Cambio climático

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Alianza por la Amazonía: por un futuro resiliente y sostenible

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Día de Acción contra el Calor 2026: los peligros del calor en los espacios cerrados

El tema del Día de Acción contra el Calor de este año (2 de junio de 2026) aborda la amenaza que supone el calor extremo para las personas que trabajan, viven o estudian en espacios cerrados.En una escuela de la isla de Unguja, que forma parte del archipiélago tanzano conocido como Zanzíbar, el voluntariado de la Cruz Roja de Tanzania explica a una clase llena de alumnos cómo protegerse de los peligros del calor extremo.La labor de las y los voluntarios formaba parte de una campaña más amplia de sensibilización sobre las olas de calor llevada a cabo a principios de 2026, dirigida por la Cruz Roja de Tanzania, que ha llegado a más de 4.000 personas en escuelas, madrasas, mercados y comunidades de toda la isla.Esta es solo una de las muchas formas en que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de todo el mundo trabajan habitualmente para proteger a las personas de los peligros del calor extremo, incluidos los peligros muy particulares del calor en interiores.¿Por qué enfocarse en el calor en interiores?Cuando se piensa en las olas de calor o se prepara para ellas, a menudo se piensa en días abrasadores al aire libre bajo el sol. Sin embargo, las personas que viven o trabajan en interiores, en espacios sin aire acondicionado o mal ventilados, pueden correr a veces un riesgo aún mayor de sufrir un golpe de calor, deshidratación y otros riesgos relacionados con el calor.Los más susceptibles al aumento de la temperatura corporal —la niñez y las personas mayores— son especialmente vulnerables y, a menudo, deben pasar largos periodos del día en el interior.Estas son algunas de las razones por las que el Día de Acción contra el Calor 2026 se centra en el «calor en interiores», poniendo el foco en los riesgos para la salud a los que se enfrentan las personas dentro de sus hogares, escuelas, lugares de trabajo, centros de atención, centros de transporte, prisiones e incluso en vehículos públicos como autobuses y taxis. (Más información sobre cómo participar en el Día de Acción contra el Calor 2026).Esta amenaza no es nada nuevo para las personas voluntarias de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que a menudo van de puerta en puerta durante las olas de calor, visitando a personas que viven en barrios urbanos densamente poblados, trabajan en zonas industriales mal aisladas o viven en campamentos para personas desplazadas por emergencias.Muy a menudo, estas instalaciones o refugios temporales carecen de aislamiento o de acceso a fuentes de energía o agua que puedan ayudar a mantener a las personas frescas. Los materiales de construcción, las características de diseño y el efecto de isla de calor urbano influyen en la determinación de las temperaturas interiores.Riesgos crecientesSin un respiro ni acceso a sistemas de refrigeración, las altas temperaturas en el interior, tanto diurnas como nocturnas, plantean riesgos significativos para la salud, especialmente para las personas mayores y aquellas con enfermedades preexistentes. Más allá del golpe de calor, las altas temperaturas pueden tener una amplia gama de efectos sobre la salud.Según un estudio de 2020, por ejemplo, las altas temperaturas en interiores afectan a múltiples aspectos de la salud humana, siendo las pruebas más sólidas las relacionadas con la salud respiratoria, el control de la diabetes y los síntomas principales de la esquizofrenia y la demencia.Otros estudios muestran que la exposición prolongada a altas temperaturas en interiores también es responsable de trastornos del sueño, deterioro cognitivo en los trabajadores, menor capacidad de aprendizaje en los estudiantes y violencia doméstica.Sin embargo, es necesario realizar más investigaciones para comprender mejor cómo reducir el calor urbano extremo. Al mismo tiempo, es urgente actualizar las normas de construcción y las políticas sobre la temperatura interior. En muchos lugares, no existen normas sobre la temperatura interior, o bien pasan por alto a las poblaciones vulnerables y las proyecciones climáticas.La buena noticia es que es posible mejorar la forma en que se diseñan y construyen los edificios y los espacios públicos para proteger mejor a las personas que viven y trabajan en interiores. Mientras tanto, cada vez más gobiernos, organismos y comunidades están tomando medidas. Por ejemplo: pintar los tejados de blanco, mantener las ventanas cubiertas durante las horas más calurosas del día y utilizar la refrigeración pasiva por la noche, cuando las temperaturas exteriores bajan.También hay muchas medidas de bajo costo que se pueden tomar para refrescar el cuerpo: darse una ducha fría, sumergir los pies en agua fría, rociarse con agua, utilizar un enfriador por evaporación o un ventilador con nebulizador, beber agua fría, llevar ropa de fibras naturales y dormir con una sábana mojada, entre otras medidas.Como parte de su campaña del Día de Acción contra el Calor 2026, la IFRC también anima a la población a tender la mano de forma proactiva para apoyar a las personas mayores ycon enfermedades crónicas durante los periodos de calor extremo, especialmente a las personas con movilidad reducida que puedan necesitar ayuda para llegar a un lugar más fresco.¿Cómo puedes participar en el Día de Acción contra el Calor?Como organización creadora del Día de Acción contra el Calor, la IFRC fomenta cada año la realización de más y más actividades para sensibilizar a la población y animarla a tomar medidas concretas para prevenir las enfermedades y las muertes relacionadas con el calor.Ya sea compartiendo consejos que salvan vidas en las redes sociales u organizando un evento comunitario, hay muchas formas de participar y ayudar a derrotar el calor. Obtén más información aquí y regístrate para participar y crear tu propio evento o actividad del Día de Acción contra el Calor.

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Cumbre sobre Acción Climática

Los desastres climáticos se están acelerando, pero las soluciones más eficaces suelen surgir a nivel local. La Cumbre sobre Acción Climática, organizada por la IFRC y el Centro Climático de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, reunirá a líderes mundiales, representantes de las comunidades e innovadores en materia climática para explorar cómo las acciones impulsadas a nivel local pueden ayudar al mundo a adelantarse a los desastres climáticos. Como la red humanitaria más grande del mundo, la IFRC trabaja en comunidades que se enfrentan a los efectos del cambio climático cada día. Esta cumbre pondrá de relieve las soluciones que ya están surgiendo a nivel local y las alianzas necesarias para ampliarlas a escala mundial.

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Nota de prensa

IFRC y CEPREDENAC renuevan su alianza para fortalecer la anticipación, preparación y respuesta a desastres en Centroamérica y República Dominicana

Ciudad de Panamá, 18 de marzo — En el marco del VIII Foro Regional de la Política Centroamericana de la Gestión Integral de Riesgo de Desastres, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC) renovaron su Memorando de Entendimiento por un periodo de cinco años, con el objetivo de fortalecer la capacidad de la región para anticipar riesgos, prepararse mejor y responder de manera más efectiva ante desastres cada vez más complejos.El acuerdo prioriza áreas clave como la acción anticipatoria, los sistemas de alerta temprana, la salud en emergencias, la movilidad humana y el fortalecimiento de capacidades institucionales y comunitarias. También impulsa el intercambio de conocimientos, la formación técnica, el desarrollo de herramientas conjuntas y la movilización de recursos para sostener estas acciones.“En un contexto de riesgos crecientes, donde los desastres son más intensos y frecuentes y los recursos más limitados, este memorando permite alinear políticas, capacidades e instrumentos para que la preparación, la acción temprana y la respuesta protejan a las comunidades y las hagan más resilientes”, afirmó Loyce Pace, directora de la IFRC para América. “Los riesgos que enfrenta esta región son inmensos, pero también lo es nuestra capacidad colectiva de anticiparlos y enfrentarlos cuando trabajamos juntos”.A través de esta renovación, ambas organizaciones buscan articular esfuerzos para fortalecer la gestión integral del riesgo de desastres y su vínculo con el cambio climático, promoviendo una acción más coordinada entre lo local, lo nacional y lo regional."La coordinación local, nacional y regional entre la Cruz Roja y los entes rectores de gestión integral del riesgo y protección civil de la región es clave para enfrentar riesgos que no reconocen fronteras. La firma de este Memorando pone en valor la confianza mutua, compromiso institucional y la visión estratégica compartida sobre la resiliencia en Centroamérica y República Dominicana", señaló Ing. Alejandro Picado, Presidente Pro Tempore de CEPREDENAC.La colaboración entre IFRC y CEPREDENAC permite conectar el mandato público de los Estados con la acción humanitaria de base comunitaria, aprovechando la presencia territorial y el voluntariado de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja para llegar de manera más efectiva a las poblaciones en mayor situación de vulnerabilidad.En un panorama marcado por la reducción de la cooperación internacional para la asistencia humanitaria, el aumento de los riesgos climáticos y la creciente complejidad de las crisis, esta cooperación busca no solo mejorar la respuesta, sino también reducir el impacto de los desastres y fortalecer la resiliencia de las comunidades a largo plazo.El acuerdo da continuidad a una cooperación iniciada en 2017 y establece una base más estructurada, predecible y sostenida para la acción conjunta entre los sistemas de protección civil de los Estados y la red humanitaria de la Cruz Roja.Documentos disponibles para descargar:Memorando de Entendimiento IFRC-CEPREDENAC | IFRCAcuerdo Conjunto del Consejo de Representantes del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC) y de la IFRC | IFRCDeclaratoria del VIII Foro Consultivo Regional de la PCGIR “Resiliencia en acción” | IFRCPara más información:CEPREDENAC:Ana Isabel Valdés, +502 45745517IFRC:Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199

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Estudio: Las lluvias torrenciales sin precedentes que provocaron deslizamientos letales en Brasil se intensificarán con el aumento de las temperaturas

Esta es una adaptación realizada por el Centro del Clima de una nota de prensa publicada por el World Weather Attribution el 12 de marzo de 2026.Los deslizamientos de tierra que azotaron el estado de Minas Gerais, en el sudeste de Brasil, el mes pasado (en la foto), han puesto de manifiesto la vulnerabilidad de las ciudades y de la industria cafetera del país ante un clima cada vez más volátil, afirmaron los especialistas de World Weather Attribution.En un nuevo estudio, el equipo de WWA advierte que este evento es un anticipo de las lluvias más intensas que se esperan a medida que sigan aumentando las temperaturas globales.Febrero fue el mes más lluvioso registrado en la ciudad más afectada, Juiz de Fora, donde murieron 65 personas y más de 6400 tuvieron que abandonar sus hogares tras las lluvias particularmente intensas caídas entre el 22 y el 24 de febrero; otras siete personas murieron en Ubá.Minas Gerais es el corazón de la industria cafetera de Brasil y el principal productor de granos de arábica. Tras años de condiciones climáticas extremas que provocaron una reducción de hasta el 20 % en la producción y picos globales en los precios, se esperaba una mejor cosecha este año, pero las precipitaciones por encima de la media están propiciando ahora la propagación de enfermedades en las plantaciones.Aunque no el equipo de especialistsa no ha encontrado evidencia definitiva de que el cambio climático haya aumentado la intensidad de las lluvias en este caso, los modelos climáticos sí muestran que la intensidad de estas precipitaciones aumenta en un 7 % por cada grado que se incrementa la temperatura global, aunque la cifra real podría ser mayor.El rápido crecimiento urbano en laderas empinadas y llanuras inundables ha provocado la sustitución de la vegetación natural por superficies pavimentadas, lo que reduce el drenaje del agua y aumenta la corriente, añaden.Los sistemas de alerta temprana son elinstrumento decisivo para salvar vidas.Pedro Camarinha, subdirector del Centro Nacional de Monitoreo y Alerta Temprana de Desastres Naturales de Brasil, afirmó: "Este desastre ha dejado claro que las lluvias extremas pueden desencadenar las consecuencias de un riesgo que ya se conocía, pero que no se había abordado suficientemente mediante políticas públicas preventivas"."Cuando la planificación del uso del suelo, las medidas de reducción del riesgo y la protección de las comunidades expuestas siguen siendo inadecuadas, los sistemas de alerta temprana se convierten en el instrumento decisivo para salvar vidas"."Su eficacia, sin embargo, depende de que el riesgo de desastres se comunique claramente a la población mediante una acción coordinada entre las instituciones, en la que la sociedad sea el actor central del sistema"."Por lo tanto, los sistemas de alerta temprana deben valorarse más y mejorarse continuamente, al tiempo que se refuerza la concienciación sobre los riesgos entre las comunidades expuestas y se toman medidas urgentes para reducir la exposición y la vulnerabilidad".Regina R. Rodrigues, profesora de la Universidad Federal de Santa Catarina en Florianópolis, añadió: "De cara al futuro, hay implicaciones claras para que los líderes de Brasil garanticen que la gente no viva en zonas de riesgo a medida que vemos cómo se desarrollan más eventos de este tipo"."Minas Gerais es el corazón de la producción cafetera de Brasil y estas lluvias son otro ejemplo del clima extremo al que se enfrenta. Es un recordatorio de que el cambio climático ya está provocando subidas de precios y alterando el suministro de productos que la gente de todo el mundo da por sentado".

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Nota de prensa

Estudio: El cambio climático intensifica los incendios forestales que amenazan a los árboles más antiguos del mundo en Argentina y Chile

Por el Centro del ClimaLa semana pasada, la IFRC asignó medio millón de francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) para reforzar la respuesta de la Cruz Roja Chilena a la emergencia por incendios forestales a gran escala que comenzó en enero en las regiones de Ñuble y Biobío, en el centro del país."El 18 de enero, estos incendios se descontrolaron y se propagaron rápidamente debido a las condiciones meteorológicas adversas y a un cambio repentino en la dirección del viento, conocido localmente como viento puelche, que en pocas horas llegó a barrios muy poblados", se menciona en el IFRC-DREF.Los incendios evolucionaron rápidamente y las autoridades declararon la catástrofe ese mismo día, desplegando todos los recursos del sistema nacional de respuesta."La emergencia ha tenido importantes repercusiones humanitarias, entre ellas evacuaciones masivas (de unas 50 000 personas), pérdidas de vidas humanas, daños en viviendas, interrupción de los medios de subsistencia y alteraciones significativas en el acceso a los servicios básicos y las infraestructuras críticas", añade el IFRC-DREF.La Cruz Roja Chilena activó anteriormente su protocolo de acción temprana simplificado para incendios forestales, el primero de este tipo en el mundo, y destinó 95.000 francos suizos para ayudar a 2.000 personas.El cambio climático provocado por la actividad humana ha triplicado la probabilidad de que se den las condiciones meteorológicas propicias para los incendios que han arrasado recientemente Chile y Argentina, según un nuevo análisis publicado hoy por World Weather Attribution, también se ha demostrado que La Niña ha tenido un papel menor en el aumento de la sequía.‘Massive impact in multiple areas’The scientists say these regions are getting up to 25 per cent less rainfall than they would have in a world without the burning of fossil fuels, while the fires were also driven by temperatures approaching 40°C and winds of some 40kph.The province mainly affected in Argentina, Chubut, includes the Los Alerces National Park in Patagonia that borders Chile and is listed as a World Heritage Site by UNESCO.Argentine scientist Juan Antonio Rivera of the Scientific and Technological Center in the central city of Mendoza and a WWA study author said: “These fires are striking at the heart of our communities and natural heritage. In Patagonia, we are seeing blazes threaten the Alerce trees – ancient giants that have stood undisturbed for thousands of years."“The combination of human-induced warming and natural cycles like La Niña has created an aridity that fires thrive on. For Chile and Argentina, the drying of our landscapes is no longer a projection but a crisis that needs an urgent response to protect our unique biodiversity and the people of our region.”The WWA statement today said that “iconic landscapes, glacial lakes, mountain towns, and peak summer tourism hubs, quickly became evacuation zones as fires advanced along the eastern slopes of the Andes.”The Climate Centre’s senior urban specialist Aynur Kadihasanoglu adds: “In Chile, the proximity of flammable pine plantations and human settlements puts lives and livelihoods at risk … To save lives, we must address not only the emissions driving rising temperatures, but also the local exposure that leaves communities so vulnerable.”The Chilean Red Cross has been involved in wildfire emergencies at the national level in 2012, 2014, 2017, 2022–23, and 2024, assisting thousands of affected people, but “the increase in the frequency and intensity of these threats due to climate change and population flows to areas of urbanization not regulated by the state have transformed these scenarios into events with massive impact in multiple areas,” IFRC-DREF says.

