Huracán

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Menos huracanes no significan menos riesgo: IFRC refuerza la preparación en América Latina y el Caribe

Ciudad de Panamá, 1 de junio — Aunque los pronósticos apuntan a una temporada de huracanes por debajo del promedio en el océano Atlántico, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) recordó hoy que se prevé una alta actividad ciclónica en el Pacífico oriental. La organización llamó a mantener la inversión en preparación, acción anticipatoria y sistemas de alerta temprana en más de 25 países2 de América Central, América del Norte y el Caribe expuestos a ciclones tropicales.Para la temporada 2026 en la cuenca atlántica, que va del 1 de junio al 30 de noviembre, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) prevé, con 55 por ciento de probabilidad, una actividad ciclónica por debajo del promedio histórico de 14 tormentas con nombre y siete huracanes.Este año, apunta NOAA, habría entre ocho y 14 tormentas nombradas. De estas, entre tres y seis se convertirían en huracanes, incluyendo entre uno y tres huracanes mayores, es decir, de categoría tres o superior. En contraste, la agencia prevé, con un 70 por ciento de probabilidad, una temporada más activa en el océano Pacífico oriental, donde pronostica entre 15 y 22 tormentas con nombre, de las cuales entre nueve y 14 se convertirían en huracanes, y entre cinco y nueve de ellos en huracanes mayores.“Lo repetiremos una y otra vez: una tormenta basta para destruir comunidades, colapsar servicios públicos y desplazar y poner en peligro a cientos de miles de personas”, afirmó Cristian Torres, director regional adjunto de la IFRC para las Américas. “Los pronósticos son críticos para que actuemos antes de que los desastres sucedan, pero además de saber cuántas tormentas habrá, es indispensable reducir la vulnerabilidad de las personas, ampliar la cobertura de los sistemas de alerta temprana, y desarrollar, financiar y probar protocolos interinstitucionales que las protejan de las múltiples amenazas a las que están expuestas”, añadió.Como parte de su compromiso con la preparación, la IFRC ya tiene almacenada en Panamá, Santo Domingo y otros puntos estratégicos de la región suficiente ayuda humanitaria para asistir de forma inmediata a hasta 60.000 personas afectadas por una emergencia de gran magnitud. El stock incluye kits de higiene y de cocina, mosquiteros, lonas, herramientas de limpieza y construcción, lámparas solares, plantas potabilizadoras e insumos para la purificación de agua, entre otros.Consciente de que movilizar la ayuda humanitaria en tiempo récord requiere la participación, el conocimiento y la colaboración de múltiples actores, la IFRC apuesta también por los simulacros como una herramienta crítica para poner a prueba los mecanismos y protocolos de respuesta a crisis y desastres.El más reciente, celebrado en mayo pasado, tuvo como objetivo medir y mejorar los tiempos de movilización, los procesos aduaneros y la capacidad de respuesta interinstitucional de El Salvador, Guatemala y Honduras ante posibles inundaciones provocadas por huracanes. El ejercicio de simulación consistió en movilizar, a través de esos tres países, equipos especializados en agua, saneamiento e higiene (WASH) de la Cruz Roja. En esta iniciativa participaron los entes rectores de protección civil, las autoridades de aduanas y relaciones exteriores y las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja. Apoyado por la Cruz Roja Alemana y fondos humanitarios de la Unión Europea, el simulacro se enmarcó en el Mecanismo Regional de Asistencia Humanitaria Internacional, el instrumento del Sistema de la Integración Centroamericana para organizar, facilitar y articular la asistencia humanitaria en sus países miembros.Otra de las acciones de preparación impulsadas por la IFRC ante la temporada de huracanes es la adopción de protocolos de acción anticipatoria. Estos protocolos agrupan medidas previamente acordadas entre las comunidades, las autoridades y la Cruz Roja, que se activan cuando se alcanzan determinados umbrales de riesgo. Dependiendo del contexto, estas acciones pueden incluir transferencias de efectivo antes de la emergencia para proteger viviendas y medios de vida, el traslado de bienes esenciales, el refuerzo de infraestructuras críticas o la evacuación de personas en situación de mayor vulnerabilidad.Cuando estos sistemas funcionan, las comunidades reciben alertas oportunas, las autoridades cuentan con más tiempo para coordinar evacuaciones y los equipos humanitarios pueden movilizar ayuda antes de que ocurra el impacto. Actualmente, la IFRC tiene, sólo en Centroamérica, cinco protocolos de acción temprana ante inundaciones y tormentas tropicales que cuentan con apoyo financiero de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF).“El preposicionamiento de ayuda humanitaria, los simulacros y los protocolos de acción anticipatoria permiten proteger vidas, reducir pérdidas económicas y acelerar la recuperación tras el desastre”, explicó Torres. “Pero las normas también pueden salvar vidas y construir resiliencia comunitaria, por eso hacemos un llamado a todos los países de la región a impulsar el tratado internacional para la protección de las personas en situaciones de desastre, que se encuentra en consulta en las Naciones Unidas”.Este tratado busca que la protección de las personas expuestas a desastres o afectadas por ellos no dependa del azar, sino de compromisos claros y acciones coordinadas. Su aprobación, prevista para 2027, facilitaría la cooperación internacional y reduciría los obstáculos que pueden retrasar la llegada de la ayuda. Además, mejoraría las condiciones para que las Sociedades de la Cruz Roja, como auxiliares de los Estados, sigan asistiendo a las personas en mayor vulnerabilidad: mujeres, niñas, personas mayores, personas en situación de movilidad o con discapacidad y comunidades afectadas por la violencia y la pobreza.Esta temporada, marcada por la influencia del fenómeno de El Niño, ilustra cómo el riesgo puede desplazarse y adoptar distintas formas a lo largo del continente. Mientras Granada, San Vicente y las Granadinas, Barbados, Jamaica, Cuba, Haití y República Dominicana continúan recuperándose de los huracanes Beryl, Óscar, Rafael y Melissa, otras regiones enfrentan amenazas diferentes. El corredor seco centroamericano, parte de Chile y zonas de la región andina se preparan para posibles sequías, mientras que Argentina, Brasil y Uruguay anticipan lluvias intensas e inundaciones. En estos países los equipos locales de la Cruz Roja ya están preparando a las comunidades.En este marco, donde los riesgos climáticos, sanitarios y sociales se acumulan y se superponen con creciente frecuencia, la IFRC hace un llamado a invertir sin dilación en medidas que permitan a los Estados, las comunidades y a la propia Cruz Roja proteger mejor a la población frente a escenarios multiamenaza. Porque, como se recalcó en la XXIII Conferencia Pre-Huracanes y de Amanezas Recurrentes de la IFRC, cuando los riesgos se acumulan, la diferencia entre una amenaza y una crisis humanitaria suele definirse antes del impacto. Está en el nivel de preparación existente y en la capacidad de actuar antes de que ocurra el desastre.Para más información: [email protected] Panamá: Susana Arroyo +50769993199En Ginebra: Paolo Cravero +41 79 894 83 96

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Voluntariado local y nuevas fuentes de energía impulsan la respuesta de la Cruz Roja Cubana a seis meses del huracán Melissa

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Seis meses después del huracán Melissa, la recuperación liderada a nivel local determinará cómo las comunidades enfrentarán futuras crisis

Kingston, Ciudad de Panamá, Ginebra, 21 de abril de 2026 — Seis meses después del huracán Melissa, Jamaica está entrando en una fase crítica en la que los esfuerzos de recuperación deben seguir siendo una prioridad o se corre el riesgo de agravar la vulnerabilidad a largo plazo, afirmaron hoy la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y la Cruz Roja de Jamaica, al presentar la estrategia de recuperación del país durante la Conferencia sobre la Recuperación tras el Huracán Melissa celebrada en Kingston.El huracán de categoría 5 afectó a 1,6 millones de personas —más de la mitad de la población del país— y causó daños estimados en 8.800 millones de dólares, equivalentes al 56 por ciento del PIB de Jamaica, lo que ejerció una presión significativa sobre las finanzas públicas, ralentizó la recuperación económica y dejó impactos duraderos en los medios de vida, la vivienda y los servicios esenciales. Las pérdidas en sectores clave como el turismo y la agricultura siguen afectando los ingresos y la estabilidad, particularmente en las comunidades rurales y costeras.Al mismo tiempo, el aumento de los costos a nivel mundial —incluidos los del combustible y los insumos agrícolas— está incrementando la carga que supone la recuperación, lo que encarece la reconstrucción para las familias y la recuperación de los sistemas.Si bien las iniciativas de respuesta de emergencia ayudaron a estabilizar la situación inmediatamente después del desastre, miles de familias siguen desplazadas o viviendo en hogares dañados, con medios limitados para reconstruir."Seis meses después de un desastre, la recuperación se vuelve decisiva. Si aprovechamos bien este momento, podemos reducir los riesgos futuros. Si no lo hacemos, las vulnerabilidades se agravan", afirmó Jagan Chapagain, Secretario General de la IFRC. "La recuperación consiste en fortalecer la capacidad de las comunidades, los sistemas y las instituciones para resistir el próximo impacto. Eso significa invertir desde el principio, trabajar en coordinación con las autoridades nacionales y confiar en que los actores locales asuman el liderazgo, en particular las Sociedades Nacionales como la Cruz Roja de Jamaica, cuya función auxiliar las posiciona para apoyar y fortalecer los esfuerzos nacionales de recuperación".Con la llegada de una nueva temporada de huracanes y unas necesidades humanitarias que siguen siendo acuciantes, la Cruz Roja de Jamaica ha desarrollado una estrategia de recuperación centrada en cinco áreas críticas: refugio, medios de vida, salud —incluida la salud mental—, higiene y resiliencia comunitaria. La estrategia se basa en la participación de la comunidad, evaluaciones basadas en datos y una estrecha coordinación con las autoridades nacionales, lo que garantiza que los esfuerzos de recuperación estén alineados con las prioridades nacionales y se adapten a las necesidades de las personas afectadas."Esta estrategia está alineada con el marco nacional de recuperación y se basa en lo que ya se ha logrado en la respuesta, al tiempo que apoya a las comunidades para que se recuperen de manera segura y sostenible", dijo Allasandra Chung, presidenta de la Cruz Roja de Jamaica. "Reconoce que cada familia y cada comunidad se recupera a un ritmo diferente y requiere soluciones adaptadas a sus necesidades específicas. Basada en el diálogo con las personas afectadas y las autoridades nacionales, y aprovechando nuestra experiencia en la recuperación tras el huracán Beryl y otras crisis, va más allá de reconstruir lo que se perdió: ayuda a las comunidades a reconstruir un futuro más seguro, más resiliente y mejor preparado para lo que está por venir".La Cruz Roja de Jamaica, con el apoyo de la red de la IFRC, ha desempeñado un papel central en la respuesta y sigue apoyando a las comunidades a medida que avanza la recuperación. Hasta la fecha, más de 45.000 personas han recibido asistencia humanitaria, incluidos materiales para refugios, artículos de higiene, alimentos y apoyo en efectivo. Más de 6.000 hogares han recibido ayuda en efectivo para satisfacer necesidades urgentes y comenzar la reconstrucción, mientras que el apoyo en salud mental y psicosocial ha llegado a más de 2.100 personas.El enfoque de recuperación de la Cruz Roja de Jamaica se centra en el liderazgo local, fortaleciendo las capacidades de las comunidades y asegurando que las personas participen activamente en la configuración de su propia recuperación. A través de la capacitación, la divulgación y la participación, se está apoyando a las comunidades para que reconstruyan hogares más seguros, restablezcan sus medios de vida y reduzcan los riesgos futuros.La estrategia de recuperación forma parte del Llamamiento de Emergencia de la IFRC por 19 millones de francos suizos para apoyar a 180.000 personas durante 24 meses. Sin embargo, el llamado solo cuenta actualmente con un 56 % de financiación, lo que limita la capacidad de ampliar los esfuerzos de recuperación al ritmo necesario.Materiales audiovisuales disponibles aquí.Descargue la estrategia de recuperación aquí.Para obtener más información y concertar entrevistas, póngase en contacto con: [email protected] JamaicaEsther Pinnock +1 (876) 836-5049En PanamáSusana Arroyo +507 69993199En GinebraTommaso Della Longa +41 79 708 4367Paolo Cravero +41 79 894 83 96

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Cruz Roja Cubana lleva agua, salud y bienestar a las comunidades afectadas por el huracán Melissa

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De la respuesta a la recuperación: la presidenta de la IFRC rinde homenaje al voluntariado y juventud de la Cruz Roja de Jamaica

St. Catherine, Jamaica, 21 de enero, 2026 - La semana pasada, la Cruz Roja de Jamaica recibió a la presidenta de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC), Kate Forbes, cuya visita destacó la recuperación, la resiliencia y los esfuerzos de las personas voluntarias que impulsan la respuesta humanitaria en Jamaica, tres meses después de que el huracán Melissa azotara el país.En la sede nacional de la Cruz Roja de Jamaica, en St. Catherine, el voluntarido y juventud de la Cruz Roja llenaron la sala con canciones, poesía y mensajes de unidad, valentía y humanidad, un reflejo vibrante de la compasión que ha sostenido a las comunidades a través de la pérdida y la reconstrucción. Se reconoció formalmente a las y los por su extraordinaria dedicación tras el huracán, incluso cuando muchos de ellos se vieron personalmente afectados."La recuperación es a menudo la fase más ignorada de un desastre, pero es en ella donde se restaura la dignidad y se reconstruye el futuro", afirmó la presidenta de la IFRC, Kate Forbes. "Lo que he visto en Jamaica es el verdadero corazón de la acción humanitaria: voluntariado local, especialmente jóvenes, que lideran con valentía, creatividad y cuidado a sus comunidades". La Cruz Roja de Jamaica ya estaba activa en las comunidades antes de que el huracán Melissa tocara tierra, con acciones tempranas, apoyando las alertas y evacuaciones, y posicionando la ayuda para las familias en condiciones más vulnerables. Desde que el huracán Melissa azotó la isla, la Cruz Roja de Jamaica ha prestado apoyo a más de 28.000 personas con materiales para refugios, agua potable, servicios de salud, apoyo psicosocial y asistencia en efectivo para satisfacer sus necesidades más urgentes.Durante su visita, la presidenta Forbes visitó las clínicas móviles de Darliston y Savanna-la-Mar, que han sido posibles gracias al liderazgo de las personas voluntarias y el personal de la Cruz Roja de Jamaica, en colaboración con el Ministerio de Salud y Bienestar; y la Cruz Roja Canadiense. Estas clínicas móviles están reforzando el acceso a la atención primaria de salud en comunidades que aún se encuentran en el largo camino hacia la recuperación. La presidenta de la Cruz Roja de Jamaica, Allasandra Chung, subrayó la importancia de la visita y el homenaje que supone para el voluntariado. "Esta visita confirma que la recuperación no consiste solo en reconstruir estructuras, sino en devolver la esperanza", afirmó Chung. "El servicio de nuestras personas voluntarias no tiene precio, y este reconocimiento pertenece a quienes eligieron la humanidad frente a las dificultades".La visita de la presidenta Forbes refuerza el compromiso a largo plazo de la IFRC, de apoyar la recuperación de Jamaica tras el huracán Melissa, así como el papel fundamental de las y los voluntarios en la reconstrucción de comunidades más fuertes y resilientes.Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Jamaica: Chloe Govindasamy, [email protected] Ginebra: India Roberts-Smillie, +41 763 726 251

