Inundación

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Estudio: Las lluvias torrenciales sin precedentes que provocaron deslizamientos letales en Brasil se intensificarán con el aumento de las temperaturas

Esta es una adaptación realizada por el Centro del Clima de una nota de prensa publicada por el World Weather Attribution el 12 de marzo de 2026.Los deslizamientos de tierra que azotaron el estado de Minas Gerais, en el sudeste de Brasil, el mes pasado (en la foto), han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las ciudades y de la industria cafetera del país ante un clima cada vez más volátil, afirmaron los especialistas de World Weather Attribution.En un nuevo estudio, el equipo de WWA advierte que este evento es un anticipo de las lluvias más intensas que se esperan a medida que sigan aumentando las temperaturas globales.Febrero fue el mes más lluvioso registrado en la ciudad más afectada, Juiz de Fora, donde murieron 65 personas y más de 6400 tuvieron que abandonar sus hogares tras las lluvias particularmente intensas caídas entre el 22 y el 24 de febrero; otras siete personas murieron en Ubá.Minas Gerais es el corazón de la industria cafetera de Brasil y el principal productor de granos de arábica. Tras años de condiciones climáticas extremas que provocaron una reducción de hasta el 20 % en la producción y picos globales en los precios, se esperaba una mejor cosecha este año, pero las precipitaciones por encima de la media están propiciando ahora la propagación de enfermedades en las plantaciones.Aunque no el equipo de especialistsa no ha encontrado evidencia definitiva de que el cambio climático haya aumentado la intensidad de las lluvias en este caso, los modelos climáticos sí muestran que la intensidad de estas precipitaciones aumenta en un 7 % por cada grado que se incrementa la temperatura global, aunque la cifra real podría ser mayor.El rápido crecimiento urbano en laderas empinadas y llanuras inundables ha provocado la sustitución de la vegetación natural por superficies pavimentadas, lo que reduce el drenaje del agua y aumenta la corriente, añaden.Los sistemas de alerta temprana son elinstrumento decisivo para salvar vidas.Pedro Camarinha, subdirector del Centro Nacional de Monitoreo y Alerta Temprana de Desastres Naturales de Brasil, afirmó: "Este desastre ha dejado claro que las lluvias extremas pueden desencadenar las consecuencias de un riesgo que ya se conocía, pero que no se había abordado suficientemente mediante políticas públicas preventivas"."Cuando la planificación del uso del suelo, las medidas de reducción del riesgo y la protección de las comunidades expuestas siguen siendo inadecuadas, los sistemas de alerta temprana se convierten en el instrumento decisivo para salvar vidas"."Su eficacia, sin embargo, depende de que el riesgo de desastres se comunique claramente a la población mediante una acción coordinada entre las instituciones, en la que la sociedad sea el actor central del sistema"."Por lo tanto, los sistemas de alerta temprana deben valorarse más y mejorarse continuamente, al tiempo que se refuerza la concienciación sobre los riesgos entre las comunidades expuestas y se toman medidas urgentes para reducir la exposición y la vulnerabilidad".Regina R. Rodrigues, profesora de la Universidad Federal de Santa Catarina en Florianópolis, añadió: "De cara al futuro, hay implicaciones claras para que los líderes de Brasil garanticen que la gente no viva en zonas de riesgo a medida que vemos cómo se desarrollan más eventos de este tipo"."Minas Gerais es el corazón de la producción cafetera de Brasil y estas lluvias son otro ejemplo del clima extremo al que se enfrenta. Es un recordatorio de que el cambio climático ya está provocando subidas de precios y alterando el suministro de productos que la gente de todo el mundo da por sentado".

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Nota de prensa

Declaración: La IFRC expresa su profundo pesar y tristeza por la muerte de la voluntaria Samiha Rakhamiya, de la Media Luna Roja Árabe Siria

Ginebra, 8 de febrero de 2026 - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja expresa su profundo pesar y tristeza por la muerte de la voluntaria Samiha Rakhamiya, de la Media Luna Roja Árabe Siria, mientras llevaba a cabo una misión humanitaria para rescatar a personas atrapadas por las inundaciones en la zona rural de Latakia.El incidente ocurrió a medianoche entre el 7 y el 8 de febrero, cuando un vehículo fue arrastrado por un valle en la zona de Jabal al-Turkman, lo que provocó la muerte de Samiha y lesiones de diversa gravedad a cuatro personas voluntarias. Una quinta persona resultó herida durante las labores de rescate de un niño atrapado por las inundaciones.Samiha prestó servicio en la Media Luna Roja Árabe Siria durante más de 12 años, demostrando una dedicación y un valor extraordinarios a lo largo de su labor humanitaria. Fue una de las primeras en responder a terremotos e incendios y, más recientemente, se desempeñó como coordinadora de gestión de desastres en Latakia, dejando una huella imborrable en sus colegas y en las comunidades a las que prestaba apoyo.La IFRC expresa su más sentido pésame a su familia y a sus colegas de la Media Luna Roja Árabe Siria, y desea una pronta recuperación a las personas voluntarias heridas.Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con:[email protected]

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Artículo

Ante las olas de calor e inundaciones, la Cruz Roja Mexicana y la Alianza Zurich para la Resiliencia Climática promueven soluciones locales para medir y fortalecer la resiliencia comunitaria

Esta es una adaptación del artículo original escrito por Brenda Ávila Flores, Francisco Gabriel Reyes Gil, Jessica Rosales, Karla Hernandez, y Daniela Aguilar, publicado el 15 de diciembre, 2025.México es susceptible a diferentes riesgos climáticos, como sequías en la zona desértica del norte, heladas en el noroeste y noreste, lluvias torrenciales en el sur y ciclones tropicales a lo largo de la costa.Según el Centro Nacional de Prevención de Desastres, alrededor del 80 % de los costos relacionados con desastres en México entre 2000 y 2022 estuvieron relacionados con fenómenos hidrometeorológicos.Las inundaciones en esta región provocan constantemente daños en las infraestructuras, pérdidas de vidas humanas, desplazamientos de comunidades y pérdidas económicas.Las olas de calor también son un fenómeno común en México durante los meses de verano; sin embargo, según la Comisión Nacional del Agua, la mayor parte del país ha experimentado temperaturas superiores a la media debido al cambio climático.Dos ejemplos de este contraste son Mexicali y Veracruz (Sotavento). Estas localidades difieren ampliamente en geografía, amenazas, vulnerabilidades y capacidades.Mexicali es un centro urbano en la frontera norte, donde la gente se dedica a la agricultura, la industria y los servicios, pero enfrenta calor extremo, lluvias escasas y opciones limitadas de enfriamiento.Por otro lado, las comunidades periurbanas y rurales de la región del Sotavento dependen de la agricultura, y presentan abundantes lluvias y sistemas fluviales, con una exposición constante a inundaciones y ciclones tropicales.Medición de la Resiliencia Climática para ComunidadesEn los últimos meses, la Cruz Roja Mexicana ha utilizado el marco de Medición de la Resiliencia Climática para las Comunidades (CRMC) para guiar un proceso holístico y participativo. La CRMC es un proceso basado en datos que ayuda a las comunidades a evaluar y medir su resiliencia ante los peligros climáticos. A partir de los resultados, pueden identificar y aplicar intervenciones para fortalecer la resiliencia y realizar mediciones adicionales para hacer un seguimiento de las mejoras.Este proceso de medición incluyó las preocupaciones de la población sobre las inundaciones en las comunidades de Veracruz, así como las implicaciones para la salud de las enfermedades transmitidas por vectores relacionadas con el calor en Mexicali.Este marco permite obtener información específica de cada contexto sobre la resiliencia climática. Al vincular los conocimientos locales con la acción regional, la Cruz Roja Mexicana y sus socios no solo están abordando los riesgos inmediatos de calor extremo e inundaciones, sino que también le están dando forma a soluciones sistémicas para el futuro de México.El programa trabaja con las poblaciones locales para fortalecer la resiliencia ante las inundaciones a nivel doméstico y comunitario, implementando intervenciones como la formación de brigadas comunitarias, el desarrollo de planes de emergencia familiares y la sensibilización sobre los riesgos a través de ferias comunitarias sobre resiliencia.Tanto en contextos rurales como urbanos, la Cruz Roja Mexicana facilita la integración y la colaboración con diversos sectores, entre ellos la salud, la educación, las universidades y la protección civil. Los conocimientos y la experiencia adquiridos se comparten con las comunidades, los profesionales y los liderazgos políticos, y se utilizan como base para promover mejores leyes, políticas y planes.Olas de calorEn los últimos años, Mexicali ha enfrentado temperaturas récord durante el verano y olas de calor cada vez más frecuentes. Solo en 2024, se reportaron 47 muertes directamente relacionadas con el calor extremo, lo que representa un aumento significativo en comparación con años anteriores. Esta tendencia subraya que el calor extremo es un problema crítico de salud pública.Las familias y trabajadores en Mexicali dependen de infraestructura mejorada y de equipos de protección como aire acondicionado, edificios con aislamiento térmico y centros públicos de enfriamiento, no solo para salvaguardar su salud, sino también para mantener sus medios de vida y actividades económicas.Sin embargo, el aire acondicionado está lejos de ser accesible para todas las personas y las comunidades marginadas suelen enfrentar fallas en el suministro eléctrico, lo que incrementa su vulnerabilidad. Esto destacó la necesidad de explorar soluciones alternativas de enfriamiento que sean asequibles y accesibles, garantizando protección ante el calor para quienes corren más riesgo.La evaluación realizada a través de la CRMC permitió identificar oportunidades para mejorar la comprensión y la implementación de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN), las cuales protegen, gestionan y restauran ecosistemas para enfrentar los desafíos climáticos."No existe un enfoque único para incrementar la resiliencia climática".Equipo del Programa de Resiliencia de la Cruz Roja MexicanaHuracanes y tormentasEn Veracruz, los municipios de la región de Sotavento son afectados regularmente por huracanes y ciclones tropicales. Estos eventos traen consigo lluvias intensas que provocan inundaciones tanto en la cuenca como en zonas bajas.Una fortaleza clave de resiliencia en la región es la presencia de brigadas comunitarias, grupos locales capacitados para liderar la preparación y respuesta ante desastres. El análisis de la CRMC identificó una oportunidad para fortalecer estas brigadas mediante la capacitación y coordinación, además de vincularlas con los Sistemas de Alerta Temprana (SAT) —que actualmente tienen un alcance limitado a nivel local— para asegurar que los grupos en condiciones más vulnerables reciban información oportuna que impulse acciones que salvan vidas y reduzcan pérdidas y daños.“Aunque cada comunidad presenta un contexto único, los resultados de la CRMC en múltiples comunidades revelan tendencias sobre cómo las inundaciones y el calor extremo afectan las estructuras sociales y económicas".Equipo del Programa de Resiliencia de la Cruz Roja MexicanaUn enfoque colaborativoLa información localizada y actualizada generada por el proceso de la CRMC proporciona una comprensión valiosa tanto de brechas como de oportunidades.La Cruz Roja Mexicana aprovecha estos hallazgos para diseñar e implementar acciones de resiliencia que respondan a necesidades reales mientras se fortalecen las capacidades existentes. Guiándose por los objetivos del programa, trabaja en la integración de la resiliencia climática con la gestión del riesgo de desastres y la ampliación del acceso a SAT para inundaciones y calor entre las poblaciones en condiciones más vulnerables.Estos hallazgos destacan el valor de impulsar acciones de resiliencia específicas para cada contexto, al mismo tiempo que se influye en actores locales o regionales para buscar soluciones ante los desafíos compartidos.Para la implementación de la CRMC, la Cruz Roja Mexicana adoptó un enfoque innovador de recolección de datos, adaptado a contextos urbanos y diseñado para proteger al personal y al voluntariado en entornos complejos. En lugar de realizar encuestas casa por casa, se organizaron ferias de resiliencia en Mexicali y Veracruz. Estos espacios reunieron a miembros de la comunidad para participar activamente en la medición de la CRMC y en actividades interactivas de sensibilización sobre los riesgos en sus territorios. De forma complementaria, se recopilaron datos a través de grupos focales y entrevistas con actores clave. Entre ellos, líderes comunitarios y autoridades gubernamentales de distintos niveles de protección civil.Esta vinculación oportuna permitió involucrar desde el inicio a actores críticos y posibles socios, generando confianza y credibilidad. Hoy, esta vinculación continúa mientras la Cruz Roja Mexicana comunica los principales resultados de la CRMC a tomadores de decisiones y comunidades para fortalecer la responsabilidad compartida, empoderar a actores locales para liderar los esfuerzos de resiliencia y asegurar que las acciones sean reapropiadas por quienes se ven más afectados.En complemento a las acciones de la Cruz Roja Mexicana a nivel local, la IFRC trabajará para que los aprendizajes obtenidos de esta iniciativa puedan ser reconocidos, adoptados y replicados a nivel internacional, en distintos espacios estratégicos.

