Apoyo psicosocial

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Entre los escombros y la desolación, los equipos de la Media Luna Roja Iraní siguen salvando vidas en medio de la escalada de hostilidades

Este artículo se basa en los esfuerzos en respuesta a la emergencia hasta el 2 de abril de 2026.A medida que las hostilidades siguen intensificándose en todo Irán, la población civil está sufriendo las peores consecuencias de la violencia, con ataques registrados en 30 de las 31 provincias.En menos de un mes, más de 2.000 personas han perdido la vida, entre ellas mujeres y niñez, y al menos 21.000 han resultado heridas. Muchas familias se han visto obligadas a huir de sus hogares, y se estima que el 3 % de la población de Irán, de unos 92 millones de habitantes, se encuentra ahora desplazada internamente.Las viviendas, los barrios y los servicios esenciales han sufrido daños, lo que ejerce una presión cada vez mayor sobre los hospitales, los refugios y la infraestructura básica.Al frente de la respuesta, la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní (IRCS, por sus siglas en inglés) ha movilizado su red nacional de voluntariado y equipos de emergencia para apoyar a las comunidades afectadas, proporcionando asistencia vital en algunas de las zonas más afectadas.Rescate en medio de la destrucciónEn la ciudad de Salmas, en la provincia de Azerbaiyán Occidental, rescatistas de la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní trabajaron junto al Cuerpo de Bomberos tras recibir informes de que alguien había quedado atrapado bajo los escombros tras un ataque.Equipos especializados de búsqueda y rescate trabajaron con cuidado entre los escombros y finalmente localizaron a la persona con vida. La persona sobrevivió y fue rescatada de manera segura y trasladado para recibir atención médica.Este es uno de los miles de rescates llevados a cabo por los equipos de la IRCS desde que comenzó la escalada de violencia, incluyendo a niñas y niños rescatados de edificios derrumbados y familias a las que se llegó inmediatamente después de los ataques.Una respuesta humanitaria a nivel nacionalDesde los primeros momentos de la escalada, la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní se movilizó a gran escala.Hoy en día, sigue siendo el principal actor humanitario en el país, con 529 filiales activadas en las 31 provincias y operaciones que llegan a 197 ciudades. Alrededor de 100.000 socorristas, entre personas voluntarias, equipos médicos y personal de rescate, trabajan sin descanso para apoyar a las comunidades afectadas.Equipos de búsqueda y rescate, ambulancias, clínicas, farmacias y unidades logísticas participan en la tarea de prestar asistencia y salvar vidas. Hasta ahora, se ha rescatado a más de 3.500 personas de las zonas afectadas.Al mismo tiempo, la respuesta va más allá de las necesidades físicas inmediatas. A través de una línea telefónica de emergencia a nivel nacional, la Media Luna Roja Iraní ha brindado apoyo psicológico y social a personas en situación de angustia, recibiendo más de 100.000 llamadas de todo el país.En la provincia de Azerbaiyán Occidental, donde las familias desplazadas por las hostilidades han sido reubicadas en refugios de emergencia, hay equipos de apoyo psicosocial presentes en el lugar, con un enfoque particular en apoyar a la niñez y las familias mientras hacen frente al trauma, el miedo y la pérdida.Presión, peligro y pérdidaA pesar de la magnitud de la respuesta, el entorno operativo sigue siendo extremadamente difícil.Dieciocho centros de la Cruz Roja Iraní han sido atacados y casi 100 ambulancias han resultado dañadas o destruidas —recursos fundamentales en un contexto en el que a menudo representan la única oportunidad de supervivencia para la personas heridas.El personal humanitario tampoco ha salido ileso. Tres miembros de la Cruz Roja Iraní han perdido la vida mientras desempeñaban sus funciones humanitarias, entre ellos Somayeh Mir Abu Es’haq, quien murió durante un ataque mientras estaba de servicio en la provincia de Isfahán; Hamidreza Jahanbakhsh, quien falleció anteriormente durante una operación de búsqueda y rescate; y Alireza Sohbatloo, quien murió en un ataque mientras prestaba servicios en una clínica de la Media Luna Roja en Zanjan. Hasta el 1 de abril de 2026, al menos otros 17 colegas han resultado heridos en el cumplimiento de su deber desde que comenzó la escalada.Para muchos socorristas, estos desafíos no son solo operativos, sino profundamente personales.En Qom, un socorrista de la Cruz Roja Iraní se enfrentó a la devastadora realidad de recuperar a su tía y a su marido de entre los escombros, junto con un niño pequeño.Esos momentos reflejan una verdad más amplia. Muchos socorristas no solo son testigos de la tragedia, sino que la están viviendo.Es un duro recordatorio de la carga que soportan el personal humanitario, que siguen salvando vidas bajo una presión inmensa, incluso mientras lloran la pérdida de sus propios seres queridos.Seguir adelante a pesar de las dificultadesA pesar de las enormes dificultades, sigue llegando apoyo de todo el país, tanto a través de iniciativas de respuesta organizadas como de gestos individuales de solidaridad.Un joven peluquero, Alireza Kazemi, también conocido como Kenzo, ha estado ofreciendo sus servicios de forma voluntaria a los rescatistas de la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní, cortándoles el pelo para ayudar a levantarles el ánimo durante los largos y exigentes turnos."Quería que ellos y sus familias se sintieran un poco mejor a pesar de estas condiciones. Trabajé desde las 1:45 p. m. de ayer hasta las 5:00 a. m. de esta mañana para brindar este servicio, y seguiremos trabajando para llegar a otras zonas", dijo."Estaba fuera de Irán, pero cuando comenzó la escalada, sentí la necesidad de regresar y ofrecer mis servicios aquí. Quiero ayudar a mi gente de cualquier manera que pueda".Scaling up support for the responseLa IFRC y su red están apoyando a la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní mediante la ampliación de los recursos críticos para sostener la respuesta.Una asignación inicial de 1,5 millones de francos suizos del Fondo de Emergencia para la Respuesta ante Desastres (IFRC-DREF) ha permitido la rápida adquisición de suministros médicos esenciales y equipos de protección para el personal de primera línea.Además, se ha lanzado un Llamado de Emergencia por 40 millones de francos suizos para apoyar a hasta 5 millones de personas afectadas por la crisis. A través de este llamamiento, la IFRC está brindando apoyo operativo y facilitando la adquisición y entrega internacional de artículos de socorro críticos.Puedes apoyar la respuesta de la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní y ayudar a llegar a más personas contribuyendo al Llamado de Emergencia de la IFRC aquí.

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La Cruz Roja Colombiana ha acompañado el retorno de más de 5.300 personas en lo que va de 2025, como parte de su Estrategia Nacional de Migración

Hoy, en el Día Internacional de las Personas Migrantes, honramos los viajes, la dignidad y la resiliencia de las personas que se desplazan, así como la humanidad que hay detrás de cada acto de acogida.La Cruz Roja Colombiana vive este compromiso cada semana como parte de su rol auxiliar, cuando su personal y voluntariado acompañan a las personas colombianas que regresan en vuelos humanitarios desde Estados Unidos.Lo que comenzó como una llamada inesperada, se ha convertido en una respuesta estructurada, compasiva y profundamente humana, basada en la protección, escucha, y adaptación.Durante el 2025, hasta el 16 de diciembre, la Cruz Roja Colombiana ha atendido a 5.334 personas que han llegado en 47 vuelos operados por la Fuerza Aeroespacial de Colombiaal Aeropuerto El Dorado, gracias al apoyo del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC-DREF).El primer paso: enfrentarse a lo desconocidoElizabeth Becerra, quien lidera el equipo de migración de la Cruz Roja Colombiana, recuerda aquellas primeras horas caóticas:“La primera vez que recibimos el llamado de la Cancillería, la noche previa a la llegada del vuelo, se activó de inmediato el proceso de alistamiento junto a las diferentes áreas misionales de nuestra Sociedad Nacional”, recuerda Elizabeth. “Aunque nos enfrentábamos a un escenario desconocido, nuestros colaboradores y voluntarios llegaron con una misión clara: asistir a nuestros connacionales con un corazón humano y dispuesto. Mientras algunos acompañaban a niñas y niños, otros brindaban apoyo psicosocial, compartían un alimento caliente o prestaban atención primaria en salud, demostrando, una vez más, el compromiso humanitario que nos caracteriza.”.Esa primera noche fue el comienzo de un viaje de aprendizaje, que ha dado forma a una respuesta basada en los principios de humanidad, imparcialidad y un profundo respeto por los derechos de las personas.A medida que continuaban los vuelos, el apoyo fue incrementando. Las y los voluntarios trajeron colores, plastilina, y corazones abiertos para acompañar a quienes regresaban a casa.Luego, también por pedido de la Cancillería, los equipos empezaron a acompañar su regreso y brindar atención durante el vuelo. Escucharon historias durante más de cinco horas, fueron testigos de catarsis y alivio, y adaptaron cada servicio a lo que las personas realmente necesitaban.“Los niños nos contaban los sucesos que habían vivido meses atrás y para ellos representaba tranquilidad poder estar en un avión que los llevaría de regreso a casa”, explica Elizabeth.El equipo fue adaptando su respuesta a medida que iban conociendo y entendiendo las necesidades y preferencias de las personas migrantes. Una empanada caliente o una ponimalta se convirtieron en más que comida, fueron el gesto de una cálida bienvenida a casa.“Las caras están ahí plasmadas en la memoria de cuando tú le pasas una empanada a alguien y mira la empanada y te mira y llora. Y claro, para ti es como raro, porque es una empanada, pero resulta siendo una empanada psicosocial para alguien que ha pasado por este proceso, es un alimento que los hace sentir que están en casa”, cuenta Fabiana Parra, Oficial de Proyectos de la Cruz Roja Colombiana.Ampliar el alcance: apoyo del IFRC-DREF“Luego empezamos a identificar que no solamente necesitábamos una respuesta en aire sino que también era necesaria una respuesta en tierra. Entonces empezamos la búsqueda de recursos e hicimos un despliegue aún mayor”, explica Elizabeth.Es ahí cuando entra en acción el apoyo de la red de la IFRC. Gracias al Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF), la Cruz Roja Colombiana amplió su asistencia sobre el terreno: hidratación, alimentos, orientación jurídica, apoyo psicosocial, atención personalizada, alojamiento seguro y el sencillo pero poderoso gesto de preguntar: “¿Le apetece un café? ¿Cómo lo toma?”. Porque la dignidad comienza con la elección.“Es imposible no conmoverse al ver sus rostros cuando acceden al servicio de alojamiento. Para muchos, después de tanto tiempo de incertidumbre y cansancio, resulta casi inimaginable poder descansar en una cama limpia, en una habitación tranquila, con privacidad, y elegir qué comer en un desayuno tipo buffet”,relata Elizabeth. “En esos pequeños gestos, sienten que por fin pueden respirar; para ellos, es como tocar el cielo”“Esta respuesta humanitaria ha transformado nuestra manera de comprender el trabajo que realizamos cada día. Hemos sido testigos de abrazos que esperaron años para darse, de padres e hijos que se reencontraron después de largos silencios. Hemos acompañado, con el corazón en la mano, a familias que vuelo tras vuelo llegan al aeropuerto aferradas a la esperanza de tener noticias de quienes aman. Y, en medio de tantas historias, también hemos sentido cómo, a través de una simple llamada telefónica, el amor logra atravesar distancias, devolviendo consuelo, alivio y dignidad a quienes más lo necesitan”.Estrategia Nacional de Migración 2024-2030El trabajo de respuesta inmediata en el Aeropuerto El Dorado es solo una manifestación visible de un compromiso más profundo.En 2024, en línea con la Estrategia Global de Migración del Movimiento, la Cruz Roja Colombiana formalizó su Estrategia Nacional de Migración 2024-2030, un marco a largo plazo basado en los derechos que reconoce la migración como un derecho humano y compromete a la institución a brindar apoyo multisectorial, humano e inclusivo en todo el país.La Estrategia refuerza las vías de protección, amplía el acceso a la salud, integra el apoyo legal y psicosocial, promueve la inclusión social y refuerza la diplomacia humanitaria y la coordinación con las autoridades a nivel local, nacional e internacional.“Desde nuestros directivos, pasando por quienes nos apoyan desde las áreas administrativas, hasta los equipos misionales y cada persona que hace parte de la Estrategia Nacional de Migración, todos se han visto involucrados en este proceso”,explica Elizabeth. “Ha sido profundamente significativo constatar cómo la humanidad que nace incluso desde un escritorio puede transformarse en una respuesta concreta para nuestros connacionales. Eso no tiene precio”.Durante el último año, cada jueves, a medida que llegan los vuelos, los equipos de la Cruz Roja se encuentran con personas agotadas y con una gran carga emocional. Y cada viernes por la mañana, después de descansar, ducharse y tomar una comida caliente, ven rostros renovados, familias reunidas y personas que se sienten nuevamente en casa.