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Nota de prensa

Alianza por la Amazonía: la IFRC y TNC presentan un compromiso de 10 años para fortalecer la resiliencia de las comunidades y la adaptación al clima

Belém do Pará/Ciudad de Panamá/Ginebra, 15 de noviembre. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y The Nature Conservancy (TNC) presentaron el programa decenal (2025-2035) de la Alianza para la Amazonía, centrado en la reducción del riesgo de desastres y la resiliencia climática mediante la implementación de soluciones basadas en la naturaleza en toda la selva amazónica.Durante un evento conjunto en la COP30 en Brasil, las dos organizaciones hicieron un llamado para recaudar los primeros 10 millones de francos suizos (aproximadamente 12 millones de dólares estadounidenses) para poner en marcha la fase inicial de este programa, cuyo objetivo es fortalecer la resiliencia de las comunidades amazónicas amenazadas por incendios forestales, sequías, inundaciones, temperaturas extremas, complejidades socioeconómicas y desplazamientos, combinando la acción humanitaria y la ciencia medioambiental para proteger tanto a las personas como a la naturaleza.Creada hace casi un año, la Alianza por la Amazonía es un esfuerzo colectivo a largo plazo que reúne a comunidades, pueblos indígenas, gobiernos y organizaciones comprometidos con la protección de la Amazonía. Convocada por la IFRC como una red arraigada en la presencia local y el liderazgo regional, la Alianza une conocimientos, recursos y alianzas para construir una Amazonía más resiliente, sostenible e inclusiva, fomentando especialmente las alianzas entre el sectores humanitario, medioambiental y de desarrollo.Durante el último año, la IFRC ha liderado una serie de Diálogos de Sistemas de Conocimiento Amazónico en Bolivia y Colombia, que han reunido a cientos de liderazgos comunitarios, científicos y equipos de la Cruz Roja para diseñar conjuntamente soluciones lideradas a nivel local. Estos diálogos, junto con los análisis conjuntos realizados con organizaciones expertas, como TNC, han servido de base para un nuevo marco de programas regionales y proyectos piloto centrados en la restauración de los ecosistemas, la agricultura climáticamente inteligente y la salud comunitaria."La Alianza para la Amazonía encarna el espíritu de humanidad, confianza y localización de la Cruz Roja", afirmó Loyce Pace, directora regional de la IFRC para las Américas. "Junto con nuestros socios, nos estamos movilizando para proteger a las comunidades que se enfrentan a incendios forestales, sequías, inundaciones y desplazamientos climáticos. Nuestro objetivo no es solo anticiparnos y responder a los desastres y las crisis de salud, sino también ayudar a las personas a prosperar en medio de un clima cambiante".La Alianza por la Amazonía se estructura en torno a tres pilares estratégicos que guían su acción a largo plazo e incorporan la adaptación dirigida localmente. El primero se centra en la gestión de riesgos y la acción climática anticipatoria, haciendo hincapié en la preparación local, la gobernanza local inclusiva y los sistemas de alerta temprana eficaces. El segundo se centra en los medios de vida sostenibles y resilientes, apoyando las soluciones basadas en la naturaleza, las economías verdes y la soberanía alimentaria. El tercer pilar promueve la salud integral y el bienestar de la comunidad, conectando la salud física, mental y espiritual con la gestión ambiental."Esta alianza reúne lo mejor de la acción humanitaria y de desarrollo con la ciencia ambiental para apoyar a quienes protegen la Amazonía cada día", afirmó Clare Shakya, directora general de Clima Global de The Nature Conservancy (TNC). "Mediante la restauración de los ecosistemas, el fortalecimiento del liderazgo comunitario, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza y la lucha contra las desigualdades estructurales en los sistemas de financiación de la adaptación, la Alianza puede ayudar a las comunidades amazónicas a adaptarse y prosperar, al tiempo que protege su biodiversidad y los sistemas climáticos de los que todos dependemos".Se invita a las organizaciones, gobiernos, empresas y pueblos y comunidades indígenas interesados en contribuir a esta iniciativa a unirse a la Alianza y colaborar en la promoción de la resiliencia climática y las acciones humanitarias y de desarrollo en toda la Amazonía.Con la participación activa de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de los nueve países amazónicos, en colaboración con TNC y otros actores que trabajan en áreas clave de la cuenca, la Alianza busca llegar a 4 millones de personas durante la próxima década. Su enfoque se centra en el liderazgo local, el diálogo intercultural y las alianzas a largo plazo, ingredientes clave para abordar uno de los retos humanitarios y medioambientales más complejos de nuestro tiempo.Para obtener más información y concertar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Panamá: María Victoria Langman, +507 6550 1090En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367

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"No se puede capturar en imágenes": el huracán Melissa deja un rastro de destrucción en el oeste de Jamaica.

En una zona residencial de Westmoreland, una parroquia situada en el extremo occidental de Jamaica, Maceo Sibbles se encuentra en medio de una zona franja de ramas rotas y árboles caídos. Detrás de él, los árboles que aún se mantienen en pie están doblados, retorcidos y despojados de sus hojas y ramas."Los daños han sido catastróficos", afirma Sibbles, director de la delegación de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica. El huracán Melissa, el más fuerte que ha azotado Jamaica y la tercera tormenta más grande jamás registrada en el Caribe, ha causado una destrucción generalizada en todo el oeste del país."No se puede captar en fotos, ni siquiera en videos, hay que verlo con tus propios ojos", dice. "Es realmente horrible".Hay algunas zonas de Westmoreland que siguen siendo completamente inaccesibles, diez días después de que el huracán tocara tierra. La gente necesita desesperadamente los servicios más básicos, ya que sus vidas han quedado destrozadas, arrasadas por el viento."Hay zonas en las que lo único que queda en pie es el baño, el baño de concreto que construyó la persona. Si no es de concreto, no está ahí, todo lo demás está destruido".Maceo Sibbles, director de la filial de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica."Hay zonas en las que las casas están construidas principalmente con tablas y zinc, y la mayoría de ellas están completamente devastadas", dice Maceo. "Estamos haciendo todo lo posible por llegar a las comunidades, pero aún no hemos podido acceder a las colinas. Nos están llegando informes de que muchas personas han fallecido a causa de la tormenta"."Todo el mundo está sufriendo"El personal y el voluntariado de la Cruz Roja de Jamaica se enfrentan actualmente a enormes dificultades para llegar a las zonas afectadas debido a la caída de líneas eléctricas, las inundaciones y las carreteras intransitables. Algunas personas voluntarias tardaron varios días en llegar a la sucursal local de la Cruz Roja para ayudar en la distribución de ayuda humanitaria, porque las zonas que rodeaban sus hogares estaban muy dañadas."Muchas personas voluntarias tardaron días en salir de donde estaban, atravesando árboles y cables eléctricos caídos en las carreteras", dice Maceo. "No se puede salir en carro, hay que salir a pie y entonces te encuentras con agua que te llega al pecho o a la cintura"."Hay personas que están aisladas. No podemos llegar hasta ellas debido a la distancia que nos separa del punto más cercano al que se puede llegar en coche, y es difícil llegar hasta allí y pasar por delante de todas las personas que no pueden salir por sí mismas".Vea esta entrevista con Dwayne Francis, sobreviviente del huracán:Las necesidades son enormes: se activan los fondos de emergencia y se lanzan llamamientosA pesar de las dificultades, los equipos de la Cruz Roja han comenzado a distribuir artículos a las comunidades afectadas, entre ellos paquetes de alimentos, agua y artículos como lonas, kits de refugio, kits de higiene, kits de limpieza y bidones.Las necesidades son tan grandes que es imposible llegar a todas las personas que necesitan ayuda en este momento, por lo que Maceo y su equipo se están centrando en las personas y comunidades en condiciones más vulnerables."Hemos comenzado a distribuir a las personas mayores, a las personas con niñas y niños pequeños y a las personas con discapacidades, dificultades físicas o mentales", dice. "También hemos distribuido desde un lugar en Savanna La Mar para las personas que pueden llegar allí, para que obtengan algunos de sus suministros".Para apoyar la respuesta al huracán Melissa en Jamaica, la IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia que busca reunir 19 millones de francos suizos y ha asignado 80.000 francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) antes de la llegada de la tormenta, con el fin de apoyar la preparación para la emergencia.Trabajar en conjuntoLa magnitud de esta catástrofe requiere una respuesta coordinada, con los numerosos actores que se encuentran sobre el terreno. Las agencias deben asegurarse de que trabajan juntas y ponen en común sus recursos para actuar de la forma más eficiente y eficaz posible.«No se trata solo de la Cruz Roja, ni solo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social», añade Maceo. «Hemos contado con World Central Kitchen, que nos ha proporcionado comidas calientes, pero todo el mundo está contribuyendo poco a poco.Sé que algunas personas se están impacientando y no podemos pedirles que tengan paciencia; simplemente tenemos que llegar a ellas lo antes posible. Y eso es lo que estamos tratando de hacer, día a día. Vamos a seguir esforzándonos».En total, se activaron 881 refugios en toda la isla, que prestaron apoyo a más de 7.200 personas. Estos refugios han sido en su mayoría salones comunitarios, escuelas e iglesias, edificios que lograron resistir la fuerza del huracán. En la actualidad, siguen activos unos 88 de estos refugios, ocho de los cuales están gestionados por la Cruz Roja de Jamaica.Resiliencia comunitariaMuchas personas voluntarias del equipo de Maceo que trabajan sin descanso cada día para proporcionar alimentos, suministros y otras formas de ayuda, también se han visto gravemente afectadas. A pesar de su agotamiento y sus pérdidas personales, siguen apoyando a sus vecinos."Sé que algunas de las personas voluntarias han estado trabajando desde las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche y están agotadas", dice Maceo. "Estamos tratando de rotar lo más posible, para que no se agoten, pero sobre el terreno estamos trabajando tan duro como podemos para llegar a las personas que necesitan ayuda".“Hay personas voluntarias que ahora mismo no tienen hogar. Están con alguien que puede haber sufrido daños y les ha cedido parte de su casa para alojarles”.Maceo Sibbles, director de la filial de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica."Mucha gente del voluntariado, cuando regresan a casa, se encuentran con oscuridad, sin agua, con barro, y tienen que atravesar varios metros de agua solo para llegar a casa. Nuestro voluntariado se esfuerzan, trabajan duro, son personas voluntarias de corazón".Mientras los equipos voluntarios de la Cruz Roja de Jamaica brindan apoyo psicológico a las personas que aún viven una experiencia traumática, ellas y ellos mismos también necesitan apoyo psicosocial."Vamos a acompañar con mucha ayuda psicosocial de primera emergencia, porque este huracán ha conmocionado a mucha gente", afirma Maceo. "Yo lo viví en primera persona. Fue aterrador. Yo no soy de los que se asustan, pero sé que mi hija estaba asustada. Nunca había visto nada igual".Otro de los retos a los que se enfrentan las comunidades más afectadas por el huracán es la interrupción de las telecomunicaciones. Hay muchas zonas del país que estarán sin electricidad durante semanas, por lo que ha comenzado a surgir una red de dispositivos de comunicación por satélite que abarca todo el país. La filial de la Cruz Roja de Westmoreland se ha convertido en el centro de uno de estos dispositivos, llamado Starlink."Llevamos dos días con el Starlink aquí", explica Maceo. "La comunidad lo está utilizando. Lo hacemos funcionar con el generador. Tiene algunos problemas, pero estamos muy agradecidos por ello. Con el Starlink, la gente puede comunicarse con sus familiares, pero también entretenerse, porque, como saben, el apoyo psicosocial y el bienestar de las personas son importantes. La gente necesita tiempo para relajarse y respirar, para recuperar algo parecido a una vida normal. Es realmente importante".Esperanzas y temoresHay muchas barreras que superar y habrá obstáculos en el camino hacia la recuperación. Aún se está determinando el verdadero alcance de los daños y los riesgos secundarios. Una de las áreas que preocupan a Maceo es la gestión de residuos y los problemas de saneamiento."Me preocupa la eliminación de residuos", afirma. "Ya teníamos un problema con la recogida de basura antes de Melissa, pero ahora hay desechos humanos y corporales, ya que la gente está utilizando los espacios públicos porque no tiene otra opción"."Una de mis mayores preocupaciones es que esto pueda convertirse en algún tipo de enfermedad contagiosa. Creo que necesitamos educar a la población sobre este tema y encontrar una forma de ayudar a estas personas a mejorar sus prácticas de higiene.En este momento, la gente solo está sobreviviendo, y no se puede mirar a una persona que está sobreviviendo y decirle que tiene que hacer algo diferente. Tenemos que encontrar una opción mejor".En cuanto a sus esperanzas, Maceo tiene fe en que su país se recuperará. La gente jamaiquina es resiliente y, si conseguimos suficiente apoyo de la comunidad internacional, habrá una luz al final del túnel, afirma."Mi esperanza es que podamos construir algo mejor, que podamos hacer lo que hay que hacer, para que todos reciban la ayuda que necesitan. Creo que podemos hacerlo, pero necesitamos mucho apoyo", afirma.

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Nota de prensa

Kenia: IFRC lanza un llamamiento de emergencia con el fin de reunir 15 millones de francos suizos, mientras los fenómenos climáticos extremos están llevando al límite a millones de personas.

