Inclusión

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Ocho acciones de la red de la Cruz Roja en América para proteger a mujeres y niñas afectadas por crisis y desastres

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Paraguay: la Cruz Roja fortalece la atención neonatal para proteger a madres y recién nacidos

Cada año, los 16 días de activismo contra la violencia de género nos recuerdan que la protección y el bienestar de las mujeres y las infancias deben ser una prioridad en todos los entornos. Esto incluye el derecho a acceder a sistemas de salud accesibles, seguros y de calidad durante el embarazo, el parto y el periodo neonatal.En Paraguay, la labor histórica del Hospital Reina Sofía de la Cruz Roja se ha convertido en un ejemplo concreto de cómo la inversión en salud materna y neonatal también es una forma de prevenir la violencia de género.El hospital Reina Sofía es un referente histórico en salud materno-infantil en Paraguay, fue el primer centro de atención prematura del país y el primero en contar con terapia intensiva neonatal. El hospital recibe a mujeres embarazadas de todo el país yatiende alrededor de 2.200 nacimientos anuales, de los cuales entre el 8% y el 10% son prematuros.Sin embargo, desde hace algún tiempo launidad neonatal trabajaba con equipamiento mínimo y aparatos obsoletos.Por eso, con el fin de mejorar la infraestructura y tecnología, la Cruz Roja Paraguaya accedió este año al Fondo de Desarrollo de Capacidades de la IFRC, que permitió la remodelación total de las salas de internación y la adquisición de dos nuevos ecógrafos para el área diagnóstica.Estas acciones fortalecerán la atención de mujeres embarazadas, recién nacidos y prematuros, reduciendo riesgos, garantizando entornos seguros y de protección.Yenny Benítez, presidenta de la Cruz Roja Paraguaya, resume el impacto:“Para la Cruz Roja Paraguaya es un orgullo poder decir que estamos elevando los estándares de nuestro hospital para atender cada vez mejor a las madres, a sus hijos e hijas”.Para prevenir la violencia de género también hay que proteger a las madresEl acceso a una atención obstétrica segura y respetuosa es un componente esencial para prevenir la violencia de género, especialmente la violencia obstétrica.Además, gracias a un convenio firmado con el Ministerio de Salud Pública y Bienestar Social de Paraguay, las salas de terapia neonatal fueron equipadascon nuevos respiradores, luminoterapias, incubadoras,que permiten responder de forma adecuada a emergencias neonatales y proteger la vida de madres y recién nacidos, especialmente en casos de parto prematuro o complicaciones respiratorias.Con casi 30 años de servicio en la institución, la Jefa de Neonatología Dra Marta Bareiro recuerda la historia del hospital:“Este es un hospital que tiene mucha trayectoria materna y neonatal principalmente. Anteriormente era una sala de prematuros, fue el primer centro de prematuros del Paraguay. Después fue también el primer lugar que consiguió terapia intensiva neonatal y fuimos también el primer hospital certificado como amigo de la madre y del niño”.El centro tiene sala de cuidados intensivos e intermedios, alojamiento conjunto para fortalecer el vínculo madre-infante, consultorio para niños y niñas sanas y seguimiento especializado para prematuros. Además, promueve conocimientos de primeros auxilios comunitarios a través del voluntariado capacitado de la Cruz Roja Paraguaya.Testimonios de protecciónLas experiencias de las mujeres que han pasado por el Hospital Reina Sofía muestran cómo un entorno seguro y una atención de calidad contribuye a la protección emocional y física de madres y recién nacidos.Mirtha Alfonso, quien dio a luz en 1986, recuerda con emoción la historia de cómo nació su hijo:“Él nació el 16 de agosto de 1986, acá en la Cruz Roja, iba a tener un parto normal, pero no se pudo y tuve que ir a cesárea. Entonces pasó a terapia intensiva. No fue tan simple porque las terapias estaban llenas. Pero gracias a Dios, uno de los niños pasó a terapia intermedia, entonces quedó libre una cunita”.Mirtha incluso llegó a donar leche materna para otros bebés cuyas madres no podían amamantar.“Cuando mi bebé pasó a terapia intermedia ahí recién yo le pude alzar y le pude dar de mamar en vivo y en directo”, recuerdaMirtha con emoción. “Y recuerdo y me emociono otra vez porque era la primera vez que yo le alzaba a mi bebé y yo lloraba de la emoción, de la alegría”.Liz Marlene Ayala, madre de dos hijos nacidos en el hospital, relata que eligió la Cruz Roja Paraguaya siendo una adolescente embarazada porque allí recibió comprensión y trato digno:“Yo era muy joven y una de las cosas que hizo que yo siga mi tratamiento acá fue el trato. Yo tenía 16 años en el año 2000 y vine a ser mi consulta acá por el trato que tenía para con los adolescentes”.Hoy, tras volver más de 15 años después, reconoce las mejoras en la infraestructura y tecnología, de la mano con el respeto y la cercanía del equipo de salud que se mantiene con los años.Además, el personal del hospital y de la Cruz Roja Paraguaya trabaja en coordinación con el Ministerio de Salud en campañas sobre salud sexual y reproductiva, prevención del cáncer en mujeres, adicciones, epidemias, y promoción de la donación voluntaria de sangre.Atender con empatía, escuchar, acompañar y garantizar tecnología adecuada son formas de proteger a mujeres, niñas y recién nacidos.En Paraguay y en todo el mundo, la red de la IFRC seguirá promoviendo entornos de salud seguros y libres de violencia, para que cada madre y cada bebé reciban el cuidado que merecen desde el primer día.

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Voces que abren camino: el liderazgo de las mujeres en la acción humanitaria

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Día de los Pueblos Indígenas: primer diálogo de sistemas de conocimiento sobre resiliencia comunitaria de la Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía

La Amazonía se acerca a un punto de inflexión. La deforestación, los incendios forestales y las actividades extractivas, agravadas por fenómenos climáticos extremos como inundaciones, incendios y sequías prolongadas, amenazan la vida y los medios de subsistencia de más de 40 millones de personas, incluidos 350 grupos de pueblos indígenas.Por eso, los equipos de la Cruz Roja de siete países que comparten territorio amazónico (Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana, Suriname y Venezuela) se reunieron en Leticia, Colombia, para vivir el primer Diálogo de Sistemas de Conocimiento de la Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía. Este primer encuentro, celebrado en la Amazonía colombiana a finales de junio, marca el inicio de una serie de diálogos que celebraremos en otros países Amazónicos a lo largo de 2025.Esta serie de actividades tienen el propósito de unir a pueblos y comunidades indígenas, Estados, ONGs, instituciones científicas y otros actores clave para fortalecer la resiliencia frente a los riesgos climáticos, mejorar la salud y el bienestar de la población; y proteger sus medios de subsistencia.¿De qué se trata la iniciativa?Los diálogos de sistemas de conocimiento son espacios inclusivos y plurales donde pueblos indígenas, Cruz Roja y otras instituciones intercambian propuestas sobre cómo abordar desde el territorio las presiones que impone la crisis climática y ambiental.Durante el diálogo en Leticia, exploramos los impactos que la crisis climática y ambiental ha tenido a lo largo del tiempo en el territorio amazónico y los seres que lo habitan.También, en sus ciclos anuales de siembra, cosecha, gestión del agua y manejo de sequías, inundaciones, incendios y otras amenazas.En la Amazonía colombiana, exploramos también los efectos de la crisis climática y ambiental en la dieta y la disponibilidad de agua y alimento. Así como en el cuerpo y los ciclos vitales: nacimientos, desarrollo, embarazos y muerte.Conversamos sobre cómo el cambio climático, la pérdida de biodiversidad y otras presiones sobre el territorio impactan la salud mental y la espiritualidad, influyen sobre los movimientos de población y marcan la forma en la que se anticipan y atienden los riesgos de desastres.La escucha activa y la conversación abierta, plural y multidisciplinaria fueron la forma de cruzar la mirada ancestral, científica y humanitaria, reafirmando que solo a través de la colaboración local y regional es posible fortalecer y potenciar la resiliencia que ya existe en la Amazonía.

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Campamentos de la Cruz Roja Juventud en América: una oportunidad para crecer, celebrar y mantener viva la llama de la humanidad