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La IFRC advierte del creciente impacto psicológico en la niñez y las familias un mes después del huracán Melissa

Kingston/Panamá/Ginebra. 28 de noviembre de 2025. Un mes después del huracán Melissa, la población sigue reportando importantes repercusiones psicológicas, entre ellas altos niveles de estrés, ansiedad, miedo persistente, trastornos del sueño y dolor por la pérdida de sus hogares, medios de vida y seres queridos. Miles de personas en las regiones afectadas buscan apoyo psicosocial, y la demanda aumenta a medida que las familias se enfrentan al impacto emocional a largo plazo del desastre, informa la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC).En Jamaica, la niñez muestra una amplia gama de reacciones emocionales, como miedo a la oscuridad y mayor sensibilidad a la lluvia o al viento. Algunos se han vuelto inusualmente callados o irritables, mientras que otros son más dependientes, temerosos de la separación o notablemente hiperactivos, al tratar de lidiar con la continua sensación de inseguridad."Si bien las heridas físicas pueden sanar y las casas pueden reconstruirse con el tiempo, las heridas emocionales pueden perdurar mucho después de que la crisis haya terminado. Los programas de salud mental y apoyo psicosocial se encuentran entre las intervenciones menos costosas de la respuesta humanitaria, pero su impacto no tiene precio", afirmó Dorothy Francis, jefa de operaciones de la IFRC en Jamaica. "Es fundamental garantizar los recursos necesarios no solo para los primeros auxilios psicológicos, sino también para la psicoeducación, las actividades adaptadas a los niños y las sesiones grupales adaptadas a las necesidades de la comunidad".La IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia por un valor de 19 millones de francos suizos (aproximadamente 23 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a 180 000 personas afectadas por el huracán Melissa en Jamaica, y otro llamamiento por un valor de 15 millones de francos suizos (18 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a la Cruz Roja Cubana a prestar asistencia a 100 000 personas. Esta financiación reforzará las intervenciones de salud mental en todas las actividades de respuesta, garantizando que las comunidades reciban apoyo práctico, emocional y psicológico durante todo el proceso de recuperación.El voluntariado y especialistas de la Cruz Roja están proporcionando apoyo esencial en materia de salud mental y apoyo psicosocial (MHPSS) a personas adultas y niñez afectadas por el huracán. Esto incluye primeros auxilios psicológicos, sesiones de apoyo comunitario, actividades adaptadas a los niños y derivaciones a atención especializada cuando es necesario.Actividades como juegos, dibujo, narración de cuentos, música, movimiento y ejercicios de respiración favorecen la expresión emocional y la reducción del estrés. Para las personas más afectadas, las sesiones grupales específicas ofrecen técnicas de estabilización, ejercicios de relajación, psicoeducación sobre reacciones comunes al estrés y espacios seguros para compartir estrategias de afrontamiento y recuperar la sensación de control. Los padres también reciben orientación para comprender las necesidades emocionales de sus hijos y apoyarles en un afrontamiento saludable. El objetivo de todas estas acciones es restablecer la seguridad, la sensación de normalidad y una conexión significativa dentro de la comunidad.En Cuba, los equipos de la Cruz Roja también están distribuyendo kits contra los mosquitos, una intervención que va más allá de la prevención de enfermedades. Al proteger a las familias de las picaduras de mosquitos y crear un entorno más seguro para dormir, los kits ayudan a mejorar la higiene del sueño, que es esencial para el bienestar emocional y la recuperación después de un evento traumático.Julio Martínez, jefe de apoyo psicosocial de la Cruz Roja Cubana, ha estado dirigiendo sesiones con niños en la comunidad de El Aguacate. Describe cómo actividades sencillas, como colorear, ayudan a los niños a expresar sus emociones y a comenzar a sanar. "Los colores reflejan lo que el niño siente en ese momento. Los niños se expresan de manera abierta y clara, y sus dibujos a menudo revelan lo que está sucediendo dentro de la familia", dijo.Las acciones de salud mental también son fundamental para reconstruir con más fuerza. "Después de la tormenta, las personas se enfrentan a decisiones difíciles: cómo reconstruir, volver al trabajo y mantener a sus hijos», añade Martínez. «La resiliencia se vuelve esencial, y el apoyo psicosocial es clave para ayudar a las comunidades a recuperarse y reconstruir esa fuerza. Nadie sale indemne; todos se ven afectados psicológicamente, por lo que no se puede pasar por alto la salud mental".En Cuba, Yaricel Martínez González experimentó de primera mano los efectos del huracán Melissa. Antes de la tormenta, formaba parte de una comunidad de pescadores."Ver cómo todo lo que habíamos logrado tras años de esfuerzo y sacrificio se derrumbaba en solo unas horas fue profundamente devastador para nosotros", menciona Yaricel. "Mi propia madre empezaba a llorar todos los días a las dos de la madrugada, y yo sentía un nudo en la garganta, como si no pudiera respirar. Cuando ocurre algo tan drástico, piensas que nunca volverás a dormir, que nunca te recuperarás. Pero somos la prueba viviente de que las técnicas que nos enseñó la Cruz Roja realmente ayudan. Nos enseñaron formas de respirar mejor, aliviar el estrés y dormir más tranquilos. Incluso los niños se beneficiaron, utilizando dibujos para expresar la tristeza que sentían por el paso de Melissa".Nota para la edición:Imágenes: Fotos y videos adicionales disponibles aquí: LINKEntrevistas disponiblesPara obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Panamá:María Victoria Langman, +507 6550-1090Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199En Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367 Nora Peter, +36 70 953 7709 

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Limitado apoyo internacional compromete la recuperación de la población afectada por el huracán Melissa en Cuba

Santiago de Cuba/Panamá/Ginebra, 21 de noviembre de 2025 - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC) advirtió que las necesidades humanitarias de la población afectada por el huracán Melissa en el oriente de Cuba crecen a un ritmo mayor del que lo hace el apoyo internacional requerido para prestar asistencia humanitaria a corto y mediano plazo.A tres semanas de que Melissa tocara tierra en Cuba, los datos de la Defensa Civil y el Sistema de Naciones Unidas señalan que más de 2,2 millones de personas resultaron afectadas, sobre todo en las provincias de Santiago de Cuba, Granma y Holguín. Además, la pérdida de más de 150.000 hectáreas de cultivos amenaza la seguridad alimentaria, y los daños en más de 155.000 viviendas exponen a la población a la epidemia de dengue, oropouche y chikungunya declarada en el país. A esto se suma que los cortes de energía limitan el funcionamiento de plantas de agua y servicios de salud, especialmente en Santiago de Cuba, donde 500.000 personas siguen sin acceso a la electricidad.“Son incontables las familias que lo han perdido todo: techos, colchones, comida, animales, artículos indispensables para sobrevivir con bienestar y dignidad”, dijo Carlos Pérez Díaz, presidente ejecutivo de la Cruz Roja Cubana. “Desde el minuto uno, los equipos de la Cruz Roja Cubana han recorrido las zonas más afectadas por Melissa distribuyendo ayuda y ofreciendo apoyo psicosocial, pero nuestros esfuerzos se quedan cortos ante la magnitud de las necesidades que encontramos, sobre todo en las zonas rurales y en el área costera donde Melissa tocó tierra”.Las primeras 20 toneladas de ayuda de la IFRC, que llegaron a Cuba vía aérea el 2 de noviembre, ya fueron distribuidas en su totalidad por voluntarias y voluntarios de la Cruz Roja Cubana. Este envío incluía kits de cocina, de higiene y descanso, frazadas, mosquiteros, lámparas solares, lonas plásticas y kits de herramientas. Estos artículos se entregaron a familias cuyas viviendas fueron destruidas, a personas adultas mayores que viven solas, a personas con discapacidad y a mujeres embarazadas o con niñas, niños o personas dependientes a su cargo.“El preposicionamiento de suministros humanitarios en nuestro hub logístico en Panamá nos permitió despachar ayuda vital en las primeras 72 horas tras el paso del huracán Melissa, y la capacidad organizativa y de coordinación de la Cruz Roja Cubana nos permitió distribuirla en tiempo récord”, dijo Cristian Torres Bermeo, director adjunto de la IFRC para América. “Contamos con la experiencia, capacidad operativa y presencia local necesarias para llegar a las zonas más necesitadas, pero requerimos más apoyo financiero para alcanzar a los miles de familias que aún requieren asistencia urgente y, en cuanto se den las condiciones, transitar a la fase de recuperación temprana.”El pasado 31 de octubre, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia solicitando 15 millones de francos suizos (18 millones de USD) para asistir durante dos años a 100.000 personas con ayuda de emergencia, recuperación temprana y resiliencia a largo plazo. Las contribuciones recibidas por la organización sólo alcanzan el 16.3% del monto requerido, mientras las necesidades en la isla siguen al alza.El llamamiento internacional de la IFRC permanecerá abierto durante los próximos 24 meses. Gobiernos, empresas, fundaciones e incluso individuos pueden colaborar con recursos que permitirán a las comunidades reconstruir sus viviendas, protegerse de las enfermedades transmitidas por mosquitos, cuidar de su salud mental, recuperar sus actividades productivas, contar con energía solar para hacer frente a los cortes de electricidad y prepararse para la próxima temporada ciclónica.La IFRC tiene una sólida trayectoria en la implementación de operaciones humanitarias en Cuba. De la mano con la Cruz Roja Cubana -y su red de más de 35 mil personas voluntarias- y en coordinación con los poderes públicos y actores humanitarios nacionales e internacionales, ha respondido a decenas de huracanes y tormentas, entre ellas Ian, Oscar, Rafael, Matthew, Irma y Sandy; siempre de la mano de sus principios fundamentales y con intervenciones basadas en la evaluación de necesidades y procesos de diálogo con las comunidades afectadas.Para mayor información o entrevistas escriba por favor a [email protected] o contacte a:En Santiago de CubaSusana Arroyo Barrantes, +507 69993199En PanamáMaría Victoria Langman, +507 65501090En GinebraNora Peter +36 70 953 7709

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Desde terremotos hasta tifones: Filipinas lucha contra catástrofes devastadoras

Manila/Kuala Lumpur, 10 de noviembre de 2025. Filipinas se enfrenta a una crisis humanitaria sin precedentes, ya que una serie de desastres consecutivos han devastado comunidades que aún luchaban por recuperarse. En poco más de un mes, un terremoto de magnitud 6,9 en Cebú, seguido del tifón Kalmaegi (nombre local Tino), han dejado a millones de personas conmocionadas. El domingo, el supertifón Fungwong (nombre local Uwan) atravesó el país, dejando a su paso una estela de devastación. Ante estos múltiples desastres humanitarios, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un llamamiento de emergencia revisado, para apoyar a la Cruz Roja de Filipinas, ampliando las operaciones para ayudar a 284.904 personas en varias provincias.El llamamiento solicita 18 millones de francos suizos (frente a los 8 millones anteriores) para proporcionar refugio de emergencia, servicios de salud y agua, saneamiento e higiene, y apoyo a los medios de vida. Sin embargo, la financiación es muy escasa, lo que pone en peligro la capacidad de prestar ayuda vital. "Las necesidades humanitarias están aumentando, pero los recursos están disminuyendo", afirmó Sanjeev Kafley, jefe de la delegación de la IFRC en Filipinas. "Sin ayuda urgente, miles de personas se quedarán sin refugio, agua potable ni alimentos. No podemos permitir que el cansancio ante los desastres eclipse el sufrimiento de millones de personas". "La resiliencia de las comunidades se está poniendo a prueba hasta sus límites absolutos", afirmó la Dra. Gwendolyn Pang, secretaria general de la Cruz Roja de Filipinas. "Ya estábamos prestando apoyo a las familias que lo perdieron todo en el terremoto, y ahora cientos de miles de personas más se han visto desplazadas por las inundaciones y los deslizamientos de tierra. Con otra tormenta acercándose, la situación es grave".El pueblo filipino ha soportado mucho en las últimas semanas. El 30 de septiembre, un terremoto sacudió Cebú, causando la muerte de 79 personas, 559 personas heridas y daños en más de 134.000 viviendas, de las cuales 7.295 quedaron completamente destruidas. Las pérdidas en infraestructuras se estiman en 6.760 millones de pesos filipinos (92,2 millones de francos suizos) y, según cifras del Gobierno, más de 747.000 personas se vieron afectadas. Cuando las familias comenzaban a recomponer sus vidas, el tifón Kalmaegi azotó la misma región y otras zonas, tocando tierra en ocho ocasiones en Visayas y Palawan entre el 4 y el 5 de noviembre. La tormenta afectó a más de 2.4 millones de personas y el número de muertes, heridas y personas desaparecidas sigue aumentando a medida que se recibe más información de las provincias afectadas.Más de 377.000 personas siguen en centros de evacuación abarrotados o refugios temporales días después de que el tifón pasara, mientras que las aguas residuales con fuertes corrientes y grandes cantidades de escombros dificultan las labores de búsqueda y rescate. Las líneas de suministro siguen interrumpidas, con cortes de electricidad en 156 municipios y cortes de agua en siete ciudades, lo que aumenta el riesgo de brotes de enfermedades.Y ahora el país se está recuperando de las secuelas del supertifón Fungwong, el vigésimo primer ciclón tropical de este año. Hasta el 10 de noviembre, Fungwong ha afectado a 230.000 familias en todo el archipiélago y ha causado la muerte de dos personas. Filipinas es un país propenso a los desastres, pero esta sucesión de catástrofes no es habitual: es un claro recordatorio de los crecientes riesgos climáticos y sísmicos a los que se enfrentan las naciones en condiciones más vulnerables. Se necesita ayuda urgente para ampliar las labores de socorro, evitar más pérdidas de vidas humanas y apoyar al país en su recuperación tras este último desastre. Nota para la edición Imágenes: Aquí hay fotos y videos disponibles. Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Manila: Ellie van Baaren, +63 960 665 9637En Kuala Lumpur: Afrhill Rances, +60 192 713 641 En Ginebra: Scott Craig, +41 76 370 3575

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"No se puede capturar en imágenes": el huracán Melissa deja un rastro de destrucción en el oeste de Jamaica.