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Nota de prensa

La IFRC advierte del creciente impacto psicológico en la niñez y las familias un mes después del huracán Melissa

Kingston/Panamá/Ginebra. 28 de noviembre de 2025. Un mes después del huracán Melissa, la población sigue reportando importantes repercusiones psicológicas, entre ellas altos niveles de estrés, ansiedad, miedo persistente, trastornos del sueño y dolor por la pérdida de sus hogares, medios de vida y seres queridos. Miles de personas en las regiones afectadas buscan apoyo psicosocial, y la demanda aumenta a medida que las familias se enfrentan al impacto emocional a largo plazo del desastre, informa la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC).En Jamaica, la niñez muestra una amplia gama de reacciones emocionales, como miedo a la oscuridad y mayor sensibilidad a la lluvia o al viento. Algunos se han vuelto inusualmente callados o irritables, mientras que otros son más dependientes, temerosos de la separación o notablemente hiperactivos, al tratar de lidiar con la continua sensación de inseguridad."Si bien las heridas físicas pueden sanar y las casas pueden reconstruirse con el tiempo, las heridas emocionales pueden perdurar mucho después de que la crisis haya terminado. Los programas de salud mental y apoyo psicosocial se encuentran entre las intervenciones menos costosas de la respuesta humanitaria, pero su impacto no tiene precio", afirmó Dorothy Francis, jefa de operaciones de la IFRC en Jamaica. "Es fundamental garantizar los recursos necesarios no solo para los primeros auxilios psicológicos, sino también para la psicoeducación, las actividades adaptadas a los niños y las sesiones grupales adaptadas a las necesidades de la comunidad".La IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia por un valor de 19 millones de francos suizos (aproximadamente 23 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a 180 000 personas afectadas por el huracán Melissa en Jamaica, y otro llamamiento por un valor de 15 millones de francos suizos (18 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a la Cruz Roja Cubana a prestar asistencia a 100 000 personas. Esta financiación reforzará las intervenciones de salud mental en todas las actividades de respuesta, garantizando que las comunidades reciban apoyo práctico, emocional y psicológico durante todo el proceso de recuperación.El voluntariado y especialistas de la Cruz Roja están proporcionando apoyo esencial en materia de salud mental y apoyo psicosocial (MHPSS) a personas adultas y niñez afectadas por el huracán. Esto incluye primeros auxilios psicológicos, sesiones de apoyo comunitario, actividades adaptadas a los niños y derivaciones a atención especializada cuando es necesario.Actividades como juegos, dibujo, narración de cuentos, música, movimiento y ejercicios de respiración favorecen la expresión emocional y la reducción del estrés. Para las personas más afectadas, las sesiones grupales específicas ofrecen técnicas de estabilización, ejercicios de relajación, psicoeducación sobre reacciones comunes al estrés y espacios seguros para compartir estrategias de afrontamiento y recuperar la sensación de control. Los padres también reciben orientación para comprender las necesidades emocionales de sus hijos y apoyarles en un afrontamiento saludable. El objetivo de todas estas acciones es restablecer la seguridad, la sensación de normalidad y una conexión significativa dentro de la comunidad.En Cuba, los equipos de la Cruz Roja también están distribuyendo kits contra los mosquitos, una intervención que va más allá de la prevención de enfermedades. Al proteger a las familias de las picaduras de mosquitos y crear un entorno más seguro para dormir, los kits ayudan a mejorar la higiene del sueño, que es esencial para el bienestar emocional y la recuperación después de un evento traumático.Julio Martínez, jefe de apoyo psicosocial de la Cruz Roja Cubana, ha estado dirigiendo sesiones con niños en la comunidad de El Aguacate. Describe cómo actividades sencillas, como colorear, ayudan a los niños a expresar sus emociones y a comenzar a sanar. "Los colores reflejan lo que el niño siente en ese momento. Los niños se expresan de manera abierta y clara, y sus dibujos a menudo revelan lo que está sucediendo dentro de la familia", dijo.Las acciones de salud mental también son fundamental para reconstruir con más fuerza. "Después de la tormenta, las personas se enfrentan a decisiones difíciles: cómo reconstruir, volver al trabajo y mantener a sus hijos», añade Martínez. «La resiliencia se vuelve esencial, y el apoyo psicosocial es clave para ayudar a las comunidades a recuperarse y reconstruir esa fuerza. Nadie sale indemne; todos se ven afectados psicológicamente, por lo que no se puede pasar por alto la salud mental".En Cuba, Yaricel Martínez González experimentó de primera mano los efectos del huracán Melissa. Antes de la tormenta, formaba parte de una comunidad de pescadores."Ver cómo todo lo que habíamos logrado tras años de esfuerzo y sacrificio se derrumbaba en solo unas horas fue profundamente devastador para nosotros", menciona Yaricel. "Mi propia madre empezaba a llorar todos los días a las dos de la madrugada, y yo sentía un nudo en la garganta, como si no pudiera respirar. Cuando ocurre algo tan drástico, piensas que nunca volverás a dormir, que nunca te recuperarás. Pero somos la prueba viviente de que las técnicas que nos enseñó la Cruz Roja realmente ayudan. Nos enseñaron formas de respirar mejor, aliviar el estrés y dormir más tranquilos. Incluso los niños se beneficiaron, utilizando dibujos para expresar la tristeza que sentían por el paso de Melissa".Nota para la edición:Imágenes: Fotos y videos adicionales disponibles aquí: LINKEntrevistas disponiblesPara obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Panamá:María Victoria Langman, +507 6550-1090Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199En Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367 Nora Peter, +36 70 953 7709 

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Nota de prensa

Limitado apoyo internacional compromete la recuperación de la población afectada por el huracán Melissa en Cuba

