Inseguridad alimentaria

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Asistencia en efectivo: "Hoy veo un futuro mejor para mis hijas".

Desde hace varios años, la región del Extremo Norte de Camerún se enfrenta a los efectos del cambio climático, caracterizados por sequías, alteraciones estacionales e inundaciones recurrentes, con consecuencias desastrosas para la agricultura, la ganadería e incluso el acceso a los centros de abastecimiento y los mercados, entre otros problemas. Esta situación ha provocado un mayor deterioro de la situación económica de los hogares locales.A los efectos del cambio climático se suman las tensiones sociales marcadas por los conflictos y agravios intercomunitarios, así como la presencia de grupos armados no estatales. En los últimos diez años, estos factores han creado una situación de inseguridad que ha provocado movimientos de población y, para mucha gente, la pérdida de sus personas queridas."Perdí a mi marido hace unos años", cuenta Soumaïra, que vive con sus hijas en el pueblo de Ndoukoula, en la región del Extremo Norte de Camerún. "Tenía 13 años cuando nos casamos. Unos años después di a luz a nuestra primera hija. Mi marido nos cuidaba muy bien. Su trabajo consistía en criar los rebaños de los hombres importantes de la zona, y también se encargaba de venderlos"."Un día, cuando volvía de un pueblo de la frontera con Nigeria para vender los animales de uno de sus jefes, lo mataron en un ataque. Acababa de dar a luz a nuestra segunda hija, y yo ya era viuda con dos niñas que mantener".Una vida renovada gracias a la asistencia en efectivoAl haber perdido a sus padres cuando tenía menos de 10 años, y enfrentándose a una situación precaria, Soumaîra fue acogida por el jefe de la aldea, que hace todo lo posible por cuidar de ella y de sus hijas."Un día, mientras realizaba mis tareas cotidianas, se me acercaron personas voluntarias de la Cruz Roja y algunos miembros de mi comunidad", recuerda. "Me dijeron que querían recabar información sobre mí para ver si podía optar a alguna otra ayuda económica que me permitiera cubrir las necesidades inmediatas de mi familia".Resulta que el pueblo de Soumaïra es uno de los ocho destinatarios de la Alianza Programática entre la IFRC, la Dirección General de Protección Civil Europea y Operaciones de Ayuda Humanitaria (ECHO) y la Cruz Roja Francesa en Camerún.Como parte de la segunda fase de las operaciones de la Alianza en la región, 1.000 hogares de la región del Extremo Norte reciben ayuda en efectivo desde enero de 2024. Las entregas de efectivo se realizaron para responder a las necesidades básicas más urgentes de la población de esta región, tras la violencia armada, los efectos del cambio climático y los impactos residuales y económicos de la pandemia de COVID-19."Les dije todo lo que querían saber y confiaba en ser seleccionada, y así fue. Algún tiempo después, me explicaron que recibiría 64.000 francos centroafricanos (unos 91 francos suizos) en tres plazos. Con ese dinero podría comprar algunos artículos importantes para la casa, hacer que cuidaran de mis hijas si alguna vez se ponían enfermas y, con el resto, si quería, montar un pequeño negocio"."Hoy he recibido mi primera asignación económica y estoy muy contenta. Con este dinero voy a comprar mijo y otros alimentos para alimentar a mis hijas. También voy a empezar a criar ganado y a comerciar para ganarme la vida. Es un proceso que continuará con los demás fondos que reciba. Podré atender las necesidades escolares de mis hijas y luchar por cambiar sus vidas"."Hoy puedo ver un futuro más brillante para mis hijas".Además de la ayuda en efectivo, la Cruz Roja de Camerún está compartiendo mensajes de sensibilización comunitaria sobre la mejor manera de prepararse y responder a epidemias y desastres, así como sobre la comunicación de riesgos y la participación de la comunidad.

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Donación islámica

Como la mayor red mundial de organizaciones humanitarias y voluntariado con base local, la IFRC está en una posición única para garantizar que su donación de Sadaqah llegue a las personas y comunidades que más lo necesitan. Estamos presentes en las comunidades junto a quienes apoyamos. Actuamos antes, durante y después de los desastres y las emergencias sanitarias para satisfacer las necesidades y mejorar la vida de las personas vulnerables, llegando a millones de personas cada año.

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Crisis del hambre: "Ahora puedo cuidar de mi propia familia"

En la región de Lubombo (Eswatini), cerca de la ciudad de Big Bend, Bongani Masuku, de 39 años, observa su campo de maíz. Acaba de cosechar una parte la semana pasada. "Pero aún queda trabajo por hacer", dice Bongani y empieza a trabajar la tierra. Lubombo es una de las zonas más calurosas de Eswatini. Mientras Bongani deshierba su campo, la temperatura ya ha subido a más de 34 grados. "Elimino las malas hierbas para que mi maíz crezca bien", dice. "Si dejara que las malas hierbas se apoderaran de todo, las siembras crecerían muy delgadas y no ofrecerían una buena cosecha". A principios de la temporada, Bongani asistió a un curso de formación agrícola, tras el cual recibió asistencia en efectivo de unos 70 euros aproximadamente. Invirtió el dinero en semillas de maíz más resistentes a la sequía, ya que el cambio climático ha hecho que las lluvias sean más irregulares y ha aumentado la sequía. Alrededor del 70% de la población de Eswatini depende directamente de la agricultura para su subsistencia. Por eso las cambiantes condiciones meteorológicas son extremadamente preocupantes. "Las recientes olas de calor han dificultado mucho la agricultura. El maíz no debe recibir demasiada luz solar cuando está floreciendo. La lluvia es importante en esa fase. La última vez que el maíz floreció no llovió nada, así que mi cosecha fue menor de lo que esperaba". El campo de maíz tiene un gran significado para Bongani. "Me permite alimentar a mi familia, pero también vender parte de la cosecha y conseguir dinero", añade. "Este dinero me ayuda a darle educación a mis hijos. Tengo cinco hijos con mi querida esposa. Ahora puedo comprarles libros de texto y otro material escolar, como bolígrafos. Si gano suficiente dinero, también puedo comprarles zapatos para que vayan a la escuela". Inseguridad alimentaria prolongada Como en otros lugares del sur de África, la población de Eswatini sufre una grave y prolongada crisis de seguridad alimentaria que comenzó en 2015. La sequía provocada por el fenómeno de El Niño, reforzada aún más por el cambio climático y la irregularidad de las lluvias e inundaciones desde entonces, han dañado las cosechas año tras año. Bongani es una de las 25.500 personas incluidas en el proyecto de tres años financiado por la Unión Europea para mejorar la seguridad alimentaria mediante asistencia en efectivo. Además de la Cruz Roja Finlandesa, el proyecto incluye a la Cruz Roja de Baphalali Eswatini y a la Cruz Roja Belga de Flandes. Para las personas destinatarias de la asistencia en efectivo, como Winile Masuku, el dinero ha significado la posibilidad de comprar alimentos como arroz, harina de maíz y aceite de cocina en un momento en que las fuentes habituales de alimentos son mucho menos abundantes y más caras. "Antes de recibir la asistencia en efectivo, dependíamos de nuestros vecinos", explica Winile sentada frente a su casa, cuyas paredes están hechas de intrincados tejidos de ramas y piedra. "Ahora puedo cuidar de mi propia familia". Jardinería para el cambio Aunque no todo el mundo se dedica a la agricultura, muchas personas en Eswatini cultivan una parte de su sustento diario en huertos comunitarios locales. Esta es una de las razones por las que este proyecto de resiliencia climática también pretende revivir la tradición de los huertos comunitarios. Parte de ese esfuerzo incluye cursos de formación del Ministerio de Agricultura sobre la forma más eficaz de cuidar los huertos comunitarios ante condiciones climáticas más extremas. Después de cada formación, quienes participan reciben asistencia en efectivo de unos 35 euros para comprar semillas de plantas, por ejemplo. Se anima a estas personas a utilizar variedades de cultivos que requieran menos agua. "El huerto ofrece estabilidad a mi familia, ya que me empleo en esto y cuido de mi familia", dice Sibongile, una de las participantes. "La cosecha del huerto me permite alimentar a mi familia, y también puedo vender algunas cosechas para conseguir dinero para la educación de mis hijos". Salud en el campo También es importante garantizar la salud de la población, ya que la sequía y el calor pueden crear condiciones que agraven la propagación de enfermedades y síntomas como la deshidratación. Por esta razón, el proyecto financiado por la UE también apoya a la comunidad en la preparación ante epidemias y pandemias. La Cruz Roja de Baphalali Eswatini gestiona tres clínicas en el país, y el proyecto apoya su capacidad para responder a diferentes epidemias, como las enfermedades diarreicas, la tuberculosis y el VIH. "Todas las mañanas ofrecemos asesoramiento sanitario, lo que significa que informamos a las personas atendidas de las epidemias que hay actualmente", explica Phumlile Gina, enfermera de la clínica de Hosea Inkhundla, en la región de Shiselweni. "Ahora mismo les informamos de las vacunas, sobre todo contra el coronavirus y la tuberculosis. También hacemos hincapié en la higiene adecuada: explicamos lo importante que es lavarse las manos y también recordamos a la gente que lave sus recipientes de agua de vez en cuando." "Algunas de las personas que atendemos aquí en el campo son muy pobres", añade. "Pueden venir a la clínica por alguna razón completamente distinta, por una gripe, por ejemplo. Pero entonces podemos darnos cuenta de que el crecimiento del hijo del paciente está claramente atrofiado y hay motivos para sospechar malnutrición." "También podemos ocuparnos de esas situaciones y vigilar el estado de las personas. Me siento muy bien cuando un paciente vuelve a la clínica al cabo de seis meses y dice que su hijo está muy bien y juega como los demás niños y niñas." La Alianza Programática entre la red de la IFRC y la Unión Europea proporciona financiación estratégica, flexible, previsible y a largo plazo, para que las Sociedades Nacionales puedan actuar antes de que se produzca una emergencia. Se está aplicando en todo el mundo, incluyendo 13 países de África.

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Se intensifica la crisis del hambre en África: La IFRC advierte contra la fatiga de la crisis

Ginebra/Nairobi, 7 de diciembre de 2023: En respuesta a la creciente crisis del hambre en África subsahariana, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) amplía su llamado a la acción en medio de la creciente preocupación por la fatiga de la crisis. Para ello, la IFRC ha revisado su llamamiento de financiación a 318 millones de francos suizos, con el objetivo de llegar ahora a 18 países. Ha pasado más de un año desde el lanzamiento inicial del llamamiento para la crisis del hambre en África, pero las necesidades siguen superando el apoyo recibido. Inicialmente fijado en 215 millones de francos suizos para 16 países, sólo se han recaudado 59 millones de francos suizos. Esta crisis humanitaria, intensificada por sequías recurrentes, inundaciones provocadas por El Niño, conflictos y recesiones económicas, exige una respuesta inmediata para evitar el sufrimiento generalizado y la pérdida de vidas y medios de subsistencia. Alrededor de 157 millones de personas de 35 países del África subsahariana se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria. A pesar de las alertas tempranas de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja africanas, se necesitan más fondos y recursos. El Cuerno de África se ha visto especialmente afectado por la sequía más prolongada de la que se tiene constancia, con cinco estaciones secas consecutivas. En contraste, regiones como el este de Kenia, partes de Sudán del Sur, Somalia, Etiopía y Tanzania experimentaron lluvias más intensas de lo habitual durante la temporada de octubre-diciembre, lo que provocó inundaciones que agravaron aún más la situación de quienes ya se enfrentaban a una grave inseguridad alimentaria. Esta combinación de condiciones meteorológicas extremas, junto con los conflictos en curso, ha dado lugar a cosechas muy diversas en todo el continente. El voluntariado de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es testigo de condiciones desgarradoras en las que muchas personas, entre ellas mujeres e infancias, sobreviven con menos de una comida al día. Mohamed Omer Mukhier, Director Regional para África, hizo hincapié en la urgencia permanente: "En el último año se ha puesto de manifiesto la extrema necesidad de recursos para hacer frente a la actual crisis del hambre, con millones de personas privadas de agua, alimentos y servicios sanitarios. Aunque esta crisis se ha intensificado, se ha visto eclipsada en gran medida por otras crisis más visibles durante el pasado año. Teniendo en cuenta su magnitud en todo el continente, pedimos urgentemente que se amplíe el apoyo para proseguir nuestra movilización colectiva para salvar y mantener vidas". Estos países se encuentran actualmente en el centro de la crisis del hambre: Angola, Burkina Faso, Camerún, Yibuti, Etiopía, Kenia, Madagascar, Malí, Malawi, Mauritania, Níger, Nigeria, República Democrática del Congo (RDC), Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania y Zimbabue. Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja africanas han desempeñado un papel decisivo prestando asistencia vital a millones de personas afectadas por esta crisis. Hasta ahora, han llegado a 1,53 millones de personas. La mayor parte de la ayuda prestada ha consistido en servicios de agua y saneamiento, que han llegado a más de 1,2 millones de personas. Además, más de 725.000 personas recibieron asistencia en efectivo y más de 450.000 recibieron apoyo sanitario y nutricional. Esto subraya el compromiso de la IFRC de pasar del socorro inmediato a estrategias de resiliencia sostenibles y a largo plazo en la región. El llamamiento revisado se centrará en mejorar las prácticas agrícolas, fomentar la paz y la estabilidad y crear oportunidades económicas. Más información: Para más detalles, visite la página del llamamiento de la Crisis del Hambre en África. Para material audiovisual, visite la sala de prensa de la IFRC. Para solicitar una entrevista, contacte a: [email protected] En Nairobi: Anne Macharia: +254 720 787 764 En Ginebra: Tommaso Della Longa: +41 79 708 43 67 Mrinalini Santhanam: +41 76 381 50 06

