Terremoto

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La humanidad es una: de Solferino a La Guaira, el eco del 24 de junio

Ocho años después de unirse a la Cruz Roja Venezolana como estudiante de enfermería, Albani Rojas encontró en los terremotos que sacudieron al país una coincidencia que no se le quita de la cabeza: la fecha en que nació la idea que dio origen al Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja es la misma en la que su país necesitó su ayuda.Albani Rojas lleva ocho años como voluntaria de la Cruz Roja Venezolana. Como tantas historias dentro del Movimiento, la suya empezó por casualidad: cursaba la carrera de enfermería cuando vio la invitación a un curso de primeros auxilios organizado por la Cruz Roja y el Colegio de Enfermería."Me interesó; pensé que podía unir esta carrera que estaba empezando con esa labor", recuerda. Se inscribió como aspirante en el área de socorros y se formó durante dos años. Después, la vida la llevó por otros caminos dentro de la institución, pero nunca se alejó del todo: siguió como voluntaria en distintas áreas y asegura que fue ahí donde afianzó su vocación por la enfermería y el servicio.A lo largo de su trayectoria, en formaciones y jornadas de difusión, Albani escuchó una y otra vez hablar de los siete Principios Fundamentales, del nacimiento del Movimiento y del valor de brindar asistencia humanitaria imparcial, neutral e independiente. Pero este año, esas enseñanzas dejaron de ser teoría: "las viví en carne propia".Una fecha que se repiteEl 24 de junio de 1859, en los campos de Solferino, en el norte de Italia, se enfrentaron los ejércitos franco-sardo y austríaco en una de las batallas más sangrientas de la época. Esa misma tarde llegó al lugar un comerciante suizo, Henry Dunant, que buscaba audiencia con Napoleón III. En su lugar, encontró miles de heridos abandonados a su suerte. Horrorizado, organizó a la población civil, sobre todo a mujeres y niñas de la cercana Castiglione delle Stiviere, para socorrer a todos por igual, sin importar el uniforme que llevaran puesto.La consigna que ellas mismas acuñaron quedó para la historia: tutti fratelli, todas y todos somos hermanos. De esa experiencia nacería, cuatro años después, lo que somos hoy: la red humanitaria más grande del mundo.Esa es la historia que Rojas llevaba años escuchando cuando, también un 24 de junio, pero de 2026, dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 sacudieron la costa central de Venezuela con apenas segundos de diferencia.La fuerza de los sismos fue tal que se sintieron hasta en Colombia, Trinidad y Tobago, Aruba, Curazao y en el norte de Brasil. El estado La Guaira fue el más golpeado, con barrios enteros de Catia La Mar, Caraballeda y Playa Grande convertidos en escombros. Fue el terremoto más letal que ha vivido Venezuela en más de un siglo, muy por encima del de Caracas de 1967.Semanas después, con la fase de búsqueda y rescate llegando a su fin y el país volcado en la recuperación, el balance oficial superaba los cinco mil fallecidos y los dieciséis mil heridos, cifras que las autoridades advirtieron podrían seguir aumentando."¡Qué casualidad!", eso pensó ella al notar que la fecha del nuevo desastre coincidía con el nacimiento de la organización de la que hoy forma parte y desde la que acompaña la recuperación de miles de personas afectadas.Países hermanosUno de los primeros recuerdos de Albani tras la tragedia fue la llegada de ayuda de "países hermanos". La memoria no le falla. En las cuatro semanas tras el terremoto, llegaron a Venezuela equipos de rescate de más de treinta países, incluidas las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja de Aruba, Colombia, Costa Rica, El Salvador, Alemania, Grecia, Italia, México, Qatar, España, Suiza y Türkiye. Y el apoyo también se sentía a la distancia: dieciséis Sociedades Nacionales lanzaron campañas en solidaridad con la población afectada.Solo horas después del sismo, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) desembolsó dos millones de francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres, lanzó un llamamiento de emergencia y envió desde Panamá las primeras toneladas de ayuda humanitaria. Mientras tanto, la Cruz Roja Venezolana ofreció primeros auxilios, apoyó la búsqueda y el rescate e instaló un hospital de campaña en La Guaira, hoy ampliado gracias a la clínica de emergencia facilitada por la Federación Internacional y la Cruz Roja Española.Para Rojas, esa reacción internacional, con países que se acercaron motivados únicamente por razones humanitarias, tiene algo de la misma escena que protagonizaron las mujeres de Castiglione hace 167 años, a otra escala. "No sé, evidentemente no era la forma en que uno querría que nuestros hermanos nos conocieran", reflexiona, pero esa empatía le resuena todos los días desde entonces, cada vez que viaja de Caracas a La Guaira y ve lo que aún queda por reconstruir.Lo que vieneCasi un mes después del desastre, cuando conversamos con Albani, ella cree que la necesidad más urgente ya no es solo material. "Lo que se va a necesitar es ayuda psicológica", dice. "Todos estamos conectados con esta situación: niños, niñas, personas mayores, jóvenes. Tanto quien ayuda como quien está siendo ayudado necesitan apoyo".Su observación coincide con las evaluaciones de CRV y IFRC, que señalan necesidades crecientes en salud primaria, salud mental y acceso al agua potable. Sí, el desastre está lejos de acabar.Preguntada por lo que espera en el futuro cercano, Rojas confía en que la recuperación será posible gracias a la ayuda recibida y al carácter de sus compatriotas: "adelante siempre, con el carisma, haciendo de tripas corazón". Su esperanza es que la empatía y la solidaridad que ha visto crecer estas semanas no se apaguen, que la gente no olvide que la humanidad es una, que ningún dolor es ajeno y que las personas afectadas por el terremoto aún tienen un largo camino de recuperación por delante.

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Tras un mes de los terremotos en Venezuela, la Cruz Roja sigue en el terreno acompañando a las personas afectadas 

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Nota de prensa

IFRC: Un mes después de los terremotos de Venezuela, la atención en salud, el apoyo psicosocial y el acceso a agua potable son prioridad urgente

Caracas, Ciudad de Panama, Ginebra, 23 de julio de 2026 — Un mes después de los dos terremotos que sacudieron el centro-norte de Venezuela, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y la Cruz Roja Venezolana (CRV) han identificado tres áreas críticas para la asistencia humanitaria en el corto y mediano plazo: la atención primaria en salud, el cuidado de la salud mental y el acceso a agua potable.La IFRC y la CRV concentran ahora sus esfuerzos en la distribución de ayuda humanitaria, la prestación de servicios de salud y la realización de nuevas evaluaciones de necesidades. Sus hallazgos señalan que muchas familias todavía dependen del agua embotellada para beber, asearse y cocinar. El acceso al saneamiento también sigue siendo limitado, lo que eleva el riesgo de brotes de enfermedades en las zonas donde se aloja la población desplazada. Miles de personas con enfermedades crónicas no han recuperado del todo la continuidad de su tratamiento, una interrupción que amenaza su bienestar y puede añadir presión al sistema de salud. Los sobrevivientes conviven también con ansiedad, miedo, tristeza e insomnio mientras atraviesan el duelo por la pérdida de sus seres queridos, sus trabajos y sus medios de vida.“A un mes de los devastadores terremotos que sacudieron nuestro país, reafirmamos nuestro compromiso con los venezolanos. Hemos activado todos los mecanismos de cooperación del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja para fortalecer y complementar nuestra respuesta, y seguiremos aquí para quienes más lo necesitan”. Dijo el presidente de la Cruz Roja Venezolana, Luis Manuel Farías Villanueva. “Apuntamos a una operación de 24 meses para seguir acompañando a la población; las necesidades han ido cambiando y nuestra respuesta se ha ajustado para servir más y mejor.”Desde el minuto uno, los equipos locales de la Cruz Roja han estado al lado de las personas afectadas: primero instalando un hospital de campaña, acompañando el rescate de sobrevivientes y reconectando a familias que habían perdido el rastro de sus seres queridos; y ahora, con la distribución de ayuda humanitaria y el refuerzo de la atención primaria en salud a través de una clínica de emergencia en La Guaira.Esta clínica, instalada por la IFRC y gestionada por la Cruz Roja Española, refuerza el hospital de campaña de la Cruz Roja Venezolana. Operará durante cuatro meses y ya presta servicios de salud y apoyo psicosocial que beneficiarán a cerca de 30.000 personas. Una de ellas es Gabriel Cipriani, quien perdió a familiares cercanos cuando su edificio colapsó y vive con una condición neurológica que requiere medicación constante. Para él, que la Cruz Roja siga ahí es la diferencia entre continuar su tratamiento o interrumpirlo: "Saber que puedo contar con una doctora de la Cruz Roja me hizo sentir que no estoy solo, que hay una mano que está conmigo. Eso te da seguridad, te da confianza".En las próximas semanas y meses, la prioridad de la IFRC y la CRV será sostener esa atención de salud y ampliar el acceso a agua segura mientras se sientan las bases de la recuperación: reforzar la vigilancia epidemiológica para prevenir brotes, mantener el apoyo psicosocial y el tratamiento de enfermedades crónicas, y empezar a acompañar a las familias en la recuperación de sus medios de vida. La asistencia se ajustará a medida que las necesidades cambien, con especial atención a quienes corren mayor riesgo: la niñez, las personas mayores, las mujeres embarazadas y lactantes, y las personas con enfermedades crónicas o discapacidad."El desastre está lejos de terminar. Continuar con las distribuciones de artículos esenciales y cuidar del bienestar de la población y de la salud pública es y seguirá siendo una prioridad en el mediano plazo; pero más adelante también lo será garantizar que las personas recuperen sus medios de vida y sus actividades de generación de ingresos", dijo la directora regional de la IFRC para las Américas, Loyce Pace. "Un desastre como este exige una asistencia multisectorial, integral y de largo aliento. La IFRC está comprometida con la Cruz Roja Venezolana y con la población venezolana para hacerlo posible, y por eso abogamos por un financiamiento sostenido y flexible, capaz de acompañar a las familias durante todo su proceso de recuperación".El financiamiento tiene una cifra concreta. La IFRC lanzó un llamamiento de emergencia para recaudar 50 millones de francos suizos para asistir a 300.000 personas durante dos años. A un mes del desastre, cuenta con un 25,19 por ciento de cobertura. A medida que las necesidades de la población incrementan y se hacen más complejas, los recursos deberían crecer al mismo ritmo.Notas para la ediciónGalería de video actualizadaGalería de foto actualizadaPara más información o concertar entrevistas con nuestros portavoces en terreno: [email protected] CaracasJohannes Chinchilla IFRC +584222550278En Ciudad de PanamáSusana Arroyo Barrantes, Panamá +507 6999-3199En GinebraTommaso Della Longa +41 (0) 79 708 4367 | Scott Craig +41 (0) 79 76 370 3575

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Nota de prensa

Terremotos en Venezuela: la IFRC envía un hospital de campaña de emergencia y colabora con la Cruz Roja Venezolana en la distribución de kits de ayuda humanitaria

