrar ayuda financiera y obtener derivaciones a servicios que ayudan a propietarios e inquilinos a encontrar soluciones de vivienda a largo plazo, entre otras cosas."Mi papel es ver cómo podemos llevarle adonde quiere ir", dice Gracie. Historias de resiliencia y generosidadLa historia de Blanca Pérez es otro testimonio del poder de la comunidad y la solidaridad.Junto con su marido Antonio, su hija y el novio de su hija, Blanca tuvo que evacuar su apartamento en Altadena con sus mascotas a cuestas, dejando atrás su casa y la querida tienda de ropa de Blanca.Días después, se enteraron de que tanto su casa como la tienda de ropa habían sido destruidas por las llamas.A pesar de esta profunda pérdida, Blanca encontró consuelo en el apoyo proporcionado por la Cruz Roja. Cuando recibió la noticia de que su tío había fallecido a causa de los incendios, un voluntario le ofreció apoyo emocional inmediato, la ayudó a superar el duelo y la puso en contacto con servicios de atención espiritual."He hecho nuevas amistades en el refugio, y las personas voluntarias de la Cruz Roja han mostrado tanta amabilidad y un interés genuino por nuestro bienestar", comparte Blanca. Pequeños gestos, como recibir material de tejer para mantener sus manos ocupadas, le han aportado momentos de paz en medio del caos.Estas son sólo dos de las muchas historias que se desarrollan en los refugios de la Cruz Roja en el área metropolitana de Los Ángeles. En total, unas 580 personas se alojan en los refugios de emergencia de la Cruz Roja y cada una de ellas tiene necesidades específicas. Hasta ahora, la Cruz Roja ha proporcionado más de 11.300 noches de alojamiento y más de 102.000 comidas y meriendas con el apoyo de sus socios.Voluntariado de todo el paísLa respuesta de la Cruz Roja a los incendios forestales del sur de California no sería posible sin el apoyo de personas voluntarias de todo el país. Fernando Fernández, voluntario de servicios en casos de desastre de la sección de la costa del golfo de Texas, viajó a California para ofrecer atención espiritual a las personas que se vieron obligadas a evacuar.Voluntario desde hace 15 años y veterano de la Guardia Costera estadounidense, Fernando comprende la importancia de ser una presencia reconfortante. "La mayoría de las personas a las que he ayudado sólo necesitan que alguien les escuche", afirma. Más del 60% de las personas a las que ha ayudado en esta crisis han sido hispanas, afirma, lo que subraya el papel vital de la atención culturalmente sensible en la respuesta a los desastres.Más allá del refugio: asistencia a largo plazoEl apoyo de la Cruz Roja va más allá del refugio inmediato. Ya están en marcha programas de asistencia económica para la población de numerosos municipios que se han visto gravemente afectados por los incendios. Esta ayuda económica ayuda a las personas evacuadas a cubrir sus necesidades básicas, desde la reposición de productos de higiene hasta la compra de ropa adecuada.Todos los servicios están a disposición de las personas independientemente de su nacionalidad, raza, sexo o estatus de ciudadanía, reafirmando el compromiso de la organización con la inclusión."Si necesitas ayuda, no tengas miedo de pedírsela a la Cruz Roja", exhortó Fernando, el voluntario de la sección de la costa del golfo de Texas, haciendo eco de un sentimiento compartido por muchas personas voluntarias y sobrevivientes.Mientras las comunidades comienzan a reconstruirse tras los incendios forestales, la Cruz Roja se mantiene firme en su misión de proporcionar esperanza, seguridad y recursos a quienes los necesitan. De hecho, esas necesidades son inmensas y es probable que no disminuyan aunque se contengan los incendios.Más de 16.000 estructuras han sido destruidas por los incendios, por lo que la gente necesitará refugio temporal durante algún tiempo. Mientras tanto, las lluvias anticipadas plantean la perspectiva de nuevas amenazas: inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra sobre las zonas quemadas.En cualquier caso, la Cruz Roja seguirá al lado de las personas necesitadas. Alrededor de 580 socorristas de la Cruz Roja se aseguran de que la gente no esté sola.Mientras se reabren las comunidades, la Cruz Roja también presta apoyo con artículos de limpieza, linternas, mascarillas, guantes, agua y otros artículos de primera necesidad. A finales de enero se habían distribuido casi 22.000 artículos de emergencia.