Santiago de Cuba/Panamá/Ginebra, 21 de noviembre de 2025 - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC) advirtió que las necesidades humanitarias de la población afectada por el huracán Melissa en el oriente de Cuba crecen a un ritmo mayor del que lo hace el apoyo internacional requerido para prestar asistencia humanitaria a corto y mediano plazo.A tres semanas de que Melissa tocara tierra en Cuba, los datos de la Defensa Civil y el Sistema de Naciones Unidas señalan que más de 2,2 millones de personas resultaron afectadas, sobre todo en las provincias de Santiago de Cuba, Granma y Holguín. Además, la pérdida de más de 150.000 hectáreas de cultivos amenaza la seguridad alimentaria, y los daños en más de 155.000 viviendas exponen a la población a la epidemia de dengue, oropouche y chikungunya declarada en el país. A esto se suma que los cortes de energía limitan el funcionamiento de plantas de agua y servicios de salud, especialmente en Santiago de Cuba, donde 500.000 personas siguen sin acceso a la electricidad.“Son incontables las familias que lo han perdido todo: techos, colchones, comida, animales, artículos indispensables para sobrevivir con bienestar y dignidad”, dijo Carlos Pérez Díaz, presidente ejecutivo de la Cruz Roja Cubana. “Desde el minuto uno, los equipos de la Cruz Roja Cubana han recorrido las zonas más afectadas por Melissa distribuyendo ayuda y ofreciendo apoyo psicosocial, pero nuestros esfuerzos se quedan cortos ante la magnitud de las necesidades que encontramos, sobre todo en las zonas rurales y en el área costera donde Melissa tocó tierra”.Las primeras 20 toneladas de ayuda de la IFRC, que llegaron a Cuba vía aérea el 2 de noviembre, ya fueron distribuidas en su totalidad por voluntarias y voluntarios de la Cruz Roja Cubana. Este envío incluía kits de cocina, de higiene y descanso, frazadas, mosquiteros, lámparas solares, lonas plásticas y kits de herramientas. Estos artículos se entregaron a familias cuyas viviendas fueron destruidas, a personas adultas mayores que viven solas, a personas con discapacidad y a mujeres embarazadas o con niñas, niños o personas dependientes a su cargo.“El preposicionamiento de suministros humanitarios en nuestro hub logístico en Panamá nos permitió despachar ayuda vital en las primeras 72 horas tras el paso del huracán Melissa, y la capacidad organizativa y de coordinación de la Cruz Roja Cubana nos permitió distribuirla en tiempo récord”, dijo Cristian Torres Bermeo, director adjunto de la IFRC para América. “Contamos con la experiencia, capacidad operativa y presencia local necesarias para llegar a las zonas más necesitadas, pero requerimos más apoyo financiero para alcanzar a los miles de familias que aún requieren asistencia urgente y, en cuanto se den las condiciones, transitar a la fase de recuperación temprana.”El pasado 31 de octubre, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia solicitando 15 millones de francos suizos (18 millones de USD) para asistir durante dos años a 100.000 personas con ayuda de emergencia, recuperación temprana y resiliencia a largo plazo. Las contribuciones recibidas por la organización sólo alcanzan el 16.3% del monto requerido, mientras las necesidades en la isla siguen al alza.El llamamiento internacional de la IFRC permanecerá abierto durante los próximos 24 meses. Gobiernos, empresas, fundaciones e incluso individuos pueden colaborar con recursos que permitirán a las comunidades reconstruir sus viviendas, protegerse de las enfermedades transmitidas por mosquitos, cuidar de su salud mental, recuperar sus actividades productivas, contar con energía solar para hacer frente a los cortes de electricidad y prepararse para la próxima temporada ciclónica.La IFRC tiene una sólida trayectoria en la implementación de operaciones humanitarias en Cuba. De la mano con la Cruz Roja Cubana -y su red de más de 35 mil personas voluntarias- y en coordinación con los poderes públicos y actores humanitarios nacionales e internacionales, ha respondido a decenas de huracanes y tormentas, entre ellas Ian, Oscar, Rafael, Matthew, Irma y Sandy; siempre de la mano de sus principios fundamentales y con intervenciones basadas en la evaluación de necesidades y procesos de diálogo con las comunidades afectadas.Para mayor información o entrevistas escriba por favor a [email protected] o contacte a:En Santiago de CubaSusana Arroyo Barrantes, +507 69993199En PanamáMaría Victoria Langman, +507 65501090En GinebraNora Peter +36 70 953 7709

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15 días de acción: Antes de que el huracán Melissa tocara tierra, la Cruz Roja estaba ayudando a la gente a prepararse. Ahora, está en el centro de la respuesta

Para las personas que vivieron el huracán Melissa, fue una tormenta como ninguna otra que hubieran experimentado antes. Melissa tocó tierra en el suroeste de Jamaica el 28 de octubre como huracán de categoría 5, con vientos que superaban los 257 km/h, lo que la convirtió en la tormenta más severa que ha golpeado la isla en la historia conocida. Luego se desplazó hacia el este, en dirección a Cuba, donde volvió a golpeardoce horas más tarde como huracán de categoría 3. Afortunadamente, la gravedad del huracán no era del todo inesperada. Gracias a los pronósticos, la red de la Cruz Roja en la región ya había comenzado a prepararse para la tormenta. Una semana antes de tocar tierra, cuando las primeras previsiones meteorológicas mostraron la formación del huracán Melissa y sus posibles trayectorias en el Caribe central, la Cruz Roja ya estaba activa, coordinándose con grupos y organismos locales, advirtiendo a la población y ayudándola a prepararse, y colocando suministros esenciales en los lugares donde era más probable que se necesitaran. Los equipos locales de la Cruz Roja en Cuba, Jamaica, República Dominicana y Haití activaron sus planes de contingencia y comenzaron a preparar a las comunidades para lo que se convertiría en uno de los huracanes más poderosos jamás registrados en el Atlántico. Los daños en Jamaica fueron devastadoresEl gobierno estima que las pérdidas ascienden a alrededor del 30 % del PIB nacional. Las inundaciones destruyeron carreteras y dañaron cultivos, más del 50 % de la población aún no tieneelectricidad. Alrededor de 7.200 personas buscaron refugio en los 881albergues que se abrieron en todo el país, ocho de los cuales siguen siendo gestionados por la Cruz Roja de Jamaica. “Fue muy traumático. Perdí mi almacén, mi cobertizo, y el agua del barranco seguía subiendo. Cuando miré por la ventana y vi la brisa que acompañaba a la lluvia, fue muy traumático", dice el Sr. Lawrence, médico y ex presidente de Emergencias de la filial de la Cruz Roja en St. Elizabeth. “Como pueden ver, todos mis árboles frutales han muerto. Los peces a los que alimento cada mañana se dieron la vuelta y se alejaron nadando.”En Cuba, los vientos de hasta 195 km/h y las fuertes lluvias provocaron el desbordamiento de los ríos y deslizamientos de tierra, lo que interrumpió los servicios básicos. Se estima que cerca de 2.2 millones de personas han sido severamente impactadas.“No pudimos llegar a Santiago porque la carretera está bloqueada por el agua”, explica Nicolás Segura, coordinador de respuesta a desastres de laIFRC para el Caribe latino. “Pudimos ver muchos daños, mucha devastación, muchos animales muertos en la carretera y también un par de accidentes de tráfico y gente tratando de llegar a sus casas, tratando de recuperar algo”.Las acciones anticipatorias salvan vidasEn Jamaica, la Cruz Roja implementó medidas preventivas en ocho parroquias de alto riesgo, con el apoyo del Fondo de Emergencias para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF). Los equipos voluntarios visitaron comunidades en riesgo para difundir mensajes de alerta temprana, prepararon albergues y distribuyeron artículos de primera necesidad. Gracias a estas medidas, más de 300 personas y cinco instituciones recibieron artículos de emergencia y apoyo para la preparación días antes de que la tormenta tocara tierra. Mientras tanto, la Cruz Roja Cubana activó su plan de contingencia para eventos hidrometeorológicos, desplegando personal y voluntariado en las zonas vulnerables. Reforzaron las comunicaciones comunitarias, revisaron los centros de evacuación y preposicionaron kits de ayuda humanitaria y equipo de rescate en provincias como Granma, Santiago de Cuba y Holguín. Esta preparación previa significó que, cuando Melissa finalmente tocó tierra, ambas Sociedades Nacionales estaban listas para responder de inmediato sin perder tiempo crítico. Desde el primer día, los equipos de ambas islas han estado trabajando sin descanso. La Cruz Roja de Jamaica movilizó a 400 personas voluntarias y distribuyó de inmediato 750 mantas, 250 kits de limpieza, 250 kits de higiene, 250 kits de herramientas para alberguesy 500 lonas. En Cuba, brigadas especializadas han apoyadopersonas y proporcionado apoyo psicosocial a las familias en crisis.Llamamientos internacionales para apoyar la recuperaciónLa magnitud del desastre ha llevado a laIFRC a lanzar dos llamamientos de emergencia para reforzar las operaciones en ambos países.El llamamiento de emergencia en Jamaica tiene como objetivo recaudar 19 millones de francos suizos (23 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a 180.000 personas durante los próximos dos años. La operación proporcionará albergues, apoyo a los medios de subsistencia y asistencia en efectivo, ayudando a las familias a reconstruir sus vidas de forma segura y a recuperarse con autonomía. Se prestará especial atención a los hogares uniparentales, las familias con niños y niñas pequeños o con población adulta mayor y las personas con discapacidad. Todas las intervenciones se guiarán por la protección, la inclusión de género y la participación comunitaria y la rendición de cuentas, garantizando que la asistencia sea justa y transparente, y ayudando a las comunidades a prepararse para futuras crisis climáticas. En Cuba, el llamamiento de emergencia tiene como objetivo recaudar 15 millones de francos suizos (18 millones de dólares) para ayudar a 100 000 personas en las provincias más afectadas. La operación combina ayuda de emergencia, recuperación temprana y resiliencia a largo plazo, ayudando a las familias a reconstruir sus hogares, restablecer el suministro de agua potable y recuperar su salud y sus medios de subsistencia. Este llamamiento de dos años de duración invierte en una reconstrucción resistente al clima. Las familias recibirán kits para techos, herramientas y capacitación en técnicas de construcción seguras y sostenibles, junto con sistemas de agua alimentados con energía solar para garantizar el suministro de agua limpia incluso cuando falte la electricidad. El objetivo: ayudar a las comunidades a recuperarse hoy y disponer de lo necesario para resistir a las tormentas del mañana. Red global activa En los siete días posteriores a la tormenta, la red global de la Cruz Roja entregó más de 180 toneladas de suministros humanitarios al Caribe. Entre ellos se encontraban kits de albergue, kits de limpieza, utensilios de cocina, kits de higiene, bidones, cubetas y mantas. El domingo 2 de noviembre, un vuelo fletado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja aterrizó en Santiago de Cuba con las primeras 20 toneladas de ayuda humanitaria para las familias más afectadas por el huracán Melissa. “Estamos en los almácenes donde tenemos nuestra carga de 20 toneladas de ayuda humanitaria que llegó recientemente, con el objetivo de ir chequeando e ir haciendo pautasde distribución”, dijo Luis Enrique Calderón Rodríguez, jefe de Operaciones y Rescate de la Cruz Roja Cubana. “Ya hemos chequeado que las cargas están bien estibadas y que ya hoy podemos comenzar el proceso de entrega a las familias”.Este envío permite a la Cruz Roja Cubana proporcionar asistencia humanitaria urgente a 1.500 personas en las zonas más afectadas, incluyendo kits de cocina, kits de higiene, ropa de cama, mantas, mosquiteros, lámparas solares, kits de herramientas para albergues y láminas de plástico. En Jamaica, 160 toneladas de ayuda humanitaria de la Cruz Roja arribaron en los siete días siguientes a la llegada de Melissa. Los envíos refuerzan la distribución local, lo que permite a miles de familias recibir artículos de higiene, limpieza y cocina en los primeros días de la emergencia. Estas acciones fueron posibles gracias a la solidaridad internacional. La Cruz Roja Canadiense, la Plataforma de Intervención Regional de las Américas y el Caribe (PIRAC) de la Cruz Roja Francesa y el Centro Logístico Regional de la IFRC en Panamá coordinaron el envío de suministros por aire y por mar para garantizar que la ayuda llegara rápidamente a los más necesitados. Mientras tanto, el voluntariado de de la Cruz Roja de Cuba y de Jamaica continúa con su labor humanitaria, realizando evaluaciones de daños ynecesidades, distribuyendo artículos de emergencia, limpiando y brindando apoyo emocional. Acompañar a las personas a sobrellevar el impacto y la pérdidaNo todo el apoyo que se presta es en especie. Existe una necesidad fuerte y generalizada de apoyo psicosocial en las comunidades más afectadas, incluso entre los miembros de la Cruz Roja. Las y los voluntarios, y el personal han estado trabajando sin descanso durante días. Muchas personas voluntarias han visto sus hogares completamente destruidos. “Reconocemos que existe una necesidad muy real y fuerte de servicios de salud, atención médica y apoyo psicosocial”, declaró Ruth Howard a la BBC el 31 de octubre. Howard es la vicepresidenta de Relaciones Públicas de la Cruz Roja de Jamaica. “El apoyo psicosocial es esencial, porque este ha sido uno de los acontecimientos más traumáticos que muchos de nuestros ciudadanos han vivido en su vida”, continuó. Aún así, siguen prestando apoyo a quienes más lo necesitan, demostrando que el corazón deCruz Roja está enlas comunidades. Cada kit entregado, cada evacuación segura y cada abrazo de apoyo son posibles gracias a la dedicación decada voluntario y voluntaria. El huracán Melissa nos recordó una vez más que la preparación salva vidas. Las acciones anticipatorias aplicadas antes de que la tormenta tocara tierra demostraron su eficacia, marcando la diferencia entre la devastación total y la resiliencia. Durante los próximos meses, la IFRC y las Sociedades Nacionales de Jamaica y Cuba seguirán colaborando para reforzar la resiliencia de las comunidades ante futuros fenómenos climáticos.

