"No se puede capturar en imágenes": el huracán Melissa deja un rastro de destrucción en el oeste de Jamaica.
En una zona residencial de Westmoreland, una parroquia situada en el extremo occidental de Jamaica, Maceo Sibbles se encuentra en medio de una zona franja de ramas rotas y árboles caídos. Detrás de él, los árboles que aún se mantienen en pie están doblados, retorcidos y despojados de sus hojas y ramas."Los daños han sido catastróficos", afirma Sibbles, director de la delegación de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica. El huracán Melissa, el más fuerte que ha azotado Jamaica y la tercera tormenta más grande jamás registrada en el Caribe, ha causado una destrucción generalizada en todo el oeste del país."No se puede captar en fotos, ni siquiera en videos, hay que verlo con tus propios ojos", dice. "Es realmente horrible".Hay algunas zonas de Westmoreland que siguen siendo completamente inaccesibles, diez días después de que el huracán tocara tierra. La gente necesita desesperadamente los servicios más básicos, ya que sus vidas han quedado destrozadas, arrasadas por el viento."Hay zonas en las que lo único que queda en pie es el baño, el baño de concreto que construyó la persona. Si no es de concreto, no está ahí, todo lo demás está destruido".Maceo Sibbles, director de la filial de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica."Hay zonas en las que las casas están construidas principalmente con tablas y zinc, y la mayoría de ellas están completamente devastadas", dice Maceo. "Estamos haciendo todo lo posible por llegar a las comunidades, pero aún no hemos podido acceder a las colinas. Nos están llegando informes de que muchas personas han fallecido a causa de la tormenta"."Todo el mundo está sufriendo"El personal y el voluntariado de la Cruz Roja de Jamaica se enfrentan actualmente a enormes dificultades para llegar a las zonas afectadas debido a la caída de líneas eléctricas, las inundaciones y las carreteras intransitables. Algunas personas voluntarias tardaron varios días en llegar a la sucursal local de la Cruz Roja para ayudar en la distribución de ayuda humanitaria, porque las zonas que rodeaban sus hogares estaban muy dañadas."Muchas personas voluntarias tardaron días en salir de donde estaban, atravesando árboles y cables eléctricos caídos en las carreteras", dice Maceo. "No se puede salir en carro, hay que salir a pie y entonces te encuentras con agua que te llega al pecho o a la cintura"."Hay personas que están aisladas. No podemos llegar hasta ellas debido a la distancia que nos separa del punto más cercano al que se puede llegar en coche, y es difícil llegar hasta allí y pasar por delante de todas las personas que no pueden salir por sí mismas".Vea esta entrevista con Dwayne Francis, sobreviviente del huracán:Las necesidades son enormes: se activan los fondos de emergencia y se lanzan llamamientosA pesar de las dificultades, los equipos de la Cruz Roja han comenzado a distribuir artículos a las comunidades afectadas, entre ellos paquetes de alimentos, agua y artículos como lonas, kits de refugio, kits de higiene, kits de limpieza y bidones.Las necesidades son tan grandes que es imposible llegar a todas las personas que necesitan ayuda en este momento, por lo que Maceo y su equipo se están centrando en las personas y comunidades en condiciones más vulnerables."Hemos comenzado a distribuir a las personas mayores, a las personas con niñas y niños pequeños y a las personas con discapacidades, dificultades físicas o mentales", dice. "También hemos distribuido desde un lugar en Savanna La Mar para las personas que pueden llegar allí, para que obtengan algunos de sus suministros".Para apoyar la respuesta al huracán Melissa en Jamaica, la IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia que busca reunir 19 millones de francos suizos y ha asignado 80.000 francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) antes de la llegada de la tormenta, con el fin de apoyar la preparación para la emergencia.Trabajar en conjuntoLa magnitud de esta catástrofe requiere una respuesta coordinada, con los numerosos actores que se encuentran sobre el terreno. Las agencias deben asegurarse de que trabajan juntas y ponen en común sus recursos para actuar de la forma más eficiente y eficaz posible.