Climatológico

Displaying 1 - 25 of 30
|
Página básica

Cumbre sobre Acción Climática

Los desastres climáticos se están acelerando, pero las soluciones más eficaces suelen surgir a nivel local. La Cumbre sobre Acción Climática, organizada por la IFRC y el Centro Climático de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, reunirá a líderes mundiales, representantes de las comunidades e innovadores en materia climática para explorar cómo las acciones impulsadas a nivel local pueden ayudar al mundo a adelantarse a los desastres climáticos. Como la red humanitaria más grande del mundo, la IFRC trabaja en comunidades que se enfrentan a los efectos del cambio climático cada día. Esta cumbre pondrá de relieve las soluciones que ya están surgiendo a nivel local y las alianzas necesarias para ampliarlas a escala mundial.

|
Artículo

"El Niño" 2026: ¿Cómo nos preparamos para sus efectos en América Latina y el Caribe?

El fenómeno "El Niño" ya está en fase activa. Las temperaturas de la superficie del mar en el Pacífico central y tropical han superado ya el umbral de 0,5 °C por encima de la media establecida para definir un fenómeno de "El Niño".Además, los vientos sobre el Pacífico ecuatorial han comenzado a cambiar su dirección, llevando las aguas cálidas hacia Sudamérica, lo que indica que la atmósfera está respondiendo al calentamiento del océano. Cuando esto ocurre, se confirma oficialmente la presencia de “El Niño”.Cada fenómeno "El Niño" es único y se comporta de forma distinta, pero los registros históricos indican que su activación conlleva un aumento del riesgo de sequías severas en Centroamérica y de lluvias torrenciales en el Cono Sur. En este contexto, la acción anticipatoria y la preparación ante desastres son nuestras mejores herramientas para hacer frente a este fenómeno.A partir de una conversación entre Juan Bazo, meteorólogo del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja y Estefany Jiménez, Oficial de Comunicación para IFRC en las Américas, desglosamos la evidencia científica y las acciones necesarias para proteger a las comunidades más vulnerables ante este escenario multi-amenaza.1. ¿Por qué se habla de un "Súper Niño" este año?Para que se declare oficialmente el fenómeno "El Niño", basta con que la temperatura del Océano Pacífico suba 0.5°C por encima del estándar que marcan los registros históricos. Para este 2026, los pronósticos indican que hay un 63 % de probabilidades de que se trate de un "Niño" fuerte, es decir, que las temperaturas de la superficie del mar superen los 2,0 °C en la región del Pacífico.Estos valores esperados son los que ha llevado a que se utilicen calificativos como el "Súper Niño" o, como ocurrió en 2015, el "Niño Godzilla", para referirse a un "Niño" fuerte. La transición desde condiciones de enfriamiento ("La Niña") hacia un calentamiento extremo ha sido mucho más veloz de lo habitual, lo que obliga a las organizaciones humanitarias, como la IFRC, a escalar sus niveles de preparación de manera inmediata.2. ¿Cómo impacta "El Niño" fuerte a Centroamérica y el Caribe?"El Niño" no se comporta igual en todo el continente. Una de las mayores preocupaciones para la región norte del continente es la supresión de la actividad lluviosa. En Centroamérica y el Caribe, "El Niño" se manifiesta mediante una reducción significativa en los acumulados de agua. Esto no implica una ausencia total de lluvias, sino un patrón irregular donde las precipitaciones son insuficientes para sostener los ciclos agrícolas tradicionales.Una de las regiones donde el impacto es particularmente severo, es en el Corredor Seco centroamericano, donde el déficit hídrico prolongado amenaza directamente la seguridad alimentaria y los medios de vida de miles de familias. La escasez de agua no solo afecta los cultivos, sino que también incrementa los riesgos de salud pública relacionados con el acceso a agua segura y la higiene.3. ¿Qué efectos se esperan de "El Niño" fuerte en Sudamérica? A diferencia de lo que ocurre en el norte, "El Niño" genera un efecto opuesto en el Cono Sur del continente. Mientras que países como Colombia, Venezuela y el norte de Brasil enfrentan condiciones más secas y riesgos de incendios forestales, regiones en el sur de Brasil, Uruguay, el norte de Argentina y el centro de Chile deben prepararse para precipitaciones por encima del promedio.Este contraste geográfico dentro de un mismo continente exige que la Cruz Roja y sus socios implementen estrategias diferenciadas. 