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El Hospital de la Media Luna Roja de Jordania lleva esperanza, seguridad y una nueva vida a la niñez de Gaza

En la primera planta del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania en Ammán, las tímidas sonrisas de la niñez de Gaza —que tuvieron que evacuar por motivos médicos el pasado mes de septiembre de la Franja de Gaza— se cruzan con un dolor superior a su edad.Sus tímidas sonrisas ocultan los recuerdos de un brutal conflicto que dura ya dos años y que les ha dejado heridas invisibles e inolvidables. La pérdida, el hambre, los bombardeos y los repetidos desplazamientos han convertido la infancia en un sueño aplazado, e incluso el derecho más simple a la educación en un lujo poco común.El dolor no es solo una historia del pasado, sino una realidad cotidiana para estos niños y niñas, que sufren lesiones en la columna vertebral, pérdida de la vista, discapacidades físicas y enfermedades crónicas que pesan sobre sus pequeños cuerpos que apenas han comenzado a crecer."Recibimos a varios niños y niñas de Gaza que sufrían lesiones graves en la médula espinal y la columna vertebral", explica el Dr. Qasim Sallam, médico generalista del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania. "Les realizamos los exámenes necesarios bajo la supervisión de especialistas y también proporcionamos atención social a sus acompañantes"."Una vez que las niñeces sienten que están en un lugar seguro, su estado psicológico comienza a mejorar. Notamos una gran diferencia entre el momento en que llegan y hoy".Asmaa Abu Ghosh, el responsable de apoyo psicosocial del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania.Historias de heridas, recuperación y resilienciaYahya, un niño de 9 años, es uno de los 13 niños que han sido ingresados en el Hospital de la Media Luna Roja de Jordania para recibir tratamiento tras su evacuación médica desde Gaza. Su madre, Norhan, relata que la lesión se produjo durante la segunda tregua, el 27 de febrero de 2025, mientras jugaba frente a su casa. Fue alcanzado por metralla, que le afectó la médula espinal."Yahya comenzó su tratamiento en el Hospital Europeo y luego recibió dos meses de fisioterapia en Jan Yunis, en el Hospital de la Media Luna Roja Palestina", explica.Aunque el personal médico asegura que es posible que vuelva a caminar con la ayuda de un dispositivo de asistencia, Yahya sigue sufriendo dolor en el diafragma, que casi le provoca asfixia, además de problemas intestinales y estomacales.Hassan es otro niño que resultó herido el 8 de junio de 2025 mientras jugaba frente a su casa en una zona considerada segura. Perdió la vista debido a la metralla de un bombardeo. Se sometió a dos cirugías abdominales, durante las cuales le extirparon una parte de los intestinos. La metralla también le lesionó los dedos de los pies."Hassan estudiaba en primer grado cuando estalló el conflicto y, al comienzo del segundo grado, las escuelas cerraron", dice su abuela, que hoy lo acompaña al Hospital de la Media Luna Roja de Jordania."Nos mudamos de Sheikh Radwan, en Gaza, a Rafah, y luego a Al-Mawasi, en Jan Yunis. Pensábamos que volveríamos en dos días, pero acabamos pasando un año y medio desplazados en tiendas de campaña en condiciones indescriptibles".La abuela recuerda las penurias: "Volvimos a casa durante la primera tregua, pero había sido bombardeada y nos habían robado algunas pertenencias, mientras que otras habían quedado en la calle. Durante la segunda escalada, nos quedamos a pesar del miedo y el hambre. Unos días antes de salir de Gaza hacia Jordania, nos preparamos para trasladarnos de nuevo al sur; alquilamos un terreno, donde montamos una tienda de campaña".Sobre la vida cotidiana en Gaza, dice: "El hambre es mortal. Un kilo de harina costaba 180 shekels (55 dólares estadounidenses), así que ¿cómo puede vivir una familia de siete personas sin ingresos? Los cirujanos amputaban extremidades sin anestesia debido a la falta de recursos".Expresa su pesar por que el padre de Hassan no haya podido acompañarlo a Jordania. Él sigue en Gaza, con la esperanza de que a sus padres se les permita reunirse con ella, ya que Hassan necesita un tratamiento avanzado que se ofrece en un hospital de Gran Bretaña.Sufrimiento agravado y lucha por la supervivenciaLas historias de necesidades médicas complejas y separación familiar continúan. Khadija también llegó a Jordania con dos de sus hijos, uno de los cuales padece problemas pulmonares, cardíacos y renales que comenzaron durante el conflicto que estalló en 2008, mientras que sus otros cuatro hijos permanecen en Gaza."No quiero que mi hija pierda su futuro», afirma. «Quiero que continúe su educación en mejores condiciones". También pide que se le dé la oportunidad de traer a su otro hijo a Jordania para que reciba un tratamiento que no está disponible en Gaza.Un lugar seguro para la recuperación psicológicaLa función del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania no se limita a proporcionar tratamiento médico a las niñas y niños enfermos de Gaza y a sus acompañantes, también se extiende al apoyo psicosocial, intentando reparar lo que el conflicto ha destrozado en su interior.Asmaa Abu Ghosh, responsable de apoyo psicosocial del hospital, afirma: "Una vez que las niñeces sienten que están en un lugar seguro, su estado psicológico comienza a mejorar. Notamos una gran diferencia entre el momento en que llegan y hoy".Pero la atención que se brinda aquí va más allá de los aspectos terapéuticos y de apoyo psicosocial, y llega a tocar los corazones con una humanidad poco común. El personal médico, de enfermería y el voluntariado trabajan para devolverles las características de la infancia que les ha robado el conflicto. Lo hacen creando momentos de alegría, celebrando los cumpleaños, organizando sesiones de entretenimiento y otras actividades, como peluquería, que llenan sus días vacíos y les dan espacio para reír y jugar.A finales de septiembre, el personal de la Media Luna Roja de Jordania celebró los cumpleaños de dos niñas, Tala y Alma. Alma tenía un deseo de cumpleaños muy particular:"Quiero ser doctora... para tratar a las personas como lo hacen los doctores del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania".El apuro de las madres y el camino hacia la seguridadLas madres también sufren el agravante de la desnutrición, las complicaciones del embarazo, el duro desplazamiento y la ansiedad constante por sus hijos e hijas. Este es especialmente el caso de las familias divididas entre Gaza y Jordania, donde algunos niños y niñas evacuaron para recibir tratamiento en el marco de la iniciativa del rey Abdullah de atender a unos 2.000 niños y niñas.«Estoy embarazada y necesito una cesárea», dice una madre. "Dejé a mis dos hijos pequeños con su padre y su abuelo discapacitado en Deir al-Balah. Dependemos de la bondad de la gente de allí".Continúa llorando: "Destruyeron nuestra casa y nos mudamos de Al-Baraka a Deir al-Balah. No hay comida, ni vitaminas, solo lentejas y frijoles. No he probado huevos ni fruta en meses. Dejo pan para mis hijos mientras la anemia y la desnutrición me consumen".A pesar de la depresión y las presiones psicológicas, afirma que el personal médico del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania no la descuidó y le proporcionó cuidados «como si fuera de la familia».Otra mujer de Jan Yunis relata su lucha con las enfermedades de sus hijas, una de las cuales sufre convulsiones neurológicas desde la infancia, con una condición estable antes de deteriorarse debido al conflicto, y la otra incapaz de mantener el equilibrio y que se cae al caminar o sentarse.Las familias relatan las dificultades para acceder a la atención médica debido a los recortes en el transporte y los altos costos. Una mujer describe cómo su hija se desmayó antes de ser evacuada y recibió ayuda urgente de la Media Luna Roja Palestina.Otra madre, que se encuentra en Jordania con sus cuatro hijos, busca un tratamiento avanzado para la enfermedad hepática de su hijo y está instando a las autoridades a que dejen que su hijo de 15 años, que aún se encuentra en Gaza, se reúna con ellos."Pasamos un año y nueve meses en una tienda de campaña, viviendo de la ayuda humanitaria en medio del sufrimiento diario", dice. "Un plato caliente de lentejas cayó sobre la espalda de Amir mientras intentaba conseguir comida en los centros de ayuda humanitaria, que no cumplen con los estándares humanitarios, y se quemó. Los niños competían por llenar agua y comida en medio del caos y la violencia bajo los bombardeos continuos. Algunos días, ni siquiera teníamos una barra de pan".Su hijo, Odai, añade: "Soy feliz en Jordania, pero extraño a mi hermano Amir. Fui testigo de escenas de tensión y miedo en los centros de distribución, donde el hacinamiento y la escasez creaban condiciones extremadamente inseguras". Espera someterse a una cirugía láser ocular para mejorar su visión, ya que lleva gafas desde que resultó herido en el conflicto de 2008.A pesar de las dolorosas experiencias que han vivido, las niñas y niños y sus madres no pierden el sentimiento de gratitud por haber salido de Gaza y haber iniciado un viaje de tratamiento que les da un rayo de esperanza. Mientras algunas familias sueñan con reunirse después de haberlo perdido todo, otras siguen exigiendo que se salve a quienes siguen bajo los bombardeos y el hambre.Sobre esta ardua misión, Zeina Al-Masri, jefa de la unidad de Protección de los Vínculos Familiares de la Media Luna Roja de Jordania, dice: "Lo que siempre me impacta es la alegría en los ojos de las infancias en el momento en que entran en territorio jordano. Las luces eléctricas los sorprenden; no las han visto en mucho tiempo y sus cuerpos están agotados por el hambre. Cuando les distribuimos comida y bebidas ligeras, siento como si algo del cielo hubiera descendido sobre ellos".Un llamado a seguir brindando apoyoLa labor de la Media Luna Roja de Jordania, que salva vidas y cambia existencias, cuenta con el apoyo parcial de un llamamiento internacional de emergencia de la IFRC para la crisis actual en Oriente Medio. Entre otras muchas cosas, su objetivo es apoyar a las personas evacuadas por motivos médicos de Gaza a Jordania, junto con sus acompañantes, como parte de los esfuerzos de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja por salvar vidas y preservar la dignidad de las personas enfermas y heridas, en cooperación con la Media Luna Roja de Jordania.Estos esfuerzos van más allá de la recepción de pacientes; la Media Luna Roja de Jordania sigue proporcionando revisiones médicas esenciales a la población de Gaza y Palestina de diversas nacionalidades en el marco de un programa de reunificación familiar, coordinado con 18 embajadas acreditadas en Jordania. La Media Luna Roja de Jordania también envía ayuda humanitaria —alimentos y medicamentos— a Gaza cada vez que se abren los pasos fronterizos.El Dr. Sallam concluye subrayando la "necesidad de un mayor apoyo financiero que nos permita proporcionar la asistencia sanitaria y psicosocial necesaria para la niñez y sus acompañantes", ante la expectativa de recibir pronto nuevos grupos.Historia escrita por Mey Al Sayegh, Jefa de Comunicaciones de IFRC para la región de Oriente Medio y Norte de África