En un momento en que los retos globales se vuelven cada vez más complejos y el cambio social y tecnológico es constante, la creatividad y la energía de la juventud son más importantes que nunca. Las personas jóvenes tienen una capacidad única para adaptarse, proponer soluciones innovadoras y redefinir el liderazgo humanitario del futuro, aunque muchas veces se enfrentan a un futuro incierto y sin claridad sobre cómo generar un impacto significativo.Por eso, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja organizan campamentos juveniles que les permiten aprender, crecer y construir vínculos duraderos, con la certeza de que serán la próxima generación de liderazgos humanitarios. América Latina es una de las regiones donde esta tradición está más viva: cada año, cientos de jóvenes se reúnen para compartir culturas, celebrar identidades locales y conectarse con otras personas del movimiento de Cruz Roja Juventud, tanto dentro de sus países como a nivel internacional.El año 2025 no es una excepción. Al celebrar el Día Internacional de la Juventud, compartimos la historia de esta larga tradición regional, que es más relevante que nunca.“En los 80 se crearon varias redes temáticas de voluntariado: la red de socorrismo, la red de primeros auxilios, la red de juventud, entre otras. Esto comenzó a usarse más en Centroamérica, después se extendió a todo el continente. Existieron campamentos de socorrismo y de otros temas. Y a partir de ahí, surgieron también las redes y los campamentos de juventud”.Andrés Morales, Líder Temático de Desarrollo del Voluntariado y Participación de la Juventud de la IFRC en América.En la actualidad, en América existen tres redes de juventud en: Centroamérica, Sudamérica y el Caribe. Sin embargo, los campamentos no se realizan en todos los países; y su frecuencia suele variar de acuerdo con las capacidades locales.Pero sí hay países, como México y Costa Rica, donde los “campas”, como suelen llamarles, han sido constantes en el tiempo y se realizan cada año.Este año, la Cruz Roja Costarricense recibió siete delegaciones de personas jóvenes, de la Cruz Roja de Estados Unidos, Italia, México, Panamá, Reino Unido, Suriname y Venezuela; y más de 500 jóvenes de todo el territorio nacional.“El programa de Cruz Roja Juventud en Costa Rica tiene más de 100 años de existir. Y hace más de 50 años desarrollamos campamentos”.Dyanne Marenco, Presidenta de Cruz Roja Costarricense, durante el campamento nacional de juventud Coatí, en enero 2025.“Hemos disfrutado bastante las actividades lúdicas, las actividades culturales y compartir con otros compañeros de otras Sociedades Nacionales”.Sergio Jaén, Director Nacional de Cruz Roja Juventud en Panamá, quien partició en el campamento de la Cruz Roja Costarricense.Uruguay, Panamá y Chile, son ejemplos de países que también realizaron campamentos en los primeros meses de este año, con el fin de fortalecer las habilidades técnicas y de liderazgo de las personas jóvenes voluntarias.En México, el campamento nacional de la juventud de Cruz Roja Mexicanase está realizando al momento de esta publicación, del 6 al 9 de agosto.“Estamos reunidos en Morelos, en Tepoztlán, más de 1.500 jóvenes de todos los estados de la República.Vamos a estar durante 4 días compartiendo conocimientos, emociones y entre todos, lazos familiares”.Judith López, de la Coordinación Nacional de Juventud en México.¿Cómo es un campamento de juventud?Cada campamento es único, no importa si dura un día o tres, si participan decenas o cientos de personas, lo que importa es crear el espacio para encontrarse y compartir.“Es un espacio donde las personas jóvenes podemos desarrollarnos, aprender, crecer mucho como personas y divertirnos mientras hacemos algo bueno por las demás personas. Para mí ser voluntaria de Cruz Roja es una oportunidad para crecer como persona y para desarrollar habilidades que pueden ser útiles en mi vida tanto personal como a futuro, en mi vida profesional”.Luisa Ana Paula Carrasco, voluntaria y participante del campamento de Cruz Roja Juventud en Chile.Más allá de las tiendas de campaña y los fogones para cocinar, desde la perspectiva de Andrés, un campamento de juventud de Cruz Roja es un espacio donde se viven cuatro grandes dimensiones:1. Celebración de las juventudes y sus comunidades:Los campamentos son fruto del esfuerzo por reconocer y celebrar la diversidad de identidades jóvenes dentro del Movimiento de la Cruz Roja, y el poder que tiene la juventud en la acción humanitaria.En los campas se comparten comidas, costumbres, bailes y música de las diferentes regiones de cada país, lo que enriquece la experiencia y propicia el disfrute y la sana convivencia.2. Compartir logros y experienciasDesde iniciativas sobre medio ambiente y migración, hasta campañas sobre salud mental o seguridad vial, los campamentos son el momento ideal para mostrar los logros de los programas de juventud, e intercambiar experiencias y lecciones aprendidas con personas de otros lugares.3. Aprendizajes y crecimientoDesde primeros auxilios hasta educación sexual, las personas jóvenes se llevan herramientas para replicar en sus comunidades.En los campamentos, son las mismas personas jóvenes quienes facilitan talleres prácticos, simulaciones en caso de desastres, ralis con retos físicos y mentales, presentaciones culturales, y muchas más actividades que fortalecen el crecimiento personal y las habilidades de liderazgo de las juventudes.4. Conexión con otras personasLa razón más poderosa para organizar un campa: conocer a otras personas que, desde lugares y realidades muy distintas, comparten los mismos valores cruzrojistas.Conectar con gente joven de otros lugares, incluso de otros países y continentes, amplía la visión del mundo e impulsa a las juventudes a trabajar por sus sueños y propósitos.“Cruz Roja es un lugar donde yo me siento segura de compartir mis ideas, de compartir lo que pienso y de compartir lo que tengo para aportar a la sociedad, sabiendo que estas ideas van a ser escuchadas y van a ser tomadas en cuenta”.Alexandra Fernández, voluntaria y participante del campamento de juventud de Cruz Roja Uruguaya.¿Y por qué es importante que existan los campamentos?Para Andrés, estos espacios nos recuerdan que aún en medio de las crisis y los desastres, hay una red de personas jóvenes dispuesta a trabajar por sus comunidades y a apoyar a quienes más lo necesitan.Además, los campamentos y los programas de juventud a menudo funcionan como plataformas para el desarrollo de nuevos liderazgos dentro de la Cruz Roja. Muchas personas que hoy ocupan cargos en juntas directivas comenzaron su recorrido desde un programa de juventud. Lo que demuestra, una vez más, que invertir en las juventudes es invertir en el futuro de la acción humanitaria."Lo que yo he aprendido en Cruz Roja es que no importa de qué color sea tu piel, ni cuánto dinero tengas ni nada, porque siempre vamos a ayudar a quien lo necesite".Allison Gutiérrez, joven voluntaria y participante del campamento de juventud de Cruz Roja Costarricense.Si sos una persona joven voluntaria y te interesa organizar un campamento o una actividad similar, acercate a la filial más cercana de la Cruz Roja. A veces solo se necesita un empujón para hacer nuestros sueños realidad.Lea más historias sobre las iniciativas juveniles de la Cruz Roja y la Media Luna Roja:La Cruz Roja Uruguaya envía un mensaje que salva vidas: el suicidio en adolescentes se puede prevenir | IFRC

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Superando barreras: Las clases de idiomas de la Cruz Roja ayudan a personas desplazadas de Ucrania a abrir las puertas a una nueva vida.

La inseguridad financiera, el desempleo, el acceso limitado a la atención médica y las barreras lingüísticas son retos cotidianos para millones de personas que huyeron de Ucrania tras la escalada del conflicto.Aunque encontrar un lugar seguro es un primer paso fundamental, el camino más difícil suele comenzar después: reconstruir una vida en un nuevo país, rodeado de un idioma y una cultura desconocidos.Para apoyar este viaje, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Letonia, Lituania, Hungría y Rumanía han puesto en marcha programas de idiomas que van mucho más allá de la gramática y el vocabulario.Estas clases están ayudando a las personas desplazadas de Ucrania a encontrar su voz, proporcionándoles las herramientas que necesitan para acceder al trabajo, la educación, la salud y, quizás lo más importante, un sentido de pertenencia.El proyecto ha sido posible gracias a la contribución suiza a la Unión Europea en el marco del fondo de respuesta rápida. Esta iniciativa tiene como objetivo reducir las disparidades sociales y económicas dentro de la Unión Europea."A los 57, estoy empezando de nuevo"Una de las personas que participa en las clases es Iryna, que nunca imaginó que a los 57 años estaría aprendiendo un nuevo idioma, ni que empezaría de cero en un nuevo país. Ahora vive en Letonia con su nuera y su nieto, y asiste a cursos de letón impartidos por la Cruz Roja Letona."Me falta práctica oral, así que me inscribí con entusiasmo", afirma. "Tenemos una profesora estupenda".La familia de Iryna huyó de Járkov cuando el conflicto se intensificó y pasó varios días refugiada en el sótano de un pueblo con otras familias antes de subir finalmente a trenes de evacuación abarrotados. Al final, llegaron a Letonia.La vida en un nuevo país no ha sido fácil. En su país, Iryna trabajaba como jefa de contabilidad. Ahora trabaja como limpiadora en un teatro, un trabajo por el que está agradecida, aunque esté lejos de su campo. "Para volver a mi profesión, necesito saber el idioma", explica.Pero encuentra alegría en los pequeños momentos. "En el teatro, puedo ver los espectáculos antes del estreno y charlar con los actores", añade con una sonrisa."Nunca pensé que necesitaría un nuevo idioma"Vadym, de 55 años, originario de Mykolaiv, huyó de Ucrania con su familia tras la escalada del conflicto. Su viaje a Rumanía duró tres días. "Fue difícil", recuerda. "Nunca habíamos salido del país, así que nunca pensé que tendría que aprender otro idioma".Antes de la escalada del conflicto, Vadym trabajaba en el puerto, un trabajo cualificado que sigue teniendo demanda. Pero en Rumanía, la barrera del idioma le impide continuar con su profesión.Ahora asiste a clases de rumano organizadas por la Cruz Roja Rumana. "Es útil. En clase hablamos de diferentes temas y ahora puedo ir a la tienda y explicarme a un nivel básico", afirma."Tenía miedo: ¿cómo explicaría si mi hijo se enfermaba?"Durante casi tres años, Mila y su hijo han estado viviendo en Hungría después de huir de Ucrania. Ella todavía recuerda el miedo y las largas colas en la frontera. Todo parecía incierto, y sin hablar el idioma, incluso las tareas más simples se sentían abrumadoras."Tenía miedo: ¿qué pasaría si mi hijo se enfermaba? ¿Cómo le explicaría las cosas al médico?", recuerda.Cuando Mila se enteró de que la Cruz Roja Húngara ofrecía clases de idioma gratuitas, se inscribió de inmediato."Fui al curso y me gustó mucho", dice. "Conocí a otras personas ucranianas, aprendí muchas cosas útiles y empezamos a hablar más".Poder practicar el húngaro en un entorno acogedor ha supuesto una gran diferencia. "Ahora puedo ir sola a la tienda, a la farmacia o a cualquier oficina, y hacer lo que necesito", afirma.La confianza de Mila crece con cada lección. "Cuando alcance un mejor nivel de idioma, tengo pensado buscar trabajo aquí", afirma, llena de esperanza por un futuro más estable."Encontrar un trabajo bien remunerado sin saber el idioma es imposible"Cuando el conflicto se intensificó, Yuliia abandonó Zaporizhzhia con sus dos hijos, con la esperanza de ofrecerles una vida más segura."Quería que mis hijos crecieran en paz, en un país sin miedo", afirma.Más tarde, su madre se reunió con ellos en Lituania. Ambas mujeres encontraron trabajo como limpiadoras, un trabajo honesto e importante que les ayudó a empezar de nuevo. Pero Yuliia sabe que hablar el idioma es clave para abrir más puertas."Encontrar un trabajo bien remunerado sin saber el idioma es imposible", afirma.Por eso, ella y su madre asisten ahora a clases de lituano impartidas por la Cruz Roja Lituana."Ya puedo hablar con personas que no hablan ruso", cuenta Yuliia. "Todavía me cuesta hablar con soltura, pero lo entiendo".Para Yuliia, Iryna, Vadym y Mila, y para muchas otras personas que participan en estas clases, aprender el idioma local no es solo una cuestión de comunicación. Se trata de recuperar el control, reconstruir la dignidad y dar los primeros pasos hacia un futuro al que puedan dar su propia forma.

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Mujeres liderando la respuesta a emergencias: un camino de formación y empoderamiento en la Cruz Roja.

