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Alianza por la Amazonía: por un futuro resiliente y sostenible

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Nota de prensa

Alianza por la Amazonía: la IFRC y TNC presentan un compromiso de 10 años para fortalecer la resiliencia de las comunidades y la adaptación al clima

Belém do Pará/Ciudad de Panamá/Ginebra, 15 de noviembre. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y The Nature Conservancy (TNC) presentaron el programa decenal (2025-2035) de la Alianza para la Amazonía, centrado en la reducción del riesgo de desastres y la resiliencia climática mediante la implementación de soluciones basadas en la naturaleza en toda la selva amazónica.Durante un evento conjunto en la COP30 en Brasil, las dos organizaciones hicieron un llamado para recaudar los primeros 10 millones de francos suizos (aproximadamente 12 millones de dólares estadounidenses) para poner en marcha la fase inicial de este programa, cuyo objetivo es fortalecer la resiliencia de las comunidades amazónicas amenazadas por incendios forestales, sequías, inundaciones, temperaturas extremas, complejidades socioeconómicas y desplazamientos, combinando la acción humanitaria y la ciencia medioambiental para proteger tanto a las personas como a la naturaleza.Creada hace casi un año, la Alianza por la Amazonía es un esfuerzo colectivo a largo plazo que reúne a comunidades, pueblos indígenas, gobiernos y organizaciones comprometidos con la protección de la Amazonía. Convocada por la IFRC como una red arraigada en la presencia local y el liderazgo regional, la Alianza une conocimientos, recursos y alianzas para construir una Amazonía más resiliente, sostenible e inclusiva, fomentando especialmente las alianzas entre el sectores humanitario, medioambiental y de desarrollo.Durante el último año, la IFRC ha liderado una serie de Diálogos de Sistemas de Conocimiento Amazónico en Bolivia y Colombia, que han reunido a cientos de liderazgos comunitarios, científicos y equipos de la Cruz Roja para diseñar conjuntamente soluciones lideradas a nivel local. Estos diálogos, junto con los análisis conjuntos realizados con organizaciones expertas, como TNC, han servido de base para un nuevo marco de programas regionales y proyectos piloto centrados en la restauración de los ecosistemas, la agricultura climáticamente inteligente y la salud comunitaria."La Alianza para la Amazonía encarna el espíritu de humanidad, confianza y localización de la Cruz Roja", afirmó Loyce Pace, directora regional de la IFRC para las Américas. "Junto con nuestros socios, nos estamos movilizando para proteger a las comunidades que se enfrentan a incendios forestales, sequías, inundaciones y desplazamientos climáticos. Nuestro objetivo no es solo anticiparnos y responder a los desastres y las crisis de salud, sino también ayudar a las personas a prosperar en medio de un clima cambiante".La Alianza por la Amazonía se estructura en torno a tres pilares estratégicos que guían su acción a largo plazo e incorporan la adaptación dirigida localmente. El primero se centra en la gestión de riesgos y la acción climática anticipatoria, haciendo hincapié en la preparación local, la gobernanza local inclusiva y los sistemas de alerta temprana eficaces. El segundo se centra en los medios de vida sostenibles y resilientes, apoyando las soluciones basadas en la naturaleza, las economías verdes y la soberanía alimentaria. El tercer pilar promueve la salud integral y el bienestar de la comunidad, conectando la salud física, mental y espiritual con la gestión ambiental."Esta alianza reúne lo mejor de la acción humanitaria y de desarrollo con la ciencia ambiental para apoyar a quienes protegen la Amazonía cada día", afirmó Clare Shakya, directora general de Clima Global de The Nature Conservancy (TNC). "Mediante la restauración de los ecosistemas, el fortalecimiento del liderazgo comunitario, la inversión en soluciones basadas en la naturaleza y la lucha contra las desigualdades estructurales en los sistemas de financiación de la adaptación, la Alianza puede ayudar a las comunidades amazónicas a adaptarse y prosperar, al tiempo que protege su biodiversidad y los sistemas climáticos de los que todos dependemos".Se invita a las organizaciones, gobiernos, empresas y pueblos y comunidades indígenas interesados en contribuir a esta iniciativa a unirse a la Alianza y colaborar en la promoción de la resiliencia climática y las acciones humanitarias y de desarrollo en toda la Amazonía.Con la participación activa de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de los nueve países amazónicos, en colaboración con TNC y otros actores que trabajan en áreas clave de la cuenca, la Alianza busca llegar a 4 millones de personas durante la próxima década. Su enfoque se centra en el liderazgo local, el diálogo intercultural y las alianzas a largo plazo, ingredientes clave para abordar uno de los retos humanitarios y medioambientales más complejos de nuestro tiempo.Para obtener más información y concertar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Panamá: María Victoria Langman, +507 6550 1090En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367

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Cruz Roja Ecuatoriana: innovación, ciencia y alerta temprana para proteger el cacao amazónico

En la Amazonía ecuatoriana, donde la selva atraviesala vida y la cultura, el cacao no es solo un cultivo: es sustento y tradición. Ecuador es el tercer exportador de cacao fino de aroma a nivel mundial, un producto que no solo endulza nuestropaladar, sino que también impulsa la economía local y sostiene a miles de familias en el territorio amazónico de Zamora Chinchipe, cerca de la frontera con Perú.Sin embargo, los cultivos de cacao se están viendo amenazados por los efectos del cambio climático yfenómenos como El Niño. En los principales países exportadores de cacao, comoGhana y Costa de Marfil, las lluvias extremas y las sequías prolongadas han propiciadola aparición de plagas que han arrasadocon plantaciones enteras.Cuando las plantaciones se pierden, no solo disminuye la producción de chocolate, tambiénaumenta la pobreza y se compromete la seguridad alimentaria. Ante este escenario multiamenaza, la información oportuna y la anticipación pueden marcar la diferencia entre perder o salvar una cosecha.Por eso, con el fin de proteger el cacao en la selva amazónica, dos jóvenes voluntarias de la filialde la Cruz Roja Ecuatoriana en Zamora Chinchipe combinaron ciencia, innovación y conocimiento local para diseñar un Sistema de Alerta Tempranaque ayude a las familias cacaoterasa anticipar riesgos y planificar acciones preventivas.Unade las dos jóvenes que impulsó esta iniciativa esJosselyn Balcázar. Ella tiene muy claro cuál es la problemática a la que se enfrentan las comunidades productoras de cacao: “El problema que identificamos esla vulnerabilidad de losproductores de cacao debido al manejo empírico que ellos le dan alas plantaciones de cacao, sin tomar en cuenta la medición de las variablesmeteorológicas frente a los impactos del cambio climático”, explica.Tecnología al rescate del cacaoEste Sistema de Alerta Temprana lleva por nombre SATHEOBROMA (que hace referencia a theobroma, nombre dela especie de la planta de cacao). El proyecto nació en 2023 gracias al programa Limitless, de la Academia Solferino.“Se trata de una miniestación meteorológica que va registrando todos los días los índices de precipitación, temperatura, humedad y otras variables, que van a ayudar a los productores a entender el momento en el que se va a presentar la plaga y tomar las medidas adecuadas para no perder sus cultivos”, explica Verónica Andrade, técnica nacional de adaptación al cambio climático de Cruz Roja Ecuatoriana.Esta información se analiza para detectar condiciones que favorecen la proliferación de plagas, como la conocida monilla, que puede acabar con plantaciones enteras. La iniciativa no detiene las lluvias ni evita las sequías, pero permite actuar antes de que el problema se vuelva desastre. Así, los productores reciben alertas para actuar de forma rápida y evitar que las pérdidas se extiendan.“Me parece muyimportante poder llevar estatecnología al campo, porque si no hay información en el campo, nosotros no tenemos cómo prevenir”, afirma Oswaldo Castillo, técnico shuar del cacao.“Esta es una iniciativa muy importante para que podamos tomar medidas a tiempo y evitar bajas producciones”, dice Bolívar Flores, productor local.El piloto de este sistema se instalóen una finca para mostrar su funcionamiento, después se expandió a dos fincas más, y el plan a futuro que proyectala Cruz Roja Ecuatoriana esescalarlo para beneficiar a más comunidades productoras de cacao.“La idea de nosotros es que a futuro se pueda tener un Sistema de Alerta Temprana que se replique en todas las fincas productoras de cacao del país y que ayude justamente a que este rubro que es tan nuestro puedacrecer sin complicaciones de plagas”, explica Verónica Andrade.La iniciativa incluso ha capturado el interés de las institucioneslocales:“Con el apoyo de latecnología yel apoyo técnico, tenemos que prepararnos para quecuando se den los efectos, podamosmitigarlos y contrarrestarlos”, dijo Karla Reátegui, prefecta de Zamora Chinchipe.“Desde la prefecturatambién ratificamos nuestra voluntad para articular acciones que nos permitanseguir ampliando el beneficio a más fincas y a más productores”, concluyó.El cambio climático seguirá siendo un desafío, pero con herramientas como SATHEOBROMA, las familias que se dedican a la agriculturano están solas. En un mundo donde los eventos climáticos son cada vez más impredecibles, los Sistemas de Alerta Temprana son aliados imprescindibles para la seguridad alimentaria y la adaptación comunitaria. Iniciativas como esta siguen demostrando que dar a las comunidades un papel protagonista nos permite identificar y planificar medidas preventivas, prepararnos y responder eficazmente a múltiples crisis y desastres; promover la toma de decisiones basada en datos empíricos; y garantizar que los recursos se dirijan a quienes más los necesitan. 

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Cómo se ve realmente la recuperación más de un año después de que el huracán Beryl golpeara las comunidades pesqueras de Barbados