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Cruz Roja Dominicana: dolor, solidaridad y gratitud a una semana del colapso de la discoteca Jet Set

La madrugada del 8 de abril, el techo de la discoteca Jet Set se vino abajo. Sus conciertos de los lunes eran una cita infaltable y cuando sucedió la tragedia, el lugar estaba lleno. Una semana después, el país sigue llorando la muerte de 225 personas y está pendiente de la recuperación de los cientos que resultaron heridas, muchas de gravedad. La estructura colapsó sobre la multitud y lo que debía ser una noche de fiesta se convirtió en una de las peores tragedias urbanas que ha vivido República Dominicana.La Cruz Roja Dominicana respondió de inmediato. Equipos de especialistas en medicina, atención prehospitalaria, psicología y respuesta a emergencias se movilizaron desde distintos puntos del país para asistir en las labores de rescate, brindar atención médica urgente y acompañar a las familias que, en medio de la confusión, buscaban desesperadamente noticias de sus seres queridos.Búsqueda entre escombrosEn los primeros días, la prioridad fue encontrar personas con vida bajo la estructura colapsada. Especialistas en búsqueda y rescate de la Cruz Roja trabajaron hombro a hombro con bomberos y otras entidades en una operación compleja y dolorosa. El calor extremo, el polvo y el riesgo de nuevos colapsos hacían todo más difícil.Al desgaste físico se sumaba la carga emocional. Los voluntarios recuerdan escuchar a las personas pidiendo ayuda bajo los escombros y trabajaban sin descanso para auxiliarlas. Lograron extraer a algunas de ellas, pero lamentablemente, la mayoría fueron localizadas sin vida. Aun así, nadie dejó de intentarlo. Día y noche, los rescatistas siguieron trabajando hasta recuperar todos los cuerpos, mientras del otro lado de las cintas de seguridad las familias esperaban noticias de sus seres queridos, aferradas a la esperanza.Escuchar, contener, acompañarMientras unos equipos buscaban entre los escombros, otros ofrecían sostén emocional. En lo que quedaba de la discoteca y en los hospitales de la capital, psicólogas y voluntarios de la Cruz Roja especializados en apoyo psicosocial hablaron con madres, hermanos, parejas. Allí contenían a las personas en estado de shock; bastaba con sentarse a su lado, ofrecerles agua, sostenerles. No se trataba solo de dar información, sino de acompañar su dolor.También hubo quienes recibieron la peor noticia allí mismo, frente al operativo. La Cruz Roja estuvo presente para ofrecer apoyo emocional inmediato, y ese acompañamiento ha continuado durante toda la semana. Aún hoy, el equipo de apoyo psicosocial sigue en contacto con algunas familias, brindando contención a quienes siguen en duelo y facilitando espacios de cuidado emocional para las propias brigadas de Cruz Roja que participaron en la emergencia.Porque tener una formación básica en primeros auxilios o formar parte de un equipo de respuesta humanitaria no basta para gestionar experiencias emocionales extremas, como la tragedia del Jet Set. Esta semana, el luto particular se ha convertido en un duelo colectivo,que afecta de manera cercana a los voluntarios y voluntarias que cargan su dolor y el de las demás personas. Cuidarles es uno de los compromisos vitales de la Cruz Roja.Ambulancias, sangre y solidaridadLa atención médica fue otro frente clave. Las ambulancias de la Cruz Roja —parte del sistema 911— atendieron a personas con heridas graves y trasladaron pacientes directamente desde la discoteca hasta los hospitales cercanos. Incluso los integrantes de los cuerpos de rescate recibieron atención, afectados por golpes, cortaduras o descompensaciones por el calor.Para contribuir con una mejor atención hospitalaria, la Cruz Roja Dominicana activó una campaña urgente de donación de sangre. Gente de todo el país acudió a donar y la sangre, el plasma y otros derivados fueron puestos a disposición de los centros de salud que estaban tratando a las personas heridas.Y mientras todo esto pasaba, la solidaridad no se hizo esperar. Vecinas, comercios y ciudadanos anónimos llevaron comida, agua y medicamentos que el personal humanitario repartió entre sus brigadas y entre las familias que esperaron durante días y noches noticias de sus seres queridos.La solidaridad del pueblo dominicano fue tan o más grande que el dolor causado por esta tragedia; y por eso la Cruz Roja Dominicana está conmovida y profundamente agradecida.Una semana despuésAunque ya no hay cámaras en la zona cero, la emergencia no ha terminado. La Cruz Roja Dominicana continúa prestando apoyo a sobrevivientes hospitalizados, facilitando traslados y asegurando que quienes lo necesiten tengan acceso a sangre. También, sigue cuidando a su propio personal, porque intervenir en una tragedia de este tamaño deja huella. Una huella que, esperan, servirá para que muchas más personas decidan hacerse voluntarias, formarse y poner su tiempo y solidaridad al servicio de su comunidad.

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Día Mundial de la Salud Mental: Un día muy significativo para el personal humanitario

El personal humanitario se enfrenta a retos únicos: trabaja en contextos de graves dificultades, a menudo bajo presión, y en entornos en los que la seguridad nunca está garantizada. Para estas personas, la salud mental en el trabajo va más allá de los debates habituales sobre el estrés y el agotamiento. Está entrelazada con la urgencia, la resiliencia y una dedicación inquebrantable a la misión humanitaria. Es un elemento fundamental que permite a las y los profesionales seguir prestando un apoyo de calidad a las comunidades a las que ayudan.En esta ocasión, queremos destacar las voces desde el terreno. Colegas de la IFRC que trabajan en apoyo psicosocial comparten sus reflexiones sobre la importancia de mantener su salud mental mientras prestan apoyo a otras personas. Sus testimonios ofrecen perspectivas ricas y diversas sobre cómo abordar este importante tema."La salud mental en el trabajo es un componente esencial de nuestro bienestar general. En mi trabajo con la IFRC, ya sea gestionando crisis como los brotes de Marburg y Mpox en África o prestando asistencia psicosocial a comunidades afectadas por inundaciones, he visto el gran impacto que el estrés y los retos psicológicos pueden tener en las personas, los equipos y las comunidades.La resiliencia mental es indispensable en el sector humanitario. Trabajando con el voluntariado de la Cruz Roja en emergencias sanitarias, he visto lo crucial que es contar con estructuras de apoyo, espacios de diálogo y formación en primeros auxilios psicológicos".Dr. Aimé Mbonda, coordinador de salud del clúster de Yaundé de la IFRC, un centro regional que abarca Camerún, Santo Tomé y Príncipe, Guinea Ecuatorial y Gabón. •"Cuando pienso en la salud mental en el trabajo, me acuerdo de que, aunque este concepto puede parecer intimidante, en realidad es muy sencillo en su esencia. Se trata de fomentar un sentimiento de pertenencia, garantizar la seguridad psicológica, permitir que el personal tenga control sobre su trabajo y ayudarle a sentir su impacto.En la práctica, esto significa compartir abiertamente con colegas, escuchar atentamente, generar confianza y ofrecer reconocimiento. Las personas que trabajan en el sector humanitario, a menudo apasionadas y con grandes expectativas, necesitan especialmente oír que están haciendo un buen trabajo, que forman parte de un equipo valioso, que sus opiniones importan y que, gracias a sus esfuerzos, alguien en nuestro difícil mundo acaba de tener un día mejor".Allison Male, consultora de apoyo psicosocial•"La salud mental en el trabajo es más que un eslogan; es una obligación. Promover la salud mental en el trabajo es una responsabilidad tanto a nivel individual como institucional. El tema de este año para el Día Mundial de la Salud Mental es un recordatorio de la necesidad de unir esfuerzos para promover, crear y mantener un entorno de trabajo propicio para una buena salud mental.No hay salud sin salud mental», como suele decirse. Dar prioridad a la salud mental en el entorno profesional es una cultura que hay que co-crear y fortalecer".Dra. Danielle Domersant, Delegada de Salud, cluster de Yaundé•"Con los actuales conflictos mundiales, el equipo de apoyo psicosocial debe estar preparado para intervenir en cualquier momento para proporcionar apoyo psicológico, si se le pide. El apoyo psicosocial se ha convertido en una parte integral de la IFRC en estos tiempos de cambio.También debemos configurar el apoyo que ofrecemos para adaptarlo a los diferentes contextos mediante un enfoque ecléctico. También es muy importante preguntarse: ¿Cómo podemos apoyar mejor al personal afectado o asegurarnos de que se siente suficientemente apoyado?Desde una perspectiva personal, hay veces que me gustaría poder hacer más para ayudar en determinadas situaciones, sobre todo en crisis en las que sería preferible estar físicamente presente, pero no es posible. El uso de la tecnología es entonces muy útil y permite ofrecer el mismo nivel de apoyo".Caroline Kithama, Psychosocial Support Consultant•Más información sobre el trabajo de la IFRC para proteger el bienestar psicológico del personal, el voluntariado y las personas afectadas por crisis.Salud mental y apoyo psicosocialDía Mundial de la Salud Mental: Ayudando a otras personas, una joven voluntaria aprendió a ayudarse a sí mismaDía Mundial de la Salud Mental: ¿Qué implica la salud mental en el trabajo cuando tu labor consiste en ayudar a personas en una zona de conflicto?La Cruz Roja Uruguaya envía un mensaje que salva vidas: el suicidio en adolescentes se puede prevenir5 consejos de cruzrojistas para cuidar nuestra salud mentalSemana Europea de la Salud Mental: El poder curativo del arte ayuda a las personas a hacer frente a la angustia causada por los conflictos

