Preparación para desastres

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Alianza por la Amazonía: por un futuro resiliente y sostenible

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Nota de prensa

Menos huracanes no significan menos riesgo: IFRC refuerza la preparación en América Latina y el Caribe

Ciudad de Panamá, 1 de junio — Aunque los pronósticos apuntan a una temporada de huracanes por debajo del promedio en el océano Atlántico, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) recordó hoy que se prevé una alta actividad ciclónica en el Pacífico oriental. La organización llamó a mantener la inversión en preparación, acción anticipatoria y sistemas de alerta temprana en más de 25 países2 de América Central, América del Norte y el Caribe expuestos a ciclones tropicales.Para la temporada 2026 en la cuenca atlántica, que va del 1 de junio al 30 de noviembre, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) prevé, con 55 por ciento de probabilidad, una actividad ciclónica por debajo del promedio histórico de 14 tormentas con nombre y siete huracanes.Este año, apunta NOAA, habría entre ocho y 14 tormentas nombradas. De estas, entre tres y seis se convertirían en huracanes, incluyendo entre uno y tres huracanes mayores, es decir, de categoría tres o superior. En contraste, la agencia prevé, con un 70 por ciento de probabilidad, una temporada más activa en el océano Pacífico oriental, donde pronostica entre 15 y 22 tormentas con nombre, de las cuales entre nueve y 14 se convertirían en huracanes, y entre cinco y nueve de ellos en huracanes mayores.“Lo repetiremos una y otra vez: una tormenta basta para destruir comunidades, colapsar servicios públicos y desplazar y poner en peligro a cientos de miles de personas”, afirmó Cristian Torres, director regional adjunto de la IFRC para las Américas. “Los pronósticos son críticos para que actuemos antes de que los desastres sucedan, pero además de saber cuántas tormentas habrá, es indispensable reducir la vulnerabilidad de las personas, ampliar la cobertura de los sistemas de alerta temprana, y desarrollar, financiar y probar protocolos interinstitucionales que las protejan de las múltiples amenazas a las que están expuestas”, añadió.Como parte de su compromiso con la preparación, la IFRC ya tiene almacenada en Panamá, Santo Domingo y otros puntos estratégicos de la región suficiente ayuda humanitaria para asistir de forma inmediata a hasta 60.000 personas afectadas por una emergencia de gran magnitud. El stock incluye kits de higiene y de cocina, mosquiteros, lonas, herramientas de limpieza y construcción, lámparas solares, plantas potabilizadoras e insumos para la purificación de agua, entre otros.Consciente de que movilizar la ayuda humanitaria en tiempo récord requiere la participación, el conocimiento y la colaboración de múltiples actores, la IFRC apuesta también por los simulacros como una herramienta crítica para poner a prueba los mecanismos y protocolos de respuesta a crisis y desastres.El más reciente, celebrado en mayo pasado, tuvo como objetivo medir y mejorar los tiempos de movilización, los procesos aduaneros y la capacidad de respuesta interinstitucional de El Salvador, Guatemala y Honduras ante posibles inundaciones provocadas por huracanes. El ejercicio de simulación consistió en movilizar, a través de esos tres países, equipos especializados en agua, saneamiento e higiene (WASH) de la Cruz Roja. En esta iniciativa participaron los entes rectores de protección civil, las autoridades de aduanas y relaciones exteriores y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja. Apoyado por la Cruz Roja Alemana y fondos humanitarios de la Unión Europea, el simulacro se enmarcó en el Mecanismo Regional de Asistencia Humanitaria Internacional, el instrumento del Sistema de la Integración Centroamericana para organizar, facilitar y articular la asistencia humanitaria en sus países miembros.Otra de las acciones de preparación impulsadas por la IFRC ante la temporada de huracanes es la adopción de protocolos de acción anticipatoria. Estos protocolos agrupan medidas previamente acordadas entre las comunidades, las autoridades y la Cruz Roja, que se activan cuando se alcanzan determinados umbrales de riesgo. Dependiendo del contexto, estas acciones pueden incluir transferencias de efectivo antes de la emergencia para proteger viviendas y medios de vida, el traslado de bienes esenciales, el refuerzo de infraestructuras críticas o la evacuación de personas en situación de mayor vulnerabilidad.Cuando estos sistemas funcionan, las comunidades reciben alertas oportunas, las autoridades cuentan con más tiempo para coordinar evacuaciones y los equipos humanitarios pueden movilizar ayuda antes de que ocurra el impacto. Actualmente, la IFRC tiene, sólo en Centroamérica, cinco protocolos de acción temprana ante inundaciones y tormentas tropicales que cuentan con apoyo financiero de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF).“El preposicionamiento de ayuda humanitaria, los simulacros y los protocolos de acción anticipatoria permiten proteger vidas, reducir pérdidas económicas y acelerar la recuperación tras el desastre”, explicó Torres. “Pero las normas también pueden salvar vidas y construir resiliencia comunitaria, por eso hacemos un llamado a todos los países de la región a impulsar el tratado internacional para la protección de las personas en situaciones de desastre, que se encuentra en consulta en las Naciones Unidas”.Este tratado busca que la protección de las personas expuestas a desastres o afectadas por ellos no dependa del azar, sino de compromisos claros y acciones coordinadas. Su aprobación, prevista para 2027, facilitaría la cooperación internacional y reduciría los obstáculos que pueden retrasar la llegada de la ayuda. Además, mejoraría las condiciones para que las Sociedades de la Cruz Roja, como auxiliares de los Estados, sigan asistiendo a las personas en mayor vulnerabilidad: mujeres, niñas, personas mayores, personas en situación de movilidad o con discapacidad y comunidades afectadas por la violencia y la pobreza.Esta temporada, marcada por la influencia del fenómeno de El Niño, ilustra cómo el riesgo puede desplazarse y adoptar distintas formas a lo largo del continente. Mientras Granada, San Vicente y las Granadinas, Barbados, Jamaica, Cuba, Haití y República Dominicana continúan recuperándose de los huracanes Beryl, Óscar, Rafael y Melissa, otras regiones enfrentan amenazas diferentes. El corredor seco centroamericano, parte de Chile y zonas de la región andina se preparan para posibles sequías, mientras que Argentina, Brasil y Uruguay anticipan lluvias intensas e inundaciones. En estos países los equipos locales de la Cruz Roja ya están preparando a las comunidades.En este marco, donde los riesgos climáticos, sanitarios y sociales se acumulan y se superponen con creciente frecuencia, la IFRC hace un llamado a invertir sin dilación en medidas que permitan a los Estados, las comunidades y a la propia Cruz Roja proteger mejor a la población frente a escenarios multiamenaza. Porque, como se recalcó en la XXIII Conferencia Pre-Huracanes y de Amanezas Recurrentes de la IFRC, cuando los riesgos se acumulan, la diferencia entre una amenaza y una crisis humanitaria suele definirse antes del impacto. Está en el nivel de preparación existente y en la capacidad de actuar antes de que ocurra el desastre.Para más información: [email protected] Panamá: Susana Arroyo +50769993199En Ginebra: Paolo Cravero +41 79 894 83 96

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"El Niño" 2026: ¿Cómo nos preparamos para sus efectos en América Latina y el Caribe?

El fenómeno "El Niño" ya está en fase activa. Las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico central y tropical han superado ya el umbral de 0,5 °C por encima de la media establecida para definir un fenómeno de "El Niño".Además, los vientos sobre el Pacífico ecuatorial han comenzado a cambiar su dirección, llevando las aguas cálidas hacia Sudamérica, lo que indica que la atmósfera está respondiendo al calentamiento del océano. Cuando esto ocurre, se confirma oficialmente la presencia de “El Niño”.Cada fenómeno "El Niño" es único y se comporta de forma distinta, pero los registros históricos indican que su activación conlleva un aumento del riesgo de sequías severas en Centroamérica y de lluvias torrenciales en el Cono Sur. En este contexto, la acción anticipatoria y la preparación ante desastres son nuestras mejores herramientas para hacer frente a este fenómeno.A partir de una conversación entre Juan Bazo, meteorólogo del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Estefany Jiménez, Oficial de Comunicación para IFRC en las Américas, desglosamos la evidencia científica y las acciones necesarias para proteger a las comunidades más vulnerables ante este escenario multi-amenaza.1. ¿Por qué se habla de un "Súper Niño" este año?Para que se declare oficialmente el fenómeno "El Niño", basta con que la temperatura del Océano Pacífico suba 0.5°C por encima del estándar que marcan los registros históricos. Para este 2026, los pronósticos indican que hay un 63 % de probabilidades de que se trate de un "Niño" fuerte, es decir, que las temperaturas de la superficie del mar superen los 2,0 °C en la región del Pacífico.Estos valores esperados son los que ha llevado a que se utilicen calificativos como el "Súper Niño" o, como ocurrió en 2015, el "Niño Godzilla", para referirse a un "Niño" fuerte. La transición desde condiciones de enfriamiento ("La Niña") hacia un calentamiento extremo ha sido mucho más veloz de lo habitual, lo que obliga a las organizaciones humanitarias, como la IFRC, a escalar sus niveles de preparación de manera inmediata.2. ¿Cómo impacta "El Niño" fuerte a Centroamérica y el Caribe?"El Niño" no se comporta igual en todo el continente. Una de las mayores preocupaciones para la región norte del continente es la supresión de la actividad lluviosa. En Centroamérica y el Caribe, "El Niño" se manifiesta mediante una reducción significativa en los acumulados de agua. Esto no implica una ausencia total de lluvias, sino un patrón irregular donde las precipitaciones son insuficientes para sostener los ciclos agrícolas tradicionales.Una de las regiones donde el impacto es particularmente severo, es en el Corredor Seco centroamericano, donde el déficit hídrico prolongado amenaza directamente la seguridad alimentaria y los medios de vida de miles de familias. La escasez de agua no solo afecta los cultivos, sino que también incrementa los riesgos de salud pública relacionados con el acceso a agua segura y la higiene.3. ¿Qué efectos se esperan de "El Niño" fuerte en Sudamérica? A diferencia de lo que ocurre en el norte, "El Niño" genera un efecto opuesto en el Cono Sur del continente. Mientras que países como Colombia, Venezuela y el norte de Brasil enfrentan condiciones más secas y riesgos de incendios forestales, regiones en el sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile deben prepararse para precipitaciones por encima del promedio.Este contraste geográfico dentro de un mismo continente exige que la Cruz Roja y sus socios implementen estrategias diferenciadas. 4. ¿Cuál es el pronóstico para la temporada de huracanes bajo "El Niño" 2026?Históricamente, existe una correlación directa entre la presencia de un fenómeno de "El Niño" fuerte y una disminución en la frecuencia e intensidad de los ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico.Por el contrario, en el Pacífico, donde también hay huracanes, el aumento de la temperatura del mar sumado a los cambios en el comportamiento del viento que trae "El Niño", genera condiciones más favorables para la formación de tormentas.Este año, los pronósticos indican que el Atlántico tendrá una actividad ciclónica por debajo del promedio histórico de 14 tormentas con nombre y siete huracanes. Mientras que para el Pacífico los pronósticos preveen entre 15 y 22 tormentas con nombre, de las cuales entre nueve y 14 se convertirían en huracanes, y entre cinco y nueve de ellos en huracanes mayores.Sea cual sea el pronóstico, la evidencia demuestra que basta con que una tormenta tropical logre desarrollarse y tocar tierra para devastar comunidades enteras. La experiencia y el conocimiento acumulados por la Cruz Roja tras décadas de acompañamiento a las comunidades expuestas a huracanes han dejado claro que lo más eficiente, efectivo y ético es invertir en iniciativas de preparación y acción temprana para proteger a más comunidades y sus medios de vida.El Centro del Clima también monitorea los efectos de "El Niño" fuerte en otras regiones. En África, la mirada está puesta sobre un posible efecto de dipolo, con condiciones más secas en el norte y más húmedas en el sur. En Asia, sobre todo en el sur, los efectos de "El Niño" se vinculan a otro posible evento climático: la oscilación del Océano Índico, que también se mide por el aumento de la temperatura del mar y modula mucho el clima en la zona y en África. Si estos dos eventos coinciden, pueden generar menos tormentas tropicales en todo el Océano Índico y más sequías en algunas zonas del sur de Asia.5. ¿Cómo nos preparamos para los impactos de "El Niño"?La estrategia principal de la red de la Cruz Roja frente a este fenómeno es la Acción Anticipatoria, que se refiere a cualquier acción realizada antes de que ocurra una crisis, con el objetivo de prevenir o reducir los impactos potenciales del desastre.El Centro del Clima trabaja junto a las Sociedades Nacionales en la actualización de los Protocolos de Acción Temprana, los cuales permiten liberar financiamiento de emergencia de forma inmediata cuando se alcanzan ciertos umbrales científicos.En la región de América, ya se han activado tres Protocolos de Acción Temprana. Los equipos de la Cruz Roja de El Salvador, Guatemala y Colombia han puesto en marcha sus protocolos de acción temprana para proteger a más de 22.000 personas ante las primeras señales de sequía.El Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) cuenta con 1,2 millones de francos suizos (CHF) —cerca de 1,5 millones de dólares estadounidenses— para la acción temprana ante la sequía en los tres países. Ese financiamiento no se asigna de una sola vez: se libera de forma escalonada, a medida que los pronósticos alcanzan los umbrales de riesgo acordados de antemano entre las comunidades, las autoridades y la Cruz Roja, de modo que cada tramo de la ayuda se movilice justo antes del impacto y no después.Los recursos del IFRC-DREF permitirán asistir a 10.000 personas en los departamentos de Morazán y La Unión, en El Salvador; a otras 10.000 en municipios del Corredor Seco de Guatemala, como Chiquimula, Jalapa y Quetzaltenango; y a 2.400 en los departamentos colombianos de Tolima y Cesar.A las familias en situación de mayor vulnerabilidad, la Cruz Roja las apoyará mediante transferencias monetarias para resguardar alimentos, conseguir combustible y cubrir necesidades básicas sin descapitalizarse. También, les brindarán agua potable cuando las fuentes empiecen a escasear, insumos para cuidar cultivos y ganado, y capacitaciones en prácticas agrícolas adaptativas, higiene y prevención de enfermedades por calor.Para los países que aún no cuentan con estos protocolos formales, la red de la IFRC ofrece herramientas de asistencia técnica y acceso al Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF) para eventos inminentes. El objetivo es anticipar los riesgos y fortalecer la preparación, utilizando la evidencia científica para proteger hogares, asegurar una asistencia humanitaria efectiva, y cuidar la salud de las comunidades antes de que los efectos de "El Niño" alcancen su punto máximo.¿Dónde puedo encontrar más información?Nuestra página Alerta temprana, acción tempranaSitio web del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna RojaSitio web del Centro de AnticipaciónPilar de Anticipación del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC

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Nota de prensa

IFRC y CEPREDENAC renuevan su alianza para fortalecer la anticipación, preparación y respuesta a desastres en Centroamérica y República Dominicana

