Reducción del Riesgo de Desastres

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25/05/2022 | Comunicado de prensa

La ASEAN y la IFRC se asocian para reforzar la resiliencia de las comunidades en el Sudeste Asiático

Yakarta, 25 de mayo de 2022 - La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) han acordado promover y desarrollar su compromiso en la gestión de desastres con la firma del Memorando de Entendimiento (MOU) entre la ASEAN y la IFRC sobre el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria en el Sudeste Asiático. El Memorando de Entendimiento describe el alcance y las áreas de cooperación entre la IFRC y la ASEAN para fortalecer la resiliencia comunitaria a nivel regional, nacional y local en la región de la ASEAN, incluso en áreas como la gestión de desastres, la reducción del riesgo de desastres, la legislación sobre desastres, la salud en situaciones de emergencia, el socorro en casos de desastre y la respuesta de emergencia, el género, la juventud y el cambio climático. Este acuerdo también marca un hito importante en la larga cooperación de la ASEAN con la IFRC, que ha apoyado al Comité de Gestión de Desastres de la ASEAN (ACDM) en la aplicación del Acuerdo de la ASEAN sobre Gestión de Desastres y Respuesta de Emergencia (AADMER) y sus programas de trabajo. El Memorando de Entendimiento fue firmado por el Secretario General de la ASEAN, S.E. Dato Lim Jock Hoi, y el Secretario General de la IFRC, Sr. Jagan Chapagain, en el contexto de la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres (GPDRR) en Bali, Indonesia, en presencia de los representantes del ACDM y de los representantes de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. En la ceremonia de firma, los dos líderes expresaron su aprecio por el progreso de la cooperación entre la ASEAN y la IFRC. Reconociendo el papel mutuamente beneficioso de la ASEAN y la IFRC en el fortalecimiento de la adaptación al clima y la resiliencia a los desastres en las comunidades vulnerables del sudeste asiático, tanto la ASEAN como la IFRC esperan con interés la aplicación del Memorando de Entendimiento a través de proyectos de colaboración en el Programa de Trabajo AADMER 2021-2025. En su intervención, Dato Lim destacó que "ante la creciente frecuencia e intensidad de las catástrofes relacionadas con el clima debido al cambio climático, en una de las regiones más propensas a las catástrofes del mundo, junto con un panorama humanitario cada vez más complejo, debemos crear asociaciones estratégicas para mejorar nuestra capacidad de recuperación como una sola comunidad de la ASEAN". En su discurso, el Sr. Chapagain reiteró que "a través de esta asociación, nuestro objetivo común es situar a las comunidades del sudeste asiático en el centro, creando capacidades individuales y comunitarias que ayuden a reducir las necesidades humanitarias y a evitar las pérdidas y los daños causados por la crisis climática". Los países de la ASEAN están situados en una de las regiones más propensas a las catástrofes del mundo, que van desde terremotos, inundaciones, corrimientos de tierra y tifones. La amplia extensión geográfica de las incidencias y la creciente frecuencia e intensidad de las catástrofes debidas al cambio climático exigen que la ASEAN mejore la preparación y la capacidad de respuesta a las emergencias de la región. -- Para más información, por favor, envíen un correo [email protected]

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20/05/2022 | Artículo

Declaración oficial de la IFRC a la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres 2022