En una zona residencial de Westmoreland, una parroquia situada en el extremo occidental de Jamaica, Maceo Sibbles se encuentra en medio de una zona franja de ramas rotas y árboles caídos. Detrás de él, los árboles que aún se mantienen en pie están doblados, retorcidos y despojados de sus hojas y ramas."Los daños han sido catastróficos", afirma Sibbles, director de la delegación de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica. El huracán Melissa, el más fuerte que ha azotado Jamaica y la tercera tormenta más grande jamás registrada en el Caribe, ha causado una destrucción generalizada en todo el oeste del país."No se puede captar en fotos, ni siquiera en videos, hay que verlo con tus propios ojos", dice. "Es realmente horrible".Hay algunas zonas de Westmoreland que siguen siendo completamente inaccesibles, diez días después de que el huracán tocara tierra. La gente necesita desesperadamente los servicios más básicos, ya que sus vidas han quedado destrozadas, arrasadas por el viento."Hay zonas en las que lo único que queda en pie es el baño, el baño de concreto que construyó la persona. Si no es de concreto, no está ahí, todo lo demás está destruido".Maceo Sibbles, director de la filial de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica."Hay zonas en las que las casas están construidas principalmente con tablas y zinc, y la mayoría de ellas están completamente devastadas", dice Maceo. "Estamos haciendo todo lo posible por llegar a las comunidades, pero aún no hemos podido acceder a las colinas. Nos están llegando informes de que muchas personas han fallecido a causa de la tormenta"."Todo el mundo está sufriendo"El personal y el voluntariado de la Cruz Roja de Jamaica se enfrentan actualmente a enormes dificultades para llegar a las zonas afectadas debido a la caída de líneas eléctricas, las inundaciones y las carreteras intransitables. Algunas personas voluntarias tardaron varios días en llegar a la sucursal local de la Cruz Roja para ayudar en la distribución de ayuda humanitaria, porque las zonas que rodeaban sus hogares estaban muy dañadas."Muchas personas voluntarias tardaron días en salir de donde estaban, atravesando árboles y cables eléctricos caídos en las carreteras", dice Maceo. "No se puede salir en carro, hay que salir a pie y entonces te encuentras con agua que te llega al pecho o a la cintura"."Hay personas que están aisladas. No podemos llegar hasta ellas debido a la distancia que nos separa del punto más cercano al que se puede llegar en coche, y es difícil llegar hasta allí y pasar por delante de todas las personas que no pueden salir por sí mismas".Vea esta entrevista con Dwayne Francis, sobreviviente del huracán:Las necesidades son enormes: se activan los fondos de emergencia y se lanzan llamamientosA pesar de las dificultades, los equipos de la Cruz Roja han comenzado a distribuir artículos a las comunidades afectadas, entre ellos paquetes de alimentos, agua y artículos como lonas, kits de refugio, kits de higiene, kits de limpieza y bidones.Las necesidades son tan grandes que es imposible llegar a todas las personas que necesitan ayuda en este momento, por lo que Maceo y su equipo se están centrando en las personas y comunidades en condiciones más vulnerables."Hemos comenzado a distribuir a las personas mayores, a las personas con niñas y niños pequeños y a las personas con discapacidades, dificultades físicas o mentales", dice. "También hemos distribuido desde un lugar en Savanna La Mar para las personas que pueden llegar allí, para que obtengan algunos de sus suministros".Para apoyar la respuesta al huracán Melissa en Jamaica, la IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia que busca reunir 19 millones de francos suizos y ha asignado 80.000 francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) antes de la llegada de la tormenta, con el fin de apoyar la preparación para la emergencia.Trabajar en conjuntoLa magnitud de esta catástrofe requiere una respuesta coordinada, con los numerosos actores que se encuentran sobre el terreno. Las agencias deben asegurarse de que trabajan juntas y ponen en común sus recursos para actuar de la forma más eficiente y eficaz posible.«No se trata solo de la Cruz Roja, ni solo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social», añade Maceo. «Hemos contado con World Central Kitchen, que nos ha proporcionado comidas calientes, pero todo el mundo está contribuyendo poco a poco.Sé que algunas personas se están impacientando y no podemos pedirles que tengan paciencia; simplemente tenemos que llegar a ellas lo antes posible. Y eso es lo que estamos tratando de hacer, día a día. Vamos a seguir esforzándonos».En total, se activaron 881 refugios en toda la isla, que prestaron apoyo a más de 7.200 personas. Estos refugios han sido en su mayoría salones comunitarios, escuelas e iglesias, edificios que lograron resistir la fuerza del huracán. En la actualidad, siguen activos unos 88 de estos refugios, ocho de los cuales están gestionados por la Cruz Roja de Jamaica.Resiliencia comunitariaMuchas personas voluntarias del equipo de Maceo que trabajan sin descanso cada día para proporcionar alimentos, suministros y otras formas de ayuda, también se han visto gravemente afectadas. A pesar de su agotamiento y sus pérdidas personales, siguen apoyando a sus vecinos."Sé que algunas de las personas voluntarias han estado trabajando desde las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche y están agotadas", dice Maceo. "Estamos tratando de rotar lo más posible, para que no se agoten, pero sobre el terreno estamos trabajando tan duro como podemos para llegar a las personas que necesitan ayuda".“Hay personas voluntarias que ahora mismo no tienen hogar. Están con alguien que puede haber sufrido daños y les ha cedido parte de su casa para alojarles”.Maceo Sibbles, director de la filial de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica."Mucha gente del voluntariado, cuando regresan a casa, se encuentran con oscuridad, sin agua, con barro, y tienen que atravesar varios metros de agua solo para llegar a casa. Nuestro voluntariado se esfuerzan, trabajan duro, son personas voluntarias de corazón".Mientras los equipos voluntarios de la Cruz Roja de Jamaica brindan apoyo psicológico a las personas que aún viven una experiencia traumática, ellas y ellos mismos también necesitan apoyo psicosocial."Vamos a acompañar con mucha ayuda psicosocial de primera emergencia, porque este huracán ha conmocionado a mucha gente", afirma Maceo. "Yo lo viví en primera persona. Fue aterrador. Yo no soy de los que se asustan, pero sé que mi hija estaba asustada. Nunca había visto nada igual".Otro de los retos a los que se enfrentan las comunidades más afectadas por el huracán es la interrupción de las telecomunicaciones. Hay muchas zonas del país que estarán sin electricidad durante semanas, por lo que ha comenzado a surgir una red de dispositivos de comunicación por satélite que abarca todo el país. La filial de la Cruz Roja de Westmoreland se ha convertido en el centro de uno de estos dispositivos, llamado Starlink."Llevamos dos días con el Starlink aquí", explica Maceo. "La comunidad lo está utilizando. Lo hacemos funcionar con el generador. Tiene algunos problemas, pero estamos muy agradecidos por ello. Con el Starlink, la gente puede comunicarse con sus familiares, pero también entretenerse, porque, como saben, el apoyo psicosocial y el bienestar de las personas son importantes. La gente necesita tiempo para relajarse y respirar, para recuperar algo parecido a una vida normal. Es realmente importante".Esperanzas y temoresHay muchas barreras que superar y habrá obstáculos en el camino hacia la recuperación. Aún se está determinando el verdadero alcance de los daños y los riesgos secundarios. Una de las áreas que preocupan a Maceo es la gestión de residuos y los problemas de saneamiento."Me preocupa la eliminación de residuos", afirma. "Ya teníamos un problema con la recogida de basura antes de Melissa, pero ahora hay desechos humanos y corporales, ya que la gente está utilizando los espacios públicos porque no tiene otra opción"."Una de mis mayores preocupaciones es que esto pueda convertirse en algún tipo de enfermedad contagiosa. Creo que necesitamos educar a la población sobre este tema y encontrar una forma de ayudar a estas personas a mejorar sus prácticas de higiene.En este momento, la gente solo está sobreviviendo, y no se puede mirar a una persona que está sobreviviendo y decirle que tiene que hacer algo diferente. Tenemos que encontrar una opción mejor".En cuanto a sus esperanzas, Maceo tiene fe en que su país se recuperará. La gente jamaiquina es resiliente y, si conseguimos suficiente apoyo de la comunidad internacional, habrá una luz al final del túnel, afirma."Mi esperanza es que podamos construir algo mejor, que podamos hacer lo que hay que hacer, para que todos reciban la ayuda que necesitan. Creo que podemos hacerlo, pero necesitamos mucho apoyo", afirma.

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15 días de acción: Antes de que el huracán Melissa tocara tierra, la Cruz Roja estaba ayudando a la gente a prepararse. Ahora, está en el centro de la respuesta

Para las personas que vivieron el huracán Melissa, fue una tormenta como ninguna otra que hubieran experimentado antes. Melissa tocó tierra en el suroeste de Jamaica el 28 de octubre como huracán de categoría 5, con vientos que superaban los 257 km/h, lo que la convirtió en la tormenta más severa que ha golpeado la isla en la historia conocida. Luego se desplazó hacia el este, en dirección a Cuba, donde volvió a golpeardoce horas más tarde como huracán de categoría 3. Afortunadamente, la gravedad del huracán no era del todo inesperada. Gracias a los pronósticos, la red de la Cruz Roja en la región ya había comenzado a prepararse para la tormenta. Una semana antes de tocar tierra, cuando las primeras previsiones meteorológicas mostraron la formación del huracán Melissa y sus posibles trayectorias en el Caribe central, la Cruz Roja ya estaba activa, coordinándose con grupos y organismos locales, advirtiendo a la población y ayudándola a prepararse, y colocando suministros esenciales en los lugares donde era más probable que se necesitaran. Los equipos locales de la Cruz Roja en Cuba, Jamaica, República Dominicana y Haití activaron sus planes de contingencia y comenzaron a preparar a las comunidades para lo que se convertiría en uno de los huracanes más poderosos jamás registrados en el Atlántico. Los daños en Jamaica fueron devastadoresEl gobierno estima que las pérdidas ascienden a alrededor del 30 % del PIB nacional. Las inundaciones destruyeron carreteras y dañaron cultivos, más del 50 % de la población aún no tieneelectricidad. Alrededor de 7.200 personas buscaron refugio en los 881albergues que se abrieron en todo el país, ocho de los cuales siguen siendo gestionados por la Cruz Roja de Jamaica. “Fue muy traumático. Perdí mi almacén, mi cobertizo, y el agua del barranco seguía subiendo. Cuando miré por la ventana y vi la brisa que acompañaba a la lluvia, fue muy traumático", dice el Sr. Lawrence, médico y ex presidente de Emergencias de la filial de la Cruz Roja en St. Elizabeth. “Como pueden ver, todos mis árboles frutales han muerto. Los peces a los que alimento cada mañana se dieron la vuelta y se alejaron nadando.”En Cuba, los vientos de hasta 195 km/h y las fuertes lluvias provocaron el desbordamiento de los ríos y deslizamientos de tierra, lo que interrumpió los servicios básicos. Se estima que cerca de 2.2 millones de personas han sido severamente impactadas.“No pudimos llegar a Santiago porque la carretera está bloqueada por el agua”, explica Nicolás Segura, coordinador de respuesta a desastres de laIFRC para el Caribe latino. “Pudimos ver muchos daños, mucha devastación, muchos animales muertos en la carretera y también un par de accidentes de tráfico y gente tratando de llegar a sus casas, tratando de recuperar algo”.Las acciones anticipatorias salvan vidasEn Jamaica, la Cruz Roja implementó medidas preventivas en ocho parroquias de alto riesgo, con el apoyo del Fondo de Emergencias para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF). Los equipos voluntarios visitaron comunidades en riesgo para difundir mensajes de alerta temprana, prepararon albergues y distribuyeron artículos de primera necesidad. Gracias a estas medidas, más de 300 personas y cinco instituciones recibieron artículos de emergencia y apoyo para la preparación días antes de que la tormenta tocara tierra. Mientras tanto, la Cruz Roja Cubana activó su plan de contingencia para eventos hidrometeorológicos, desplegando personal y voluntariado en las zonas vulnerables. Reforzaron las comunicaciones comunitarias, revisaron los centros de evacuación y preposicionaron kits de ayuda humanitaria y equipo de rescate en provincias como Granma, Santiago de Cuba y Holguín. Esta preparación previa significó que, cuando Melissa finalmente tocó tierra, ambas Sociedades Nacionales estaban listas para responder de inmediato sin perder tiempo crítico. Desde el primer día, los equipos de ambas islas han estado trabajando sin descanso. La Cruz Roja de Jamaica movilizó a 400 personas voluntarias y distribuyó de inmediato 750 mantas, 250 kits de limpieza, 250 kits de higiene, 250 kits de herramientas para alberguesy 500 lonas. En Cuba, brigadas especializadas han apoyadopersonas y proporcionado apoyo psicosocial a las familias en crisis.Llamamientos internacionales para apoyar la recuperaciónLa magnitud del desastre ha llevado a laIFRC a lanzar dos llamamientos de emergencia para reforzar las operaciones en ambos países.El llamamiento de emergencia en Jamaica tiene como objetivo recaudar 19 millones de francos suizos (23 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a 180.000 personas durante los próximos dos años. La operación proporcionará albergues, apoyo a los medios de subsistencia y asistencia en efectivo, ayudando a las familias a reconstruir sus vidas de forma segura y a recuperarse con autonomía. Se prestará especial atención a los hogares uniparentales, las familias con niños y niñas pequeños o con población adulta mayor y las personas con discapacidad. Todas las intervenciones se guiarán por la protección, la inclusión de género y la participación comunitaria y la rendición de cuentas, garantizando que la asistencia sea justa y transparente, y ayudando a las comunidades a prepararse para futuras crisis climáticas. En Cuba, el llamamiento de emergencia tiene como objetivo recaudar 15 millones de francos suizos (18 millones de dólares) para ayudar a 100 000 personas en las provincias más afectadas. La operación combina ayuda de emergencia, recuperación temprana y resiliencia a largo plazo, ayudando a las familias a reconstruir sus hogares, restablecer el suministro de agua potable y recuperar su salud y sus medios de subsistencia. Este llamamiento de dos años de duración invierte en una reconstrucción resistente al clima. Las familias recibirán kits para techos, herramientas y capacitación en técnicas de construcción seguras y sostenibles, junto con sistemas de agua alimentados con energía solar para garantizar el suministro de agua limpia incluso cuando falte la electricidad. El objetivo: ayudar a las comunidades a recuperarse hoy y disponer de lo necesario para resistir a las tormentas del mañana. Red global activa En los siete días posteriores a la tormenta, la red global de la Cruz Roja entregó más de 180 toneladas de suministros humanitarios al Caribe. Entre ellos se encontraban kits de albergue, kits de limpieza, utensilios de cocina, kits de higiene, bidones, cubetas y mantas. El domingo 2 de noviembre, un vuelo fletado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja aterrizó en Santiago de Cuba con las primeras 20 toneladas de ayuda humanitaria para las familias más afectadas por el huracán Melissa. “Estamos en los almácenes donde tenemos nuestra carga de 20 toneladas de ayuda humanitaria que llegó recientemente, con el objetivo de ir chequeando e ir haciendo pautasde distribución”, dijo Luis Enrique Calderón Rodríguez, jefe de Operaciones y Rescate de la Cruz Roja Cubana. “Ya hemos chequeado que las cargas están bien estibadas y que ya hoy podemos comenzar el proceso de entrega a las familias”.Este envío permite a la Cruz Roja Cubana proporcionar asistencia humanitaria urgente a 1.500 personas en las zonas más afectadas, incluyendo kits de cocina, kits de higiene, ropa de cama, mantas, mosquiteros, lámparas solares, kits de herramientas para albergues y láminas de plástico. En Jamaica, 160 toneladas de ayuda humanitaria de la Cruz Roja arribaron en los siete días siguientes a la llegada de Melissa. Los envíos refuerzan la distribución local, lo que permite a miles de familias recibir artículos de higiene, limpieza y cocina en los primeros días de la emergencia. Estas acciones fueron posibles gracias a la solidaridad internacional. La Cruz Roja Canadiense, la Plataforma de Intervención Regional de las Américas y el Caribe (PIRAC) de la Cruz Roja Francesa y el Centro Logístico Regional de la IFRC en Panamá coordinaron el envío de suministros por aire y por mar para garantizar que la ayuda llegara rápidamente a los más necesitados. Mientras tanto, el voluntariado de de la Cruz Roja de Cuba y de Jamaica continúa con su labor humanitaria, realizando evaluaciones de daños ynecesidades, distribuyendo artículos de emergencia, limpiando y brindando apoyo emocional. Acompañar a las personas a sobrellevar el impacto y la pérdidaNo todo el apoyo que se presta es en especie. Existe una necesidad fuerte y generalizada de apoyo psicosocial en las comunidades más afectadas, incluso entre los miembros de la Cruz Roja. Las y los voluntarios, y el personal han estado trabajando sin descanso durante días. Muchas personas voluntarias han visto sus hogares completamente destruidos. “Reconocemos que existe una necesidad muy real y fuerte de servicios de salud, atención médica y apoyo psicosocial”, declaró Ruth Howard a la BBC el 31 de octubre. Howard es la vicepresidenta de Relaciones Públicas de la Cruz Roja de Jamaica. “El apoyo psicosocial es esencial, porque este ha sido uno de los acontecimientos más traumáticos que muchos de nuestros ciudadanos han vivido en su vida”, continuó. Aún así, siguen prestando apoyo a quienes más lo necesitan, demostrando que el corazón deCruz Roja está enlas comunidades. Cada kit entregado, cada evacuación segura y cada abrazo de apoyo son posibles gracias a la dedicación decada voluntario y voluntaria. El huracán Melissa nos recordó una vez más que la preparación salva vidas. Las acciones anticipatorias aplicadas antes de que la tormenta tocara tierra demostraron su eficacia, marcando la diferencia entre la devastación total y la resiliencia. Durante los próximos meses, la IFRC y las Sociedades Nacionales de Jamaica y Cuba seguirán colaborando para reforzar la resiliencia de las comunidades ante futuros fenómenos climáticos.