Centroamérica: Cruz Roja responde al mayor brote de dengue con educación y prevención.
El dengue ha sido una de las principales amenazas para la salud pública en América Latina durante décadas, con epidemias que se producen de forma cíclica cada tres a cinco años.Transmitido por las hembras del mosquito Aedes aegypti, este virus afecta a millones de personas cada año, pero nunca como ahora.En lo que va del año, se han reportado más de 12,7 millones de casos sospechosos de dengue en la Región de las Américas, una cifra récord en la historia de la enfermedad.En Centroamérica y México, sólo en la última semana de noviembre se notificaron más de 17.000 nuevos casos sospechosos de dengue. Esto equivale a 100 casos cada hora, un aumento del 198% respecto a la media de los últimos cinco años.Este aumento en la propagación del dengue es un reto para los sistemas de salud en una región que enfrenta condiciones climáticas y sanitarias complejas.Los efectos de la crisis climática, las temperaturas extremas y los fenómenos meteorológicos más intensos – como los huracanes Eta e Iota en 2020, las olas de calor históricas de inicios de este año, o la reciente tormenta tropical Sara - están transformando los hábitos de miles de familias centroamericanas que viven en condiciones de riesgo y vulnerabilidad.El aumento de la pobreza y la desigualdad, sumado a servicios de agua y saneamiento insuficientes e inadecuados, empujan a la población a almacenar la poca agua a la que tienen acceso. Muchas veces el agua se almacena de forma incorrecta, por falta de información o por falta de insumos adecuados para almacenarla de forma segura.Esta y otras prácticas como la deficiente gestión de residuos sólidos, pueden facilitar la creación de criaderos de mosquitos en objetos como contenedores de agua sin tapa, neumáticos, macetas, pilas y canales.En medio de este desafío multifactorial, la Cruz Roja se ha destacado por su respuesta integral, que abarca diversas estrategias centradas en la prevención y la educación.Durante el 2023 y el 2024, nuestros equipos locales han implementado seis operaciones de respuesta al dengue en Centroamérica, con apoyo del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la Federación (IFRC-DREF).Este año, también se han realizado acciones contra el dengue en las operaciones de respuesta al incendio en el hospital de Roatán, en Honduras; y a las inundaciones en junio en El Salvador.Gracias a estas ocho operaciones del IFRC-DREF, llegaremos a más de 182.000 personas en Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá con acciones de respuesta, pero también de prevención para futuros brotes.Prevención y educación comunitariaUna de las principales iniciativas de la Cruz Roja ha sido la sensibilización de las comunidades sobre los peligros del dengue y la importancia de eliminar los criaderos de mosquitos.Las personas voluntarias trabajan directamente en las comunidades, encoordinación con los entes reguladores de salud realizan intervenciones comunitarias orientadas hacia la prevención y el control vectorial.Las principales acciones incluyen charlas educativas, identificación y eliminación de criaderos de mosquitos, aplicación de larvicidas en pilas y contenedores de agua, la ejecución de campañas de fumigación y limpieza, y visitas domiciliarias.Durante estas acciones, la población aprende cómo prevenir la acumulación de agua estancada, cuáles con los sitios preferidos de los mosquitos para poner huevos; y cómo promover medidas prácticas y efectivas como la inversión de recipientes y la limpieza regular de sistemas de drenaje.Además, la respuesta incluye la distribución de contenedores para el almacenamiento seguro de agua y kits de limpieza para hogares, así como filtros de agua, repelentes y mosquiteros para grupos en riesgo de salud como mujeres embarazadas, niños y niñas menores de 5 años, población adulta mayor, personas con discapacidad y/o con movilidad reducida.Comunidades fuertes y preparadasLa Cruz Roja también trabaja con la mirada puesta en el largo plazo, en la capacitación del personal local para fortalecer las capacidades comunitarias en la lucha contra el dengue.A través de talleres y entrenamientos, las personas voluntarias aprenden cómo identificar los síntomas del dengue, cómo evitar los brotes de manera eficaz y cómo implementar programas sostenibles de control de mosquitos.Además, el personal voluntario ha contribuido a la creación y capacitación de Comités Comunitarios de Salud, para promover la vigilancia