Nairobi, Ginebra, 4 de noviembre de 2025 — Kenia se encuentra sumida en una crisis climática y humanitaria cada vez más grave. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un llamamiento de emergencia con el fin de reunir 15 millones de francos suizos para ayudar a la Sociedad de la Cruz Roja de Kenia (KRCS) a prestar asistencia vital a 300.000 personas afectadas por el aumento del hambre, la escasez de agua, el aumento de la desnutrición y los brotes de enfermedades en los condados afectados por la sequía y las inundaciones.Naemi Heita, jefa de la delegación de la IFRC en el clúster de Nairobi para Kenia y Somalia, afirmó:"Se trata de una emergencia compleja que va más allá de la sequía. Las familias se enfrentan al hambre, la escasez de agua, los riesgos para la salud y el desplazamiento. El voluntariado de la Cruz Roja de Kenia está cada día en primera línea, prestando asistencia vital en algunas de las zonas más afectadas. Con este llamamiento, nuestro objetivo es movilizar recursos que no solo cubran las necesidades inmediatas, sino que también fortalezcan a las comunidades frente a futuras crisis climáticas".Aumento de las necesidades humanitariasEn las tierras áridas y semiáridas de Kenia, donde viven 16 millones de personas, las familias caminan durante horas cada día para encontrar agua, ya que los ríos y las cuencas se están secando. Las cosechas se han perdido, el ganado está muriendo y las tasas de desnutrición están aumentando entre los niños y las mujeres embarazadas. En algunos condados, las intensas lluvias están provocando ahora inundaciones repentinas que destruyen lo poco que queda, incluyendo deslizamientos de tierra, mientras que siguen propagándose brotes de enfermedades como el cólera, la malaria y la fiebre del Valle del Rift.Las previsioes apuntan a lluvias por debajo de la media en 23 condados afectados por la sequía y por encima de la media en algunas zonas de Turkana y la cuenca del lago, lo que amenaza con provocar nuevos desplazamientos y la contaminación de las escasas fuentes de agua. Las preocupaciones en materia de protección, como la violencia de género y el matrimonio precoz, también están aumentando, ya que las familias recurren a estrategias de supervivencia desesperadas. Con una financiación humanitaria limitada, los centros de salud de las zonas remotas tienen dificultades para proporcionar atención básica, inmunización y servicios de salud materna.Respuesta de la IFRC y la Cruz Roja de KeniaLa Cruz Roja de Kenia cuenta con más de 262.000 personas voluntarias y 700 empleados en sus 47 delegaciones. La KRCS ha estado proporcionando alimentos, asistencia en efectivo, agua potable y atención médica de emergencia a quienes más lo necesitan. El llamamiento de la IFRC impulsará estos esfuerzos, permitiendo a la organización ampliar el transporte de agua en camiones, reparar y solarizar pozos, tratar la desnutrición aguda y desplegar equipos móviles de salud y nutrición en zonas de difícil acceso. También apoyará la agricultura climáticamente inteligente, la protección del ganado y la recuperación de los medios de vida para ayudar a las familias a reconstruir sus vidas.El 31 de octubre de 2025, las fuertes lluvias provocaron mortíferos deslizamientos de tierra en las aldeas de Moror y Chesongoch, en Marakwet Este, condado de Elgeyo Marakwet, causando la muerte de 26 personas, otras 26 personas heridas y 25 desaparecidas, según cifras oficiales. Los deslizamientos de tierra desplazaron a 151 familias y destruyeron viviendas e infraestructuras vitales. A pesar de las dificultades de acceso, la Cruz Roja de Kenia, en colaboración con las autoridades del condado y otros miembros del equipo de respuesta interinstitucional, evacuó a la población heridas y entregó ayuda de emergencia a las familias afectadas. Desde entonces, las autoridades han advertido de nuevos deslizamientos de tierra debido a la persistencia de las lluvias, lo que agrava una situación humanitaria ya de por sí crítica en todo el país.La Cruz Roja de Kenia está dando la misma prioridad a la protección y la inclusión, garantizando que las mujeres, los niños y los grupos marginados tengan un acceso seguro y equitativo a la asistencia y que las opiniones de las comunidades influyan en las labores de respuesta en curso.El Dr. Ahmed Idris, secretario general de la Cruz Roja de Kenia, afirmó:"Las comunidades de las zonas áridas y semiáridas de Kenia se enfrentan a crisis superpuestas: sequía prolongada, inseguridad alimentaria aguda, aumento de la desnutrición y riesgos de protección, mientras que los brotes de enfermedades como el cólera y la fiebre del Valle del Rift agravan la situación. En algunas zonas, las inundaciones añaden aún más presión. Las y los voluntarios de la Cruz Roja de Kenia siguen llegando a las zonas más vulnerables y de difícil acceso, garantizando que la asistencia crítica llegue donde más se necesita. Este llamamiento nos permitirá ampliar la ayuda vital y reforzar la resiliencia frente a estas múltiples crisis".Un llamado a la acción colectivaLa Federación Internacional y la Cruz Roja de Kenia instan a los gobiernos, los donantes, las agencias humanitarias y el sector privado a que intensifiquen su apoyo de forma inmediata. Cada retraso agrava la crisis y pone en peligro a más familias. El llamamiento tiene por objeto garantizar que ningún keniano pase hambre, sed o carezca de atención médica a medida que se intensifican los fenómenos climáticos extremos.Nota para la edición: hay material audiovisual sobre la respuesta a la emergencia disponible para descargarPara obtener más información, póngase en contacto con: [email protected] NairobiTimothy Maina, +254 110 848 161Susan Mbalu, +254 733 827 654En GinebraTommaso Della Longa: +41 79 708 43 67  Scott Craig: +41 76 370 35 75   

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Nota de prensa

Previo a la COP30, la IFRC advierte sobre la desaceleración de las medidas climáticas en medio de múltiples crisis globales

Ginebra, 6de noviembre de 2025 – Mientras el mundo se prepara para reunirse en la COP30, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) advierte que, en medio de múltiples crisis mundiales que se entrecruzan, el mundo no puede permitirse perder de vista la emergencia climática, ya que las necesidades humanitarias relacionadas con el clima se intensifican.En todo el mundo, la red de la IFRC está respondiendo a inundaciones, sequías, tormentas, olas de calor e incendios forestales cada vez más frecuentes y graves, a medida que aumentan las necesidades humanitarias relacionadas con el clima, que amenazan la salud, la seguridad alimentaria, el suministro de agua, las vidas y los medios de subsistencia. Sin medidas urgentes para reducir las emisiones y fortalecer la resiliencia local, estas necesidades no harán más que seguir aumentando. La inversión en acciones tempranas y en la preparación para los desastres relacionados con el clima es fundamental para salvar vidas, como se ha demostrado recientemente con el huracán Melissa, donde la preparación y las medidas tempranas dieron a los equipos sobre el terreno un tiempo valioso para organizar albergues, evacuar a las personas fuera de peligro, preposicionar la ayuda y ayudar a preparar a las comunidades para hacer frente a este huracán de categoría 5 sin precedentes. "El huracán Melissa es el último recordatorio de que las consecuencias humanitarias del cambio climático son cada vez más evidentes. También demuestra cómo la preparación puede salvar muchas vidas antes de que se produzcan desastres relacionados con el clima . En la COP30, necesitamos medidas e inversiones que refuercen la resiliencia de las comunidades ante los fenómenos climáticos extremos, porque si no lo hacemos, estas necesidades humanitarias impulsadas por el cambio climático no harán más que aumentar", afirmó Jagan Chapagain, secretario general de la IFRC.En la COP30, la IFRC pedirá que se adopten medidas climáticas urgentes, centradas en tres prioridades:Salud y bienestar: proteger a las personas de los efectos del cambio climático en la salud mediante la construcción de ciudades y sistemas de salud resilientes al clima. El calor extremo, la escasez de agua y las enfermedades relacionadas con el clima ya están afectando a millones de personas, y se prevé que los riesgos para la salud relacionados con el clima aumenten considerablemente si se retrasan las medidas.Inversión en las personas y las comunidades: ampliar las medidas climáticas impulsadas a nivel local y garantizar que la financiación climática llegue a las comunidades que más la necesitan. Se estima que menos del 10 % de la financiación climática mundial llega al nivel local, lo que deja a muchas de las comunidades más afectadas sin los recursos que necesitan para adaptarse. Un objetivo de financiación para la adaptación más ambicioso garantizaría que los recursos lleguen a las comunidades que más los necesitan, especialmente aquellas que se encuentran en entornos frágiles y afectados por crisis.Tiempo para adelantarse a los desastres: Invertir en preparación, alerta temprana y acciones anticipatorias para salvar vidas y medios de subsistencia antes de que se produzcan desastres relacionados con el clima. La IFRC sigue liderando los esfuerzos mundiales para garantizar que todas las personas tengan acceso a alertas tempranas y puedan tomar medidas para reducir las pérdidas y los daños.La IFRC pide un apoyo predecible y accesible para las comunidades más afectadas, en particular aquellas que menos han contribuido a la crisis climática y que cuentan con menos recursos para recuperarse.En la COP30, la IFRC colaborará con una amplia gama de socios, gobiernos y donantes para garantizar que las voces de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como las necesidades de las comunidades más expuestas, ocupen un lugar destacado en la agenda climática mundial y para cumplir los compromisos de proteger a las personas más expuestas.Para obtener más información sobre los programas climáticos de la IFRC, incluidos datos, informes y relatos, haga clic aquí.Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Panamá:Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199María Victoria Langman, +507 6550-1090 En Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367Scott Craig, +41 76 370 3575

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África Hambre Cero: El viaje empoderador de las agricultoras de Mtakuja

En el tranquilo y soleado paisaje de la aldea de Mtakuja, en el condado de Taita Taveta (Kenia), la agricultura siempre ha planteado importantes retos. El calor suele ser extremo, el suelo está seco y las lluvias se retrasan durante meses. Sin embargo, en medio de estos retos, florece un espíritu de resiliencia.En el centro de esta transformación se encuentran mujeres como Margaret, una agricultora y madre cuya voz tranquila y firme transmite el peso de años de duro trabajo. Hasta hace poco, cada día estaba lleno de preocupaciones. Comprar alimentos a menudo significaba pedir prestado dinero que no podía devolver, y las repetidas malas cosechas hacían que sus esfuerzos parecieran inútiles.El cambio se produjo cuando ella y un grupo local de mujeres al que pertenece recibieron apoyo a través del Proyecto Integrado de Seguridad Alimentaria establecido por la Cruz Roja de Kenia.El proyecto trabaja con más de 1000 familias agricultoras, que reciben formación y apoyo en diversas especialidades agrícolas, como la cría de cabras gala, la avicultura, la apicultura, la horticultura, el cultivo de girasoles y hortalizas.En el caso del grupo de Margaret, el programa proporcionó a cada una de las ocho mujeres una cabra hembra, mientras que el grupo compartió un macho cabrío para la cría. Lo que parecía un modesto regalo se convirtió en la base de un medio de vida más resistente."Formar parte del Grupo de Mujeres Amigas me ha ayudado mucho. Me ha dado un sentido de pertenencia y apoyo", afirma. "Puedo compartir ideas con mis compañeras y siempre me siento animada a seguir adelante, incluso cuando surgen dificultades".Gracias a la cría de cabras, Margaret pronto se convirtió en la orgullosa propietaria de ocho animales sanos. Con este rebaño, ahora proporciona leche fresca a su familia y, ocasionalmente, vende parte de ella para comprar azúcar o jabón. "Disfruto de mi leche de cabra con cada taza de té que bebo», afirma con una sonrisa, con un orgullo inconfundible".De las dificultades al ahorro inteligente De las dificultades al ahorro inteligente El Proyecto Integrado de Seguridad Alimentaria es una de las muchas iniciativas respaldadas por la campaña África Hambre Cero, lanzada recientemente por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ( IFRC). Esta campaña defiende soluciones duraderas impulsadas por la comunidad y pide una inversión urgente en programas sostenibles que aprovechen la resiliencia local para abordar las causas fundamentales de la inseguridad alimentaria en todo el continente.En este caso, las donaciones a la campaña África Hambre Cero ayudarían a la Cruz Roja de Kenia a ampliar el proyecto para llegar a más hogares agricultores y extender su impacto a otras zonas afectadas por la sequía, convirtiendo una solución probada en un movimiento más amplio en favor de la seguridad alimentaria.Proyectos como este funcionan mejor junto con otras iniciativas microeconómicas comunitarias que empoderan a agricultores locales. En el caso de Margaret, por ejemplo, se unió a una Asociación de Ahorro y Préstamo de la Aldea, donde aprendió a ahorrar, pedir pequeños préstamos e invertir con prudencia. Con sus ganancias, comenzó a cultivar col rizada en su finca. Gracias a las técnicas de conservación del agua que aprendió a través del programa, su pequeño huerto sigue verde incluso cuando el agua escasea."Gracias al uso de semillas de col rizada mejoradas, junto con la formación que recibí, he adquirido los conocimientos y habilidades necesarios para cuidar mejor mis cultivos. Estas prácticas han hecho que mi agricultura sea más productiva", explica.Resiliencia ante cada desafíoA principios de este año, Margaret sufrió un doloroso revés cuando los elefantes invadieron Mtakuja y destruyeron todo su huerto de col rizada en una sola noche. La pérdida fue un duro recordatorio del conflicto entre los seres humanos y la fauna silvestre que se vive en la región. Sin embargo, ella se negó a darse por vencida. Decidida, se propuso replantar y reconstruir con aún mayor determinación.Hoy, la casa de Margaret está llena de esperanza. Las hileras de col rizada vuelven a bordear su recinto, mientras que el suave sonido de las cabras llena el aire. A menudo hay un pequeño cubo de leche junto a las verduras recién cosechadas. Cada escena cuenta una historia de esfuerzo, perseverancia y renovación.Este espíritu de cambio se está extendiendo por Mtakuja. Gracias al modelo de la Asociación.... y a la solidaridad dentro del Grupo de Mujeres Amigas, cada vez más mujeres ahorran, invierten y aseguran un futuro mejor para sus familias.En la actualidad, el Proyecto Integrado de Seguridad Alimentaria ha llegado a un total de 1.500 personas. Entre ellas, unas 350 crían cabras, mientras que queines se dedican a la avicultura han recibido formación para utilizar incubadoras solares con el fin de aumentar la producción de huevos y producir piensos sostenibles para el consumo y la venta.Quienes cultivan girasoles, la mayoría en zonas de secano, se están preparando para beneficiarse de una nueva planta de procesamiento de aceite de girasol, que añadirá valor a sus cosechas y aumentará sus ingresos.Margaret ya no vive bajo la sombra de la inseguridad alimentaria. Sus hijos, ahora adultos, se han unido a ella en la agricultura, cuidando las cabras y los cultivos, convirtiendo la agricultura en una fortaleza familiar compartida. Las mujeres de aquí ya no son solo agricultoras. Son pilares de la resiliencia y el progreso de su comunidad.Historia y fotos por Gidraph Mbugua GitemaParticipa y marca la diferencia:Únete a la Campaña Hambre Cero y ayuda a las comunidades en condiciones vulnerables a alcanzar la resiliencia.

