Cruz Roja activa sus protocolos de acción temprana ante las primeras señales de sequía en El Salvador, Guatemala y Colombia

An animation using a globe depicting changes in sea surface temperatures (red for warmer, blue for cooler) in tropical Pacific Ocean. Satellite imagery showing the difference from average sea surface temperatures at the equator in the tropical Pacific Ocean (depicted using various shades of red and orange for warmth) during the first week of June 2026, as compared with the baseline used by NOAA’s Coral Reef Watch.

Imágenes de satélite que muestran la diferencia con respecto a las temperaturas medias de la superficie del mar en el ecuador, en el océano Pacífico tropical (representadas mediante distintos tonos de rojo y naranja que indican el calor), durante la primera semana de junio de 2026.

Foto: Satélites de la NOAA

Ciudad de Panamá, 11 de junio de 2026 — Las Sociedades de la Cruz Roja de El Salvador, GuatemalaColombia han puesto en marcha sus protocolos de acción temprana para proteger a más de 22.000 personas ante las primeras señales de sequía. En los tres países, la ausencia de lluvias podría agravarse como consecuencia del fenómeno de El Niño, que, según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de los Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés), entró en su fase activa el 11 de junio. 

Los protocolos de acción temprana son instrumentos que reúnen medidas acordadas con antelación entre las comunidades, los Estados y la Cruz Roja, y se activan cuando se alcanzan determinados umbrales de riesgo, de modo que la ayuda pueda movilizarse antes de que se produzcan daños.  

"La sequía es un desastre en cámara lenta: no llega en una sola noche y rara vez ocupa los titulares, por eso se corre el riesgo de que la ayuda llegue demasiado tarde", explicó Loyce Pace, directora regional para las Américas de la IFRC. "La diferencia entre una amenaza y una crisis humanitaria casi siempre se decide antes del impacto. Esta vez, gracias a los pronósticos meteorológicos, a los acuerdos de acción conjunta y al financiamiento anticipado, sabemos que el momento para proteger a la población es ahora." 

En Colombia, El Salvador y Guatemala, la activación de los protocolos de acción temprana ante la sequía se basa en los datos recopilados por los servicios meteorológicos de los tres países, que coinciden en un mismo pronóstico: lluvias muy por debajo de lo normal para el trimestre de junio a agosto, justo cuando comienza el ciclo agrícola. 

En El Salvador, la Dirección General del Observatorio Ambiental advirtió un déficit de precipitaciones entre mayo y julio. En Guatemala, el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología prevé condiciones asociadas a El Niño con un 70 por ciento de probabilidad, así como lluvias por debajo de lo normal. En Colombia, un análisis cartográfico del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales estima una probabilidad superior al 50 por ciento de precipitaciones inferiores a lo normal y un índice de sequía moderada hacia agosto. 

El Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF) estaba a la espera de estos datos científicos para iniciar el desembolso de los 1,2 millones de francos suizos (CHF) —cerca de 1,5 millones de dólares— que tenía reservados para la acción temprana ante la sequía en los tres países. Ese financiamiento no se asigna de una sola vez: se libera de forma escalonada, a medida que los pronósticos alcanzan los umbrales de riesgo acordados de antemano entre las comunidades, las autoridades y la Cruz Roja, de modo que cada tramo de la ayuda se movilice justo antes del impacto y no después.  

Los recursos del IFRC-DREF permitirán asistir a 10.000 personas en los departamentos de Morazán y La Unión, en El Salvador; a otras 10.000 en municipios del Corredor Seco de Guatemala, como Chiquimula, Jalapa y Quetzaltenango; y a 2.400 en los departamentos colombianos de Tolima y Cesar. 

Aunque cada contexto es distinto, las medidas se ordenan en torno a una misma lógica: actuar antes de que el desastre ocurra y proteger simultáneamente la seguridad alimentaria, los medios de vida, la salud y el acceso al agua de las comunidades afectadas, ámbitos que las sequías suelen afectar a la vez. 

A las familias en situación de mayor vulnerabilidad, la Cruz Roja las apoyará mediante transferencias monetarias para resguardar alimentos, conseguir combustible y cubrir necesidades básicas sin descapitalizarse. También, les brindarán agua potable cuando las fuentes empiecen a escasear, insumos para cuidar cultivos y ganado, y capacitaciones en prácticas agrícolas adaptativas, higiene y prevención de enfermedades por calor.  

En el mundo, sólo uno de cada 10 dólares destinados a la acción humanitaria se invierte en reducir o mitigar el riesgo de desastres. “Es crítico que gobiernos, agencias de cooperación, instituciones financieras y organismos internacionales fortalezcan la acción anticipatoria, los sistemas de alerta temprana y la acción humanitaria basada en pronósticos como mecanismos esenciales para proteger vidas, reducir pérdidas económicas y fortalecer la resiliencia.” 

Para mayor información: [email protected] 

En Panamá:  

Susana Arroyo Barrantes +50769993199  

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