Principios y valores

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Entre el legado y la renovación

Jagan Chapagain, secretario general y principal funcionario ejecutivo de la Federación InternacionalEl 5 de mayo de 1919, tras el final de la Primera Guerra Mundial, un pequeño grupo de Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja se reunió en Francia en torno a una idea audaz. Tenían el convencimiento de que las muestras de compasión, solidaridad y servicio voluntario que se habían manifestado durante el conflicto bélico no deberían desaparecer en tiempos de paz, sino organizarse, ampliarse y ponerse al servicio de quienes sufrieran, dondequiera que estuvieran. Esa iniciativa supuso el nacimiento de lo que vendría a ser la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.Más de un siglo después, conmemoramos ese momento fundacional no solo como un hito histórico, sino también como un recordatorio de la razón de ser de esta red.El mundo en que hoy nos desenvolvemos no es el que se imaginaba en 1919, ni siquiera el mismo que conocíamos hace apenas diez años. Las necesidades humanitarias siguen en aumento, mientras que disminuye la solidaridad y escasean las fuentes de financiación. Se están poniendo a prueba los planteamientos tradicionales sobre el funcionamiento de la asistencia humanitaria, que en muchos casos han perdido su vigencia. Las cosasya no volverán a ser como antes.Esa es la realidad que impulsa elPrograma para la renovación de la Federación Internacional, la nueva orientación estratégica con la que pretendemos apuntalar nuestras mayores virtudes. El objetivo de este programa es descentralizar aún más la adopción de decisiones hacia el ámbito local y lograr que la organización esté mejor orientada, sujeta a rendición de cuentas y dotada de los recursos necesarios para atender a las comunidades en entornos que, a menudo, son hoy más difíciles que nunca.Pero la renovación solo tendrá éxito si está firmemente anclada en nuestrosprincipios fundamentales.En un mundo donde la acción humanitaria se politiza cada vez más, a veces se considera que los principios son un factor obsoleto o irrelevante. Para algunos, lo que importa es solamente aquello que funciona y no lo que hay detrás de las decisiones ni la filosofía que subyace a estas. Esa visión resulta equivocada. Con independencia de los cambios de contexto, la fidelidad a los principios básicos permite que organizaciones como la nuestra cuenten con cauces claros para orientar sus decisiones. Aunque actuemos en un mundo muy distinto al de los últimos decenios, seguimos siendo reconocibles, y nuestra labor tiene gran alcance y genera efectos concretos, precisamente gracias a la solidez de nuestros principios.Pensemos, por ejemplo, en el principio de neutralidad, que permite a la red dar servicio a personas que están fuera del alcance de otras organizaciones. Nos permite quedarnos cuando se estrecha el acceso humanitario y se agudizan las presiones, y hace que se mantenga la esencia de nuestro enfoque, centrado en las consecuencias de las crisis y no en la atribución de culpas.La imparcialidad y la independencia son igual de esenciales. Gracias a ellas, las comunidades identifican a las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja como un elemento propio, y no como una prolongación de gobiernos, donantes o intereses particulares. Sin esa confianza, se complica el acceso; y sin posibilidades de acceso, resulta imposible intervenir.Por todo ello, el Programa para la renovación no supone alterar nuestra esencia, sino continuar aquella perspectiva fundacional del 5 de mayo de 1919: la convicción de que una red humanitaria sólida debe sustentarse en la acción local, la solidaridad mundial y unos principios comunes. La renovación consiste en profundizar la adaptación al contexto local; en concentrar los esfuerzos allí donde pueda lograrse una mayor incidencia; en ser más ágiles, rendir cuentas de manera más estricta y ser más transparentes en el uso de los recursos que se nos confían. También consiste en emplear tecnologías que antes eran inimaginables con el fin de fortalecer precisamente aquello que nuestros fundadores consideraban esencial.El Programa para la renovación supone asimismo alejarse aún más de planteamientos basados en la dependencia de las comunidades y avanzar hacia la apropiación local: apoyar a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja para que tomen la iniciativa y no actúen simplemente de forma reactiva, y velar por que el apoyo internacional refuerce las capacidades locales en lugar de sustituirlas. La renovación significa hacer las cosas de otro modo, pero siempre con la misma integridad que nuestra red ha situado históricamente en el centro de su labor.Las decisiones que tenemos por delante no serán fáciles. Habrá que elegir qué países reciben apoyo y a quién se da prioridad o no, o decidir cómo se aplica el principio de imparcialidad cuando la financiación se condiciona cada vez más a fines específicos. Al enfrentarse a esos dilemas, la organización no debe albergar dudas sobre aquello que no ha de cambiar.La eficiencia debe ir de la mano de los principios, al igual que la agilidad y la confianza, porque un sistema humanitario que se moderniza pero pierde credibilidad ante las comunidades no gana solidez, sino que se vuelve más frágil.Más de un siglo después de la fundación de la organización, nuestra vigencia se medirá por el grado de confianza que las comunidades sigan depositando en las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja allí donde viven. El Programa para la renovación de la Federación Internacional es la forma de preservar esa confianza de cara al futuro: con una labor más arraigada en el ámbito local, más centrada y más sujeta a rendición de cuentas, sin dejar de ser fieles a los valores que han sostenido la red durante generaciones.

