Alerta Temprana

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Alianza por la Amazonía: por un futuro resiliente y sostenible

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"El Niño" 2026: ¿Cómo nos preparamos para sus efectos en América Latina y el Caribe?

Los modelos meteorológicos indican que estamos a las puertas de un "Niño” fuerte, bajo el que podríamos experimentar aumentos de temperaturas que superarían los 2°C o 3°C en el Océano Pacífico.Cada fenómeno de El Niño es único y se comporta de forma distinta, pero los registros históricos indican que su activación conlleva un aumento del riesgo de sequías severas en Centroamérica y de lluvias torrenciales en el Cono Sur. En este contexto, la acción anticipatoria y la preparación ante desastres son nuestras mejores herramientas para hacer frente a este fenómeno.A partir de una reciente conversación entre Juan Bazo, meteorólogo del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Estefany Jiménez, Oficial de Comunicación para IFRC en las Américas, desglosamos la evidencia científica y las acciones necesarias para proteger a las comunidades más vulnerables ante este escenario multi-amenaza.1. ¿Por qué se habla de un "Súper Niño" este año?Para que se declare oficialmente el fenómeno de El Niño, basta con que la temperatura del Océano Pacífico suba 0.5°C por encima del estándar que marcan los registros históricos. Para este 2026, los pronósticos indican que podríamos esperar aumentos de entre 2°C y 3°C en el Pacífico central.Estos valores esperados son los que ha llevado a que se utilicen calificativos como el "Súper Niño" o, como ocurrió en 2015, el "Niño Godzilla", para referirse a un "Niño" fuerte. La transición desde condiciones de enfriamiento (La Niña) hacia un calentamiento extremo ha sido mucho más veloz de lo habitual, lo que obliga a las organizaciones humanitarias, como la IFRC, a escalar sus niveles de preparación de manera inmediata.2. ¿Cómo impactaría un "Niño" fuerte a Centroamérica y el Caribe?El Niño no se comporta igual en todo el continente. Una de las mayores preocupaciones para la región norte del continente es la supresión de la actividad lluviosa. En Centroamérica y el Caribe, el "Niño" suele manifestarse mediante una reducción significativa en los acumulados de agua. Esto no implica una ausencia total de lluvias, sino un patrón irregular donde las precipitaciones son insuficientes para sostener los ciclos agrícolas tradicionales.Una de las regiones donde el impacto es particularmente severo, es en el Corredor Seco centroamericano, donde el déficit hídrico prolongado amenaza directamente la seguridad alimentaria y los medios de vida de miles de familias. La escasez de agua no solo afecta los cultivos, sino que también incrementa los riesgos de salud pública relacionados con el acceso a agua segura y la higiene.3. ¿Qué efectos se podría esperar de un "Niño" fuerte en Sudamérica?A diferencia de lo que ocurre en el norte, el "Niño" genera un efecto opuesto en el Cono Sur del continente. Mientras que países como Colombia, Venezuela y el norte de Brasil enfrentan condiciones más secas y riesgos de incendios forestales, regiones en el sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile deben prepararse para precipitaciones por encima del promedio.Este contraste geográfico dentro de un mismo continente exige que la Cruz Roja y sus socios implementen estrategias diferenciadas.4. ¿Cuál es el pronóstico para la temporada de huracanes bajo el “Niño” 2026?Históricamente, existe una correlación directa entre la presencia de un fenómeno de el "Niño" fuerte y una disminución en la frecuencia e intensidad de los ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico. Sin embargo, esta estadística no debe interpretarse como una señal para bajar la guardia.Aunque el número total de tormentas pueda ser menor, las condiciones atmosféricas actuales son altamente dinámicas. Basta con que una sola tormenta tropical logre desarrollarse y tocar tierra para devastar comunidades enteras.En el Pacífico, donde también hay huracanes, el aumento de la temperatura del mar sumado a los cambios en el comportamiento del viento que trae el "Niño", suele generar condiciones más favorables para la formación de tormentas.Sea cual sea el pronóstico, la experiencia y el conocimiento acumulados por la Cruz Roja tras décadas de acompañamiento a las comunidades expuestas a huracanes han dejado claro que lo más eficiente, efectivo y ético es invertir en iniciativas de preparación y acción temprana para proteger a más comunidades y sus medios de vida.El Centro del Clima también monitorea los posibles efectos de un “Niño” fuerte en otras regiones. En África, la mirada está puesta sobre un posible efecto de dipolo, con condiciones más secas en el norte y más húmedas en el sur. En Asia, sobre todo en el sur, los efectos de un “Niño” estarían vinculados a otro posible evento climático: la oscilación del Océano Índico, que también se mide por el aumento de la temperatura del mar y modula mucho el clima en la zona y en África. Si estos dos eventos coincidieran, podrían generar menos tormentas tropicales en todo el Océano Índico y más sequías en algunas zonas del sur de Asia.5. ¿Cómo podemos prepararnos antes de que llegue el impacto?La estrategia principal de la red de la Cruz Roja frente a este fenómeno es la Acción Anticipatoria, que se refiere a cualquier acción realizada antes de que ocurra una crisis, con el objetivo de prevenir o reducir los impactos potenciales del desastre.El Centro del Clima trabaja junto a las Sociedades Nacionales en la actualización de los Protocolos de Acción Temprana, los cuales permiten liberar financiamiento de emergencia de forma inmediata cuando se alcanzan ciertos umbrales científicos.Para los países que aún no cuentan con estos protocolos formales, la red de la IFRC ofrece herramientas de asistencia técnica y acceso al Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) para eventos inminentes.El objetivo es anticipar los riesgos y fortalecer la preparación, utilizando la evidencia científica para proteger hogares, asegurar una asistencia humanitaria efectiva, y cuidar la salud de las comunidades antes de que los efectos de el "Niño" alcancen su punto máximo.¿Dónde puedo encontrar más información?Nuestra página Alerta temprana, acción tempranaSitio web del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna RojaSitio web del Centro de AnticipaciónPilar de Anticipación del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC

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Nota de prensa

IFRC: Actuar antes de que los desastres ocurran es la clave para salvar vidas y proteger avances en desarrollo humano en Suramérica

Santiago de Chile, 4 de septiembre de 2025 — Más de 100 representantes de Estados, organismos internacionales, sociedad civil y comunidades afectadas por emergencias y desastres, participaron en la 7ª Plataforma de Diálogo sobre Acción Anticipatoria en América del Sur, celebrada en Santiago de Chile bajo el lema “Actuar antes, proteger mejor: fortaleciendo la acción anticipatoria en América del Sur”.La Acción Anticipatoria es un enfoque innovador que busca preparar y proteger a las comunidades y sus medios de vida antes de que los desastres se materialicen. Esto se logra utilizando la ciencia, la tecnología y el conocimiento de especialistas y de la propia población para desarrollar medidas que, al implantarse antes de las crisis, favorecen que las personas y sus recursos y bienes vitales se ponga a salvo. Esas medidas pueden incluir transferencias monetarias, toma de decisiones basada en pronósticos, sistemas de alerta temprana, simulacros, capacitaciones y distribución de artículos de primera necesidad. El evento, organizado por el Anticipation Hub y coorganizado por la Cruz Roja Chilena, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Practical Action, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), la Cruz Roja Americana, la Cruz Roja Alemana, Start Network y el Consejo Danés para los Refugiados (DRC), fue un espacio clave para el intercambio de aprendizajes y el fortalecimiento de la acción anticipatoria ante las  inundaciones, sequías, deslizamientos y fenómenos hidrometeorológicos cada vez más intensos y frencuentes en Suramérica. “Actuar antes, proteger mejor es la esencia de la Acción Anticipatoria: transformar la respuesta en prevención y reducir los impactos en la vida de las personas. La FAO ha priorizado este enfoque como pilar estratégico para salvaguardar los medios de vida agrícolas y la seguridad alimentaria, integrándolo en sus programas de emergencia y resiliencia en todo el mundo”, señaló Maya Takagi, Líder de Programa Regional de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe, durante la inauguración del encuentro.Por su parte, Loyce Pace, directora de la IFRC para América, resaltó que “en tiempos de incertidumbre y limitada inversión en acción humanitaria, estar preparados no es opcional: es vital. Aunque no se sepa exactamente cuándo se producirá el próximo desastre, sí sabemos que anticipar y reducir su impacto es posible mediante el impulso de iniciativas locales y globales que combinen ciencia, tecnología, datos y políticas públicas. Estados, sociedad civil, sector privado y organismos humanitarios y de cooperación debemos unir esfuerzos para hacer que cada dólar, cada minuto y cada vida cuenten.”Aunque las cifras exactas varían, por cada dólar estadounidense invertido en la reducción y prevención de riesgos, se pueden ahorrar hasta 15 dólares estadounidenses en costes de recuperación tras un desastre. En América Latina y el Caribe, la IFRC y su red de Sociedades de la Cruz Roja impulsan la acción anticipatoria mediante el fortalecimiento de sistemas de alerta temprana, la difusión de avisos de emergencia, la lucha contra la desinformación, la alianza con centros de pronósticos y la implementación continua de simulacros. También, mediante el desarrollo de planes de evacuación y albergue para personas y animales, y la integración de iniciativas anticipatorias en las políticas y presupuestos nacionales. En su edición en Santiago de Chile, la plataforma de diálogo impulsó soluciones innovadoras, el fortalecimiento de sinergias y la integración de la acción anticipatoria en marcos institucionales y operativos para los países de Suramérica.Desde 2018, las plataformas de diálogo en Arequipa (Perú), Punta Cana (República Dominicana), Ciudad de Panamá (Panamá), Antigua Guatemala (Guatemala), San Pedro Sula (Honduras) y Cartagena de Indias (Colombia) han sido fundamentales para consolidar una comunidad regional de práctica que promueve la cooperación entre gobiernos, organismos subregionales, actores humanitarios, científicos y comunitarios. El encuentro de Santiago refuerza este proceso, renovando el compromiso de la región con la acción anticipatoria frente a los desastres y crisis.Para obtener más información, póngase en contacto con: [email protected] Panamá: Susana Arroyo Barrantes +507 6999-3199En Ginebra: Tommaso Della Longa +41 7970-84367 Hannah Copeland +41 7623-69109 

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Cruz Roja Ecuatoriana: innovación, ciencia y alerta temprana para proteger el cacao amazónico

En la Amazonía ecuatoriana, donde la selva atraviesala vida y la cultura, el cacao no es solo un cultivo: es sustento y tradición. Ecuador es el tercer exportador de cacao fino de aroma a nivel mundial, un producto que no solo endulza nuestropaladar, sino que también impulsa la economía local y sostiene a miles de familias en el territorio amazónico de Zamora Chinchipe, cerca de la frontera con Perú.Sin embargo, los cultivos de cacao se están viendo amenazados por los efectos del cambio climático yfenómenos como El Niño. En los principales países exportadores de cacao, comoGhana y Costa de Marfil, las lluvias extremas y las sequías prolongadas han propiciadola aparición de plagas que han arrasadocon plantaciones enteras.Cuando las plantaciones se pierden, no solo disminuye la producción de chocolate, tambiénaumenta la pobreza y se compromete la seguridad alimentaria. Ante este escenario multiamenaza, la información oportuna y la anticipación pueden marcar la diferencia entre perder o salvar una cosecha.Por eso, con el fin de proteger el cacao en la selva amazónica, dos jóvenes voluntarias de la filialde la Cruz Roja Ecuatoriana en Zamora Chinchipe combinaron ciencia, innovación y conocimiento local para diseñar un Sistema de Alerta Tempranaque ayude a las familias cacaoterasa anticipar riesgos y planificar acciones preventivas.Unade las dos jóvenes que impulsó esta iniciativa esJosselyn Balcázar. Ella tiene muy claro cuál es la problemática a la que se enfrentan las comunidades productoras de cacao: “El problema que identificamos esla vulnerabilidad de losproductores de cacao debido al manejo empírico que ellos le dan alas plantaciones de cacao, sin tomar en cuenta la medición de las variablesmeteorológicas frente a los impactos del cambio climático”, explica.Tecnología al rescate del cacaoEste Sistema de Alerta Temprana lleva por nombre SATHEOBROMA (que hace referencia a theobroma, nombre dela especie de la planta de cacao). El proyecto nació en 2023 gracias al programa Limitless, de la Academia Solferino.“Se trata de una miniestación meteorológica que va registrando todos los días los índices de precipitación, temperatura, humedad y otras variables, que van a ayudar a los productores a entender el momento en el que se va a presentar la plaga y tomar las medidas adecuadas para no perder sus cultivos”, explica Verónica Andrade, técnica nacional de adaptación al cambio climático de Cruz Roja Ecuatoriana.Esta información se analiza para detectar condiciones que favorecen la proliferación de plagas, como la conocida monilla, que puede acabar con plantaciones enteras. La iniciativa no detiene las lluvias ni evita las sequías, pero permite actuar antes de que el problema se vuelva desastre. Así, los productores reciben alertas para actuar de forma rápida y evitar que las pérdidas se extiendan.“Me parece muyimportante poder llevar estatecnología al campo, porque si no hay información en el campo, nosotros no tenemos cómo prevenir”, afirma Oswaldo Castillo, técnico shuar del cacao.“Esta es una iniciativa muy importante para que podamos tomar medidas a tiempo y evitar bajas producciones”, dice Bolívar Flores, productor local.El piloto de este sistema se instalóen una finca para mostrar su funcionamiento, después se expandió a dos fincas más, y el plan a futuro que proyectala Cruz Roja Ecuatoriana esescalarlo para beneficiar a más comunidades productoras de cacao.“La idea de nosotros es que a futuro se pueda tener un Sistema de Alerta Temprana que se replique en todas las fincas productoras de cacao del país y que ayude justamente a que este rubro que es tan nuestro puedacrecer sin complicaciones de plagas”, explica Verónica Andrade.La iniciativa incluso ha capturado el interés de las institucioneslocales:“Con el apoyo de latecnología yel apoyo técnico, tenemos que prepararnos para quecuando se den los efectos, podamosmitigarlos y contrarrestarlos”, dijo Karla Reátegui, prefecta de Zamora Chinchipe.“Desde la prefecturatambién ratificamos nuestra voluntad para articular acciones que nos permitanseguir ampliando el beneficio a más fincas y a más productores”, concluyó.El cambio climático seguirá siendo un desafío, pero con herramientas como SATHEOBROMA, las familias que se dedican a la agriculturano están solas. En un mundo donde los eventos climáticos son cada vez más impredecibles, los Sistemas de Alerta Temprana son aliados imprescindibles para la seguridad alimentaria y la adaptación comunitaria. Iniciativas como esta siguen demostrando que dar a las comunidades un papel protagonista nos permite identificar y planificar medidas preventivas, prepararnos y responder eficazmente a múltiples crisis y desastres; promover la toma de decisiones basada en datos empíricos; y garantizar que los recursos se dirijan a quienes más los necesitan. 