Escrito por el Centro del ClimaLa Cruz Roja de Barbados está ayudando a los pescadores que lo perdieron todo en el huracán Beryl el año pasado a reconstruir sus tradicionales trampas de pesca caribeñas. En realidad, estas trampas rectangulares con cebo, fabricadas con malla metálica y ramas de árboles, se consideran más sostenibles que las redes y suponen menos esfuerzo que salir al mar todos los días con una caña de pescar."Son una parte muy importante de la tradición local que estamos tratando de preservar", explica Kiri Lizama, directora de programas y operaciones de la Cruz Roja de Barbados. "Un pescador puede tener hasta diez trampas en el agua a la vez", añade, pero con Beryl, el huracán de categoría 5 más temprano del Atlántico jamás registrado, la gente no tuvo tiempo de sacar sus trampas del agua y ponerlas a salvo en tierra. "Fue algo totalmente inesperado y muchos de ellos perdieron todas sus trampas", explica Lizama a Loyce Pace, directora regional de la IFRC para América, durante una visita a principios de este mes a una comunidad pesquera, Half Moon Fort, en la parroquia de St. Lucy, donde ya se está trabajando en la reconstrucción de las trampas.Materias primasEl huracán Beryl pasó a 80 millas al sur de Barbados causando daños devastadores a la industria pesquera de la isla; más de 200 barcos pesqueros sufrieron daños importantes y 20 se hundieron.La Cruz Roja ha estado apoyando a las familias de pescadores con las materias primas necesarias para reconstruir, utilizando las técnicas tradicionales que, según explica Lizama, se transmiten de generación en generación en los pueblos costeros de Barbados. Las jaulas de pesca se colocan en los arrecifes, en lugar de en la arena, y pueden atrapar una gran variedad de especies locales, como barberos, roncos, pargos, chutes y lisas.Los pescadores utilizan una combinación de GPS y simple triangulación de los puntos de referencia en tierra para identificar las mejores ubicaciones para colocar las jaulas y encontrarlas de nuevo.Un momento inesperadoEsta labor forma parte del programa de recuperación de la Cruz Roja de Barbados para las comunidades afectadas por el huracán Beryl, que también incluye asistencia económica para los hogares dedicados al procesamiento del pescado, suministros esenciales de agua, saneamiento e higiene, refugio y gestión del voluntariado.El Fondo de Emergencias para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) asignó inicialmente 1,7 millones de francos suizos para apoyar la respuesta de las Sociedades Nacionales pertinentes, entre ellas las de Barbados, Granada, Jamaica y San Vicente y las Granadinas, y posteriormente se lanzó un Llamamiento de Emergencia con el fin de reunir 4 millones de francos suizos para ayudar a 25.000 personas en estos países.La intensidad de Beryl en términos de velocidad del viento y presión barométrica no era inédita, pero sí lo fue su momento de aparición, según escribió el año pasado Andrew Kruczkiewicz, del Centro del Clima y profesor de la Universidad de Columbia especializado en teledetección y alerta temprana. «Otro motivo de preocupación es que Beryl se suma a la lista de tormentas destructivas que se intensificaron muy rápidamente, lo que supone un reto para la preparación, incluso con los mejores pronósticos que puede ofrecer la ciencia». Beryl tardó solo 40 horas en pasar de ser una depresión tropical a un huracán de categoría 3, triplicando su velocidad máxima del viento hasta alcanzar al menos los 180 km/h.Más historias sobre el huracán Beryl y la respuesta de la Cruz Roja:Huracán Beryl: Para las islas más afectadas, la preparación dio sus frutos con una rápida respuesta. Pero la recuperación se complica por los daños generalizados. | IFRCCambio climático: Convirtiendo las tormentas en "monstruos". | IFRC

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Tras el terremoto de Myanmar, una madre encuentra fuerzas en ayudar a otras personas

Yadanar Yu Hlaing Kyuu, una madre soltera de 30 años con un hijo, recuerda vívidamente lo ocurrido el 28 de marzo de 2025. Ella y su familia estaban almorzando en la cocina al aire libre con techo de palma junto a su casa en la aldea de Shwe Lunn, Mandalay, cuando comenzaron los temblores.Al principio, pareció un temblor leve. Pero pronto, el suelo comenzó a sacudirse violentamente. Yadanar instintivamente escondió a su hijo debajo de una mesa en la cocina y lo protegió con su cuerpo. Momentos después, los edificios de hormigón dentro de su recinto comenzaron a derrumbarse y su casa se derrumbó.Yadanar, su hijo y otros miembros de la familia tuvieron la suerte de sobrevivir sin lesiones.Tras el desastre, se unió a sus vecinos en la búsqueda de sobrevivientes. Al mismo tiempo, intentó desesperadamente comunicarse con sus compañeros de trabajo en una popular cafetería de Mandalay para saber si estaban bien.Una vez que se restablecieron las líneas telefónicas y pudo hablar con uno de sus compañeros de trabajo, Yadanar se enteró de que la cafetería se había derrumbado. Aunque tuvo la suerte de sobrevivir, se dio cuenta de que había perdido tanto su hogar como su trabajo.Cien días después de este desastre que cambió sus vidas, los recuerdos siguen vivos para muchas personas como Yadanar, que perdieron sus hogares, sus medios de subsistencia y a sus seres queridos a causa del terremoto. Pero muchas personas aquí también recuerdan la valentía y la solidaridad de personas como Yadanar, que se unieron inmediatamente a sus vecinos en la búsqueda de sobrevivientes y ayudaron a la gente a superar esos primeros días terribles.El apoyo de la Cruz Roja de Myanmar y la red de la IFRC (que lanzó un Llamamiento de Emergencia y asignó 2 millones de francos suizos del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres) también ha ayudado a la población a satisfacer sus necesidades básicas de nutrición, salud, agua y refugio desde el terremoto (véanse más abajo las estadísticas sobre la ayuda ya prestada).De cara a los próximos 100 días, será fundamental que continúe la solidaridad local, nacional e internacional, para que la Cruz Roja de Myanmar pueda ayudar a más personas como Yadanar a reconstruir sus hogares y medios de vida, a mantener a sus familias y a prepararse para posibles crisis futuras.Por esta razón, la IFRC está pidiendo un apoyo aún mayor para su Llamamiento de Emergencia por el Terremoto en Myanmar. Ayudar a las personas a regresar a refugios resistentes a los terremotos y reconstruir sus medios de vida requiere más tiempo y una mayor inversión que proporcionar ayuda inmediata después de un desastre. Aún así, el Llamamiento Internacional de Emergencia de la IFRC solo ha recibido el 22 % de los fondos necesarios para ayudar a la Cruz Roja de Myanmar a cumplir sus objetivos de respuesta al terremoto.De sobreviviente a voluntariaMientras tanto, en la comunidad de Yadanar, la solidaridad entre el vecindario es lo que les ha ayudado a sobrevivir día a día. Todo comenzó en el momento en que cesaron las sacudidas.Tan pronto como la tierra dejó de temblar, recuerda Yadanar, su familia pidió ayuda y un vecino acudió y los guió a un lugar seguro. Al mirar atrás, vieron que su casa había quedado completamente destruida.Temiendo más temblores, la madre de Yadanar instó a todos a correr hacia un campo cercano. Mientras corrían, se produjo un segundo terremoto de gran intensidad. Los templos y los edificios cercanos se derrumbaron ante sus ojos.En medio del caos, Yadanar no dudó en ayudar. Se unió a los esfuerzos para rescatar a los niños y niñas atrapadas bajo los escombros, utilizando sus propias manos para mover pesados ladrillos y escombros. Con las carreteras bloqueadas y los vehículos de emergencia incapaces de llegar hasta donde estaban, las personas heridas tuvieron que ser trasladadas a los hospitales en motocicletas.Durante casi 15 días, las familias durmieron al aire libre, demasiado asustadas para volver a sus casas dañadas mientras continuaban las réplicas.Cuando el voluntariado de la Cruz Roja llegó para evaluar los daños, visitaron cada hogar y añadieron la casa destruida de Yadanar a su lista. Luego, regresaron con ayuda muy necesaria: lonas para refugiarse, agua potable y kits básicos de herramientas para refugios.Impacto con dignidadPara Yadanar, el kit de dignidad proporcionado por la Cruz Roja de Myanmar fue especialmente significativo. En ese momento, ella y su familia ni siquiera tenían ropa de repuesto. El kit de dignidad incluía artículos esenciales para mujeres, lo que le proporcionó consuelo y un sentido de dignidad durante un momento muy difícil."Los artículos personales y los materiales para refugios nos ayudaron a protegernos mientras no teníamos una casa adecuada", dijo. "Nos alegramos mucho de recibir estas cosas, sobre todo porque no es fácil salir a comprar nada después de un desastre como este".Yadanar dice que está profundamente agradecida con el equipo de la Cruz Roja de Myanmar y con los donantes que apoyaron su recuperación. Recuerda cómo las personas voluntarias iban de casa en casa bajo el sol abrasador para asegurarse de que familias como la suya no fueran olvidadas."Su apoyo marcó una gran diferencia en nuestras vidas", dijo. "Rezo para que todas las familias donantes se mantengan sanas y nunca tengan que enfrentarse a algo así".Justo un año antes del terremoto, Yadanar atravesó una crisis personal e incluso intentó quitarse la vida. Fue su padre quien la salvó. Sobrevivir al terremoto y ver a su hijo y a su familia a salvo le dio un nuevo sentido a su vida y le dio fuerzas.Hoy en día, Yadanar es líder voluntaria del comité del campamento de ayuda para las personas afectadas por el terremoto, donde actualmente se alojan 126 familias cerca de su casa. Ayuda a recopilar los nombres de las personas con necesidades, organiza listas de viviendas que requieren reconstrucción y colabora en la distribución de artículos de ayuda.El comité del campamento da prioridad a las familias muy pobres o que no pueden reconstruir por sí mismas. También contribuye a la construcción de refugios temporales. Aunque no puede dar dinero, dedica su tiempo y energía a ayudar a quienes lo necesitan."Si puedo ayudar a otra gente en esta vida, tal vez en la próxima vida estaré en un lugar mejor", afirma. "Espero que mi hijo crezca en una familia feliz, con una madre y un padre".La mayor esperanza de Yadanar ahora es construir una pequeña casa de madera resistente a los terremotos, un lugar seguro donde su familia pueda volver a vivir junta.Mientras tanto, su hijo es su mayor fuente de fortaleza. Después de un largo día de voluntariado, él corre hacia ella y le grita: "¡Mamá!". Su amor y orgullo la impulsan a seguir adelante. Su madre también la anima."Mi madre dice que está orgullosa de mí", dice Yadanar. "Y la gente le dice a mi madre: ‘Tu hija es increíble’, y eso significa mucho... Y a mi hijo le dicen: ‘Tu madre está ayudando a las demás personas’. Quiero que él esté orgulloso de mí".Más información sobre la respuesta de la IFRC y la Cruz Roja de Myanmar:Hasta el 30 de junio de 2025, con el apoyo del Llamamiento de Emergencia de la IFRC y otros socios del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como otros donantes, la Sociedad de la Cruz Roja de Myanmar ha llegado a casi 200.000 personas. Esto incluye:Más de 86.000 personas han recibido atención en salud.Se han distribuido más de 1.3 millones de litros de agua potable.Los servicios de saneamiento e higiene han beneficiado a miles de personas mediante la construcción de letrinas, la distribución de kits de higiene y la sensibilización sobre la higiene.Más de 156.000 personas han recibido artículos para el hogar, como kits de refugio, mosquiteras y utensilios de cocina.Más de 100.000 personas han recibido ayuda económica complementaria.Se ha llegado a 19.000 personas con artículos específicos para cada género y edad, como kits de dignidad, kits para bebés y kits para partos.Hacer una donación al Llamamiento de Emergencia por el terremoto en Myanmar.

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Superando barreras: Las clases de idiomas de la Cruz Roja ayudan a personas desplazadas de Ucrania a abrir las puertas a una nueva vida.