Caracas / Ciudad de Panamá / Ginebra 06 de julio de 2026 – La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) continúa escalando su respuesta a los recientes terremotos en Venezuela y apoyando a la Cruz Roja Venezolana en la entrega de ayuda humanitaria a las personas afectadas por esta catástrofe sin precedentes.La IFRC envió un hospital de campaña de emergencia a La Guaira durante el fin de semana (5 de julio), en colaboración con la Cruz Roja Española, que también aportó personal médico y sanitario. El hospital de campaña de emergencia puede prestar atención primaria en salud a 30.000 personas y estará plenamente operativo en los próximos días. También puede ofrecer atención materno-infantil, vacunas, vigilancia epidemiológica y nutricional, así como apoyo mental y psicosocial, y tiene capacidad para alojar hasta 20 pacientes en observación nocturna. Asimismo, comenzarán a funcionar clínicas móviles para llegar a las personas afectadas y ayudar a garantizar el acceso a la asistencia sanitaria de las comunidades a las que prestamos servicio.Este hospital de campaña de emergencia complementará al hospital de campaña ya existente de la Cruz Roja Venezolana, que lleva en funcionamiento desde que comenzó la crisis. Este hospital de campaña ya ha atendido cientos de casos de traumatismos en los días posteriores a los dos terremotos y, actualmente, presta cada vez más atención primaria y apoyo psicosocial a las personas afectadas.Además de estos servicios de salud, la Cruz Roja Venezolana, con el apoyo de la IFRC, está distribuyendo artículos de socorro en las zonas afectadas, como la parroquia de San Martín en Caracas, en una escuela donde se han refugiado familias tras sufrir daños en sus viviendas a causa de los terremotos. Entre los artículos de emergencia se incluyen kits de higiene, de limpieza y para dormir, así como filtros de agua y bidones. Todo ello forma parte de las 36 toneladas de ayuda humanitaria enviadas a Venezuela desde los centros humanitarios de la IFRC en Panamá y Argentina.La ampliación de los servicios sanitarios y la distribución de ayuda se produce a medida que las actividades de búsqueda y rescate van disminuyendo. Conforme evoluciona la crisis, también lo hacen las necesidades sanitarias de las comunidades afectadas. En los primeros días tras los terremotos, la atención se centró en la asistencia de emergencia. La evaluación actual identifica el apoyo mental y psicosocial, la salud primaria y materna, la prevención y el agua potable y el saneamiento como elementos clave en esta fase de transición de la respuesta humanitaria.La IFRC hace un llamado a la comunidad internacional, a los donantes y a los socios para que apoyen el llamamiento de emergencia, de modo que las comunidades afectadas en Venezuela puedan recibir toda la asistencia vital que necesitan con urgencia.Portavoces de la IFRC están disponibles para entrevistas desde Caracas y pueden facilitar la cobertura mediática de la respuesta en Caracas y La Guaira, incluyendo la situación humanitaria, las labores de socorro, las necesidades humanitarias y la necesidad de un apoyo internacional continuo en las próximas semanas. Para más información o para concertar una entrevista: [email protected] En Venezuela:Paolo Cravero, +41 79 894 8396 En Panamá: Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199 En Ginebra: Scott Craig, +41 76 370 3575 

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“Estamos poniendo nuestro corazón fuerte para seguir brindando apoyo”

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Nota de prensa

Terremotos en Venezuela: la IFRC lanza un llamamiento de emergencia para ayudar a 300.000 personas y envía las primeras 17 toneladas de ayuda humanitaria

Caracas / Ciudad de Panamá / Ginebra, 26 de junio de 2026 — Menos de cuarenta y ocho horas después de que dos fuertes terremotos sacudieran Venezuela, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un llamamiento de emergencia por un valor de 50 millones de francos suizos. Los fondos recaudados servirán para apoyar a la Cruz Roja Venezolana en la asistencia a 300.000 personas gravemente afectadas. La atención se centrará inicialmente en La Guaira y la Gran Caracas, donde la destrucción es más grave."Estos terremotos han sido devastadores para la población de Venezuela", afirmó Jagan Chapagain, secretario general de la IFRC. "Las vidas de decenas de miles de personas han cambiado para siempre. Los equipos de la IFRC y de la Cruz Roja Venezolana respondieron de inmediato; ya ha quedado clara la importancia de contar con equipos locales permanentemente sobre el terreno. Pero un desastre de esta magnitud no puede recaer únicamente sobre los hombros de la población local. Hacemos un llamado a la comunidad internacional para que respalde nuestro llamamiento de emergencia, prestando apoyo en los próximos días y durante el largo camino que queda por delante".Esta mañana, las primeras 17 toneladas de suministros humanitarios salen del centro humanitario regional de la IFRC en Panamá, a través del Aeropuerto Internacional de Tocumen, con destino a Venezuela. El cargamento incluye utensilios de cocina, kits de higiene, mosquiteras y otros artículos esenciales.La Cruz Roja Venezolana ha estado trabajando sin descanso —llevando a cabo operaciones de búsqueda y rescate, prestando primeros auxilios físicos y psicológicos, restableciendo los contactos familiares y evaluando los daños—, a pesar de que sus propias personas voluntarias se encuentran entre los afectadas. Su sede nacional ha sufrido daños graves y algunas personas voluntarios han perdido sus hogares. La red nacional de hospitales, clínicas y servicios de ambulancia de la Cruz Roja Venezolana está ayudando a dar apoyo a un sistema sanitario desbordado.La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) destinó dos millones de francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) pocas horas después del desastre. Este llamamiento de emergencia de la IFRC busca recursos adicionales para que la Cruz Roja Venezolana pueda proporcionar alojamiento de emergencia y atención sanitaria, incluida la instalación de hospitales de campo en las zonas más afectadas. También permitirá ofrecer apoyo psicosocial y de salud mental, servicios de agua potable y saneamiento, la distribución de artículos de socorro esenciales y ayuda en efectivo, así como el restablecimiento de los vínculos familiares y los servicios de protección.Dada la interrupción de las comunicaciones y la separación de muchas familias, y dado que hay grandes comunidades venezolanas que viven en toda la región, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de diez países (Ecuador, Colombia, Bolivia, Guatemala, México, Costa Rica, Honduras, Uruguay, Paraguay y Argentina) han activado los servicios de restablecimiento de vínculos familiares para ayudar a las personas a obtener noticias de sus familiares.Para más información o para solicitar entrevistas, contacte a: [email protected] PanamáSusana Arroyo +507 69993199En GinebraTommaso Della Longa +41 79 708 4367 | Paolo Cravero +41 79 894 83 96

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Emergencia

Venezuela: Terremotos 2026

Dos fuertes terremotos han sacudido Venezuela, afectando gravemente a la Gran Caracas y a La Guaira, y causando una destrucción generalizada en la capital y sus alrededores. La Cruz Roja Venezolana se encuentra en el lugar, llevando a cabo operaciones de búsqueda y rescate, atendiendo a las personas heridas y evaluando las necesidades urgentes y crecientes.La IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia para apoyar los esfuerzos de respuesta de la Cruz Roja Venezolana. Las donaciones se hacen a la IFRC, que canalizará los recursos a su Sociedad Nacional miembro y garantizará la rendición de cuentas sobre su uso.Dona hoy para ayudar a la IFRC y a la Cruz Roja Venezolana a ampliar su respuesta y brindar asistencia vital a quienes más la necesitan.

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Nota de prensa

Venezuela: Cruz Roja responde a las necesidades que emergen tras dos devastadores terremotos consecutivos

Caracas/Panamá/Ginebra, 25 de junio de 2026 — Dos potentes terremotos sacudieron el centro-norte de Venezuela la noche del 24 de junio, con menos de un minuto de diferencia: un sismo precursor de magnitud 7.2 a eso de las 6:04 p. m., hora local, seguido 39 segundos después por un sismo principal de magnitud 7.5, con epicentros en la región de Yaracuy, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).Los terremotos provocaron colapsos estructurales y daños en viviendas y comercios en Caracas y en varios estados, con afectaciones particularmente graves en La Guaira y la Gran Caracas. Las autoridades nacionales declararon estado de emergencia, suspendieron las clases y las actividades no esenciales, ordenaron evacuaciones preventivas, activaron operaciones de búsqueda y rescate y habilitaron centros de recepción para las personas afectadas, mientras los hospitales atienden a quienes resultaron heridas.El suministro eléctrico, las telecomunicaciones y el transporte se han visto interrumpidos, y se han reportado daños críticos en infraestructura esencial de salud y transporte, lo que deja los servicios públicos intermitentes o interrumpidos en algunas zonas. Las evaluaciones de daños siguen siendo preliminares y aún no se conoce el impacto humano total, mientras fuertes réplicas suponen riesgos adicionales para las comunidades afectadas y para los equipos que responden.La Cruz Roja Venezolana está operativa y respondiendo. Su red nacional de hospitales y centros de salud se mantiene activa y continúa prestando atención. La Sociedad Nacional activó equipos de rescate para apoyar las labores de evacuación y búsqueda, y desplegó durante la noche cuatro equipos de evaluación para realizar valoraciones rápidas en las zonas más afectadas, al tiempo que moviliza suministros de socorro preposicionados. Aunque ha reportado daños críticos en su propia Sede Nacional, la Cruz Roja Venezolana verifica la seguridad de su personal y su voluntariado, activa protocolos de seguridad y difunde recomendaciones de seguridad ante sismos entre las comunidades, incluso mientras muchas de sus personas voluntarias responden enfrentando esta emergencia en sus propios barrios.Mientras continúan las evaluaciones, las necesidades más urgentes que se anticipan son la búsqueda y el rescate, el albergue de emergencia para las familias cuyas viviendas resultaron dañadas o destruidas, y la atención médica de urgencia, incluida la atención de trauma y el apoyo psicosocial. También se prevé que el agua segura y el saneamiento, así como los artículos esenciales para el hogar, sean prioridades en las próximas horas y días. Con las comunicaciones interrumpidas y muchas familias separadas, las Sociedades de la Cruz Roja de Ecuador, Colombia, México, Costa Rica, Argentina, Chile, Panamá, Paraguay y Uruguay —países que albergan a numerosas comunidades venezolanas— ya activaron sus servicios de restablecimiento del contacto entre familiares, para ayudar a las personas a buscar noticias de sus seres queridos.La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja está activando sus mecanismos de respuesta, incluido su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) a medida que se dispone de más información.Material disponible sobre la respuesta de la Cruz Roja Venezolana:Colección de fotos: https://shared.ifrc.org/collections/~965823c921Video: https://x.com/CruzRojaVe/status/2070015232089420141?s=20 Para más información o concertar entrevistas: [email protected] PanamáSusana Arroyo +507 69993199En GinebraTommaso Della Longa +41 79 708 4367 | Paolo Cravero +41 79 894 83 96

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Nota de prensa

Un año después del terremoto de Myanmar, los equipos de respuesta locales impulsan la recuperación, mientras que la ayuda internacional sigue siendo fundamental

