Notificaciones

Las últimas notificaciones de contenido basadas en sus preferencias.

Tras un mes de los terremotos en Venezuela, la Cruz Roja sigue en el terreno acompañando a las personas afectadas 

El desastre está lejos de terminar. Hemos apoyado a las personas afectadas por los terremotos desde el día uno y permaneceremos a su lado en el largo camino de recuperación que tienen por delante.

El 24 de junio, la vida de miles de personas venezolanas cambió para siempre. 

Era feriado en Venezuela: día de San Juan y de la Batalla de Carabobo, de la llegada del verano al hemisferio norte —y para muchos— una fecha de playa y tambores.

Caía la tarde cuando, a las 6:04, la tierra tembló. Un sismo de magnitud 7,2 sorprendió a quienes vivían y visitaban La Guaira, el puerto que se asoma al Caribe desde la montaña.

Treinta y nueve segundos después, cuando todo parecía asentarse de nuevo, llegó un segundo temblor, más fuerte: 7,5 grados. Edificios de vivienda, hoteles, centros de recreo, negocios: incontables construcciones se desplomaron y dejaron a miles de personas bajo los escombros. 

En ese momento no lo sabíamos, pero estábamos ante los sismos más fuertes que ha sufrido el país en más de un siglo, y ante el mayor desastre de su historia reciente.

Ha pasado un mes desde entonces. Cerca de 5.000 personas han muerto, más de 16.000 han resultado heridas y miles siguen sin localizar. Cerca de 23.000 continúan viviendo en albergues temporales.

Sabemos que las cicatrices de este desastre marcarán durante años el tejido económico, social y emocional de estas comunidades cuyas necesidades han estado, desde el primer minuto, en el centro de nuestra respuesta. 

Vida y muerte bajo los escombros: equipos de búsqueda y rescate para encontrar sobrevivientes y devolver los cuerpos a las familias que esperan 

En las primeras horas, los esfuerzos se concentraron en rescatar a quienes aún podían salir con vida.

Los primeros en llegar fueron los propios vecinos, que empezaron a remover escombros con las manos, a veces para sacar a su propia familia, a sus amigos, a sus animales.

Muchas de esas manos eran de personas voluntarias de la Cruz Roja Venezolana: gente de La Guaira y de Caracas que, apenas se asentó la tierra, salió a buscar a los suyos.

A ellas se sumaron equipos de búsqueda y rescate urbano (USAR) de la Cruz Roja llegados desde Colombia, Costa Rica y México. 

Uno de sus rescates conmovió al mundo: el de Hernán, sacado con vida de entre los escombros de un edificio en La Guaira. Su historia es un recordatorio del mandato mismo de la Cruz Roja desde sus orígenes: la humanidad va siempre primero y salvar vidas es el corazón de nuestra labor.   

Pero nuestros equipos también hicieron algo igual de necesario: recuperar los cuerpos de las personas fallecidas, para que las despedidas fueran posibles, para que las familias pudieran continuar poco a poco con su duelo. 

Cuidar a quienes sobrevivieron: un hospital de campaña para los primeros auxilios y la salud en emergencias 

En los primeros días, una de nuestras prioridades fue atender a las personas heridas por la caída de los escombros, a las familias que se lastimaron tratando de rescatar a sus seres queridos y a sus animales de compañía; y también a las propias personas voluntarias de la Cruz Roja, a los cuerpos de bomberos y a todo el personal de primera respuesta

Las jornadas eran largas, el calor extremo, el entorno hostil —polvo, astillas, vidrios— y eso se tradujo en deshidrataciones, golpes de calor, problemas respiratorios. 

Esa atención se brindó en un hospital de campaña montado por la Cruz Roja Venezolana en Macuto, La Guaira.

Especialistas en enfermería y medicina, personal paramédico y brigadas de primeros auxilios psicológicos estuvieron al frente.

El espacio contó, además, con servicio de farmacia, el apoyo técnico de la Cruz Roja Colombiana y el respaldo de la Cruz Roja de Aruba para el mantenimiento de los insumos. 

Estabilizar la salud física y mental a mediano plazo: nuestra clínica de atención primaria 

El 5 de julio llegó a La Guaira la clínica de emergencia de la Cruz Roja Española, una de nuestras Unidades de Respuesta de Emergencia que funciona como hospital de campaña. Su objetivo es complementar, durante cuatro meses, la atención en salud que ya brindaba la Cruz Roja Venezolana.

Con capacidad para atender a 30.000 personas, ofrece atención primaria, materno-infantil, vacunación, vigilancia epidemiológica y nutricional, y apoyo en salud mental, además de veinte camas para observación nocturna.  

