Inseguridad alimentaria

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Emergencia

Camerún: Inseguridad alimentaria 2026

Camerún se enfrenta a una crisis alimentaria cada vez más grave, con 3.3 millones de personas que no pueden permitirse comprar alimentos suficientes, ya que los conflictos, las crisis climáticas y el aumento de los precios empujan a las familias a niveles de emergencia de hambre. Las reservas de alimentos se están agotando, lo que expone a la niñez y a las mujeres embarazadas a un riesgo cada vez mayor de desnutrición.La Cruz Roja de Camerún está ampliando la ayuda de emergencia con alimentos, dinero en efectivo, nutrición y apoyo a los medios de subsistencia para llegar a 330.000 personas en las condiciones más vulnerables. Sin embargo, se necesita financiación urgente para ampliar esta respuesta. Su donación puede marcar la diferencia: done ahora para ayudar a la Cruz Roja de Camerún a brindar asistencia vital.

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Nota de prensa

Las crisis humanitarias silenciosas se profundizan en Líbano e Irán

Beirut/Teherán/Ginebra, 26 de mayo de 2026 — Tres meses después de la escalada de las hostilidades en el Líbano e Irán, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) advierte que múltiples crisis humanitarias silenciosas se están agravando en toda la región, con consecuencias a largo plazo para los sistemas de salud, la seguridad alimentaria, los desplazamientos y la resiliencia de las comunidades.Mientras la atención internacional se ha desplazado a otros lugares, millones de personas siguen enfrentándose al desplazamiento, a sistemas de salud dañados, a medios de vida interrumpidos y a crecientes dificultades para acceder a servicios esenciales. Las tensiones geopolíticas en curso y las restricciones que afectan a las rutas de transporte regionales, incluidas las que atraviesan el estrecho de Ormuz, siguen obstaculizando las cadenas de suministro humanitarias y aumentando el costo de la entrega de ayuda. "Detrás de los titulares, múltiples crisis silenciosas se están agravando con consecuencias que perdurarán durante años", afirmó Cristhian Cardoza, director regional adjunto para Medio Oriente y el Norte de África (MENA) de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). "Las familias se ven empujadas más allá del límite: luchan por poder permitirse alimentos, medicinas, combustible y refugio, mientras que los sistemas de salud dañados, los desplazamientos y la presión económica siguen aumentando las necesidades humanitarias cada día".Sistemas de salud bajo severa presión en Irán En Irán, las consecuencias humanitarias de la escalada continúan mucho después del alto el fuego. El conflicto ha perturbado gravemente la prestación de asistencia sanitaria en todo el país, incluidos 56 centros de la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní (IRCS, por sus siglas en inglés) repartidos por todo el territorio. Para pacientes con enfermedades crónicas, las interrupciones en la atención sanitaria y las cadenas de suministro médico se están convirtiendo en una amenaza para la vida. Las restricciones que afectan a las rutas de transporte siguen complicando el acceso a medicamentos y equipos esenciales.A pesar de las presiones, los equipos de la IRCS han continuado con operaciones humanitarias a gran escala en todo el país, incluyendo búsqueda y rescate, atención médica de emergencia y servicios de apoyo psicosocial.La inseguridad alimentaria se agrava en todo el LíbanoEstá surgiendo rápidamente otra tendencia alarmante: se prevé que casi una de cada cuatro personas en el Líbano —alrededor de 1,24 millones de personas— se enfrente a una inseguridad alimentaria aguda entre abril y agosto de 2026, según el análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria (IPC). El deterioro se debe a las continuas hostilidades, el desplazamiento prolongado, el colapso económico y el aumento vertiginoso de los precios del combustible. Los precios del combustible en el Líbano han subido drásticamente desde la escalada del conflicto, con un incremento del diesel de más del 65 %, de acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos. Al mismo tiempo, el ministro de Agricultura ha advertido que aproximadamente el 22 % de las tierras agrícolas en las zonas afectadas han sufrido daños, lo que socava aún más la producción de alimentos y los medios de subsistencia. Más de un millón de personas en el país se encuentran actualmente desplazadas, y muchas de ellas, especialmente las del sur, no pueden regresar a sus hogares debido a las hostilidades en curso y a la infraestructura destruida, por lo que ahora viven en tiendas de campaña tras las intensas hostilidades recientes. Las preocupaciones en materia de protección y el déficit de financiación amenazan la respuesta humanitariaLa IFRC también reiteró su profunda preocupación por los ataques que afectan al personal de salud, las ambulancias y las y los trabajadores humanitarios. En Irán y el Líbano juntos, seis personas voluntarias de la Cruz Roja y la Media Luna Roja han perdido la vida mientras realizaban labores humanitarias desde la reciente escalada. "Nuestros equipos sobre el terreno lo tienen claro: lo que necesitan por encima de todo es protección", afirmó el Sr. Cardoza. "Este valiente personal y estas personas voluntarias no deberían tener que temer por sus vidas cuando reciben una llamada de emergencia y se desplazan en sus ambulancias. Los hospitales, las ambulancias, el personal médico y humanitario deben ser respetados y protegidos".La IFRC advirtió que la grave falta de fondos está amenazando la continuidad de las operaciones humanitarias en toda la región."Detrás de estas cifras hay consecuencias reales", continuó el Sr. Cardoza. "Es posible que haya que reducir las operaciones, retrasar o recortar los suministros, y habrá personas a las que no podamos llegar".El Llamamiento de Emergencia de la IFRC para Irán solo cuenta actualmente con un 4 % de financiación, mientras que el llamamiento para el Líbano sigue por debajo del 14 %.La IFRC hizo un llamado a los donantes y a la comunidad internacional para que proporcionen financiación sostenida y flexible con el fin de apoyar las operaciones de emergencia, los esfuerzos de recuperación y las necesidades humanitarias a largo plazo en toda la región.Hay portavoces disponibles en Beirut, Teherán y Ginebra.Para obtener más información o concertar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Ginebra:Tommaso DellaLonga,+41 79 708 4367Matthew Carter, +44 7557 802463En Beirut:Mey El Sayegh, +961 03 229 352

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Nota de prensa

La "crisis silenciosa de inseguridad alimentaria" en Camerún se agrava mientras millones de personas luchan por encontrar comida

Yaundé/Nairobi/Ginebra, 10 de marzo de 2026 — Millones de personas en Camerún se enfrentan a una crisis alimentaria cada vez más grave que está recibiendo poca atención internacional, según ha advertido hoy la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC).Una nueva evaluación realizada por la Cruz Roja de Camerún con el apoyo de la red de la IFRC, en la que se encuestó a casi 6.000 hogares, reveló que el hambre está aumentando rápidamente.Más de 3.3 millones de personas luchan por encontrar alimentos suficientes, y las familias de las regiones del extremo norte, norte y este del país ya están saltándose comidas, vendiendo ganado o endeudándose solo para sobrevivir.En algunas de las zonas más afectadas, el 64 % de los hogares sufre una grave inseguridad alimentaria, mientras que las reservas de alimentos duran menos de un mes.Adesh Tripathee, jefe de la delegación de la IFRC en Yaundé, afirma: “Camerún se enfrenta a una crisis alimentaria silenciosa. Las familias están haciendo todo lo posible simplemente para sobrevivir. Esta crisis no aparece en los titulares, pero para millones de personas ya es una realidad cotidiana”.La Cruz Roja de Camerún, con el apoyo de la IFRC y los socios del Movimiento, está llevando a cabo transferencias de efectivo, apoyo a los bancos de cereales, recuperación agrícola, actividades de nutrición y programas de resiliencia comunitaria. Sin embargo, los recursos existentes son insuficientes en relación con la magnitud de las necesidades.La IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia con el fin de reunir 9,6 millones de francos suizos para ayudar a la Cruz Roja de Camerún a ampliar la asistencia a las comunidades en condiciones más vulnerables. La operación proporcionará apoyo integral, incluyendo asistencia en efectivo, apoyo alimentario, recuperación de los medios de vida, servicios de nutrición, agua potable y saneamiento, y programas de protección.La IFRC hace un llamado a sus socios y donantes para que movilicen urgentemente recursos con el fin de proteger a las comunidades en condiciones más vulnerables y evitar un mayor deterioro de la situación humanitaria.Familias al límiteLa evaluación de la Cruz Roja reveló que más del 60 % de los hogares recurren a estrategias de supervivencia extremas, como la venta de ganado, herramientas y otros activos productivos necesarios para plantar cultivos en la próxima temporada.Solo el 5 % de los hogares siguen teniendo capacidad para absorber otra crisis, lo que deja a las comunidades en una situación de extrema vulnerabilidad ante nuevas crisis climáticas, aumentos de precios o conflictos.Los padres y madres sacrifican cada vez más sus propias comidas para que sus hijos puedan comer.Un padre de Logone-et-Chari, en la región del Extremo Norte de Camerún, afirma:“Ya no hablamos de comer bien, hablamos de sobrevivir. Primero vendimos nuestras cabras para comprar maíz. Luego tuve que vender mi arado para que pudiéramos comer esa noche. Ahora mi esposa y yo pasamos dos días sin comer para que nuestros hijos puedan tener un puñado de granos”.La niñez corre un riesgo especial. La evaluación reveló que ocho de cada diez niños y niñas no comen suficientes alimentos nutritivos, lo que les pone en riesgo de sufrir desnutrición aguda y daños a largo plazo en su desarrollo.Cécile Akama Mfoumou, presidenta de la Cruz Roja de Camerún, afirma: “La situación se está deteriorando rápidamente. Las familias están agotando los mecanismos de supervivencia de que disponen. Es fundamental prestar apoyo inmediato para evitar más sufrimiento”.Se prevé que la situación empeore, ya que la temporada de escasez (el período entre la siembra y la cosecha, en el que la disponibilidad de alimentos es mínima) llega antes de lo habitual, en abril en lugar de en junio, debido al agotamiento de las reservas de alimentos y a la reducción de las cosechas causada por las inundaciones y las lluvias irregulares.Al mismo tiempo, más de 510.000 personas se encuentran desplazadas internamente, lo que supone una carga adicional para unos medios de vida ya de por sí frágiles.Aunque todavía hay alimentos disponibles en muchos mercados, su precio se ha vuelto inasequible para la mayoría de las familias.Más información:Para solicitar una entrevista, contacte a: [email protected]  En Yaundé:Muriel Atsama Obama, +237 650 610 006En Nairobi: Susan Mbalu, +254 733 827 654En Ginebra: Scott Craig, +41 76 370 3575