epidemiológica a nivel comunitario.En distintos lugares, la capacitación también se extiende al personal local de salud, quienes reciben formación en el manejo clínico de pacientes con dengueA través de su enfoque integral de educación y prevención, la Cruz Roja ha desempeñado un papel clave en la lucha contra el dengue en Centroamérica, una región altamente vulnerable debido a factores climáticos, sociales y sanitarios.Las acciones llevadas a cabo por el voluntariado y el personal capacitado no sólo han permitido responder a emergencias, sino también preparar a las comunidades para futuros brotes.Desde la eliminación de criaderos y la distribución de suministros hasta la formación en gestión clínica y estrategias sostenibles de control de vectores, estas intervenciones han fomentado la resiliencia de las comunidades. En algunos lugares, las acciones de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en apoyo a los ministerios de salud de la región han permitido reducir los casos de dengue.En Panamá, por ejemplo, se ha registrado una reducción de los casos de dengue en las últimas semanas, que podría estar vinculada a los esfuerzos de varios actores, entre ellos el Ministerio de Salud, la Cruz Roja Panameña, otros organismos internacionales y las propias comunidades.Algunas comunidades también han proporcionado testimonios que sugieren que los esfuerzos de educación y disminución del dengue están marcando la diferencia.A pesar de los avances, el dengue sigue siendo un desafío, lo que subraya la importancia de continuar adaptando nuestras estrategias de respuesta a los cambios climáticos y sociales que afectan la salud pública en la región.
Hasta siete de cada diez migrantes en América necesitan atención integral en salud
Ciudad de Panamá, 3 de diciembre -La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) advierte sobre las apremiantes necesidades de salud que enfrentan las poblaciones migrantes vulnerables, en particular las mujeres, la niñez, las personas adultas mayores o con discapacidad. Según el estudio de la IFRC publicado hoy,«Migración y Salud en las Américas: evaluación de necesidades y servicios», estos grupos deben sortear barreras crecientes para acceder a los servicios de salud y sufren una falta de atención sanitaria integral en los países de tránsito y destino.El estudio recopila datos de 2021 a 2023 y explora el estado nutricional, las tasas de vacunación, las tasas de enfermedades crónicas e infecciosas, la salud mental y el comportamiento de búsqueda de salud de los migrantes por grupo de edad. Una de las principales conclusiones es que la insuficiencia de los servicios sanitarios y las barreras para acceder a ellos están poniendo vidas en peligro, exacerbando las desigualdades sanitarias y ejerciendo una inmensa presión sobre los ya frágiles sistemas nacionales de salud."El acceso a la asistencia sanitaria es un derecho humano fundamental, y las barreras a las que se enfrentan las personas migrantes -ya sea por su situación irregular, la falta de documentación o el miedo a la deportación- deben ser desmanteladas. Es esencial prestar una asistencia sanitaria integral que responda a sus necesidades, desde la atención médica básica hasta los tratamientos especializados para afecciones crónicas, el apoyo a la salud mental y los servicios para las personas con discapacidad", dijo Pedro Porriño, Coordinador de Salud en Situaciones de Emergencia de la IFRC en América.Independientemente de la edad, la asistencia sanitaria sigue siendo un problema crítico para las personas migrantes, tanto en los países de tránsito como en los de destino. En el caso de las personas migrantes en tránsito, entre el 60 y el 70% necesitan asistencia sanitaria, siendo los servicios médicos generales los más necesarios. La atención sanitaria sexual y reproductiva también es una prioridad, ya que más del 40% de estas personas manifiestan necesitar estos servicios. En los países de destino, hasta el 74% necesita servicios sanitarios, como atención materna y pediátrica, tratamiento de enfermedades crónicas, servicios de salud mental y atención especializada.Estos hallazgos del estudio son confirmados por los equipos de la Cruz Roja que prestan atención a personas migrantes en 22 países de América Latina y El Caribe. En Panamá, los puntos de servicio humanitario de la Cruz Roja han prestado casi 750.000 servicios en los últimos seis años, la mayoría de ellos a migrantes que necesitaban primeros auxilios, medicina general, apoyo de salud mental, acceso