Somalia

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Emergencia

Somalia: Emergencia Compleja

Somalia se enfrenta a una crisis humanitaria cada vez más grave, con más de 2.5 millones de personas en Puntlandia y Somalilandia luchando por sobrevivir en medio de una sequía extrema, el colapso de los sistemas de salud y la grave escasez de alimentos y agua. Las familias han perdido sus medios de subsistencia, los niños y niñas corren el riesgo de sufrir desnutrición y enfermedades, y las mujeres y las niñas se enfrentan a mayores riesgos de protección debido al colapso de los mecanismos de respuesta de la comunidad. La Sociedad de la Media Luna Roja Somalí está sobre el terreno proporcionando agua, alimentos, servicios de salud y asistencia en efectivo para salvar vidas, pero se necesita ayuda urgente para ampliar la escala y llegar a más familias necesitadas.Su donación puede marcar la diferencia: done ahora para ayudar a la Media Luna Roja Somalí a proporcionar asistencia vital.

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La Alianza para la Inversión en las Sociedades Nacionales anuncia subvenciones a 14 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja

Tras un riguroso proceso de revisión, la Alianza para la Inversión de las Sociedades Nacionales (NSIA, por sus siglas en inglés) ha asignado aproximadamente 3,1 millones de francos suizos en 2025 para apoyar el desarrollo sostenible de 14 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que operan en situaciones de emergencia complejas, crisis prolongadas y contextos frágiles.La NSIA, un fondo común conjunto de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), proporciona financiación flexible y plurianual para apoyar el desarrollo sostenible de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja que llevan a cabo una labor humanitaria fundamental en entornos extremadamente difíciles.La NSIA concede subvenciones en dos categorías de financiación principales: Puede asignar hasta 750.000 francos suizos de financiación «aceleradora» a las Sociedades Nacionales durante un máximo de cinco años, y también concede «subvenciones puente» de hasta 50.000 francos suizos durante 12 meses con el objetivo de ayudar a las Sociedades Nacionales a sentar las bases para futuras inversiones de la NSIA o de otras iniciativas de desarrollo de las Sociedades Nacionales (NSD).En 2025, la oficina de la NSIA recibió 32 propuestas elegibles, 17 para financiación aceleradora y 15 para subvenciones puente. Las Sociedades Nacionales seleccionadas para la financiación aceleradora en 2025 son las siguientes:Cruz Roja ColombianaMedia Luna Roja de JordaniaMedia Luna Roja de PakistánCruz Roja SalvadoreñaMedia Luna Roja Somalí SomaliCruz Roja de Sudán del SurEstas Sociedades Nacionales recibirán financiamiento estratégico para apoyar su camino hacia la sostenibilidad y el impacto organizativo a largo plazo. Las seis Sociedades Nacionales han recibido anteriormente subvenciones de la NSIA.La Cruz Roja Colombiana reforzará la eficiencia institucional y el impacto humanitario mediante un sistema nacional de gestión digital, unificando los datos y las herramientas de gobernanza para mejorar la transparencia, la coordinación, la rendición de cuentas y la confianza de los donantes.La Media Luna Roja de Jordania ampliará sus servicios de primeros auxilios comerciales mediante la creación de un nuevo centro de capacitación, lo que generará ingresos sostenibles y empoderará a las comunidades, especialmente a la población refugiada, las mujeres y jóvenes, para que se preparen y respondan a las emergencias.La Media Luna Roja de Pakistán ampliará el acceso equitativo a servicios seguros de transfusión de sangre y diagnóstico mediante la modernización de los laboratorios y la puesta en marcha de nuevas unidades móviles, lo que en última instancia mejorará el acceso a la atención médica de las comunidades desatendidas.La Cruz Roja Salvadoreña establecerá un nuevo laboratorio clínico y centro de diagnóstico por imagen, lo que traducirá el apoyo previo de la NSIA en un servicio de salud autosostenible que ampliará el acceso a diagnósticos asequibles y reforzará la autonomía financiera de la Sociedad Nacional.La Cruz Roja de Sudán del Sur impulsará su transformación digital mediante la implantación de nuevos sistemas de gestión, la formación del personal y el voluntariado y el fortalecimiento de la infraestructura de tecnologías de información y comunicación para mejorar la eficiencia, la rendición de cuentas y la preparación en la respuesta humanitaria.Subvenciones puente concedidas a ocho Sociedades NacionalesAdemás de las subvenciones aceleradoras, la NSIA ha concedido subvenciones puente a ocho Sociedades Nacionales: la Cruz Roja de Belice, la Cruz Roja Boliviana, la Cruz Roja Guatemalteca, la Cruz Roja Hondureña, la Cruz Roja de Lesoto, la Cruz Roja de Tanzania, la Cruz Roja de Timor Oriental y la Cruz Roja Venezolana.Las iniciativas puente para 2025 siguen fortaleciendo los cimientos de las Sociedades Nacionales y sentando las bases para inversiones más importantes, mediante la mejora de la sostenibilidad financiera, la gobernanza y los sistemas institucionales.Varias iniciativas, como las de Venezuela, Bolivia, Lesoto y Guatemala, se centrarán en restaurar la capacidad operativa y desarrollar estrategias integrales de movilización de recursos para garantizar la generación de ingresos a largo plazo y la confianza de los donantes.Otras, como las de Timor Oriental y Honduras, prevén la modernización de los servicios comerciales de primeros auxilios y los sistemas de recursos humanos, mejorando la eficiencia y la transparencia, así como la sostenibilidad financiera.La Cruz Roja de Belice está redefiniendo su orientación estratégica mediante una nueva estrategia y un nuevo plan de negocios, mientras que la Cruz Roja de Tanzania está invirtiendo en modelos de empresas sociales y estructuras educativas para mejorar la resiliencia financiera y la participación de los jóvenes.En conjunto, estas iniciativas refuerzan la estructura institucional de las Sociedades Nacionales y las preparan para futuras inversiones estratégicas, lo que permite una acción humanitaria más sostenible, responsable y dirigida a nivel local.La NSIA sigue siendo un instrumento vital para que las Sociedades Nacionales puedan fortalecer sus instituciones sostenibles y llevar a cabo una acción humanitaria eficaz dirigida a nivel local, en un momento en que las necesidades humanitarias aumentan y la financiación disminuye.Como se destaca en el Informe Anual de la NSIA de 2024, los efectos emergentes muestran que las inversiones bien orientadas, incluso las de pequeña cantidad, pueden generar importantes beneficios, por ejemplo, mejorando la gobernanza, la sostenibilidad financiera y la prestación de servicios humanitarios en contextos de crisis frágiles y prolongados.En última instancia, las inversiones del NSIA ofrecen una oportunidad transformadora a las Sociedades Nacionales que operan en los contextos más complejos para avanzar en sus prioridades estratégicas, fortalecer las instituciones y, en última instancia, contribuir a la resiliencia de las comunidades y a un impacto humanitario duradero.Para obtener más información, haga clic aquí para visitar la página web del NSIA.

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Más fuerte, más rápido, más seguro: historias de éxito en la preparación ante epidemias de la Alianza Programática

