Menos huracanes no significan menos riesgo: IFRC refuerza la preparación en América Latina y el Caribe
Ciudad de Panamá, 1 de junio — Aunque los pronósticos apuntan a una temporada de huracanes por debajo del promedio en el océano Atlántico, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) recordó hoy que se prevé una alta actividad ciclónica en el Pacífico oriental. La organización llamó a mantener la inversión en preparación, acción anticipatoria y sistemas de alerta temprana en más de 25 países2 de América Central, América del Norte y el Caribe expuestos a ciclones tropicales.Para la temporada 2026 en la cuenca atlántica, que va del 1 de junio al 30 de noviembre, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) prevé, con 55 por ciento de probabilidad, una actividad ciclónica por debajo del promedio histórico de 14 tormentas con nombre y siete huracanes.Este año, apunta NOAA, habría entre ocho y 14 tormentas nombradas. De estas, entre tres y seis se convertirían en huracanes, incluyendo entre uno y tres huracanes mayores, es decir, de categoría tres o superior. En contraste, la agencia prevé, con un 70 por ciento de probabilidad, una temporada más activa en el océano Pacífico oriental, donde pronostica entre 15 y 22 tormentas con nombre, de las cuales entre nueve y 14 se convertirían en huracanes, y entre cinco y nueve de ellos en huracanes mayores.“Lo repetiremos una y otra vez: una tormenta basta para destruir comunidades, colapsar servicios públicos y desplazar y poner en peligro a cientos de miles de personas”, afirmó Cristian Torres, director regional adjunto de la IFRC para las Américas. “Los pronósticos son críticos para que actuemos antes de que los desastres sucedan, pero además de saber cuántas tormentas habrá, es indispensable reducir la vulnerabilidad de las personas, ampliar la cobertura de los sistemas de alerta temprana, y desarrollar, financiar y probar protocolos interinstitucionales que las protejan de las múltiples amenazas a las que están expuestas”, añadió.Como parte de su compromiso con la preparación, la IFRC ya tiene almacenada en Panamá, Santo Domingo y otros puntos estratégicos de la región suficiente ayuda humanitaria para asistir de forma inmediata a hasta 60.000 personas afectadas por una emergencia de gran magnitud. El stock incluye kits de higiene y de cocina, mosquiteros, lonas, herramientas de limpieza y construcción, lámparas solares, plantas potabilizadoras e insumos para la purificación de agua, entre otros.Consciente de que movilizar la ayuda humanitaria en tiempo récord requiere la participación, el conocimiento y la colaboración de múltiples actores, la IFRC apuesta también por los simulacros como una herramienta crítica para poner a prueba los mecanismos y protocolos de respuesta a crisis y desastres.El más reciente, celebrado en mayo pasado, tuvo como objetivo medir y mejorar los tiempos de movilización, los procesos aduaneros y la capacidad de respuesta interinstitucional de El Salvador, Guatemala y Honduras ante posibles inundaciones provocadas por huracanes. El ejercicio de simulación consistió en movilizar, a través de esos tres países, equipos especializados en agua, saneamiento e higiene (WASH) de la Cruz Roja. En esta iniciativa participaron los entes rectores de protección civil, las autoridades de aduanas y relaciones exteriores y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja. Apoyado por la Cruz Roja Alemana y fondos humanitarios de la Unión Europea, el simulacro se enmarcó en el Mecanismo Regional de Asistencia Humanitaria Internacional, el instrumento del Sistema de la Integración Centroamericana para organizar, facilitar y articular la asistencia humanitaria en sus países miembros.Otra de las acciones de preparación impulsadas por la IFRC ante la temporada de huracanes es la adopción de protocolos de acción anticipatoria. Estos protocolos agrupan medidas previamente acordadas entre las comunidades, las autoridades y la Cruz Roja, que se activan cuando se alcanzan determinados umbrales de riesgo. Dependiendo del contexto, estas acciones pueden incluir transferencias de efectivo antes de la emergencia para proteger viviendas y medios de vida, el traslado de bienes esenciales, el refuerzo de infraestructuras críticas o la evacuación de personas en situación de mayor vulnerabilidad.Cuando estos sistemas funcionan, las comunidades reciben alertas oportunas, las autoridades cuentan con más tiempo para coordinar evacuaciones y los equipos humanitarios pueden movilizar ayuda antes de que ocurra el impacto. Actualmente, la IFRC tiene, sólo en Centroamérica, cinco protocolos de acción temprana ante inundaciones y tormentas tropicales que cuentan con apoyo financiero de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF).“El preposicionamiento de ayuda humanitaria, los simulacros y los protocolos de acción anticipatoria permiten proteger vidas, reducir pérdidas económicas y acelerar la recuperación tras el desastre”, explicó Torres. “Pero las normas también pueden salvar vidas y construir resiliencia comunitaria, por eso hacemos un llamado a todos los países de la región a impulsar el tratado internacional para la protección de las personas en situaciones de desastre, que se encuentra en consulta en las Naciones Unidas”.Este tratado busca que la protección de las personas expuestas a desastres o afectadas por ellos no dependa del azar, sino de compromisos claros y acciones coordinadas. Su aprobación, prevista para 2027, facilitaría la cooperación internacional y reduciría los obstáculos que pueden retrasar la llegada de la ayuda. Además, mejoraría las condiciones para que las Sociedades de la Cruz Roja, como auxiliares de los Estados, sigan asistiendo a las personas en mayor vulnerabilidad: mujeres, niñas, personas mayores, personas en situación de movilidad o con discapacidad y comunidades afectadas por la violencia y la pobreza.Esta temporada, marcada por la influencia del fenómeno de El Niño, ilustra cómo el riesgo puede desplazarse y adoptar distintas formas a lo largo del continente. Mientras Granada, San Vicente y las Granadinas, Barbados, Jamaica, Cuba, Haití y República Dominicana continúan recuperándose de los huracanes Beryl, Óscar, Rafael y Melissa, otras regiones enfrentan amenazas diferentes. El corredor seco centroamericano, parte de Chile y zonas de la región andina se preparan para posibles sequías, mientras que Argentina, Brasil y Uruguay anticipan lluvias intensas e inundaciones. En estos países los equipos locales de la Cruz Roja ya están preparando a las comunidades.En este marco, donde los riesgos climáticos, sanitarios y sociales se acumulan y se superponen con creciente frecuencia, la IFRC hace un llamado a invertir sin dilación en medidas que permitan a los Estados, las comunidades y a la propia Cruz Roja proteger mejor a la población frente a escenarios multiamenaza. Porque, como se recalcó en la XXIII Conferencia Pre-Huracanes y de Amanezas Recurrentes de la IFRC, cuando los riesgos se acumulan, la diferencia entre una amenaza y una crisis humanitaria suele definirse antes del impacto. Está en el nivel de preparación existente y en la capacidad de actuar antes de que ocurra el desastre.Para más información: [email protected] Panamá: Susana Arroyo +50769993199En Ginebra: Paolo Cravero +41 79 894 83 96