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Se espera que El Niño agrave aún más la temporada de escasez en Malawi

Escrito por Anne Wanjiru Oficial Senior de Comunicación de la IFRC Casi todas las familias de Malawi son agricultoras, una fuente de gran fortaleza para la economía del país. Esto era así hace unas décadas, cuando el país exportaba regularmente productos agrícolas a las naciones vecinas. Sin embargo, esto significa que la mayoría de las familias también han sido extremadamente vulnerables a las tensiones y crisis climáticas. "Año tras año, es más difícil obtener buenos rendimientos agrícolas y obtener buenos ingresos", afirma Martha Makaniko, agricultora de la aldea de Chiwalo, en Mulanje. "Ya no dependemos de la regularidad de las condiciones meteorológicas. Antes obtenía ocho sacos de maíz de mi campo. Ahora tengo suerte si consigo dos. He preparado mi tierra esperando las lluvias, pero no tengo dinero para comprar semillas o fertilizantes". Cuando el ciclón tropical Freddy azotó Malawi en marzo de 2023, Martha vio cómo toda su cosecha era arrasada por las aguas. Como miles de otras familias de agricultores, no sólo perdió sus cosechas. "Mi casa colapsó", dice Martha, que también está enferma y necesita dinero para asistencia médica. "Me quedé en el refugio varios meses. Me gasté todos los ahorros de mi vida en construir una casa nueva. Esto me ha perjudicado. No comemos nada, solo papilla hecha con mangos crudos". Fruta hervida y ñames envenenados La gente no suele hervir la fruta para comer en Malawi, así que las papillas de mango de Martha son un indicio de que muchas familias se están quedando sin opciones. Según el informe del Comité de Evaluación de la Vulnerabilidad del gobierno de Malawi, más de 4,4 millones de personas pasan hambre. La recesión económica, así como los efectos dominó de la pandemia de COVID-19; y el conflicto entre Rusia y Ucrania han agravado la situación de hambre en Malawi. En los últimos 18 meses, la moneda de Malawi, el kwacha, se ha devaluado dos veces. Esto ha provocado la inflación en todo, incluidos suministros críticos como semillas y fertilizantes. A las familias agricultoras les resulta demasiado caro gestionar sus propias granjas y deciden trabajar a destajo en los campos de otros, una alternativa habitual entre las familias de agricultores que también está resultando muy competitiva. Quienes no pueden encontrar trabajo a destajo, rebuscan ñames silvestres o mangos crudos para hervir y alimentar a sus familias. Sin embargo, hay una variedad de ñames silvestres que son venenosos, y puede ser difícil distinguirlos. Fani Mayesu perdió recientemente a su marido y a su hijo de 19 años tras consumir ñames silvestres venenosos. "No sabíamos que eran venenosos", dice con cara de incredulidad. "Mi marido los trajo, yo los preparé y todos comimos. Inmediatamente empezamos a enfermar y a vomitar. Mis otros 5 hijos y yo nos recuperamos, pero mi marido y un hijo no". Las primeras oleadas de El Niño Según los pronósticos, es probable que la situación empeore antes de mejorar. Las agencias meteorológicas internacionales y nacionales afirman que se espera que la próxima estación de lluvias 2023/24 (también conocida como la estación de escasez, cuando disminuyen los suministros de alimentos) en Malawi se vea influida por El Niño. En el pasado, las condiciones de El Niño se han relacionado con un retraso en el inicio de la temporada de lluvias, precipitaciones por debajo de lo normal y periodos de sequía. En su plan de respuesta para la temporada de escasez, la Cruz Roja de Malawi tratará de dar prioridad a los distritos más afectados. El objetivo es reforzar la capacidad de las comunidades para hacer frente a la inseguridad alimentaria, al tiempo que se mantienen otras actividades de refuerzo de la resiliencia. "Esperamos no sólo hacer frente a las graves necesidades inmediatas de seguridad alimentaria, sino también responder a las predicciones climáticas mediante intervenciones como la distribución de variedades de semillas de maduración temprana", afirma Prisca Chisala, directora de programas y desarrollo de la Cruz Roja de Malawi. "También planeamos apoyar los cultivos de invierno y fomentar la diversificación de cultivos para adoptar cultivos resistentes a la sequía con el fin de hacer frente a las lagunas en la producción." Respuesta de la Cruz Roja Con el apoyo de la IFRC y de las Sociedades Nacionales asociadas, la Cruz Roja de Malawi necesita más de 3 millones de francos suizos para ayudar a cerca de 100.000 personas a través de acciones como: asistencia alimentaria en forma de transferencias en efectivo, alimentación húmeda en las escuelas y ayuda en especie el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades mediante la promoción de medios de subsistencia y la reducción de riesgos la protección de todos los grupos vulnerables frente a la violencia, la violencia sexual, la explotación, el abuso y el abandono, y garantizar el respeto de los derechos humanos. "Es fundamental que apoyemos la resiliencia de las familias agricultoras para lograr una cosecha después de esta temporada de lluvias, de lo contrario veremos un aumento significativo de los niveles de hambre", dice John Roche, Jefe de la Delegación del Cluster de la IFRC para Malawi, Zambia y Zimbabue. "Aquí el tiempo es esencial para evitar un empeoramiento de la situación por las predicciones de El Niño. Sólo una respuesta rápida, eficaz y con suficientes recursos es urgentemente necesaria para mitigar la crisis de los impactos a largo plazo."

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Crisis de hambre en África: Las madres se unen para combatir la desnutrición en Mauritania

En una pequeña aldea de Barkeol (Mauritania), el sol ha alcanzado su punto álgido del mediodía, obligando a sus habitantes a refugiarse de sus inclementes rayos a la sombra. Sentadas bajo una tienda de tela estampada de colores, un grupo de veinte mujeres charlan y sonríen mientras disfrutan de una animada discusión y debate. Rakia Salem, voluntaria de la Media Luna Roja Mauritana, acaba de terminar con ellas una sesión de formación sobre cómo reconocer los signos de malnutrición en sus hijos mediante un brazalete especial. Rakia se incorporó a la Media Luna Roja Mauritana en 2020 como facilitadora de este "club de madres" local, creado ese mismo año. "Mi función es formar a las madres para que realicen pruebas de detección de malnutrición a los niños mediante el brazalete MUAC (circunferencia media del brazo), que es una herramienta sencilla y fácil de usar, y puede ayudar a prevenir el deterioro de su estado de salud", explica Rakia. Para demostrarlo al grupo, recibe al valiente Mohamed, un niño de 3 años al que diagnosticaron desnutrición hace unas semanas y que ya está en vías de recuperación gracias a un tratamiento temprano. Mamá sabe más En Mauritania, las infancias corren riesgo de malnutrición debido a la recurrente inseguridad alimentaria y nutricional, que también afecta a muchos otros países del África subsahariana. En respuesta, la Media Luna Roja Mauritana ha estado explorando diferentes formas de diagnosticar a las personas menores de edad de manera más rápida y sencilla, y los clubes de madres han demostrado ser particularmente exitosos. "Al estar cerca de sus hijos e hijas todos los días, las madres son las más indicadas para detectar los primeros signos de malnutrición. Por eso las situamos en el centro de nuestras estrategias de detección", explica Mohamed Abdallahi, Responsable de Seguridad Alimentaria y Medios de Subsistencia de la Media Luna Roja Mauritana. Ahora hay diez clubes de madres en Barkeol, que ofrecen a las mujeres un foro amistoso para hablar de salud maternoinfantil, higiene, saneamiento y buenas prácticas alimentarias y nutricionales. Y lo que es más importante, las mujeres que asisten a los clubes de madres han aprendido a detectar a tiempo los signos de desnutrición antes de que avance demasiado. La detección temprana reduce considerablemente los casos que se agravan y evita la necesidad de hospitalización, lo que a su vez alivia la presión sobre los limitados servicios sanitarios disponibles en la región. "Cuanto antes se detecta la desnutrición, más breve y eficaz es el tratamiento. También se reducen las complicaciones médicas y el riesgo de mortalidad", añade Mohamed. Apoyo a los medios de subsistencia de las mujeres Los clubes de madres son también un gran foro para aumentar la resiliencia alimentaria de las comunidades de otras maneras. Como la mayoría de las familias no tienen recursos para cubrir las necesidades alimentarias mínimas diarias de sus familias, la Media Luna Roja Mauritana también está formando a los miembros de los clubes de madres para que puedan crear sus propias actividades lucrativas. Gracias a una pequeña subvención de la Media Luna Roja Mauritana, el club de madres de Barkeol ha abierto un almacén general a través del cual venden alimentos a menor coste a la comunidad. Otras mujeres de la localidad han recibido préstamos sin intereses a través del club, lo que les ha permitido crear pequeños negocios de venta de cuscús, procesamiento de cereales, confección de ropa o producción de sopa. Algunas han optado por invertir su dinero en horticultura para aumentar sus cosechas. "Antes teníamos muchas dificultades, pero gracias al apoyo de la Media Luna Roja Mauritana, ahora podemos mejorar la seguridad alimentaria de nuestras familias y diversificar la dieta de nuestras hijas e hijos", explica Khadidiatou Mohamed Abdallahi, Presidenta del club de madres. -- Para apoyar a las personas afectadas por la inseguridad alimentaria en toda el África subsahariana, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia en octubre de 2022 para ayudar a las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de 15 países a prestar asistencia urgente y a largo plazo. Hasta la fecha, la red de la IFRC ha llegado a: 600.000 personas con asistencia en efectivo y cupones 425.000 personas con apoyo sanitario y nutricional, incluida la alimentación suplementaria infantil 232.000 personas con apoyo a los medios de subsistencia, como formación en actividades generadoras de ingresos y gestión del ganado 1,2 millones de personas con asistencia en materia de agua, saneamiento e higiene. En Mauritania, el llamamiento apoya clubes de madres, como el de Barkeol, y ayuda en efectivo a miles de hogares. Para donar a nuestro llamamiento y ayudarnos a llegar a más gente, haga clic aquí.

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Mauritania: Miles de familias en situación de inseguridad alimentaria necesitan ayuda urgente mientras en Sahel luchan contra la crisis alimentaria

En N'Beika, municipio de Moudjeria (Mauritania central), hace calor y la temperatura supera ya los 40°C a última hora de la mañana. Cuesta creer que hace nueve meses, el 90% de la comunidad estuviera sumergida por fuertes lluvias e inundaciones. Mohamed Lemine Ould Mohamed Moctar, agricultor de 65 años y padre de siete hijos, contempla su parcela de tierra, con el rostro distante, esperando que esta vez la temporada de lluvias sea buena. "El año pasado no coseché nada. Todo mi campo de sorgo fue arrasado por las inundaciones. Al menos el año anterior pude cosechar unos cuantos sacos pequeños, a pesar de la falta de lluvia", dice Mohamed. Aquí en Moudjeria, como en Guerrou y Barkeol, los otros dos departamentos más afectados por la inseguridad alimentaria en Mauritania este año, la mayoría de las familias dependen de la agricultura y la ganadería tradicionales para salir adelante, una situación que las hace muy dependientes de las precipitaciones. Durante años, la falta de agua había sido el principal obstáculo para el florecimiento de la agricultura en esta comunidad enclavada en una meseta a unos 100 metros sobre el nivel del mar. Pero las lluvias del año pasado fueron mucho más intensas de lo esperado, causando inundaciones que arrasaron los cultivos de la gente. Estas inundaciones han afectado gravemente a los medios de subsistencia de la población y están sumiendo a muchas familias mauritanas en la inseguridad alimentaria. Según el Marco Armonizado de Mauritania de marzo de 2023, se espera que cerca de 500.000 personas sufran inseguridad alimentaria aguda en la actual temporada de escasez, entre junio y agosto de 2023. "Cada día es una batalla para sobrevivir. Los cereales, la carne y los alimentos básicos para alimentar a mi familia son casi inaccesibles desde que perdí mi única esperanza de ingresos en esta última inundación", añade Mohamed. Lamentablemente, las comunidades de Mauritania no son las únicas que se enfrentan a este problema. La región del Sahel, en el África subsahariana, está sufriendo una de las peores crisis de inseguridad alimentaria en décadas, que afecta a millones de personas. "Es alarmante presenciar el deterioro de la seguridad alimentaria en el Sahel. Condiciones preexistentes como la sequía y las inundaciones, las perturbaciones climáticas, los conflictos regionales e internacionales y la subida de los precios de los alimentos y el combustible están disparando las tasas de hambre y malnutrición. En cada ocasión, son las personas más vulnerables quienes sufren las consecuencias de un contexto complejo, exacerbado por las crecientes desigualdades", señala Alexandre Claudon de Vernisy, jefe de la delegación del Grupo Temático de la IFRC para Cabo Verde, Gambia, Mauritania y Senegal. En respuesta a esta emergencia, la IFRC lanzó un llamamiento de 215 millones de francos suizos en octubre de 2022 para apoyar a 7,6 millones de las personas más afectadas por la inseguridad alimentaria en 14 países prioritarios del África subsahariana. Mauritania es el último país en unirse al llamamiento regional en mayo de 2023, con lo que el número total de países asciende a 15. La Media Luna Roja Mauritana necesita 2 millones de francos suizos de este llamamiento para ayudar a más de 80.000 personas como Mohamed, afectadas por la inseguridad alimentaria en las comunas de Barkeol, Guerrou y Moudjeria. A corto plazo, esta financiación se utilizará para proporcionar a más de 2.700 familias ayuda en efectivo para ayudarles a volver a ponerse en pie. También permitirá al personal voluntario de la Media Luna Roja Mauritana prestar servicios sanitarios comunitarios y realizar pruebas de desnutrición a más de 2.500 familias para atender sus necesidades sanitarias inmediatas. A largo plazo, la financiación tiene por objeto aumentar la resiliencia de las comunidades de Mauritania para que estén mejor preparadas para futuras crisis climáticas. La Media Luna Roja Mauritana: Establecerá tres "Escuelas de Campo para Agricultores" para enseñar técnicas de agricultura climáticamente inteligente -como la conservación de la humedad del suelo, el uso de semillas apropiadas y la asociación de cultivos- a cientos de familias agricultoras, para que puedan tener cosechas más satisfactorias y fiables. Ayudar a 30 aldeas a crear reservas de seguridad alimentaria comprando cereales después de la cosecha para que el precio sea más barato en la siguiente temporada de escasez. Apoyar los clubes de madres de la región que ayudan a las madres a reconocer y combatir los signos de desnutrición en sus hijos e hijas. "Nos espera una larga y difícil temporada de carestía. Sin la ayuda de la Media Luna Roja, tendríamos muy pocas esperanzas", dice Mohamed. -- Para más información sobre esta crisis y para hacer donaciones al llamamiento de emergencia de la IFRC, visite nuestra página África: crisis del hambre.