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La Cruz Roja en Kiribati y Vanuatu lanzan una nueva iniciativa de resiliencia climática

Suva, Kuala Lumpur, Ginebra, 15 de septiembre de 2025. En ningún lugar son más tangibles los efectos del cambio climático que en el Pacífico y, en casi ningún otro lugar, la necesidad de adoptar medidas locales es más urgente. En Kiribati y Vanuatu, el cambio climático no es una amenaza lejana, sino una realidad presente en todos los rincones.El aumento del nivel del mar, la intrusión de agua salada y las condiciones meteorológicas extremas ya están alterando la vida, los medios de subsistencia y la forma de vida de la población. Estas naciones insulares contribuyen solo con el 0,02 % de las emisiones mundiales, pero se enfrentan a algunas de las consecuencias más devastadoras. Por este motivo, la Sociedad de la Cruz Roja de Vanuatu y la Sociedad de la Cruz Roja de Kiribati, junto con la IFRC, han puesto en marcha un nuevo proyecto de resiliencia climática, financiado por la Dirección General de Acción por el Clima de la Unión Europea (DG CLIMA), para reforzar la adaptación local al cambio climático. El proyecto se basa en información sobre los riesgos para garantizar que cualquier intervención aborde los retos identificados. El secretario general de la Cruz Roja de Vanuatu, Dickinson Tevi, afirmó: "El proceso de evaluación de riesgos nos guiará hacia la identificación de soluciones basadas en la información sobre los riesgos identificados, para hacer frente a los retos a los que nos enfrentamos".El proyecto aprovecha los conocimientos y la capacidad local existente para apoyar intervenciones lideradas a nivel local que hagan frente a los riesgos cada vez mayores a los que se enfrentan los grupos en condiciones más vulnerables. Es decir, las personas que menos han contribuido a esta crisis, pero que viven cada día su dura realidad."Incluir el contexto y los conocimientos tradicionales en la programación local garantizará que los programas de la Cruz Roja se centren en la sostenibilidad y en el respeto a la cultura, las personas y el lugar", afirmó el Sr. Tevi.Los programas para hacer frente al cambio climático son vitales en el Pacífico."Programas como este, que tienen en cuenta la adaptación basada en los ecosistemas y otras medidas para responder a los efectos del cambio climático, son fundamentales para reducir dichos efectos y garantizar la seguridad de las comunidades, su entorno y su población", afirmó Tiina Tetabea, del Ministerio de Medio Ambiente, Tierras y Desarrollo Agrícola del Gobierno de Kiribati, durante la sesión de participación de las partes interesadas en el taller inicial celebrado en Tarawa (Kiribati).También está previsto ampliar el proyecto a Belice y Guyana, en el Caribe, con el fin de apoyar a las comunidades afectadas por el clima en múltiples regiones.Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Suva: Nete Logavatu Tamanitoakula, [email protected] Kuala Lumpur: Afrhill Rances, +60 19 271 3641 En Ginebra: Scott Craig, +41 76 370 35 75

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PARLATINO y Cruz Roja lanzan alianzas de acción climática y resiliencia comunitaria rumbo a la COP30

Ciudad de Panamá, 25/10/2025. El PARLATINO y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), presentaron la Alianza Parlamentaria por la Acción Climática y la Alianza por la Amazonía, sus respectivas iniciativas de articulación legislativa y multisectorial para impulsar la adaptación al cambio climático, la reducción de riesgos de desastres hidrometereológicos y el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria en la Amazonía.Ambas organizaciones unen esfuerzos rumbo a la 30ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, la COP30, que se celebrará en noviembre en Belém do Pará, Brasil.El diputado Rolando González Patricio, presidente del PARLATINO, explicó que el PARLATINO lidera la Alianza Parlamentaria de Acción Climática y la Transición Justa (APACTJ), una plataforma regional con alcance global integrada por legisladores de América Latina y el Caribe y de todo el mundo. Este espacio articula, de la mano con organizaciones especializadas, esfuerzos dirigidos a potenciar y acelerar el aporte parlamentario a la creación y mantenimiento de un medio ambiente limpio, saludable y sostenible, donde la humanidad viva en armonía con la naturaleza.“La Alianza Parlamentaria para la Acción Climática y la Transición Justa busca aprovechar los mandatos constitucionales de cada país en función de desplegar una acción climática más inmediata y más efectiva para una transición justa sin dejar a nadie atrás”, explicó González Patricio.También en el marco de los acuerdos globales por el clima y con una visión a diez años vista, la IFRC y sus Sociedades Nacionales de la Cruz Roja presentaron su Alianza por la Amazonía. Esta iniciativa combina ciencia, experticia humanitaria y conocimiento ancestral para proteger a las comunidades amazónicas y sus medios de vida de los efectos de los desastres, agudizados por la crisis climática y los complejos retos que atraviesan ese territorio.“Nuestra alianza busca fortalecer la resiliencia, la salud y los medios de vida de las personas en condiciones de mayor vulnerabilidad”, explicó Loyce Pace, Directora Regional para América de la IFRC. “Los desastres —cada vez más prolongados, recurrentes e intensos— ponen en riesgo la sobrevivencia del ecosistema amazónico y décadas de avances en materia de desarrollo humano. Ninguna comunidad, ningún país y ninguna organización pueden enfrentar estas amenazas por su cuenta, por eso es clave el trabajo articulado entre la Cruz Roja, Estados, organismos internacionales, sector privado y los pueblos indígenas, protagonistas del cambio e innovadores históricos en la construcción de resiliencia”.La IFRC y el PARLATINO presentaron estas iniciativas en el evento “Uniendo esfuerzos hacia la COP30”, celebrado en la sede del PARLATINO en Ciudad de Panamá, donde también participaron representantes del cuerpo diplomático acreditado en el país, y la agencia de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, UNEP.En ese encuentro, el Consejero de la Embajada de Brasil en Panamá, Gustavo da Veiga Guimarães, dio un mensaje sobre la COP 30, destacando que la elección de Belém do Pará, puerta de entrada a la Amazonía, refuerza el compromiso de Brasil con los bosques tropicales y desarrollo sostenible de la región. “La COP30 será un hito de diálogo, inclusión y solidaridad internacional, donde se abordarán cinco desafíos: el aumento de la financiación climática para los países en desarrollo, el refuerzo de los objetivos de reducción de emisiones, la transición hacia energías limpias y renovables, la conservación de la selva amazónica y otros ecosistemas clave, y por último, pero no menos importante, la necesidad de reforzar la justicia climática en poblaciones vulnerables.”Por su parte, la Directora regional adjunta del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP), Andrea Brusco, estuvo a cargo del diálogo interactivo: Protección de la Amazonía como símbolo global. Brusco explicó que la protección de los ecosistemas y las poblaciones ante la crisis climática es un tema complejo, inmenso y urgente, cuya dimensión no debe desanimar sino lo contrario: impulsar la acción pronta y efectiva, que tenga siempre en el centro la dimensión humana.PARLATINO se une a la Carta sobre el Clima y el Medio AmbienteReafirmando su rol como catalizador de consensos y como voz activa en la construcción de soluciones climáticas desde y para América Latina y el Caribe, durante el evento el PARLATINO se adhirió también a la Carta sobre el Clima y el Medio Ambiente para las Organizaciones Humanitarias.Esta carta, impulsada por la IFRC y otros actores humanitarios, establece compromisos y un marco de actuación que guía a sus firmantes y a las organizaciones humanitarias en general en el impulso de la resiliencia comunitaria, la adaptación a las nuevas realidades climáticas y en la reducción del impacto ambiental y la huella de carbono.Para mayor información:Mariana Carmona – PARLATINO Press Director: [email protected] Arroyo Barrantes – IFRC Communications Manager, Americas Office: [email protected] | +50769993199

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Cruz Roja Ecuatoriana: innovación, ciencia y alerta temprana para proteger el cacao amazónico

En la Amazonía ecuatoriana, donde la selva atraviesala vida y la cultura, el cacao no es solo un cultivo: es sustento y tradición. Ecuador es el tercer exportador de cacao fino de aroma a nivel mundial, un producto que no solo endulza nuestropaladar, sino que también impulsa la economía local y sostiene a miles de familias en el territorio amazónico de Zamora Chinchipe, cerca de la frontera con Perú.Sin embargo, los cultivos de cacao se están viendo amenazados por los efectos del cambio climático yfenómenos como El Niño. En los principales países exportadores de cacao, comoGhana y Costa de Marfil, las lluvias extremas y las sequías prolongadas han propiciadola aparición de plagas que han arrasadocon plantaciones enteras.Cuando las plantaciones se pierden, no solo disminuye la producción de chocolate, tambiénaumenta la pobreza y se compromete la seguridad alimentaria. Ante este escenario multiamenaza, la información oportuna y la anticipación pueden marcar la diferencia entre perder o salvar una cosecha.Por eso, con el fin de proteger el cacao en la selva amazónica, dos jóvenes voluntarias de la filialde la Cruz Roja Ecuatoriana en Zamora Chinchipe combinaron ciencia, innovación y conocimiento local para diseñar un Sistema de Alerta Tempranaque ayude a las familias cacaoterasa anticipar riesgos y planificar acciones preventivas.Unade las dos jóvenes que impulsó esta iniciativa esJosselyn Balcázar. Ella tiene muy claro cuál es la problemática a la que se enfrentan las comunidades productoras de cacao: “El problema que identificamos esla vulnerabilidad de losproductores de cacao debido al manejo empírico que ellos le dan alas plantaciones de cacao, sin tomar en cuenta la medición de las variablesmeteorológicas frente a los impactos del cambio climático”, explica.Tecnología al rescate del cacaoEste Sistema de Alerta Temprana lleva por nombre SATHEOBROMA (que hace referencia a theobroma, nombre dela especie de la planta de cacao). El proyecto nació en 2023 gracias al programa Limitless, de la Academia Solferino.“Se trata de una miniestación meteorológica que va registrando todos los días los índices de precipitación, temperatura, humedad y otras variables, que van a ayudar a los productores a entender el momento en el que se va a presentar la plaga y tomar las medidas adecuadas para no perder sus cultivos”, explica Verónica Andrade, técnica nacional de adaptación al cambio climático de Cruz Roja Ecuatoriana.Esta información se analiza para detectar condiciones que favorecen la proliferación de plagas, como la conocida monilla, que puede acabar con plantaciones enteras. La iniciativa no detiene las lluvias ni evita las sequías, pero permite actuar antes de que el problema se vuelva desastre. Así, los productores reciben alertas para actuar de forma rápida y evitar que las pérdidas se extiendan.“Me parece muyimportante poder llevar estatecnología al campo, porque si no hay información en el campo, nosotros no tenemos cómo prevenir”, afirma Oswaldo Castillo, técnico shuar del cacao.“Esta es una iniciativa muy importante para que podamos tomar medidas a tiempo y evitar bajas producciones”, dice Bolívar Flores, productor local.El piloto de este sistema se instalóen una finca para mostrar su funcionamiento, después se expandió a dos fincas más, y el plan a futuro que proyectala Cruz Roja Ecuatoriana esescalarlo para beneficiar a más comunidades productoras de cacao.“La idea de nosotros es que a futuro se pueda tener un Sistema de Alerta Temprana que se replique en todas las fincas productoras de cacao del país y que ayude justamente a que este rubro que es tan nuestro puedacrecer sin complicaciones de plagas”, explica Verónica Andrade.La iniciativa incluso ha capturado el interés de las institucioneslocales:“Con el apoyo de latecnología yel apoyo técnico, tenemos que prepararnos para quecuando se den los efectos, podamosmitigarlos y contrarrestarlos”, dijo Karla Reátegui, prefecta de Zamora Chinchipe.“Desde la prefecturatambién ratificamos nuestra voluntad para articular acciones que nos permitanseguir ampliando el beneficio a más fincas y a más productores”, concluyó.El cambio climático seguirá siendo un desafío, pero con herramientas como SATHEOBROMA, las familias que se dedican a la agriculturano están solas. En un mundo donde los eventos climáticos son cada vez más impredecibles, los Sistemas de Alerta Temprana son aliados imprescindibles para la seguridad alimentaria y la adaptación comunitaria. Iniciativas como esta siguen demostrando que dar a las comunidades un papel protagonista nos permite identificar y planificar medidas preventivas, prepararnos y responder eficazmente a múltiples crisis y desastres; promover la toma de decisiones basada en datos empíricos; y garantizar que los recursos se dirijan a quienes más los necesitan. 

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Desastres relacionados con el clima obligan a millones de personas a abandonar sus hogares en Asia-Pacífico, pero las medidas locales ofrecen esperanza