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Nota de prensa

Arriban a Santiago de Cuba 20 toneladas de ayuda humanitaria de la IFRC tras el paso del huracán Melissa

Ciudad de Panamá, 2 de noviembre de 2025 – Un vuelo chárter de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) aterrizó este domingo 2 de noviembre en Santiago de Cuba con las primeras 20 toneladas de ayuda humanitaria para las personas afectadas por el huracán Melissa.El envío, con capacidad para prestar asistencia humanitaria urgente a 1.500 personas, arribó a las tres de la tarde, hora local, procedente del Aeropuerto Internacional de Tocumen, en Ciudad de Panamá. La carga consiste en kits de cocina, de higiene y de descanso, frazadas, mosquiteros, lámparas solares, kits de herramientas y lonas plásticas. Estos artículos serán distribuidos por la Cruz Roja Cubana en las zonas más golpeadas por el huracán.Los kits de higiene incluyen artículos esenciales como jabón, cepillos de dientes, champú, productos para la higiene menstrual, toallas y papel higiénico, todos destinados a ayudar a las familias a mantener su salud y su cuidado personal después del huracán. Junto a los mosquiteros, estos kits son fundamentales para prevenir enfermedades en contextos donde el acceso al agua y al saneamiento se ha visto interrumpido.Los kits de descanso contienen artículos como sábanas y almohadas que permiten a las familias que perdieron su vivienda tener mejores condiciones en los alojamientos temporales. Como complemento, las herramientas contribuirán a las tareas de limpieza y reconstrucción, mientras que los kits de cocina proveerán utensilios de preparación y servicio de alimentos para cinco personas. En conjunto, estos kits apoyan la vida cotidiana, la salud y la recuperación.“Mientras la Cruz Roja Cubana continúa apoyando las labores de rescate, las evaluaciones de daños y la asistencia psicosocial, la Federación Internacional ha activado todos sus mecanismos de apoyo internacional para movilizar ayuda en tiempo récord”, señaló Marianna Kuttothara, jefa de Salud, Desastres y Crisis de la IFRC para las Américas. “A solo tres días del paso del huracán Melissa, la ayuda humanitaria ya estaban lista para su envío y ahora será distribuida con humanidad y compromiso a quien más lo necesita”.Este envío de ayuda en tiempo récord es posible gracias a la ayuda humanitaria preposicionada por la IFRC en su Hub Humanitario, ubicado en Panamá. Allí, la organización almacena suficientes artículos de primera necesidad para asistir a 20.000 personas en un plazo de 48 a 72 horas tras un desastre.Estas primeras 20 toneladas forman parte de los esfuerzos de la IFRC para garantizar una respuesta humanitaria rápida y de calidad. A ello se suma el lanzamiento de un llamamiento de emergencia para recaudar 15 millones de francos suizos (aproximadamente 18 millones de dólares estadounidenses), con el objetivo de asistir a 100.000 personas durante los próximos dos años en Cuba.Esta operación humanitaria combina la respuesta inmediata —como la distribución de artículos esenciales y las acciones de búsqueda y rescate— con la recuperación temprana y la resiliencia a largo plazo, ayudando a las familias a reconstruir sus hogares, restablecer el acceso a agua potable y recuperar su salud y medios de vida.Fotos del cargo disponibles aquí: https://shared.ifrc.org/collections/~df43f74ef9Para mayor información, por favor contacte: [email protected] En Panamá: Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199   María Victoria Langman, +507 6550-1090  En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367Nora Peter, +36 70 953 7709

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Nota de prensa

La IFRC envía las primeras 64 toneladas de ayuda humanitaria a Jamaica tras el paso del huracán Melissa

Ciudad de Panamá, 1 de noviembre de 2025 – La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media (IFRC) despachó a Jamaica las primeras 64 toneladas de ayuda para las comunidades afectadas por el huracán Melissa.El primer envío, de 34 toneladas, partió en un vuelo chárter desde el aeropuerto internacional de Tocumen, en Ciudad de Panamá, rumbo a Kingston, este sábado a las dos de la tarde, hora local. La carga enviada por la Cruz Roja consiste en 1.500 kits de albergue, 1.000 lámparas solares y 3.500 lonas de plástico.Los kits de albergue contienen instrumentos básicos como martillos, serruchos, clavos y alambre, que permitirán reparar o reconstruir estructuras dañadas y levantar refugios temporales con materiales locales. Este tipo de ayuda, junto a las lonas plásticas, facilita que las personas que perdieron su vivienda recuperen seguridad, privacidad y dignidad tras el paso del huracán.Por su parte, las lámparas solares, que funcionan tanto para iluminar como para cargar dispositivos electrónicos, permitirán a las personas afectadas recuperar autonomía y ganar seguridad en sus desplazamientos por zonas oscuras en horas de la noche. También, podrán utilizarlas para cargar sus teléfonos y estar en contacto con sus seres queridos, por ejemplo.“Luego de dedicarse a tareas de anticipación y preparación antes de la llegada del huracán Melissa, nuestros equipos en Jamaica están ahora volcados en la evaluación de daños, la gestión de albergues y la distribución de la ayuda que ya teníamos ubicada en el país”, explicó Marianna Kuttothara, jefa de salud, desastres y crisis de la IFRC para América. “La carga humanitaria que estamos enviando desde Panamá permitirá que más personas puedan recibir de manera pronta los artículos de primera necesidad que necesitan para cuidar su salud, limpiar y rehabilitar su casa y recuperar su bienestar”.A la ayuda enviada vía aérea se suman 30 toneladas de material humanitario que ya se encuentra rumbo a Jamaica en un barco que salió de Panamá este miércoles 29 de octubre. Esta carga consiste en lonas plásticas, kits de herramientas de albergue, kits de limpieza, artículos de cocina, bidones plásticos para almacenar agua, cubetas y mantas, herramientas de albergue y kits de limpieza.Estas primeras 34 toneladas son parte de los esfuerzos de la IFRC para garantizar una respuesta humanitaria rápida y de calidad, a los que se suma el lanzamiento de un llamamiento de emergencia para recaudar 19 millones de francos suizos (23 millones de dólares americanos) para asistir a 180.000 personas durante los próximos dos años.Este envío de ayuda en tiempo récord es posible gracias a la política de preposicionamiento de ayuda humanitaria. En el Centro Logístico Regional de Asistencia Humanitaria del Estado panameño ubicado en Ciudad de Panamá, la IFRC cuenta con un Hub Humanitario donde tiene preparados y listos para distribución artículos esenciales para las personas afectadas por emergencia. Desde allí, pueden enviar ayuda hasta para 60.000 personas en los primeros días tras el impacto de un huracán.Para mayor información, por favor contacte: [email protected] En Panamá: Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199   María Victoria Langman, +507 6550-1090  En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367Nora Peter, +36 70 953 7709

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Cuba: la IFRC lanza un llamamiento de emergencia en apoyo a 100.000 personas afectadas por el huracán Melissa y ante un posible aumento del brote de arbovirus

Ginebra/Ciudad de Panamá/La Habana, 30 de octubre de 2025 – La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un llamamiento de emergencia para recaudar 15 millones de francos suizos (USD18 millones) y reforzar las acciones de la Cruz Roja Cubana en la asistencia a 100.000 personas afectadas por el huracán Melissa y el actual brote de arbovirus.El llamamiento de la IFRC se implementará durante dos años y combinará tres ejes: respuesta humanitaria inmediata, recuperación temprana y resiliencia a largo plazo. El huracán Melissa, uno de los tres más intensos en la historia meteorológica de Cuba, tocó tierra en el sureste del país el 28 de octubre, afectando a más de 2,7 millones de personas en ocho provincias y agravando una emergencia de salud pública existente vinculada al brote de arbovirus.“Nuestros voluntarios estuvieron en primera línea desde antes del paso del huracán, apoyando evacuaciones preventivas, campañas de sensibilización y servicios de apoyo psicosocial; han rescatado a personas atrapadas por la crecida de los ríos y continúan auxiliando a quienes lo perdieron todo”, afirmó Carlos Pérez Díaz, presidente ejecutivo de la Cruz Roja Cubana. “Ahora, nos concentraremos en la entrega de artículos de higiene y limpieza, y en la prestación de servicios de salud y apoyo psicosocial para las familias afectadas”.“Este llamamiento de emergencia es esencial para recaudar los fondos necesarios para ayudar al pueblo cubano” dijo Jagan Chapagain, Secretario General de la IFRC. “El huracán Melissa dejó una devastación inmensa a su paso. Tomará meses, quizá años, que las personas reconstruyan sus vidas”.Antes de la llegada del huracán, la Cruz Roja Cubana había preposicionado y enviado desde La Habana 1.000 kits familiares de emergencia a almacenes en el oriente del país, para asegurar que la ayuda estuviera cerca de las comunidades más propensas a ser afectadas. Estos kits —que incluyen artículos esenciales como suministros de higiene, frazadas y utensilios de cocina— están listos para su rápida distribución entre las familias afectadas, tan pronto como las condiciones lo permitan.El llamamiento de emergencia de la IFRC apoyará a 100.000 mediante una respuesta que combine auxilio inmediato y recuperación temprana. A las familias cuyas viviendas fueron dañadas o destruidas se les proporcionarán kits de herramientas, colchones, frazadas, utensilios de cocina y lámparas solares para mejorar sus condiciones de vida.Con los recursos recaudados, la Cruz Roja también buscará prevenir y reducir la transmisión de enfermedades asociadas al impacto del huracán y al brote de arbovirus que enfrenta simultáneamente el país y que incluye los virus del dengue, oropouche y chikungunya.La Cruz Roja trabajará estrechamente con el Ministerio de Salud Pública para fortalecer la vigilancia epidemiológica, garantizar el acceso a agua y saneamiento seguros, y restablecer servicios esenciales de salud mediante unidades móviles y auxiliares. Las medidas de salud ambiental —como la eliminación de desechos, la limpieza de sistemas de agua y las campañas de control vectorial— contribuirán a reducir los impactos secundarios y a proteger a las comunidades.La Cruz Roja también priorizará el tratamiento del agua a nivel doméstico y la promoción de la higiene, así como la distribución de kits de potabilización y de suministros de higiene, y la rehabilitación de sistemas comunitarios de agua. La instalación de bombas de agua solares o por gravedad garantizará el acceso continuo a agua segura en zonas donde el suministro eléctrico sigue siendo inestable.A medida que las condiciones lo permitan, la operación pasará a una fase de reconstrucción y recuperación resiliente al clima, apoyando la reparación y reconstrucción de viviendas mediante kits de techado, herramientas y capacitación en técnicas de construcción seguras y sostenibles.El huracán Melissa ha golpeado comunidades que se recuperaban de paso del huracán Oscar en 2024, que afectó gravemente muchas de las mismas provincias ahora golpeadas por Melissa. Las viviendas e infraestructuras aún estaban en reparación cuando este nuevo desastre las volvió a impactar, dejando a las familias con poco tiempo para recuperarse.“Durante décadas, la IFRC ha trabajado de la mano con la Cruz Roja Cubana y su calificada red de voluntarios, respondiendo con efectividad a huracanes como Ian, Sandy y Óscar —y ahora Melissa—, siempre protegiendo vidas y medios de subsistencia, con la misma comunidad”, afirmó Loyce Pace, directora regional de la IFRC para las Américas. “Nuestro llamamiento se basa en esa experiencia compartida, en una asociación cimentada en la confianza, la humanidad y la determinación de ayudar donde más se necesita”.Para más información o solicitudes de entrevista, contactar: [email protected] Panamá:Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199María Victoria Langman, +507 6550-1090En Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367Nora Peter, +36 70 953 7709