Paula ingresó a la Cruz Roja Uruguaya en 2020, justo antes de la pandemia del COVID-19, en la dirección de comunicación. Fue un momento de ponerse "manos a la obra", en el que todo el personal tuvo que desempeñar diversas funciones para responder a acontecimientos que cambiaban rápidamente.Muy pronto, Paula empezó a colaborar estrechamente con el departamento de gestión de riesgos y desastres y a implicarse más en las operaciones sobre el terreno. En 2022, asumió la coordinación de gestión de riesgo y desastres y a los pocos meses de asumir el cargo, Uruguay sufrió una sequía intensa. Gracias al apoyo financiero de una asignación del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), la Cruz Roja Uruguaya se movilizó rápidamente.Era la primera vez que Paula dirigía un equipo en una emergencia, y la primera operación del IFRC-DREF a nivel global enfocada en evaluación. Esta experiencia reforzó la convicción de Paula sobre la importancia de contar con mujeres en funciones operativas de liderazgo."El que existan mujeres en las operaciones y mucho más en roles de liderazgo, transforma la forma en que se brinda asistencia humanitaria a mujeres y niñas en las comunidades afectadas por desastres y emergencias", menciona Paula.Desde su rol de coordinación, Paula tiene claro que cuando las mujeres lideran los procesos de participación comunitaria, es más probable que se escuchen y atiendan las necesidades de mujeres y niñas en condiciones vulnerables, incluyendo aspectos como la seguridad, la higiene menstrual o la atención diferenciada a mujeres embarazadas y en periodo de lactancia.Poco después de finalizar la operación, Paula trabajó como pasante en la oficina regional de la IFRC en Panamá, junto al equipo de gestión del IFRC-DREF, una experiencia que le permitió consolidar aún más su desarrollo dentro de la red de la IFRC.La pasantía formó parte de la Iniciativa Equidad y Liderazgo, implementada por la IFRC y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo.El programa, lanzado en 2020, tiene un objetivo claro: aumentar el número de mujeres en puestos de liderazgo humanitario en el continente americano."La pasantía me ayudó muchísimo a ver desde el otro lado un montón de situaciones, conocer las áreas de trabajo, conocer cómo funcionan los mecanismos de la IFRC, conocer a los equipos y poder aportar conocimientos y experiencias desde la perspectiva de la Cruz Roja Uruguaya", comenta Paula.Como parte de esta alianza, la oficina de la IFRC en América promueve un programa para acoger como pasantes a miembros del personal y/o voluntariado de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja.Estas pasantías tienen dos propósitos: fortalecer las capacidades de la Cruz Roja en cada país y desarrollar las habilidades de liderazgo de las personas que forman parte del mecanismo global Surge.Este mecanismo de capacidad extendida es la vía que utiliza nuestra red humanitaria global para desplegar personal especializado de respuesta rápida, cuando es necesario extender la capacidad de respuesta ante un desastre de mediana o gran escala.Esto significa que personas como Paula pueden seguir desarrollándose y compartiendo sus conocimientos con otras personas. Además de crear capacidades técnicas, las pasantías también impulsan el empoderamiento y desarrollo profesional y personal que permite a quienes participan utilizar todos sus conocimientos y habilidades para aliviar el sufrimiento humano.Crecer para liderarGrettel Perez también formó parte del programa de pasantías. Grettel ingresó a la Cruz Roja Panameña como socorrista voluntaria hace casi 30 años, movida por el deseo de servir y salvar vidas, y hoy lidera uno de los cuerpos técnicos más importantes de la institución."El hecho de que yo ganara el puesto de la dirección nacional del cuerpo de socorristas, después de 53 años donde nunca hubo una mujer, marcó un hito muy grande dentro de la unidad y dentro de la institución", cuenta con orgullo.Además, Grettel es presidenta del comité local de chepo de la Cruz Roja Panameña, y punto focal de salud mental y apoyo psicosocial, pues además de ser cruzrojista, es psicóloga clínica de profesión.Grettel fue pasante en la unidad de gestión de desastres en agosto de 2023. Y según cuenta, la pasantía le permitió fortalecer su liderazgo personal y ampliar la perspectiva de todo lo que implica la gestión de emergencias.“En el desarrollo de acciones en terreno nuestra visión de las cosas que hay que hacer ha crecido, no es la misma que teníamos antes", reflexiona Grettel. "La pasantía nos ha abierto oportunidades y nos ha dado visión para trabajar más de cerca con las poblaciones en las comunidades”.La trayectoria de Grettel es un claro ejemplo de que cuando las mujeres lideran, aportan una mirada integral que incorpora los cuidados y toma en cuenta las necesidades específicas de cada persona."Dentro de mi equipo hay mujeres madres y a veces dicen que no pueden asistir a los cursos porque no tienen con quién dejar a sus hijas e hijos pequeños. Ante eso, creamos espacios aparte donde las infancias puedan pasar el día para que ellas no pierdan la oportunidad de capacitarse”, cuenta Grettel.“Todo el tiempo trato de incluir esos espacios seguros en las actividades que hacemos. Tenemos competencias, sólo necesitamos generar condiciones para poder ejercerlas”.Este enfoque no solo permite la participación de más mujeres en las formaciones, sino que rompe con estigmas sobre los roles de género y demuestra que ser madre no es incompatible con liderar respuestas humanitarias.Una red que sostiene y multiplicaDetrás de cada lideresa, hay una red de apoyo que se ha ido tejiendo con los años. Como dice Paula:"Nosotras hablamos mucho de la red de mujeres que se genera en torno a emergencias, programas y operaciones. Entre todas nos vamos conectando, y al final las amigas de tus amigas terminan siendo tus amigas."Esta red no solo brinda acompañamiento emocional, sino que también es una fuente de conocimientos y apoyo profesional. Como Paula menciona, a veces basta con una llamada o un mensaje para resolver una duda o recibir un consejo.Para todas las mujeres que sueñan con liderar, el mensaje de estas admirables lideresas es claro y contundente:"Tenemos que animarnos, tirarnos al charquito", dice Paula entre risas. "Si te lo proponés, si lo querés hacer, hacelo, porque vas a tener toda una red de mujeres que también te van a estar apoyando y que van a ser hinchas de vos"."Lo primero ante todo es creer en una misma. Cuando una cree en sí, fortalece quién es y, por ende, puede conquistar el mundo” concluye Grettel. “A veces el camino es cansado, pero la satisfacción de lograr nuestras metas no tiene precio. Al final, lo que vivimos y pasamos en el camino se vuelve pequeño frente a lo que alcanzamos"Lea más historias del Día Internacional de las Mujeres:Cómo invertir en el liderazgo humanitario de las mujeres ha dado resultados en las AméricasMejores amigas para siempre: Dos mujeres, amigas desde la infancia, dedican su vida a ayudar a otras personasDía Internacional de las Mujeres: "Al principio tenía miedo, pero he aprendido que con determinación todo es posible".El camino de Patricia desde la exclusión hasta "un profundo sentimiento de pertenencia".

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Día Internacional de las Mujeres: En la región del extremo norte de Camerún, los clubes de madres ofrecen un modelo para construir un futuro más sano y próspero.

En una región donde enfermedades como el cólera y la malaria siguen siendo un riesgo importante para la vida, los clubes de madres proporcionan a las comunidades información esencial sobre salud e higiene, al mismo tiempo que están atentas a los signos de posibles problemas de salud o brotes epidémicos."En el pasado, muchas mujeres no comprendían la importancia de la vacunación, la higiene menstrual o las consultas prenatales", afirma Tchinabi Thérèse, presidenta del club de madres de Kodek y madre de seis hijos."Hoy, gracias a la formación impartida por la Cruz Roja, sabemos cómo explicar estos temas a nuestra comunidad y convencerla de que adopte buenas prácticas".El trabajo de los clubes de madres va más allá de las cuestiones de salud. Colaboran con los padres locales, por ejemplo, para que las niñas puedan permanecer en la escuela y apoyan una amplia gama de proyectos generadores de ingresos que proporcionan a las mujeres fuentes confiables de ingresos.Los proyectos incluyen una granja comunitaria que cultiva mijo y caupí, un proyecto en el que los miembros producen aceites artesanales (sésamo, balanites, moringa), una granja que cría ovejas y muchas otras iniciativas.Las actividades cuentan con el apoyo de la llamada Alianza Programática, una colaboración plurianual entre la IFRC, las Sociedades Nacionales miembros y la Unión Europea para ayudar a las comunidades de todo el mundo a estar mejor preparadas para los desastres y las emergencias sanitarias.Impulsar comunidades seguras y sanasEn el extremo norte de Camerún, los resultados son tangibles: las autoridades locales de salud informan que ahora más mujeres visitan regularmente su centro de salud local, los partos en hospitales han aumentado y las prácticas de higiene adecuadas se están generalizando."Esta iniciativa ha ayudado mucho en la zona de salud de Kodek", explica Manasse Kouchakbe, comadrona y responsable interina del centro de salud de Kodek. "Los clubes de madres han sido muy útiles para sensibilizar a los hogares y también nos ayudan a identificar enfermedades con potencial epidémico en las comunidades"."Por ejemplo, el paludismo: gracias a la sensibilización, las personas voluntarias han logrado que los miembros de la comunidad utilicen más los mosquiteros tratados con insecticida. Ahora, el número de casos de paludismo ha descendido significativamente".En situaciones de emergencias de salud, los clubes de madres también se movilizan."Cuando un niño fue mordido por un perro, alertamos inmediatamente a la Cruz Roja y aconsejamos a la madre sobre las medidas necesarias», cuenta Aïssatou Dahirou, presidenta del club de madres de Dougoï. «Gracias a esta rápida intervención, el niño recibió atención médica a tiempo".Con el apoyo de la Cruz Roja, estas mujeres no son simples receptoras de ayuda humanitaria, sino que se han convertido en defensoras de la salud pública dentro de sus propias comunidades.Promover la equidad, la educación y la autonomíaMás allá de su papel a la hora de abordar cuestiones de salud e higiene, los clubes de madres también están ayudando a empoderar a las mujeres -especialmente a las jóvenes y a las niñas- para que tengan más control sobre su futuro y su bienestar.Uno de los mayores retos, por ejemplo, es la práctica continuada del matrimonio infantil, en el que las niñas se casan antes de terminar la escuela. Para ayudar a cambiar estas prácticas, la Cruz Roja y los clubes de madres colaboran activamente para cambiar las actitudes de la comunidad y convencer a las familias de que permitan a las niñas terminar su educación. "En el pasado, las niñas se casaban a los 12 o 13 años", explica Aïssatou Dahirou, presidenta del club de madres de Dougoï. "Hoy, gracias a los esfuerzos de sensibilización, cada vez más familias permiten a sus hijas continuar su educación".Con el apoyo de la Cruz Roja, los clubes de madres organizan sesiones de sensibilización en escuelas y barrios para animar a los padres a mantener a sus hijas en la escuela. Su mensaje: una niña con estudios puede ayudar a toda su familia a salir de la pobreza.Soureya, una de esas madres, cambió de opinión tras visitar el club de madres de Kodek."Tuve que dejar la escuela en mi primer año de primaria", dice. "Hoy quiero que mis hijas lleguen más lejos que yo. Gracias a la Cruz Roja, he comprendido la importancia de la educación, y hago todo lo que puedo para que mis hijas sigan yendo a la escuela".Apoyo al empoderamiento económico de las mujeresLa Cruz Roja de Camerún y los clubes de madres también apoyan el empoderamiento económico de las mujeres a través de un programa de apoyo a las actividades generadoras de ingresos (AGI), que permite a los clubes de madres desarrollar iniciativas económicas locales.En Kodek, las mujeres cultivan en una granja comunitaria mijo y caupís, lo que les garantiza una fuente estable de ingresos.En Dougoï, han establecido una producción de aceites artesanales (sésamo, balanites, moringa).También han puesto en marcha un proyecto de cría de ovejas, posible gracias a una financiación de 600.000 FCFA proporcionada por la Cruz Roja."Empezamos con cinco ovejas, y hoy hemos conseguido ampliar nuestro rebaño. Después de la fiesta del Sacrificio, venderemos nuestros animales y generaremos beneficios", explica Aïssatou Dahirou.Sin embargo, siguen existiendo dificultades, la alimentación de los animales es costosa y las mujeres aún carecen de equipos suficientes para reforzar sus actividades. A pesar de estos obstáculos, siguen decididas a ampliar sus AGIs y garantizar su autonomía financiera.Con el apoyo de la Cruz Roja, no sólo se están volviendo económicamente independientes, sino que también están reforzando su papel en la toma de decisiones dentro de sus hogares y comunidades.

