Resiliencia
Voluntariado local y nuevas fuentes de energía impulsan la respuesta de la Cruz Roja Cubana a seis meses del huracán Melissa
Seis meses después del huracán Melissa, la recuperación liderada a nivel local determinará cómo las comunidades enfrentarán futuras crisis
Kingston, Ciudad de Panamá, Ginebra, 21 de abril de 2026 — Seis meses después del huracán Melissa, Jamaica está entrando en una fase crítica en la que los esfuerzos de recuperación deben seguir siendo una prioridad o se corre el riesgo de agravar la vulnerabilidad a largo plazo, afirmaron hoy la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y la Cruz Roja de Jamaica, al presentar la estrategia de recuperación del país durante la Conferencia sobre la Recuperación tras el Huracán Melissa celebrada en Kingston.El huracán de categoría 5 afectó a 1,6 millones de personas —más de la mitad de la población del país— y causó daños estimados en 8.800 millones de dólares, equivalentes al 56 por ciento del PIB de Jamaica, lo que ejerció una presión significativa sobre las finanzas públicas, ralentizó la recuperación económica y dejó impactos duraderos en los medios de vida, la vivienda y los servicios esenciales. Las pérdidas en sectores clave como el turismo y la agricultura siguen afectando los ingresos y la estabilidad, particularmente en las comunidades rurales y costeras.Al mismo tiempo, el aumento de los costos a nivel mundial —incluidos los del combustible y los insumos agrícolas— está incrementando la carga que supone la recuperación, lo que encarece la reconstrucción para las familias y la recuperación de los sistemas.Si bien las iniciativas de respuesta de emergencia ayudaron a estabilizar la situación inmediatamente después del desastre, miles de familias siguen desplazadas o viviendo en hogares dañados, con medios limitados para reconstruir."Seis meses después de un desastre, la recuperación se vuelve decisiva. Si aprovechamos bien este momento, podemos reducir los riesgos futuros. Si no lo hacemos, las vulnerabilidades se agravan", afirmó Jagan Chapagain, Secretario General de la IFRC. "La recuperación consiste en fortalecer la capacidad de las comunidades, los sistemas y las instituciones para resistir el próximo impacto. Eso significa invertir desde el principio, trabajar en coordinación con las autoridades nacionales y confiar en que los actores locales asuman el liderazgo, en particular las Sociedades Nacionales como la Cruz Roja de Jamaica, cuya función auxiliar las posiciona para apoyar y fortalecer los esfuerzos nacionales de recuperación".Con la llegada de una nueva temporada de huracanes y unas necesidades humanitarias que siguen siendo acuciantes, la Cruz Roja de Jamaica ha desarrollado una estrategia de recuperación centrada en cinco áreas críticas: refugio, medios de vida, salud —incluida la salud mental—, higiene y resiliencia comunitaria. La estrategia se basa en la participación de la comunidad, evaluaciones basadas en datos y una estrecha coordinación con las autoridades nacionales, lo que garantiza que los esfuerzos de recuperación estén alineados con las prioridades nacionales y se adapten a las necesidades de las personas afectadas."Esta estrategia está alineada con el marco nacional de recuperación y se basa en lo que ya se ha logrado en la respuesta, al tiempo que apoya a las comunidades para que se recuperen de manera segura y sostenible", dijo Allasandra Chung, presidenta de la Cruz Roja de Jamaica. "Reconoce que cada familia y cada comunidad se recupera a un ritmo diferente y requiere soluciones adaptadas a sus necesidades específicas. Basada en el diálogo con las personas afectadas y las autoridades nacionales, y aprovechando nuestra experiencia en la recuperación tras el huracán Beryl y otras crisis, va más allá de reconstruir lo que se perdió: ayuda a las comunidades a reconstruir un futuro más seguro, más resiliente y mejor preparado para lo que está por venir".La Cruz Roja de Jamaica, con el apoyo de la red de la IFRC, ha desempeñado un papel central en la respuesta y sigue apoyando a las comunidades a medida que avanza la recuperación. Hasta la fecha, más de 45.000 personas han recibido asistencia humanitaria, incluidos materiales para refugios, artículos de higiene, alimentos y apoyo en efectivo. Más de 6.000 hogares han recibido ayuda en efectivo para satisfacer necesidades urgentes y comenzar la reconstrucción, mientras que el apoyo en salud mental y psicosocial ha llegado a más de 2.100 personas.El enfoque de recuperación de la Cruz Roja de Jamaica se centra en el liderazgo local, fortaleciendo las capacidades de las comunidades y asegurando que las personas participen activamente en la configuración de su propia recuperación. A través de la capacitación, la divulgación y la participación, se está apoyando a las comunidades para que reconstruyan hogares más seguros, restablezcan sus medios de vida y reduzcan los riesgos futuros.La estrategia de recuperación forma parte del Llamamiento de Emergencia de la IFRC por 19 millones de francos suizos para apoyar a 180.000 personas durante 24 meses. Sin embargo, el llamado solo cuenta actualmente con un 56 % de financiación, lo que limita la capacidad de ampliar los esfuerzos de recuperación al ritmo necesario.Materiales audiovisuales disponibles aquí.Descargue la estrategia de recuperación aquí.Para obtener más información y concertar entrevistas, póngase en contacto con: [email protected] JamaicaEsther Pinnock +1 (876) 836-5049En PanamáSusana Arroyo +507 69993199En GinebraTommaso Della Longa +41 79 708 4367Paolo Cravero +41 79 894 83 96
IFRC y CEPREDENAC renuevan su alianza para fortalecer la anticipación, preparación y respuesta a desastres en Centroamérica y República Dominicana