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Artículo

África Hambre Cero: El viaje empoderador de las agricultoras de Mtakuja

En el tranquilo y soleado paisaje de la aldea de Mtakuja, en el condado de Taita Taveta (Kenia), la agricultura siempre ha planteado importantes retos. El calor suele ser extremo, el suelo está seco y las lluvias se retrasan durante meses. Sin embargo, en medio de estos retos, florece un espíritu de resiliencia.En el centro de esta transformación se encuentran mujeres como Margaret, una agricultora y madre cuya voz tranquila y firme transmite el peso de años de duro trabajo. Hasta hace poco, cada día estaba lleno de preocupaciones. Comprar alimentos a menudo significaba pedir prestado dinero que no podía devolver, y las repetidas malas cosechas hacían que sus esfuerzos parecieran inútiles.El cambio se produjo cuando ella y un grupo local de mujeres al que pertenece recibieron apoyo a través del Proyecto Integrado de Seguridad Alimentaria establecido por la Cruz Roja de Kenia.El proyecto trabaja con más de 1000 familias agricultoras, que reciben formación y apoyo en diversas especialidades agrícolas, como la cría de cabras gala, la avicultura, la apicultura, la horticultura, el cultivo de girasoles y hortalizas.En el caso del grupo de Margaret, el programa proporcionó a cada una de las ocho mujeres una cabra hembra, mientras que el grupo compartió un macho cabrío para la cría. Lo que parecía un modesto regalo se convirtió en la base de un medio de vida más resistente."Formar parte del Grupo de Mujeres Amigas me ha ayudado mucho. Me ha dado un sentido de pertenencia y apoyo", afirma. "Puedo compartir ideas con mis compañeras y siempre me siento animada a seguir adelante, incluso cuando surgen dificultades".Gracias a la cría de cabras, Margaret pronto se convirtió en la orgullosa propietaria de ocho animales sanos. Con este rebaño, ahora proporciona leche fresca a su familia y, ocasionalmente, vende parte de ella para comprar azúcar o jabón. "Disfruto de mi leche de cabra con cada taza de té que bebo», afirma con una sonrisa, con un orgullo inconfundible".De las dificultades al ahorro inteligente De las dificultades al ahorro inteligente El Proyecto Integrado de Seguridad Alimentaria es una de las muchas iniciativas respaldadas por la campaña África Hambre Cero, lanzada recientemente por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ( IFRC). Esta campaña defiende soluciones duraderas impulsadas por la comunidad y pide una inversión urgente en programas sostenibles que aprovechen la resiliencia local para abordar las causas fundamentales de la inseguridad alimentaria en todo el continente.En este caso, las donaciones a la campaña África Hambre Cero ayudarían a la Cruz Roja de Kenia a ampliar el proyecto para llegar a más hogares agricultores y extender su impacto a otras zonas afectadas por la sequía, convirtiendo una solución probada en un movimiento más amplio en favor de la seguridad alimentaria.Proyectos como este funcionan mejor junto con otras iniciativas microeconómicas comunitarias que empoderan a agricultores locales. En el caso de Margaret, por ejemplo, se unió a una Asociación de Ahorro y Préstamo de la Aldea, donde aprendió a ahorrar, pedir pequeños préstamos e invertir con prudencia. Con sus ganancias, comenzó a cultivar col rizada en su finca. Gracias a las técnicas de conservación del agua que aprendió a través del programa, su pequeño huerto sigue verde incluso cuando el agua escasea."Gracias al uso de semillas de col rizada mejoradas, junto con la formación que recibí, he adquirido los conocimientos y habilidades necesarios para cuidar mejor mis cultivos. Estas prácticas han hecho que mi agricultura sea más productiva", explica.Resiliencia ante cada desafíoA principios de este año, Margaret sufrió un doloroso revés cuando los elefantes invadieron Mtakuja y destruyeron todo su huerto de col rizada en una sola noche. La pérdida fue un duro recordatorio del conflicto entre los seres humanos y la fauna silvestre que se vive en la región. Sin embargo, ella se negó a darse por vencida. Decidida, se propuso replantar y reconstruir con aún mayor determinación.Hoy, la casa de Margaret está llena de esperanza. Las hileras de col rizada vuelven a bordear su recinto, mientras que el suave sonido de las cabras llena el aire. A menudo hay un pequeño cubo de leche junto a las verduras recién cosechadas. Cada escena cuenta una historia de esfuerzo, perseverancia y renovación.Este espíritu de cambio se está extendiendo por Mtakuja. Gracias al modelo de la Asociación.... y a la solidaridad dentro del Grupo de Mujeres Amigas, cada vez más mujeres ahorran, invierten y aseguran un futuro mejor para sus familias.En la actualidad, el Proyecto Integrado de Seguridad Alimentaria ha llegado a un total de 1.500 personas. Entre ellas, unas 350 crían cabras, mientras que queines se dedican a la avicultura han recibido formación para utilizar incubadoras solares con el fin de aumentar la producción de huevos y producir piensos sostenibles para el consumo y la venta.Quienes cultivan girasoles, la mayoría en zonas de secano, se están preparando para beneficiarse de una nueva planta de procesamiento de aceite de girasol, que añadirá valor a sus cosechas y aumentará sus ingresos.Margaret ya no vive bajo la sombra de la inseguridad alimentaria. Sus hijos, ahora adultos, se han unido a ella en la agricultura, cuidando las cabras y los cultivos, convirtiendo la agricultura en una fortaleza familiar compartida. Las mujeres de aquí ya no son solo agricultoras. Son pilares de la resiliencia y el progreso de su comunidad.Historia y fotos por Gidraph Mbugua GitemaParticipa y marca la diferencia:Únete a la Campaña Hambre Cero y ayuda a las comunidades en condiciones vulnerables a alcanzar la resiliencia.

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África Hambre Cero: Unión por soluciones duraderas

Más de 282 millones de personas en todo el continente sufren desnutrición, y solo el África subsahariana representa casi un tercio de la inseguridad alimentaria mundial. La red de la IFRC, en alianza con gobiernos, donantes y liderazgos comunitarios, tiene como objetivo ampliar las soluciones impulsadas por la comunidad y adaptadas al clima para combatir el hambre desde su origen. En conjunto, podemos romper el ciclo y garantizar que África se acerque al hambre cero.

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Emergencia

Nigeria: Desnutrición aguda

Dos millones de niños y niñas sufren desnutrición aguda grave en Nigeria, y sólo el 20% recibe el tratamiento que necesita desesperadamente, lo que contribuye al 45% de las muertes de menores de cinco años. Las regiones del noreste y noroeste son las más afectadas, con millones de infancnas y mujeres embarazadas que sufren malnutrición debido al escaso acceso a los alimentos, el agua insalubre y los efectos continuos del conflicto. La Cruz Roja de Nigeria está en el terreno prestando servicios vitales de salud, nutrición y protección, pero se necesita financiación urgente para ampliar sus esfuerzos.

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Nota de prensa

La IFRC lanza un Llamamiento de Emergencia ante la escalada de la crisis de población afgana retornada

Kabul/Kuala Lumpur/Ginebra, 2 de mayo de 2025 – Casi un millón de personas afganas han emprendido el difícil viaje de regreso a Afganistán desde Pakistán en los últimos 18 meses, y sólo este mes han regresado casi 145.000, ocho veces más que en febrero.A su regreso, muchas de estas personas se enfrentan a condiciones terribles, como el hacinamiento en los refugios temporales, donde caben hasta 4 familias en una tienda de campaña. El aumento sin precedentes de personas que regresan en poco tiempo (se calcula que entre 4.000 y 6.000 personas cruzan las fronteras diariamente) está ejerciendo una inmensa presión sobre el ya frágil sistema sanitario, los servicios esenciales y las reservas de alimentos de Afganistán. Inicialmente, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) asignó 750.000 francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF, por sus siglas en inglés) para apoyar a la Media Luna Roja Afgana (ARCS, por sus siglas en inglés) en el suministro urgente de refugio, atención de salud de emergencia, alimentos y agua - recursos básicos que ahora escasean. Sin embargo, dada la escala y la gravedad de esta crisis que se agrava y se intensifica, la IFRC lanza ahora un Llamamiento de Emergencia global, con el objetivo de recaudar 25 millones de francos suizos para ofrecer ayuda vital durante los próximos dos años, que abarcará el apoyo a la recuperación y la reintegración, incluyendo actividades de generación de ingresos, formación profesional y oportunidades de trabajo a cambio de dinero en efectivo. Los fondos del llamamiento se destinarán a las personas retornadas más vulnerables y en situación de mayor riesgo, como mujeres embarazadas, niñez no acompañada, población adulta mayor, personas con alguna discapacidad y familias que carecen de vivienda. El objetivo es mitigar amenazas como la violencia de género, la desnutrición y la exclusión social, y garantizar que la ayuda vital llegue a quienes más la necesitan.Los retos humanitarios a los que se enfrenta la población retornada son profundos y desgarradores. Muchas personas han sacrificado sus medios de subsistencia, sus pertenencias y su estabilidad en Pakistán, sólo para enfrentarse a dificultades abrumadoras a su regreso a Afganistán. Los niños y niñas, que ya corren un mayor riesgo, sufren desnutrición y necesitan urgentemente atención especializada y apoyo nutricional. En muchos casos, las familias se han separado durante su viaje migratorio, dejando a las personas desamparadas y desesperadas por reconectar. Salima*, una madre que dio a luz a su bebé en el paso fronterizo de Spin Boldak, en Kandahar, mientras se desplazaba, dijo:"Mis hijos nacieron en Pakistán y no tienen ningún tipo de identificación. No sé cómo ni dónde conseguirles documentos de identidad. Su educación ya se ha retrasado considerablemente, y no sé cómo matricularlos en las escuelas aquí en Afganistán. No tenemos refugio en Kabul ni en Baghlan. No sabemos adónde ir ni cómo cubrir nuestras necesidades diarias".Más allá del socorro inmediato, debemos actuar con decisión para proporcionar un apoyo a largo plazo que capacite a las personas para reconstruir sus vidas, acceder a la educación, asegurar sus medios de subsistencia y reintegrarse en sus comunidades en Afganistán.Mawlawi Sheikh Shahabuddin Delawar, Presidente en funciones de la Media Luna Roja Afgana, hace una sentida petición para que se actúe con rapidez: "Mucha gente ha perdido sus hogares, sus medios de subsistencia y a sus seres queridos durante el viaje. Las mujeres, la niñez, la población adulta mayor y las personas con discapacidad son especialmente vulnerables, y garantizar su seguridad y dignidad debe ser nuestra máxima prioridad. A través de esta respuesta de emergencia, nos dedicamos a suministrar ayuda vital ahora y a proporcionar un apoyo sostenible que respete su dignidad mientras trabajan para reconstruir sus vidas".Ahmed Suliman, Jefe interino de la Delegación de la IFRC en Afganistán, destacó la urgencia de la situación:"Esta crisis está evolucionando a un ritmo alarmante, y su impacto repercutirá en millones de personas ya vulnerables. Nuestro objetivo inmediato es aportar ayuda esencial -alimentos, atención de salud y refugio- a quienes la necesitan desesperadamente. Simultáneamente, nos comprometemos a colaborar estrechamente con la ARCS, los socios del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y otras partes interesadas para crear soluciones a largo plazo que permitan a las personas retornadas restablecer sus vidas y sanar de esta crisis".La IFRC llama urgentemente a la comunidad internacional, los socios y los donantes a unirse en apoyo de la población afgana en esta coyuntura crítica. Su contribución al Llamamiento de Emergencia puede marcar una diferencia que cambie vidas, asegurando que quienes regresan o se desplazan tengan la oportunidad de reconstruir sus vidas en condiciones de seguridad y dignidad. *se ha cambiado el nombre para proteger la identidadPara más información o solicitar una entrevista, escriba al correo:  [email protected]   Puede encontrar imágenes y material audiovisual aquí.En Afganistán:  Sayed Eshaq Muqbel: +93 70 733 6040 En Kuala Lumpur: Afrhill Rances: +60 19 271 3641 En Ginebra: Hannah Copeland: +41 76 236 91 09

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Emergencia

Afganistán: Movimiento de población (retorno)

Desde septiembre de 2023, casi un millón de personas afganas, incluyendo más de 118.400 sólo en abril de 2025, han regresado de Pakistán tras la aplicación del Plan de Repatriación de Extranjeros Ilegales. Se calcula que otro millón y medio de personas se verán afectadas o correrán peligro en los próximos meses. A medida que llegan a comunidades ya de por sí agobiadas por la pobreza, la inseguridad alimentaria y una atención sanitaria limitada, se necesita apoyo urgente para ayudarles a reconstruir sus vidas con seguridad y dignidad.Su donación ayudará a la Media Luna Roja Afgana a prestar asistencia vital a la población retornada y a las comunidades que les reciben.

