Olas de calor e incendios forestales en Europa: los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja protegen a las personas en situación de alto riesgo durante las abrasadoras olas de calor y el avance del fuego.
A medida que las olas de calor y los incendios forestales arrasan Europa, poniendo en peligro vidas y medios de subsistencia, los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja están respondiendo a las crecientes emergencias que afectan con mayor dureza a las personas en condiciones más vulnerables.El calor extremo se cobra miles de vidas cada año y las personas más expuestas al riesgo son las personas adultas mayores, quienes trabajan al aire libre, las personas que se desplazan o se encuentran sin hogar y las comunidades en zonas propensas a los incendios. "Las olas de calor y los incendios forestales ya no son fenómenos aislados, sino que se están convirtiendo en la nueva realidad para millones de personas en toda Europa", afirma Birgitte Bischoff Ebbeson, directora regional de la IFRC para Europa. "Verano tras verano, vemos que las olas de calor son cada vez más letales, los incendios más intensos y las personas más expuestas al riesgo son a menudo las menos preparadas".La red de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) se ha movilizado para proporcionar consejos de seguridad, chequear el estado de las personas en condiciones más vulnerables y apoyar los esfuerzos para combatir los incendios forestales.Durante la reciente ola de calor en Europa, los equipos de la Cruz Roja están compartiendo consejos de salud y seguridad, incluyendo cómo mantenerse fresco y controlar la exposición al sol, reconocer los signos de enfermedades relacionadas con el calor, almacenar los medicamentos adecuadamente y cuidar a las mascotas.Ayudar a que la gente se mantenga frescaEn la ciudad costera de Málaga, en el sur de España, la Cruz Roja ha creado un "refugio climático", con aire acondicionado a unos 20 grados, para ayudar a la población a "sobrellevar el calor con comodidad y compañía, evitando el aislamiento y la soledad" que puede imponer el calor extremo, ya que las personas se ven obligadas a permanecer en sus casas.En otras partes del país, el voluntariado de la Cruz Roja Española ayuda a las personas con movilidad reducida a refrescarse en la playa mediante su servicio de baño asistido. Este acto, aparentemente pequeño, puede marcar una gran diferencia a la hora de ayudar a alguien a refrescarse.En Viena, la Cruz Roja Austriaca gestiona centros de refrigeración en verano, que ahora reciben hasta 40 visitantes al día. Aunque está abierto a todas las personas que buscan un respiro del calor, se dirige especialmente a las personas mayores, la niñez y las personas con enfermedades crónicas.En Grecia, la Cruz Roja activa un Protocolo de Acción Temprana antes de que lleguen las olas de calor, y los equipos voluntarios distribuyen agua, bebidas isotónicas (que ayudan a reponer líquidos y electrolitos), alimentos y protector solar, y realizan controles de bienestar con equipos móviles de primeros auxilios.En Macedonia del Norte, el voluntariado de la Cruz Roja está abordando los graves riesgos a los que se enfrentan las personas que se desplazan en condiciones de calor extremo."Estamos observando un aumento de las condiciones médicas relacionadas con el calor, como la deshidratación, el agotamiento por calor, las quemaduras solares y los golpes de calor", afirma Sandra Tomovska, coordinadora nacional de campo de la Cruz Roja de Macedonia del Norte. "Las personas carecen de acceso a agua potable y sombra durante sus largos viajes a pie, expuestas al sol. El calor también intensifica su estrés psicológico".Los equipos móviles distribuyen suministros de hidratación y protección solar a las personas que se desplazan, al miemo tiempo que coordinan con las autoridades para garantizar un tránsito seguro en medio del calor extremo.Las temperaturas extremas en todo el continente contribuyen a intensificar los incendios forestales. Desde Turquía y Grecia hasta Francia y Noruega, los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja se movilizan para apoyar a los equipos de respuesta que luchan contra los incendios. Proporcionan primeros auxilios y suministran agua, alimentos y otros artículos esenciales a las personas afectadas.El calor extremo no tiene por qué convertirse en un desastre A medida que el cambio climático eleva las temperaturas promedio, también provoca episodios de calor extremo cada vez más frecuentes. Estos llegan antes, duran más y son más intensos. Pero no tienen por qué convertirse en una catástrofe si las comunidades reciben avisos con suficiente anticipación y están preparadas. La IFRC insta a tomar medidas sencillas que pueden salvar vidas: • mantener una buena hidratación• evitar las horas de mayor calor• cuidar de las personas mayores y la gente vecina • y aprender a reconocer los síntomas de un golpe de calor.Fortalecer las capacidades locales, por ejemplo, formando a personas voluntarias y equipando a las comunidades para que puedan afrontar y adaptarse mejor al calor extremo, puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. El voluntariado de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja está integrados en sus comunidades, lo que significa que pueden llevar la ayuda al lugar adecuado más rápidamente."La preparación salva vidas. Nos permite proteger a las personas antes, durante y después de las emergencias. Cuando contamos con sistemas, alianzas y formación antes de que se produzca un fenómeno meteorológico extremo, podemos responder en cuestión de horas, no de días", añade Birgitte Bischoff Ebbesen.Mantener la frescura, mantener la seguridad: más información sobre las olas de calor.Consejos prácticos y herramientas para protegerse a usted y a su comunidad Olas de calor