En toda la región de Asia-Pacífico, los desastres y los efectos del cambio climático siguen obligando a millones de personas a abandonar sus hogares. Según el Observatorio de Desplazamiento Interno, solo en 2024 se produjeron 24 millones de desplazamientos por desastres en toda la región, lo que supone más de la mitad del total mundial. Desde inundaciones hasta tormentas extremas, la región de Asia-Pacífico es una de las más afectadas por los desplazamientos provocados por desastres. Sin embargo, un nuevo informe de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) revela no solo cómo la magnitud de la crisis afecta a las comunidades de la región, sino también el poder de la acción local para ayudar a las personas a adaptarse, prepararse y ser más resilientes."Para millones de personas en Asia-Pacífico, esto no es una posibilidad lejana, es una realidad cotidiana", afirma Alexander Matheou, director regional de la IFRC para Asia-Pacífico. "Ya sea en una pequeña isla o en una gran ciudad, las historias son las mismas: los desastres, impulsados y amplificados por el cambio climático, están desplazando vidas y borrando lo familiar". El informe, titulado "Forzados a huir en un clima cambiante", recopila 39 historias de 21 Sociedades Nacionales que están apoyando a las comunidades en todas las etapas del desplazamiento, desde la preparación, la alerta temprana y la evacuación hasta la recuperación y la reconstrucción.Aunque los efectos son devastadores, hay esperanza. "La esperanza se encuentra en la fortaleza de las comunidades y en el trabajo incansable de quienes las apoyan", afirmó Matheou. "Este informe es un llamado a ver lo que está en juego y a reconocer las posibilidades de cambio".Datos claveEn 2024, Asia-Pacífico sufrió más desplazamientos relacionados con desastres que cualquier otra región del mundo. Las amenazas como tormentas, inundaciones, olas de calor y sequías son cada vez más intensas y frecuentes, y las personas se ven obligadas a desplazarse repetidamente.Las personas se ven desplazadas durante períodos más largos, ya que los desastres se superponen con los conflictos, la pobreza y la inseguridad alimentaria, hídrica y de recursos. Los grupos en condiciones más vulnerables, como las mujeres, la niñez, las personas adultas mayores y las personas en situación de pobreza, se ven afectados de manera desproporcionada.¿Cómo estamos abordando estos retos?Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja no solo responden tras los desastres, sino que trabajan con las comunidades antes de que los riesgos empeoren y se produzcan los desastres, ayudando a las personas a adaptarse, prepararse y permanecer en sus hogares o trasladarse de forma segura y digna si deciden hacerlo."Las repercusiones del desplazamiento no terminan con la decisión de trasladarse", afirmó Matheou. "Los riesgos y las incertidumbres acompañan a las personas a lugares nuevos y, a menudo, precarios, poniendo a prueba su capacidad para reconstruir y encontrar estabilidad".Por eso, las formas en que las personas y las comunidades responden adoptan muchas formas. En muchos casos, las personas que han experimentado el desplazamiento están tomando la iniciativa en la preparación y la respuesta, a menudo con el apoyo de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.Entre otras cosas, también están desempeñando un papel fundamental en la mejora de lo pronósticos, las acciones anticipatorias y los sistemas de alerta temprana impulsados por la comunidad.Estos son solo tres de los muchos ejemplos citados en el informe.Preparación para ciclones impulsada por población refugiada - BangladeshEn Cox's Bazar, donde se encuentra el campamento de personas refugiadas más grande del mundo, la Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladesh ha capacitado a más de 3.300 personas voluntarias del campamento para que emitan alertas tempranas y ayuden a sus comunidades a evacuar antes de que se produzcan desastres. El Programa Nacional de Preparación para Ciclones ayuda a garantizar que las medidas tempranas salven vidas, incluso en los entornos más frágiles.Apoyo basado en pronósticos para pescadores y agricultores con el fin de reducir pérdidas: Fiji A través del primer Marco de Acción Anticipatoria del Pacífico, la Sociedad de la Cruz Roja de Fiji proporciona mensajes de alerta temprana, kits para asegurar las embarcaciones y materiales para almacenar los cultivos antes de que lleguen los ciclones. Al activar la asistencia basada en pronósticos, ayudan a las comunidades remotas a proteger sus medios de vida con antelación y a reducir los riesgos de desplazamiento. Apoyo psicosocial a las comunidades de pastores: MongoliaMongolia se enfrenta a inviernos rigurosos, con el dzud —una combinación de sequía en verano y temperaturas invernales extremas— que afecta a las familias de pastores. Para fortalecer la resiliencia y apoyar los medios de vida, los movimientos y las formas de vida tradicionales, la Sociedad de la Cruz Roja de Mongolia proporciona asistencia en efectivo y kits de nutrición para el ganado, construye refugios para animales y promueve medios de vida alternativos. El mensaje central del informe es claro: dado que los desplazamientos relacionados con los desastres y el cambio climático afectan a millones de personas, las comunidades de toda la región de Asia-Pacífico no se quedan de brazos cruzados. Con el apoyo de los equipos nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, se están preparando, adaptando y liderando el camino hacia un futuro más seguro y resiliente.Explore el informe completo: Forced to Flee in a Changing Climate – Displacement in Asia PacificMás información sobre el desplazamiento relacionado con el clima:IFRC report: Forced to flee in a changing climate - AfricaMigración y desplazamiento | IFRC

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Huracanes a la vista: la Cruz Roja multiplica la formación y la preparación

Mientras la región de América se encuentra en plena temporada de huracanes 2025, los equipos de la Cruz Roja han estado trabajando intensamente junto a las comunidades para prepararse para lo que, según los pronósticos, será otra temporada de tormentas por encima de lo normal.Pero incluso una temporada de huracanes normal puede tener consecuencias devastadoras para la población, basta una sola tormenta para afectar a pueblos y ciudades enteras. Por eso, la labor de preparación de la Cruz Roja ya estaba muy avanzada incluso antes de conocerse el pronóstico de este año.Las Sociedades Nacionales de Honduras, Guatemala y El Salvador, son de las más vulnerables a estos eventos extremos debido a su ubicación geográfica. La magnitud de los trabajos de preparación que se están llevando a cabo en todo el continente americano se debe en gran medida a la experiencia con tormentas extremadamente devastadoras en el pasado, en particular el huracán Mitch en 1998.El paso devastador del Huracán Mitch dejó más de 11.000 muertes y millones de personas afectadas, marcando un antes y un después en la forma en que las Sociedades Nacionales de la región se preparan para afrontar estos eventos extremos. Para las personas involucradas en la respuesta a emergencias y la reducción de riesgos, la tormenta supuso un rotundo cambio.Dos décadas después, en 2020, los huracanes Eta e Iota afectaron a más de siete millones de personas, la mayoría de ellas —más de cuatro millones— en Honduras, Nicaragua y Guatemala, los países que también habían sido los más afectados por Mitch.Pero los resultados fueron diferentes. En el tiempo transcurrido entre una tragedia y otra, la región y las organizaciones humanitarias se prepararon con antelación con planes de respuesta, capacitación, simulacros y fortalecimiento institucional para reducir el impacto de estos desastres. Esto permitió que el número de víctimas mortales de Eta e Iota fuera mucho menor que el de Mitch.Desde México hasta Sudamérica, muchas Sociedades Nacionales han transformado la terrible experiencia del Huracán Mitch en acción. Su misión: estar mejor preparadas cada año para responder con mayor rapidez y eficacia ante la llegada de potenciales huracanes.Este artículo muestra algunas de las muchas formas en que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la región están trabajando para adelantarse a las tormentas y ayudar a las comunidades a prepararse.Cruz Roja Salvadoreña:Pre-posicionamiento de ayuda humanitaria y acceso a pronósticos meteorológicosLa Cruz Roja Salvadoreña cuenta con planes de contingencia y de respuesta, lo que permite respuestas más ágiles frente a precipitaciones extremas y deslizamientos provocados por tormentas tropicales y huracanes. Según señala Omar Ayala,Jefe de Crisis y Desastres de la Cruz Roja Salvadoreña, la Sociedad Nacional ha implementado acciones depre-posicionamiento de ayuda humanitaria en sus filiales, basándose en los pronósticos delObservatorio de Amenazas del país.“Esta estrategia ha reducido significativamente los tiempos de respuesta: lo que antes podía tardar hasta dos días, ahora se responde en apenas dos horas”, asegura Omar. Además, en el contexto del monitoreo y la alerta temprana, la Cruz Roja Salvadoreña ha firmado recientemente una carta de entendimiento con dicha Dirección del Observatorio de Amenazas: “Este acuerdo nos permite acceder a los pronósticos meteorológicos de forma temprana para estar mejor preparados ante la eventual llegada de un huracán”,señala Omar.Por otra parte, según Omar, algo que se quiere potenciar aún más desde la Sociedad Nacional en la preparación ante la temporada de huracanes es la comunicación para educar de forma preventiva a la población de las zonas de riesgo, a fin de que sepan qué hacer antes, durante y después de un huracán.Cruz Roja Hondureña: Sistemas de alerta temprana y alianzas estratégicasSegún ManuelIsaula, Gerente de Gestión de Riesgo y Desastres de la Cruz Roja Hondureña, la Sociedad Nacional ha invertido en la formación técnica del voluntariado y personal en rescate acuático, atención prehospitalaria, sistemas de transferencia monetaria, agua, saneamiento e higiene, y sistemas aéreos no tripulados (SANT). “Esta estrategia, sumada a procesos de fortalecimiento institucional de la Cruz Roja Hondureña, como eselEnfoque de Preparación para una Respuesta Eficaz (PRE), nos permite estar preparados ante múltiples amenazas”,afirmaIsaula.La Cruz Roja Hondureña destaca además su inversión enSistemas de Alerta Temprana (SAT), (medidas guiadas por las alertas tempranas o pronósticos, para proteger a las personas antes de que ocurra un desastre), implementados en cuencas como Chamelecón y Aguán.“La experiencia con latormenta tropical Sara, la última de la temporada de huracanes de 2024, que afectó a más de 300 000 personas en Honduras, evidenció el valor de que las comunidades se apropien de estos sistemas de alerta temprana para asegurar que la población vulnerable reciba la información necesaria a tiempo. Esa preparación salvó vidas”, aseguraIsaula.Otra buena práctica ante la tormenta tropical Sara fueron las alianzas estratégicas con actores nacionales e internacionales: “La coordinación efectiva entre organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y comunitarias para garantizar la apropiación del conocimiento, el análisis del riesgo, el monitoreo, y la capacidad de respuesta fue y siempre será algo fundamental en nuestros planes de preparación y respuesta”,concluyeIsaula.Cruz Roja Guatemalteca: Desarrollo de acciones anticipatorias y planes de contingenciaPor su parte, Teresa Marroquín,Directora de Gestión de Riesgos y Desastres de la Cruz Roja Guatemalteca, afirma que la Sociedad Nacional ha fortalecido su capacidad de respuesta ante huracanes mediante varias acciones clave, como el desarrollo de acciones anticipatorias. En particular, el desarrollo de planes de acción temprana que establecen las medidas clave que deben adoptarse antes de que las tormentas toquen tierra.“Se han desarrolladoPlanes de Acción Temprana (PAT) financiados por la Federación Internacional para responder a inundaciones causadas por tormentas extremas. Un ejemplo exitoso fue la activación del PAT durante la tormentatropical Julia en octubre de 2022, lo que nos ayudó a ofrecer una mejor respuesta a los que más lo necesitaban”asegura Teresa.Según esta portavoz, una coordinación estrecha con las fuentes oficiales de pronósticos meteorológicos es clave para mejorar la eficacia y eficiencia de las operaciones humanitarias durante la temporada de huracanes. Además, destaca la importancia del desarrollo de planes de contingencia, capacitación, y equipamiento del voluntariado en atenciónpre hospitalaria y búsqueda y rescate en inundaciones, sobre todo en las zonas de alto riesgo."Una herramienta clave para comprender"En 2024, con el apoyo delCentro de Referencia en Preparación Institucional para Desastres (CREPD) en las Américas,más de 6000 personas fueron capacitadas en línea y presencialmente a través de cursos y entrenamientos prácticos a nivel regional, con el objetivo de fortalecer sus conocimientos en rescate, salud, asistencia humanitaria y coordinación logística.Según Edgardo Barahona, Coordinador del CREPD, estas formaciones, basadas en ejercicios prácticos, no solo fortalecen las capacidades técnicas de las Sociedades Nacionales, sino que también fomentan una preparación integral y alineada con los estándares globales de la IFRC:“Son una herramienta clave para comprender la utilidad de los planes de respuesta, contingencia y anticipación. A través de metodologías vivenciales y escenarios simulados, los equipos pueden experimentar de manera directa los desafíos de una emergencia, permitiendo una mejor articulación operativa” asegura Barahona.Según el coordinador del CREPD, preparar a los equipos desde lo local permite que las Sociedades Nacionales lideren respuestas de calidad, contextualizadas y oportunas, especialmente ante eventos como huracanes u otros desastres frecuentes en la región.Este tipo de preparación es fundamental porque la temporada de huracanes no solo amenaza a países como Guatemala, Honduras y El Salvador, sino también a los más de 30 territorios en la región de América, quienes enfrentan riesgos crecientes debido a fenómenos meteorológicos extremos agravados por el cambio climático.Estas experiencias de Centroamérica confirman una lección esencial: la preparación no es opcional, es esencial para salvar vidas. Requiere inversión sostenida, alianzas sólidas, y el fortalecimiento de las capacidades de las Sociedades Nacionales para afrontar crisis y desastres.Más información sobre el enfoque de la IFRC respecto a:Reducción del riesgo de desastres con soluciones climáticamente inteligentesPreparación para DesastresAlerta temprana, acción temprana

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Día de los Pueblos Indígenas: primer diálogo de sistemas de conocimiento sobre resiliencia comunitaria de la Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía

La Amazonía se acerca a un punto de inflexión. La deforestación, los incendios forestales y las actividades extractivas, agravadas por fenómenos climáticos extremos como inundaciones, incendios y sequías prolongadas, amenazan la vida y los medios de subsistencia de más de 40 millones de personas, incluidos 350 grupos de pueblos indígenas.Por eso, los equipos de la Cruz Roja de siete países que comparten territorio amazónico (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Suriname y Venezuela) se reunieron en Leticia, Colombia, para vivir el primer Diálogo de Sistemas de Conocimiento de la Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía. Este primer encuentro, celebrado en la Amazonía colombiana a finales de junio, marca el inicio de una serie de diálogos que celebraremos en otros países Amazónicos a lo largo de 2025.Esta serie de actividades tienen el propósito de unir a pueblos y comunidades indígenas, Estados, ONGs, instituciones científicas y otros actores clave para fortalecer la resiliencia frente a los riesgos climáticos, mejorar la salud y el bienestar de la población; y proteger sus medios de subsistencia.¿De qué se trata la iniciativa?Los diálogos de sistemas de conocimiento son espacios inclusivos y plurales donde pueblos indígenas, Cruz Roja y otras instituciones intercambian propuestas sobre cómo abordar desde el territorio las presiones que impone la crisis climática y ambiental.Durante el diálogo en Leticia, exploramos los impactos que la crisis climática y ambiental ha tenido a lo largo del tiempo en el territorio amazónico y los seres que lo habitan.También, en sus ciclos anuales de siembra, cosecha, gestión del agua y manejo de sequías, inundaciones, incendios y otras amenazas.En la Amazonía colombiana, exploramos también los efectos de la crisis climática y ambiental en la dieta y la disponibilidad de agua y alimento. Así como en el cuerpo y los ciclos vitales: nacimientos, desarrollo, embarazos y muerte.Conversamos sobre cómo el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y otras presiones sobre el territorio impactan la salud mental y la espiritualidad, influyen sobre los movimientos de población y marcan la forma en la que se anticipan y atienden los riesgos de desastres.La escucha activa y la conversación abierta, plural y multidisciplinaria fueron la forma de cruzar la mirada ancestral, científica y humanitaria, reafirmando que solo a través de la colaboración local y regional es posible fortalecer y potenciar la resiliencia que ya existe en la Amazonía.