4. ¿Cuál es el pronóstico para la temporada de huracanes bajo "El Niño" 2026?Históricamente, existe una correlación directa entre la presencia de un fenómeno de "El Niño" fuerte y una disminución en la frecuencia e intensidad de los ciclones tropicales en la cuenca del Atlántico.Por el contrario, en el Pacífico, donde también hay huracanes, el aumento de la temperatura del mar sumado a los cambios en el comportamiento del viento que trae "El Niño", genera condiciones más favorables para la formación de tormentas.Este año, los pronósticos indican que el Atlántico tendrá una actividad ciclónica por debajo del promedio histórico de 14 tormentas con nombre y siete huracanes. Mientras que para el Pacífico los pronósticos preveen entre 15 y 22 tormentas con nombre, de las cuales entre nueve y 14 se convertirían en huracanes, y entre cinco y nueve de ellos en huracanes mayores.Sea cual sea el pronóstico, la evidencia demuestra que basta con que una tormenta tropical logre desarrollarse y tocar tierra para devastar comunidades enteras. La experiencia y el conocimiento acumulados por la Cruz Roja tras décadas de acompañamiento a las comunidades expuestas a huracanes han dejado claro que lo más eficiente, efectivo y ético es invertir en iniciativas de preparación y acción temprana para proteger a más comunidades y sus medios de vida.El Centro del Clima también monitorea los efectos de "El Niño" fuerte en otras regiones. En África, la mirada está puesta sobre un posible efecto de dipolo, con condiciones más secas en el norte y más húmedas en el sur. En Asia, sobre todo en el sur, los efectos de "El Niño" se vinculan a otro posible evento climático: la oscilación del Océano Índico, que también se mide por el aumento de la temperatura del mar y modula mucho el clima en la zona y en África. Si estos dos eventos coinciden, pueden generar menos tormentas tropicales en todo el Océano Índico y más sequías en algunas zonas del sur de Asia.5. ¿Cómo nos preparamos para los impactos de "El Niño"?La estrategia principal de la red de la Cruz Roja frente a este fenómeno es la Acción Anticipatoria, que se refiere a cualquier acción realizada antes de que ocurra una crisis, con el objetivo de prevenir o reducir los impactos potenciales del desastre.El Centro del Clima trabaja junto a las Sociedades Nacionales en la actualización de los Protocolos de Acción Temprana, los cuales permiten liberar financiamiento de emergencia de forma inmediata cuando se alcanzan ciertos umbrales científicos.En la región de América, ya se han activado tres Protocolos de Acción Temprana. Los equipos de la Cruz Roja de El Salvador, Guatemala y Colombia han puesto en marcha sus protocolos de acción temprana para proteger a más de 22.000 personas ante las primeras señales de sequía.El Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) cuenta con 1,2 millones de francos suizos (CHF) —cerca de 1,5 millones de dólares estadounidenses— para la acción temprana ante la sequía en los tres países. Ese financiamiento no se asigna de una sola vez: se libera de forma escalonada, a medida que los pronósticos alcanzan los umbrales de riesgo acordados de antemano entre las comunidades, las autoridades y la Cruz Roja, de modo que cada tramo de la ayuda se movilice justo antes del impacto y no después.Los recursos del IFRC-DREF permitirán asistir a 10.000 personas en los departamentos de Morazán y La Unión, en El Salvador; a otras 10.000 en municipios del Corredor Seco de Guatemala, como Chiquimula, Jalapa y Quetzaltenango; y a 2.400 en los departamentos colombianos de Tolima y Cesar.A las familias en situación de mayor vulnerabilidad, la Cruz Roja las apoyará mediante transferencias monetarias para resguardar alimentos, conseguir combustible y cubrir necesidades básicas sin descapitalizarse. También, les brindarán agua potable cuando las fuentes empiecen a escasear, insumos para cuidar cultivos y ganado, y capacitaciones en prácticas agrícolas adaptativas, higiene y prevención de enfermedades por calor.Para los países que aún no cuentan con estos protocolos formales, la red de la IFRC ofrece herramientas de asistencia técnica y acceso al Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC (IFRC-DREF) para eventos inminentes. El objetivo es anticipar los riesgos y fortalecer la preparación, utilizando la evidencia científica para proteger hogares, asegurar una asistencia humanitaria efectiva, y cuidar la salud de las comunidades antes de que los efectos de "El Niño" alcancen su punto máximo.¿Dónde puedo encontrar más información?Nuestra página Alerta temprana, acción tempranaSitio web del Centro del Clima de la Cruz Roja y de la Media Luna RojaSitio web del Centro de AnticipaciónPilar de Anticipación del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la IFRC