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Emergencia

Mozambique: Inundaciones 2026

Desde finales de diciembre de 2025, las lluvias incesantes y el desbordamiento de los ríos han provocado devastadoras inundaciones en todo Mozambique. Las inundaciones han afectado a más de 650.000 personas y han destruido viviendas, medios de subsistencia, cultivos, sistemas de abastecimiento de agua e infraestructuras esenciales en siete provincias. Con la previsión de más lluvias y la temporada de ciclones en marcha, las familias desplazadas por las inundaciones se enfrentan a un riesgo cada vez mayor de enfermedades, hambre y pérdida prolongada de dignidad, mientras que los servicios de respuesta nacionales y locales están desbordados. La Cruz Roja de Mozambique, con el apoyo de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, está evacuando a las comunidades en riesgo, proporcionando ayuda de emergencia, prestando apoyo en materia de salud y agua, saneamiento e higiene, y ampliando la asistencia para la recuperación temprana. Sin embargo, la Cruz Roja de Mozambique necesita urgentemente más recursos para seguir prestando apoyo vital a las personas en condiciones más vulnerables.

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Artículo

Cabo Verde: La Cruz Roja ayuda a las comunidades afectadas por las inundaciones a recuperarse y reconstruirse.

Los equipos de la Cruz Roja Ucraniana instalaron un punto de calefacción, uno de los varios que hay en la región de Kiev, para ayudar a la población a mantenerse caliente tras los cortes de electricidad a gran escala que se produjeron en Kiev.Cabo Verde: La Cruz Roja ayuda a las comunidades afectadas por las inundaciones a recuperarse y reconstruirse.Hace cuatro meses, las islas de San Vicente y Santo Antón, en Cabo Verde, se vieron afectadas por las lluvias torrenciales provocadas por la tormenta tropical Erin. En cuestión de horas, las calles se convirtieron en torrentes feroces que arrasaron todo a su paso.Miles de viviendas e infraestructuras esenciales quedaron destruidas o gravemente dañadas. Sin una fuerte solidaridad nacional e internacional y una respuesta rápida y coordinada, muchas familias afectadas no habrían podido hacer frente a las consecuencias.En Bela Vista, uno de los barrios más afectados de Covada de Bruxa, en San Vicente, los signos visibles de las inundaciones se han ido desvaneciendo poco a poco, pero las cicatrices invisibles permanecen.Más allá de la apariencia de un retorno a la normalidad, miles de familias siguen lidiando con los efectos a largo plazo del desastre, luchando cada día por reconstruir sus vidas y recuperar su dignidad."Cuando comenzaron las inundaciones, yo no estaba en casa", recuerda Vera Lucía Andrade, madre de seis hijos y vendedora ambulante. "Corrí para intentar salvar a mi hijo, que se había quedado atrás, y algunas pertenencias, pero el agua ya lo había inundado todo".Una respuesta de emergencia vitalInmediatamente después de las inundaciones, la Cruz Roja de Cabo Verde, con el apoyo de la Federación Internacional, se puso en marcha. Cientos de personas voluntarias trabajaron junto con las autoridades locales para ayudar a las comunidades afectadas.La IFRC lanzó un llamamiento de emergencia con el fin de reunir 3 millones de francos suizos y movilizó 565.000 francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) para apoyar a la Cruz Roja de Cabo Verde en la asistencia a las personas afectadas. También se desplegaron equipos especializados, incluidas unidades de respuesta a emergencias (ERUs, por sus siglas en inglés), para reforzar la respuesta.Hasta ahora, más de 1.000 familias han recibido asistencia, incluyendo kits de alimentos y artículos domésticos esenciales, mientras que más de 470 familias se han beneficiado de asistencia en salud. Las actividades de promoción de la higiene también han llegado a más de 8.400 personas, ayudando a las comunidades a proteger su salud y bienestar.Apoyo a la recuperación de las familias en condiciones más vulnerablesA medida que la fase de emergencia da paso gradualmente a la recuperación, los esfuerzos se centran ahora en restablecer los medios de subsistencia. Unas 580 familias de San Vicente y Santo Antón han comenzado a recibir asistencia en efectivo de 26.000 escudos caboverdianos (CVE), es decir, 235 euros, para ayudarles a satisfacer sus necesidades básicas.Para Vera Lucía, cabeza de familia, esta ayuda es vital."Agradezco sinceramente el apoyo de la Cruz Roja", afirma. "Como vendedora ambulante, no había podido trabajar desde las inundaciones. Con el dinero que he recibido, podré reiniciar y ampliar mi pequeño negocio y mantener a mi familia. También espero poder construir más adelante un muro de protección detrás de mi casa para resistir mejor futuras inundaciones".Además de la ayuda en efectivo, la Cruz Roja de Cabo Verde, con el apoyo de la IFRC, también está ayudando a rehabilitar los sistemas comunitarios de abastecimiento de agua gravemente dañados por las inundaciones en Santo Antão. La restauración de estas infraestructuras es esencial para prevenir el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y fortalecer la resiliencia de la comunidad."Aquí, en Ribeira Da Cruz, la población depende del agua potable del manantial, que apenas se ha visto afectado", explica Vincenzo Buccheri, jefe del equipo de rehabilitación del suministro de agua de la ERU. "Gracias a nuestro programa Cash for Work, la comunidad está rehabilitando las infraestructuras sin necesidad de contratar a empresas externas"."Nosotros proporcionamos los materiales, mientras que la población, 50 % hombres y 50 % mujeres, realizan el trabajo por sí mismos. Este enfoque no solo fortalece la resiliencia de la comunidad, sino que también garantiza la propiedad sostenible de la infraestructura".Mantener el impulso de la solidaridadPara Julio Mondlane, director de operaciones de la IFRC en Cabo Verde, la transición de la respuesta de emergencia a la recuperación requiere un compromiso sostenido."La respuesta de emergencia cubrió las necesidades inmediatas de muchas comunidades", afirma. "Ahora, nuestra prioridad es ayudar a las familias a recuperarse de forma sostenible y restablecer sus medios de vida, al tiempo que se refuerzan los sistemas nacionales de alerta temprana y acción temprana. Esto requiere tiempo, recursos y el apoyo continuo de los donantes y socios. Sin ello, las comunidades más vulnerables corren el riesgo de seguir atrapadas en la crisis".

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Emergencia

Sri Lanka: Ciclón tropical Ditwah

El ciclón Ditwah ha azotado Sri Lanka con lluvias catastróficas e inundaciones graves, dejando más de un millón de personas afectadas y obligando a más de 218,000 a refugiarse en centros de acogida abarrotados. Comunidades enteras están aisladas debido a que las carreteras y los puentes siguen intransitables, mientras que miles de hogares han quedado destruidos y persiste el riesgo de nuevos deslizamientos de tierra y crecidas. La Sociedad de la Cruz Roja de Sri Lanka está proporcionando primeros auxilios, evaluaciones y artículos domésticos esenciales, pero necesita urgentemente apoyo para ampliar la asistencia a las familias más afectadas.Su donación puede marcar la diferencia: done ahora para ayudar a la Sociedad de la Cruz Roja de Sri Lanka a proporcionar asistencia vital.

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Nota de prensa

Inundaciones en Pakistán: crisis humanitaria en aumento en medio de fenómenos climáticos extremos

Kuala Lumpur, Ginebra, 3 de septiembre de 2025 – Miles de familias de todo Pakistán se enfrentan a una crisis humanitaria cada vez más grave tras las devastadoras inundaciones monzónicas y otros desastres provocados por el clima. Las viviendas, los medios de subsistencia y las infraestructuras esenciales han quedado arrasados, dejando a las comunidades sin acceso a alimentos, agua potable, atención sanitaria y refugio. En respuesta a las necesidades que aumentan rápidamente, la Sociedad de la Media Luna Roja de Pakistán (PRCS, por sus siglas en inglés) está intensificando sus operaciones de emergencia en las zonas afectadas.Para reforzar estos esfuerzos de socorro, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un Llamamiento de Emergencia con el fin de reunir 17 millones de francos suizos para ayudar a la PRCS a ampliar sus operaciones de socorro. Esto se suma a una asignación inicial de 1 millón de francos suizos del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF).“Se trata de una emergencia humanitaria urgente. Cada hora que pasa es crucial. Hacemos un llamado a nuestros socios y a la comunidad internacional para que apoyen al pueblo de Pakistán", dijo la presidenta de la PRCS, la Sra. Farzhana Naek. "Estamos respondiendo activamente sobre el terreno, pero se necesita urgentemente más apoyo para salvar vidas y evitar más sufrimiento".La Media Luna Roja en primera línea de la respuestaLa PRCS ha movilizado equipos de personal y voluntariado para distribuir agua potable, comidas preparadas, atención médica, refugios de emergencia y suministros esenciales a las zonas más afectadas. Se han activado salas de control de emergencias en todo el país para coordinar la respuesta y garantizar que la ayuda llegue a quienes más la necesitan."Nuestros equipos trabajan sin descanso, codo a codo con las comunidades afectadas", afirmó la Sra. Farzhana Naek. "Lamentablemente, las personas afectadas son, en su mayoría, las más pobres entre las pobres, por lo que nos comprometemos a apoyarles durante la recuperación", añadió.Un llamado a reconstruir y prepararse para un futuro con desafíos climáticosPakistán sigue siendo uno de los países más afectados y vulnerables al cambio climático. Solo en los últimos meses, las condiciones meteorológicas extremas, incluidas las inundaciones por aguaceros y las lluvias monzónicas sin precedentes, han afectado a millones de personas. Según los científicos de World Weather Attribution, las recientes lluvias monzónicas se intensificaron hasta en un 15 % debido al cambio climático inducido por la especie humana."Pakistán contribuye poco a las emisiones globales, pero es uno de los países más afectados por la crisis climática. Nuestro llamamiento de emergencia no solo tiene como objetivo salvar vidas hoy, sino también ayudar a las comunidades a desarrollar su resiliencia ante las duras realidades climáticas del mañana", afirma Farid Abdulkadir, jefe de la delegación de IFRC en Pakistán. Ante la previsión de fenómenos meteorológicos más extremos en los próximos años, IFRC y la PRCS se han comprometido a apoyar tanto la ayuda humanitaria inmediata como el desarrollo de la resiliencia a largo plazo, ayudando a las comunidades a soportar los futuros impactos climáticos.Nota para los editores: :Visuales: Fotografías disponibles aquí: https://shared.ifrc.org/collections/~301ac4f9ae Para más información o solicitar un a entrevistam póngase en contacto con: [email protected] En Kuala Lumpur: Afrhill Rances: +60 19 271 3641 En Ginebra: Scott Craig, +41 76 370 35 75