Ciudad de Panamá, 18 de marzo — En el marco del VIII Foro Regional de la Política Centroamericana de la Gestión Integral de Riesgo de Desastres, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y el Centro de Coordinación para la Prevención de los Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC) renovaron su Memorando de Entendimiento por un periodo de cinco años, con el objetivo de fortalecer la capacidad de la región para anticipar riesgos, prepararse mejor y responder de manera más efectiva ante desastres cada vez más complejos.El acuerdo prioriza áreas clave como la acción anticipatoria, los sistemas de alerta temprana, la salud en emergencias, la movilidad humana y el fortalecimiento de capacidades institucionales y comunitarias. También impulsa el intercambio de conocimientos, la formación técnica, el desarrollo de herramientas conjuntas y la movilización de recursos para sostener estas acciones.“En un contexto de riesgos crecientes, donde los desastres son más intensos y frecuentes y los recursos más limitados, este memorando permite alinear políticas, capacidades e instrumentos para que la preparación, la acción temprana y la respuesta protejan a las comunidades y las hagan más resilientes”, afirmó Loyce Pace, directora de la IFRC para América. “Los riesgos que enfrenta esta región son inmensos, pero también lo es nuestra capacidad colectiva de anticiparlos y enfrentarlos cuando trabajamos juntos”.A través de esta renovación, ambas organizaciones buscan articular esfuerzos para fortalecer la gestión integral del riesgo de desastres y su vínculo con el cambio climático, promoviendo una acción más coordinada entre lo local, lo nacional y lo regional."La coordinación local, nacional y regional entre la Cruz Roja y los entes rectores de gestión integral del riesgo y protección civil de la región es clave para enfrentar riesgos que no reconocen fronteras. La firma de este Memorando pone en valor la confianza mutua, compromiso institucional y la visión estratégica compartida sobre la resiliencia en Centroamérica y República Dominicana", señaló Ing. Alejandro Picado, Presidente Pro Tempore de CEPREDENAC.La colaboración entre IFRC y CEPREDENAC permite conectar el mandato público de los Estados con la acción humanitaria de base comunitaria, aprovechando la presencia territorial y el voluntariado de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja para llegar de manera más efectiva a las poblaciones en mayor situación de vulnerabilidad.En un panorama marcado por la reducción de la cooperación internacional para la asistencia humanitaria, el aumento de los riesgos climáticos y la creciente complejidad de las crisis, esta cooperación busca no solo mejorar la respuesta, sino también reducir el impacto de los desastres y fortalecer la resiliencia de las comunidades a largo plazo.El acuerdo da continuidad a una cooperación iniciada en 2017 y establece una base más estructurada, predecible y sostenida para la acción conjunta entre los sistemas de protección civil de los Estados y la red humanitaria de la Cruz Roja.Documentos disponibles para descargar:Memorando de Entendimiento IFRC-CEPREDENAC | IFRCAcuerdo Conjunto del Consejo de Representantes del Centro de Coordinación para la Prevención de Desastres en América Central y República Dominicana (CEPREDENAC) y de la IFRC | IFRCDeclaratoria del VIII Foro Consultivo Regional de la PCGIR “Resiliencia en acción” | IFRCPara más información:CEPREDENAC:Ana Isabel Valdés, +502 45745517IFRC:Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199

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15 días de acción: Antes de que el huracán Melissa tocara tierra, la Cruz Roja estaba ayudando a la gente a prepararse. Ahora, está en el centro de la respuesta

Para las personas que vivieron el huracán Melissa, fue una tormenta como ninguna otra que hubieran experimentado antes. Melissa tocó tierra en el suroeste de Jamaica el 28 de octubre como huracán de categoría 5, con vientos que superaban los 257 km/h, lo que la convirtió en la tormenta más severa que ha golpeado la isla en la historia conocida. Luego se desplazó hacia el este, en dirección a Cuba, donde volvió a golpeardoce horas más tarde como huracán de categoría 3. Afortunadamente, la gravedad del huracán no era del todo inesperada. Gracias a los pronósticos, la red de la Cruz Roja en la región ya había comenzado a prepararse para la tormenta. Una semana antes de tocar tierra, cuando las primeras previsiones meteorológicas mostraron la formación del huracán Melissa y sus posibles trayectorias en el Caribe central, la Cruz Roja ya estaba activa, coordinándose con grupos y organismos locales, advirtiendo a la población y ayudándola a prepararse, y colocando suministros esenciales en los lugares donde era más probable que se necesitaran. Los equipos locales de la Cruz Roja en Cuba, Jamaica, República Dominicana y Haití activaron sus planes de contingencia y comenzaron a preparar a las comunidades para lo que se convertiría en uno de los huracanes más poderosos jamás registrados en el Atlántico. Los daños en Jamaica fueron devastadoresEl gobierno estima que las pérdidas ascienden a alrededor del 30 % del PIB nacional. Las inundaciones destruyeron carreteras y dañaron cultivos, más del 50 % de la población aún no tieneelectricidad. Alrededor de 7.200 personas buscaron refugio en los 881albergues que se abrieron en todo el país, ocho de los cuales siguen siendo gestionados por la Cruz Roja de Jamaica. “Fue muy traumático. Perdí mi almacén, mi cobertizo, y el agua del barranco seguía subiendo. Cuando miré por la ventana y vi la brisa que acompañaba a la lluvia, fue muy traumático", dice el Sr. Lawrence, médico y ex presidente de Emergencias de la filial de la Cruz Roja en St. Elizabeth. “Como pueden ver, todos mis árboles frutales han muerto. Los peces a los que alimento cada mañana se dieron la vuelta y se alejaron nadando.”En Cuba, los vientos de hasta 195 km/h y las fuertes lluvias provocaron el desbordamiento de los ríos y deslizamientos de tierra, lo que interrumpió los servicios básicos. Se estima que cerca de 2.2 millones de personas han sido severamente impactadas.“No pudimos llegar a Santiago porque la carretera está bloqueada por el agua”, explica Nicolás Segura, coordinador de respuesta a desastres de laIFRC para el Caribe latino. “Pudimos ver muchos daños, mucha devastación, muchos animales muertos en la carretera y también un par de accidentes de tráfico y gente tratando de llegar a sus casas, tratando de recuperar algo”.Las acciones anticipatorias salvan vidasEn Jamaica, la Cruz Roja implementó medidas preventivas en ocho parroquias de alto riesgo, con el apoyo del Fondo de Emergencias para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF). Los equipos voluntarios visitaron comunidades en riesgo para difundir mensajes de alerta temprana, prepararon albergues y distribuyeron artículos de primera necesidad. Gracias a estas medidas, más de 300 personas y cinco instituciones recibieron artículos de emergencia y apoyo para la preparación días antes de que la tormenta tocara tierra. Mientras tanto, la Cruz Roja Cubana activó su plan de contingencia para eventos hidrometeorológicos, desplegando personal y voluntariado en las zonas vulnerables. Reforzaron las comunicaciones comunitarias, revisaron los centros de evacuación y preposicionaron kits de ayuda humanitaria y equipo de rescate en provincias como Granma, Santiago de Cuba y Holguín. Esta preparación previa significó que, cuando Melissa finalmente tocó tierra, ambas Sociedades Nacionales estaban listas para responder de inmediato sin perder tiempo crítico. Desde el primer día, los equipos de ambas islas han estado trabajando sin descanso. La Cruz Roja de Jamaica movilizó a 400 personas voluntarias y distribuyó de inmediato 750 mantas, 250 kits de limpieza, 250 kits de higiene, 250 kits de herramientas para alberguesy 500 lonas. En Cuba, brigadas especializadas han apoyadopersonas y proporcionado apoyo psicosocial a las familias en crisis.Llamamientos internacionales para apoyar la recuperaciónLa magnitud del desastre ha llevado a laIFRC a lanzar dos llamamientos de emergencia para reforzar las operaciones en ambos países.El llamamiento de emergencia en Jamaica tiene como objetivo recaudar 19 millones de francos suizos (23 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a 180.000 personas durante los próximos dos años. La operación proporcionará albergues, apoyo a los medios de subsistencia y asistencia en efectivo, ayudando a las familias a reconstruir sus vidas de forma segura y a recuperarse con autonomía. Se prestará especial atención a los hogares uniparentales, las familias con niños y niñas pequeños o con población adulta mayor y las personas con discapacidad. Todas las intervenciones se guiarán por la protección, la inclusión de género y la participación comunitaria y la rendición de cuentas, garantizando que la asistencia sea justa y transparente, y ayudando a las comunidades a prepararse para futuras crisis climáticas. En Cuba, el llamamiento de emergencia tiene como objetivo recaudar 15 millones de francos suizos (18 millones de dólares) para ayudar a 100 000 personas en las provincias más afectadas. La operación combina ayuda de emergencia, recuperación temprana y resiliencia a largo plazo, ayudando a las familias a reconstruir sus hogares, restablecer el suministro de agua potable y recuperar su salud y sus medios de subsistencia. Este llamamiento de dos años de duración invierte en una reconstrucción resistente al clima. Las familias recibirán kits para techos, herramientas y capacitación en técnicas de construcción seguras y sostenibles, junto con sistemas de agua alimentados con energía solar para garantizar el suministro de agua limpia incluso cuando falte la electricidad. El objetivo: ayudar a las comunidades a recuperarse hoy y disponer de lo necesario para resistir a las tormentas del mañana. Red global activa En los siete días posteriores a la tormenta, la red global de la Cruz Roja entregó más de 180 toneladas de suministros humanitarios al Caribe. Entre ellos se encontraban kits de albergue, kits de limpieza, utensilios de cocina, kits de higiene, bidones, cubetas y mantas. El domingo 2 de noviembre, un vuelo fletado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja aterrizó en Santiago de Cuba con las primeras 20 toneladas de ayuda humanitaria para las familias más afectadas por el huracán Melissa. “Estamos en los almácenes donde tenemos nuestra carga de 20 toneladas de ayuda humanitaria que llegó recientemente, con el objetivo de ir chequeando e ir haciendo pautasde distribución”, dijo Luis Enrique Calderón Rodríguez, jefe de Operaciones y Rescate de la Cruz Roja Cubana. “Ya hemos chequeado que las cargas están bien estibadas y que ya hoy podemos comenzar el proceso de entrega a las familias”.Este envío permite a la Cruz Roja Cubana proporcionar asistencia humanitaria urgente a 1.500 personas en las zonas más afectadas, incluyendo kits de cocina, kits de higiene, ropa de cama, mantas, mosquiteros, lámparas solares, kits de herramientas para albergues y láminas de plástico. En Jamaica, 160 toneladas de ayuda humanitaria de la Cruz Roja arribaron en los siete días siguientes a la llegada de Melissa. Los envíos refuerzan la distribución local, lo que permite a miles de familias recibir artículos de higiene, limpieza y cocina en los primeros días de la emergencia. Estas acciones fueron posibles gracias a la solidaridad internacional. La Cruz Roja Canadiense, la Plataforma de Intervención Regional de las Américas y el Caribe (PIRAC) de la Cruz Roja Francesa y el Centro Logístico Regional de la IFRC en Panamá coordinaron el envío de suministros por aire y por mar para garantizar que la ayuda llegara rápidamente a los más necesitados. Mientras tanto, el voluntariado de de la Cruz Roja de Cuba y de Jamaica continúa con su labor humanitaria, realizando evaluaciones de daños ynecesidades, distribuyendo artículos de emergencia, limpiando y brindando apoyo emocional. Acompañar a las personas a sobrellevar el impacto y la pérdidaNo todo el apoyo que se presta es en especie. Existe una necesidad fuerte y generalizada de apoyo psicosocial en las comunidades más afectadas, incluso entre los miembros de la Cruz Roja. Las y los voluntarios, y el personal han estado trabajando sin descanso durante días. Muchas personas voluntarias han visto sus hogares completamente destruidos. “Reconocemos que existe una necesidad muy real y fuerte de servicios de salud, atención médica y apoyo psicosocial”, declaró Ruth Howard a la BBC el 31 de octubre. Howard es la vicepresidenta de Relaciones Públicas de la Cruz Roja de Jamaica. “El apoyo psicosocial es esencial, porque este ha sido uno de los acontecimientos más traumáticos que muchos de nuestros ciudadanos han vivido en su vida”, continuó. Aún así, siguen prestando apoyo a quienes más lo necesitan, demostrando que el corazón deCruz Roja está enlas comunidades. Cada kit entregado, cada evacuación segura y cada abrazo de apoyo son posibles gracias a la dedicación decada voluntario y voluntaria. El huracán Melissa nos recordó una vez más que la preparación salva vidas. Las acciones anticipatorias aplicadas antes de que la tormenta tocara tierra demostraron su eficacia, marcando la diferencia entre la devastación total y la resiliencia. Durante los próximos meses, la IFRC y las Sociedades Nacionales de Jamaica y Cuba seguirán colaborando para reforzar la resiliencia de las comunidades ante futuros fenómenos climáticos.

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5 cosas que necesitas saber sobre huracanes y tormentas