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Huracanes a la vista: la Cruz Roja multiplica la formación y la preparación

Mientras la región de América se encuentra en plena temporada de huracanes 2025, los equipos de la Cruz Roja han estado trabajando intensamente junto a las comunidades para prepararse para lo que, según los pronósticos, será otra temporada de tormentas por encima de lo normal.Pero incluso una temporada de huracanes normal puede tener consecuencias devastadoras para la población, basta una sola tormenta para afectar a pueblos y ciudades enteras. Por eso, la labor de preparación de la Cruz Roja ya estaba muy avanzada incluso antes de conocerse el pronóstico de este año.Las Sociedades Nacionales de Honduras, Guatemala y El Salvador, son de las más vulnerables a estos eventos extremos debido a su ubicación geográfica. La magnitud de los trabajos de preparación que se están llevando a cabo en todo el continente americano se debe en gran medida a la experiencia con tormentas extremadamente devastadoras en el pasado, en particular el huracán Mitch en 1998.El paso devastador del Huracán Mitch dejó más de 11.000 muertes y millones de personas afectadas, marcando un antes y un después en la forma en que las Sociedades Nacionales de la región se preparan para afrontar estos eventos extremos. Para las personas involucradas en la respuesta a emergencias y la reducción de riesgos, la tormenta supuso un rotundo cambio.Dos décadas después, en 2020, los huracanes Eta e Iota afectaron a más de siete millones de personas, la mayoría de ellas —más de cuatro millones— en Honduras, Nicaragua y Guatemala, los países que también habían sido los más afectados por Mitch.Pero los resultados fueron diferentes. En el tiempo transcurrido entre una tragedia y otra, la región y las organizaciones humanitarias se prepararon con antelación con planes de respuesta, capacitación, simulacros y fortalecimiento institucional para reducir el impacto de estos desastres. Esto permitió que el número de víctimas mortales de Eta e Iota fuera mucho menor que el de Mitch.Desde México hasta Sudamérica, muchas Sociedades Nacionales han transformado la terrible experiencia del Huracán Mitch en acción. Su misión: estar mejor preparadas cada año para responder con mayor rapidez y eficacia ante la llegada de potenciales huracanes.Este artículo muestra algunas de las muchas formas en que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la región están trabajando para adelantarse a las tormentas y ayudar a las comunidades a prepararse.Cruz Roja Salvadoreña:Pre-posicionamiento de ayuda humanitaria y acceso a pronósticos meteorológicosLa Cruz Roja Salvadoreña cuenta con planes de contingencia y de respuesta, lo que permite respuestas más ágiles frente a precipitaciones extremas y deslizamientos provocados por tormentas tropicales y huracanes. Según señala Omar Ayala,Jefe de Crisis y Desastres de la Cruz Roja Salvadoreña, la Sociedad Nacional ha implementado acciones depre-posicionamiento de ayuda humanitaria en sus filiales, basándose en los pronósticos delObservatorio de Amenazas del país.“Esta estrategia ha reducido significativamente los tiempos de respuesta: lo que antes podía tardar hasta dos días, ahora se responde en apenas dos horas”, asegura Omar. Además, en el contexto del monitoreo y la alerta temprana, la Cruz Roja Salvadoreña ha firmado recientemente una carta de entendimiento con dicha Dirección del Observatorio de Amenazas: “Este acuerdo nos permite acceder a los pronósticos meteorológicos de forma temprana para estar mejor preparados ante la eventual llegada de un huracán”,señala Omar.Por otra parte, según Omar, algo que se quiere potenciar aún más desde la Sociedad Nacional en la preparación ante la temporada de huracanes es la comunicación para educar de forma preventiva a la población de las zonas de riesgo, a fin de que sepan qué hacer antes, durante y después de un huracán.Cruz Roja Hondureña: Sistemas de alerta temprana y alianzas estratégicasSegún ManuelIsaula, Gerente de Gestión de Riesgo y Desastres de la Cruz Roja Hondureña, la Sociedad Nacional ha invertido en la formación técnica del voluntariado y personal en rescate acuático, atención prehospitalaria, sistemas de transferencia monetaria, agua, saneamiento e higiene, y sistemas aéreos no tripulados (SANT). “Esta estrategia, sumada a procesos de fortalecimiento institucional de la Cruz Roja Hondureña, como eselEnfoque de Preparación para una Respuesta Eficaz (PRE), nos permite estar preparados ante múltiples amenazas”,afirmaIsaula.La Cruz Roja Hondureña destaca además su inversión enSistemas de Alerta Temprana (SAT), (medidas guiadas por las alertas tempranas o pronósticos, para proteger a las personas antes de que ocurra un desastre), implementados en cuencas como Chamelecón y Aguán.“La experiencia con latormenta tropical Sara, la última de la temporada de huracanes de 2024, que afectó a más de 300 000 personas en Honduras, evidenció el valor de que las comunidades se apropien de estos sistemas de alerta temprana para asegurar que la población vulnerable reciba la información necesaria a tiempo. Esa preparación salvó vidas”, aseguraIsaula.Otra buena práctica ante la tormenta tropical Sara fueron las alianzas estratégicas con actores nacionales e internacionales: “La coordinación efectiva entre organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y comunitarias para garantizar la apropiación del conocimiento, el análisis del riesgo, el monitoreo, y la capacidad de respuesta fue y siempre será algo fundamental en nuestros planes de preparación y respuesta”,concluyeIsaula.Cruz Roja Guatemalteca: Desarrollo de acciones anticipatorias y planes de contingenciaPor su parte, Teresa Marroquín,Directora de Gestión de Riesgos y Desastres de la Cruz Roja Guatemalteca, afirma que la Sociedad Nacional ha fortalecido su capacidad de respuesta ante huracanes mediante varias acciones clave, como el desarrollo de acciones anticipatorias. En particular, el desarrollo de planes de acción temprana que establecen las medidas clave que deben adoptarse antes de que las tormentas toquen tierra.“Se han desarrolladoPlanes de Acción Temprana (PAT) financiados por la Federación Internacional para responder a inundaciones causadas por tormentas extremas. Un ejemplo exitoso fue la activación del PAT durante la tormentatropical Julia en octubre de 2022, lo que nos ayudó a ofrecer una mejor respuesta a los que más lo necesitaban”asegura Teresa.Según esta portavoz, una coordinación estrecha con las fuentes oficiales de pronósticos meteorológicos es clave para mejorar la eficacia y eficiencia de las operaciones humanitarias durante la temporada de huracanes. Además, destaca la importancia del desarrollo de planes de contingencia, capacitación, y equipamiento del voluntariado en atenciónpre hospitalaria y búsqueda y rescate en inundaciones, sobre todo en las zonas de alto riesgo."Una herramienta clave para comprender"En 2024, con el apoyo delCentro de Referencia en Preparación Institucional para Desastres (CREPD) en las Américas,más de 6000 personas fueron capacitadas en línea y presencialmente a través de cursos y entrenamientos prácticos a nivel regional, con el objetivo de fortalecer sus conocimientos en rescate, salud, asistencia humanitaria y coordinación logística.Según Edgardo Barahona, Coordinador del CREPD, estas formaciones, basadas en ejercicios prácticos, no solo fortalecen las capacidades técnicas de las Sociedades Nacionales, sino que también fomentan una preparación integral y alineada con los estándares globales de la IFRC:“Son una herramienta clave para comprender la utilidad de los planes de respuesta, contingencia y anticipación. A través de metodologías vivenciales y escenarios simulados, los equipos pueden experimentar de manera directa los desafíos de una emergencia, permitiendo una mejor articulación operativa” asegura Barahona.Según el coordinador del CREPD, preparar a los equipos desde lo local permite que las Sociedades Nacionales lideren respuestas de calidad, contextualizadas y oportunas, especialmente ante eventos como huracanes u otros desastres frecuentes en la región.Este tipo de preparación es fundamental porque la temporada de huracanes no solo amenaza a países como Guatemala, Honduras y El Salvador, sino también a los más de 30 territorios en la región de América, quienes enfrentan riesgos crecientes debido a fenómenos meteorológicos extremos agravados por el cambio climático.Estas experiencias de Centroamérica confirman una lección esencial: la preparación no es opcional, es esencial para salvar vidas. Requiere inversión sostenida, alianzas sólidas, y el fortalecimiento de las capacidades de las Sociedades Nacionales para afrontar crisis y desastres.Más información sobre el enfoque de la IFRC respecto a:Reducción del riesgo de desastres con soluciones climáticamente inteligentesPreparación para DesastresAlerta temprana, acción temprana

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Comunidades liderando la acción humanitaria: logros de la alianza por la acción local en Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá y Ecuador

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Incendios forestales en Chile: La Cruz Roja lidera una nueva forma de gestionar los incendios forestales, mucho antes de que se produzca la crisis

Marion Sandoval comenzó su carrera en la Cruz Roja Chilena hace 15 años como voluntaria, por lo que sabe cómo las crisis pueden cambiar radicalmente la vida de las personas. Ahora, como directora nacional de gestión del riesgo de desastres de la Cruz Roja Chilena, utiliza esa experiencia para ayudar a crear una nueva forma de gestionar las emergencias, una que comienza mucho antes de que se produzca la crisis.Tras varios años de devastadores incendios forestales en todo el país, la Cruz Roja Chilena involucró a numerosas comunidades para desarrollar lo que se conoce como un "Protocolo de Acción Temprana".Puede parecer algo técnico, pero el concepto básico es bastante sencillo: proporcionar a las personas las herramientas y los conocimientos que necesitan antes de que se produzca una crisis, para que puedan minimizar el impacto que los incendios u otras emergencias puedan tener en su comunidad. Queríamos saber más, así que hablamos con Marion Sandoval sobre este novedoso enfoque.¿Por qué la Cruz Roja Chilena desarrolló este Protocolo de Acción Temprana para incendios forestales?Durante los últimos 15 años, hemos tenido una recurrencia significativa de incendios forestales. Hemos pasado por megaincendios como el de 2017 que afectó a la región del Maule y que tuvo un impacto significativo en los hogares y también se cobró muchas vidas. Estas pérdidas se lamentan hasta el día de hoy.El problema es que muchas personas no tienen los conocimientos suficientes sobre el comportamiento del fuego y las medidas que deben tomar para mantenerse a salvo. Esto es especialmente crítico en comunidades situadas cerca de terrenos forestales, o donde operan empresas madereras y donde el riesgo de incendios forestales es alto.Por eso es esencial apoyar a estas comunidades, para que puedan comprender mejor cómo se comporta el fuego y cómo reducir su impacto y proteger sus vidas, sus pertenencias y sus medios de subsistencia.¿Cuáles son algunas de las acciones clave de los protocolos que ayudan a la población a adelantarse a los incendios?Una de las primeras es conocer su entorno, para saber dónde deben crear cortafuegos (zonas despejadas de árboles que pueden ralentizar o detener la propagación del fuego) y cómo y dónde evacuar de forma segura.Durante la primavera, por ejemplo, los campos cercanos a las viviendas están cubiertos de hierba o, cuando llega el verano, de plantaciones secas. Así que las casas están rodeadas de vegetación que se convierte en un verdadero factor de riesgo.Por eso, en la primera fase, entregamos un kit de cortafuegos que contiene herramientas para hacer zanjas o cortafuegos y limpiar las zonas que rodean sus casas. Junto con esto, la gente recibirá un kit de evacuación que incluye una mochila con artículos para protegerse del humo, además de un botiquín de primeros auxilios que contiene medicamentos para los ojos y artículos para proteger los pulmones y los ojos del humo y las partículas en suspensión. Todo ello irá acompañado de la formación de personas voluntarias y miembros de la comunidad. Lo que esperamos es animar a las comunidades a evacuar tan pronto como tengamos la declaración de lo que llamamos «el botón rojo», un sistema de alerta que activa la Corporación Forestal Nacional, basado en la monitorización en tiempo real del movimiento del incendio. La activación del botón rojo significa que es probable que la comunidad se vea expuesta, en dos o tres días, al impacto del incendio.Uno de los grandes problemas en Chile es que las comunidades a menudo no evacúan por miedo a perder sus pertenencias y sus hogares. Por lo tanto, en este caso, el Protocolo de Acción Temprana promueve evacuaciones seguras porque las personas se sienten más seguras de que sus pertenencias y sus hogares estarán protegidos.Esta protección también es fundamental para la recuperación posterior, ya que estos hogares son los que permiten a las personas disponer de electricidad, agua caliente, ducha, refrigerador o comida cocinada, cosas que también ayudan a prevenir enfermedades. Después de los incendios, las fuentes de agua de los bosques se pierden o se contaminan, lo que podría provocar enfermedades.Al mismo tiempo, las autoridades locales están animando a la gente a construir y mejorar sus hogares con materiales más sólidos y resistentes al fuego, como hormigón, ladrillos o bloques, en lugar de madera u otros materiales ligeros.De esta manera, también garantizamos la posterior recuperación de los medios de vida de las personas. Cuando se producen estos incendios, no solo se pierden las viviendas, sino también las plantaciones que las personas han creado para su consumo personal y para el alimento de los animales. Esto significa que también se pierden los subproductos como la leche, el queso, las aves de corral y los huevos, que las personas venden o consumen.Todo el trabajo que realizan en respuesta a los incendios forestales está relacionado con las altas temperaturas y las olas de calor. ¿Cómo se relacionan estos dos fenómenos?Es evidente que si tenemos incendios en una zona y una ola de calor al mismo tiempo, el impacto será mayor y, a su vez, el fuego avanzará más rápidamente. Por eso, ahora hemos empezado a revisar las olas de calor. También queremos avanzar en un protocolo para las olas de calor.Ahora estamos entrando en invierno, pero el verano pasado tuvimos una alerta por ola de calor casi una vez a la semana durante los meses de febrero, marzo e incluso diciembre. La dinámica de las olas de calor se da mucho en la parte sur de nuestro país y aquí, en las grandes ciudades, debido a los edificios.Por eso, también queremos buscar mensajes clave para nuestra comunidad y trabajar en la elaboración de recomendaciones que sean viables y previsibles. Por ejemplo, si tenemos olas de calor, está la cuestión de la hidratación, el uso de protector solar, caminar a la sombra, hacer deporte. Hay muchas recomendaciones que podríamos dar a nuestra comunidad para prevenir el impacto de las olas de calor.¿Hay alguna otra acción que esté llevando a cabo la Cruz Roja Chilena para prevenir incendios o amenazas relacionadas con temperaturas extremas?Tenemos un programa en el que las escuelas, las comunidades, los consejos vecinales y la propia comunidad conocen sus riesgos y pueden identificar las necesidades, no solo para incendios forestales y olas de calor, sino también para inundaciones, efectos de tsunamis, deslizamientos de tierra y otras emergencias.La clave en cualquier situación es estar preparados, tener planes de contingencia, tener planes de emergencia familiares, tener claro qué vamos a hacer cuando tengamos una ola de calor o cuando tengamos un incendio forestal o cualquier otro evento que nos pueda afectar.