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Declaración de la Junta de Gobierno de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja: Sexagésimo (60.º) aniversario de la adopción de los principios fundamentales

Hace sesenta años, los principios fundamentales del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Movimiento) fueron adoptados ante el profundo sufrimiento humano.Surgieron de la convicción de que la acción humanitaria debe trascender la política, las fronteras y las d visiones, cimentada en la humanidad, la imparcialidad, la neutralidad, la independencia, el voluntariado, la unidad y la universalidad.Para las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (SociedadesNacionales), estos principios no son ideales abstractos. Constituyen el fundamento de su labor cotidiana en comunidades de todo el mundo, pues les permiten intervenir a raíz de desastres, conflictos y crisis sanitarias, así como también ante los retos que plantean la migración y los desplazamientos, con compasión y equidad, independientemente de quiénes sean las personas afectadas.Hoy en día, en un mundo que afronta crisis sin precedentes, estos principios semantienen como la brújula más infalible. Permiten que las Sociedades Nacionales actúen rápidamente cuando se producen terremotos, inundaciones devastadoras, sequías que destruyen medios de vida y pandemias que trastornan vidas.Estos principios velan por que su voluntariado y personal puedan ayudar sin discriminación alguna, y por que cada persona sea considerada un ser humano que tiene dignidad, derechos y aspiraciones.Con todo, los principios por sí solos no bastan. Para vivir conforme a ellos se requierevalor, humildad y determinación. Las Sociedades Nacionales necesitan un entorno propicio donde puedan desempeñar su función en calidad de auxiliares de los poderes públicos en el ámbito humanitario, en un marco de pleno reconocimiento, respeto y apoyo.Por ello, en calidad de miembros de la Junta de Gobierno de la Federación Internacionalde Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), en consonancia con las resoluciones aprobadas en 2024 por el Consejo de Delegados del Movimiento y por la XXXIV Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, instamos a todos los gobiernos y asociados a que:• velen por el reconocimiento jurídico de las Sociedades Nacionales y por sucapacidad para actuar de conformidad con los principios fundamentales;• respeten su independencia, imparcialidad y neutralidad en todo momento;• faciliten su misión humanitaria y garanticen su acceso seguro e irrestricto a laspersonas que más lo necesitan.En este sexagésimo aniversario, honramos no solo la visión que dio origen a estos principios, sino también el valor cotidiano de las millones de personas voluntarias y miembros del personal de las organizaciones de la Cruz Roja y la Media Luna Roja que los encarnan.Los principios fundamentales no son reliquias del pasado, sino compromisos vigentes. Nuestra responsabilidad compartida consiste en velar por que persistan como nuestra guía en las próximas décadas.

