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De las playas a las calles: 16 mil cruzrojistas salvan vidas en Cuba con primeros auxilios y rescate

La isla de Cuba tiene una larga trayectoria en materia de prevención ante emergencias como terremotos y el creciente número de tormentas tropicales severas, como el huracán Ian en septiembre de 2022 u Oscar en octubre de 2024. El programa de salvavidas de la Cruz Roja Cubana se creó en 1959, año en que se crearon las primeras escuelas de salvavidas en Guanabo y Varadero con el objetivo de evitar accidentes por ahogamiento. “Nuestros especialistas reciben formación en atención a la víctima, para poder salvarle la vida a la persona durante los primeros diez minutos”, explica Luis Enrique Calderón Rodríguez, coordinador de operaciones y socorro de la Cruz Roja Cubana. “Todas estas personas deben completar un curso de primeros auxilios especializado para poder acudir ante los desastres, inundaciones, accidentes acuáticos y que realmente puedandar una atención adecuada a las posibles víctimasen todo el país”, añade Calderón.De las 39 mil personas voluntarias de la Cruz Roja Cubana, alrededor de 16 mil se dedican a labores de rescate y salvamento. Una de sus principales tareas es prevenir los ahogamientos en las playas, donde cada año miles de visitantes locales y turistas disfrutan del mar en su tiempo libre.Una niña que salva vidasLas niñas y niños tambiéndesempeñan un papel activo en la prevención. Muchas de las personas que hoy son rescatistas, empiezan su labor de voluntariado desde muy corta edad.AngelinaGonzález es una de las niñas que promueven los primeros auxilios en Varadero. Desde hace tres años, ella participa en el Círculo de Interés de la Cruz Roja Cubana en la escuela primaria Martín Klein Schiller. A sus 11 años, Angelina domina la técnica de las compresiones abdominales, también conocida como maniobra de Heimlich, y sabe cómo trasladar a una persona herida en camilla. También conoce las medidas de protección ante terremotos o tormentas eléctricas.“Estos conocimientos nos han ayudado a informar a familiares o amigos que no saben de primeros auxilios”, comenta Angelina. Acciones tan sencillas como aprenderse los números de emergencia, dar la dirección exacta y esperar a que el operador cuelgue cuando se hace una llamada de emergencia, forman parte de lo que las niñas y los niños practican en el círculo de interés.“En caso de ahogamientos en las playas debemos prestar atención a las medidas de seguridad, como las banderas”, explica la niña cruzrojista. “La bandera roja indica prohibición absoluta del baño, ya que puede ser peligroso. La bandera amarilla indica que te puedes meter pero siempre con precaución, ya que no se sabe si la playa puede empeorar de inmediato. Y la bandera verde, que te puedes bañar con plenitud ya que la playa va a estar serena y tranquila”.Habilidades salvavidas para toda la comunidadEl esfuerzo de la Cruz Roja Cubana se extiende a toda la comunidad. La enseñanza de primeros auxilios en Cuba no solo busca formar al voluntariado de la Cruz Roja, sino dotar a todas las personas de herramientas para protegerse y ayudar a otras personas cuando sea necesario.Una de las herramientas más poderosas es la información confiable. Boletines, difusión de materiales por WhatsApp, charlas en círculos infantiles y talleres en instituciones locales son parte de esta red educativa que lleva consejos prácticos a familias, escuelas y empresas de turismo.“Con el apoyo de la emisora local Radio Varadero, cada día se transmiten mensajes informativos y de prevención en programas radiales como Sonido Azul”, cuenta Yania Pérez Ballesté, profesora del círculo de interés. “Especialmente en los meses de verano, cuando aumenta el turismo, y con él, el riesgo de accidentes en playas y centros recreativos”, añade.Las autoridades locales reconocen a la Cruz Roja Cubana como un aliado clave.“Incluso la presidenta del Consejo de Poder Popular de aquí de Varadero,dice jocosamente que la Cruz Roja es su asesora, porque cada vez que hay un tema de salud, de higiene, pues lo consulta con nosotros”, comenta Pérez.La profesora también destaca la creación de una brigada para restablecer el contacto familiar y buscar a personas en centros de evacuación en caso de ciclón o cualquier otra crisis o desastre.El trabajo de primeros auxilios de la Cruz Roja Cubana en Varadero se traduce en una red viva que incorpora a:Niños y niñas que comparten comparten lo aprendido con personas cercanas.Personal educativo que facilita la difusión de información y la coordinación de charlas y talleres.Radios y redes sociales que difunden mensajes preventivos.Equipos de rescate preparados para actuar en segundos.Desde el entusiasmo de Angelina al explicar cómo interpretar las banderas de la playa, hasta la rápida actuación del salvavidas que realiza una maniobra vital, cada acción, por pequeña que sea, contribuye a crear una comunidad más segura y resiliente ante los efectos del cambio climático.Conocer de primeros auxilios y las técnicas básicas de salvamento acuático es cada vez más importante ante fenómenos climáticos cada vez menos predecibles, tormentas más frecuentes y severas, y marejadas ciclónicas más intensas.