a agua potable, vacunas y atención de salud sexual y reproductiva.En Ecuador, El Salvador y Guatemala, el voluntariado de la Cruz Roja ha prestado asistencia humanitaria, principalmente atención primaria de salud (el primer punto de contacto con un sistema sanitario), a casi 200 migrantes al día en los dos últimos años, con un total de 143.438 personas atendidas. En Argentina, Honduras y en la frontera sur de México, los equipos de la Cruz Roja prestaron asistencia médica a más de 6.500 migrantes, sólo en los seis primeros meses de este año."Atender las necesidades de salud de las personas migrantes debe ser una prioridad y reconocer el papel de los equipos locales de la Cruz Roja en la prestación de asistencia, protección y dignidad es una oportunidad para que los gobiernos y los donantes garanticen el derecho de las personas migrantes a la salud. Al asociarse con la Cruz Roja, los países no sólo pueden facilitar la asistencia humanitaria, sino también aliviar la presión sobre sus sistemas de salud pública", dijo Martha Keays, Directora Regional de la IFRC para las Américas.Los puntos de servicio humanitario de la IFRC seguirán prestando asistencia humanitaria en los países de origen, tránsito y destino en los próximos meses, ya que se prevé que el número de personas que se dirigen hacia el norte seguirá siendo uno de los retos humanitarios más grandes y con menos recursos del continente.Nota para la ediciónSegún un estudio de la IFRC, financiado por la Cruz Roja Noruega, éstas son las principales necesidades sanitarias de los migrantes por grupos de edad:Necesidades sanitarias de niñas, niños y adolescentesEntre los más vulnerables se encuentran los niños y niñas migrantes, que se ven afectados de forma desproporcionada por deficiencias nutricionales, con tasas de desnutrición crónica clasificadas entre moderadas y altas. La desnutrición hace que estos jóvenes migrantes sean más susceptibles de sufrir complicaciones de salud a largo plazo, pero las intervenciones siguen siendo inadecuadas. Aunque algunos reciben evaluaciones nutricionales, medicación antiparasitaria o micronutrientes, rara vez se proporcionan tratamientos más completos, como la gestión de la desnutrición aguda.La salud mental de niñas, niños y adolescentes de las comunidades migrantes también es motivo de preocupación. Aunque la prevalencia de la ansiedad y la depresión en este grupo no está totalmente documentada, las necesidades de salud mental no suelen estar cubiertas, lo que les hace vulnerables a traumas psicológicos a largo plazo derivados del proceso migratorio.Necesidades sanitarias de las mujeres migrantes y embarazadasLa tasa de mortalidad materna entre las mujeres migrantes duplica la media nacional en países como Colombia y Brasil. Sólo en Colombia, cada semana se registran 73 casos extremos de morbilidad materna entre la población migrante. Además, se ha documentado violencia obstétrica en varios países, lo que complica aún más la ya precaria situación sanitaria de las mujeres migrantes.El estado nutricional de muchas migrantes embarazadas también es motivo de gran preocupación. Un tercio padece anemia moderada o grave, lo que las deja a ellas y a sus bebés vulnerables a complicaciones de salud a largo plazo, aumentando su susceptibilidad a enfermedades agudas y crónicas.La salud sexual y reproductiva es un problema crítico para las mujeres migrantes. Resulta alarmante que una de cada diez mujeres migrantes venezolanas esté embarazada de una menor de edad, lo que pone de manifiesto un grave problema de salud pública. Muchas mujeres también afirman que sus embarazos no son deseados: dos tercios de las mujeres migrantes embarazadas en Brasil, por ejemplo, no tenían intención de quedarse embarazadas. Además, las infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH, afectan a las mujeres migrantes el doble que a la población general, y sólo el 38% y el 50% reciben tratamiento en Colombia y Perú, respectivamente.Necesidades sanitarias de personas migrantes mayores o con discapacidadEntre el 62 y el 78% de las personas migrantes venezolanas de 60 años o más padecen enfermedades crónicas como hipertensión y diabetes. Sin embargo, sólo entre el 22% y el 39% de esas personas adultas mayores reciben un tratamiento constante para sus enfermedades.Los problemas de salud mental son frecuentes en este grupo: hasta el 56% sufre ansiedad y depresión de moderada a grave. Sin embargo, carecen de servicios de salud mental, por lo que muchos de ellos tienen que soportar