Tengo el honor de presentar esta Declaración Oficial en nombre de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). El tema de la GP2022, "Del riesgo a la resiliencia: Hacia un desarrollo sostenible para todos en un mundo transformado por COVID-19" no podría ser más relevante para nosotros, ya que nos enfrentamos a necesidades crecientes y a un futuro incierto. El COVID-19 se ha cobrado ya más de 6,2 millones de vidas y ha aumentado la vulnerabilidad en todo el mundo, especialmente entre las mujeres, los niños, los ancianos y las personas con discapacidad. Al mismo tiempo, hay más personas amenazadas por la crisis climática, los conflictos, los desastres y las enfermedades. Las necesidades humanitarias de 2022 serán, como mínimo, el doble que en 2019. Hoy nos encontramos en una coyuntura crítica. No sólo debemos recuperarnos plenamente de esta pandemia, sino que también debemos revisar nuestra preparación y cambiar nuestro modus operandi para hacer frente de forma proactiva a futuros riesgos. Debemos pasar de responder a las crisis a crear capacidades individuales y comunitarias para anticiparse, prepararse, reducir el impacto, hacer frente y recuperarse de las crisis. Esto debe hacerse sin comprometer sus perspectivas a largo plazo, es decir, reforzando su resiliencia ante futuros riesgos. Para lograrlo, la IFRC hace un llamamiento a la acción colectiva en los siguientes ámbitos: En primer lugar, debemos inspirar una acción comunitaria que revolucione el cambio positivo. Las comunidades tienen capacidad de acción, autosuficiencia y sus propias esperanzas y planes para el futuro. Nuestros esfuerzos sólo les beneficiarán si nos centramos en sus prioridades, experiencias y conocimientos, y apoyamos sus acciones. Tenemos que apoyar a las comunidades para que se reúnan y aborden los retos a los que se enfrentan actualmente y se preparen para los que están por venir. La financiación y las asociaciones deben apoyar a las personas y a las comunidades para que comprendan sus riesgos, tomen medidas para afrontarlos y participen en los procesos oficiales de toma de decisiones. Los actores locales, como las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, son fundamentales para informar y canalizar las inversiones hacia los lugares adecuados, hacia los más necesitados, donde los escasos recursos pueden tener el mayor impacto. Tienen que estar en el asiento del conductor del cambio, y esto incluye a las mujeres y a los jóvenes. En segundo lugar, confiar en la ciencia. Debemos escuchar a la ciencia y utilizarla para planificar y proteger contra los riesgos futuros. Los fenómenos climáticos y meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes y más intensos, y afectan a nuevos lugares con muchos peligros que golpean al mismo tiempo. No podemos utilizar lo que ocurrió en el pasado para predecir el futuro. Tenemos que confiar en la ciencia y actuar en consecuencia. Esta debe ser nuestra forma habitual de trabajar. La acción anticipatoria que pone a las comunidades en el centro debe ser la nueva normalidad si queremos reducir las necesidades humanitarias y evitar las pérdidas y los daños causados por el cambio climático. En tercer lugar, aprovechar el poder de las asociaciones. Sólo podemos ser más resilientes si colaboramos juntos, pero esto significa trabajar de forma más amplia que los sectores humanitario, de desarrollo y climático. También debemos mirar a los sectores público y privado, a los gobiernos locales, a las comunidades de base y a otros sectores: estamos intentando superar los mismos retos pero con medios diferentes. ¿Cómo puede el sector privado comprometerse de forma que impulse el impacto social? ¿Cómo pueden los gobiernos liderar el cambio con marcos propicios? ¿Cómo pueden las agencias humanitarias