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5 cosas que necesitas saber sobre huracanes y tormentas

En América, la temporada de huracanes del Atlántico 2025 sigue activa.Especialistas en meteorología, gestión de desastres,autoridades públicas y millones de personas que viven en el Caribe tienen la mirada puesta en el huracán Melissa, la tormenta número 13 del año, que -de momento- avanza lentamente hacia Jamaica.Este año se han formado 13 tormentas con nombre de las posibles 19 que estaban pronosticadas. De esas, cuatro alcanzaron la categoría 1 o 2, y tres se convirtieron en huracán mayor, es decir, de categoría 3 o superior.Pero, cuánto sabemos realmente de las tormentas y huracanes, cómo se forman, cuáles son sus características, y cómo podemos prepararnos. A continuación, contestamos cinco de las preguntas más comunes sobre las tormentas y huracanes:️1. ¿Cuál es la diferencia entre una tormenta tropical y un huracán?Ambos fenómenos son parte del mismo sistema, el ciclón tropical, que se define como un sistema de baja presión que gira en sentido antihorario en el hemisferio norte y en sentido horario en el hemisferio sur.Lo que varía es la intensidad. Una tormenta tropical alcanza vientos entre 63 y 118 km/h, mientras que un huracán supera los 119 km/h.Estos fenómenos tienen diferentes nombres según el lugar dónde se desarrollan:Ciclones: cuando se producen en aguas del sudeste asiático y el océano Índico.Tifones cuando se producen en aguas del este de Asia y el Pacífico.Huracanes: cuando se producen en el Atlántico, el golfo de México o el mar Caribe.Cada tipo está asociado a una estación que puede durar hasta siete meses al año.No hace falta que se forme un huracán de categoría mayor para poner en peligro la vida de la gente. La lluvia y los vientos provocados por una sola tormenta son suficientes para representar una amenaza para la salud, el bienestar e incluso la sobrevivencia de las personas, especialmente en comunidades donde la crisis climática, la pobreza, la desinformación o desastres previos aumentan las condiciones vulnerables de la población.En 2024, las tormentas se clasificaron como el segundo tipo de desastre más frecuente en todo el mundo, registrado en la base de datos EM-DAT, que afectó a 29,5 millones de personas a nivel mundial.En América, debido a una combinación de factores geográficos, climáticos, políticos y socioeconómicos, la vulnerabilidad es especialmente grave en países como Haití, Cuba, Venezuela, República Dominicana, Nicaragua, Honduras, Guatemala, Bahamas y Antigua y Barbuda.Los países afectados por el huracán Beryl en 2024, como Barbados, Granada, Jamaica y San Vicente y las Granadinas, también entraron en la temporada 2025 en medio de los esfuerzos de recuperación en curso.2 ¿Cómo se forman las tormentas y huracanes?Se forman sobre el mar. Para que este fenómeno suceda, el agua del océano debe estar cálida, por encima de 26 °C. Cuando el aire caliente y húmedo asciende, el vapor libera calor, que refuerza el sistema y lo hace crecer; y si la humedad y el viento son favorables, el sistema crece hasta convertirse en un huracán.En el centro del huracán se forma un ojo, y una aparente calma. Mientras tanto, alrededor se forman nubes densas y vientos intensos que se conocen como la pared del ojo. Las nubes que giran en espiral descargan grandes cantidades de agua que pueden provocar inundaciones y deslizamientos de tierra.Los huracanes se desplazan impulsados por el viento, siguiendo trayectorias que pueden variar según la dirección y la velocidad de las corrientes en distintos niveles de la atmósfera. Al tocar tierra, los huracanes pierden el calor del océano, que es su fuente de energía, y comienzan a debilitarse.También debemos prestar atención a la rapidez con la que se intensifican. La intensificación rápida se da cuando hay un aumento de la velocidad del viento de 35mph o más en 24 horas, se ha vuelto más común debido al aumento de la temperatura del océano provocado por el cambio climático. Este fortalecimiento repentino deja poco tiempo para prepararse, lo que aumenta el riesgo de daños catastróficos y pérdida de vidas. Entre los ejemplos más notables se encuentra el huracán Otis en 2023, que pasó de ser una tormenta tropical a un huracán de categoría 5 en menos de un día antes de azotar la costa pacífica de México.3. ¿Por qué las tormentas y huracanes tienen nombre?Los nombres se usan para identificar cada tormenta de forma fácil. Nombrar las tormentas es la forma más rápida de comunicar las alertas y preparar a la población.La Organización Meteorológica Mundial tiene listas de nombres que se reutilizan cada seis años. Las listas se construyen en orden alfabético, alternando entre nombres de hombres y mujeres. Cuando un huracán causa mucha destrucción, entonces su nombre se retira.Los nombres facilitan el seguimiento y el análisis de cada tormenta en particular, especialmente cuando hay varias activas al mismo tiempo. También facilitan el registro histórico y ayudan a evitar confusiones entre el personal de meteorología, los medios de comunicación, las instituciones de respuesta a emergencias y la población en general.Cuando se hacen las listas de los nombres, se tienen en cuenta ciertos factores:Que sean cortos.Que sean fáciles de pronunciar.Que tengan un significado adecuado en diferentes idiomas.Que sean únicos: no se pueden utilizar los mismos nombres en otras regiones.4. ¿Qué tan predecibles son los huracanes?Los pronósticos meteorológicos permiten anticipar la llegada de tormentas y huracanes y prepararnos antes de que ocurran los desastres.La tecnología nos permite seguir de cerca la trayectoria y la velocidad con la que se desplazan sobre el mar. El huracán Melissa, por ejemplo, se mueve lentamente, y ese movimiento lento implica un peligro máximo. Entre más lento avance una tormenta o huracán, más prolongado será el período en el que las comunidades a su paso sufran fuertes ráfagas de viento y lluvias torrenciales. En lugar de unas horas, estas condiciones podrían mantenerse por días, provocando inundaciones o deslaves. Por eso, el tiempo es fundamental para que las comunidades completen los preparativos antes de que las condiciones se deterioren. Es importante combinar los pronósticos con el análisis de riesgos para tomar medidas tempranas antes de los huracanes, en lugar de simplemente responder a los eventos.La Cruz Roja, los gobiernos, las comunidades y otros actores humanitarios pueden actuar antes de que ocurra un desastre implementando sistemas de alerta temprana, protocolos de evacuación y simulacros, o ubicando la ayuda humanitaria en lugares estratégicos para garantizar una entrega rápida a las zonas afectadas durante una emergencia.Este enfoque nos permite anticiparnos a los desastres, minimizar su impacto y prevenir el sufrimiento, la pérdida de vidas y medios de subsistencia.5. ¿Qué debo hacer antes, durante y después de un huracán?Antes de que inicie la temporada de huracanes, es fundamental conocer los riesgos del lugar donde vive y elaborar un plan familiar y comunitario de evacuación. Se deben identificar los refugios más cercanos, definir rutas seguras y asegurarse de que todos los miembros del hogar sepan qué hacer en caso de emergencia. Para reforzar la estructura de su vivienda: asegúrese de que el techo esté bien fijado, instale contraventanas, limpie las canaletas y pode las ramas que puedan caer. Además, prepare provisiones como agua potable, alimentos no perecederos, linternas, medicinas y un botiquín de primeros auxilios. Rellene los tanques de combustible de los vehículos antes de que estén medio vacíos, en caso de que necesite evacuar.Una vez que se active una alerta o aviso de huracán, prepárese para evacuar si así se lo indican las autoridades locales. Asegure los documentos importantes en bolsas impermeables y coloquelos objetos de valor en lugares altos.Durante el huracán, infórmese por medios oficiales y siga las indicaciones de las autoridades. Si permanece en casa, refuerce puertas y ventanas, manténgase lejos de ellas y busque resguardo en una habitación interior sin ventanas. Ubique a las mascotas dentro, desconecte los electrodomésticos pequeños y, si se le indica, corte los suministros de electricidad, gas y agua.No se deje engañar por la calma del ojo del huracán: permanezca a salvo hasta que las autoridades confirmen que el peligro ha pasado.Después del huracán, revise si hay personas heridas y brinde primeros auxilios sin mover a personas gravemente lesionadas, salvo que estén en riesgo. Evite los edificios dañados y los cables eléctricos caídos, ya que pueden causar electrocución. No consuma agua ni alimentos que puedan estar contaminados, y mantenga una buena higiene. Apoye a sus vecinos y participe en las labores de limpieza y recuperación solo cuando sea seguro hacerlo. Infórmese sobre nuevas alertas o riesgos secundarios, como inundaciones o deslizamientos de tierra.

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Emergencia

Cuba: Huracán Melissa

El huracán Melissa, una de las tormentas más poderosas jamás registradas en el Caribe, ha devastado el este de Cuba con lluvias torrenciales, inundaciones masivas y vientos de hasta 295 km/h. Se han derrumbado viviendas, hay comunidades aisladas y cientos de miles de personas han perdido el acceso al agua potable y la electricidad. Mientras tanto, un brote de arbovirus agrava los riesgos para la salud. La Cruz Roja Cubana está proporcionando refugio de emergencia, agua potable, atención en salud y apoyo psicosocial, al mismo tiempo que trabaja para prevenir la propagación de enfermedades infecciosas. Se necesita ayuda urgente para llegar a más familias. Done ahora para ayudar a la Cruz Roja Cubana a proporcionar asistencia vital.

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Emergencia

Jamaica: Huracán Melissa 

El huracán Melissa, la tormenta más fuerte en la historia de Jamaica, ha devastado comunidades en toda la isla, con vientos de hasta 280 km/h, lluvias torrenciales y marejadas ciclónicas que han destruido viviendas, bloqueado carreteras y desplazado a miles de personas. Casi 1.9 millones de personas se han visto afectadas, y muchas familias siguen atrapadas o viviendo en refugios improvisados debido a las continuas inundaciones y deslizamientos de tierra. La Cruz Roja de Jamaica, con el apoyo de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, está proporcionando refugio de emergencia, alimentos, agua potable y asistencia en efectivo, pero se necesita ayuda urgente para llegar a más personas y ampliar los esfuerzos de recuperación. Su donación puede marcar la diferencia: done ahora para ayudar a las Sociedades de la Cruz Roja que están respondiendo a proporcionar asistencia vital.

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Nota de prensa

Jamaica: La IFRC lanza un llamamiento de emergencia en respuesta al huracán Melissa. La distribución de ayuda ya está en marcha

Ginebra/Ciudad de Panamá/Kingston, 30 de octubre de 2025. La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha lanzado un llamamiento de emergencia con el fin de reunir 19 millones de francos suizos (23 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a 180.000 personas afectadas por el huracán Melissa en Jamaica durante los próximos 24 meses.La tormenta tocó tierra en el suroeste de Jamaica, cerca de New Hope, el 28 de octubre como huracán de categoría 5, el tercero más fuerte que se ha registrado en el océano Atlántico. En toda Jamaica, más del 77 % de la población se encuentra sin electricidad y alrededor de 6.000 personas permanecen en refugios de emergencia, muchas de las cuales han perdido sus hogares o sus medios de vida."El huracán Melissa ha dejado a su paso una devastación inmensa; la situación es más que catastrófica. Se han perdido vidas, se han destruido hogares y se han dañado infraestructuras esenciales. Aún no conocemos el alcance total de los daños, pero nuestros equipos sobre el terreno ya están observando una necesidad enorme de refugio, alimentos, agua y servicios de salud, incluidas donaciones de sangre y primeros auxilios psicológicos", afirmó Jagan Chapagain, secretario general de la IFRC. Durante los próximos dos años, los fondos recaudados a través del Llamamiento de Emergencia de la IFRC permitirán brindar asistencia humanitaria en diez de las parroquias más afectadas, combinando la ayuda inmediata con la recuperación a largo plazo y el fortalecimiento de la resiliencia. La reparación y reconstrucción de viviendas, la recuperación de los medios de subsistencia y el asistencia en efectivo o en especie también ayudarán a las familias a recuperar la estabilidad y la seguridad."Nuestros equipos llevan más de una semana trabajando para prepararse para la llegada de Melissa: instalando refugios, colocando artículos de emergencia cerca de las zonas de alto riesgo y ayudando a las comunidades a prepararse para la tormenta", afirmó Yvonne Clarke, directora general de la Cruz Roja de Jamaica. "Ahora es el momento de responder y garantizar que las personas más afectadas tengan lo que necesitan para empezar a reconstruir sus vidas, al mismo tiempo que se asegura que las comunidades estén mejor preparadas para futuras tormentas".Las intervenciones de salud y agua garantizarán el acceso a agua potable, suministros de higiene y atención médica a miles de personas. Al mismo tiempo, se acompañará con apoyo psicosocial y de salud mental a las familias y al personal de respuesta que se enfrentan a pérdidas y traumas. La rehabilitación de las instalaciones sanitarias dañadas y las campañas de limpieza ayudarán a restablecer los servicios esenciales y a reforzar la capacidad local para hacer frente a futuras crisis.En el momento de lanzar este llamamiento, la ayuda humanitaria ya está en marcha. La Cruz Roja de Jamaica ha movilizado a 400 personas voluntarias y ha distribuido reservas preposicionadas de mantas, kits de limpieza e higiene, kits de herramientas para refugios y lonas para apoyar a las familias más afectadas.Ya están listos para su distribución artículos de emergencia adicionales de la IFRC para 2.300 personas, incluidos kits de limpieza para más de 800 hogares, y un vuelo chárter de 28 toneladas desde el centro humanitario de la IFRC en Panamá está listo para partir con utensilios de cocina, mantas, bidones y artículos de higiene para 1.800 familias.Melissa azotó solo 16 meses después del huracán Beryl, lo que dejó a las comunidades con poco tiempo para recuperarse de las pérdidas anteriores. El Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) ya había asignado 80.000 francos suizos antes de la llegada de Melissa para permitir una acción temprana, incluyendo el posicionamiento previo de suministros y la preparación de refugios. Este enfoque anticipatorio ayudó a reducir el impacto humanitario de la tormenta, demostrando una vez más que actuar temprano salva vidas."La fuerza de esta respuesta reside en la propia Jamaica, en el profundo vínculo entre la Cruz Roja y las comunidades a las que presta servicio", afirmó Loyce Pace, directora regional de la IFRC para las Américas. "Nuestro llamamiento tiene como fin complementar los esfuerzos locales, reconociendo que la reconstrucción de la resiliencia requiere el esfuerzo de toda la comunidad, especialmente en tiempos de crisis climática"."Estaremos aquí durante el largo camino que nos queda por delante, prestando asistencia vital y sentando las bases para la recuperación a largo plazo, actuando a nivel local y asegurándonos de que el mundo no olvide lo que necesitan las comunidades afectadas".Para más información o solicitar una entrevista, contáctese al correo: [email protected] En Panamá: Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199   María Victoria Langman, +507 6550-1090  En Ginebra: Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367Nora Peter, +36 70 953 7709