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Campamentos de la Cruz Roja Juventud en América: una oportunidad para crecer, celebrar y mantener viva la llama de la humanidad

En un momento en que los retos globales se vuelven cada vez más complejos y el cambio social y tecnológico es constante, la creatividad y la energía de la juventud son más importantes que nunca. Las personas jóvenes tienen una capacidad única para adaptarse, proponer soluciones innovadoras y redefinir el liderazgo humanitario del futuro, aunque muchas veces se enfrentan a un futuro incierto y sin claridad sobre cómo generar un impacto significativo.Por eso, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja organizan campamentos juveniles que les permiten aprender, crecer y construir vínculos duraderos, con la certeza de que serán la próxima generación de liderazgos humanitarios. América Latina es una de las regiones donde esta tradición está más viva: cada año, cientos de jóvenes se reúnen para compartir culturas, celebrar identidades locales y conectarse con otras personas del movimiento de Cruz Roja Juventud, tanto dentro de sus países como a nivel internacional.El año 2025 no es una excepción. Al celebrar el Día Internacional de la Juventud, compartimos la historia de esta larga tradición regional, que es más relevante que nunca.“En los 80 se crearon varias redes temáticas de voluntariado: la red de socorrismo, la red de primeros auxilios, la red de juventud, entre otras. Esto comenzó a usarse más en Centroamérica, después se extendió a todo el continente. Existieron campamentos de socorrismo y de otros temas. Y a partir de ahí, surgieron también las redes y los campamentos de juventud”.Andrés Morales, Líder Temático de Desarrollo del Voluntariado y Participación de la Juventud de la IFRC en América.En la actualidad, en América existen tres redes de juventud en: Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Sin embargo, los campamentos no se realizan en todos los países; y su frecuencia suele variar de acuerdo con las capacidades locales.Pero sí hay países, como México y Costa Rica, donde los “campas”, como suelen llamarles, han sido constantes en el tiempo y se realizan cada año.Este año, la Cruz Roja Costarricense recibió siete delegaciones de personas jóvenes, de la Cruz Roja de Estados Unidos, Italia, México, Panamá, Reino Unido, Suriname y Venezuela; y más de 500 jóvenes de todo el territorio nacional.“El programa de Cruz Roja Juventud en Costa Rica tiene más de 100 años de existir. Y hace más de 50 años desarrollamos campamentos”.Dyanne Marenco, Presidenta de Cruz Roja Costarricense, durante el campamento nacional de juventud Coatí, en enero 2025.“Hemos disfrutado bastante las actividades lúdicas, las actividades culturales y compartir con otros compañeros de otras Sociedades Nacionales”.Sergio Jaén, Director Nacional de Cruz Roja Juventud en Panamá, quien partició en el campamento de la Cruz Roja Costarricense.Uruguay, Panamá y Chile, son ejemplos de países que también realizaron campamentos en los primeros meses de este año, con el fin de fortalecer las habilidades técnicas y de liderazgo de las personas jóvenes voluntarias.En México, el campamento nacional de la juventud de Cruz Roja Mexicanase está realizando al momento de esta publicación, del 6 al 9 de agosto.“Estamos reunidos en Morelos, en Tepoztlán, más de 1.500 jóvenes de todos los estados de la República.Vamos a estar durante 4 días compartiendo conocimientos, emociones y entre todos, lazos familiares”.Judith López, de la Coordinación Nacional de Juventud en México.¿Cómo es un campamento de juventud?Cada campamento es único, no importa si dura un día o tres, si participan decenas o cientos de personas, lo que importa es crear el espacio para encontrarse y compartir.“Es un espacio donde las personas jóvenes podemos desarrollarnos, aprender, crecer mucho como personas y divertirnos mientras hacemos algo bueno por las demás personas. Para mí ser voluntaria de Cruz Roja es una oportunidad para crecer como persona y para desarrollar habilidades que pueden ser útiles en mi vida tanto personal como a futuro, en mi vida profesional”.Luisa Ana Paula Carrasco, voluntaria y participante del campamento de Cruz Roja Juventud en Chile.Más allá de las tiendas de campaña y los fogones para cocinar, desde la perspectiva de Andrés, un campamento de juventud de Cruz Roja es un espacio donde se viven cuatro grandes dimensiones:1. Celebración de las juventudes y sus comunidades:Los campamentos son fruto del esfuerzo por reconocer y celebrar la diversidad de identidades jóvenes dentro del Movimiento de la Cruz Roja, y el poder que tiene la juventud en la acción humanitaria.En los campas se comparten comidas, costumbres, bailes y música de las diferentes regiones de cada país, lo que enriquece la experiencia y propicia el disfrute y la sana convivencia.2. Compartir logros y experienciasDesde iniciativas sobre medio ambiente y migración, hasta campañas sobre salud mental o seguridad vial, los campamentos son el momento ideal para mostrar los logros de los programas de juventud, e intercambiar experiencias y lecciones aprendidas con personas de otros lugares.3. Aprendizajes y crecimientoDesde primeros auxilios hasta educación sexual, las personas jóvenes se llevan herramientas para replicar en sus comunidades.En los campamentos, son las mismas personas jóvenes quienes facilitan talleres prácticos, simulaciones en caso de desastres, ralis con retos físicos y mentales, presentaciones culturales, y muchas más actividades que fortalecen el crecimiento personal y las habilidades de liderazgo de las juventudes.4. Conexión con otras personasLa razón más poderosa para organizar un campa: conocer a otras personas que, desde lugares y realidades muy distintas, comparten los mismos valores cruzrojistas.Conectar con gente joven de otros lugares, incluso de otros países y continentes, amplía la visión del mundo e impulsa a las juventudes a trabajar por sus sueños y propósitos.“Cruz Roja es un lugar donde yo me siento segura de compartir mis ideas, de compartir lo que pienso y de compartir lo que tengo para aportar a la sociedad, sabiendo que estas ideas van a ser escuchadas y van a ser tomadas en cuenta”.Alexandra Fernández, voluntaria y participante del campamento de juventud de Cruz Roja Uruguaya.¿Y por qué es importante que existan los campamentos?Para Andrés, estos espacios nos recuerdan que aún en medio de las crisis y los desastres, hay una red de personas jóvenes dispuesta a trabajar por sus comunidades y a apoyar a quienes más lo necesitan.Además, los campamentos y los programas de juventud a menudo funcionan como plataformas para el desarrollo de nuevos liderazgos dentro de la Cruz Roja. Muchas personas que hoy ocupan cargos en juntas directivas comenzaron su recorrido desde un programa de juventud. Lo que demuestra, una vez más, que invertir en las juventudes es invertir en el futuro de la acción humanitaria."Lo que yo he aprendido en Cruz Roja es que no importa de qué color sea tu piel, ni cuánto dinero tengas ni nada, porque siempre vamos a ayudar a quien lo necesite".Allison Gutiérrez, joven voluntaria y participante del campamento de juventud de Cruz Roja Costarricense.Si sos una persona joven voluntaria y te interesa organizar un campamento o una actividad similar, acercate a la filial más cercana de la Cruz Roja. A veces solo se necesita un empujón para hacer nuestros sueños realidad.Lea más historias sobre las iniciativas juveniles de la Cruz Roja y la Media Luna Roja:La Cruz Roja Uruguaya envía un mensaje que salva vidas: el suicidio en adolescentes se puede prevenir | IFRC