adoptar la agilidad en sus modelos de negocio? Junto con nuestros socios, hemos emprendido varias iniciativas, como el Grupo de Trabajo de Acción Anticipatoria, la Acción Basada en Previsiones del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (DREF, por sus siglas en inglés), el Centro de Anticipación, la Plataforma de Apoyo a los Países del Grupo de Trabajo Mundial para el Control del Cólera, y la Asociación de Acción Temprana Informada por el Riesgo (REAP, por sus siglas en inglés), a la que invitamos a nuestros socios a unirse. En cuarto lugar, debemos cambiar la forma de hacer negocios. Las asociaciones centradas en las personas para lograr los ODS requerirán nuevos enfoques de programación y financiación de los donantes. Estos deben permitir que el sector privado participe de forma significativa y demuestre el valor de las estructuras que pueden ser más sostenibles, replicables y ampliables para abordar las crecientes necesidades humanitarias y de desarrollo. Los países en desarrollo necesitarán más de 2,5 billones de dólares al año para cubrir el déficit de financiación de los ODS, pero solo se dispone de unos 150 000 millones de dólares de ayuda al desarrollo en el extranjero. Sin embargo, solo las fuentes de capital privado ascienden a más de 200 billones de dólares. Debemos considerar una financiación inteligente que ayude a que los recursos donados lleguen más lejos, creando oportunidades multiplicadoras. En todo momento, las comunidades deben estar en el centro de las decisiones tomadas en materia de inversión y programación para la reducción inclusiva del riesgo de desastres, la preparación ante epidemias y pandemias y la adaptación al cambio climático. Hay que dar prioridad a las comunidades más vulnerables a las catástrofes, así como a los entornos frágiles y afectados por conflictos y a los desplazados o en riesgo de desplazamiento. Los gobiernos pueden ayudar asegurando que las leyes, políticas, instrumentos financieros y planes nacionales sobre desastres y clima incluyan un enfoque en la reducción de riesgos para las personas más vulnerables. En la respuesta a la pandemia del COVID-19, la IFRC y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja han hecho un buen uso de la capacidad de preparación creada a lo largo de los años. Desde el principio, hemos respondido a las crecientes necesidades y demandas de salud de las comunidades vulnerables, basándonos en soluciones locales y aprovechando el papel de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja como auxiliares independientes de sus gobiernos en el ámbito humanitario. En los últimos dos años, la red de la IFRC apoyó a casi 1.200 millones de personas a través de nuestros programas COVID-19. Este apoyo ha incluido la comunicación de riesgos, las actividades de participación comunitaria para la promoción de la salud y la higiene, el agua y el saneamiento, y la asistencia alimentaria y en efectivo. Y más allá de nuestra respuesta de emergencia, nuestras Sociedades Nacionales llegaron a 139 millones de personas a través de programas de reducción del riesgo de desastres a prueba de pandemias, utilizando la guía de la IFRC para la "Programación de la gestión del riesgo de desastres inteligente desde el punto de vista climático durante la pandemia de COVID-19". Tengan por seguro que seguiremos esforzándonos por crear una cultura de prevención y resiliencia movilizando nuestra red mundial de 192 Sociedades Nacionales, 160.000 filiales locales y 14,9 millones de voluntarios comunitarios. Aprovecho esta oportunidad para rendir homenaje al Gobierno de Indonesia y a la Cruz Roja Indonesia por sus grandes esfuerzos para proteger a las personas y sus medios de vida de los desastres y las crisis. Gracias, y les deseo una exitosa Plataforma Global.