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De la visión de un hombre a una red global

Por Kate Forbes, Presidenta de la IFRCHoy, 5 de mayo, conmemoramos la fundación de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). Es un día que nos llama a hacer una pausa, no sólo para celebrar los logros de nuestra red mundial, sino para reflexionar sobre la visión del hombre cuya determinación le dio vida: Henry P. Davison.Compatriota de Estados Unidos, Davison no sólo fue banquero y filántropo, sino también un hombre que comprendió profundamente el peso del sufrimiento humano y el poder de la unidad. Tras la primera guerra mundial, cuando el mundo se enfrentaba a cicatrices que se extendían por todos los continentes, Davison reconoció la urgente necesidad de reunir a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja para trabajar en cooperación. Fue esta visión la que dio origen a la Liga de Sociedades de la Cruz Roja, lo que hoy conocemos como la red de la IFRC.El genio de Davison no sólo residía en su visión de futuro, sino también en su creencia en nuestra humanidad compartida. Comprendió que el sufrimiento no conoce fronteras y que nuestra compasión tampoco debería conocerlas. Creía que las Sociedades Nacionales, por grandes o pequeñas que fueran, podían y debían unirse en solidaridad para atender las necesidades humanitarias, ya fuera en tiempos de guerra o de paz, en situaciones de desastre o en emergencias de salud pública. Su liderazgo allanó el camino hacia una acción humanitaria moderna, en la que los principios guían nuestro trabajo, pero el valor y la cooperación lo hacen posible.Más de un siglo después, su legado perdura en todos los rincones del planeta donde está presente el voluntariado de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Desde los desiertos del Sahel hasta las montañas de Nepal, desde los centros urbanos hasta las islas remotas, la red de la IFRC sigue haciendo realidad la visión fundacional de Davison: una red de iguales, actuando localmente y unidos globalmente.Como presidenta de la IFRC, y como estadounidense, me siento especialmente orgullosa y responsable de honrar el legado de Davison. Fue un hombre de acción, de claridad moral y de propósito implacable. Y aunque el mundo ha cambiado radicalmente desde 1919, el espíritu que impulsó a Davison a actuar -la creencia en la dignidad de toda vida humana- permanece inalterado.Y hoy, cuando nos enfrentamos a retos nuevos y cada vez más complejos, a menudo me recuerdo a mí misma la visión de Henry Davison y me esfuerzo por garantizar que nuestra red mundial sea más fuerte, más resistente y más unida, a pesar de la polarización y la división de nuestros tiempos. Su visión no es simplemente un artefacto histórico; es un mandato vivo que debe dar forma a nuestra forma de liderar, de colaborar y de cuidar.No olvidemos nunca que nos apoyamos en los hombros de quienes nos precedieron. Es nuestra responsabilidad volver a comprometernos con los ideales que Davison defendió y aspirar a un futuro en el que la unidad, y no la división, defina nuestra respuesta a los problemas más urgentes del mundo.Que el legado de Henry Davison siga iluminando nuestro camino, hoy y en las generaciones venideras.

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Actualización sobre Cruz Roja Venezolana

La IFRC está al tanto de la decisión de la Corte Suprema de Justicia de Venezuela sobre la reorganización de la dirección y la junta directiva de la Cruz Roja Venezolana, entre otros asuntos. La IFRC envió esta semana funcionarios de alto nivel a Caracas para, junto a nuestra delegación permanente en el país, abordar los acontecimientos en curso. El objetivo es comprender mejor el alcance de los riesgos y la viabilidad para seguir prestando servicios humanitarios neutrales, imparciales e independientes, así como los términos de una futura participación del Estado, de darse el caso. Nuestra prioridad es proteger el papel fundamental de la Cruz Roja Venezolana y de su voluntariado y personal en el país: su acción humanitaria neutral, imparcial e independiente es esencial para salvar vidas. Seguiremos monitoreando de cerca la situación, evaluando el mejor camino a seguir, e informaremos sobre nuestros próximos pasos con base en ese análisis. Cualquier intervención estatal en nuestras Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja suscita serias preocupaciones sobre su independencia y labor humanitaria basada en losPrincipios Fundamentales, y será tratada con la máxima importancia. La IFRC cuenta con mecanismos para gestionar situaciones en las que podría considerarse que una Sociedad Nacional miembro infringe nuestros Principios Fundamentales; y alentamos a los estados a que faciliten su implementación para hacer frente a tales situaciones.

