Cruz Roja Cubana lleva agua, salud y bienestar a las comunidades afectadas por el huracán Melissa
Cinco mujeres nos cuentan cómo la asistencia de la Cruz Roja Cubana les ha devuelto la alegría, el descanso y la tranquilidad.
El agua es el recurso más elemental para la supervivencia humana.
Sin embargo, cuando un huracán golpea, el agua muestra dos caras: el rostro de la fuerza destructora que arrasa comunidades enteras; y el del recurso vital, clave para garantizar la salud una vez que pasa la tormenta.
Para las mujeres, tanto el exceso como la falta de agua incrementa las desigualdades y las condiciones de riesgo. A nivel global, las mujeres se encargan de recolectar el agua en 7 de cada 10 hogares rurales desabastecidos.
En Cuba, antes del paso del huracán Melissa, el abastecimieto de agua en municipios como San Luis ya era una carga desproporcionada para las mujeres.
Con ciclos de abastecimiento que superaban los 160 días, la búsqueda de agua se convertía en una jornada agotadora para mujeres como Ariana García Díaz, residente de la comunidad de San Luis, quien describe la situación previo a la tormenta:
"Realmente la situación que nosotros teníamos con el agua era crítica. Ya en la comunidad hacía prácticamente 5 meses que no teníamos agua por la tubería, teníamos que cargar agua de un pozo que está bastante distante".
Este esfuerzo físico, sumado al cuidado de la niñez y la población adulta mayor, ya colocaba a las mujeres en una situación de mayor presión y vulnerabilidad.
En este Día Mundial del Agua, mostramos cómo la Cruz Roja Cubana y la IFRC han facilitado el acceso a agua de Ariana y muchas otras mujeres tras el paso del huracán Melissa por el Caribe a finales de octubre del 2025.
Cuando el agua se convierte en amenaza: mosquitos e inundaciones
Para muchas familias, el desastre comenzó días después de que las nubes se disiparan. Mirta Valdivia Suárez, vecina de Granma y madre de cuatro niños y niñas, relata cómo el agua se convirtió en su enemiga:
"A los tres días de haber pasado el huracán, un jueves por la madrugada nos avisaron que teníamos que estar al tanto de las crecidas de los ríos, que iban a empezar a evacuar porque las presas no iban a resistir tanta agua".
"A la madrugada del viernes, un golpe de agua reventó los muros de la camaronera, y entonces fue cuando entró el agua para acá. A las 4:00am del viernes ya el agua estaba metida en las casas y quienes no habíamos podido evacuar pedíamos ayuda".
"Mi casa fue una de las primeras casas por donde el agua empezó a correr, porque fue por donde reventó, se llevó partes de las paredes, partes del techo nos partió también".
El agua estancada y el colapso de los sistemas de drenaje agravaron la epidemia que ya vivía el país antes del paso de Melissa. Para mediados de diciembre de 2025, el brote de enfermedades arbovirales (Dengue, Zika y Chikungunya) superó los 43,000 casos. Más de 30,000 personas requirieron hospitalización.
Berta González, una pescadora local cuya casa fue reducida a escombros, describe el impacto de las enfermedades relacionadas con el estancamiento de aguas después del huracán:
"El huracán ha dejado muchas epidemias y muchos insectos, principalmente el mosquito y el jején, que ni de día ni de noche te dejan estar tranquilo, no puedes apenas dormir".
"Hay mucha gente con la enfermedad, yo conozco personas que se les han alterado todas las piernas. No pueden ni articular las manos, no pueden caminar, pierden el paladar, el olfato y les impide el caminar".
Para la Cruz Roja Cubana, la respuesta al Huracán Melissa ha sido una operación compleja debido a la convergencia de desastres y las limitaciones de energía.
Aún así, han hecho todo lo que está en sus manos desde antes de que el huracán tocara tierra. Su red de más de 39,000 personas voluntarias capacitadas, fueron las primeras en llegar a las zonas de difícil acceso.
Para apoyar la respuesta de la Cruz Roja Cubana, la IFRC lanzó un Llamamiento de Emergencia para recaudar 18 millones de francos suizos (USD18 millones) y reforzar las acciones de la Cruz Roja Cubana en la asistencia a 100.000 personas afectadas por el huracán Melissa y el brote de arbovirus.
Desde noviembre del 2025 hasta enero del 2026, 5.000 personas recibieron asistencia humanitaria en forma de mosquiteros y mantas para dormir, artículos de higiene y de cocina, lámparas solares, herramientas para reconstruir sus casas, y más.
Los equipos de la Cruz Roja Cubana han contribuido a rehabilitar 22 de las 97 estaciones de bombeo de agua que resultaron dañadas. La prioridad ha sido rehabilitar aquellas vinculadas a la salud y la actividad productiva.