sus luchas en soledad. También corren un mayor riesgo de sufrir violencia, sobre todo durante el tránsito, y muchas viven con discapacidades (hasta el 66%).Las personas migrantes con discapacidad se enfrentan a retos únicos que a menudo no se tienen en cuenta en la respuesta humanitaria. A pesar de la alta prevalencia de la discapacidad entre los migrantes mayores y una proporción menor pero significativa de adultos, hay pocas intervenciones, si es que hay alguna, diseñadas para satisfacer sus necesidades.Para más información y concertar una entrevista, contacte a:[email protected] Panamá -Susana Arroyo Barrantes +50769993199En Ginebra -Tommaso Della Longa +41797084367 Hannah Copeland +41762369109
Los Estados deben abordar el impacto humanitario de la pérdida de biodiversidad reduciendo el riesgo de desastres y fortaleciendo la resiliencia
Bogotá, Ginebra - 21 de octubre de 2024.Al inicio de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP16), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) exhorta a los Estados parte del Convenio a abordar la interrelación entre la degradación ambiental, el cambio climático, los desastres y los impactos que éstos causan en las personas, la naturaleza y el patrimonio cultural. Todo ello contribuirá a alcanzar los objetivos del Marco Global de Biodiversidad (MGB)."La pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la contaminación deben ser entendidas también como crisis humanitarias. Estas tres crisis aumentan el riesgo de escasez de agua y alimentos, epidemias y pandemias, desastres más frecuentes e intensos, así como la migración y el desplazamiento forzado” dijo Martha Keays, Directora Regional de la IFRC para América. “Llamamos a los gobiernos locales y nacionales, a la sociedad civil y a todos los participantes en la COP16 para que se incrementen los compromisos técnicos y financieros en la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático.”Dos metas específicas del MGB son fundamentales para evitar una situación en la que, para 2050, 200 millones de personas requieran ayuda humanitaria internacional cada año como resultado de una combinación de desastres relacionados con el clima, la degradación del medio ambiente y los impactos socioeconómicos resultantes. La «meta 8» pretende aumentar la resiliencia climática de los ecosistemas y los medios de vida mediante la mitigación, la adaptación y la reducción del riesgo de catástrofes, o soluciones basadas en la naturaleza. La "meta 11" pretende restaurar, conservar y mejorar la contribución de la naturaleza al bienestar humano."Es crucial acelerar la acción conjunta para salvar la naturaleza y salvar vidas. La experiencia de la Cruz Roja y su rol clave en la reducción del riesgo de desastres, la adaptación y el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades puede apoyar directamente los esfuerzos para proteger, restaurar y utilizar de manera sostenible la biodiversidad”, explicó Keays.Los equipos locales de la Cruz Roja en toda América ya están aplicando medidas como la protección de los manglares para reducir el impacto de las inundaciones, la restauración de los arrecifes de coral, la reforestación de bosques y cuencas hidrográficas y la protección de las fuentes de agua. Estas soluciones basadas en la naturaleza se complementan con sistemas de acción temprana, anticipación basada en pronósticos y protocolos de acción temprana que permiten a la red de la IFRC proteger a las personas y la naturaleza antes de que se produzcan los desastres. Los ejemplos de este trabajo incluyen: El trabajo de la Cruz Roja Argentina en apoyo a la restauración de más de 25.000 hectáreas de vegetación natural tras los destructivos incendios de la provincia de Corrientes en 2022.El desarrollo por parte de la Cruz Roja Mexicana de una medición participativa y localizada de la resiliencia que considera y destaca la interconexión entre sistemas y sectores, facilitando el análisis y la acción colectiva a través de los capitales físico, humano, social, financiero y natural.El apoyo de la Cruz Roja Canadiense a varias organizaciones indígenas en la restauración de sus tierras tras los desastres para aumentar la resiliencia.La colaboración de cruzrojistas canadienses con la Cruz Roja de Belice para apoyar a comunidades locales en la restauración de su cultura y sus bosques y en el aumento de la resiliencia al cambio climático mediante la plantación de árboles de Nuez Maya.El trabajo de la Cruz Roja Hondureña y la Cruz Roja Suiza para ayudar a reducir los riesgos de desastres combinando la bioingeniería del suelo y la reforestación para reducir el riesgo de deslizamientos con actividades de agroecología para ayudar a recuperar zonas productivas, aumentar la seguridad alimentaria y ofrecer oportunidades económicas.En Colombia, República Dominicana, Jamaica y Granada, la acción de la Cruz Roja para promover la gestión sostenible y la restauración de los ecosistemas de manglares para reforzar la resiliencia ante inundaciones, reduciendo los riesgos de desastre y contribuyendo a la vez a conservar la biodiversidad.