Ciudad de Panamá, 18 de marzo — En el marco del VIII Foro Regional de la Política Centroamericana de la Gestión Integral de Riesgo de Desastres, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC) renovaron su Memorando de Entendimiento por un periodo de cinco años, con el objetivo de fortalecer la capacidad de la región para anticipar riesgos, prepararse mejor y responder de manera más efectiva ante desastres cada vez más complejos.El acuerdo prioriza áreas clave como la acción anticipatoria, los sistemas de alerta temprana, la salud en emergencias, la movilidad humana y el fortalecimiento de capacidades institucionales y comunitarias. También impulsa el intercambio de conocimientos, la formación técnica, el desarrollo de herramientas conjuntas y la movilización de recursos para sostener estas acciones.“En un contexto de riesgos crecientes, donde los desastres son más intensos y frecuentes y los recursos más limitados, este memorando permite alinear políticas, capacidades e instrumentos para que la preparación, la acción temprana y la respuesta protejan a las comunidades y las hagan más resilientes”, afirmó Loyce Pace, directora de la IFRC para América. “Los riesgos que enfrenta esta región son inmensos, pero también lo es nuestra capacidad colectiva de anticiparlos y enfrentarlos cuando trabajamos juntos”.A través de esta renovación, ambas organizaciones buscan articular esfuerzos para fortalecer la gestión integral del riesgo de desastres y su vínculo con el cambio climático, promoviendo una acción más coordinada entre lo local, lo nacional y lo regional."La coordinación local, nacional y regional entre la Cruz Roja y los entes rectores de gestión integral del riesgo y protección civil de la región es clave para enfrentar riesgos que no reconocen fronteras. La firma de este Memorando pone en valor la confianza mutua, compromiso institucional y la visión estratégica compartida sobre la resiliencia en Centroamérica y República Dominicana", señaló Ing. Alejandro Picado, Presidente Pro Tempore de CEPREDENAC.La colaboración entre IFRC y CEPREDENAC permite conectar el mandato público de los Estados con la acción humanitaria de base comunitaria, aprovechando la presencia territorial y el voluntariado de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja para llegar de manera más efectiva a las poblaciones en mayor situación de vulnerabilidad.En un panorama marcado por la reducción de la cooperación internacional para la asistencia humanitaria, el aumento de los riesgos climáticos y la creciente complejidad de las crisis, esta cooperación busca no solo mejorar la respuesta, sino también reducir el impacto de los desastres y fortalecer la resiliencia de las comunidades a largo plazo.El acuerdo da continuidad a una cooperación iniciada en 2017 y establece una base más estructurada, predecible y sostenida para la acción conjunta entre los sistemas de protección civil de los Estados y la red humanitaria de la Cruz Roja.Documentos disponibles para descargar:Memorando de Entendimiento IFRC-CEPREDENAC | IFRCAcuerdo Conjunto del Consejo de Representantes del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC) y de la IFRC | IFRCDeclaratoria del VIII Foro Consultivo Regional de la PCGIR “Resiliencia en acción” | IFRCPara más información:CEPREDENAC:Ana Isabel Valdés, +502 45745517IFRC:Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199
Ante las olas de calor e inundaciones, la Cruz Roja Mexicana y la Alianza Zurich para la Resiliencia Climática promueven soluciones locales para medir y fortalecer la resiliencia comunitaria
Esta es una adaptación del artículo original escrito por Brenda Ávila Flores, Francisco Gabriel Reyes Gil, Jessica Rosales, Karla Hernandez, y Daniela Aguilar, publicado el 15 de diciembre, 2025.México es susceptible a diferentes riesgos climáticos, como sequías en la zona desértica del norte, heladas en el noroeste y noreste, lluvias torrenciales en el sur y ciclones tropicales a lo largo de la costa.Según el Centro Nacional de Prevención de Desastres, alrededor del 80 % de los costos relacionados con desastres en México entre 2000 y 2022 estuvieron relacionados con fenómenos hidrometeorológicos.Las inundaciones en esta región provocan constantemente daños en las infraestructuras, pérdidas de vidas humanas, desplazamientos de comunidades y pérdidas económicas.Las olas de calor también son un fenómeno común en México durante los meses de verano; sin embargo, según la Comisión Nacional del Agua, la mayor parte del país ha experimentado temperaturas superiores a la media debido al cambio climático.Dos ejemplos de este contraste son Mexicali y Veracruz (Sotavento). Estas localidades difieren ampliamente en geografía, amenazas, vulnerabilidades y capacidades.Mexicali es un centro urbano en la frontera norte, donde la gente se dedica a la agricultura, la industria y los servicios, pero enfrenta calor extremo, lluvias escasas y opciones limitadas de enfriamiento.Por otro lado, las comunidades periurbanas y rurales de la región del Sotavento dependen de la agricultura, y presentan abundantes lluvias y sistemas fluviales, con una exposición constante a inundaciones y ciclones tropicales.Medición de la Resiliencia Climática para ComunidadesEn los últimos meses, la Cruz Roja Mexicana ha utilizado el marco de Medición de la Resiliencia Climática para las Comunidades (CRMC) para guiar un proceso holístico y participativo. La CRMC es un proceso basado en datos que ayuda a las comunidades a evaluar y medir su resiliencia ante los peligros climáticos. A partir de los resultados, pueden identificar y aplicar intervenciones para fortalecer la resiliencia y realizar mediciones adicionales para hacer un seguimiento de las mejoras.Este proceso de medición incluyó las preocupaciones de la población sobre las inundaciones en las comunidades de Veracruz, así como las implicaciones para la salud de las enfermedades transmitidas por vectores relacionadas con el calor en Mexicali.Este marco permite obtener información específica de cada contexto sobre la resiliencia climática. Al vincular los conocimientos locales con la acción regional, la Cruz Roja Mexicana y sus socios no solo están abordando los riesgos inmediatos de calor extremo e inundaciones, sino que también le están dando forma a soluciones sistémicas para el futuro de México.El programa trabaja con las poblaciones locales para fortalecer la resiliencia ante las inundaciones a nivel doméstico y comunitario, implementando intervenciones como la formación de brigadas comunitarias, el desarrollo de planes de emergencia familiares y la sensibilización sobre los riesgos a través de ferias comunitarias sobre resiliencia.Tanto en contextos rurales como urbanos, la Cruz Roja Mexicana facilita la integración y la colaboración con diversos sectores, entre ellos la salud, la educación, las universidades y la protección civil. Los conocimientos y la experiencia adquiridos se comparten con las