El Hospital de la Media Luna Roja de Jordania lleva esperanza, seguridad y una nueva vida a la niñez de Gaza
En la primera planta del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania en Ammán, las tímidas sonrisas de la niñez de Gaza —que tuvieron que evacuar por motivos médicos el pasado mes de septiembre de la Franja de Gaza— se cruzan con un dolor superior a su edad.Sus tímidas sonrisas ocultan los recuerdos de un brutal conflicto que dura ya dos años y que les ha dejado heridas invisibles e inolvidables. La pérdida, el hambre, los bombardeos y los repetidos desplazamientos han convertido la infancia en un sueño aplazado, e incluso el derecho más simple a la educación en un lujo poco común.El dolor no es solo una historia del pasado, sino una realidad cotidiana para estos niños y niñas, que sufren lesiones en la columna vertebral, pérdida de la vista, discapacidades físicas y enfermedades crónicas que pesan sobre sus pequeños cuerpos que apenas han comenzado a crecer."Recibimos a varios niños y niñas de Gaza que sufrían lesiones graves en la médula espinal y la columna vertebral", explica el Dr. Qasim Sallam, médico generalista del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania. "Les realizamos los exámenes necesarios bajo la supervisión de especialistas y también proporcionamos atención social a sus acompañantes"."Una vez que las niñeces sienten que están en un lugar seguro, su estado psicológico comienza a mejorar. Notamos una gran diferencia entre el momento en que llegan y hoy".Asmaa Abu Ghosh, el responsable de apoyo psicosocial del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania.Historias de heridas, recuperación y resilienciaYahya, un niño de 9 años, es uno de los 13 niños que han sido ingresados en el Hospital de la Media Luna Roja de Jordania para recibir tratamiento tras su evacuación médica desde Gaza. Su madre, Norhan, relata que la lesión se produjo durante la segunda tregua, el 27 de febrero de 2025, mientras jugaba frente a su casa. Fue alcanzado por metralla, que le afectó la médula espinal."Yahya comenzó su tratamiento en el Hospital Europeo y luego recibió dos meses de fisioterapia en Jan Yunis, en el Hospital de la Media Luna Roja Palestina", explica.Aunque el personal médico asegura que es posible que vuelva a caminar con la ayuda de un dispositivo de asistencia, Yahya sigue sufriendo dolor en el diafragma, que casi le provoca asfixia, además de problemas intestinales y estomacales.Hassan es otro niño que resultó herido el 8 de junio de 2025 mientras jugaba frente a su casa en una zona considerada segura. Perdió la vista debido a la metralla de un bombardeo. Se sometió a dos cirugías abdominales, durante las cuales le extirparon una parte de los intestinos. La metralla también le lesionó los dedos de los pies."Hassan estudiaba en primer grado cuando estalló el conflicto y, al comienzo del segundo grado, las escuelas cerraron", dice su abuela, que hoy lo acompaña al Hospital de la Media Luna Roja de Jordania."Nos mudamos de Sheikh Radwan, en Gaza, a Rafah, y luego a Al-Mawasi, en Jan Yunis. Pensábamos que volveríamos en dos días, pero acabamos pasando un año y medio desplazados en tiendas de campaña en condiciones indescriptibles".La abuela recuerda las penurias: "Volvimos a casa durante la primera tregua, pero había sido bombardeada y nos habían robado algunas pertenencias, mientras que otras habían quedado en la calle. Durante la segunda escalada, nos quedamos a pesar del miedo y el hambre. Unos días antes de salir de Gaza hacia Jordania, nos preparamos para trasladarnos de nuevo al sur; alquilamos un terreno, donde montamos una tienda de campaña".Sobre la vida cotidiana en Gaza, dice: "El hambre es mortal. Un kilo de harina costaba 180 shekels (55 dólares estadounidenses), así que ¿cómo puede vivir una familia de siete personas sin ingresos? Los cirujanos amputaban extremidades sin anestesia debido a la falta de recursos".Expresa su pesar por que el padre de Hassan no haya podido acompañarlo a Jordania. Él sigue en Gaza, con la esperanza de que a sus padres se les permita reunirse con ella, ya que Hassan necesita un tratamiento avanzado que se ofrece en un hospital de Gran Bretaña.Sufrimiento agravado y lucha por la supervivenciaLas historias de necesidades médicas complejas y separación familiar continúan. Khadija también llegó a Jordania con dos de sus hijos, uno de los cuales padece problemas pulmonares, cardíacos y renales que comenzaron durante el conflicto que estalló en 2008, mientras que sus otros cuatro hijos permanecen en Gaza."No quiero que mi hija pierda su futuro», afirma. «Quiero que continúe su educación en mejores condiciones". También pide que se le dé la oportunidad de traer a su otro hijo a Jordania para que reciba un tratamiento que no está disponible en Gaza.Un lugar seguro para la recuperación psicológicaLa función del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania no se limita a proporcionar tratamiento médico a las niñas y niños enfermos de Gaza y a sus acompañantes, también se extiende al apoyo psicosocial, intentando reparar lo que el conflicto ha destrozado en su interior.Asmaa Abu Ghosh, responsable de apoyo psicosocial del hospital, afirma: "Una vez que las niñeces sienten que están en un lugar seguro, su estado psicológico comienza a mejorar. Notamos una gran diferencia entre el momento en que llegan y hoy".Pero la atención que se brinda aquí va más allá de los aspectos terapéuticos y de apoyo psicosocial, y llega a tocar los corazones con una humanidad poco común. El personal médico, de enfermería y el voluntariado trabajan para