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Cómo se ve realmente la recuperación más de un año después de que el huracán Beryl golpeara las comunidades pesqueras de Barbados

Escrito por el Centro del ClimaLa Cruz Roja de Barbados está ayudando a los pescadores que lo perdieron todo en el huracán Beryl el año pasado a reconstruir sus tradicionales trampas de pesca caribeñas. En realidad, estas trampas rectangulares con cebo, fabricadas con malla metálica y ramas de árboles, se consideran más sostenibles que las redes y suponen menos esfuerzo que salir al mar todos los días con una caña de pescar."Son una parte muy importante de la tradición local que estamos tratando de preservar", explica Kiri Lizama, directora de programas y operaciones de la Cruz Roja de Barbados. "Un pescador puede tener hasta diez trampas en el agua a la vez", añade, pero con Beryl, el huracán de categoría 5 más temprano del Atlántico jamás registrado, la gente no tuvo tiempo de sacar sus trampas del agua y ponerlas a salvo en tierra. "Fue algo totalmente inesperado y muchos de ellos perdieron todas sus trampas", explica Lizama a Loyce Pace, directora regional de la IFRC para América, durante una visita a principios de este mes a una comunidad pesquera, Half Moon Fort, en la parroquia de St. Lucy, donde ya se está trabajando en la reconstrucción de las trampas.Materias primasEl huracán Beryl pasó a 80 millas al sur de Barbados causando daños devastadores a la industria pesquera de la isla; más de 200 barcos pesqueros sufrieron daños importantes y 20 se hundieron.La Cruz Roja ha estado apoyando a las familias de pescadores con las materias primas necesarias para reconstruir, utilizando las técnicas tradicionales que, según explica Lizama, se transmiten de generación en generación en los pueblos costeros de Barbados. Las jaulas de pesca se colocan en los arrecifes, en lugar de en la arena, y pueden atrapar una gran variedad de especies locales, como barberos, roncos, pargos, chutes y lisas.Los pescadores utilizan una combinación de GPS y simple triangulación de los puntos de referencia en tierra para identificar las mejores ubicaciones para colocar las jaulas y encontrarlas de nuevo.Un momento inesperadoEsta labor forma parte del programa de recuperación de la Cruz Roja de Barbados para las comunidades afectadas por el huracán Beryl, que también incluye asistencia económica para los hogares dedicados al procesamiento del pescado, suministros esenciales de agua, saneamiento e higiene, refugio y gestión del voluntariado.El Fondo de Emergencias para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) asignó inicialmente 1,7 millones de francos suizos para apoyar la respuesta de las Sociedades Nacionales pertinentes, entre ellas las de Barbados, Granada, Jamaica y San Vicente y las Granadinas, y posteriormente se lanzó un Llamamiento de Emergencia con el fin de reunir 4 millones de francos suizos para ayudar a 25.000 personas en estos países.La intensidad de Beryl en términos de velocidad del viento y presión barométrica no era inédita, pero sí lo fue su momento de aparición, según escribió el año pasado Andrew Kruczkiewicz, del Centro del Clima y profesor de la Universidad de Columbia especializado en teledetección y alerta temprana. «Otro motivo de preocupación es que Beryl se suma a la lista de tormentas destructivas que se intensificaron muy rápidamente, lo que supone un reto para la preparación, incluso con los mejores pronósticos que puede ofrecer la ciencia». Beryl tardó solo 40 horas en pasar de ser una depresión tropical a un huracán de categoría 3, triplicando su velocidad máxima del viento hasta alcanzar al menos los 180 km/h.Más historias sobre el huracán Beryl y la respuesta de la Cruz Roja:Huracán Beryl: Para las islas más afectadas, la preparación dio sus frutos con una rápida respuesta. Pero la recuperación se complica por los daños generalizados. | IFRCCambio climático: Convirtiendo las tormentas en "monstruos". | IFRC

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Día de Acción contra el Calor: Cómo la Media Luna Roja Iraquí ayuda a las comunidades a soportar el calor y mantenerse a salvo de las crecientes amenazas climáticas.

Cuando el sol sale en gran parte de Irak, el calor ya se ha apoderado del país. Para los agricultores de aldeas remotas, los vendedores ambulantes de las ciudades y los oficiales de tránsito que dirigen el tráfico bajo un sol abrasador, las olas de calor son más que una molestia: son una amenaza creciente para la salud y la supervivencia.Irak se encuentra hoy en primera línea de la crisis climática mundial. El aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas, la grave escasez de agua y la intensificación de las tormentas de polvo se han conjugado para crear una nueva y dura realidad que afecta a millones de personas, especialmente a las más vulnerables.Con motivo del Día de Acción contra el Calor 2025, un evento mundial de sensibilización iniciado por la IFRC, echamos un vistazo a lo que está haciendo una Sociedad Nacional de la Media Luna Roja en una de las zonas más calientes del mundo.Es la historia de cómo la Sociedad de la Media Luna Roja Iraquí (IRCS) está adoptando un enfoque proactivo, localizado y centrado en las personas para la acción climática, no solo abordando los riesgos inmediatos de las olas de calor, sino también sentando las bases para un futuro más saludable, seguro y sostenible.Mantenerse fresco y seguro en una de las zonas más calientes del mundoIrak es uno de los países más afectados por el aumento vertiginoso de las temperaturas y ha sufrido algunas de las olas de calor más extremas del mundo en los últimos años. Estas semanas abrasadoras, con temperaturas superiores a los 50 °C, se suman a otros retos relacionados con el clima, desde la sequía hasta las tormentas de polvo.El río Éufrates de Irak se encuentra cinco metros por debajo de los niveles normales. Su cuota del Tigris y el Éufrates se ha reducido en un 80 %. La escasez de agua, debida a diversos factores, ha provocado la desertificación de más de 27.000 kilómetros cuadrados de tierras de cultivo, según el Ministerio de Agricultura iraquí, mientras que las temperaturas superan los 50 °C durante los meses más calurosos del verano.En ningún lugar son más visibles estas crisis entrecruzadas que en provincias como Al-Muthanna, una de las zonas más empobrecidas de Irak. Allí, la Sociedad de la Media Luna Roja Iraquí ha puesto en marcha múltiples proyectos para aliviar la tensión, entre ellos estaciones de desalinización de agua alimentadas con energía solar que producen 5.000 litros de agua potable por hora cada una.Estos proyectos reducen la dependencia de combustibles costosos, disminuyen las emisiones y aportan dignidad a comunidades que llevan mucho tiempo privadas de servicios básicos."Los efectos del cambio climático ya no son abstractos", afirma Nawar Abdulkader, jefe del Departamento de Construcción, Agua y Saneamiento de la IRCS. "Están ocurriendo aquí y ahora, especialmente en lugares como Al-Muthanna, donde la escasez de agua y el calor extremo están haciendo que la vida cotidiana sea más difícil y peligrosa".Un residente local de una de las zonas afectadas lo expresó de forma sencilla: "Esta estación de agua nos ha traído esperanza. Durante años, hemos vivido sin servicios básicos, sin agua potable, sin apoyo. Ahora, por fin, nos sentimos vistos".Preparar a las personas para combatir el calorPero la respuesta climática de la IRCS va mucho más allá de las infraestructuras. Con la llegada temprana del verano y la intensificación de las olas de calor, la IRCS está llegando activamente a los grupos vulnerables, especialmente a los trabajadores al aire libre, como los vendedores ambulantes, los trabajadores de la construcción, los agricultores y los oficiales de tránsito, con campañas de concienciación sobre el calor en todo el país.Los equipos voluntarios distribuyen folletos sobre salud, consejos de hidratación y equipos de protección para ayudar a las personas a reducir el riesgo de sufrir golpes de calor y deshidratación. Esto se ajusta al tema global de este año para el Día de Acción contra el Calor, "Reconocer y responder al golpe de calor", pero también se ha convertido en una parte central de las campañas anuales de la IRCS, que se basan en conocimientos prácticos y locales, y en la confianza."Hemos visto de primera mano cómo algo tan simple como un folleto o una botella de agua puede proteger la vida de alguien en condiciones de calor", afirma un voluntario de la IRCS. «Se trata de proporcionar a las personas herramientas que realmente puedan utilizar».La IFRC también está desempeñando un papel importante en el apoyo a la IRCS en la implementación de iniciativas clave centradas en la evaluación de los riesgos climáticos y la acción anticipatoria. Estos proyectos ayudan a la Media Luna Roja y a las comunidades a comprender mejor los riesgos climáticos específicos a los que se enfrentan las comunidades, y al mismo tiempo permiten adoptar medidas preventivas tempranas que protegen vidas y medios de subsistencia antes de que se produzcan los desastres.De raíces verdes a agua limpiaLas soluciones a largo plazo son igualmente vitales. En escuelas y comunidades, la IRCS ha plantado árboles resistentes al clima, rehabilitado huertos escolares y promovido hábitos ecológicos para reducir la desertificación y mejorar el bienestar.Desde 2018, también ha rehabilitado 17 instalaciones públicas solo en Al-Muthanna, incluidas escuelas y centros de salud, acercando los servicios esenciales a las personas afectadas por el calor y la sequía.Cuando llegan las tormentasEl cambio climático también está agravando otra grave amenaza para la salud pública: las tormentas de polvo.Irak ya sufre más de 180 días de polvo al año. Las previsiones indican que esta cifra podría aumentar hasta los 270 días en 2050, por lo que las tormentas de arena y polvo se están convirtiendo en un peligro cada vez mayor. Reducen la visibilidad, sobrecargan los sistemas de salud pública y afectan de manera desproporcionada a la niñez, la población adulta mayor y las personas con enfermedades respiratorias crónicas.Para mitigar estos riesgos, los equipos de la IRCS realizan regularmente actividades de divulgación en zonas de alto riesgo, proporcionando mascarillas, concientizando sobre la importancia de permanecer en el interior y apoyando al personal sanitario con suministros de protección.Salud, esperanza y dignidad humanaTodos estos impactos combinados se traducen en un aumento de las necesidades de atención a la salud.Por este motivo, la IRCS ha ampliado sus servicios:72 estaciones de agua potable dan servicio a 150.000 personas al día.Las clínicas móviles llegan a comunidades remotas.Los paquetes de alimentos y la ayuda económica apoyan a las familias que se encuentran al borde del abismo.Las campañas de salud en curso crean conciencia en las zonas de riesgo.Estos esfuerzos forman parte de una estrategia más amplia: no solo responder a los picos de calor, sino también fomentar la resiliencia. La Media Luna Roja Iraquí está invirtiendo en la capacidad de las personas para soportar las crisis, tanto hoy como en los años venideros.

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Día Mundial contra el Hambre: La sequía provoca hambre y desesperación en el Cuerno de África

Escrito por Timothy Maina, oficial de comunicaciones de la IFRCComo única proveedora de su hogar de diez personas, Mama Mako Rooble Mataan, de 45 años, asume la enorme responsabilidad de mantener a toda su familia. Sus cabras, que antes eran una fuente fiable de sustento, ahora luchan por encontrar un lugar con suficiente pasto para alimentarse.De pie junto al pozo casi completamente seco, su voz estaba llena de preocupación."El clima se ha vuelto muy impredecible", explica, mientras su mirada recorre el lecho seco del río.Junto a Mama Mako se encontraba un equipo de la Sociedad de la Media Luna Roja Somalí, que estaba allí para realizar evaluaciones sobre el terreno de los efectos de la prolongada sequía en la zona, incluida la aldea de Mama Mako, llamada Il-Hagar, en la región de Awdal, en Somalilandia.Tres años consecutivos sin lluvias han llevado al Cuerno de África al borde de la catástrofe. Las previsiones estacionales del Centro de Predicción Climática de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo advierten de que las lluvias de Gu de 2025 (abril-junio) podrían ser un 55 % inferiores a la media, lo que pone en peligro el acceso al agua y la producción de alimentos. Más de 3,8 millones de personas se enfrentan ahora a una grave inseguridad alimentaria.La tierra agrietada y los togs secos (lechos de ríos estacionales) lo dicen todo. Colinas y montañas cubiertas de matorrales y escarpadas se alzan sobre llanuras abrasadas por el sol después de que las lluvias fallidas de Deyr (octubre-noviembre) fueran seguidas por una dura estación seca de Jilal (diciembre-marzo).Reconociendo la gravedad del desastre, la Media Luna Roja Somalí activó sus Protocolos de Acción Temprana (EAP) para la sequía, lo que desencadenó evaluaciones rápidas y la entrega preventiva de ayuda y subvenciones en efectivo a 1.330 hogares para atender las necesidades alimentarias y médicas urgentes. Desde entonces, la crisis ha dado lugar a una asignación de 984.393 francos suizos del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) de la IFRC, con el fin de prestar apoyo vital durante seis meses a 5.800 familias (aproximadamente 34.800 personas) en Somaliland y PuntlandLa respuesta ampliada mantiene servicios integrados de asistencia económica, salud y agua, saneamiento e higiene (WASH) a través de operaciones de emergencia coordinadas, dando prioridad a los grupos vulnerables y fortaleciendo al mismo tiempo la resiliencia de la comunidad frente a las condiciones de sequía actuales con medidas de emergencia y preparación inmediatas.Los equipos de salud, a través de clínicas fijas y móviles, prestaron servicios de nutrición y educación en materia de higiene, mientras que los programas WASH rehabilitaron fuentes de agua para 30.000 personas.Para las 300 familias que viven en Il-Hagar, la subsistencia depende del ganado. A medida que los pastos se secan y desaparecen, cada día que pasa se agrava el asfixiante efecto de la sequía.Más adentro del distrito de Lughaya, en Gargaara-Baki, la implacable sequía ha provocado la muerte del ganado, la ruina de los medios de subsistencia y el hambre de las familias. El cierre de la única línica de salud maternoinfantil debido a los recortes presupuestarios ha agravado la catástrofe, dejando a la comunidad sin atención médica mientras las familias desplazadas por el clima buscan refugio allí.La falta de pastos ha provocado que el ganado enferme y muera, mientras que las enfermedades leves suponen ahora un riesgo mortal debido a la falta de una clínica local. En medio de esta crisis, Mama Xalimo Abdilahi Mohamed, madre de siete hijos y propietaria de un pequeño negocio, encabeza un grupo de solidaridad de mujeres."Lo hemos perdido todo excepto lo que tenemos las unas en las otras", afirma. "Juntas, reunimos lo poco que tenemos —cereales, salarios, esperanza— para mantener con vida a nuestros hijos. Es nuestra forma de mantenernos fuertes".Mientras tanto, cada vez más personas llegan al pueblo porque ya no pueden sobrevivir por sí mismas en zonas más remotas. Abdinassir Hassan Haji, jefe del pueblo y padre de once, soporta la doble carga de su familia y de la población desplazada que recién llega."Ahora estamos ayudando a mucha gente", afirma con el ceño fruncido. "Su llegada se suma a nuestras dificultades".A pesar de los retosLa falta de infraestructuras operativas también influye en algunas zonas.En el distrito vecino de Garbo Dadar, en la región de Awdal, por ejemplo, una fuente de agua que antes era segura y que se construyó tras el ciclón Sagar en 2018 ha dejado de funcionar, lo que ha dejado a 3.500 hogares en una situación crítica.El alcalde Jamaal Muumin Caare explica que los años de sequía y el clima errático han secado la bomba, lo que obliga a la población local a recorrer largas distancias para obtener agua, agravando sus dificultades diarias.A pesar de los retos, esta comunidad resiliente ha creado un hospital local y un centro de educación y formación técnica y profesional para mejorar los medios de vida.El centro ofrece formación práctica en oficios y emprendimiento, mientras que el centro médico proporciona tanto servicios de atención de salud como oportunidades de empleo.Sin embargo, el Dr. Ahmed Saeed, médico jefe del hospital, destaca la urgente necesidad de mejorar los servicios médicos: "Carecemos de quirófano, suministros esenciales y personal", afirma. "Sin ellos, hay vidas en peligro".Un largo camino hacia el aguaLa situación era similar en la región de Sahil. En la aldea de Robo Robo, en el distrito de Sheekh, Aadan Ali Nur, un anciano agropastor, habló de las largas distancias que ahora tenían que recorrer solo para encontrar agua."Es una lucha diaria", suspiró. "A veces, todos contribuimos para pagar el transporte del agua en camiones, pero cuesta mucho".En la aldea vecina, Ximan, Muse Hayan Elmi observaba con preocupación el único depósito de agua que les quedaba (berked)."Para conservar la poca agua que tenemos, llevamos nuestros camellos a fuentes de agua lejanas, mientras que las cabras y los terneros beben más cerca de casa", explicó.En muchos casos, las personas se han visto obligadas a abandonar por completo sus aldeas debido a la falta de agua para el uso diario, el ganado o la agricultura. El campamento de personas desplazadas internas de Geed Abokor, en Burco, región de Togdheer, en Somaliland, alberga a unas 1.000 familias desplazadas, en su mayoría pastores, que se han visto obligadas a abandonar sus tierras debido a las recurrentes sequías y a las insoportables condiciones climáticas.Al no disponer de un centro de salud operativo, la gente debe esperar a que lleguen las campañas médicas humanitarias o desplazarse más de 20 kilómetros hasta la ciudad de Burco para recibir atención.Sin embargo, su crisis más inmediata es la escasez de agua. El único berked (depósito de agua tradicional) del campamento lleva meses seco, lo que obliga a las familias a depender del costoso transporte de agua en camiones cisterna.Cada hogar debe contribuir con sus escasos recursos para financiar las entregas semanales, una solución insostenible para personas que ya se han visto privadas de sus medios de subsistencia.Abdikadir Osman, el jefe del campamento, añade: "El embalse lleva meses seco. Ahora, todo el mundo paga por el agua que traen en camiones, aunque apenas pueden permitírselo".Además del agua, el campamento se enfrenta a baños inadecuados, malas condiciones sanitarias y falta de gestión, lo que agrava los riesgos para la salud.Dahir Noor, madre de seis hijos, describe la desesperación: "Esperamos a los camiones cisterna. Si no vienen, viajamos a las zonas rurales, recogemos toda el agua que podemos y la transportamos en burros para compartirla equitativamente. No podemos sobrecargar a las ciudades cercanas, sus recursos también son limitados".