comunidades, los profesionales y los liderazgos políticos, y se utilizan como base para promover mejores leyes, políticas y planes.Olas de calorEn los últimos años, Mexicali ha enfrentado temperaturas récord durante el verano y olas de calor cada vez más frecuentes. Solo en 2024, se reportaron 47 muertes directamente relacionadas con el calor extremo, lo que representa un aumento significativo en comparación con años anteriores. Esta tendencia subraya que el calor extremo es un problema crítico de salud pública.Las familias y trabajadores en Mexicali dependen de infraestructura mejorada y de equipos de protección como aire acondicionado, edificios con aislamiento térmico y centros públicos de enfriamiento, no solo para salvaguardar su salud, sino también para mantener sus medios de vida y actividades económicas.Sin embargo, el aire acondicionado está lejos de ser accesible para todas las personas y las comunidades marginadas suelen enfrentar fallas en el suministro eléctrico, lo que incrementa su vulnerabilidad. Esto destacó la necesidad de explorar soluciones alternativas de enfriamiento que sean asequibles y accesibles, garantizando protección ante el calor para quienes corren más riesgo.La evaluación realizada a través de la CRMC permitió identificar oportunidades para mejorar la comprensión y la implementación de Soluciones basadas en la Naturaleza (SbN), las cuales protegen, gestionan y restauran ecosistemas para enfrentar los desafíos climáticos."No existe un enfoque único para incrementar la resiliencia climática".Equipo del Programa de Resiliencia de la Cruz Roja MexicanaHuracanes y tormentasEn Veracruz, los municipios de la región de Sotavento son afectados regularmente por huracanes y ciclones tropicales. Estos eventos traen consigo lluvias intensas que provocan inundaciones tanto en la cuenca como en zonas bajas.Una fortaleza clave de resiliencia en la región es la presencia de brigadas comunitarias, grupos locales capacitados para liderar la preparación y respuesta ante desastres. El análisis de la CRMC identificó una oportunidad para fortalecer estas brigadas mediante la capacitación y coordinación, además de vincularlas con los Sistemas de Alerta Temprana (SAT) —que actualmente tienen un alcance limitado a nivel local— para asegurar que los grupos en condiciones más vulnerables reciban información oportuna que impulse acciones que salvan vidas y reduzcan pérdidas y daños.“Aunque cada comunidad presenta un contexto único, los resultados de la CRMC en múltiples comunidades revelan tendencias sobre cómo las inundaciones y el calor extremo afectan las estructuras sociales y económicas".Equipo del Programa de Resiliencia de la Cruz Roja MexicanaUn enfoque colaborativoLa información localizada y actualizada generada por el proceso de la CRMC proporciona una comprensión valiosa tanto de brechas como de oportunidades.La Cruz Roja Mexicana aprovecha estos hallazgos para diseñar e implementar acciones de resiliencia que respondan a necesidades reales mientras se fortalecen las capacidades existentes. Guiándose por los objetivos del programa, trabaja en la integración de la resiliencia climática con la gestión del riesgo de desastres y la ampliación del acceso a SAT para inundaciones y calor entre las poblaciones en condiciones más vulnerables.Estos hallazgos destacan el valor de impulsar acciones de resiliencia específicas para cada contexto, al mismo tiempo que se influye en actores locales o regionales para buscar soluciones ante los desafíos compartidos.Para la implementación de la CRMC, la Cruz Roja Mexicana adoptó un enfoque innovador de recolección de datos, adaptado a contextos urbanos y diseñado para proteger al personal y al voluntariado en entornos complejos. En lugar de realizar encuestas casa por casa, se organizaron ferias de resiliencia en Mexicali y Veracruz. Estos espacios reunieron a miembros de la comunidad para participar activamente en la medición de la CRMC y en actividades interactivas de sensibilización sobre los riesgos en sus territorios. De forma complementaria, se recopilaron datos a través de grupos focales y entrevistas con actores clave. Entre ellos, líderes comunitarios y autoridades gubernamentales de distintos niveles de protección civil.Esta vinculación oportuna permitió involucrar desde el inicio a actores críticos y posibles socios, generando confianza y credibilidad. Hoy, esta vinculación continúa mientras la Cruz Roja Mexicana comunica los principales resultados de la CRMC a tomadores de decisiones y comunidades para fortalecer la responsabilidad compartida, empoderar a actores locales para liderar los esfuerzos de resiliencia y asegurar que las acciones sean reapropiadas por quienes se ven más afectados.En complemento a las acciones de la Cruz Roja Mexicana a nivel local, la IFRC trabajará para que los aprendizajes obtenidos de esta iniciativa puedan ser reconocidos, adoptados y replicados a nivel internacional, en distintos espacios estratégicos.
Alianza por la Amazonía: la IFRC y TNC presentan un compromiso de 10 años para fortalecer la resiliencia de las comunidades y la adaptación al clima
Belém do Pará/Ciudad de Panamá/Ginebra, 15 de noviembre. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y The Nature Conservancy (TNC) presentaron el programa decenal (2025-2035) de la Alianza para la Amazonía, centrado en la reducción del riesgo de desastres y la resiliencia climática mediante la implementación de soluciones basadas en la naturaleza en toda la selva amazónica.Durante un evento conjunto en la COP30 en Brasil, las dos organizaciones hicieron un llamado para recaudar los primeros 10 millones de francos suizos (aproximadamente 12 millones de dólares estadounidenses) para poner en marcha la fase inicial de este programa, cuyo objetivo es fortalecer la resiliencia de las comunidades amazónicas amenazadas por incendios forestales, sequías, inundaciones, temperaturas extremas, complejidades socioeconómicas y desplazamientos, combinando la acción humanitaria y la ciencia medioambiental para proteger tanto a las personas como a la naturaleza.Creada hace casi un año, la Alianza por la Amazonía es un esfuerzo colectivo a largo plazo que reúne a comunidades, pueblos indígenas, gobiernos y organizaciones comprometidos con la protección de la Amazonía. Convocada por la IFRC como una red arraigada en