Yangón/Kuala Lumpur/Ginebra, 27 de marzo de 2026 – Un año después de que un devastador terremoto azotara el centro de Myanmar, las comunidades y los equipos de respuesta locales siguen demostrando una fortaleza extraordinaria al reconstruir sus vidas en medio de crisis que se superponen. A pesar de que miles de familias trabajan para recuperarse de la destrucción de sus hogares, escuelas y centros de salud, el conflicto en curso, los desafíos económicos, las inundaciones y el calor extremo han agravado las dificultades de millones de personas en todo el país.Ante estos desafíos, el apoyo de la IFRC ha sido fundamental para ayudar a la Sociedad de la Cruz Roja de Myanmar (MRCS) y a su red de miles de personas voluntarias capacitadas a seguir siendo un salvavidas para las comunidades, llegando a menudo a las familias en condiciones más vulnerables en zonas remotas y de difícil acceso. El apoyo de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) y 32 Sociedades Nacionales de todo el mundo, así como de otros socios y donantes, ha proporcionado asistencia vital a más de 213.652 personas en 31 municipios.El voluntariado local en el centro de una recuperación impulsada por la comunidadDesde las primeras horas del desastre, el personal y voluntariado de la Cruz Roja de Myanmar se movilizaron para brindar primeros auxilios, atención médica, alimentos y agua potable, artículos de refugio y suministros domésticos esenciales, a menudo viajando desde todos los rincones del país para ayudar a quienes lo necesitaban."Un año después del terremoto de marzo de 2025, las comunidades de Myanmar siguen demostrando una fortaleza y una dignidad extraordinarias", afirmó Nadia Khoury, jefa de delegación de la IFRC en Myanmar."Acabo de visitar los lugares donde se llevan a cabo las actividades en 16 aldeas y distritos diferentes en varias de las zonas afectadas por el terremoto, y me ha impresionado ver cómo la Cruz Roja de Myanmar ha trabajado con los comités comunitarios, con los líderes de las aldeas y a través de las personas voluntarias para abordar realmente las necesidades más acuciantes de las comunidades de una manera inclusiva, participativa y digna", añadió.Asistencia flexible: restablecer la capacidad de elección, la dignidad y una recuperación más rápidaUn pilar fundamental de la respuesta ha sido la ayuda multipropósito, que ha permitido a las familias elegir lo que más les importa al comenzar a reconstruir sus vidas. Tras recibir alojamiento de emergencia, asistencia médica y artículos de primera necesidad, muchas personas utilizaron las subvenciones para reparar sus hogares, comprar alimentos, reemplazar las pertenencias perdidas o pagar gastos médicos.Gracias a las sólidas redes comunitarias de la Cruz Roja de Myanmar, la asistencia multipropósito se ha prestado de manera eficaz, incluso en lugares de difícil acceso. Si bien trabajar en estos lugares puede ser un desafío y requiere una gestión cuidadosa, la Cruz Roja de Myanmar ha establecido sistemas sólidos para garantizar que los fondos se utilicen de manera segura y eficaz. Durante el último año, la IFRC también facilitó el uso de nuevas herramientas digitales para mejorar la transparencia, fortalecer la retroalimentación de la comunidad y garantizar que la asistencia llegue a quienes más la necesitan, cuando la necesitan.Refugios gestionados por la comunidad que permiten una vida más segura y dignaParalelamente, la Cruz Roja de Myanmar ha permitido a cientos de familias construir viviendas seguras y adecuadas al contexto local mediante un enfoque de refugios gestionados por la comunidad, con asistencia técnica y orientación de la Cruz Roja de Myanmar y la IFRC. Gracias a las subvenciones, las familias eligen entre los diseños que prefieren, los cuales cumplen con las normas de seguridad e incorporan técnicas de "Reconstrucción más segura", como la recolección de agua de lluvia, la ventilación, las instalaciones de saneamiento y la energía solar. Estos refugios se construyen con materiales locales y se refuerzan para resistir futuros peligros como terremotos, inundaciones y ciclones.Persisten enormes necesidades a medida que continúa la recuperación"Aún queda mucho por hacer este año y en 2027. Hemos recibido una respuesta extraordinaria de la comunidad internacional. La Cruz Roja de Myanmar ha actuado con profesionalismo y experiencia de manera oportuna, y esperamos seguir trabajando juntos para continuar ayudando a las personas afectadas por el terremoto y a otras personas vulnerables aquí en Myanmar", dijo Jonathan Brass, gerente de operaciones de la Delegación de la IFRC en Myanmar.La IFRC pide apoyo sostenidoEl Llamado de Emergencia de la IFRC para Myanmar solo cuenta con un 29,4 % de financiación, lo que limita la capacidad de ampliar las actividades de recuperación que las comunidades necesitan con urgencia. Las contribuciones adicionales son esenciales para garantizar que las familias puedan seguir reconstruyendo con dignidad y esperanza."La recuperación está lejos de haber concluido. Ahora esperamos con interés la fase de recuperación a través de los medios de subsistencia, el suministro adicional de refugios y saneamiento integrados, y la incorporación de la sostenibilidad y la preparación para desastres en nuestro trabajo comunitario", añadió Nadia Khoury.Notas para la edición:Visuales:FotosyB-roll disponibles.Artículo:One year after the earthquake, rebuilding lives and livelihoodsPara obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con:[email protected] Kuala Lumpur:Afrhill Rances, +60 19 271 3641En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367

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Emergencia

Filipinas: Terremoto y tifones

La provincia filipina de Cebú aún se estaba recuperando de la devastación causada por un terremoto de magnitud 6,9 cuando fue azotada por el potente tifón Kalmaegi (conocido localmente como Tino), junto con otras ocho provincias cercanas. Desde entonces, el supertifón Fungwong (nombre local Uwan) también ha pasado por el país, dejando a su paso una estela de devastación. Este llamamiento de emergencia revisado amplía la operación de emergencia anterior por el terremoto de Cebú, que se centraba en una sola provincia y en el terremoto, a una intervención en varias provincias y contra múltiples riesgos, que aborda los efectos combinados del terremoto, las recientes tormentas y los tifones que aún se esperan en esta temporada. La ampliación da prioridad a la asistencia integrada —refugio y medios de vida, salud, así como agua, saneamiento e higiene— para hacer frente a las necesidades cada vez mayores de las poblaciones desplazadas y las comunidades más afectadas. Como reflejo de esta importante ampliación, las necesidades de financiación totales han aumentado de 8 millones de francos suizos a 18 millones. El número de familias a las que se prestará asistencia también se ha ampliado de 14.588 a 56.981.

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Nota de prensa

La Cruz Roja lanza un llamamiento de emergencia ante el aumento de las necesidades tras el devastador terremoto de Cebú en Filipinas

Manila/Kuala Lumpur/Ginebra, 2 de octubre de 2025. El terremoto de magnitud 6,9 que sacudió la costa de la ciudad de Bogo, en Cebú (Filipinas), el 30 de septiembre ha dejado una estela de destrucción: miles de familias necesitan urgentemente alimentos, agua potable, refugio y atención médica.La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un llamamiento de emergencia con el fin de reunir 8 millones de francos suizos para apoyar a la Cruz Roja de Filipinas, que se encuentra sobre el terreno prestando asistencia vital a las comunidades afectadas."Nuestros equipos se pusieron en marcha pocas horas después del terremoto, gracias a nuestra sólida red de personal capacitado y voluntariado dedicado", afirmó Gwen Pang, secretaria general de la Cruz Roja de Filipinas. Con el apoyo de IFRC, se han desplegado equipos de la Cruz Roja para realizar evaluaciones rápidas, proporcionar primeros auxilios, agua potable, alimentos y apoyo psicosocial. También se han desplegado vehículos de rescate, generadores y unidades de sangre."Las necesidades son inmensas, pero seguimos esforzándonos por proporcionar la asistencia que tanto necesitan las personas afectadas por el terremoto. Necesitamos urgentemente apoyo para mantener y ampliar nuestras operaciones".El acceso a las zonas montañosas más afectadas sigue siendo un reto importante debido a los daños en las carreteras, mientras que las réplicas continuas siguen siendo una amenaza para la seguridad y retrasan las labores de rescate y socorro. En algunas zonas, las infraestructuras críticas y las líneas de suministro vitales no funcionan actualmente.A pesar de contar con uno de los sistemas de preparación más sólidos del país, con 102 delegaciones en todo el territorio, más de 1.900 personas empleadas y más de 541.000 personas voluntarias, la Cruz Roja de Filipinas se encuentra bajo una presión enorme. Hace solo unos meses, estaba respondiendo a múltiples tifones y tormentas en todo el país. Ahora, mientras sigue prestando ayuda a las comunidades afectadas por el terremoto, la Cruz Roja de Filipinas permanece en alerta máxima ante la amenaza de nuevos sistemas meteorológicos en otras zonas."Se trata de una crisis agravada por emergencias climáticas, desastres y ahora un terremoto, que afectan a comunidades que ya se encuentran en una situación de estrés", afirmó Sanjeev Kafley, jefe de la delegación de la IFRC en Filipinas. "Nos comprometemos a apoyar a la Cruz Roja de Filipinas en esta emergencia y a lo largo del largo camino hacia la recuperación. Pero necesitamos urgentemente la ayuda de la comunidad internacional para satisfacer las necesidades inmediatas y apoyar una recuperación sostenible y digna".De la respuesta a la recuperación: un plan de dos años para reconstruir vidasPara garantizar una recuperación a largo plazo, la Cruz Roja de Filipinas y la IFRC están poniendo en marcha un plan integral de recuperación de dos años que va más allá de la ayuda a corto plazo. Esta iniciativa proporcionará acceso a refugios seguros, atención médica, agua potable, apoyo psicosocial y restablecimiento de los medios de subsistencia, garantizando que las comunidades puedan reconstruir no solo sus hogares, sino también sus vidas.IFRC hace un llamamiento a los donantes, socios y público en general para que ayuden a ampliar su respuesta, llegar a más personas, más rápidamente, y mantener el apoyo hasta la fase de recuperación. "Las comunidades filipinas son increíblemente resilientes, pero no podemos recuperarnos solos", añadió Pang. "Con su apoyo, podemos reconstruir con más fuerza y garantizar que nadie se quede atrás".Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con:[email protected] EnKuala Lumpur:AfrhillRances, +60 19 271 3641  En Ginebra:Nora Peter, +36 70 953 7709

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Nota de prensa

IFRC lanza un Llamamiento de Emergencia para apoyar la recuperación tras el terremoto en Afganistán

Kabul/Kuala Lumpur/Ginebra, 2 de septiembre de 2025. -La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) lanza un Llamamiento de Emergencia para ayudar a las personas afectadas por el potente terremoto de magnitud 6,0 que sacudió el este de Afganistán a última hora del 31 de agosto.El terremoto afectó a partes de las provincias de Kunar, Nangarhar y Laghman, dejando más de 1,3 millones de personas afectadas y cientos de viviendas destruidas o dañadas.En respuesta, la IFRC ha lanzado un Llamamiento de Emergencia con el fin de reunir 25 millones de francos suizos para satisfacer las necesidades humanitarias más urgentes y apoyar a la Sociedad de la Media Luna Roja Afgana (ARCS, por sus siglas en inglés) en las labores de respuesta inmediata y recuperación hasta finales de diciembre de 2027.IFRC y la Media Luna Roja Afgana están poniendo en marcha una respuesta integrada para apoyar a las familias afectadas por el terremoto con refugios de emergencia, asistencia en efectivo para múltiples usos, servicios de atención primaria de salud y agua potable. El apoyo a medio plazo se centrará en refugios de transición y viviendas seguras para que las familias puedan reconstruir sus vidas con dignidad.“Este terremoto no podría haber llegado en peor momento.El desastre no solo provoca un sufrimiento inmediato, sino que también agrava la ya frágil crisis humanitaria de Afganistán. Los próximos días serán cruciales para salvar vidas y atender las necesidades humanitarias inmediatas", afirmó Jagan Chapagain, secretario general de IFRC."A través de este Llamamiento de Emergencia, estamos ampliando la ayuda para llegar al mayor número de personas posible. Ahora, y durante los próximos dos años, la ayuda internacional es y seguirá siendo fundamental para satisfacer la enorme magnitud de las necesidades sobre el terreno".IFRC está coordinando estrechamente con la ARCS, que lidera los esfuerzos de respuesta locales con su voluntariado capacitado y sus sucursales en las zonas afectadas. Se están realizando evaluaciones sobre el terreno y equipos móviles de salud están prestando apoyo a los hospitales desbordados con servicios de primeros auxilios y ambulancias. Con el apoyo de IFRC, la ARCS ha preposicionado reservas de emergencia en Kabul, que incluyen miles de mantas, tiendas de campaña, contenedores de agua y utensilios de cocina, listas para ayudar a miles de familias.IFRC hace un llamado a la comunidad internacional para que mantenga un fuerte apoyo al pueblo afgano, a fin de satisfacer las crecientes necesidades humanitarias y respaldar los esfuerzos de recuperación a largo plazo.Para obtener más información, póngase en contacto con: [email protected] Kuala Lumpur: Afrhill Rances, +60 19 271 3641En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367 Hannah Copeland, +41 76 236 9109Scott Craig, +41 76 370 35 75

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Emergencia

Afganistán: Terremoto de 2025

El 31 de agosto de 2025, un potente terremoto de magnitud 6,0 sacudió el sureste de Afganistán, causando la muerte de más de 1.100 personas, dejando miles de heridas y destruyendo pueblos enteros en las provincias de Kunar y Nangarhar. Con los hospitales desbordados, las vías de acceso bloqueadas por deslizamientos de tierra, miles de personas desplazadas y réplicas continuas que agravan la devastación, las familias necesitan urgentemente refugio, atención médica y ayuda humanitaria. La Sociedad de la Media Luna Roja Afgana se encuentra sobre el terreno prestando asistencia vital y necesita urgentemente apoyo para llegar a más sobrevivientes. Su donación puede marcar la diferencia: done ahora para ayudar a la Sociedad de la Media Luna Roja Afgana a proporcionar asistencia vital.

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En una pequeña escuela de la región de Sagaing, en Myanmar, la gente encuentra un lugar seguro tras un devastador terremoto.