|
Artículo

Cabo Verde: La Cruz Roja ayuda a las comunidades afectadas por las inundaciones a recuperarse y reconstruirse.

Los equipos de la Cruz Roja Ucraniana instalaron un punto de calefacción, uno de los varios que hay en la región de Kiev, para ayudar a la población a mantenerse caliente tras los cortes de electricidad a gran escala que se produjeron en Kiev.Cabo Verde: La Cruz Roja ayuda a las comunidades afectadas por las inundaciones a recuperarse y reconstruirse.Hace cuatro meses, las islas de San Vicente y Santo Antón, en Cabo Verde, se vieron afectadas por las lluvias torrenciales provocadas por la tormenta tropical Erin. En cuestión de horas, las calles se convirtieron en torrentes feroces que arrasaron todo a su paso.Miles de viviendas e infraestructuras esenciales quedaron destruidas o gravemente dañadas. Sin una fuerte solidaridad nacional e internacional y una respuesta rápida y coordinada, muchas familias afectadas no habrían podido hacer frente a las consecuencias.En Bela Vista, uno de los barrios más afectados de Covada de Bruxa, en San Vicente, los signos visibles de las inundaciones se han ido desvaneciendo poco a poco, pero las cicatrices invisibles permanecen.Más allá de la apariencia de un retorno a la normalidad, miles de familias siguen lidiando con los efectos a largo plazo del desastre, luchando cada día por reconstruir sus vidas y recuperar su dignidad."Cuando comenzaron las inundaciones, yo no estaba en casa", recuerda Vera Lucía Andrade, madre de seis hijos y vendedora ambulante. "Corrí para intentar salvar a mi hijo, que se había quedado atrás, y algunas pertenencias, pero el agua ya lo había inundado todo".Una respuesta de emergencia vitalInmediatamente después de las inundaciones, la Cruz Roja de Cabo Verde, con el apoyo de la Federación Internacional, se puso en marcha. Cientos de personas voluntarias trabajaron junto con las autoridades locales para ayudar a las comunidades afectadas.La IFRC lanzó un llamamiento de emergencia con el fin de reunir 3 millones de francos suizos y movilizó 565.000 francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) para apoyar a la Cruz Roja de Cabo Verde en la asistencia a las personas afectadas. También se desplegaron equipos especializados, incluidas unidades de respuesta a emergencias (ERUs, por sus siglas en inglés), para reforzar la respuesta.Hasta ahora, más de 1.000 familias han recibido asistencia, incluyendo kits de alimentos y artículos domésticos esenciales, mientras que más de 470 familias se han beneficiado de asistencia en salud. Las actividades de promoción de la higiene también han llegado a más de 8.400 personas, ayudando a las comunidades a proteger su salud y bienestar.Apoyo a la recuperación de las familias en condiciones más vulnerablesA medida que la fase de emergencia da paso gradualmente a la recuperación, los esfuerzos se centran ahora en restablecer los medios de subsistencia. Unas 580 familias de San Vicente y Santo Antón han comenzado a recibir asistencia en efectivo de 26.000 escudos caboverdianos (CVE), es decir, 235 euros, para ayudarles a satisfacer sus necesidades básicas.Para Vera Lucía, cabeza de familia, esta ayuda es vital."Agradezco sinceramente el apoyo de la Cruz Roja", afirma. "Como vendedora ambulante, no había podido trabajar desde las inundaciones. Con el dinero que he recibido, podré reiniciar y ampliar mi pequeño negocio y mantener a mi familia. También espero poder construir más adelante un muro de protección detrás de mi casa para resistir mejor futuras inundaciones".Además de la ayuda en efectivo, la Cruz Roja de Cabo Verde, con el apoyo de la IFRC, también está ayudando a rehabilitar los sistemas comunitarios de abastecimiento de agua gravemente dañados por las inundaciones en Santo Antão. La restauración de estas infraestructuras es esencial para prevenir el riesgo de enfermedades transmitidas por el agua y fortalecer la resiliencia de la comunidad."Aquí, en Ribeira Da Cruz, la población depende del agua potable del manantial, que apenas se ha visto afectado", explica Vincenzo Buccheri, jefe del equipo de rehabilitación del suministro de agua de la ERU. "Gracias a nuestro programa Cash for Work, la comunidad está rehabilitando las infraestructuras sin necesidad de contratar a empresas externas"."Nosotros proporcionamos los materiales, mientras que la población, 50 % hombres y 50 % mujeres, realizan el trabajo por sí mismos. Este enfoque no solo fortalece la resiliencia de la comunidad, sino que también garantiza la propiedad sostenible de la infraestructura".Mantener el impulso de la solidaridadPara Julio Mondlane, director de operaciones de la IFRC en Cabo Verde, la transición de la respuesta de emergencia a la recuperación requiere un compromiso sostenido."La respuesta de emergencia cubrió las necesidades inmediatas de muchas comunidades", afirma. "Ahora, nuestra prioridad es ayudar a las familias a recuperarse de forma sostenible y restablecer sus medios de vida, al tiempo que se refuerzan los sistemas nacionales de alerta temprana y acción temprana. Esto requiere tiempo, recursos y el apoyo continuo de los donantes y socios. Sin ello, las comunidades más vulnerables corren el riesgo de seguir atrapadas en la crisis".