la presencia local y el liderazgo regional, la Alianza une conocimientos, recursos y alianzas para construir una Amazonía más resiliente, sostenible e inclusiva, fomentando especialmente las alianzas entre el sectores humanitario, medioambiental y de desarrollo.Durante el último año, la IFRC ha liderado una serie de Diálogos de Sistemas de Conocimiento Amazónico en Bolivia y Colombia, que han reunido a cientos de liderazgos comunitarios, científicos y equipos de la Cruz Roja para diseñar conjuntamente soluciones lideradas a nivel local. Estos diálogos, junto con los análisis conjuntos realizados con organizaciones expertas, como TNC, han servido de base para un nuevo marco de programas regionales y proyectos piloto centrados en la restauración de los ecosistemas, la agricultura climáticamente inteligente y la salud comunitaria."La Alianza para la Amazonía encarna el espíritu de humanidad, confianza y localización de la Cruz Roja", afirmó Loyce Pace, directora regional de la IFRC para las Américas. "Junto con nuestros socios, nos estamos movilizando para proteger a las comunidades que se enfrentan a incendios forestales, sequías, inundaciones y desplazamientos climáticos. Nuestro objetivo no es solo anticiparnos y responder a los desastres y las crisis de salud, sino también ayudar a las personas a prosperar en medio de un clima cambiante".La Alianza por la Amazonía se estructura en torno a tres pilares estratégicos que guían su acción a largo plazo e incorporan la adaptación dirigida localmente. El primero se centra en la gestión de riesgos y la acción climática anticipatoria, haciendo hincapié en la preparación local, la gobernanza local inclusiva y los sistemas de alerta temprana eficaces. El segundo se centra en los medios de vida sostenibles y resilientes, apoyando las soluciones basadas en la naturaleza, las economías verdes y la soberanía alimentaria. El tercer pilar promueve la salud integral y el bienestar de la comunidad, conectando la salud física, mental y espiritual con la gestión ambiental."Esta alianza reúne lo mejor de la acción humanitaria y de desarrollo con la ciencia ambiental para apoyar a quienes protegen la Amazonía cada día", afirmó Clare Shakya, directora general de Clima Global de The Nature Conservancy (TNC). "Mediante la restauración de los ecosistemas, el fortalecimiento del liderazgo comunitario, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza y la lucha contra las desigualdades estructurales en los sistemas de financiación de la adaptación, la Alianza puede ayudar a las comunidades amazónicas a adaptarse y prosperar, al tiempo que protege su biodiversidad y los sistemas climáticos de los que todos dependemos".Se invita a las organizaciones, gobiernos, empresas y pueblos y comunidades indígenas interesados en contribuir a esta iniciativa a unirse a la Alianza y colaborar en la promoción de la resiliencia climática y las acciones humanitarias y de desarrollo en toda la Amazonía.Con la participación activa de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de los nueve países amazónicos, en colaboración con TNC y otros actores que trabajan en áreas clave de la cuenca, la Alianza busca llegar a 4 millones de personas durante la próxima década. Su enfoque se centra en el liderazgo local, el diálogo intercultural y las alianzas a largo plazo, ingredientes clave para abordar uno de los retos humanitarios y medioambientales más complejos de nuestro tiempo.Para obtener más información y concertar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Panamá: María Victoria Langman, +507 6550 1090En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367
Día de los Pueblos Indígenas: primer diálogo de sistemas de conocimiento sobre resiliencia comunitaria de la Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía
La Amazonía se acerca a un punto de inflexión. La deforestación, los incendios forestales y las actividades extractivas, agravadas por fenómenos climáticos extremos como inundaciones, incendios y sequías prolongadas, amenazan la vida y los medios de subsistencia de más de 40 millones de personas, incluidos 350 grupos de pueblos indígenas.Por eso, los equipos de la Cruz Roja de siete países que comparten territorio amazónico (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Suriname y Venezuela) se reunieron en Leticia, Colombia, para vivir el primer Diálogo de Sistemas de Conocimiento de la Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía. Este primer encuentro, celebrado en la Amazonía colombiana a finales de junio, marca el inicio de una serie de diálogos que celebraremos en otros países Amazónicos a lo largo de 2025.Esta serie de actividades tienen el propósito de unir a pueblos y comunidades indígenas, Estados, ONGs, instituciones científicas y otros actores clave para fortalecer la resiliencia frente a los riesgos climáticos, mejorar la salud y el bienestar de la población; y proteger sus medios de subsistencia.¿De qué se trata la iniciativa?Los diálogos de sistemas de conocimiento son espacios inclusivos y plurales donde pueblos indígenas, Cruz Roja y otras instituciones intercambian propuestas sobre cómo abordar desde el territorio las presiones que impone la crisis climática y ambiental.Durante el diálogo en Leticia, exploramos los impactos que la crisis climática y ambiental ha tenido a lo largo del tiempo en el territorio amazónico y los seres que lo habitan.También, en sus ciclos anuales de siembra, cosecha, gestión del agua y manejo de sequías, inundaciones, incendios y otras amenazas.En la Amazonía colombiana, exploramos también los efectos de la crisis climática y ambiental en la dieta y la disponibilidad de agua y alimento. Así como en el cuerpo y los ciclos vitales: nacimientos, desarrollo, embarazos y muerte.Conversamos sobre cómo el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y otras presiones sobre el territorio impactan la salud mental y la espiritualidad, influyen sobre los movimientos de población y marcan la forma en la que se anticipan y atienden los riesgos de desastres.La escucha activa y la conversación abierta, plural y multidisciplinaria fueron la forma de cruzar la mirada ancestral, científica y humanitaria, reafirmando que solo a través de la colaboración local y regional es posible fortalecer y potenciar la resiliencia que ya existe en la Amazonía.