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Somalia: Hacer frente a la malnutrición en medio de la sequía

En todo el Cuerno de África, las personas están entrando en su sexta temporada de lluvias sin precipitaciones. Desde hace dos años y medio no fluye el agua que llena los puntos de agua comunitarios, alimenta al ganado y cultiva hortalizas. El agua superficial ha desaparecido y el entorno, a veces verde, está seco y polvoriento. La actual sequía, unida al conflicto y al aumento de los precios de los alimentos, ha provocado inseguridad alimentaria, desplazamientos y la muerte del ganado. Esto, a su vez, afecta a los medios de subsistencia y la salud de la población, y provoca malnutrición. En todo el país, los equipos de la Media Luna Roja Somalí (MLRS) gestionan dispensarios fijos y móviles que atienden a comunidades rurales y remotas en zonas de difícil acceso. Estos dispensarios prestan atención sanitaria básica y vacunaciones sistemáticas, además de detectar la malnutrición y proporcionar apoyo nutricional. El personal deriva los casos graves de malnutrición a centros médicos y hospitales más grandes. En los últimos meses, los equipos de la Media Luna Roja Somalí (MLRS) han informado de que cada vez hay más niños desnutridos que necesitan apoyo nutricional. Estas son algunas de las familias a las que han estado ayudando. Basra Ahmed Cabdale, llevó a sus hijos a una clínica de la Media Luna Roja Somalí cerca de Borama para que les hicieran pruebas de malnutrición. Su hija, Nimco Adbikadir Hassan, de 3 años, estaba moderadamente desnutrida. Cabdale dijo que antes de la sequía, su familia comía tomates y cebollas con sorgo y maíz. También tomaban leche y carne de sus animales. Sin embargo, sin agua, los cultivos no crecen, el ganado se muere y tienen que vender sus animales para comprar alimentos y artículos de primera necesidad en el mercado local. "Nuestra mayor preocupación es la pérdida de nuestros animales y la falta de alimentos", afirma. "Tardamos dos horas [en caminar hasta el punto de agua] y tenemos que formar una larga cola para conseguirla". Halima Mohmoud Abah visitó la clínica de la Media Luna Roja Somalí en un pueblo cercano a Berbera con cuatro de sus hijos. Estaba preocupada por el peso de su bebé y de su hija Mardiye Abdullahi Ali, de 4 años. Mientras medían la altura, el peso y el perímetro braquial de Mardiye, Halima habló de algunas de sus preocupaciones. "Hay sequía, se ha limitado el agua para el ganado y no hay suficiente para los cultivos", dijo. Cuando llegan los resultados de Mardiye, está al borde de la desnutrición. "Estoy preocupada por la salud de los niños", afirma. "Si esto continúa, acabará en cosas malas... muerte, de animales y humanos". En la clínica de la Media Luna Roja Somalí en Burao, el personal se asegura de que todos los niños con desnutrición aguda o moderada reciban un suplemento nutricional alto en calorías: Plumpy'Sup o Plumpy'Nut, (en inglés). Niños como Maslah Yasin Usman reciben su primer suplemento en la clínica, y sus madres reciben suficiente para llevar a casa. Su madre, Farhiya Abdi Ahmed, es una de las muchas madres que traen a sus hijos a esta clínica para que los examinen. -- Somalia es uno de los muchos países del África subsahariana que se enfrentan actualmente a una de las peores crisis alimentarias de las últimas décadas. La IFRC apoya a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la región, incluida la Media Luna Roja Somalí, para proteger la vida, los medios de subsistencia y las perspectivas de millones de personas. Obtenga más información sobre nuestro Llamamiento para la Crisis del Hambre en África.

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Ucrania: La IFRC advierte de que las heridas psicológicas añaden una cruel capa de dolor un año después

Ginebra / Budapest / Kiev 23 de febrero de 2023 - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) advierte que las heridas psicológicas del conflicto armado internacional en Ucrania están añadiendo otra cruel capa de dolor a las personas que ya luchan por hacer frente a las necesidades de vivienda, hambre y medios de subsistencia. Mientras los efectos del último año siguen afectando a las familias, la red de la IFRC está llevando a cabo la mayor respuesta humanitaria de su historia. Con un llamamiento por valor de 1.600 millones de francos suizos que abarca 58 países, la red de la IFRC ha prestado asistencia médica, apoyo de salud mental y refugio a más de dos millones de personas, y hasta la fecha ha distribuido más de 87 millones de francos suizos en asistencia en efectivo para brindar opciones y dignidad a familias que lo han perdido todo. Un total de 42 Sociedades Nacionales miembros de la IFRC participan en actividades de apoyo a la población de Ucrania, dentro del país. El Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, dijo: "Este año agotador ha devastado la vida de millones de personas y eso conlleva un daño psicológico tan importante como el físico. Nos estamos preparando para ampliar nuestras intervenciones de salud mental junto con dinero en efectivo, refugio, atención médica y asistencia urgente para ayudar a la gente a sobrellevar el duro invierno con cortes de electricidad y escasez de agua." Los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja están trabajando en todas partes -desde los refugios antiaéreos en Bakhmut hasta los nuevos hogares de los refugiados al otro lado de las fronteras- y han prestado apoyo psicosocial a más de un millón de personas desde febrero de 2022. A medida que pasa el tiempo, hay que hacer más para abordar la salud mental. "El trauma no conoce fronteras: los que están en Ucrania y los que han huido necesitan por igual consuelo, estabilidad y una sensación de normalidad", señaló el Sr. Chapagain. La Cruz Roja Ucraniana ha prestado apoyo psicosocial a cientos de miles de personas desde el inicio de la escalada del conflicto. Otras 34 Sociedades Nacionales miembros de la IFRC están prestando ayuda especializada a cientos de miles de personas que han buscado seguridad en otros países. El Director General de la Cruz Roja Ucraniana, Maksym Dotsenko, dijo: "Han perdido a sus seres queridos, sus hogares, sus empleos, todo. La vida de la gente está en el limbo y esta angustia les corroe por dentro, agravando aún más la crisis de salud mental. "Ayudar a las familias a encontrar mecanismos de afrontamiento, tratamiento y apoyo es crucial para nosotros. Estamos formando a personas sobre cómo responder a emergencias de salud mental y esta formación se está impartiendo en refugios antiaéreos y sótanos". En los países vecinos, las Sociedades Nacionales miembros de la IFRC están recibiendo un número creciente de peticiones de ayuda para la salud mental a través de sus sistemas de retroalimentación comunitaria. "Estamos muy lejos de la recuperación de la población ucraniana, pero asegurar el apoyo a la salud mental, junto con el apoyo en efectivo, la protección y otros servicios básicos, es una manera de contribuir a esa eventual recuperación", dijo el Sr. Chapagain. En el último año, la red de la IFRC ha movilizado a más de 124.000 voluntarios para responder a las necesidades urgentes de las personas afectadas por este conflicto armado internacional. Para más información, por favor, contacten con: [email protected] En Kiev: Nichola Jones, +44 7715 459956 En Budapest: Corrie Butler, +36 70 430 6506 En Ginebra: Jenelle Eli, +1 202 603 6803 Recursos audiovisuales disponibles para medios a través de nuestra Sala de Prensa. Nota para los editores: En el marco de una iniciativa regional destinada a satisfacer la enorme necesidad de apoyo en materia de salud mental, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Ucrania y 24 países de la UE han aunado esfuerzos para prestar servicios de salud mental y apoyo psicosocial a más de 590.000 personas en el transcurso de tres años. Los destinatarios son personas desplazadas en Ucrania y en los países de la UE afectados, cuidadores, niños, personas mayores, personas con discapacidad, comunidades de acogida, así como voluntarios y personal de la Cruz Roja. Financiado por la Unión Europea y con la asistencia técnica de la IFRC y del Centro Psicosocial de la IFRC, el proyecto EU4Health pone en contacto a personas vulnerables con profesionales de la salud mental y voluntarios de las 25 Sociedades Nacionales.

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El Secretario General de la IFRC habla del año que empieza: "Esperanza en medio de la desesperanza"

Es fácil sentir desesperanza en estos días: crisis climáticas, personas al borde de la inanición en algunas partes de África, múltiples guerras, conflictos prolongados, personas que tienen que abandonar sus hogares por desesperación, casos vergonzosos de exclusión en muchas partes del mundo, crisis crecientes de salud mental, personas que no tienen acceso básico a agua y saneamiento. La lista es interminable. Aunque estas crisis afectan a todos, las comunidades marginadas, excluidas y de 'última milla' se llevan la peor parte de forma desproporcionada. Hace unos 43 años, me inscribí como joven voluntario de la Cruz Roja Nepalesa. Me apunté sin saber cómo se desarrollaría mi vida ni adónde me llevaría. Entonces no entendía del todo, pero ahora sí, la misión y el mandato de nuestra red de la IFRC, y los principios fundamentales que guían nuestro trabajo con una visión muy simple: marcar una diferencia positiva en la vida de las personas. Hace tres años, no conocíamos la magnitud del impacto de una pandemia mundial, de un conflicto armado internacional en medio de Europa y de todas las demás crisis mundiales a las que hemos estado respondiendo. En este contexto, permítanme compartir algunas de mis reflexiones sobre la situación actual. Reflexión sobre el mandato y la pertinencia de la IFRC A medida que el mundo se enfrenta a la "policrisis", nuestro mandato adquiere más relevancia que nunca, si no más. La IFRC está a la vanguardia de los esfuerzos humanitarios en tiempos de desastres, crisis y otras emergencias. Al prestar asistencia inmediata y programas de desarrollo sostenible a largo plazo, la red de la IFRC sitúa a las personas en el centro de una asistencia vital que salva vidas. Trabajamos para fortalecer la resiliencia de las comunidades en entornos vulnerables, asegurando que estén mejor preparadas y sean más capaces de hacer frente a nuestro mundo cambiante. En una época de grandes disparidades globales en cuanto al acceso a los servicios, nosotros tendemos puentes. El papel de las organizaciones verdaderamente locales, como nuestras Sociedades Nacionales miembros, es fundamental para llegar a los sectores más desfavorecidos de las sociedades. La localización es fundamental a medida que crecen las crisis; pero los recursos no van a su ritmo. Lo de siempre no va a funcionar. El verdadero empoderamiento de las organizaciones comunitarias y la descolonización de la ayuda serán fundamentales en 2023 y más allá. Reflexión sobre nuestros principios fundamentales, en particular el principio de neutralidad La amenaza a nuestros principios, en particular al principio de neutralidad, reside en el hecho de que el conflicto armado internacional en Ucrania ha adquirido una dimensión política mucho mayor. Esto ha ejercido una gran presión sobre el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Debemos mantener una postura neutral y llevar a cabo operaciones de ayuda imparciales, para garantizar el cumplimiento de nuestro principio de neutralidad. Aunque seguimos siendo sensibles a los retos que plantea el conflicto y haremos todo lo que esté en nuestra mano para cumplir nuestro mandato, es esencial que nuestros principios fundamentales sigan siendo la base de nuestras acciones. No hacerlo dañará irreparablemente la noción de una acción humanitaria neutral e independiente. En medio de los rápidos cambios que se producen en el panorama humanitario mundial, hay algo que permanece constante: nuestros principios fundamentales. Nuestros valores y principios trascienden todas las divisiones que existen en el mundo. Reflexión sobre las tendencias actuales Seguimos de cerca las tendencias mundiales que repercuten en nuestro trabajo. Las crisis climática y medioambiental han estado en primera línea. Cuestiones sociales como la erosión de la confianza, la migración y los desplazamientos, la desigualdad, la salud mundial y las crisis alimentarias están directamente relacionadas con nuestro mandato. Cuestiones económicas como la crisis del coste de la vida y las crisis energéticas repercutirán en nuestro trabajo. Habrá que tener en cuenta cuestiones tecnológicas, como la oportunidad creada por la digitalización, así como los riesgos derivados de la brecha digital y los relacionados con la seguridad de los datos humanitarios. También debemos ser conscientes del panorama político mundial y de la actual falta de liderazgo político mundial capaz de hacer frente a múltiples crisis. El conflicto armado internacional en Ucrania tendrá un impacto significativo en el panorama geopolítico y agravará la situación humanitaria en todo el mundo. Debemos ser lo suficientemente humildes como para reconocer que no existe una solución humanitaria para la mayoría de estas crisis. Debe haber una solución política y debemos apoyar y abogar por ella. Reflexión sobre nuestras ambiciones Nuestras ambiciones son sencillas al abordar estas tendencias. Seguiremos siendo audaces en nuestro apoyo a los miembros, tanto en la acción humanitaria como en el fomento de la resiliencia. Nos esforzaremos más por establecer una relación de confianza con nuestros miembros y nuestra estructura de gobierno. Invertiremos más en las transformaciones de las Sociedades Nacionales aprovechando el poder de los jóvenes y los voluntarios. Avanzar en materia de género e inclusión exigirá un impulso constante. Debemos esforzarnos más por ser una organización que aprende y evoluciona continuamente. En el seno de la familia, seguiremos construyendo una cooperación de movimientos mutuamente respetuosa. Ampliaremos nuestros esfuerzos de diplomacia humanitaria y seguiremos reforzando nuestra asociación altamente profesional con todos los socios. Sobre la base del nuevo modelo operativo y la nueva arquitectura de recursos, desarrollaremos enfoques más inclusivos en toda la IFRC. Aceleraremos nuestro proceso de digitalización. Seguiremos reforzando la agilidad y la rendición de cuentas. Se abordarán de manera proactiva y decisiva los problemas de fraude y corrupción, explotación sexual, abuso y acoso, racismo y discriminación. El mundo está lleno de retos de enormes proporciones. Pero también está lleno de personas y organizaciones comprometidas a afrontarlos y a trabajar juntas para lograr un cambio positivo. Nosotros somos una de esas organizaciones. Lideraremos desde el frente, trabajando con nuestros miembros y sus voluntarios. Actuaremos con audacia, pero con calma y serenidad. Por supuesto, habrá retos en el camino, pero siempre avanzaremos con integridad. Tendremos que dar lo mejor de nosotros mismos cuando los retos sean mayores. Y tendremos que aportar siempre esperanza en medio de la desesperanza.