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Mongolia: ayudando a los pastores a sobrevivir al "Dzud de Hierro"

El sol brillaba en lo alto del cielo sobre las vastas praderas de la provincia de Sukhbaatar, en Mongolia oriental, mientras Altantuya Damdinsuren, de 54 años, y su hermana mayor, Ochirbat Damdinsuren, recibían a los miembros de la Cruz Roja con una amplia sonrisa.En el interior de su "ger" (nombre de la vivienda tradicional mongola), se afanaban en cocinar para sus visitantes albóndigas de cordero y caldo caliente de hueso, todo ello obtenido de su propio rebaño. Es costumbre mongola ofrecer mucha comida, dulces y bebidas a los visitantes.La Cruz Roja de Mongolia y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) fueron a visitar a las dos hermanas para ver cómo les iba un año después de que un largo periodo de frío extremo devastara hace un año a las familias de pastores locales.Su visita formaba parte de un esfuerzo por evaluar cómo se está recuperando la gente después de recibir la asistencia de la Cruz Roja, que incluye dinero en efectivo, kits para animales, heno, forraje, apoyo psicosocial y mucho más.Entre los platos ofrecidos había un cuenco de queso de leche casero, extraído de la primera leche de su vaca después de alimentar al ternero recién nacido. Los animales de los pastores mongoles son algo más que una fuente de sustento: son compañeros de por vida. Las familias de pastores ayudan a sus animales a vivir, comer, parir, sobrevivir al frío, atravesar el vasto paisaje y mantenerse sanos.Encima de una mesa auxiliar hay dos grandes platos de lo que parece ser hierba de cosecha propia, cultivada por las dos hermanas. Altantuya los coge y dice: "Estos son para mis animales".Recuperarse de una pérdida devastadoraEste cuidado tan íntimo del ganado es normal aquí, pero ha sido especialmente crítico recientemente, mientras las comunidades se recuperaban del frío extremo del año pasado (conocido localmente como «dzud») que se desató hace un año. En toda Mongolia, más de 180.000 hogares de pastores se vieron gravemente afectados por el dzud. En julio de 2024, más de 8 millones de cabezas de ganado, el 12,5% del total de Mongolia, habían fallecido trágicamente, según la Cruz Roja de Mongolia.Esta dramática pérdida desencadenó una inseguridad alimentaria generalizada, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, que redujo drásticamente la producción de carne y productos lácteos básicos, hizo subir los precios e interrumpió las cadenas de suministro. Mientras tanto, las fuertes nevadas limitaron gravemente el acceso de los pastores a los mercados.Los efectos combinados del aumento de la carga de la deuda mermaron el poder adquisitivo y dispararon aún más la inflación. La escalada de los precios del heno y el forraje agravó las dificultades de todas las familias de pastores, pero especialmente de las familias monoparentales, como la de Altantuya, o de las familias con niños y niñas."Las personas a cargo en las familias de pastores tuvieron especialmente dificultades para sobrellevar el estrés de perder a sus queridos animales", explica el Dr. Gantulga Batbyamba, Director del Departamento de Salud de la Cruz Roja de Mongolia. "La pérdida de ganado repercute negativamente en su salud mental, y esto les hace sentir desesperanza y estrés por su futuro"."Además, las fuertes nevadas que acompañaron al frío extremo hicieron que las niñas y niños mayores que vivían en ciudades cercanas, o las infancias más pequeñas que asistían a internados entre semana, no pudieran volver a casa durante largos periodos".La propia Altantuya perdió casi 400 cabezas de su preciado rebaño de caballos, cabras, ovejas y vacas. Ahora sólo quedan a su cuidado unos 100 animales, incluidos los recién nacidos, y su principal fuente de ingresos siempre ha sido en gran parte el ganado; también recibe una pensión del Estado.Para hacer frente a esta enorme pérdida de medios de subsistencia desde el dzud del año pasado, Altantuya ha pedido dos préstamos distintos: uno a un banco y otro con cargo a su pensión.Respuesta de la Cruz Roja de MongoliaPara ayudar a personas como Altantuya a recuperarse de este golpe devastador, la Cruz Roja de Mongolia ha estado trabajando junto a las comunidades de pastores cuando se produjo el dzud. Una de las primeras cosas que hizo fue proporcionar kits para el cuidado de los animales y dinero en efectivo multiusos para los hogares de pastores.Para Altantuya (y más del 80% de las familias encuestadas), ese dinero se convirtió en un salvavidas. Una parte importante se gastó rápidamente en heno, forraje y alimentos adicionales para mantener vivos a sus animales.Gran parte de este apoyo fue posible gracias a los recursos movilizados a través de un Llamamiento de Emergencia mundial de la IFRC, y estos fondos se destinaron a proporcionar dinero en efectivo a los hogares necesitados, kits para el cuidado de los animales, y apoyo destinado a ayudar a las personas a hacer frente a la salud mental y los impactos psicológicos del desastre.Dentro de los kits para el cuidado de los animales hay aceite de pescado, ungüento para cascos y ojos, vitaminas en polvo y sal para lamer, que ayudaron a sus animales a sobrevivir a las duras condiciones climáticas. La Cruz Roja de Mongolia también entregó alimentos a las familias que no tenían recursos suficientes para preparar adecuadamente sus propias comidas."El heno y el forraje son la ayuda más valiosa para nosotros", dice Altantuya. "Nos permite ayudar a nuestros animales a sobrevivir".La salud mental y el apoyo psicosocial también han sido fundamentales. La Cruz Roja de Mongolia llevó a cabo una amplia labor de divulgación sobre primeros auxilios psicosociales, visitas domiciliarias a familias de pastores y visitas en persona a centros de soum (distritos), y organizó actividades en internados para apoyar a los niños y niñas que se habían separado de sus familias. También crearon una línea telefónica local de ayuda en línea y a distancia, y difundieron mensajes clave sobre salud mental a muchas comunidades.Dado que las familias de pastores viven en zonas remotas y muy alejadas, las visitas a domicilio junto con la atención de salud mental, así como las llamadas telefónicas periódicas del personal de la Cruz Roja, han sido un gran alivio, dice el Dr. Gantulga, y agrega que el apoyo de la IFRC a la formación en salud mental y apoyo psicosocial ha permitido a la Cruz Roja de Mongolia fortalecer las competencias del personal y el voluntariado en materia de salud mental y primeros auxilios psicológicos.Mientras Altantuya se encoge de hombros ante las dificultades, su hermana mayor, Ochirbat, señala que la vida durante el invierno en Mongolia nunca es fácil, y es aún más dura cuando hace mucho frío."Cuando hace mucho frío, tenemos que asegurarnos de que los animales no se tumben ni siquiera un rato en el frío; no podrían volver a levantarse y morirían congelados", explica. "Mi hermana los empuja o tira físicamente para que se levanten y sigan de pie por sí mismos".Un año después del dzud de 2024, la Cruz Roja de Mongolia y la IFRC siguen ayudando a las familias de pastores a volver a ponerse en pie, ofreciendo asistencia y servicios humanitarios esenciales a las familias y a muchas otras personas que lo necesitan. Para familias de pastores como Altantuya y su hermana, la única esperanza después de tales acontecimientos es reconstruir su rebaño y empezar de nuevo.Escrito por Rachel Punitha, Oficial Superior de Comunicaciones de la IFRC, Región de Asia y el Pacífico

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IFRC en la COP29: Todas las personas merecen ser advertidas antes de que se produzcan los desastres

Bakú, Azerbaiyán (13 de noviembre de 2024) - En un momento en que las inundaciones, las tormentas y las olas de calor sin precedentes cobran un costo cada vez mayor en las comunidades de todo el mundo, la IFRC se ha unido a los principales organismos de las Naciones Unidas que se ocupan del clima para hacer sonar la alarma sobre un mecanismo de defensa de primera línea contra la crisis climática, que es fundamental pero que con demasiada frecuencia se pasa por alto: la alerta temprana y la acción temprana.El llamado se hizo durante un evento de alto nivel en la COP29, cuyo objetivo era hacer un balance de los progresos realizados hasta la fecha por Alertas Tempranas para Todos (EW4All), una iniciativa encabezada por las Naciones Unidas. La iniciativa pretende ampliar las alertas y acciones tempranas en los países más afectados por las emergencias relacionadas con el clima. Como líder mundial del Pilar 4 de la iniciativa - “Preparación para responder a las alertas”- la IFRC está trabajando con las Naciones Unidas y otra gran variedad de socios de EW4All para asegurar que todas las personas del planeta estén protegidas por sistemas de alerta temprana para 2027.La reunión de alto nivel congregó a los codirectores de los cuatro pilares, a saber, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) y la IFRC, así como a representantes gubernamentales, organizaciones humanitarias y medioambientales, grupos de financiación privada y otros socios y colaboradores clave.Dirigiéndose a la audiencia, el Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, dijo que el mundo no sólo debe aumentar la financiación para la alerta temprana, sino también garantizar que la inversión llegue al nivel local, asegurando que las comunidades más afectadas por las crisis climáticas reciban el apoyo que necesitan.“Desde los satélites hasta los sacos de arena, estamos construyendo una línea de defensa sin fisuras contra los riesgos climáticos”, declaró Chapagain. “La tecnología nos trae alertas tempranas desde arriba, pero son las comunidades sobre el terreno -llenando sacos de arena y construyendo resiliencia- las que realmente hacen que estos sistemas funcionen”.Las organizaciones representadas en la reunión señalaron que la campaña está progresando, pero coincidieron en que los gobiernos y las organizaciones financieras reunidas en la COP29 deben establecer nuevos objetivos de financiación climática para garantizar que los países y las comunidades más vulnerables al clima reciban el apoyo adecuado. El Secretario General de la ONU, António Guterres, que convocó el evento, señaló que aunque la crisis climática afecta a todo el mundo, muchos países sufren consecuencias desproporcionadas. Un ejemplo es la creciente intensidad de las olas de calor.“Este va camino a ser el año más caluroso de los libros de historia”, señaló Guterres. “El calor ha abrasado países y comunidades con temperaturas que sobrepasan los límites de la resistencia humana. Y en todo el mundo hemos visto lluvias y huracanes récord, incendios históricos y sequías mortales.En esta era de catástrofes climáticas, los sistemas de alerta temprana y la protección contra el calor extremo no son lujos. Son necesidades”.Más allá de eso, señaló, son una inversión sólida, que proporciona un retorno de casi diez veces, con medidas estándar de seguridad laboral que responden al calor extremo ahorrando un potencial de 360.000 millones de dólares al año. El Presidente de la COP29, Mukhtar Babayev, hizo eco de esta opinión y citó estimaciones según las cuales la inversión en alertas tempranas podría evitar pérdidas de hasta 16.000 millones de dólares al año.Situación global de los sistemas de alerta temprana multiamenazasLa buena noticia es que, según el informe de este año sobre la situación mundial de los sistemas de alerta temprana multiamenaza (MHEWS, por sus siglas en inglés), el mundo se encuentra en sus niveles más altos de cobertura de alerta temprana notificada desde 2015.Por el contrario, sigue habiendo un impacto desproporcionado de los desastres en diferentes países. El informe muestra que los países con MHEWS menos completos tienen una tasa de mortalidad relacionada con los desastres que es casi seis veces mayor que la de los países con cobertura entre “sustancial” y “completa”, y casi cuatro veces más personas afectadas por desastres.“Los avances siguen siendo desiguales. La mitad de los países de África y sólo el 40% de los países de América y el Caribe han informado de la existencia de sistemas de alerta temprana de peligros múltiples”, según el informe. “Pero incluso entre los países que cuentan con tales sistemas, muchos siguen teniendo lagunas en uno o más de los cuatro pilares: conocimiento del riesgo, previsión y detección, difusión de alertas y acción temprana”.En un principio, la iniciativa EW4ALL dio prioridad a treinta países para una actuación rápida, pero ahora se ha ampliado. Al mismo tiempo, se están incorporando nuevos socios, incluido el sector privado, para garantizar un mayor alcance e impacto.La necesidad es urgente. Las estimaciones realizadas muestran que entre 2000 y 2019 se produjeron aproximadamente 489.000 muertes anuales relacionadas con el calor, el 45% de ellas en Asia y el 36% en Europa. En todo el mundo, se reconoce que el diagnóstico oficial y la notificación de enfermedades, lesiones y muertes relacionadas con el calor están subregistrados.La OMS y la OMM estiman que la ampliación de los sistemas de alerta sanitaria por calor a 57 países podría salvar unas 98.314 vidas al año.IFRC: invertir en las comunidades más afectadas¿Cómo se ve sobre el terreno esa inversión en prevención? Para la IFRC, que lidera el pilar de preparación de la iniciativa, la clave del éxito reside en combinar las inversiones en alerta temprana con la capacidad de las organizaciones locales para actuar en consecuencia. Esto significa invertir en la creación de sistemas locales, capacidades y preparación de la comunidad para ampliar la cobertura de la acción temprana y anticipatoria.Abordando esta necesidad de inversión, Chapagain también ofreció una visión general de la ambición de la IFRC a 5 años para el calor extremo a través de la Plataforma Mundial de Resiliencia Climática, con el objetivo de llegar a 100 millones de personas en 100 ciudades, movilizando 500 millones de francos suizos.La IFRC también pide una mayor inversión en acciones locales multisectoriales para que las ciudades y las comunidades reduzcan el riesgo de calor. Esto incluye planes de acción contra el calor, sistemas de protección social sensibles a los impactos y soluciones basadas en la naturaleza que ayuden a las comunidades a adaptarse mejor y reducir los riesgos. También es necesario que todos los socios pertinentes colaboren para definir los factores desencadenantes, actualizar la normativa y sensibilizar a la población.La IFRC y su red de 191 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja están bien situadas para desempeñar un papel clave en la EW4ALL. “Nuestra misión con Alertas Tempranas para Todos es conectar los recursos mundiales con la acción local”, concluyó Chapagain, “para que todas las comunidades, por remotas que sean, estén preparadas para lo que se avecina”.