La Alianza por la Amazonía de la Cruz Roja tiene como fin salvaguardar vidas y reforzar la resiliencia comunitaria
Panamá/Ginebra, 16 de diciembre - En respuesta a las crecientes amenazas que plantean la crisis climática, el aumento de los desastres y la pérdida de biodiversidad, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha anunciado la reactivación de su programa por la Amazonía, la Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía. Esta iniciativa, que une inicialmente a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela, tiene como objetivo mejorar la resiliencia de las comunidades y apoyar a las personas afectadas por los impactos climáticos en la selva del Amazonas.La presencia local y el alcance mundial de la Cruz Roja la convierten en un socio clave para la protección de las comunidades y los ecosistemas amazónicos. Con filiales y personal voluntario en los nueve países amazónicos, la Cruz Roja combina un profundo conocimiento local con experiencia en reducción de riesgos, resiliencia climática y operaciones humanitarias para hacer frente a las crecientes necesidades de la región. La Amazonía, hogar del 10% de todas las especies conocidas y responsable de generar el 20% del oxígeno del mundo, se acerca a un punto de inflexión. La deforestación, los incendios forestales y las actividades extractivas, agravadas por fenómenos climáticos extremos como inundaciones, incendios y sequías prolongadas, amenazan la vida y los medios de subsistencia de más de 40 millones de personas, incluidos 350 grupos de pueblos indígenas. “En el corazón de nuestra propuesta está la convergencia del conocimiento indígena, la experiencia de la Cruz Roja y los avances tecnológicos y de investigación. Esta fórmula, implementada en estrecha coordinación con los Estados, los pueblos indígenas y otras partes interesadas, maximizará los esfuerzos para fortalecer la resiliencia de las comunidades y anticipar y responder a las crisis que afectan a las poblaciones amazónicas”, dijo Xavier Castellanos, Secretario General Adjunto de la IFRC, Desarrollo de Sociedades Nacionales y Coordinación de Operaciones. La Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía se centra en la gestión del riesgo de desastres y la resiliencia climática, la salud comunitaria, los medios de vida sostenibles y la respuesta a los desastres y el desplazamiento climático. Armonizar, maximizar y racionalizar el trabajo de la Cruz Roja en estas áreas ayudará a anticipar y reducir el impacto de los peligros que podrían verse exacerbados por la crisis climática en los próximos años. Sólo entre enero y agosto de este año, los incendios destruyeron 62.268 kilómetros cuadrados de la Amazonía, una superficie doce veces mayor que la ciudad de Londres. Esta devastación, agravada por una sequía histórica, ha afectado gravemente al acceso a la salud y a la alimentación y ha aumentado el riesgo de desplazamientos inducidos por el clima. Ante estos escenarios de crisis múltiples, la Cruz Roja ya está trabajando en varias comunidades en el Amazonas. En Ecuador, el voluntariado trabaja con los pueblos indígenas en la aplicación de técnicas agrícolas que reducen el riesgo de sequías, contribuyendo a la diversificación de los ingresos y a la restauración de los ecosistemas para mejorar la seguridad alimentaria y económica. En Colombia, la Cruz Roja proporciona asistencia de salud y acceso a medicamentos en zonas remotas y de difícil acceso. La Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía se basa en una sólida experiencia. Las Sociedades de la Cruz Roja de los países amazónicos han colaborado con más de 53 comunidades amazónicas para promover la salud comunitaria y reducir el riesgo de desastres. Este nuevo esfuerzo busca ampliar estos éxitos al mismo tiempo que se alinea con la experiencia global de la IFRC en resiliencia climática y gestión de desastres. Para más información y para solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] En Panamá: Susana Arroyo Barrantes +50769993199 En Ginebra: Tommaso Della Longa +41797084367 Hannah Copeland +41762369109
República Dominicana: La naturaleza está en el centro de la resiliencia climática comunitaria
República Dominicana es un país con una biodiversidad única. Sus numerosos ecosistemas terrestres, costeros y marinos se caracterizan por un alto porcentaje de especies de plantas y animales que no se encuentran en ningún otro lugar del mundo.Esta biodiversidad es esencial para que la isla disponga de casi todo lo necesario para la vida: alimentos, aire limpio, agua en cantidad y calidad suficientes, suelos sanos y barreras naturales que protegen a la población de los desastres. Estos recursos son vitales en un país altamente vulnerable a los desastres relacionados con el clima. "República Dominicana es uno de los países que más siente los impactos del cambio climático" comenta Ángel Ortiz, punto focal de clima y ambiente de la Cruz Roja Dominicana. "Sus impactos están reduciendo el acceso a agua limpia, aumentando las inundaciones, produciendo sequías más prolongadas y reduciendo los ingresos de las comunidades".A medida que los ecosistemas se degradan, la biodiversidad disminuye y las comunidades se vuelven más vulnerables a desastres relacionados con el clima, que afectan su bienestar y amenazan sus fuentes de ingreso.“Una de las principales amenazas es la deforestación y la caza irracional de peces y flamencos”, afirma Betania Luisa Guevara, vecina de El Cajuil, un pueblo cercano a la Laguna de Oviedo. “Otro gran problema es la falta de agua, la sequía. Aquí, al ser un lugar árido, llueve muy poco y no tenemos tuberías para acceder al agua potable”. Se estima que la República Dominicana ha sufrido una disminución de hasta el 50% de los niveles de lluvia promedio en los últimos 60 años. Esto viene acompañado de una reducción significativa de sus bosques y una exposición recurrente a huracanes y tormentas. “Cuando llueve mucho, al subir el río, se desborda e inunda la comunidad porque no hay drenaje para que el agua salga”, dice Ana María Frómeta, de la comunidad de Acapulco en Río San Juan. “Cuando el mar no está bravo, el agua sale inmediatamente. Pero si el mar está bravo, el agua se queda porque las dos chocan y no hay salida”. A pesar de las amenazas y los riesgos, estas comunidades sueñan con un futuro en el que las comunidades se fortalezcan protegiendo la naturaleza. La naturaleza, a su vez, estaría entonces lo suficientemente sana para protegerles también.La biodiversidad, el cambio climático y la Cruz Roja están interconectadas.La Cruz Roja forma parte de las comunidades, por lo que conoce de primera mano la relación entre las comunidades y sus ecosistemas. Por ello, la Cruz Roja Dominicana, la IFRC y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) están trabajando con tres comunidades (El Cajuil, en la provincia de Pedernales; Hato de Mana, en la provincia de La Altagracia; y Acapulco, en la provincia de María Trinidad Sánchez) para identificar las oportunidades que ofrece la naturaleza para mejorar su bienestar y reducir su vulnerabilidad.