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A medida que el cambio climático en África hace que más personas se vean obligadas a abandonar sus hogares, un nuevo informe de la IFRC afirma que la gente puede -y debe- tener más y mejores opciones para su futuro.

A medida que las inundaciones, las sequías, las tormentas y las olas de calor se hacen más frecuentes e intensas, aumenta en África el número de personas desplazadas de sus hogares por desastres relacionados con el clima.Estas presiones climáticas no existen de forma aislada, sino que a menudo se entrecruzan con otros riesgos como los conflictos, la inestabilidad económica y la inseguridad alimentaria, agravando las vulnerabilidades existentes y dificultando aún más la recuperación y reconstrucción de las comunidades.En la mayoría de los casos, a la gente no le queda otra opción. Mientras ven subir las aguas o resquebrajarse la tierra reseca bajo sus pies, les quedan pocas opciones: marcharse ahora y encontrar seguridad en otra parte, o quedarse y arriesgarse a perder la casa, los medios de subsistencia, la salud o, en el peor de los casos, la vida.Sin embargo, un nuevo informe de la IFRC sugiere que hay muchas maneras de trabajar con las personas para que puedan evitar tener que tomar decisiones tan terribles que alteren sus vidas. Y si esa decisión es necesaria, también hay formas de garantizar que las personas y las comunidades estén preparadas para poder trasladarse con seguridad y dignidad, concluye el informe.Titulado "Forzados a huir en un clima cambiante", el informe también subraya la urgente necesidad de que los liderazgos políticos, los responsables políticos, los donantes y las organizaciones internacionales y regionales hagan más para apoyar a los actores locales que trabajan directamente con las comunidades que se enfrentan a estos retos. (Puede consultarse un resumen del informe aquí).“Este informe es un llamado a la acción, para invertir en soluciones locales, empoderar a las comunidades y garantizar que nadie se quede atrás cuando llegue la próxima inundación, sequía o tormenta."Charles Businge, director regional de la IFRC para ÁfricaSin duda, la necesidad de actuar es urgente.En 2024, se registraron 7,8 millones de desplazamientos por desastres en África, según el Observatorio de Desplazamientos Internos. Esto supone 1,8 millones más que los seis millones de desplazamientos por desastres registrados en 2023. (Nota: Estas cifras se refieren a desplazamientos, no a personas, porque algunas personas se vieron obligadas a desplazarse más de una vez)."En los últimos 60 años, la tendencia del calentamiento de África ha superado la media mundial", señala el informe, citando mediciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. "En los últimos años se han registrado olas de calor, lluvias torrenciales, inundaciones, tormentas, ciclones y sequías prolongadas".Se prevé que el aumento de las temperaturas y el incremento de las lluvias extremas, las inundaciones, las olas de calor y las tormentas sigan provocando niveles de desplazamiento aún mayores.Un motivo para la esperanza: acciones concretas en la comunidadSin embargo, el informe también ofrece una amplia gama de herramientas y soluciones prácticas, junto con muchos motivos para la esperanza.El informe presenta 30 estudios de caso de 15 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de África que ya están trabajando en múltiples áreas -identificación y reducción de riesgos y promoción de la adaptación, preparación y actuación temprana para reducir las necesidades, entrega de asistencia y protección, y promoción de una recuperación resiliente- para abordar y reducir los riesgos del desplazamiento climático."La acción colectiva y dirigida a nivel local puede ayudar a las personas a adaptarse, trasladarse a zonas más seguras y recuperar y reconstruir sus vidas con dignidad", concluye el informe."En toda África, demasiadas personas se ven empujadas al límite por el cambio climático, obligadas a huir de sus hogares no porque quieran, sino porque no tienen otra opción", señaló el director regional de la IFRC para África, Charles Businge. "Esto no es inevitable. Con el apoyo adecuado, las comunidades pueden prepararse, adaptarse y tomar decisiones informadas sobre su futuro.""Este informe es un llamado a la acción, para invertir en soluciones locales, empoderar a las comunidades y garantizar que nadie se quede atrás cuando llegue la próxima inundación, sequía o tormenta".Cinco acciones clave para brindar mejores opcionesEstas son cinco maneras en que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja empoderan a las comunidades y amplían sus opciones frente al cambio climático:1.Identificar los riesgos mediante evaluaciones de riesgos dirigidas por la comunidadLos efectos del cambio climático y los desastres afectan a las personas de forma diferente. Para comprender mejor sus riesgos, incluido el riesgo de desplazamiento, los actores locales están trabajando con las comunidades para mapear los peligros y llevar a cabo evaluaciones de riesgo dirigidas por la comunidad. Esto les permite planificar y prepararse con antelación ante posibles desastres y adaptarse mejor a los efectos de un clima cambiante.La Cruz Roja de Sudáfrica, por ejemplo, ha desempeñado un papel clave en la recopilación de datos locales mediante evaluaciones de necesidades de emergencia antes de que se produzcan posibles inundaciones. Esto les permite evaluar las necesidades prioritarias de las comunidades desplazadas e informar su respuesta.2.Reforzar la adaptación y promover la resiliencia a los efectos del cambio climáticoEl cambio climático está afectando al acceso de la población a los servicios existentes, amenazando sus medios de subsistencia y minando la salud. Los actores locales ayudan a las comunidades a reforzar los ecosistemas y a poner en marcha soluciones basadas en la naturaleza. Las organizaciones locales pueden reforzar el acceso de las personas a los sistemas de protección social y ayudarles a proteger sus bienes de forma inteligente y resiliente al cambio climático. Esto puede ofrecer a las personas más opciones para diversificar sus medios de vida, encontrar nuevas formas de adaptarse y permanecer en sus hogares, si así lo desean.En Níger, por ejemplo, la Cruz Roja ayuda a distribuir semillas resistentes a la sequía y repone los bancos de cereales para reducir las necesidades humanitarias cuando se producen desastres. La Media Luna Roja Somalí lleva a cabo iniciativas microeconómicas para apoyar a los mercados locales frente a las sequías y la inseguridad alimentaria constantes.3.Actuar con prontitud y prepararse antes de los desastresLas alertas tempranas, las acciones tempranas y las medidas de preparación -como el mapeo de refugios y rutas de evacuación- ayudan a las personas que tienen que desplazarse a hacerlo de forma más segura. En Mozambique, la Cruz Roja trabaja en lugares donde viven personas desplazadas para reforzar las alertas tempranas antes de los desastres, incluidas las comunidades con personas ya desplazadas por tormentas o crisis anteriores.Comunidades como éstas suelen ser las más afectadas por los fenómenos climáticos, pero carecen de sistemas suficientes de alerta temprana y preparación para desastres. En Malawi, la Cruz Roja comparte información sobre las opciones de evacuación en tiempo real a nivel comunitario antes de que se produzca el desastre, para que la gente se aleje del peligro y tome decisiones informadas previo a la emergencia.4.Proporcionar asistencia y protección a las personas desplazadasLos desplazamientos no siempre pueden evitarse. Cuando se producen, los actores locales suelen ser los primeros en responder, prestando servicios esenciales a las personas necesitadas, como alimentos, agua, refugio y otros artículos de socorro para atender otras necesidades básicas. Estos actores también trabajan para garantizar que sus respuestas tengan en cuenta la protección. En estos momentos de caos o crisis, aumentan las necesidades específicas de protección de grupos vulnerables como las mujeres, los niños, las personas mayores y las personas con discapacidad.La Cruz Roja de Chad atiende las necesidades humanitarias de las comunidades desplazadas por las inundaciones, trabajando para garantizar que el voluntariado y el personal estén capacitados para fortalecer enfoques inclusivos, seguros y sensibles a la protección. En Gambia, la Cruz Roja ayuda a las personas desplazadas por las inundaciones en entornos urbanos a gestionar y almacenar mejor el exceso de agua.5.Apoyar la recuperación resiliente y la ayuda a largo plazo incluso después de que terminen los desastresCuando las personas se ven obligadas a huir de sus hogares, pueden volver a sus casas originales, permanecer en los lugares donde buscaron seguridad, trasladarse a nuevos lugares para reconstruir o permanecer más tiempo en entornos de desplazamiento porque no tienen otras opciones. En todos estos contextos, los agentes locales están ayudando a las personas a recuperarse e integrarse allí donde pueden. Trabajan para garantizar que en el futuro disminuya el riesgo de desplazamiento, por ejemplo ayudándoles a reconstruir sus hogares de forma que sean más resistentes. Cuando las personas permanecen en campamentos o asentamientos de desplazados, los actores locales trabajan para reducir el riesgo de futuros desplazamientos, incluyéndolos, por ejemplo, en las medidas de reducción de riesgos.La Cruz Roja Etíope proporciona a los hogares desplazados en campamentos, en riesgo de sufrir los efectos de la sequía, servicios esenciales, utilizando clínicas móviles para los servicios de salud, y proporcionando ayuda en efectivo y vales, apoyo para el alojamiento y oportunidades de subsistencia.Para más información:Lea a descargue el informeLea o descargue el resumen del informeMás artículos e informes sobre el desplazamiento climático en África (en inglés):IDMC, Informe global sobre desplazamientos internos: ÁfricaSexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático: ÁfricaDía Mundial contra el Hambre 2025: La sequía provoca hambre y desesperación en el Cuerno de África

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Asistencia en efectivo en Costa Rica y Panamá: el caso de dos pueblos con el mismo nombre y una historia común de resiliencia, recuperación y solidaridad

Ana Grace Solís y Leonel Rodríguez viven a más de 800 kilómetros de distancia y no se conocen. Pero tienen algunas cosas interesantes en común.En primer lugar, ambos viven en pueblos llamados Bebedero, que, como su nombre indica, están situados a orillas de un río.En segundo lugar, ambos sufrieron las graves consecuencias provocadas por las intensas lluvias de la tormenta tropical Sara en noviembre de 2024, así como varios otros sistemas de baja presión que causaron inundaciones históricas en Centroamérica. Aunque las comunidades están muy separadas -una en la región del Pacífico Norte de Costa Rica y la otra en la provincia de Los Santos, Panamá- ambas se vieron duramente afectadas.Ese mes, más de 1.1 millones de personas vieron sus vidas en riesgo por las inundaciones, desbordamientos de ríos y deslizamientos de tierra traídos por fenómenos climáticos extremos.Fue un momento de mucho miedo.“Ya uno no sabe hasta dónde va a llegar el nivel del agua”, nos explicó Ana Grace, vecina de Bebedero, Costa Rica. “Antes mirábamos cómo subía y uno alzaba las cosas a ciertas alturas. Ahora, cada vez que hay inundaciones se pierden las cosas”.A lo largo del litoral Pacífico -desde Guanacaste y Puntarenas en Costa Rica, hasta Veraguas, Panamá Este y la comarca Ngäbe-Buglé en Panamá- comunidades enteras fueron evacuadas, quedaron incomunicadas y sufrieron graves pérdidas económicas.Afortunadamente, las dos localidades comparten otro punto en común: ambas contaron con el apoyo de equipos locales de la Cruz Roja antes, durante y después de la emergencia."Estamos agradecidos por lo mucho que nos apoyaron, porque lograron llegar a donde estábamos metidos y dar la ayuda que se necesitaba", comentó Leonel, el vecino de El Bebedero, en Panamá.Dos operaciones, un fondo: el IFRC-DREFEse apoyo llegó como parte del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), un recurso que financia la respuesta rápida a emergencias utilizando fondos ya aportados por donantes para casos de emergencia.Su respuesta incluyó atención en salud, acceso a agua limpia, protección de las personas en situación de mayor vulnerabilidad y una herramienta cada vez más valorada por su impacto positivo: las transferencias monetarias.La Cruz Roja Costarricense se propuso asistir a 7.500 personas, centrando la intervención en las provincias de Guanacaste y Puntarenas. De ellas, 4.000 recibieron transferencias monetarias, una estrategia que les permitió decidir por su cuenta cuáles de sus necesidades atender de forma prioritaria.Tras censos comunitarios que permitieron identificar los hogares más afectados, la Cruz Roja Costarricense organizó la entrega de tarjetas de débito en espacios seguros y accesibles, respetando siempre la dignidad y privacidad de las familias.“Darles ayuda monetaria es también permitir que la familia gestione sus propias necesidades de una forma más independiente, más autónoma, pero también más atinada a su propio contexto”, explicó Abigail López, coordinadora del IFRC-DREF para la emergencia en Costa Rica.Para Fidel Espinoza, paciente en diálisis evacuado durante la emergencia, el dinero permitió recuperar al menos parte de lo perdido. “Se me fueron la lavadora y los sillones, la mesa, la cocina. Ahora lo único que me queda es comprar la lavadora, porque la señora que me ayuda está lavando a mano”, relató.La respuesta humanitaria de la Cruz Roja también incluyó ferias de salud para promover la higiene, el manejo de residuos post-inundación y la prevención de enfermedades. Además, se distribuyeron kits de limpieza, garrafones para almacenar agua potable y repelente, y así reforzar la capacidad de las comunidades para prevenir nuevas crisis sanitarias.Por su parte, la Cruz Roja Panameña logró asistir a 2.500 personas gracias a una operación estructurada de la misma forma que la de la Cruz Roja Costarricense.El proceso para entregar la asistencia monetaria fue participativo: se realizaron evaluaciones socioeconómicas, se validaron los datos de los hogares, se organizaron jornadas de entrega de tarjetas de débito y se brindaron consejos sobre el uso seguro del dinero. Durante la distribución, los niños y niñas participaron en actividades de salud mental.Tras este proceso, las familias invirtieron en lo que estimaron necesario: alimentos, medicamentos, herramientas para reconstrucción o insumos escolares.“Ha sido una excelente ayuda la que nos han dado a la comunidad de Flores, incluyendo la emocional”, expresó Marisin Pimentel, afectada por las inundaciones. “Nos han orientado en temas que no conocíamos al momento de las inundaciones y la verdad les agradecemos de todo corazón. Si hay otra inundación, ya sabemos qué hay que hacer”.Más información sobre la asistencia en efectivo y cupones: Una herramienta clave en la acción humanitaria moderna que permite una respuesta rápida y flexible, capacita a las personas para tomar sus propias decisiones e impulsa las economías locales.Enfoque de la IFRC para la asistencia en efectivo y cuponesDignidad, diversidad y deseo: Efectivo y cupones como asistencia humanitaria a migrantes (en inglés)Belice: Tras una temporada de sequía e incendios que arrasaron las tierras de cultivo, la Cruz Roja ayuda a agricultores a plantar las semillas de la recuperación

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Desde los Andes hasta la Amazonía, grandes impactos climáticos perduran mucho más que los titulares.