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Paraguay: Tecnología, educación y confianza en la preparación para desastres

Paraguay es un país conocido por su calor. En el verano, la temperatura puede llegar a los 45 Cº, pero con la crisis climática los termómetros pueden llegar a niveles inimaginados.En los últimos 40 años, las olas de calor en el país se han multiplicado por tres y en comunidades como Santa Ana y Barcelona II, en la ciudad de Asunción, esto supone mássequías e incendios que amenazan el bienestar de sus habitantes.A los extremos del verano, se suman los del invierno. Durante la época lluviosa esas mismas comunidades suelen quedar sumergidas por las inundaciones, lo que obliga a muchas familias a desplazarse temporalmente a otros barrios o zonas del país.“Acá estamos en la ribera del río Paraguay y, en ciertas épocas, hay bastantes inundaciones y mi comunidad y otras cercanas quedan totalmente bajo el agua”, comenta Domingo, vecino de Santa Ana. “Además, hay mucha gente que rellena el terreno con basuras y capas de tierra que se pueden convertir fácilmente en un foco de incendio”, añade.Aún en medio de la adversidad, estas comunidades sueñan con un futuro en el que la resiliencia climática no sea solo una meta, sino una forma de entender el desarrollo y organizar la vida de barrios, comunidades y países enteros.Este sueño, aunque parece ambicioso, puede ser posible gracias a iniciativas como la que Cruz Roja Paraguaya, IFRC e Irish Aid impulsan en Paraguay. Expandiendo la Alerta Temprana y Acción Temprana es un proyecto que busca fortalecer las capacidades de las comunidades para prepararse y responder ante desastres, promoviendo laresiliencia climática a largo plazo.Pero, ¿cómo lucirían Santa Ana y Barcelona II si fueran comunidades 100% resilientes a la crisis climática?En el futuro ideal, las personas en estos dos lugares no estarían exentas a los efectos de los desastres, pero contarían con herramientaspara anticiparlos, actuar de forma rápida y poner a salvo su vida, la de sus seres queridos y los bienes necesarios para continuar con sus actividades tras el desastre. “El sistema de alerta temprana modificará significativamente las capacidades de las comunidades para dar respuesta a diferentes desastres: inundaciones, sequías, tormentas, o epidemias; yesto es fundamental para generar lazos de interacción en las diferentes comunidades”, menciona Héctor Guex, Director de Programas y Operaciones de la Cruz Roja Paraguaya.El camino hacia ese futuro resiliente ya está en marcha. Según Guex, la estrategia propuesta por la Cruz Roja Paraguaya se basa en tres componentes: la incorporación de tecnología, la educación; y la generación de confianza a través de mecanismos de participación comunitaria. Tecnología y Educación: Pilares de la PreparaciónEn una comunidad resiliente, utilizar herramientas tecnológicas y asegurar que sean accesibles permitiría que toda la comunidad reciba información en tiempo real, a través de los canales de su preferencia.“Para construir el sistema de alerta temprana hemos identificado qué canales de comunicación usan las personas, y de qué fuentes reciben o podrían recibir información sobre desastres relacionados al clima que puedan afectar a toda la comunidad”, explica Jorge Olmedo, voluntario de la Cruz Roja Paraguaya.“Por ejemplo, en el barrio Divino Niño hay una radio comunitaria que funciona como el medio oficial para alertar a la comunidad en caso de desastre”.La educación también juega un rol central en la ruta hacia la resiliencia climática. En el futuro que soñamos la formación en primeros auxilios y prevención de incendiostransformaría a la población en agentes de su propio resguardo.Confianza y participación comunitariaPara llegar a este futuro resiliente, la colaboración entre la Cruz Roja y las comunidadeses clave paragenerar lazos de confianza y responsabilidad compartida.“Con las personas voluntarias de la Cruz Roja, el primer trabajo que hicimos fue el reconocimiento de toda la zona, las familias, la infraestructura y también un conversatorio con toda la comunidad sobre cuáles son las preocupaciones y amenazas más frecuentes”, recuerda Domingo, vecino y líder comunitario de Santa Ana.Después de reunir esa información, la comunidad se está organizando en comités a los que la Cruz Roja asesora sobre cómo alertar y prepararse para responder a la llegada de un posible desastre. Esta cohesión no solo mejora la acción temprana,también promuevela colaboración y el bienestar general.“Nosotros cada vez que llueve nos contamos todo en el chat grupal porque hay muchas casas en las que se vuelan los techos y entonces vamos a auxiliar a la familia con la tormenta. Cuando llueve ya estamos en alerta”, comenta Ruth, vecina de la comunidad Barcelona II.Hacer posible el cuidado de la salud y los sueños del futuroConvertir en realidad los futuros resilientes que imagina la población de Santa Ana y Barcelona II es una tarea que ninguna comunidad, ninguna organización y ningún país pueden llevar adelante por su cuenta. Consciente de esto, la Cruz Roja Paraguaya y varias instituciones públicas co-organizan una plataforma nacional de diálogo multisectorial sobre alerta temprana y acción temprana, conformada porla sociedad civil, el sector humanitario, la academia y la comunidad científica; y otras organizaciones que trabajan en la gestión de riesgos de desastres a nivel local o nacional.Este espacio impulsa el conocimiento de los riesgos de desastre, la detección, observación, seguimiento, análisis y previsión; la difusión y comunicación de las alertas y el fortalecimiento de las capacidades de preparación y de respuesta ante emergencias.“La crisis climática está echando huellas en nuestras vidas y es un desafío que trasciende generaciones”, concluye el Director de Programas y Operaciones, Héctor Guex. “Tenemos que poner la vista y los esfuerzos en generar mejores condiciones para las futuras generaciones”.Conozca las iniciativas que impulsa la IFRC en materia de Alerta Temprana y Acción Temprana:Alerta temprana, acción tempranaAlertas tempranas para TodosPrograma Global de Resiliencia ClimáticaHub de Anticipación

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Día para la Reducción del Riesgo de Desastres: Prepararse para el futuro, hoy

A medida que el conflicto en Oriente Medio se intensifica, Líbano ha sido noticia por ser la última crisis humanitaria que se ha desencadenado en una región ya de por sí compleja. La Cruz Roja Libanesa ha estado a la vanguardia de la respuesta a la emergencia.Sin embargo, para quienes su trabajo consiste en salvar vidas durante las crisis, también es fundamental prestar atención a lo que podría venir después. Con la llegada del invierno, es posible que haya que hacer frente a nuevas capas de sufrimiento a medida que bajan las temperaturas y las personas -algunas desplazadas por la escalada de las hostilidades- se enfrentan a olas de frío e incluso a tormentas de nieve.Por eso pueden ser tan decisivos los enfoques proactivos como la "acción anticipatoria", es decir, empezar a responder basándose en las previsiones, antes de que se produzcan los fenómenos meteorológicos. Esto no solo contribuye a salvar vidas, sino que también ayuda a los equipos de respuesta a emergencias a asignar eficazmente los recursos entre una serie de necesidades humanitarias acuciantes.Comienza con el seguimiento de las señales de alerta, como las previsiones meteorológicas o los signos de brotes de enfermedades, para identificar cuándo puede producirse una crisis. Una vez detectadas las señales, las Sociedades Nacionales elaboran planes detallados que describen qué medidas adoptar cuando se produce la crisis."En el Líbano, la acción anticipatoria ha demostrado su eficacia, especialmente durante las tormentas invernales", afirma Kassem Chaalan, Director de Reducción del Riesgo de Desastres de la Cruz Roja Libanesa. "Anticipándose a una severa temporada invernal con fuertes nevadas previstas para principios de 2024, la Cruz Roja Libanesa y sus socios tomaron medidas proactivas"."Utilizamos las previsiones meteorológicas para alertar a las comunidades, lo que permitió emitir alertas tempranas a las comunidades vulnerables», añade. «Además, enviamos información y orientación a las comunidades locales sobre cómo prepararse para la tormenta, incluyendo consejos para resguardar sus hogares y garantizar la seguridad personal".Esta acción temprana redujo significativamente el impacto negativo de las tormentas invernales, salvando vidas y minimizando las pérdidas económicas. La Cruz Roja Libanesa empleó un enfoque similar también en épocas de calor extremo."Esto también se hizo durante la calurosa temporada de verano; se difundieron mensajes de acción durante los eventos de olas de calor en entornos urbanos", dice Chaalan.Actuar antes de que se produzcan inundaciones en YemenEn Yemen, las inundaciones han sido habituales en los últimos años, devastando vidas y medios de subsistencia y agravando una situación ya de por sí grave.Para reducir el riesgo de inundaciones y proteger vidas, la Media Luna Roja de Yemen está poniendo a prueba un programa de acción anticipada en las gobernaciones de Sana'a y Hadramout, en coordinación con las autoridades meteorológicas y de defensa civil, así como con las organizaciones humanitarias pertinentes a nivel nacional y regional.El programa incluye un Protocolo Simplificado de Acción Temprana (SEAP, por sus siglas en inglés), que es el primero que se desarrolla en la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) de la IFRC. En Yemen, el SEAP se activa cuando se pronostican fuertes lluvias. El protocolo incluye planes simplificados que permiten a la Media Luna Roja de Yemen actuar de forma inmediata y eficaz antes de que se produzcan las inundaciones, preparando así a las comunidades para los peores escenarios. Acción anticipatoria en Oriente Medio y el Norte de ÁfricaLíbano y Yemen son dos de los muchos países de la región de Oriente Medio y Norte de África que presentan vulnerabilidades y retos únicos; estos países se enfrentan a diversas crisis, como desastres naturales, efectos del cambio climático como incendios forestales, olas de calor y sequías, y conflictos geopolíticos en curso.Estos factores contribuyen a elevar las necesidades humanitarias, y muchas comunidades sufren desplazamientos e inestabilidad. Es aquí donde la Acción Anticipatoria resulta útil.Por esta razón, las Sociedades Nacionales de la región MENA se reunieron recientemente en Dubai durante la llamada 1ª Plataforma de Diálogo MENA para establecer una hoja de ruta para la Acción Anticipatoria en la región."La Plataforma de Diálogo MENA ha influido en la mejora de nuestra red de contactos y colaboración", añade Chaalan. "En la Cruz Roja Libanesa nos ha permitido aumentar nuestras valiosas conexiones con otras organizaciones humanitarias, organismos gubernamentales y socios internacionales, fomentando los esfuerzos de colaboración esenciales y el intercambio de información para responder a las crisis con mayor eficacia.Obtuvimos información crucial sobre las mejores prácticas y los enfoques innovadores de toda la región de Oriente Medio y Norte de África. Además, defendimos y creamos vínculos entre diferentes comunidades de prácticas, mejorando la complementariedad y aumentando nuestro impacto colectivo. Dada la creciente frecuencia de los peligros, esta plataforma ha subrayado la importancia del aprendizaje continuo".Al abordar las vulnerabilidades con antelación, la acción anticipatoria mejora la seguridad y el bienestar generales de las comunidades, lo que la convierte en una estrategia esencial para el desarrollo sostenible y la reducción del riesgo de desastres.Conozca las iniciativas que impulsa la IFRC en materia de Alerta Temprana y Acción Temprana:Alerta temprana, acción tempranaPreparación para DesastresPilar de Anticipación del DREF

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Nota de prensa

La Cruz Roja entra en acción inmediatamente después del terremoto de Japón

Tokio/Pekín/Ginebra, 3 de enero de 2024 - En respuesta al devastador terremoto de magnitud 7,6 y posterior tsunami en la prefectura de Ishikawa, la Cruz Roja Japonesa (CRJ) se ha movilizado rápidamente. Los sucesos del día de Año Nuevo han causado grandes daños, interrumpiendo el suministro de electricidad y agua, las comunicaciones y el transporte. Trágicamente, se han perdido al menos sesenta y dos vidas, y muchas personas más han resultado heridas.Inmediatamente después, se activó la red nacional de la CRJ, con personal de la sede de Tokio desplegado rápidamente para la evaluación y coordinación. Las filiales locales, con el apoyo de los hospitales y Centros de Sangre de la Cruz Roja, iniciaron las acciones de respuesta. Haciéndose eco del espíritu de solidaridad, las filiales vecinas de la CRJ enviaron equipos de socorro adicionales.Nobuaki Sato, Director General Adjunto del Departamento Internacional de la CRJ, dijo:"El terremoto sacudió el país con la máxima intensidad y desencadenó la máxima alerta de tsunami, y la gente no pudo evitar acordarse del Gran Terremoto y Tsunami del Este de Japón de hace 13 años. No nos encontramos con un tsunami de grandes proporciones, pero queda un largo camino por recorrer para promover una evacuación más rápida de las personas, la búsqueda y el rescate de las personas desaparecidas, el apoyo a las personas evacuadas y su recuperación. La Cruz Roja Japonesa permanecerá cerca de la población afectada y le prestará apoyo".La sólida preparación para desastres de la CRJ, marcada por un despliegue bien orquestado de recursos y personal, ha sido crucial en esta rápida respuesta. Esta preparación es vital en un país como Japón, que se enfrenta con frecuencia a actividades sísmicas.Alexander Matheou, Director Regional para Asia y el Pacífico de la IFRC, señaló:"Estamos con la Cruz Roja Japonesa en estos momentos difíciles, especialmente con las personas desplazadas y traumatizadas por el terremoto. Aunque la región de Asia y el Pacífico es propensa a sufrir desastres con frecuencia, también ha demostrado estar a la vanguardia en materia de prevención, preparación, resiliencia e innovación humanitaria para salvar vidas, lo que nos envía un mensaje contundente sobre la urgente necesidad de reforzar las respuestas humanitarias a los desastres y las crisis".Agradecemos a nuestros equipos sobre el terreno su rápida respuesta y reconocemos que el impacto será psicológico, no sólo físico. La IFRC está dispuesta a prestar su apoyo".La IFRC, a través de su Delegación para Asia Oriental, sigue colaborando estrechamente con la CRJ, asegurando un enfoque coordinado para abordar los retos inmediatos y futuros que plantea este desastre.Más información:Para solicitar una entrevista, envíe un correo a:[email protected] En Kaula Lumpur:Afrhill Rances: +60 19 271 3641En Ginebra:Tommaso Della Longa: +41 79 708 43 67Mrinalini Santhanam: +41 76 381 50 06

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La Plataforma Global de Resiliencia Climática de la IFRC canaliza 100 millones de francos suizos para acciones climáticas lideradas localmente en 33 países en 2023

La IFRC puso en marcha su Plataforma Mundial de Resiliencia Climática (GCRP) el año pasado en la COP27 con el objetivo de recaudar mil millones de francos suizos en los próximos cinco años para impulsar la acción climática liderada a nivel local.En su primer año, la Plataforma ha movilizado 100 millones de francos suizos, proporcionando programación en tres áreas prioritarias - acción anticipatoria y alerta temprana, soluciones basadas en la naturaleza y protección social sensible a los impactos - en 33 de los países más vulnerables al clima del mundo.El aumento de las inversiones en acción anticipatoria y alerta temprana, soluciones basadas en la naturaleza y protección social que responda a los impactos tiene el potencial de un cambio transformador si se combina con niveles sin precedentes de inversión a nivel local.La acción anticipatoria y la acción temprana implican tomar medidas para proteger a las personas antes de que se produzca una crisis, basándose en pronósticos o predicciones, para prevenir o reducir los posibles impactos del desastre. Este tipo de acciones van desde los planes de evacuación, la distribución de dinero en efectivo o el refuerzo de las viviendas.Las soluciones basadas en la naturaleza son acciones para proteger, gestionar de forma sostenible o restaurar ecosistemas -como bosques, manglares, arrecifes de coral o espacios verdes urbanos- de forma que se aborden los retos sociales, como el riesgo de desastres, el cambio climático o la seguridad alimentaria. La función de las redes de protección social o de seguridad que responden a los impactos es reducir la vulnerabilidad a la pobreza; y la dependencia de estrategias negativas para hacer frente a la situación. Estas medidas incluyen la adaptación de los medios de subsistencia, el apoyo sanitario y social y la Preparación y respuesta ante desastres."Este es exactamente el tipo de solidaridad que necesitamos tener con las comunidades y organizaciones como las Sociedades Nacionales que tienen raíces locales, en sus esfuerzos por prevenir y reducir los riesgos para que todas las personas tengan la oportunidad de prosperar, en lugar de sólo trabajar para recuperarse de grandes pérdidas", dijo el Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, quien anunció la promesa de financiación adicional mientras participaba hoy en la Cumbre sobre el Clima COP28 en Dubai, Emiratos Árabes Unidos."Al igual que debemos movilizarnos a nivel mundial para abordar las causas del cambio climático, también debemos ayudar a las comunidades a adaptarse", prosiguió. "La Plataforma Mundial de Resiliencia Climática ofrece una gran oportunidad para hacer algo muy concreto y positivo que salve vidas, medios de subsistencia e incluso comunidades enteras de los efectos cada vez peores de la crisis climática."Enfoque adaptado a las amenazas localesAunque las plataformas dan prioridad a la acción temprana, las soluciones basadas en la naturaleza y la protección social que responda a los impactos, las actividades variarán en función de los riesgos climáticos concretos a los que se enfrenten las comunidades.En algunos casos, la acción temprana significa evacuaciones planificadas o refuerzo de las viviendas. En otros, puede significar la distribución de kits de protección sanitaria o, en el caso de las olas de calor, la creación de centros móviles de refrigeración. En las Américas, donde el cambio climático ha aumentado la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos -desde tormentas tropicales hasta deslizamientos de tierra, inundaciones e incendios forestales- la GCRP ayuda a las Sociedades Nacionales a desarrollar o mejorar soluciones que aborden esos riesgos particulares.En los países de África oriental afectados por la sequía, la GCRP apoya a las Sociedades Nacionales que trabajan para ayudar a las comunidades a adaptarse mediante el desarrollo de sistemas integrados de abastecimiento de agua y participan en iniciativas de múltiples socios, como el programa El Agua en el Corazón de la Acción Climática.En todo el mundo, en países como Kenia y Nepal, la protección social adaptada a las crisis ha supuesto incluir el trabajo de anticipación en el sistema de protección social del gobierno nacional. Esto significa que más personas tienen acceso a información y apoyo oportunos.Las Sociedades Nacionales que participen integrarán estos enfoques en su planificación institucional, sus prioridades y sus estrategias de financiación. La GCRP respaldará estos esfuerzos reforzando los conocimientos técnicos de las Sociedades Nacionales a través de la formación y el apoyo operativo.Entre los países que se han beneficiado hasta ahora de la financiación de la GCRP figuran:Africa: Benín, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Eswatini, Etiopía, Ghana, Kenia, Madagascar, Malawi, Mauritania, Mozambique, Namibia, Nigeria, Ruanda, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania y Uganda.Americas: Colombia, República Dominicana y JamaicaAsia-Pacífico: Bangladesh, Indonesia, Mongolia, Pakistán, Filipinas y VietnamMENA: Irak, Palestina, Siria y Yemen.Con la excepción de Ruanda, todos los países participantes están considerados los 100 más vulnerables al clima según el Índice ND-GAIN, una iniciativa de la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos, cuyo objetivo es ayudar a comprender cómo se adaptan las comunidades al cambio climático.Para más información, lea nuestra explicación técnica.También puede visitar nuestra página de Alerta temprana y el Hub de Anticipación, nuestra plataforma de acción anticipada alojada por la Cruz Roja Alemana.