La inseguridad financiera, el desempleo, el acceso limitado a la atención médica y las barreras lingüísticas son retos cotidianos para millones de personas que huyeron de Ucrania tras la escalada del conflicto.Aunque encontrar un lugar seguro es un primer paso fundamental, el camino más difícil suele comenzar después: reconstruir una vida en un nuevo país, rodeado de un idioma y una cultura desconocidos.Para apoyar este viaje, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Letonia, Lituania, Hungría y Rumanía han puesto en marcha programas de idiomas que van mucho más allá de la gramática y el vocabulario.Estas clases están ayudando a las personas desplazadas de Ucrania a encontrar su voz, proporcionándoles las herramientas que necesitan para acceder al trabajo, la educación, la salud y, quizás lo más importante, un sentido de pertenencia.El proyecto ha sido posible gracias a la contribución suiza a la Unión Europea en el marco del fondo de respuesta rápida. Esta iniciativa tiene como objetivo reducir las disparidades sociales y económicas dentro de la Unión Europea."A los 57, estoy empezando de nuevo"Una de las personas que participa en las clases es Iryna, que nunca imaginó que a los 57 años estaría aprendiendo un nuevo idioma, ni que empezaría de cero en un nuevo país. Ahora vive en Letonia con su nuera y su nieto, y asiste a cursos de letón impartidos por la Cruz Roja Letona."Me falta práctica oral, así que me inscribí con entusiasmo", afirma. "Tenemos una profesora estupenda".La familia de Iryna huyó de Járkov cuando el conflicto se intensificó y pasó varios días refugiada en el sótano de un pueblo con otras familias antes de subir finalmente a trenes de evacuación abarrotados. Al final, llegaron a Letonia.La vida en un nuevo país no ha sido fácil. En su país, Iryna trabajaba como jefa de contabilidad. Ahora trabaja como limpiadora en un teatro, un trabajo por el que está agradecida, aunque esté lejos de su campo. "Para volver a mi profesión, necesito saber el idioma", explica.Pero encuentra alegría en los pequeños momentos. "En el teatro, puedo ver los espectáculos antes del estreno y charlar con los actores", añade con una sonrisa."Nunca pensé que necesitaría un nuevo idioma"Vadym, de 55 años, originario de Mykolaiv, huyó de Ucrania con su familia tras la escalada del conflicto. Su viaje a Rumanía duró tres días. "Fue difícil", recuerda. "Nunca habíamos salido del país, así que nunca pensé que tendría que aprender otro idioma".Antes de la escalada del conflicto, Vadym trabajaba en el puerto, un trabajo cualificado que sigue teniendo demanda. Pero en Rumanía, la barrera del idioma le impide continuar con su profesión.Ahora asiste a clases de rumano organizadas por la Cruz Roja Rumana. "Es útil. En clase hablamos de diferentes temas y ahora puedo ir a la tienda y explicarme a un nivel básico", afirma."Tenía miedo: ¿cómo explicaría si mi hijo se enfermaba?"Durante casi tres años, Mila y su hijo han estado viviendo en Hungría después de huir de Ucrania. Ella todavía recuerda el miedo y las largas colas en la frontera. Todo parecía incierto, y sin hablar el idioma, incluso las tareas más simples se sentían abrumadoras."Tenía miedo: ¿qué pasaría si mi hijo se enfermaba? ¿Cómo le explicaría las cosas al médico?", recuerda.Cuando Mila se enteró de que la Cruz Roja Húngara ofrecía clases de idioma gratuitas, se inscribió de inmediato."Fui al curso y me gustó mucho", dice. "Conocí a otras personas ucranianas, aprendí muchas cosas útiles y empezamos a hablar más".Poder practicar el húngaro en un entorno acogedor ha supuesto una gran diferencia. "Ahora puedo ir sola a la tienda, a la farmacia o a cualquier oficina, y hacer lo que necesito", afirma.La confianza de Mila crece con cada lección. "Cuando alcance un mejor nivel de idioma, tengo pensado buscar trabajo aquí", afirma, llena de esperanza por un futuro más estable."Encontrar un trabajo bien remunerado sin saber el idioma es imposible"Cuando el conflicto se intensificó, Yuliia abandonó Zaporizhzhia con sus dos hijos, con la esperanza de ofrecerles una vida más segura."Quería que mis hijos crecieran en paz, en un país sin miedo", afirma.Más tarde, su madre se reunió con ellos en Lituania. Ambas mujeres encontraron trabajo como limpiadoras, un trabajo honesto e importante que les ayudó a empezar de nuevo. Pero Yuliia sabe que hablar el idioma es clave para abrir más puertas."Encontrar un trabajo bien remunerado sin saber el idioma es imposible", afirma.Por eso, ella y su madre asisten ahora a clases de lituano impartidas por la Cruz Roja Lituana."Ya puedo hablar con personas que no hablan ruso", cuenta Yuliia. "Todavía me cuesta hablar con soltura, pero lo entiendo".Para Yuliia, Iryna, Vadym y Mila, y para muchas otras personas que participan en estas clases, aprender el idioma local no es solo una cuestión de comunicación. Se trata de recuperar el control, reconstruir la dignidad y dar los primeros pasos hacia un futuro al que puedan dar su propia forma.

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Mongolia: ayudando a los pastores a sobrevivir al "Dzud de Hierro"

El sol brillaba en lo alto del cielo sobre las vastas praderas de la provincia de Sukhbaatar, en Mongolia oriental, mientras Altantuya Damdinsuren, de 54 años, y su hermana mayor, Ochirbat Damdinsuren, recibían a los miembros de la Cruz Roja con una amplia sonrisa.En el interior de su "ger" (nombre de la vivienda tradicional mongola), se afanaban en cocinar para sus visitantes albóndigas de cordero y caldo caliente de hueso, todo ello obtenido de su propio rebaño. Es costumbre mongola ofrecer mucha comida, dulces y bebidas a los visitantes.La Cruz Roja de Mongolia y la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) fueron a visitar a las dos hermanas para ver cómo les iba un año después de que un largo periodo de frío extremo devastara hace un año a las familias de pastores locales.Su visita formaba parte de un esfuerzo por evaluar cómo se está recuperando la gente después de recibir la asistencia de la Cruz Roja, que incluye dinero en efectivo, kits para animales, heno, forraje, apoyo psicosocial y mucho más.Entre los platos ofrecidos había un cuenco de queso de leche casero, extraído de la primera leche de su vaca después de alimentar al ternero recién nacido. Los animales de los pastores mongoles son algo más que una fuente de sustento: son compañeros de por vida. Las familias de pastores ayudan a sus animales a vivir, comer, parir, sobrevivir al frío, atravesar el vasto paisaje y mantenerse sanos.Encima de una mesa auxiliar hay dos grandes platos de lo que parece ser hierba de cosecha propia, cultivada por las dos hermanas. Altantuya los coge y dice: "Estos son para mis animales".Recuperarse de una pérdida devastadoraEste cuidado tan íntimo del ganado es normal aquí, pero ha sido especialmente crítico recientemente, mientras las comunidades se recuperaban del frío extremo del año pasado (conocido localmente como «dzud») que se desató hace un año. En toda Mongolia, más de 180.000 hogares de pastores se vieron gravemente afectados por el dzud. En julio de 2024, más de 8 millones de cabezas de ganado, el 12,5% del total de Mongolia, habían fallecido trágicamente, según la Cruz Roja de Mongolia.Esta dramática pérdida desencadenó una inseguridad alimentaria generalizada, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación, que redujo drásticamente la producción de carne y productos lácteos básicos, hizo subir los precios e interrumpió las cadenas de suministro. Mientras tanto, las fuertes nevadas limitaron gravemente el acceso de los pastores a los mercados.Los efectos combinados del aumento de la carga de la deuda mermaron el poder adquisitivo y dispararon aún más la inflación. La escalada de los precios del heno y el forraje agravó las dificultades de todas las familias de pastores, pero especialmente de las familias monoparentales, como la de Altantuya, o de las familias con niños y niñas."Las personas a cargo en las familias de pastores tuvieron especialmente dificultades para sobrellevar el estrés de perder a sus queridos animales", explica el Dr. Gantulga Batbyamba, Director del Departamento de Salud de la Cruz Roja de Mongolia. "La pérdida de ganado repercute negativamente en su salud mental, y esto les hace sentir desesperanza y estrés por su futuro"."Además, las fuertes nevadas que acompañaron al frío extremo hicieron que las niñas y niños mayores que vivían en ciudades cercanas, o las infancias más pequeñas que asistían a internados entre semana, no pudieran volver a casa durante largos periodos".La propia Altantuya perdió casi 400 cabezas de su preciado rebaño de caballos, cabras, ovejas y vacas. Ahora sólo quedan a su cuidado unos 100 animales, incluidos los recién nacidos, y su principal fuente de ingresos siempre ha sido en gran parte el ganado; también recibe una pensión del Estado.Para hacer frente a esta enorme pérdida de medios de subsistencia desde el dzud del año pasado, Altantuya ha pedido dos préstamos distintos: uno a un banco y otro con cargo a su pensión.Respuesta de la Cruz Roja de MongoliaPara ayudar a personas como Altantuya a recuperarse de este golpe devastador, la Cruz Roja de Mongolia ha estado trabajando junto a las comunidades de pastores cuando se produjo el dzud. Una de las primeras cosas que hizo fue proporcionar kits para el cuidado de los animales y dinero en efectivo multiusos para los hogares de pastores.Para Altantuya (y más del 80% de las familias encuestadas), ese dinero se convirtió en un salvavidas. Una parte importante se gastó rápidamente en heno, forraje y alimentos adicionales para mantener vivos a sus animales.Gran parte de este apoyo fue posible gracias a los recursos movilizados a través de un Llamamiento de Emergencia mundial de la IFRC, y estos fondos se destinaron a proporcionar dinero en efectivo a los hogares necesitados, kits para el cuidado de los animales, y apoyo destinado a ayudar a las personas a hacer frente a la salud mental y los impactos psicológicos del desastre.Dentro de los kits para el cuidado de los animales hay aceite de pescado, ungüento para cascos y ojos, vitaminas en polvo y sal para lamer, que ayudaron a sus animales a sobrevivir a las duras condiciones climáticas. La Cruz Roja de Mongolia también entregó alimentos a las familias que no tenían recursos suficientes para preparar adecuadamente sus propias comidas."El heno y el forraje son la ayuda más valiosa para nosotros", dice Altantuya. "Nos permite ayudar a nuestros animales a sobrevivir".La salud mental y el apoyo psicosocial también han sido fundamentales. La Cruz Roja de Mongolia llevó a cabo una amplia labor de divulgación sobre primeros auxilios psicosociales, visitas domiciliarias a familias de pastores y visitas en persona a centros de soum (distritos), y organizó actividades en internados para apoyar a los niños y niñas que se habían separado de sus familias. También crearon una línea telefónica local de ayuda en línea y a distancia, y difundieron mensajes clave sobre salud mental a muchas comunidades.Dado que las familias de pastores viven en zonas remotas y muy alejadas, las visitas a domicilio junto con la atención de salud mental, así como las llamadas telefónicas periódicas del personal de la Cruz Roja, han sido un gran alivio, dice el Dr. Gantulga, y agrega que el apoyo de la IFRC a la formación en salud mental y apoyo psicosocial ha permitido a la Cruz Roja de Mongolia fortalecer las competencias del personal y el voluntariado en materia de salud mental y primeros auxilios psicológicos.Mientras Altantuya se encoge de hombros ante las dificultades, su hermana mayor, Ochirbat, señala que la vida durante el invierno en Mongolia nunca es fácil, y es aún más dura cuando hace mucho frío."Cuando hace mucho frío, tenemos que asegurarnos de que los animales no se tumben ni siquiera un rato en el frío; no podrían volver a levantarse y morirían congelados", explica. "Mi hermana los empuja o tira físicamente para que se levanten y sigan de pie por sí mismos".Un año después del dzud de 2024, la Cruz Roja de Mongolia y la IFRC siguen ayudando a las familias de pastores a volver a ponerse en pie, ofreciendo asistencia y servicios humanitarios esenciales a las familias y a muchas otras personas que lo necesitan. Para familias de pastores como Altantuya y su hermana, la única esperanza después de tales acontecimientos es reconstruir su rebaño y empezar de nuevo.Escrito por Rachel Punitha, Oficial Superior de Comunicaciones de la IFRC, Región de Asia y el Pacífico

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Cómo el vertido de petróleo en Ecuador está afectando la salud, el agua y los medios de subsistencia