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Superando barreras: Las clases de idiomas de la Cruz Roja ayudan a personas desplazadas de Ucrania a abrir las puertas a una nueva vida.

La inseguridad financiera, el desempleo, el acceso limitado a la atención médica y las barreras lingüísticas son retos cotidianos para millones de personas que huyeron de Ucrania tras la escalada del conflicto.Aunque encontrar un lugar seguro es un primer paso fundamental, el camino más difícil suele comenzar después: reconstruir una vida en un nuevo país, rodeado de un idioma y una cultura desconocidos.Para apoyar este viaje, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Letonia, Lituania, Hungría y Rumanía han puesto en marcha programas de idiomas que van mucho más allá de la gramática y el vocabulario.Estas clases están ayudando a las personas desplazadas de Ucrania a encontrar su voz, proporcionándoles las herramientas que necesitan para acceder al trabajo, la educación, la salud y, quizás lo más importante, un sentido de pertenencia.El proyecto ha sido posible gracias a la contribución suiza a la Unión Europea en el marco del fondo de respuesta rápida. Esta iniciativa tiene como objetivo reducir las disparidades sociales y económicas dentro de la Unión Europea."A los 57, estoy empezando de nuevo"Una de las personas que participa en las clases es Iryna, que nunca imaginó que a los 57 años estaría aprendiendo un nuevo idioma, ni que empezaría de cero en un nuevo país. Ahora vive en Letonia con su nuera y su nieto, y asiste a cursos de letón impartidos por la Cruz Roja Letona."Me falta práctica oral, así que me inscribí con entusiasmo", afirma. "Tenemos una profesora estupenda".La familia de Iryna huyó de Járkov cuando el conflicto se intensificó y pasó varios días refugiada en el sótano de un pueblo con otras familias antes de subir finalmente a trenes de evacuación abarrotados. Al final, llegaron a Letonia.La vida en un nuevo país no ha sido fácil. En su país, Iryna trabajaba como jefa de contabilidad. Ahora trabaja como limpiadora en un teatro, un trabajo por el que está agradecida, aunque esté lejos de su campo. "Para volver a mi profesión, necesito saber el idioma", explica.Pero encuentra alegría en los pequeños momentos. "En el teatro, puedo ver los espectáculos antes del estreno y charlar con los actores", añade con una sonrisa."Nunca pensé que necesitaría un nuevo idioma"Vadym, de 55 años, originario de Mykolaiv, huyó de Ucrania con su familia tras la escalada del conflicto. Su viaje a Rumanía duró tres días. "Fue difícil", recuerda. "Nunca habíamos salido del país, así que nunca pensé que tendría que aprender otro idioma".Antes de la escalada del conflicto, Vadym trabajaba en el puerto, un trabajo cualificado que sigue teniendo demanda. Pero en Rumanía, la barrera del idioma le impide continuar con su profesión.Ahora asiste a clases de rumano organizadas por la Cruz Roja Rumana. "Es útil. En clase hablamos de diferentes temas y ahora puedo ir a la tienda y explicarme a un nivel básico", afirma."Tenía miedo: ¿cómo explicaría si mi hijo se enfermaba?"Durante casi tres años, Mila y su hijo han estado viviendo en Hungría después de huir de Ucrania. Ella todavía recuerda el miedo y las largas colas en la frontera. Todo parecía incierto, y sin hablar el idioma, incluso las tareas más simples se sentían abrumadoras."Tenía miedo: ¿qué pasaría si mi hijo se enfermaba? ¿Cómo le explicaría las cosas al médico?", recuerda.Cuando Mila se enteró de que la Cruz Roja Húngara ofrecía clases de idioma gratuitas, se inscribió de inmediato."Fui al curso y me gustó mucho", dice. "Conocí a otras personas ucranianas, aprendí muchas cosas útiles y empezamos a hablar más".Poder practicar el húngaro en un entorno acogedor ha supuesto una gran diferencia. "Ahora puedo ir sola a la tienda, a la farmacia o a cualquier oficina, y hacer lo que necesito", afirma.La confianza de Mila crece con cada lección. "Cuando alcance un mejor nivel de idioma, tengo pensado buscar trabajo aquí", afirma, llena de esperanza por un futuro más estable."Encontrar un trabajo bien remunerado sin saber el idioma es imposible"Cuando el conflicto se intensificó, Yuliia abandonó Zaporizhzhia con sus dos hijos, con la esperanza de ofrecerles una vida más segura."Quería que mis hijos crecieran en paz, en un país sin miedo", afirma.Más tarde, su madre se reunió con ellos en Lituania. Ambas mujeres encontraron trabajo como limpiadoras, un trabajo honesto e importante que les ayudó a empezar de nuevo. Pero Yuliia sabe que hablar el idioma es clave para abrir más puertas."Encontrar un trabajo bien remunerado sin saber el idioma es imposible", afirma.Por eso, ella y su madre asisten ahora a clases de lituano impartidas por la Cruz Roja Lituana."Ya puedo hablar con personas que no hablan ruso", cuenta Yuliia. "Todavía me cuesta hablar con soltura, pero lo entiendo".Para Yuliia, Iryna, Vadym y Mila, y para muchas otras personas que participan en estas clases, aprender el idioma local no es solo una cuestión de comunicación. Se trata de recuperar el control, reconstruir la dignidad y dar los primeros pasos hacia un futuro al que puedan dar su propia forma.