Desde 2022, 24 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de todo el mundo han estado trabajando para mantener a las comunidades sanas y a salvo de epidemias y pandemias.Lo han hecho a través de la Alianza Programática, una innovadora iniciativa plurianual financiada por la Unión Europea y con asistencia técnica, apoyo en materia de promoción y coordinación de la IFRC y Sociedades Nacionales europeas.Las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja están en una posición privilegiada para prevenir, detectar y responder a los brotes de enfermedades y otros riesgos para la salud gracias a su rol auxiliar único hacia las autoridades y porque su voluntariado está cerca de las comunidades, goza de su confianza y puede actuar con rapidez.A través de la Alianza Programática, estas 24 Sociedades Nacionales han dotado a innumerables comunidades de conocimientos y herramientas para detener la propagación de enfermedades. Han formado a personas voluntarias y establecido sistemas para que las comunidades puedan informar rápidamente de los brotes, lo que permite una respuesta rápida por parte de las autoridades locales.Y han trabajado duro para desarrollar su propia capacidad de preparación ante epidemias, de modo que puedan responder con mayor rapidez y eficacia cuando se produce una emergencia de salud.Siete historias de esperanza y humanidadEn este nuevo folleto (disponible en inglés), podrá leer siete inspiradoras historias sobre el trabajo de preparación ante epidemias que realizan las Sociedades Nacionales:En Camerún, el personal voluntario formado por la Sociedad de la Cruz Roja de Camerún detectó y respondió rápidamente a un brote de cólera, lo que permitió detener la propagación de la enfermedad y minimizar los daños en la comunidad.En Bangladesh, las y los voluntarios de la Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladesh detectaron rápidamente un brote de fiebre aftosa y lo notificaron a las autoridades locales, lo que permitió tomar medidas rápidas para proteger los medios de vida de la población.En Burkina Faso, el voluntariado de la Cruz Roja Burkinabe trabajó sin descanso para localizar a los niños y niñas que no habían recibido las vacunas sistemáticas debido al conflicto y los desplazamientos internos, y se aseguró de que recibieran las vacunas necesarias para protegerse de las enfermedades.En Yemen, los equipos de la Sociedad de la Media Luna Roja de Yemen han proporcionado a las comunidades instalaciones de agua, saneamiento e higiene (WASH) e información co fiable sobre salud para que puedan protegerse de las amenazas de enfermedades.En Somalia, personas voluntarias capacitadas de la Media Luna Roja Somalí detectaron rápidamente un brote de dengue en una comunidad rural y respondieron con prontitud, salvando vidas y ayudando a frenar el brote.En Centroamérica, las Sociedades de la Cruz Roja han creado y formado comités de salud comunitarios que ahora están tomando medidas locales para reducir los riesgos de brotes de enfermedades.En Chad, la Cruz Roja de Chad ha estado utilizando una innovadora herramienta radiofónica para transmitir información vital y confiable sobre salud, a través de las ondas a comunidades aisladas, para que sepan cómo protegerse de las amenazas de enfermedades.Lea el nuevo folleto "Historias de éxito en materia de preparación y respuesta ante epidemias de la Alianza Programática" (en inglés) para obtener más información.--Las actividades descritas anteriormente han sido posibles gracias a la Alianza Programática, una innovadora colaboración plurianual entre la IFRC, las Sociedades Nacionales miembros y la Unión Europea para ayudar a las comunidades de todo el mundo a reducir sus riesgos y estar mejor preparadas ante desastres y emergencias sanitarias.

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Día Mundial contra el Hambre: La sequía provoca hambre y desesperación en el Cuerno de África

Escrito por Timothy Maina, oficial de comunicaciones de la IFRCComo única proveedora de su hogar de diez personas, Mama Mako Rooble Mataan, de 45 años, asume la enorme responsabilidad de mantener a toda su familia. Sus cabras, que antes eran una fuente fiable de sustento, ahora luchan por encontrar un lugar con suficiente pasto para alimentarse.De pie junto al pozo casi completamente seco, su voz estaba llena de preocupación."El clima se ha vuelto muy impredecible", explica, mientras su mirada recorre el lecho seco del río.Junto a Mama Mako se encontraba un equipo de la Sociedad de la Media Luna Roja Somalí, que estaba allí para realizar evaluaciones sobre el terreno de los efectos de la prolongada sequía en la zona, incluida la aldea de Mama Mako, llamada Il-Hagar, en la región de Awdal, en Somalilandia.Tres años consecutivos sin lluvias han llevado al Cuerno de África al borde de la catástrofe. Las previsiones estacionales del Centro de Predicción Climática de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo advierten de que las lluvias de Gu de 2025 (abril-junio) podrían ser un 55 % inferiores a la media, lo que pone en peligro el acceso al agua y la producción de alimentos. Más de 3,8 millones de personas se enfrentan ahora a una grave inseguridad alimentaria.La tierra agrietada y los togs secos (lechos de ríos estacionales) lo dicen todo. Colinas y montañas cubiertas de matorrales y escarpadas se alzan sobre llanuras abrasadas por el sol después de que las lluvias fallidas de Deyr (octubre-noviembre) fueran seguidas por una dura estación seca de Jilal (diciembre-marzo).Reconociendo la gravedad del desastre, la Media Luna Roja Somalí activó sus Protocolos de Acción Temprana (EAP) para la sequía, lo que desencadenó evaluaciones rápidas y la entrega preventiva de ayuda y subvenciones en efectivo a 1.330 hogares para atender las necesidades alimentarias y médicas urgentes. Desde entonces, la crisis ha dado lugar a una asignación de 984.393 francos suizos del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) de la IFRC, con el fin de prestar apoyo vital durante seis meses a 5.800 familias (aproximadamente 34.800 personas) en Somaliland y PuntlandLa respuesta ampliada mantiene servicios integrados de asistencia económica, salud y agua, saneamiento e higiene (WASH) a través de operaciones de emergencia coordinadas, dando prioridad a los grupos vulnerables y fortaleciendo al mismo tiempo la resiliencia de la comunidad frente a las condiciones de sequía actuales con medidas de emergencia y preparación inmediatas.Los equipos de salud, a través de clínicas fijas y móviles, prestaron servicios de nutrición y educación en materia de higiene, mientras que los programas WASH rehabilitaron fuentes de agua para 30.000 personas.Para las 300 familias que viven en Il-Hagar, la subsistencia depende del ganado. A medida que los pastos se secan y desaparecen, cada día que pasa se agrava el asfixiante efecto de la sequía.Más adentro del distrito de Lughaya, en Gargaara-Baki, la implacable sequía ha provocado la muerte del ganado, la ruina de los medios de subsistencia y el hambre de las familias. El cierre de la única línica de salud maternoinfantil debido a los recortes presupuestarios ha agravado la catástrofe, dejando a la comunidad sin atención médica mientras las familias desplazadas por el clima buscan refugio allí.La falta de pastos ha provocado que el ganado enferme y muera, mientras que las enfermedades leves suponen ahora un riesgo mortal debido a la falta de una clínica local. En medio de esta crisis, Mama Xalimo Abdilahi Mohamed, madre de siete hijos y propietaria de un pequeño negocio, encabeza un grupo de solidaridad de mujeres."Lo hemos perdido todo excepto lo que tenemos las unas en las otras", afirma. "Juntas, reunimos lo poco que tenemos —cereales, salarios, esperanza— para mantener con vida a nuestros hijos. Es nuestra forma de mantenernos fuertes".Mientras tanto, cada vez más personas llegan al pueblo porque ya no pueden sobrevivir por sí mismas en zonas más remotas. Abdinassir Hassan Haji, jefe del pueblo y padre de once, soporta la doble carga de su familia y de la población desplazada que recién llega."Ahora estamos ayudando a mucha gente", afirma con el ceño fruncido. "Su llegada se suma a nuestras dificultades".A pesar de los retosLa falta de infraestructuras operativas también influye en algunas zonas.En el distrito vecino de Garbo Dadar, en la región de Awdal, por ejemplo, una fuente de agua que antes era segura y que se construyó tras el ciclón Sagar en 2018 ha dejado de funcionar, lo que ha dejado a 3.500 hogares en una situación crítica.El alcalde Jamaal Muumin Caare explica que los años de sequía y el clima errático han secado la bomba, lo que obliga a la población local a recorrer largas distancias para obtener agua, agravando sus dificultades diarias.A pesar de los retos, esta comunidad resiliente ha creado un hospital local y un centro de educación y formación técnica y profesional para mejorar los medios de vida.El centro ofrece formación práctica en oficios y emprendimiento, mientras que el centro médico proporciona tanto servicios de atención de salud como oportunidades de empleo.Sin embargo, el Dr. Ahmed Saeed, médico jefe del hospital, destaca la urgente necesidad de mejorar los servicios médicos: "Carecemos de quirófano, suministros esenciales y personal", afirma. "Sin ellos, hay vidas en peligro".Un largo camino hacia el aguaLa situación era similar en la región de Sahil. En la aldea de Robo Robo, en el distrito de Sheekh, Aadan Ali Nur, un anciano agropastor, habló de las largas distancias que ahora tenían que recorrer solo para encontrar agua."Es una lucha diaria", suspiró. "A veces, todos contribuimos para pagar el transporte del agua en camiones, pero cuesta mucho".En la aldea vecina, Ximan, Muse Hayan Elmi observaba con preocupación el único depósito de agua que les quedaba (berked)."Para conservar la poca agua que tenemos, llevamos nuestros camellos a fuentes de agua lejanas, mientras que las cabras y los terneros beben más cerca de casa", explicó.En muchos casos, las personas se han visto obligadas a abandonar por completo sus aldeas debido a la falta de agua para el uso diario, el ganado o la agricultura. El campamento de personas desplazadas internas de Geed Abokor, en Burco, región de Togdheer, en Somaliland, alberga a unas 1.000 familias desplazadas, en su mayoría pastores, que se han visto obligadas a abandonar sus tierras debido a las recurrentes sequías y a las insoportables condiciones climáticas.Al no disponer de un centro de salud operativo, la gente debe esperar a que lleguen las campañas médicas humanitarias o desplazarse más de 20 kilómetros hasta la ciudad de Burco para recibir atención.Sin embargo, su crisis más inmediata es la escasez de agua. El único berked (depósito de agua tradicional) del campamento lleva meses seco, lo que obliga a las familias a depender del costoso transporte de agua en camiones cisterna.Cada hogar debe contribuir con sus escasos recursos para financiar las entregas semanales, una solución insostenible para personas que ya se han visto privadas de sus medios de subsistencia.Abdikadir Osman, el jefe del campamento, añade: "El embalse lleva meses seco. Ahora, todo el mundo paga por el agua que traen en camiones, aunque apenas pueden permitírselo".Además del agua, el campamento se enfrenta a baños inadecuados, malas condiciones sanitarias y falta de gestión, lo que agrava los riesgos para la salud.Dahir Noor, madre de seis hijos, describe la desesperación: "Esperamos a los camiones cisterna. Si no vienen, viajamos a las zonas rurales, recogemos toda el agua que podemos y la transportamos en burros para compartirla equitativamente. No podemos sobrecargar a las ciudades cercanas, sus recursos también son limitados".

