Voluntariado local y nuevas fuentes de energía impulsan la respuesta de la Cruz Roja Cubana a seis meses del huracán Melissa
Dos operaciones activas, una estrategia reforzada y 39.000 personas voluntarias activas en toda la isla. Así enfrentan la Cruz Roja Cubana y la IFRC la recuperación tras el huracán Melissa, en medio de la escasez de combustible y energía que afecta todos los aspectos de la vida cotidiana en el país.
Distribución de ayuda humanitaria en Granma. © Cruz Roja Cubana
Distribución de ayuda humanitaria en Granma. © Cruz Roja Cubana
El pasado 15 de abril, personas voluntarias de la Cruz Roja Cubana entregaban mosquiteros, artículos de limpieza y otros insumos esenciales para la prevención de chikungunya y dengue en la comunidad La Antena, en la provincia de Matanzas.
Era la primera distribución de una operación humanitaria financiada por el Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF), con el objetivo de asistir a 650 familias afectadas por la epidemia de arbovirosis en el occidente de Cuba.
Al 5 de enero, se reportaban 55 fallecimientos asociados a la arbovirosis: 37 por chikungunya y 18 por dengue. La mayoría de las personas fallecidas eran menores de 18 años.
"El huracán ha dejado muchas epidemias y muchos insectos, principalmente el mosquito y el jején, que ni de día ni de noche te dejan estar tranquilo, no puedes apenas dormir", contó Berta González, una pescadora local cuya casa fue reducida a escombros.
"Hay mucha gente con la enfermedad, yo conozco personas que se les han alterado todas las piernas. No pueden ni articular las manos, no pueden caminar, pierden el paladar, el olfato y les impide el caminar".
Una semana después, el 21 de abril, en el oriente del país, equipos locales de la Cruz Roja ponían en marcha una nueva entrega de artículos humanitarios en Cauto Cristo, provincia de Granma, una de las más golpeadas por el huracán Melissa en octubre de 2025 y zona prioritaria del llamamiento de emergencia lanzado por la Federación Internacional en respuesta a los daños de la tormenta.
Estas entregas ocurren en un contexto desafiante: las restricciones energéticas que afectan a la isla amenazan la prestación de servicios esenciales, deterioran las condiciones de saneamiento y dificultan la continuidad de las operaciones humanitarias.
Distribución de agua limpia en Granma. © Cruz Roja Cubana
Distribución de agua limpia en Granma. © Cruz Roja Cubana
La Cruz Roja Cubana y la IFRC han logrado mantener sus servicios garantizando el acceso regular a combustible y enviando hacia La Habana los primeros vehículos eléctricos y sistemas fotovoltaicos para fortalecer la capacidad logística y operativa de la sede nacional y de las filiales en todo el país. El reto ahora es sostener las operaciones, evitar retrocesos en las comunidades que ya avanzan en su recuperación y prepararse, en medio de las adversidades, para una nueva temporada de huracanes.
Huracán Melissa: que la recuperación no se detenga
El 20 de octubre de 2025, el huracán Melissa dejó más de dos millones de personas afectadas tras su paso por Cuba, particularmente en las provincias de Santiago de Cuba, Granma y Holguín.
La tormenta destruyó cientos de miles de viviendas, afectó a más de setecientas instalaciones de salud y alteró gravemente los sistemas de agua, interrumpiendo el funcionamiento de alrededor de un centenar de estaciones de bombeo. Comunidades enteras quedaron sin acceso confiable a electricidad, agua potable ni servicios básicos.
Cuarenta y ocho horas después del paso de Melissa, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia para recaudar 18 millones de francos suizos (USD 23 millones), con el objetivo de reforzar la primera respuesta de la Cruz Roja Cubana y acompañar la recuperación de 100.000 personas durante 24 meses.
Desde entonces y hasta enero de este año, más de 5.000 personas han recibido asistencia humanitaria: mosquiteros, mantas, artículos de higiene, cocina y limpieza, lámparas solares, lonas y herramientas para reconstruir sus viviendas. Otras 2.600 han recibido apoyo psicosocial para procesar el duelo y la ansiedad tras el desastre.