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Somalia: Se calcula que la probabilidad de hambruna aumentará un 25% si los desplazados no reciben la ayuda que necesitan

Nairobi/Ginebra, 19 de diciembre de 2022 - La peor sequía de Somalia en 40 años obliga a cada vez más personas a abandonar sus hogares en busca de seguridad alimentaria y pastos más verdes para el ganado. Si no se presta especial atención a las personas desplazadas, la probabilidad de hambruna aumentará alrededor de un 25 por ciento, según estimaciones de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). Según el último informe de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC, por sus siglas en inglés) -organización internacional encargada de monitorear el hambre en el mundo-, la actual crisis de hambre en Somalia aún no alcanza el umbral para la categorización de hambruna, pero es probable que la situación empeore en los próximos meses. La IPC prevé hambruna entre abril y junio de 2023 en algunas zonas de Somalia. Mohammed Mukhier, director regional de la IFRC para África, explicó: "El desplazamiento es uno de los cuatro factores principales, o 'multiplicadores de la amenaza de hambruna', en Somalia. Los otros tres factores son el empeoramiento de la sequía, el aumento de los precios de los alimentos y los combates. Atender eficazmente las necesidades específicas de los desplazados reducirá significativamente la probabilidad de hambruna". Más de un millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares debido a la crisis de hambre, y se espera que esta cifra aumente. El creciente número de desplazados en asentamientos provisionales ya superpoblados limitará el acceso a agua potable, saneamiento, nutrición y servicios sanitarios. Además, aunque algunos desplazados viven con sus amigos y parientes, esto supone una carga adicional para las familias de acogida, que comparten sus limitadas reservas de alimentos con los huéspedes. Proporcionar a los desplazados ayuda humanitaria a medida es una de las formas más eficaces de evitar que las familias de acogida caigan ellas mismas en el hambre, al tiempo que se garantiza que las personas desplazadas satisfagan sus necesidades nutricionales. Llevar asistencia humanitaria a familias que están continuamente en movimiento es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los trabajadores humanitarios. Uno de los métodos utilizados por los equipos de la Media Luna Roja Somalí, apoyados por la IFRC, es llegar a las comunidades nómadas con clínicas móviles para prestar servicios básicos de salud en regiones remotas del país. Algunas de las acciones urgentes necesarias para reducir la probabilidad de hambruna incluyen el fortalecimiento de los servicios de salud y nutrición, la asistencia en efectivo y el refugio. Mukhier añadió: "Reiteramos nuestro llamamiento para dar prioridad a la creciente crisis de hambre en Somalia, la peor sequía del país en 40 años. Como organización, nos centramos en las personas desplazadas, por nuestra capacidad única de llegar hasta ellas con asistencia." La Media Luna Roja Somalí cuenta con una red nacional de filiales y un gran número de voluntarios en todo el país. También cuenta con una amplia red de centros de salud. Los equipos de la Media Luna Roja se centran en entregar dinero en efectivo a las familias para satisfacer sus necesidades alimentarias, sanitarias y otras necesidades urgentes. El dinero en efectivo da a las personas la libertad de elegir lo que más necesitan para ayudar a sus familias a mantenerse sanas y es más conveniente para las comunidades nómadas que, de otro modo, tendrían que llevar consigo la ayuda en especie cuando se desplazan. Según el IPC, es probable que la temporada de lluvias de abril a junio de 2023 sea inferior a lo normal y hay un 62% de probabilidades de que las precipitaciones acumuladas se sitúen en el tercil inferior. Será la sexta temporada de precipitaciones por debajo de la media. Los precios de los alimentos también seguirán siendo altos, y la inseguridad limitará el acceso a los mercados e impedirá la ayuda humanitaria. Las personas desplazadas estarán entre las más afectadas. Para más información, por favor, contacten con: En Nairobi: Euloge Ishimwe, +254 735 437 906, [email protected] En Dakar: Moustapha DIALLO, +221 77 450 10 04 [email protected] En Ginebra: Jenelle Eli, +1 202 603 6803 [email protected]

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Crisis de hambre en Kenia: Voces de la sequía

Kenia es uno de los muchos países del África subsahariana que está viviendo una de las crisis alimentarias más alarmantes de las últimas décadas. La grave sequía, debida al fracaso de cuatro temporadas de lluvias consecutivas, hace que millones de personas en el país se enfrenten al hambre y la sed. Pero la sequía no es el único problema. La elevada inflación, las catástrofes climáticas, los conflictos y los desplazamientos son sólo un puñado de otros factores locales y globales que están poniendo en grave riesgo la vida de las personas en todo el país. Y como resultado de la crisis del hambre, también estamos viendo un aumento de las tasas de matrimonio infantil, un incremento del abandono escolar y una escalada de los conflictos, ya que la gente trata de hacer frente y acceder a los preciosos recursos. La Cruz Roja de Kenia, con el apoyo de la IFRC, ha estado ayudando a las comunidades afectadas a proteger sus vidas y medios de subsistencia durante esta crisis. Sus voluntarios locales están distribuyendo alimentos, rehabilitando fuentes de agua, proporcionando transferencias de efectivo y apoyando la nutrición de las personas, llegando a más de 100.000 hogares hasta ahora. En este artículo, escuche a algunas de las personas a las que hemos apoyado hablar de cómo esta sequía histórica está afectando a sus vidas y a las de sus familias. Scolastica Esekon, pueblo de Aukot, Ngaremara, Isiolo "He sido bendecida con ocho hijos. Ahora que está seco y que el ganado se ha ido a buscar pastos a otra parte, podemos estar sin comida toda la tarde y la noche. El ganado ha muerto y al mismo tiempo los precios han subido. Puedo obtener 200 o 500 chelines al día por un trabajo manual, pero eso es suficiente para una comida, y volvemos a tener hambre por la tarde. La vida es dura para las mujeres. Los jóvenes han ido con los animales a buscar hierba. Pueden pasar varios días, y entonces se oye que los asaltantes de ganado han matado a los hombres. Y algunos incluso se suicidan. El agua ha ayudado mucho, y podemos agradecer a Dios que nos haya traído ayudantes que han cavado pozos. Cuando vuelvo del trabajo por la noche, puedo coger agua de los alrededores. Antes, tenía que caminar varias horas, y aun así podía volver a casa sin agua, porque los elefantes podían alejarnos. Ahora eso no es un problema". Ebenyo Muya, pueblo de Aukot, Ngaremara, Isiolo "La sequía se ha apoderado de todos nosotros. Recibimos ayuda, pero no viene a menudo y no dura mucho. Estamos muy agradecidos por el proyecto de agua que nos ha dado la Cruz Roja de Kenia. También necesitamos tuberías para el riego, para poder empezar a cultivar. Nuestro mayor problema es la sequía. Los árboles están secos y los animales han desaparecido. Sin el agua de la Cruz Roja, estaríamos realmente en problemas. Los niños están débiles y no tenemos nada que darles. A algunas personas les queda ganado, pero no pueden venderlo, porque los animales están demasiado flacos. Hace un par de años me robaron mi ganado, 48 vacas. La sequía ha agravado los conflictos. Creo que la agricultura podría ser una buena opción para nosotros. Si los niños pueden ir a la escuela, podrán cambiar el futuro". Farhiya Abdi Ali, localidad de Abakaile, Garissa "Antes, la vida era normal y los negocios iban bien. Obteníamos leche y carne de los animales. Ahora no hay leche y los animales están demasiado delgados para ser sacrificados. A mi tienda no le ha ido bien, porque la gente no tiene dinero para comprar productos. En los mercados mayoristas me han dicho que no puedo conseguir nada. Pero cuando vino la Cruz Roja y dio ayuda en efectivo a la gente, conseguí dinero de la gente y pude volver a comprar cosas en la tienda. Yo misma obtuve una subvención y utilicé una parte para comprar cosas para la tienda y usé algo de dinero para pagar las tasas escolares de mis hijos, que están en el instituto. La vida es mejor ahora y la gente está aliviada". Abdi Buke Tinisa, localidad de Sericho, Isiolo "La Cruz Roja ha cavado un pozo para nosotros, y las vacas pueden beber, aunque aquí no hay pastos. La sequía ha sido muy fuerte. Los animales solían comer y volver a casa temprano por la noche porque estaban hartos. Ahora los animales buscan comida y se quedan despiertos toda la noche buscando hierba. Algunos se quedan aquí, cerca del agua, y los animales salvajes los matan por la noche. Esta sequía ha traído consigo mucho miedo. Antes tenía 50 vacas, pero sólo quedan 12 vivas. Tampoco creo que sobrevivan hasta las próximas lluvias, están en malas condiciones. Los niños suelen ir a la escuela, pero ahora el problema son las tasas escolares. No siempre tenemos suficiente dinero para comprar comida para los niños, ¿cómo vamos a tener dinero para las tasas escolares?" -- Pulse aquí para saber más sobre la crisis de hambre en África y para donar a nuestro Llamamiento de Emergencia.

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El Presidente de la IFRC interviene en la conferencia de alto nivel sobre seguridad alimentaria y nutrición en la Unión Africana