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20/05/2021 | Página básica

Recursos para la programación de la reducción del riesgo de desastres climáticamente inteligente

Nuestra visión es que las comunidades de todo el mundo sean más resistentes y estén mejor preparadas para los impactos de los peligros naturales, ahora y en el futuro. Descubra los recursos, las herramientas y la orientación que hemos elaborado para ayudar a nuestra red y a nuestros socios con su trabajo en la reducción del riesgo de desastres climáticamente inteligente.

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28/02/2022 | Comunicado de prensa

Los científicos confirman que el cambio climático ya contribuye a las crisis humanitarias en todo el mundo

Ginebra, 28 de febrero de 2022 - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) hace un llamamiento para que se tomen medidas urgentes a nivel local y se financie, en particular, a los más vulnerables, a fin de combatir los devastadores efectos humanitarios de la crisis climática confirmados en el informe de hoy de los científicos del clima del mundo. Por primera vez, el informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) publicado hoy señala que el cambio climático ya está contribuyendo a las crisis humanitarias en contextos vulnerables. Además, los extremos climáticos y meteorológicos están impulsando cada vez más los desplazamientos en todas las regiones del mundo. El Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, dijo: "El informe del IPCC confirma lo que la IFRC y su red de 192 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ya han presenciado durante años: El cambio climático ya está perturbando la vida de miles de millones de personas, en particular de los más pobres del mundo, que son los que menos han contribuido a él." "La respuesta mundial a la COVID-19 demuestra que los gobiernos pueden actuar de forma decisiva y drástica ante amenazas globales inminentes. Necesitamos la misma energía y acción para combatir el cambio climático ahora, y necesitamos que llegue a las comunidades más vulnerables al clima de todo el mundo para que tengan las herramientas y la financiación necesarias para anticiparse y gestionar los riesgos." El informe, elaborado por más de 200 expertos en clima, reafirma los principios clave que la red de la IFRC ha venido reclamando para hacer frente al cambio climático: que la acción local es fundamental para afrontar el cambio climático y que responder a los desastres después de que ocurran nunca será suficiente para salvar vidas y combatir una crisis de esta magnitud. Los datos científicos más recientes confirman, con un nivel de confianza muy alto, que los impactos y los riesgos climáticos agravan las vulnerabilidades, así como las desigualdades sociales y económicas. Éstas, a su vez, aumentan los graves problemas de desarrollo, especialmente en las regiones en desarrollo y en los lugares especialmente expuestos, como las zonas costeras, las pequeñas islas, los desiertos, las montañas y las regiones polares. Maarten van Aalst, autor principal del informe y director del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, dijo: "Este informe es una luz roja intermitente, una gran alarma sobre la situación actual. Nos dice en un lenguaje científico inequívoco que la ventana para la acción global concertada para asegurar un futuro habitable se está cerrando rápidamente. Demuestra que todos los riesgos que nos preocupaban en el pasado se nos vienen encima mucho más rápido". “Pero el informe también muestra que aún no es demasiado tarde. Todavía podemos reducir las emisiones para evitar lo peor. Además, tendremos que gestionar los cambios que ya no podemos evitar. Muchas de las soluciones, como la mejora de los sistemas de alerta temprana y las redes de seguridad social, ya han demostrado su valor. Si aumentamos nuestra ambición para adaptarnos a los riesgos crecientes, dando prioridad a las personas más vulnerables, aún podemos evitar las consecuencias más devastadoras". Nota para los editores Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja no sólo responden a los desastres cuando se producen, sino que también desempeñan un papel fundamental en la prevención de peligros como las inundaciones y las olas de calor para que no se conviertan en desastres. Al trabajar en primera línea en las comunidades antes, durante y después de los desastres, saben lo que se necesita para responder a las crisis climáticas y ayudar a las comunidades a prevenir y adaptarse a los crecientes riesgos del cambio climático. La IFRC tiene como objetivo apoyar a las Sociedades Nacionales miembros para que lleguen a 250 millones de personas cada año con servicios de adaptación y mitigación del clima para reducir el sufrimiento y la vulnerabilidad. Para más información o concertar entrevistas: En Ginebra: Caroline Haga, +358 50 598 0500, [email protected] Las imágenes y los vídeos libres de derechos relacionados con este comunicado de prensa están disponibles para su descarga y uso aquí.

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12/03/2021 | Página básica

Alerta temprana, acción temprana

La acción temprana, también conocida como acción anticipatoria o acción basada en pronósticos, significa tomar medidas para proteger a las personas antes de que ocurra un desastre en base a alertas tempranas o pronósticos. Para ser eficaz, debe implicar un compromiso significativo con las comunidades en riesgo. Descubra cómo la Federación Internacional apoya la alerta temprana y la acción temprana efectivas por parte de las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.

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12/03/2021 | Página básica

Soluciones basadas en la naturaleza

La Federación Internacional está ayudando a las comunidades de todo el mundo a tomar medidas para gestionar de forma sostenible su entorno natural para protegerse de los riesgos de desastres. Nuestro objetivo es que 100 Sociedades Nacionales implementen soluciones basadas en la naturaleza dentro de sus comunidades para 2025.

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