Los derrames de petróleo no son sólo desastres ambientales; también provocan graves riesgos para la salud y los medios de subsistencia. Más aún cuando los manantiales contaminados son la principal fuente de agua potable de la población local. Es el caso de la región costera del norte de Ecuador, donde, el 13 de marzo de 2025, una ruptura en el sistema de tuberías de petróleo de Ecuador causó un derrame catastrófico en la provincia de Esmeraldas; contaminando los ríos Caple, Viche y Esmeraldas. El 22 de marzo, un segundo vertido agravó la situación. La crisis ha afectado a 300.000 personas, obligando a las autoridades a cortar el suministro de agua potable y a recurrir a la distribución de agua de emergencia. Sin una intervención urgente, esta crisis seguirá agravándose, poniendo en peligro a un mayor número de personas. Para entender el impacto de un derrame de petróleo como este, hablamos con el Dr. Pedro Porrino, Coordinador de Salud en Emergencias de la oficina de la IFRC en América, quien divide el impacto en tres niveles principales:1. Riesgos directos para la saludEl petróleo es una sustancia tóxica tanto por contacto directo como por los gases que emite. El contacto con la piel puede provocar reacciones dermatológicas que van desde una irritación leve hasta reacciones alérgicas graves que pueden suponer una seria amenaza para la vida. Además, la inhalación de gases tóxicos supone un riesgo importante, ya que no requiere contacto directo con la sustancia. Cualquier persona que se encuentre en la zona contaminada puede sufrir problemas respiratorios, desde molestias leves hasta inflamaciones graves de las vías respiratorias que pueden dificultar o imposibilitar la respiración. Esto es especialmente peligroso para las personas con enfermedades respiratorias preexistentes, como asma o bronquitis crónica, así como para las infancias, la población adulta mayor y las mujeres embarazadas, que corren un mayor riesgo. El desastre también tiene importantes consecuencias para la salud mental. La incertidumbre, la pérdida de recursos y la alteración de la vida cotidiana generan altos niveles de estrés y ansiedad. Las familias afectadas sufren angustia emocional debido al desplazamiento, los problemas de salud y la inestabilidad económica.2. Contaminación del agua y riesgos para la salud públicaEl vertido ha contaminado ríos y arroyos de los que dependen las poblaciones locales, lo que impide que el agua sea apta para el consumo y otros usos. Dependiendo de la zona afectada, los acuíferos subterráneos -otra fuente crucial de agua- también pueden estar contaminados. Esta situación conduce a una crisis en el acceso al agua potable que, en casos de vertidos de petróleo, puede prolongarse por largos periodos. El uso de fuentes de agua inseguras puede provocar enfermedades gastrointestinales y brotes de infecciones transmitidas por el agua, lo que complica aún más la emergencia. Además, la falta de agua afecta a la higiene y el saneamiento, aumentando los riesgos para la salud. También es fundamental garantizar el suministro de agua potable a los centros de salud para mantener los servicios médicos esenciales.3. Alteración de los medios de subsistenciaMás allá de los riesgos para la salud, el derrame de petróleo ha afectado a la agricultura, la ganadería y la pesca, fuentes fundamentales de ingresos para muchas comunidades. La contaminación puede afectar a la seguridad alimentaria, ya que las toxinas pueden entrar en la cadena de alimentos a través del agua o por exposición directa. Además, la interrupción de actividades económicas vitales para muchas comunidades empeora las condiciones socioeconómicas. Los efectos de los vertidos de petróleo pueden persistir durante largos periodos, aumentando la pobreza y la precariedad de las condiciones de vida, que son importantes factores de riesgo para la salud.Respuesta de la Cruz RojaDesde que inició la crisis, el voluntariado de la Cruz Roja Ecuatoriana ha estado sobre el terreno, proporcionando asistencia esencial y apoyo a las familias afectadas. Sus esfuerzos han incluido: Distribución de suministros de agua de emergencia: Más de 1.1 millones de litros de agua potable han sido tratados y entregados a 22 comunidades.Suministro de kits de higiene y utensilios de limpieza: Para ayudar a prevenir la propagación de enfermedades. Asistencia médica: Primeros auxilios y atención de emergencia a las personas que sufren problemas de salud relacionados con la exposición. Evaluación y restauración de plantas de tratamiento de agua: Expertos de la Cruz Roja Ecuatoriana, junto con especialistas de la IFRC, están asegurando el estado operativo de las plantas de tratamiento de agua en Esmeraldas, y distribuyendo hipoclorito de sodio para purificar las fuentes de agua. La IFRC ha lanzado un Llamamiento de Emergencia por un valor de 4 millones de francos suizos para apoyar a 176.200 personas en las provincias de Esmeraldas, El Oro, Guayas y Manabí durante los próximos 12 meses. La operación se centrará en el suministro de agua potable, asistencia de salud y apoyo a la salud mental, ayuda para la construcción de refugios, artículos de higiene y transferencias monetarias para las familias más afectadas. Como parte de este Llamamiento de Emergencia, la Cruz Roja Hondureña movilizó a Ecuador un sofisticado sistema de purificación masiva de agua, con el que se espera distribuir agua potable a más de 15.000 personas al día en las comunidades más afectadas. Este envío va acompañado del despliegue de dos especialistas en agua, saneamiento e higiene de la Cruz Roja Hondureña. La Cruz Roja Hondureña envía estos recursos como líder del Wash Hub, un centro de equipamiento y conocimiento formado por las Sociedades de la Cruz Roja de Centroamérica y la IFRC.La Cruz Roja Ecuatoriana está al frente de los esfuerzos de respuesta, pero necesita apoyo internacional para mantener y ampliar sus operaciones humanitarias. Al actuar ahora, se pueden proteger las vidas, los medios de subsistencia y la dignidad de las personas afectadas por este desastre.

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Día Internacional de las Mujeres: En la región del extremo norte de Camerún, los clubes de madres ofrecen un modelo para construir un futuro más sano y próspero.

En una región donde enfermedades como el cólera y la malaria siguen siendo un riesgo importante para la vida, los clubes de madres proporcionan a las comunidades información esencial sobre salud e higiene, al mismo tiempo que están atentas a los signos de posibles problemas de salud o brotes epidémicos."En el pasado, muchas mujeres no comprendían la importancia de la vacunación, la higiene menstrual o las consultas prenatales", afirma Tchinabi Thérèse, presidenta del club de madres de Kodek y madre de seis hijos."Hoy, gracias a la formación impartida por la Cruz Roja, sabemos cómo explicar estos temas a nuestra comunidad y convencerla de que adopte buenas prácticas".El trabajo de los clubes de madres va más allá de las cuestiones de salud. Colaboran con los padres locales, por ejemplo, para que las niñas puedan permanecer en la escuela y apoyan una amplia gama de proyectos generadores de ingresos que proporcionan a las mujeres fuentes confiables de ingresos.Los proyectos incluyen una granja comunitaria que cultiva mijo y caupí, un proyecto en el que los miembros producen aceites artesanales (sésamo, balanites, moringa), una granja que cría ovejas y muchas otras iniciativas.Las actividades cuentan con el apoyo de la llamada Alianza Programática, una colaboración plurianual entre la IFRC, las Sociedades Nacionales miembros y la Unión Europea para ayudar a las comunidades de todo el mundo a estar mejor preparadas para los desastres y las emergencias sanitarias.Impulsar comunidades seguras y sanasEn el extremo norte de Camerún, los resultados son tangibles: las autoridades locales de salud informan que ahora más mujeres visitan regularmente su centro de salud local, los partos en hospitales han aumentado y las prácticas de higiene adecuadas se están generalizando."Esta iniciativa ha ayudado mucho en la zona de salud de Kodek", explica Manasse Kouchakbe, comadrona y responsable interina del centro de salud de Kodek. "Los clubes de madres han sido muy útiles para sensibilizar a los hogares y también nos ayudan a identificar enfermedades con potencial epidémico en las comunidades"."Por ejemplo, el paludismo: gracias a la sensibilización, las personas voluntarias han logrado que los miembros de la comunidad utilicen más los mosquiteros tratados con insecticida. Ahora, el número de casos de paludismo ha descendido significativamente".En situaciones de emergencias de salud, los clubes de madres también se movilizan."Cuando un niño fue mordido por un perro, alertamos inmediatamente a la Cruz Roja y aconsejamos a la madre sobre las medidas necesarias», cuenta Aïssatou Dahirou, presidenta del club de madres de Dougoï. «Gracias a esta rápida intervención, el niño recibió atención médica a tiempo".Con el apoyo de la Cruz Roja, estas mujeres no son simples receptoras de ayuda humanitaria, sino que se han convertido en defensoras de la salud pública dentro de sus propias comunidades.Promover la equidad, la educación y la autonomíaMás allá de su papel a la hora de abordar cuestiones de salud e higiene, los clubes de madres también están ayudando a empoderar a las mujeres -especialmente a las jóvenes y a las niñas- para que tengan más control sobre su futuro y su bienestar.Uno de los mayores retos, por ejemplo, es la práctica continuada del matrimonio infantil, en el que las niñas se casan antes de terminar la escuela. Para ayudar a cambiar estas prácticas, la Cruz Roja y los clubes de madres colaboran activamente para cambiar las actitudes de la comunidad y convencer a las familias de que permitan a las niñas terminar su educación. "En el pasado, las niñas se casaban a los 12 o 13 años", explica Aïssatou Dahirou, presidenta del club de madres de Dougoï. "Hoy, gracias a los esfuerzos de sensibilización, cada vez más familias permiten a sus hijas continuar su educación".Con el apoyo de la Cruz Roja, los clubes de madres organizan sesiones de sensibilización en escuelas y barrios para animar a los padres a mantener a sus hijas en la escuela. Su mensaje: una niña con estudios puede ayudar a toda su familia a salir de la pobreza.Soureya, una de esas madres, cambió de opinión tras visitar el club de madres de Kodek."Tuve que dejar la escuela en mi primer año de primaria", dice. "Hoy quiero que mis hijas lleguen más lejos que yo. Gracias a la Cruz Roja, he comprendido la importancia de la educación, y hago todo lo que puedo para que mis hijas sigan yendo a la escuela".Apoyo al empoderamiento económico de las mujeresLa Cruz Roja de Camerún y los clubes de madres también apoyan el empoderamiento económico de las mujeres a través de un programa de apoyo a las actividades generadoras de ingresos (AGI), que permite a los clubes de madres desarrollar iniciativas económicas locales.En Kodek, las mujeres cultivan en una granja comunitaria mijo y caupís, lo que les garantiza una fuente estable de ingresos.En Dougoï, han establecido una producción de aceites artesanales (sésamo, balanites, moringa).También han puesto en marcha un proyecto de cría de ovejas, posible gracias a una financiación de 600.000 FCFA proporcionada por la Cruz Roja."Empezamos con cinco ovejas, y hoy hemos conseguido ampliar nuestro rebaño. Después de la fiesta del Sacrificio, venderemos nuestros animales y generaremos beneficios", explica Aïssatou Dahirou.Sin embargo, siguen existiendo dificultades, la alimentación de los animales es costosa y las mujeres aún carecen de equipos suficientes para reforzar sus actividades. A pesar de estos obstáculos, siguen decididas a ampliar sus AGIs y garantizar su autonomía financiera.Con el apoyo de la Cruz Roja, no sólo se están volviendo económicamente independientes, sino que también están reforzando su papel en la toma de decisiones dentro de sus hogares y comunidades.