Excelencias, honorables ministros, distinguidos delegados, dirigentes y amigos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, señoras y señores, Es un gran honor y un placer para mí estar hoy aquí y, junto con todos ustedes, inaugurar este importante evento sobre las crisis de seguridad alimentaria a las que nos enfrentamos en África. Esta conferencia es una plataforma única que nosotros, los co-convocantes, proporcionamos para aprovechar el apoyo de los actores políticos, humanitarios y de desarrollo, así como de las instituciones financieras internacionales. Nos sentimos especialmente honrados por la estrecha cooperación de más de una década con la Comisión de la Unión Africana. A través de usted, Su Excelencia el Comisario Sacko, elogio el liderazgo de la Unión Africana y prometo nuestro compromiso continuo como Federación para fortalecer nuestra asociación. Sin embargo, mientras abordamos la complejidad de la seguridad alimentaria y la nutrición, tampoco debemos olvidar escuchar a quienes están en primera línea de riesgo y en las comunidades más marginadas y de difícil acceso. Represento a la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja -la mayor red humanitaria del mundo, compuesta por 192 Sociedades Nacionales que constituyen 14 millones de personas voluntarias en todo el mundo- preparada, comprometida y lista para responder a los desastres y las crisis a escala local, nacional y regional. Nuestra red aporta voces desde la primera línea de los desastres y soluciones que ofrecen las comunidades. Nosotros, la IFRC, defendemos la localización y la apropiación nacional en la práctica sobre el terreno como una necesidad en todo el mundo. Empoderar a los actores locales, como nuestras personas voluntarias de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, nos permite salvar vidas y llegar a más personas vulnerables. Nuestros voluntarios y voluntarias forman parte de las comunidades locales, conocen las necesidades y saben cómo atenderlas mejor. Llevar la asistencia humanitaria a las familias que se desplazan constantemente es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los trabajadores humanitarios. Por ejemplo, nuestros equipos de la Media Luna Roja en Somalia trabajan en estrecha colaboración con las comunidades nómadas y, por lo tanto, nunca hay dudas sobre dónde entregar la ayuda. Estos voluntarios proceden de las comunidades a las que sirven y saben cómo hacerlo mejor que nadie. Como red mundial estamos profundamente preocupados por la crisis de inseguridad alimentaria que se está produciendo en África, donde 800 millones de personas están amenazadas en todo el continente y 146 millones tienen una gran necesidad de alimentos. El hambre es uno de los sufrimientos más indignos de la humanidad. Se espera que la situación se deteriore hasta 2023, y todos debemos preocuparnos, pero sobre todo movilizarnos para evitar cualquier catástrofe. No hay más tiempo que perder. Las palabras y el compromiso político deben traducirse en acciones urgentes. También somos conscientes de que esta crisis no es una crisis africana, sino una crisis mundial, desencadenada por tres factores globales: el cambio climático, las consecuencias socioeconómicas de la pandemia del COVID-19 y el impacto mundial sobre las materias primas y los precios del conflicto armado internacional en Ucrania. Las Sociedades Nacionales africanas, con el apoyo de la IFRC, no han esperado a que esta situación se deteriore para actuar. En 2021, 4,8 millones de personas recibieron ayuda en efectivo y alimentos. Como Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja también somos conscientes de que tenemos que ampliar nuestra respuesta. La IFRC ha lanzado un llamamiento regional de emergencia por 200 millones de francos suizos que abarca 23 países afectados y se centra en llegar a 7,6 millones de personas en 14 países prioritarios. Para romper el círculo vicioso de esta crisis alimentaria, la IFRC no sólo invertirá en la respuesta a la crisis, sino que trabajará junto con la Comisión de la Unión Africana y otros socios clave en la promoción de la ampliación de los esfuerzos para satisfacer el imperativo humanitario en todo el continente y abordar la necesidad urgente de invertir también en la atención de las necesidades a largo plazo. Actuaremos en consonancia con la Agenda 2063 de la UA, los planes de respuesta de los Estados miembros de la UA en todo el continente y los planes estratégicos de las Comunidades Económicas Regionales en materia de seguridad alimentaria. Para nosotros, esta es una crisis global. Estamos movilizando a nuestros 192 miembros para que apoyen las acciones dirigidas por las Sociedades Nacionales Africanas. Hoy tenemos aquí a 15 dirigentes de Sociedades Nacionales africanas, además de una representación de socios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja de otros continentes. Estamos plenamente comprometidos, como un solo equipo, para garantizar que tanto la respuesta de emergencia como las soluciones a largo plazo a la crisis alimentaria estén en plena consonancia con los planes y las prioridades de los gobiernos. Como auxiliares de los poderes públicos, nuestras Sociedades Nacionales africanas participan en la movilización de voluntarios formados y capacidades y aprovechan su acceso único a las comunidades afectadas o en riesgo y su aceptación por parte de las mismas. También contribuyen a los marcos políticos, como los compromisos mundiales de hambre cero (ODS1 y ODS2) y la aplicación del Acuerdo de París, garantizando una respuesta centrada en la comunidad para lograr un impacto duradero. Esta crisis no puede ser manejada por una sola agencia u organización, ni a corto ni a largo plazo. Unas asociaciones sólidas, incluso con las propias comunidades, son la base para lograr nuestro objetivo común de alcanzar el Hambre Cero, una gran ambición para que todos cumplamos los Objetivos de Desarrollo Sostenible y la Agenda 2063 de África. Colectivamente, también estamos dispuestos a apoyar las soluciones a largo plazo a los desafíos de la inseguridad alimentaria que sean propiedad de los africanos y estén dirigidas por ellos. Con este espíritu, hemos lanzado la Iniciativa Panafricana Hambre Cero de la IFRC, una plataforma de asociación para abordar las causas profundas y fortalecer la resiliencia de las comunidades mediante programas a largo plazo. El objetivo de esta iniciativa es llegar al 25% de las personas más vulnerables de África para 2030 a través de asociaciones locales, nacionales, regionales e internacionales. Señoras y señores, estamos asistiendo a una crisis humanitaria catastrófica. El hambre es una crisis indigna. El hambre no es sólo una crisis alimentaria. Lleva a una crisis sanitaria. Y crisis ganadera. Significa la ruptura de los barrios y la perturbación de las comunidades locales. Significa desplazamiento de la población. Una respuesta de emergencia por sí sola no acabará con estas crisis de hambre. Al mismo tiempo que se abordan las necesidades urgentes, es esencial sentar las bases de la resiliencia. Los gobiernos, el sector privado y los grupos humanitarios y de desarrollo deben redoblar sus esfuerzos para apoyar la seguridad alimentaria, los medios de vida y los planes de resiliencia a largo plazo. Las medidas deben incluir inversiones en el fortalecimiento de los sistemas alimentarios de base y la inversión en los actores comunitarios para lograr la seguridad alimentaria y económica de forma sostenible. Uno de los enfoques a considerar es la acción anticipatoria para la seguridad alimentaria, basada en previsiones y análisis de riesgos. Nosotros, la IFRC, estamos dispuestos a hacer nuestra parte con los gobiernos y los socios. Creemos que este evento de alto nivel puede ser un momento clave para fortalecer nuestra cooperación y salvar más vidas. Como todos sabemos, responder tarde significará un inmenso sufrimiento para millones y millones de personas. Y para nosotros esto es inaceptable. Gracias.

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Las enfermedades transmitidas por el agua y la inseguridad alimentaria amenazan a Pakistán mientras la Cruz Roja intensifica sus esfuerzos

Islamabad / Kuala Lumpur, 7 de octubre de 2022 - Mientras las inundaciones repentinas generalizadas en Pakistán siguen provocando oleadas de desplazamientos, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y la Media Luna Roja de Pakistán aumentan su asistencia humanitaria. En un llamamiento de emergencia revisado, la IFRC solicita 55 millones de francos suizos para asistir a tres veces más personas que en su llamamiento original, cuyo objetivo es ahora un millón. El aumento de la petición se debe al empeoramiento de la situación, en la que aumentan las enfermedades transmitidas por las inundaciones y la inaccesibilidad a los alimentos. En las zonas donde las inundaciones están retrocediendo, los problemas de salud e higiene, como el cólera, el dengue y la malaria, suponen una grave amenaza para el bienestar de la población. Pakistán ha experimentado una cantidad inusual de lluvias, tres veces superior a la de las últimas tres décadas, que ha afectado a 33 millones de personas, matando a otras 1.700 y desplazando a casi 8 millones de sus hogares. Cientos de empleados y voluntarios han trabajado incansablemente desde el inicio de esta catástrofe para ayudar a los necesitados. Un nuevo estudio de World Weather Attribution -un grupo de científicos internacionales, entre ellos los del Centro Climático de la Cruz Roja y la Media Luna Roja- concluyó que el cambio climático probablemente intensificó las lluvias que dejaron bajo el agua a enormes franjas de Pakistán y pusieron patas arriba la vida de las personas. Transcurridos más de dos meses desde las inundaciones, la IFRC y la Media Luna Roja de Pakistán han prestado asistencia a unas 270.000 personas en las zonas más afectadas, proporcionando ayuda vital, como tiendas de campaña, alimentos, agua potable y apoyo médico. El llamamiento revisado reforzará la prestación de la respuesta en curso, centrándose en la ayuda alimentaria, el agua, la asistencia médica y el refugio a través de voluntarios que proceden de las comunidades a las que sirven. El presidente de la Media Luna Roja de Pakistán, Sardar Shahid Ahmed Laghari, que ha estado visitando las zonas afectadas con equipos de respuesta a la emergencia durante las últimas semanas, dice: "Las necesidades siguen siendo masivas y siguen creciendo, y son diferentes para hombres, mujeres, niños y niñas. Nuestro personal y nuestros voluntarios están trabajando de forma inclusiva con estos diferentes grupos, desde la concienciación hasta la realización de intervenciones. Es fundamental que se satisfagan las necesidades de las familias o estas trágicas inundaciones les afectarán a largo plazo, al igual que la gente está sufriendo la inflación y la crisis económica actuales". Gracias a la fuerza de su personal y sus voluntarios, la Media Luna Roja de Pakistán ha logrado acceder a comunidades de difícil acceso que necesitan ayuda con urgencia. La IFRC y sus asociados, como la Cruz Roja Alemana, la Cruz Roja Noruega y la Media Luna Roja Turca, han colaborado con el gobierno y los grupos humanitarios para atender a las personas más vulnerables, con especial atención a las familias desplazadas, las mujeres y los niños. Peter Ophoff, Jefe de la Delegación de la IFRC en Pakistán, señala: "Este llamamiento revisado nos permitirá ayudar a los más vulnerables a recuperarse, especialmente a los que viven en zonas de difícil acceso. Antes de que los efectos persistentes de este desastre se conviertan en una catástrofe, la IFRC está actuando ahora en la ampliación de las intervenciones preventivas de salud pública, incluyendo la mejora del acceso al saneamiento y el aumento de la concienciación sobre la higiene ante la crisis sanitaria emergente. "También se realizarán intervenciones paralelas en materia de refugio, medios de subsistencia y asistencia en efectivo". Para más información o concertar entrevistas, por favor, contacten con: En Kuala Lumpur: Afrhill Rances, +60 19 271 3641 [email protected] En Islamabad: Sher Zaman, +92 51 9250404-6, [email protected] En Ginebra: Jenelle Eli, +1 202-603-6803, [email protected] El material audiovisual para los medios de comunicación está disponibleaquí:

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África: crisis de hambre

El África subsahariana está experimentando una de las crisis alimentarias más alarmantes de las últimas décadas, tanto por su gravedad como por su alcance geográfico. Alrededor de 146 millones de personas sufren de inseguridad alimentaria aguda y necesitan ayuda humanitaria urgente. La crisis se debe a una serie de factores locales y globales, como la inseguridad y los conflictos armados, los fenómenos meteorológicos extremos, la variabilidad del clima y las repercusiones macroeconómicas negativas. A través de este llamamiento de emergencia regional, la IFRC apoya a muchas Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de toda África para proteger la vida, los medios de subsistencia y las perspectivas de millones de personas.

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El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja advierte: ante la intensificación del hambre en el mundo, no podemos permitir que las crisis nos agoten