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A medida que el cambio climático en África hace que más personas se vean obligadas a abandonar sus hogares, un nuevo informe de la IFRC afirma que la gente puede -y debe- tener más y mejores opciones para su futuro.

A medida que las inundaciones, las sequías, las tormentas y las olas de calor se hacen más frecuentes e intensas, aumenta en África el número de personas desplazadas de sus hogares por desastres relacionados con el clima.Estas presiones climáticas no existen de forma aislada, sino que a menudo se entrecruzan con otros riesgos como los conflictos, la inestabilidad económica y la inseguridad alimentaria, agravando las vulnerabilidades existentes y dificultando aún más la recuperación y reconstrucción de las comunidades.En la mayoría de los casos, a la gente no le queda otra opción. Mientras ven subir las aguas o resquebrajarse la tierra reseca bajo sus pies, les quedan pocas opciones: marcharse ahora y encontrar seguridad en otra parte, o quedarse y arriesgarse a perder la casa, los medios de subsistencia, la salud o, en el peor de los casos, la vida.Sin embargo, un nuevo informe de la IFRC sugiere que hay muchas maneras de trabajar con las personas para que puedan evitar tener que tomar decisiones tan terribles que alteren sus vidas. Y si esa decisión es necesaria, también hay formas de garantizar que las personas y las comunidades estén preparadas para poder trasladarse con seguridad y dignidad, concluye el informe.Titulado "Forzados a huir en un clima cambiante", el informe también subraya la urgente necesidad de que los liderazgos políticos, los responsables políticos, los donantes y las organizaciones internacionales y regionales hagan más para apoyar a los actores locales que trabajan directamente con las comunidades que se enfrentan a estos retos. (Puede consultarse un resumen del informe aquí).“Este informe es un llamado a la acción, para invertir en soluciones locales, empoderar a las comunidades y garantizar que nadie se quede atrás cuando llegue la próxima inundación, sequía o tormenta."Charles Businge, director regional de la IFRC para ÁfricaSin duda, la necesidad de actuar es urgente.En 2024, se registraron 7,8 millones de desplazamientos por desastres en África, según el Observatorio de Desplazamientos Internos. Esto supone 1,8 millones más que los seis millones de desplazamientos por desastres registrados en 2023. (Nota: Estas cifras se refieren a desplazamientos, no a personas, porque algunas personas se vieron obligadas a desplazarse más de una vez)."En los últimos 60 años, la tendencia del calentamiento de África ha superado la media mundial", señala el informe, citando mediciones del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático. "En los últimos años se han registrado olas de calor, lluvias torrenciales, inundaciones, tormentas, ciclones y sequías prolongadas".Se prevé que el aumento de las temperaturas y el incremento de las lluvias extremas, las inundaciones, las olas de calor y las tormentas sigan provocando niveles de desplazamiento aún mayores.Un motivo para la esperanza: acciones concretas en la comunidadSin embargo, el informe también ofrece una amplia gama de herramientas y soluciones prácticas, junto con muchos motivos para la esperanza.El informe presenta 30 estudios de caso de 15 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de África que ya están trabajando en múltiples áreas -identificación y reducción de riesgos y promoción de la adaptación, preparación y actuación temprana para reducir las necesidades, entrega de asistencia y protección, y promoción de una recuperación resiliente- para abordar y reducir los riesgos del desplazamiento climático."La acción colectiva y dirigida a nivel local puede ayudar a las personas a adaptarse, trasladarse a zonas más seguras y recuperar y reconstruir sus vidas con dignidad", concluye el informe."En toda África, demasiadas personas se ven empujadas al límite por el cambio climático, obligadas a huir de sus hogares no porque quieran, sino porque no tienen otra opción", señaló el director regional de la IFRC para África, Charles Businge. "Esto no es inevitable. Con el apoyo adecuado, las comunidades pueden prepararse, adaptarse y tomar decisiones informadas sobre su futuro.""Este informe es un llamado a la acción, para invertir en soluciones locales, empoderar a las comunidades y garantizar que nadie se quede atrás cuando llegue la próxima inundación, sequía o tormenta".Cinco acciones clave para brindar mejores opcionesEstas son cinco maneras en que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja empoderan a las comunidades y amplían sus opciones frente al cambio climático:1.Identificar los riesgos mediante evaluaciones de riesgos dirigidas por la comunidadLos efectos del cambio climático y los desastres afectan a las personas de forma diferente. Para comprender mejor sus riesgos, incluido el riesgo de desplazamiento, los actores locales están trabajando con las comunidades para mapear los peligros y llevar a cabo evaluaciones de riesgo dirigidas por la comunidad. Esto les permite planificar y prepararse con antelación ante posibles desastres y adaptarse mejor a los efectos de un clima cambiante.La Cruz Roja de Sudáfrica, por ejemplo, ha desempeñado un papel clave en la recopilación de datos locales mediante evaluaciones de necesidades de emergencia antes de que se produzcan posibles inundaciones. Esto les permite evaluar las necesidades prioritarias de las comunidades desplazadas e informar su respuesta.2.Reforzar la adaptación y promover la resiliencia a los efectos del cambio climáticoEl cambio climático está afectando al acceso de la población a los servicios existentes, amenazando sus medios de subsistencia y minando la salud. Los actores locales ayudan a las comunidades a reforzar los ecosistemas y a poner en marcha soluciones basadas en la naturaleza. Las organizaciones locales pueden reforzar el acceso de las personas a los sistemas de protección social y ayudarles a proteger sus bienes de forma inteligente y resiliente al cambio climático. Esto puede ofrecer a las personas más opciones para diversificar sus medios de vida, encontrar nuevas formas de adaptarse y permanecer en sus hogares, si así lo desean.En Níger, por ejemplo, la Cruz Roja ayuda a distribuir semillas resistentes a la sequía y repone los bancos de cereales para reducir las necesidades humanitarias cuando se producen desastres. La Media Luna Roja Somalí lleva a cabo iniciativas microeconómicas para apoyar a los mercados locales frente a las sequías y la inseguridad alimentaria constantes.3.Actuar con prontitud y prepararse antes de los desastresLas alertas tempranas, las acciones tempranas y las medidas de preparación -como el mapeo de refugios y rutas de evacuación- ayudan a las personas que tienen que desplazarse a hacerlo de forma más segura. En Mozambique, la Cruz Roja trabaja en lugares donde viven personas desplazadas para reforzar las alertas tempranas antes de los desastres, incluidas las comunidades con personas ya desplazadas por tormentas o crisis anteriores.Comunidades como éstas suelen ser las más afectadas por los fenómenos climáticos, pero carecen de sistemas suficientes de alerta temprana y preparación para desastres. En Malawi, la Cruz Roja comparte información sobre las opciones de evacuación en tiempo real a nivel comunitario antes de que se produzca el desastre, para que la gente se aleje del peligro y tome decisiones informadas previo a la emergencia.4.Proporcionar asistencia y protección a las personas desplazadasLos desplazamientos no siempre pueden evitarse. Cuando se producen, los actores locales suelen ser los primeros en responder, prestando servicios esenciales a las personas necesitadas, como alimentos, agua, refugio y otros artículos de socorro para atender otras necesidades básicas. Estos actores también trabajan para garantizar que sus respuestas tengan en cuenta la protección. En estos momentos de caos o crisis, aumentan las necesidades específicas de protección de grupos vulnerables como las mujeres, los niños, las personas mayores y las personas con discapacidad.La Cruz Roja de Chad atiende las necesidades humanitarias de las comunidades desplazadas por las inundaciones, trabajando para garantizar que el voluntariado y el personal estén capacitados para fortalecer enfoques inclusivos, seguros y sensibles a la protección. En Gambia, la Cruz Roja ayuda a las personas desplazadas por las inundaciones en entornos urbanos a gestionar y almacenar mejor el exceso de agua.5.Apoyar la recuperación resiliente y la ayuda a largo plazo incluso después de que terminen los desastresCuando las personas se ven obligadas a huir de sus hogares, pueden volver a sus casas originales, permanecer en los lugares donde buscaron seguridad, trasladarse a nuevos lugares para reconstruir o permanecer más tiempo en entornos de desplazamiento porque no tienen otras opciones. En todos estos contextos, los agentes locales están ayudando a las personas a recuperarse e integrarse allí donde pueden. Trabajan para garantizar que en el futuro disminuya el riesgo de desplazamiento, por ejemplo ayudándoles a reconstruir sus hogares de forma que sean más resistentes. Cuando las personas permanecen en campamentos o asentamientos de desplazados, los actores locales trabajan para reducir el riesgo de futuros desplazamientos, incluyéndolos, por ejemplo, en las medidas de reducción de riesgos.La Cruz Roja Etíope proporciona a los hogares desplazados en campamentos, en riesgo de sufrir los efectos de la sequía, servicios esenciales, utilizando clínicas móviles para los servicios de salud, y proporcionando ayuda en efectivo y vales, apoyo para el alojamiento y oportunidades de subsistencia.Para más información:Lea a descargue el informeLea o descargue el resumen del informeMás artículos e informes sobre el desplazamiento climático en África (en inglés):IDMC, Informe global sobre desplazamientos internos: ÁfricaSexto Informe de Evaluación del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático: ÁfricaDía Mundial contra el Hambre 2025: La sequía provoca hambre y desesperación en el Cuerno de África