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Día Internacional de las Mujeres: "Al principio tenía miedo, pero he aprendido que con determinación todo es posible".

Rania siempre había soñado con tener una peluquería, un lugar lleno del aroma fresco de los productos para el cabello, el sonido de las tijeras al cortar y la satisfacción de ver a sus clientes marcharse con una sonrisa en la cara. Pero durante mucho tiempo ese sueño pareció inalcanzable.Empezando desde cero, Rania se enfrentó a obstáculos que hacían que el progreso pareciera imposible. Sin equipo, estabilidad financiera ni un lugar de trabajo adecuado, luchaba por seguir adelante. Aun así, se negaba a abandonar su pasión.Todo cambió cuando se enteró de la existencia de un programa de apoyo a pequeños emprendimientos a través de la Media Luna Roja Árabe Siria (SARC). Lo vio como una oportunidad única, lo solicitó con esperanza y, cuando se lo aprobaron, lo sintió como un antes y un después. Con la primera entrega de ayuda financiera, seleccionó cuidadosamente lo esencial -tijeras, maquinilla, tintes y productos de peluquería- y poco a poco fue haciendo realidad su sueño.La oportunidad llegó en un momento clave. Las personas desplazadas por 13 años de hostilidades quieren regresar. Las necesidades humanitarias ya eran considerables y siguen aumentando a medida que la gente regresa sólo para encontrar viviendas e infraestructuras gravemente dañadas o destruidas. Por esta razón, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia para apoyar los esfuerzos de la Media Luna Roja Árabe Siria para prestar asistencia vital a 5 millones de personas en toda Siria.Aún con la primera pequeña subvención de la Media Luna Roja, a Rania le quedaban muchos retos por delante. Justo cuando su negocio cobraba impulso, surgió un nuevo reto: los frecuentes cortes de electricidad."Yo era la única que no tenía generador", recuerda. "Cuando se iba la luz, tenía que dejar de trabajar. Los clientes se iban y yo no podía hacer nada".Decidida a no dejar que los contratiempos la definieran, Rania utilizó la segunda partida de ayuda de la Media Luna Roja Árabe Siria para invertir en una batería y un panel solar. Con la ayuda de su hermano, instaló una fuente de energía confiable, garantizando que su salón pudiera permanecer abierto incluso durante los largos apagones. Esa decisión lo cambió todo.Su negocio floreció, los clientes aumentaron y por fin ganó lo suficiente para alquilar su propio local. Más que un éxito económico, se ganó el reconocimiento y la confianza de su comunidad. Dejó de ser una simple peluquera para convertirse en una inspiración para otras personas."Al principio, tenía miedo", admitió Rania, “pero he aprendido que, con determinación, todo es posible”.El viaje de fuerza e independencia de HasnaNo muy lejos de Rania, otra mujer estaba construyendo algo propio. Al igual que Rania, Hasna conocía el peso de la lucha. Pero también sabía que rendirse no era una opción.Hasna siempre había creído en seguir adelante, por muy difícil que fuera la vida. "No hay lugar para la desesperación", decía. "Tenía que seguir adelante: trabajar, aprender, construir algo mejor".“Ya no dependo de nadie: me valgo por mí misma”.Hasna, empresaria, madre y proveedora del hogar.Antes gastaba el dinero sin pensar demasiado, sin pensar nunca en ahorrar o invertir. "No tenía un plan", admite. Eso cambió cuando asistió a un curso de gestión financiera organizado por la Media Luna Roja Árabe Siria que la introdujo en la elaboración de presupuestos, el cálculo de ganancias y hábitos financieros más inteligentes.Lo que empezó como pequeños pasos cuidadosos pronto se convirtió en un progreso real. Hasna puso en marcha un modesto negocio desde casa, comprando y revendiendo productos. Con el tiempo, al aplicar sus nuevos conocimientos financieros, su negocio creció. Pero más que una fuente de ingresos, le dio confianza, un propósito y una sensación de independencia."Ya no dependo de nadie, me valgo por mí misma", dice con orgullo. Hasta sus nietos la ayudaron. "Nada me hace más feliz que oírles llamarme 'Teta'".Más allá de la estabilidad financiera, Hasna también descubrió el poder del conocimiento y el apoyo. A través de la Media Luna Roja Árabe Siria, participó en sesiones de concienciación jurídica, programas de apoyo psicológico y grupos de empoderamiento de las mujeres."Estas sesiones cambiaron mi mentalidad", dice. "Aprendimos cosas que nos ayudaron, no sólo económicamente, sino también emocionalmente. Ojalá las hubiera encontrado antes".Para Hasna, los ánimos que recibió fueron tan importantes como la ayuda económica. Incluso en los días difíciles, asistir a esas sesiones le daba fuerzas."No importaba cómo me sintiera al entrar, siempre salía sintiéndome más fuerte", reflexionó. "Ese apoyo cambió mi vida".Ahora tiene un mensaje para otras mujeres que se enfrentan a dificultades:"Nunca dejes de seguir adelante", dice. "Tanto si estás divorciada, viuda o soltera, levántate sobre tus propios pies y sigue adelante. Las cosas mejoran con el tiempo y el esfuerzo. Yo empecé poco a poco, pero no voy a parar aquí. No se trata sólo de ganarse la vida, sino de construir algo duradero. Y créeme, cuanto más pones, más te devuelve la vida".Involúcrese:Apoye el llamamiento de emergencia de la IFRC para Siria, que respalda los esfuerzos de la Media Luna Roja Árabe Siria para prestar asistencia vital a 5 millones de personas en toda Siria.Obtenga más información sobre los programas de medios de subsistencia en toda la red de la IFRC.Lea nuestras otras historias del Día Internacional de las Mujeres:Cómo invertir en el liderazgo humanitario de las mujeres ha dado resultados en las AméricasMejores amigas para siempre: Dos mujeres, amigas desde la infancia, dedican su vida a ayudar a otras personasDía Internacional de las Mujeres: El camino de Patricia desde la exclusión hasta "un profundo sentimiento de pertenencia".

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Belice: Tras una temporada de sequía e incendios que arrasaron las tierras de cultivo, la Cruz Roja ayuda a agricultores a plantar las semillas de la recuperación

Ha sido un año caluroso en Belice, el pequeño país costero centroamericano que limita con Guatemala, México y el mar Caribe. El final de la estación seca se caracterizó por una intensa sequía, que provocó incendios forestales en todo el sur del país. A principios de junio de 2024, después de que las autoridades declararan estado de emergencia en los distritos de Toledo y Cayo, la Cruz Roja de Belice activó planes de emergencia para apoyar al Estado y ayudar a 28 comunidades afectadas.El distrito de Toledo es una de las regiones más diversas de Belice, con habitantes que hablan una gran variedad de lenguas, desde el maya q'eqchi', pasando por el inglés, el español y el creole. La mayoría de la población de las comunidades que rodean Punta Gorda, la ciudad más grande del distrito, son agricultores que cultivan cacao, maíz y resina de árboles (copal) para vender en los mercados locales. Los incendios forestales que comenzaron en mayo quemaron más de 10.000 hectáreas, arrasando campos de cultivo y afectando a unas 400 familias de 36 comunidades de Punta Gorda, incluidas San Pedro Columbia y Otoxhal.Desde que comenzó la emergencia, la filial de Toledo de la Cruz Roja de Belice ha distribuido comidas a los bomberos, ha evaluado los daños y las necesidades y ha prestado primeros auxilios a las personas de la comunidad, entre otras cosas. La respuesta ha sido apoyada por una asignación del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF)."Nos hemos asociado con vendedores para proporcionar a 204 familias cupones para herramientas y suministros agrícolas", dijo Danielle Rose, Oficial de Asistencia en Efectivo y Cupones de la IFRC para esta respuesta. "La asistencia en efectivo y cupones realmente da a la gente la autonomía para elegir lo que más necesitan". "Cada familia tiene necesidades diferentes, y realmente creemos que cada persona sabe lo que necesita en primer lugar".Las familias agricultoras de San Pedro Columbia y otros pueblos de Toledo recibieron un cupón para utilizarlo en dos tiendas locales de suministros agrícolas. En los días de distribución, personas voluntarias estaban en las tiendas para responder a las preguntas, mientras que el personal de las tiendas también recibió formación para ayudar a las familias a utilizar sus cupones para obtener los mejores resultados.Muchas comunidades también se organizaron para apoyar la respuesta. En San Pedro Columbia, uno de los pueblos de Toledo, agricultores locales formaron una brigada de bomberos para ayudar a controlar los incendios.Cirilia, la lideresa de las brigadas de bomberos, es una de esas agricultoras que utilizaron cupones para comprar suministros agrícolas. Cirilia, madre autónoma de tres, dice que replantará su granja con frutas como cacao, mango y aguacate, y al mismo tiempo tomará medidas para prepararse para posibles emergencias futuras."Estoy trazando mis planes y pensando en el futuro para minimizar el impacto de los desastres. Estoy decidida a ser proactiva para proteger mi granja y a mi familia", explica Cirilia. "También tengo previsto ampliar mis cultivos, como la vainilla, y explorar nuevas posibilidades para mi plantación. Voy a comprar semillas, sobre todo de hortalizas, porque a mis hijos les encanta la jardinería. También pienso comprar herramientas y equipos de jardinería para usar en la granja".Como parte de la respuesta de la Cruz Roja de Belice a los incendios, el voluntariado también ha distribuido alimentos y kits de higiene y limpieza en numerosos pueblos. Aunque los incendios forestales de Belice pusieron a prueba la resistencia de las comunidades del distrito de Toledo, también revelaron la fuerza y la determinación de las personas afectadas. Desde la formación de brigadas de bomberos hasta la reimaginación de sus granjas, personas como Cirilia han demostrado que la recuperación es algo más que reconstruir: se trata de crear algo más fuerte y sostenible a largo plazo.