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Día Internacional de las Mujeres: El camino de Patricia desde la exclusión hasta "un profundo sentimiento de pertenencia".

Nacida en una zona rural agrícola del sur de Zambia, Patricia Choongo Moolo tenía sólo tres años cuando un día se despertó con fiebre muy alta. Tampoco podía caminar ni hablar.Su madre la llevó a la clínica más cercana, a cinco kilómetros de distancia, donde le diagnosticaron polio. Desde entonces, perdió el uso de las dos piernas.Como consecuencia, Patricia ha tenido que afrontar y superar muchos retos importantes: discriminación, dificultades económicas, acceso limitado a la educación y la exclusión social causada por un estigma social profundamente arraigado.Las amistades y la familia de sus padres, por ejemplo, les desanimaron para que no enviaran a Patricia a la escuela, diciendo que nunca podría ser buena en nada. Afortunadamente, los padres de Patricia se negaron a seguir este consejo. Defendieron a su hija y se aseguraron de que terminara sus estudios.Ahora, muchos años después, Patricia, de 49 años, es una mujer muy respetada en su comunidad, conocida como una valiente defensora de la autonomía de las mujeres.De hecho, se ha convertido en una voz destacada en su comunidad y desempeña un papel activo e importante a la hora de reforzar la preparación y la resiliencia de su comunidad ante los desastres naturales y las emergencias sanitarias.Su viaje desde la exclusión social al corazón de la vida comunitaria, dice, recibió un impulso significativo en los últimos años gracias a un proyecto que garantiza que las personas en situaciones vulnerables -incluidas las personas con discapacidad- tengan voz y un papel en la preparación ante las crisis."Debido a mi discapacidad y a mi baja autoestima, antes no podía participar en las reuniones de la comunidad", dice, “pero con la introducción de este proyecto experimenté un profundo sentimiento de pertenencia y empoderamiento”.El proyecto al que se refiere forma parte de una colaboración mundial más amplia (conocida como Alianza Programática) entre la IFRC, muchas de sus Sociedades Nacionales miembros y la Unión Europea.Según Patricia, la iniciativa le ha permitido participar activamente en los esfuerzos de desarrollo local y contribuir significativamente a las decisiones que se toman en su comunidad. Por ejemplo, es la representante de las personas con discapacidad en el comité local de gestión de desastres.En ese papel, participa en sesiones de formación sobre gestión de desastres y en actividades de sensibilización de la comunidad. Durante la campaña Acabemos ya con el cólera, fue puerta por puerta con información sobre higiene y prevención, y recorre regularmente los barrios para informar sobre los sistemas de alerta temprana y la reducción del riesgo de inundaciones."Una discapacidad no significa una in-capacidad"Al mismo tiempo, Patricia también trabaja para mantenerse a sí misma y a su familia. Trabaja en el campo recogiendo y vendiendo productos en las carreteras locales. También vende piedras para proyectos de construcción que ella misma rompe a mano.Para hacer su trabajo diario, Patricia tiene dos sillas de ruedas, una normal y otra triciclo que puede ir por terrenos abruptos. Esta última la utiliza para trabajar sobre el terreno. En su día a día, Patricia se relaciona a menudo con muchas personas, algunas de ellas con alguna discapacidad, y anima diciendo que «una discapacidad no significa una in-capacidad»."Mi discapacidad me permite llegar a mucha gente, y especialmente a las personas con discapacidad", dice. "Se animan al verme y se dan cuenta de que con determinación todo se puede conseguir".Sobre el proyecto Alianza: Más allá de la participaciónLa Alianza en Zambia incluye a la Unión Europea, la Cruz Roja de Zambia, la IFRC y la Cruz Roja Holandesa. Gran parte de su trabajo se realiza a través de los comités satélites de gestión de desastres, que funcionan como parte de la unidad de gestión y mitigación de desastres de Zambia.Un elemento clave de la iniciativa es la participación de la población local en cada etapa de la planificación y ejecución de las medidas de preparación ante los desastres y reducción de riesgos. Así se garantiza que las medidas adoptadas respondan a las necesidades específicas de la comunidad.También garantiza la conexión de la comunidad con el gobierno nacional. Entre los miembros del comité hay liderazgos comunitarios, antiguos representantes del gobierno, partes interesadas locales y personas de grupos en condiciones vulnerables. Se presta especial atención a las mujeres, la niñez y las personas con discapacidad.Pero el programa va un paso más allá. Los esfuerzos de inclusión implican acciones concretas para eliminar las barreras físicas, sociales y económicas que impiden la plena participación de las personas con discapacidad. Esto se hace mediante debates comunitarios, narración de cuentos, sensibilización e implicando a las personas con discapacidad en todos los aspectos del trabajo.Superar estigmas y dudasAl principio, Patricia se enfrentó a la resistencia de algunas personas de la comunidad que dudaban de su capacidad para asumir este papel. Pero Patricia perseveró. Al comprometerse con su comunidad, pudo hacer frente con éxito a ideas erróneas y estigmas.Pero abordar estas cuestiones no es un reto fácil. En muchas partes de Zambia, las mujeres y las niñas -especialmente las que viven con alguna discapacidad- se enfrentan a graves problemas. Entre ellos están el mayor riesgo de violencia de género, la exclusión económica y la falta de acceso a servicios esenciales como la atención de la salud, la educación y las oportunidades de empleo.Muchas mujeres con discapacidad siguen luchando contra normas de género arraigadas que limitan su autonomía y su acceso a los recursos, mientras que la dependencia económica también obstaculiza la plena participación de muchas mujeres con discapacidad.Para muchas mujeres con discapacidad, esta exclusión es aún más pronunciada, ya que a menudo se les niegan perspectivas de matrimonio, derechos de herencia y la capacidad de participar plenamente en la vida económica. Estas prácticas nocivas tienen efectos duraderos, dejando a muchas mujeres con discapacidad en condiciones económicas vulnerables y socialmente aisladas.Además, existen muchas barreras estructurales, como la limitada accesibilidad física en los espacios públicos o la falta de dispositivos de asistencia.A pesar de las muchas barreras estructurales, Patricia dice que mientras tenga su triciclo y determinación, y la confianza que la comunidad tiene en ella, puede cumplir cualquier tarea que se le encomiende."Me he convertido en un modelo para muchas mujeres que dudan en participar activamente en las reuniones y actividades de la comunidad", afirma. "Al tomar yo misma la iniciativa, pretendo demostrar que si yo puedo hacerlo, ellas también pueden, independientemente de sus circunstancias".Lea nuestras otras historias del Día Internacional de las Mujeres:Cómo invertir en el liderazgo humanitario de las mujeres ha dado resultados en las AméricasMejores amigas para siempre: Dos mujeres, amigas desde la infancia, dedican su vida a ayudar a otras personasDía Internacional de las Mujeres: "Al principio tenía miedo, pero he aprendido que con determinación todo es posible".