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Día Mundial de la Salud Mental: ¿Qué implica la salud mental en el trabajo cuando tu labor consiste en ayudar a personas en una zona de conflicto?

En una región tan vasta y diversa como Oriente Medio y el Norte de África (MENA), donde la inestabilidad política, las dificultades económicas y los peligros naturales a menudo se superponen, la salud mental suele ser la primera víctima.Sin embargo, la salud mental y el apoyo psicosocial siguen siendo con demasiada frecuencia los aspectos menos prioritarios de la salud en general. Incluso cuando se reconoce, a menudo resulta extremadamente difícil prestar la debida atención a esta necesidad crítica dadas las presiones de la vida laboral diaria. Hablamos con algunos de nuestros colegas de la oficina de la IFRC en Beirut, que supervisa la región de Oriente Medio y Norte de África, sobre la realidad de mantener su bienestar psicológico, incluso cuando el conflicto se intensifica a su alrededor."En teoría, la idea de 'cuidar de la propia salud mental' o 'desconectar' suena sencilla. Pero en la práctica, especialmente en situaciones de gran tensión como las que atravesamos en la región de Oriente Medio y Norte de África, resulta increíblemente difícil. La presión de estar constantemente disponible, apoyar al equipo, hacer un seguimiento de las emergencias y gestionar las tensiones personales deja poco margen para la verdadera desconexión.Líbano es un excelente ejemplo de lo complejas y entrelazadas que pueden ser las luchas por la salud mental. El personal de la IFRC se enfrenta a una incertidumbre permanente, algunos de nosotros nos hemos desplazado, otras personas no duermen; el costo emocional es alto y, sin embargo, no podemos dejar nuestro trabajo en suspenso. El peso de las expectativas frente a la realidad puede resultar abrumador, y esa tensión sólo se intensifica cuando se ve agravada por las crisis que ocurren a nuestro alrededor. ¿Cómo podemos seguir siendo productivos en estas condiciones? Este es nuestro principal reto en estos momentos".Ibrahim Chaaya, Oficial Superior de Salud del Personal de IFRC MENA"El problema con muchos consejos de salud mental es que se han desarrollado en tiempos de paz, en situaciones pacíficas, para personas que se enfrentan a diversas situaciones estresantes, pero no en la guerra. Uno puede desconectar del trabajo, de una disputa que ha tenido con alguien, de las noticias, pero no se le puede pedir a una persona que desconecte cuando es noticia, cuando todo lo que oye son bombardeos y aviones no tripulados durante todo el día.No se me puede pedir que desconecte cuando un ataque aéreo sacude mi casa, mi cama y mi corazón cada vez que intento cerrar los ojos y dormir un poco.Deberíamos dar un paso atrás y replantearnos los métodos y herramientas de salud mental que estamos utilizando, quizá deberíamos hacerlos más contextualizados, realistas y, por tanto, eficaces".Rima El Basst, Asistente de Salud Comunitaria de IFRC MENA"Sinceramente, no estoy bien. Físicamente estoy bien, pero en general no estoy bien. A veces me siento entumecida, a veces lloro de la nada, a veces simplemente me siento irreal. Es una mezcla de emociones que no puedo expresar con palabras. Puedes utilizar todas las herramientas y hacer toda la terapia, pero es imposible desconectar y es extremadamente difícil cuidar de la propia salud mental.«Hay sentimientos constantes de culpa y ansiedad. Incluso me da miedo dormir y ya no puedo oír un sonido fuerte sin pensar que es un ataque aéreo. He intentado cuidarme haciendo pequeñas cosas, como encontrar apoyo en otras personas hablando con ellas, pero no es suficiente".Yasmin Hakim, Oficial Superior de Migración de IFRC MENA"Como oficial de comunicación en emergencias, estoy constantemente conectada a crisis que nunca terminan. El reto no es solo la intensidad de nuestro trabajo, sino cómo la incapacidad de desconectar afecta profundamente a nuestra salud mental.Nuestra presencia digital refleja la urgencia y el caos del mundo real, y cada notificación, publicación y mensaje nos acerca más al corazón de los desastres. La presión de estar en contacto permanente desdibuja la línea que separa el tiempo personal del deber profesional, dejando poco margen para la recuperación. Aunque nos dedicamos a nuestro trabajo, el costo en nuestra salud mental a menudo no se ve pero se siente profundamente, un costo que es difícil de ignorar frente a las constantes crisis".Joanna Daou, Responsable de Comunicaciones de la IFRC para Oriente Medio y África del NorteMás información sobre el trabajo de la IFRC para proteger el bienestar psicológico del personal, el voluntariado y las personas afectadas por crisis.Salud mental y apoyo psicosocialDía Mundial de la Salud Mental: Ayudando a otras personas, una joven voluntaria aprendió a ayudarse a sí mismaLa Cruz Roja Uruguaya envía un mensaje que salva vidas: el suicidio en adolescentes se puede prevenir5 consejos de cruzrojistas para cuidar nuestra salud mentalSemana Europea de la Salud Mental: El poder curativo del arte ayuda a las personas a hacer frente a la angustia causada por los conflictos

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Día Mundial de la Salud Mental: Ayudando a otras personas, una joven voluntaria aprendió a ayudarse a sí misma

Cuando Gunel Abbasova era una joven estudiante, soñaba con hacer algo para ayudar a la gente. Pero durante algún tiempo, el conflicto de su país le impidió hacer realidad esos sueños."Debido al desplazamiento de Aghdam, el conflicto dejó muchas huellas en mi vida: mis sueños inacabados, mi infancia perdida y la imposibilidad de cursar estudios superiores", explica. "La pequeña Gunel ya había crecido, pero sus sueños aún no se habían hecho realidad. Siempre pensé que de mayor sería abogada y ayudaría a la gente que lo necesitara".Pero entonces Gunel descubrió una nueva forma de apoyar a otras personas, como voluntaria de la filial del distrito de Aghdam de la Media Luna Roja de Azerbaiyán. Gunel explica que a lo largo de estas difíciles experiencias, la Sociedad Nacional le dio esperanza y la ayudó a darse cuenta de su potencial."Pasaba el tiempo, año tras año, y yo iba perdiendo la esperanza", recuerda. "Sin embargo, cuando mis esperanzas estaban casi agotadas, me encontré por casualidad con una persona que me informó sobre la filial de Aghdam de la Media Luna Roja de Azerbaiyán y me dijo que necesitaban personas voluntarias. Mencionó que yo podía formar parte de la misión de esta comunidad como voluntaria sin compensación económica.Normalmente, uno espera alguna ayuda económica a cambio del trabajo que hace, aunque sea pequeña. Pero, de algún modo, no lo pensé ni un segundo. Ya había hecho mi elección. Creía que me encontraría allí y, efectivamente, no me equivoqué. La Media Luna Roja de Azerbaiyán se convirtió en el sol que me iluminaba después de la lluvia".Ahora, Gunel es una de las muchas personas voluntarias que ayudan a prestar servicios de salud mental y apoyo psicosocial a la población en el marco de un proyecto que cuenta con el apoyo financiero de la Unión Europea (UE) y es ejecutado por la IFRC.El proyecto se denomina "Reduciendo la brecha entre las necesidades de la comunidad y las capacidades locales de los actores de la sociedad civil en Azerbaiyán" y su objetivo es reforzar la capacidad de la Media Luna Roja de Azerbaiyán en materia de salud mental y apoyo psicosocial.La Sociedad Nacional pronto se convirtió en un lugar donde podía desarrollar sus conocimientos y habilidades. Sin embargo, Gunel seguía sintiendo que le faltaba algo."Años más tarde, había abandonado la idea de estudiar, pero empecé a desarrollarme en la Sociedad Nacional. Visité muchas regiones y ciudades, recibí formación de formadores profesionales y educados, y aumenté mis conocimientos y habilidades"."Empecé a sentirme más feliz. Participé en la distribución de ayuda humanitaria, presté primeros auxilios, conocí a mucha gente e hice amigos. Pero aún me faltaba algo. A veces me sentía muy débil. A veces huía de las situaciones porque el miedo a perder no me dejaba avanzar"."A medida que me desarrollaba, empecé a buscarme a mí misma. ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Dónde debería estar? Me hacía estas preguntas todo el tiempo. Un día anunciaron una nueva formación. Cuando oí el nombre de la formación, surgió una chispa en mí. En ese momento de mi vida, necesitaba exactamente eso: formación en salud mental y apoyo psicosocial"."Ahora me he encontrado a mí misma"El campo de la salud mental y el apoyo psicosocial le ayudó a llenar el vacío que faltaba en su vida, le hizo comprenderse mejor a sí misma, ser más feliz y mejorar sus relaciones con la gente."Mientras asistía a cursos de formación y participaba en actividades de este tema, me comprendí mejor a mí misma y mis aspiraciones. Con los años, llegué a un nivel en el que podía informar a otras personas sobre este tema. Como voluntaria de la Media Luna Roja de Azerbaiyán, empecé a trabajar con menores de 5 a 12 años en las escuelas, dirigiendo sesiones psicosociales"."Ahora me he encontrado a mí misma y sé que es imposible estar sana sin salud mental. Puedo manejar el estrés y cuidar de mí misma. Llevo a cabo sesiones de sensibilización para los miembros de la comunidad sobre este tema. Si la gente es consciente de su salud mental, puede afrontar más fácilmente los problemas psicológicos y los traumas. Se dan cuenta de que hay esperanza y luz en sus vidas"."Ahora soy más fuerte. Quiero que la gente se una y se apoye en situaciones difíciles, como hacemos en la Sociedad Nacional. Estoy muy agradecida con la Media Luna Roja de Azerbaiyán y el equipo de Salud Mental y Apoyo Psicosocial que me ayudaron".