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Declaración conjunta: Millones de personas en peligro de contraer cólera por falta de agua potable, jabón e inodoros, y escasez de vacunas contra el cólera

Ginebra/Nueva York, 20 de marzo de 2024 - Según el Grupo Internacional de Coordinación sobre el Suministro de Vacunas (ICG, por sus siglas en inglés), es necesario actuar de inmediato para frenar el aumento sin precedentes de los casos de cólera en todo el mundo. Las acciones incluyen invertir en el acceso al agua potable, el saneamiento y la higiene, realizar pruebas y detectar brotes rápidamente, mejorar la calidad de la atención sanitaria y el acceso a ella, y acelerar la producción adicional de dosis accesibles de la vacuna oral contra el cólera para prevenir mejor los casos.El ICG gestiona las reservas mundiales de vacunas contra el cólera. El grupo incluye a la IFRC, Médicos Sin Fronteras, UNICEF y la OMS. Gavi, la Alianza para las Vacunas, financia la reserva de vacunas y el suministro de vacunas contra el cólera. Los miembros del ICG hacen un llamado a los gobiernos, donantes, fabricantes de vacunas, socios y comunidades para que se unan en un esfuerzo urgente para detener e invertir el aumento del cólera.El cólera ha ido en aumento en todo el mundo desde 2021, con los 473 000 casos notificados a la OMS en 2022, más del doble de los notificados en 2021. Los datos preliminares del 2023 revelan nuevos aumentos, con más de 700 000 casos notificados. Varios de los brotes presentan altas tasas de letalidad, que superan el umbral del 1% utilizado como indicador para el tratamiento temprano y adecuado de las personas enfermas de cólera. Estas tendencias son trágicas, dado que el cólera es una enfermedad prevenible y tratable; y que los casos habían disminuido en años anteriores. El cólera es una infección intestinal aguda que se propaga a través de alimentos y agua contaminados con heces que contienen la bacteria Vibrio cholerae. El aumento del cólera se debe a las persistentes deficiencias en el acceso al agua potable y el saneamiento. Aunque en algunos lugares se están haciendo esfuerzos para reducir estas deficiencias, en muchos otros estas están aumentando, impulsadas por factores relacionados con el clima, la inseguridad económica, los conflictos y los desplazamientos de población. El agua y el saneamiento gestionados de forma segura son requisitos previos para detener la transmisión del cólera.En la actualidad, los países más afectados son la República Democrática del Congo, Etiopía, Haití, Somalia, Sudán, Siria, Zambia y Zimbabue.Ahora más que nunca, los países deben adoptar una respuesta multisectorial para luchar contra el cólera. Los miembros del ICG hacen un llamado a los países actual y potencialmente afectados para que tomen medidas urgentes que garanticen el acceso de sus poblaciones al agua potable, a los servicios de higiene y saneamiento; y a la información crítica para prevenir la propagación del cólera. El establecimiento de estos servicios requiere voluntad política e inversión a nivel nacional. Esto incluye la creación de capacidad para la detección y respuesta tempranas, la mejora de la detección de la enfermedad, el acceso rápido al tratamiento y la atención, y el trabajo en estrecha colaboración con las comunidades, incluyendo la comunicación de riesgos y la participación de la comunidad. La grave brecha en el número de dosis de vacunas disponibles, en comparación con el nivel de necesidad actual, ejerce una presión sin precedentes sobre las reservas mundiales de vacunas. Entre 2021 y 2023, se solicitaron más dosis para la respuesta a brotes que en toda la década anterior.En octubre de 2022, la actual escasez de vacunas obligó al Comité Internacional de la Cruz Roja a recomendar una sola dosis de vacuna, frente al régimen anterior de dos dosis que se venía aplicando desde hacía tiempo. El año pasado se produjeron aproximadamente 36 millones de dosis, mientras que 14 países afectados registraron una necesidad de 72 millones de dosis para una estrategia reactiva de una sola dosis. Estas solicitudes subestiman la necesidad real. Las campañas de vacunación preventiva han tenido que retrasarse para preservar dosis para los esfuerzos de control de brotes de emergencia, creando un círculo vicioso. El cambio de estrategia permitió que las vacunas disponibles protegieran a más personas y respondieran a más brotes de cólera en medio de la actual escasez de suministros, pero la vuelta a un régimen de dos dosis y la reanudación de la vacunación preventiva proporcionarían una protección más prolongada.Se prevé que la capacidad de producción mundial en 2024 sea de 37-50 millones de dosis, pero probablemente seguirá siendo insuficiente para atender las necesidades de millones de personas directamente afectadas por el cólera. Sólo un fabricante, EuBiologics, produce actualmente la vacuna; aunque la empresa está haciendo todo lo posible para maximizar la producción, se necesitan más dosis. En la actualidad, no se espera que nuevos fabricantes se incorporen al mercado antes de 2025; hay que acelerar su llegada. La misma urgencia e innovación que vimos para COVID-19 debe aplicarse al cólera.Los fabricantes adicionales que planean entrar en el mercado deben acelerar sus esfuerzos y hacer que las dosis estén disponibles a precios accesibles.Hacemos un llamamiento a los fabricantes de vacunas, gobiernos, donantes y socios para que den prioridad a un aumento urgente de la producción de vacunas, e inviertan en todos los esfuerzos necesarios para prevenir y controlar el cólera.Sobre el ICGNota de prensa sobre la estrategia de dosificaciónGrupo de trabajo mundial para el control del cólera IFRC sobre el cóleraUNICEF: el cólera pone en peligro a la niñez de todo el mundoInformes mensuales de la OMS sobre el recrudecimiento del cóleraContacto para mediosIFRC Email: [email protected]: Lukas Nef,Teléfono: +41792400790Email: [email protected]: Sarah Al Hattab, UNICEF in New YorkTeléfono: +1 917-957-6536Email: [email protected] de medios OMSEmail: [email protected]

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Nota de prensa

Se intensifica la crisis del hambre en África: La IFRC advierte contra la fatiga de la crisis