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Nota de prensa

IFRC pide medidas urgentes para proteger a la niñez de la violencia ante el aumento de crisis y desastres

Bogotá/Ginebra, 07 de noviembre 2024 – Más de mil millones de niñas, niños y adolescentes en todo el mundo ven amenazada su seguridad, educación y dignidad, y cada vez más, la violencia y los desastres relacionados con el clima socavan sus derechos y su futuro. En la primera Conferencia Ministerial Mundial para poner fin a la violencia contra la niñez, realizada en Bogotá los días 7 y 8 de noviembre y auspiciada por los gobiernos de Colombia y Suecia, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) hace un llamado para que se tomen medidas contundentes e inmediatas para proteger a la niñez.“Los Estados, las organizaciones y las comunidades deben reconocer las consecuencias a largo plazo de no proteger a la niñez”, dijo Gurvinder Singh, Asesor Senior de la IFRC para la Protección de la Infancia. “La violencia y el abandono tienen profundas repercusiones en la sociedad y alimentan ciclos de pobreza, problemas de salud e inestabilidad. Nos encontramos en un punto crítico: el mundo debe comprometerse a salvaguardar a los niños, niñas y adolescentes de todas las edades, géneros y capacidades.”La violencia y los desastres climáticos figuran entre las amenazas más urgentes para la infancia. La mitad de los niñas, niños y adolescentes siguen sin poder ejercer su derecho a una vida libre de violencias, que siguen omnipresentes, tanto en entornos cotidianos como humanitarios. La niñez está expuesta a violencia física, emocional y sexual en espacios destinados a protegerla, como hogares, escuelas y comunidades.Al mismo tiempo, los desastres relacionados con el clima -inundaciones, olas de calor y tormentas- aumentan el riesgo de daños, desplazamientos y explotación de los niños. A medida que aumentan las emergencias climáticas, también deben aumentar las inversiones en la protección de la infancia, centrándose en la alerta temprana, la acción temprana y las medidas proactivas para proteger a la niñez antes de que se produzcan los desastres. Especialmente a quienes con demasiada frecuencia son dejados de lado y abandonados en sus comunidades, como las niñas y niños con discapacidad.Las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja aportan una vasta experiencia en la ejecución de programas localizados para proteger a los niños de la violencia, el abuso y la explotación. Trabajan para garantizar un acceso seguro, igualitario e ininterrumpido a una educación de calidad e inclusiva y a oportunidades de aprendizaje. La ampliación de estas iniciativas basadas en evidencias es esencial para avanzar en la protección de la infancia y alcanzar los objetivos de esta Conferencia Ministerial.En su documento "2025-2028: Poner fin a la violencia contra la niñez en y a través de la educación", la IFRC impulsa alianzas con escuelas, comunidades e instituciones públicas para crear entornos seguros y reducir los riesgos en situaciones de emergencia. La Federación Internacional colabora con los ministerios de educación, salud y clima, así como con organismos y equipos locales de investigación para desarrollar sistemas de reducción de riesgos que protejan a la niñez de la violencia y la explotación, especialmente durante desastres y crisis.“Proteger a la niñez de la violencia y los desastres es una responsabilidad compartida. En la Cruz Roja trabajamos -y seguiremos trabajando- con las comunidades, el Estado y la misma niñez para garantizar que toda niña, niño y adolescenta crezca con esperanza y sin miedo”, dijo la Dra. Judith Carvajal de Álvarez, Presidente Nacional de la Cruz Roja Colombiana. "Alrededor mundo, los 16 millones de personas voluntarias de nuestra red humanitaria son vitales para reforzar la participación real de la infancia, los sistemas comunitarios de cuidado y los servicios clave para la defensa de los derechos y el bienestar de la infancia”.Para obtener más información y concertar entrevistas, puede escribir a: [email protected] Colombia – Angie Rodríguez +573204314860En Panamá - Susana Arroyo Barrantes +50769993199En Ginebra – Tommaso Della Longa +41797084367Hannah Copeland +41762369109Notas para la edición:Entre los ejemplos de la labor de la Cruz Roja en materia de protección de la infancia en las Américas figuran:Colombia: La Cruz Roja está implementando un proyecto de protección de la infancia en zonas afectadas por el conflicto armado (también activo en Honduras) y desarrollando mecanismos para salvaguardar a los niños en Nariño y Tumaco. Además, la Cruz Roja dirige el Programa Acción y Convivencia, que promueve la inclusión y fomenta valores de tolerancia, respeto y no discriminación para prevenir la violencia entre niños y adolescentes.Honduras: La Cruz Roja gestiona un centro para niños migrantes no acompañados y familias migrantes retornadas, que proporciona asistencia administrativa, atención sanitaria, apoyo psicosocial y promueve la reintegración social.Panamá: La Cruz Roja desarrolla programas como brigadas educativas y «Escuelas Azules», que crean ambientes seguros en espacios educativos, fomentan el cuidado del medio ambiente y apoyan la salud mental. También gestiona un albergue de protección a la infancia en coordinación con el gobierno, que ofrece atención sanitaria, educación y apoyo psicosocial a niños de 0 a 12 años.México: La Cruz Roja ha desarrollado una política de protección de la infancia y un programa dirigido por equipos nacionales de jóvenes para abordar las necesidades de protección y salud mental de los niños durante las emergencias y a lo largo de las rutas migratorias.Costa Rica: La Cruz Roja colabora con organizaciones como Visión Mundial y UNICEF en proyectos de protección y participación infantil en situaciones de emergencia, así como en la prestación de asistencia médica y apoyo nutricional a niños y adolescentes en contextos migratorios.Guatemala: En coordinación con funcionarios públicos, los voluntarios de la Cruz Roja ofrecen atención sanitaria y de salud mental, asistencia humanitaria y apoyo a los niños migrantes retornados. Esto incluye proyectos de psicoeducación y tutoría escolar destinados a reducir el abandono escolar. Además, llevan a cabo un programa de concienciación sobre salud, higiene y primeros auxilios, con personajes de dibujos animados que enseñan a los niños sobre estos temas.Ecuador: La Cruz Roja gestiona espacios seguros para niños en contextos migratorios, con el apoyo de una política de protección de la infancia alineada con su política nacional de protección, género e inclusión. También lleva a cabo proyectos de primera infancia que ayudan a las familias con niños de 0 a 6 años, garantizando la protección y la preservación de la familia.Trinidad y Tobago: Los voluntarios de la Cruz Roja promueven el acceso a la educación y el apoyo psicosocial a través de espacios amigos de la infancia.Islas Caimán: La Cruz Roja dirige un programa educativo en YouTube con personajes animados, «Bobo y Teedee», que enseñan a los niños sobre higiene, salud, seguridad y convivencia familiar de forma atractiva.

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Día de las Personas Refugiadas: La experiencia europea de " alojamiento privado" para la población refugiada ucraniana ofrece un nuevo modelo de apoyo a las personas que huyen del conflicto y la violencia

Tras la escalada del conflicto en Ucrania en febrero de 2022, innumerables personas huyeron del país. La mayoría se fue a otros países de Europa y ahora unos 7 millones de personas siguen viviendo en el extranjero.Un porcentaje significativo de la población refugiada recibió el apoyo de las comunidades de acogida, incluidas personas y familias que les acogieron en sus hogares. Esta muestra generalizada de solidaridad proporcionó un salvavidas esencial a numerosas personas de Ucrania."Ella [la anfitriona] ha hecho mucho por mí", dijo uno de los huéspedes ucranianos, hablando de las personas con las que se aloja en Hungría. "Encontré trabajo con su ayuda... Y de alguna manera, poco a poco nos convertimos en una familia... Y empezamos a cuidarnos mutuamente".También fue una experiencia enriquecedora para muchas de las familias de acogida."A veces íbamos de compras juntos o uno compraba una o dos cosas para el otro, compartíamos cosas", dice una mujer de Polonia que acogió a una familia ucraniana. "Juntos nos apoyábamos y ayudábamos".Esta solidaridad no es exclusiva del conflicto de Ucrania. La gente ha acogido a personas refugiadas en sus hogares desde que hay guerras, hambrunas y otras calamidades. Pero el movimiento de personas desde Ucrania que comenzó tras la escalada de las hostilidades en 2022 -y la respuesta de muchos países europeos- marca un momento significativo en la historia reciente.En lugar de cerrar sus puertas a esta población, las comunidades europeas la aceptaron en gran medida. La expresión espontánea de solidaridad hacia las personas refugiadas -por parte de particulares y autoridades gubernamentales- hizo que las personas procedentes de Ucrania tuvieran opciones de alojamiento adicionales a las instalaciones comunes de acogida como centros colectivos o campamentos (como suele ocurrir cuando grandes cantidades de personas huyen de un país a otro).Más bien, las comunidades de toda Europa centraron su apoyo en la idea de alojar a las personas en alojamientos privados dentro de las comunidades de acogida.Las organizaciones humanitarias, las agencias gubernamentales y las empresas que apoyan a las personas necesitadas colaboraron de una forma sin precedentes para aprovechar esta solidaridad. Coordinaron múltiples tipos de ayuda, tanto para las personas refugiadas como para las personas y comunidades que las acogen.Un ejemplo clave es el Programa Hogares Seguros. Financiado por el Fondo de Asilo, Migración e Integración de la Comisión Europea, el programa fue ejecutado por la IFRC junto con las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de nueve países europeos: Bélgica, Francia, Irlanda, Hungría, Países Bajos, Luxemburgo, Polonia, Rumanía y Eslovaquia.Impulsado por la dedicación de particulares, organizaciones y autoridades nacionales, el programa tenía como objetivo proporcionar un hogar seguro a las personas que huían de Ucrania y apoyar su integración en los sistemas nacionales.Un nuevo modeloAunque este enfoque no es nuevo y las Sociedades Nacionales y otras organizaciones han vinculado a personas refugiadas con familias de acogida, nunca antes se había hecho a esta escala. El Programa Hogares Seguros, por tanto, ayudó en las monumentales tareas de buscar, emparejar, salvaguardar y alimentar las relaciones entre anfitriones y huéspedes. También ayudó a las organizaciones implicadas a reflexionar sobre las buenas prácticas y las lecciones aprendidas, de modo que las comunidades, los gobiernos y las comunidades de acogida pudieran estar mejor preparados para situaciones similares en el futuro.Recientemente, el programa publicó un informe exhaustivo titulado "Safe Homes: Key Lessons From Hosting People Displaced from Ukraine in Private Homes", que en muchos sentidos sirve de anteproyecto o modelo para una colaboración masiva similar en torno a la acogida privada."El objetivo es captar el panorama completo de la situación de acogida en estos países, lo que no sólo permite tomar mejores decisiones a corto plazo, sino que también informa las estrategias para posibles iniciativas futuras", dice Denisse Solis, Directora del Programa Hogares Seguros, Oficina Regional para Europa de la IFRC.Nuevas lecciones y nuevas preguntasEsto es especialmente crítico en casos como éste, cuando las posibles soluciones son tan complejas como los retos. Por ejemplo, el tipo de solidaridad mostrada hacia la población refugiada ucraniana se extiende también a todas las personas que necesitan seguridad.No obstante, cabe señalar que el alojamiento privado no es nuevo ni exclusivo de Europa y las personas refugiadas ucranianas.Las Sociedades Nacionales, las organizaciones locales y la población han apoyado ampliamente el alojamiento privado de diversas maneras en todas las regiones a lo largo de las crisis en las que se han producido movimientos de población. La labor de la Cruz Roja Irlandesa ayudando a emparejar a personas refugiadas sirias con familias de acogida es sólo un ejemplo.También existen otras complejidades dentro de las comunidades de acogida. A menudo, también están atravesando tiempos difíciles de diferentes maneras. En el momento de la escalada del conflicto ucraniano, por ejemplo, el mundo seguía lidiando con las secuelas de una pandemia mundial, con las economías y las cadenas de suministro bajo presión, y el dinero para los servicios públicos muy estirado.Una pregunta clave, por tanto, es hasta qué punto es justo confiar demasiado en el alojamiento privado sin una estrategia adecuada sobre lo que ocurrirá después, ya que este tipo de crisis no suele resolverse fácilmente."El Estado ha confiado casi por completo en la solidaridad de su ciudadanía", señaló un representante de las autoridades locales belgas citado en el informe. "Es un problema porque no había perspectivas de solución a largo plazo. Las familias de acogida estaban al límite. Entonces la presión recayó sobre las autoridades locales, que tuvieron que encontrar soluciones".El informe del Programa Hogares Seguros se centra en 15 "Lecciones aprendidas" clave. Lección número uno: "Los programas de acogida deben diseñarse con estrategias de salida claras, establecidas desde el principio, que permitan a sus huéspedes la transición desde los acuerdos de acogida".Esta lección está respaldada por una cita en el informe de un trabajador social ucraniano de la Cruz Roja Irlandesa. "Al principio, la gente pensaba que iba a estar aquí poco tiempo. Todo el mundo estaba en modo temporal", dijo el trabajador social. "La mayoría de la gente estaba sentada sobre sus maletas esperando el día de volver a casa. Pero ahora se notan los cambios en la forma de pensar de la gente. Por fin han empezado a darse cuenta de que eso no va a ocurrir pronto".Todo inicia con un Hogar SeguroEn cada país, las Sociedades de la Cruz Roja implementaron el programa Hogares Seguros de diferentes maneras, en la sección "Hogares Seguros: Estudios de casos" encontrará información detallada de los diferentes esfuerzos, experiencias exitosas, pero también diferentes desafíos. [Véanse también los resúmenes de una página, específicos de cada país, de los estudios de casos]."Uno de los mayores retos ha sido la falta de alojamiento, y esto es especialmente frustrante para los trabajadores sociales porque no tienen ninguna influencia en esta cuestión", afirma un trabajador social de la Cruz Roja de Luxemburgo citado en el informe."Muchos huéspedes se sienten profundamente frustrados porque no quieren volver a las instalaciones de acogida, pero tampoco tienen acceso a una vivienda social".En resumen, las familias de acogida proporcionan un apoyo esencial, pero no pueden sustituir a la financiación y el apoyo públicos a la vivienda. Tampoco se puede esperar que las familias de acogida sustituyan el papel de los trabajadores sociales y las autoridades públicas. En definitiva, se trata de proporcionar un complejo conjunto de ayudas desde diversos ángulos y con distintos socios. Pero todo empieza por un hogar seguro."Todo empieza por el alojamiento", dice un trabajador social de la Cruz Roja Eslovaca citado en el informe. "Lo oímos todo el tiempo de las personas refugiadas. Si no saben dónde van a alojarse, no pueden centrarse en otras cosas, como matricular a los niños en la escuela, encontrar trabajo, etc.".