Cuando Khin Su Wai, de 26 años, camina por los terrenos destrozados de la escuela del monasterio de monjas Yadana Theingi, en la región de Sagaing, los recuerdos son dolorosos, pero su dedicación a su trabajo como profesora sigue intacta."Lo perdí todo: mis dos hijos, mi marido y mi suegra", dice en voz baja.El 28 de marzo de 2025, un potente terremoto de magnitud 7,2 sacudió el centro de Myanmar, destruyendo hogares y reduciendo a escombros comunidades enteras. La escuela del monasterio de monjas Yadana Theingi fue una de las más afectadas en Sagaing.Dieciséis personas perdieron la vida en la escuela, entre ellas los seres queridos de Khin. Khin ha sido profesora voluntaria en esta escuela durante más de siete años."No podía comer ni dormir. Ni siquiera me reconocía a mí misma en aquellos primeros días", recuerda.Yadana Theingi no es una escuela religiosa cualquiera. Es un lugar donde se acogía a personas desplazadas internas de todo Myanmar incluso antes de que se produjera el terremoto. Es un refugio para más de 100 estudiantes (de entre 5 y 18 años), entre los que se encuentran aprendices de monjes, monjas y niños y niñas de diversos orígenes étnicos, como chin, paluang, shan, birmanos y pa-o (del este del país).Todo cambióDespués del terremoto, todo cambió. Los niños y niñas que antes se sentaban en los pupitres de las aulas, ahora estudian en el suelo, compartiendo una sola pizarra. Cuando se derrumbó el edificio principal, los espacios seguros para dormir también se volvieron limitados."No hay suficientes lugares para que los niños y niñas duerman", explica Khin. "Hacemos lo que podemos, pero es muy difícil".Inmediatamente después del terremoto, las personas voluntarias de la Cruz Roja de Myanmar, muchas de ellas procedentes de comunidades muy afectadas por el terremoto, se pusieron manos a la obra.En respuesta a las peticiones de la comunidad, instalaron tiendas de campaña proporcionadas a la IFRC por la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA) con financiación del Gobierno de la República de Corea. Estas tiendas de campaña ofrecieron un lugar seguro temporal y fundamental para las personas mientras trabajan para reconstruir sus medios de vida, sus hogares y sus comunidades.El voluntariado de la Cruz Roja también instaló tiendas de campaña en lugares cercanos, como mezquitas y zonas comunitarias en el barrio de Poe Tan, en Sagaing.La respuesta integral entra en una fase críticaPero esto es solo una pequeña parte del apoyo prestado por la Cruz Roja de Myanmar. En cinco estados y regiones afectados por el terremoto (Sagaing, Mandalay, Naypyitaw, la parte sur de Shan y la parte este de Bago), las y los voluntarios de la Cruz Roja proporcionaron lonas, kits de refugio, asistencia en efectivo, atención de la salud, apoyo psicosocial y de salud mental, agua potable, servicios de saneamiento e higiene, y muchas otras formas de ayuda. Con el apoyo del Llamamiento de Emergencia de la IFRC y otros socios del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como otros donantes, la Cruz Roja de Myanmar ha llegado hasta ahora a cerca de 200.000 personas con refugios de emergencia, atención sanitaria, agua potable y asistencia en efectivo. Esto incluye más de 23.000 kits de refugio, 6.000 tiendas de campaña familiares y más de 13.000 personas atendidas con asistencia de salud, incluso a través de clínicas móviles.Al cumplirse 100 días desde el terremoto, la IFRC rinde homenaje a la dedicación del voluntariado de la Cruz Roja de Myanmar, así como a profesoras voluntarias como Khin Su Wai, que han dado tanto para ayudar a sus comunidades a hacer frente a estos trágicos acontecimientos.La IFRC también pide un apoyo mucho mayor para su Llamamiento de Emergencia por el terremoto en Myanmar, con el fin de que la Cruz Roja de Myanmar pueda ayudar a más personas a reconstruir sus hogares, restablecer sus medios de vida y restaurar sus comunidades.Los próximos 100 días serán una fase especialmente crítica, dado que la reconstrucción de refugios transitorios seguros y medios de vida sostenibles requiere más tiempo e inversión que la fase inicial de respuesta a la emergencia. Al mismo tiempo, la Cruz Roja de Myanmar ayudará a estas comunidades a prepararse para posibles crisis futuras.Lamentablemente, hasta ahora, el Llamamiento de Emergencia de la IFRC para el terremoto de Myanmar solo ha recaudado el 22% de los fondos que se necesitarían para ayudar a la Cruz Roja a alcanzar estos objetivos.Reviviendo sueños desplazadosEn la escuela del monasterio Yadana Theingi Nun, el deseo de reconstruir es fuerte, ya que muchas personas anhelan superar la ayuda humanitaria y comenzar a perseguir sus verdaderos sueños en la vida."Quiero ayudar a la gente a reconstruir los edificios de forma más segura", dice Khaw Gay Shwe, un monje aprendiz de 16 años que estudia en la escuela. Khaw fue desplazado debido a los disturbios civiles en el estado de Chin. Su asignatura favorita es inglés y sueña con estudiar en el extranjero para convertirse en ingeniero civil.Otro joven monje de 12 años, Aung Khant, quiere ser profesor como Khin. Al igual que muchos de los estudiantes, Aung Khant ha estado ayudando a limpiar los escombros del edificio derrumbado fuera del horario escolar.Mientras tanto, los jóvenes monjes duermen seguros por la noche dentro de las tiendas de campaña. "A los aprendices les encantan las tiendas", dice Khin con una sonrisa poco habitual. "No se les obliga a dormir allí, lo hacen porque quieren. Les parece divertido".Durante el día, los niños no permanecen en las tiendas porque están expuestos a un calor abrasador de 40 grados centígrados. Pero al caer la noche, las tiendas se convierten en lugares de descanso y comodidad.Para Khin, no hay vuelta atrás a su antigua vida. "Tengo pensado ser voluntaria en esta escuela durante el resto de mi vida", afirma. "No tengo ningún otro sitio al que ir. Aunque sea doloroso, haré todo lo posible por seguir adelante.Estoy muy agradecida con las personas voluntarias y donantes que proporcionaron tiendas de campaña a nuestra escuela como refugio temporal. Todavía hay muchas necesidades urgentes, desde reconstruir la escuela hasta conseguir material didáctico y alimentos. Pero, paso a paso, lo reconstruiremos".Más información sobre el llamamiento de emergencia de la IFRC por el terremoto de Myanmar.Otros artículos sobre el terremoto de MyanmarTras el terremoto de Myanmar, una madre encuentra fuerzas en ayudar a otras personas | IFRCUna historia de dos emociones: En Myanmar, visitando a personas cuyas vidas se vieron sacudidas por el terremoto del 28 de marzo, me debato entre la esperanza y el miedo. | IFRCDe las aulas a la primera línea: Tras la crisis, "la profesora Honey" ha pasado de educar a responder a emergencias. | IFRCUn mes tras el terremoto de Myanmar: las necesidades siguen siendo inmensas | IFRCUna semana después: La IFRC amplía la respuesta al terremoto de Myanmar en medio de masivas necesidades humanitarias | IFRCLa Cruz Roja de Myanmar corre contrarreloj para salvar vidas tras el terremoto | IFRCUn fuerte terremoto sacude el centro de Myanmar: La Cruz Roja responde | IFRC

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Tras el terremoto de Myanmar, una madre encuentra fuerzas en ayudar a otras personas

Yadanar Yu Hlaing Kyuu, una madre soltera de 30 años con un hijo, recuerda vívidamente lo ocurrido el 28 de marzo de 2025. Ella y su familia estaban almorzando en la cocina al aire libre con techo de palma junto a su casa en la aldea de Shwe Lunn, Mandalay, cuando comenzaron los temblores.Al principio, pareció un temblor leve. Pero pronto, el suelo comenzó a sacudirse violentamente. Yadanar instintivamente escondió a su hijo debajo de una mesa en la cocina y lo protegió con su cuerpo. Momentos después, los edificios de hormigón dentro de su recinto comenzaron a derrumbarse y su casa se derrumbó.Yadanar, su hijo y otros miembros de la familia tuvieron la suerte de sobrevivir sin lesiones.Tras el desastre, se unió a sus vecinos en la búsqueda de sobrevivientes. Al mismo tiempo, intentó desesperadamente comunicarse con sus compañeros de trabajo en una popular cafetería de Mandalay para saber si estaban bien.Una vez que se restablecieron las líneas telefónicas y pudo hablar con uno de sus compañeros de trabajo, Yadanar se enteró de que la cafetería se había derrumbado. Aunque tuvo la suerte de sobrevivir, se dio cuenta de que había perdido tanto su hogar como su trabajo.Cien días después de este desastre que cambió sus vidas, los recuerdos siguen vivos para muchas personas como Yadanar, que perdieron sus hogares, sus medios de subsistencia y a sus seres queridos a causa del terremoto. Pero muchas personas aquí también recuerdan la valentía y la solidaridad de personas como Yadanar, que se unieron inmediatamente a sus vecinos en la búsqueda de sobrevivientes y ayudaron a la gente a superar esos primeros días terribles.El apoyo de la Cruz Roja de Myanmar y la red de la IFRC (que lanzó un Llamamiento de Emergencia y asignó 2 millones de francos suizos del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres) también ha ayudado a la población a satisfacer sus necesidades básicas de nutrición, salud, agua y refugio desde el terremoto (véanse más abajo las estadísticas sobre la ayuda ya prestada).De cara a los próximos 100 días, será fundamental que continúe la solidaridad local, nacional e internacional, para que la Cruz Roja de Myanmar pueda ayudar a más personas como Yadanar a reconstruir sus hogares y medios de vida, a mantener a sus familias y a prepararse para posibles crisis futuras.Por esta razón, la IFRC está pidiendo un apoyo aún mayor para su Llamamiento de Emergencia por el Terremoto en Myanmar. Ayudar a las personas a regresar a refugios resistentes a los terremotos y reconstruir sus medios de vida requiere más tiempo y una mayor inversión que proporcionar ayuda inmediata después de un desastre. Aún así, el Llamamiento Internacional de Emergencia de la IFRC solo ha recibido el 22 % de los fondos necesarios para ayudar a la Cruz Roja de Myanmar a cumplir sus objetivos de respuesta al terremoto.De sobreviviente a voluntariaMientras tanto, en la comunidad de Yadanar, la solidaridad entre el vecindario es lo que les ha ayudado a sobrevivir día a día. Todo comenzó en el momento en que cesaron las sacudidas.Tan pronto como la tierra dejó de temblar, recuerda Yadanar, su familia pidió ayuda y un vecino acudió y los guió a un lugar seguro. Al mirar atrás, vieron que su casa había quedado completamente destruida.Temiendo más temblores, la madre de Yadanar instó a todos a correr hacia un campo cercano. Mientras corrían, se produjo un segundo terremoto de gran intensidad. Los templos y los edificios cercanos se derrumbaron ante sus ojos.En medio del caos, Yadanar no dudó en ayudar. Se unió a los esfuerzos para rescatar a los niños y niñas atrapadas bajo los escombros, utilizando sus propias manos para mover pesados ladrillos y escombros. Con las carreteras bloqueadas y los vehículos de emergencia incapaces de llegar hasta donde estaban, las personas heridas tuvieron que ser trasladadas a los hospitales en motocicletas.Durante casi 15 días, las familias durmieron al aire libre, demasiado asustadas para volver a sus casas dañadas mientras continuaban las réplicas.Cuando el voluntariado de la Cruz Roja llegó para evaluar los daños, visitaron cada hogar y añadieron la casa destruida de Yadanar a su lista. Luego, regresaron con ayuda muy necesaria: lonas para refugiarse, agua potable y kits básicos de herramientas para refugios.Impacto con dignidadPara Yadanar, el kit de dignidad proporcionado por la Cruz Roja de Myanmar fue especialmente significativo. En ese momento, ella y su familia ni siquiera tenían ropa de repuesto. El kit de dignidad incluía artículos esenciales para mujeres, lo que le proporcionó consuelo y un sentido de dignidad durante un momento muy difícil."Los artículos personales y los materiales para refugios nos ayudaron a protegernos mientras no teníamos una casa adecuada", dijo. "Nos alegramos mucho de recibir estas cosas, sobre todo porque no es fácil salir a comprar nada después de un desastre como este".Yadanar dice que está profundamente agradecida con el equipo de la Cruz Roja de Myanmar y con los donantes que apoyaron su recuperación. Recuerda cómo las personas voluntarias iban de casa en casa bajo el sol abrasador para asegurarse de que familias como la suya no fueran olvidadas."Su apoyo marcó una gran diferencia en nuestras vidas", dijo. "Rezo para que todas las familias donantes se mantengan sanas y nunca tengan que enfrentarse a algo así".Justo un año antes del terremoto, Yadanar atravesó una crisis personal e incluso intentó quitarse la vida. Fue su padre quien la salvó. Sobrevivir al terremoto y ver a su hijo y a su familia a salvo le dio un nuevo sentido a su vida y le dio fuerzas.Hoy en día, Yadanar es líder voluntaria del comité del campamento de ayuda para las personas afectadas por el terremoto, donde actualmente se alojan 126 familias cerca de su casa. Ayuda a recopilar los nombres de las personas con necesidades, organiza listas de viviendas que requieren reconstrucción y colabora en la distribución de artículos de ayuda.El comité del campamento da prioridad a las familias muy pobres o que no pueden reconstruir por sí mismas. También contribuye a la construcción de refugios temporales. Aunque no puede dar dinero, dedica su tiempo y energía a ayudar a quienes lo necesitan."Si puedo ayudar a otra gente en esta vida, tal vez en la próxima vida estaré en un lugar mejor", afirma. "Espero que mi hijo crezca en una familia feliz, con una madre y un padre".La mayor esperanza de Yadanar ahora es construir una pequeña casa de madera resistente a los terremotos, un lugar seguro donde su familia pueda volver a vivir junta.Mientras tanto, su hijo es su mayor fuente de fortaleza. Después de un largo día de voluntariado, él corre hacia ella y le grita: "¡Mamá!". Su amor y orgullo la impulsan a seguir adelante. Su madre también la anima."Mi madre dice que está orgullosa de mí", dice Yadanar. "Y la gente le dice a mi madre: ‘Tu hija es increíble’, y eso significa mucho... Y a mi hijo le dicen: ‘Tu madre está ayudando a las demás personas’. Quiero que él esté orgulloso de mí".Más información sobre la respuesta de la IFRC y la Cruz Roja de Myanmar:Hasta el 30 de junio de 2025, con el apoyo del Llamamiento de Emergencia de la IFRC y otros socios del Movimiento Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como otros donantes, la Sociedad de la Cruz Roja de Myanmar ha llegado a casi 200.000 personas. Esto incluye:Más de 86.000 personas han recibido atención en salud.Se han distribuido más de 1.3 millones de litros de agua potable.Los servicios de saneamiento e higiene han beneficiado a miles de personas mediante la construcción de letrinas, la distribución de kits de higiene y la sensibilización sobre la higiene.Más de 156.000 personas han recibido artículos para el hogar, como kits de refugio, mosquiteras y utensilios de cocina.Más de 100.000 personas han recibido ayuda económica complementaria.Se ha llegado a 19.000 personas con artículos específicos para cada género y edad, como kits de dignidad, kits para bebés y kits para partos.Hacer una donación al Llamamiento de Emergencia por el terremoto en Myanmar.