“En estos tres sitios hemos aplicado diagnósticos comunitarios para poder escuchar a la comunidad e identificar cuáles son las preocupaciones y posibles soluciones para abordar estas problemáticas”, explica Lilian Ayala, Oficial Senior de Acción Climática y Resiliencia Comunitaria de la IFRC.En El Cajuil, por ejemplo, una de las principales preocupaciones de la comunidad es la pérdida del ecosistema de la laguna de Oviedo, la principal atracción turística de la zona, su mayor reservorio de pesca y, por tanto, su principal fuente de ingresos. Esa laguna hipersalina está amenazada por la contaminación, la destrucción de manglares y la sobreexplotación pesquera.La Cruz Roja está actuando sobre esa realidad, al implementar, entre otras medidas, soluciones basadas en la naturaleza (SBN). Las SBN son acciones que ayudan a las comunidades a reducir los riesgos de desastres, adaptarse al cambio climático y generar recursos económicos. A la vez que protegen, restauran y gestionan de forma sostenible los ecosistemas.En el caso del Cajuil, la recuperación y preservación del bosque manglar, la gestión de desechos, los huertos familiares y la recuperación de las especies de la laguna le permitirían a la comunidad seguir viviendo del uso sostenible de la laguna y reducir el impacto de las inundaciones, gracias a la barrera protectora que crean los manglares.¿Cómo sería una comunidad que construye su resiliencia apostando por las soluciones basadas en la naturaleza?“Mi comunidad soñada sería una donde la relación que tendríamos con la naturaleza sería una hermandad, una ayuda mutua”, imagina Betania Luisa Guevara.“Nosotros aportando en la preservación de la naturaleza, y ella brindándonos su sombra, los frutos, los peces. Sería un lugar donde toda la gente esté capacitada para combatir la deforestación, hacer un buen manejo de la basura, racionalizar el agua y cuidar la naturaleza”“Sería una comunidad con fuentes de empleo sostenibles; en el sector turístico nos capacitaríamos al 100 por ciento para brindar un mejor servicio. Y tendríamos excelentes condiciones en educación y en salud”, concluye.Por su parte, Ana María, visualiza a Acapulco como una comunidad limpia, con manglares completamente restaurados que actuarían como barreras naturales contra el mar. Además, tendrían sistemas de drenaje que evitarían el desbordamiento de los ríos.El futuro que soñamos se construye en colectivoEl camino hacia un futuro sostenible y resiliente está claro: solo a través de la colaboración entre las comunidades, autoridades locales, instituciones públicas y los equipos locales de la Cruz Roja, podremos conservar la biodiversidad y mantener las comunidades y sus medios de vida a salvo ante los desafíos del cambio climático.-Esta iniciativa forma parte del Programa Global de Resiliencia Climática. En total, 23 Sociedades Nacionales forman parte de este proyecto en la región de las Américas.
Alianza innovadora entre IFRC y The Nature Conservancy equipa a las comunidades caribeñas para combatir la crisis climática
Ginebra/Panamá, 21 de febrero de 2024: La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y The Nature Conservancy (TNC) han preparado con éxito a más de 3.000 personas en la República Dominicana, Granada y Jamaica para adaptarse a la crisis climática. Aprovechando los hábitats costeros para reducir el riesgo, esta iniciativa fusiona la ciencia de la conservación de última generación con la preparación ante desastres.Un elemento central de este éxito es el Proyecto Resilient Islands (Islas Resilientes), una colaboración entre la IFRC y TNC que redefine la resiliencia comunitaria, utilizando el poder protector de la naturaleza contra la crisis climática. Este enfoque es fundamental en el Caribe, donde la proximidad del 70% de la población a la costa subraya su vulnerabilidad.En Granada, el proyecto ha diseñado una instalación para pescadores, con inteligencia desde el punto de vista climático. Cuenta con veintiún compartimentos, y capacidad para recoger agua de lluvia y energía solar para la generación de electricidad. Otras ventajas son: un muelle para facilitar el acceso a las embarcaciones de pescadores; y la siembra de vegetación costera para mejorar el hábitat cercano a la costa, reducir la erosión y filtrar el agua de la corriente. Estas soluciones hacen que la pesca artesanal sea más segura y sostenible.Eddy Silva, Gerente de Proyecto de The Nature Conservancy, subraya las implicaciones más amplias:"Las lecciones aprendidas de Resilient Islands aumentarán la conciencia sobre la resiliencia climática y ayudarán a ampliar los esfuerzos a nivel local y nacional en todas las pequeñas islas en desarrollo del Caribe. En un momento en que los peligros relacionados con el clima y el aumento de la temperatura de los océanos son cada vez más extremos y destructivos, este programa ha demostrado que los manglares, los arrecifes de coral y la reforestación pueden salvar vidas y medios de subsistencia."Proteger, gestionar y restaurar estos ecosistemas es clave para limitar la exposición y vulnerabilidad de las personas a los peligros. La IFRC y TNC muestran que esto debe hacerse mediante leyes, políticas y planes de desarrollo resilientes al clima que promuevan la toma de decisiones con base científica, mejoren los sistemas de alerta temprana y anticipen los desastres relacionados con el clima. En Jamaica, el programa Resilient Islands ha mejorado el actual índice nacional de clasificación de la vulnerabilidad incluyendo indicadores de los ecosistemas. Esto permite a los organismos supervisar y medir no sólo los niveles de vulnerabilidad de las comunidades, sino también la capacidad de los hábitats para proteger a las personas y los medios de subsistencia.Las comunidades y organizaciones locales también han desempeñado un papel fundamental a la hora de garantizar que las soluciones al cambio climático respondan a las necesidades locales y sean inclusivas y sostenibles. Martha Keays, Directora Regional de la IFRC para las Américas, destaca el papel indispensable de la participación local:"Una importante lección aprendida por el programa Resilient Islands es que no hay resiliencia sin localización. Las