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Emergencia

Pakistán: Inundaciones monzónicas de 2025

Las implacables lluvias monzónicas y las inundaciones glaciales han devastado Pakistán, causando la muerte de más de 800 personas, desplazando a decenas de miles y destruyendo viviendas, carreteras, puentes, cultivos y ganado. Las comunidades se enfrentan a una grave escasez de agua potable, alimentos, refugio y atención médica, mientras que el aumento de los brotes de enfermedades agrava la crisis. La Sociedad de la Media Luna Roja de Pakistán, con el apoyo de IFRC, está proporcionando ayuda de emergencia y trabajando para restablecer los medios de vida y reforzar la resiliencia de las comunidades afectadas. Sin embargo, los equipos de respuesta a emergencias necesitan urgentemente más recursos para llegar a las personas en condiciones más vulnerables.Su donación puede marcar la diferencia: done ahora para ayudar a la Sociedad de la Media Luna Roja de Pakistán a proporcionar asistencia vital.

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Nota de prensa

IFRC lanza un Llamamiento de Emergencia para responder a las devastadoras inundaciones en Cabo Verde

Praia/Nairobi/Ginebra, 29 de agosto de 2025 – Las fuertes lluvias provocadas por la tormenta tropical Erin en la noche del 10 al 11 de agosto causaron devastadoras inundaciones repentinas en Cabo Verde, que resultaron en la muerte de al menos 12 personas, y 5 siguen desaparecidas.Más de 119.000 personas se han visto afectadas, principalmente por los daños causados a los sistemas de abastecimiento de agua, con más de 5.500 hogares gravemente afectados, y las inundaciones han provocado el desplazamiento de 1.500 personas en São Vicente. Miles de viviendas han quedado destruidas o gravemente dañadas, lo que ha obligado a muchas personas a buscar refugio con familiares, vecinos o en albergues temporales. Los medios de subsistencia también se han visto afectados, lo que ha sumido a hogares ya vulnerables en una crisis aún más profunda. La magnitud de la destrucción ha llevado al Gobierno a declarar estado de emergencia y dos días de luto nacional. Arlindo Carvalho, presidente de la Cruz Roja de Cabo Verde, afirma: "Las imágenes tras las inundaciones en São Vicente son desgarradoras. En solo unas horas, las lluvias torrenciales convirtieron las calles en ríos torrenciales, devastando todo a su paso. Muchas familias lo han perdido todo". Las inundaciones también han causado daños importantes en infraestructuras esenciales. Cinco puentes han quedado destruidos, más de 60 kilómetros de carreteras han sufrido daños y las instalaciones de salud se han visto gravemente afectadas, con la pérdida total de vacunas en São Vicente y pérdidas parciales en otros lugares. Los mercados y supermercados también se inundaron con el agua de las riadas, lo que agravó la situación.Una preocupación importante y creciente es el colapso del sistema central de abastecimiento de agua, que ha dejado a miles de personas sin acceso a agua potable. En un país que ya lucha contra una sequía prolongada y la inseguridad alimentaria, esta interrupción supone una grave amenaza de brotes de enfermedades transmitidas por el agua.La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un Llamamiento de Emergencia con el fin de reunir 3 millones de francos suizos para ayudar a la Cruz Roja de Cabo Verde a responder a las necesidades humanitarias urgentes de 40.000 personas afectadas.Los fondos se utilizarán para prestar asistencia vital, incluyendo refugio, artículos domésticos esenciales, dinero en efectivo, alimentos, agua potable y servicios de saneamiento. Para apoyar la respuesta inmediata, IFRC ha liberado 565.565 francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF). También se han desplegado equipos de especialistas para reforzar los esfuerzos de respuesta locales. Alexandre Claudon de Vernisy, jefe de la delegación de IFRC para Cabo Verde, Gambia, Mauritania y Senegal afirma:"La magnitud de este desastre exige una respuesta urgente y contundente. Afecta a todos los aspectos de la vida: vivienda, alimentación, agua, saneamiento y medios de subsistencia. Las necesidades son enormes y es esencial actuar de inmediato. Dado que se prevén más lluvias en las próximas semanas, es fundamental intervenir rápidamente para evitar más sufrimiento".Para más información o solicitar una entrevista, por favor escribir al correo: [email protected] Praia: Veronica Ramos Oliveira Custódio, +238 954 33 00/913 42 46 En Dakar: Moustapha Diallo, +221 77 450 10 04En Nairobi: Susan Mbalu, +254 733 827 654En Ginebra: Tommaso Della Longa +41 79 708 43 67 Hannah Copeland +41 76 236 9109

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Emergencia

Cabo Verde: Inundaciones

Las lluvias torrenciales provocaron mortíferas inundaciones repentinas en São Vicente y Santo Antão, en Cabo Verde, que dejaron más de 119.000 personas afectadas, con viviendas destruidas, centros de salud inundados y comunidades aisladas. Miles de personas han perdido el acceso al agua potable, los alimentos y la atención de la salud, mientras que las fuertes lluvias siguen siendo una amenaza inminente. La Cruz Roja de Cabo Verde, con el apoyo de IFRC, está proporcionando ayuda de emergencia, agua potable, refugio y asistencia en salud, pero necesita urgentemente recursos para llegar a más familias en crisis.

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Cabo Verde: Miles de personas devastadas por inundaciones repentinas y severas

Para muchas personas que viven en el archipiélago de Cabo Verde, la noche del 10 al 11 de agosto de 2025 será inolvidable. Nunca antes habían vivido algo tan devastador. En solo unas horas, las lluvias torrenciales que trajo la tormenta tropical Erin convirtieron las calles en ríos torrenciales, provocaron deslizamientos de tierra y destruyeron infraestructuras importantes.Muchas casas quedaron destruidas o muy dañadas, y cientos de familias perdieron todo lo que tenían. Al menos nueve personas perdieron la vida y miles se vieron obligadas a buscar refugio con familiares, vecinos o en albergues temporales tras perderlo todo."Mi casa se derrumbó en pocas horas. Mis hijos lo perdieron todo... y yo también", dice Alcídia dos Reis Fortes, madre de cinco hijos que ahora se refugia en una escuela convertida en centro de acogida gestionado por la Cruz Roja.Ante tal destrucción, el Gobierno declaró estado de emergencia y dos días de luto nacional. Las islas de São Vicente y São Antão han sido las más afectadas.El voluntariado de la Cruz Roja en Cabo Verde se movilizó tan pronto como se emitieron las primeras alertas."Informamos inmediatamente a las comunidades y ayudamos a evacuar a las familias en situación de riesgo", explica Jamilson José Dos Santos Rodrigues, voluntario, representante de la juventud y actual jefe de operaciones del comité local de São Vicente. Ha estado sobre el terreno con un equipo de la Cruz Roja desde las primeras horas del desastre.Las inundaciones también provocaron el colapso del sistema central de abastecimiento de agua, dejando a miles de personas sin acceso a agua potable. En un país ya debilitado por la sequía y la inseguridad alimentaria, esta interrupción supone una grave amenaza adicional: la propagación de enfermedades transmitidas por el agua."Muchas familias no tienen nada para beber ni para cocinar. Estamos distribuyendo kits de emergencia, agua potable y ropa, además de proporcionar apoyo psicosocial. Pero las necesidades son mucho mayores de lo que podemos cubrir", afirma Jamilson."Hoy en día, todos los sectores vitales se ven afectados: vivienda, agua, salud y alimentación. El apoyo internacional es esencial para hacer frente a la magnitud de esta crisis", subraya Sadrack Matanda, especialista en preparación y respuesta a emergencias desplegado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) para apoyar a la Cruz Roja de Cabo Verde.Como respuesta inicial, la IFRC tiene previsto liberar fondos de emergencia para ayudar a las familias afectadas proporcionándoles refugio, agua y servicios de saneamiento, así como apoyo para su subsistencia. También se enviarán especialistas en refugio, agua y saneamiento para reforzar la respuesta."Seguimos realizando evaluaciones y no descartamos lanzar un llamamiento de emergencia para ayudar a las comunidades a superar esta crisis sin precedentes", añadió Sadrack.El 13 de agosto, la Cruz Roja de Cabo Verde lanzó la campaña nacional #ReconstruirComEsperança para apoyar a la población afectada.