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Comunidades remotas de las montañas de Nepal: la fuente clave para soluciones sostenibles en la iniciativa hídrica tras el terremoto

El devastador terremoto que sacudió Nepal en noviembre de 2023 no solo dañó o destruyó más de 75.000 viviendas e interrumpió los medios de subsistencia de miles de personas, sino que también causó graves daños a fuentes de agua fundamentales de las que dependen las comunidades para su sobrevivencia diaria.En muchos lugares, el terremoto de Karnali, como se le conoce aquí, alteró la geología local lo suficiente como para interrumpir los canales de agua subterráneos que existían desde hacía mucho tiempo. En muchos casos, los manantiales y pozos se secaron o se desplazaron cuesta abajo a otra ubicación, debido al desplazamiento del terreno causado por el terremoto.Además, el terremoto dañó gravemente la infraestructura que llevaba el agua a los hogares y comunidades. Para muchas comunidades, esto ha supuesto disponer de mucha menos agua para lavar, cocinar y regar.Para abordar el origen del problema, la Cruz Roja Nepalesa acudió directamente a las comunidades afectadas. Como parte de su operación de respuesta y recuperación tras el terremoto de Karnali, la Cruz Roja Nepalesa ha estado trabajando en estrecha colaboración con comunidades rurales remotas de las montañas para crear nuevas fuentes y sistemas de agua.Desde el principio, la construcción de fuentes de agua potable seguras implicó amplias consultas con los comités locales de uso del agua, creados para dirigir el proceso y garantizar que el diseño del sistema se basara en un conocimiento profundo de cómo y dónde las comunidades necesitan que se les suministre el agua.Dado que la mayoría de las personas que hacen un uso intensivo del agua en los hogares son mujeres, la participación femenina fue significativa y entusiasta, y las mujeres asumieron funciones importantes en los comités del agua. Una de esas mujeres es Mani Kumari Khatri, que trabajó junto con sus vecinos y la Cruz Roja Nepalesa durante la construcción del sistema de abastecimiento de agua."Ahora tenemos agua en el grifo de nuestra casa, incluso después del invierno seco de este año", dice Mani Kumari Khatri, residente local de Rukum West. "Este sistema de abastecimiento de agua también nos ha brindado oportunidades adicionales para cultivar hortalizas en nuestros huertos, que pueden servirnos de alimento o generarnos algunos ingresos al venderlas en el mercado local"."La Cruz Roja reconoció nuestra necesidad de agua y apoyó la construcción completa del sistema de abastecimiento de agua en nuestra comunidad", añade. "Trabajaron junto con la comunidad para completar el sistema, que ahora beneficia a veinticuatro hogares".Con el apoyo de la red IFRC, la Cruz Roja Nepalesa ayudó a varias comunidades con sistemas de agua potable, además de colaborar en las reparaciones y el mantenimiento en los tres distritos afectados por el terremoto de la provincia de Karnali (Jajarkot, Rukum West y Salyan). En total, esta operación ha dado lugar hasta ahora a:La construcción de 23 proyectos de abastecimiento de agua, de los cuales 16 fueron de reparación y mantenimiento de los sistemas existentes y 7 fueron de nueva construcción.Un total de 951 hogares (322 en Jajarkot, 397 en Rukum Oeste y 232 en Salyan) se beneficiaron de estos planes.Estas iniciativas tienen como objetivo complementar la aplicación a nivel nacional por parte del Gobierno de Nepal de su política "Una casa, un grifo", así como los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) para el acceso universal al agua potable para 2030.Involucrarse en la construcción de un sistema de abastecimiento de aguaHajari Oli es otra de las muchas personas que han contribuido activamente a la construcción del sistema de abastecimiento de agua. Como miembro del comité que se formó, Hajari fue nombrada tesorera. Además de gestionar los gastos financieros del sistema de abastecimiento de agua, aportó regularmente ideas muy necesarias para la construcción del sistema, incluyendo mucho trabajo práctico en muchos aspectos del proceso de construcción."Nuestra aldea se encuentra en la cima de una colina y es muy seca, por lo que nosotros, especialmente las mujeres, tenemos que hacer un largo viaje para recoger y traer agua para beber y para otros usos domésticos", explica Hajari Oli.Ahora, con el apoyo de la Cruz Roja Nepalesa, la comunidad está construyendo dos depósitos de agua y pronto habrá agua potable disponible en los hogares. "Estamos muy contentas y emocionadas con este apoyo de la Cruz Roja. Cuando esté terminado, utilizaremos el agua tanto para beber como para el riego", añade.Las mujeres locales también ayudaron a recolectar y gestionar los materiales obtenidos en la zona, y participaron en el tendido de tuberías, la excavación del terreno y el liderazgo activo en el comité de personas usuarias del agua."Formamos un grupo y dividimos las responsabilidades según nuestras capacidades", explica Bhadi Kumari, miembro del comité. "Toda la comunidad, incluidas muchas personas adultas mayores, se unieron para contribuir con gran entusiasmo".Mucha gente de la comunidad también pudo aportar sus propios conocimientos técnicos y experiencia. Karna, fontanero de profesión, cuenta con más de 30 años de experiencia en sistemas de abastecimiento de agua y ha participado en la construcción de más de 250 sistemas de agua y depósitos de almacenamiento.Por este motivo, la comunidad le encargó que ayudara en la construcción de los dos sistemas de abastecimiento de agua en el distrito de Rukum West, especialmente en la construcción de depósitos de agua y las obras de fontanería."Hace mucho tiempo recibí formación sobre la construcción de sistemas de abastecimiento de agua", afirma Karna. "Desde entonces, he trabajado continuamente en la construcción de sistemas de abastecimiento de agua en muchas comunidades, incluso en los distritos vecinos".Los técnicos experimentados como Karna no fueron los únicos que participaron en la construcción del sistema de abastecimiento de agua, sino que también se brindaron oportunidades a jóvenes estudiantes con aspiraciones como Bibek para que pudieran adquirir habilidades prácticas y experiencia."Tuve la oportunidad de trabajar como voluntario técnico para la Cruz Roja y fue un privilegio poder servir a mi comunidad", afirma Bibek, técnico de Jajarkot. "Además, adquirí experiencia práctica que amplió mis conocimientos y mi confianza".El Plan de Seguridad del Agua incluye la provisión de un fondo de mantenimiento, un conserje/fontanero y el cobro de una tarifa mensual acordada a las y los usuarios, basada en el consumo de agua medido por el contador.Desde el principio, quedó claro que las comunidades locales compartían el objetivo de la Cruz Roja Nepalesa de crear soluciones duraderas."Estoy liderando voluntariamente la construcción del sistema de abastecimiento de agua en mi comunidad", afirma Ram Karki, presidente del Comité de Usuarios del Agua de Jajarkot. "Quiero que este sistema funcione durante generaciones, ya que antes hemos tenido que enfrentarnos a muchos retos para conseguir agua potable segura. Hemos instalado una tubería de agua de más de 8 km en un terreno difícil en busca de una fuente de calidad y duradera para este sistema".Transparencia y rendición de cuentasEn la operación de recuperación tras el terremoto de Karnali, toda la construcción de los sistemas se llevó a cabo bajo el liderazgo de los comités de usuarios de agua. Desde el inicio de las obras, la Cruz Roja Nepalesa compartió el importe de la contribución de la organización y de la comunidad.La Cruz Roja Nepalesa organizó auditorías públicas en presencia de miembros de la comunidad y las partes interesadas locales antes de entregar los proyectos a las comunidades. Durante estas auditorías públicas, se compartieron informes detallados de gastos. También se colocaron paneles informativos con presupuestos detallados en las obras para una mayor difusión de la información y transparencia.

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Una historia de dos emociones: En Myanmar, visitando a personas cuyas vidas se vieron sacudidas por el terremoto del 28 de marzo, me debato entre la esperanza y el miedo.