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Zimbabue: un proyecto hídrico ofrece un jardín de esperanza en una región devastada por la sequía

Patience Makuya, de 37 años y madre de siete, es una de las muchas mujeres que se han llevado la peor parte de una sequía devastadora que ha convertido campos antes fértiles en extensiones estériles.Desencadenada por el fenómeno meteorológico de El Niño, la sequía ha asolado el sur de África, dejando a millones de personas frente a la inseguridad alimentaria y la escasez de agua.En Mwenezi, provincia de Masvingo, un distrito famoso por sus lluvias irregulares y sus altas temperaturas, el impacto ha sido especialmente grave. Aquí, más del 80% de la región ha recibido precipitaciones por debajo de la media, lo que ha provocado la pérdida generalizada de las cosechas y ha agravado la crisis del hambre.Para mujeres como Patience, la lucha diaria por la supervivencia se ha convertido en una dura realidad, aunque un sistema de riego y un huerto recién creados están aliviando la presión de muchas familias. "Antes de este sistema de agua corriente y el huerto, solíamos hacer largos viajes para buscar agua y dejábamos a nuestras hijas e hijos todo el día con hambre", recuerda Patience. "No teníamos verduras que darles para comer con sadza (harina de maíz), así que comprábamos azúcar para que comieran con la sadza".Esta sombría realidad es compartida por mucha gente en Mwenezi, donde la sequía ha llevado la inseguridad alimentaria a niveles alarmantes, con casi la mitad de la población luchando contra el hambre severa.Un conducto de esperanzaLa Cruz Roja de Zimbabue, consciente de las necesidades acuciantes de Mwenezi ha puesto en marcha varios proyectos destinados a salvar vidas y mitigar los efectos de la sequía, con el apoyo de la IFRC.Uno de esos proyectos es el Sistema de distribución de agua por tubería de Gudomutovhoti, una red de tuberías de 2 km puesta en servicio en mayo de 2024, que ha llevado el agua que tanto necesitaba el distrito, transformando vidas en el proceso.La red de tuberías alimenta el huerto nutricional de 1,5 hectáreas, donde Patience y muchas otras mujeres de 100 hogares cuidan diligentemente las parcelas que les han sido asignadas.Para Patience y las mujeres de la comunidad de Gudomutovhoti, en el distrito 14, bajo el mando del jefe Neshuro, el sistema de agua corriente ha sido casi un milagro. En una región propensa a la irregularidad de las lluvias y a los problemas hídricos, especialmente ante el cambio climático, el plan no sólo ha reducido la ardua tarea de ir a buscar agua, sino que también ha proporcionado los medios para mantener a sus familias.Gracias a la creación de un huerto nutricional, Patience y otras mujeres de la comunidad pueden ahora cultivar verduras y legumbres, que constituyen una fuente vital de nutrición. "Ahora nuestras niñas y niños se alimentan mejor gracias a este huerto", dice Patience. "Podemos cocinar espinacas de nuestro huerto y alimentar a nuestras familias". El huerto nutricional también ha fomentado un sentimiento de autosuficiencia entre las mujeres, que han asumido la propiedad de sus parcelas y ahora son capaces de mantener a sus familias, a pesar de las duras condiciones."Muchas personas de la comunidad se mostraban escépticas y se reían de nosotras por participar en el proyecto, pero ahora vienen a pedirnos verduras para comer de nuestros huertos y vendemos para recaudar dinero con el que pagar las tasas escolares o comprar cereales para evitar el hambre en esta sequía", nos cuenta Patience.Desafíos aún pendientesAunque el sistema de agua potable y el huerto nutricional han proporcionado un alivio muy necesario, los retos a los que se enfrenta Mwenezi están lejos de haber terminado. La sequía sigue estrechando sus garras, exacerbando la inseguridad alimentaria y provocando una serie de problemas sociales, como la violencia de género, los matrimonios infantiles y el abandono escolar."La sequía ha agravado estos problemas", afirma Abigail Murwira, responsable de género del Ministerio de Asuntos de la Mujer y Desarrollo Comunitario y de la Pequeña y Mediana Empresa del distrito. "Las parejas discuten más cuando faltan alimentos, y muchas niñas abandonan la escuela para casarse mientras sus familias buscan formas de ganarse la vida".La sequía se ha cobrado un alto costo entre quienes se dedican a la ganadería, con la muerte de muchos animales por falta de agua y pastos. La estación de agua de Gudomutovhoti está proporcionando un alivio crítico, suministrando el agua que tanto necesitan los pastores y su ganado, aliviando el duro impacto de la sequía.La evaluación de las necesidades de la Cruz Roja de Zimbabue en Mwenezi, apoyada por la IFRC, subraya la urgente necesidad de ampliar la respuesta, como se pide en el actual llamamiento de emergencia de la IFRC para los países afectados por la sequía y la inseguridad alimentaria en África. Sin apoyo adicional, millones de personas en Zimbabue y en toda la región se enfrentarán a niveles cada vez peores de inseguridad alimentaria aguda, malnutrición y escasez de agua.La historia de Patience Makuya es un duro recordatorio del costo humano del cambio climático y de la necesidad crítica de esfuerzos humanitarios sostenidos. Si bien la Cruz Roja de Zimbabue y la IFRC han dado pasos significativos para aliviar el sufrimiento inmediato en Mwenezi, y la resistencia de personas como Patience es inspiradora, estos hechos no deben ser vistos como un sustituto del apoyo que tan desesperadamente necesitan.Por Rumbidzai Nenzou, Oficial de Comunicación de la IFRC

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Día de las Personas Refugiadas: La población Siria en Jordania teje una nueva vida con educación y formación técnica.

Escrito por Joe Baaklini, Oficial de Comunicación de la IFRCCuando Faten huyó de la devastada Siria en 2012, se encontró refugiada en un campamento improvisado en la ciudad de Al-Lubban (Jordania). Vivía en una tienda de campaña con su marido, el único sostén de la familia, y sus hijos.La situación de la familia fue de mal en peor cuando el marido de Faten enfermó y ya no pudo mantener a la familia. Fue entonces cuando Faten se dio cuenta de que tenía que actuar con rapidez para mantener a su familia. Gracias a sus amistades, Faten se enteró de una serie de cursos de formación profesional organizados por la Media Luna Roja de Jordania. Vio en ellos una oportunidad profesional y la aprovechó."Nunca había trabajado antes, así que tuve que aprender nuevas habilidades", dice Faten, que ha estado tomando estos talleres, y trabajando, desde 2013."Participé en talleres de costura y crochet, y fueron muy beneficiosos. Gracias a estas formaciones, ahora gano suficiente dinero para mantener a mi familia. Pero no se trata solo del dinero, sino de la sensación de sentirse capaz y empoderada."Un salvavidas para el sustento y la dignidadLos talleres de la Media Luna Roja de Jordania ofrecen un salvavidas a las personas refugiadas en el campamento de Al-Lubban, dotándoles de valiosos conocimientos de cocina, repostería, fabricación de jabón, costura y crochet.Al aprender nuevos oficios o redescubrir talentos olvidados, la población refugiada adquiere confianza y capacidad para generar ingresos. Esto no sólo les permite cubrir sus necesidades básicas, sino que también les devuelve un sentido de dignidad y propósito."La mayoría de las personas refugiadas que asisten a estos cursos de formación quieren mejorar sus vidas", dice Nawal Sadeq, formadora profesional de la Media Luna Roja de Jordania, que asistió a talleres similares hace años y, con el tiempo, puso en marcha su propio negocio."Quieren una fuente de ingresos y un futuro mejor. Gracias a nuestras formaciones, estas mujeres están poniendo en marcha sus propios negocios y/o encontrando oportunidades de trabajo que les permiten mantenerse."Sin embargo, el programa de la Media Luna Roja de Jordania va más allá de los talleres. "Hice un curso de repostería y fue un gran éxito para mí, pero el apoyo de la Media Luna Roja no terminó ahí, ya que me ofrecieron un horno, ayudándome así a poner en marcha mi propio negocio de cocina", dice Fátima, también refugiada siria en Al-Lubban. "Estoy muy agradecida y me siento muy orgullosa de mí misma. Ahora pago el alquiler y mantengo a mis dos hijas".Un nuevo comienzo saludableLa Media Luna Roja de Jordania también incluye intervenciones sanitarias como parte de su programa de apoyo. La Sociedad Nacional organiza visitas sanitarias periódicas durante todo el año, garantizando así el bienestar físico y mental de las personas refugiadas."Como parte de nuestros esfuerzos por proteger a las poblaciones vulnerables y su dignidad, organizamos visitas sanitarias a campamentos improvisados, como el de Al-Lubban, donde instalamos periódicamente clínicas móviles que proporcionan tratamiento y medicamentos a las personas refugiadas", explica Mahmoud Al-Eswid, Oficial de Distribución de Asistencia de la Media Luna Roja de Jordania.Según Mahmoud, tan importante como las revisiones médicas periódicas es la educación y las oportunidades de aprendizaje. Y añade:"La educación es lo más importante de todo y eso es en lo que tratamos de centrarnos con las personas refugiadas aquí en el campamento de Al-Lubban; enseñarles a leer y escribir, formarles en nuevas destrezas, todo eso es muy crucial para su integración en su nueva comunidad. Les capacita para construir un futuro mejor, tanto para ellas y ellos como para la comunidad".Descubre más información sobre las formas en que la Red de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja está #SiempreAhí para las personas migrantes.

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Nota de prensa

La IFRC lanza un llamamiento mientras Mongolia se enfrenta al invierno más crudo de los últimos 50 años

Ginebra/Kuala Lumpur/Ulaanbaatar, 18 de marzo de 2024: Mongolia está sufriendo su invierno más duro en casi medio siglo, luchando contra los devastadores efectos del Dzud. Desde noviembre del año pasado, las condiciones meteorológicas extremas han envuelto al 76% del país en condiciones de Dzud Blanco y Dzud de Hierro. Estas condiciones cubren las zonas de pastoreo con nieve profunda y hielo, limitando críticamente el acceso a los alimentos para el ganado.Sin embargo, desde febrero de este año, la tasa de mortalidad del ganado se ha disparado, afectando a cerca del 75% de todos los hogares de pastores. El costo actual de la pérdida de ganado supera los 4,7 millones de cabezas y las previsiones oficiales apuntan a un empeoramiento de la situación.Los medios de subsistencia de los pastores, que dependen del ganado vacuno, caprino y equino, están gravemente amenazados. Según la evaluación del Centro de Operaciones de Emergencia, esta crisis será dos veces más grave que el Dzud del año pasado. Predice un impacto mayor que el importante evento del Dzud de 2010, que provocó la pérdida de 10,3 millones de cabezas de ganado y afectó al 28% de la población de Mongolia. La crisis afecta de forma desproporcionada a los pastores con rebaños más pequeños, que se enfrentan a importantes retos de recuperación.Más de 7.000 familias carecen ahora de alimentos adecuados, y las fuertes nevadas han sepultado los gers (viviendas tradicionales) y refugios de más de 1.000 familias de pastores. Hasta la fecha, 2.257 familias de pastores han perdido más del 70% de su ganado, y miles más necesitan servicios sanitarios básicos, combustible y carbón.Bolormaa Nordov, Secretario General de la Cruz Roja de Mongolia, declaró:"Como uno de los actores humanitarios más activos en el país, la Cruz Roja de Mongolia trabaja incansablemente para prestar asistencia humanitaria a las personas afectadas junto con sus asociados en estos momentos difíciles. Agradecemos a la IFRC que siempre haya estado con nosotros, apoyando nuestros esfuerzos humanitarios a lo largo de los años. Con este llamamiento de emergencia, esperamos minimizar el impacto de la emergencia del Dzud y apoyar a los hogares con soluciones a más largo plazo para sus vidas y medios de subsistencia."Desde noviembre de 2023, la Cruz Roja de Mongolia ha dirigido los esfuerzos de respuesta, identificando las necesidades urgentes, como la escasez de alimentos, el acceso a la atención sanitaria y la destrucción de los medios de subsistencia. Además, ha distribuido suministros vitales, como mantas de abrigo para animales, que han beneficiado a 5.100 familias de pastores con necesidades urgentes.Olga Dzhumaeva, Jefa de la Delegación de Asia Oriental de la IFRC, señaló:"Somos testigos de las numerosas dificultades que afrontan muchas familias de pastores, desde la pérdida de su preciado ganado hasta la carga de las dificultades financieras, la escasez de recursos y las inmensas presiones sobre la salud mental y física de las personas. Sin embargo, vemos la esperanza inquebrantable y la resistencia de tantas familias que luchan contra la fuerza del invierno con una fortaleza increíble. Las continuas muertes de ganado, la disminución de recursos y el deterioro de las condiciones de cientos de miles de personas en Mongolia este invierno son un crudo recordatorio de la urgente necesidad de ayuda".Para apoyar a la población de Mongolia, el llamamiento de emergencia de la IFRC solicita 4,5 millones de francos suizos para prestar asistencia en efectivo, protección de los medios de subsistencia, apoyo sanitario y psicosocial, formación profesional y participación comunitaria a un máximo de 10.000 familias de pastores afectadas por el Dzud.Si desea más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto al correo: [email protected] Beijing:Kexuan Tong: +86 13147812269En Kuala Lumpur:Afrhill Rances: +60 192713641En Ginebra:Tommaso Della Longa: +41 797084367 Mrinalini Santhanam: +41 763815006