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Artículo

Benín y Togo: Quemar menos, plantar más y combatir el cambio climático en cada plato: damos la bienvenida al "Club de las Madres"

En los remotos rincones de Benín y Togo se está produciendo una transformación.Con el apoyo de las Sociedades de la Cruz Roja de Benín y Togo, grupos de madres han unido sus fuerzas para llevar a cabo intervenciones que cambian la vida y mitigan los efectos del cambio climático, combaten la deforestación, mejoran la nutrición y la salud de las personas.Les damos la bienvenida a los Clubes de Madres de Benín y Togo, donde las mujeres están uniendo fuerzas con el voluntariado local, jóvenes estudiantes, profesores y otras personas para reducir el consumo de combustible, plantar árboles y sembrar cultivos adaptados a temporadas de crecimiento más cortas,Uno de los proyectos clave tiene que ver con la forma en que se preparan los alimentos en muchas comunidades rurales.Las mujeres de los Clubes de Madres, por ejemplo, están recibiendo formación para fabricar y utilizar cocinas mejoradas, que reducen el consumo de leña y el humo nocivo. Esta innovación no sólo alivia su lucha diaria, sino que también frena la deforestación y la contaminación del aire."Antes usábamos estufas hechas de piedras, que nos causaban muchos problemas", dice Dgniri Ouseni, de la comunidad de Kara (Togo). "Esas estufas consumían mucha leña, y la leña empezaba a escasear"."Con estas nuevas cocinas de bajo consumo, un trozo de leña basta para cocinar una comida. Nuestras luchas se han reducido".Más allá de las estufas mejoradas, la formación en preparación para desastres, el cultivo de semillas de ciclo corto y la reforestación han capacitado a las comunidades para hacer frente a los retos climáticos.Los Clubes de Madres no son exclusivos de Togo y Benín. Creados por mujeres de las comunidades locales con el apoyo de la Cruz Roja, responden a los retos específicos a los que se enfrentan sus comunidades.En Nigeria, los Clubes de Madres abordan la desnutrición aguda enseñando a las nuevas madres la importancia de la lactancia materna y mejores formas de utilizar los cereales locales. Las integrantes de los Clubes de Madres también se convierten en voluntarias de la Cruz Roja y suelen contar con un coordinador de la Cruz Roja que apoya sus actividades.En Benín, también apoyaron los esfuerzos para plantar más de 21.000 árboles en escuelas, pueblos y zonas comunales. Estos árboles son verdaderos multiusos: Combaten la erosión del suelo y aportan beneficios nutricionales y económicos, son símbolos de esperanza."Acogieron muy bien la iniciativa. El día que empezamos a plantar los árboles, no podíamos con las prisas, todo el mundo quería participar, incluso el personal docente", recuerda Fagnihou Kokouvi, subdirector del CEG de Abomey.Los beneficios de los árboles van más allá del presente."El impacto en las generaciones futuras es evidente", señala Frabrice Soutin, Presidenta local de la Cruz Roja en Abomey. "Dentro de dos o tres años, la niñez de este campo se beneficiará de la sombra de estos árboles para protegerse del sol".En ambos países, el personal voluntario y los liderazgos comunitarios han recibido formación sobre preparación para desastres, resiliencia climática y gestión de los recursos naturales.En Togo, la Cruz Roja Togolesa apoyó a 920 miembros de Clubes de Madres y Comités de Hombres, fomentando la sensibilización medioambiental y las prácticas sostenibles."Los Clubes de Madres recibieron formación sobre técnicas para fabricar cocinas mejoradas y sobre cómo evitar la tala innecesaria de árboles", explica Addom Aklesso, gestor de proyectos de la Cruz Roja Togolesa. "También han aprendido a vigilar los indicadores locales que señalan inundaciones, para poder preparar sus aldeas".Además de estas intervenciones centradas en el clima, los hogares de personas desplazadas y las familias vulnerables del norte de Benín recibieron ayuda vital, como kits de alimentos, utensilios de cocina y mosquiteros.La formación en semillas de ciclo corto como el maíz y los tomates -que producen frutos con relativa rapidez- ha mejorado la seguridad alimentaria, a pesar de los patrones climáticos cada vez más impredecibles que han acortado la temporada de cultivo habitual.Con financiación de la Oficina de Asuntos Humanitarios (BHA) de USAID y apoyo de la IFRC, estos proyectos han llegado a miles de personas, desde personas voluntarias y Clubes de Madres hasta escolares y familias desplazadas.Para Aklesso Quentin Adom, que dirige el proyecto para la Cruz Roja Togolesa en el norte de Togo, los progresos realizados hasta ahora le dan esperanzas."Si todas estas plantas se mantienen y alcanzan la madurez, esto nos permitirá tener buenas precipitaciones en la localidad, en la región", afirma. "Más allá de eso, las comunidades serán más resistentes, la pobreza se reducirá porque a nivel de los Clubes de Madres y los Comités de Hombres, identificaremos las actividades que generan ingresos para que cada miembro pueda participar en las necesidades del hogar. Este es el impacto a largo plazo que todas estas intervenciones tendrán en las comunidades locales".

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Alimentando el futuro: La alimentación escolar y la asistencia alimentaria transforman vidas en Binga, Zimbabue

Para la población infantil de las zonas de Binga (Zimbabue) asoladas por la sequía, el hambre ha sido durante mucho tiempo un obstáculo para la educación. Muchos faltaban por completo a la escuela, la abandonaban o tenían dificultades para concentrarse en clase. Pero eso está empezando a cambiar con la ayuda de un programa de alimentación escolar de la Cruz Roja de Zimbabue que proporciona una ración diaria de papilla (elaborada con una mezcla de maíz y soja) a más de 12.000 estudiantes de 11 escuelas primarias. Esta comida enriquecida, rica en nutrientes esenciales, se ajusta a las directrices dietéticas de UNICEF y del Programa Mundial de Alimentos, garantizando que la niñez reciba la nutrición que necesita para aprender y crecer."Para muchos de estos niñosy niñas, esta es su única comida del día", afirma un profesor de la escuela primaria Siasundu, una de las escuelas beneficiarias del programa. "Hemos observado mejoras notables: ha aumentado la asistencia, ha disminuido el abandono escolar y las niñas y niños están mucho más atentos en clase. Realmente está cambiando sus vidas".Ejecutado en alianza con el Ministerio de Educación Primaria y Secundaria, el Departamento de Desarrollo Social y el Ministerio de Salud y Atención a la Infancia, el programa se centra en las escuelas de las zonas más afectadas. La intervención de la Cruz Roja de Zimbabue también ha contado con el apoyo de una asignación de fondos activada como parte de los Protocolos de Acción Temprana del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF).Un salvavidas frente al hambreMás allá de las escuelas, la Cruz Roja de Zimbabue presta asistencia alimentaria a familias vulnerables. En el Distrito 9 de Binga, Esnathi Mudhimba, de 67 años, cuida de su nieta enferma. Para ellas, la bolsa de 10 kilos de harina de maíz proporcionada por persona en cada hogar es un salvavidas."Esta comida nos mantiene con vida", dice Esnathi. "Antes vendía baobabs para sobrevivir, pero ahora soy demasiado vieja y mi nieta no puede ayudarme. Sin esta ayuda, no sé qué habríamos hecho".La historia de Esnathi se repite en muchos otros distritos. Más de 3.400 personas de los distritos 9 y 10 han recibido ayuda alimentaria a través del apoyo de acción temprana del IFRC-DREF, que ha proporcionado un alivio muy necesario a las familias que luchan contra la inseguridad alimentaria.Para Monica Mpande, de 52 años, que vive en la aldea de Mupambe, la ayuda es más que una simple comida: es una oportunidad para reconstruir. "Con esta ayuda alimentaria, puedo ahorrar algo de dinero para comprar libros a mis hijos», afirma. «Me da esperanzas de que saldremos de ésta".Construir resiliencia para el futuroLa Cruz Roja de Zimbabue también trabaja para garantizar que las comunidades estén mejor preparadas para futuras sequías. Los pozos que han sido rehabilitados y los puntos de agua alimentados por energía solar proporcionan un acceso confiable a agua potable, mientras que los programas de limpieza y desparasitación del ganado ayudan a los ganaderos a proteger sus rebaños y sus medios de subsistencia.En Binga, donde los efectos de la sequía se dejan sentir en todas las facetas de la vida, estos programas son un salvavidas vital. Representan un compromiso para aliviar el sufrimiento y capacitar a las comunidades para construir un mañana mejor. Para familias como las de Esnathi y Mónica, esta ayuda es algo más que alimentos: es una promesa de esperanza, dignidad y resistencia ante la adversidad.

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Emergencia

Siria: Emergencia Compleja

La crisis humanitaria en Siria ha empeorado drásticamente tras la intensificación de las hostilidades desde finales de noviembre de 2024, lo que ha provocado desplazamientos masivos, destrucción de infraestructuras y una grave escasez de servicios básicos. Las donaciones a este urgente llamamiento de emergencia ayudarán a la Media Luna Roja Árabe Siria a prestar asistencia vital, incluyendo alimentos, refugio, servicios de salud y protección a 5 millones de personas en toda Siria.