En América, la temporada de huracanes del Atlántico 2025 sigue activa.Especialistas en meteorología, gestión de desastres,autoridades públicas y millones de personas que viven en el Caribe tienen la mirada puesta en el huracán Melissa, la tormenta número 13 del año, que -de momento- avanza lentamente hacia Jamaica.Este año se han formado 13 tormentas con nombre de las posibles 19 que estaban pronosticadas. De esas, cuatro alcanzaron la categoría 1 o 2, y tres se convirtieron en huracán mayor, es decir, de categoría 3 o superior.Pero, cuánto sabemos realmente de las tormentas y huracanes, cómo se forman, cuáles son sus características, y cómo podemos prepararnos. A continuación, contestamos cinco de las preguntas más comunes sobre las tormentas y huracanes:️1. ¿Cuál es la diferencia entre una tormenta tropical y un huracán?Ambos fenómenos son parte del mismo sistema, el ciclón tropical, que se define como un sistema de baja presión que gira en sentido antihorario en el hemisferio norte y en sentido horario en el hemisferio sur.Lo que varía es la intensidad. Una tormenta tropical alcanza vientos entre 63 y 118 km/h, mientras que un huracán supera los 119 km/h.Estos fenómenos tienen diferentes nombres según el lugar dónde se desarrollan:Ciclones: cuando se producen en aguas del sudeste asiático y el océano Índico.Tifones cuando se producen en aguas del este de Asia y el Pacífico.Huracanes: cuando se producen en el Atlántico, el golfo de México o el mar Caribe.Cada tipo está asociado a una estación que puede durar hasta siete meses al año.No hace falta que se forme un huracán de categoría mayor para poner en peligro la vida de la gente. La lluvia y los vientos provocados por una sola tormenta son suficientes para representar una amenaza para la salud, el bienestar e incluso la sobrevivencia de las personas, especialmente en comunidades donde la crisis climática, la pobreza, la desinformación o desastres previos aumentan las condiciones vulnerables de la población.En 2024, las tormentas se clasificaron como el segundo tipo de desastre más frecuente en todo el mundo, registrado en la base de datos EM-DAT, que afectó a 29,5 millones de personas a nivel mundial.En América, debido a una combinación de factores geográficos, climáticos, políticos y socioeconómicos, la vulnerabilidad es especialmente grave en países como Haití, Cuba, Venezuela, República Dominicana, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Bahamas y Antigua y Barbuda.Los países afectados por el huracán Beryl en 2024, como Barbados, Granada, Jamaica y San Vicente y las Granadinas, también entraron en la temporada 2025 en medio de los esfuerzos de recuperación en curso.2 ¿Cómo se forman las tormentas y huracanes?Se forman sobre el mar. Para que este fenómeno suceda, el agua del océano debe estar cálida, por encima de 26 °C. Cuando el aire caliente y húmedo asciende, el vapor libera calor, que refuerza el sistema y lo hace crecer; y si la humedad y el viento son favorables, el sistema crece hasta convertirse en un huracán.En el centro del huracán se forma un ojo, y una aparente calma. Mientras tanto, alrededor se forman nubes densas y vientos intensos que se conocen como la pared del ojo. Las nubes que giran en espiral descargan grandes cantidades de agua que pueden provocar inundaciones y deslizamientos de tierra.Los huracanes se desplazan impulsados por el viento, siguiendo trayectorias que pueden variar según la dirección y la velocidad de las corrientes en distintos niveles de la atmósfera. Al tocar tierra, los huracanes pierden el calor del océano, que es su fuente de energía, y comienzan a debilitarse.También debemos prestar atención a la rapidez con la que se intensifican. La intensificación rápida se da cuando hay un aumento de la velocidad del viento de 35mph o más en 24 horas, se ha vuelto más común debido al aumento de la temperatura del océano provocado por el cambio climático. Este fortalecimiento repentino deja poco tiempo para prepararse, lo que aumenta el riesgo de daños catastróficos y pérdida de vidas. Entre los ejemplos más notables se encuentra el huracán Otis en 2023, que pasó de ser una tormenta tropical a un huracán de categoría 5 en menos de un día antes de azotar la costa pacífica de México.3. ¿Por qué las tormentas y huracanes tienen nombre?Los nombres se usan para identificar cada tormenta de forma fácil. Nombrar las tormentas es la forma más rápida de comunicar las alertas y preparar a la población.La Organización Meteorológica Mundial tiene listas de nombres que se reutilizan cada seis años. Las listas se construyen en orden alfabético, alternando entre nombres de hombres y mujeres. Cuando un huracán causa mucha destrucción, entonces su nombre se retira.Los nombres facilitan el seguimiento y el análisis de cada tormenta en particular, especialmente cuando hay varias activas al mismo tiempo. También facilitan el registro histórico y ayudan a evitar confusiones entre el personal de meteorología, los medios de comunicación, las instituciones de respuesta a emergencias y la población en general.Cuando se hacen las listas de los nombres, se tienen en cuenta ciertos factores:Que sean cortos.Que sean fáciles de pronunciar.Que tengan un significado adecuado en diferentes idiomas.Que sean únicos: no se pueden utilizar los mismos nombres en otras regiones.4. ¿Qué tan predecibles son los huracanes?Los pronósticos meteorológicos permiten anticipar la llegada de tormentas y huracanes y prepararnos antes de que ocurran los desastres.La tecnología nos permite seguir de cerca la trayectoria y la velocidad con la que se desplazan sobre el mar. El huracán Melissa, por ejemplo, se mueve lentamente, y ese movimiento lento implica un peligro máximo. Entre más lento avance una tormenta o huracán, más prolongado será el período en el que las comunidades a su paso sufran fuertes ráfagas de viento y lluvias torrenciales. En lugar de unas horas, estas condiciones podrían mantenerse por días, provocando inundaciones o deslaves. Por eso, el tiempo es fundamental para que las comunidades completen los preparativos antes de que las condiciones se deterioren. Es importante combinar los pronósticos con el análisis de riesgos para tomar medidas tempranas antes de los huracanes, en lugar de simplemente responder a los eventos.La Cruz Roja, los gobiernos, las comunidades y otros actores humanitarios pueden actuar antes de que ocurra un desastre implementando sistemas de alerta temprana, protocolos de evacuación y simulacros, o ubicando la ayuda humanitaria en lugares estratégicos para garantizar una entrega rápida a las zonas afectadas durante una emergencia.Este enfoque nos permite anticiparnos a los desastres, minimizar su impacto y prevenir el sufrimiento, la pérdida de vidas y medios de subsistencia.5. ¿Qué debo hacer antes, durante y después de un huracán?Antes de que inicie la temporada de huracanes, es fundamental conocer los riesgos del lugar donde vive y elaborar un plan familiar y comunitario de evacuación. Se deben identificar los refugios más cercanos, definir rutas seguras y asegurarse de que todos los miembros del hogar sepan qué hacer en caso de emergencia. Para reforzar la estructura de su vivienda: asegúrese de que el techo esté bien fijado, instale contraventanas, limpie las canaletas y pode las ramas que puedan caer. Además, prepare provisiones como agua potable, alimentos no perecederos, linternas, medicinas y un botiquín de primeros auxilios. Rellene los tanques de combustible de los vehículos antes de que estén medio vacíos, en caso de que necesite evacuar.Una vez que se active una alerta o aviso de huracán, prepárese para evacuar si así se lo indican las autoridades locales. Asegure los documentos importantes en bolsas impermeables y coloquelos objetos de valor en lugares altos.Durante el huracán, infórmese por medios oficiales y siga las indicaciones de las autoridades. Si permanece en casa, refuerce puertas y ventanas, manténgase lejos de ellas y busque resguardo en una habitación interior sin ventanas. Ubique a las mascotas dentro, desconecte los electrodomésticos pequeños y, si se le indica, corte los suministros de electricidad, gas y agua.No se deje engañar por la calma del ojo del huracán: permanezca a salvo hasta que las autoridades confirmen que el peligro ha pasado.Después del huracán, revise si hay personas heridas y brinde primeros auxilios sin mover a personas gravemente lesionadas, salvo que estén en riesgo. Evite los edificios dañados y los cables eléctricos caídos, ya que pueden causar electrocución. No consuma agua ni alimentos que puedan estar contaminados, y mantenga una buena higiene. Apoye a sus vecinos y participe en las labores de limpieza y recuperación solo cuando sea seguro hacerlo. Infórmese sobre nuevas alertas o riesgos secundarios, como inundaciones o deslizamientos de tierra.

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Jamaica: A pocas horas de que Melissa toque tierra, la única opción es prepararse

Se espera que el huracán Melissa toque tierra en Jamaica como un huracán de categoría 4 o 5, la primera tormenta de esta magnitud que azota Jamaica en la historia conocida. "Esperamos condiciones de huracán a partir de mañana, a última hora de esta noche y parte de mañana", afirma Esther Pinnock, oficial de comunicación de la Cruz Roja de Jamaica. "Se producirán fuertes lluvias".Pinnock hizo estas declaraciones el domingo 26 de octubre, un día antes de la fecha prevista para la llegada de la tormenta. Especialistas en meteorología esperan que Melissa toque tierra el lunes 27 de octubre o el martes 28 de octubre."Algunas zonas de la isla ya están sufriendo estas lluvias y ráfagas de viento», continuó Pinnock. "Basándonos en la trayectoria y las previsiones del huracán, sabemos que ya hay algunas zonas, en las que ya habríamos intervenido, como Portland Cottage, Rocky Point y algunas zonas de Saint Catherine, que son vulnerables".Melissa tocará tierra en Jamaica mientras las comunidades aún se están recuperando del huracán Beryl. Se prevé que esta tormenta afecte al país solo 16 meses después de que el huracán Beryl devastara las comunidades agrícolas y pesqueras y causara daños por un valor de 204 millones de dólares estadounidenses. Los hogares costeros aún se están recuperando económicamente y carecen de los recursos necesarios para prepararse para otra tormenta.Se prevé que las inundaciones sean peores que las causadas por Beryl, debido al lento avance de Melissa y a la humedad acumulada por el mal tiempo de las últimas semanas. Las zonas bajas siguen siendo muy vulnerables a las marejadas ciclónicas y las inundaciones, mientras que los asentamientos informales de Kingston corren un riesgo importante de sufrir daños por el viento.Los equipos locales de la Cruz Roja en toda Jamaica ya están sobre el terreno, tomando medidas tempranas, apoyando las alertas y evacuaciones, y posicionando la ayuda para las familias más vulnerables.La Cruz Roja de Jamaica está coordinando y recibiendo datos del Servicio de Información de Jamaica sobre las zonas vulnerables conocidas, y los equipos locales prevén que se producirán fenómenos graves a los que la Cruz Roja tendrá que responder.El personal y voluntariado están preparados para reponer inmediatamente los suministros distribuidos y complementar las reservas de emergencia, realizar evaluaciones de los daños y las necesidades para identificar las necesidades críticas, gestionar los refugios de emergencia para las poblaciones desplazadas y establecer mecanismos de retroalimentación y queja para garantizar la rendición de cuentas ante las comunidades afectadas."También recopilaremos información sobre las personas que puedan quedar aisladas y estableceremos contacto con las entidades necesarias a medida que recibamos esos informes", añade Pinnock. "Quiero destacar ante la opinión pública que, una vez pase la tormenta, hablaremos de nuestro servicio de restablecimiento de vínculos familiares y de cómo se puede acceder a él".Gracias a las previsiones y a la actuación temprana, la Cruz Roja de Jamaica se ha movilizado una semana antes de la llegada de Melissa. Con 165 000 personas potencialmente en riesgo en las parroquias de Saint Elizabeth, Manchester, Clarendon, Saint Catherine, Saint Andrew, Kingston, Saint Thomas y Portland, el Fondo de Emergencias para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) ha asignado 80.000 francos suizos para medidas inmediatas. Estos fondos han permitido a los equipos locales movilizar al voluntariado, preposicionar suministros de socorro y apoyar las alertas y evacuaciones. En escuelas, centros comunitarios y templos de las ocho parroquias afectadas, la Cruz Roja ha apoyado la preparación de refugios de emergencia en los días y horas previos a la llegada prevista de Melissa. Los equipos locales de la Cruz Roja también han preposicionado suministros de emergencia —entre ellos, 250 kits de refugio, 250 kits de higiene, 250 kits de limpieza, lonas, agua potable y otros artículos esenciales— en las sucursales locales y los refugios designados antes de la llegada de la tormenta.Además, se ha desplegado a personal voluntario capacitado con el equipo de comunicación, el transporte, el equipo de seguridad y los artículos de visibilidad necesarios.A medida que las tormentas y los huracanes como Melissa se intensifican más rápidamente y el tiempo de respuesta se reduce, invertir en la anticipación salva vidas y recursos. Actuar antes de que se produzca el desastre hace que cada dólar y cada minuto cuenten.

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Equipos locales de Cruz Roja se activan ante el paso inminente del huracán Melissa por el Caribe

Las lluvias torrenciales y vientos intensos delhuracán Melissa amenazan a cientos de miles de personas en el Caribe central. Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en Cuba, Haití, Jamaica y República Dominicana se encuentran plenamente activas, apoyando a las comunidades en mayor riesgocon acciones de preparación y respuesta temprana.En Cuba, la Cruz Roja Cubana apoya las evacuaciones preventivas, brinda asistencia psicosocial y facilita el restablecimiento del contacto entre familiares. El apoyo psicológico ante la amenaza de un huracán es esencial para la gestión de desastres. Al proporcionar calma, control y conexión, se ayuda a la población a transitar del miedo paralizante a una preparación activa y una mentalidad resiliente, salvando vidas y favoreciendo una mejor recuperación psicológica a largo plazo.En Haití, la Cruz Roja de Haití ha activado el Centro de Operaciones de Emergencia de Jérémie, coordinando junto a autoridades locales las medidas de preparación. Voluntarias y voluntarios difunden mensajes preventivos para que las familias sepan cómo protegerse antes de los posibles impactos.En Jamaica, con más de 165 000 personas en riesgo, el Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) ha asignado 80 000 francos suizos para anticipar acciones: preposicionar suministros vitales, preparar refugios y fortalecer la capacidad de respuesta comunitaria.En la República Dominicana, el voluntariado de la filial San Pedro ha realizado rescates y evacuaciones preventivas en comunidades afectadas por inundaciones, además de apoyar el traslado de pacientes del hospital local hacia centros médicos seguros.La preparación y la acción temprana son claves en una región altamente vulnerable a los impactos de tormentas y huracanes. La intensificación rápida de estos fenómenos —agravada por el cambio climático— reduce el tiempo para reaccionar y aumenta el riesgo de pérdidas humanas y materiales.El cambio climático y los desastres y peligros relacionados con el clima pueden afectar a cualquiera, pero sus efectos no se sienten por igual entre las personas afectadas. En América del Norte, América Central y el Caribe, los grupos en condiciones más vulnerables, como las mujeres, la niñez, las personas en movimiento, las comunidades indígenas y las personas afectadas por la violencia, la pobreza y la discriminación, corren el mayor riesgo de sufrir los efectos de los huracanes y las tormentas.Por ello, la IFRC y su red de Sociedades Nacionales trabajan para actuar antes de los desastres, combinando pronósticos meteorológicos con análisis de riesgo, fortaleciendo los sistemas de alerta temprana y colocando ayuda humanitaria en lugares estratégicos.En preparación a la temporada de huracanes 2025, en más de 28 países la red de la Cruz Roja continúa reforzando la resiliencia comunitaria, integrando la ciencia, el conocimiento local y la solidaridad para proteger a las comunidades ante los crecientes riesgos climáticos.

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Nota de prensa

La Cruz Roja en Kiribati y Vanuatu lanzan una nueva iniciativa de resiliencia climática

Suva, Kuala Lumpur, Ginebra, 15 de septiembre de 2025. En ningún lugar son más tangibles los efectos del cambio climático que en el Pacífico y, en casi ningún otro lugar, la necesidad de adoptar medidas locales es más urgente. En Kiribati y Vanuatu, el cambio climático no es una amenaza lejana, sino una realidad presente en todos los rincones.El aumento del nivel del mar, la intrusión de agua salada y las condiciones meteorológicas extremas ya están alterando la vida, los medios de subsistencia y la forma de vida de la población. Estas naciones insulares contribuyen solo con el 0,02 % de las emisiones mundiales, pero se enfrentan a algunas de las consecuencias más devastadoras. Por este motivo, la Sociedad de la Cruz Roja de Vanuatu y la Sociedad de la Cruz Roja de Kiribati, junto con la IFRC, han puesto en marcha un nuevo proyecto de resiliencia climática, financiado por la Dirección General de Acción por el Clima de la Unión Europea (DG CLIMA), para reforzar la adaptación local al cambio climático. El proyecto se basa en información sobre los riesgos para garantizar que cualquier intervención aborde los retos identificados. El secretario general de la Cruz Roja de Vanuatu, Dickinson Tevi, afirmó: "El proceso de evaluación de riesgos nos guiará hacia la identificación de soluciones basadas en la información sobre los riesgos identificados, para hacer frente a los retos a los que nos enfrentamos".El proyecto aprovecha los conocimientos y la capacidad local existente para apoyar intervenciones lideradas a nivel local que hagan frente a los riesgos cada vez mayores a los que se enfrentan los grupos en condiciones más vulnerables. Es decir, las personas que menos han contribuido a esta crisis, pero que viven cada día su dura realidad."Incluir el contexto y los conocimientos tradicionales en la programación local garantizará que los programas de la Cruz Roja se centren en la sostenibilidad y en el respeto a la cultura, las personas y el lugar", afirmó el Sr. Tevi.Los programas para hacer frente al cambio climático son vitales en el Pacífico."Programas como este, que tienen en cuenta la adaptación basada en los ecosistemas y otras medidas para responder a los efectos del cambio climático, son fundamentales para reducir dichos efectos y garantizar la seguridad de las comunidades, su entorno y su población", afirmó Tiina Tetabea, del Ministerio de Medio Ambiente, Tierras y Desarrollo Agrícola del Gobierno de Kiribati, durante la sesión de participación de las partes interesadas en el taller inicial celebrado en Tarawa (Kiribati).También está previsto ampliar el proyecto a Belice y Guyana, en el Caribe, con el fin de apoyar a las comunidades afectadas por el clima en múltiples regiones.Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Suva: Nete Logavatu Tamanitoakula, [email protected] Kuala Lumpur: Afrhill Rances, +60 19 271 3641 En Ginebra: Scott Craig, +41 76 370 35 75

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Huracanes a la vista: la Cruz Roja multiplica la formación y la preparación