Ginebra/Nairobi, 7 de diciembre de 2023: En respuesta a la creciente crisis del hambre en África subsahariana, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) amplía su llamado a la acción en medio de la creciente preocupación por la fatiga de la crisis. Para ello, la IFRC ha revisado su llamamiento de financiación a 318 millones de francos suizos, con el objetivo de llegar ahora a 18 países. Ha pasado más de un año desde el lanzamiento inicial del llamamiento para la crisis del hambre en África, pero las necesidades siguen superando el apoyo recibido. Inicialmente fijado en 215 millones de francos suizos para 16 países, sólo se han recaudado 59 millones de francos suizos. Esta crisis humanitaria, intensificada por sequías recurrentes, inundaciones provocadas por El Niño, conflictos y recesiones económicas, exige una respuesta inmediata para evitar el sufrimiento generalizado y la pérdida de vidas y medios de subsistencia. Alrededor de 157 millones de personas de 35 países del África subsahariana se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria. A pesar de las alertas tempranas de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja africanas, se necesitan más fondos y recursos. El Cuerno de África se ha visto especialmente afectado por la sequía más prolongada de la que se tiene constancia, con cinco estaciones secas consecutivas. En contraste, regiones como el este de Kenia, partes de Sudán del Sur, Somalia, Etiopía y Tanzania experimentaron lluvias más intensas de lo habitual durante la temporada de octubre-diciembre, lo que provocó inundaciones que agravaron aún más la situación de quienes ya se enfrentaban a una grave inseguridad alimentaria. Esta combinación de condiciones meteorológicas extremas, junto con los conflictos en curso, ha dado lugar a cosechas muy diversas en todo el continente. El voluntariado de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es testigo de condiciones desgarradoras en las que muchas personas, entre ellas mujeres e infancias, sobreviven con menos de una comida al día. Mohamed Omer Mukhier, Director Regional para África, hizo hincapié en la urgencia permanente: "En el último año se ha puesto de manifiesto la extrema necesidad de recursos para hacer frente a la actual crisis del hambre, con millones de personas privadas de agua, alimentos y servicios sanitarios. Aunque esta crisis se ha intensificado, se ha visto eclipsada en gran medida por otras crisis más visibles durante el pasado año. Teniendo en cuenta su magnitud en todo el continente, pedimos urgentemente que se amplíe el apoyo para proseguir nuestra movilización colectiva para salvar y mantener vidas". Estos países se encuentran actualmente en el centro de la crisis del hambre: Angola, Burkina Faso, Camerún, Yibuti, Etiopía, Kenia, Madagascar, Malí, Malawi, Mauritania, Níger, Nigeria, República Democrática del Congo (RDC), Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania y Zimbabue. Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja africanas han desempeñado un papel decisivo prestando asistencia vital a millones de personas afectadas por esta crisis. Hasta ahora, han llegado a 1,53 millones de personas. La mayor parte de la ayuda prestada ha consistido en servicios de agua y saneamiento, que han llegado a más de 1,2 millones de personas. Además, más de 725.000 personas recibieron asistencia en efectivo y más de 450.000 recibieron apoyo sanitario y nutricional. Esto subraya el compromiso de la IFRC de pasar del socorro inmediato a estrategias de resiliencia sostenibles y a largo plazo en la región. El llamamiento revisado se centrará en mejorar las prácticas agrícolas, fomentar la paz y la estabilidad y crear oportunidades económicas. Más información: Para más detalles, visite la página del llamamiento de la Crisis del Hambre en África. Para material audiovisual, visite la sala de prensa de la IFRC. Para solicitar una entrevista, contacte a: [email protected] En Nairobi: Anne Macharia: +254 720 787 764 En Ginebra: Tommaso Della Longa: +41 79 708 43 67 Mrinalini Santhanam: +41 76 381 50 06

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Somalia: Hacer frente a la malnutrición en medio de la sequía

En todo el Cuerno de África, las personas están entrando en su sexta temporada de lluvias sin precipitaciones. Desde hace dos años y medio no fluye el agua que llena los puntos de agua comunitarios, alimenta al ganado y cultiva hortalizas. El agua superficial ha desaparecido y el entorno, a veces verde, está seco y polvoriento. La actual sequía, unida al conflicto y al aumento de los precios de los alimentos, ha provocado inseguridad alimentaria, desplazamientos y la muerte del ganado. Esto, a su vez, afecta a los medios de subsistencia y la salud de la población, y provoca malnutrición. En todo el país, los equipos de la Media Luna Roja Somalí (MLRS) gestionan dispensarios fijos y móviles que atienden a comunidades rurales y remotas en zonas de difícil acceso. Estos dispensarios prestan atención sanitaria básica y vacunaciones sistemáticas, además de detectar la malnutrición y proporcionar apoyo nutricional. El personal deriva los casos graves de malnutrición a centros médicos y hospitales más grandes. En los últimos meses, los equipos de la Media Luna Roja Somalí (MLRS) han informado de que cada vez hay más niños desnutridos que necesitan apoyo nutricional. Estas son algunas de las familias a las que han estado ayudando. Basra Ahmed Cabdale, llevó a sus hijos a una clínica de la Media Luna Roja Somalí cerca de Borama para que les hicieran pruebas de malnutrición. Su hija, Nimco Adbikadir Hassan, de 3 años, estaba moderadamente desnutrida. Cabdale dijo que antes de la sequía, su familia comía tomates y cebollas con sorgo y maíz. También tomaban leche y carne de sus animales. Sin embargo, sin agua, los cultivos no crecen, el ganado se muere y tienen que vender sus animales para comprar alimentos y artículos de primera necesidad en el mercado local. "Nuestra mayor preocupación es la pérdida de nuestros animales y la falta de alimentos", afirma. "Tardamos dos horas [en caminar hasta el punto de agua] y tenemos que formar una larga cola para conseguirla". Halima Mohmoud Abah visitó la clínica de la Media Luna Roja Somalí en un pueblo cercano a Berbera con cuatro de sus hijos. Estaba preocupada por el peso de su bebé y de su hija Mardiye Abdullahi Ali, de 4 años. Mientras medían la altura, el peso y el perímetro braquial de Mardiye, Halima habló de algunas de sus preocupaciones. "Hay sequía, se ha limitado el agua para el ganado y no hay suficiente para los cultivos", dijo. Cuando llegan los resultados de Mardiye, está al borde de la desnutrición. "Estoy preocupada por la salud de los niños", afirma. "Si esto continúa, acabará en cosas malas... muerte, de animales y humanos". En la clínica de la Media Luna Roja Somalí en Burao, el personal se asegura de que todos los niños con desnutrición aguda o moderada reciban un suplemento nutricional alto en calorías: Plumpy'Sup o Plumpy'Nut, (en inglés). Niños como Maslah Yasin Usman reciben su primer suplemento en la clínica, y sus madres reciben suficiente para llevar a casa. Su madre, Farhiya Abdi Ahmed, es una de las muchas madres que traen a sus hijos a esta clínica para que los examinen. -- Somalia es uno de los muchos países del África subsahariana que se enfrentan actualmente a una de las peores crisis alimentarias de las últimas décadas. La IFRC apoya a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la región, incluida la Media Luna Roja Somalí, para proteger la vida, los medios de subsistencia y las perspectivas de millones de personas. Obtenga más información sobre nuestro Llamamiento para la Crisis del Hambre en África.

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Somalia: Se calcula que la probabilidad de hambruna aumentará un 25% si los desplazados no reciben la ayuda que necesitan

Nairobi/Ginebra, 19 de diciembre de 2022 - La peor sequía de Somalia en 40 años obliga a cada vez más personas a abandonar sus hogares en busca de seguridad alimentaria y pastos más verdes para el ganado. Si no se presta especial atención a las personas desplazadas, la probabilidad de hambruna aumentará alrededor de un 25 por ciento, según estimaciones de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). Según el último informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC, por sus siglas en inglés) -organización internacional encargada de monitorear el hambre en el mundo-, la actual crisis de hambre en Somalia aún no alcanza el umbral para la categorización de hambruna, pero es probable que la situación empeore en los próximos meses. La IPC prevé hambruna entre abril y junio de 2023 en algunas zonas de Somalia. Mohammed Mukhier, director regional de la IFRC para África, explicó: "El desplazamiento es uno de los cuatro factores principales, o 'multiplicadores de la amenaza de hambruna', en Somalia. Los otros tres factores son el empeoramiento de la sequía, el aumento de los precios de los alimentos y los combates. Atender eficazmente las necesidades específicas de los desplazados reducirá significativamente la probabilidad de hambruna". Más de un millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares debido a la crisis de hambre, y se espera que esta cifra aumente. El creciente número de desplazados en asentamientos provisionales ya superpoblados limitará el acceso a agua potable, saneamiento, nutrición y servicios sanitarios. Además, aunque algunos desplazados viven con sus amigos y parientes, esto supone una carga adicional para las familias de acogida, que comparten sus limitadas reservas de alimentos con los huéspedes. Proporcionar a los desplazados ayuda humanitaria a medida es una de las formas más eficaces de evitar que las familias de acogida caigan ellas mismas en el hambre, al tiempo que se garantiza que las personas desplazadas satisfagan sus necesidades nutricionales. Llevar asistencia humanitaria a familias que están continuamente en movimiento es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los trabajadores humanitarios. Uno de los métodos utilizados por los equipos de la Media Luna Roja Somalí, apoyados por la IFRC, es llegar a las comunidades nómadas con clínicas móviles para prestar servicios básicos de salud en regiones remotas del país. Algunas de las acciones urgentes necesarias para reducir la probabilidad de hambruna incluyen el fortalecimiento de los servicios de salud y nutrición, la asistencia en efectivo y el refugio. Mukhier añadió: "Reiteramos nuestro llamamiento para dar prioridad a la creciente crisis de hambre en Somalia, la peor sequía del país en 40 años. Como organización, nos centramos en las personas desplazadas, por nuestra capacidad única de llegar hasta ellas con asistencia." La Media Luna Roja Somalí cuenta con una red nacional de filiales y un gran número de voluntarios en todo el país. También cuenta con una amplia red de centros de salud. Los equipos de la Media Luna Roja se centran en entregar dinero en efectivo a las familias para satisfacer sus necesidades alimentarias, sanitarias y otras necesidades urgentes. El dinero en efectivo da a las personas la libertad de elegir lo que más necesitan para ayudar a sus familias a mantenerse sanas y es más conveniente para las comunidades nómadas que, de otro modo, tendrían que llevar consigo la ayuda en especie cuando se desplazan. Según el IPC, es probable que la temporada de lluvias de abril a junio de 2023 sea inferior a lo normal y hay un 62% de probabilidades de que las precipitaciones acumuladas se sitúen en el tercil inferior. Será la sexta temporada de precipitaciones por debajo de la media. Los precios de los alimentos también seguirán siendo altos, y la inseguridad limitará el acceso a los mercados e impedirá la ayuda humanitaria. Las personas desplazadas estarán entre las más afectadas. Para más información, por favor, contacten con: En Nairobi: Euloge Ishimwe, +254 735 437 906, [email protected] En Dakar: Moustapha DIALLO, +221 77 450 10 04 [email protected] En Ginebra: Jenelle Eli, +1 202 603 6803 [email protected]

