COP27: Ha llegado el momento de transformar las palabras en acciones

A Red Cross volunteer carries a child through floodwaters after tropical cyclone Julia became a category 1 hurricane, causing intense rains  in the Central American territory and the Caribbean islands of San Andres and Providencia in Colombia

Un voluntario de la Cruz Roja traslada a una niña a través de las aguas de las inundaciones después de que el ciclón tropical Julia se convirtiera en un huracán de categoría 1, provocando intensas lluvias en el territorio centroamericano y las islas caribeñas de San Andrés y Providencia en Colombia

Foto: Cruz Roja Guatemalteca

En respuesta al Plan de Implementación de Sharm El-Sheikh, declaración del presidente Francesco Rocca y del secretario general Jagan Chapagain de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC):

Mientras los líderes se han reunido en la COP27 durante las últimas dos semanas, las familias están lidiando con los impactos muy reales del clima extremo, incapaces de esperar a que las promesas se transformen en acción. 

En las últimas dos semanas, el sistema de vigilancia de riesgos de la IFRC emitió alertas por unas 14 inundaciones en África, 18 en América, 35 en Asia Pacífico, cinco en la Unión Europea y dos en la región de Oriente Medio y Norte de África. Durante este periodo, cuatro tormentas tropicales con nombre amenazaron con la destrucción. Los incendios forestales han arrasado comunidades en diez países, afectando a más de 10.000 hectáreas. Y el viernes, al menos tres personas murieron a causa de las inundaciones en Kigali (Ruanda) y 11 en Venezuela. En Etiopía, 185.000 personas fueron desplazadas. Las comunidades de África y Afganistán siguen lidiando con la inseguridad alimentaria, que son crisis alarmantes que se agravan.

Las pérdidas y los daños se incluyeron por primera vez en la agenda de la COP, y hoy los líderes mundiales han acordado el establecimiento de nuevos acuerdos de financiación para ayudar a las naciones en desarrollo, especialmente a las más expuestas a los efectos adversos del cambio climático. Acogemos con satisfacción las promesas de financiación que se han hecho sobre Pérdidas y Daños, que son conversaciones históricamente importantes y pasos positivos hacia adelante. Es necesario complementarlas con financiación nueva y adicional que llegue a las personas y comunidades más expuestas, y que sea predecible, adecuada y flexible para hacer frente a las crisis relacionadas con el clima.

Nos complace que se haya acordado la puesta en marcha de la Red de Santiago sobre Pérdidas y Daños, que proporcionará una asistencia técnica crucial para reducir y responder a los impactos a los que ya se enfrentan las comunidades. Sin embargo, debemos aumentar nuestra ambición de reducir las emisiones y esta COP no ha cumplido en este frente. Cada incremento del calentamiento global es importante para salvar vidas y medios de subsistencia, y por lo tanto es fundamental para mantener las temperaturas globales por debajo del límite de calentamiento de 1,5 grados. 

Acogemos con satisfacción la atención prestada a los Sistemas de Alerta Temprana en el Plan de Aplicación de Sharm El-Sheikh, que refleja las realidades de la primera línea de la crisis climática que la IFRC lleva poniendo de manifiesto desde hace más de dos décadas. Reducir el riesgo y salvar vidas, especialmente en las comunidades de la última milla, es lo que hacen nuestros equipos en todo el mundo cada día y es alentador ver que esta labor se amplía. Para ser más eficaces, las alertas tempranas deben ir seguidas de una acción temprana y estos sistemas deben estar arraigados en las comunidades, incluidas las más difíciles de alcanzar y las familias atrapadas en crisis prolongadas.

A medida que aumentan las repercusiones humanitarias del cambio climático, también debe aumentar la financiación para la adaptación, garantizando que llegue a los más afectados y a los que más riesgo corren. Como legado de la "COP de aplicación", la inversión mundial debe llegar al ámbito local. 

Es hora de convertir las palabras y los compromisos en acciones a nivel nacional, para dar vida al acuerdo y marcar una diferencia real en la vida de las personas y las comunidades más afectadas por la crisis climática. 

Como red de la IFRC, nos comprometemos a ampliar la acción local para responder a la crisis climática, trabajando con las comunidades para crear preparación y resiliencia frente a los crecientes riesgos e impactos.

Las crisis climáticas y medioambientales son una amenaza para la humanidad y todos tenemos un papel que desempeñar. Ahora debemos mirar hacia adelante con determinación y esperanza. 

Nuestras acciones colectivas pueden inspirar la ambición que necesitamos ver en el mundo.

Contactos para medios:

En Ginebra: Anna Tuson, +41 79 895 6924, [email protected]

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