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Jamaica: A pocas horas de que Melissa toque tierra, la única opción es prepararse

Se espera que el huracán Melissa toque tierra en Jamaica como un huracán de categoría 4 o 5, la primera tormenta de esta magnitud que azota Jamaica en la historia conocida. "Esperamos condiciones de huracán a partir de mañana, a última hora de esta noche y parte de mañana", afirma Esther Pinnock, oficial de comunicación de la Cruz Roja de Jamaica. "Se producirán fuertes lluvias".Pinnock hizo estas declaraciones el domingo 26 de octubre, un día antes de la fecha prevista para la llegada de la tormenta. Especialistas en meteorología esperan que Melissa toque tierra el lunes 27 de octubre o el martes 28 de octubre."Algunas zonas de la isla ya están sufriendo estas lluvias y ráfagas de viento», continuó Pinnock. "Basándonos en la trayectoria y las previsiones del huracán, sabemos que ya hay algunas zonas, en las que ya habríamos intervenido, como Portland Cottage, Rocky Point y algunas zonas de Saint Catherine, que son vulnerables".Melissa tocará tierra en Jamaica mientras las comunidades aún se están recuperando del huracán Beryl. Se prevé que esta tormenta afecte al país solo 16 meses después de que el huracán Beryl devastara las comunidades agrícolas y pesqueras y causara daños por un valor de 204 millones de dólares estadounidenses. Los hogares costeros aún se están recuperando económicamente y carecen de los recursos necesarios para prepararse para otra tormenta.Se prevé que las inundaciones sean peores que las causadas por Beryl, debido al lento avance de Melissa y a la humedad acumulada por el mal tiempo de las últimas semanas. Las zonas bajas siguen siendo muy vulnerables a las marejadas ciclónicas y las inundaciones, mientras que los asentamientos informales de Kingston corren un riesgo importante de sufrir daños por el viento.Los equipos locales de la Cruz Roja en toda Jamaica ya están sobre el terreno, tomando medidas tempranas, apoyando las alertas y evacuaciones, y posicionando la ayuda para las familias más vulnerables.La Cruz Roja de Jamaica está coordinando y recibiendo datos del Servicio de Información de Jamaica sobre las zonas vulnerables conocidas, y los equipos locales prevén que se producirán fenómenos graves a los que la Cruz Roja tendrá que responder.El personal y voluntariado están preparados para reponer inmediatamente los suministros distribuidos y complementar las reservas de emergencia, realizar evaluaciones de los daños y las necesidades para identificar las necesidades críticas, gestionar los refugios de emergencia para las poblaciones desplazadas y establecer mecanismos de retroalimentación y queja para garantizar la rendición de cuentas ante las comunidades afectadas."También recopilaremos información sobre las personas que puedan quedar aisladas y estableceremos contacto con las entidades necesarias a medida que recibamos esos informes", añade Pinnock. "Quiero destacar ante la opinión pública que, una vez pase la tormenta, hablaremos de nuestro servicio de restablecimiento de vínculos familiares y de cómo se puede acceder a él".Gracias a las previsiones y a la actuación temprana, la Cruz Roja de Jamaica se ha movilizado una semana antes de la llegada de Melissa. Con 165 000 personas potencialmente en riesgo en las parroquias de Saint Elizabeth, Manchester, Clarendon, Saint Catherine, Saint Andrew, Kingston, Saint Thomas y Portland, el Fondo de Emergencias para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) ha asignado 80.000 francos suizos para medidas inmediatas. Estos fondos han permitido a los equipos locales movilizar al voluntariado, preposicionar suministros de socorro y apoyar las alertas y evacuaciones. En escuelas, centros comunitarios y templos de las ocho parroquias afectadas, la Cruz Roja ha apoyado la preparación de refugios de emergencia en los días y horas previos a la llegada prevista de Melissa. Los equipos locales de la Cruz Roja también han preposicionado suministros de emergencia —entre ellos, 250 kits de refugio, 250 kits de higiene, 250 kits de limpieza, lonas, agua potable y otros artículos esenciales— en las sucursales locales y los refugios designados antes de la llegada de la tormenta.Además, se ha desplegado a personal voluntario capacitado con el equipo de comunicación, el transporte, el equipo de seguridad y los artículos de visibilidad necesarios.A medida que las tormentas y los huracanes como Melissa se intensifican más rápidamente y el tiempo de respuesta se reduce, invertir en la anticipación salva vidas y recursos. Actuar antes de que se produzca el desastre hace que cada dólar y cada minuto cuenten.

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Equipos locales de Cruz Roja se activan ante el paso inminente del huracán Melissa por el Caribe

Las lluvias torrenciales y vientos intensos delhuracán Melissa amenazan a cientos de miles de personas en el Caribe central. Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en Cuba, Haití, Jamaica y República Dominicana se encuentran plenamente activas, apoyando a las comunidades en mayor riesgocon acciones de preparación y respuesta temprana.En Cuba, la Cruz Roja Cubana apoya las evacuaciones preventivas, brinda asistencia psicosocial y facilita el restablecimiento del contacto entre familiares. El apoyo psicológico ante la amenaza de un huracán es esencial para la gestión de desastres. Al proporcionar calma, control y conexión, se ayuda a la población a transitar del miedo paralizante a una preparación activa y una mentalidad resiliente, salvando vidas y favoreciendo una mejor recuperación psicológica a largo plazo.En Haití, la Cruz Roja de Haití ha activado el Centro de Operaciones de Emergencia de Jérémie, coordinando junto a autoridades locales las medidas de preparación. Voluntarias y voluntarios difunden mensajes preventivos para que las familias sepan cómo protegerse antes de los posibles impactos.En Jamaica, con más de 165 000 personas en riesgo, el Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) ha asignado 80 000 francos suizos para anticipar acciones: preposicionar suministros vitales, preparar refugios y fortalecer la capacidad de respuesta comunitaria.En la República Dominicana, el voluntariado de la filial San Pedro ha realizado rescates y evacuaciones preventivas en comunidades afectadas por inundaciones, además de apoyar el traslado de pacientes del hospital local hacia centros médicos seguros.La preparación y la acción temprana son claves en una región altamente vulnerable a los impactos de tormentas y huracanes. La intensificación rápida de estos fenómenos —agravada por el cambio climático— reduce el tiempo para reaccionar y aumenta el riesgo de pérdidas humanas y materiales.El cambio climático y los desastres y peligros relacionados con el clima pueden afectar a cualquiera, pero sus efectos no se sienten por igual entre las personas afectadas. En América del Norte, América Central y el Caribe, los grupos en condiciones más vulnerables, como las mujeres, la niñez, las personas en movimiento, las comunidades indígenas y las personas afectadas por la violencia, la pobreza y la discriminación, corren el mayor riesgo de sufrir los efectos de los huracanes y las tormentas.Por ello, la IFRC y su red de Sociedades Nacionales trabajan para actuar antes de los desastres, combinando pronósticos meteorológicos con análisis de riesgo, fortaleciendo los sistemas de alerta temprana y colocando ayuda humanitaria en lugares estratégicos.En preparación a la temporada de huracanes 2025, en más de 28 países la red de la Cruz Roja continúa reforzando la resiliencia comunitaria, integrando la ciencia, el conocimiento local y la solidaridad para proteger a las comunidades ante los crecientes riesgos climáticos.

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Huracanes a la vista: la Cruz Roja multiplica la formación y la preparación

Mientras la región de América se encuentra en plena temporada de huracanes 2025, los equipos de la Cruz Roja han estado trabajando intensamente junto a las comunidades para prepararse para lo que, según los pronósticos, será otra temporada de tormentas por encima de lo normal.Pero incluso una temporada de huracanes normal puede tener consecuencias devastadoras para la población, basta una sola tormenta para afectar a pueblos y ciudades enteras. Por eso, la labor de preparación de la Cruz Roja ya estaba muy avanzada incluso antes de conocerse el pronóstico de este año.Las Sociedades Nacionales de Honduras, Guatemala y El Salvador, son de las más vulnerables a estos eventos extremos debido a su ubicación geográfica. La magnitud de los trabajos de preparación que se están llevando a cabo en todo el continente americano se debe en gran medida a la experiencia con tormentas extremadamente devastadoras en el pasado, en particular el huracán Mitch en 1998.El paso devastador del Huracán Mitch dejó más de 11.000 muertes y millones de personas afectadas, marcando un antes y un después en la forma en que las Sociedades Nacionales de la región se preparan para afrontar estos eventos extremos. Para las personas involucradas en la respuesta a emergencias y la reducción de riesgos, la tormenta supuso un rotundo cambio.Dos décadas después, en 2020, los huracanes Eta e Iota afectaron a más de siete millones de personas, la mayoría de ellas —más de cuatro millones— en Honduras, Nicaragua y Guatemala, los países que también habían sido los más afectados por Mitch.Pero los resultados fueron diferentes. En el tiempo transcurrido entre una tragedia y otra, la región y las organizaciones humanitarias se prepararon con antelación con planes de respuesta, capacitación, simulacros y fortalecimiento institucional para reducir el impacto de estos desastres. Esto permitió que el número de víctimas mortales de Eta e Iota fuera mucho menor que el de Mitch.Desde México hasta Sudamérica, muchas Sociedades Nacionales han transformado la terrible experiencia del Huracán Mitch en acción. Su misión: estar mejor preparadas cada año para responder con mayor rapidez y eficacia ante la llegada de potenciales huracanes.Este artículo muestra algunas de las muchas formas en que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la región están trabajando para adelantarse a las tormentas y ayudar a las comunidades a prepararse.Cruz Roja Salvadoreña:Pre-posicionamiento de ayuda humanitaria y acceso a pronósticos meteorológicosLa Cruz Roja Salvadoreña cuenta con planes de contingencia y de respuesta, lo que permite respuestas más ágiles frente a precipitaciones extremas y deslizamientos provocados por tormentas tropicales y huracanes. Según señala Omar Ayala,Jefe de Crisis y Desastres de la Cruz Roja Salvadoreña, la Sociedad Nacional ha implementado acciones depre-posicionamiento de ayuda humanitaria en sus filiales, basándose en los pronósticos delObservatorio de Amenazas del país.“Esta estrategia ha reducido significativamente los tiempos de respuesta: lo que antes podía tardar hasta dos días, ahora se responde en apenas dos horas”, asegura Omar. Además, en el contexto del monitoreo y la alerta temprana, la Cruz Roja Salvadoreña ha firmado recientemente una carta de entendimiento con dicha Dirección del Observatorio de Amenazas: “Este acuerdo nos permite acceder a los pronósticos meteorológicos de forma temprana para estar mejor preparados ante la eventual llegada de un huracán”,señala Omar.Por otra parte, según Omar, algo que se quiere potenciar aún más desde la Sociedad Nacional en la preparación ante la temporada de huracanes es la comunicación para educar de forma preventiva a la población de las zonas de riesgo, a fin de que sepan qué hacer antes, durante y después de un huracán.Cruz Roja Hondureña: Sistemas de alerta temprana y alianzas estratégicasSegún ManuelIsaula, Gerente de Gestión de Riesgo y Desastres de la Cruz Roja Hondureña, la Sociedad Nacional ha invertido en la formación técnica del voluntariado y personal en rescate acuático, atención prehospitalaria, sistemas de transferencia monetaria, agua, saneamiento e higiene, y sistemas aéreos no tripulados (SANT). “Esta estrategia, sumada a procesos de fortalecimiento institucional de la Cruz Roja Hondureña, como eselEnfoque de Preparación para una Respuesta Eficaz (PRE), nos permite estar preparados ante múltiples amenazas”,afirmaIsaula.La Cruz Roja Hondureña destaca además su inversión enSistemas de Alerta Temprana (SAT), (medidas guiadas por las alertas tempranas o pronósticos, para proteger a las personas antes de que ocurra un desastre), implementados en cuencas como Chamelecón y Aguán.“La experiencia con latormenta tropical Sara, la última de la temporada de huracanes de 2024, que afectó a más de 300 000 personas en Honduras, evidenció el valor de que las comunidades se apropien de estos sistemas de alerta temprana para asegurar que la población vulnerable reciba la información necesaria a tiempo. Esa preparación salvó vidas”, aseguraIsaula.Otra buena práctica ante la tormenta tropical Sara fueron las alianzas estratégicas con actores nacionales e internacionales: “La coordinación efectiva entre organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y comunitarias para garantizar la apropiación del conocimiento, el análisis del riesgo, el monitoreo, y la capacidad de respuesta fue y siempre será algo fundamental en nuestros planes de preparación y respuesta”,concluyeIsaula.Cruz Roja Guatemalteca: Desarrollo de acciones anticipatorias y planes de contingenciaPor su parte, Teresa Marroquín,Directora de Gestión de Riesgos y Desastres de la Cruz Roja Guatemalteca, afirma que la Sociedad Nacional ha fortalecido su capacidad de respuesta ante huracanes mediante varias acciones clave, como el desarrollo de acciones anticipatorias. En particular, el desarrollo de planes de acción temprana que establecen las medidas clave que deben adoptarse antes de que las tormentas toquen tierra.“Se han desarrolladoPlanes de Acción Temprana (PAT) financiados por la Federación Internacional para responder a inundaciones causadas por tormentas extremas. Un ejemplo exitoso fue la activación del PAT durante la tormentatropical Julia en octubre de 2022, lo que nos ayudó a ofrecer una mejor respuesta a los que más lo necesitaban”asegura Teresa.Según esta portavoz, una coordinación estrecha con las fuentes oficiales de pronósticos meteorológicos es clave para mejorar la eficacia y eficiencia de las operaciones humanitarias durante la temporada de huracanes. Además, destaca la importancia del desarrollo de planes de contingencia, capacitación, y equipamiento del voluntariado en atenciónpre hospitalaria y búsqueda y rescate en inundaciones, sobre todo en las zonas de alto riesgo."Una herramienta clave para comprender"En 2024, con el apoyo delCentro de Referencia en Preparación Institucional para Desastres (CREPD) en las Américas,más de 6000 personas fueron capacitadas en línea y presencialmente a través de cursos y entrenamientos prácticos a nivel regional, con el objetivo de fortalecer sus conocimientos en rescate, salud, asistencia humanitaria y coordinación logística.Según Edgardo Barahona, Coordinador del CREPD, estas formaciones, basadas en ejercicios prácticos, no solo fortalecen las capacidades técnicas de las Sociedades Nacionales, sino que también fomentan una preparación integral y alineada con los estándares globales de la IFRC:“Son una herramienta clave para comprender la utilidad de los planes de respuesta, contingencia y anticipación. A través de metodologías vivenciales y escenarios simulados, los equipos pueden experimentar de manera directa los desafíos de una emergencia, permitiendo una mejor articulación operativa” asegura Barahona.Según el coordinador del CREPD, preparar a los equipos desde lo local permite que las Sociedades Nacionales lideren respuestas de calidad, contextualizadas y oportunas, especialmente ante eventos como huracanes u otros desastres frecuentes en la región.Este tipo de preparación es fundamental porque la temporada de huracanes no solo amenaza a países como Guatemala, Honduras y El Salvador, sino también a los más de 30 territorios en la región de América, quienes enfrentan riesgos crecientes debido a fenómenos meteorológicos extremos agravados por el cambio climático.Estas experiencias de Centroamérica confirman una lección esencial: la preparación no es opcional, es esencial para salvar vidas. Requiere inversión sostenida, alianzas sólidas, y el fortalecimiento de las capacidades de las Sociedades Nacionales para afrontar crisis y desastres.Más información sobre el enfoque de la IFRC respecto a:Reducción del riesgo de desastres con soluciones climáticamente inteligentesPreparación para DesastresAlerta temprana, acción temprana