Escrito por Jagan Chapagain, Secretario General de la IFRCLa niña estaba de pie a un lado, mirando a otras niñas y niños bailar y reír. Tenía las manos agarradas a los costados y la mirada fija en el suelo.Parecía insegura de pertenecer al grupo. Pero entonces dos jóvenes del voluntariado de la Cruz Roja de Myanmar se fijaron en ella.Sin mediar palabra, se acercaron y empezaron a bailar a su lado, con respeto, suavidad y sin presionar. En poco tiempo, la joven era el centro de atención, riendo y saltando con las demás personas como si siempre hubiera formado parte del grupo.Fue un momento que representó mucho de lo que vi mientras viajaba por Myanmar la semana pasada: un momento de miedo que da paso a la esperanza.Mientras nos deteníamos y visitábamos a la gente en los pueblos y ciudades más afectados por el terremoto del 28 de marzo y sus réplicas, a menudo me sentía dividido entre dos emociones fuertes y opuestas.Por un lado, sentía una esperanza palpable. La veía en los rostros cálidos y acogedores de las personas que vivían en condiciones desesperadas, pero capaces de mantener un sentido de determinación, humanidad y dignidad.Por otro lado, no podía evitar sentir una inquietante sensación de preocupación e incluso temor cuando la gente explicaba cómo el terremoto les había arrebatado gran parte de lo que más apreciaban: sus hogares, sus seres queridos, sus medios de subsistencia y su sensación de seguridad.Estos sentimientos eran difíciles de conciliar porque en muchos lugares, aunque hay esperanza, también existe un miedo muy profundo y comprensible sobre lo que vendrá después.Cuando viajaba por carretera de Sagaing a Mandalay, y luego a Naypyitaw y Yangon, vi casas, ya medio destruidas por el terremoto, ahora completamente derrumbadas por la lluvia. En muchos casos, personas que ya habían sido desplazadas por crisis anteriores se veían obligadas a empezar de nuevo.Muchas familias viven en tiendas de campaña o hacinadas en sus casas, expuestas a un calor cada vez más intenso y sin acceso a agua potable, ya que los pozos se han secado. Combinadas con la llegada del monzón, estas condiciones son una receta para brotes de enfermedades como el cólera y la diarrea acuosa aguda.¿Cómo podemos adelantarnos a esta situación? ¿Podemos conseguir los recursos que necesitamos para adelantarnos a las próximas lluvias? ¿Cómo podemos ayudar a aliviar los temores de la gente y darles razones sólidas para la esperanza? Estas son las preguntas urgentes que planteé a las autoridades locales, los socios humanitarios, los colegas de la Cruz Roja y la Media Luna Roja y los donantes.¿Qué estamos haciendo para ayudar?La buena noticia es que a lo largo de mi viaje por Myanmar fui testigo de una respuesta humanitaria muy sólida en acción. A pesar de los retos, sus cimientos son sólidos.En todas las comunidades que visité, la Cruz Roja de Myanmar, apoyada por la IFRC, trabajaba incansablemente para ayudar a quienes lo necesitaban. Sorprendentemente, tienen acceso al 80% de las zonas afectadas por el terremoto, con personal y voluntariado dedicados que distribuyen alimentos, agua y otros suministros.Vi a la Cruz Roja de Myanmar dirigiendo clínicas de salud móviles, reparando puntos de agua y creando espacios acogedores donde la niñez podía sentir consuelo y alegría.Vi cómo la Cruz Roja de Myanmar llegaba a cada persona, independientemente de su origen o credo. Visitamos iglesias, mezquitas y templos. Este apoyo inclusivo fomenta la cohesión social y, lo que es más importante, refuerza la resiliencia de la comunidad.Fui testigo de la increíble generosidad de las personas voluntarias, muchas de ellas afectadas, que se movilizaron de inmediato y mantienen su compromiso.Pero para que la esperanza se convierta en un cambio duradero, necesitamos más refugios, espacios seguros para mujeres y niñas y una mayor cobertura de salud. Esto significa un mejor acceso a los medicamentos esenciales y medidas más contundentes de prevención de enfermedades para las comunidades vulnerables.Tenemos que mantener nuestra esencial asistencia en efectivo y aumentar la distribución de artículos domésticos esenciales.Y tenemos que seguir reforzando nuestro enfoque integrado de protección: garantizar la dignidad en todas las respuestas, ofrecer servicios de protección a los grupos de riesgo y ampliar los mecanismos de información a quienes ayudamos.Ahora que estoy de vuelta en Ginebra, no puedo dejar de pensar en las personas que conocí en las aldeas y campamentos de todo Myanmar. Todavía siento una mezcla de emociones. Después de todo, con la estación de los monzones acercándose rápidamente, el tiempo no está de nuestro lado.Pero, en general, vuelvo de mi viaje esperanzado.Si podemos reunir suficiente apoyo, la Cruz Roja de Myanmar y su voluntariado están más que preparados para continuar e incluso ampliar sus esfuerzos para prestar asistencia vital a sus comunidades. Aunque el margen de actuación es corto, el poder del esfuerzo colectivo es inmenso. Con solidaridad y apoyo oportuno, podemos ayudar a proteger vidas y restablecer la dignidad donde más se necesita.

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De las aulas a la primera línea: Tras la crisis, "la profesora Honey" ha pasado de educar a responder a emergencias.

Durante 13 años, Honey Thin, conocida cariñosamente por sus estudiantes y colegas como "la profesora Honey", ha dedicado su vida a la educación.Como vicedirectora y jefa del departamento de inglés de la Sunflower Myanmar International School de Mandalay, ha desempeñado un papel crucial en la formación de las mentes jóvenes, enseñando inglés en el marco del programa del Certificado General Internacional de Educación Secundaria (IGCSE, por sus siglas en inglés).Pero cuando un devastador terremoto sacudió Mandalay, su ciudad natal, la vocación de la profesora Honey se extendió más allá de las aulas. Recuerda vívidamente el día en que se produjo el terremoto, el 28 de marzo de 2025."Estaba en la escuela después de la pausa para comer, a punto de volver a clase, cuando el suelo empezó a temblar", recuerda.Honey tranquilizó rápidamente a dos compañeros con los que estaba para que mantuvieran la calma, pensando que era sólo un pequeño temblor como los que había experimentado antes.Sin embargo, el temblor se intensificó rápidamente, así que ella y su equipo se refugiaron bajo sus pupitres para protegerse.Cuando los temblores disminuyeron, un compañero abrió la puerta e instó a todos a evacuar inmediatamente sin detenerse a recoger ninguna pertenencia. Juntos, condujeron a más de 400 estudiantes, con edades entre los cinco y los quince años, hacia abajo desde el tercer piso. Afortunadamente, todos salieron sanos y salvos sin lesiones.Esta no era la primera experiencia de Honey en labores de emergencia. En septiembre de 2024, ella y el equipo de su escuela coordinaron con la Cruz Roja de Myanmar la distribución de suministros básicos de primera necesidad a las familias afectadas por las inundaciones en la región de Mandalay cuando se produjo el tifón Yagi.Esta colaboración anterior, que fue también su primer contacto con la Cruz Roja de Myanmar, le causó una fuerte impresión y consolidó su decisión de asumir un papel más activo cuando se produjo el terremoto."Antes del terremoto, mis días transcurrían entre la enseñanza, el estudio, la gestión del personal docente y la comunicación con los padres", explica Honey. Sin embargo, al ver la magnitud de la devastación tras el terremoto, sintió un profundo deseo de hacer más.Apenas diez días después del desastre, se unió a la Cruz Roja de Myanmar como voluntaria, deseosa de apoyar las labores de socorro y recuperación de su comunidad."Soy una persona común. Al principio, me sentí perdida y frustrada durante el terremoto, insegura de si quedarme o escapar. Pero me tranquilicé y encontré resistencia. Me di cuenta de que la comunidad nos necesitaba y decidí ayudar en todo lo que pudiera. Por eso elegí ser voluntaria de la Cruz Roja".Hoy, la maestra Honey compagina su papel en la educación con su compromiso con la labor humanitaria. Apoya los esfuerzos de respuesta al terremoto rociando pesticidas para prevenir enfermedades, ayudando en clínicas móviles, distribuyendo agua potable purificada y realizando evaluaciones comunitarias para identificar necesidades urgentes.A través de todas estas experiencias, ha sido testigo de una amplia gama de retos humanitarios más allá de su aula."En sólo seis días he trabajado en seis lugares distintos y he asumido seis tareas diferentes. Estoy emocionada y orgullosa de mí misma", reflexiona Honey.Después del terremoto, la profesora Honey sigue enseñando a sus estudiantes en línea, asegurándose de que su aprendizaje no se interrumpe.A pesar de los continuos problemas causados por el terremoto, la docente Honey ha mantenido su compromiso con la educación a través de la enseñanza en línea. A través de plataformas digitales, se conecta con sus estudiantes, asegurándose de que su aprendizaje no se interrumpe incluso después del desastre.Para la profesora Honey, la educación no se limita a las clases en un aula, sino que es un medio de proporcionar estabilidad, esperanza y habilidades para la vida, incluso en tiempos de crisis. Este enfoque se alinea con los principios de RED Education, una iniciativa mundial que reúne los esfuerzos de la red de la IFRC para apoyar la educación en espacios formales y no formales para la n ñezay la juventud antes, durante y después de desastres o crisis. El enfoque promueve la resiliencia comunitaria, el intercambio de conocimientos y el empoderamiento de la comunidad."Antes, mi mundo se limitaba sobre todo al aula, un espacio pequeño. Ahora, veo el impacto más amplio que podemos tener, incluso entre edificios rotos y vidas interrumpidas".

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Nota de prensa

Un mes tras el terremoto de Myanmar: las necesidades siguen siendo inmensas

Mandalay/Yangon/Kuala Lumpur/Ginebra, 28 de abril –Un mes después del devastador terremoto de magnitud 7,7 que sacudió la región central de Myanmar el 28 de marzo de 2025, las necesidades humanitarias siguen siendo inmensas en un país que está de duelo y a la vez se enfrenta a nuevas amenazas, con la inminente llegada de las temporadas de ciclones y monzones. La IFRC, la Cruz Roja de Myanmar y los socios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja siguen trabajando intensamente en el corazón de las comunidades más afectadas para asegurar que se atiendan las necesidades críticas.Las condiciones sobre el terreno siguen siendo muy difíciles. Más de 50.000 edificios han sido destruidos y muchos más se han derrumbado parcialmente o corren el riesgo de derrumbarse. Más de 198.000 personas han sido desplazadas y siguen viviendo a la intemperie a temperaturas de hasta cuarenta grados centígrados, con un miedo abrumador a nuevas réplicas. La temporada de ciclones en Myanmar comienza en pocos días, exponiendo a las poblaciones costeras a fuertes vientos y lluvias, dejando a las familias ante el riesgo de inundaciones, deslizamientos de tierra y calor extremo.La ayuda humanitaria inmediata sigue siendo vital, y los esfuerzos de la IFRC también se están centrando ahora en las necesidades de recuperación temprana. Esto incluye el acceso a refugios más permanentes que satisfagan las necesidades básicas de las personas, así como el acceso sostenible al agua y el saneamiento y el apoyo para ayudar a restablecer los medios de subsistencia destruidos. Estas necesidades a medio y largo plazo se están convirtiendo en un foco importante de los esfuerzos de la IFRC, que trabaja junto con la Cruz Roja de Myanmar y los socios de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, incluido el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). La escala geográfica y la magnitud del desastre -con más de 1,3 millones de personas afectadas en cinco estados y regiones del país- hacen que se necesite urgentemente más financiación internacional. Inmediatamente después del desastre, la IFRC lanzó un Llamamiento de Emergencia por un valor de 100 millones de francos suizos, la mayor parte de los cuales se invertirán a lo largo de dos años para brindar asistencia a 100.000 personas.Esto, en un país en el que la población se ha enfrentado a múltiples crisis en los últimos años, incluidas las inundaciones sin precedentes de hace sólo siete meses y las hostilidades en curso. Pero hasta la fecha, este llamamiento de la IFRC sólo cuenta con un 15% de financiación, lo que deja un enorme vacío.La IFRC y la Cruz Roja de Myanmar han estado activas desde el primer día y siguen prestando servicios humanitarios integrales en Bago, Mandalay, Naypyidaw, Sagaing y Shan meridional. La Cruz Roja de Myanmar tiene acceso a la gran mayoría de las zonas afectadas por el terremoto y ha llevado a cabo evaluaciones rápidas de las necesidades con la IFRC y en coordinación con los organismos humanitarios. Las principales necesidades identificadas son asistencia sanitaria, refugio, alimentos, agua y saneamiento, suministro de dinero en efectivo y artículos de socorro de emergencia, al tiempo que se atienden las necesidades específicas de jóvenes, personas adultas mayores o con alguna discapacidad. Hasta la fecha, la Cruz Roja de Myanmar ha prestado asistencia a más de 84.000 personas. Diariamente se distribuyen más de 20.000 litros de agua potable y han llegado al país 250 toneladas métricas de artículos de socorro. La IFRC también ha desplegado 24 miembros del personal de respuesta rápida de su red de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, el 65% de los cuales son mujeres. Sin embargo, aunque las necesidades inmediatas siguen siendo críticas, la recuperación en Myanmar será un largo camino que requerirá un fuerte apoyo internacional en los próximos meses."La asistencia inicial y la cobertura integral de las necesidades son esenciales para que la población pueda empezar a reconstruir su vida y sus medios de subsistencia en un contexto en el que el tiempo apremia", dijo Nadia Khoury, Jefa de Delegación de la IFRC en Myanmar. "Antes del terremoto, la Cruz Roja de Myanmar ya estaba presente en gran parte de las zonas afectadas y seguirá estándolo, prestando asistencia a las comunidades en campamentos provisionales, monasterios, mezquitas e iglesias. Su inspirador y dedicado voluntariado cuenta con la confianza, el alcance y los conocimientos locales para marcar una verdadera diferencia en las comunidades afectadas. Pero no se trata sólo de las necesidades inmediatas: el camino hacia la recuperación de estas poblaciones será largo. La inversión es fundamental, no sólo para hoy, sino para el futuro". La labor de recuperación constituye el grueso del llamamiento de 100 millones de CHF. Esto incluye el restablecimiento de los medios de subsistencia y la resiliencia de las comunidades: asistencia en efectivo y cupones, refugio temporal, saneamiento, apoyo agrícola y formación profesional. La reducción del riesgo de desastres basada en la comunidad, el tratamiento de la salud pública en situaciones de emergencia, la rehabilitación de la infraestructura comunitaria, como clínicas, escuelas y acceso al agua, también se planificarán mediante la inversión en agentes humanitarios nacionales, como la Cruz Roja de Myanmar, que están en condiciones de prestar la asistencia humanitaria más eficaz y de mayor impacto.La IFRC agradece a sus donantes y a sus Sociedades miembros de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja su valioso apoyo a través de recursos en especie y financiación. La IFRC sigue pidiendo a los donantes, socios y a la comunidad internacional que presten apoyo para atender las necesidades de la población de Myanmar, ahora y en los próximos meses.Para más información sobre las labores de socorro que se están llevando a cabo en Myanmar o para solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Yangon:Swe Zin Myo Win,+95 979 595 6050En Kuala Lumpur:Maryann Horne, +61 476 006 007En Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 43 67 Hannah Copeland, +41 76 236 91 09Notas para la edición:Material audiovisual disponible en este enlace.