Mientras la región de América se encuentra en plena temporada de huracanes 2025, los equipos de la Cruz Roja han estado trabajando intensamente junto a las comunidades para prepararse para lo que, según los pronósticos, será otra temporada de tormentas por encima de lo normal.Pero incluso una temporada de huracanes normal puede tener consecuencias devastadoras para la población, basta una sola tormenta para afectar a pueblos y ciudades enteras. Por eso, la labor de preparación de la Cruz Roja ya estaba muy avanzada incluso antes de conocerse el pronóstico de este año.Las Sociedades Nacionales de Honduras, Guatemala y El Salvador, son de las más vulnerables a estos eventos extremos debido a su ubicación geográfica. La magnitud de los trabajos de preparación que se están llevando a cabo en todo el continente americano se debe en gran medida a la experiencia con tormentas extremadamente devastadoras en el pasado, en particular el huracán Mitch en 1998.El paso devastador del Huracán Mitch dejó más de 11.000 muertes y millones de personas afectadas, marcando un antes y un después en la forma en que las Sociedades Nacionales de la región se preparan para afrontar estos eventos extremos. Para las personas involucradas en la respuesta a emergencias y la reducción de riesgos, la tormenta supuso un rotundo cambio.Dos décadas después, en 2020, los huracanes Eta e Iota afectaron a más de siete millones de personas, la mayoría de ellas —más de cuatro millones— en Honduras, Nicaragua y Guatemala, los países que también habían sido los más afectados por Mitch.Pero los resultados fueron diferentes. En el tiempo transcurrido entre una tragedia y otra, la región y las organizaciones humanitarias se prepararon con antelación con planes de respuesta, capacitación, simulacros y fortalecimiento institucional para reducir el impacto de estos desastres. Esto permitió que el número de víctimas mortales de Eta e Iota fuera mucho menor que el de Mitch.Desde México hasta Sudamérica, muchas Sociedades Nacionales han transformado la terrible experiencia del Huracán Mitch en acción. Su misión: estar mejor preparadas cada año para responder con mayor rapidez y eficacia ante la llegada de potenciales huracanes.Este artículo muestra algunas de las muchas formas en que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la región están trabajando para adelantarse a las tormentas y ayudar a las comunidades a prepararse.Cruz Roja Salvadoreña:Pre-posicionamiento de ayuda humanitaria y acceso a pronósticos meteorológicosLa Cruz Roja Salvadoreña cuenta con planes de contingencia y de respuesta, lo que permite respuestas más ágiles frente a precipitaciones extremas y deslizamientos provocados por tormentas tropicales y huracanes. Según señala Omar Ayala,Jefe de Crisis y Desastres de la Cruz Roja Salvadoreña, la Sociedad Nacional ha implementado acciones depre-posicionamiento de ayuda humanitaria en sus filiales, basándose en los pronósticos delObservatorio de Amenazas del país.“Esta estrategia ha reducido significativamente los tiempos de respuesta: lo que antes podía tardar hasta dos días, ahora se responde en apenas dos horas”, asegura Omar. Además, en el contexto del monitoreo y la alerta temprana, la Cruz Roja Salvadoreña ha firmado recientemente una carta de entendimiento con dicha Dirección del Observatorio de Amenazas: “Este acuerdo nos permite acceder a los pronósticos meteorológicos de forma temprana para estar mejor preparados ante la eventual llegada de un huracán”,señala Omar.Por otra parte, según Omar, algo que se quiere potenciar aún más desde la Sociedad Nacional en la preparación ante la temporada de huracanes es la comunicación para educar de forma preventiva a la población de las zonas de riesgo, a fin de que sepan qué hacer antes, durante y después de un huracán.Cruz Roja Hondureña: Sistemas de alerta temprana y alianzas estratégicasSegún ManuelIsaula, Gerente de Gestión de Riesgo y Desastres de la Cruz Roja Hondureña, la Sociedad Nacional ha invertido en la formación técnica del voluntariado y personal en rescate acuático, atención prehospitalaria, sistemas de transferencia monetaria, agua, saneamiento e higiene, y sistemas aéreos no tripulados (SANT). “Esta estrategia, sumada a procesos de fortalecimiento institucional de la Cruz Roja Hondureña, como eselEnfoque de Preparación para una Respuesta Eficaz (PRE), nos permite estar preparados ante múltiples amenazas”,afirmaIsaula.La Cruz Roja Hondureña destaca además su inversión enSistemas de Alerta Temprana (SAT), (medidas guiadas por las alertas tempranas o pronósticos, para proteger a las personas antes de que ocurra un desastre), implementados en cuencas como Chamelecón y Aguán.“La experiencia con latormenta tropical Sara, la última de la temporada de huracanes de 2024, que afectó a más de 300 000 personas en Honduras, evidenció el valor de que las comunidades se apropien de estos sistemas de alerta temprana para asegurar que la población vulnerable reciba la información necesaria a tiempo. Esa preparación salvó vidas”, aseguraIsaula.Otra buena práctica ante la tormenta tropical Sara fueron las alianzas estratégicas con actores nacionales e internacionales: “La coordinación efectiva entre organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y comunitarias para garantizar la apropiación del conocimiento, el análisis del riesgo, el monitoreo, y la capacidad de respuesta fue y siempre será algo fundamental en nuestros planes de preparación y respuesta”,concluyeIsaula.Cruz Roja Guatemalteca: Desarrollo de acciones anticipatorias y planes de contingenciaPor su parte, Teresa Marroquín,Directora de Gestión de Riesgos y Desastres de la Cruz Roja Guatemalteca, afirma que la Sociedad Nacional ha fortalecido su capacidad de respuesta ante huracanes mediante varias acciones clave, como el desarrollo de acciones anticipatorias. En particular, el desarrollo de planes de acción temprana que establecen las medidas clave que deben adoptarse antes de que las tormentas toquen tierra.“Se han desarrolladoPlanes de Acción Temprana (PAT) financiados por la Federación Internacional para responder a inundaciones causadas por tormentas extremas. Un ejemplo exitoso fue la activación del PAT durante la tormentatropical Julia en octubre de 2022, lo que nos ayudó a ofrecer una mejor respuesta a los que más lo necesitaban”asegura Teresa.Según esta portavoz, una coordinación estrecha con las fuentes oficiales de pronósticos meteorológicos es clave para mejorar la eficacia y eficiencia de las operaciones humanitarias durante la temporada de huracanes. Además, destaca la importancia del desarrollo de planes de contingencia, capacitación, y equipamiento del voluntariado en atenciónpre hospitalaria y búsqueda y rescate en inundaciones, sobre todo en las zonas de alto riesgo."Una herramienta clave para comprender"En 2024, con el apoyo delCentro de Referencia en Preparación Institucional para Desastres (CREPD) en las Américas,más de 6000 personas fueron capacitadas en línea y presencialmente a través de cursos y entrenamientos prácticos a nivel regional, con el objetivo de fortalecer sus conocimientos en rescate, salud, asistencia humanitaria y coordinación logística.Según Edgardo Barahona, Coordinador del CREPD, estas formaciones, basadas en ejercicios prácticos, no solo fortalecen las capacidades técnicas de las Sociedades Nacionales, sino que también fomentan una preparación integral y alineada con los estándares globales de la IFRC:“Son una herramienta clave para comprender la utilidad de los planes de respuesta, contingencia y anticipación. A través de metodologías vivenciales y escenarios simulados, los equipos pueden experimentar de manera directa los desafíos de una emergencia, permitiendo una mejor articulación operativa” asegura Barahona.Según el coordinador del CREPD, preparar a los equipos desde lo local permite que las Sociedades Nacionales lideren respuestas de calidad, contextualizadas y oportunas, especialmente ante eventos como huracanes u otros desastres frecuentes en la región.Este tipo de preparación es fundamental porque la temporada de huracanes no solo amenaza a países como Guatemala, Honduras y El Salvador, sino también a los más de 30 territorios en la región de América, quienes enfrentan riesgos crecientes debido a fenómenos meteorológicos extremos agravados por el cambio climático.Estas experiencias de Centroamérica confirman una lección esencial: la preparación no es opcional, es esencial para salvar vidas. Requiere inversión sostenida, alianzas sólidas, y el fortalecimiento de las capacidades de las Sociedades Nacionales para afrontar crisis y desastres.Más información sobre el enfoque de la IFRC respecto a:Reducción del riesgo de desastres con soluciones climáticamente inteligentesPreparación para DesastresAlerta temprana, acción temprana

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Comunidades liderando la acción humanitaria: logros de la alianza por la acción local en Guatemala, El Salvador, Honduras, Panamá y Ecuador

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Enraizarse en la resiliencia: la Cruz Roja de Camboya une a las comunidades para restaurar los manglares

En la provincia de Kampot, al sur de Camboya, una reciente iniciativa de plantación de manglares reunió a personas voluntarias de la Cruz Roja y residentes locales —jóvenes y mayores— junto con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) para restaurar zonas costeras degradadas mediante la plantación de manglares."Lo especial de hoy es ver cómo se unen personas de todos los ámbitos de la vida", afirma Norm Teat, voluntario de 76 años de la Cruz Roja de Camboya (CRC)."Plantar manglares no es solo plantar árboles, es proteger nuestro futuro", añade. "Estos árboles ayudan a prevenir la erosión costera, sustentan la vida marina e incluso absorben el carbono nocivo de la atmósfera".Reconociendo también la importancia vital de los bosques de manglares costeros para proteger las costas durante las tormentas severas, la Cruz Roja de Camboya está trabajando en colaboración con la IFRC, las comunidades locales y otras partes interesadas para plantar manglares y promover la gestión medioambiental a largo plazo. Estos esfuerzos comunitarios forman parte de una campaña más amplia para crear conciencia y aumentar la resiliencia ante desastres relacionados con el clima, como las inundaciones costeras y las tormentas."En la provincia de Kampot hay más de 800 personas voluntarias de la Cruz Roja y más de 1.000 jóvenes de la Cruz Roja", afirma Men Neary Sopheak, primer secretario general adjunto de la Cruz Roja de Camboya."En la provincia de Kampot hay más de 800 personas voluntarias de la Cruz Roja y más de 1000 jóvenes de la Cruz Roja", afirmó Men Neary Sopheak, primer secretario general adjunto de la Cruz Roja de Camboya."La iniciativa de la Cruz Roja sobre los manglares forma parte de nuestro compromiso más amplio de crear comunidades saludables y resilientes al clima en Camboya. Al restaurar y conservar los bosques de manglares, ayudamos a proteger la biodiversidad, mejorar la calidad del agua y apoyar los medios de vida de las personas que viven a lo largo de la costa".¿Por qué los bosques de manglares son tan resistentes ante las condiciones climáticas adversas? Una de las razones es que algunos árboles de manglar pueden respirar a través de raíces aéreas que se elevan por encima del suelo fangoso como tubos de buceo. Esto les permite sobrevivir en suelos pantanosos.El enfoque de la CRC va más allá de la plantación. A través de la formación de la comunidad en el cuidado de los manglares, la preparación para desastres y la protección del medio ambiente, la Cruz Roja está empoderando a la población local para que se convierta en guardiana de su propio entorno."El clima está cambiando y debemos ayudar a las comunidades a adaptarse, especialmente por el bien de las generaciones futuras", afirmó Kathryn Clarkson, jefa de la delegación de la IFRC para Tailandia, Camboya, Laos y Vietnam. "He participado muchas veces en actividades de plantación de manglares con la Cruz Roja de Camboya, y cada vez más me doy cuenta de lo importantes que son los manglares, no solo como sistema de defensa natural, sino también como absorbentes de carbono de la atmósfera y como símbolo de resiliencia".Para Norm Teat, de 76 años, la campaña tiene un profundo significado personal. "Soy voluntario de la Cruz Roja de Camboya desde 2014", afirma. "A lo largo de los años, he aprendido mucho sobre salud, preparación para desastres, cultivo de hortalizas y protección del medio ambiente, y comparto estos conocimientos con mi familia y mi comunidad". A medida que los manglares se enfrentan a amenazas cada vez mayores debido al desarrollo y al cambio climático, iniciativas como estas demuestran la fuerza de las acciones lideradas por la comunidad. En reconocimiento al Día Mundial de los Manglares, que se celebra este mes, rendimos homenaje a las comunidades que trabajan para proteger estos ecosistemas únicos, con el fin de lograr un futuro más verde, seguro y resiliente. Escrito por Kwanta Norkum, oficial de comunicación e información de la IFRC.Más información sobre la Reducción del riesgo de desastres con soluciones climáticamente inteligentes en la IFRCMás información sobre la resiliencia climática en la IFRC

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Día de Acción contra el Calor: Cómo la Media Luna Roja Iraquí ayuda a las comunidades a soportar el calor y mantenerse a salvo de las crecientes amenazas climáticas.

Cuando el sol sale en gran parte de Irak, el calor ya se ha apoderado del país. Para los agricultores de aldeas remotas, los vendedores ambulantes de las ciudades y los oficiales de tránsito que dirigen el tráfico bajo un sol abrasador, las olas de calor son más que una molestia: son una amenaza creciente para la salud y la supervivencia.Irak se encuentra hoy en primera línea de la crisis climática mundial. El aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas, la grave escasez de agua y la intensificación de las tormentas de polvo se han conjugado para crear una nueva y dura realidad que afecta a millones de personas, especialmente a las más vulnerables.Con motivo del Día de Acción contra el Calor 2025, un evento mundial de sensibilización iniciado por la IFRC, echamos un vistazo a lo que está haciendo una Sociedad Nacional de la Media Luna Roja en una de las zonas más calientes del mundo.Es la historia de cómo la Sociedad de la Media Luna Roja Iraquí (IRCS) está adoptando un enfoque proactivo, localizado y centrado en las personas para la acción climática, no solo abordando los riesgos inmediatos de las olas de calor, sino también sentando las bases para un futuro más saludable, seguro y sostenible.Mantenerse fresco y seguro en una de las zonas más calientes del mundoIrak es uno de los países más afectados por el aumento vertiginoso de las temperaturas y ha sufrido algunas de las olas de calor más extremas del mundo en los últimos años. Estas semanas abrasadoras, con temperaturas superiores a los 50 °C, se suman a otros retos relacionados con el clima, desde la sequía hasta las tormentas de polvo.El río Éufrates de Irak se encuentra cinco metros por debajo de los niveles normales. Su cuota del Tigris y el Éufrates se ha reducido en un 80 %. La escasez de agua, debida a diversos factores, ha provocado la desertificación de más de 27.000 kilómetros cuadrados de tierras de cultivo, según el Ministerio de Agricultura iraquí, mientras que las temperaturas superan los 50 °C durante los meses más calurosos del verano.En ningún lugar son más visibles estas crisis entrecruzadas que en provincias como Al-Muthanna, una de las zonas más empobrecidas de Irak. Allí, la Sociedad de la Media Luna Roja Iraquí ha puesto en marcha múltiples proyectos para aliviar la tensión, entre ellos estaciones de desalinización de agua alimentadas con energía solar que producen 5.000 litros de agua potable por hora cada una.Estos proyectos reducen la dependencia de combustibles costosos, disminuyen las emisiones y aportan dignidad a comunidades que llevan mucho tiempo privadas de servicios básicos."Los efectos del cambio climático ya no son abstractos", afirma Nawar Abdulkader, jefe del Departamento de Construcción, Agua y Saneamiento de la IRCS. "Están ocurriendo aquí y ahora, especialmente en lugares como Al-Muthanna, donde la escasez de agua y el calor extremo están haciendo que la vida cotidiana sea más difícil y peligrosa".Un residente local de una de las zonas afectadas lo expresó de forma sencilla: "Esta estación de agua nos ha traído esperanza. Durante años, hemos vivido sin servicios básicos, sin agua potable, sin apoyo. Ahora, por fin, nos sentimos vistos".Preparar a las personas para combatir el calorPero la respuesta climática de la IRCS va mucho más allá de las infraestructuras. Con la llegada temprana del verano y la intensificación de las olas de calor, la IRCS está llegando activamente a los grupos vulnerables, especialmente a los trabajadores al aire libre, como los vendedores ambulantes, los trabajadores de la construcción, los agricultores y los oficiales de tránsito, con campañas de concienciación sobre el calor en todo el país.Los equipos voluntarios distribuyen folletos sobre salud, consejos de hidratación y equipos de protección para ayudar a las personas a reducir el riesgo de sufrir golpes de calor y deshidratación. Esto se ajusta al tema global de este año para el Día de Acción contra el Calor, "Reconocer y responder al golpe de calor", pero también se ha convertido en una parte central de las campañas anuales de la IRCS, que se basan en conocimientos prácticos y locales, y en la confianza."Hemos visto de primera mano cómo algo tan simple como un folleto o una botella de agua puede proteger la vida de alguien en condiciones de calor", afirma un voluntario de la IRCS. «Se trata de proporcionar a las personas herramientas que realmente puedan utilizar».La IFRC también está desempeñando un papel importante en el apoyo a la IRCS en la implementación de iniciativas clave centradas en la evaluación de los riesgos climáticos y la acción anticipatoria. Estos proyectos ayudan a la Media Luna Roja y a las comunidades a comprender mejor los riesgos climáticos específicos a los que se enfrentan las comunidades, y al mismo tiempo permiten adoptar medidas preventivas tempranas que protegen vidas y medios de subsistencia antes de que se produzcan los desastres.De raíces verdes a agua limpiaLas soluciones a largo plazo son igualmente vitales. En escuelas y comunidades, la IRCS ha plantado árboles resistentes al clima, rehabilitado huertos escolares y promovido hábitos ecológicos para reducir la desertificación y mejorar el bienestar.Desde 2018, también ha rehabilitado 17 instalaciones públicas solo en Al-Muthanna, incluidas escuelas y centros de salud, acercando los servicios esenciales a las personas afectadas por el calor y la sequía.Cuando llegan las tormentasEl cambio climático también está agravando otra grave amenaza para la salud pública: las tormentas de polvo.Irak ya sufre más de 180 días de polvo al año. Las previsiones indican que esta cifra podría aumentar hasta los 270 días en 2050, por lo que las tormentas de arena y polvo se están convirtiendo en un peligro cada vez mayor. Reducen la visibilidad, sobrecargan los sistemas de salud pública y afectan de manera desproporcionada a la niñez, la población adulta mayor y las personas con enfermedades respiratorias crónicas.Para mitigar estos riesgos, los equipos de la IRCS realizan regularmente actividades de divulgación en zonas de alto riesgo, proporcionando mascarillas, concientizando sobre la importancia de permanecer en el interior y apoyando al personal sanitario con suministros de protección.Salud, esperanza y dignidad humanaTodos estos impactos combinados se traducen en un aumento de las necesidades de atención a la salud.Por este motivo, la IRCS ha ampliado sus servicios:72 estaciones de agua potable dan servicio a 150.000 personas al día.Las clínicas móviles llegan a comunidades remotas.Los paquetes de alimentos y la ayuda económica apoyan a las familias que se encuentran al borde del abismo.Las campañas de salud en curso crean conciencia en las zonas de riesgo.Estos esfuerzos forman parte de una estrategia más amplia: no solo responder a los picos de calor, sino también fomentar la resiliencia. La Media Luna Roja Iraquí está invirtiendo en la capacidad de las personas para soportar las crisis, tanto hoy como en los años venideros.