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El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja advierte: ante la intensificación del hambre en el mundo, no podemos permitir que las crisis nos agoten

Ginebra (CICR/Federación Internacional) – La advertencia es muy clara: a causa de los conflictos armados, las emergencias relacionadas con el clima, las dificultades económicas y los obstáculos políticos, se está intensificando cada vez más el hambre en todo el mundo. A menos que se adopten medidas urgentes, millones de personas vivirán en una miseria cada vez más profunda. Con miras a la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Federación internacional) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) señalaron la necesidad imperiosa de realizar mejoras sistémicas para salir del ciclo de crisis recurrentes, como inversiones en producción alimentaria que contemple factores climáticos en zonas de conflicto armado y mecanismos confiables para apoyar a las comunidades de difícil acceso que sufren por la escasez de alimentos y el aumento galopante de precios. El conflicto armado internacional en Ucrania ha alterado profundamente los sistemas mundiales de abastecimiento alimentario, así como las cosechas futuras en muchos países a raíz de su impacto en la disponibilidad de fertilizantes. La importancia del envío de más cargamentos a poblaciones vulnerables del este de África, en el marco de la Iniciativa de Cereales del Mar Negro, es incalculable, ya que hoy llegan muy pocos cereales a los lugares donde se necesitan. Mientras las emergencias alimentarias son noticia en todo el mundo, corremos un gran riesgo de caer en un agotamiento provocado por tantas crisis. Ahora bien, lo que resulta particularmente aterrador sobre esta coyuntura es el alcance y la profundidad de las necesidades. Más de 140 millones de personas sufren inseguridad alimentaria aguda a raíz de los conflictos armados y la inestabilidad, sumado a lo cual se prevé que las necesidades en el plano de la alimentación aumenten en los meses venideros a causa del cambio climático y la precariedad económica. Hoy se necesita voluntad política y recursos, sin lo cual se perderán muchas vidas y el sufrimiento se prolongará durante años. No basta solo con una respuesta de emergencia para poner fin a estas crisis alimentarias. La única manera de romper el ciclo es aplicar medidas conjuntas y a largo plazo. Sin dejar de atender las necesidades urgentes, es esencial construir una base de resiliencia. Los Gobiernos, el sector privado y los grupos humanitarios y del ámbito del desarrollo deben destinar más esfuerzos a apoyar a largo plazo proyectos de seguridad alimentaria, medios de subsistencia y resiliencia. Como parte de las medidas, se deben realizar inversiones para fortalecer los sistemas alimentarios de base popular y las iniciativas comunitarias a fin de lograr una seguridad alimentaria y económica sostenibles. Una de las estrategias que se ha de considerar es la adopción de medidas anticipatorias en el ámbito de la seguridad alimentaria, sobre la base de pronósticos y análisis de riesgos. Francesco Rocca, presidente de la Federación internacional, señaló: “Alrededor de 25 países en toda África atraviesan la peor crisis alimentaria que se ha registrado en décadas. Unos 22 millones de personas en el Cuerno de África hoy pasan hambre como consecuencia de la acumulación de crisis: sequías, inundaciones, los efectos económicos de la COVID-19, los conflictos armados e, incluso, invasiones de langostas del desierto. Detrás de las exorbitantes cifras hay personas de verdad, hombres, mujeres y niños que día a día libran una batalla de vida o muerte contra el hambre. Se prevé que la situación se deteriore para 2023. No obstante, se pueden salvar muchas vidas si se adoptan medidas rápidamente. Es necesario actuar de manera urgente y generalizada para aumentar laasistencia vital a millones de personas que la necesitan desesperadamente, así como atender con decisión las causas de fondo de esta crisis a través de compromisos más a largo plazo." La Federación Internacional y sus miembros –equipos de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en casi todos los rincones del planeta– prestan asistencia en comunidades de difícil acceso. Esa asistencia consiste, entre otras cosas, en hacer llegar dinero en efectivo a las familias para satisfacer sus necesidades de alimentos, salud y otras urgencias. En Nigeria, voluntarias de la Cruz Roja ayudan a madres embarazadas y lactantes, cuya nutrición es fundamental para lograr partos e infancias saludables. En Madagascar, equipos de voluntarios restablecen terrenos y fuentes de agua por medio de actividades contra la erosión, de la construcción de puntos de abastecimiento de agua y de la atención puesta en el riego, además de las estrategias tradicionales de lucha contra el hambre, como el seguimiento nutricional. Peter Maurer, presidente del CICR, señaló: “Los conflictos armados son un factor de mucho peso en relación con el hambre. Vemos que la violencia impide la siembra y la cosecha por parte de los agricultores. Vemos que las sanciones y los bloqueos impiden la entrega de alimentos a los más vulnerables. Mi deseo es que integremos la resiliencia en la propia estructura de la respuesta humanitaria, a fin de reducir el sufrimiento de las comunidades ante las profundas alteraciones que generan la violencia y el cambio climático. Aplicar soluciones de corto plazo no será suficiente para los próximos años." Este año, el CICR ha ayudado a casi un millón de personas en Somalia central y del sur a adquirir el equivalente a un mes de alimentos mediante la distribución de dinero en efectivo a más de 150.000 hogares. A través de un programa similar en Nigeria, se ayudó a 675.000 personas, mientras que más de 250.000 recibieron insumos agrícolas que contemplan factores climáticos a fin de restablecer los cultivos. El CICR trabaja para fortalecer la resiliencia por medio de semillas, herramientas y atención veterinaria a fin de que los residentes puedan absorber mejor las perturbaciones recurrentes. Por otra parte, sus profesionales médicos coordinan centros de estabilización en lugares como Somalia, donde se brinda a los niños atención nutricional especializada. Muchas comunidades en todo el mundo atraviesan enormes dificultades. A continuación, presentamos un panorama de algunas de las regiones con necesidades: África subsahariana: uno de cada tres niños menores de cinco años presenta retraso en el crecimiento como consecuencia de una desnutrición crónica, mientras que dos de cada cinco mujeres en edad fértil padecen anemia a causa de una dieta deficiente. La mayoría de la población en esta región vive con menos de 1,9 dólares por día. Afganistán: la combinación de tres decenios de conflicto armado y un estallido económico que redujo las oportunidades laborales y desató una descomunal crisis bancaria provocan efectos devastadores en relación con la capacidad de las familias afganas de adquirir alimentos. Más de la mitad del país –24 millones de personas– necesitan asistencia. El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja celebra toda medida que tenga como objetivo aminorar los efectos de las sanciones económicas. No obstante, dada la magnitud de la crisis humanitaria, también se necesitan soluciones a largo plazo, entre ellas, la reanudación de proyectos e inversiones por parte de Estados y organismos del ámbito del desarrollo en infraestructura esencial. Pakistán: se calcula que las inundaciones recientes han provocado pérdidas valuadas en alrededor de 12.000 millones de dólares. La seguridad alimentaria en el país ya era alarmante antes de esta última catástrofe: el 43 % de la población sufría inseguridad alimentaria. Hoy, se prevé que el número de personas en situación de hambre aguda aumentará de manera sustancial. Casi 8 millones de hectáreas de cultivos se encuentran bajo el agua. Se calcula que se destruyó cerca del 65 % de la canastaalimentaria del país (cultivos como arroz y trigo) y, según se informa, habrían muerto más de 733.000 animales. Las inundaciones también afectarán la entrega de alimentos al país vecino de Afganistán. Somalia: se ha quintuplicado la cifra de niños malnutridos que necesitan atención. El mes pasado, en el hospital regional de Baidoa se registraron 466 internaciones pediátricas, un aumento pronunciado respecto de las 82 registradas en agosto de 2021. Los niños internados en este lugar pierden la vida al no recibir la atención nutricional especializada que necesitan. Siria: la inseguridad alimentaria ha subido más del 50 % desde 2019. Hoy, dos tercios de la población siria –12,4 millones de un total de 18 millones de personas– no llegan a satisfacer sus necesidades diarias de alimentación. Los efectos acumulados de más de diez años de conflicto armado, y con él, las consecuencias de las sanciones, han debilitado el poder adquisitivo de la población. Los precios de los alimentos se han quintuplicado en los últimos dos años. Yemen: la mayoría de los yemenitas sobreviven con una sola comida al día. El año pasado, el 53 % de la población en Yemen sufría de inseguridad alimentaria. Este año, el porcentaje asciende a 63 %, es decir, unos 19 millones de personas. Los actores del ámbito de la asistencia se han visto obligados a recortar la ayuda alimentaria por falta de fondos. En consecuencia, unos 5 millones de personas hoy no lograrán satisfacer ni el 50 % de sus necesidades nutricionales diarias. Nota a los editores Para más información, por favor, contacten con: IFRC:Tommaso Della Longa, [email protected], +41 79 708 43 67 IFRC: Jenelle Eli, [email protected], +41 79 935 97 40 ICRC:Crystal Wells, [email protected], +41 79 642 80 56 ICRC: Jason Straziuso, [email protected], +41 79 949 35 12 Contenido audiovisual disponible: Fotos y vídeos del Cuerno de África Fotos y vídeos de las inundaciones en Pakistán Fotos y vídeos del programa de asistencia en efectivo de Somalia Vídeos sobre choques climáticos en Kenia