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De las aulas a la primera línea: Tras la crisis, "la profesora Honey" ha pasado de educar a responder a emergencias.

Durante 13 años, Honey Thin, conocida cariñosamente por sus estudiantes y colegas como "la profesora Honey", ha dedicado su vida a la educación.Como vicedirectora y jefa del departamento de inglés de la Sunflower Myanmar International School de Mandalay, ha desempeñado un papel crucial en la formación de las mentes jóvenes, enseñando inglés en el marco del programa del Certificado General Internacional de Educación Secundaria (IGCSE, por sus siglas en inglés).Pero cuando un devastador terremoto sacudió Mandalay, su ciudad natal, la vocación de la profesora Honey se extendió más allá de las aulas. Recuerda vívidamente el día en que se produjo el terremoto, el 28 de marzo de 2025."Estaba en la escuela después de la pausa para comer, a punto de volver a clase, cuando el suelo empezó a temblar", recuerda.Honey tranquilizó rápidamente a dos compañeros con los que estaba para que mantuvieran la calma, pensando que era sólo un pequeño temblor como los que había experimentado antes.Sin embargo, el temblor se intensificó rápidamente, así que ella y su equipo se refugiaron bajo sus pupitres para protegerse.Cuando los temblores disminuyeron, un compañero abrió la puerta e instó a todos a evacuar inmediatamente sin detenerse a recoger ninguna pertenencia. Juntos, condujeron a más de 400 estudiantes, con edades entre los cinco y los quince años, hacia abajo desde el tercer piso. Afortunadamente, todos salieron sanos y salvos sin lesiones.Esta no era la primera experiencia de Honey en labores de emergencia. En septiembre de 2024, ella y el equipo de su escuela coordinaron con la Cruz Roja de Myanmar la distribución de suministros básicos de primera necesidad a las familias afectadas por las inundaciones en la región de Mandalay cuando se produjo el tifón Yagi.Esta colaboración anterior, que fue también su primer contacto con la Cruz Roja de Myanmar, le causó una fuerte impresión y consolidó su decisión de asumir un papel más activo cuando se produjo el terremoto."Antes del terremoto, mis días transcurrían entre la enseñanza, el estudio, la gestión del personal docente y la comunicación con los padres", explica Honey. Sin embargo, al ver la magnitud de la devastación tras el terremoto, sintió un profundo deseo de hacer más.Apenas diez días después del desastre, se unió a la Cruz Roja de Myanmar como voluntaria, deseosa de apoyar las labores de socorro y recuperación de su comunidad."Soy una persona común. Al principio, me sentí perdida y frustrada durante el terremoto, insegura de si quedarme o escapar. Pero me tranquilicé y encontré resistencia. Me di cuenta de que la comunidad nos necesitaba y decidí ayudar en todo lo que pudiera. Por eso elegí ser voluntaria de la Cruz Roja".Hoy, la maestra Honey compagina su papel en la educación con su compromiso con la labor humanitaria. Apoya los esfuerzos de respuesta al terremoto rociando pesticidas para prevenir enfermedades, ayudando en clínicas móviles, distribuyendo agua potable purificada y realizando evaluaciones comunitarias para identificar necesidades urgentes.A través de todas estas experiencias, ha sido testigo de una amplia gama de retos humanitarios más allá de su aula."En sólo seis días he trabajado en seis lugares distintos y he asumido seis tareas diferentes. Estoy emocionada y orgullosa de mí misma", reflexiona Honey.Después del terremoto, la profesora Honey sigue enseñando a sus estudiantes en línea, asegurándose de que su aprendizaje no se interrumpe.A pesar de los continuos problemas causados por el terremoto, la docente Honey ha mantenido su compromiso con la educación a través de la enseñanza en línea. A través de plataformas digitales, se conecta con sus estudiantes, asegurándose de que su aprendizaje no se interrumpe incluso después del desastre.Para la profesora Honey, la educación no se limita a las clases en un aula, sino que es un medio de proporcionar estabilidad, esperanza y habilidades para la vida, incluso en tiempos de crisis. Este enfoque se alinea con los principios de RED Education, una iniciativa mundial que reúne los esfuerzos de la red de la IFRC para apoyar la educación en espacios formales y no formales para la n ñezay la juventud antes, durante y después de desastres o crisis. El enfoque promueve la resiliencia comunitaria, el intercambio de conocimientos y el empoderamiento de la comunidad."Antes, mi mundo se limitaba sobre todo al aula, un espacio pequeño. Ahora, veo el impacto más amplio que podemos tener, incluso entre edificios rotos y vidas interrumpidas".