|
Artículo

"No se puede capturar en imágenes": el huracán Melissa deja un rastro de destrucción en el oeste de Jamaica.

En una zona residencial de Westmoreland, una parroquia situada en el extremo occidental de Jamaica, Maceo Sibbles se encuentra en medio de una zona franja de ramas rotas y árboles caídos. Detrás de él, los árboles que aún se mantienen en pie están doblados, retorcidos y despojados de sus hojas y ramas."Los daños han sido catastróficos", afirma Sibbles, director de la delegación de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica. El huracán Melissa, el más fuerte que ha azotado Jamaica y la tercera tormenta más grande jamás registrada en el Caribe, ha causado una destrucción generalizada en todo el oeste del país."No se puede captar en fotos, ni siquiera en videos, hay que verlo con tus propios ojos", dice. "Es realmente horrible".Hay algunas zonas de Westmoreland que siguen siendo completamente inaccesibles, diez días después de que el huracán tocara tierra. La gente necesita desesperadamente los servicios más básicos, ya que sus vidas han quedado destrozadas, arrasadas por el viento."Hay zonas en las que lo único que queda en pie es el baño, el baño de concreto que construyó la persona. Si no es de concreto, no está ahí, todo lo demás está destruido".Maceo Sibbles, director de la filial de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica."Hay zonas en las que las casas están construidas principalmente con tablas y zinc, y la mayoría de ellas están completamente devastadas", dice Maceo. "Estamos haciendo todo lo posible por llegar a las comunidades, pero aún no hemos podido acceder a las colinas. Nos están llegando informes de que muchas personas han fallecido a causa de la tormenta"."Todo el mundo está sufriendo"El personal y el voluntariado de la Cruz Roja de Jamaica se enfrentan actualmente a enormes dificultades para llegar a las zonas afectadas debido a la caída de líneas eléctricas, las inundaciones y las carreteras intransitables. Algunas personas voluntarias tardaron varios días en llegar a la sucursal local de la Cruz Roja para ayudar en la distribución de ayuda humanitaria, porque las zonas que rodeaban sus hogares estaban muy dañadas."Muchas personas voluntarias tardaron días en salir de donde estaban, atravesando árboles y cables eléctricos caídos en las carreteras", dice Maceo. "No se puede salir en carro, hay que salir a pie y entonces te encuentras con agua que te llega al pecho o a la cintura"."Hay personas que están aisladas. No podemos llegar hasta ellas debido a la distancia que nos separa del punto más cercano al que se puede llegar en coche, y es difícil llegar hasta allí y pasar por delante de todas las personas que no pueden salir por sí mismas".Vea esta entrevista con Dwayne Francis, sobreviviente del huracán:Las necesidades son enormes: se activan los fondos de emergencia y se lanzan llamamientosA pesar de las dificultades, los equipos de la Cruz Roja han comenzado a distribuir artículos a las comunidades afectadas, entre ellos paquetes de alimentos, agua y artículos como lonas, kits de refugio, kits de higiene, kits de limpieza y bidones.Las necesidades son tan grandes que es imposible llegar a todas las personas que necesitan ayuda en este momento, por lo que Maceo y su equipo se están centrando en las personas y comunidades en condiciones más vulnerables."Hemos comenzado a distribuir a las personas mayores, a las personas con niñas y niños pequeños y a las personas con discapacidades, dificultades físicas o mentales", dice. "También hemos distribuido desde un lugar en Savanna La Mar para las personas que pueden llegar allí, para que obtengan algunos de sus suministros".Para apoyar la respuesta al huracán Melissa en Jamaica, la IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia que busca reunir 19 millones de francos suizos y ha asignado 80.000 francos suizos de su Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) antes de la llegada de la tormenta, con el fin de apoyar la preparación para la emergencia.Trabajar en conjuntoLa magnitud de esta catástrofe requiere una respuesta coordinada, con los numerosos actores que se encuentran sobre el terreno. Las agencias deben asegurarse de que trabajan juntas y ponen en común sus recursos para actuar de la forma más eficiente y eficaz posible.