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Crisis climática Q&A: ¿Por qué algunas tormentas recientes han ganado tanta fuerza, tan rápidamente?

Una entrevista con Juan Bazo, meteorólogo del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, por Susana Arroyo Barrantes, Gerente Regional de Comunicación para IFRC en las Américas.Susana Arroyo: En octubre del 2023, el huracán Otis causó gran impacto en cobertura mediática por las consecuencias humanitarias, y llamó la atención del mundo de la ciencia porque causó mucho asombro, que pudiera pasar de una tormenta tropical a un huracán de categoría 5, en apenas 12 horas. Según el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos, fue el huracán más potente jamás registrado en la costa del Pacífico mexicano. ¿Tuvo El Niño algo que ver con la rápida intensificación de Otis?Juan Bazos: Se trató de una combinación de océanos cálidos, junto con el fenómeno de El Niño.Además, todo el borde costero pacífico de México, El Salvador, Honduras y las costas de Costa Rica, han estado muy calientes; esto ha permitido la formación de ciclones y tormentas. Incluso, algunas de estas tormentas han pasado desde el Atlántico, hacia el Pacífico.En relación a la intensificación, esto ya ha pasado antes, el huracán Patricia en el 2015, también tuvo esta intensificación muy rápida en menos de 12 horas frente a la costa pacífico de México, solo que el impacto no fue en una zona muy habitada.Para la ciencia, es cada vez más difícil pronosticar este tipo de intensificación. La mayoría de los modelos, por no decir todos, fallaron en el pronóstico de corto plazo, que es uno de los pronósticos más seguros que tenemos en meteorología. Esto se debe a distintos factores: la rápida intensificación, condiciones atmosféricas muy locales; y la temperatura del agua del océano en esta parte de la costa mexicana.Cada vez más, la intensificación no sólo se está dando en la parte del Pacífico y Atlántico de nuestra región, en el océano Índico también se está dando. En Filipinas se ha tenido muchas veces este tipo de intensificaciones muy rápidas que son todo un desafío, tanto para los servicios climáticos, como para la respuesta humanitaria.SA: Sí, es un desafío inmenso, porque de hecho algo de lo que dependemos para tomar decisiones que salven vidas es de los pronósticos rigurosos, precisos, efectivos. Si avanzamos hacia una era de mayor incertidumbre, pues hay que que buscar también la forma de ver cómo anticipamos por otros frentes. ¿Qué podríamos esperar para este año que inicia?JB: En los meses siguientes estaríamos normalmente entrando a un periodo neutral y pasando rápidamente a un fenómeno de La Niña. Y esto también traerá sus consecuencias, cambiando todo el panorama. Podría ser que este año debamos prepararnos para una temporada de huracanes quizás mayor de lo normal. Entonces tenemos que seguir monitoreando, tomando en cuenta la crisis climática, y un océano Atlántico que aún se mantiene muy cálido.SA: Desde la meteorología, Juan, Cruz Roja ha tratado de hacer cada vez más alianzas, con institutos, con instituciones que se dedican a investigar, monitorear y entender el clima. ¿Es ese uno de los caminos hacia el futuro, estrechar más esa alianza?JB: Cada vez más la Cruz Roja tiene como sus aliados principales a las entidades técnicas científicas, para tomar decisiones confiables. Y creo que esa es la forma en la que debemos seguir trabajando. La información científica nos va a traer datos para nuestros programas y operaciones a diferentes escalas de tiempo, a muy corto, mediano y largo plazo.No hay dejar de lado las proyecciones climáticas, si no planificar cómo podemos adaptarnos sabiendo que el clima va a mudar. Esto lo hacemos, es parte de nuestro trabajo desde las políticas hasta en nuestras intervenciones cuando llegamos a las comunidades, y creo que la Cruz Roja lo hace muy bien. Sin embargo, necesitamos empoderarnos más, acercarnos más hacia las entidades técnicas científicas, la academia, son nuestros aliados que nos puede traer mucha más información, mucho más rica, mucho más localizada. Y este es, el siguiente paso que tenemos que dar.SA: Se vienen muchos cambios también en la meteorología. Ahora, usando la inteligencia artificial, la big data, cambios para mejorar la predicción. Son cosas que ya se están viendo. Creo que podíamos ver una luz para tener pronósticos más confiables sobre la intensificación.JB: La inteligencia artificial abre mucho espacio para la innovación. La meteorología no es 100% precisa, siempre hay ese grado de incertidumbre y va a haber fallos. Es parte del caos atmosférico de nuestro planeta, de la complejidad, de tantas variables que están en juego en los pronósticos meteorológicos. En ese sentido la AI será un gran valor agregado para la mejora de los pronósticos.Esto pone sobre la mesa la necesidad de 1) una mayor inversión en sistemas de acción temprana basados en pronósticos, 2) sistemas de alerta temprana más ágiles, flexibles y capaces de informar y movilizar a la población en un tiempo récord, y 3) ayuda humanitaria preposicionada para responder a los desastres en el momento en que se producen.La IFRC lidera la iniciativa Alerta Temprana para Todos, que proporcionará alertas tempranas a personas de todo el mundo para 2027. Más información.

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Kazajistán: "Acción temprana" ayuda a la gente a mantenerse caliente durante las mortales olas de frío

En Kazajistán, el invierno puede ser extremadamente duro, con temperaturas que descienden hasta los -40 C por la noche. Esto supone un reto para todas las personas, pero especialmente para los grupos más vulnerables: personas sin hogar, personas adultas mayores solas, personas con discapacidad y familias monoparentales."Mi marido y nuestros dos hijos han muerto y mis parientes viven lejos, por lo que ahora estoy sola en este mundo", dijo una mujer de 81 años a un equipo de la Media Luna Roja. "Agradezco a las personas voluntarias de la Media Luna Roja que me hayan traído sopa, panes y arroz pilaf; me lo comeré con gusto y guardaré un poco para mañana".Quienes se quedan atrapados en la carretera también pueden encontrarse en una situación difícil.Siempre que el frío se vuelve extremo, la Media Luna Roja de Kazajstán está lista para ayudar a las personas necesitadas gracias a un sistema iniciado por la IFRC, que les permite movilizar recursos en cuanto se prevé una ola de frío intenso.Adelantarse a las olas de fríoMediante la activación del Protocolo Simplificado de Acción Temprana (PAT) para Olas de Frío, la Media Luna Roja recibe 68.000 francos suizos de la IFRC que se utilizarán en los próximos tres meses para financiar acciones anticipatorias de apoyo a 2.000 personas en las regiones más afectadas y llegar a otras 80.000 con actividades de sensibilización.El PAT se puso en marcha a raíz de la ola de frío del 11 de diciembre, cuando el servicio nacional de previsión meteorológica pronosticó temperaturas inferiores a -40 grados en el norte de Kazajistán."Este protocolo simplificado de acción temprana nos permite apoyar a las personas que sobreviven al frío extremo en las condiciones más difíciles, y hacerlo rápidamente", dijo Lena Kistaubayeva, Directora del Departamento de Situaciones de Emergencia de la Media Luna Roja de Kazajistán."Distribuir ropa de abrigo de las reservas almacenadas y organizar comidas calientes para las personas sin hogar y las personas mayores que viven solas son las actividades clave en este momento", añadió. "Seguimos vigilando las previsiones meteorológicas, para responder a tiempo y atender nuevas necesidades en esta y otras regiones objetivo del país, a través de nuestras filiales locales".Comidas calientes, ropa y mantasDurante todo el invierno, los equipos de la Media Luna Roja han estado ayudando a las personas sin hogar a llegar a refugios cálidos y les han proporcionado comidas calientes y artículos básicos como ropa de invierno, zapatos y mantas. Las personas voluntarias también están prestando primeros auxilios en los refugios de abrigo."Desde que era niño, he pasado la mayor parte del tiempo en la calle y cuidando de mí mismo", dijo un hombre sin techo de 54 años. "Acabé con malas compañías y pasé diez años en la cárcel, pero al menos allí tenía comida y una cama. Ahora vuelvo a estar solo y no sé adónde ir. El personal voluntario me llevará a un centro de alojamiento y me ayudarán con el registro".La IFRC lidera la iniciativa Alerta Temprana para Todos, que proporcionará alertas tempranas a personas de todo el mundo para 2027. Más información.

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IFRC en la COP 28: Los impactos están aquí, el momento de actuar es ahora

Ya sea por la creciente fuerza de las tormentas, la proliferación de los incendios forestales, el empeoramiento de las olas de calor y las sequías -o el desplazamiento de comunidades enteras debido a todo lo anterior-, los impactos de la crisis climática nos acompañan desde hace tiempo. Por ello, la IFRC se dirige una vez más a la Cumbre Mundial sobre el Clima, COP28, en los Emiratos Árabes Unidos, con un mensaje urgente: no hay más tiempo que perder. El momento de actuar es ahora y la acción debe ser audaz. Así como los líderes mundiales deben acordar reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para prevenir impactos humanitarios aún peores, también debemos ampliar enormemente las acciones de adaptación a nivel local, para llegar a las personas más expuestas y afectadas, según la IFRC. Martha Makaniko, una agricultora de la aldea de Chiwalo, en la ciudad de Mulanje (Malawi); perdió su casa y todos sus cultivos a principios de año, debido a las inesperadas inundaciones provocadas por el ciclón Freddy. Después de eso, las lluvias normales no llegaron y ahora el fenómeno de El Niño amenaza con hacer que la próxima temporada de escasez sea aún más escasa. [Enlace al artículo en IFRC.org]. "Año tras año, cada vez es más difícil obtener buenos rendimientos agrícolas y buenos ingresos", afirma Makaniko. "Ya no confiamos en los patrones climáticos regulares. Antes obtenía ocho sacos de maíz de mi campo. Ahora tengo suerte si consigo dos". Este tipo de historias son cada vez más comunes en las comunidades donde está arraigada la red de la IFRC. También son la razón por la que la IFRC ha intensificado sus propios esfuerzos para trabajar con las comunidades locales y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja a fin de aliviar el sufrimiento inmediato -proporcionando dinero en efectivo, alimentos, agua, higiene y apoyo sanitario- y, al mismo tiempo, prevenir y reducir los riesgos en el futuro. Por ello, la IFRC insta a los líderes mundiales reunidos en la Cumbre sobre el Clima COP 28 a que adopten las siguientes medidas urgentes: dar prioridad a la acción local aumentar la financiación para ayudar a las comunidades a adaptarse ampliar la acción temprana y las medidas que ayuden a las comunidades a anticiparse a los riesgos reforzar los sistemas sanitarios resilientes al clima y ayudar a las personas a evitar, minimizar y hacer frente a las pérdidas y daños provocados por fenómenos relacionados con el clima. Empeora antes de mejorar Es fundamental invertir mucho más en todos estos ámbitos para ayudar a las comunidades a hacer frente a la situación, que probablemente empeorará antes de mejorar. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) confirma que el cambio climático ya está contribuyendo a aumentar el número de crisis humanitarias (con una temperatura media mundial de 1,15 °C por encima de la media de 1850-1900). Y ahora existe una amenaza muy real de que las temperaturas suban aún más. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, con las políticas actuales, el mundo va camino de alcanzar un calentamiento global de 2,8 °C en 2050. A corto plazo, se espera que el fenómeno de El Niño de este año agrave el impacto del cambio climático inducido por la acción humana, empujando las temperaturas globales a un territorio desconocido, según la Organización Meteorológica Mundial. Razones para tener esperanza Sin embargo, hay motivos para la esperanza. Si se adoptan medidas urgentes, existe la posibilidad de ralentizar o detener el aumento de las temperaturas y, al mismo tiempo, hacer que las comunidades sean mucho menos susceptibles a las crisis relacionadas con el clima. En toda la red de la IFRC, que incluye 191 Sociedades Nacionales, hay numerosos ejemplos de comunidades que trabajan con la IFRC y otros organismos para aumentar su resiliencia y evitar así la inseguridad alimentaria, los riesgos para la salud y los impactos económicos de los desastres relacionados con el clima. En Jamaica, por ejemplo, la Cruz Roja trabajó con una escuela para estudiantes con discapacidad auditiva, en un proyecto climáticamente inteligente para reforzar su granja autosuficiente del campus, con un sistema de riego alimentado por energía solar. En Somalia, la IFRC y la Media Luna Roja Somalí trabajaron con la aldea de Cuun para restablecer pequeñas granjas con la ayuda de un nuevo pozo de agua potable, y un sistema de bombeo para ayudarles a hacer frente a varios años de sequía. "Nos costaba acceder a agua limpia para beber, cocinar, bañarnos y mantenernos", dice uno de los líderes de la comunidad, Yasiin Maxamed Jamac. "Esto repercutía negativamente en nuestra salud y bienestar, y nos dificultaba el cultivo de cosechas, frutas, verduras y la cría de ganado". Ahora más de 100 hogares tienen sus propias granjas pequeñas -de 100 metros por 100 metros- donde cultivan diversas frutas, verduras y cosechas.