Escrito y publicado por el Centro del ClimaLa desaparición de glaciares, huracanes e incendios forestales sin precedentes, sequías e inundaciones, "desde los Andes hasta el Amazonas", marcaron el paisaje socioeconómico de América Latina y el Caribe el año pasado, infligiendo graves daños mucho después de que desaparezcan los titulares, según la Organización Meteorológica Mundial.El informe Estado del clima en América Latina y el Caribe 2024, publicado el viernes 28 de marzo, pone de relieve el creciente costo de las condiciones meteorológicas extremas para la vida, los medios de subsistencia y el suministro de alimentos "en una región que no es ajena a la pobreza y la inseguridad", según un comunicado de prensa de la OMM.La Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo, declaró el viernes: "En 2024, los impactos meteorológicos y climáticos se produjeron en cascada desde los Andes hasta la Amazonia, desde las ciudades abarrotadas hasta las comunidades costeras, causando importantes trastornos económicos y medioambientales"."La sequía y el calor extremo alimentaron incendios forestales devastadores. Las lluvias excepcionales desencadenaron inundaciones sin precedentes, y asistimos al huracán de categoría 5 más temprano del que se tiene registro".Según el conjunto de datos utilizado, fue el año más cálido registrado en Centroamérica y el Caribe, y el más cálido o el segundo más cálido en México y Sudamérica.Venezuela se convirtió en el segundo país del mundo en perder todos sus glaciares con la desaparición del Humboldt, el último.Las inundaciones provocadas por las fuertes lluvias en Rio Grande do Sul se convirtieron en el peor desastre climático de Brasil, causando enormes pérdidas económicas a la agricultura y cobrándose casi 200 vidas.Los incendios forestales en las regiones del Amazonas y el Pantanal, el centro de Chile, México y Belice se vieron alimentados por la sequía y las olas de calor extremo. En Chile, los incendios provocaron al menos 130 muertes, convirtiéndose en el peor desastre del país desde el terremoto de 2010.El aumento del nivel del mar hizo que las comunidades costeras y las islas del Caribe fueran más vulnerables a los huracanes: Beryl fue el huracán más potente jamás registrado que tocó tierra en Granada y sus dependencias y causó devastación en todo el Caribe.Sin embargo, casi el 70% de la combinación energética de la región procedió de fuentes renovables, y la energía solar y eólica experimentaron "un notable aumento del 30% en capacidad y generación en comparación con 2023", según la OMM, organismo asociado a la IFRC."También hay esperanza. Las alertas tempranas y los servicios climáticos de los servicios meteorológicos e hidrológicos nacionales están salvando vidas y aumentando la resiliencia en toda América Latina y el Caribe", añadió Celeste Saulo."La labor de la comunidad de la OMM y de todos nuestros asociados es más importante que nunca para hacer frente a los desafíos y aprovechar las oportunidades".El informe El estado del clima en América Latina y el Caribe 2024 incluye un mapa interactivo y un cuadro de mando sobre fenómenos extremos, y complementa el informe de la OMM El estado del clima mundial, publicado a principios de marzo.

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Benín y Togo: Quemar menos, plantar más y combatir el cambio climático en cada plato: damos la bienvenida al "Club de las Madres"

En los remotos rincones de Benín y Togo se está produciendo una transformación.Con el apoyo de las Sociedades de la Cruz Roja de Benín y Togo, grupos de madres han unido sus fuerzas para llevar a cabo intervenciones que cambian la vida y mitigan los efectos del cambio climático, combaten la deforestación, mejoran la nutrición y la salud de las personas.Les damos la bienvenida a los Clubes de Madres de Benín y Togo, donde las mujeres están uniendo fuerzas con el voluntariado local, jóvenes estudiantes, profesores y otras personas para reducir el consumo de combustible, plantar árboles y sembrar cultivos adaptados a temporadas de crecimiento más cortas,Uno de los proyectos clave tiene que ver con la forma en que se preparan los alimentos en muchas comunidades rurales.Las mujeres de los Clubes de Madres, por ejemplo, están recibiendo formación para fabricar y utilizar cocinas mejoradas, que reducen el consumo de leña y el humo nocivo. Esta innovación no sólo alivia su lucha diaria, sino que también frena la deforestación y la contaminación del aire."Antes usábamos estufas hechas de piedras, que nos causaban muchos problemas", dice Dgniri Ouseni, de la comunidad de Kara (Togo). "Esas estufas consumían mucha leña, y la leña empezaba a escasear"."Con estas nuevas cocinas de bajo consumo, un trozo de leña basta para cocinar una comida. Nuestras luchas se han reducido".Más allá de las estufas mejoradas, la formación en preparación para desastres, el cultivo de semillas de ciclo corto y la reforestación han capacitado a las comunidades para hacer frente a los retos climáticos.Los Clubes de Madres no son exclusivos de Togo y Benín. Creados por mujeres de las comunidades locales con el apoyo de la Cruz Roja, responden a los retos específicos a los que se enfrentan sus comunidades.En Nigeria, los Clubes de Madres abordan la desnutrición aguda enseñando a las nuevas madres la importancia de la lactancia materna y mejores formas de utilizar los cereales locales. Las integrantes de los Clubes de Madres también se convierten en voluntarias de la Cruz Roja y suelen contar con un coordinador de la Cruz Roja que apoya sus actividades.En Benín, también apoyaron los esfuerzos para plantar más de 21.000 árboles en escuelas, pueblos y zonas comunales. Estos árboles son verdaderos multiusos: Combaten la erosión del suelo y aportan beneficios nutricionales y económicos, son símbolos de esperanza."Acogieron muy bien la iniciativa. El día que empezamos a plantar los árboles, no podíamos con las prisas, todo el mundo quería participar, incluso el personal docente", recuerda Fagnihou Kokouvi, subdirector del CEG de Abomey.Los beneficios de los árboles van más allá del presente."El impacto en las generaciones futuras es evidente", señala Frabrice Soutin, Presidenta local de la Cruz Roja en Abomey. "Dentro de dos o tres años, la niñez de este campo se beneficiará de la sombra de estos árboles para protegerse del sol".En ambos países, el personal voluntario y los liderazgos comunitarios han recibido formación sobre preparación para desastres, resiliencia climática y gestión de los recursos naturales.En Togo, la Cruz Roja Togolesa apoyó a 920 miembros de Clubes de Madres y Comités de Hombres, fomentando la sensibilización medioambiental y las prácticas sostenibles."Los Clubes de Madres recibieron formación sobre técnicas para fabricar cocinas mejoradas y sobre cómo evitar la tala innecesaria de árboles", explica Addom Aklesso, gestor de proyectos de la Cruz Roja Togolesa. "También han aprendido a vigilar los indicadores locales que señalan inundaciones, para poder preparar sus aldeas".Además de estas intervenciones centradas en el clima, los hogares de personas desplazadas y las familias vulnerables del norte de Benín recibieron ayuda vital, como kits de alimentos, utensilios de cocina y mosquiteros.La formación en semillas de ciclo corto como el maíz y los tomates -que producen frutos con relativa rapidez- ha mejorado la seguridad alimentaria, a pesar de los patrones climáticos cada vez más impredecibles que han acortado la temporada de cultivo habitual.Con financiación de la Oficina de Asuntos Humanitarios (BHA) de USAID y apoyo de la IFRC, estos proyectos han llegado a miles de personas, desde personas voluntarias y Clubes de Madres hasta escolares y familias desplazadas.Para Aklesso Quentin Adom, que dirige el proyecto para la Cruz Roja Togolesa en el norte de Togo, los progresos realizados hasta ahora le dan esperanzas."Si todas estas plantas se mantienen y alcanzan la madurez, esto nos permitirá tener buenas precipitaciones en la localidad, en la región", afirma. "Más allá de eso, las comunidades serán más resistentes, la pobreza se reducirá porque a nivel de los Clubes de Madres y los Comités de Hombres, identificaremos las actividades que generan ingresos para que cada miembro pueda participar en las necesidades del hogar. Este es el impacto a largo plazo que todas estas intervenciones tendrán en las comunidades locales".

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Estados Unidos: El voluntariado de la Cruz Roja lleva esperanza tras los incendios forestales en el sur de California

Originario de Colombia, Kennis Eduardo Díaz perdió su casa y todas sus posesiones en los incendios. Sin otro lugar adonde ir, encontró refugio en un nuevo albergue temporal gestionado por la Cruz Roja Americana.El refugio en este caso es una sección del Centro de Convenciones de Pasadena. Las enormes salas del centro, que normalmente se utilizan para grandes reuniones de negocios y ferias comerciales, se han transformado en un refugio temporal para cientos de personas evacuadas.Aquí, Kennis ha recibido algo más que comida y un lugar seguro donde dormir. También ha encontrado un camino hacia la recuperación gracias al apoyo del voluntariado local de la Cruz Roja."Me están dando la ayuda que no tenía", dice Kennis.Una de esas voluntarias es Gracie Castro, de la sección de San Bernardino de la Cruz Roja Americana, que forma parte de un equipo que ayuda a quienes evacuaron, como Kennis, a hacer frente a tareas administrativas, encontrar ayuda financiera y obtener derivaciones a servicios que ayudan a propietarios e inquilinos a encontrar soluciones de vivienda a largo plazo, entre otras cosas."Mi papel es ver cómo podemos llevarle adonde quiere ir", dice Gracie. Historias de resiliencia y generosidadLa historia de Blanca Pérez es otro testimonio del poder de la comunidad y la solidaridad.Junto con su marido Antonio, su hija y el novio de su hija, Blanca tuvo que evacuar su apartamento en Altadena con sus mascotas a cuestas, dejando atrás su casa y la querida tienda de ropa de Blanca.Días después, se enteraron de que tanto su casa como la tienda de ropa habían sido destruidas por las llamas.A pesar de esta profunda pérdida, Blanca encontró consuelo en el apoyo proporcionado por la Cruz Roja. Cuando recibió la noticia de que su tío había fallecido a causa de los incendios, un voluntario le ofreció apoyo emocional inmediato, la ayudó a superar el duelo y la puso en contacto con servicios de atención espiritual."He hecho nuevas amistades en el refugio, y las personas voluntarias de la Cruz Roja han mostrado tanta amabilidad y un interés genuino por nuestro bienestar", comparte Blanca. Pequeños gestos, como recibir material de tejer para mantener sus manos ocupadas, le han aportado momentos de paz en medio del caos.Estas son sólo dos de las muchas historias que se desarrollan en los refugios de la Cruz Roja en el área metropolitana de Los Ángeles. En total, unas 580 personas se alojan en los refugios de emergencia de la Cruz Roja y cada una de ellas tiene necesidades específicas. Hasta ahora, la Cruz Roja ha proporcionado más de 11.300 noches de alojamiento y más de 102.000 comidas y meriendas con el apoyo de sus socios.Voluntariado de todo el paísLa respuesta de la Cruz Roja a los incendios forestales del sur de California no sería posible sin el apoyo de personas voluntarias de todo el país. Fernando Fernández, voluntario de servicios en casos de desastre de la sección de la costa del golfo de Texas, viajó a California para ofrecer atención espiritual a las personas que se vieron obligadas a evacuar.Voluntario desde hace 15 años y veterano de la Guardia Costera estadounidense, Fernando comprende la importancia de ser una presencia reconfortante. "La mayoría de las personas a las que he ayudado sólo necesitan que alguien les escuche", afirma. Más del 60% de las personas a las que ha ayudado en esta crisis han sido hispanas, afirma, lo que subraya el papel vital de la atención culturalmente sensible en la respuesta a los desastres.Más allá del refugio: asistencia a largo plazoEl apoyo de la Cruz Roja va más allá del refugio inmediato. Ya están en marcha programas de asistencia económica para la población de numerosos municipios que se han visto gravemente afectados por los incendios. Esta ayuda económica ayuda a las personas evacuadas a cubrir sus necesidades básicas, desde la reposición de productos de higiene hasta la compra de ropa adecuada.Todos los servicios están a disposición de las personas independientemente de su nacionalidad, raza, sexo o estatus de ciudadanía, reafirmando el compromiso de la organización con la inclusión."Si necesitas ayuda, no tengas miedo de pedírsela a la Cruz Roja", exhortó Fernando, el voluntario de la sección de la costa del golfo de Texas, haciendo eco de un sentimiento compartido por muchas personas voluntarias y sobrevivientes.Mientras las comunidades comienzan a reconstruirse tras los incendios forestales, la Cruz Roja se mantiene firme en su misión de proporcionar esperanza, seguridad y recursos a quienes los necesitan. De hecho, esas necesidades son inmensas y es probable que no disminuyan aunque se contengan los incendios.Más de 16.000 estructuras han sido destruidas por los incendios, por lo que la gente necesitará refugio temporal durante algún tiempo. Mientras tanto, las lluvias anticipadas plantean la perspectiva de nuevas amenazas: inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra sobre las zonas quemadas.En cualquier caso, la Cruz Roja seguirá al lado de las personas necesitadas. Alrededor de 580 socorristas de la Cruz Roja se aseguran de que la gente no esté sola.Mientras se reabren las comunidades, la Cruz Roja también presta apoyo con artículos de limpieza, linternas, mascarillas, guantes, agua y otros artículos de primera necesidad. A finales de enero se habían distribuido casi 22.000 artículos de emergencia.