«No se trata solo de la Cruz Roja, ni solo del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social», añade Maceo. «Hemos contado con World Central Kitchen, que nos ha proporcionado comidas calientes, pero todo el mundo está contribuyendo poco a poco.Sé que algunas personas se están impacientando y no podemos pedirles que tengan paciencia; simplemente tenemos que llegar a ellas lo antes posible. Y eso es lo que estamos tratando de hacer, día a día. Vamos a seguir esforzándonos».En total, se activaron 881 refugios en toda la isla, que prestaron apoyo a más de 7.200 personas. Estos refugios han sido en su mayoría salones comunitarios, escuelas e iglesias, edificios que lograron resistir la fuerza del huracán. En la actualidad, siguen activos unos 88 de estos refugios, ocho de los cuales están gestionados por la Cruz Roja de Jamaica.Resiliencia comunitariaMuchas personas voluntarias del equipo de Maceo que trabajan sin descanso cada día para proporcionar alimentos, suministros y otras formas de ayuda, también se han visto gravemente afectadas. A pesar de su agotamiento y sus pérdidas personales, siguen apoyando a sus vecinos."Sé que algunas de las personas voluntarias han estado trabajando desde las 6 de la mañana hasta las 12 de la noche y están agotadas", dice Maceo. "Estamos tratando de rotar lo más posible, para que no se agoten, pero sobre el terreno estamos trabajando tan duro como podemos para llegar a las personas que necesitan ayuda".“Hay personas voluntarias que ahora mismo no tienen hogar. Están con alguien que puede haber sufrido daños y les ha cedido parte de su casa para alojarles”.Maceo Sibbles, director de la filial de Westmoreland de la Cruz Roja de Jamaica."Mucha gente del voluntariado, cuando regresan a casa, se encuentran con oscuridad, sin agua, con barro, y tienen que atravesar varios metros de agua solo para llegar a casa. Nuestro voluntariado se esfuerzan, trabajan duro, son personas voluntarias de corazón".Mientras los equipos voluntarios de la Cruz Roja de Jamaica brindan apoyo psicológico a las personas que aún viven una experiencia traumática, ellas y ellos mismos también necesitan apoyo psicosocial."Vamos a acompañar con mucha ayuda psicosocial de primera emergencia, porque este huracán ha conmocionado a mucha gente", afirma Maceo. "Yo lo viví en primera persona. Fue aterrador. Yo no soy de los que se asustan, pero sé que mi hija estaba asustada. Nunca había visto nada igual".Otro de los retos a los que se enfrentan las comunidades más afectadas por el huracán es la interrupción de las telecomunicaciones. Hay muchas zonas del país que estarán sin electricidad durante semanas, por lo que ha comenzado a surgir una red de dispositivos de comunicación por satélite que abarca todo el país. La filial de la Cruz Roja de Westmoreland se ha convertido en el centro de uno de estos dispositivos, llamado Starlink."Llevamos dos días con el Starlink aquí", explica Maceo. "La comunidad lo está utilizando. Lo hacemos funcionar con el generador. Tiene algunos problemas, pero estamos muy agradecidos por ello. Con el Starlink, la gente puede comunicarse con sus familiares, pero también entretenerse, porque, como saben, el apoyo psicosocial y el bienestar de las personas son importantes. La gente necesita tiempo para relajarse y respirar, para recuperar algo parecido a una vida normal. Es realmente importante".Esperanzas y temoresHay muchas barreras que superar y habrá obstáculos en el camino hacia la recuperación. Aún se está determinando el verdadero alcance de los daños y los riesgos secundarios. Una de las áreas que preocupan a Maceo es la gestión de residuos y los problemas de saneamiento."Me preocupa la eliminación de residuos", afirma. "Ya teníamos un problema con la recogida de basura antes de Melissa, pero ahora hay desechos humanos y corporales, ya que la gente está utilizando los espacios públicos porque no tiene otra opción"."Una de mis mayores preocupaciones es que esto pueda convertirse en algún tipo de enfermedad contagiosa. Creo que necesitamos educar a la población sobre este tema y encontrar una forma de ayudar a estas personas a mejorar sus prácticas de higiene.En este momento, la gente solo está sobreviviendo, y no se puede mirar a una persona que está sobreviviendo y decirle que tiene que hacer algo diferente. Tenemos que encontrar una opción mejor".En cuanto a sus esperanzas, Maceo tiene fe en que su país se recuperará. La gente jamaiquina es resiliente y, si conseguimos suficiente apoyo de la comunidad internacional, habrá una luz al final del túnel, afirma."Mi esperanza es que podamos construir algo mejor, que podamos hacer lo que hay que hacer, para que todos reciban la ayuda que necesitan. Creo que podemos hacerlo, pero necesitamos mucho apoyo", afirma.