“Instamos a los Estados a integrar las estrategias de conservación de la biodiversidad y las iniciativas de desarrollo sostenible en la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático”, dijo la Dra. Judith Carvajal de Álvarez, Presidente Nacional de la Cruz Roja Colombiana."Como auxiliares de los poderes públicos la Cruz Roja puede apoyar a fortalecer la resiliencia de las comunidades, promoviendo el dialogo de saberes entre las comunidades biodiversas, y el conocimiento científico."La COP16 tendrá lugar en Cali, Colombia, del 21 de octubre al 1 de noviembre de 2024.Para mayor información por favor contacte a: [email protected] Colombia – Rafael Payares +573135644837 / Angie Rodríguez +573204314860En Panamá - Susana Arroyo Barrantes +50769993199En Ginebra – Tommaso Della Longa +41797084367 / Hannah Copeland +41762369109Nota al editor:En la actualidad, la IFRC está ampliando su trabajo sobre la adaptación dirigida a nivel local, la reducción del riesgo de desastres y el cambio climático en el marco de su Plataforma Global de Resiliencia Climática, apoyada por la ruta hacia la acción climática de la IFRC, que tiende un puente entre la financiación y el apoyo climático, humanitario, de desarrollo, privado e innovador para fortalecer la resiliencia de las comunidades y adaptarse a los riesgos relacionados con el clima. En las Américas, esta iniciativa incluye enfoques sobre Programación Climáticamente Inteligente, Sistemas de Alerta Temprana, Acción Anticipatoria y Soluciones Basadas en la Naturaleza en comunidades en condiciones de vulnerabilidad debido a los impactos del cambio climático. Este trabajo cuenta con el apoyo de la Cooperación Española, IRISH AID, USAID, y donantes del sector privado como la Fundación Z Zurich.Como líderes de la Carta sobre el Clima y el Medio Ambiente para las Organizaciones Humanitarias, la IFRC también se ha comprometido a reducir la huella medioambiental de sus operaciones y programas.
Paraguay: Tecnología, educación y confianza en la preparación para desastres
Paraguay es un país conocido por su calor. En el verano, la temperatura puede llegar a los 45 Cº, pero con la crisis climática los termómetros pueden llegar a niveles inimaginados.En los últimos 40 años, las olas de calor en el país se han multiplicado por tres y en comunidades como Santa Ana y Barcelona II, en la ciudad de Asunción, esto supone mássequías e incendios que amenazan el bienestar de sus habitantes.A los extremos del verano, se suman los del invierno. Durante la época lluviosa esas mismas comunidades suelen quedar sumergidas por las inundaciones, lo que obliga a muchas familias a desplazarse temporalmente a otros barrios o zonas del país.“Acá estamos en la ribera del río Paraguay y, en ciertas épocas, hay bastantes inundaciones y mi comunidad y otras cercanas quedan totalmente bajo el agua”, comenta Domingo, vecino de Santa Ana. “Además, hay mucha gente que rellena el terreno con basuras y capas de tierra que se pueden convertir fácilmente en un foco de incendio”, añade.Aún en medio de la adversidad, estas comunidades sueñan con un futuro en el que la resiliencia climática no sea solo una meta, sino una forma de entender el desarrollo y organizar la vida de barrios, comunidades y países enteros.Este sueño, aunque parece ambicioso, puede ser posible gracias a iniciativas como la que Cruz Roja Paraguaya, IFRC e Irish Aid impulsan en Paraguay. Expandiendo la Alerta Temprana y Acción Temprana es un proyecto que busca fortalecer las capacidades de las comunidades para prepararse y responder ante desastres, promoviendo laresiliencia climática a largo plazo.Pero, ¿cómo lucirían Santa Ana y Barcelona II si fueran comunidades 100% resilientes a la crisis climática?En el futuro ideal, las personas en estos dos lugares no estarían exentas a los efectos de los desastres, pero contarían con herramientaspara anticiparlos, actuar de forma rápida y poner a salvo su vida, la de sus seres