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Nota de prensa

La Cruz Roja se moviliza ante las tormentas que golpean Filipinas

Manila, Kuala Lumpur, Ginebra, 24 de julio de 2025 – La Cruz Roja de Filipinas está respondiendo activamente sobre el terreno ante los efectos de la fuerte tormenta tropical Co-may (nombre local: Emong) y la depresión tropical Francisco (nombre local: Dante), que siguen afectando a amplias zonas del país. Las fuertes lluvias, los vientos intensos y las peligrosas condiciones marítimas están afectando a Luzón, Visayas y partes de Mindanao, lo que pone en grave peligro a muchas comunidades. La fuerza combinada de estas tormentas está provocando inundaciones, deslizamientos de tierra y daños en la costa. El área metropolitana de Manila está sufriendo fuertes lluvias, inundaciones repentinas y atascos de tráfico debido a las carreteras encharcadas y la mala visibilidad.La Cruz Roja en primera líneaLa Cruz Roja de Filipinas está apoyando los esfuerzos de evacuación, rescate de las personas atrapadas por las inundaciones, distribución de alimentos, agua potable y artículos de primera necesidad, y coordinación estrecha con las autoridades locales. Sus recursos son suficientes en esta etapa, pero con los múltiples sistemas meteorológicos de las últimas semanas, el equipo está al límite de sus capacidades. Si las condiciones empeoran, operaciones continuadas como estas necesitarán un fuerte apoyo en los próximos días."Nos hemos desplegado en las zonas más afectadas. Nuestra preparación y disponibilidad local han sido adecuadas para garantizar que nuestra asistencia vital no se vea interrumpida por las inundaciones, los deslizamientos de tierra y las continuas lluvias torrenciales", afirmó la Dra. Gwendolyn Pang, secretaria general de la Cruz Roja de Filipinas, la mayor organización humanitaria del país, que abarca todas las provincias y las principales ciudades. Los equipos de la Cruz Roja, tanto de las delegaciones locales como de la sede nacional, permanecen en estado de alerta total para reforzar las labores de respuesta según sea necesario. "En la Cruz Roja de Filipinas, damos prioridad a la vida y los medios de subsistencia de las personas por encima de todo. Nuestro voluntariado trabaja sin descanso para salvar vidas, aliviar el sufrimiento y defender la dignidad de la población filipina", añadió la Dra. Pang, instando a la gente a permanecer alerta, seguir las advertencias oficiales y apoyarse mutuamente, especialmente a los grupos más vulnerables de sus comunidades.Más tormentas podrían estar en caminoDesde junio hasta la fecha, se han formado seis sistemas de baja presión en la zona de responsabilidad de Filipinas, algunos de los cuales se han convertido en tormentas completas, como Wipha (nombre local: Crising), Francisco y ahora Co-may. Especialistas prevén que la temporada de tifones y las lluvias del monzón del suroeste (conocido comúnmente como Habagat en Filipinas) continúen hasta octubre, lo que significa que aún podrían producirse más lluvias intensas e inundaciones. "Gracias a la sólida preparación y planificación de la Cruz Roja de Filipinas, las reservas de ayuda de emergencia son suficientes por ahora", afirmó Sanjeev Kafley, jefe de la delegación de la IFRC en Filipinas. Sin embargo, señaló que las operaciones de emergencia en curso durante las últimas semanas están empezando a agotar los recursos disponibles. Kafley destacó que la IFRC está siguiendo de cerca la situación en coordinación con la Cruz Roja Filipina y está preparada para proporcionar apoyo adicional a través del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Emergencias (IFRC-DREF) en caso de que se produzcan déficits de suministros.Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] En Kuala Lumpur: Lili Chin, +6016 2340872 En Ginebra: Scott Craig, +41 76 370 35 75

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Guinea: La comunidad se une para reducir los riesgos de enfermedades y desastres

Desde que tienen memoria, la población de Dalafilani, una pequeña aldea rural de 2.000 personas situada en el centro de Guinea, se ha enfrentado a un problema recurrente y grave: las inundaciones.Cada vez que llovía intensamente, el agua inundaba la aldea, dañando las viviendas y dejando grandes charcos de agua estancada y contaminada, el caldo de cultivo perfecto para las enfermedades transmitidas por el agua y los mosquitos.Las inundaciones no solo ponían en peligro las viviendas y la salud de las personas, también causaban presiones económicas. La población local solía tener que comprar con frecuencia medicamentos para tratar a los familiares que enfermaban a causa de enfermedades relacionadas con las inundaciones, lo que desviaba ingresos que eran esenciales para otras necesidades diarias.Así que cuando el voluntariado local de la Cruz Roja de Guinea reunió a la comunidad para debatir posibles soluciones, la gente decidió que harían todo lo necesario para mantener a raya las inundaciones y las enfermedades.Un diagnóstico comunitario en el centro del cambioA través del Programa Comunitario de Preparación para Epidemias y Pandemias (CP3), personas voluntarias de la Cruz Roja de Guinea que se han capacitado, guiaron a la comunidad a través de una evaluación participativa de riesgos para comprender el problema, debatir las necesidades y los recursos de la comunidad y encontrar una solución viable."Como miembros de esta comunidad, trabajamos en ocnjunto para identificar los problemas prioritarios. Durante un diagnóstico comunitario, las personas vecinas reconocieron que las inundaciones y las aguas residuales eran una fuente importante de enfermedades y que su entorno tenía un impacto directo en su salud, seguridad y medios de vida", explica Sekou Oularé, voluntario de la Cruz Roja de Guinea."En grupo se nos ocurrió la idea de construir un sistema de canales a través de la comunidad para evacuar las inundaciones y las aguas residuales. La Cruz Roja facilitó este proceso, proporcionando herramientas y apoyo logístico", añade.Tomar medidas colectivasUna vez acordado el plan de acción, las y los habitantes de Dalafilani se pusieron rápidamente manos a la obra para convertir su idea en realidad."Decidimos movilizar a toda la comunidad. Hombres y mujeres trabajaron mano a mano para construir los canales. Fabricamos ladrillos, cavamos zanjas y transportamos materiales. Este trabajo nos ha permitido crear un sistema de drenaje funcional que aleja el agua de lluvia y las aguas residuales domésticas de nuestra aldea", explica Fanta Bö Kourouma, presidenta del grupo juvenil de Dalafilani.Las personas voluntarias de la Cruz Roja de Guinea estuvieron presentes durante todo el proceso, ayudando a construir los canales, trazando el recorrido más eficaz para evacuar el agua del pueblo; y adquiriendo los materiales necesarios.Una comunidad más saludable y segura a largo plazoTras la construcción de los canales, la comunidad no tardó en notar un cambio positivo. El pueblo está más limpio, ya no hay charcos de agua estancada después de las lluvias y las familias están aliviadas al ver que sus hijas e hijos gozan de mejor salud."Antes teníamos problemas de enfermedades, especialmente entre la niñez. Solían jugar en el agua sucia y eso les enfermaba. Era una carga muy pesada para nuestras finanzas debido al costo de los medicamentos. Hoy, gracias al sistema de drenaje, hay menos mosquitos y menos niños enferman", afirma Gbè Traoré, residente de Dalafilani.Las autoridades locales de salud también han informado de una disminución de las enfermedades, y el jefe del puesto de salud de Dalafilani, Bernard Camara, ha registrado un número significativamente menor de consultas médicas relacionadas con la malaria y las enfermedades transmitidas por el agua.El voluntariado de la Cruz Roja de Guinea sigue prestando apoyo a la población de Dalafilani, organizando reuniones comunitarias periódicas para informar sobre los riesgos de epidemias y reforzar las medidas de higiene.El jefe de la aldea de Dalafilani, Fodé Oularé, se siente aliviado al ver las mejoras en la salud de su comunidad y comprende que deben seguir trabajando para mantener a raya los riesgos de enfermedades a largo plazo."Antes, el agua de lluvia se escurría en todas direcciones, creando charcos de agua estancada. Ahora, con el sistema que hemos construido, el agua se drena y tenemos un entorno más limpio. La Cruz Roja ha estado trabajando con nosotros para crear conciencia y mantener este progreso, pero depende de nosotros, las y los residentes, mantener las cosas limpias para prevenir enfermedades", explica.--Las actividades descritas en este artículo se llevaron a cabo como parte del Programa de Preparación Comunitaria ante Epidemias y Pandemias (CP3), un programa multinacional que se desarrolló entre 2018 y 2025. Financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el CP3 prestó apoyo a las comunidades, las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y otros socios para prepararse, prevenir, detectar y responder a las amenazas de enfermedades. Si le ha gustado esta historia y desea obtener más información, suscríbase al boletín informativo sobre preparación para epidemias y pandemias de la IFRC (disponible en inglés).

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Brasil: ayuda financiera de la Cruz Roja impulsa la recuperación de miles de familias afectadas por las inundaciones en Rio Grande do Sul

Hace un año atrás, el mundo miraba con incredulidad cómo la moderna ciudad de Porto Alegre, en Brasil, quedaba sumergida bajo una de las peores inundaciones de su historia. Entre el 29 de abril y el 4 de mayo de 2024 en el sur del país llovió sin parar.Los puentes colapsaron, las carreteras fueron arrasadas y los estadios quedaron cubiertos por el agua, que llegaba casi a la altura de los semáforos. La entrada a las estaciones de transporte público, escuelas y hospitales eran invisibles.Apenas unas semanas después, en junio, nuevas lluvias intensificaron la crisis. En total, más de 2.3 millones de personas fueron afectadas, 182 perdieron la vida y más de 422 mil se vieron obligadas a dejar su casa.Ante esta emergencia, la IFRC activó un Llamamiento de Emergencia, con el fin de ampliar la respuesta humanitaria de la Cruz Roja Brasileña. Gracias a este esfuerzo, más de catorce mil personas han recibido asistencia humanitaria.Como parte de su respuesta humanitaria, la Cruz Roja ha distribuido artículos de higiene, limpieza y desinfección de hogares; y facilitó el acceso a servicios de salud. En estos 12 primeros meses posterior a la emergencia:Casi 5.000 personas han recibido atención integral en salud y capacitación en primeros auxilios.Más de 4.500 personas recibieron kits de higiene y de limpieza, bidones para almacenar agua y filtros para potabilizarla.Alrededor de 7.200 personas en nueve municipalidades han recibido artículos como mosquiteros, lonas, lámparas solares, artículos de cocina, mantas y kits de herramientas para reparar las viviendas.Además, a lo largo del proceso de recuperación, la Cruz Roja ha ofrecido apoyo psicosocial, información para prevenir enfermedades y un servicio clave: transferencias monetarias.Dinero en mano para decidir con autonomíaEn momentos de crisis, cada familia tiene necesidades distintas. Mientras algunas priorizan la compra de alimentos, otras necesitan reparar sus hogares o pagar deudas acumuladas.Por eso, la asistencia en efectivo es tan relevante. En lugar de recibir artículos preseleccionados, las familias pueden elegir en qué invertir el dinero según sus necesidades más urgentes. Nadie las conoce mejor que ellas mismas.Al realizar sus compras en mercados locales, se recuperan las ventas y los comercios afectados por las inundaciones, que pueden adquirir nuevo stock y generar empleo. Esto también apoya la recuperación del tejido socioeconómico de las comunidades afectadas por el desastre.En el sur de Brasil, el programa de transferencias monetarias inició su fase piloto en julio de 2024. Se priorizaron los hogares monoparentales, con niños y niñas menores de siete años, población adulta mayor, personas con discapacidad y/o enfermedades crónicas; familias afectadas por las inundaciones en Porto Alegre y área metropolitana, así como en la zona de la Serra.La articulación del equipo de la IFRC desplegado para la respuesta inmediata con las filiales de la Cruz Roja Brasileña, ha sido fundamental para llegar a las familias más vulnerables, fortalecer las capacidades del voluntariado local y avanzar hacia la recuperación de las poblaciones afectadas.“Un aspecto importante del trabajo en esta operación de respuesta a las inundaciones en Rio Grande do Sul es el trabajo cercano con la Cruz Roja para identificar socios locales”, comenta Roxana Trigo Ballivian, Gerenta de Operaciones de la IFRC para la emergencia.“Un ejemplo es el caso del Instituto Mujeres en Construcción, una ONG local que realizó una pre-identificación de mujeres cabezas de familia que fueron afectadas por las inundaciones en la región metropolitana de Porto Alegre”.Gracias a la relación de la Cruz Roja local con los actores comunitarios, la colaboración con las lideresas de esta organización permitió que 215 hogares de Canoas encabezados por mujeres recibieran asistencia monetaria.Hasta la fecha, más de 4.800 personas han recibido apoyo financiero para cubrir sus necesidades más urgentes.¿Cómo invierten las familias la ayuda financiera?Las familias que reciben la asistencia son totalmente libres de decidir cómo utilizarlo. La Cruz Roja sólo mantiene el contacto con ellas para recibir sus recomendaciones para próximas entregas, mejorar la experiencia de las comunidades usuarias de nuestros servicios y monitorear que no se expongan a riesgos por haber recibido este tipo de asistencia.A los 6 meses de implementación de este programa, se consultó de manera anónima sobre los principales usos que le dieron al dinero recibido. La mayoría de familias invirtió en: compra de alimentos y agua, reparación de viviendas, compra de muebles, pago de servicios básicos y pago de deudas.Otros gastos incluyeron la compra de ropa, medicamentos y productos de higiene, el pago de alquiler, el envío de remesas a familiares, y costos funerarios.“La asistencia en efectivo es un enfoque innovador que, además de una solución práctica, es una forma de asistencia que promueve la autonomía personal, a la vez que el empoderamiento comunitario y la reactivación de los mercados locales”, explica Trigo.Si quieres conocer más detalles sobre cómo se gestan y desarrollan las entregas de la asistencia monetaria, te recomendamos visitar nuestra página de asistencia en efectivo y cupones y ver el siguiente video:

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Asistencia en efectivo en Costa Rica y Panamá: el caso de dos pueblos con el mismo nombre y una historia común de resiliencia, recuperación y solidaridad

Ana Grace Solís y Leonel Rodríguez viven a más de 800 kilómetros de distancia y no se conocen. Pero tienen algunas cosas interesantes en común.En primer lugar, ambos viven en pueblos llamados Bebedero, que, como su nombre indica, están situados a orillas de un río.En segundo lugar, ambos sufrieron las graves consecuencias provocadas por las intensas lluvias de la tormenta tropical Sara en noviembre de 2024, así como varios otros sistemas de baja presión que causaron inundaciones históricas en Centroamérica. Aunque las comunidades están muy separadas -una en la región del Pacífico Norte de Costa Rica y la otra en la provincia de Los Santos, Panamá- ambas se vieron duramente afectadas.Ese mes, más de 1.1 millones de personas vieron sus vidas en riesgo por las inundaciones, desbordamientos de ríos y deslizamientos de tierra traídos por fenómenos climáticos extremos.Fue un momento de mucho miedo.“Ya uno no sabe hasta dónde va a llegar el nivel del agua”, nos explicó Ana Grace, vecina de Bebedero, Costa Rica. “Antes mirábamos cómo subía y uno alzaba las cosas a ciertas alturas. Ahora, cada vez que hay inundaciones se pierden las cosas”.A lo largo del litoral Pacífico -desde Guanacaste y Puntarenas en Costa Rica, hasta Veraguas, Panamá Este y la comarca Ngäbe-Buglé en Panamá- comunidades enteras fueron evacuadas, quedaron incomunicadas y sufrieron graves pérdidas económicas.Afortunadamente, las dos localidades comparten otro punto en común: ambas contaron con el apoyo de equipos locales de la Cruz Roja antes, durante y después de la emergencia."Estamos agradecidos por lo mucho que nos apoyaron, porque lograron llegar a donde estábamos metidos y dar la ayuda que se necesitaba", comentó Leonel, el vecino de El Bebedero, en Panamá.Dos operaciones, un fondo: el IFRC-DREFEse apoyo llegó como parte del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), un recurso que financia la respuesta rápida a emergencias utilizando fondos ya aportados por donantes para casos de emergencia.Su respuesta incluyó atención en salud, acceso a agua limpia, protección de las personas en situación de mayor vulnerabilidad y una herramienta cada vez más valorada por su impacto positivo: las transferencias monetarias.La Cruz Roja Costarricense se propuso asistir a 7.500 personas, centrando la intervención en las provincias de Guanacaste y Puntarenas. De ellas, 4.000 recibieron transferencias monetarias, una estrategia que les permitió decidir por su cuenta cuáles de sus necesidades atender de forma prioritaria.Tras censos comunitarios que permitieron identificar los hogares más afectados, la Cruz Roja Costarricense organizó la entrega de tarjetas de débito en espacios seguros y accesibles, respetando siempre la dignidad y privacidad de las familias.“Darles ayuda monetaria es también permitir que la familia gestione sus propias necesidades de una forma más independiente, más autónoma, pero también más atinada a su propio contexto”, explicó Abigail López, coordinadora del IFRC-DREF para la emergencia en Costa Rica.Para Fidel Espinoza, paciente en diálisis evacuado durante la emergencia, el dinero permitió recuperar al menos parte de lo perdido. “Se me fueron la lavadora y los sillones, la mesa, la cocina. Ahora lo único que me queda es comprar la lavadora, porque la señora que me ayuda está lavando a mano”, relató.La respuesta humanitaria de la Cruz Roja también incluyó ferias de salud para promover la higiene, el manejo de residuos post-inundación y la prevención de enfermedades. Además, se distribuyeron kits de limpieza, garrafones para almacenar agua potable y repelente, y así reforzar la capacidad de las comunidades para prevenir nuevas crisis sanitarias.Por su parte, la Cruz Roja Panameña logró asistir a 2.500 personas gracias a una operación estructurada de la misma forma que la de la Cruz Roja Costarricense.El proceso para entregar la asistencia monetaria fue participativo: se realizaron evaluaciones socioeconómicas, se validaron los datos de los hogares, se organizaron jornadas de entrega de tarjetas de débito y se brindaron consejos sobre el uso seguro del dinero. Durante la distribución, los niños y niñas participaron en actividades de salud mental.Tras este proceso, las familias invirtieron en lo que estimaron necesario: alimentos, medicamentos, herramientas para reconstrucción o insumos escolares.“Ha sido una excelente ayuda la que nos han dado a la comunidad de Flores, incluyendo la emocional”, expresó Marisin Pimentel, afectada por las inundaciones. “Nos han orientado en temas que no conocíamos al momento de las inundaciones y la verdad les agradecemos de todo corazón. Si hay otra inundación, ya sabemos qué hay que hacer”.Más información sobre la asistencia en efectivo y cupones: Una herramienta clave en la acción humanitaria moderna que permite una respuesta rápida y flexible, capacita a las personas para tomar sus propias decisiones e impulsa las economías locales.Enfoque de la IFRC para la asistencia en efectivo y cuponesDignidad, diversidad y deseo: Efectivo y cupones como asistencia humanitaria a migrantes (en inglés)Belice: Tras una temporada de sequía e incendios que arrasaron las tierras de cultivo, la Cruz Roja ayuda a agricultores a plantar las semillas de la recuperación

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Emergencia

Ecuador: Inundaciones y contaminación ambiental

Ecuador se enfrenta a una grave crisis debido a inundaciones extremas y a un vertido de petróleo, que ha afectado a más de 200.000 personas y dañado viviendas, carreteras y sistemas de abastecimiento de agua. El desastre ha devastado las actividades agrícolas, ha desplazado a miles de personas y ha aumentado el riesgo para la salud debido a la acumulación de agua estancada. Los esfuerzos de respuesta de emergencia de la Cruz Roja Ecuatoriana tienen como objetivo proporcionar albergue, ayuda médica, agua potable y asistencia en efectivo a las comunidades afectadas.Las donaciones a este llamamiento de emergencia ayudarán a la Cruz Roja Ecuatoriana a prestar apoyo urgente a quienes lo necesiten.

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Nota de prensa

Ecuador: IFRC lanza llamamiento de emergencia en apoyo a las comunidades afectadas por el derrame de petróleo y las inundaciones

Quito/Ciudad de Panamá/Ginebra, 25 de marzo - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un llamamiento de emergencia por valor de cuatro millones de francos suizos (USD 4.5 millones) para proteger la salud y los medios de subsistencia de las comunidades ecuatorianas afectadas por el devastador derrame de petróleo ocurrido el 13 de marzo y las inundaciones que azotan actualmente al sureste del país. El efecto acumulado de estos desastres ha afectado a más de 500.000 personas en las provincias de Esmeraldas, El Oro, Guayas y Manabí. Para asegurar que la ayuda llega de inmediato a las comunidades, la IFRC ha activado también su fondo de emergencia para respuesta a desastres (DREF), que ya ha desembolsado 497.000 francos suizos de esos cuatro millones necesarios.En Esmeraldas, el vertido de petróleo ha contaminado el río Esmeraldas, varios de sus afluentes y la costa norte del país, obligando al gobierno a declarar el estado de emergencia. Desde el primer día, voluntarios y voluntarias de la Cruz Roja Ecuatoriana han estado sobre el terreno distribuyendo agua potable, prestando primeros auxilios y evaluando el impacto del vertido.Mitigar los riesgos asociados a la presencia de hidrocarburos en el agua es una prioridad. El vertido ha obligado a las autoridades locales a suspender el suministro de agua via cañería y activar la distribución mediante camiones cisterna. La Cruz Roja ha instalado tres plantas potabilizadoras que han producido 152.000 litros de agua limpia en dos días, suficientes para atender las necesidades básicas de 10.000 personas."El derrame de petróleo en Esmeraldas es una catástrofe ambiental y humanitaria con profundo impacto en las comunidades. En Cruz Roja Ecuatoriana hemos desplegado todos nuestros para ofrecer asistencia inmediata, pero el aporte internacional esclavepara ayudar a más personas, garantizar una respuesta más eficiente y acelerar la recuperación a largo plazo. Solo trabajando de la mano podremos asegurar un futuro más seguro para las localidades afectadas y nuestro entorno", dijo el Dr. Roque Soria, presidente de la Cruz Roja en Ecuador. El llamamiento de emergencia de la IFRC permitirá a la Cruz Roja Ecuatoriana ampliar su respuesta a ambas crisis, prestando asistencia a 176.200 personas durante los próximos 12 meses. La operación se centrará en suministrar agua potable y ofrecer atención médica, incluido apoyo en salud mental. La Cruz Roja también entregará artículos esenciales para la higiene personal y la limpieza del hogar y pondrá en marcha un sistema de transferencias de efectivo para las familias más afectadas.“El país se enfrenta a una doble emergencia de salud pública. La exposición a tóxicos, la contaminación del agua, la proliferación de enfermedades y la inseguridad alimentaria causadas por las inundaciones y el vertido de petróleo amenazan a comunidades enteras y, si no actuamos ahora, las repercusiones a largo plazo serán devastadoras. Necesitamos una acción urgente y coordinada para proteger la salud de las personas, garantizar agua potable y prevenir daños mayores", dijo Loyce Pace, directora regional para América de la IFRC.La Cruz Roja centrará su respuesta a ambos desastres en las zonas más afectadas, atendiendo las necesidades de las familias ubicadas en albergues temporales y de hogares monoparentales con niñas y niños pequeños, adultos mayores o personas con discapacidad a cargo. Los esfuerzos de la Cruz Roja también apoyarán a las comunidades rurales y ribereñas, incluidas las poblaciones indígenas que se enfrentan a riesgos medioambientales y a la pérdida de sus medios de vida tradicionales.Para mayor información o agendar entrevistas, por favor escriba a: [email protected] Panamá - Susana Arroyo Barrantes +50769993199En Ginebra – Tommaso Della Longa +41797084367 Hannah Copeland +41762369109