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Día mundial del agua 2025: El agua limpia es sinónimo de seguridad, salud y mucho más

Para Alif Aqabat, una niña de primer grado de la ciudad yemení de Dhamar, la escuela debería haber sido un lugar de aprendizaje y crecimiento. En cambio, se convirtió en una lucha diaria."No podía ir al baño ni beber agua", recuerda. "Le dije a mi madre que no podía quedarme porque no estaba limpio".Alif no estaba sola. La escuela Asmaa para niñas de Dhamar se enfrentaba a una grave crisis de higiene. Los baños estaban en mal estado y el agua potable no era segura. Profesoras como Afrah Al-Ashwal, que llevaba 15 años educando allí a las alumnas, vieron de primera mano cómo esto afectaba a las niñas."Teníamos muchos problemas, sobre todo las estudiantes que contraían enfermedades", explicó.Pero el cambio estaba llegando. Gracias a un proyecto dedicado al abastecimiento de agua y saneamiento que puso en marcha la Media Luna Roja de Yemen, la escuela se sometió a una renovación muy necesaria. Se instalaron nuevos grifos de agua y cañerías adecuadas en los baños.La renovación fue una de las diversas iniciativas de la Media Luna Roja de Yemen para mejorar o instalar nuevos servicios de agua potable y saneamiento en las comunidades donde las necesidades son más urgentes. Las obras se financian a través de una iniciativa conjunta de la Unión Europea y la IFRC conocida como Alianza Programática.En la escuela Asmaa para niñas, la transformación fue inmediata."El proyecto ha resuelto muchos problemas de la escuela, especialmente en lo que respecta a la salud de las alumnas", afirma la directora Ghada El Shazmi. "Ha contribuido a crear un entorno atractivo y saludable para el aprendizaje".Para Alif, el cambio significó una cosa: por fin podía volver a la escuela."Un día me enteré de que habían instalado grifos de agua limpia y arreglado los baños", cuenta. "Así que le dije a mi madre que quería volver".Ahora, Alif ha vuelto a la escuela, aprende, crece y sueña con un futuro brillante. Un simple cambio -agua limpia- marcó la diferencia.De la sequía a la esperanza: llevar agua potable a Al Souq Al Jadid, en YemenEn otra comunidad yemení se está desarrollando una historia similar.Durante años, las mujeres de Al Souq Al Jadid, en el distrito yemení de Kharif, siguieron una rutina diaria agotadora y frustrante. Con recipientes de agua en la cabeza, caminaban largas distancias hasta los pozos, sólo para encontrarlos secos. A veces, tenían que caminar aún más lejos en busca de otra fuente de agua, sus esfuerzos a menudo se encontraban con la decepción.Lavar la ropa era otra lucha. Las mujeres llevaban pesados bultos de ropa hasta los pozos, con la esperanza de limpiar la ropa de sus familias, sólo para descubrir que no había agua. Cuando eso ocurría, su única opción era desplazarse casi un kilómetro hasta tres estanques de agua de lluvia.Allí pasaban la mitad del día lavando mantas, utensilios y ropa, una ardua tarea que se complicaba aún más por la distancia y el tiempo invertidos.El agua era una necesidad, no sólo para beber sino para todos los aspectos de la vida: limpiar la casa, fregar los platos, lavar la ropa e incluso mantener hidratados a los animales.Sin embargo, el acceso al agua potable nunca estaba garantizado. Por la tarde, las reservas de agua solían escasear, lo que obligaba a ir de nuevo al pozo. La alternativa era beber de un depósito de agua contaminado por el óxido, lo que convertía cada sorbo en un riesgo para la salud.Las consecuencias de beber de fuentes contaminadas pueden ser graves, incluso mortales. Las fuentes de agua contaminada en Yemen han provocado brotes de enfermedades como el cólera, y otros problemas de salud como problemas renales y otras infecciones bacterianas.Esta es una de las razones por las que la Media Luna Roja de Yemen y la Alianza Programática se embarcaron en un ambicioso proyecto para ayudar a aliviar la situación en Al Souq Al Jadid.Durante cinco meses, la Media Luna Roja de Yemen supervisó la instalación de un sistema fiable de distribución de agua que ahora lleva agua limpia directamente a los hogares. En la actualidad, más de 8.000 personas - 1.200 familias en 900 hogares - se benefician del proyecto.Atrás quedaron los días en que había que esperar a los camiones cisterna sin saber cuándo llegaría el siguiente suministro. Ahora, el agua se bombea a un depósito de recogida en Al-Birr y luego se distribuye directamente a los hogares de Al Souq Al Jadid.Este proyecto ha cambiado la vida de la comunidad. Se acabaron las dificultades para recoger agua de pozos lejanos. Las mujeres ya no pasan horas en la carretera o en las balsas de agua de lluvia. Y lo que es más importante, ahora las familias tienen agua limpia y segura para beber."Estamos muy agradecidos porque ya no vamos a los pozos", dice un vecino. "Hoy bebemos agua limpia, y todo el mundo sabe que es mucho mejor que la que teníamos antes".Lo que antes era una penuria cotidiana es ahora un recuerdo lejano. El agua limpia no sólo ha calmado la sed en esta comunidad, sino que ha transformado vidas.Más información:Lea más sobre el Día Mundial del Agua y el enfoque de la IFRC en materia de agua, saneamiento e higieneLea más sobre la Alianza Programática.