soluciones basadas en la naturaleza son soluciones basadas en la comunidad, y los actores locales, incluidas las personas voluntarias de la Cruz Roja, deben estar en el centro de su diseño e implementación. También hemos aprendido que el cambio es más probable cuando organizaciones complementarias trabajan juntas. La alianza entre la IFRC y TNC es un modelo de la innovación, generosidad y visión que el mundo necesita para abordar la crisis climática, posiblemente el mayor reto de nuestro tiempo."El Dr. Rob Brumbaugh, Director Ejecutivo de The Nature Conservancy Caribbean, reflexiona sobre la sinergia única de la Alianza:"El proyecto es un enfoque modelo para reunir a organizaciones con capacidades muy diferentes pero muy complementarias. TNC, con experiencia en la avanzada ciencia de la conservación, datos y técnicas de conservación, y la IFRC, líder mundial en planificación y respuesta a desastres."El Proyecto Resilient Islands es una iniciativa de cinco años ejecutada en conjunto por la IFRC y TNC con el apoyo de la Iniciativa Internacional sobre el Clima (IKI) del Gobierno de Alemania. El programa finalizó oficialmente con una ceremonia de clausura y revisión del proyecto en Ciudad de Panamá el 20 de febrero de 2024.Para solicitar una entrevista u obtener más información, póngase en contacto con:The Nature Conservancy - Claudia Lievano [email protected] - [email protected]
Crisis climática en Colombia: un reto humanitario
Millones de personas expuestas a los efectos de las olas de calor, la caída en la producción de alimentos, la desertificación, fenómenos climáticos extremos y la pérdida de nevados, glaciares y fuentes de agua. Así sería la Colombia de 2040, si se cumplieran los escenarios proyectados por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales del país; y si no se tomara ninguna medida para responder a la crisis climática global. Desde la perspectiva de la Cruz Roja Colombiana y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC), reducir el impacto del cambio climático en la vida y medios de subsistencia de la población pasa por cuatro acciones clave: fortalecer las iniciativas de acción temprana, enfrentar la migración inducida por la crisis climática, fomentar medios de vida y servicios eco sistémicos resilientes al clima y aumentar el alcance de los programas de reducción de riesgos de desastres y crisis sanitarias enfatizando los riesgos vinculados con el clima, que ya impactan, por ejemplo, la salud de la población. Su presencia en todo el territorio, su credibilidad y liderazgo técnico en el ámbito humanitario y su estrecho vínculo con las comunidades, hacen de la Cruz Roja Colombiana un actor aventajado para implementar esas acciones y aquellas diseñadas por las mismas poblaciones en riesgo. La acción temprana y la resiliencia comunitaria en Colombia En los últimos 15 años, la Cruz Roja Colombiana ha puesto en el centro de sus programas la urgencia de reducir al máximo los efectos de la crisis climática en las comunidades, sobre todo aquellas expuestas a desastres recurrentes. Claro ejemplo de esto es el proyecto que lleva adelante con apoyo de la Fundación Z Zúrich con el objetivo de fortalecer la resiliencia comunitaria ante las inundaciones. Esta iniciativa parte de una herramienta innovadora capaz de medir hasta qué punto una población está preparada para enfrentar y sobreponerse a lluvias e inundaciones. Los resultados de la medición permiten a la Cruz Roja diseñar acciones que, teniendo en cuenta los análisis y proyecciones climáticas, potencien las capacidades de la comunidad y refuercen sus puntos más débiles. Ese tipo de acciones toman en cuenta, desde el minuto uno, la voz de las propias comunidades. Porque sí, los proyectos para aumentar la resiliencia y los sistemas de alerta temprana pueden salvar vidas y medios de subsistencia, pero para ser eficaces deben implicar activamente a las comunidades en riesgo. Ellas y otros actores locales, como el voluntariado de la Cruz Roja, son las primeras en responder cuando se produce una catástrofe, a menudo tienen acceso a zonas a las que no llegan las agencias internacionales y suelen ser las mejor situadas para vincular los esfuerzos de respuesta inmediata con el desarrollo de soluciones de largo plazo. También, son las comunidades las que atestiguan cómo el cambio climático agrava las crisis que les afectan desde décadas atrás: pobreza, desigualdad, desplazamiento, conflicto. Estos no son fenómenos separados, están conectados y tienen la capacidad de potenciarse unos a otros. COP28, agua y paz En la 28 edición de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP), la Cruz Roja Colombiana es panelista del evento de alto nivel “Agua para la paz y la seguridad: del riesgo a la resiliencia”, organizado por la IFRC y organismos de las Naciones Unidas y la Alianza para la Paz y la Seguridad; con el propósito de visibilizar cómo las prácticas cooperativas, equitativas y sostenibles de gestión del agua, permiten la paz y la seguridad en regiones frágiles y afectadas por conflictos y la crisis climática. Además, la Sociedad Nacional se suma al llamado a los Estados para que aumente la inversión en soluciones basadas en la naturaleza, en anticipación y preparación y se ponga rápidamente en marcha el Fondo de Pérdidas y Daños, que servirá para reducir los impactos de la crisis climática en los países que menos contaminan pero que se ven más afectados por ella. La Cruz Roja Colombiana participa en la COP28 como miembro del grupo de campeones globales del clima de la IFRC, conformado por 20 Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja comprometidas con el trabajo en políticas climáticas y la colaboración estratégica con los Ministerios de Ambiente y otros actores clave, en la búsqueda de soluciones al cambio climático. Trabajo en equipo La necesidad de un enfoque de acción local, articulación nacional y alcance global para combatir la crisis climática nunca ha sido más evidente. Proteger a la población de los efectos humanitarios de ésta es una tarea que corresponde al ecosistema humanitario en su conjunto. En Colombia, la ciudadanía, sociedad civil, agencias humanitarias, sector privado y el Estado -a quien la Cruz Roja tiene el mandato de auxiliar- cuentan con la Cruz Roja Colombiana para llevar adelante esta tarea, sin duda, la más desafiante de nuestro tiempo.
Plataforma Mundial de Resiliencia Climática
Nuestra Plataforma Mundial de Resiliencia Climática tiene como objetivo aumentar la resiliencia climática y desarrollar las capacidades de adaptación de 500 millones de personas en los países más vulnerables al clima.