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Mejores amigas para siempre: Dos mujeres, amigas desde la infancia, dedican su vida a ayudar a otras personas

Cho Cho Aye y Phu Ngon Wai son amigas desde la infancia.Ahora, ambos tienen 26 años y comparten algo más que recuerdos de la infancia: comparten un profundo compromiso con el servicio humanitario como voluntarias en la filial de la Cruz Roja del municipio de Kyite Ma Yaw, en el estado de Mon.Su trayectoria en la Cruz Roja comenzó en 2014, justo después de terminar la escuela secundaria y asistir a una sesión de formación básica de la Cruz Roja en su comunidad. Además de su labor humanitaria, Cho es costurera y diseña y confecciona ropa, mientras que Phu dirige un negocio en línea de venta de ropa de mujer.Un compromiso compartidoTambién comparten un profundo compromiso de apoyo a su comunidad a través de su labor de voluntariado humanitario. Y conocen de primera mano las graves consecuencias que las crisis relacionadas con el clima, como las tormentas y las inundaciones, pueden tener en las personas y las comunidades.Cho recuerda vívidamente una experiencia desgarradora durante las inundaciones de junio de 2024."La planta baja de mi casa se inundó y mi familia quedó atrapada dentro", recuerda. "No podía salir, pero estaba segura de que mis amigos estaban fuera rescatando gente. En comparación con otras casas, la mía aún estaba en buenas condiciones. En cuanto me puse en contacto con ellos, me uní a las tareas de rescate, evacuando a las personas inundadas y distribuyendo comida y agua".“Se trata de reconocer los esfuerzos que no se ven... Siempre intento ser quien pueda dar apoyo para que puedan vivir sin depender de nadie”.Phu Ngon Wai, voluntaria de la Cruz Roja de MyanmarMyanmar es uno de los países más propensos a los desastres de Asia. Durante la estación de los monzones, de mayo a octubre, el país es especialmente vulnerable a inundaciones y deslizamientos de tierra generalizados, que afectan a miles de personas. De hecho, casi el 95% del total de las precipitaciones anuales del país se producen durante la estación monzónica, a menudo acompañadas de tormentas tropicales.En julio de 2024, las fuertes lluvias monzónicas provocaron el desbordamiento de múltiples ríos y cursos de agua, lo que causó graves inundaciones en todo el país. Estas inundaciones sin precedentes se cobraron vidas y afectaron a más de 100.000 personas en zonas rurales y urbanas de todo el país.La Cruz Roja de Myanmar y la IFRC respondieron rápidamente. Con el apoyo de una asignación de 825.000 francos suizos del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), la Cruz Roja de Myanmar prestó socorro inmediato y asistencia para la recuperación temprana en las zonas más afectadas.“Ver sus sonrisas nos hace felices. Es esta mentalidad de la Cruz Roja la que nos hace seguir adelante: estar ahí para las personas que más nos necesitan”.Cho Cho Aye, voluntaria de la Cruz Roja de MyanmarEstos desastres suelen provocar desplazamientos masivos en pueblos y ciudades, especialmente en zonas bajas como el municipio de Kyite Ma Yaw, en el estado de Mon, al sureste de Myanmar, donde se encuentra el barrio de Cho y Phu, compuesto por 100 hogares. Como parte de un equipo de personas jóvenes voluntarias de la Cruz Roja, la mayor parte del trabajo de Cho y Phu consiste ahora en colaborar con las comunidades locales para prepararse antes de que se produzca el desastre.Ambas voluntarias han pasado gran parte de su vida adquiriendo habilidades para mantenerse a salvo, cambiar su comunidad y prosperar. A lo largo de su trayectoria en la Cruz Roja, por ejemplo, han recibido una amplia formación en primeros auxilios y técnicas de rescate acuático que son cruciales durante las intervenciones de emergencia.“Crecí nadando, así que no le tengo miedo al agua. Es mi punto fuerte. Creo que si los hombres pueden hacerlo, las mujeres también” afirmó Cho con confianza.Ambas comparten la firme creencia de que las mujeres desempeñan un papel clave como líderes en la capacitación de la comunidad. "Hay un dicho que dice: 'Detrás de todo gran hombre hay una gran mujer", dice Phu. "Pero, ¿por qué detrás? Hay una brecha. Se trata de reconocer los esfuerzos que no se ven. No sólo para nuestra comunidad, sino para mis colegas y amigos, siempre intento ser quien pueda dar apoyo para que puedan vivir sin depender de nadie. El apoyo debe ir en ambos sentidos".Ya sea rescatando a personas durante las inundaciones o entregando provisiones esenciales, Cho y Phu nunca dudan en responder a la llamada de ayuda, ya sea de la filial de la Cruz Roja o de otros grupos benéficos. Su dedicación les ha hecho muy conocidas y respetadas en el municipio.“Cuando llevamos comida a sus casas, ya están esperando en la puerta”, dice Cho. “Ver sus sonrisas nos hace felices. Es esta mentalidad de la Cruz Roja la que nos hace seguir adelante: estar ahí para la gente que más nos necesita”.Aunque Cho sueña con convertirse en diseñadora de moda y Phu aspira a ampliar su negocio en línea, su compromiso con la labor humanitaria sigue siendo inquebrantable.“Estamos decididas a seguir colaborando como voluntarias con la Cruz Roja mientras vivamos”, afirma.Su dedicación ha fortalecido la filial de la Cruz Roja del municipio de Kyite Ma Yaw, inspirando a otras personas a unirse a ella. En la actualidad, su filial cuenta con 20 personas voluntarias, y muchas mujeres jóvenes han dado un paso al frente para convertirse en humanitarias.“Creo que juntas podemos construir un futuro más inclusivo y empoderado”, dijo Phu.¿Cómo involucrarse?Más información sobre el voluntariado en la red de la IFRCMás información sobre la preparación para desastres en la red de la IFRCMás información sobre el Día Internacional de la Mujer en la IFRCLea nuestras otras historias del Día Internacional de las Mujeres:Cómo invertir en el liderazgo humanitario de las mujeres ha dado resultados en las AméricasDía Internacional de las Mujeres: "Al principio tenía miedo, pero he aprendido que con determinación todo es posible".Día Internacional de las Mujeres: El camino de Patricia desde la exclusión hasta "un profundo sentimiento de pertenencia".

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Nota de prensa

La Alianza por la Amazonía de la Cruz Roja tiene como fin salvaguardar vidas y reforzar la resiliencia comunitaria

Panamá/Ginebra, 16 de diciembre - En respuesta a las crecientes amenazas que plantean la crisis climática, el aumento de los desastres y la pérdida de biodiversidad, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha anunciado la reactivación de su programa por la Amazonía, la Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía. Esta iniciativa, que une inicialmente a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela, tiene como objetivo mejorar la resiliencia de las comunidades y apoyar a las personas afectadas por los impactos climáticos en la selva del Amazonas.La presencia local y el alcance mundial de la Cruz Roja la convierten en un socio clave para la protección de las comunidades y los ecosistemas amazónicos. Con filiales y personal voluntario en los nueve países amazónicos, la Cruz Roja combina un profundo conocimiento local con experiencia en reducción de riesgos, resiliencia climática y operaciones humanitarias para hacer frente a las crecientes necesidades de la región. La Amazonía, hogar del 10% de todas las especies conocidas y responsable de generar el 20% del oxígeno del mundo, se acerca a un punto de inflexión. La deforestación, los incendios forestales y las actividades extractivas, agravadas por fenómenos climáticos extremos como inundaciones, incendios y sequías prolongadas, amenazan la vida y los medios de subsistencia de más de 40 millones de personas, incluidos 350 grupos de pueblos indígenas. “En el corazón de nuestra propuesta está la convergencia del conocimiento indígena, la experiencia de la Cruz Roja y los avances tecnológicos y de investigación. Esta fórmula, implementada en estrecha coordinación con los Estados, los pueblos indígenas y otras partes interesadas, maximizará los esfuerzos para fortalecer la resiliencia de las comunidades y anticipar y responder a las crisis que afectan a las poblaciones amazónicas”, dijo Xavier Castellanos, Secretario General Adjunto de la IFRC, Desarrollo de Sociedades Nacionales y Coordinación de Operaciones. La Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía se centra en la gestión del riesgo de desastres y la resiliencia climática, la salud comunitaria, los medios de vida sostenibles y la respuesta a los desastres y el desplazamiento climático. Armonizar, maximizar y racionalizar el trabajo de la Cruz Roja en estas áreas ayudará a anticipar y reducir el impacto de los peligros que podrían verse exacerbados por la crisis climática en los próximos años. Sólo entre enero y agosto de este año, los incendios destruyeron 62.268 kilómetros cuadrados de la Amazonía, una superficie doce veces mayor que la ciudad de Londres. Esta devastación, agravada por una sequía histórica, ha afectado gravemente al acceso a la salud y a la alimentación y ha aumentado el riesgo de desplazamientos inducidos por el clima. Ante estos escenarios de crisis múltiples, la Cruz Roja ya está trabajando en varias comunidades en el Amazonas. En Ecuador, el voluntariado trabaja con los pueblos indígenas en la aplicación de técnicas agrícolas que reducen el riesgo de sequías, contribuyendo a la diversificación de los ingresos y a la restauración de los ecosistemas para mejorar la seguridad alimentaria y económica. En Colombia, la Cruz Roja proporciona asistencia de salud y acceso a medicamentos en zonas remotas y de difícil acceso. La Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía se basa en una sólida experiencia. Las Sociedades de la Cruz Roja de los países amazónicos han colaborado con más de 53 comunidades amazónicas para promover la salud comunitaria y reducir el riesgo de desastres. Este nuevo esfuerzo busca ampliar estos éxitos al mismo tiempo que se alinea con la experiencia global de la IFRC en resiliencia climática y gestión de desastres. Para más información y para solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected]   En Panamá: Susana Arroyo Barrantes +50769993199  En Ginebra: Tommaso Della Longa +41797084367                       Hannah Copeland +41762369109 

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IFRC en la COP29: Invertir cuándo y dónde más importa – de forma temprana, en la salud de las personas más afectadas