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Nota de prensa

Un mes tras el terremoto de Myanmar: las necesidades siguen siendo inmensas

Mandalay/Yangon/Kuala Lumpur/Ginebra, 28 de abril –Un mes después del devastador terremoto de magnitud 7,7 que sacudió la región central de Myanmar el 28 de marzo de 2025, las necesidades humanitarias siguen siendo inmensas en un país que está de duelo y a la vez se enfrenta a nuevas amenazas, con la inminente llegada de las temporadas de ciclones y monzones. La IFRC, la Cruz Roja de Myanmar y los socios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja siguen trabajando intensamente en el corazón de las comunidades más afectadas para asegurar que se atiendan las necesidades críticas.Las condiciones sobre el terreno siguen siendo muy difíciles. Más de 50.000 edificios han sido destruidos y muchos más se han derrumbado parcialmente o corren el riesgo de derrumbarse. Más de 198.000 personas han sido desplazadas y siguen viviendo a la intemperie a temperaturas de hasta cuarenta grados centígrados, con un miedo abrumador a nuevas réplicas. La temporada de ciclones en Myanmar comienza en pocos días, exponiendo a las poblaciones costeras a fuertes vientos y lluvias, dejando a las familias ante el riesgo de inundaciones, deslizamientos de tierra y calor extremo.La ayuda humanitaria inmediata sigue siendo vital, y los esfuerzos de la IFRC también se están centrando ahora en las necesidades de recuperación temprana. Esto incluye el acceso a refugios más permanentes que satisfagan las necesidades básicas de las personas, así como el acceso sostenible al agua y el saneamiento y el apoyo para ayudar a restablecer los medios de subsistencia destruidos. Estas necesidades a medio y largo plazo se están convirtiendo en un foco importante de los esfuerzos de la IFRC, que trabaja junto con la Cruz Roja de Myanmar y los socios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, incluido el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). La escala geográfica y la magnitud del desastre -con más de 1,3 millones de personas afectadas en cinco estados y regiones del país- hacen que se necesite urgentemente más financiación internacional. Inmediatamente después del desastre, la IFRC lanzó un Llamamiento de Emergencia por un valor de 100 millones de francos suizos, la mayor parte de los cuales se invertirán a lo largo de dos años para brindar asistencia a 100.000 personas.Esto, en un país en el que la población se ha enfrentado a múltiples crisis en los últimos años, incluidas las inundaciones sin precedentes de hace sólo siete meses y las hostilidades en curso. Pero hasta la fecha, este llamamiento de la IFRC sólo cuenta con un 15% de financiación, lo que deja un enorme vacío.La IFRC y la Cruz Roja de Myanmar han estado activas desde el primer día y siguen prestando servicios humanitarios integrales en Bago, Mandalay, Naypyidaw, Sagaing y Shan meridional. La Cruz Roja de Myanmar tiene acceso a la gran mayoría de las zonas afectadas por el terremoto y ha llevado a cabo evaluaciones rápidas de las necesidades con la IFRC y en coordinación con los organismos humanitarios. Las principales necesidades identificadas son asistencia sanitaria, refugio, alimentos, agua y saneamiento, suministro de dinero en efectivo y artículos de socorro de emergencia, al tiempo que se atienden las necesidades específicas de jóvenes, personas adultas mayores o con alguna discapacidad. Hasta la fecha, la Cruz Roja de Myanmar ha prestado asistencia a más de 84.000 personas. Diariamente se distribuyen más de 20.000 litros de agua potable y han llegado al país 250 toneladas métricas de artículos de socorro. La IFRC también ha desplegado 24 miembros del personal de respuesta rápida de su red de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el 65% de los cuales son mujeres. Sin embargo, aunque las necesidades inmediatas siguen siendo críticas, la recuperación en Myanmar será un largo camino que requerirá un fuerte apoyo internacional en los próximos meses."La asistencia inicial y la cobertura integral de las necesidades son esenciales para que la población pueda empezar a reconstruir su vida y sus medios de subsistencia en un contexto en el que el tiempo apremia", dijo Nadia Khoury, Jefa de Delegación de la IFRC en Myanmar. "Antes del terremoto, la Cruz Roja de Myanmar ya estaba presente en gran parte de las zonas afectadas y seguirá estándolo, prestando asistencia a las comunidades en campamentos provisionales, monasterios, mezquitas e iglesias. Su inspirador y dedicado voluntariado cuenta con la confianza, el alcance y los conocimientos locales para marcar una verdadera diferencia en las comunidades afectadas. Pero no se trata sólo de las necesidades inmediatas: el camino hacia la recuperación de estas poblaciones será largo. La inversión es fundamental, no sólo para hoy, sino para el futuro". La labor de recuperación constituye el grueso del llamamiento de 100 millones de CHF. Esto incluye el restablecimiento de los medios de subsistencia y la resiliencia de las comunidades: asistencia en efectivo y cupones, refugio temporal, saneamiento, apoyo agrícola y formación profesional. La reducción del riesgo de desastres basada en la comunidad, el tratamiento de la salud pública en situaciones de emergencia, la rehabilitación de la infraestructura comunitaria, como clínicas, escuelas y acceso al agua, también se planificarán mediante la inversión en agentes humanitarios nacionales, como la Cruz Roja de Myanmar, que están en condiciones de prestar la asistencia humanitaria más eficaz y de mayor impacto.La IFRC agradece a sus donantes y a sus Sociedades miembros de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja su valioso apoyo a través de recursos en especie y financiación. La IFRC sigue pidiendo a los donantes, socios y a la comunidad internacional que presten apoyo para atender las necesidades de la población de Myanmar, ahora y en los próximos meses.Para más información sobre las labores de socorro que se están llevando a cabo en Myanmar o para solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Yangon:Swe Zin Myo Win,+95 979 595 6050En Kuala Lumpur:Maryann Horne, +61 476 006 007En Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 43 67 Hannah Copeland, +41 76 236 91 09Notas para la edición:Material audiovisual disponible en este enlace.

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Nota de prensa

La Alianza por la Amazonía de la Cruz Roja tiene como fin salvaguardar vidas y reforzar la resiliencia comunitaria

Panamá/Ginebra, 16 de diciembre - En respuesta a las crecientes amenazas que plantean la crisis climática, el aumento de los desastres y la pérdida de biodiversidad, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha anunciado la reactivación de su programa por la Amazonía, la Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía. Esta iniciativa, que une inicialmente a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela, tiene como objetivo mejorar la resiliencia de las comunidades y apoyar a las personas afectadas por los impactos climáticos en la selva del Amazonas.La presencia local y el alcance mundial de la Cruz Roja la convierten en un socio clave para la protección de las comunidades y los ecosistemas amazónicos. Con filiales y personal voluntario en los nueve países amazónicos, la Cruz Roja combina un profundo conocimiento local con experiencia en reducción de riesgos, resiliencia climática y operaciones humanitarias para hacer frente a las crecientes necesidades de la región. La Amazonía, hogar del 10% de todas las especies conocidas y responsable de generar el 20% del oxígeno del mundo, se acerca a un punto de inflexión. La deforestación, los incendios forestales y las actividades extractivas, agravadas por fenómenos climáticos extremos como inundaciones, incendios y sequías prolongadas, amenazan la vida y los medios de subsistencia de más de 40 millones de personas, incluidos 350 grupos de pueblos indígenas. “En el corazón de nuestra propuesta está la convergencia del conocimiento indígena, la experiencia de la Cruz Roja y los avances tecnológicos y de investigación. Esta fórmula, implementada en estrecha coordinación con los Estados, los pueblos indígenas y otras partes interesadas, maximizará los esfuerzos para fortalecer la resiliencia de las comunidades y anticipar y responder a las crisis que afectan a las poblaciones amazónicas”, dijo Xavier Castellanos, Secretario General Adjunto de la IFRC, Desarrollo de Sociedades Nacionales y Coordinación de Operaciones. La Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía se centra en la gestión del riesgo de desastres y la resiliencia climática, la salud comunitaria, los medios de vida sostenibles y la respuesta a los desastres y el desplazamiento climático. Armonizar, maximizar y racionalizar el trabajo de la Cruz Roja en estas áreas ayudará a anticipar y reducir el impacto de los peligros que podrían verse exacerbados por la crisis climática en los próximos años. Sólo entre enero y agosto de este año, los incendios destruyeron 62.268 kilómetros cuadrados de la Amazonía, una superficie doce veces mayor que la ciudad de Londres. Esta devastación, agravada por una sequía histórica, ha afectado gravemente al acceso a la salud y a la alimentación y ha aumentado el riesgo de desplazamientos inducidos por el clima. Ante estos escenarios de crisis múltiples, la Cruz Roja ya está trabajando en varias comunidades en el Amazonas. En Ecuador, el voluntariado trabaja con los pueblos indígenas en la aplicación de técnicas agrícolas que reducen el riesgo de sequías, contribuyendo a la diversificación de los ingresos y a la restauración de los ecosistemas para mejorar la seguridad alimentaria y económica. En Colombia, la Cruz Roja proporciona asistencia de salud y acceso a medicamentos en zonas remotas y de difícil acceso. La Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía se basa en una sólida experiencia. Las Sociedades de la Cruz Roja de los países amazónicos han colaborado con más de 53 comunidades amazónicas para promover la salud comunitaria y reducir el riesgo de desastres. Este nuevo esfuerzo busca ampliar estos éxitos al mismo tiempo que se alinea con la experiencia global de la IFRC en resiliencia climática y gestión de desastres. Para más información y para solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected]   En Panamá: Susana Arroyo Barrantes +50769993199  En Ginebra: Tommaso Della Longa +41797084367                       Hannah Copeland +41762369109 

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IFRC en la COP29: Todas las personas merecen ser advertidas antes de que se produzcan los desastres

Bakú, Azerbaiyán (13 de noviembre de 2024) - En un momento en que las inundaciones, las tormentas y las olas de calor sin precedentes cobran un costo cada vez mayor en las comunidades de todo el mundo, la IFRC se ha unido a los principales organismos de las Naciones Unidas que se ocupan del clima para hacer sonar la alarma sobre un mecanismo de defensa de primera línea contra la crisis climática, que es fundamental pero que con demasiada frecuencia se pasa por alto: la alerta temprana y la acción temprana.El llamado se hizo durante un evento de alto nivel en la COP29, cuyo objetivo era hacer un balance de los progresos realizados hasta la fecha por Alertas Tempranas para Todos (EW4All), una iniciativa encabezada por las Naciones Unidas. La iniciativa pretende ampliar las alertas y acciones tempranas en los países más afectados por las emergencias relacionadas con el clima. Como líder mundial del Pilar 4 de la iniciativa - “Preparación para responder a las alertas”- la IFRC está trabajando con las Naciones Unidas y otra gran variedad de socios de EW4All para asegurar que todas las personas del planeta estén protegidas por sistemas de alerta temprana para 2027.La reunión de alto nivel congregó a los codirectores de los cuatro pilares, a saber, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) y la IFRC, así como a representantes gubernamentales, organizaciones humanitarias y medioambientales, grupos de financiación privada y otros socios y colaboradores clave.Dirigiéndose a la audiencia, el Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, dijo que el mundo no sólo debe aumentar la financiación para la alerta temprana, sino también garantizar que la inversión llegue al nivel local, asegurando que las comunidades más afectadas por las crisis climáticas reciban el apoyo que necesitan.“Desde los satélites hasta los sacos de arena, estamos construyendo una línea de defensa sin fisuras contra los riesgos climáticos”, declaró Chapagain. “La tecnología nos trae alertas tempranas desde arriba, pero son las comunidades sobre el terreno -llenando sacos de arena y construyendo resiliencia- las que realmente hacen que estos sistemas funcionen”.Las organizaciones representadas en la reunión señalaron que la campaña está progresando, pero coincidieron en que los gobiernos y las organizaciones financieras reunidas en la COP29 deben establecer nuevos objetivos de financiación climática para garantizar que los países y las comunidades más vulnerables al clima reciban el apoyo adecuado. El Secretario General de la ONU, António Guterres, que convocó el evento, señaló que aunque la crisis climática afecta a todo el mundo, muchos países sufren consecuencias desproporcionadas. Un ejemplo es la creciente intensidad de las olas de calor.“Este va camino a ser el año más caluroso de los libros de historia”, señaló Guterres. “El calor ha abrasado países y comunidades con temperaturas que sobrepasan los límites de la resistencia humana. Y en todo el mundo hemos visto lluvias y huracanes récord, incendios históricos y sequías mortales.En esta era de catástrofes climáticas, los sistemas de alerta temprana y la protección contra el calor extremo no son lujos. Son necesidades”.Más allá de eso, señaló, son una inversión sólida, que proporciona un retorno de casi diez veces, con medidas estándar de seguridad laboral que responden al calor extremo ahorrando un potencial de 360.000 millones de dólares al año. El Presidente de la COP29, Mukhtar Babayev, hizo eco de esta opinión y citó estimaciones según las cuales la inversión en alertas tempranas podría evitar pérdidas de hasta 16.000 millones de dólares al año.Situación global de los sistemas de alerta temprana multiamenazasLa buena noticia es que, según el informe de este año sobre la situación mundial de los sistemas de alerta temprana multiamenaza (MHEWS, por sus siglas en inglés), el mundo se encuentra en sus niveles más altos de cobertura de alerta temprana notificada desde 2015.Por el contrario, sigue habiendo un impacto desproporcionado de los desastres en diferentes países. El informe muestra que los países con MHEWS menos completos tienen una tasa de mortalidad relacionada con los desastres que es casi seis veces mayor que la de los países con cobertura entre “sustancial” y “completa”, y casi cuatro veces más personas afectadas por desastres.“Los avances siguen siendo desiguales. La mitad de los países de África y sólo el 40% de los países de América y el Caribe han informado de la existencia de sistemas de alerta temprana de peligros múltiples”, según el informe. “Pero incluso entre los países que cuentan con tales sistemas, muchos siguen teniendo lagunas en uno o más de los cuatro pilares: conocimiento del riesgo, previsión y detección, difusión de alertas y acción temprana”.En un principio, la iniciativa EW4ALL dio prioridad a treinta países para una actuación rápida, pero ahora se ha ampliado. Al mismo tiempo, se están incorporando nuevos socios, incluido el sector privado, para garantizar un mayor alcance e impacto.La necesidad es urgente. Las estimaciones realizadas muestran que entre 2000 y 2019 se produjeron aproximadamente 489.000 muertes anuales relacionadas con el calor, el 45% de ellas en Asia y el 36% en Europa. En todo el mundo, se reconoce que el diagnóstico oficial y la notificación de enfermedades, lesiones y muertes relacionadas con el calor están subregistrados.La OMS y la OMM estiman que la ampliación de los sistemas de alerta sanitaria por calor a 57 países podría salvar unas 98.314 vidas al año.IFRC: invertir en las comunidades más afectadas¿Cómo se ve sobre el terreno esa inversión en prevención? Para la IFRC, que lidera el pilar de preparación de la iniciativa, la clave del éxito reside en combinar las inversiones en alerta temprana con la capacidad de las organizaciones locales para actuar en consecuencia. Esto significa invertir en la creación de sistemas locales, capacidades y preparación de la comunidad para ampliar la cobertura de la acción temprana y anticipatoria.Abordando esta necesidad de inversión, Chapagain también ofreció una visión general de la ambición de la IFRC a 5 años para el calor extremo a través de la Plataforma Mundial de Resiliencia Climática, con el objetivo de llegar a 100 millones de personas en 100 ciudades, movilizando 500 millones de francos suizos.La IFRC también pide una mayor inversión en acciones locales multisectoriales para que las ciudades y las comunidades reduzcan el riesgo de calor. Esto incluye planes de acción contra el calor, sistemas de protección social sensibles a los impactos y soluciones basadas en la naturaleza que ayuden a las comunidades a adaptarse mejor y reducir los riesgos. También es necesario que todos los socios pertinentes colaboren para definir los factores desencadenantes, actualizar la normativa y sensibilizar a la población.La IFRC y su red de 191 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja están bien situadas para desempeñar un papel clave en la EW4ALL. “Nuestra misión con Alertas Tempranas para Todos es conectar los recursos mundiales con la acción local”, concluyó Chapagain, “para que todas las comunidades, por remotas que sean, estén preparadas para lo que se avecina”.