Hoy, los sistemas de agua instalados por el voluntariado de la Cruz Roja Cubana tras el paso de Melissa siguen produciendo millones de litros de agua potable que permiten satisfacer las necesidades mínimas diarias de hasta 30.000 personas por semana.
Sin embargo, la recuperación podría ralentizarse. El acceso limitado a combustible, los apagones prolongados y la inestabilidad de la red eléctrica continúan afectando los servicios de transporte, aduanas, salud, gestión de residuos y bombeo de agua.
"La IFRC y la Cruz Roja Cubana cuentan con décadas de experiencia en la respuesta a huracanes en el país —incluidos Ian, Sandy, Matthew e Irma— pero pocas operaciones han sido tan complejas desde el punto de vista logístico como esta", cuenta Cristian Torres, director adjunto de la IFRC para América.
"La necesidad de hacer frente a los desafíos energéticos, sanitarios y de transporte es evidente, pero también lo es el compromiso de las personas voluntarias y los equipos técnicos de la Cruz Roja. En coordinación con instituciones públicas y actores humanitarios clave, siguen activos en el oriente del país —y en toda la isla— distribuyendo asistencia a medida que está disponible".
Una estrategia reforzada para adaptar y sostener la asistencia
Para garantizar que la ayuda llegue a la isla, contribuir a preservar la funcionalidad mínima de los servicios públicos esenciales y asegurar la operatividad de los equipos locales de la Cruz Roja incluso durante apagones prolongados o períodos de escasez aguda de combustible, la IFRC y la Cruz Roja Cubana han puesto en marcha una estrategia reforzada en el marco del llamamiento de emergencia.
Esta estrategia tiene cuatro ejes:
- la instalación de sistemas fotovoltaicos descentralizados para garantizar suministro eléctrico confiable en los puntos donde la asistencia humanitaria y los servicios esenciales no pueden interrumpirse;
- la implementación de transporte eléctrico;
- la puesta en marcha de brigadas especiales de la Cruz Roja para contribuir a la recolección de residuos sólidos y a la continuidad operativa;
- y garantizar el acceso a combustible para que la Cruz Roja Cubana siga ofreciendo asistencia a la población.
La Cruz Roja Cubana ya está instalando los primeros catorce sistemas fotovoltaicos de carga de baterías, destinados a garantizar electricidad en filiales clave, centros de atención primaria en salud, policlínicas y puntos de despacho aduanero, para que las comunicaciones y la logística no se detengan durante los apagones.
Para apoyar la movilidad y las operaciones en terreno, la IFRC ha enviado un vehículo eléctrico y ocho motocicletas.
Además, la Cruz Roja Cubana y la IFRC han logrado asegurar combustible mediante acuerdos con proveedores locales para mantener activa la flota de vehículos.
Y para continuar con el apoyo a la población, 500 kits de reparación de techos ya están en producción para contribuir a la rehabilitación de las viviendas dañadas por Melissa.
"Por tres meses tuvimos dificultades operativas por el combustible que no entraba al país”, explicaba el Dr. Carlos Pérez Díaz, secretario general de la Cruz Roja Cubana tras las distribuciones en Matanzas.
“Pero ya recuperamos ese recurso y estamos directamente en las comunidades retomando la entrega de donativos y la acción humanitaria".
Sin fondos suficientes, los avances corren riesgo
Continuar con las labores de recuperación y prepararse para nuevas emergencias requiere no solo fortalecer la acción local, sino también un sostenido apoyo internacional.
La Cruz Roja Cubana cuenta con el compromiso de 39.000 personas voluntarias en toda la isla, pero para asistir a las 100.000 personas contempladas en el llamamiento de emergencia de la IFRC, completar el financiamiento requerido es esencial.
De los 18 millones de francos suizos solicitados, solo se ha reunido el 28 por ciento. Una nueva inyección de recursos es urgente, sobre todo para poner en marcha soluciones como los camiones recolectores eléctricos destinados al saneamiento de residuos sólidos.
Con la próxima temporada de huracanes en el horizonte, el apoyo internacional también permitiría fortalecer la resiliencia institucional y comunitaria.
La IFRC hace un llamado a sumar esfuerzos para garantizar que los servicios esenciales sigan siendo accesibles y que la recuperación pueda avanzar con dignidad y certeza.