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La menstruación no se detiene durante los desastres

Cuando las fuertes lluvias provocaron inundaciones masivas en el estado de Rio Grande do Sul, en el sur de Brasil, en mayo de 2024, la vida normal de 2,3 millones de personas se paralizó.Mientras los daños en la infrastructura paralizaron las cadenas de suministro y dificultaron el acceso a los artículos de primera necesidad, no interrumpieron el ciclo menstrual de la mitad de las personas afectadas por las inundaciones.“Uno de los problemas a los que nos enfrentamos en la atención de la emergencia por las inundaciones en Brasil, es la dificultad de acceder a productos de higiene y salud menstrual”, reportó la Dra. Julia Klock, médica que pausó su trabajo habitual para colaborar como voluntaria con la Cruz Roja Brasileña durante las inundaciones.Aunque la menstruación es tan natural como comer o dormir, con demasiada frecuencia la gente se resiste a hablar de la falta de productos esenciales para la salud menstrual porque a veces este tema se considera embarazoso o incómodo, algo que hay que ocultar. "En muchas comunidades, este tema sigue siendo tabú", señala la Dra. Klock. Para ayudarnos a desentrañar este tema, le pedimos a Katherine Fuentes, coordinadora de protección, género e inclusión de la IFRC en las Américas, que nos dijera cuáles son los principales temas de los que se debería hablar cuando se trata de salud menstrual durante y después de un desastre.Acceso a productos de higiene menstrual.Cuando ocurre un desastre, como las inundaciones en Brasil, el acceso a productos menstruales se vuelve más difícil.Por eso los artículos de emergencia que distribuimos incluyen productos de higiene menstrual, considerando cuántas personas en edades menstruantes se han visto afectadas por el desastre.Estos productos de higiene pueden ir desde compresas, tampones, y copas menstruales, hasta calzones menstruales, compresas de tela, baldes para la higiene, entre otros.Instalaciones limpias, seguras y privadas:Procuramos que las personas que están menstruando tengan acceso a agua potable, baños limpios y espacios privados para cambiarse y desechar los residuos de forma adecuada e informada. Educación y sensibilizaciónTrabajamos para que las personas se informen sobre el ciclo menstrual, que sepan cómo manejar su higiene menstrual en condiciones difíciles, dónde acceder a los productos y cómo desecharlos.Para asegurar la salud menstrual, es clave la participación de toda la comunidad, incluyendo a los niños y los hombres. Conocer sobre el ciclo menstrual ayuda a reducir el estigma, promueve el acompañamiento colectivo, y ayuda a cuidar la salud y promover el bienestar.Algunas acciones en esta área son encuentros grupales y procesos de consulta para conocer las necesidades específicas de las personas menstruantes.Apoyo psicosocialEs posible que durante las emergencias la menstruación sea estigmatizada, por eso es necesario brindar apoyo psicosocial y crear un entorno donde las personas puedan hablar abiertamente, sin tabúes, con un enfoque de Protección, Género e Inclusión que considere las necesidades individuales de cada persona.Para brindar una atención adecuada, debemos preguntarnos cuáles estereotipos y roles de género están presentes, cuáles son las ideas y prácticas en la comunidad sobre la higiene menstrual y cómo nuestros programas de asistencia humanitaria pueden atender las necesidades de las personas que menstrúan". Para más información, consulte los siguientes enlaces a las guías y herramientas de la IFRC para la gestión de la salud menstrual de las personas afectadas por emergencias y desastres. Estándares mínimos para PGI en emergenciasAbordaje de las necesidades del Manejo de la Higiene Menstrual (MHM)Para donaciones o más información sobre las inundaciones en Brasil, visite nuestro Llamamiento de Emergencia

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Invertir en las mujeres significa "acceder a recursos para superar los retos"

Gloria Lombo sabe lo que se necesita para llegar al más alto nivel de liderazgo humanitario en su país, y comprende la importancia crítica de proteger a las mujeres durante las crisis.Como Secretaria General de la Cruz Roja de la República Democrática del Congo (RDC), se siente tan cómoda con un traje de negocios como con un casco, con una pala en la mano o repartiendo suministros de ayuda.Gracias a sus años como activista y voluntaria, también entiende el poder de la gente y tiene las habilidades y la experiencia necesarias para inspirar a otras personas humanitarias.¿Puede contarnos una historia personal o una situación en la que haya conseguido romper estereotipos "femeninos" o expectativas sociales?Claro que sí. En África, y en la República Democrática del Congo en particular, cualquier ascenso profesional de las mujeres se atribuye a lo que suele llamarse "el sofá de los ascensos", que significa salir con tu superior o tu jefe en lugar de la meritocracia.Es posible romper con este pensamiento, y mi caso lo ilustra, por lo que me siento cómoda compartiendo mi experiencia personal.Mi carrera profesional en la Cruz Roja de la RDC comenzó en 2014 como Jefa de la División de Género y Juventud, y luego de la División de Género y Diversidad, donde velé por la participación y la representación equilibrada de las mujeres, las personas jóvenes y las minorías en las actividades llevadas a cabo por la Cruz Roja de la RDC.Luego, a mediados de 2019, [ejercí] como directora encargada de Servicios Generales (Administración y Logística) y en 2020 como Directora de Programas y Alianza. Desde diciembre de 2022, desempeño el cargo de Secretaria General.Todo esto se consiguió porque la gente pudo seguir mi trayectoria de profesionalidad, experiencia adquirida y capacidades. La elección del personal para el cargo actual también está sujeta a pruebas y evaluaciones de determinados criterios objetivos por parte del Comité de Gestión de la Sociedad Nacional.¿Hay algo que haga en su vida diaria, ya sea en el trabajo o en su vida privada, para defender los derechos de las mujeres?Soy activista de derechos humanos, defensora de los derechos de las mujeres y las niñas, facilitadora y formadora multidisciplinaria en diferentes temas como la prevención de la explotación y el abuso sexual y la violencia sexual y de género.Ayudo a mujeres y niñas a descubrir su potencial y cómo desplegarlo para ser útiles en la comunidad. Animo a las candidatas a presentarse a cualquier convocatoria de contratación que se publique en nuestra institución, con el objetivo de que haya una distribución más o menos equitativa en los distintos puestos de mando y dirección de la institución que dirijo.¿Por qué cree que debemos invertir en las mujeres? ¿Y cómo deberíamos hacerlo?Las mujeres son seres humanos que deben prosperar del mismo modo que los hombres. Deben ser autónomas y resistentes. Invertir en las mujeres también significa darles acceso a los distintos recursos necesarios para ayudarlas a superar los diversos retos a los que se enfrentan. Así podrán construir un mundo en el que puedan hacer realidad sus derechos prosperando en todos los ámbitos (financiero, profesional, etc.).Para mí, invertir en las mujeres se resume en 3 ideas: acceso a los recursos, realización y prosperidad.¿Cómo invertir?Reforzando sus capacidades mediante formación, educación, etc. "Educar a una mujer es educar a toda una nación", como decimos en mi país, la República Democrática del Congo.Posicionar e incentivar a las mujeres en empleos y sectores bien remunerados.Y proporcionarles protección social dándoles un acceso mucho mayor a la información, a internet, a los derechos sobre las tierras agrícolas, etc.¿Cómo ayuda a la gente a entender los retos a los que se enfrentan las mujeres en situaciones de emergencia en la RDC y en otros lugares?La Cruz Roja de la RDC utiliza la herramienta de Estudio de Vulnerabilidades y Capacidades Mejoradas, que organiza, mediante principios de inclusión social, entrevistas comunitarias para debatir la cuestión de las mujeres en general y durante las emergencias. Estas discusiones se centran en temas como: la capacidad de las mujeres para hacer frente a las emergencias; la comprensión de la emergencia (naturaleza y consecuencias) para que puedan ser asistidas adecuadamente; la actitud a adoptar durante una emergencia y las acciones que los hombres pueden llevar a cabo para apoyar a las mujeres durante las emergencias.Todo pasa por este mecanismo, que es a la vez un ejercicio de evaluación y de sensibilización.