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Conferencia de Compromisos de Contribución del IFRC-DREF

Los principales donantes de todo el mundo se reúnen cada año en la secretaría de la IFRC en Ginebra, Suiza, para comprometerse a aportar fondos nuevos o renovar sus contribuciones al Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC, logrando que el fondo dé un paso significativo hacia su ambición estratégica de aumentar el IFRC-DREF a 200 millones de francos suizos para 2030.

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Paraguay: Tecnología, educación y confianza en la preparación para desastres

Paraguay es un país conocido por su calor. En el verano, la temperatura puede llegar a los 45 Cº, pero con la crisis climática los termómetros pueden llegar a niveles inimaginados.En los últimos 40 años, las olas de calor en el país se han multiplicado por tres y en comunidades como Santa Ana y Barcelona II, en la ciudad de Asunción, esto supone mássequías e incendios que amenazan el bienestar de sus habitantes.A los extremos del verano, se suman los del invierno. Durante la época lluviosa esas mismas comunidades suelen quedar sumergidas por las inundaciones, lo que obliga a muchas familias a desplazarse temporalmente a otros barrios o zonas del país.“Acá estamos en la ribera del río Paraguay y, en ciertas épocas, hay bastantes inundaciones y mi comunidad y otras cercanas quedan totalmente bajo el agua”, comenta Domingo, vecino de Santa Ana. “Además, hay mucha gente que rellena el terreno con basuras y capas de tierra que se pueden convertir fácilmente en un foco de incendio”, añade.Aún en medio de la adversidad, estas comunidades sueñan con un futuro en el que la resiliencia climática no sea solo una meta, sino una forma de entender el desarrollo y organizar la vida de barrios, comunidades y países enteros.Este sueño, aunque parece ambicioso, puede ser posible gracias a iniciativas como la que Cruz Roja Paraguaya, IFRC e Irish Aid impulsan en Paraguay. Expandiendo la Alerta Temprana y Acción Temprana es un proyecto que busca fortalecer las capacidades de las comunidades para prepararse y responder ante desastres, promoviendo laresiliencia climática a largo plazo.Pero, ¿cómo lucirían Santa Ana y Barcelona II si fueran comunidades 100% resilientes a la crisis climática?En el futuro ideal, las personas en estos dos lugares no estarían exentas a los efectos de los desastres, pero contarían con herramientaspara anticiparlos, actuar de forma rápida y poner a salvo su vida, la de sus seres queridos y los bienes necesarios para continuar con sus actividades tras el desastre. “El sistema de alerta temprana modificará significativamente las capacidades de las comunidades para dar respuesta a diferentes desastres: inundaciones, sequías, tormentas, o epidemias; yesto es fundamental para generar lazos de interacción en las diferentes comunidades”, menciona Héctor Guex, Director de Programas y Operaciones de la Cruz Roja Paraguaya.El camino hacia ese futuro resiliente ya está en marcha. Según Guex, la estrategia propuesta por la Cruz Roja Paraguaya se basa en tres componentes: la incorporación de tecnología, la educación; y la generación de confianza a través de mecanismos de participación comunitaria. Tecnología y Educación: Pilares de la PreparaciónEn una comunidad resiliente, utilizar herramientas tecnológicas y asegurar que sean accesibles permitiría que toda la comunidad reciba información en tiempo real, a través de los canales de su preferencia.“Para construir el sistema de alerta temprana hemos identificado qué canales de comunicación usan las personas, y de qué fuentes reciben o podrían recibir información sobre desastres relacionados al clima que puedan afectar a toda la comunidad”, explica Jorge Olmedo, voluntario de la Cruz Roja Paraguaya.“Por ejemplo, en el barrio Divino Niño hay una radio comunitaria que funciona como el medio oficial para alertar a la comunidad en caso de desastre”.La educación también juega un rol central en la ruta hacia la resiliencia climática. En el futuro que soñamos la formación en primeros auxilios y prevención de incendiostransformaría a la población en agentes de su propio resguardo.Confianza y participación comunitariaPara llegar a este futuro resiliente, la colaboración entre la Cruz Roja y las comunidadeses clave paragenerar lazos de confianza y responsabilidad compartida.“Con las personas voluntarias de la Cruz Roja, el primer trabajo que hicimos fue el reconocimiento de toda la zona, las familias, la infraestructura y también un conversatorio con toda la comunidad sobre cuáles son las preocupaciones y amenazas más frecuentes”, recuerda Domingo, vecino y líder comunitario de Santa Ana.Después de reunir esa información, la comunidad se está organizando en comités a los que la Cruz Roja asesora sobre cómo alertar y prepararse para responder a la llegada de un posible desastre. Esta cohesión no solo mejora la acción temprana,también promuevela colaboración y el bienestar general.“Nosotros cada vez que llueve nos contamos todo en el chat grupal porque hay muchas casas en las que se vuelan los techos y entonces vamos a auxiliar a la familia con la tormenta. Cuando llueve ya estamos en alerta”, comenta Ruth, vecina de la comunidad Barcelona II.Hacer posible el cuidado de la salud y los sueños del futuroConvertir en realidad los futuros resilientes que imagina la población de Santa Ana y Barcelona II es una tarea que ninguna comunidad, ninguna organización y ningún país pueden llevar adelante por su cuenta. Consciente de esto, la Cruz Roja Paraguaya y varias instituciones públicas co-organizan una plataforma nacional de diálogo multisectorial sobre alerta temprana y acción temprana, conformada porla sociedad civil, el sector humanitario, la academia y la comunidad científica; y otras organizaciones que trabajan en la gestión de riesgos de desastres a nivel local o nacional.Este espacio impulsa el conocimiento de los riesgos de desastre, la detección, observación, seguimiento, análisis y previsión; la difusión y comunicación de las alertas y el fortalecimiento de las capacidades de preparación y de respuesta ante emergencias.“La crisis climática está echando huellas en nuestras vidas y es un desafío que trasciende generaciones”, concluye el Director de Programas y Operaciones, Héctor Guex. “Tenemos que poner la vista y los esfuerzos en generar mejores condiciones para las futuras generaciones”.Conozca las iniciativas que impulsa la IFRC en materia de Alerta Temprana y Acción Temprana:Alerta temprana, acción tempranaAlertas tempranas para TodosPrograma Global de Resiliencia ClimáticaHub de Anticipación

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Día para la Reducción del Riesgo de Desastres: Prepararse para el futuro, hoy

A medida que el conflicto en Oriente Medio se intensifica, Líbano ha sido noticia por ser la última crisis humanitaria que se ha desencadenado en una región ya de por sí compleja. La Cruz Roja Libanesa ha estado a la vanguardia de la respuesta a la emergencia.Sin embargo, para quienes su trabajo consiste en salvar vidas durante las crisis, también es fundamental prestar atención a lo que podría venir después. Con la llegada del invierno, es posible que haya que hacer frente a nuevas capas de sufrimiento a medida que bajan las temperaturas y las personas -algunas desplazadas por la escalada de las hostilidades- se enfrentan a olas de frío e incluso a tormentas de nieve.Por eso pueden ser tan decisivos los enfoques proactivos como la "acción anticipatoria", es decir, empezar a responder basándose en las previsiones, antes de que se produzcan los fenómenos meteorológicos. Esto no solo contribuye a salvar vidas, sino que también ayuda a los equipos de respuesta a emergencias a asignar eficazmente los recursos entre una serie de necesidades humanitarias acuciantes.Comienza con el seguimiento de las señales de alerta, como las previsiones meteorológicas o los signos de brotes de enfermedades, para identificar cuándo puede producirse una crisis. Una vez detectadas las señales, las Sociedades Nacionales elaboran planes detallados que describen qué medidas adoptar cuando se produce la crisis."En el Líbano, la acción anticipatoria ha demostrado su eficacia, especialmente durante las tormentas invernales", afirma Kassem Chaalan, Director de Reducción del Riesgo de Desastres de la Cruz Roja Libanesa. "Anticipándose a una severa temporada invernal con fuertes nevadas previstas para principios de 2024, la Cruz Roja Libanesa y sus socios tomaron medidas proactivas"."Utilizamos las previsiones meteorológicas para alertar a las comunidades, lo que permitió emitir alertas tempranas a las comunidades vulnerables», añade. «Además, enviamos información y orientación a las comunidades locales sobre cómo prepararse para la tormenta, incluyendo consejos para resguardar sus hogares y garantizar la seguridad personal".Esta acción temprana redujo significativamente el impacto negativo de las tormentas invernales, salvando vidas y minimizando las pérdidas económicas. La Cruz Roja Libanesa empleó un enfoque similar también en épocas de calor extremo."Esto también se hizo durante la calurosa temporada de verano; se difundieron mensajes de acción durante los eventos de olas de calor en entornos urbanos", dice Chaalan.Actuar antes de que se produzcan inundaciones en YemenEn Yemen, las inundaciones han sido habituales en los últimos años, devastando vidas y medios de subsistencia y agravando una situación ya de por sí grave.Para reducir el riesgo de inundaciones y proteger vidas, la Media Luna Roja de Yemen está poniendo a prueba un programa de acción anticipada en las gobernaciones de Sana'a y Hadramout, en coordinación con las autoridades meteorológicas y de defensa civil, así como con las organizaciones humanitarias pertinentes a nivel nacional y regional.El programa incluye un Protocolo Simplificado de Acción Temprana (SEAP, por sus siglas en inglés), que es el primero que se desarrolla en la región de Oriente Medio y Norte de África (MENA) de la IFRC. En Yemen, el SEAP se activa cuando se pronostican fuertes lluvias. El protocolo incluye planes simplificados que permiten a la Media Luna Roja de Yemen actuar de forma inmediata y eficaz antes de que se produzcan las inundaciones, preparando así a las comunidades para los peores escenarios. Acción anticipatoria en Oriente Medio y el Norte de ÁfricaLíbano y Yemen son dos de los muchos países de la región de Oriente Medio y Norte de África que presentan vulnerabilidades y retos únicos; estos países se enfrentan a diversas crisis, como desastres naturales, efectos del cambio climático como incendios forestales, olas de calor y sequías, y conflictos geopolíticos en curso.Estos factores contribuyen a elevar las necesidades humanitarias, y muchas comunidades sufren desplazamientos e inestabilidad. Es aquí donde la Acción Anticipatoria resulta útil.Por esta razón, las Sociedades Nacionales de la región MENA se reunieron recientemente en Dubai durante la llamada 1ª Plataforma de Diálogo MENA para establecer una hoja de ruta para la Acción Anticipatoria en la región."La Plataforma de Diálogo MENA ha influido en la mejora de nuestra red de contactos y colaboración", añade Chaalan. "En la Cruz Roja Libanesa nos ha permitido aumentar nuestras valiosas conexiones con otras organizaciones humanitarias, organismos gubernamentales y socios internacionales, fomentando los esfuerzos de colaboración esenciales y el intercambio de información para responder a las crisis con mayor eficacia.Obtuvimos información crucial sobre las mejores prácticas y los enfoques innovadores de toda la región de Oriente Medio y Norte de África. Además, defendimos y creamos vínculos entre diferentes comunidades de prácticas, mejorando la complementariedad y aumentando nuestro impacto colectivo. Dada la creciente frecuencia de los peligros, esta plataforma ha subrayado la importancia del aprendizaje continuo".Al abordar las vulnerabilidades con antelación, la acción anticipatoria mejora la seguridad y el bienestar generales de las comunidades, lo que la convierte en una estrategia esencial para el desarrollo sostenible y la reducción del riesgo de desastres.Conozca las iniciativas que impulsa la IFRC en materia de Alerta Temprana y Acción Temprana:Alerta temprana, acción tempranaPreparación para DesastresPilar de Anticipación del DREF

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"Estamos listos": Para el personal hospitalario del sur del Líbano, los años de formación se enfrentan a una nueva prueba cuando el conflicto llega a sus puertas.