La ASEAN y la IFRC se asocian para reforzar la resiliencia de las comunidades en el Sudeste Asiático
Yakarta, 25 de mayo de 2022 - La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) han acordado promover y desarrollar su compromiso en la gestión de desastres con la firma del Memorando de Entendimiento (MOU) entre la ASEAN y la IFRC sobre el fortalecimiento de la resiliencia comunitaria en el Sudeste Asiático. El Memorando de Entendimiento describe el alcance y las áreas de cooperación entre la IFRC y la ASEAN para fortalecer la resiliencia comunitaria a nivel regional, nacional y local en la región de la ASEAN, incluso en áreas como la gestión de desastres, la reducción del riesgo de desastres, la legislación sobre desastres, la salud en situaciones de emergencia, el socorro en casos de desastre y la respuesta de emergencia, el género, la juventud y el cambio climático. Este acuerdo también marca un hito importante en la larga cooperación de la ASEAN con la IFRC, que ha apoyado al Comité de Gestión de Desastres de la ASEAN (ACDM) en la aplicación del Acuerdo de la ASEAN sobre Gestión de Desastres y Respuesta de Emergencia (AADMER) y sus programas de trabajo. El Memorando de Entendimiento fue firmado por el Secretario General de la ASEAN, S.E. Dato Lim Jock Hoi, y el Secretario General de la IFRC, Sr. Jagan Chapagain, en el contexto de la Plataforma Global para la Reducción del Riesgo de Desastres (GPDRR) en Bali, Indonesia, en presencia de los representantes del ACDM y de los representantes de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. En la ceremonia de firma, los dos líderes expresaron su aprecio por el progreso de la cooperación entre la ASEAN y la IFRC. Reconociendo el papel mutuamente beneficioso de la ASEAN y la IFRC en el fortalecimiento de la adaptación al clima y la resiliencia a los desastres en las comunidades vulnerables del sudeste asiático, tanto la ASEAN como la IFRC esperan con interés la aplicación del Memorando de Entendimiento a través de proyectos de colaboración en el Programa de Trabajo AADMER 2021-2025. En su intervención, Dato Lim destacó que "ante la creciente frecuencia e intensidad de las catástrofes relacionadas con el clima debido al cambio climático, en una de las regiones más propensas a las catástrofes del mundo, junto con un panorama humanitario cada vez más complejo, debemos crear asociaciones estratégicas para mejorar nuestra capacidad de recuperación como una sola comunidad de la ASEAN". En su discurso, el Sr. Chapagain reiteró que "a través de esta asociación, nuestro objetivo común es situar a las comunidades del sudeste asiático en el centro, creando capacidades individuales y comunitarias que ayuden a reducir las necesidades humanitarias y a evitar las pérdidas y los daños causados por la crisis climática". Los países de la ASEAN están situados en una de las regiones más propensas a las catástrofes del mundo, que van desde terremotos, inundaciones, corrimientos de tierra y tifones. La amplia extensión geográfica de las incidencias y la creciente frecuencia e intensidad de las catástrofes debidas al cambio climático exigen que la ASEAN mejore la preparación y la capacidad de respuesta a las emergencias de la región. -- Para más información, por favor, envíen un correo [email protected]
Resiliencia urbana
Para la mayor parte de la humanidad, el futuro pasa por vivir en ciudades. Pero para hacerlo con seguridad, las comunidades urbanas deben estar preparadas y ser resilientes a los crecientes y cambiantes impactos a los que se enfrentan.
Siria sigue en crisis: el mundo, y los donantes, no deben dar la espalda ahora
Con Siria en su undécimo año de crisis incesante, el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja hace un nuevo llamamiento a la comunidad internacional para que no olvide las continuas necesidades humanitarias del país. En estos momentos, la población de Siria necesita una solidaridad continua y un apoyo comprometido para hacer frente a las continuas hostilidades, los problemas económicos, las infraestructuras paralizadas y las inmensas necesidades humanitarias del país. En la actualidad, al menos 14,6 millones de personas necesitan asistencia y dependen más que nunca de la ayuda. Los actores humanitarios, incluido el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, son un salvavidas para responder a las enormes necesidades. A pesar de los problemas de seguridad y de los bloqueos políticos, estamos encontrando la manera de reparar las infraestructuras críticas y asegurarnos de que la gente tenga acceso a servicios básicos como agua potable, electricidad y servicios de salud que funcionen. Para poder hacer frente a estos retos humanitarios, necesitamos un apoyo financiero continuado de la comunidad internacional. No se puede exagerar la importancia del apoyo para continuar con una acción humanitaria de vital importancia. Mientras que gran parte de la atención mundial se ha centrado en otras crisis, como la de Ucrania, millones de personas siguen necesitadas en Siria. "El conflicto armado en Ucrania está añadiendo otra capa de desafío a la situación en Siria", dijo Fabrizio Carboni, director regional del CICR para Oriente Próximo y Medio. "Nos preocupa que haya más inseguridad alimentaria y que los precios aumenten. Incluso si el conflicto de Ucrania terminara mañana, el impacto subyacente de la crisis climática y la presión que ésta ejerce sobre los recursos hídricos y la producción de alimentos nos dejaría con muchos problemas a los que hacer frente." Nuestro Movimiento ha estado respondiendo a las necesidades de la gente en Siria desde los primeros días del conflicto, con voluntarios y personal que proporcionan ayuda vital a la gente en zonas a las que otros no pueden llegar. Sin ellos, esta catástrofe humanitaria habría sido mucho peor. Cada mes, asistimos a millones de personas dentro de Siria; para que esta labor que salva vidas continúe, los trabajadores humanitarios deben tener un acceso sostenido, seguro y sin motivaciones políticas a todas las personas, familias y comunidades necesitadas. Pedimos que los Estados y todas las partes del conflicto garanticen el respeto del derecho internacional humanitario en sus operaciones. El Dr. Hossam Elsharkawi, Director Regional de la IFRC para Oriente Medio y el Norte de África, dijo "Hemos visto con la crisis de Ucrania cómo la reducción de las medidas restrictivas a las actividades humanitarias ha permitido a nuestro Movimiento llegar rápidamente a millones de personas que necesitan asistencia, desesperadamente. Pido a los donantes que apliquen la misma flexibilidad al contexto sirio. Idealmente, ampliando las mismas exenciones y licencias humanitarias. Esto creará mejores condiciones para minimizar el sufrimiento innecesario y aportar dignidad a las personas afectadas." Millones de sirios que viven fuera de su patria también siguen necesitando apoyo; los países vecinos acogen actualmente a la mayoría de las personas que han huido de la violencia en Siria. En Turquía, Líbano, Jordania e Irak, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja están prestando apoyo a los que han huido, así como a las comunidades que los acogen. Los países de Europa han puesto en marcha una amplia gama de actividades para ayudar a los sirios a integrarse en sus comunidades de acogida, desde la oferta de programas de apoyo psicosocial hasta la gestión de centros de acogida, pasando por la facilitación de los procedimientos de reunificación con los familiares que se han quedado atrás. Para más información, contacten con: ICRC: Jesus Serrano Redondo (Geneva), M +41 79 275 69 93, email:[email protected] IFRC: Rana Sidani Cassou, M: +41 76 671 57 51 / +33 6 75 94 55 15, email:[email protected]