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Crisis del hambre: "Ahora puedo cuidar de mi propia familia"

En la región de Lubombo (Eswatini), cerca de la ciudad de Big Bend, Bongani Masuku, de 39 años, observa su campo de maíz. Acaba de cosechar una parte la semana pasada. "Pero aún queda trabajo por hacer", dice Bongani y empieza a trabajar la tierra. Lubombo es una de las zonas más calurosas de Eswatini. Mientras Bongani deshierba su campo, la temperatura ya ha subido a más de 34 grados. "Elimino las malas hierbas para que mi maíz crezca bien", dice. "Si dejara que las malas hierbas se apoderaran de todo, las siembras crecerían muy delgadas y no ofrecerían una buena cosecha". A principios de la temporada, Bongani asistió a un curso de formación agrícola, tras el cual recibió asistencia en efectivo de unos 70 euros aproximadamente. Invirtió el dinero en semillas de maíz más resistentes a la sequía, ya que el cambio climático ha hecho que las lluvias sean más irregulares y ha aumentado la sequía. Alrededor del 70% de la población de Eswatini depende directamente de la agricultura para su subsistencia. Por eso las cambiantes condiciones meteorológicas son extremadamente preocupantes. "Las recientes olas de calor han dificultado mucho la agricultura. El maíz no debe recibir demasiada luz solar cuando está floreciendo. La lluvia es importante en esa fase. La última vez que el maíz floreció no llovió nada, así que mi cosecha fue menor de lo que esperaba". El campo de maíz tiene un gran significado para Bongani. "Me permite alimentar a mi familia, pero también vender parte de la cosecha y conseguir dinero", añade. "Este dinero me ayuda a darle educación a mis hijos. Tengo cinco hijos con mi querida esposa. Ahora puedo comprarles libros de texto y otro material escolar, como bolígrafos. Si gano suficiente dinero, también puedo comprarles zapatos para que vayan a la escuela". Inseguridad alimentaria prolongada Como en otros lugares del sur de África, la población de Eswatini sufre una grave y prolongada crisis de seguridad alimentaria que comenzó en 2015. La sequía provocada por el fenómeno de El Niño, reforzada aún más por el cambio climático y la irregularidad de las lluvias e inundaciones desde entonces, han dañado las cosechas año tras año. Bongani es una de las 25.500 personas incluidas en el proyecto de tres años financiado por la Unión Europea para mejorar la seguridad alimentaria mediante asistencia en efectivo. Además de la Cruz Roja Finlandesa, el proyecto incluye a la Cruz Roja de Baphalali Eswatini y a la Cruz Roja Belga de Flandes. Para las personas destinatarias de la asistencia en efectivo, como Winile Masuku, el dinero ha significado la posibilidad de comprar alimentos como arroz, harina de maíz y aceite de cocina en un momento en que las fuentes habituales de alimentos son mucho menos abundantes y más caras. "Antes de recibir la asistencia en efectivo, dependíamos de nuestros vecinos", explica Winile sentada frente a su casa, cuyas paredes están hechas de intrincados tejidos de ramas y piedra. "Ahora puedo cuidar de mi propia familia". Jardinería para el cambio Aunque no todo el mundo se dedica a la agricultura, muchas personas en Eswatini cultivan una parte de su sustento diario en huertos comunitarios locales. Esta es una de las razones por las que este proyecto de resiliencia climática también pretende revivir la tradición de los huertos comunitarios. Parte de ese esfuerzo incluye cursos de formación del Ministerio de Agricultura sobre la forma más eficaz de cuidar los huertos comunitarios ante condiciones climáticas más extremas. Después de cada formación, quienes participan reciben asistencia en efectivo de unos 35 euros para comprar semillas de plantas, por ejemplo. Se anima a estas personas a utilizar variedades de cultivos que requieran menos agua. "El huerto ofrece estabilidad a mi familia, ya que me empleo en esto y cuido de mi familia", dice Sibongile, una de las participantes. "La cosecha del huerto me permite alimentar a mi familia, y también puedo vender algunas cosechas para conseguir dinero para la educación de mis hijos". Salud en el campo También es importante garantizar la salud de la población, ya que la sequía y el calor pueden crear condiciones que agraven la propagación de enfermedades y síntomas como la deshidratación. Por esta razón, el proyecto financiado por la UE también apoya a la comunidad en la preparación ante epidemias y pandemias. La Cruz Roja de Baphalali Eswatini gestiona tres clínicas en el país, y el proyecto apoya su capacidad para responder a diferentes epidemias, como las enfermedades diarreicas, la tuberculosis y el VIH. "Todas las mañanas ofrecemos asesoramiento sanitario, lo que significa que informamos a las personas atendidas de las epidemias que hay actualmente", explica Phumlile Gina, enfermera de la clínica de Hosea Inkhundla, en la región de Shiselweni. "Ahora mismo les informamos de las vacunas, sobre todo contra el coronavirus y la tuberculosis. También hacemos hincapié en la higiene adecuada: explicamos lo importante que es lavarse las manos y también recordamos a la gente que lave sus recipientes de agua de vez en cuando." "Algunas de las personas que atendemos aquí en el campo son muy pobres", añade. "Pueden venir a la clínica por alguna razón completamente distinta, por una gripe, por ejemplo. Pero entonces podemos darnos cuenta de que el crecimiento del hijo del paciente está claramente atrofiado y hay motivos para sospechar malnutrición." "También podemos ocuparnos de esas situaciones y vigilar el estado de las personas. Me siento muy bien cuando un paciente vuelve a la clínica al cabo de seis meses y dice que su hijo está muy bien y juega como los demás niños y niñas." La Alianza Programática entre la red de la IFRC y la Unión Europea proporciona financiación estratégica, flexible, previsible y a largo plazo, para que las Sociedades Nacionales puedan actuar antes de que se produzca una emergencia. Se está aplicando en todo el mundo, incluyendo 13 países de África.

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Artículo

Crisis de hambre en África: Las madres se unen para combatir la desnutrición en Mauritania

En una pequeña aldea de Barkeol (Mauritania), el sol ha alcanzado su punto álgido del mediodía, obligando a sus habitantes a refugiarse de sus inclementes rayos a la sombra. Sentadas bajo una tienda de tela estampada de colores, un grupo de veinte mujeres charlan y sonríen mientras disfrutan de una animada discusión y debate. Rakia Salem, voluntaria de la Media Luna Roja Mauritana, acaba de terminar con ellas una sesión de formación sobre cómo reconocer los signos de malnutrición en sus hijos mediante un brazalete especial. Rakia se incorporó a la Media Luna Roja Mauritana en 2020 como facilitadora de este "club de madres" local, creado ese mismo año. "Mi función es formar a las madres para que realicen pruebas de detección de malnutrición a los niños mediante el brazalete MUAC (circunferencia media del brazo), que es una herramienta sencilla y fácil de usar, y puede ayudar a prevenir el deterioro de su estado de salud", explica Rakia. Para demostrarlo al grupo, recibe al valiente Mohamed, un niño de 3 años al que diagnosticaron desnutrición hace unas semanas y que ya está en vías de recuperación gracias a un tratamiento temprano. Mamá sabe más En Mauritania, las infancias corren riesgo de malnutrición debido a la recurrente inseguridad alimentaria y nutricional, que también afecta a muchos otros países del África subsahariana. En respuesta, la Media Luna Roja Mauritana ha estado explorando diferentes formas de diagnosticar a las personas menores de edad de manera más rápida y sencilla, y los clubes de madres han demostrado ser particularmente exitosos. "Al estar cerca de sus hijos e hijas todos los días, las madres son las más indicadas para detectar los primeros signos de malnutrición. Por eso las situamos en el centro de nuestras estrategias de detección", explica Mohamed Abdallahi, Responsable de Seguridad Alimentaria y Medios de Subsistencia de la Media Luna Roja Mauritana. Ahora hay diez clubes de madres en Barkeol, que ofrecen a las mujeres un foro amistoso para hablar de salud maternoinfantil, higiene, saneamiento y buenas prácticas alimentarias y nutricionales. Y lo que es más importante, las mujeres que asisten a los clubes de madres han aprendido a detectar a tiempo los signos de desnutrición antes de que avance demasiado. La detección temprana reduce considerablemente los casos que se agravan y evita la necesidad de hospitalización, lo que a su vez alivia la presión sobre los limitados servicios sanitarios disponibles en la región. "Cuanto antes se detecta la desnutrición, más breve y eficaz es el tratamiento. También se reducen las complicaciones médicas y el riesgo de mortalidad", añade Mohamed. Apoyo a los medios de subsistencia de las mujeres Los clubes de madres son también un gran foro para aumentar la resiliencia alimentaria de las comunidades de otras maneras. Como la mayoría de las familias no tienen recursos para cubrir las necesidades alimentarias mínimas diarias de sus familias, la Media Luna Roja Mauritana también está formando a los miembros de los clubes de madres para que puedan crear sus propias actividades lucrativas. Gracias a una pequeña subvención de la Media Luna Roja Mauritana, el club de madres de Barkeol ha abierto un almacén general a través del cual venden alimentos a menor coste a la comunidad. Otras mujeres de la localidad han recibido préstamos sin intereses a través del club, lo que les ha permitido crear pequeños negocios de venta de cuscús, procesamiento de cereales, confección de ropa o producción de sopa. Algunas han optado por invertir su dinero en horticultura para aumentar sus cosechas. "Antes teníamos muchas dificultades, pero gracias al apoyo de la Media Luna Roja Mauritana, ahora podemos mejorar la seguridad alimentaria de nuestras familias y diversificar la dieta de nuestras hijas e hijos", explica Khadidiatou Mohamed Abdallahi, Presidenta del club de madres. -- Para apoyar a las personas afectadas por la inseguridad alimentaria en toda el África subsahariana, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia en octubre de 2022 para ayudar a las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de 15 países a prestar asistencia urgente y a largo plazo. Hasta la fecha, la red de la IFRC ha llegado a: 600.000 personas con asistencia en efectivo y cupones 425.000 personas con apoyo sanitario y nutricional, incluida la alimentación suplementaria infantil 232.000 personas con apoyo a los medios de subsistencia, como formación en actividades generadoras de ingresos y gestión del ganado 1,2 millones de personas con asistencia en materia de agua, saneamiento e higiene. En Mauritania, el llamamiento apoya clubes de madres, como el de Barkeol, y ayuda en efectivo a miles de hogares. Para donar a nuestro llamamiento y ayudarnos a llegar a más gente, haga clic aquí.