La actual crisis en Medio Oriente, desencadenada por el conflicto entre Israel y Gaza, ha provocado conmociones en toda la región, afectando a países vecinos y comunidades mucho más allá de la zona de conflicto inicial.En la ciudad de Sidón, en la Gobernación Sur de Líbano, el personal y voluntariado del hospital Al-Hamshari de la Media Luna Roja Palestina (MLRP) se ha estado preparando para los peores escenarios, ya que los bombardeos ocurren regularmente justo en su puerta y la región sur de Líbano se ve cada vez más afectada por la escalada de las hostilidades.Al-Hamshari es uno de los dos hospitales de la Media Luna Roja Palestina en el sur del Líbano, y atiende a personas refugiadas palestinas y de todas las nacionalidades. También es el mayor de los cinco hospitales de la MLRP en Líbano, lo que significa que es un centro sanitario crucial, especialmente en tiempos de conflicto, cuando más se necesitan sus servicios.Este entorno volátil ha obligado a la Media Luna Roja Palestina en el Líbano a prepararse para un aumento de las necesidades, movilizando recursos y estando en alerta máxima para responder a la crisis que se está desencadenando."Tenemos más de 300 personas entre el voluntariado y el personal que han recibido formación en el marco de nuestro plan de emergencia", explica el Dr. Ziad El Ainen, Director del Servicio de Emergencias y Ambulancias de la filial libanesa de la Media Luna Roja Palestina.Una parte importante de esa formación se ha realizado con la Cruz Roja Libanesa, que también tiene una gran experiencia en la respuesta a incidentes con víctimas masivas. "La Cruz Roja Libanesa ha formado bien [al personal del hospital] para responder eficazmente en tiempos de conflicto", dice El Ainen.Para reforzar su capacidad de responder eficazmente a la escalada del conflicto, el hospital Al-Hamshari de la MLRP puso en marcha un amplio programa de formación, que abarcaba una serie de conocimientos esenciales, como soporte vital básico, soporte vital cardíaco avanzado, ecocardiografía de urgencia, triaje de víctimas masivas y técnicas avanzadas de primeros auxilios. Estas formaciones dotaron al personal del hospital de los conocimientos y habilidades necesarios para mitigar el impacto de las lesiones relacionadas con el conflicto y garantizar una intervención médica oportuna y adecuada.Una persona que se ha beneficiado de estas formaciones y está preparada para servir a su pueblo, especialmente durante este conflicto, es Hossam Sabha, de 58 años, un socorrista que lleva casi 40 años en la Media Luna Roja Palestina del Líbano."Como unidad de Servicios Médicos de Emergencia de la Media Luna Roja Palestina en el Líbano, hemos tomado todas las precauciones y medidas necesarias para responder a cualquier emergencia", dice Hossam."Hemos completado nuestra formación y estamos preparados para movilizarnos en cualquier momento. Tenemos un plan de emergencia para el sur y Beirut, y todos nuestros equipos están preparados. No tenemos miedo".No es sólo Hossam quien está impulsado por un sentido de humanidad. Su propia hija, Saja, ha heredado la valentía de su padre. El conflicto no le impedirá prestar servicios que salvan vidas, dice."No tengo ningún miedo. Vengo al hospital todos los días porque quiero ayudar a otras personas, incluyendo a mis colegas", dice Saja, de 22 años, voluntaria en el hospital Al-Hamshari y estudiante de enfermería. Considera que el voluntariado no se parece a nada de lo que ha vivido hasta ahora."Cuando eres voluntaria, estás expuesta a tanta gente, ves lo que ocurre en el mundo real. No hay nada como la expresión de gratitud y alivio en la cara de una persona después de haberle proporcionado la ayuda que necesita".Sin embargo, no hay que avergonzarse de sentir miedo, y tanto el personal como las personas voluntarias del hospital reciben formación para ayudarse mutuamente a sobrellevar sus reacciones emocionales ante los acontecimientos que se desarrollan a su alrededor. Saja trabaja estrechamente con Nagham Chanaa, de 20 años, la interna más joven del hospital Al-Hamshari, que persigue su sueño de ser médica.A pesar de la naturaleza estresante de su trabajo y de la turbulenta situación del país, Nagham se las arregla para sonreír a pesar de todo."Soy una persona muy ansiosa", dice. "Sentí mucho miedo cuando oí una explosión hace unos días -que resultó ser un falso ataque aéreo-, pero todos en el hospital vinieron a verme e intentaron consolarme. Recibo mucho apoyo mental de mis colegas de aquí. Nos apoyamos mutuamente y transmitimos ese apoyo también a quienes atendemos".Aunque profesionales de la medicina como Nagham y Saja son esenciales para prestar asistencia de emergencia, cualquiera puede contribuir a su comunidad en momentos de necesidad. Todo lo que se necesita es un corazón solidario y la disposición de practicar el voluntariado.Ahmad Marwan El Issa, de 19 años, que estudia Ingeniería Mecánica, es un buen ejemplo de ello. Es voluntario de la Media Luna Roja Palestina en Líbano como técnico de urgencias médicas, y lo hace sabiendo los riesgos que implica."La situación asusta porque es impredecible", dice. "No sabemos cuándo caerá un ataque aéreo ni dónde, pero estamos listos para servir a quienes lo necesiten, pase lo que pase".

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"Estaremos allí para apoyarles": En las comunidades más vulnerables a las tormentas, el voluntariado asume el reto.

En los campos de Cox's Bazar, en Bangladesh, donde los ciclones suponen una amenaza constante, un grupo extraordinario de personas se convierte en el héroe anónimo de la Preparación y respuesta ante desastres.Unas 3.300 personas voluntarias de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja son la base de la preparación comunitaria y la intervención de emergencia en los campamentos.Dil Mohammed, de 46 años, es uno de ellos. "La gente sabe que estaremos a su lado si nos necesitan durante cualquier desastre", afirma.Tras recibir formación y preparación de la Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladesh y la IFRC, Dil Mohammed y sus compañeros voluntarios desempeñan un papel fundamental en la difusión de información de alerta temprana de ciclones y la facilitación de acciones anticipatorias para reducir las pérdidas y los daños sin precedentes que pueden ocasionar los ciclones.Las temporadas de ciclones en Bangladesh, que abarcan de abril a mayo y de octubre a noviembre, son periodos de máxima alerta. Desde 2018, estas voluntarias han recibido formación sobre preparación ante desastres y sobre el sistema de alerta temprana del campamento, así como material de seguridad y equipos de alerta temprana.Cuando se acercó el ciclón Mocha en mayo de 2023, por ejemplo, entraron en acción. Dil Mohammed recuerda su rápida respuesta: "Cuando se anunció la señal 1 del ciclón, recibimos inmediatamente la noticia y empezamos a enviar mensajes verbales a la gente que vivía en mi campamento. Tras recibir el anuncio de la señal de ciclón 4, izamos la bandera de señal de ciclón y difundimos la información de la señal a través de megáfonos por todo el campamento".Mientras que los hombres voluntarios se centraron en informar a la comunidad en general, sus compañeras desempeñaron un papel vital en la concienciación de las mujeres de la comunidad del campamento."Fuimos de puerta en puerta y tuvimos un impacto tremendo en nuestra comunidad, donde el 52% de la población son mujeres", dice Dil Kayas, una voluntaria del campo 8W.Minara, otra voluntaria del campo 7, afirma que "lo aprendido me ha permitido ayudar a la gente de mi comunidad cuando lo necesita".Junto con otras personas voluntarias, Minara ayuda a facilitar sesiones de concienciación a nivel de bloque, asegurándose de que incluso quienes no pudieron asistir a eventos a gran escala reciban información vital sobre la preparación para el ciclón.Minara también utilizó su formación en primeros auxilios para prestar asistencia inmediata a su sobrino herido, mostrando el impacto en el mundo real de las iniciativas de mejora de la capacidad dentro de los campamentos.Cuando la amenaza del ciclón se intensificó, el voluntariado redobló sus esfuerzos. Dil Mohammed explica: "Cuando oímos que se anunciaba la señal 8, izamos 3 banderas de señalización y empezamos a utilizar sirenas, megáfonos, micrófonos de mezquitas y todas las herramientas de comunicación disponibles para asegurarnos de que cada habitante del campamento supiera del peligro inminente".Reconociendo que las mujeres, la niñez, la población adulta mayor y las personas con discapacidad son los grupos más vulnerables durante los desastres, las personas voluntarias idearon un plan para garantizar su seguridad. Mantenían una lista de hogares con «personas extremadamente vulnerables» y, una vez izada la primera bandera, visitaban cada uno de esos hogares, tranquilizándoles y ofreciéndoles ayuda.En una ocasión, una mujer embarazada se acercó expresando su preocupación por la capacidad de su frágil refugio para resistir el ciclón. Las personas voluntarias, en coordinación con la dirección del lugar, organizaron su traslado al refugio de una familia cercana, dando prioridad a su seguridad y bienestar.Dil Kayas y Dil Mohammed prosiguieron sus esfuerzos, utilizando megáfonos para difundir información sobre las señales. Aconsejaron a los miembros de la comunidad que aseguraran sus refugios y protegieran los documentos importantes en bolsas de plástico.También destacaron la disponibilidad de refugios comunales para casos de emergencia. Como resultado de sus mensajes, la comunidad participó activamente en asegurar sus refugios, con las mujeres desempeñando un papel proactivo.Tras el paso del ciclón, pasaron rápidamente a ocuparse de las responsabilidades posteriores al ciclón, realizando evaluaciones para medir el alcance de los daños en sus respectivos campamentos e identificando a quienes necesitaban ayuda de emergencia. También se dedicaron a la exigente tarea de despejar carreteras y caminos, garantizando el acceso y la comunicación dentro de los campamentos."Tras la llegada a tierra del ciclón Mocha, empezamos a limpiar las carreteras de los bloques de los campamentos", cuenta Mahabu Alam, un joven voluntario del campamento 1W. "Los árboles estaban arrancados y los escombros esparcidos, dificultando la accesibilidad".Historias similares en otros asentamientosCox's Bazar no es el único lugar donde la población desplazada de Myanmar está marcando la diferencia en sus propias comunidades. En algunos casos, entre el voluntariado hay personas cuyas familias llegaron a Bangladesh desde Myanmar en años anteriores.En el asentamiento de Basan Char, Jafor Alam, voluntario de la Media Luna Roja de Bangladesh, lleva una bicicleta llena de herramientas para limpiar los escombros de los canales de agua. Si estos canales se bloquean durante las fuertes lluvias, el resultado puede ser una inundación repentina.Mientras tanto, personas voluntarias como Nur Hossain desempeñan un papel importante para garantizar el mantenimiento y la funcionalidad de la infraestructura esencial de los refugios. Capataz experimentado, Hossain ha trabajado en varios lugares de Chittagong, una de las ciudades más grandes del país.Además de mantener los refugios para garantizar su solidez y seguridad, organiza sesiones de sensibilización y resuelve los problemas que surgen en la comunidad bajo la dirección del equipo de la Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladesh.Muchas de estas personas también tienen una gran experiencia en sus campos. Abdul Hamid, que vive con su familia en Bhasan Char, se incorporó a la operación Bhasan Char de la Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladesh como voluntario de Agua, Saneamiento e Higiene (WASH) en 2021.Gracias a sus conocimientos técnicos y a su experiencia en iniciativas de biogás, se convirtió en voluntario de apoyo a la gestión del sitio, responsable del mantenimiento de los servicios de biogás en Bhasan Char.De este modo, Abdul Hamid desempeña un papel importante a la hora de garantizar el mantenimiento y la funcionalidad de la infraestructura esencial de biogás, contribuyendo significativamente a los esfuerzos de sostenibilidad de su comunidad.Con sus acciones, todas estas personas voluntarias no sólo protegen a sus vecinos, sino que también capacitan a sus comunidades para afrontar los ciclones y los peligros asociados a ellos con resiliencia y preparación.Historia escrita por Farhan Arafin KarimFotos: Humayra TasnimEditado por Al-Shahriar Rupam y Rachel Punitha

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Nota de prensa

Alianza innovadora entre IFRC y The Nature Conservancy equipa a las comunidades caribeñas para combatir la crisis climática

Ginebra/Panamá, 21 de febrero de 2024: La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y The Nature Conservancy (TNC) han preparado con éxito a más de 3.000 personas en la República Dominicana, Granada y Jamaica para adaptarse a la crisis climática. Aprovechando los hábitats costeros para reducir el riesgo, esta iniciativa fusiona la ciencia de la conservación de última generación con la preparación ante desastres.Un elemento central de este éxito es el Proyecto Resilient Islands (Islas Resilientes), una colaboración entre la IFRC y TNC que redefine la resiliencia comunitaria, utilizando el poder protector de la naturaleza contra la crisis climática. Este enfoque es fundamental en el Caribe, donde la proximidad del 70% de la población a la costa subraya su vulnerabilidad.En Granada, el proyecto ha diseñado una instalación para pescadores, con inteligencia desde el punto de vista climático. Cuenta con veintiún compartimentos, y capacidad para recoger agua de lluvia y energía solar para la generación de electricidad. Otras ventajas son: un muelle para facilitar el acceso a las embarcaciones de pescadores; y la siembra de vegetación costera para mejorar el hábitat cercano a la costa, reducir la erosión y filtrar el agua de la corriente. Estas soluciones hacen que la pesca artesanal sea más segura y sostenible.Eddy Silva, Gerente de Proyecto de The Nature Conservancy, subraya las implicaciones más amplias:"Las lecciones aprendidas de Resilient Islands aumentarán la conciencia sobre la resiliencia climática y ayudarán a ampliar los esfuerzos a nivel local y nacional en todas las pequeñas islas en desarrollo del Caribe. En un momento en que los peligros relacionados con el clima y el aumento de la temperatura de los océanos son cada vez más extremos y destructivos, este programa ha demostrado que los manglares, los arrecifes de coral y la reforestación pueden salvar vidas y medios de subsistencia."Proteger, gestionar y restaurar estos ecosistemas es clave para limitar la exposición y vulnerabilidad de las personas a los peligros. La IFRC y TNC muestran que esto debe hacerse mediante leyes, políticas y planes de desarrollo resilientes al clima que promuevan la toma de decisiones con base científica, mejoren los sistemas de alerta temprana y anticipen los desastres relacionados con el clima. En Jamaica, el programa Resilient Islands ha mejorado el actual índice nacional de clasificación de la vulnerabilidad incluyendo indicadores de los ecosistemas. Esto permite a los organismos supervisar y medir no sólo los niveles de vulnerabilidad de las comunidades, sino también la capacidad de los hábitats para proteger a las personas y los medios de subsistencia.Las comunidades y organizaciones locales también han desempeñado un papel fundamental a la hora de garantizar que las soluciones al cambio climático respondan a las necesidades locales y sean inclusivas y sostenibles. Martha Keays, Directora Regional de la IFRC para las Américas, destaca el papel indispensable de la participación local:"Una importante lección aprendida por el programa Resilient Islands es que no hay resiliencia sin localización. Las soluciones basadas en la naturaleza son soluciones basadas en la comunidad, y los actores locales, incluidas las personas voluntarias de la Cruz Roja, deben estar en el centro de su diseño e implementación. También hemos aprendido que el cambio es más probable cuando organizaciones complementarias trabajan juntas. La alianza entre la IFRC y TNC es un modelo de la innovación, generosidad y visión que el mundo necesita para abordar la crisis climática, posiblemente el mayor reto de nuestro tiempo."El Dr. Rob Brumbaugh, Director Ejecutivo de The Nature Conservancy Caribbean, reflexiona sobre la sinergia única de la Alianza:"El proyecto es un enfoque modelo para reunir a organizaciones con capacidades muy diferentes pero muy complementarias. TNC, con experiencia en la avanzada ciencia de la conservación, datos y técnicas de conservación, y la IFRC, líder mundial en planificación y respuesta a desastres."El Proyecto Resilient Islands es una iniciativa de cinco años ejecutada en conjunto por la IFRC y TNC con el apoyo de la Iniciativa Internacional sobre el Clima (IKI) del Gobierno de Alemania. El programa finalizó oficialmente con una ceremonia de clausura y revisión del proyecto en Ciudad de Panamá el 20 de febrero de 2024.Para solicitar una entrevista u obtener más información, póngase en contacto con:The Nature Conservancy - Claudia Lievano [email protected] - [email protected]

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Día Mundial de la Radio: Cómo ayuda la radio a mantener sanas y seguras a las comunidades