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Emergencia

Myanmar: Terremoto

Un devastador terremoto de magnitud 7,7 sacudió el centro de Myanmar el 28 de marzo a las 13:10 hora local, con epicentro a sólo 17 kilómetros de Mandalay. Le siguió una potente réplica de magnitud 6,4, que intensificó la destrucción. Edificios enteros se han derrumbado, infraestructuras clave han sufrido graves daños y las comunicaciones siguen cortadas en muchas zonas. La Cruz Roja de Myanmar ha activado sus Centros de Operaciones de Emergencia y desplegado personal voluntario para las labores de búsqueda y rescate. El desastre aún no ha alcanzado toda su magnitud, pero los primeros informes indican que las necesidades humanitarias son considerables. Su contribución apoyará a la Cruz Roja de Myanmar en sus esfuerzos por rescatar a quienes han sobrevivido, prestar atención urgente y ayudar a las personas a recuperarse.

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Nota de prensa

La Cruz Roja de Myanmar corre contrarreloj para salvar vidas tras el terremoto

Yangon/Kuala Lumpur/Ginebra, 30 de marzo de 2025 — Tras el fuerte terremoto de magnitud 7,7 que sacudió el centro de Myanmar el 28 de marzo de 2025, los equipos de la Cruz Roja de Myanmar (CRM) se desplegaron inmediatamente para apoyar a las comunidades afectadas. La destrucción ha sido enorme y las necesidades humanitarias aumentan por momentos. Ante esta devastación, la CRM ha movilizado a cientos de personas voluntarias capacitadas para prestar asistencia urgente. En cuestión de horas, la CRM activó su Centro de Operaciones de Emergencia y puso en marcha las labores de búsqueda y rescate. El voluntariado está administrando primeros auxilios, prestando atención prehospitalaria, distribuyendo artículos de socorro de emergencia como mantas, lonas impermeables y kits de higiene, y desplegando equipos móviles de salud en las comunidades más afectadas."A pesar de los daños sufridos en sus propias viviendas e instalaciones, el voluntariado de la Cruz Roja ha actuado con valentía y rapidez para ayudar a sus vecinos", declaró Alexander Matheou, Director Regional para Asia y el Pacífico de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). "La magnitud de este desastre es considerable y la necesidad de apoyo es urgente".La IFRC lleva mucho tiempo comprometida con los esfuerzos humanitarios en Myanmar, trabajando en estrecha colaboración con la Cruz Roja de Myanmar. Inmediatamente después del terremoto, la IFRC está movilizando rápidamente su amplia red de 191 Sociedades Nacionales para prestar un apoyo esencial. Esta respuesta incluye la asignación de fondos de emergencia y la coordinación de la asistencia internacional para fortalecer a la Cruz Roja de Myanmar en la ampliación de sus operaciones para salvar vidas.La CRM también presta apoyo psicosocial y de salud mental y ayuda a las familias que han quedado separadas a través de su programa de Restablecimiento del Contacto entre Familiares, que cuenta con el apoyo del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Con el aumento de las temperaturas y la proximidad de la estación de los monzones en pocas semanas, urge estabilizar a las comunidades afectadas antes de que surjan crisis secundarias.IFRC lanza un Llamamiento de EmergenciaPara ampliar la ayuda, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia por un valor de 100 millones de CHF para asistir a 100.000 personas (20.000 hogares) con asistencia de socorro vital y apoyo a la recuperación temprana durante los próximos 24 meses. A través del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF) se liberaron dos millones de CHF para apoyar la operación de inmediato."El desastre no es una simple catástrofe, sino una compleja crisis humanitaria que se superpone a las vulnerabilidades existentes", añadió Matheou. "Myanmar sigue sufriendo desplazamientos internos e inseguridad alimentaria. Este terremoto agrava una situación ya de por sí frágil. La comunidad mundial debe dar un paso adelante para apoyar una respuesta audaz y sostenida".Un llamado a la solidaridad globalEsta iniciativa representa uno de los esfuerzos humanitarios más importantes y urgentes a los que se ha enfrentado Myanmar en los últimos años. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) hace un llamado a los donantes, socios y simpatizantes de todo el mundo para que actúen con generosidad y urgencia."Si bien el pueblo de Myanmar muestra una increíble capacidad de recuperación, no puede hacer frente a esta crisis por sí solo", subrayó Matheou. "Con su apoyo, no sólo podemos salvar vidas hoy, sino también sentar las bases para reconstruir comunidades más seguras y fuertes para un futuro más brillante".Se han registrado importantes daños en las regiones de Sagaing, Mandalay, Magway, Naypyitaw, Bago y Shan Meridional. Infraestructuras críticas, como el histórico puente de Ava, que conecta Sagaing y Mandalay, la Universidad de Mandalay y varios sitios patrimoniales, han resultado dañados o destruidos. Los aeropuertos de Mandalay y Naypyidaw permanecen cerrados por motivos de seguridad, y los cortes de telecomunicaciones dificultan la coordinación en varias regiones.Para más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Kuala Lumpur Afrhill Rances +60 19 271 3641 En Ginebra Tommaso Della Longa +41 79 708 43 67 

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Un fuerte terremoto sacude el centro de Myanmar: La Cruz Roja responde

Un fuerte terremoto, de magnitud 7,7 en la escala de Richter, sacudió el centro de Myanmar a las 13:10 hora local del 28 de marzo, causando daños generalizados en viviendas, derrumbes de edificios e infraestructuras. El epicentro del sismo se situó a unos 17 kilómetros de Mandalay, la segunda ciudad del país. Los equipos de respuesta de emergencia de la Cruz Roja de Myanmar se desplegaron inmediatamente para prestar asistencia urgente a las personas heridas o que buscaban a seres queridos desaparecidos. Los equipos siguen evaluando el impacto en las personas atrapadas por el terremoto. Tan solo 12 minutos después, una fuerte réplica de magnitud 6,4 intensificó la devastación, dañando aún más las estructuras de Mandalay y Sagaing, complicando las labores de rescate y aumentando el temor a que se produjeran más víctimas. No está claro el alcance de los dañosEl alcance total de la destrucción y las cifras oficiales de víctimas siguen sin estar claras, pero se han confirmado importantes daños en infraestructuras clave:El puente automovilístico de Sagaing, que sirve de conexión principal con Mandalay, se ha derrumbado, complicando aún más la respuesta a la emergencia.El aeropuerto de Mandalay se ha visto afectado, pero aún no está claro el alcance de los daños.La Universidad de Mandalay y la antigua muralla del palacio de Mandalay se han derrumbado.El edificio de la sede de la Cruz Roja de Myanmar en Nay Pyi Taw y el Centro de Operaciones de Emergencia de Mandalay han sufrido daños.Las telecomunicaciones se han cortado en Mandalay, Sagaing y el sur del estado de Shan, lo que ha provocado el bloqueo de Internet y la inestabilidad de la conectividad telefónica.Vea este vídeo de Marie Manrique, jefa interina de la delegación de la IFRC en Myanmar:Para ampliar la ayuda, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia por un valor de 100 millones de CHF para asistir a 100.000 personas (20.000 hogares) con asistencia de socorro vital y apoyo a la recuperación temprana durante los próximos 24 meses. A través del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF) se liberaron dos millones de CHF para apoyar la operación de inmediato.El impacto del terremoto se extendió más allá de las fronteras de Myanmar.En Bangkok, Tailandia, a casi 800 kilómetros de distancia, los temblores provocaron evacuaciones masivas de edificios altos. La réplica contribuyó a aumentar la inestabilidad, y un rascacielos parcialmente construido en el distrito de Chatuchak se derrumbó, aunque aún se desconoce el número de trabajadores que había en su interior. Se suspendieron temporalmente los servicios de metro y tren ligero como medida de seguridad. Los temblores también se sintieron en varios países, provocando evacuaciones y pánico generalizado.El Primer Ministro tailandés declaró el estado de emergencia en Bangkok e instó a la población a evacuar los edificios altos ante el riesgo de réplicas. Las autoridades están evaluando la seguridad de las infraestructuras, y se espera que las operaciones de vuelo en el aeropuerto de Suvarnabhumi sufran retrasos en los próximos días.

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Nota de prensa

Dos años después de los terremotos en Turquía y Siria: Un largo camino hacia la recuperación

Ankara / Damasco / Ginebra - 5 de febrero de 2025 - Tener un hogar sigue estando fuera del alcance de cientos de miles de personas cuyas vidas se han visto sacudidas por los terremotos de hace dos años en Turquía y Siria, advierte la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. El 6 de febrero de 2023, una serie de terremotos causó la muerte de más de 55.000 personas en Turquía y Siria, en los peores sismos que ha sufrido la región en 20 años. Dos años después, millones de personas en ambos países siguen luchando por reconstruir sus vidas. Un largo camino hacia la recuperaciónEn Turquía, más de 400.000 personas siguen viviendo en ciudades-contenedor provisionales, ante un futuro incierto.En Siria, la situación sigue siendo increíblemente difícil. Dos años después del devastador terremoto, millones de personas siguen luchando por reconstruir sus vidas. Para muchas personas, el desastre fue un golpe más en medio de más de una década de conflictos, dificultades económicas, fenómenos climáticos extremos y brotes de enfermedades, que agravaron una crisis humanitaria ya de por sí grave.Necesidad de apoyoLa Media Luna Roja Turca y la Media Luna Roja Árabe Siria llevan apoyando a las personas afectadas por el terremoto desde el primer día. Después de prestar servicios esenciales como alimentos, agua y primeros auxilios en las primeras semanas tras el desastre, siguen ayudando a la población afectada a largo plazo con asistencia en efectivo, salud mental y apoyo a los medios de subsistencia. La asistencia en efectivo ha sido vital para ayudar a las familias afectadas a recuperar una sensación de estabilidad después de que una cuarta parte de ellas perdieran sus fuentes de ingresos. La Media Luna Roja Turca ayudó a más de un millón de personas con dinero en efectivo, no sólo para cubrir las necesidades básicas, sino también para ayudar a reactivar la economía local. Las microempresas, las pequeñas y medianas empresas y las familias agricultoras recibieron un impulso muy necesario para continuar con sus negocios. Además, las empresas dirigidas por mujeres y agricultoras recibieron apoyo. Del mismo modo, la Media Luna Roja Árabe Siria ha distribuido asistencia en efectivo multipropósito a 12.890 hogares, ha prestado servicios esenciales de salud a más de 5,3 millones de personas y ha apoyado a las comunidades con servicios de agua, higiene y saneamiento para más de 5,5 millones de personas. Además, proporcionó más de 20 millones de servicios humanitarios vitales mediante la distribución de paquetes de alimentos y artículos no alimentarios de emergencia como bidones, lonas y utensilios de cocina, entre otros servicios. Lucha mental La necesidad de salud mental y apoyo psicosocial sigue siendo crítica, ya que la gente continúa luchando con la carga psicológica del terremoto. Mucha gente ha perdido a seres queridos en el desastre, ha visto cómo su mundo se desmoronaba y ha perdido todo lo que tenía en cuestión de minutos. La Media Luna Roja Turca y la Media Luna Roja Árabe Siria han prestado apoyo especializado en salud mental a cientos de miles de personas. "Echo de menos mi antigua vida y quiero volver a ella. Quiero un hogar bonito, pero necesito oportunidades para hacerlo realidad. La ayuda que hemos recibido ha sido muy valiosa, y espero que no se detenga. Los efectos de este terremoto no desaparecerán en un año o dos", dice Gül Ineci, sobreviviente del terremoto que vive en un campamento de contenedores en Kahramanmaraş. Tanto el personal como el voluntariado de Siria y Turquía han sufrido la devastación del terremoto y han perdido a sus seres queridos y sus hogares, pero siguen respondiendo con una dedicación inquebrantable."Dos años después del terremoto del 6 de febrero en Pazarcık, honramos la memoria de las vidas que perdimos y nos solidarizamos con quienes sobrevivieron. Con la fuerza y la solidaridad de nuestra nación, de las organizaciones humanitarias, de las comunidades locales y de los socios mundiales, hemos hecho notables progresos desde la respuesta hasta la recuperación. Como Media Luna Roja Turca, nos mantenemos firmes en nuestra misión de construir comunidades más seguras y resilientes a través del poder de la compasión y la acción colectiva. En conjunto, estamos trabajando para reconstruir vidas y garantizar que nadie se quede atrás", dijo Fatma Meriç Yılmaz, Presidenta de la Media Luna Roja Turca."La resiliencia y la determinación del pueblo sirio siguen inspirándonos, dos años después del devastador terremoto que sacudió Siria. La Media Luna Roja Árabe Siria ha permanecido inquebrantable junto al pueblo sirio, prestando un apoyo humanitario esencial a quienes lo necesitaban, a pesar de los inmensos desafíos. Aunque hemos dado pasos importantes en la respuesta a los efectos inmediatos del desastre, el camino hacia la recuperación es largo. Mantenemos nuestro compromiso de apoyar a las comunidades afectadas, no sólo con ayuda de emergencia, sino con las soluciones a largo plazo necesarias para reconstruir vidas, restaurar infraestructuras y garantizar el bienestar de las personas desplazadas por el terremoto. Nuestra labor dista mucho de haber terminado y seguiremos apoyando al pueblo sirio en la reconstrucción de sus vidas, ahora y en los años venideros", declaró el Dr. Hazem Bakleh, Presidente de la Media Luna Roja Árabe Siria.Para más información, material audiovisual o solicitar una entrevista, póngase en contacto con:[email protected] Ankara: Sevil Erkus, +90 536 644 9122 En Beirut:Mey Al Sayegh, +96176174468En Budapest: Julie Enthoven, +36 70 508 5702En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367