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Cómo se ve realmente la recuperación más de un año después de que el huracán Beryl golpeara las comunidades pesqueras de Barbados

Escrito por el Centro del ClimaLa Cruz Roja de Barbados está ayudando a los pescadores que lo perdieron todo en el huracán Beryl el año pasado a reconstruir sus tradicionales trampas de pesca caribeñas. En realidad, estas trampas rectangulares con cebo, fabricadas con malla metálica y ramas de árboles, se consideran más sostenibles que las redes y suponen menos esfuerzo que salir al mar todos los días con una caña de pescar."Son una parte muy importante de la tradición local que estamos tratando de preservar", explica Kiri Lizama, directora de programas y operaciones de la Cruz Roja de Barbados. "Un pescador puede tener hasta diez trampas en el agua a la vez", añade, pero con Beryl, el huracán de categoría 5 más temprano del Atlántico jamás registrado, la gente no tuvo tiempo de sacar sus trampas del agua y ponerlas a salvo en tierra. "Fue algo totalmente inesperado y muchos de ellos perdieron todas sus trampas", explica Lizama a Loyce Pace, directora regional de la IFRC para América, durante una visita a principios de este mes a una comunidad pesquera, Half Moon Fort, en la parroquia de St. Lucy, donde ya se está trabajando en la reconstrucción de las trampas.Materias primasEl huracán Beryl pasó a 80 millas al sur de Barbados causando daños devastadores a la industria pesquera de la isla; más de 200 barcos pesqueros sufrieron daños importantes y 20 se hundieron.La Cruz Roja ha estado apoyando a las familias de pescadores con las materias primas necesarias para reconstruir, utilizando las técnicas tradicionales que, según explica Lizama, se transmiten de generación en generación en los pueblos costeros de Barbados. Las jaulas de pesca se colocan en los arrecifes, en lugar de en la arena, y pueden atrapar una gran variedad de especies locales, como barberos, roncos, pargos, chutes y lisas.Los pescadores utilizan una combinación de GPS y simple triangulación de los puntos de referencia en tierra para identificar las mejores ubicaciones para colocar las jaulas y encontrarlas de nuevo.Un momento inesperadoEsta labor forma parte del programa de recuperación de la Cruz Roja de Barbados para las comunidades afectadas por el huracán Beryl, que también incluye asistencia económica para los hogares dedicados al procesamiento del pescado, suministros esenciales de agua, saneamiento e higiene, refugio y gestión del voluntariado.El Fondo de Emergencias para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) asignó inicialmente 1,7 millones de francos suizos para apoyar la respuesta de las Sociedades Nacionales pertinentes, entre ellas las de Barbados, Granada, Jamaica y San Vicente y las Granadinas, y posteriormente se lanzó un Llamamiento de Emergencia con el fin de reunir 4 millones de francos suizos para ayudar a 25.000 personas en estos países.La intensidad de Beryl en términos de velocidad del viento y presión barométrica no era inédita, pero sí lo fue su momento de aparición, según escribió el año pasado Andrew Kruczkiewicz, del Centro del Clima y profesor de la Universidad de Columbia especializado en teledetección y alerta temprana. «Otro motivo de preocupación es que Beryl se suma a la lista de tormentas destructivas que se intensificaron muy rápidamente, lo que supone un reto para la preparación, incluso con los mejores pronósticos que puede ofrecer la ciencia». Beryl tardó solo 40 horas en pasar de ser una depresión tropical a un huracán de categoría 3, triplicando su velocidad máxima del viento hasta alcanzar al menos los 180 km/h.Más historias sobre el huracán Beryl y la respuesta de la Cruz Roja:Huracán Beryl: Para las islas más afectadas, la preparación dio sus frutos con una rápida respuesta. Pero la recuperación se complica por los daños generalizados. | IFRCCambio climático: Convirtiendo las tormentas en "monstruos". | IFRC

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Asistencia en efectivo en Costa Rica y Panamá: el caso de dos pueblos con el mismo nombre y una historia común de resiliencia, recuperación y solidaridad

Ana Grace Solís y Leonel Rodríguez viven a más de 800 kilómetros de distancia y no se conocen. Pero tienen algunas cosas interesantes en común.En primer lugar, ambos viven en pueblos llamados Bebedero, que, como su nombre indica, están situados a orillas de un río.En segundo lugar, ambos sufrieron las graves consecuencias provocadas por las intensas lluvias de la tormenta tropical Sara en noviembre de 2024, así como varios otros sistemas de baja presión que causaron inundaciones históricas en Centroamérica. Aunque las comunidades están muy separadas -una en la región del Pacífico Norte de Costa Rica y la otra en la provincia de Los Santos, Panamá- ambas se vieron duramente afectadas.Ese mes, más de 1.1 millones de personas vieron sus vidas en riesgo por las inundaciones, desbordamientos de ríos y deslizamientos de tierra traídos por fenómenos climáticos extremos.Fue un momento de mucho miedo.“Ya uno no sabe hasta dónde va a llegar el nivel del agua”, nos explicó Ana Grace, vecina de Bebedero, Costa Rica. “Antes mirábamos cómo subía y uno alzaba las cosas a ciertas alturas. Ahora, cada vez que hay inundaciones se pierden las cosas”.A lo largo del litoral Pacífico -desde Guanacaste y Puntarenas en Costa Rica, hasta Veraguas, Panamá Este y la comarca Ngäbe-Buglé en Panamá- comunidades enteras fueron evacuadas, quedaron incomunicadas y sufrieron graves pérdidas económicas.Afortunadamente, las dos localidades comparten otro punto en común: ambas contaron con el apoyo de equipos locales de la Cruz Roja antes, durante y después de la emergencia."Estamos agradecidos por lo mucho que nos apoyaron, porque lograron llegar a donde estábamos metidos y dar la ayuda que se necesitaba", comentó Leonel, el vecino de El Bebedero, en Panamá.Dos operaciones, un fondo: el IFRC-DREFEse apoyo llegó como parte del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), un recurso que financia la respuesta rápida a emergencias utilizando fondos ya aportados por donantes para casos de emergencia.Su respuesta incluyó atención en salud, acceso a agua limpia, protección de las personas en situación de mayor vulnerabilidad y una herramienta cada vez más valorada por su impacto positivo: las transferencias monetarias.La Cruz Roja Costarricense se propuso asistir a 7.500 personas, centrando la intervención en las provincias de Guanacaste y Puntarenas. De ellas, 4.000 recibieron transferencias monetarias, una estrategia que les permitió decidir por su cuenta cuáles de sus necesidades atender de forma prioritaria.Tras censos comunitarios que permitieron identificar los hogares más afectados, la Cruz Roja Costarricense organizó la entrega de tarjetas de débito en espacios seguros y accesibles, respetando siempre la dignidad y privacidad de las familias.“Darles ayuda monetaria es también permitir que la familia gestione sus propias necesidades de una forma más independiente, más autónoma, pero también más atinada a su propio contexto”, explicó Abigail López, coordinadora del IFRC-DREF para la emergencia en Costa Rica.Para Fidel Espinoza, paciente en diálisis evacuado durante la emergencia, el dinero permitió recuperar al menos parte de lo perdido. “Se me fueron la lavadora y los sillones, la mesa, la cocina. Ahora lo único que me queda es comprar la lavadora, porque la señora que me ayuda está lavando a mano”, relató.La respuesta humanitaria de la Cruz Roja también incluyó ferias de salud para promover la higiene, el manejo de residuos post-inundación y la prevención de enfermedades. Además, se distribuyeron kits de limpieza, garrafones para almacenar agua potable y repelente, y así reforzar la capacidad de las comunidades para prevenir nuevas crisis sanitarias.Por su parte, la Cruz Roja Panameña logró asistir a 2.500 personas gracias a una operación estructurada de la misma forma que la de la Cruz Roja Costarricense.El proceso para entregar la asistencia monetaria fue participativo: se realizaron evaluaciones socioeconómicas, se validaron los datos de los hogares, se organizaron jornadas de entrega de tarjetas de débito y se brindaron consejos sobre el uso seguro del dinero. Durante la distribución, los niños y niñas participaron en actividades de salud mental.Tras este proceso, las familias invirtieron en lo que estimaron necesario: alimentos, medicamentos, herramientas para reconstrucción o insumos escolares.“Ha sido una excelente ayuda la que nos han dado a la comunidad de Flores, incluyendo la emocional”, expresó Marisin Pimentel, afectada por las inundaciones. “Nos han orientado en temas que no conocíamos al momento de las inundaciones y la verdad les agradecemos de todo corazón. Si hay otra inundación, ya sabemos qué hay que hacer”.Más información sobre la asistencia en efectivo y cupones: Una herramienta clave en la acción humanitaria moderna que permite una respuesta rápida y flexible, capacita a las personas para tomar sus propias decisiones e impulsa las economías locales.Enfoque de la IFRC para la asistencia en efectivo y cuponesDignidad, diversidad y deseo: Efectivo y cupones como asistencia humanitaria a migrantes (en inglés)Belice: Tras una temporada de sequía e incendios que arrasaron las tierras de cultivo, la Cruz Roja ayuda a agricultores a plantar las semillas de la recuperación

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Centroamérica: Cruz Roja responde al mayor brote de dengue con educación y prevención.