Ginebra (CICR/Federación Internacional) – La advertencia es muy clara: a causa de los conflictos armados, las emergencias relacionadas con el clima, las dificultades económicas y los obstáculos políticos, se está intensificando cada vez más el hambre en todo el mundo. A menos que se adopten medidas urgentes, millones de personas vivirán en una miseria cada vez más profunda. Con miras a la próxima Asamblea General de las Naciones Unidas, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (Federación internacional) y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) señalaron la necesidad imperiosa de realizar mejoras sistémicas para salir del ciclo de crisis recurrentes, como inversiones en producción alimentaria que contemple factores climáticos en zonas de conflicto armado y mecanismos confiables para apoyar a las comunidades de difícil acceso que sufren por la escasez de alimentos y el aumento galopante de precios. El conflicto armado internacional en Ucrania ha alterado profundamente los sistemas mundiales de abastecimiento alimentario, así como las cosechas futuras en muchos países a raíz de su impacto en la disponibilidad de fertilizantes. La importancia del envío de más cargamentos a poblaciones vulnerables del este de África, en el marco de la Iniciativa de Cereales del Mar Negro, es incalculable, ya que hoy llegan muy pocos cereales a los lugares donde se necesitan. Mientras las emergencias alimentarias son noticia en todo el mundo, corremos un gran riesgo de caer en un agotamiento provocado por tantas crisis. Ahora bien, lo que resulta particularmente aterrador sobre esta coyuntura es el alcance y la profundidad de las necesidades. Más de 140 millones de personas sufren inseguridad alimentaria aguda a raíz de los conflictos armados y la inestabilidad, sumado a lo cual se prevé que las necesidades en el plano de la alimentación aumenten en los meses venideros a causa del cambio climático y la precariedad económica. Hoy se necesita voluntad política y recursos, sin lo cual se perderán muchas vidas y el sufrimiento se prolongará durante años. No basta solo con una respuesta de emergencia para poner fin a estas crisis alimentarias. La única manera de romper el ciclo es aplicar medidas conjuntas y a largo plazo. Sin dejar de atender las necesidades urgentes, es esencial construir una base de resiliencia. Los Gobiernos, el sector privado y los grupos humanitarios y del ámbito del desarrollo deben destinar más esfuerzos a apoyar a largo plazo proyectos de seguridad alimentaria, medios de subsistencia y resiliencia. Como parte de las medidas, se deben realizar inversiones para fortalecer los sistemas alimentarios de base popular y las iniciativas comunitarias a fin de lograr una seguridad alimentaria y económica sostenibles. Una de las estrategias que se ha de considerar es la adopción de medidas anticipatorias en el ámbito de la seguridad alimentaria, sobre la base de pronósticos y análisis de riesgos. Francesco Rocca, presidente de la Federación internacional, señaló: “Alrededor de 25 países en toda África atraviesan la peor crisis alimentaria que se ha registrado en décadas. Unos 22 millones de personas en el Cuerno de África hoy pasan hambre como consecuencia de la acumulación de crisis: sequías, inundaciones, los efectos económicos de la COVID-19, los conflictos armados e, incluso, invasiones de langostas del desierto. Detrás de las exorbitantes cifras hay personas de verdad, hombres, mujeres y niños que día a día libran una batalla de vida o muerte contra el hambre. Se prevé que la situación se deteriore para 2023. No obstante, se pueden salvar muchas vidas si se adoptan medidas rápidamente. Es necesario actuar de manera urgente y generalizada para aumentar laasistencia vital a millones de personas que la necesitan desesperadamente, así como atender con decisión las causas de fondo de esta crisis a través de compromisos más a largo plazo." La Federación Internacional y sus miembros –equipos de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en casi todos los rincones del planeta– prestan asistencia en comunidades de difícil acceso. Esa asistencia consiste, entre otras cosas, en hacer llegar dinero en efectivo a las familias para satisfacer sus necesidades de alimentos, salud y otras urgencias. En Nigeria, voluntarias de la Cruz Roja ayudan a madres embarazadas y lactantes, cuya nutrición es fundamental para lograr partos e infancias saludables. En Madagascar, equipos de voluntarios restablecen terrenos y fuentes de agua por medio de actividades contra la erosión, de la construcción de puntos de abastecimiento de agua y de la atención puesta en el riego, además de las estrategias tradicionales de lucha contra el hambre, como el seguimiento nutricional. Peter Maurer, presidente del CICR, señaló: “Los conflictos armados son un factor de mucho peso en relación con el hambre. Vemos que la violencia impide la siembra y la cosecha por parte de los agricultores. Vemos que las sanciones y los bloqueos impiden la entrega de alimentos a los más vulnerables. Mi deseo es que integremos la resiliencia en la propia estructura de la respuesta humanitaria, a fin de reducir el sufrimiento de las comunidades ante las profundas alteraciones que generan la violencia y el cambio climático. Aplicar soluciones de corto plazo no será suficiente para los próximos años." Este año, el CICR ha ayudado a casi un millón de personas en Somalia central y del sur a adquirir el equivalente a un mes de alimentos mediante la distribución de dinero en efectivo a más de 150.000 hogares. A través de un programa similar en Nigeria, se ayudó a 675.000 personas, mientras que más de 250.000 recibieron insumos agrícolas que contemplan factores climáticos a fin de restablecer los cultivos. El CICR trabaja para fortalecer la resiliencia por medio de semillas, herramientas y atención veterinaria a fin de que los residentes puedan absorber mejor las perturbaciones recurrentes. Por otra parte, sus profesionales médicos coordinan centros de estabilización en lugares como Somalia, donde se brinda a los niños atención nutricional especializada. Muchas comunidades en todo el mundo atraviesan enormes dificultades. A continuación, presentamos un panorama de algunas de las regiones con necesidades: África subsahariana: uno de cada tres niños menores de cinco años presenta retraso en el crecimiento como consecuencia de una desnutrición crónica, mientras que dos de cada cinco mujeres en edad fértil padecen anemia a causa de una dieta deficiente. La mayoría de la población en esta región vive con menos de 1,9 dólares por día. Afganistán: la combinación de tres decenios de conflicto armado y un estallido económico que redujo las oportunidades laborales y desató una descomunal crisis bancaria provocan efectos devastadores en relación con la capacidad de las familias afganas de adquirir alimentos. Más de la mitad del país –24 millones de personas– necesitan asistencia. El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja celebra toda medida que tenga como objetivo aminorar los efectos de las sanciones económicas. No obstante, dada la magnitud de la crisis humanitaria, también se necesitan soluciones a largo plazo, entre ellas, la reanudación de proyectos e inversiones por parte de Estados y organismos del ámbito del desarrollo en infraestructura esencial. Pakistán: se calcula que las inundaciones recientes han provocado pérdidas valuadas en alrededor de 12.000 millones de dólares. La seguridad alimentaria en el país ya era alarmante antes de esta última catástrofe: el 43 % de la población sufría inseguridad alimentaria. Hoy, se prevé que el número de personas en situación de hambre aguda aumentará de manera sustancial. Casi 8 millones de hectáreas de cultivos se encuentran bajo el agua. Se calcula que se destruyó cerca del 65 % de la canastaalimentaria del país (cultivos como arroz y trigo) y, según se informa, habrían muerto más de 733.000 animales. Las inundaciones también afectarán la entrega de alimentos al país vecino de Afganistán. Somalia: se ha quintuplicado la cifra de niños malnutridos que necesitan atención. El mes pasado, en el hospital regional de Baidoa se registraron 466 internaciones pediátricas, un aumento pronunciado respecto de las 82 registradas en agosto de 2021. Los niños internados en este lugar pierden la vida al no recibir la atención nutricional especializada que necesitan. Siria: la inseguridad alimentaria ha subido más del 50 % desde 2019. Hoy, dos tercios de la población siria –12,4 millones de un total de 18 millones de personas– no llegan a satisfacer sus necesidades diarias de alimentación. Los efectos acumulados de más de diez años de conflicto armado, y con él, las consecuencias de las sanciones, han debilitado el poder adquisitivo de la población. Los precios de los alimentos se han quintuplicado en los últimos dos años. Yemen: la mayoría de los yemenitas sobreviven con una sola comida al día. El año pasado, el 53 % de la población en Yemen sufría de inseguridad alimentaria. Este año, el porcentaje asciende a 63 %, es decir, unos 19 millones de personas. Los actores del ámbito de la asistencia se han visto obligados a recortar la ayuda alimentaria por falta de fondos. En consecuencia, unos 5 millones de personas hoy no lograrán satisfacer ni el 50 % de sus necesidades nutricionales diarias. Nota a los editores Para más información, por favor, contacten con: IFRC:Tommaso Della Longa, [email protected], +41 79 708 43 67 IFRC: Jenelle Eli, [email protected], +41 79 935 97 40 ICRC:Crystal Wells, [email protected], +41 79 642 80 56 ICRC: Jason Straziuso, [email protected], +41 79 949 35 12 Contenido audiovisual disponible: Fotos y vídeos del Cuerno de África Fotos y vídeos de las inundaciones en Pakistán Fotos y vídeos del programa de asistencia en efectivo de Somalia Vídeos sobre choques climáticos en Kenia

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Crisis de hambre en Nigeria: Formas creativas de mejorar la nutrición

Muchos países de África se enfrentan a la peor crisis alimentaria de las últimas décadas. Las consecuencias son mayores para las mujeres y los niños, y muchas madres luchan actualmente por proteger a sus hijos de la desnutrición. En Nigeria, uno de los 12 países prioritarios de la IFRC en nuestra respuesta a la crisis del hambre, la Cruz Roja Nigeriana y la IFRC están utilizando formas creativas para ayudar a los padres a mantener a sus hijos sanos y alimentados. Veamos tres de ellas. Clubes de madres Los Clubes de Madres son espacios seguros para que las mujeres se reúnan y se apoyen mutuamente en los éxitos y las dificultades de la maternidad. La idea surgió en Ghana en los años 70 y desde entonces se ha extendido por todo el mundo. En la actualidad, se hace cada vez más hincapié en la participación de los hombres y en el apoyo a su papel igualmente vital en la crianza de los hijos. Las personas voluntarias de la Cruz Roja Nigeriana han creado 140 de estos Clubes de Madres en 7 estados del noroeste de Nigeria, que permiten a los padres y madres reunirse y recibir información sobre nutrición, lactancia materna y cuidados infantiles adecuados. Son una forma de impartir educación sanitaria a los progenitores sobre cómo cuidar mejor a sus recién nacidos, cómo amamantarlos correctamente y cómo mejorar la higiene y los cuidados, todo ello en un entorno amistoso y de apoyo. Cuando su hijo sufrió un edema, una grave manifestación de los síntomas de la desnutrición, Amina, miembro de uno de los Clubes de Madres, acudió a la Cruz Roja Nigeriana en busca de ayuda: "Mi hijo llevaba un tiempo enfermo y no sabía que era grave, ni siquiera que estaba desnutrido, hasta que ellos [las personas voluntarias de la Cruz Roja] vinieron a mi casa a examinarle. Hoy, gracias a las actividades de sensibilización y a mi pertenencia a los clubes, puedo cuidar mejor a mis hijos y aconsejar a las mujeres de mi comunidad sobre las buenas prácticas". Ayuda en metálico y con vales Muchos hogares del estado de Nasarawa se enfrentan a una grave escasez de alimentos debido a la sequía que asola la región. Sadiya, madre de un niño que lucha por alimentarse a sí misma y a su hijo, dice, "No puedo comer ni preparar comida para mi hijo con regularidad porque la tierra apenas produce nada". Del mismo modo, otra mujer del estado de Níger destaca cómo el aumento del coste de la vida, especialmente el de los alimentos, le impide dar una buena cena a su familia: "Mi hijo no ha sido amamantado adecuadamente porque no hay suficientes comidas nutritivas disponibles en el mercado para mí. E incluso cuando están disponibles, son inasequibles". Para hacer frente a esta situación, la IFRC está proporcionando vales a las madres lactantes a través de su programa de asistencia de efectivo. "Yo fui una de las madres apoyadas por la Cruz Roja. Recibí 10.000 nairas, que me permitieron comprar alimentos para mi familia", añade. El programa de transferencia de efectivo está diseñado para ayudar a las familias de bajos ingresos a hacer frente a las presiones de la inflación, de modo que puedan satisfacer las múltiples necesidades del hogar y, por tanto, de los niños. La entrega de dinero en efectivo a las personas a las que apoyamos es una forma eficaz, eficiente y transparente de proporcionar ayuda humanitaria a los más vulnerables. Garantiza que las personas tengan la libertad, la dignidad y la independencia para decidir sobre su propia recuperación. Visitas a domicilio para suplir las carencias de los servicios sanitarios Varios centros de salud carecen de personal y algunos han sido cerrados debido a la creciente inseguridad, lo que dificulta el acceso de los niños desnutridos incluso a la atención sanitaria básica. Las mujeres y los miembros de los clubes de madres realizan visitas a domicilio y examinan a los niños desnutridos midiendo la circunferencia de sus brazos. Cualquier niño que sufra de desnutrición se registra en una tarjeta de referencia, diseñada por la Cruz Roja Nigeriana, y se remite a un centro de salud para su posterior tratamiento. Estas visitas domiciliarias minimizan la carga de los servicios sanitarios ampliados y garantizan que los niños sean examinados regularmente y reciban apoyo cuando lo necesiten. ___________ En respuesta a la crisis alimentaria en el noreste y noroeste de Nigeria, la IFRC hizo un llamamiento de emergencia por más de 4.000.000 de francos suizos para ayudar a la población a hacer frente a la situación. Haga clic aquí para donar hoy y apoyar esta labor que salva vidas.

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Crisis de hambre en el Cuerno de África: Atender las necesidades de las comunidades nómadas es crucial para salvar vidas

Nairobi/Ginebra, 07 de septiembre de 2022 - Casi un millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares en busca de alimentos y agua en algunas partes de Somalia y Kenia, mientras continúa desarrollándose una catastrófica crisis de hambre. Más de 22 millones de personas se acercan o experimentan una falta total de alimentos en el Cuerno de África. Se prevé que la situación empeore a principios de 2023. Las comunidades nómadas se ven especialmente afectadas por la escasez de alimentos y el aumento de los precios. Si bien los alimentos y los fondos resolverán parte del problema, sin un mecanismo fiable para llegar a las familias nómadas con una asistencia humanitaria coherente y holística, la respuesta mundial a la crisis del hambre seguirá siendo ineficaz e insuficiente, advirtió hoy la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). Mohamed Babiker, jefe de la delegación de la IFRC en Kenia y Somalia, dijo: "Millones de vidas están en peligro. Pero a medida que la comunidad humanitaria acelera su respuesta, debemos asegurarnos de que no se repitan los errores de las últimas décadas. Es crucial que la ayuda no sólo esté disponible, sino que también llegue a las personas adecuadas de manera eficiente. La mayoría de las familias afectadas pertenecen a comunidades de pastores, que a menudo son nómadas, y sólo pueden llegar a ellas quienes están lo suficientemente cerca como para seguir sus movimientos y proporcionarles una asistencia ininterrumpida. Una respuesta local es vital". En Kenia, la mayoría de las zonas que experimentan inseguridad alimentaria se encuentran en las Tierras Áridas y Semiáridas (ASAL), donde las comunidades practican el pastoreo y, por tanto, dependen principalmente de la carne y la leche para alimentarse y obtener ingresos. La falta de lluvias ha obligado a las familias a abandonar sus hogares, en busca de agua y pastos. En Somalia, las mujeres y las niñas se han visto desproporcionadamente afectadas por la crisis, ya que suelen recorrer largas distancias en busca de agua y leña. También se han visto separadas de sus familias y se quedan con el ganado mientras los hombres y los niños emigran en busca de pastos y agua. Babiker añadió: "La respuesta se enfrenta a dos grandes retos. El mayor es la falta de recursos suficientes para comprar artículos de ayuda de emergencia. Sin embargo, aunque se tenga el dinero, hay que ser capaz de llegar a estas comunidades nómadas, de forma eficiente y consistente. Esto es crucial. Pedimos a los socios y a los donantes que inviertan en instituciones que tengan un acceso fiable a las familias que se desplazan". Llevar la asistencia humanitaria a las familias que se desplazan constantemente es uno de los mayores retos a los que se enfrentan los trabajadores humanitarios. En respuesta, los equipos de la Media Luna Roja en Somalia trabajan en estrecha colaboración con las comunidades nómadas, por lo que nunca hay dudas sobre dónde entregar la ayuda. Estos voluntarios provienen de las mismas comunidades a las que sirven. Con los recientes informes de que más de 700 niños han muerto en centros de nutrición en toda Somalia, es aún más crucial que las organizaciones de ayuda lleguen a las personas afectadas en sus comunidades antes de que su situación sea crítica, ya que algunas no llegan a los centros de salud, o llegan cuando ya es demasiado tarde. Además de alimentos, las personas afectadas por la sequía también necesitan servicios sanitarios. Durante las visitas sobre el terreno a Puntlandia y otras partes del país, los equipos de la IFRC y la Media Luna Roja Somalí atienden a los desplazados que están agotados y enfermos. Los equipos de la Media Luna Roja de Somalia, con el apoyo de la IFRC, llegan a las comunidades nómadas con clínicas móviles para prestar servicios básicos de salud en regiones remotas del país. "Nuestra fuerza radica en nuestra red de voluntarios que proviene de las comunidades a las que servimos. Comprenden el contexto cultural y las lenguas locales y tienen un profundo conocimiento y comprensión de las comunidades afectadas", dijo Babiker. Los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja también se centrarán en la entrega de dinero en efectivo a las familias para satisfacer sus necesidades de alimentación, salud y otras necesidades urgentes. El dinero en efectivo da a las personas la libertad de elegir lo que más necesitan para ayudar a sus familias a mantenerse sanas y es más conveniente para las comunidades nómadas que, de otro modo, tendrían que llevar consigo la ayuda en especie cuando se desplazan. Hasta la fecha, los equipos de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja en Kenia y Somalia han llegado, en conjunto, al menos a 645.000 personas afectadas por la sequía con servicios de salud, asistencia en efectivo, así como servicios de agua, saneamiento e higiene. Nota a los editores:Nuevas fotos y vídeos de alta calidad de las zonas afectadas por la sequía en Somalia y Kenia disponibles en este enlace: https://www.ifrcnewsroom.org/ Para más información, contacten con: En Nairobi: Euloge Ishimwe, +254 735 437 906, [email protected] En Geneva: Anna Tuson, +41 79 895 6924, [email protected]