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Crisis de hambre en el Cuerno de África: Atender las necesidades de las comunidades nómadas es crucial para salvar vidas

Nairobi/Ginebra, 07 de septiembre de 2022 - Casi un millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en busca de alimentos y agua en algunas partes de Somalia y Kenia, mientras continúa desarrollándose una catastrófica crisis de hambre. Más de 22 millones de personas se acercan o experimentan una falta total de alimentos en el Cuerno de África. Se prevé que la situación empeore a principios de 2023. Las comunidades nómadas se ven especialmente afectadas por la escasez de alimentos y el aumento de los precios. Si bien los alimentos y los fondos resolverán parte del problema, sin un mecanismo fiable para llegar a las familias nómadas con una asistencia humanitaria coherente y holística, la respuesta mundial a la crisis del hambre seguirá siendo ineficaz e insuficiente, advirtió hoy la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). Mohamed Babiker, jefe de la delegación de la IFRC en Kenia y Somalia, dijo: "Millones de vidas están en peligro. Pero a medida que la comunidad humanitaria acelera su respuesta, debemos asegurarnos de que no se repitan los errores de las últimas décadas. Es crucial que la ayuda no sólo esté disponible, sino que también llegue a las personas adecuadas de manera eficiente. La mayoría de las familias afectadas pertenecen a comunidades de pastores, que a menudo son nómadas, y sólo pueden llegar a ellas quienes están lo suficientemente cerca como para seguir sus movimientos y proporcionarles una asistencia ininterrumpida. Una respuesta local es vital". En Kenia, la mayoría de las zonas que experimentan inseguridad alimentaria se encuentran en las Tierras Áridas y Semiáridas (ASAL), donde las comunidades practican el pastoreo y, por tanto, dependen principalmente de la carne y la leche para alimentarse y obtener ingresos. La falta de lluvias ha obligado a las familias a abandonar sus hogares, en busca de agua y pastos. En Somalia, las mujeres y las niñas se han visto desproporcionadamente afectadas por la crisis, ya que suelen recorrer largas distancias en busca de agua y leña. También se han visto separadas de sus familias y se quedan con el ganado mientras los hombres y los niños emigran en busca de pastos y agua. Babiker añadió: "La respuesta se enfrenta a dos grandes retos. El mayor es la falta de recursos suficientes para comprar artículos de ayuda de emergencia. Sin embargo, aunque se tenga el dinero, hay que ser capaz de llegar a estas comunidades nómadas, de forma eficiente y consistente. Esto es crucial. Pedimos a los socios y a los donantes que inviertan en instituciones que tengan un acceso fiable a las familias que se desplazan". Llevar la asistencia humanitaria a las familias que se desplazan constantemente es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los trabajadores humanitarios. En respuesta, los equipos de la Media Luna Roja en Somalia trabajan en estrecha colaboración con las comunidades nómadas, por lo que nunca hay dudas sobre dónde entregar la ayuda. Estos voluntarios provienen de las mismas comunidades a las que sirven. Con los recientes informes de que más de 700 niños han muerto en centros de nutrición en toda Somalia, es aún más crucial que las organizaciones de ayuda lleguen a las personas afectadas en sus comunidades antes de que su situación sea crítica, ya que algunas no llegan a los centros de salud, o llegan cuando ya es demasiado tarde. Además de alimentos, las personas afectadas por la sequía también necesitan servicios sanitarios. Durante las visitas sobre el terreno a Puntlandia y otras partes del país, los equipos de la IFRC y la Media Luna Roja Somalí atienden a los desplazados que están agotados y enfermos. Los equipos de la Media Luna Roja de Somalia, con el apoyo de la IFRC, llegan a las comunidades nómadas con clínicas móviles para prestar servicios básicos de salud en regiones remotas del país. "Nuestra fuerza radica en nuestra red de voluntarios que proviene de las comunidades a las que servimos. Comprenden el contexto cultural y las lenguas locales y tienen un profundo conocimiento y comprensión de las comunidades afectadas", dijo Babiker. Los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja también se centrarán en la entrega de dinero en efectivo a las familias para satisfacer sus necesidades de alimentación, salud y otras necesidades urgentes. El dinero en efectivo da a las personas la libertad de elegir lo que más necesitan para ayudar a sus familias a mantenerse sanas y es más conveniente para las comunidades nómadas que, de otro modo, tendrían que llevar consigo la ayuda en especie cuando se desplazan. Hasta la fecha, los equipos de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en Kenia y Somalia han llegado, en conjunto, al menos a 645.000 personas afectadas por la sequía con servicios de salud, asistencia en efectivo, así como servicios de agua, saneamiento e higiene. Nota a los editores:Nuevas fotos y vídeos de alta calidad de las zonas afectadas por la sequía en Somalia y Kenia disponibles en este enlace: https://www.ifrcnewsroom.org/ Para más información, contacten con: En Nairobi: Euloge Ishimwe, +254 735 437 906, [email protected] En Geneva: Anna Tuson, +41 79 895 6924, [email protected]

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"El hambre es uno de los sufrimientos más indignos de la humanidad": la lucha contra la inseguridad alimentaria en África y más allá