El dengue ha sido una de las principales amenazas para la salud pública en América Latina durante décadas, con epidemias que se producen de forma cíclica cada tres a cinco años.Transmitido por las hembras del mosquito Aedes aegypti, este virus afecta a millones de personas cada año, pero nunca como ahora.En lo que va del año, se han reportado más de 12,7 millones de casos sospechosos de dengue en la Región de las Américas, una cifra récord en la historia de la enfermedad.En Centroamérica y México, sólo en la última semana de noviembre se notificaron más de 17.000 nuevos casos sospechosos de dengue. Esto equivale a 100 casos cada hora, un aumento del 198% respecto a la media de los últimos cinco años.Este aumento en la propagación del dengue es un reto para los sistemas de salud en una región que enfrenta condiciones climáticas y sanitarias complejas.Los efectos de la crisis climática, las temperaturas extremas y los fenómenos meteorológicos más intensos – como los huracanes Eta e Iota en 2020, las olas de calor históricas de inicios de este año, o la reciente tormenta tropical Sara - están transformando los hábitos de miles de familias centroamericanas que viven en condiciones de riesgo y vulnerabilidad.El aumento de la pobreza y la desigualdad, sumado a servicios de agua y saneamiento insuficientes e inadecuados, empujan a la población a almacenar la poca agua a la que tienen acceso. Muchas veces el agua se almacena de forma incorrecta, por falta de información o por falta de insumos adecuados para almacenarla de forma segura.Esta y otras prácticas como la deficiente gestión de residuos sólidos, pueden facilitar la creación de criaderos de mosquitos en objetos como contenedores de agua sin tapa, neumáticos, macetas, pilas y canales.En medio de este desafío multifactorial, la Cruz Roja se ha destacado por su respuesta integral, que abarca diversas estrategias centradas en la prevención y la educación.Durante el 2023 y el 2024, nuestros equipos locales han implementado seis operaciones de respuesta al dengue en Centroamérica, con apoyo del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la Federación (IFRC-DREF).Este año, también se han realizado acciones contra el dengue en las operaciones de respuesta al incendio en el hospital de Roatán, en Honduras; y a las inundaciones en junio en El Salvador.Gracias a estas ocho operaciones del IFRC-DREF, llegaremos a más de 182.000 personas en Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá con acciones de respuesta, pero también de prevención para futuros brotes.Prevención y educación comunitariaUna de las principales iniciativas de la Cruz Roja ha sido la sensibilización de las comunidades sobre los peligros del dengue y la importancia de eliminar los criaderos de mosquitos.Las personas voluntarias trabajan directamente en las comunidades, encoordinación con los entes reguladores de salud realizan intervenciones comunitarias orientadas hacia la prevención y el control vectorial.Las principales acciones incluyen charlas educativas, identificación y eliminación de criaderos de mosquitos, aplicación de larvicidas en pilas y contenedores de agua, la ejecución de campañas de fumigación y limpieza, y visitas domiciliarias.Durante estas acciones, la población aprende cómo prevenir la acumulación de agua estancada, cuáles con los sitios preferidos de los mosquitos para poner huevos; y cómo promover medidas prácticas y efectivas como la inversión de recipientes y la limpieza regular de sistemas de drenaje.Además, la respuesta incluye la distribución de contenedores para el almacenamiento seguro de agua y kits de limpieza para hogares, así como filtros de agua, repelentes y mosquiteros para grupos en riesgo de salud como mujeres embarazadas, niños y niñas menores de 5 años, población adulta mayor, personas con discapacidad y/o con movilidad reducida.Comunidades fuertes y preparadasLa Cruz Roja también trabaja con la mirada puesta en el largo plazo, en la capacitación del personal local para fortalecer las capacidades comunitarias en la lucha contra el dengue.A través de talleres y entrenamientos, las personas voluntarias aprenden cómo identificar los síntomas del dengue, cómo evitar los brotes de manera eficaz y cómo implementar programas sostenibles de control de mosquitos.Además, el personal voluntario ha contribuido a la creación y capacitación de Comités Comunitarios de Salud, para promover la vigilancia epidemiológica a nivel comunitario.En distintos lugares, la capacitación también se extiende al personal local de salud, quienes reciben formación en el manejo clínico de pacientes con dengueA través de su enfoque integral de educación y prevención, la Cruz Roja ha desempeñado un papel clave en la lucha contra el dengue en Centroamérica, una región altamente vulnerable debido a factores climáticos, sociales y sanitarios.Las acciones llevadas a cabo por el voluntariado y el personal capacitado no sólo han permitido responder a emergencias, sino también preparar a las comunidades para futuros brotes.Desde la eliminación de criaderos y la distribución de suministros hasta la formación en gestión clínica y estrategias sostenibles de control de vectores, estas intervenciones han fomentado la resiliencia de las comunidades. En algunos lugares, las acciones de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en apoyo a los ministerios de salud de la región han permitido reducir los casos de dengue.En Panamá, por ejemplo, se ha registrado una reducción de los casos de dengue en las últimas semanas, que podría estar vinculada a los esfuerzos de varios actores, entre ellos el Ministerio de Salud, la Cruz Roja Panameña, otros organismos internacionales y las propias comunidades.Algunas comunidades también han proporcionado testimonios que sugieren que los esfuerzos de educación y disminución del dengue están marcando la diferencia.A pesar de los avances, el dengue sigue siendo un desafío, lo que subraya la importancia de continuar adaptando nuestras estrategias de respuesta a los cambios climáticos y sociales que afectan la salud pública en la región.

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Cambio climático: Convirtiendo las tormentas en "monstruos".

Nunca antes había surgido del Atlántico una tormenta de categoría 4 en junio, el primer mes de la temporada de huracanes del Atlántico, que dura seis meses. Es la primera vez que la región se ve expuesta tan temprano a un huracán cuyos vientos y lluvias torrenciales cuestan vidas y provocan daños tan generalizados.Las aguas extremadamente cálidas del Atlántico Sur actuaron como combustible para la tormenta, convirtiéndola rápidamente en un gran huracán. Más de 1,2 millones de personas se vieron afectadas en Barbados, Granada, Jamaica y San Vicente y las Granadinas, las islas más castigadas. Este tipo de tormentas tempranas podría anunciar un futuro de tormentas que se intensifican rápidamente, potencialmente destructivas, que dejarán a las comunidades poco tiempo para recuperarse entre desastres, según especialistas del clima y de la respuesta a huracanes.Pero, ¿qué significa el vínculo entre los huracanes y la crisis climática para las personas más afectadas? Susana Arroyo, Gerenta Regional de comunicación para las Américas de la IFRC, estuvo en la isla de Carriacou cuatro días después del paso de Beryl. Habló con tres familias que accedieron a compartir lo que vivieron y lo que sienten sobre el futuro, con cinco meses más de temporada de huracanes por delante."Esto no fue un huracán; fue algo más. El cambio climático ha convertido las tormentas en monstruos, yo solo quiero salir corriendo". - BeatrizBeatriz se jubiló el año pasado y, tras 30 años trabajando en Estados Unidos, decidió volver a Carriacou, su isla natal. Cuando se enteró de que se avecinaba una tormenta, no tuvo miedo: ya había pasado por eso antes. Se abasteció de agua, preparó su linterna, puso a salvo a sus animales y esperó.Beryl destruyó su casa, sus posesiones y los recuerdos de toda una vida. "Estoy demasiado triste para hablar de lo que estoy pasando, pero quiero que la gente sepa esto: el cambio climático ha convertido las tormentas en monstruos"."Yo soy fuerte, pero no estoy seguro de poder empezar de cero una y otra vez. El huracán Beryl se llevó mi tienda, mi casa, mi esperanza. Me desespera pensar que vendrán muchos más". - LeroyLeroy, su esposa y sus tres hijes tenían una tienda en Carriacou, donde vendían alimentos y comestibles a vecinos y turistas. En este lugar reconstruyó su vida después de que, en 2004, el huracán Iván destruyera por completo la casa y el negocio de su familia en Granada, la isla principal del archipiélago del país."Pensé que ya había tenido mi cuota de destrucción con Iván, pero no, aún tenía que lidiar con Beryl".Leroy dijo que no estaba preparado para enseñarme lo que quedaba de su casa y su negocio. Había estado allí una vez después del huracán, y fue tan desgarrador que no quería volver.Al final lo hará, me dijo. Y se recuperará y empezará de nuevo, pero le aterra pensar en la posibilidad de que otro huracán vuelva a arrasarlo todo. Sólo este año se prevén hasta 25 tormentas, de las cuales 13 podrían convertirse en huracanes, esperemos que no tan devastadores como Beryl."Nos estábamos recuperando de una sequía, ahora debemos recuperarnos del huracán Beryl. Estoy cansada de recuperarme de desastres, sólo quiero una vida segura para mí y mi familia". - AgnesEn la primera mitad de 2024, las altas temperaturas y la falta de lluvias provocaron olas de calor, incendios y una sequía que amenazó el suministro de agua de Granada. Justo cuando el país se recuperaba de los efectos a medio plazo de estas crisis, llegó el huracán Beryl."Necesitábamos lluvias moderadas y constantes, no fuertes, cortas y destructivas como Beryl", dijo Agnes, preguntándose cuántos desastres más tendrían que afrontar ella y sus niñes. El punto álgido de la temporada de lluvias es entre agosto y septiembre, pero también es cuando se producen las tormentas más frecuentes y destructivas. Agnes espera que, al menos este año, ninguna de ellas azote las islas de Granada.El camino hacia la recuperación será largo, pero el voluntariado y el personal local de la Cruz Roja ya están trabajando con las comunidades para proporcionar asistencia, protección y apoyo a la recuperación a las familias más afectadas a través de un llamamiento de emergencia que pretende llegar a 25.000 personas en cuatro de los países afectados: San Vicente y las Granadinas, Granada, Barbados y Jamaica.Además, el IFRC-DREF asignó 1,7 millones de francos suizos para apoyar los esfuerzos de respuesta al huracán Beryl.

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Huracán Beryl: Para las islas más afectadas, la preparación dio sus frutos con una rápida respuesta. Pero la recuperación se complica por los daños generalizados.

Mucho antes de que el huracán Beryl tocara tierra en las islas caribeñas de Jamaica, Granada y San Vicente y las Granadinas, el voluntariado de la Cruz Roja, las autoridades locales y la población habían trabajado duro para prepararse para lo peor.Anticipándose a los bloqueos de carreteras, los cortes de electricidad y la escasez de agua potable y alimentos, los equipos de la Cruz Roja estaban preparando paquetes de socorro y trasladando suministros lo más cerca posible de los lugares con más probabilidades de necesitarlos después de la tormenta.Cuando el huracán Beryl tocó tierra en Granada, San Vicente y las Granadinas y Barbados, estaba clasificado como huracán de categoría 4. Los fuertes vientos derribaron árboles y tendidos eléctricos. Los fuertes vientos derribaron árboles y tendidos eléctricos, arrancaron tejados enteros de las casas y, en algunos casos, volaron edificios completamente de sus cimientos.En las islas de Carriacou y Petite Martinique, más del 95% de las viviendas resultaron dañadas o destruidas, según las estimaciones oficiales. Las fotos aéreas mostraron grandes franjas de destrucción donde antes había barrios. La tormenta tampoco perdonó a las instalaciones sanitarias, los edificios aeroportuarios, las escuelas o las gasolineras.Cuando el huracán Beryl llegó a Jamaica, causó grandes daños en toda la isla. Las carreteras quedaron bloqueadas por árboles caídos, tendidos eléctricos derribados y deslizamientos de tierra, mientras que los cortes de electricidad y los daños estructurales en importantes instalaciones públicas dificultaron los esfuerzos de respuesta."Este es el huracán más fuerte que ha azotado Jamaica en casi 17 años, desde el huracán Dean en 2007", dijo Rhea Pierre, responsable de desastres de la IFRC para el Caribe de habla inglesa y neerlandesa.En todas las islas, las labores de socorro y rescate se complicaron por la persistencia del mal tiempo, los cortes de electricidad, los bloqueos de carreteras y los daños en las infraestructuras. En muchos casos, las zonas más afectadas también quedaron aisladas de los servicios básicos.Gracias a las alertas de tormenta, miles de personas se refugiaron en lugares seguros. Pero la tormenta también se cobró vidas. Las autoridades han confirmado hasta ahora al menos 15 muertes: cinco en Granada, cinco en San Vicente y las Granadinas, dos en Jamaica y tres en Venezuela. Pero la cifra podría aumentar a medida que continúe la evaluación.La preparación dio frutosA pesar de los daños, el trabajo previo dio sus frutos. Tras el paso del huracán, los equipos de personas voluntarias estaban listos para actuar, visitando las comunidades más afectadas y evaluando detalladamente las necesidades de la gente. Repartieron suministros, ofrecieron primeros auxilios y escucharon a las personas que se enfrentaban a sus pérdidas."Estamos distribuyendo lonas y bidones, así como cintas de limpieza y alimentos para las familias afectadas por el huracán", explica Zoyer John, voluntaria de la Cruz Roja de Granada, frente a una casa gravemente dañada."La mayor parte de los daños en nuestro estado triinsular se produjeron en las islas de Carriacou y Petite Martinique. Pero aquí en la isla principal, en el norte de la isla, mucha gente también se vio afectada".En Jamaica, el personal voluntario de la Cruz Roja también estuvo sobre el terreno realizando evaluaciones rápidas y distribuyendo suministros que habían preparado al principio de la temporada de huracanes. A medida que se acercaba el huracán, esas reservas se trasladaron a almacenes seguros cerca de los lugares donde se preveía que el impacto sería más fuerte.Todo este trabajo anticipado se vio reforzado por una asignación de 1,7 millones de francos suizos del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF), basada en las necesidades previstas de las personas en la trayectoria de la tormenta. Este desembolso anticipado significó que las comunidades podían contar con ayuda de emergencia sin tener que esperar a la recaudación de fondos después de la tormenta.En los días posteriores al huracán, la IFRC también lanzó un llamamiento de emergencia de 4 millones de francos suizos para prestar asistencia humanitaria inmediata, protección y apoyo a la recuperación de las familias más afectadas. La operación prestará apoyo a 25.000 personas (5.000 hogares) durante un año.En los primeros días, la atención se centrará en la distribución de artículos de socorro y soluciones de refugio a corto plazo que cubran las necesidades inmediatas de las personas. Con el tiempo, sin embargo, el plan es llevar a cabo también intervenciones que ayuden a las personas a garantizar el acceso a un refugio digno y seguro -centrándose en reconstruir mejor-, así como el suministro de asistencia en efectivo y cupones para bienes específicos.También se prestarán distintos apoyos para restablecer los medios de subsistencia. Debido al impacto de la tormenta en las infraestructuras, muchas personas de las islas se han quedado sin ingresos. En Barbados, la industria pesquera y los pequeños empresarios de las costas meridionales se vieron muy afectados por las marejadas de la tormenta, que causaron daños generalizados.También se prevén intervenciones sanitarias para prevenir la transmisión de enfermedades infecciosas. Las Sociedades Nacionales se centrarán en apoyar las necesidades de higiene de la población, así como de agua potable, principalmente mediante la entrega de equipos domésticos para el tratamiento del agua.Más tormentas por venirEn las mentes de todas las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la región está el hecho de que la temporada de huracanes acaba de comenzar. Esta es una de las razones por las que el llamamiento de emergencia también apoya intervenciones destinadas a reducir la vulnerabilidad de las personas a futuros desastres y a mejorar la respuesta comunitaria a los desastres.Una semana después del paso del huracán Beryl, la población local debe intentar rehacer su vida y, al mismo tiempo, prepararse para lo que pueda venir después.Esta es la nueva realidad a la que se enfrentan las pequeñas naciones insulares del Caribe, ya que las temperaturas del agua más altas de lo normal en el sur del Atlántico y el Caribe actúan como combustible para las tormentas, haciendo que se intensifiquen rápidamente hasta convertirse en grandes huracanes. Esto da a las comunidades menos tiempo entre tormentas para recuperarse y prepararse."Este tipo de eventos ya no se producen una sola vez y esto demuestra la necesidad de que los actores locales lideren la preparación y la acción anticipatoria", añadió Rhea Pierre, responsable de desastres de la IFRC para el Caribe de habla inglesa y neerlandesa. "Estamos viendo ese tipo de preparación en acción ahora mismo".