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Día de los Pueblos Indígenas: comunidades Ngäbe lideran la resiliencia ante la crisis climática en Chiriquí

En los últimos cincuenta años, Panamá ha experimentado un aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, como lluvias intensas y prolongadas, tormentas de viento, inundaciones, sequías, incendios forestales, deslizamientos de tierra, ciclones tropicales y los efectos de los fenómenos de El Niño y La Niña.A finales de 2023, Panamá enfrentaba una grande sequía; y más antes, a finales del 2020, los huracanes Eta e Iota inundaron las regiones de Soloy y Tierras Altas, en Chiriquí, que son parte del territorio indígena Ngäbe. Esta es, además, una de las principales zonas agrícolas en Panamá, y una de las que se vio más afectada por estos huracanes, lo que impulsó a la comunidad a prepararse ante posibles eventos similares.A partir de eso, la gestión del riesgo frente a desastres se ha convertido en una labor fundamental, impulsada por la participación activa de lideresas y líderes indígenas comunitarios como Dalia, Eusebio y Wilfredo de la comunidad de Soloy, el compromiso de vecinas como Doña María que vive en Las Nubes, Tierras Altas, y el acompañamiento de actores locales como la Cruz Roja Panameña.La IFRC sigue insistiendo en que las comunidades deben estar en el centro de la preparación para desastres y crisis climática. Aquí exponemos tres de las razones principales:1. Volverá a ocurrir: Prepararse para catástrofes recurrentes"Una de las situaciones que se dan para la temporada de invierno son las inundaciones de los ríos, porque nosotros tenemos gran cantidad de ríos en la comunidad; y también los deslizamientos, que dejan casas y carreteras afectadas”, comenta Eusebio Bejarano, líder comunitario de Soloy.Es por eso que la Cruz Roja Panameña trabajó junto a la comunidad en la preparación de una evaluación y estableció Brigadas de Respuesta Comunitaria. Además, han empezado a utilizar una herramienta llamada Nexus Environmental Assessment Tool (NEAT+), que ayuda a identificar rápidamente los problemas medioambientales antes de diseñar intervenciones de emergencia o recuperación a más largo plazo.“Es una herramienta de evaluación medio ambiental que nos ha permitido conocer el contexto de las actividades que desarrolla la comunidad y sobre todo, cómo podemos trabajar para la protección de los medios de vida de esta comunidad, que es rural y que depende mucho de la agricultura de subsistencia”, explica Daniel González, Jefe de Gestión de Riesgos de la Cruz Roja Panameña.A nivel familiar e individual, también se pueden tomar acciones para proteger nuestras viviendas. Como Doña María, que vive cerca de la orilla del río y ha trabajado en un plan familiar de evacuación. Ahora está preparada para actuar en caso de inundación.2. La población local es la primera en responder: Reforzar la capacidad de respuesta de las comunidadesParte de los procesos de preparación requieren que las comunidades fortalezcan sus aprendizajes, capacidades técnicas y de liderazgo, para adaptarse mejor a las situaciones de crisis que van a vivir. Las organizaciones comunitarias son las primeras en responder cuando ocurren desastres y, a menudo, tienen acceso a áreas que los actores internacionales no tienen.Su presencia dentro de los territorios antes, durante y después de las crisis, significa que generalmente tienen la capacidad de responder de manera inmediata, pero también de fomentar la preparación y la recuperación a largo plazo.“Debemos prepararnos en Primeros Auxilios, las autoridades deben estar capacitadas, el personal docente y la comunidad", dice Dalia, lideresa de la Brigada de Apoyo Psicosocial. "La Cruz Roja ha traído diferentes tipos de capacitaciones, en las que han participado jóvenes, pero necesitamos que se involucren más comunidades y más jóvenes”.La implementación de proyectos educativos, como las escuelas azules, que incorporan aprendizajes sobre agua, saneamiento e higiene (WASH), reciclaje y huertos escolares; son una muestra de las acciones que las comunidades de esta zona están llevando a cabo, con el apoyo de la Cruz Roja Panameña.“Hemos capacitado a la Brigada de Extinción de Incendios, la Brigada de Primeros auxilios; pero también hemos trabajado en el fortalecimiento de la resiliencia en tres centros educativos de Alto bonito, Boca de Remedio y Soloy", comenta Daniel González, Jefe de Gestión de Riesgo de la Cruz Roja Panameña.. "Además, les hemos dotado de botiquines de primeros auxilios y tablas rígidas, acompañado de la capacitación a docentes y a la comunidad educativa”.3. Las comunidades saben lo que está en juego: Fortalecer la resiliencia comunitariaLas comunidades son el corazón de la preparación ante la crisis climática porque saben lo que está en juego: su entorno y la supervivencia de sus medios de vida. Ante la crisis climática y los escenarios cada vez más inciertos, la Cruz Roja trabaja con las comunidades para fortalecer la resiliencia local ante los choques relacionados con el clima.“Hemos trabajado de la mano con la Cruz Roja, organizando y preparándonos para situaciones que se vienen dando con la crisis climática, enfocándonos bastante en la comunidad, trabajando con liderazgos, trabajando con las autoridades y visitando las comunidades”, comenta Eusebio Bejarano, Líder Comunitario.La resiliencia comunitaria permite a las comunidades prepararse para hacer frente a los desastres y crear un futuro seguro, saludable y próspero. Para eso debemos registrar información sobre todas las amenazas pertinentes, así como sus causas, amenazas a la salud, peligros, conflicto, violencia, crisis climática, degradación ambiental. Únicamente así podremos establecer prioridades en conjunto, y decidir cuál es la mejor manera de abordarlas.Otro de los líderes comunitarios, Wilfredo, resalta la importancia de promover la empatía y el cuidado colectivo, y destaca la importancia de cuidar la naturaleza, enfatizando que las montañas y ríos son fundamentales para la vida comunitaria. La población indígena Ngäbe también ha puesto sobre la mesa la necesidad de tomar en cuenta elementos culturales como el idioma, a la hora de plantear acciones de preparación.Una comunidad resiliente es aquella que cuenta con experiencia, es saludable y puede satisfacer sus necesidades básicas, tiene oportunidades económicas, cuenta con infraestructura y servicios bien mantenidos y accesibles; y puede manejar sus bienes naturales en armonía con el ambiente.También se llevaron a cabo acciones de preparación ante desastres y resiliencia comunitaria en Guatemala, Honduras, El Salvador y Ecuador, gracias a la Alianza Programática entre la red de la IFRC y la Unión Europea, que proporciona financiación estratégica, flexible, a largo plazo y predecible, para que las Sociedades Nacionales puedan actuar antes de que ocurra una emergencia.Así como en Chiriquí, más de 56 mil personas en estos cinco países ahora están preparadas para actuar ante un desastre.

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Crisis climática en Colombia: un reto humanitario

Millones de personas expuestas a los efectos de las olas de calor, la caída en la producción de alimentos, la desertificación, fenómenos climáticos extremos y la pérdida de nevados, glaciares y fuentes de agua. Así sería la Colombia de 2040, si se cumplieran los escenarios proyectados por el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales del país; y si no se tomara ninguna medida para responder a la crisis climática global. Desde la perspectiva de la Cruz Roja Colombiana y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC), reducir el impacto del cambio climático en la vida y medios de subsistencia de la población pasa por cuatro acciones clave: fortalecer las iniciativas de acción temprana, enfrentar la migración inducida por la crisis climática, fomentar medios de vida y servicios eco sistémicos resilientes al clima y aumentar el alcance de los programas de reducción de riesgos de desastres y crisis sanitarias enfatizando los riesgos vinculados con el clima, que ya impactan, por ejemplo, la salud de la población. Su presencia en todo el territorio, su credibilidad y liderazgo técnico en el ámbito humanitario y su estrecho vínculo con las comunidades, hacen de la Cruz Roja Colombiana un actor aventajado para implementar esas acciones y aquellas diseñadas por las mismas poblaciones en riesgo. La acción temprana y la resiliencia comunitaria en Colombia En los últimos 15 años, la Cruz Roja Colombiana ha puesto en el centro de sus programas la urgencia de reducir al máximo los efectos de la crisis climática en las comunidades, sobre todo aquellas expuestas a desastres recurrentes. Claro ejemplo de esto es el proyecto que lleva adelante con apoyo de la Fundación Z Zúrich con el objetivo de fortalecer la resiliencia comunitaria ante las inundaciones. Esta iniciativa parte de una herramienta innovadora capaz de medir hasta qué punto una población está preparada para enfrentar y sobreponerse a lluvias e inundaciones. Los resultados de la medición permiten a la Cruz Roja diseñar acciones que, teniendo en cuenta los análisis y proyecciones climáticas, potencien las capacidades de la comunidad y refuercen sus puntos más débiles. Ese tipo de acciones toman en cuenta, desde el minuto uno, la voz de las propias comunidades. Porque sí, los proyectos para aumentar la resiliencia y los sistemas de alerta temprana pueden salvar vidas y medios de subsistencia, pero para ser eficaces deben implicar activamente a las comunidades en riesgo. Ellas y otros actores locales, como el voluntariado de la Cruz Roja, son las primeras en responder cuando se produce una catástrofe, a menudo tienen acceso a zonas a las que no llegan las agencias internacionales y suelen ser las mejor situadas para vincular los esfuerzos de respuesta inmediata con el desarrollo de soluciones de largo plazo. También, son las comunidades las que atestiguan cómo el cambio climático agrava las crisis que les afectan desde décadas atrás: pobreza, desigualdad, desplazamiento, conflicto. Estos no son fenómenos separados, están conectados y tienen la capacidad de potenciarse unos a otros. COP28, agua y paz En la 28 edición de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP), la Cruz Roja Colombiana es panelista del evento de alto nivel “Agua para la paz y la seguridad: del riesgo a la resiliencia”, organizado por la IFRC y organismos de las Naciones Unidas y la Alianza para la Paz y la Seguridad; con el propósito de visibilizar cómo las prácticas cooperativas, equitativas y sostenibles de gestión del agua, permiten la paz y la seguridad en regiones frágiles y afectadas por conflictos y la crisis climática. Además, la Sociedad Nacional se suma al llamado a los Estados para que aumente la inversión en soluciones basadas en la naturaleza, en anticipación y preparación y se ponga rápidamente en marcha el Fondo de Pérdidas y Daños, que servirá para reducir los impactos de la crisis climática en los países que menos contaminan pero que se ven más afectados por ella. La Cruz Roja Colombiana participa en la COP28 como miembro del grupo de campeones globales del clima de la IFRC, conformado por 20 Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja comprometidas con el trabajo en políticas climáticas y la colaboración estratégica con los Ministerios de Ambiente y otros actores clave, en la búsqueda de soluciones al cambio climático. Trabajo en equipo La necesidad de un enfoque de acción local, articulación nacional y alcance global para combatir la crisis climática nunca ha sido más evidente. Proteger a la población de los efectos humanitarios de ésta es una tarea que corresponde al ecosistema humanitario en su conjunto. En Colombia, la ciudadanía, sociedad civil, agencias humanitarias, sector privado y el Estado -a quien la Cruz Roja tiene el mandato de auxiliar- cuentan con la Cruz Roja Colombiana para llevar adelante esta tarea, sin duda, la más desafiante de nuestro tiempo.

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El Niño: ¿Qué es y qué significa para los desastres?

¿Qué es El Niño?El Niño Oscilación del Sur (ENSO) es un ciclo de calentamiento y enfriamiento que se produce a lo largo del ecuador en el Océano Pacífico.El Niño es la parte de calentamiento del ciclo. Se produce cuando disminuye el ascenso de aguas frías a la superficie del mar cerca de Sudamérica. Esto provoca un aumento de la temperatura de la superficie del mar en el Pacífico, lo que calienta la atmósfera.La parte fría del ciclo se denomina La Niña y tiene el efecto contrario.Los fenómenos de El Niño y La Niña se producen cada dos a siete años. Suelen durar entre 9 y 12 meses, pero se sabe que han llegado a durar varios años seguidos.¿Cómo afecta El Niño al clima en todo el mundo?El Niño y La Niña cambian la forma en que el aire y la humedad se desplazan por el mundo, lo que puede afectar a los patrones de lluvias y temperaturas a escala global.La Organización Meteorológica Mundial (WMO) anunció recientemente que se han desarrollado las condiciones de El Niño, y que podemos esperar patrones meteorológicos y climáticos perturbadores y un aumento de las temperaturas globales.Sabemos por eventos pasados cuándo y qué zonas del mundo tienen más probabilidades de ser más húmedas y más secas durante El Niño y La Niña. Pero no hay dos fenómenos de El Niño y La Niña iguales, por lo que es importante seguir las previsiones a medida que se desarrollan.¿El cambio climático afecta a El Niño?En general, el cambio climático está provocando un aumento de las temperaturas de la superficie del mar, y hay indicios de que esto está afectando al modo en que los fenómenos de El Niño y La Niña influyen en los patrones meteorológicos de todo el mundo.La WMO predice que es probable que las temperaturas globales alcancen niveles récord en los próximos cinco años debido a la combinación del cambio climático y El Niño.¿Causará El Niño más desastres?Los fenómenos de El Niño conllevan diferentes riesgos de catástrofe en distintas partes del mundo.Pueden provocar graves sequías en Australia, Indonesia, partes del sur de Asia, Centroamérica y el norte de Sudamérica. Cuando se produjo el último fenómeno de El Niño hace siete años, contribuyó a la sequía y la inseguridad alimentaria que afectaron a decenas de millones de personas en el sur y el este de África.También pueden provocar un aumento de las precipitaciones en el sur de Sudamérica, el sur de Estados Unidos, el Cuerno de África y Asia central.Durante el verano en el hemisferio norte, las aguas cálidas de El Niño pueden provocar ciclones tropicales más intensos en el Pacífico occidental, pero menos huracanes en el Atlántico.Lilian Ayala Luque, Oficial Superior de Acción Anticipatoria y Resiliencia Comunitaria para la IFRC Américas, nos habla de la llegada de las condiciones de El Niño y de lo que podría significar para la región:¿Qué puede ser diferente en el fenómeno de El Niño de este año?Ya conocemos ciertos factores que influirán en la forma en que los efectos de este El Niño afectarán a las comunidades. Por ejemplo:Aunque se espera el fin de la sequía en el Cuerno de África, la lluvia puede tardar algún tiempo en filtrarse en el suelo para favorecer las plantas de raíces profundas y empezar a restablecer la agricultura.Aunque las condiciones de El Niño suelen limitar el crecimiento de los ciclones tropicales en el Atlántico Norte, este efecto puede verse compensado por las temperaturas inusualmente altas de la superficie del mar que se observan actualmente en la región donde se forman estas tormentas.En Ecuador y Perú, un brote de dengue tras las inundaciones de principios de año podría verse exacerbado por las lluvias de El Niño previstas para principios de 2024. En el sur de África, queda por ver si la situación del cólera mejorará con las condiciones más secas previstas.¿Cómo se prepara la red de la IFRC paraEl Niño?La red de la IFRC está desarrollando Protocolos de Acción Temprana (PATs) - planes formales que describen los desencadenantes y las acciones tempranas que tomaremos cuando se pronostica que un peligro específico afectará a las comunidades - incluyendo la preparación para los peligros relacionados con El Niño.En Ecuador, por ejemplo, hemos elaborado planes para hacer frente a la mayor probabilidad de inundaciones en la estación lluviosa de enero a abril. Y en Centroamérica, los planes de acción de emergencia cubren la mayor probabilidad de sequía de junio a agosto.Las medidas tempranas incluyen reforzar edificios y viviendas, planificar rutas de evacuación o preposicionar reservas de alimentos y agua.¿Dónde puedo encontrar más información?Nuestra página Alerta temprana, acción tempranaSitio web del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna RojaSitio web del Centro de AnticipaciónPilar de Anticipación del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRCSerie de Twitter Spaces sobre El Niño del equipo de América de la IFRC--Este artículo ha sido adaptado de una entrada de blog en el sitio web del Centro de Anticipación del que son coautores Liz Stephens, Andrew Krucziewicz y Chris Jack, del Centro del Clima de la Cruz Roja y la Media Luna Roja. Consulte la entrada del blog para obtener más información sobre El Niño y la acción anticipatoria.