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Educación Cruzrojista

Educación Cruzrojista es una iniciativa mundial que reúne los esfuerzos de la red de la IFRC para apoyar la educación -en espacios formales y no formales- de la niñez y la juventud antes, durante y después de desastres o crisis. 

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Uganda: El Club de Salud Escolar ayuda a estudiantes y a las comunidades a protegerse de las enfermedades

"El Club de Salud Escolar nos ha enseñado a cuidar nuestra salud. También llevo a mi casa los conocimientos que aprendo en el club, y mis padres llevan esos mensajes a la comunidad en general". Son palabras de Kikanshemeza, alumna de la escuela primaria de Mwisi, en el suroeste de Uganda, y orgullosa miembro de su Club de Salud Escolar. Creado por la Cruz Roja de Uganda, el Club de Salud Escolar ayuda a estudiantes de primaria y secundaria a comprender cómo protegerse de diversas amenazas de enfermedad, mantenerse saludables y compartir sus nuevos conocimientos con sus pares, familias y comunidades en general. Se trata de una de las muchas actividades diferentes del Programa Comunitario de Preparación para Epidemias y Pandemias (CP3), un programa multinacional dirigido por la IFRC y siete Sociedades Nacionales de la Cruz Roja para ayudar a las comunidades, que son las primeras en responder, y a otros socios a prepararse, detectar, prevenir y responder a los riesgos sanitarios. Desde que se unió a su Club de Salud Escolar, Kikanshemeza ha construido en su casa un "tippy tap" -una sencilla instalación de bajo costo para lavarse las manos que puede ayudar a reducir hasta el 50% de las infecciones evitables-, ha apoyado a su familia para que lo use regular y adecuadamente, y ha compartido información sobre diferentes enfermedades que puede salvar vidas. "Nos dijo que no comiéramos carne de animales muertos y que nos aseguráramos de enterrarlos correctamente, y también que los murciélagos son una causa potencial del ébola y que los monos también pueden transmitirlo", explica Annet, la madre de Kikanshemeza. El conocimiento es poder Kikanshemeza es una de los 30 personas del Club de Salud Escolar de la escuela primaria de Mwisi. El club se reúne una vez a la semana en sesiones especiales dirigidas por Akampurira, un facilitador de la Cruz Roja de Uganda, que les enseña todo sobre distintas enfermedades, incluido cómo reconocer los signos y síntomas, qué personas pueden estar más expuestas y qué medidas pueden tomar las y los estudiantes para evitar que las enfermedades se propaguen. Después, el club se encarga del mantenimiento de las instalaciones de lavado de manos de la escuela, se aseguran de que la población estudiantil siga unas prácticas higiénicas adecuadas; y comparten lo que han aprendido con sus clases, a menudo mediante grandes representaciones teatrales en el vestíbulo de la escuela. Las y los estudiantes presentan escenas informativas y animadas: desde un paciente que pide ayuda a un médico tras notar síntomas de paludismo, hasta una persona a la que muerde un perro en la calle y se apresura a vacunarse. Abordar temas sanitarios serios de esta forma más divertida y desenfadada ayuda a desmenuzar temas complejos, mantiene el compromiso y les ayuda a retener los conocimientos por si los necesitan en el futuro. ¿Por qué implicar a estudiantes en la preparación ante epidemias? La IFRC y nuestras Sociedades Nacionales miembros se han centrado desde hace mucho tiempo en ayudar a las personas a prepararse, responder y recuperarse de las epidemias. Sabemos por experiencia que una preparación eficaz ante las epidemias debe implicar a las propias comunidades, a las personas que intervienen en primera instancia y a socios de todos los ámbitos de la sociedad, como las escuelas. "Los clubes escolares de salud han cambiado las reglas del juego de la comunicación sobre riesgos sanitarios, ya que la población estudiantil comprometida han sido excelentes educadores entre iguales en la escuela, y también agentes de cambio en el hogar", explica Henry Musembi, Delegado del Programa CP3 para Uganda y Kenia. "Los clubes son una gran plataforma para formar a la próxima generación de personas defensoras y de respuesta a las emergencias epidémicas en las comunidades destinatarias", añade. Ver el cambio positivo Kushaba, otro miembro del Club de Salud Escolar cuyo hermano había padecido paludismo anteriormente, dice que ha aprendido mucho del club y que ha notado un cambio positivo en su comunidad: "Aprendimos cómo podemos controlar el paludismo cortando los compuestos, drenando toda el agua estancada para destruir el hábitat de los mosquitos, y cómo se puede usar un mosquitero tratado". "Antes de la introducción del Club de Salud Escolar, no teníamos grifos de punta, no sabíamos cómo usar los retretes, ni siquiera cómo podemos limpiar nuestra escuela. Las y los estudiantes sufrían enfermedades como el paludismo o el cólera, pero ahora, gracias al Club de Salud Escolar, están bien", añade. -- El Club de Salud Escolar de Mwisi es uno de los varios creados en Uganda y otros países a través del Programa Comunitario de Preparación ante Epidemias y Pandemias (CP3). Financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el programa se ejecuta en siete países y apoya a las comunidades, las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y otros socios para prevenir, detectar y responder a las amenazas de enfermedades. Si le ha gustado esta historia y desea saber más: Visite nuestra página web Preparación ante epidemias y pandemias Suscríbase al boletín de preparación para epidemias y pandemias de la IFRC