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Líbano: Un antiguo hospital se ha convertido en un lugar de refugio y esperanza

En la zona de Jnah de Beirut, un antiguo hospital que cerró sus puertas hace más de una década se ha transformado en un refugio para familias que se vieron obligadas a abandonar sus hogares debido a la escalada del conflicto en el Líbano.Donde antes había atención médica y recuperación, el edificio alberga ahora a personas que lo han perdido todo, llenando sus pasillos de historias de lucha y supervivencia.Entre quienes viven en el refugio está Ahmed, un chico de catorce años cuya vida ha dado un vuelco a causa del conflicto. Después de verse obligada a mudarse tres veces, la familia de Ahmed llegó finalmente a este refugio, tras haber escapado de su casa de los suburbios de Beirut una noche en que las bombas rompieron la tranquilidad del barrio.“Aquella noche salimos corriendo”, recuerda. Primero se refugiaron en una playa hasta que amaneció, luego se trasladaron a Trípoli, 70 km al norte de Beirut, y finalmente volvieron a Beirut. Ahora, continúa su educación a distancia con lecciones enviadas por correo electrónico, aunque no es lo mismo que estar en la escuela con los amigos. “Echo de menos a mis amigos”, dice en voz baja. A pesar de las dificultades, expresó su gratitud por el apoyo que su familia ha recibido de la Cruz Roja Libanesa, que le ha proporcionado alimentos, colchones y servicios médicos.Otra residente, Zahraa, estudiaba gestión educativa y planeaba dedicarse a la enseñanza. Huyó de su casa de madrugada, cuando los bombardeos hicieron insegura su estancia. Aunque su carrera está en suspenso, agradece el refugio y las pequeñas comodidades que ofrece, como baños privados en cada habitación. “Tenemos suerte de haber encontrado este refugio. Antes era un hospital, así que todas las habitaciones tienen cuarto de baño, lo que facilita un poco las cosas”, afirma Zahraa, que reconoce las dificultades pero mantiene la esperanza de un futuro más estable.Kamal, otro residente, ha sufrido una pérdida especialmente dura: no sólo ha perdido su hogar y su medio de vida, sino también a cuatro miembros de su familia a causa del conflicto. Tras abandonar Nabatieh, en el sur del Líbano, su familia se refugió inicialmente en Ouzai, otro suburbio de Beirut, pero pronto tuvo que marcharse también de allí. Ahora, en el refugio, lucha por reconstruir su vida desde los cimientos. Haber tenido que huir de sus hogares varias veces fue una experiencia común entre las personas que viven en este refugio. Y aunque muchas comparten un profundo deseo de volver a casa, esa esperanza se siente lejana. Las zonas que dejaron atrás siguen siendo peligrosas, y algunas personas ya ni siquiera tienen casas a las que volver. Aun así, las familias desplazadas expresan su agradecimiento por los servicios prestados por la Cruz Roja Libanesa.Reem, voluntaria de la Cruz Roja Libanesa del sur del Líbano, lleva años ayudando a su comunidad. Fue una de las personas que construyeron el centro de la Cruz Roja Libanesa en la ciudad de Nabatieh. Obligada a abandonar su propio hogar, ahora se encuentra en el papel tanto de voluntaria como de residente desplazada. “Es increíblemente duro irse, pero no tenemos elección”, dice mientras se le llenan los ojos de lágrimas.A pesar de las difíciles circunstancias, Reem está decidida a seguir vistiendo el chaleco rojo y a seguir apoyando a las personas necesitadas.El apoyo que prestan Reem y otras personas voluntarias está respaldado por un llamamiento de emergencia mundial, lanzado por la IFRC en noviembre, cuyo objetivo es atender las necesidades urgentes de 600.000 personas.Con el reciente aumento de los ataques aéreos y los atentados, el conflicto ha causado más de 3.500 muertes y 15.000 personas heridas hasta el 28 de octubre de 2024. A través del llamamiento de emergencia, la IFRC apoyará a la Cruz Roja Libanesa proporcionando asistencia sanitaria, alimentos y refugio, así como apoyo en materia de agua, saneamiento e higiene. Este llamamiento también ayudará a ampliar la capacidad de búsqueda y rescate de la Cruz Roja Libanesa.

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Emergencia

Líbano: Emergencia Compleja

Tras la escalada de las hostilidades a principios de 2026, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha revisado su llamamiento de emergencia para llegar a 1,2 millones de personas en todo el Líbano con servicios vitales, como atención médica de emergencia, alimentos, refugio y agua potable. La Cruz Roja Libanesa trabaja sobre el terreno las 24 horas del día —gestionando ambulancias, equipos de búsqueda y rescate y distribuciones de ayuda—, pero las necesidades crecen más rápido de lo que permiten los recursos actuales. Dona ahora para ayudar a la Cruz Roja Libanesa a ampliar su respuesta vital.

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Zimbabue: un proyecto hídrico ofrece un jardín de esperanza en una región devastada por la sequía

Patience Makuya, de 37 años y madre de siete, es una de las muchas mujeres que se han llevado la peor parte de una sequía devastadora que ha convertido campos antes fértiles en extensiones estériles.Desencadenada por el fenómeno meteorológico de El Niño, la sequía ha asolado el sur de África, dejando a millones de personas frente a la inseguridad alimentaria y la escasez de agua.En Mwenezi, provincia de Masvingo, un distrito famoso por sus lluvias irregulares y sus altas temperaturas, el impacto ha sido especialmente grave. Aquí, más del 80% de la región ha recibido precipitaciones por debajo de la media, lo que ha provocado la pérdida generalizada de las cosechas y ha agravado la crisis del hambre.Para mujeres como Patience, la lucha diaria por la supervivencia se ha convertido en una dura realidad, aunque un sistema de riego y un huerto recién creados están aliviando la presión de muchas familias. "Antes de este sistema de agua corriente y el huerto, solíamos hacer largos viajes para buscar agua y dejábamos a nuestras hijas e hijos todo el día con hambre", recuerda Patience. "No teníamos verduras que darles para comer con sadza (harina de maíz), así que comprábamos azúcar para que comieran con la sadza".Esta sombría realidad es compartida por mucha gente en Mwenezi, donde la sequía ha llevado la inseguridad alimentaria a niveles alarmantes, con casi la mitad de la población luchando contra el hambre severa.Un conducto de esperanzaLa Cruz Roja de Zimbabue, consciente de las necesidades acuciantes de Mwenezi ha puesto en marcha varios proyectos destinados a salvar vidas y mitigar los efectos de la sequía, con el apoyo de la IFRC.Uno de esos proyectos es el Sistema de distribución de agua por tubería de Gudomutovhoti, una red de tuberías de 2 km puesta en servicio en mayo de 2024, que ha llevado el agua que tanto necesitaba el distrito, transformando vidas en el proceso.La red de tuberías alimenta el huerto nutricional de 1,5 hectáreas, donde Patience y muchas otras mujeres de 100 hogares cuidan diligentemente las parcelas que les han sido asignadas.Para Patience y las mujeres de la comunidad de Gudomutovhoti, en el distrito 14, bajo el mando del jefe Neshuro, el sistema de agua corriente ha sido casi un milagro. En una región propensa a la irregularidad de las lluvias y a los problemas hídricos, especialmente ante el cambio climático, el plan no sólo ha reducido la ardua tarea de ir a buscar agua, sino que también ha proporcionado los medios para mantener a sus familias.Gracias a la creación de un huerto nutricional, Patience y otras mujeres de la comunidad pueden ahora cultivar verduras y legumbres, que constituyen una fuente vital de nutrición. "Ahora nuestras niñas y niños se alimentan mejor gracias a este huerto", dice Patience. "Podemos cocinar espinacas de nuestro huerto y alimentar a nuestras familias". El huerto nutricional también ha fomentado un sentimiento de autosuficiencia entre las mujeres, que han asumido la propiedad de sus parcelas y ahora son capaces de mantener a sus familias, a pesar de las duras condiciones."Muchas personas de la comunidad se mostraban escépticas y se reían de nosotras por participar en el proyecto, pero ahora vienen a pedirnos verduras para comer de nuestros huertos y vendemos para recaudar dinero con el que pagar las tasas escolares o comprar cereales para evitar el hambre en esta sequía", nos cuenta Patience.Desafíos aún pendientesAunque el sistema de agua potable y el huerto nutricional han proporcionado un alivio muy necesario, los retos a los que se enfrenta Mwenezi están lejos de haber terminado. La sequía sigue estrechando sus garras, exacerbando la inseguridad alimentaria y provocando una serie de problemas sociales, como la violencia de género, los matrimonios infantiles y el abandono escolar."La sequía ha agravado estos problemas", afirma Abigail Murwira, responsable de género del Ministerio de Asuntos de la Mujer y Desarrollo Comunitario y de la Pequeña y Mediana Empresa del distrito. "Las parejas discuten más cuando faltan alimentos, y muchas niñas abandonan la escuela para casarse mientras sus familias buscan formas de ganarse la vida".La sequía se ha cobrado un alto costo entre quienes se dedican a la ganadería, con la muerte de muchos animales por falta de agua y pastos. La estación de agua de Gudomutovhoti está proporcionando un alivio crítico, suministrando el agua que tanto necesitan los pastores y su ganado, aliviando el duro impacto de la sequía.La evaluación de las necesidades de la Cruz Roja de Zimbabue en Mwenezi, apoyada por la IFRC, subraya la urgente necesidad de ampliar la respuesta, como se pide en el actual llamamiento de emergencia de la IFRC para los países afectados por la sequía y la inseguridad alimentaria en África. Sin apoyo adicional, millones de personas en Zimbabue y en toda la región se enfrentarán a niveles cada vez peores de inseguridad alimentaria aguda, malnutrición y escasez de agua.La historia de Patience Makuya es un duro recordatorio del costo humano del cambio climático y de la necesidad crítica de esfuerzos humanitarios sostenidos. Si bien la Cruz Roja de Zimbabue y la IFRC han dado pasos significativos para aliviar el sufrimiento inmediato en Mwenezi, y la resistencia de personas como Patience es inspiradora, estos hechos no deben ser vistos como un sustituto del apoyo que tan desesperadamente necesitan.Por Rumbidzai Nenzou, Oficial de Comunicación de la IFRC

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Nota de prensa

La IFRC lanza un llamamiento mientras Mongolia se enfrenta al invierno más crudo de los últimos 50 años

Ginebra/Kuala Lumpur/Ulaanbaatar, 18 de marzo de 2024: Mongolia está sufriendo su invierno más duro en casi medio siglo, luchando contra los devastadores efectos del Dzud. Desde noviembre del año pasado, las condiciones meteorológicas extremas han envuelto al 76% del país en condiciones de Dzud Blanco y Dzud de Hierro. Estas condiciones cubren las zonas de pastoreo con nieve profunda y hielo, limitando críticamente el acceso a los alimentos para el ganado.Sin embargo, desde febrero de este año, la tasa de mortalidad del ganado se ha disparado, afectando a cerca del 75% de todos los hogares de pastores. El costo actual de la pérdida de ganado supera los 4,7 millones de cabezas y las previsiones oficiales apuntan a un empeoramiento de la situación.Los medios de subsistencia de los pastores, que dependen del ganado vacuno, caprino y equino, están gravemente amenazados. Según la evaluación del Centro de Operaciones de Emergencia, esta crisis será dos veces más grave que el Dzud del año pasado. Predice un impacto mayor que el importante evento del Dzud de 2010, que provocó la pérdida de 10,3 millones de cabezas de ganado y afectó al 28% de la población de Mongolia. La crisis afecta de forma desproporcionada a los pastores con rebaños más pequeños, que se enfrentan a importantes retos de recuperación.Más de 7.000 familias carecen ahora de alimentos adecuados, y las fuertes nevadas han sepultado los gers (viviendas tradicionales) y refugios de más de 1.000 familias de pastores. Hasta la fecha, 2.257 familias de pastores han perdido más del 70% de su ganado, y miles más necesitan servicios sanitarios básicos, combustible y carbón.Bolormaa Nordov, Secretario General de la Cruz Roja de Mongolia, declaró:"Como uno de los actores humanitarios más activos en el país, la Cruz Roja de Mongolia trabaja incansablemente para prestar asistencia humanitaria a las personas afectadas junto con sus asociados en estos momentos difíciles. Agradecemos a la IFRC que siempre haya estado con nosotros, apoyando nuestros esfuerzos humanitarios a lo largo de los años. Con este llamamiento de emergencia, esperamos minimizar el impacto de la emergencia del Dzud y apoyar a los hogares con soluciones a más largo plazo para sus vidas y medios de subsistencia."Desde noviembre de 2023, la Cruz Roja de Mongolia ha dirigido los esfuerzos de respuesta, identificando las necesidades urgentes, como la escasez de alimentos, el acceso a la atención sanitaria y la destrucción de los medios de subsistencia. Además, ha distribuido suministros vitales, como mantas de abrigo para animales, que han beneficiado a 5.100 familias de pastores con necesidades urgentes.Olga Dzhumaeva, Jefa de la Delegación de Asia Oriental de la IFRC, señaló:"Somos testigos de las numerosas dificultades que afrontan muchas familias de pastores, desde la pérdida de su preciado ganado hasta la carga de las dificultades financieras, la escasez de recursos y las inmensas presiones sobre la salud mental y física de las personas. Sin embargo, vemos la esperanza inquebrantable y la resistencia de tantas familias que luchan contra la fuerza del invierno con una fortaleza increíble. Las continuas muertes de ganado, la disminución de recursos y el deterioro de las condiciones de cientos de miles de personas en Mongolia este invierno son un crudo recordatorio de la urgente necesidad de ayuda".Para apoyar a la población de Mongolia, el llamamiento de emergencia de la IFRC solicita 4,5 millones de francos suizos para prestar asistencia en efectivo, protección de los medios de subsistencia, apoyo sanitario y psicosocial, formación profesional y participación comunitaria a un máximo de 10.000 familias de pastores afectadas por el Dzud.Si desea más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto al correo: [email protected] Beijing:Kexuan Tong: +86 13147812269En Kuala Lumpur:Afrhill Rances: +60 192713641En Ginebra:Tommaso Della Longa: +41 797084367 Mrinalini Santhanam: +41 763815006