Aunque vivimos en un mundo cada vez más digital, la radio sigue siendo una importante fuente de información, entretenimiento y conexión en países de todo el mundo.Esto es especialmente cierto entre las comunidades rurales, para las que la radio es a menudo la fuente más confiable -o a veces la única- de noticias e información en kilómetros a la redonda.Imagina que vives en una de estas comunidades, lejos del centro de salud más cercano. Te das cuenta de que la gente enferma y no sabes por qué. En busca de respuestas, sintonizas la emisora de radio local.El locutor habla de la "enfermedad misteriosa" con pánico, diciendo lo espantosos que son los síntomas, cuánta gente ha muerto y cómo hay que evitar a toda costa a las personas infectadas. Ha oído que la enfermedad podría ser una especie de maldición y que, al parecer, beber agua salada puede protegerte.Al escuchar este informe, y sin ninguna otra fuente a la que recurrir, probablemente sentirías miedo e inseguridad sobre qué hacer.Pero imagina que sintonizas y escuchas un programa totalmente distinto. El presentador ofrece con calma información práctica sobre la enfermedad: su nombre, sus síntomas, cómo se propaga y las medidas que puede tomar para protegerse. Entrevista a un médico local que conoces y en el que confías, y que responde a las preguntas y preocupaciones más comunes.De seguro sentirías confianza y tendrías la información que necesitas para mantenerte a ti y a tu familia a salvo.En varios países, la IFRC y nuestras Sociedades Nacionales se asocian con los medios de comunicación locales para hacer exactamente esto: proporcionar información que salva vidas antes, durante y después de los brotes de salud.En el marco del Programa Comunitario de Preparación frente a Epidemias y Pandemias (CP3), hemos estado trabajando con la organización benéfica BBC Media Action para formar a periodistas y Sociedades de la Cruz Roja de siete países en Programación Lifeline: programación especial de los medios de comunicación que proporciona información precisa, práctica y oportuna en una crisis sanitaria o humanitaria.Las Sociedades Nacionales se asocian regularmente con los medios de comunicación para difundir información útil que mantiene a las comunidades sanas y a salvo de una amplia gama de enfermedades. Veamos algunos ejemplos.KeniaEn los condados de Bomet y Tharaka Nithi, la Cruz Roja de Kenia trabaja en equipo con emisoras de radio locales y servicios de salud del condado, llegando a cientos de miles de personas con mensajes sanitarios útiles sobre cómo prevenir enfermedades como el ántrax, la rabia y el cólera. La información se transmite en un lenguaje sencillo. Y quienes escuchan pueden llamar para hacer preguntas o sugerir temas de salud para debatir."Al principio, los medios de comunicación eran conocidos por informar sobre dos cosas, quizá: política y cosas malas que han ocurrido en la sociedad. Pero la Cruz Roja nos ayudó [...] a utilizar los medios para educar a la gente sobre las enfermedades", explica Sylvester Rono, periodista de Kass FM con formación en la programación de Lifeline."Ahora estoy orgulloso de decir que esto ha ayudado realmente a nuestras comunidades. Nuestra gente sabe ahora por qué debemos vacunar a nuestras mascotas, por qué debemos ir al hospital cuando tenemos una mordedura, por qué debemos informar de cualquier incidente [sanitario], y cuando ves cualquier signo de enfermedad, ya sea rabia, ántrax, cólera [...] la importancia de informar antes", añade.CamerúnA finales de 2021, un brote de cólera amenazó la vida de las comunidades de la región norte de Camerún, una zona rural del país donde las comunidades están muy dispersas.Como parte de su respuesta, la Cruz Roja de Camerún se asoció con emisoras de radio locales y lanzó una serie de programas de radio comunitarios para compartir información sobre cómo protegerse, a qué síntomas prestar atención y dónde obtener ayuda en caso de enfermar.Los temas de los programas se seleccionaron en un trabajo conjunto con liderazgos de la comunidad. Y tras la emisión de los programas, el personal voluntario de la Cruz Roja se dirige a sus comunidades para reforzar los mensajes difundidos en antena mediante visitas puerta a puerta."El programa de radio es muy bueno, porque me ha dado información práctica. Tuve un caso de cólera en mi familia, pero gracias a las medidas que escuché en la radio, pude salvar al hijo enfermo de mi hermana", explicó Talaga Joseph, un oyente que llamó a FM Bénoué, una de las emisoras participantes.República Democrática del Congo (RDC)En la RDC, los rumores nocivos y la desinformación sobre la vacuna COVID-19 y otras enfermedades se han extendido por todo el país en los últimos años. Por ejemplo, algunas personas creían que la vacuna COVID-19 era una fuente de ingresos para el gobierno y no tenía ningún beneficio para la sociedad, mientras que otras creían que la vacuna contra el sarampión era menos eficaz que los remedios tradicionales a base de hojas de mandioca.Para hacer frente a estos rumores, las personas voluntarias de la Cruz Roja de la RDC fueron de puerta en puerta para recoger las opiniones de la comunidad y registrar los mitos y conceptos erróneos más comunes. Tras analizar la información, el personal de la Cruz Roja de la RDC lanzó programas de radio interactivos para abordar y desmentir directamente la desinformación sobre la salud y ofrecer consejos fiables. Por ejemplo, en la provincia de Kongo Central, la Cruz Roja de la RDC colabora con Radio Bangu para producir un programa llamado "Escuela de la Cruz Roja". Las personas que escuchan el programa llaman para consultar información sobre diferentes enfermedades, hacer preguntas y descubrir a qué tipo de apoyo pueden acceder a través de la Cruz Roja."La colaboración con la Cruz Roja es muy buena y ha permitido a la audiencia conocer mejor sus actividades y cómo pueden prevenir distintas enfermedades y epidemias. Las emisiones de la Cruz Roja son tan populares que han aumentado nuestro número total de oyentes en la zona que cubrimos", afirma Rigobert Malalako, Director de la emisora de Radio Bangu.--Las actividades con la radio local que aparecen en este artículo son sólo algunos ejemplos de las alianzas con los medios de comunicación desarrolladas a través del Programa Comunitario de Preparación frente a Epidemias y Pandemias (CP3). Financiado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), el CP3 apoya a las comunidades, las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y otros socios para prevenir, detectar y responder a las amenazas de enfermedades.Si te ha gustado este artículo y quieres saber más, suscríbete al Boletín de preparación para epidemias y pandemias de la IFRC. También puedes acceder a los siguientes recursos: Guía de BBC Media Action para los medios de comunicación sobre la comunicación en emergencias de salud pública (disponible en varios idiomas)Sitio web de programación Lifeline de BBC Media ActionCaja de herramientas de Control de Epidemias de la IFRC

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La Plataforma Global de Resiliencia Climática de la IFRC canaliza 100 millones de francos suizos para acciones climáticas lideradas localmente en 33 países en 2023

La IFRC puso en marcha su Plataforma Mundial de Resiliencia Climática (GCRP) el año pasado en la COP27 con el objetivo de recaudar mil millones de francos suizos en los próximos cinco años para impulsar la acción climática liderada a nivel local.En su primer año, la Plataforma ha movilizado 100 millones de francos suizos, proporcionando programación en tres áreas prioritarias - acción anticipatoria y alerta temprana, soluciones basadas en la naturaleza y protección social sensible a los impactos - en 33 de los países más vulnerables al clima del mundo.El aumento de las inversiones en acción anticipatoria y alerta temprana, soluciones basadas en la naturaleza y protección social que responda a los impactos tiene el potencial de un cambio transformador si se combina con niveles sin precedentes de inversión a nivel local.La acción anticipatoria y la acción temprana implican tomar medidas para proteger a las personas antes de que se produzca una crisis, basándose en pronósticos o predicciones, para prevenir o reducir los posibles impactos del desastre. Este tipo de acciones van desde los planes de evacuación, la distribución de dinero en efectivo o el refuerzo de las viviendas.Las soluciones basadas en la naturaleza son acciones para proteger, gestionar de forma sostenible o restaurar ecosistemas -como bosques, manglares, arrecifes de coral o espacios verdes urbanos- de forma que se aborden los retos sociales, como el riesgo de desastres, el cambio climático o la seguridad alimentaria. La función de las redes de protección social o de seguridad que responden a los impactos es reducir la vulnerabilidad a la pobreza; y la dependencia de estrategias negativas para hacer frente a la situación. Estas medidas incluyen la adaptación de los medios de subsistencia, el apoyo sanitario y social y la Preparación y respuesta ante desastres."Este es exactamente el tipo de solidaridad que necesitamos tener con las comunidades y organizaciones como las Sociedades Nacionales que tienen raíces locales, en sus esfuerzos por prevenir y reducir los riesgos para que todas las personas tengan la oportunidad de prosperar, en lugar de sólo trabajar para recuperarse de grandes pérdidas", dijo el Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, quien anunció la promesa de financiación adicional mientras participaba hoy en la Cumbre sobre el Clima COP28 en Dubai, Emiratos Árabes Unidos."Al igual que debemos movilizarnos a nivel mundial para abordar las causas del cambio climático, también debemos ayudar a las comunidades a adaptarse", prosiguió. "La Plataforma Mundial de Resiliencia Climática ofrece una gran oportunidad para hacer algo muy concreto y positivo que salve vidas, medios de subsistencia e incluso comunidades enteras de los efectos cada vez peores de la crisis climática."Enfoque adaptado a las amenazas localesAunque las plataformas dan prioridad a la acción temprana, las soluciones basadas en la naturaleza y la protección social que responda a los impactos, las actividades variarán en función de los riesgos climáticos concretos a los que se enfrenten las comunidades.En algunos casos, la acción temprana significa evacuaciones planificadas o refuerzo de las viviendas. En otros, puede significar la distribución de kits de protección sanitaria o, en el caso de las olas de calor, la creación de centros móviles de refrigeración. En las Américas, donde el cambio climático ha aumentado la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos -desde tormentas tropicales hasta deslizamientos de tierra, inundaciones e incendios forestales- la GCRP ayuda a las Sociedades Nacionales a desarrollar o mejorar soluciones que aborden esos riesgos particulares.En los países de África oriental afectados por la sequía, la GCRP apoya a las Sociedades Nacionales que trabajan para ayudar a las comunidades a adaptarse mediante el desarrollo de sistemas integrados de abastecimiento de agua y participan en iniciativas de múltiples socios, como el programa El Agua en el Corazón de la Acción Climática.En todo el mundo, en países como Kenia y Nepal, la protección social adaptada a las crisis ha supuesto incluir el trabajo de anticipación en el sistema de protección social del gobierno nacional. Esto significa que más personas tienen acceso a información y apoyo oportunos.Las Sociedades Nacionales que participen integrarán estos enfoques en su planificación institucional, sus prioridades y sus estrategias de financiación. La GCRP respaldará estos esfuerzos reforzando los conocimientos técnicos de las Sociedades Nacionales a través de la formación y el apoyo operativo.Entre los países que se han beneficiado hasta ahora de la financiación de la GCRP figuran:Africa: Benín, Burkina Faso, Burundi, Camerún, Costa de Marfil, República Democrática del Congo, Eswatini, Etiopía, Ghana, Kenia, Madagascar, Malawi, Mauritania, Mozambique, Namibia, Nigeria, Ruanda, Somalia, Sudán del Sur, Sudán, Tanzania y Uganda.Americas: Colombia, República Dominicana y JamaicaAsia-Pacífico: Bangladesh, Indonesia, Mongolia, Pakistán, Filipinas y VietnamMENA: Irak, Palestina, Siria y Yemen.Con la excepción de Ruanda, todos los países participantes están considerados los 100 más vulnerables al clima según el Índice ND-GAIN, una iniciativa de la Universidad de Notre Dame, en Estados Unidos, cuyo objetivo es ayudar a comprender cómo se adaptan las comunidades al cambio climático.Para más información, lea nuestra explicación técnica.También puede visitar nuestra página de Alerta temprana y el Hub de Anticipación, nuestra plataforma de acción anticipada alojada por la Cruz Roja Alemana.

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IFRC en la COP 28: Los impactos están aquí, el momento de actuar es ahora

Ya sea por la creciente fuerza de las tormentas, la proliferación de los incendios forestales, el empeoramiento de las olas de calor y las sequías -o el desplazamiento de comunidades enteras debido a todo lo anterior-, los impactos de la crisis climática nos acompañan desde hace tiempo. Por ello, la IFRC se dirige una vez más a la Cumbre Mundial sobre el Clima, COP28, en los Emiratos Árabes Unidos, con un mensaje urgente: no hay más tiempo que perder. El momento de actuar es ahora y la acción debe ser audaz. Así como los líderes mundiales deben acordar reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para prevenir impactos humanitarios aún peores, también debemos ampliar enormemente las acciones de adaptación a nivel local, para llegar a las personas más expuestas y afectadas, según la IFRC. Martha Makaniko, una agricultora de la aldea de Chiwalo, en la ciudad de Mulanje (Malawi); perdió su casa y todos sus cultivos a principios de año, debido a las inesperadas inundaciones provocadas por el ciclón Freddy. Después de eso, las lluvias normales no llegaron y ahora el fenómeno de El Niño amenaza con hacer que la próxima temporada de escasez sea aún más escasa. [Enlace al artículo en IFRC.org]. "Año tras año, cada vez es más difícil obtener buenos rendimientos agrícolas y buenos ingresos", afirma Makaniko. "Ya no confiamos en los patrones climáticos regulares. Antes obtenía ocho sacos de maíz de mi campo. Ahora tengo suerte si consigo dos". Este tipo de historias son cada vez más comunes en las comunidades donde está arraigada la red de la IFRC. También son la razón por la que la IFRC ha intensificado sus propios esfuerzos para trabajar con las comunidades locales y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja a fin de aliviar el sufrimiento inmediato -proporcionando dinero en efectivo, alimentos, agua, higiene y apoyo sanitario- y, al mismo tiempo, prevenir y reducir los riesgos en el futuro. Por ello, la IFRC insta a los líderes mundiales reunidos en la Cumbre sobre el Clima COP 28 a que adopten las siguientes medidas urgentes: dar prioridad a la acción local aumentar la financiación para ayudar a las comunidades a adaptarse ampliar la acción temprana y las medidas que ayuden a las comunidades a anticiparse a los riesgos reforzar los sistemas sanitarios resilientes al clima y ayudar a las personas a evitar, minimizar y hacer frente a las pérdidas y daños provocados por fenómenos relacionados con el clima. Empeora antes de mejorar Es fundamental invertir mucho más en todos estos ámbitos para ayudar a las comunidades a hacer frente a la situación, que probablemente empeorará antes de mejorar. El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) confirma que el cambio climático ya está contribuyendo a aumentar el número de crisis humanitarias (con una temperatura media mundial de 1,15 °C por encima de la media de 1850-1900). Y ahora existe una amenaza muy real de que las temperaturas suban aún más. Según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, con las políticas actuales, el mundo va camino de alcanzar un calentamiento global de 2,8 °C en 2050. A corto plazo, se espera que el fenómeno de El Niño de este año agrave el impacto del cambio climático inducido por la acción humana, empujando las temperaturas globales a un territorio desconocido, según la Organización Meteorológica Mundial. Razones para tener esperanza Sin embargo, hay motivos para la esperanza. Si se adoptan medidas urgentes, existe la posibilidad de ralentizar o detener el aumento de las temperaturas y, al mismo tiempo, hacer que las comunidades sean mucho menos susceptibles a las crisis relacionadas con el clima. En toda la red de la IFRC, que incluye 191 Sociedades Nacionales, hay numerosos ejemplos de comunidades que trabajan con la IFRC y otros organismos para aumentar su resiliencia y evitar así la inseguridad alimentaria, los riesgos para la salud y los impactos económicos de los desastres relacionados con el clima. En Jamaica, por ejemplo, la Cruz Roja trabajó con una escuela para estudiantes con discapacidad auditiva, en un proyecto climáticamente inteligente para reforzar su granja autosuficiente del campus, con un sistema de riego alimentado por energía solar. En Somalia, la IFRC y la Media Luna Roja Somalí trabajaron con la aldea de Cuun para restablecer pequeñas granjas con la ayuda de un nuevo pozo de agua potable, y un sistema de bombeo para ayudarles a hacer frente a varios años de sequía. "Nos costaba acceder a agua limpia para beber, cocinar, bañarnos y mantenernos", dice uno de los líderes de la comunidad, Yasiin Maxamed Jamac. "Esto repercutía negativamente en nuestra salud y bienestar, y nos dificultaba el cultivo de cosechas, frutas, verduras y la cría de ganado". Ahora más de 100 hogares tienen sus propias granjas pequeñas -de 100 metros por 100 metros- donde cultivan diversas frutas, verduras y cosechas.