queridos y los bienes necesarios para continuar con sus actividades tras el desastre. “El sistema de alerta temprana modificará significativamente las capacidades de las comunidades para dar respuesta a diferentes desastres: inundaciones, sequías, tormentas, o epidemias; yesto es fundamental para generar lazos de interacción en las diferentes comunidades”, menciona Héctor Guex, Director de Programas y Operaciones de la Cruz Roja Paraguaya.El camino hacia ese futuro resiliente ya está en marcha. Según Guex, la estrategia propuesta por la Cruz Roja Paraguaya se basa en tres componentes: la incorporación de tecnología, la educación; y la generación de confianza a través de mecanismos de participación comunitaria. Tecnología y Educación: Pilares de la PreparaciónEn una comunidad resiliente, utilizar herramientas tecnológicas y asegurar que sean accesibles permitiría que toda la comunidad reciba información en tiempo real, a través de los canales de su preferencia.“Para construir el sistema de alerta temprana hemos identificado qué canales de comunicación usan las personas, y de qué fuentes reciben o podrían recibir información sobre desastres relacionados al clima que puedan afectar a toda la comunidad”, explica Jorge Olmedo, voluntario de la Cruz Roja Paraguaya.“Por ejemplo, en el barrio Divino Niño hay una radio comunitaria que funciona como el medio oficial para alertar a la comunidad en caso de desastre”.La educación también juega un rol central en la ruta hacia la resiliencia climática. En el futuro que soñamos la formación en primeros auxilios y prevención de incendiostransformaría a la población en agentes de su propio resguardo.Confianza y participación comunitariaPara llegar a este futuro resiliente, la colaboración entre la Cruz Roja y las comunidadeses clave paragenerar lazos de confianza y responsabilidad compartida.“Con las personas voluntarias de la Cruz Roja, el primer trabajo que hicimos fue el reconocimiento de toda la zona, las familias, la infraestructura y también un conversatorio con toda la comunidad sobre cuáles son las preocupaciones y amenazas más frecuentes”, recuerda Domingo, vecino y líder comunitario de Santa Ana.Después de reunir esa información, la comunidad se está organizando en comités a los que la Cruz Roja asesora sobre cómo alertar y prepararse para responder a la llegada de un posible desastre. Esta cohesión no solo mejora la acción temprana,también promuevela colaboración y el bienestar general.“Nosotros cada vez que llueve nos contamos todo en el chat grupal porque hay muchas casas en las que se vuelan los techos y entonces vamos a auxiliar a la familia con la tormenta. Cuando llueve ya estamos en alerta”, comenta Ruth, vecina de la comunidad Barcelona II.Hacer posible el cuidado de la salud y los sueños del futuroConvertir en realidad los futuros resilientes que imagina la población de Santa Ana y Barcelona II es una tarea que ninguna comunidad, ninguna organización y ningún país pueden llevar adelante por su cuenta. Consciente de esto, la Cruz Roja Paraguaya y varias instituciones públicas co-organizan una plataforma nacional de diálogo multisectorial sobre alerta temprana y acción temprana, conformada porla sociedad civil, el sector humanitario, la academia y la comunidad científica; y otras organizaciones que trabajan en la gestión de riesgos de desastres a nivel local o nacional.Este espacio impulsa el conocimiento de los riesgos de desastre, la detección, observación, seguimiento, análisis y previsión; la difusión y comunicación de las alertas y el fortalecimiento de las capacidades de preparación y de respuesta ante emergencias.“La crisis climática está echando huellas en nuestras vidas y es un desafío que trasciende generaciones”, concluye el Director de Programas y Operaciones, Héctor Guex. “Tenemos que poner la vista y los esfuerzos en generar mejores condiciones para las futuras generaciones”.Conozca las iniciativas que impulsa la IFRC en materia de Alerta Temprana y Acción Temprana:Alerta temprana, acción tempranaAlertas tempranas para TodosPrograma Global de Resiliencia ClimáticaHub de Anticipación
La Cruz Roja en Centroamérica une fuerzas para llevar agua potable a las comunidades afectadas por desastres relacionados con el clima