La inseguridad alimentaria no es un fenómeno nuevo. Pero la reciente escalada en la gravedad y la extensión geográfica del hambre crónica es un serio motivo de alarma. La crisis del hambre se hace sentir con mayor crudeza en el continente africano, donde muchas regiones, en particular el Cuerno de África, el Sahel y el Lago Chad, sufren la peor crisis alimentaria de las últimas décadas. Millones de personas se enfrentan al hambre en toda África, lo que ha llevado a la IFRC a lanzar llamamientos de emergencia para las crisis de hambre en Nigeria, Somalia, Kenia, Etiopía, Níger y Angola, todo ello en el último año. En mayo, conocí a algunos de los afectados mientras visitaba las zonas afectadas por la sequía en el condado de Marsabit (Kenia), donde los niveles de malnutrición se encuentran entre los más altos del continente. Vi de primera mano el nivel de sufrimiento causado por la grave falta de lluvias durante cuatro temporadas consecutivas, junto con la vulnerabilidad preexistente en algunas partes del condado. Los niños, las madres jóvenes y los ancianos son los más afectados y se enfrentan a la casi desaparición de sus medios de vida. Aunque esta crisis del hambre es, en gran medida, inducida por el clima, también está impulsada por los efectos de las nubes de langostas generalizadas, los brotes de enfermedades, los conflictos y la inseguridad, y las desaceleraciones económicas, incluidas las provocadas por el COVID-19. Además, el conflicto en curso en Ucrania está perturbando el comercio mundial de alimentos, fertilizantes y productos petrolíferos, y los precios de los productos agrícolas están alcanzando máximos históricos. África oriental, por ejemplo, obtiene el 90% de su trigo importado de Rusia y Ucrania (fuente: PMA), y el conflicto ha provocado una importante escasez. La crisis de Ucrania también ha desviado la atención y los recursos de otras crisis. Aunque Ucrania es una crisis extremadamente preocupante, que afecta a millones de personas, no podemos permitirnos perder de vista otras crisis urgentes en todo el mundo. Una de ellas es el rápido deterioro de la situación de la seguridad alimentaria en muchas partes de África. El tiempo corre y pronto puede ser demasiado tarde para evitar una tragedia generalizada. Así que la pregunta que debería preocuparnos a todos es: ¿Qué podemos hacer, como colectivo humanitario, para evitar que se repita la trágica historia de principios de los años 80? Necesitamos una acción urgente y masiva para ampliar la asistencia que salva vidas a millones de personas al borde del colapso, pero también para abordar con decisión las causas profundas de esta crisis mediante compromisos a más largo plazo. La IFRC tiene un papel importante y único que desempeñar. Con nuestro alcance comunitario y nuestra experiencia sin parangón, nuestros más de 100 años de experiencia humanitaria, nuestra capacidad de actuar tanto a nivel local como mundial, y el estatus especial de nuestras Sociedades Nacionales como auxiliares de los poderes públicos, podemos cambiar esta situación. Pero necesitamos los recursos para hacerlo. Nuestra prioridad colectiva inmediata es reunir apoyo para salvar vidas, dentro y fuera de nuestra red de la IFRC, durante los próximos seis meses, prestando especial atención al Cuerno de África, el Sahel Central y otros puntos conflictivos del continente. Durante esta fase de emergencia, centraremos nuestro apoyo en lo que sabemos por experiencia que marcará la mayor diferencia en la vida y los medios de subsistencia de las personas afectadas: asistencia alimentaria, programas de dinero en efectivo y apoyo nutricional. Al mismo tiempo, desarrollaremos una programación a más largo plazo, junto con las Sociedades Nacionales interesadas, para abordar las causas profundas de la inseguridad alimentaria. Nos basaremos en nuestros éxitos anteriores y trabajaremos en apoyo de los planes y marcos de los gobiernos para restablecer la resiliencia de las comunidades más empobrecidas, incluidas las poblaciones desplazadas. Todo lo que hagamos se apoyará en datos sólidos y en un compromiso significativo con la comunidad para garantizar que nuestra respuesta se basa en pruebas y está hecha a medida. El hambre es uno de los sufrimientos más indignos de la humanidad. Para aliviar el sufrimiento humano, debemos estar a la altura de este reto mediante la movilización y la acción colectivas, tanto en lo inmediato como a largo plazo. No podemos permitirnos hacer demasiado poco y demasiado tarde. --- Desde 2020: La red de la IFRCllegó a 4,8 millones de personas con asistencia alimentaria y artículos no alimentarios, combinando todas las operaciones de respuesta humanitaria (Llamamientos de Emergencia, DREFs y nuestra respuesta COVID-19) Más de 20 Sociedades Nacionales africanas han puesto en marcha proyectos relacionados con la seguridad alimentaria como parte de su programación habitual 33 Sociedades Nacionales africanas han aumentado su capacidad para prestar asistencia en efectivo y con vales Haga clic aquí para saber más sobre la labor de la IFRC en materia de seguridad alimentaria y medios de subsistencia. También le puede interesar leer: 'Para superar las crisis de hambre en África, hay que empezar por la planificación a largo plazo'- artículo de opinión en Devex del Director Regional de la IFRCpara África, Mohammed Omer Mukhier-Abuzein 'Por el hambre, estoy aquí': reportaje fotográfico de la revista de la Cruz Roja y la Media Luna Roja sobre los refugiados angoleños que huyen a Namibia por la sequía y la consiguiente falta de alimentos y agua Y desplácese hacia abajo para saber más sobre nuestros llamamientos de emergencia activos para la inseguridad alimentaria en África y otros lugares.

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Nota de prensa

Cuerno de África: el Secretario General de la IFRC visita Kenia mientras se avecina la peor sequía de los últimos 40 años para millones de personas 

Nairobi/Ginebra, 6 de mayo de 2022-El Secretario General de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, Jagan Chapagain, finaliza una visita de tres días a Kenia, y pide un aumento masivo de la asistencia humanitaria y a largo plazo para las comunidades afectadas por la creciente crisis del hambre en el Cuerno de África. Al final de su visita a Marsabit, una de las zonas de Kenia más afectadas por los efectos de la sequía, el Sr. Chapagain dijo: "He visto de primera mano el nivel de sufrimiento causado por la sequía en Marsabit. Hay unos niveles de desnutrición muy inaceptables, una tasa de desnutrición aguda global (GAM) del 53,6% en este distrito en particular, una de las más altas de África. La situación se está deteriorando rápidamente. Necesitamos ayuda humanitaria inmediata para llegar a los más vulnerables. También necesitamos soluciones a largo plazo que aborden el impacto del cambio climático, incluyendo la inversión en medios de vida resilientes". Kenia, Etiopía y Somalia se enfrentan a una crisis humanitaria a gran escala, inducida por el clima y prolongada, con más de 14 millones de personas en situación de inseguridad alimentaria y con necesidad urgente de ayuda humanitaria, entre las que se encuentran al menos 5,5 millones de niños con desnutrición aguda. 6,1 millones de personas en Etiopía y 4,1 millones en Somalia necesitan ayuda humanitaria urgente. En Kenia, 3,5 millones de personas sufren inseguridad alimentaria aguda, y las tierras más áridas y semiáridas del este y el norte de Kenia experimentan condiciones críticas de sequía. Esta catástrofe silenciosa se ha visto eclipsada -y en gran medida amplificada- por la crisis de Ucrania.  "No es sólo comida y agua lo que la gente necesita aquí. En el fondo hay problemas invisibles como la violencia sexual y de género, y las profundas repercusiones en la salud mental. Un ejemplo que se dio fue el de las mujeres que caminan más de 40 km para llegar al agua potable; lo que ocurre en el viaje es impensable", añadió Chapagain. La Dra. Asha Mohammed, Secretaria General de la Cruz Roja de Kenia, que también estuvo en Marsabit, dijo:   "El hecho de que los habitantes de Marsabit hayan perdido más del 70% de su ganado, que es su principal medio de vida, significa que el camino hacia la recuperación será largo y lento. Nuestros equipos están desempeñando un papel fundamental en la reducción de los riesgos a los que se enfrentan las familias. Han proporcionado ayuda en efectivo, asistencia alimentaria y mejores prácticas de tratamiento del agua, pero la necesidad de rehabilitar los sistemas de agua sigue siendo urgente. Hacemos un llamamiento a todos nuestros socios y partes interesadas para que apoyen nuestros esfuerzos". En respuesta a la situación de hambre y sequía en Kenia, Somalia y Etiopía, la IFRC, la Cruz Roja de Kenia, la Cruz Roja de Etiopía y la Media Luna Roja de Somalia solicitan conjuntamente 39 millones de francos suizos. Esta financiación permitirá a los voluntarios y al personal de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja prestar asistencia a 1.560.000 personas, ampliando sus actividades de asistencia humanitaria y de emergencia y de recuperación y abordando las causas profundas de la inseguridad alimentaria. Esta estrategia está en consonancia con la Iniciativa Panafricana Hambre Cero de la IFRC, que adopta un enfoque holístico de la seguridad alimentaria, integrando intervenciones específicas para la nutrición rápida, la seguridad alimentaria y el apoyo a los medios de subsistencia de los hogares y las comunidades que padecen inseguridad alimentaria aguda, con una estrategia a largo plazo para lograr el hambre cero y la recuperación sostenible. "La alimentación es una necesidad básica de la población. Hacemos un llamamiento a todos los gobiernos de África para que se aseguren de tener el marco político adecuado para hacer frente a la sequía", dijo Chapagain. Para más información o solicitar entrevistas con representantes de la IFRC o de la Cruz Roja de Kenia, contacten con:  En Nairobi:   IFRC - Euloge Ishimwe, +254 731 688 613, [email protected] Cruz Roja de Kenia - Peter Abwao, +254 711 590911, [email protected]   En Ginebra: IFRC – Benoit Carpentier, +41 79 213 2413, [email protected]   

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