Calor extremo y olas de calor prolongadas. Inundaciones y tormentas nunca antes registradas en todos los rincones del planeta. Sequías y tormentas fuera de lo común.Estas son algunas de las formas en que el cambio climático está teniendo repercusiones profundas y muchas veces devastadoras en la salud de las personas y las comunidades de todo el mundo. Mientras líderes mundiales se reúnen en la cumbre climática COP29 que se celebra en Bakú, Azerbaiyán (11-22 de noviembre), la IFRC vuelve a señalar lo que se ve todos los días en las respuestas de emergencia a inundaciones repentinas, olas de calor extremas, sequías prolongadas, crisis económicas y hambre. No sólo hay personas que mueren, pierden sus hogares y sus medios de subsistencia, sino que la crisis climática tiene efectos duraderos en la salud y el bienestar de la población. Las olas de calor extremas, las inundaciones y las tormentas están exponiendo a cada vez más personas al riesgo de contraer enfermedades infecciosas y desnutrición, al tiempo que reducen su acceso a la atención sanitaria."Los impactos de la crisis climática están teniendo un efecto masivo en la salud de las personas", dijo el Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, durante el primer día de la Conferencia COP29. "Así que debemos abordar los impactos en la salud de una manera muy integral".Igual de importante es cómo y cuándo se abordan esas cuestiones, añade. La financiación y la inversión en salud comunitaria y preparación no sólo deben aumentar, sino que deben dirigirse a las comunidades locales donde más se necesitan."La inversión tiene que ser del nivel adecuado y llegar al lugar adecuado", afirma Chapagain. "Por el momento, no hay suficiente inversión y esa inversión no llega al nivel comunitario. Menos del diez por ciento de la financiación para el clima llega a las comunidades". "Tenemos que apoyar la acción comunitaria sobre el terreno, allí donde la gente vive y se enfrenta a las consecuencias cada día".Esa inversión no puede esperar hasta después de que se produzca el desastre. "También es importante cómo y cuándo se hace esa inversión", añadió. "Si se hace la inversión pronto -con sistemas de alerta temprana o acciones anticipatorias- se salvan vidas, medios de subsistencia y dólares".Un problema en llamasUn ejemplo es la creciente amenaza del calor extremo. En los últimos años se ha llegado a récords mundiales de temperatura mes tras mes, a medida que el cambio climático hace más extremas las olas de calor, un asesino silencioso y mortal. Cada año, el calor mata a casi medio millón de personas en todo el mundo.Sin embargo, sólo el 0,5% de la financiación multilateral para la adaptación al clima se destina a medidas sanitarias que podrían reducir drásticamente esa cifra. Esas medidas sanitarias también podrían mejorar el bienestar de las personas y ahorrar dinero a largo plazo. Para 2030, especialistas prevén entre 2.000 y 4.000 millones de dólares de costos adicionales en salud si no se toman medidas de adaptación ahora.Las soluciones pasan por una serie de acciones, desde la construcción de ciudades y sistemas sanitarios resistentes al clima, hasta el desarrollo de planes nacionales de acción contra el calor y protocolos de alerta temprana. Otras acciones garantizarían que los sistemas de protección social y de salud respondan a las perturbaciones relacionadas con el clima, mientras que las soluciones basadas en la naturaleza podrían aprovechar el poder protector natural de los ecosistemas para proteger a las comunidades del calor extremo o las mareas de tempestad.“A medida que se intensifican los impactos climáticos, los sistemas de salud deben adaptarse para proteger a las personas más vulnerables”, dijo Petra Khoury, Directora del Departamento de Salud y Cuidadosde la IFRC, en un evento especial de la COP29 organizado por la Alianza para la Acción Transformadora sobre el Clima y la Salud, un programa organizado por la OMS.“La red de la IFRC está en primera línea, construyendo sistemas de salud resilientes al clima a través de la movilización comunitaria”, dijo. “Las soluciones que abordan el triple nexo entre salud, clima y migración deben centrarse en la comunidad”.“Incorporar tanto a las comunidades de acogida como a las desplazadas en el proceso de toma de decisiones y en las soluciones es clave para mitigar el impacto de este nexo”.Entre otras cosas, la IFRC está trabajando para ampliar la vigilancia comunitaria de las enfermedades relacionadas con el clima, profundizar sus actuales esfuerzos de participación comunitaria y ampliar el alcance de su trabajo mediante el enfoque de "una salud".El enfoque "una salud" es una forma holística de mejorar la salud humana teniendo en cuenta la salud del entorno en el que viven las personas. Por ejemplo, si el ganado se vuelve vulnerable a las enfermedades por el calor o la falta de alimentos o agua, esto repercute en la salud humana. Hasta el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes que afectan a la especie humana, tienen su origen en los animales. La IFRC también está muy implicada en la vigilancia calle por calle, casa por casa, de enfermedades como el dengue, la malaria y el cólera, entre muchas otras. Pero el cambio climático exige mayores esfuerzos en la participación de la comunidad en el seguimiento, la prevención y la respuesta a las enfermedades.Para hacer todo esto, hay que invertir en todos los niveles, desde los presupuestos de los gobiernos nacionales hasta los bancos multilaterales de desarrollo, los fondos multilaterales para el clima, las instituciones de financiación de la salud, las agencias bilaterales de desarrollo y los actores del sector privado.Poner esto en práctica también significa integrar la acción por la salud y el calor como parte de un enfoque holístico de la acción de adaptación en los planes climáticos nacionales, así como mejorar la coordinación entre los gobiernos con las autoridades locales, los actores y las comunidades. Ya se han visto signos de progreso. En la COP28, el Marco de los EAU para la Resiliencia Climática Mundial reforzó las medidas de adaptación, mientras que 151 países firmaron la primera Declaración de la COP sobre el Clima y la Salud. Y cada vez hay más conciencia de la urgencia de abordar los efectos de las olas de calor en la salud. La IFRC siguió haciendo sonar la alarma organizando la primera Cumbre Mundial sobre el Calor Extremo y nuestro Día de Acción contra el Calor anual el 2 de junio. Los recientes y graves huracanes -a veces denominados "tormentas monstruosas"-, junto con una racha de graves inundaciones en amplias zonas de Europa, África occidental y central, las Américas y el Sudeste Asiático y Oceanía, también están poniendo de manifiesto la urgente necesidad de este tipo de inversión local. Estas inundaciones están desplazando a millones de personas, dejándolas sin acceso a agua potable y saneamiento. A menudo, las comunidades más afectadas también se enfrentan a un acceso limitado al agua potable, el saneamiento, la nutrición, la atención de la salud y la educación. Que la COP29 se considere finalmente un éxito dependerá de si se asumen compromisos para revertir estas realidades con inversiones reales en salud, preparación y alerta temprana que lleguen al ámbito local. «Si en la COP29 logramos avanzar en estos ámbitos, yo lo consideraría un éxito», concluyó Chapagain.Más información:Enfoque de la IFRC en materia de salud y cuidadoEnfoque de la IFRC ante la crisis climáticaIniciativa Alerta Temprana para Todos de la Organización Meteorológica MundialPágina de Alertas tempranas para todas las personas de la IFRC

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Emergencia

Mali: Emergencia Compleja

Mali se enfrenta a una grave crisis humanitaria provocada por inundaciones sin precedentes y un conflicto armado en curso que están provocando el desplazamiento de miles de personas, la destrucción de hogares y la devastación de la economía agrícola. Mientras el país se enfrenta a esta compleja emergencia, millones de personas carecen de necesidades básicas como alimentos y agua potable. Su donación nos ayuda a marcar una diferencia significativa para las 200.000 personas que reciben apoyo de la Cruz Roja Maliense en esta respuesta.

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Emergencia

Sudán del Sur: Inundaciones

Desde mayo de 2024, Sudán del Sur ha sufrido importantes inundaciones, causadas por las fuertes lluvias y el desbordamiento de las cuencas del río Nilo. Las inundaciones han afectado a más de 700.000 personas, han causado grandes daños en viviendas y han devastado ganado y cultivos. A través de este llamamiento de emergencia, la IFRC y sus miembros se proponen atender las necesidades urgentes de 300.000 personas mediante intervenciones en las áreas de salud, agua, saneamiento e higiene, refugio y medios de subsistencia.

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Día para la Reducción del Riesgo de Desastres: Prepararse para el futuro, hoy

A medida que el conflicto en Oriente Medio se intensifica, Líbano ha sido noticia por ser la última crisis humanitaria que se ha desencadenado en una región ya de por sí compleja. La Cruz Roja Libanesa ha estado a la vanguardia de la respuesta a la emergencia.Sin embargo, para quienes su trabajo consiste en salvar vidas durante las crisis, también es fundamental prestar atención a lo que podría venir después. Con la llegada del invierno, es posible que haya que hacer frente a nuevas capas de sufrimiento a medida que bajan las temperaturas y las personas -algunas desplazadas por la escalada de las hostilidades- se enfrentan a olas de frío e incluso a tormentas de nieve.Por eso pueden ser tan decisivos los enfoques proactivos como la "acción anticipatoria", es decir, empezar a responder basándose en las previsiones, antes de que se produzcan los fenómenos meteorológicos. Esto no solo contribuye a salvar vidas, sino que también ayuda a los equipos de respuesta a emergencias a asignar eficazmente los recursos entre una serie de necesidades humanitarias acuciantes.Comienza con el seguimiento de las señales de alerta, como las previsiones meteorológicas o los signos de brotes de enfermedades, para identificar cuándo puede producirse una crisis. Una vez detectadas las señales, las Sociedades Nacionales elaboran planes detallados que describen qué medidas adoptar cuando se produce la crisis."En el Líbano, la acción anticipatoria ha demostrado su eficacia, especialmente durante las tormentas invernales", afirma Kassem Chaalan, Director de Reducción del Riesgo de Desastres de la Cruz Roja Libanesa. "Anticipándose a una severa temporada invernal con fuertes nevadas previstas para principios de 2024, la Cruz Roja Libanesa y sus socios tomaron medidas proactivas"."Utilizamos las previsiones meteorológicas para alertar a las comunidades, lo que permitió emitir alertas tempranas a las comunidades vulnerables», añade. «Además, enviamos información y orientación a las comunidades locales sobre cómo prepararse para la tormenta, incluyendo consejos para resguardar sus hogares y garantizar la seguridad personal".Esta acción temprana redujo significativamente el impacto negativo de las tormentas invernales, salvando vidas y minimizando las pérdidas económicas. La Cruz Roja Libanesa empleó un enfoque similar también en épocas de calor extremo."Esto también se hizo durante la calurosa temporada de verano; se difundieron mensajes de acción durante los eventos de olas de calor en entornos urbanos", dice Chaalan.Actuar antes de que se produzcan inundaciones en YemenEn Yemen, las inundaciones han sido habituales en los últimos años, devastando vidas y medios de subsistencia y agravando una situación ya de por sí grave.Para reducir el riesgo de inundaciones y proteger vidas, la Media Luna Roja de Yemen está poniendo a prueba un programa de acción anticipada en las gobernaciones de Sana'a y Hadramout, en coordinación con las autoridades meteorológicas y de defensa civil, así como con las organizaciones humanitarias pertinentes a nivel nacional y regional.El programa incluye un Protocolo Simplificado de Acción Temprana (SEAP, por sus siglas en inglés), que es el primero que se desarrolla en la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) de la IFRC. En Yemen, el SEAP se activa cuando se pronostican fuertes lluvias. El protocolo incluye planes simplificados que permiten a la Media Luna Roja de Yemen actuar de forma inmediata y eficaz antes de que se produzcan las inundaciones, preparando así a las comunidades para los peores escenarios. Acción anticipatoria en Oriente Medio y el Norte de ÁfricaLíbano y Yemen son dos de los muchos países de la región de Oriente Medio y Norte de África que presentan vulnerabilidades y retos únicos; estos países se enfrentan a diversas crisis, como desastres naturales, efectos del cambio climático como incendios forestales, olas de calor y sequías, y conflictos geopolíticos en curso.Estos factores contribuyen a elevar las necesidades humanitarias, y muchas comunidades sufren desplazamientos e inestabilidad. Es aquí donde la Acción Anticipatoria resulta útil.Por esta razón, las Sociedades Nacionales de la región MENA se reunieron recientemente en Dubai durante la llamada 1ª Plataforma de Diálogo MENA para establecer una hoja de ruta para la Acción Anticipatoria en la región."La Plataforma de Diálogo MENA ha influido en la mejora de nuestra red de contactos y colaboración", añade Chaalan. "En la Cruz Roja Libanesa nos ha permitido aumentar nuestras valiosas conexiones con otras organizaciones humanitarias, organismos gubernamentales y socios internacionales, fomentando los esfuerzos de colaboración esenciales y el intercambio de información para responder a las crisis con mayor eficacia.Obtuvimos información crucial sobre las mejores prácticas y los enfoques innovadores de toda la región de Oriente Medio y Norte de África. Además, defendimos y creamos vínculos entre diferentes comunidades de prácticas, mejorando la complementariedad y aumentando nuestro impacto colectivo. Dada la creciente frecuencia de los peligros, esta plataforma ha subrayado la importancia del aprendizaje continuo".Al abordar las vulnerabilidades con antelación, la acción anticipatoria mejora la seguridad y el bienestar generales de las comunidades, lo que la convierte en una estrategia esencial para el desarrollo sostenible y la reducción del riesgo de desastres.Conozca las iniciativas que impulsa la IFRC en materia de Alerta Temprana y Acción Temprana:Alerta temprana, acción tempranaPreparación para DesastresPilar de Anticipación del DREF