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Afrontar las causas medioambientales de la crisis alimentaria en África

Este blog se publicó originalmente en el sitio web del WWF aquí. África se enfrenta a su peor crisis alimentaria en 40 años. Casi 114 millones de personas en el África subsahariana -una cifra que se aproxima a la mitad de la población de Estados Unidos- se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria. En África oriental, 50 millones de personas están en peligro. En el Sahel, el número de personas que necesitan ayuda alimentaria de emergencia se ha cuadruplicado hasta alcanzar los 30 millones en los últimos siete años. Las causas de esta crisis actual son múltiples. Los conflictos y la recesión económica provocada por la pandemia del COVID-19 han desempeñado su papel. Pero lo más importante es que el continente se ha visto asolado por sequías prolongadas, inundaciones y nubes de langostas del desierto, peligros naturales que se han visto agravados por el cambio climático provocado por el hombre y la degradación de la naturaleza. Son los más vulnerables los que se llevan la peor parte de la actual crisis del hambre. Los hombres y las mujeres pierden sus medios de vida a medida que se pierden las cosechas, los animales se mueren de hambre o de sed, y el suelo es arrasado. Los niños pasan hambre y se abandona su educación. Las mujeres comen menos, y la sequía hace que las necesidades dietéticas, especialmente de las niñas, las mujeres embarazadas y lactantes, y la higiene menstrual queden relegadas. Hay una necesidad urgente de ayuda humanitaria para salvar vidas en todos los países de África. Organizaciones como las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja están intensificando sus acciones, con la IFRC, los gobiernos y los socios, para proporcionar esta ayuda urgente. Pero reconocen, al igual que el WWF, la necesidad de crear también resiliencia ante las crisis y de abordar las causas profundas de la inseguridad alimentaria. Un clima cambiante Las causas subyacentes de la doble crisis medioambiental del clima y de la pérdida de la naturaleza se suman a las crisis provocadas por factores como la pobreza y los conflictos. Los crecientes niveles de gases de efecto invernadero en nuestra atmósfera -principalmente procedentes de los países ricos y de renta media del Norte global- están impulsando aumentos de temperatura que alteran los patrones meteorológicos y climáticos y degradan los ecosistemas naturales. El cambio climático está empeorando los fenómenos meteorológicos extremos, haciéndolos más frecuentes y transfronterizos. Está cambiando los patrones de precipitación, socavando la seguridad hídrica y alimentaria. Está afectando a la salud humana, así como ejerciendo una presión adicional sobre la naturaleza y la biodiversidad, exacerbando las presiones del cambio de uso del suelo, la sobreexplotación, la contaminación y las especies invasoras. En la actualidad, alrededor del 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero proceden de los sistemas alimentarios. La elección de los alimentos en las zonas urbanas ricas no sólo está provocando una crisis sanitaria de obesidad y enfermedades no transmisibles, sino que el consumo excesivo de alimentos producidos de forma insostenible y los comportamientos ineficientes y de despilfarro en todas las cadenas de valor están contribuyendo directamente a la inseguridad alimentaria en África. Esto subraya el imperativo urgente de que los países ricos reduzcan sus emisiones lo antes posible. Incluso si todos los demás sectores se descarbonizan linealmente de aquí a 2050, los sistemas alimentarios que siguen funcionando representarán casi todo el presupuesto de carbono de un futuro de 2 grados. Mientras que unos 89 países se han comprometido a alcanzar las emisiones netas cero para mediados de este siglo (lo que aún no permitiría reducir las emisiones necesarias para limitar el calentamiento a 1,5 °C), pocos han desarrollado aún el conjunto de políticas y normativas que los situarán en una trayectoria neta cero. Muchas comunidades vulnerables de África necesitan ser apoyadas frente a los choques climáticos, reforzando su capacidad de respuesta, reduciendo su exposición al riesgo y aumentando su resiliencia. Es mucho lo que puede y debe hacerse para ayudar directamente a las comunidades y ecosistemas vulnerables de África hoy y en las próximas décadas. Hay que invertir urgentemente para ayudar a las comunidades vulnerables a adaptarse a los impactos actuales del cambio climático y a ser más resistentes a las crisis climáticas que están por venir. Para ello es fundamental llegar a un entendimiento común, asegurar la financiación y promulgar políticas favorables para que los gobiernos, las ONG y el sector privado de África puedan reconocer las amenazas que suponen los impactos del cambio climático y aplicar las soluciones urgentes necesarias para ayudar a la población local a adaptarse. El vínculo entre el clima y la naturaleza También existen soluciones significativas que utilizan la naturaleza tanto para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero como para ayudar a las comunidades a adaptarse y ser más resilientes al clima. La tierra, los océanos y los sistemas de agua dulce del mundo ya absorben y almacenan la mitad de las emisiones que la humanidad produce cada año: proteger, restaurar y mejorar los ecosistemas será fundamental para hacer frente al cambio climático. Los sistemas alimentarios también pueden ser una parte importante de la solución a las crisis de la naturaleza y el clima. La inversión en soluciones basadas en la naturaleza -como la adopción de prácticas agroecológicas de producción de alimentos, la conservación de los bosques, la protección de los humedales o la mejora de los ecosistemas costeros- puede ayudar a almacenar las emisiones, proteger a las comunidades de los fenómenos meteorológicos extremos y proporcionar alimentos, empleos y hábitats. Estas soluciones, si son de alta calidad, están bien diseñadas y cuentan con la financiación adecuada, pueden contribuir a aumentar la resiliencia climática. Pero además de los proyectos individuales, los impactos y las vulnerabilidades climáticas, así como la protección de la naturaleza, deben integrarse en la toma de decisiones de los sectores público y privado a todos los niveles en todo el continente. La magnitud del desafío que suponen el clima y la pérdida de la naturaleza significa que deben ser considerados en todos los niveles de la toma de decisiones y por los actores económicos grandes y pequeños. La actual crisis alimentaria a la que se enfrentan millones de personas en toda África exige una ayuda humanitaria urgente. Pero, sin una respuesta mucho más amplia y a largo plazo, dirigida localmente y centrada en las personas, al cambio climático y a la pérdida de biodiversidad, los recursos humanitarios se verán desbordados. --- La IFRC se ha asociado con WWF, la mayor organización de conservación del medio ambiente del mundo, para trabajar con la naturaleza y proteger a las personas de la crisis climática. Haga clic aquí para saber más sobre nuestra asociación.

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Níger: El hambre se apodera de las comunidades y es necesario actuar con urgencia

Es temprano en la mañana de un caluroso día de julio de 2022. Se ven largas colas de personas en el patio de la escuela primaria de Gorou Kirey, en un remoto suburbio de Niamey, la capital de Níger. El lugar acoge una operación de distribución de efectivo de la Cruz Roja de Níger para las comunidades afectadas por la crisis de hambre en el país. Boubacar Alzouma, un agricultor de 76 años, fue uno de los primeros en llegar. "No me iba a perder esto, ya que hoy no había nada que preparar en casa", dice Boubacar, apoyándose en su bastón para sostenerse. "Me da vergüenza decirlo, pero hay días en los que no tenemos nada que comer en casa", continúa. Las malas cosechas del año pasado, debidas a la irregularidad de las lluvias, han llevado a la familia de Boubacar al borde de la inanición. Sólo pudo cosechar dos sacos de alimentos de su campo de 2 hectáreas de mijo, sorgo y guisantes de vaca, suficientes para alimentar a sus 21 hijos. Para hacer frente a la situación de hambre, Boubacar tomó la difícil decisión de vender todo su ganado. "Nuestra mayor esperanza es tener buenas lluvias este año. Si no, volverá a ser un desastre", afirma. Tras recibir dinero en efectivo de la Cruz Roja de Níger, Boubacar se apresuró a comprar alimentos. Si no hubiera sido por esta ayuda, su familia se habría acostado con hambre. La crisis del hambre ha afectado a 4,4 millones de personas en Níger y es el resultado de los efectos combinados de las perturbaciones climáticas y la inseguridad. La historia de Boubacar habla por muchos. Para ayudar a la gente a hacer frente a la situación, la Cruz Roja de Níger ha proporcionado a casi 6.000 hogares afectados en todo el país asistencia en efectivo desde mayo, con el apoyo de la IFRC y otros asociados del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. La asistencia también incluye paquetes de alimentos en algunas zonas y pienso para el ganado para ayudar a las familias de agricultores a proteger sus medios de vida. La Cruz Roja de Níger también está estableciendo centros comunitarios de nutrición para examinar y remitir a los niños desnutridos a los centros de salud. Pero hay que hacer más para evitar que la situación empeore. "Se necesita una respuesta rápida y reforzada para salvar vidas, ya que el inicio de la temporada de escasez ha llevado a muchas familias al límite", dice Thierry Balloy, Jefe de la Delegación de la IFRC en Níger. La magnitud de la crisis del hambre llevó a la IFRC a hacer un llamamiento de emergencia de cinco millones de francos suizos en mayo para apoyar a la Cruz Roja de Níger en la asistencia a 283.000 personas (40.547 familias). El dinero recaudado se utilizará para proporcionar dinero en efectivo, nutrición y apoyo a los medios de subsistencia de las personas más vulnerables, así como soluciones de fortalecimiento de la resiliencia a largo plazo. Sin embargo, en julio de 2022, el llamamiento sólo estaba financiado en un 30%. El futuro de Boubacar, y el de muchos otros agricultores como él en Níger, sigue siendo incierto. Pero, a pesar de los retos a los que se enfrentan él y su familia, mantiene la esperanza: "Si recibo una segunda subvención y las próximas cosechas son buenas, compraré ganado. Esto nos ayudará a hacer frente a la próxima y difícil temporada de escasez", dice Boubacar.

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Yemen: A medida que se agrava la crisis de inseguridad alimentaria mundial, se reduce la esperanza de millones de personas que ya padecen hambre extrema

Beirut / Sanaa / Adén, 8 de julio de 2022 - Mientras nos enfrentamos a una crisis mundial del hambre sin precedentes, la preocupación por los 16,2 millones de personas que sufren desde hace tiempo inseguridad alimentaria en Yemen es máxima. Aunque la crisis de Yemen es una de las más graves, provocada por el prolongado conflicto, las sequías y las inundaciones, intensificadas por la crisis climática, el COVID-19 y otras enfermedades, no ha logrado atraer el apoyo adecuado de los donantes durante años. Ahora corre el riesgo de caer aún más en el olvido. El director regional de la IFRC para Oriente Medio y el Norte de África, el Dr. Hossam Elsharkawi, realizó esta semana una visita sobre el terreno a Sanaa, Adén, Amran y Lahj, donde fue testigo de primera mano de las inmensas necesidades insatisfechas de suplementos nutricionales y medicamentos, y de los numerosos casos de niños que sufren desnutrición aguda grave. "Estoy sumamente desconsolado por el nivel devastador de hambre y desnutrición severa de bebés, niños y mujeres en Yemen", dijo. "Al mirar a los ojos de esas madres y niños que sufren, me quedé sin palabras Esto es sencillamente un error y un sufrimiento innecesario para civiles inocentes". Ya existen enormes carencias en la financiación de la respuesta humanitaria para los 20,7 millones de personas que necesitan ayuda en Yemen, incluyendo agua potable y atención sanitaria, así como alimentos y nutrición. Ahora, a medida que el conflicto en Ucrania hace subir los precios de los alimentos, los fertilizantes y el combustible, es probable que la situación empeore. Mientras tanto, el rápido aumento de las necesidades de la población en todo el mundo también hará que los recursos humanitarios se diluyan aún más. En la actualidad, la delegación de la IFRC en Yemen presta apoyo financiero, material y técnico a la Media Luna Roja de Yemen (MLRY) en materia de preparación y gestión de desastres, saneamiento e higiene del agua, salud y desarrollo de la Sociedad Nacional. El Dr. Elsharkawi se reunió con los dirigentes y voluntarios de la MLRY, así como con funcionarios yemeníes en los alrededores de Sanaa, Adén y Lahj, para hablar de las deficiencias de la respuesta humanitaria y de los programas que apoya la IFRC. Saludó los extraordinarios esfuerzos de los miles de dedicados empleados y voluntarios de la Media Luna Roja de Yemen: "Estos hombres y mujeres trabajan incansablemente en primera línea para apoyar a las personas necesitadas y preservar su dignidad a pesar de la compleja situación. Pero nuestra responsabilidad moral exige una acción más urgente para salvar vidas ahora. La comunidad internacional y los donantes deben aumentar inmediatamente el apoyo para hacer frente al hambre y la malnutrición generalizadas." Cifras clave sobre Yemen para los editores: (Basado en el análisis HNO 2022) Se estima que 23,4 millones de personas necesitarán ayuda humanitaria en 2022, de los cuales 12,9 millones se encuentran en situación de extrema necesidad. 19 millones de personas sufren inseguridad alimentaria. 17,8 millones de personas carecen de acceso a agua potable y servicios de saneamiento adecuados. Se calcula que 21,9 millones de personas carecen de acceso a la atención sanitaria básica. Se calcula que 4,3 millones de personas han huido de sus hogares desde el inicio del conflicto, de los cuales aproximadamente 3,3 millones siguen desplazados y 1 millón han regresado. Para concertar entrevistas o solicitar más información: En Beirut, IFRC-MENA: Mey Al Sayegh, +961 03229352, [email protected] En Yemen -YRCS: Nesreen Ahmed, +967 775322644, [email protected]