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Nota de prensa

Reporte de IFRC: Es improbable cumplir las metas de reducción de pobreza, trabajo decente y desigualdad en Latinoamérica y el Caribe

Ciudad de Panamá, 20 de mayo 2022 - Los devastadores impactos socioeconómicos de la pandemia de COVID-19 han estancado algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) clave en América Latina y el Caribe. Es improbable que la región ponga fin a la pobreza, garantice la igualdad de género, promueva el trabajo decente y equitativo y reduzca la desigualdad dentro y entre los países para la fecha límite de 2030. Este es uno de los principales hallazgos de "Reajustar la ruta hacia la equidad". un estudio reciente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFCR). El reporte confirma que la COVID-19 incrementó el desempleo, redujo los ingresos de las familias más pobres, obligó a más de un millón de niñas y niños a dejar las aulas, redujo la protección laboral y agudizó la desigualdad y las violencias de género. El jefe de la unidad de Desastres, Clima y Crisis de la IFRC en América, Roger Alonso, dijo: “Este estudio nos ayuda a entender los impactos de largo plazo de la pandemia en los ingresos, la alimentación y el bienestar de las personas más vulnerables. Los hallazgos nos confirman que la plena recuperación social y económica tomará años. Para evitar niveles de precariedad irreversibles, es imperativo invertir en una recuperación inclusiva y justa, que se anticipe además a los efectos que tendrá el actual aumento de precios de alimentos y combustibles, resultado del conflicto en Ucrania”. De acuerdo con el documento la pérdida de ingresos de las poblaciones más pobres incrementó la inseguridad alimentaria llevando a 60 millones de personas a sufrir de hambre en el primer año de la pandemia. Ese mismo año, 23 millones de mujeres se sumaron a las filas de pobreza y desde entonces han incrementado los casos de violencia doméstica, sexual y de trata de personas. Además, la pandemia destruyó el 10% de los empleos en la región, de los cuales 30% aún no se han recuperado. Por su parte, el 51% de la población migrante encuestada por IFRC dijo haber perdido su empleo y 53% de quienes lo conservaron, vieron sus ingresos reducidos o no recibieron paga. Este análisis de la IFRC está basado en revisiónes bibliográficas, entrevistas a especialistas y representantes de organismos internacionales, así como en 1,825 encuestras realizadas en Argentina, Guatemala, Honduras, Panamá y Venezuela. Daniela Funez, coautora del reporte y oficial de recuperación de medios de vida de IFRC en América, dijo: ‘’Escuchar a las comunidades para quienes trabajamos es una prioridad para la red de la Cruz Roja. Eso es lo que nos permite conocer a fondo sus necesidades y, en este caso, la data que nos proporcionaron confirma las proyecciones hechas por organismos internacionales sobre los efectos de la COVID-19 en los ODS". Para hacer frente a ese impacto socioeconómico de la pandemia, la IFRC sugiere priorizar la atención a los grupos en situación de mayor vulnerabilidad, incorporar enfoque de género en la acción humanitaria y contribuir a disminuir los efectos del cambio climático. También, llama a aumentar la inversión en vacunación, protección y protección de los medios de vida, un asunto clave para cerrar la brecha del 60% de la financiación necesaria para seguir respondiendo a los efectos de mediano y largo plazo de la COVID-19. Para más información: En Bogotá:David Quijano +57 310 5592559,[email protected] In Panamá:Susana Arroyo Barrantes,[email protected]

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Página básica

Unirse a través del poder del fútbol

El deporte es una forma realmente poderosa de abordar el aislamiento y la exclusión de los jóvenes y de prevenir la violencia. La Federación Internacional se ha asociado con el Comité Supremo para la Entrega y el Legado de Qatar 2022 - Generation Amazing en un proyecto único e innovador que une a los jóvenes a través de uno de los deportes más populares en todo el mundo: el fútbol.