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Nota de prensa

La IFRC y la ONU amplían las Alertas Tempranas para Todos a la acción sobre el terreno

Nueva York / Ginebra, 21 de marzo de 2023 - Las Naciones Unidas y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja están acelerando la acción para asegurar que todos los habitantes de la Tierra estén protegidos por alertas tempranas para 2027. Un reciente ciclón tropical que batió récords en el sudeste de África muestra una vez más la importancia capital de estos servicios para salvar vidas y medios de subsistencia frente a fenómenos meteorológicos y climáticos cada vez más extremos. Para contribuir a esta labor, el secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, ha convocado el 21 de marzo a un Grupo Asesor de dirigentes de organismos de las Naciones Unidas, bancos multilaterales de desarrollo, organizaciones humanitarias, la sociedad civil y empresas de tecnologías de la información. El objetivo es inyectar más peso político, tecnológico y financiero para garantizar que las Alertas Tempranas para Todos se conviertan en una realidad para todos, en todas partes. En los próximos meses se intensificará la acción coordinada, inicialmente en 30 países de especial riesgo, incluidos los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo y los Países Menos Adelantados. Se espera que se añadan otros países a medida que este trabajo vital con los socios vaya ganando ritmo, escala y recursos. Al mismo tiempo, continuarán y se reforzarán las acciones e iniciativas actuales de las Naciones Unidas para salvar vidas y medios de subsistencia, y aumentar la resiliencia en una amplia gama de otros países, garantizando que la campaña Alerta Temprana para Todos convierta sus promesas en una realidad que salve vidas sobre el terreno para millones de las personas más vulnerables. El objetivo no es reinventar la rueda, sino promover la colaboración y las sinergias y aprovechar el poder de los teléfonos móviles y las comunicaciones de masas. "Ahora es el momento de obtener resultados. Millones de vidas penden de un hilo. Es inaceptable que los países y pueblos que menos han contribuido a crear la crisis estén pagando el precio más alto", dijo el secretario general de la ONU, António Guterres. "Los habitantes de África, Asia meridional, América del Sur y Central y los pequeños Estados insulares tienen 15 veces más probabilidades de morir a causa de desastres climáticos. Estas muertes se pueden prevenir. Las pruebas son claras: los sistemas de alerta temprana son una de las medidas más eficaces de reducción de riesgos y adaptación al clima para reducir la mortalidad por catástrofes y las pérdidas económicas", afirmó Guterres. La necesidad es urgente. En los últimos 50 años, el número de catástrofes registradas se ha multiplicado por cinco, debido en parte al cambio climático inducido por el hombre, que está sobrecargando nuestro clima. Se prevé que esta tendencia continúe. Si no se toman medidas, se prevé que el número de catástrofes de mediana o gran magnitud alcance las 560 al año -o 1,5 cada día- en 2030. La aparición de fenómenos meteorológicos graves y los efectos del cambio climático aumentarán la dificultad, la incertidumbre y la complejidad de la respuesta a las emergencias en todo el mundo. Muertes evitables La mitad de los países del mundo no disponen de sistemas adecuados de alerta temprana y aún son menos los que cuentan con marcos normativos para vincular las alertas tempranas a los planes de emergencia.   "Las inundaciones sin precedentes provocadas por el ciclón tropical Freddy en Mozambique, Malaui y Madagascar ponen de manifiesto una vez más que nuestro clima y nuestras precipitaciones son cada vez más extremos y que los peligros relacionados con el agua van en aumento", declaró el secretario general de la Organización Mundial de Meteorología (WMO, por sus siglas en inglés), Petteri Taalas. "Las zonas más afectadas han recibido precipitaciones equivalentes a meses en cuestión de días y las repercusiones socioeconómicas son catastróficas". "Las alertas tempranas precisas combinadas con una gestión coordinada de la catástrofe sobre el terreno impidieron que el número de víctimas aumentara aún más. Pero podemos hacerlo aún mejor y por eso la iniciativa Alerta Temprana para Todos es la máxima prioridad de la WMO. Además de evitar daños, los servicios meteorológicos, climáticos e hidrológicos son económicamente beneficiosos para la agricultura, el transporte aéreo, marítimo y terrestre, la energía, la salud, el turismo y diversas empresas", afirmó. La WMO y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) encabezan la iniciativa "Alerta temprana para todos", junto con la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). "La puesta en marcha de esta iniciativa es un claro ejemplo de cómo el sistema de las Naciones Unidas y sus socios pueden trabajar juntos para salvar vidas y proteger los medios de subsistencia frente a los desastres. Los sistemas de alerta temprana inclusivos y multirriesgo que cierran la 'última milla' se encuentran entre los mejores métodos de reducción de riesgos frente a peligros relacionados con el clima y peligros geofísicos como los tsunamis. Conseguirlo no es sólo un objetivo claro del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres, sino también un imperativo moral", declaró Mami Mizutori, representante especial del secretario general para la Reducción del Riesgo de Desastres y jefa de UNDRR. Adaptación al Cambio Climático Los sistemas de alerta temprana se consideran la "fruta madura" para la adaptación al cambio climático porque son una forma relativamente barata y eficaz de proteger a las personas y los bienes de los peligros, como tormentas, inundaciones, olas de calor y tsunamis, por nombrar algunos. Los sistemas de alerta temprana multiplican por más de diez la rentabilidad de la inversión Con sólo 24 horas de antelación se pueden reducir los daños en un 30%. La Comisión Global de Adaptación descubrió que gastar sólo 800 millones de dólares en estos sistemas en los países en desarrollo evitaría pérdidas de entre 3.000 y 16.000 millones de dólares al año. "Cuando se produce una catástrofe, las personas y las comunidades pueden recurrir a la tecnología como salvavidas", declaró la Secretaria General de la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU), Doreen Bogdan-Martin. "Al liderar los trabajos de la iniciativa de las Naciones Unidas Alerta Temprana para Todos sobre 'Difusión y Comunicación de Alertas', la ITU está contribuyendo a garantizar que las personas en situación de riesgo puedan actuar a tiempo ante nuestro mundo cada vez más vulnerable al clima". Las alertas pueden enviarse a través de canales de radio y televisión, por medios sociales y con sirenas. La ITU recomienda un enfoque integrador y centrado en las personas que utilice el Protocolo de Alerta Común (PAC), un formato de datos normalizado para las alertas públicas, a fin de mantener la coherencia de los mensajes en los distintos canales. "Las alertas tempranas que se traducen en preparación y respuesta salvan vidas. Dado que las catástrofes relacionadas con el clima son cada vez más frecuentes, más intensas y más mortíferas, son esenciales para todos, pero una de cada tres personas en el mundo sigue sin estar cubierta. Los sistemas de alerta temprana son la forma más eficaz y digna de evitar que un fenómeno meteorológico extremo genere una crisis humanitaria, especialmente para las comunidades más vulnerables y remotas, que son las que se llevan la peor parte. No deberían perderse vidas en un desastre previsible", declaró el secretario general de la IFRC, Jagan Chapagain. Grupo Consultivo La iniciativa Alerta Temprana para Todos exige nuevas inversiones iniciales específicas entre 2023 y 2027 por valor de 3.100 millones de dólares, una suma que quedaría empequeñecida por los beneficios. Se trata de una pequeña fracción (alrededor del 6%) de los 50.000 millones de dólares solicitados para la financiación de la adaptación. Cubriría el refuerzo del conocimiento del riesgo de catástrofes, las observaciones y previsiones, la preparación y respuesta, y la comunicación de alertas tempranas. Para poner en práctica el plan de protección de todos los habitantes de la Tierra se necesitan soluciones financieras innovadoras, tanto nuevas como ya existentes. Entre ellas se incluyen la ampliación de la Iniciativa de Sistemas de Alerta Temprana de Riesgos Climáticos (CREWS), el Mecanismo de Financiación de Observaciones Sistemáticas (SOFF) y los programas de inversión acelerada de los fondos para el clima, como el Fondo Verde para el Clima (GCF) y el Fondo de Adaptación, y los principales Bancos Multilaterales de Desarrollo (MDB), así como otros nuevos instrumentos financieros innovadores para todas las partes interesadas de la cadena de valor de la alerta temprana. En la reunión del Grupo Consultivo se estudiará el avance de los cuatro pilares clave del Sistema de Alerta Temprana Multirriesgo (MHEWS): Conocimiento y gestión del riesgo de catástrofes (374 millones de dólares): pretende recopilar datos y realizar evaluaciones del riesgo para aumentar el conocimiento sobre los peligros y las vulnerabilidades y tendencias. Dirigido por el UNDRR con el apoyo de la WMO Detección, observación, seguimiento, análisis y previsión de peligros (1.180 millones de dólares). Desarrollar servicios de vigilancia de peligros y alerta temprana. Dirigido por la WMO, con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA). Difusión y comunicación (550 millones de dólares). Comunicar la información sobre riesgos para que llegue a todos los que la necesitan, y sea comprensible y utilizable. Dirigido por la UIT, con el apoyo de la IFRC, el PNUD y la WMO. Preparación y respuesta (1.000 millones de dólares): Crear capacidades de respuesta nacionales y comunitarias. Dirigido por la IFRC, con el apoyo de la Alianza para la Acción Temprana Informada sobre Riesgos (REAP), la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA). Notas para editores: Contexto de la iniciativa: La Iniciativa de Alerta Temprana para Todos (EW4All) fue lanzada formalmente por el secretario general de la ONU en noviembre de 2022 en la reunión COP27 en Sharm El-Sheikh. La Iniciativa hace un llamamiento para que todo el mundo esté cubierto por un sistema de alerta temprana para finales de 2027. Alterta Temprana para Todos está codirigida por la WMO y el UNDRR y cuenta con el apoyo de los líderes de los pilares, la UIT y la IFRC Los socios ejecutores son: FAO, OCHA, PNUD, PNUMA, UNESCO, REAP y PMA. El Grupo Asesor supervisará e informará al secretario general de las Naciones Unidas sobre los progresos realizados en la consecución del objetivo, y tiene los siguientes objetivos Evaluar los progresos de la iniciativa Alerta Temprana para Todos en relación con sus objetivos y metas. Impulsar y apoyar la iniciativa de Alerta Temprana para Todos desde el punto de vista político y general. Proporcionar recomendaciones generales para la movilización de recursos, y Supervisar el desarrollo científico y técnico relacionado con los sistemas de alerta temprana. Composición del Consejo Consultivo António Guterres, secretario general de la ONU Selwin Hart, asesor especial del secretario general sobre Acción Climática y Transición Justa Petteri Taalas, secretario general de la WMO Mami Mizutori, representante especial del secretario general de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres Jagan Chapagain, secretario general de la IFRC Doreen Bogdan-Martin, secretaria general de la UIT Achim Steiner, administrador del PNUD Inger Andersen, directora ejecutiva del PNUMA Sima Bahous, directora ejecutiva de ONU Mujeres Rabab Fatima, USG, Oficina del Alto Representante para los Países Menos Adelantados, los Países en Desarrollo sin Litoral y los Pequeños Estados Insulares en Desarrollo (OHRLLS) Oscar Fernández-Taranco, ASG, Oficina de Coordinación del Desarrollo (UNDCO) Martin Griffiths, USG/OCHA Yannick Glemarec, director ejecutivo del GCF Brad Smith, vicepresidente y presidente, Microsoft Mats Granryd, director general, GSMA Michel Lies, presidente del Foro de Desarrollo de Seguros Tasneem Essop, directora ejecutiva de la Red de Acción Climática , Climate Action Network  Joye Najm Mendez, representante de la Juventud, Grupo Consultivo de la Juventud de la SG Prof. Anthony Nyong, director, Cambio Climático y Crecimiento Verde, Banco Africano de Desarrollo H.E. Sameh Shoukry presidente de la COP 27 H.E. Dr. Sultan Al Jaber, presidente designado de la COP 28 Contactos para medios: En Ginebra:Anna Tuson, +41 79 895 6924, [email protected] En Washington: Marie Claudet, +1 202 999 8689, [email protected]

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Nota de prensa

Pacífico: Llamamiento urgente a la acción colectiva para reducir el impacto del cambio climático y las catástrofes en los países insulares del Pacífico

Suva, 23 de febrero de 2023 - El creciente impacto de los peligros climáticos destruirá décadas de progreso en materia de desarrollo en el Pacífico si no se pasa de la respuesta a los desastres a la acción anticipatoria, concluyó la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) durante la Reunión de Líderes de la Cruz Roja del Pacífico celebrada esta semana en Suva, Fiyi. Los Estados insulares del Pacífico constituyen la mayoría de los países que sufren las mayores pérdidas relativas -entre el 1 por ciento y el 9 por ciento de su PIB- por el impacto de los peligros naturales. Katie Greenwood, Jefa de la Delegación del Pacífico de la IFRC, declaró: "Tenemos muchos retos humanitarios en el Pacífico que debemos abordar juntos como región y no sólo como Cruz Roja en cada país. El cambio climático y los desastres afectan constantemente a nuestra región de una forma u otra. Debemos garantizar la disponibilidad de recursos, financiación y conocimientos para hacer frente a los retos del cambio climático y poder anticipar mejor cómo podemos prepararnos y responder. Para gestionar eficazmente los riesgos de catástrofe, tenemos que centrarnos en invertir en la respuesta a las catástrofes, así como en acciones de refuerzo de la resiliencia antes de las catástrofes, lo que también contribuye a un desarrollo basado en el riesgo. Como resultado, podemos minimizar las pérdidas humanas y económicas que pueden hacer retroceder el progreso del desarrollo de un país". El cambio climático está exacerbando vulnerabilidades subyacentes que seguirán degradando los medios de subsistencia y la resiliencia, ya que la frecuencia e intensidad de fenómenos meteorológicos extremos como ciclones e inundaciones aumentarán en las próximas décadas. Si a ello se añaden fenómenos graves a más largo plazo, como sequías, aumento del nivel del mar, mareas vivas e intrusión de agua salada, la Cruz Roja debe liderar, junto con sus comunidades en todo el Pacífico, la anticipación y la preparación para la naturaleza cambiante del impacto de los desastres. "Hay que hacer más en términos de acción anticipatoria, adaptación y preparación, para salvar vidas y medios de subsistencia". Las organizaciones de la Cruz Roja en el Pacífico son la Cruz Roja Australiana, la Cruz Roja de las Islas Cook, la Cruz Roja de Fiyi, la Cruz Roja de Kiribati, la Cruz Roja de las Islas Marshall, la Cruz Roja de Micronesia, la Cruz Roja Neozelandesa, la Cruz Roja de Palaos, la Cruz Roja de Papúa Nueva Guinea, la Cruz Roja de Samoa, la Cruz Roja de las Islas Salomón, la Cruz Roja de Tonga, la Cruz Roja de Tuvalu y la Cruz Roja de Vanuatu. Para más información o concertar entrevistas, por favor, contacten con: En Suva: Soneel Ram, +679 9983 688, [email protected]