devolverles las características de la infancia que les ha robado el conflicto. Lo hacen creando momentos de alegría, celebrando los cumpleaños, organizando sesiones de entretenimiento y otras actividades, como peluquería, que llenan sus días vacíos y les dan espacio para reír y jugar.A finales de septiembre, el personal de la Media Luna Roja de Jordania celebró los cumpleaños de dos niñas, Tala y Alma. Alma tenía un deseo de cumpleaños muy particular:"Quiero ser doctora... para tratar a las personas como lo hacen los doctores del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania".El apuro de las madres y el camino hacia la seguridadLas madres también sufren el agravante de la desnutrición, las complicaciones del embarazo, el duro desplazamiento y la ansiedad constante por sus hijos e hijas. Este es especialmente el caso de las familias divididas entre Gaza y Jordania, donde algunos niños y niñas evacuaron para recibir tratamiento en el marco de la iniciativa del rey Abdullah de atender a unos 2.000 niños y niñas.«Estoy embarazada y necesito una cesárea», dice una madre. "Dejé a mis dos hijos pequeños con su padre y su abuelo discapacitado en Deir al-Balah. Dependemos de la bondad de la gente de allí".Continúa llorando: "Destruyeron nuestra casa y nos mudamos de Al-Baraka a Deir al-Balah. No hay comida, ni vitaminas, solo lentejas y frijoles. No he probado huevos ni fruta en meses. Dejo pan para mis hijos mientras la anemia y la desnutrición me consumen".A pesar de la depresión y las presiones psicológicas, afirma que el personal médico del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania no la descuidó y le proporcionó cuidados «como si fuera de la familia».Otra mujer de Jan Yunis relata su lucha con las enfermedades de sus hijas, una de las cuales sufre convulsiones neurológicas desde la infancia, con una condición estable antes de deteriorarse debido al conflicto, y la otra incapaz de mantener el equilibrio y que se cae al caminar o sentarse.Las familias relatan las dificultades para acceder a la atención médica debido a los recortes en el transporte y los altos costos. Una mujer describe cómo su hija se desmayó antes de ser evacuada y recibió ayuda urgente de la Media Luna Roja Palestina.Otra madre, que se encuentra en Jordania con sus cuatro hijos, busca un tratamiento avanzado para la enfermedad hepática de su hijo y está instando a las autoridades a que dejen que su hijo de 15 años, que aún se encuentra en Gaza, se reúna con ellos."Pasamos un año y nueve meses en una tienda de campaña, viviendo de la ayuda humanitaria en medio del sufrimiento diario", dice. "Un plato caliente de lentejas cayó sobre la espalda de Amir mientras intentaba conseguir comida en los centros de ayuda humanitaria, que no cumplen con los estándares humanitarios, y se quemó. Los niños competían por llenar agua y comida en medio del caos y la violencia bajo los bombardeos continuos. Algunos días, ni siquiera teníamos una barra de pan".Su hijo, Odai, añade: "Soy feliz en Jordania, pero extraño a mi hermano Amir. Fui testigo de escenas de tensión y miedo en los centros de distribución, donde el hacinamiento y la escasez creaban condiciones extremadamente inseguras". Espera someterse a una cirugía láser ocular para mejorar su visión, ya que lleva gafas desde que resultó herido en el conflicto de 2008.A pesar de las dolorosas experiencias que han vivido, las niñas y niños y sus madres no pierden el sentimiento de gratitud por haber salido de Gaza y haber iniciado un viaje de tratamiento que les da un rayo de esperanza. Mientras algunas familias sueñan con reunirse después de haberlo perdido todo, otras siguen exigiendo que se salve a quienes siguen bajo los bombardeos y el hambre.Sobre esta ardua misión, Zeina Al-Masri, jefa de la unidad de Protección de los Vínculos Familiares de la Media Luna Roja de Jordania, dice: "Lo que siempre me impacta es la alegría en los ojos de las infancias en el momento en que entran en territorio jordano. Las luces eléctricas los sorprenden; no las han visto en mucho tiempo y sus cuerpos están agotados por el hambre. Cuando les distribuimos comida y bebidas ligeras, siento como si algo del cielo hubiera descendido sobre ellos".Un llamado a seguir brindando apoyoLa labor de la Media Luna Roja de Jordania, que salva vidas y cambia existencias, cuenta con el apoyo parcial de un llamamiento internacional de emergencia de la IFRC para la crisis actual en Oriente Medio. Entre otras muchas cosas, su objetivo es apoyar a las personas evacuadas por motivos médicos de Gaza a Jordania, junto con sus acompañantes, como parte de los esfuerzos de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja por salvar vidas y preservar la dignidad de las personas enfermas y heridas, en cooperación con la Media Luna Roja de Jordania.Estos esfuerzos van más allá de la recepción de pacientes; la Media Luna Roja de Jordania sigue proporcionando revisiones médicas esenciales a la población de Gaza y Palestina de diversas nacionalidades en el marco de un programa de reunificación familiar, coordinado con 18 embajadas acreditadas en Jordania. La Media Luna Roja de Jordania también envía ayuda humanitaria —alimentos y medicamentos— a Gaza cada vez que se abren los pasos fronterizos.El Dr. Sallam concluye subrayando la "necesidad de un mayor apoyo financiero que nos permita proporcionar la asistencia sanitaria y psicosocial necesaria para la niñez y sus acompañantes", ante la expectativa de recibir pronto nuevos grupos.Historia escrita por Mey Al Sayegh, Jefa de Comunicaciones de IFRC para la región de Oriente Medio y Norte de África