La planta potabilizadora de San Luis: un respiro de alivio para la comunidad
Uno de los hitos de esta respuesta es la instalación de una planta potabilizadora de agua en el Hospital de San Luis, en Santiago de Cuba. Gracias al apoyo técnico y financiero del Gobierno suizo y la Cruz Roja Suiza, esta planta ha permitido suministrar agua potable a 3.521 pacientes.
Antes de esta intervención, la situación era desesperada. Ariadna Peña Calderín, directora del Hospital General Municipal de San Luis, explica el cambio radical:
"La potabilizadora tiene un gran impacto porque ya podemos distribuir agua limpia a los diferentes servicios de nuestro hospital, que consume unos 700 m³ por día. El agua es clave ante el brote de arbovirosis y para prevenir el cólera. Agradezco mucho esta colaboración entre el gobierno suizo, el municipio y la Cruz Roja".
Además, la Cruz Roja Cubana ha instalado tanques de almacenamiento de 5,000 y 10,000 litros en 11 comunidades, logrando distribuir 3.3 millones de litros de agua, lo suficiente para cubrir las necesidades básicas de 30,000 personas por semana.
Para las mujeres de San Luis, el acceso a la planta ha significado el fin de las caminatas de kilómetros con cubos pesados.
El impacto de la asistencia integral en la vida diaria
Tener acceso a agua limpia o a artículos de ayuda humanitaria tan pequeños como un mosquitero, puede tener un gran impacto en la salud mental de las personas, especialmente de las mujeres, quienes suelen cargar con la gestión del hogar en situaciones de crisis.
La angustia de no tener cómo limpiar el hogar o hidratar a la familia genera un estrés constante. Por eso, cuando el agua llegó "al patio", la respuesta fue emocional. Zuleidy López Velásquez lo describe con una sencillez poderosa:
"Me siento bien porque no tenemos que ir tan lejos a buscar el agua. La tenemos ahí, está en el patio prácticamente".
"El agua, el agua es una de las cosas más importantes que uno debe de tener. Sin agua tú no puedes realizar ninguna tarea doméstica".
Esa alegría es el resultado de una operación humanitaria que entiende que el agua es el eje de una vida plena y segura.
Al tener agua limpia cerca, las mujeres recuperan tiempo para sí mismas, para su recuperación económica y para el cuidado de su salud mental.
Del mismo modo, la distribución de mosquiteros y lámparas solares ha permitido que las familias recuperen el descanso. En medio de apagones nacionales prolongados, una lámpara solar no es solo luz; es seguridad.
Para Berta, el mosquitero es lo que le permitió finalmente cerrar los ojos por las noches sin temor a la enfermedad.
"Después de tomar un baño y una comida, nos acostamos y dormimos perfectamente porque el mosquito ya no nos pica y no nos molesta y no nos puede transmitir las enfermedades".
El apoyo psicosocial y la promoción de la salud comunitaria están integrados en toda la respuesta. La Cruz Roja Cubana ha brindado primeros auxilios psicológicos y apoyo psicosocial a más de 500 personas en 35 centros de evacuación, puntos de distribución y comunidades de difícil acceso.
Las distribuciones se complementan con la promoción de la higiene, mensajes de prevención de enfermedades e intervenciones de salud mental adaptadas al contexto posterior al huracán.
Las limitaciones de energía ponen en riesgo la continuidad
La respuesta se ve amenazada por la falta de combustible y energía que está profundizando las necesidades humanitarias existentes, afectando la recolección de desechos, la continuidad de los servicios de salud y las cadenas de suministro.
La estrategia de la Cruz Roja Cubana y de la IFRC busca no solo reparar daños, sino garantizar la continuidad de los servicios humanitarios y evitar que las necesidades de la población se agudicen.
La instalación de sistemas fotovoltaicos descentralizados permitirá que las mujeres de Santiago, Granma y Holguín no vuelvan a depender de un combustible que hoy no llega. La energía solar garantizará que las plantas de agua sigan funcionando, que las vacunas se mantengan frías y que las lámparas solares sigan iluminando las noches de reconstrucción.
Este enfoque busca que la potabilización del agua y las comunicaciones no dependan de una red eléctrica inestable o de combustibles escasos.
Un llamado a la solidaridad internacional
Miles de personas han recibido asistencia con artículos de primera necesidad y miles han podido acceder a agua limpia, pero el Llamamiento de Emergencia apenas cuenta con un 28% de financiamiento. El apoyo para las 95,000 personas restantes que la Cruz Roja tiene como objetivo ayudar depende de la solidaridad internacional.
En este Día Mundial del Agua, la historia de Cuba nos recuerda que el acceso al agua limpia es el primer paso para la recuperación de cualquier desastre. La reconstrucción de las vidas de Ariana, Mirta, Berta, Zuleidy y miles más es un imperativo que no puede esperar.
Como resume Berta desde su casa en construcción:
"Soy una mujer fuerte. Con ayuda de la Cruz Roja, con ayuda de ustedes y de todo el personal que nos quiere ayudar, vamos a seguir adelante y vamos a triunfar".