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"El hambre es uno de los sufrimientos más indignos de la humanidad": la lucha contra la inseguridad alimentaria en África y más allá

La inseguridad alimentaria no es un fenómeno nuevo. Pero la reciente escalada en la gravedad y la extensión geográfica del hambre crónica es un serio motivo de alarma. La crisis del hambre se hace sentir con mayor crudeza en el continente africano, donde muchas regiones, en particular el Cuerno de África, el Sahel y el Lago Chad, sufren la peor crisis alimentaria de las últimas décadas. Millones de personas se enfrentan al hambre en toda África, lo que ha llevado a la IFRC a lanzar llamamientos de emergencia para las crisis de hambre en Nigeria, Somalia, Kenia, Etiopía, Níger y Angola, todo ello en el último año. En mayo, conocí a algunos de los afectados mientras visitaba las zonas afectadas por la sequía en el condado de Marsabit (Kenia), donde los niveles de malnutrición se encuentran entre los más altos del continente. Vi de primera mano el nivel de sufrimiento causado por la grave falta de lluvias durante cuatro temporadas consecutivas, junto con la vulnerabilidad preexistente en algunas partes del condado. Los niños, las madres jóvenes y los ancianos son los más afectados y se enfrentan a la casi desaparición de sus medios de vida. Aunque esta crisis del hambre es, en gran medida, inducida por el clima, también está impulsada por los efectos de las nubes de langostas generalizadas, los brotes de enfermedades, los conflictos y la inseguridad, y las desaceleraciones económicas, incluidas las provocadas por el COVID-19. Además, el conflicto en curso en Ucrania está perturbando el comercio mundial de alimentos, fertilizantes y productos petrolíferos, y los precios de los productos agrícolas están alcanzando máximos históricos. África oriental, por ejemplo, obtiene el 90% de su trigo importado de Rusia y Ucrania (fuente: PMA), y el conflicto ha provocado una importante escasez. La crisis de Ucrania también ha desviado la atención y los recursos de otras crisis. Aunque Ucrania es una crisis extremadamente preocupante, que afecta a millones de personas, no podemos permitirnos perder de vista otras crisis urgentes en todo el mundo. Una de ellas es el rápido deterioro de la situación de la seguridad alimentaria en muchas partes de África. El tiempo corre y pronto puede ser demasiado tarde para evitar una tragedia generalizada. Así que la pregunta que debería preocuparnos a todos es: ¿Qué podemos hacer, como colectivo humanitario, para evitar que se repita la trágica historia de principios de los años 80? Necesitamos una acción urgente y masiva para ampliar la asistencia que salva vidas a millones de personas al borde del colapso, pero también para abordar con decisión las causas profundas de esta crisis mediante compromisos a más largo plazo. La IFRC tiene un papel importante y único que desempeñar. Con nuestro alcance comunitario y nuestra experiencia sin parangón, nuestros más de 100 años de experiencia humanitaria, nuestra capacidad de actuar tanto a nivel local como mundial, y el estatus especial de nuestras Sociedades Nacionales como auxiliares de los poderes públicos, podemos cambiar esta situación. Pero necesitamos los recursos para hacerlo. Nuestra prioridad colectiva inmediata es reunir apoyo para salvar vidas, dentro y fuera de nuestra red de la IFRC, durante los próximos seis meses, prestando especial atención al Cuerno de África, el Sahel Central y otros puntos conflictivos del continente. Durante esta fase de emergencia, centraremos nuestro apoyo en lo que sabemos por experiencia que marcará la mayor diferencia en la vida y los medios de subsistencia de las personas afectadas: asistencia alimentaria, programas de dinero en efectivo y apoyo nutricional. Al mismo tiempo, desarrollaremos una programación a más largo plazo, junto con las Sociedades Nacionales interesadas, para abordar las causas profundas de la inseguridad alimentaria. Nos basaremos en nuestros éxitos anteriores y trabajaremos en apoyo de los planes y marcos de los gobiernos para restablecer la resiliencia de las comunidades más empobrecidas, incluidas las poblaciones desplazadas. Todo lo que hagamos se apoyará en datos sólidos y en un compromiso significativo con la comunidad para garantizar que nuestra respuesta se basa en pruebas y está hecha a medida. El hambre es uno de los sufrimientos más indignos de la humanidad. Para aliviar el sufrimiento humano, debemos estar a la altura de este reto mediante la movilización y la acción colectivas, tanto en lo inmediato como a largo plazo. No podemos permitirnos hacer demasiado poco y demasiado tarde. --- Desde 2020: La red de la IFRCllegó a 4,8 millones de personas con asistencia alimentaria y artículos no alimentarios, combinando todas las operaciones de respuesta humanitaria (Llamamientos de Emergencia, DREFs y nuestra respuesta COVID-19) Más de 20 Sociedades Nacionales africanas han puesto en marcha proyectos relacionados con la seguridad alimentaria como parte de su programación habitual 33 Sociedades Nacionales africanas han aumentado su capacidad para prestar asistencia en efectivo y con vales Haga clic aquí para saber más sobre la labor de la IFRC en materia de seguridad alimentaria y medios de subsistencia. También le puede interesar leer: 'Para superar las crisis de hambre en África, hay que empezar por la planificación a largo plazo'- artículo de opinión en Devex del Director Regional de la IFRCpara África, Mohammed Omer Mukhier-Abuzein 'Por el hambre, estoy aquí': reportaje fotográfico de la revista de la Cruz Roja y la Media Luna Roja sobre los refugiados angoleños que huyen a Namibia por la sequía y la consiguiente falta de alimentos y agua Y desplácese hacia abajo para saber más sobre nuestros llamamientos de emergencia activos para la inseguridad alimentaria en África y otros lugares.

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| Nota de prensa

Afganistán: el hambre y la pobreza aumentan mientras persiste la sequía

Kuala Lumpur/Kabul/Ginebra 17 de junio - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) hace un llamamiento para que se incremente el apoyo mundial a fin de frenar la espiral de hambre en Afganistán, donde una de las peores crisis humanitarias del mundo amenaza a millones de personas. El intenso calor del verano y la escasa temporada de lluvias de la primavera han condenado a una cosecha significativa en el país. En medio de la creciente pobreza, el 70% de los hogares no puede satisfacer las necesidades básicas de alimentos y no alimentos, con efectos especialmente devastadores para los hogares encabezados por viudas, personas mayores, personas con discapacidad y niños. Se calcula que 3 millones de niños están en riesgo de desnutrición y son susceptibles de contraer enfermedades como la diarrea acuosa aguda y el sarampión, debido a su inmunidad debilitada. Miles de personas han recurrido a la mendicidad en las calles, y los precios de los artículos de primera necesidad se han disparado ante la disminución de las remesas, el desmoronamiento de la economía y el aumento de la pobreza. El Dr. Mohammad Nabi Burhan, Secretario General de la Media Luna Roja Afgana, dijo: "Esta es una de las peores crisis humanitarias que he visto en Afganistán, en más de 30 años como trabajador de ayuda humanitaria. Es espeluznante ver la magnitud del hambre y el resurgimiento de la pobreza que tanto hemos luchado por erradicar. "Es especialmente preocupante para los afganos de las zonas rurales y remotas, donde algunas de las comunidades más pobres del país se enfrentan a una indigencia generalizada y a niveles de desnutrición muy elevados tras la pérdida de sus cosechas o de su ganado. "La falta de alimentos no debería ser una causa de muerte en Afganistán. Tiene que haber un esfuerzo internacional concertado para continuar con la asistencia humanitaria crítica en todo el país para poder salvar vidas." La Media Luna Roja Afgana está intensificando su operación de respuesta con los fondos disponibles, dando prioridad inmediata a la distribución de alimentos y dinero en efectivo, así como a la prestación de servicios sanitarios a través de más de 140 centros de salud en todo Afganistán. Sin embargo, los últimos informes muestran que se necesitará mucha más ayuda. Necephor Mghendi, Jefe de la Delegación de la IFRC en Afganistán, dijo: "El aumento de las dificultades económicas es un golpe amargo para las familias de Afganistán, que tratan de hacer frente a una de las peores sequías y crisis alimentarias que jamás hayan afrontado, dejando a los niños desnutridos y mucho más vulnerables a enfermedades prevenibles. "Además de proporcionar ayuda crítica a las personas que luchan contra la grave sequía y el hambre, hay que apoyar las intervenciones en materia de medios de subsistencia para que la gente pueda restablecer los medios de obtener ingresos. "También es necesario invertir en las instituciones locales que prestan servicios vitales tanto en las ciudades como en las zonas remotas. Está demostrado que las instituciones locales con personal y que funcionan bien ayudan a los más vulnerables, como los niños, las mujeres y las personas mayores, en todos los rincones de Afganistán." Como parte de este apoyo continuo, la IFRC hace un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que aporte 80 millones de francos suizos para apoyar a la Media Luna Roja Afgana en la prestación de socorro de emergencia, servicios de salud y asistencia para la recuperación de más de un millón de personas en las provincias afectadas por múltiples crisis. Para más información o entrevistas, contacten con: Oficina Asia Pacífico: Joe Cropp, +61 491 743 089, [email protected]

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| Nota de prensa

El conflicto de Ucrania intensifica las crisis humanitarias existentes en la región de MENA, advierte la IFRC

16 de junio de 2022, Beirut - La región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) sigue afrontando múltiples y complejas crisis, desde conflictos hasta el cambio climático y los desplazamientos. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) publicó hoy un informe de evaluación rápida centrado en el impacto del conflicto en Ucrania sobre la situación humanitaria en la región de Oriente Medio y África del Norte. Las conclusiones de la evaluación confirmaron que el conflicto intensifica el impacto de las crisis y tendencias preexistentes y aumenta la vulnerabilidad de la mayoría de los países. Rania Ahmed, directora regional adjunta de la IFRC para la región de Oriente Medio y Norte de África, dijo: "El impacto económico y de seguridad global del conflicto en Ucrania podría ser la proverbial gota que colma el vaso, empujando a los ya frágiles países de la región MENA por encima del punto de inflexión". Las principales conclusiones de la evaluación muestran que la seguridad alimentaria y los medios de subsistencia son los dos sectores más afectados. Actualmente, hay 56 millones de personas que necesitan alimentos en la región. Los datos muestran que la cifra podría aumentar un 25% en los próximos seis meses debido al aumento del índice mundial de precios de los alimentos, que ha alcanzado una cifra récord. Doce países de la región de Oriente Medio y Norte de África han experimentado un espectacular aumento del precio de los alimentos básicos. En Líbano, los precios han aumentado entre un 75% y un 100%. En Irán y Yemen los precios subieron entre un 50% y un 75%. Actualmente, cinco millones de personas se enfrentan a la inseguridad alimentaria en la región. Se calcula que 1,9 millones podrían caer en el hambre. Los países de Oriente Medio y Norte de África se abastecen de hasta el 85% de su trigo en Ucrania y Rusia. La industria agrícola de la región ya se ha visto gravemente afectada por una combinación de cadenas de suministro interrumpidas, escasez de agua y aumento de las temperaturas. Con la atención de los donantes puesta en la crisis de Ucrania, existe el riesgo de que la financiación humanitaria para los países de Oriente Medio y Norte de África disminuya. La falta de acceso a la financiación de los donantes no hará más que amplificar la crisis humanitaria existente en varios países de Oriente Medio y Norte de África. Para los millones de palestinos, libaneses, yemeníes, sirios y otros que viven en países que experimentan conflictos, colapsos económicos catastróficos y necesidades humanitarias crecientes, esto equivaldría a cortar el soporte vital crítico. Por último, los países importadores de energía y petróleo están experimentando un estrés social adicional al ser testigos de un aumento del 25 al 75% en los precios del combustible. En Siria y Yemen, la escasez de combustible y la falta de electricidad ya están afectando gravemente a la prestación de servicios básicos. Las tendencias de crisis agravadas en el Líbano, incluido el fuerte aumento de los precios de la energía resultante de la crisis de Ucrania, tienen el potencial de empujar al país por encima del punto de inflexión para convertirse en una "crisis crítica". Pulse aquí para acceder al informe completo. Notas para el editor: Metodología: Esta evaluación rápida tiene como objetivo contribuir al análisis en curso y al desarrollo de escenarios para anticiparse, prepararse y responder a la evolución de las tendencias de crisis en la región de Oriente Medio y Norte de África, con consideraciones específicas sobre cómo el conflicto de Ucrania es un multiplicador de riesgo para las tendencias de crisis existentes. La evaluación se llevó a cabo entre el 25 de abril y el 3 de junio de 2022 utilizando datos secundarios y una encuesta de percepción a 24 representantes de Sociedades Nacionales y Jefes de Delegación de la IFRC. Para más información: Rania Ahmed, Directora Regional Adjunta, IFRC MENA: [email protected] +96171802701

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| Emergencia

Sri Lanka: Emergencia compleja

La crisis económica y la prohibición de los fertilizantes sintéticos en Sri Lanka han provocado disturbios civiles e inseguridad alimentaria en todo el país.Se prevé una grave escasez de alimentos en los próximos meses, junto con la escasez de combustible, gas de cocina y medicamentos. Muchas personas están recurriendo a estrategias de emergencia para hacer frente a la situación, como retirar a sus hijos de la escuela o vender sus bienes. A través de este llamamiento de emergencia, la IFRC apoya a la Cruz Roja de Sri Lanka para proporcionar medios de subsistencia y asistencia para las necesidades básicas, así como agua potable y servicios de higiene, a 500.000 de las personas más vulnerables

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