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Principios Fundamentales

Los Principios Fundamentales expresan los valores y prácticas del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Han servido tanto de guía para la acción como de identidad común para nuestro Movimiento durante más de 50 años, y están escritos en los Estatutos del Movimiento.

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8 de mayo – Importancia crucial de los agentes locales para salvar vidas

En este momento, en Mozambique, las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja prestan atención a comunidades en contextos de difícil acceso a raíz del ciclón Idai. En Venezuela, aportan suministros vitales para la atención en hospitales e instalaciones sanitarias. En Siria, invierten denodados esfuerzos para satisfacer las crecientes necesidades en el país. En las islas del Pacífico y la zona del Caribe, fomentan la preparación preventiva de las comunidades locales ante las consecuencias humanitarias del cambio climático. En Italia y en España, fortalecen su labor en beneficio de las personas más vulnerables con el fin de atender a las comunidades al margen de la sociedad, además de proseguir con las actividades en favor de las personas migrantes con el fin de salvar vidas, proteger la dignidad humana y favorecer la integración. En Afganistán, intensifican sus actividades de apoyo a la población afectada por sequías e inundaciones.Se trata de unos cuantos ejemplos de las actividades que llevan a cabo las organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja alrededor del mundo. Podría, así, citar como mínimo 191 ejemplos de 191 Sociedades Nacionales. En el día Mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, deseo agradecer, en primer lugar, a los voluntarios y miembros del personal que con denuedo y sin descanso se esfuerzan por atender a las personas necesitadas y mitigar su sufrimiento. Son quienes recorren ese último tramo del camino para aportar ayuda humanitaria en todo lugar del mundo y constituyen la prueba viviente de la importancia crucial de los agentes locales para salvar vidas, preparar a las comunidades, y favorecer la intervención ágil y eficiente ante todas y cada una de las crisis en el mundo.Enfrentamos desafíos humanitarios sin precedentes. Las crisis se agudizan y con frecuencia se prolongan durante muchos años. Los desastres naturales y el cambio climático exponen a riesgos a millones de personas y suscitan nuevos movimientos de población. Las sequías y el hambre generalizadas afectan a una creciente cantidad de países y comunidades. En las zonas de guerra, es frecuente la inobservancia de las normas establecidas y las poblaciones civiles  suelen verse atrapadas en medio de conflictos y utilizadas como medio bélico, mientras que por su parte, los voluntarios y miembros del personal son blanco de ataques. En este día, deseo honrar la memoria de los voluntarios y miembros del personal perecidos en el cumplimiento de su deber: nunca los olvidaremos y permanecerán a nuestro lado día tras día, como fuente de inspiración de nuestras acciones y actividades. Por mi parte, en todo lugar, en toda conferencia y en toda reunión, no dejaré de abogar por la seguridad de nuestros colaboradores sobre el terreno e insistir en que no deben ser blanco de ataques, pues todo ataque contra cualquier agente humanitario constituye un ataque contra la humanidad, contra comunidades vulnerables enteras, además de  un crimen de guerra.Un cierto sentido de frustración nos invade ante las noticias y el panorama actual. Si bien todos tenemos nuestras historias, trayectorias, experiencias y vidas personales, aunamos esfuerzos en calidad de agentes humanitarios motivados por el servicio a la humanidad y fieles a los principios humanitarios. Así, hemos de perseverar con optimismo y esperanza al servicio de la humanidad pues esta necesita de manera imprescindible de la familia de organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.Por ello debemos también hacer que se escuche nuestra voz en defensa de la protección y de la dignidad de quienes atraviesan situaciones de gran adversidad, con el fin de ejercer influencia, sin por ello ser influenciados, y para ser capaces de identificar las vulnerabilidades que podrían afectar a las comunidades de nuestros países.Reitero mi agradecimiento a todos y cada uno de ustedes. En calidad de voluntario, me enorgullece y honra representar y pertenecer la familia de organizaciones de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y sus catorce millones de voluntarios.Gracias por el apoyo que cotidianamente aportan a la humanidad y por su empeño en forjar un mundo mejor.Atentamente,Francesco Rocca