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Temporada de inundaciones: "Fue aterrador", pero el voluntariado de la Media Luna Roja lo arriesgó todo para salvar vidas y ayudar a la gente a recuperarse.

El pueblo de Devipur, en Noakhali, un extenso distrito de la región del delta sur de Bangladesh, fue una de las zonas más afectadas cuando las inundaciones arrasaron la zona a finales de agosto. Todo el pueblo desapareció bajo el agua, y miles de personas se enfrentaron a la aterradora realidad de morir ahogadas.La filial de la Media Luna Roja de Noakhali entró inmediatamente en acción."Una vez que activamos la línea directa, las llamadas no cesaron. Recibíamos entre 10 y 12 llamadas por minuto, la mayoría de rescate", cuenta Nusrat Jahan Nishi, una joven voluntaria. Su equipo trabajó sin descanso, rescatando a cientos de personas y poniéndolas a salvo en la escuela primaria de Devipur, convertida en refugio.Estar en el refugio no era nada cómodo. Las familias, desde personas mayores hasta niñas y niños pequeños, vivían hacinadas, a menudo dormían en los bancos de la escuela y cocinaban en condiciones inseguras.Agua por todos lados, pero nada para beberSin agua potable ni inodoros, mantenerse saludable se convirtió en una lucha. Muchas familias no encontraban alimentos suficientes, especialmente para la niñez y la población audlta mayor, y los residuos empezaron a amontonarse, creando un entorno inseguro.Para aliviar su sufrimiento, personas voluntarias de la Media Luna Roja distribuyeron alimentos secos y cocinados junto con agua potable. También se enviaron equipos médicos para brindar asistencia y reducir los crecientes riesgos para la salud."En realidad, las personas que tienen hijos o maridos pueden arreglárselas más fácilmente con la comida aquí", explicó Tahera, destacando las dificultades que afrontan las mujeres para vivir y obtener alimentos en el refugio.Todo empezó el 20 de agosto de 2024, tras unas lluvias torrenciales en la India. En 24 horas, las zonas bajas de los distritos de Feni, Noakhali, Cumilla y Lakshmipur, en el este y sureste de Bangladesh, quedaron bajo el agua.Al día siguiente, el 90% de Feni y Noakhali estaban sumergidas y la Media Luna Roja de Bangladesh en Noakhali estableció rápidamente una sala de control y una línea de emergencia para organizar las labores de rescate.Inicialmente, el plan era rescatar a las personas voluntarias afectadas por las inundaciones y a sus familias, pero la situación era mucho peor de lo esperado. Personal voluntario y antiguos miembros de la juventud de todo el distrito se unieron, con la determinación de ayudar."Tomar decisiones en aquellas primeras horas fue lo más difícil», recuerda Farhana Haider Meem, Jefa de Juventud de la Unidad de Noakhali. "No teníamos ni idea de cómo gestionar tan rápidamente una emergencia tan masiva".Zobaer Hosen, uno de los primeros miembros jóvenes del equipo de rescate de Noakhali, afirma que se enfrentaron a enormes retos. "No teníamos suficiente equipo, ni barcos, ni nada en realidad. Pasé tres o cuatro noches sin dormir", cuenta Zobaer. "Nos quedábamos en la oficina de la unidad, pero cada vez que me dormía, me despertaba pensando que estaba sonando el teléfono".A pesar de las noches sin dormir y la falta de recursos, Zobaer y su equipo no se detuvieron."Fue aterrador"La unidad de Feni lo tuvo aún más difícil. Sabían que muchas familias estaban atrapadas en las peligrosas aguas de la inundación y no disponían del equipo de rescate adecuado. Salieron a ayudar a pesar de ello, pero por desgracia subestimaron gravemente las aguas y se quedaron atrapados también.Pasaron 36 horas atrapados, sin comida ni agua. Finalmente, cuando las aguas bajaron un poco, nadaron hasta ponerse a salvo utilizando cañas de bambú. Afortunadamente, las 23 personas voluntarias están sanos y salvos."Pasamos todo el día en el tejado de una casa de una planta, usando los cascos para coger agua para beber. Fue aterrador", cuenta Labib, de la Juventud de la Media Luna Roja en la unidad de Feni. "Después de aguantar ese día, por fin conseguimos volver al mercado cercano, donde encontré a mi padre, que había estado tan preocupado por mí".Magnitud inesperadaEl voluntariado de Feni se enfrentó a dos grandes retos. En primer lugar, no había mucha coordinación entre todas las organizaciones de rescate de la zona, ya que nadie había sufrido una inundación de esta magnitud. Otro desafío era la falta de equipos de rescate adecuados. La unidad de Feni fue el primer grupo de rescate que llegó para ayudar en las zonas más afectadas. Por desgracia, aún no había embarcaciones de rescate disponibles.Una vez más, como ninguno de los distritos afectados había sufrido inundaciones de esta magnitud en décadas, no había equipos ni embarcaciones preabastecidos para una respuesta inmediata al desastre.Muchas de las perosnas voluntarias de los distritos afectados insistieron en que, debido a estas inundaciones, había que abordar ahora estos problemas para prepararse mejor ante futuras catástrofes.Las inundaciones también afectaron a la población de las remotas colinas de Khagrachari, lejos de las zonas bajas donde se centraron las inundaciones, gente como Natun Kumar Chakma, un agricultor que también sufrió los devastadores efectos de las inundaciones."Mis campos siguen bajo el agua, y todas las cosechas se han perdido", dijo.Equipos voluntarios de la Media Luna Roja se desplazaron a estas remotas zonas montañosas, donde viven algunas de las minorías étnicas de la región, para suministrar alimentos de emergencia y prestar apoyo.Manos amigasUna vez que las aguas bajaron, los equipos de la Media Luna Roja de Bangladesh viajaron con un miembro del Equipo Nacional de Respuesta a Desastres a la aldea sumergida de Suborno Char, Noakhali, donde desinfectaron pozos tubulares para suministrar agua potable a la comunidad.Uno de los pozos que desinfectaron pertenecía a Halima. Ella y sus tres hijos se quedaron en su casa inundada mientras el agua hacía estragos fuera."No tengo ayuda, ni familia, así que pensé que era mejor quedarme que ir al refugio", explicó. Su marido, jornalero, se quedó sin trabajo a causa de la inundación. Durante casi una semana, la familia sobrevivió con comida seca. Gracias a la Media Luna Roja, ahora tienen agua potable y la familia de Halima recibirá más ayuda para reconstruir su vida.La Media Luna Roja de Bangladesh desplegó en Feni equipos médicos del Hospital de la Sagrada Familia (un hospital de la Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladesh) que incluían personal médico, paramédico y suministros de emergencia."La gente venía con todo tipo de problemas de salud: sarpullidos, infecciones, resfriados y diarrea", explica Fatema Akter, miembro del Equipo de Juventud de la Media Luna Roja de Feni. Estos equipos médicos fueron cruciales para prevenir la propagación de enfermedades tras el desastre.Las inundaciones no sólo afectaron a la salud física. El trauma de perder el hogar, los medios de subsistencia y la seguridad también tuvo un costo mental. Las y los voluntarios, formados en primeros auxilios psicológicos, escucharon y consolaron a la gente mientras atravesaban el miedo y la incertidumbre.Adrita Tabassum Ome, voluntaria de Juventud de la Cruz Roja de Feni, trabajó durante cinco días ofreciendo apoyo en salud mental. "Me centré en escuchar a las mujeres, las ancianas y a la niñez, mientras mi compañero de equipo apoyaba a los hombres", dijo. Este equipo voluntario desempeñó un papel crucial ayudando a la gente a controlar el estrés y la ansiedad durante el desastre.Más de 14 millones de personas se han visto afectadas por las inundaciones que desde junio azotan Bangladesh en las regiones del norte, noreste y sureste, desplazando a millones de personas y causando daños generalizados. En septiembre, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia solicitando 7,5 millones de francos suizos para apoyar los esfuerzos de recuperación de la Media Luna Roja de Bangladesh.Mientras prosiguen las operaciones, la Media Luna Roja está seleccionando y dando prioridad a las comunidades más afectadas, con el objetivo de llegar a 400.000 personas con apoyo para refugios seguros, seguridad alimentaria, recuperación de medios de subsistencia y servicios de salud, así como apoyo en materia de agua, saneamiento e higiene.Este artículo fue redactado por Nahidul Islam y Al-Shahriar Rupam y editado por Rachel Punitha, oficial superior de comunicaciones de la IFRC. Fotos de Al-Shahriar Rupam y Mustakim Billah Muhit.Ver más fotos e historias impactantes sobre las inundaciones en Feni y Noakhali.Ver el llamamiento de emergencia de la IFRC para donaciones que ayuden a la recuperación en Bangladesh.

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Níger: Inundaciones

Las fuertes y persistentes lluvias registradas desde julio se han cobrado la vida de más de 300 personas, han destruido más de 95 mil viviendas y han arrasado miles de hectáreas de cultivos y ganado. Las precarias condiciones socioeconómicas del país agravan también la vulnerabilidad de su población, en particular la que vive en campos de personas refugiadas, barrios periféricos, zonas propensas a las inundaciones y zonas urbanas densamente pobladas.A través de este llamamiento de emergencia, la IFRC y sus miembros se proponen atender las necesidades urgentes de 250.000 personas en 5 regiones mediante intervenciones en las áreas de salud, agua, saneamiento e higiene, refugio y seguridad alimentaria.