|
Nota de prensa

Previo a la COP30, la IFRC advierte sobre la desaceleración de las medidas climáticas en medio de múltiples crisis globales

Ginebra, 6de noviembre de 2025 – Mientras el mundo se prepara para reunirse en la COP30, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) advierte que, en medio de múltiples crisis mundiales que se entrecruzan, el mundo no puede permitirse perder de vista la emergencia climática, ya que las necesidades humanitarias relacionadas con el clima se intensifican.En todo el mundo, la red de la IFRC está respondiendo a inundaciones, sequías, tormentas, olas de calor e incendios forestales cada vez más frecuentes y graves, a medida que aumentan las necesidades humanitarias relacionadas con el clima, que amenazan la salud, la seguridad alimentaria, el suministro de agua, las vidas y los medios de subsistencia. Sin medidas urgentes para reducir las emisiones y fortalecer la resiliencia local, estas necesidades no harán más que seguir aumentando. La inversión en acciones tempranas y en la preparación para los desastres relacionados con el clima es fundamental para salvar vidas, como se ha demostrado recientemente con el huracán Melissa, donde la preparación y las medidas tempranas dieron a los equipos sobre el terreno un tiempo valioso para organizar albergues, evacuar a las personas fuera de peligro, preposicionar la ayuda y ayudar a preparar a las comunidades para hacer frente a este huracán de categoría 5 sin precedentes. "El huracán Melissa es el último recordatorio de que las consecuencias humanitarias del cambio climático son cada vez más evidentes. También demuestra cómo la preparación puede salvar muchas vidas antes de que se produzcan desastres relacionados con el clima . En la COP30, necesitamos medidas e inversiones que refuercen la resiliencia de las comunidades ante los fenómenos climáticos extremos, porque si no lo hacemos, estas necesidades humanitarias impulsadas por el cambio climático no harán más que aumentar", afirmó Jagan Chapagain, secretario general de la IFRC.En la COP30, la IFRC pedirá que se adopten medidas climáticas urgentes, centradas en tres prioridades:Salud y bienestar: proteger a las personas de los efectos del cambio climático en la salud mediante la construcción de ciudades y sistemas de salud resilientes al clima. El calor extremo, la escasez de agua y las enfermedades relacionadas con el clima ya están afectando a millones de personas, y se prevé que los riesgos para la salud relacionados con el clima aumenten considerablemente si se retrasan las medidas.Inversión en las personas y las comunidades: ampliar las medidas climáticas impulsadas a nivel local y garantizar que la financiación climática llegue a las comunidades que más la necesitan. Se estima que menos del 10 % de la financiación climática mundial llega al nivel local, lo que deja a muchas de las comunidades más afectadas sin los recursos que necesitan para adaptarse. Un objetivo de financiación para la adaptación más ambicioso