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La Cruz Roja Uruguaya envía un mensaje que salva vidas: el suicidio en adolescentes se puede prevenir

Uruguay es conocido por ser uno de los países más pequeños de Suramérica - su población no llega a los cuatro millones de habitantes- y,según diversos estudios, por ser el más feliz del continente.En ese contexto, un dato llama la atención de muchas personas: al menos dos personas se suicidan por día, 823 al año, una tasa de23 suicidios por cada 100,000 habitantes, la tercera más alta de la región, sólo por debajo de Guayana y Surinam.La Cruz Roja Uruguaya no pasó este desafío por alto y lo incorporó en su trabajo de salud mental, a través del proyecto "Una vida más que una posibilidad", que ofrece herramientas prácticas para prevenir el suicidio entre adolescentes y personas voluntarias.El nombre del proyecto puede interpretarse de varias maneras: de forma literal envía el mensaje de que la prevención del suicidio es posible, si se le brinda a las personas las herramientas adecuadas. Y, lo que es igual de importante, transmite el mensaje de que la prevención del suicidio, y la vida misma, no es algo que podamos dejar al azar.Para conocer más, Estefany Jiménez, Oficial de Comunicación de la IFRC, conversó con la coordinadora del proyecto, Tatiana Linares, especialista en psicología clínica y de la salud.Jiménez: Me gustaría empezar preguntándote, ¿cómo iniciaron este proceso alrededor de un tema tan estigmatizado y del que se habla poco?Linares: El proceso inició con un llamado abierto a todas las personas voluntarias de las diferentes filiales de la Cruz Roja en Uruguay, a quien luego entrevistamos para conocer y entender las situaciones estaban viviendo.Empezamos el proceso con 25 personas voluntarias de ocho filiales y cuatro personas del equipo técnico del Instituto Nacional de Juventud. Nos encontramos con gente que estaba pasando por situaciones complejas, que requerían de apoyo psicosocial y que tenían incluso ideas suicidas, o conocían a alguien que las tuvo o las tenía en ese momento.Con este grupo realizamos tres talleres virtuales sobre suicidio, inteligencia emocional y primeros auxilios psicológicos. Esto lo complementamos con un taller presencial enfocado en la parte práctica de la formación. Fue muy valioso ver el compromiso y la disposición con la que sumaron al proyecto.¿Y cómo impactó este proceso de formación en la salud mental de las personas voluntarias?Supuso un gran avance, una oportunidad para que expresaran sus emociones abiertamente, sin prejuicios. Creo que reconocer e identificar esas emociones y luego pedir ayuda o apoyo para gestionarlas fue muy valioso para ellas.También formaron una red de apoyo activa, un grupo de chat donde estaban en contacto durante el proceso. Se escribían a diario, se mandaban mensajes, ofrecían apoyo al grupo y mostraban mucha disposición a cuidarse entre sí. Eso generó una red de cuidado que les ofrece apoyo en diferentes situaciones.Después de esta fase de entrenamiento y acompañamiento a las personas voluntarias ¿cómo fue el proceso de trabajo con adolescentes?Después de la formación teórico-práctica, fueron las mismas personas voluntarias, con mi acompañamiento, quienes diseñaron y facilitaron los talleres para casi 150 adolescentes de dos liceos y un centro juvenil en los municipios de Guichón, Paysandú y Mercedes.Cada taller incluía tres días de sesiones organizadas en fases: la fase uno, “me conozco"; la dos, “me ayudo”; y la fase tres, “ayudo a otras personas”.Como producto del proceso, los grupos de talleristas desarrollaron y distribuyeron mensajes basados en lo que quizá le gustaría leer a otra persona adolescente que estuviera atravesando una situación difícil. En los liceos, los ubicaron en el baño, en la entrada y en otros espacios.¿Dirías que el proyecto logró todo lo que buscaba o los resultados fueron muy distintos a los esperados?El primer gran logro y fortaleza del proyecto es que logramos establecer contacto con adolescentes e involucrarles activamente en la prevención del suicidio. También conseguimos que nuestro voluntariado esté ahora capacitado para trabajar en este tema.Algunas personas que fueron parte del proyecto decidieron incluso dedicarse a iniciativas relacionadas con la salud mental y eso no lo esperábamos, pero nos entusiasma mucho.Cuéntanos más del trabajo con personas adultas ¿Se trataba también de personas en riesgo de suicidio?Se trataba más bien de personas interesadas en sumarse a los esfuerzos de prevención. El municipio de Guichón nos solicitó apoyo para abordar este tema con las familias de las y los adolescentes con los que trabajábamos, pero también con profesionales en psicología y trabajo social, referentes religiosos y otras personas adultas que en su trabajo diario interactúan o prestan servicios a adolescentes.Fue un espacio muy positivo y desafiante, que les tocó de manera muy personal. Si bien su principal motivación era encontrar la forma para ayudar a una persona adolescente, acabaron compartiendo historias personales de ideación suicida.En estos espacios intentamos derribar, con amor, experiencia y conocimiento, los mitos que rodean al suicidio: que es hereditario, que no lo podemos prevenir, etc. El resultado fue tan positivo que solicitaron más intervenciones.El suicidio está rodeado de mitos. ¿Esto hizo muy desafiante el camino?Sí, uno de los de los primeros desafíos fue hablar del tema abiertamente, porque hacerlo es tabú y la gente, incluso nuestro voluntariado, creía que hablar del suicidio promueve el suicidio. Derribar esas creencias es un reto inmenso, pero crear un grupo de personas voluntarias capaces de hacerlo fue un logro gigante también.Conozca más sobre los esfuerzos de la IFRC para promover el bienestar psicológico en las comunidades a las que servimos.¿Cómo promueve la IFRC el bienestar psicológico en las comunidades afectadas por crisis o dificultades?Visite el Centro Psicosocial de la IFRC.¿Influye la amenaza del cambio climático en la salud mental de las personas de las comunidades afectadas?

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Semana Europea de la Salud Mental: El poder curativo del arte ayuda a las personas a hacer frente a la angustia causada por los conflictos

Los primeros meses desde que Svitlana llegó a Burgas, ciudad de la costa oriental búlgara del Mar Negro, vivió en un albergue y se ganaba la vida tocando el violín en la calle.La ex profesora de música que huyó del conflicto en Ucrania también recibió ayuda de la Cruz Roja Búlgara en forma de alimentos, ropa y kits de higiene. Finalmente, encontró trabajo en la Ópera de Burgas como ayudante de escenario.Ahora Svitlana puede compartir sus dotes creativas en forma de sesiones de terapia musical y artística para otras personas afectadas por el conflicto en su país natal."Cuando la gente oye una canción en su lengua materna, de su tierra natal, se siente mejor", dice, y añade que la música y el arte -y las conversaciones a las que dan lugar- también ayudan a las personas a sentirse más cómodas e integradas en sus nuevas comunidades. Las sesiones de musicoterapia y arteterapia de Svitlana son sólo uno de los muchos ejemplos de cómo las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en Europa utilizan la creatividad inherente a las personas para ayudarlas a superar momentos tan difíciles y desgarradores.Una terapia complementariaEn un mundo en el que el estrés y la ansiedad son compañeros constantes, las terapias expresivas que utilizan el proceso creativo han ganado terreno en los últimos años como complemento de la psicoterapia tradicional.En medio de la crisis de desplazamiento derivada del conflicto en Ucrania, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja han dado un paso al frente con una amplia gama de enfoques innovadores para apoyar el bienestar mental de las personas obligadas a huir de sus hogares.Encabezada por el programa EU4Health, financiado por el proyecto DG Sante de la Unión Europea, esta iniciativa tiene como fin prestar apoyo psicosocial y de salud mental crucial a las personas desplazadas de Ucrania.Representando una de las respuestas más sustanciales a las crisis de salud mental en situaciones de emergencia dentro de la familia de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, la Alianza entre la DG Sante y la IFRC ha introducido diversas formas de terapia artística adaptadas específicamente a las necesidades de las comunidades afectadas.Estas intervenciones terapéuticas ofrecen una vía para que las personas articulen y procesen sus experiencias, facilitando la sanación y la esperanza en medio de la incertidumbre reinante.AmistadLa Cruz Roja Finlandesa, por ejemplo, organizó un acto para la población ucraniana bajo el lema de la amistad. Entre trozos de papel, rotuladores, pegamento y otros materiales de manualidades, las niñas niños escribieron mensajes en tarjetas que luego compartieron con sus seres queridos.Al hacer las tarjetas de agradecimiento, utilizaron palabras, dibujos e imágenes recortadas de revistas para expresar sus sentimientos. También aprendieron y escribieron algunas palabras en finlandés, fomentando aún más el sentimiento de pertenencia a sus nuevas comunidades. Un niño hizo una tarjeta de cumpleaños para su padre. El acto estuvo marcado por un espíritu de alegría y unión.‘Crecimiento personal’Una filial local de la Cruz Roja Portuguesa organizó un taller de artesanía específicamente adaptado a las mujeres ucranianas. Mientras las infancias asistían a la escuela o pasaba tiempo en el espacio seguro de la Cruz Roja, las mujeres hacían manualidades que, al mismo tiempo, les ayudaban a aprender portugués, adquirir nuevas habilidades artesanales y sentirse más integradas en sus nuevas comunidades.Su participación no sólo facilitó el desarrollo de habilidades, sino que también contribuyó a aumentar su autoestima. "Fue un reto importante para quienes participamos, pero dio lugar a un crecimiento personal y profesional", afirma una de las participantes.¿Cómo luce la felicidad?Un proyecto organizado por la Cruz Roja de Rumanía pedía a la niñez ucraniana del Centro Multicultural de Humanidad que revelara en un papel cómo creen que es la felicidad. Con lápices de colores y mucha imaginación, abrieron sus corazones."Soy feliz cuando tengo a mi hermana, mi familia y mis peluches a mi lado", escribió Yeseniia, de nueve años, en su tarjeta.La terapia artística ofrecida por la Cruz Roja de Rumanía es sólo una parte de un enfoque integral más amplio que pretende satisfacer las necesidades urgentes y básicas de las personas participantes. Esto incluye servicios sanitarios y apoyo psicosocial, talleres temáticos para personas menores y adultas, cursos de lengua rumana e inglesa, actividades de preparación para la vida y comidas calientes.De vuelta en Bulgaria, las sesiones de terapia musical y artística organizadas por Svitlana son también una oportunidad para ella de encontrar consuelo tras una terrible experiencia que la obligó a abandonar su hogar en Dnipro (Ucrania).Svitlana recuerda cómo su casa temblaba constantemente durante los ataques aéreos. "Estoy agradecida de vivir bajo un cielo en paz", dice Svetlana.El contenido de este artículo es responsabilidad exclusiva de la IFRC y no refleja necesariamente las opiniones de la Unión Europea.