Con el paso de los días, estabilizar a quienes viven con enfermedades crónicas se ha vuelto tan urgente como atender una fractura: sin eso, el riesgo de complicaciones crece y con él la presión sobre el sistema de salud.  

Otra parte esencial de esta etapa es la salud mental de la población: el trauma, el duelo, pero también los síntomas menos visibles (el insomnio, la pérdida de apetito, la irritabilidad) que aparecen en todos los grupos de edad cuando una comunidad entera pierde, de un momento a otro, la certeza de que su casa es un lugar seguro. 

Una de las personas a las que hemos acompañado es Gabriel Cipriani. Él logró rescatar a su esposa y su hijo, pero perdió a su hermana y sus sobrinas, y también perdió su medicación. Nos contó que lidia cada día con el golpe físico y emocional, con la tristeza y la incertidumbre que supone este desastre para su familia y su comunidad. 

Gabriel Cipriani

Gabriel Cipriani

En la clínica de emergencia Gabriel ha encontrado el tratamiento médico que requiere y el apoyo emocional para transitar su duelo. 

"Tú llegas aquí al Hospital de la Cruz Roja, ¿cómo te sientes? ¿Te sientes bien? Quédate tranquilo, vamos a hablar contigo, ya te estamos atendiendo. Pueden tener 30 emergencias y las 30 emergencias le están dando respuesta.

Yo llegué aquí convulsionando y encontré mi pastilla para no convulsionar. La doctora Daphne me transmitió un sentimiento de quédate tranquilo, no estás solo, estamos contigo. Te da seguridad, te da confianza".

Nuestra apuesta es ampliar y complementar la capacidad pública de respuesta, no reemplazarla. Para avanzar en esa dirección, pronto sumaremos clínicas móviles para llegar a las comunidades más aisladas. 

Artículos esenciales para la dignidad: distribuciones para las familias que se quedaron sin techo 

La ayuda humanitaria que hemos enviado a Venezuela es imprescindible para que las familias puedan asearse, limpiar los espacios donde se alojan, filtrar el agua que beben y descansar un poco mejor.

Ciento cincuenta toneladas de ayuda han llegado por mar y aire desde Panamá, Argentina, Guadalupe, Colombia y otros países. Esos insumos se resguardan y organizan en los almacenes de la Cruz Roja Venezolana y de la IFRC, desde donde salen directo a las familias que están en albergues. 

Los cargamentos incluyen lonas, mosquiteros, kits de cocina, bidones, kits de higiene y de limpieza, cubetas, mantas, filtros de agua, carpas, kits térmicos para dormir, camas plegables y botiquines de primeros auxilios, además de un vehículo y dos ambulancias. Las distribuciones ya comenzaron y continuarán en las próximas semanas. 

Comenzamos con las entregas en escuelas que funcionan como albergues temporales para familias como la de Aimé Cordero.

Ella está a la espera de los resultados de las evaluaciones que determinarán si su vivienda es segura o es declarada inhabitable.

No tiene claro cuánto tiempo tomará ese proceso y, mientras tanto, requiere artículos esenciales para su día a día, desde cepillo de dientes, jabón y papel de baño, hasta toallas sanitarias.

En este tipo de alojamientos también son necesarios los insumos de limpieza para mantener en buen estado las aulas que funcionan como dormitorios y los espacios comunes.

“El día de hoy nos dieron un kit de cocina, un kit de útiles personales, unas cobijas y unos tubos (sic) de agua para mantenerla potable. Espero en Dios que todo se solucione, por lo menos mi casa, que me digan realmente si la puedo habitar, si la voy a arreglar, si me la van a demoler, porque uno está, como se dice, en el aire. El mensaje más grande que doy es que sigamos unidos como venezolanos, porque nosotros venezolanos damos eso, damos todo de corazón”.  

Proteger a la población frente a los brotes: vigilancia epidemiológica

El riesgo de salud pública, un mes después, ya no está bajo los escombros. Está en cómo vive hoy la gente desplazada: sin agua potable garantizada, en espacios donde el hacinamiento y el saneamiento precario se han vuelto parte del paisaje diario.  

Los equipos de la Cruz Roja Española, junto con la Cruz Roja Venezolana, evalúan estas zonas para anticipar riesgos sanitarios y detectar a tiempo problemas respiratorios y gastrointestinales, muchos de ellos ligados a la falta de agua limpia y a las condiciones del terreno.

Esa vigilancia, sostenida y coordinada con las autoridades locales y otras organizaciones presentes en la zona, es hoy una de las formas más silenciosas, y más necesarias, de evitar que esta emergencia se convierta en dos. 