Centroamérica es una región donde el acceso al agua es cada vez más desafiante: en 2023, Panamá enfrentó la sequía más prolongada de su historia reciente; el corredor seco de Guatemala sufre una persistente escasez de agua; y los desastres relacionados con el clima, como los huracanes, a menudo causan inundaciones que interrumpen los servicios de agua.En 2020, los huracanes Eta e Iota dejaron más de siete millones y medio de personas en necesidad de ayuda humanitaria y nuestra red global se vio forzada a prestar asistencia en siete países simultáneamente.En todos ellos, era vital el acceso a agua limpia, servicios de saneamiento seguros y dignos y a información sobre correctas prácticas de higiene.Era tal la escala del desastre, que nuestra red global activó sus mecanismos internacionales de apoyo. Gracias a ellos, por ejemplo, la Cruz Roja Alemana movilizó su unidad de emergencia especializada en provisión de agua segura, para aumentar la capacidad de respuesta de la Cruz Roja Hondureña.Al mismo tiempo en Honduras, los equipos locales también hicieron lo propio por ampliar sus servicios y llegaron a rehabilitar las plantas potabilizadoras de aguaque estaban en uso desde el paso del huracán Mitch, 22 años atrás.Conscientes del poder que supuso trabajar de forma coordinada y de la alta probabilidad de que grandes desastres como Eta e Iota se repitan, la Cruz Roja Costarricense, Guatemalteca, Hondureña, Panameña y Salvadoreña, y la IFRC, decidieron dar vida a un centro que les permitiera multiplicar su capacidad para prestar servicios de agua, saneamiento e higiene (WASH) en la región.Bienvenida al ‘Wash Hub’Así nació el WASH Hub, un centro de conocimiento y equipamiento enmarcado en laDeclaración de Guatemala para el Fortalecimiento y Cooperación en Agua, Saneamiento y Promoción de la Higiene (WASH) para la gestión de programas y la respuesta a situaciones de emergencias, desastres y crisis.Esta declaración, firmada en abril de 2023, busca identificar y potenciar al personal, los equipos, las metodologías y conocimientos que los países de Centroamérica tienen para ofrecerse unos a otros.“La iniciativa es unir: unir los esfuerzos del personal voluntario y de los colaboradores del equipo para que al momento de que llegue algún evento adverso, algún desastre, podamos unir nuestras fuerzas como Sociedades Nacionales y apoyar a un país vecino que necesite apoyo en el área de agua, saneamiento, e higiene”, comenta Danny Escoto Lagos, Referente Nacional de WASH para la Cruz Roja Hondureña.El WASH Hub desarrolla su trabajo basado en cinco pilares estratégicos: desarrollo de capacidades, equipamiento y mantenimiento, planificación y abogacía, activación y despliegue, y sostenibilidad.Los equipos logísticos se encuentran divididos entre las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja que conforman el WASH HUB, siendo la Cruz Roja Hondureña de los primeros en movilizar equipo, gracias a la capacidad logística instalada. Con su inventario actual de recursos, este Hub tiene capacidad para producir 114 metros cúbicos de agua segura por hora. Esto permitiría atender alrededor de 182.400 personas al día.“Con el impacto de Eta e Iota acá en Centroamérica se reconoció que las Sociedades Nacionales de esta región tienen el talento y las capacidades instaladas para hacer frente a necesidades en el tema de WASH en cualquier país vecino”, comenta Lagos, el punto focal WASH de la Cruz Roja Hondureña.Garantizar una respuesta rápida y regionalPero Eta e Iota también ayudaron a reconocer que el personal era escaso y debía profesionalizarse mucho más. Por eso, desde diciembre de 2023 hasta hoy, el Hub ha apoyado varias iniciativas de formación técnica, como talleres básicos, escuelas de campo y entrenamientos de alto nivel.Hasta la fecha, cerca de 200 personas de la región han sido parte de los entrenamientos del WASH Hub Centroamérica, incluyendo participantes de las Sociedades Nacionales de Colombia, Ecuador y Argentina.“El WASH Hub va a permitir una movilización más oportuna y más rápida a un país cercano de Centroamérica, o en su momento también de Sudamérica para el despliegue de un equipo WASH”, dice Danny.En sus tres primeros años, el WASH Hub se centrará en la profesionalización del personal y el equipamiento de las unidades de respuesta a emergencias WASH, con el apoyo técnico y financiero de la Cruz Roja Alemana y en el marco de la Alianza Programática entre la IFRC y la Unión Europea.El poder del WASH Hub no es sólo que podremos llegar a más personas, sino que también vamos a fortalecer nuestra red, un movimiento de personas con diversas experiencias y conocimientos, que cuando se reúnen pueden responder a las necesidades de las personas afectadas por desastres, cuando lo necesitan y donde lo necesitan.