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Nota de prensa

Ucrania: La IFRC advierte de que las heridas psicológicas añaden una cruel capa de dolor un año después

Ginebra / Budapest / Kiev 23 de febrero de 2023 - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) advierte que las heridas psicológicas del conflicto armado internacional en Ucrania están añadiendo otra cruel capa de dolor a las personas que ya luchan por hacer frente a las necesidades de vivienda, hambre y medios de subsistencia. Mientras los efectos del último año siguen afectando a las familias, la red de la IFRC está llevando a cabo la mayor respuesta humanitaria de su historia. Con un llamamiento por valor de 1.600 millones de francos suizos que abarca 58 países, la red de la IFRC ha prestado asistencia médica, apoyo de salud mental y refugio a más de dos millones de personas, y hasta la fecha ha distribuido más de 87 millones de francos suizos en asistencia en efectivo para brindar opciones y dignidad a familias que lo han perdido todo. Un total de 42 Sociedades Nacionales miembros de la IFRC participan en actividades de apoyo a la población de Ucrania, dentro del país. El Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, dijo: "Este año agotador ha devastado la vida de millones de personas y eso conlleva un daño psicológico tan importante como el físico. Nos estamos preparando para ampliar nuestras intervenciones de salud mental junto con dinero en efectivo, refugio, atención médica y asistencia urgente para ayudar a la gente a sobrellevar el duro invierno con cortes de electricidad y escasez de agua." Los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja están trabajando en todas partes -desde los refugios antiaéreos en Bakhmut hasta los nuevos hogares de los refugiados al otro lado de las fronteras- y han prestado apoyo psicosocial a más de un millón de personas desde febrero de 2022. A medida que pasa el tiempo, hay que hacer más para abordar la salud mental. "El trauma no conoce fronteras: los que están en Ucrania y los que han huido necesitan por igual consuelo, estabilidad y una sensación de normalidad", señaló el Sr. Chapagain. La Cruz Roja Ucraniana ha prestado apoyo psicosocial a cientos de miles de personas desde el inicio de la escalada del conflicto. Otras 34 Sociedades Nacionales miembros de la IFRC están prestando ayuda especializada a cientos de miles de personas que han buscado seguridad en otros países. El Director General de la Cruz Roja Ucraniana, Maksym Dotsenko, dijo: "Han perdido a sus seres queridos, sus hogares, sus empleos, todo. La vida de la gente está en el limbo y esta angustia les corroe por dentro, agravando aún más la crisis de salud mental. "Ayudar a las familias a encontrar mecanismos de afrontamiento, tratamiento y apoyo es crucial para nosotros. Estamos formando a personas sobre cómo responder a emergencias de salud mental y esta formación se está impartiendo en refugios antiaéreos y sótanos". En los países vecinos, las Sociedades Nacionales miembros de la IFRC están recibiendo un número creciente de peticiones de ayuda para la salud mental a través de sus sistemas de retroalimentación comunitaria. "Estamos muy lejos de la recuperación de la población ucraniana, pero asegurar el apoyo a la salud mental, junto con el apoyo en efectivo, la protección y otros servicios básicos, es una manera de contribuir a esa eventual recuperación", dijo el Sr. Chapagain. En el último año, la red de la IFRC ha movilizado a más de 124.000 voluntarios para responder a las necesidades urgentes de las personas afectadas por este conflicto armado internacional. Para más información, por favor, contacten con: [email protected] En Kiev: Nichola Jones, +44 7715 459956 En Budapest: Corrie Butler, +36 70 430 6506 En Ginebra: Jenelle Eli, +1 202 603 6803 Recursos audiovisuales disponibles para medios a través de nuestra Sala de Prensa. Nota para los editores: En el marco de una iniciativa regional destinada a satisfacer la enorme necesidad de apoyo en materia de salud mental, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Ucrania y 24 países de la UE han aunado esfuerzos para prestar servicios de salud mental y apoyo psicosocial a más de 590.000 personas en el transcurso de tres años. Los destinatarios son personas desplazadas en Ucrania y en los países de la UE afectados, cuidadores, niños, personas mayores, personas con discapacidad, comunidades de acogida, así como voluntarios y personal de la Cruz Roja. Financiado por la Unión Europea y con la asistencia técnica de la IFRC y del Centro Psicosocial de la IFRC, el proyecto EU4Health pone en contacto a personas vulnerables con profesionales de la salud mental y voluntarios de las 25 Sociedades Nacionales.

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Nota de prensa

Reporte de IFRC: Es improbable cumplir las metas de reducción de pobreza, trabajo decente y desigualdad en Latinoamérica y el Caribe

Ciudad de Panamá, 20 de mayo 2022 - Los devastadores impactos socioeconómicos de la pandemia de COVID-19 han estancado algunos de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) clave en América Latina y el Caribe. Es improbable que la región ponga fin a la pobreza, garantice la igualdad de género, promueva el trabajo decente y equitativo y reduzca la desigualdad dentro y entre los países para la fecha límite de 2030. Este es uno de los principales hallazgos de "Reajustar la ruta hacia la equidad". un estudio reciente de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFCR). El reporte confirma que la COVID-19 incrementó el desempleo, redujo los ingresos de las familias más pobres, obligó a más de un millón de niñas y niños a dejar las aulas, redujo la protección laboral y agudizó la desigualdad y las violencias de género. El jefe de la unidad de Desastres, Clima y Crisis de la IFRC en América, Roger Alonso, dijo: “Este estudio nos ayuda a entender los impactos de largo plazo de la pandemia en los ingresos, la alimentación y el bienestar de las personas más vulnerables. Los hallazgos nos confirman que la plena recuperación social y económica tomará años. Para evitar niveles de precariedad irreversibles, es imperativo invertir en una recuperación inclusiva y justa, que se anticipe además a los efectos que tendrá el actual aumento de precios de alimentos y combustibles, resultado del conflicto en Ucrania”. De acuerdo con el documento la pérdida de ingresos de las poblaciones más pobres incrementó la inseguridad alimentaria llevando a 60 millones de personas a sufrir de hambre en el primer año de la pandemia. Ese mismo año, 23 millones de mujeres se sumaron a las filas de pobreza y desde entonces han incrementado los casos de violencia doméstica, sexual y de trata de personas. Además, la pandemia destruyó el 10% de los empleos en la región, de los cuales 30% aún no se han recuperado. Por su parte, el 51% de la población migrante encuestada por IFRC dijo haber perdido su empleo y 53% de quienes lo conservaron, vieron sus ingresos reducidos o no recibieron paga. Este análisis de la IFRC está basado en revisiónes bibliográficas, entrevistas a especialistas y representantes de organismos internacionales, así como en 1,825 encuestras realizadas en Argentina, Guatemala, Honduras, Panamá y Venezuela. Daniela Funez, coautora del reporte y oficial de recuperación de medios de vida de IFRC en América, dijo: ‘’Escuchar a las comunidades para quienes trabajamos es una prioridad para la red de la Cruz Roja. Eso es lo que nos permite conocer a fondo sus necesidades y, en este caso, la data que nos proporcionaron confirma las proyecciones hechas por organismos internacionales sobre los efectos de la COVID-19 en los ODS". Para hacer frente a ese impacto socioeconómico de la pandemia, la IFRC sugiere priorizar la atención a los grupos en situación de mayor vulnerabilidad, incorporar enfoque de género en la acción humanitaria y contribuir a disminuir los efectos del cambio climático. También, llama a aumentar la inversión en vacunación, protección y protección de los medios de vida, un asunto clave para cerrar la brecha del 60% de la financiación necesaria para seguir respondiendo a los efectos de mediano y largo plazo de la COVID-19. Para más información: En Bogotá:David Quijano +57 310 5592559,[email protected] In Panamá:Susana Arroyo Barrantes,[email protected]

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Nota de prensa

Afganistán: La escasez de alimentos se agrava mientras los campos de primavera permanecen desnudos

Kuala Lumpur/Kabul/Ginebra, 22 de marzo - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) teme seriamente por millones de afganos y comunidades agrícolas, ya que los campos permanecen sin las cosechas anuales de primavera. La actual sequía significa que la superficie sembrada con trigo de invierno está muy por debajo de la media. Los informes de campo indican que la mitad del terreno normalmente sembrado con trigo estaba en barbecho al final de la ventana de siembra en diciembre. El hambre se agrava en Afganistán, donde el 95% de la población carece de alimentos suficientes para comer cada día, según Naciones Unidas. Es probable que los pocos cultivos que se plantaron se enfrenten a duras condiciones, ya que se espera que La Niña traiga condiciones más secas de lo normal en los próximos meses, lo que extenderá la grave sequía a un segundo año. Mawlawi Mutiul Haq Khales, presidente interino de la Media Luna Roja Afgana, dijo: "Millones de familias dependen de la agricultura, pero ya han perdido las cosechas del año pasado por la grave sequía, lo que les ha dejado sin grano para pasar el duro invierno ni semillas para sembrar en los campos. "Sin semillas en la tierra, no habrá cosecha en la primavera y el verano, creando un riesgo real de hambruna en todo Afganistán, donde casi 23 millones de personas ya no pueden alimentarse cada día. "Tenemos que redoblar nuestros esfuerzos para apoyar a estas comunidades con ayuda mientras se preparan para un segundo año de sequía y escasez de alimentos, al tiempo que trabajamos para mantener los medios de vida que son tan importantes para las familias y comunidades enteras". La crisis de la sequía ha alimentado una crisis económica en un país donde la agricultura es fundamental para el sustento de la población y el pilar de la economía. Más del 70% de la población afgana vive en zonas rurales y alrededor del 80% de los medios de subsistencia dependen de la agricultura, según los últimos datos de seguridad alimentaria de la IPC de Afganistán. La Media Luna Roja Afgana, con el apoyo de la IFRC, está trabajando con las comunidades agrícolas para disponer de fuentes de agua más sostenibles, cultivos resistentes a la sequía y otras oportunidades de generación de ingresos para las mujeres en las zonas regionales del país. Johanna Arvo, jefa interina de la delegación de la IFRC en Afganistán, dijo: "Los estragos del cambio climático hacen que los riesgos y las dificultades se disparen para la población de Afganistán. Millones de personas se han enfrentado a dos graves sequías en cuatro años, que han provocado pérdidas de cosechas catastróficas y una devastadora escasez de alimentos. "Las temperaturas están aumentando, lo que provoca una reducción de la capa de nieve, del deshielo y del suministro de agua. Las lluvias son cada vez más irregulares, lo que está diezmando la agricultura en Afganistán. "Además de proporcionar ayuda inmediata, debemos invertir mucho más en el futuro, ayudando a los afganos a establecer suministros de agua más sostenibles y cultivos resistentes a la sequía, al tiempo que apoyamos la generación de ingresos para los más expuestos, incluidas las mujeres y los ancianos". Como parte de este apoyo continuo, la IFRC hace un llamamiento urgente a la comunidad internacional para que aporte más de 65 millones de francos suizos para apoyar a la Media Luna Roja Afgana en la prestación de servicios de salud, socorro de emergencia y asistencia para la recuperación a más de un millón de personas en las provincias afectadas por las múltiples crisis. Para más información o concertar entrevistas, por favor, contacten con: Oficina Asia Pacífico: Antony Balmain, +60 12 230 8451, [email protected] Oficina Asia Pacífico: Joe Cropp, +61 491 743 089, [email protected]

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Seguridad alimentaria y medios de vida

Los desastres y las crisis pueden tener efectos devastadores en la seguridad alimentaria y los medios de vida de las personas. Pueden aumentar la vulnerabilidad socioeconómica de las personas y afectar seriamente su capacidad de recuperación, lo que a su vez afecta su capacidad para hacer frente a futuras conmociones y tensiones.