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Ucrania: Ayudar a las personas a recuperarse tras una grave herida

En toda Ucrania, la gente lidia con la realidad diaria de las alertas aéreas y el miedo. Sigue habiendo zonas evacuadas y algunas personas no pueden regresar a sus hogares.Pero en muchas partes de Ucrania, la recuperación ha comenzado y se trata de algo más que la reconstrucción de edificios e infraestructuras. Se trata de restablecer la salud, los medios de subsistencia y el bienestar de la gente.La Cruz Roja Ucraniana contribuyó a la creación del Centro Nacional de Rehabilitación Unbroken en Lviv, donde la recuperación llega en forma de tratamiento, rehabilitación y, en algunos casos, prótesis."En el tiempo transcurrido desde la lesión, ya había aprendido a hacer frente a muchas cosas usando un solo brazo", dice Valentin Anohin, profesor de educación física que perdió el brazo a causa de una lesión en el conflicto. "Pero cuando me puse la prótesis, sentí lo mucho más fácil que se volvió mi rutina diaria. Ahora puedo hacer todo el doble de rápido".Tras cinco meses de rehabilitación, Anohin hizo realidad su sueño. Utilizando la prótesis, lanzó con éxito una pelota de baloncesto directamente a la canasta.Del miedo a la confianzaYana Kovalova perdió una pierna tras una explosión en el patio trasero de su casa en Donetsk. Los vecinos la encontraron, la evacuaron y la operaron antes de estabilizarla y trasladarla al otro lado de Ucrania, al centro Unbroken."Aquí los fisioterapeutas empezaron a trabajar conmigo de inmediato", cuenta. "Al principio, tenía miedo incluso de tropezar con las muletas, por no hablar de subir escaleras. Pero con cada sesión, me siento cada vez más segura".La experiencia de Vyacheslav Aleksandrov empezó con preguntas."Las primeras sensaciones tras la lesión fueron de miedo. ¿Qué hacer después? ¿Cómo será todo esto?", dijo, añadiendo que el proceso es diferente para cada persona."Mi conocido, cuya amputación de extremidades no fue alta, empezó a andar en sólo tres semanas. Para otra persona, es un proceso complejo y largo, que implica trabajo en grupo e individual"."El apoyo psicológico es crucial".‘Ella de verdad me inspira’Con el apoyo de la IFRC y otros socios, la Cruz Roja Ucranian busca nuevas formas de implicar y apoyar a las personas con discapacidad. La Cruz Roja también apoya la salud mental en Unbroken."Les ayudamos a estabilizar sus sentimientos mentales. A veces pierden sus casas o a sus familiares", explica Sofia Nevoyt, psicoterapeuta del centro Unbroken.Una de sus pacientes estaba muy malherida. "Pero estaba muy motivada", dijo. "Contó que cuando ocurrió el suceso incluso gritaba: 'Quiero vivir'"."Su progreso fue muy bueno y realmente me encanta trabajar con ella porque también me inspira".La Cruz Roja Ucraniana contribuye a la recuperación de las comunidades locales apoyando el acceso a los servicios de salud, salud mental y atención social. Los programas de apoyo psicosocial y rehabilitación seguirán siendo puntos centrales en los próximos años.

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Apoyo a las personas sin hogar en España: Los voluntarios y voluntarias de la Cruz Roja Española ofrecen un cálido abrazo en las frías noches de invierno

Las cuatro velas que reinan sobre una desvencijada mesa son la calefacción y la iluminación de la infravivienda, que es como ahora se llama a las cuatro paredes que se sostienen de milagro y entre las que viven, o lo intentan, Sonia y José Antonio. Como iluminación, las velas cumplen su cometido, al menos para el minúsculo espacio vivienda. Como calefacción, las velas no dan la talla: fría noche de 6 grados fuera, y dentro. Los repetidos tosidos secos de Sonia, de 38 años, son otra consecuencia de la falta de calor. El frío se te mete hasta los huesos. “Le tendrían que dar una tarjeta VIP en el hospital”, bromea José Antonio, mientras enumera la lista de afecciones pulmonares de ella. Son pareja desde hace cuatro años, casi los mismos que llevan entre estas cuatro paredes en medio de un solar que, en su día, llegó a ser una importante fábrica de carrocerías para camiones a las afueras de Alcalá de Henares, Madrid. Esta noche, como tantas otras, reciben la visita de Juani y de Basilio, dos voluntarios de los equipos de atención a personas sin hogar de Cruz Roja. Han traído algo de comida, como intuyen los dos pequeños cachorros de mastín que no paran de buscar los mimos de los voluntarios. “Vamos, baja de ahí”, reprende José Antonio a uno de los mastines callejeros, “no tenéis que ser cariñosos, debéis defender el hogar”, se lamenta. Hace poco que les robaron un generador y, con él, el calor. Los voluntarios de Cruz Roja asesoran a la pareja sobre algunas ayudas que pueden recibir y otros trámites administrativos para acceder a las mismas, pero, sobre todo, comparten su tiempo. “Nuestra principal labor es escuchar, que se abran. Imagina que vives solo, en la calle, y que no tienes a nadie con quien hablar desde que te levantas y hasta que te acuestas”, destaca Basilio, ex militar, que cumple ahora 2 años de voluntario en este programa de Cruz Roja. La ruta de Juani y Basilio los lleva ahora a los vestuarios no acabados de una instalación deportiva del municipio. No hay ventanas, ni puertas, ni luz, ni agua. El actual ‘inquilino’, Javier, llega poco después en bicicleta. A la luz de los teléfonos móviles, caminando entre los escombros, se ven colchones rotos, ropa desechada y latas de comida vacías. Pero empiezan las risas. Javier se ha echado novia y enseña orgulloso fotos de ella en su móvil a los voluntarios Juani y Basilio. Está muy contento con ella. Su anterior novia le pegaba. "Ese es el principal problema, las dependencias que arrastran muchas de las personas con las que trabajamos y la violencia que las acompaña", señala Basilio. La ruta nocturna de Juani y Basilio les lleva después a una vieja nave de un polígono industrial de Alcalá. Allí volverán a echarse unas risas y unas bromas con Moisa, de 68 años y origen rumano. Moisa ha conseguido convertir el viejo almacén en algo parecido a un hogar. Incluso tiene un televisor en el que ve películas de vaqueros, de las antiguas, las que a él le gustan. Mientras se enciende un cigarrillo, ante la mirada desaprobadora de Juani y Basilio, empiezan a hablar de lo divino y lo humano y rápidamente pasan de la política a temas más ligeros, como la cantante Carla Bruni. Tras dejar algo de comida y otros enseres, Basilio y Juani emprenden el viaje de vuelta a la sede de la Cruz Roja en Alcalá. Están un poco tristes, dicen. Hace poco perdieron a un amigo de la calle. Un "familiar", le llaman. Porque, para ellos, todos son como de la familia. "Al menos no murió en la calle, pudieron llevarlo al hospital y falleció en una cama", subraya Basilio. "A pesar de todo, hay que seguir adelante, no podemos llevarnos los problemas a casa y dejar que las situaciones que vivimos nos rompan; yo puedo ayudar si estoy bien, si sonrío", dice Juani, que en el pasado pasó un tiempo de baja cuando falleció otra persona a la que apoyaba. Apoyo integral a las personas sin hogar Juani y Basilio son dos de los más de 5.000 voluntarios de Cruz Roja Española que trabajan con personas sin hogar en España. Para ello, Cruz Roja Española dispone de 77 Unidades de Emergencia Social (UES) en cerca de 40 provincias. Además, ofrece 800 plazas en alojamientos temporales para momentos críticos y gestiona 31 centros de día en los que ofrecen duchas, lavandería o servicio de comedor cuando es necesario. Como parte de una red más amplia de organizaciones que prestan apoyo a las personas sin hogar, también pueden derivar o transportar a las personas que necesitan ayuda a otros alojamientos o servicios, según sea necesario. "El objetivo de nuestra intervención no es sólo proporcionar bienes básicos como alimentos y productos de abrigo o higiene, sino también trabajar por la inclusión social de las personas sin hogar", afirma Raquel Zafra, responsable del programa en Alcalá de Henares. "Nuestro fin es siempre que las personas acudan a diferentes espacios donde podamos prestarles un apoyo más profundo en forma de atención social, seguimiento y acompañamiento, información y orientación, mediación o actividades formativas", subraya Zafra. A través de las Unidades de Emergencia Social, Cruz Roja Española atendió a más de 18.000 personas en 2022.