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"Incluso en los momentos más oscuros, las mujeres son fuertes y perseverantes".

Como responsable de medios de comunicación y portavoz de la Media Luna Roja Palestina, Nebal Farsakh ha sido la voz de la Media Luna Roja Palestina en uno de sus momentos más difíciles y oscuros.Para quienes ven televisión, seguidores de las redes sociales y personas oyentes de radio de todo el mundo, el rostro, los mensajes y la voz de Farsakh han resaltado con claridad los retos humanitarios cotidianos -y a menudo mortales- a los que se enfrentan la población de Gaza y sus colegas.Con motivo del Día Internacional de las Mujeres, hemos pedido a Nebal Farsakh que reflexione sobre el papel que están desempeñando las mujeres en la respuesta humanitaria, así como sobre su propio enfoque de la vida como mujer profesional durante un conflicto devastador."Creo que las mujeres son capaces de todo, y este es realmente mi enfoque de la vida.Estoy casada y tengo un hijo de diez años y una hija de cuatro. Como familia, no tenemos estereotipos sobre las mujeres; con mi marido compartimos las tareas domésticas y el cuidado familiar.Y, por supuesto, intento transmitir esto también a mi hijo e hija, es decir, enseño a mi hijo a comportarse con su hermana y a no pedirle que "le sirva". Soy partidaria de que haya igualdad entre ambos, y hago hincapié en que las mujeres deben defender todos sus derechos, ya sea el derecho a la educación, a la herencia u otros derechos.En lo profesional, rompo los estereotipos de género con mi trabajo como responsable de medios de comunicación y portavoz de la Media Luna Roja Palestina. Hay quien puede pensar que las mujeres no son lo suficientemente fuertes, o incapaces de trabajar muchas horas o de estar disponibles fuera del horario laboral, pero yo llevo trabajando sin descanso desde que empezó la guerra en Gaza hace cinco meses, apareciendo en los medios de comunicación, difundiendo noticias e intentando ser una fuente de apoyo y un oído atento para mis colegas de Gaza".Romper estereotipos"La guerra de Gaza me confirmó que las voluntarias y empleadas de la Media Luna Roja Palestina son un ejemplo perfecto de mujeres que rompen estereotipos. Tenemos mujeres paramédicas que están presentes sobre el terreno, prestando primeros auxilios y apoyo médico, a pesar de los peligros y las dificultades.Por ejemplo, una paramédica continuó con su labor de salvar vidas a pesar de que su marido estaba detenido, y a pesar de todos los demás retos, como proporcionar alimentos y agua potable a sus hijos. Se mostró fuerte y poderosa para llevar a cabo su misión humanitaria.Y nuestra colega Hidaya Hamad, que fue asesinada mientras se encontraba en su oficina de la sede de la Media Luna Roja Palestina. Huda, que era la directora de voluntariado, estuvo presente en el Hospital Amal hasta el último momento; fue una fuente de apoyo y fuerza para las personas voluntarias y sus colegas hasta su último aliento.Hidaya y las empleadas y voluntarias de la Media Luna Roja Palestina son el mejor ejemplo de que las mujeres son fuertes y capaces de romper los estereotipos de género. Incluso en los momentos más oscuros, las mujeres son fuertes y perseverantes, no sólo los hombres".

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Cómo invertir en el liderazgo humanitario de las mujeres ha dado resultados en las Américas

Hace sólo cinco años, el 99% de las operaciones de respuesta a desastres llevadas a cabo por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) en las Américas, fueron dirigidas por hombres. ¿Por qué tal disparidad? En gran parte, porque muchas de las mujeres que podrían participar en la formación y las operaciones necesarias para ocupar esos puestos tienen a su cargo niñas y niños, personas mayores o con discapacidad. Esto limita su disponibilidad para participar en la respuesta a emergencias.Por eso, en 2020, la IFRC y la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) lanzaron la iniciativa Equidad y Liderazgo con un objetivo claro: aumentar el número de mujeres en puestos de gestión y liderazgo humanitario en las Américas.El proyecto comenzó como una oportunidad para crear una red entre iguales en la que las mujeres pudieran compartir y crecer juntas, tanto en puestos de liderazgo como a nivel local. A lo largo de los años, las mujeres que han participado en el programa han recorrido un camino de liderazgo -que incluyó formación en gestión y tutoría- a través del cual ampliaron sus competencias para dirigir operaciones en casos de desastre y emergencia."Quizás haya pocas mujeres liderando operaciones humanitarias por falta de oportunidades y motivación", dijo Karla Vogt, voluntaria de la Cruz Roja Boliviana que participó en la iniciativa. "Soy voluntaria de la Cruz Roja desde hace 11 años y siento que aún es necesario promover políticas internas de equidad de género".El programa, añadió, dio a las mujeres la oportunidad de "generar espacios para mostrar lo mejor que tenemos, ser ejemplo para otras mujeres y ejercer nuestras capacidades, muchas veces invisibilizadas por razones de género".La inversión da resultadosLos resultados han sido notables. Gracias a esta colaboración, el número de mujeres que dirigen operaciones humanitarias en América aumentó en 2020 al 48% y luego al 50% en 2021. Las respuestas de la IFRC a los huracanes Eta e Iota en 2020, la erupción del volcán La Soufrière en abril de 2021 y el terremoto de Haití en 2021 también fueron dirigidas por mujeres.La propia Vogt fue desplegada en 2021 como coordinadora sobre el terreno de la operación de respuesta a las inundaciones en Bocas del Toro (Panamá). Ese mismo año, la operación de respuesta a la crisis migratoria en Darién, Panamá, también fue dirigida por una mujer.Pero la cosa no acaba ahí. La dirección regional de la operación de respuesta al COVID-19, así como la respuesta a la pandemia en Perú, Argentina y Centroamérica estuvieron en manos de mujeres expertas en acción humanitaria, lo que supone una mejora sustancial respecto a las cifras de 2019."El corazón de la operación del volcán La Soufrière fueron y siguen siendo las mujeres que dieron y siguen dando su ser a la respuesta de emergencia", dijo Rhea Pierre, coordinadora de preparación para desastres y crisis climáticas de la IFRC en el Caribe de habla inglesa y holandesa. Pierre fue desplegada en 2021 como gestora de desastres como parte de la respuesta a la erupción del volcán La Soufrière en San Vicente y las Granadinas."Creo que programas como este han puesto de relieve el papel vital que desempeñamos en estos contextos de emergencia. En mi caso, me empujó a salir de mi zona de confort y me demostró que sí, que puedo lograrlo, que puedo ser un actor en este espacio y contribuir positivamente a mejorar la vida de la gente."En 2022, el 48% de las operaciones fueron dirigidas por mujeres, pero en 2023 esta cifra se redujo al 30%, lo que indica que la labor de equidad de género es algo que se gestiona continuamente, no se soluciona de una vez. Esta es una de las razones por las que la región de las Américas traza continuamente el progreso de la equidad de género en su respuesta a emergencias, a través de un sitio web que se actualiza periódicamente.Gracias al compromiso constante, en 2024 este número volvió a aumentar, con el 45% de las operaciones lideradas por mujeres.Aunque la iniciativa ha permitido aumentar el número de mujeres formadas, desplegadas y que ocupan puestos de liderazgo en las operaciones humanitarias de la región, sigue siendo necesario avanzar en el diseño, la aplicación y la normalización de medidas que atiendan las necesidades relacionadas con el balance entre el trabajo y la vida personal, y la distribución del trabajo doméstico.El trabajo continúaDecenas de mujeres de las Sociedades de la Cruz Roja en las Américas han participado en programas de formación y mentoría, y han contribuido a la cocreación de un programa de formación de competencias."A las mujeres que inician su carrera humanitaria les digo: te necesitamos",dice Diana Oviedo, Coordinadora de Operaciones de la IFRC en Centroamérica, designada como Coordinadora de la respuesta a la pandemia por COVID-19 en Centroamérica. ”Necesitamos tu voz, tu visión del mundo, tus aportes para reducir el sufrimiento de quienes más lo necesitan".“Sos suficiente, tu experiencia, formación y calidad humana son suficientes, no dudés de vos misma. No sintás miedo de dar tu opinión, tengás o no una posición de liderazgo. Estamos en este mundo humanitario porque nos une un sentimiento común de humanidad, confiá en tu equipo, escuchá las soluciones que otras personas te ofrecen, acercate a otras mujeres que te inspiren y aprendé de sus experiencias.”.

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Página básica

Declaración de Accesibilidad

Seguimos mejorando la accesibilidad de IFRC.org para las personas con discapacidades visuales, físicas y cognitivas. Si hay alguna medida que podamos tomar para mejorar su experiencia de usuario, háganoslo saber.