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Dos años después, una sobreviviente del terremoto de Turquía-Siria ve un futuro mejor, más seguro y más sano.

Los devastadores terremotos que asolaron el sur de Turquía en 2023 afectaron millones de vidas, dejando destrucción y penurias a su paso. Entre quienes sobrevivieron se encuentra Canan, madre de cuatro hijos que, junto con su familia, reside en una ciudad de contenedores en Hatay.La historia de Canan es una historia de perseverancia a pesar de las cicatrices físicas y emocionales. "Durante el terremoto, una pared se derrumbó sobre mi cara y mi espalda", recuerda. "Resulté gravemente herida. Ese periodo fue increíblemente doloroso. Durante un tiempo estuve postrada en cama. Me sometí a largos tratamientos. Ahora puedo andar sin andador".Aunque Canan recuperó la movilidad tras su prolongado tratamiento, también perdió la visión en un ojo debido a los restos que le cayeron en la cara. Lo que más le afectó fue la pérdida del párpado, que la dejó incapaz de cerrar uno de los ojos."No soportaba mirarme al espejo. Siempre me sentía mal al verme así y no quería salir a la calle", dijo, reflexionando sobre el costo emocional que le causó la experiencia.No está solaAfortunadamente, Canan no tuvo que afrontar sola este enorme reto vital. En el camino, su recuperación psicológica ha contado con el apoyo de la Media Luna Roja Turca, que proporcionó asesoramiento traumatológico a las personas que sobrevivieron al terremoto. El proyecto se llevó a cabo en colaboración con la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), que lanzó un llamamiento mundial de emergencia pocos días después del terremoto inicial.También recibió ayuda crucial a través de otro programa de colaboración de la Media Luna Roja Turca y la IFRC, cuyo objetivo es garantizar la seguridad y la protección de las personas que suelen ser especialmente vulnerables tras un desastre de gran magnitud: mujeres, niñez, población adulta mayor y personas con discapacidad.Estos esfuerzos incluyen ayuda financiera que puede proporcionar a las personas mayor estabilidad e independencia, al tiempo que les ayuda a cubrir otras necesidades urgentes como asistencia en salud, acceso a medicamentos, oportunidades de educación, ayuda legal o apoyo psicológico.Estos servicios reducen en gran medida las posibilidades de que las personas en situación de vulnerabilidad sufran más daños, abusos o explotación, y aumentan enormemente las posibilidades de una recuperación plena y digna.En el caso de Canan, el programa le permitió acceder a servicios de salud para recibir fisioterapia y tratamiento para recuperar la función de sus párpados.Aunque todavía no puede ver con un ojo, Canan siente un inmenso alivio y gratitud por la oportunidad de recuperar la confianza en sí misma."Me apoyaron mucho", dice sobre la Media Luna Roja. "No quería mostrar mi cara a nadie. Ya lo he superado. Ahora tengo mucha confianza. Soy normal. Tengo un ojo ciego, pero sigo teniendo muchas amistades y seres queridos".Comodidad y confianzaOtro impacto significativo de los terremotos fue su intenso miedo a entrar en edificios, una reacción común entre las personas afectadas. "Antes no podía entrar en edificios de hormigón. Estaba aterrorizada. Pero después de recibir apoyo psicológico semanal de la Media Luna Roja Turca durante varios meses, empecé a superarlo".Ahora Canan puede entrar en los edificios, incluso en los de gran altura."Por primera vez después del terremoto, incluso fui al apartamento de mi hermana, en el piso 12º. Antes del apoyo psicológico, ni siquiera salía a la calle. Ahora me siento más cómoda, más segura. Me siento mucho mejor", explicó.Los terremotos dejaron a millones de personas sin hogar ni medios de subsistencia, y los grupos vulnerables se han visto especialmente afectados. Para personas como Canan, que se enfrentaron a retos tanto físicos como psicológicos, estos mecanismos de apoyo ofrecen un salvavidas crucial que les permite recuperar su dignidad y reconstruir sus vidas.Una mejor vida por delanteUna encuesta reciente demostró que el programa de asistencia en efectivo está teniendo un impacto concreto y medible. Según el estudio, el 88% de las personas que participaron en el proyecto declararon haber mejorado sus condiciones de vida.La evaluación de seguimiento del programa, conocida como monitoreo post-distribución, revela que el 51% de quienes participaron utilizaron la ayuda proporcionada para reducir o eliminar los riesgos de protección relacionados con la salud.El 95% de las personas también declararon haber mejorado la comunicación y las relaciones en el hogar, lo que refuerza los beneficios sociales más amplios de la asistencia.Escrito por Sevil ErkuşOficial Senior de Comunicación, Delegación de la IFRC en Turquía

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Sean inundaciones, terremotos u otras crisis, el impacto en el acceso al agua potable es inmediato y duradero.

Los desastres se presentan en muchas formas, desde la fuerza estremecedora de los terremotos hasta las incesantes inundaciones.En medio del caos y la destrucción, hay una necesidad crítica que trasciende las características específicas de la catástrofe: el acceso a agua limpia. La población de Marruecos y Libia se enfrentó cara a cara con esta realidad tras el terremoto de magnitud 6,8 que sacudió Marruecos el 8 de septiembre de 2023, y las devastadoras inundaciones que asolaron partes del este de Libia un par de días después, tras una tormenta masiva.Inmediatamente después de estos dos desastres, la deshidratación se convirtió en una amenaza, especialmente grave para poblaciones vulnerables como la niñez y las personas adultas mayores. Sin embargo, los peligros iban mucho más allá de la sed."El agua contaminada, consecuencia de la interrupción de las infraestructuras o de la propagación de aguas residuales por las inundaciones, se convierte en un caldo de cultivo para enfermedades transmitidas por el agua, como el cólera y la disentería", explica Jamilee Doueihy, oficial senior de agua, saneamiento e higiene (WASH) de la IFRC en la región de Oriente Medio y Norte de África."Estas enfermedades pueden desbordar rápidamente unos recursos médicos ya de por sí sobrecargados, añadiendo otra capa de sufrimiento a una comunidad ya devastada".Un delicado equilibrio rotoLos desastres alteran el delicado equilibrio de las infraestructuras hídricas. Los terremotos pueden romper las tuberías y dañar las plantas de tratamiento, mientras que las inundaciones pueden dejarlas sumergidas e inoperativas. Esta pérdida de acceso a un suministro de agua limpia y fiable, crea un efecto dominó que afecta al saneamiento, la higiene y la capacidad de preparar alimentos de forma segura.Inmediatamente después de una catástrofe de grandes proporciones, como la inundación masiva y repentina de Libia, los cadáveres que se encuentran cerca o dentro de las reservas de agua, también pueden provocar graves problemas de salud.Sin embargo, el impacto va más allá de los problemas sanitarios inmediatos. Sin agua para las necesidades básicas, la gente tiene dificultades para mantener la higiene, lo que aumenta el riesgo de infección. Las comunidades desplazadas que se enfrentan a la escasez de agua a menudo recurren a alternativas poco seguras, lo que pone aún más en peligro su salud. La escasez de agua también puede paralizar los esfuerzos de recuperación, ya que las personas se ven obligadas a dedicar tiempo a buscar agua en lugar de reconstruir sus vidas.La buena noticia es que el suministro de agua potable es una intervención poderosa en tiempos de desastre. "Tanto en Marruecos como en Libia, el agua fue una parte esencial de los esfuerzos de socorro durante la fase inicial de las dos emergencias", afirma Doueihy.En muchos asentamientos provisionales, que surgieron cuando la gente abandonó sus hogares inseguros, simplemente no había agua corriendo, ni agua potable. La gente también carecía de acceso a inodoros e instalaciones sanitarias.Por lo tanto, además de primeros auxilios, tiendas de campaña de emergencia y otros suministros esenciales, la Media Luna Roja Marroquí, la IFRC y otras Sociedades Nacionales asociadas entregaron botiquines de higiene e instalaron instalaciones provisionales de agua, saneamiento e higiene (retretes, duchas, puntos de agua e incineradores) para las personas que vivían en asentamientos provisionales.En Libia, mientras tanto, la Media Luna Roja Libia -junto con asociados del Movimiento de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja- atendió las necesidades inmediatas de agua, saneamiento e higiene distribuyendo más de 240.000 botellas de agua y unos 6.000 kits de higiene, entre otras cosas.Otras Sociedades Nacionales apoyaron los esfuerzos. La Cruz Roja Alemana, por ejemplo, apoyó la instalación de dos plantas de tratamiento de agua, que posteriormente fueron sustituidas por sistemas de filtración que responden mejor a la evolución de las necesidades. Hasta la fecha, se han instalado cinco plantas desalinizadoras sencillas, además del mantenimiento de pozos de agua subterránea, entre otros esfuerzos.El próximo gran reto, afirma Doueihy, es ayudar a las comunidades a desarrollar soluciones a más largo plazo."Proporcionamos agua potable limpia a la población afectada, pero el paso gradual de la fase de emergencia a una fase de recuperación a largo plazo, significa que se necesitan soluciones sostenibles -como la reparación de las infraestructuras dañadas- para restablecer la seguridad hídrica y la capacidad de las comunidades de acceder a agua limpia."La seguridad del agua no es un lujo ante el desastre, es un salvavidas. Si damos prioridad al acceso al agua potable en la respuesta a los desastres a corto y largo plazo, podemos salvar vidas, prevenir brotes de enfermedades y capacitar a las comunidades para la reconstrucción. -Apoye a la población de Marruecos y Libia en su camino hacia la recuperación donando a los dos llamamientos de emergencia: Marruecos: Terremoto y Libia: Tormenta Daniel.