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Asistencia en efectivo: "Hoy veo un futuro mejor para mis hijas".

Desde hace varios años, la región del Extremo Norte de Camerún se enfrenta a los efectos del cambio climático, caracterizados por sequías, alteraciones estacionales e inundaciones recurrentes, con consecuencias desastrosas para la agricultura, la ganadería e incluso el acceso a los centros de abastecimiento y los mercados, entre otros problemas. Esta situación ha provocado un mayor deterioro de la situación económica de los hogares locales.A los efectos del cambio climático se suman las tensiones sociales marcadas por los conflictos y agravios intercomunitarios, así como la presencia de grupos armados no estatales. En los últimos diez años, estos factores han creado una situación de inseguridad que ha provocado movimientos de población y, para mucha gente, la pérdida de sus personas queridas."Perdí a mi marido hace unos años", cuenta Soumaïra, que vive con sus hijas en el pueblo de Ndoukoula, en la región del Extremo Norte de Camerún. "Tenía 13 años cuando nos casamos. Unos años después di a luz a nuestra primera hija. Mi marido nos cuidaba muy bien. Su trabajo consistía en criar los rebaños de los hombres importantes de la zona, y también se encargaba de venderlos"."Un día, cuando volvía de un pueblo de la frontera con Nigeria para vender los animales de uno de sus jefes, lo mataron en un ataque. Acababa de dar a luz a nuestra segunda hija, y yo ya era viuda con dos niñas que mantener".Una vida renovada gracias a la asistencia en efectivoAl haber perdido a sus padres cuando tenía menos de 10 años, y enfrentándose a una situación precaria, Soumaîra fue acogida por el jefe de la aldea, que hace todo lo posible por cuidar de ella y de sus hijas."Un día, mientras realizaba mis tareas cotidianas, se me acercaron personas voluntarias de la Cruz Roja y algunos miembros de mi comunidad", recuerda. "Me dijeron que querían recabar información sobre mí para ver si podía optar a alguna otra ayuda económica que me permitiera cubrir las necesidades inmediatas de mi familia".Resulta que el pueblo de Soumaïra es uno de los ocho destinatarios de la Alianza Programática entre la IFRC, la Dirección General de Protección Civil Europea y Operaciones de Ayuda Humanitaria (ECHO) y la Cruz Roja Francesa en Camerún.Como parte de la segunda fase de las operaciones de la Alianza en la región, 1.000 hogares de la región del Extremo Norte reciben ayuda en efectivo desde enero de 2024. Las entregas de efectivo se realizaron para responder a las necesidades básicas más urgentes de la población de esta región, tras la violencia armada, los efectos del cambio climático y los impactos residuales y económicos de la pandemia de COVID-19."Les dije todo lo que querían saber y confiaba en ser seleccionada, y así fue. Algún tiempo después, me explicaron que recibiría 64.000 francos centroafricanos (unos 91 francos suizos) en tres plazos. Con ese dinero podría comprar algunos artículos importantes para la casa, hacer que cuidaran de mis hijas si alguna vez se ponían enfermas y, con el resto, si quería, montar un pequeño negocio"."Hoy he recibido mi primera asignación económica y estoy muy contenta. Con este dinero voy a comprar mijo y otros alimentos para alimentar a mis hijas. También voy a empezar a criar ganado y a comerciar para ganarme la vida. Es un proceso que continuará con los demás fondos que reciba. Podré atender las necesidades escolares de mis hijas y luchar por cambiar sus vidas"."Hoy puedo ver un futuro más brillante para mis hijas".Además de la ayuda en efectivo, la Cruz Roja de Camerún está compartiendo mensajes de sensibilización comunitaria sobre la mejor manera de prepararse y responder a epidemias y desastres, así como sobre la comunicación de riesgos y la participación de la comunidad.

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Crisis del hambre: "Ahora puedo cuidar de mi propia familia"

En la región de Lubombo (Eswatini), cerca de la ciudad de Big Bend, Bongani Masuku, de 39 años, observa su campo de maíz. Acaba de cosechar una parte la semana pasada. "Pero aún queda trabajo por hacer", dice Bongani y empieza a trabajar la tierra. Lubombo es una de las zonas más calurosas de Eswatini. Mientras Bongani deshierba su campo, la temperatura ya ha subido a más de 34 grados. "Elimino las malas hierbas para que mi maíz crezca bien", dice. "Si dejara que las malas hierbas se apoderaran de todo, las siembras crecerían muy delgadas y no ofrecerían una buena cosecha". A principios de la temporada, Bongani asistió a un curso de formación agrícola, tras el cual recibió asistencia en efectivo de unos 70 euros aproximadamente. Invirtió el dinero en semillas de maíz más resistentes a la sequía, ya que el cambio climático ha hecho que las lluvias sean más irregulares y ha aumentado la sequía. Alrededor del 70% de la población de Eswatini depende directamente de la agricultura para su subsistencia. Por eso las cambiantes condiciones meteorológicas son extremadamente preocupantes. "Las recientes olas de calor han dificultado mucho la agricultura. El maíz no debe recibir demasiada luz solar cuando está floreciendo. La lluvia es importante en esa fase. La última vez que el maíz floreció no llovió nada, así que mi cosecha fue menor de lo que esperaba". El campo de maíz tiene un gran significado para Bongani. "Me permite alimentar a mi familia, pero también vender parte de la cosecha y conseguir dinero", añade. "Este dinero me ayuda a darle educación a mis hijos. Tengo cinco hijos con mi querida esposa. Ahora puedo comprarles libros de texto y otro material escolar, como bolígrafos. Si gano suficiente dinero, también puedo comprarles zapatos para que vayan a la escuela". Inseguridad alimentaria prolongada Como en otros lugares del sur de África, la población de Eswatini sufre una grave y prolongada crisis de seguridad alimentaria que comenzó en 2015. La sequía provocada por el fenómeno de El Niño, reforzada aún más por el cambio climático y la irregularidad de las lluvias e inundaciones desde entonces, han dañado las cosechas año tras año. Bongani es una de las 25.500 personas incluidas en el proyecto de tres años financiado por la Unión Europea para mejorar la seguridad alimentaria mediante asistencia en efectivo. Además de la Cruz Roja Finlandesa, el proyecto incluye a la Cruz Roja de Baphalali Eswatini y a la Cruz Roja Belga de Flandes. Para las personas destinatarias de la asistencia en efectivo, como Winile Masuku, el dinero ha significado la posibilidad de comprar alimentos como arroz, harina de maíz y aceite de cocina en un momento en que las fuentes habituales de alimentos son mucho menos abundantes y más caras. "Antes de recibir la asistencia en efectivo, dependíamos de nuestros vecinos", explica Winile sentada frente a su casa, cuyas paredes están hechas de intrincados tejidos de ramas y piedra. "Ahora puedo cuidar de mi propia familia". Jardinería para el cambio Aunque no todo el mundo se dedica a la agricultura, muchas personas en Eswatini cultivan una parte de su sustento diario en huertos comunitarios locales. Esta es una de las razones por las que este proyecto de resiliencia climática también pretende revivir la tradición de los huertos comunitarios. Parte de ese esfuerzo incluye cursos de formación del Ministerio de Agricultura sobre la forma más eficaz de cuidar los huertos comunitarios ante condiciones climáticas más extremas. Después de cada formación, quienes participan reciben asistencia en efectivo de unos 35 euros para comprar semillas de plantas, por ejemplo. Se anima a estas personas a utilizar variedades de cultivos que requieran menos agua. "El huerto ofrece estabilidad a mi familia, ya que me empleo en esto y cuido de mi familia", dice Sibongile, una de las participantes. "La cosecha del huerto me permite alimentar a mi familia, y también puedo vender algunas cosechas para conseguir dinero para la educación de mis hijos". Salud en el campo También es importante garantizar la salud de la población, ya que la sequía y el calor pueden crear condiciones que agraven la propagación de enfermedades y síntomas como la deshidratación. Por esta razón, el proyecto financiado por la UE también apoya a la comunidad en la preparación ante epidemias y pandemias. La Cruz Roja de Baphalali Eswatini gestiona tres clínicas en el país, y el proyecto apoya su capacidad para responder a diferentes epidemias, como las enfermedades diarreicas, la tuberculosis y el VIH. "Todas las mañanas ofrecemos asesoramiento sanitario, lo que significa que informamos a las personas atendidas de las epidemias que hay actualmente", explica Phumlile Gina, enfermera de la clínica de Hosea Inkhundla, en la región de Shiselweni. "Ahora mismo les informamos de las vacunas, sobre todo contra el coronavirus y la tuberculosis. También hacemos hincapié en la higiene adecuada: explicamos lo importante que es lavarse las manos y también recordamos a la gente que lave sus recipientes de agua de vez en cuando." "Algunas de las personas que atendemos aquí en el campo son muy pobres", añade. "Pueden venir a la clínica por alguna razón completamente distinta, por una gripe, por ejemplo. Pero entonces podemos darnos cuenta de que el crecimiento del hijo del paciente está claramente atrofiado y hay motivos para sospechar malnutrición." "También podemos ocuparnos de esas situaciones y vigilar el estado de las personas. Me siento muy bien cuando un paciente vuelve a la clínica al cabo de seis meses y dice que su hijo está muy bien y juega como los demás niños y niñas." La Alianza Programática entre la red de la IFRC y la Unión Europea proporciona financiación estratégica, flexible, previsible y a largo plazo, para que las Sociedades Nacionales puedan actuar antes de que se produzca una emergencia. Se está aplicando en todo el mundo, incluyendo 13 países de África.