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Nota de prensa

Al borde del abismo: nuevo estudio de la Federación Internacional revela la magnitud de las repercusiones socioeconómicas de la pandemia de COVID-19

Ginebra, 22 de noviembre de 2021 – Las mujeres, las poblaciones urbanas y las personas en desplazamiento se han visto afectadas de manera singular y desproporcionada por las devastadoras consecuencias socioeconómicas derivadas de la pandemia de COVID-19. Así se desprende del nuevo estudio publicado hoy por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). La pandemia de COVID-19 ha tenido repercusiones significativas en todos los países del mundo. El nuevo estudio de la Federación Internacional pone también de manifiesto la magnitud de las consecuencias secundarias de la pandemia para las personas y las comunidades. La crisis ha conllevado el aumento de los niveles de pobreza y desempleo, la agudización de la inseguridad alimentaria, el aumento de los niveles de vulnerabilidad ante la violencia, un descenso en la educación, y la reducción de oportunidades para los niños. Además, ha exacerbado los problemas de salud mental. Francesco Rocca, presidente de la Federación Internacional, señaló: “Nuestra investigación demuestra algo que se sospechaba y se temía desde hace algún tiempo, esto es, que las consecuencias secundarias adversas de esta pandemia han perjudicado el tejido social de una manera que permanecerá perceptible durante años, cuando no decenios, en el futuro. Quienes ya eran vulnerables debido a conflictos, al cambio climático y a la pobreza, se encuentran al borde del precipicio. Muchas de las personas que antes podían resistir a las crisis son ahora vulnerables y necesitan asistencia humanitaria por primera vez en la vida”. Esta reciente investigación aporta un panorama mundial, con particular énfasis en diez países: Afganistán, Colombia, El Salvador, España, Filipinas, Iraq, Kenia, Líbano, Sudáfrica y Turquía. En general, las mujeres acusaron efectos más significativos que los hombres en lo que atañe a sus ingresos, riesgos más elevados ante la COVID-19 debido a sus funciones de cuidado de otras personas, una mayor exposición a la violencia sexual y por motivos de género, y efectos en su salud mental. La pobreza aumentó en las zonas urbanas, en ciertos casos, a un ritmo más acelerado que en las zonas rurales. Las personas en desplazamiento fueron más proclives a perder su empleo, o a una reducción de horas de trabajo durante la pandemia y fueron objeto de amplio olvido en las medidas oficiales de protección y salvaguarda. Además, la falta de preparación dificultó la configuración de una intervención integral por parte de los países ante lo que se ha convertido simultáneamente en una emergencia de salud pública, una sacudida económica mundial, y una crisis política y social. “En calidad de agentes de primera intervención a nivel comunitario, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de todo el mundo han colmado los vacíos en esta reacción. Habida cuenta de su profundo conocimiento de las desigualdades existentes y de los cauces que las perpetúan, se encuentran entre los agentes que gozan de mejores condiciones para ayudar a las personas a recuperarse de los perjuicios causados a sus medios de vida, su salud y la educación. No obstante, necesitarán apoyo adicional, tanto político como financiero, para continuar con esta labor”, añadió Rocca. El informe denota también que el mundo se encamina a una recuperación en extremo desigual, dependiendo de la equidad y de la eficacia de los programas de vacunación. “Reiteradamente hemos advertido que la distribución inequitativa de las vacunas, además de favorecer la persistencia de elevados niveles de contagio, agravará, prolongará, o exacerbará las repercusiones de esta pandemia. Mientras las consideraciones de ganancias primen sobre el sentido humanitario, y mientras los países ricos sigan monopolizando las dosis de vacunas, no podremos decir que la pandemia ha terminado”. “Las personas deben abrir los ojos y tomar conciencia de lo que ocurre a su alrededor, y dejar de lado las palabras para concentrarse en la acción. Caso contrario, existe el riesgo de que la recuperación tras la pandemia deCOVID-19 sea tan injusta y desigual como las repercusiones de esta en sí”, concluyó Rocca. Solicite más información dirigiéndose En Londres: Teresa Goncalves, coautora del informe y coordinadora de comunicación sobre la COVID-19, Federación Internacional: +44 (0) 7891 857 056, [email protected]. Haga click aquí para descargar y leer el informe (disponible en inglés, árabe, francés y español). Mire este vídeo corto sobre el informe:

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La Juventud como agente de cambio de comportamiento

La Juventud como Agente de Cambio de Comportamiento (YABC, en inglés) es el programa de larga data de la Federación Internacional que ayuda a personas de todo el mundo a promover una cultura de no violencia y paz en sus comunidades.

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Inclusión, protección y compromiso

En la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), creemos que la diversidad es un hecho, la inclusión es un acto. A través de todo nuestro trabajo, nuestro objetivo es proteger y promover un cambio positivo para la humanidad, basado en nuestros valores humanitarios y Principios Fundamentales.

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Educación

La educación es un derecho humano fundamental y un servicio público esencial. La IFRC y nuestras Sociedades Nacionales en todo el mundo trabajan para garantizar que todas las personas tengan un acceso seguro y equitativo a una educación inclusiva y de calidad.