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Artículo

El año pasado fue el "octavo consecutivo" de temperaturas superiores al nivel preindustrial, lo que amenaza el objetivo de París de 1,5 °C

Este artículo se publicó originalmente en el sitio web del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja aquí. Los últimos ocho años han sido los más cálidos registrados a escala mundial, impulsados por "el aumento constante de las emisiones y el calor acumulado", según seis conjuntos de datos internacionales consolidados por la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y explicados ayer. Según la OMM, la temperatura mundial se situó el año pasado 1,15°C por encima de la referencia de 1850-1900, y 2022 fue el octavo año consecutivo en que se alcanzó al menos 1°C por encima de los niveles preindustriales, según un comunicado de prensa de Ginebra. "La probabilidad de superar -temporalmente- el límite de 1,5°C del Acuerdo de París aumenta con el tiempo", añadió. La persistencia del enfriamiento de La Niña, ahora en su tercer año, significa que 2022 no fue el más cálido registrado, pero sí al menos el sexto más cálido. El trabajo de la OMM muestra una media mundial de diez años hasta 2022 de 1,14 °C por encima de la línea de base del siglo XIX, en comparación con la cifra más reciente del IPCC de 1,09 °C para la década hasta 2020, lo que indica que el calentamiento a largo plazo continúa. El secretario general de la OMM, Petteri Taalas, declaró ayer: "En 2022 nos enfrentamos a varias catástrofes meteorológicas dramáticas que se cobraron demasiadas vidas y medios de subsistencia y socavaron la seguridad sanitaria, alimentaria, energética e hídrica, así como las infraestructuras. "Amplias zonas de Pakistán se inundaron, con importantes pérdidas económicas y humanas. Se han observado olas de calor sin precedentes en China, Europa, América del Norte y del Sur [y] la sequía en el Cuerno de África amenaza con provocar una catástrofe humanitaria. "Es necesario mejorar la preparación ante estos fenómenos extremos y garantizar que cumplimos el objetivo de la ONU de alertas tempranas para todos en los próximos cinco años". La OMM señaló que su informe provisional sobre el estado del clima mundial en 2022 habla de "niveles récord de gases de efecto invernadero que atrapan el calor en la atmósfera", que siguen provocando olas de calor extremas, sequías e inundaciones devastadoras, y afectan a millones de personas. En respuesta a las últimas cifras sobre la temperatura global, el secretario general de la IFRC, Jagan Chapagin, dijo: "Personas de todo el mundo están sintiendo los efectos del calentamiento de nuestro clima, y los datos científicos siguen reforzando esta aterradora realidad. La acción climática inclusiva, liderada por los más expuestos al riesgo, es clave para combatir la crisis climática. "La ventana para implementar medidas de adaptación que salven vidas se está cerrando lentamente, pero aún hay tiempo para ayudar a las comunidades a adaptarse a los desastres relacionados con el clima, incluyendo inversiones en sistemas de alerta temprana que lleguen a todos." El pasado mes de septiembre, la IFRC dio a conocer un enfoque de Un Fondo, Dos Pilares para su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres, que refleja un mayor compromiso con la acción anticipatoria. El comunicado de prensa de la OMM añade que las clasificaciones de temperatura de años concretos deben considerarse en el contexto a largo plazo, ya que las diferencias entre años pueden ser marginales. "Desde la década de 1980, cada decenio ha sido más cálido que el anterior. Se espera que esto continúe".

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Nota de prensa

COP27: Ha llegado el momento de transformar las palabras en acciones

En respuesta al Plan de Implementación de Sharm El-Sheikh, declaración del presidente Francesco Rocca y del secretario general Jagan Chapagain de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC): Mientras los líderes se han reunido en la COP27 durante las últimas dos semanas, las familias están lidiando con los impactos muy reales del clima extremo, incapaces de esperar a que las promesas se transformen en acción.  En las últimas dos semanas, el sistema de vigilancia de riesgos de la IFRC emitió alertas por unas 14 inundaciones en África, 18 en América, 35 en Asia Pacífico, cinco en la Unión Europea y dos en la región de Oriente Medio y Norte de África. Durante este periodo, cuatro tormentas tropicales con nombre amenazaron con la destrucción. Los incendios forestales han arrasado comunidades en diez países, afectando a más de 10.000 hectáreas. Y el viernes, al menos tres personas murieron a causa de las inundaciones en Kigali (Ruanda) y 11 en Venezuela. En Etiopía, 185.000 personas fueron desplazadas. Las comunidades de África y Afganistán siguen lidiando con la inseguridad alimentaria, que son crisis alarmantes que se agravan. Las pérdidas y los daños se incluyeron por primera vez en la agenda de la COP, y hoy los líderes mundiales han acordado el establecimiento de nuevos acuerdos de financiación para ayudar a las naciones en desarrollo, especialmente a las más expuestas a los efectos adversos del cambio climático. Acogemos con satisfacción las promesas de financiación que se han hecho sobre Pérdidas y Daños, que son conversaciones históricamente importantes y pasos positivos hacia adelante. Es necesario complementarlas con financiación nueva y adicional que llegue a las personas y comunidades más expuestas, y que sea predecible, adecuada y flexible para hacer frente a las crisis relacionadas con el clima. Nos complace que se haya acordado la puesta en marcha de la Red de Santiago sobre Pérdidas y Daños, que proporcionará una asistencia técnica crucial para reducir y responder a los impactos a los que ya se enfrentan las comunidades. Sin embargo, debemos aumentar nuestra ambición de reducir las emisiones y esta COP no ha cumplido en este frente. Cada incremento del calentamiento global es importante para salvar vidas y medios de subsistencia, y por lo tanto es fundamental para mantener las temperaturas globales por debajo del límite de calentamiento de 1,5 grados.  Acogemos con satisfacción la atención prestada a los Sistemas de Alerta Temprana en el Plan de Aplicación de Sharm El-Sheikh, que refleja las realidades de la primera línea de la crisis climática que la IFRC lleva poniendo de manifiesto desde hace más de dos décadas. Reducir el riesgo y salvar vidas, especialmente en las comunidades de la última milla, es lo que hacen nuestros equipos en todo el mundo cada día y es alentador ver que esta labor se amplía. Para ser más eficaces, las alertas tempranas deben ir seguidas de una acción temprana y estos sistemas deben estar arraigados en las comunidades, incluidas las más difíciles de alcanzar y las familias atrapadas en crisis prolongadas. A medida que aumentan las repercusiones humanitarias del cambio climático, también debe aumentar la financiación para la adaptación, garantizando que llegue a los más afectados y a los que más riesgo corren. Como legado de la "COP de aplicación", la inversión mundial debe llegar al ámbito local.  Es hora de convertir las palabras y los compromisos en acciones a nivel nacional, para dar vida al acuerdo y marcar una diferencia real en la vida de las personas y las comunidades más afectadas por la crisis climática.  Como red de la IFRC, nos comprometemos a ampliar la acción local para responder a la crisis climática, trabajando con las comunidades para crear preparación y resiliencia frente a los crecientes riesgos e impactos. Las crisis climáticas y medioambientales son una amenaza para la humanidad y todos tenemos un papel que desempeñar. Ahora debemos mirar hacia adelante con determinación y esperanza.  Nuestras acciones colectivas pueden inspirar la ambición que necesitamos ver en el mundo. Contactos para medios: En Ginebra: Jenelle Eli, +1 202 603 6803,[email protected]

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Discurso

Discurso del Secretario General de la IFRC en el lanzamiento del Plan de Acción Ejecutivo de Alerta Temprana para Todos

Excelencias, Señoras y Señores, La IFRC acoge con beneplácito la promesa del Secretario General de las Naciones Unidas sobre los Sistemas de Alerta Temprana para Todos. En la última década, algunos de los fenómenos meteorológicos más recientes -y a menudo previsibles- fueron los más mortíferos, costosos y devastadores. Por nuestra experiencia, sabemos que las alertas tempranas sólo pueden funcionar si se convierten en acciones anticipadas. Este mensaje se ha transmitido bien en la iniciativa Alerta Temprana para Todos. La IFRC ha contribuido a 3 de los 4 pilares del plan de acción ejecutivo de esta iniciativa y ha liderado el pilar de 'preparación para responder'. Agradecemos a todos los que han participado en el desarrollo del plan de acción. Ahora es el momento de poner el plan en marcha. He aquí cómo hacerlo: Primero: ayudar a crear un entorno propicio en el que las comunidades y organizaciones locales, como nuestras Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, estén realmente capacitadas para dirigir las acciones locales. Su poder, a través de su conocimiento y propiedad, puede ser verdaderamente transformador para hacer realidad las ambiciones de la alerta temprana y la acción temprana. Tengan el valor de liberar ese poder. Segundo: la clave del éxito es el poder de la asociación. Reunamos y utilicemos lo mejor de nuestras organizaciones para aplicar el plan de acción. Tercero: la iniciativa Alerta Temprana para Todos es más eficaz si aprovechamos el poder de las plataformas de coordinación y colaboración existentes, como la Alianza de Acción Temprana Informada por el Riesgo y el Centro de Anticipación, alojados por la IFRC, así como el Centro de Excelencia. Por último, poner en marcha mecanismos de financiación ambiciosos. El cambio no se producirá sin una inversión. El Fondo de Emergencia para la Respuesta a los Desastres de la IFRC es un buen ejemplo, ya que puede desembolsar fondos antes de los desastres para reducir su impacto humanitario. En última instancia, nuestro éxito colectivo debe medirse por las vidas salvadas y los medios de subsistencia preservados. La red de la IFRC espera colaborar estrechamente en la iniciativa Alerta Temprana para Todos con la WMO y otros socios. Juntos, asegurémonos de que las alertas tempranas se centren en las personas, incluidas las que se encuentran en los lugares más alejados. Gracias.

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Nota de prensa

COP27: El mundo no puede permitirse otra serie de promesas vagas, advierte la IFRC

Ginebra, 1 de noviembre de 2022 - Ninguna región del mundo se libra de los impactos devastadores de la crisis climática, pero las comunidades más vulnerables a sus efectos son las que menos ayuda reciben. Nuevos datos de la mayor red humanitaria del mundo muestran que ninguno de los 30 países más vulnerables del planeta se encuentra entre los 30 mayores receptores de fondos de adaptación per cápita. En la COP27, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) pedirá a los líderes mundiales que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero y aumenten significativamente la financiación para que las comunidades más vulnerables puedan adaptarse y hacer frente a los impactos catastróficos que ya enfrentan. Francesco Rocca, Presidente de la IFRC, dijo: "Nuestro planeta está en crisis y el cambio climático está matando a los más amenazados. La COP27 fracasará si los líderes mundiales no apoyan a las comunidades que están en primera línea del cambio climático. Las familias que están perdiendo a sus seres queridos, sus hogares o sus medios de vida no pueden permitirse esperar a que se hagan promesas vagas o se asuman compromisos débiles." "Para salvar vidas ahora y en el futuro, necesitamos acciones políticas y cambios concretos que den prioridad a las comunidades más amenazadas y las ayuden a ser más resilientes. La crisis climática ya está aquí, y tenemos que proteger a los más afectados". La ciencia es ahora alarmantemente clara sobre los impactos humanitarios del cambio climático. Los datos de la IFRC muestran que en los últimos 10 años, el 86% de todos los desastres desencadenados por peligros naturales fueron causados por fenómenos meteorológicos y climáticos, lo que provocó la muerte de al menos 410.000 personas y afectó a otros 1.700 millones. El informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) de 2022 demostró por primera vez que el cambio climático ya está contribuyendo a las crisis humanitarias, ya que se calcula que entre 3.300 y 3.600 millones de personas viven en contextos vulnerables al cambio climático. Caroline Holt, Directora de Desastres, Clima y Crisis de la IFRC, señaló: "Aumentar la financiación para la adaptación es fundamental para ayudar a los países a hacer frente a los impactos del cambio climático y a prepararse para el futuro, pero el nuevo análisis de la IFRC demuestra que la financiación no está llegando a los lugares y comunidades que más lo necesitan. La financiación para la adaptación al clima por persona es, en promedio, inferior a 1 CHF por persona en los países donde la vulnerabilidad es mayor". Somalia -donde las sequías extremas han llevado al país al borde de la hambruna- ocupó el lugar más alto en cuanto a vulnerabilidad climática, pero sólo el 64º en cuanto a financiación para la adaptación en 2020*. Somalia recibió menos de un dólar por persona para la adaptación al cambio climático cada año, mientras que la República Centroafricana recibió menos de dos céntimos. Según Maarten Van Aalst, Director del Centro del Clima de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, cuando las comunidades reciben las herramientas para prepararse y anticiparse a los riesgos climáticos, pueden evitar que los fenómenos meteorológicos extremos se conviertan en desastres. Van Aalst señala que el mundo también debe redoblar los esfuerzos para hacer frente a las pérdidas y los daños que ya experimentan las personas que están en primera línea de la crisis climática. Notas para los editores: Vea fotos y vídeos con los debidos créditos en IFRC ShaRED. Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja no sólo responden a los desastres cuando se producen, sino que también desempeñan un papel fundamental en la prevención de peligros como las inundaciones y las olas de calor para que no se conviertan en desastres. Al trabajar en primera línea en las comunidades antes, durante y después de los desastres, saben lo que se necesita para responder a las crisis climáticas y ayudar a las comunidades a prevenir y adaptarse a los crecientes riesgos del cambio climático. La IFRC se propone apoyar a las Sociedades Nacionales miembros para que lleguen a 250 millones de personas cada año con servicios de adaptación y mitigación del clima para reducir el sufrimiento y la vulnerabilidad. * La vulnerabilidad climática se determina sobre la base de una combinación de análisis de vulnerabilidad climática a largo y corto plazo de ND-GAIN y del Índice INFORM. ND-GAIN cuantifica la vulnerabilidad nacional a las perturbaciones climáticas, a la vez que evalúa la preparación de un país para aprovechar la inversión en acciones de adaptación. La vulnerabilidad se calcula como una combinación de exposición, sensibilidad y capacidad de adaptación, mientras que la preparación incorpora componentes económicos, de gobernanza y sociales. El índice INFORM cuantifica el riesgo nacional de catástrofes basándose en la exposición histórica a los peligros, la vulnerabilidad y la capacidad de adaptación. Para más información o entrevistas: En Washington: Marie Claudet, +1 202 999 8689, [email protected] En Ginebra: Jenelle Eli, +1 202 603 6803, [email protected]