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Nota de prensa

Se intensifica la crisis del hambre en África: La IFRC advierte contra la fatiga de la crisis

Ginebra/Nairobi, 7 de diciembre de 2023: En respuesta a la creciente crisis del hambre en África subsahariana, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) amplía su llamado a la acción en medio de la creciente preocupación por la fatiga de la crisis. Para ello, la IFRC ha revisado su llamamiento de financiación a 318 millones de francos suizos, con el objetivo de llegar ahora a 18 países. Ha pasado más de un año desde el lanzamiento inicial del llamamiento para la crisis del hambre en África, pero las necesidades siguen superando el apoyo recibido. Inicialmente fijado en 215 millones de francos suizos para 16 países, sólo se han recaudado 59 millones de francos suizos. Esta crisis humanitaria, intensificada por sequías recurrentes, inundaciones provocadas por El Niño, conflictos y recesiones económicas, exige una respuesta inmediata para evitar el sufrimiento generalizado y la pérdida de vidas y medios de subsistencia. Alrededor de 157 millones de personas de 35 países del África subsahariana se enfrentan a una grave inseguridad alimentaria. A pesar de las alertas tempranas de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja africanas, se necesitan más fondos y recursos. El Cuerno de África se ha visto especialmente afectado por la sequía más prolongada de la que se tiene constancia, con cinco estaciones secas consecutivas. En contraste, regiones como el este de Kenia, partes de Sudán del Sur, Somalia, Etiopía y Tanzania experimentaron lluvias más intensas de lo habitual durante la temporada de octubre-diciembre, lo que provocó inundaciones que agravaron aún más la situación de quienes ya se enfrentaban a una grave inseguridad alimentaria. Esta combinación de condiciones meteorológicas extremas, junto con los conflictos en curso, ha dado lugar a cosechas muy diversas en todo el continente. El voluntariado de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja es testigo de condiciones desgarradoras en las que muchas personas, entre ellas mujeres e infancias, sobreviven con menos de una comida al día. Mohamed Omer Mukhier, Director Regional para África, hizo hincapié en la urgencia permanente: "En el último año se ha puesto de manifiesto la extrema necesidad de recursos para hacer frente a la actual crisis del hambre, con millones de personas privadas de agua, alimentos y servicios sanitarios. Aunque esta crisis se ha intensificado, se ha visto eclipsada en gran medida por otras crisis más visibles durante el pasado año. Teniendo en cuenta su magnitud en todo el continente, pedimos urgentemente que se amplíe el apoyo para proseguir nuestra movilización colectiva para salvar y mantener vidas". Estos países se encuentran actualmente en el centro de la crisis del hambre: Angola, Burkina Faso, Camerún, Yibuti, Etiopía, Kenia, Madagascar, Malí, Malawi, Mauritania, Níger, Nigeria, República Democrática del Congo (RDC), Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania y Zimbabue. Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja africanas han desempeñado un papel decisivo prestando asistencia vital a millones de personas afectadas por esta crisis. Hasta ahora, han llegado a 1,53 millones de personas. La mayor parte de la ayuda prestada ha consistido en servicios de agua y saneamiento, que han llegado a más de 1,2 millones de personas. Además, más de 725.000 personas recibieron asistencia en efectivo y más de 450.000 recibieron apoyo sanitario y nutricional. Esto subraya el compromiso de la IFRC de pasar del socorro inmediato a estrategias de resiliencia sostenibles y a largo plazo en la región. El llamamiento revisado se centrará en mejorar las prácticas agrícolas, fomentar la paz y la estabilidad y crear oportunidades económicas. Más información: Para más detalles, visite la página del llamamiento de la Crisis del Hambre en África. Para material audiovisual, visite la sala de prensa de la IFRC. Para solicitar una entrevista, contacte a: [email protected] En Nairobi: Anne Macharia: +254 720 787 764 En Ginebra: Tommaso Della Longa: +41 79 708 43 67 Mrinalini Santhanam: +41 76 381 50 06

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Se espera que El Niño agrave aún más la temporada de escasez en Malawi

Escrito por Anne Wanjiru Oficial Senior de Comunicación de la IFRC Casi todas las familias de Malawi son agricultoras, una fuente de gran fortaleza para la economía del país. Esto era así hace unas décadas, cuando el país exportaba regularmente productos agrícolas a las naciones vecinas. Sin embargo, esto significa que la mayoría de las familias también han sido extremadamente vulnerables a las tensiones y crisis climáticas. "Año tras año, es más difícil obtener buenos rendimientos agrícolas y obtener buenos ingresos", afirma Martha Makaniko, agricultora de la aldea de Chiwalo, en Mulanje. "Ya no dependemos de la regularidad de las condiciones meteorológicas. Antes obtenía ocho sacos de maíz de mi campo. Ahora tengo suerte si consigo dos. He preparado mi tierra esperando las lluvias, pero no tengo dinero para comprar semillas o fertilizantes". Cuando el ciclón tropical Freddy azotó Malawi en marzo de 2023, Martha vio cómo toda su cosecha era arrasada por las aguas. Como miles de otras familias de agricultores, no sólo perdió sus cosechas. "Mi casa colapsó", dice Martha, que también está enferma y necesita dinero para asistencia médica. "Me quedé en el refugio varios meses. Me gasté todos los ahorros de mi vida en construir una casa nueva. Esto me ha perjudicado. No comemos nada, solo papilla hecha con mangos crudos". Fruta hervida y ñames envenenados La gente no suele hervir la fruta para comer en Malawi, así que las papillas de mango de Martha son un indicio de que muchas familias se están quedando sin opciones. Según el informe del Comité de Evaluación de la Vulnerabilidad del gobierno de Malawi, más de 4,4 millones de personas pasan hambre. La recesión económica, así como los efectos dominó de la pandemia de COVID-19; y el conflicto entre Rusia y Ucrania han agravado la situación de hambre en Malawi. En los últimos 18 meses, la moneda de Malawi, el kwacha, se ha devaluado dos veces. Esto ha provocado la inflación en todo, incluidos suministros críticos como semillas y fertilizantes. A las familias agricultoras les resulta demasiado caro gestionar sus propias granjas y deciden trabajar a destajo en los campos de otros, una alternativa habitual entre las familias de agricultores que también está resultando muy competitiva. Quienes no pueden encontrar trabajo a destajo, rebuscan ñames silvestres o mangos crudos para hervir y alimentar a sus familias. Sin embargo, hay una variedad de ñames silvestres que son venenosos, y puede ser difícil distinguirlos. Fani Mayesu perdió recientemente a su marido y a su hijo de 19 años tras consumir ñames silvestres venenosos. "No sabíamos que eran venenosos", dice con cara de incredulidad. "Mi marido los trajo, yo los preparé y todos comimos. Inmediatamente empezamos a enfermar y a vomitar. Mis otros 5 hijos y yo nos recuperamos, pero mi marido y un hijo no". Las primeras oleadas de El Niño Según los pronósticos, es probable que la situación empeore antes de mejorar. Las agencias meteorológicas internacionales y nacionales afirman que se espera que la próxima estación de lluvias 2023/24 (también conocida como la estación de escasez, cuando disminuyen los suministros de alimentos) en Malawi se vea influida por El Niño. En el pasado, las condiciones de El Niño se han relacionado con un retraso en el inicio de la temporada de lluvias, precipitaciones por debajo de lo normal y periodos de sequía. En su plan de respuesta para la temporada de escasez, la Cruz Roja de Malawi tratará de dar prioridad a los distritos más afectados. El objetivo es reforzar la capacidad de las comunidades para hacer frente a la inseguridad alimentaria, al tiempo que se mantienen otras actividades de refuerzo de la resiliencia. "Esperamos no sólo hacer frente a las graves necesidades inmediatas de seguridad alimentaria, sino también responder a las predicciones climáticas mediante intervenciones como la distribución de variedades de semillas de maduración temprana", afirma Prisca Chisala, directora de programas y desarrollo de la Cruz Roja de Malawi. "También planeamos apoyar los cultivos de invierno y fomentar la diversificación de cultivos para adoptar cultivos resistentes a la sequía con el fin de hacer frente a las lagunas en la producción." Respuesta de la Cruz Roja Con el apoyo de la IFRC y de las Sociedades Nacionales asociadas, la Cruz Roja de Malawi necesita más de 3 millones de francos suizos para ayudar a cerca de 100.000 personas a través de acciones como: asistencia alimentaria en forma de transferencias en efectivo, alimentación húmeda en las escuelas y ayuda en especie el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades mediante la promoción de medios de subsistencia y la reducción de riesgos la protección de todos los grupos vulnerables frente a la violencia, la violencia sexual, la explotación, el abuso y el abandono, y garantizar el respeto de los derechos humanos. "Es fundamental que apoyemos la resiliencia de las familias agricultoras para lograr una cosecha después de esta temporada de lluvias, de lo contrario veremos un aumento significativo de los niveles de hambre", dice John Roche, Jefe de la Delegación del Cluster de la IFRC para Malawi, Zambia y Zimbabue. "Aquí el tiempo es esencial para evitar un empeoramiento de la situación por las predicciones de El Niño. Sólo una respuesta rápida, eficaz y con suficientes recursos es urgentemente necesaria para mitigar la crisis de los impactos a largo plazo."

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Donación islámica

Como la mayor red mundial de organizaciones humanitarias y voluntariado con base local, la IFRC está en una posición única para garantizar que su donación de Zakat o Sadaqah llegue a las personas y comunidades que más lo necesitan. Estamos plenamente acreditados para recibir donaciones del Zakat y estamos presentes en las comunidades junto a quienes apoyamos. Actuamos antes, durante y después de los desastres y las emergencias sanitarias para satisfacer las necesidades y mejorar la vida de las personas vulnerables, llegando a millones de personas cada año.