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Nota de prensa

“Necesitamos hacerlo mejor”: un informe de la Federación Internacional revela brechas en la protección infantil durante desastres relacionados con el clima

Kingston, Jamaica - 19 de noviembre de 2021. La abrumadora mayoría de los adolescentes sienten que no tienen la información necesaria para estar a salvo de posibles actos de violencia, abuso y explotación en desastres relacionados con el clima. Este es uno de los principales hallazgos de “Necesitamos hacerlo mejor: desastres relacionados con el clima, protección infantil y acción de localización en el Caribe”, un estudio reciente realizado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). El informe ha revelado que, aunque los desastres relacionados con el clima afectan a todas las personas de la región, los niños están particularmente en riesgo. Constituyen una gran parte de la población del Caribe y son más vulnerables a la violencia, el abuso y la explotación en situaciones de desastre, mientras que los sistemas para protegerlos no siempre funcionan. El estudio también destaca que no existen leyes específicas para proteger a los niños de la violencia, el abuso y la explotación cuando ocurren desastres. Gurvinder Singh, Asesor Principal de Protección Infantil de la Federación Internacional y uno de los autores del informe, dijo: “Si bien los niños tienen potencialmente una gran capacidad de liderazgo e innovación, desafortunadamente, sus voces rara vez se buscan o se escuchan. Además, existe un enorme déficit de oportunidades significativas para que los niños participen en las decisiones que les afectan. Esto es especialmente importante en las etapas de preparación y respuesta a desastres. Los adolescentes creen que incluso si participan, es posible que los adultos no tomen en serio sus opiniones”. Al poner las voces, perspectivas e ideas de los niños al frente, el informe busca comprender las relaciones generalmente inexploradas entre los desastres relacionados con el clima y las preocupaciones de los niños en torno a la violencia, el abuso, la explotación y los desafíos de salud mental. También envía una advertencia a los gobiernos y organizaciones cívicas para que desempeñen un papel más activo en la promoción y el respeto de los derechos del niño, especialmente en lo que respecta al tema del abuso infantil y la necesidad de programas de prevención urgentes y eficaces. Ariel Kestens, jefe de delegación de la Federación Internacional para el Caribe de habla holandesa e inglesa, dijo: “Es fundamental que los gobiernos mejoren las leyes nacionales, inviertan en sistemas de protección infantil, mejoren la coordinación local, capaciten al personal de respuesta local, incluyan la protección y el cambio climático en el plan de estudios escolar y recopilen datos desglosados ​​por sexo, edad y discapacidad en las respuestas a desastres. La Red de la Federación Internacional en todo el Caribe está lista para apoyarlos para que continúen esforzándose por satisfacer el interés superior de cada niño afectado por desastres climáticos cada vez más frecuentes y destructivos ". El informe también recomienda acciones prácticas para el sector humanitario, como el diseño de comunicaciones adaptadas a los niños, la implementación de mecanismos de retroalimentación de la comunidad, incluida la protección infantil en la acción anticipatoria, la integración de la protección infantil en la preparación, las evaluaciones y la planificación, y la creación de espacios para que los niños y adultos participen, se apoyen mutuamente y encuentren soluciones viables a los riesgos de protección. El estudio se basó en discusiones y una encuesta en línea con 198 adolescentes de 14 a 17 años en las Bahamas, Jamaica y Trinidad y Tobago; entrevistas con 30 adultos de diferentes agencias de protección infantil y de desastres, e investigación de antecedentes. Es parte de la campaña "Necesitamos hacerlo mejor" de la Federación Internacional para mejorar la protección de los niños en desastres relacionados con el clima. El informe completo está accesibleaquí. El resumen del informe para adolescentes estáaquí. Para más información pueden contactar con: En Jamaica: Trevesa DaSilva | +876 818-8575 | [email protected] En Panamá: Susana Arroyo Barrantes | + 506 8416 1771 | [email protected]

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Página básica

Protección, Género e Inclusión

Para que la IFRC se mantenga fiel a nuestros principios, debemos asegurarnos de llegar a todas las personas de manera eficaz, no discriminatoria y equitativa. Nuestro trabajo debe garantizar la dignidad, el acceso, la participación y la seguridad de todas las personas afectadas por desastres y crisis.

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Página básica

Inclusión, protección y compromiso

En la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), creemos que la diversidad es un hecho, la inclusión es un acto. A través de todo nuestro trabajo, nuestro objetivo es proteger y promover un cambio positivo para la humanidad, basado en nuestros valores humanitarios y Principios Fundamentales.

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Artículo

Declaración del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja sobre un entorno libre de racismo y de discriminación

La persistente oleada de protestas contra el racismo, como las iniciativas Black Lives Matter (Las vidas negras importan), entre otras, en Estados Unidos y en otros países, ha puesto decididamente en primer plano las actitudes racistas históricas, sistémicas y de profundo arraigo, así como la discriminación contra las personas negras y de color, incluso en el sector humanitario y en nuestras propias organizaciones. El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja asume el compromiso de contribuir a los cambios necesarios en todos los sistemas que oprimen a personas de color.En las últimas semanas, numerosas/os colegas de todo el Movimiento han expresado sus propias experiencias o percepciones sobre el racismo y la discriminación. Muchas personas han manifestado su solidaridad. Existe un rotundo deseo colectivo de lograr la igualdad y la dignidad en el trato de todas las personas – aquellas a quienes prestamos asistencia y quienes prestan asistencia con nosotros. Se trata, además, de un llamamiento mundial para que todas las personas –entre ellas, migrantes, pueblos indígenas y minorías– tengan acceso equitativo a la alimentación, la vivienda, la asistencia de salud, la educación y al pleno respeto del derecho internacional humanitario.Algunas conversaciones, dolorosas e incómodas, han revelado verdades difíciles sobre el racismo y la consiguiente discriminación. Entre ellas, problemas naturalizados de desequilibrios de poder y desigualdades sutiles, crueles e inconscientes, presentes en lo más profundo de nuestras estructuras y de nuestra historia.Tanto en el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) como en la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (FICR), hemos estado escuchando, aprendiendo y haciéndonos algunas preguntas serias y difíciles sobre estos temas en el seno de nuestras organizaciones. Debemos actuar mejor, y debemos ser mejores.El rechazo a la discriminación de todo tipo constituye la esencia de nuestros Principios Fundamentales y valores. Nuestros principios de humanidad e imparcialidad exigen que no haya discriminación por motivos de nacionalidad, raza, creencias religiosas, clase u opiniones políticas. Esto es crucial para poder aliviar el sufrimiento de toda persona necesitada. Nuestro principio de neutralidad no significa guardar silencio ante el racismo y la violencia.Los Principios Fundamentales aportan el marco ético, operacional e institucional para nuestra labor como Movimiento en todo el mundo. Sobre la base de nuestros principios, es nuestro deber impulsar la diversidad. Nos comprometemos con la lucha mundial para promover y proteger los derechos de todas las personas, sin excepción.El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja ha adoptado, desde hace mucho tiempo, iniciativas inclusivas. La propia estructura de las Sociedades Nacionales hace que nuestra red mundial sea particularmente inclusiva de personas de color y de diferentes orígenes étnicos y religiones. Sin embargo, nuestra labor humanitaria y la financiación que recibimos exigen un examen constante de nuestro propio comportamiento, así como de nuestras prácticas y estructuras, para cerciorarnos de que cumplimos las normas más estrictas en materia de inclusión y equidad social.Sobre todo, también debemos tomar todas las medidas necesarias para que las palabras se traduzcan en una realidad significativa. Para lograrlo, se requiere el pleno compromiso de todo el Movimiento. Sabemos que el logro de inclusión y diversidad genuinas debe comenzar primero en el seno de nuestras organizaciones. Tenemos que comprender mejor los vínculos entre la discriminación, los desequilibrios de poder y las desventajas. Necesitamos desmantelar las barreras sistémicas que pueden impedir el acceso a la igualdad de colegas debido a su género o a sus características raciales, étnicas y culturales. Sabemos que tenemos que trabajar más en este sentido. Por ello, en nombre de los dirigentes del CICR y de la Federación Internacional, deseamos expresar nuestra condena firme e inequívoca del racismo en todas sus formas, y comprometernos a tomar medidas para alcanzar un entorno libre de toda discriminación dentro de nuestro Movimiento. A continuación, mencionamos algunas de ellas. Trabajar, en todos los niveles, para lograr el cambio individual, estructural y cultural necesario para que no tenga lugar ninguna forma de discriminación, intolerancia o exclusión por motivos raciales o de otro tipo dentro de nuestras organizaciones. Construir un entorno solidario, seguro e inclusivo para continuar fomentando conversaciones honestas sobre el racismo y la discriminación. Este aspecto incluye fomentar preguntas difíciles para mejorar la confianza mutua, el respeto y la aceptación de la diversidad de cada persona. También supone fortalecer la comprensión y el apoyo de prácticas idóneas dentro del Movimiento, a fin de que todas las voces sean escuchadas y respetadas. Trabajar para erradicar cualquier cultura de miedo o impunidad es un aspecto importante en este sentido. Prestar asistencia a las víctimas del racismo y de la discriminación racial y trabajar activamente con todo el conjunto de partes interesadas y socios, a todos los niveles, para crear las condiciones necesarias para obtener la seguridad de todas las personas o comunidades afectadas por el racismo o la discriminación por motivos raciales. Adoptar medidas para que nuestros marcos institucionales y compromisos estatutarios prevengan y prohíban estrictamente toda forma de discriminación racial, y para que el racismo y la discriminación sean comportamientos expresamente prohibidos en nuestros códigos de conducta. Renovar nuestro compromiso de promover los Principios Fundamentales del Movimiento, que aspiran a una labor humanitaria verdaderamente inclusiva, y de realizar actividades que fomenten un espíritu de tolerancia racial.El CICR, por su parte, se compromete a instrumentar expectativas claras e inequívocas de sus responsables de contratación de personal, como un ejemplo concreto. El equipo directivo está elaborando una serie de políticas y prácticas de apoyo para impulsar avances en toda la organización. El CICR también mantiene su firme compromiso de dar participación a las comunidades en las decisiones que afectan sus vidas, traspasando las dinámicas de poder y las pautas de exclusión.La Federación Internacional se compromete a trabajar para cumplir los compromisos asumidos en la promesa relativa a un entorno laboral seguro e inclusivo, presentada en el marco de la Conferencia Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja celebrada en 2019. De este modo, la Federación Internacional asume el compromiso de trabajar para que la organización, y el Movimiento en su conjunto, sean lo más seguros, inclusivos y accesibles posible; a erradicar el racismo en todo momento y lugar; y a afrontar cualquier sesgo y discriminación manifiestos, ocultos o inconscientes dentro de sus sistemas. Esto es esencial para alcanzar el respeto de los Principios Fundamentales y para que todas las personas sean tratadas con dignidad y respeto.El Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja tiene una responsabilidad en la reconstrucción de comunidades fracturadas. Todas las personas que formamos parte del Movimiento estamos unidas por un propósito común: lograr un cambio positivo en la vida de las personas afectadas por conflictos, desastres y crisis. Nos comprometemos a que esta fuerza motriz se aplique por igual a la forma en que nos tratamos dentro de nuestras propias organizaciones. Nos comprometemos a defender nuestros Principios Fundamentales y a trabajar para que nuestro Movimiento sea lo más inclusivo y accesible posible, en palabras y en acciones.Jagan ChapagainSecretario generalFederación InternacionalRobert MardiniDirector generalCICR