Excelencias:
Distinguidas personas delegadas:
Hoy me dirijo a ustedes con el corazón roto, pero también con un sentimiento de gratitud y urgencia.
Mi corazón está roto porque he tenido que escribir demasiadas cartas de condolencia a las familias de nuestros voluntarios y personal de la Cruz Roja y la Media Luna Roja que han perdido la vida mientras prestaban servicio. Cada día, llevan nuestro emblema con un propósito sencillo pero profundo: ayudar a las personas y proteger su dignidad, sin discriminación alguna. Sin embargo, con demasiada frecuencia pagan el precio más alto por su valentía y dedicación.
Estoy agradecido porque la presentación de la Declaración sobre la Protección del Personal Humanitario es una clara muestra, por parte de los Estados y de quienes están presentes, de que las vidas de quienes sirven a la humanidad importan. Es una señal clara de que no permaneceremos en silencio ante la espantosa y sin precedentes oleada de ataques.
Sentimos la urgencia de actuar, porque sabemos que las palabras por sí solas no protegerán al personal humanitario de las balas, las bombas y los ataques. Necesitamos que los Estados cumplan con su obligación de proteger a la población civil, incluido el personal humanitario.
Solo en el último año, demasiados colegas de la comunidad humanitaria han resultado heridos, detenidos o asesinados mientras ayudaban a otras personas.
En lo que va de 2025, más del 99 % del personal humanitario que ha fallecido eran empleados locales o nacionales y voluntarios, la columna vertebral de nuestra acción humanitaria.
Cada una de estas vidas es más que un número: es una tragedia para sus familias, sus comunidades y para la humanidad.
El lanzamiento de esta Declaración es una promesa solemne.
Una promesa de que quienes dedican su vida a ayudar a otras personas contarán con protección.
Una promesa de que la comunidad internacional no mirará hacia otro lado cuando se niegue el acceso y se violen los principios humanitarios.
Una promesa de que los Estados cumplirán con sus obligaciones en virtud del derecho internacional y garantizarán la rendición de cuentas cuando se ataque al personal humanitario.
Pero la protección no se consigue en las salas de conferencias. Para conseguirla, se requiere voluntad política, respeto por el derecho internacional humanitario y medidas concretas a todos los niveles. Esto es lo que esperamos ver en ustedes aquí presentes.
La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, junto con nuestras 191 Sociedades Nacionales y nuestros 16 millones de personas voluntarias, está dispuesta a colaborar con los gobiernos, las Naciones Unidas y todos los socios para convertir el impulso generado por esta declaración en medidas concretas que garanticen una protección real y duradera.
Al acoger la Secretaría del Grupo de Amigos para la Protección del Personal Humanitario en nuestra sede de Ginebra, nos comprometemos a garantizar que esta declaración se convierta en un instrumento vivo, un instrumento para reforzar la protección, fomentar la rendición de cuentas y situar las voces del personal humanitario en el centro de la política mundial.
Además, a través de nuestro Fondo de la Familia Roja, proporcionamos apoyo financiero vital al voluntariado y personal que pierden la vida en acto de servicio. Mientras honramos su dedicación y valentía, queremos asegurarnos de que sus familias no queden desamparadas. Esperamos sinceramente que pronto llegue el día en que este fondo ya no sea necesario.
A quienes llevan el emblema de la humanidad en desastres, en situaciones de conflicto y en crisis olvidadas: esta declaración es para ustedes.
Que no sea solo palabras en un papel, sino un compromiso global renovado para garantizar que su dedicación a la humanidad sea honrada con la seguridad y la dignidad que merecen.
Excelencias, asegurémonos de que esta declaración sea un paso hacia un mundo en el que nadie sufra daños por elegir estar del lado de la humanidad.
Gracias.