Reunir a las familias: restablecimiento de vínculos familiares 

Cuando la tierra se movió, muchas familias se quedaron sin manera de saber unas de otras. Las comunicaciones cayeron junto con los edificios, y a la desesperación del desastre se sumó la incertidumbre sobre el paradero de un hijo, una madre, una hermana. 

Ante eso, las Sociedades de la Cruz Roja de diez países (Argentina, Bolivia, Colombia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Uruguay), donde vive una parte importante de la diáspora venezolana, activaron sus servicios de restablecimiento de vínculos familiares.

La Cruz Roja Venezolana procesa hoy miles de solicitudes de localización: personas buscando a otras personas, un hilo que se intenta reconectar desde adentro y desde afuera del país. 

Otras formas de ayuda que no siempre son visibles

Tras los terremotos, la Cruz Roja Colombiana, con el apoyo de la Cruz Roja Alemana, reforzó las telecomunicaciones de la operación: desplegó equipos de radio y un repetidor para mejorar la cobertura y la coordinación en las zonas donde se concentraban los trabajos de búsqueda y rescate.

La nueva antena cubre gran parte de Caracas y de la zona cero en La Guaira, y se enlaza con otros repetidores hasta Maracay, lo que permite comunicar unidades desplegadas entre La Guaira, Caracas y otras zonas del país. 

Porque en una emergencia, poder comunicarse también salva vidas. 

A estas acciones se suman la evaluación de daños y necesidades, el suministro de agua potable a agencias humanitarias mediante plantas potabilizadoras, la distribución de kits de agua, higiene y saneamiento y de miles de litros de agua para beber. 

Una respuesta sostenida por mujeres

Buena parte de nuestra respuesta humanitaria está sostenida por mujeres. Mujeres voluntarias, especialistas técnicas y tomadores de decisión de la Cruz Roja Venezolana y de la IFRC coordinan el restablecimiento de vínculos familiares, dirigen los servicios de salud, gestionan los campamentos en La Guaira y llevan la logística de nuestras operaciones: qué avión llega, con qué carga, y cómo se mueve después por toda la cadena de suministro.   

Contar con ellas no es casualidad, la IFRC apuesta desde hace años por incrementar el número de mujeres liderando las operaciones humanitarias. Lo hacemos por principio, por coherencia y porque sabemos que las respuestas donde hay igualdad y equidad funcionan mejor. 

Hay, además, otro trabajo que sostiene toda esta operación: el de las mujeres que se encargan de las tareas domésticas y de cuidado en las casas, en las sedes de la Cruz Roja, en nuestros espacios en La Guaira.

Su trabajo es indispensable para que el personal y las personas voluntarias puedan estar en el terreno y aunque rara vez aparecen en los reportes o las fotografías, hoy queremos decirles: gracias, sin ustedes, todo lo que hemos logrado este primer mes no hubiera sido posible. 

Poder humanitario global en apoyo a Venezuela 

Toda la red de Cruz Roja y Media Luna Roja se movilizó desde las primeras horas.

La IFRC lanzó un Llamamiento de Emergencia por 50 millones de francos suizos, después de asignar 2 millones de francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta ante Desastres.

El Llamamiento de emergencia tiene el objetivo de apoyar a la Cruz Roja Venezolana en la atención a 300.000 personas durante los próximos dos años.  

Doce Sociedades Nacionales movilizaron sus equipos a terreno y otras dieciséis han lanzado campañas de recaudación de fondos en sus respectivos países. Sin embargo, la ayuda internacional sigue siendo crítica y urgente.  

Desastres como este alteran el bienestar, la economía y el tejido social de comunidades enteras, y la recuperación requiere tiempo, presencia y perseverancia. La IFRC y la Cruz Roja Venezolana están comprometidas a apoyar la respuesta y la recuperación durante al menos los próximos dos años.

Cumplir ese compromiso exige un financiamiento que no solo sea urgente, sino sostenido y flexible: un apoyo no condicionado que pueda dirigirse a las necesidades más apremiantes a medida que evolucionan.  

El Llamamiento de Emergencia de la IFRC sigue teniendo un financiamiento muy por debajo de lo necesario, lo que deja una brecha crítica en un momento en que las necesidades siguen siendo altas. 

Y si no sabes cómo hacerlo, te invitamos a leer nuestra guía para transformar tu solidaridad en la ayuda que la gente necesita. 

Créditos de foto y video: Cruz Roja Venezolana, Susana Arroyo/IFRC, Johannes Chinchilla/IFRC, Oscar G Pinzón y Manu Alameda/Cruz Roja Española

Noticias relacionadas