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Crisis de hambre en África: Las madres se unen para combatir la desnutrición en Mauritania

En una pequeña aldea de Barkeol (Mauritania), el sol ha alcanzado su punto álgido del mediodía, obligando a sus habitantes a refugiarse de sus inclementes rayos a la sombra. Sentadas bajo una tienda de tela estampada de colores, un grupo de veinte mujeres charlan y sonríen mientras disfrutan de una animada discusión y debate. Rakia Salem, voluntaria de la Media Luna Roja Mauritana, acaba de terminar con ellas una sesión de formación sobre cómo reconocer los signos de malnutrición en sus hijos mediante un brazalete especial. Rakia se incorporó a la Media Luna Roja Mauritana en 2020 como facilitadora de este "club de madres" local, creado ese mismo año. "Mi función es formar a las madres para que realicen pruebas de detección de malnutrición a los niños mediante el brazalete MUAC (circunferencia media del brazo), que es una herramienta sencilla y fácil de usar, y puede ayudar a prevenir el deterioro de su estado de salud", explica Rakia. Para demostrarlo al grupo, recibe al valiente Mohamed, un niño de 3 años al que diagnosticaron desnutrición hace unas semanas y que ya está en vías de recuperación gracias a un tratamiento temprano. Mamá sabe más En Mauritania, las infancias corren riesgo de malnutrición debido a la recurrente inseguridad alimentaria y nutricional, que también afecta a muchos otros países del África subsahariana. En respuesta, la Media Luna Roja Mauritana ha estado explorando diferentes formas de diagnosticar a las personas menores de edad de manera más rápida y sencilla, y los clubes de madres han demostrado ser particularmente exitosos. "Al estar cerca de sus hijos e hijas todos los días, las madres son las más indicadas para detectar los primeros signos de malnutrición. Por eso las situamos en el centro de nuestras estrategias de detección", explica Mohamed Abdallahi, Responsable de Seguridad Alimentaria y Medios de Subsistencia de la Media Luna Roja Mauritana. Ahora hay diez clubes de madres en Barkeol, que ofrecen a las mujeres un foro amistoso para hablar de salud maternoinfantil, higiene, saneamiento y buenas prácticas alimentarias y nutricionales. Y lo que es más importante, las mujeres que asisten a los clubes de madres han aprendido a detectar a tiempo los signos de desnutrición antes de que avance demasiado. La detección temprana reduce considerablemente los casos que se agravan y evita la necesidad de hospitalización, lo que a su vez alivia la presión sobre los limitados servicios sanitarios disponibles en la región. "Cuanto antes se detecta la desnutrición, más breve y eficaz es el tratamiento. También se reducen las complicaciones médicas y el riesgo de mortalidad", añade Mohamed. Apoyo a los medios de subsistencia de las mujeres Los clubes de madres son también un gran foro para aumentar la resiliencia alimentaria de las comunidades de otras maneras. Como la mayoría de las familias no tienen recursos para cubrir las necesidades alimentarias mínimas diarias de sus familias, la Media Luna Roja Mauritana también está formando a los miembros de los clubes de madres para que puedan crear sus propias actividades lucrativas. Gracias a una pequeña subvención de la Media Luna Roja Mauritana, el club de madres de Barkeol ha abierto un almacén general a través del cual venden alimentos a menor coste a la comunidad. Otras mujeres de la localidad han recibido préstamos sin intereses a través del club, lo que les ha permitido crear pequeños negocios de venta de cuscús, procesamiento de cereales, confección de ropa o producción de sopa. Algunas han optado por invertir su dinero en horticultura para aumentar sus cosechas. "Antes teníamos muchas dificultades, pero gracias al apoyo de la Media Luna Roja Mauritana, ahora podemos mejorar la seguridad alimentaria de nuestras familias y diversificar la dieta de nuestras hijas e hijos", explica Khadidiatou Mohamed Abdallahi, Presidenta del club de madres. -- Para apoyar a las personas afectadas por la inseguridad alimentaria en toda el África subsahariana, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia en octubre de 2022 para ayudar a las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de 15 países a prestar asistencia urgente y a largo plazo. Hasta la fecha, la red de la IFRC ha llegado a: 600.000 personas con asistencia en efectivo y cupones 425.000 personas con apoyo sanitario y nutricional, incluida la alimentación suplementaria infantil 232.000 personas con apoyo a los medios de subsistencia, como formación en actividades generadoras de ingresos y gestión del ganado 1,2 millones de personas con asistencia en materia de agua, saneamiento e higiene. En Mauritania, el llamamiento apoya clubes de madres, como el de Barkeol, y ayuda en efectivo a miles de hogares. Para donar a nuestro llamamiento y ayudarnos a llegar a más gente, haga clic aquí.

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Mauritania: Miles de familias en situación de inseguridad alimentaria necesitan ayuda urgente mientras en Sahel luchan contra la crisis alimentaria

En N'Beika, municipio de Moudjeria (Mauritania central), hace calor y la temperatura supera ya los 40°C a última hora de la mañana. Cuesta creer que hace nueve meses, el 90% de la comunidad estuviera sumergida por fuertes lluvias e inundaciones. Mohamed Lemine Ould Mohamed Moctar, agricultor de 65 años y padre de siete hijos, contempla su parcela de tierra, con el rostro distante, esperando que esta vez la temporada de lluvias sea buena. "El año pasado no coseché nada. Todo mi campo de sorgo fue arrasado por las inundaciones. Al menos el año anterior pude cosechar unos cuantos sacos pequeños, a pesar de la falta de lluvia", dice Mohamed. Aquí en Moudjeria, como en Guerrou y Barkeol, los otros dos departamentos más afectados por la inseguridad alimentaria en Mauritania este año, la mayoría de las familias dependen de la agricultura y la ganadería tradicionales para salir adelante, una situación que las hace muy dependientes de las precipitaciones. Durante años, la falta de agua había sido el principal obstáculo para el florecimiento de la agricultura en esta comunidad enclavada en una meseta a unos 100 metros sobre el nivel del mar. Pero las lluvias del año pasado fueron mucho más intensas de lo esperado, causando inundaciones que arrasaron los cultivos de la gente. Estas inundaciones han afectado gravemente a los medios de subsistencia de la población y están sumiendo a muchas familias mauritanas en la inseguridad alimentaria. Según el Marco Armonizado de Mauritania de marzo de 2023, se espera que cerca de 500.000 personas sufran inseguridad alimentaria aguda en la actual temporada de escasez, entre junio y agosto de 2023. "Cada día es una batalla para sobrevivir. Los cereales, la carne y los alimentos básicos para alimentar a mi familia son casi inaccesibles desde que perdí mi única esperanza de ingresos en esta última inundación", añade Mohamed. Lamentablemente, las comunidades de Mauritania no son las únicas que se enfrentan a este problema. La región del Sahel, en el África subsahariana, está sufriendo una de las peores crisis de inseguridad alimentaria en décadas, que afecta a millones de personas. "Es alarmante presenciar el deterioro de la seguridad alimentaria en el Sahel. Condiciones preexistentes como la sequía y las inundaciones, las perturbaciones climáticas, los conflictos regionales e internacionales y la subida de los precios de los alimentos y el combustible están disparando las tasas de hambre y malnutrición. En cada ocasión, son las personas más vulnerables quienes sufren las consecuencias de un contexto complejo, exacerbado por las crecientes desigualdades", señala Alexandre Claudon de Vernisy, jefe de la delegación del Grupo Temático de la IFRC para Cabo Verde, Gambia, Mauritania y Senegal. En respuesta a esta emergencia, la IFRC lanzó un llamamiento de 215 millones de francos suizos en octubre de 2022 para apoyar a 7,6 millones de las personas más afectadas por la inseguridad alimentaria en 14 países prioritarios del África subsahariana. Mauritania es el último país en unirse al llamamiento regional en mayo de 2023, con lo que el número total de países asciende a 15. La Media Luna Roja Mauritana necesita 2 millones de francos suizos de este llamamiento para ayudar a más de 80.000 personas como Mohamed, afectadas por la inseguridad alimentaria en las comunas de Barkeol, Guerrou y Moudjeria. A corto plazo, esta financiación se utilizará para proporcionar a más de 2.700 familias ayuda en efectivo para ayudarles a volver a ponerse en pie. También permitirá al personal voluntario de la Media Luna Roja Mauritana prestar servicios sanitarios comunitarios y realizar pruebas de desnutrición a más de 2.500 familias para atender sus necesidades sanitarias inmediatas. A largo plazo, la financiación tiene por objeto aumentar la resiliencia de las comunidades de Mauritania para que estén mejor preparadas para futuras crisis climáticas. La Media Luna Roja Mauritana: Establecerá tres "Escuelas de Campo para Agricultores" para enseñar técnicas de agricultura climáticamente inteligente -como la conservación de la humedad del suelo, el uso de semillas apropiadas y la asociación de cultivos- a cientos de familias agricultoras, para que puedan tener cosechas más satisfactorias y fiables. Ayudar a 30 aldeas a crear reservas de seguridad alimentaria comprando cereales después de la cosecha para que el precio sea más barato en la siguiente temporada de escasez. Apoyar los clubes de madres de la región que ayudan a las madres a reconocer y combatir los signos de desnutrición en sus hijos e hijas. "Nos espera una larga y difícil temporada de carestía. Sin la ayuda de la Media Luna Roja, tendríamos muy pocas esperanzas", dice Mohamed. -- Para más información sobre esta crisis y para hacer donaciones al llamamiento de emergencia de la IFRC, visite nuestra página África: crisis del hambre.

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Somalia: Hacer frente a la malnutrición en medio de la sequía

En todo el Cuerno de África, las personas están entrando en su sexta temporada de lluvias sin precipitaciones. Desde hace dos años y medio no fluye el agua que llena los puntos de agua comunitarios, alimenta al ganado y cultiva hortalizas. El agua superficial ha desaparecido y el entorno, a veces verde, está seco y polvoriento. La actual sequía, unida al conflicto y al aumento de los precios de los alimentos, ha provocado inseguridad alimentaria, desplazamientos y la muerte del ganado. Esto, a su vez, afecta a los medios de subsistencia y la salud de la población, y provoca malnutrición. En todo el país, los equipos de la Media Luna Roja Somalí (MLRS) gestionan dispensarios fijos y móviles que atienden a comunidades rurales y remotas en zonas de difícil acceso. Estos dispensarios prestan atención sanitaria básica y vacunaciones sistemáticas, además de detectar la malnutrición y proporcionar apoyo nutricional. El personal deriva los casos graves de malnutrición a centros médicos y hospitales más grandes. En los últimos meses, los equipos de la Media Luna Roja Somalí (MLRS) han informado de que cada vez hay más niños desnutridos que necesitan apoyo nutricional. Estas son algunas de las familias a las que han estado ayudando. Basra Ahmed Cabdale, llevó a sus hijos a una clínica de la Media Luna Roja Somalí cerca de Borama para que les hicieran pruebas de malnutrición. Su hija, Nimco Adbikadir Hassan, de 3 años, estaba moderadamente desnutrida. Cabdale dijo que antes de la sequía, su familia comía tomates y cebollas con sorgo y maíz. También tomaban leche y carne de sus animales. Sin embargo, sin agua, los cultivos no crecen, el ganado se muere y tienen que vender sus animales para comprar alimentos y artículos de primera necesidad en el mercado local. "Nuestra mayor preocupación es la pérdida de nuestros animales y la falta de alimentos", afirma. "Tardamos dos horas [en caminar hasta el punto de agua] y tenemos que formar una larga cola para conseguirla". Halima Mohmoud Abah visitó la clínica de la Media Luna Roja Somalí en un pueblo cercano a Berbera con cuatro de sus hijos. Estaba preocupada por el peso de su bebé y de su hija Mardiye Abdullahi Ali, de 4 años. Mientras medían la altura, el peso y el perímetro braquial de Mardiye, Halima habló de algunas de sus preocupaciones. "Hay sequía, se ha limitado el agua para el ganado y no hay suficiente para los cultivos", dijo. Cuando llegan los resultados de Mardiye, está al borde de la desnutrición. "Estoy preocupada por la salud de los niños", afirma. "Si esto continúa, acabará en cosas malas... muerte, de animales y humanos". En la clínica de la Media Luna Roja Somalí en Burao, el personal se asegura de que todos los niños con desnutrición aguda o moderada reciban un suplemento nutricional alto en calorías: Plumpy'Sup o Plumpy'Nut, (en inglés). Niños como Maslah Yasin Usman reciben su primer suplemento en la clínica, y sus madres reciben suficiente para llevar a casa. Su madre, Farhiya Abdi Ahmed, es una de las muchas madres que traen a sus hijos a esta clínica para que los examinen. -- Somalia es uno de los muchos países del África subsahariana que se enfrentan actualmente a una de las peores crisis alimentarias de las últimas décadas. La IFRC apoya a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de la región, incluida la Media Luna Roja Somalí, para proteger la vida, los medios de subsistencia y las perspectivas de millones de personas. Obtenga más información sobre nuestro Llamamiento para la Crisis del Hambre en África.