«No se trata solo de la Cruz Roja, ni solo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social», añade Maceo. «Hemos contado con World Central Kitchen, que nos ha proporcionado comidas calientes, pero todo el mundo está contribuyendo poco a poco.Sé que algunas personas se están impacientando y no podemos pedirles que tengan paciencia; simplemente tenemos que llegar a ellas lo antes posible. Y eso es lo que estamos tratando de hacer, día a día. Vamos a seguir esforzándonos».En total, se activaron 881 refugios en toda la isla, que prestaron apoyo a más de 7.200 personas. Estos refugios han sido en su mayoría salones comunitarios, escuelas e iglesias, edificios que lograron resistir la fuerza del huracán. En la actualidad, siguen activos unos 88 de estos refugios, ocho de los cuales están gestionados por la Cruz Roja de Jamaica.Resiliencia comunitariaMuchas personas voluntarias del equipo de Maceo que trabajan sin descanso cada día para proporcionar alimentos, suministros y otras formas de ayuda, también se han visto gravemente afectadas. A pesar de su agotamiento y sus pérdidas personales, siguen apoyando a sus vecinos."Sé que algunas de las personas voluntarias han estado trabajando desde las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche y están agotadas", dice Maceo. "Estamos tratando de rotar lo más posible, para que no se agoten, pero sobre el terreno estamos trabajando tan duro como podemos para llegar a las personas que necesitan ayuda".“Hay personas voluntarias que ahora mismo no tienen hogar. Están con alguien que puede haber sufrido daños y les ha cedido parte de su casa para alojarles”.Maceo Sibbles, director de la filial de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica."Mucha gente del voluntariado, cuando regresan a casa, se encuentran con oscuridad, sin agua, con barro, y tienen que atravesar varios metros de agua solo para llegar a casa. Nuestro voluntariado se esfuerzan, trabajan duro, son personas voluntarias de corazón".Mientras los equipos voluntarios de la Cruz Roja de Jamaica brindan apoyo psicológico a las personas que aún viven una experiencia traumática, ellas y ellos mismos también necesitan apoyo psicosocial."Vamos a acompañar con mucha ayuda psicosocial de primera emergencia, porque este huracán ha conmocionado a mucha gente", afirma Maceo. "Yo lo viví en primera persona. Fue aterrador. Yo no soy de los que se asustan, pero sé que mi hija estaba asustada. Nunca había visto nada igual".Otro de los retos a los que se enfrentan las comunidades más afectadas por el huracán es la interrupción de las telecomunicaciones. Hay muchas zonas del país que estarán sin electricidad durante semanas, por lo que ha comenzado a surgir una red de dispositivos de comunicación por satélite que abarca todo el país. La filial de la Cruz Roja de Westmoreland se ha convertido en el centro de uno de estos dispositivos, llamado Starlink."Llevamos dos días con el Starlink aquí", explica Maceo. "La comunidad lo está utilizando. Lo hacemos funcionar con el generador. Tiene algunos problemas, pero estamos muy agradecidos por ello. Con el Starlink, la gente puede comunicarse con sus familiares, pero también entretenerse, porque, como saben, el apoyo psicosocial y el bienestar de las personas son importantes. La gente necesita tiempo para relajarse y respirar, para recuperar algo parecido a una vida normal. Es realmente importante".Esperanzas y temoresHay muchas barreras que superar y habrá obstáculos en el camino hacia la recuperación. Aún se está determinando el verdadero alcance de los daños y los riesgos secundarios. Una de las áreas que preocupan a Maceo es la gestión de residuos y los problemas de saneamiento."Me preocupa la eliminación de residuos", afirma. "Ya teníamos un problema con la recogida de basura antes de Melissa, pero ahora hay desechos humanos y corporales, ya que la gente está utilizando los espacios públicos porque no tiene otra opción"."Una de mis mayores preocupaciones es que esto pueda convertirse en algún tipo de enfermedad contagiosa. Creo que necesitamos educar a la población sobre este tema y encontrar una forma de ayudar a estas personas a mejorar sus prácticas de higiene.En este momento, la gente solo está sobreviviendo, y no se puede mirar a una persona que está sobreviviendo y decirle que tiene que hacer algo diferente. Tenemos que encontrar una opción mejor".En cuanto a sus esperanzas, Maceo tiene fe en que su país se recuperará. La gente jamaiquina es resiliente y, si conseguimos suficiente apoyo de la comunidad internacional, habrá una luz al final del túnel, afirma."Mi esperanza es que podamos construir algo mejor, que podamos hacer lo que hay que hacer, para que todos reciban la ayuda que necesitan. Creo que podemos hacerlo, pero necesitamos mucho apoyo", afirma.