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Nota de prensa

Ucrania: La IFRC advierte de que las heridas psicológicas añaden una cruel capa de dolor un año después

Ginebra / Budapest / Kiev 23 de febrero de 2023 - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) advierte que las heridas psicológicas del conflicto armado internacional en Ucrania están añadiendo otra cruel capa de dolor a las personas que ya luchan por hacer frente a las necesidades de vivienda, hambre y medios de subsistencia. Mientras los efectos del último año siguen afectando a las familias, la red de la IFRC está llevando a cabo la mayor respuesta humanitaria de su historia. Con un llamamiento por valor de 1.600 millones de francos suizos que abarca 58 países, la red de la IFRC ha prestado asistencia médica, apoyo de salud mental y refugio a más de dos millones de personas, y hasta la fecha ha distribuido más de 87 millones de francos suizos en asistencia en efectivo para brindar opciones y dignidad a familias que lo han perdido todo. Un total de 42 Sociedades Nacionales miembros de la IFRC participan en actividades de apoyo a la población de Ucrania, dentro del país. El Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, dijo: "Este año agotador ha devastado la vida de millones de personas y eso conlleva un daño psicológico tan importante como el físico. Nos estamos preparando para ampliar nuestras intervenciones de salud mental junto con dinero en efectivo, refugio, atención médica y asistencia urgente para ayudar a la gente a sobrellevar el duro invierno con cortes de electricidad y escasez de agua." Los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja están trabajando en todas partes -desde los refugios antiaéreos en Bakhmut hasta los nuevos hogares de los refugiados al otro lado de las fronteras- y han prestado apoyo psicosocial a más de un millón de personas desde febrero de 2022. A medida que pasa el tiempo, hay que hacer más para abordar la salud mental. "El trauma no conoce fronteras: los que están en Ucrania y los que han huido necesitan por igual consuelo, estabilidad y una sensación de normalidad", señaló el Sr. Chapagain. La Cruz Roja Ucraniana ha prestado apoyo psicosocial a cientos de miles de personas desde el inicio de la escalada del conflicto. Otras 34 Sociedades Nacionales miembros de la IFRC están prestando ayuda especializada a cientos de miles de personas que han buscado seguridad en otros países. El Director General de la Cruz Roja Ucraniana, Maksym Dotsenko, dijo: "Han perdido a sus seres queridos, sus hogares, sus empleos, todo. La vida de la gente está en el limbo y esta angustia les corroe por dentro, agravando aún más la crisis de salud mental. "Ayudar a las familias a encontrar mecanismos de afrontamiento, tratamiento y apoyo es crucial para nosotros. Estamos formando a personas sobre cómo responder a emergencias de salud mental y esta formación se está impartiendo en refugios antiaéreos y sótanos". En los países vecinos, las Sociedades Nacionales miembros de la IFRC están recibiendo un número creciente de peticiones de ayuda para la salud mental a través de sus sistemas de retroalimentación comunitaria. "Estamos muy lejos de la recuperación de la población ucraniana, pero asegurar el apoyo a la salud mental, junto con el apoyo en efectivo, la protección y otros servicios básicos, es una manera de contribuir a esa eventual recuperación", dijo el Sr. Chapagain. En el último año, la red de la IFRC ha movilizado a más de 124.000 voluntarios para responder a las necesidades urgentes de las personas afectadas por este conflicto armado internacional. Para más información, por favor, contacten con: [email protected] En Kiev: Nichola Jones, +44 7715 459956 En Budapest: Corrie Butler, +36 70 430 6506 En Ginebra: Jenelle Eli, +1 202 603 6803 Recursos audiovisuales disponibles para medios a través de nuestra Sala de Prensa. Nota para los editores: En el marco de una iniciativa regional destinada a satisfacer la enorme necesidad de apoyo en materia de salud mental, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Ucrania y 24 países de la UE han aunado esfuerzos para prestar servicios de salud mental y apoyo psicosocial a más de 590.000 personas en el transcurso de tres años. Los destinatarios son personas desplazadas en Ucrania y en los países de la UE afectados, cuidadores, niños, personas mayores, personas con discapacidad, comunidades de acogida, así como voluntarios y personal de la Cruz Roja. Financiado por la Unión Europea y con la asistencia técnica de la IFRC y del Centro Psicosocial de la IFRC, el proyecto EU4Health pone en contacto a personas vulnerables con profesionales de la salud mental y voluntarios de las 25 Sociedades Nacionales.

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El Secretario General de la IFRC habla del año que empieza: "Esperanza en medio de la desesperanza"

Es fácil sentir desesperanza en estos días: crisis climáticas, personas al borde de la inanición en algunas partes de África, múltiples guerras, conflictos prolongados, personas que tienen que abandonar sus hogares por desesperación, casos vergonzosos de exclusión en muchas partes del mundo, crisis crecientes de salud mental, personas que no tienen acceso básico a agua y saneamiento. La lista es interminable. Aunque estas crisis afectan a todos, las comunidades marginadas, excluidas y de 'última milla' se llevan la peor parte de forma desproporcionada. Hace unos 43 años, me inscribí como joven voluntario de la Cruz Roja Nepalesa. Me apunté sin saber cómo se desarrollaría mi vida ni adónde me llevaría. Entonces no entendía del todo, pero ahora sí, la misión y el mandato de nuestra red de la IFRC, y los principios fundamentales que guían nuestro trabajo con una visión muy simple: marcar una diferencia positiva en la vida de las personas. Hace tres años, no conocíamos la magnitud del impacto de una pandemia mundial, de un conflicto armado internacional en medio de Europa y de todas las demás crisis mundiales a las que hemos estado respondiendo. En este contexto, permítanme compartir algunas de mis reflexiones sobre la situación actual. Reflexión sobre el mandato y la pertinencia de la IFRC A medida que el mundo se enfrenta a la "policrisis", nuestro mandato adquiere más relevancia que nunca, si no más. La IFRC está a la vanguardia de los esfuerzos humanitarios en tiempos de desastres, crisis y otras emergencias. Al prestar asistencia inmediata y programas de desarrollo sostenible a largo plazo, la red de la IFRC sitúa a las personas en el centro de una asistencia vital que salva vidas. Trabajamos para fortalecer la resiliencia de las comunidades en entornos vulnerables, asegurando que estén mejor preparadas y sean más capaces de hacer frente a nuestro mundo cambiante. En una época de grandes disparidades globales en cuanto al acceso a los servicios, nosotros tendemos puentes. El papel de las organizaciones verdaderamente locales, como nuestras Sociedades Nacionales miembros, es fundamental para llegar a los sectores más desfavorecidos de las sociedades. La localización es fundamental a medida que crecen las crisis; pero los recursos no van a su ritmo. Lo de siempre no va a funcionar. El verdadero empoderamiento de las organizaciones comunitarias y la descolonización de la ayuda serán fundamentales en 2023 y más allá. Reflexión sobre nuestros principios fundamentales, en particular el principio de neutralidad La amenaza a nuestros principios, en particular al principio de neutralidad, reside en el hecho de que el conflicto armado internacional en Ucrania ha adquirido una dimensión política mucho mayor. Esto ha ejercido una gran presión sobre el Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Debemos mantener una postura neutral y llevar a cabo operaciones de ayuda imparciales, para garantizar el cumplimiento de nuestro principio de neutralidad. Aunque seguimos siendo sensibles a los retos que plantea el conflicto y haremos todo lo que esté en nuestra mano para cumplir nuestro mandato, es esencial que nuestros principios fundamentales sigan siendo la base de nuestras acciones. No hacerlo dañará irreparablemente la noción de una acción humanitaria neutral e independiente. En medio de los rápidos cambios que se producen en el panorama humanitario mundial, hay algo que permanece constante: nuestros principios fundamentales. Nuestros valores y principios trascienden todas las divisiones que existen en el mundo. Reflexión sobre las tendencias actuales Seguimos de cerca las tendencias mundiales que repercuten en nuestro trabajo. Las crisis climática y medioambiental han estado en primera línea. Cuestiones sociales como la erosión de la confianza, la migración y los desplazamientos, la desigualdad, la salud mundial y las crisis alimentarias están directamente relacionadas con nuestro mandato. Cuestiones económicas como la crisis del coste de la vida y las crisis energéticas repercutirán en nuestro trabajo. Habrá que tener en cuenta cuestiones tecnológicas, como la oportunidad creada por la digitalización, así como los riesgos derivados de la brecha digital y los relacionados con la seguridad de los datos humanitarios. También debemos ser conscientes del panorama político mundial y de la actual falta de liderazgo político mundial capaz de hacer frente a múltiples crisis. El conflicto armado internacional en Ucrania tendrá un impacto significativo en el panorama geopolítico y agravará la situación humanitaria en todo el mundo. Debemos ser lo suficientemente humildes como para reconocer que no existe una solución humanitaria para la mayoría de estas crisis. Debe haber una solución política y debemos apoyar y abogar por ella. Reflexión sobre nuestras ambiciones Nuestras ambiciones son sencillas al abordar estas tendencias. Seguiremos siendo audaces en nuestro apoyo a los miembros, tanto en la acción humanitaria como en el fomento de la resiliencia. Nos esforzaremos más por establecer una relación de confianza con nuestros miembros y nuestra estructura de gobierno. Invertiremos más en las transformaciones de las Sociedades Nacionales aprovechando el poder de los jóvenes y los voluntarios. Avanzar en materia de género e inclusión exigirá un impulso constante. Debemos esforzarnos más por ser una organización que aprende y evoluciona continuamente. En el seno de la familia, seguiremos construyendo una cooperación de movimientos mutuamente respetuosa. Ampliaremos nuestros esfuerzos de diplomacia humanitaria y seguiremos reforzando nuestra asociación altamente profesional con todos los socios. Sobre la base del nuevo modelo operativo y la nueva arquitectura de recursos, desarrollaremos enfoques más inclusivos en toda la IFRC. Aceleraremos nuestro proceso de digitalización. Seguiremos reforzando la agilidad y la rendición de cuentas. Se abordarán de manera proactiva y decisiva los problemas de fraude y corrupción, explotación sexual, abuso y acoso, racismo y discriminación. El mundo está lleno de retos de enormes proporciones. Pero también está lleno de personas y organizaciones comprometidas a afrontarlos y a trabajar juntas para lograr un cambio positivo. Nosotros somos una de esas organizaciones. Lideraremos desde el frente, trabajando con nuestros miembros y sus voluntarios. Actuaremos con audacia, pero con calma y serenidad. Por supuesto, habrá retos en el camino, pero siempre avanzaremos con integridad. Tendremos que dar lo mejor de nosotros mismos cuando los retos sean mayores. Y tendremos que aportar siempre esperanza en medio de la desesperanza.