garantizaría que los recursos lleguen a las comunidades que más los necesitan, especialmente aquellas que se encuentran en entornos frágiles y afectados por crisis.Tiempo para adelantarse a los desastres: Invertir en preparación, alerta temprana y acciones anticipatorias para salvar vidas y medios de subsistencia antes de que se produzcan desastres relacionados con el clima. La IFRC sigue liderando los esfuerzos mundiales para garantizar que todas las personas tengan acceso a alertas tempranas y puedan tomar medidas para reducir las pérdidas y los daños.La IFRC pide un apoyo predecible y accesible para las comunidades más afectadas, en particular aquellas que menos han contribuido a la crisis climática y que cuentan con menos recursos para recuperarse.En la COP30, la IFRC colaborará con una amplia gama de socios, gobiernos y donantes para garantizar que las voces de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, así como las necesidades de las comunidades más expuestas, ocupen un lugar destacado en la agenda climática mundial y para cumplir los compromisos de proteger a las personas más expuestas.Para obtener más información sobre los programas climáticos de la IFRC, incluidos datos, informes y relatos, haga clic aquí.Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Panamá:Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199María Victoria Langman, +507 6550-1090 En Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367Scott Craig, +41 76 370 3575

|
Nota de prensa

La Cruz Roja en Kiribati y Vanuatu lanzan una nueva iniciativa de resiliencia climática

Suva, Kuala Lumpur, Ginebra, 15 de septiembre de 2025. En ningún lugar son más tangibles los efectos del cambio climático que en el Pacífico y, en casi ningún otro lugar, la necesidad de adoptar medidas locales es más urgente. En Kiribati y Vanuatu, el cambio climático no es una amenaza lejana, sino una realidad presente en todos los rincones.El aumento del nivel del mar, la intrusión de agua salada y las condiciones meteorológicas extremas ya están alterando la vida, los medios de subsistencia y la forma de vida de la población. Estas naciones insulares contribuyen solo con el 0,02 % de las emisiones mundiales, pero se enfrentan a algunas de las consecuencias más devastadoras. Por este motivo, la Sociedad de la Cruz Roja de Vanuatu y la Sociedad de la Cruz Roja de Kiribati, junto con la IFRC, han puesto en marcha un nuevo proyecto de resiliencia climática, financiado por la Dirección General de Acción por el Clima de la Unión Europea (DG CLIMA), para reforzar la adaptación local al cambio climático. El proyecto se basa en información sobre los riesgos para garantizar que cualquier intervención aborde los retos identificados. El secretario general de la Cruz Roja de Vanuatu, Dickinson Tevi, afirmó: "El proceso de evaluación de riesgos nos guiará hacia la identificación de soluciones basadas en la información sobre los riesgos identificados, para hacer frente a los retos a los que nos enfrentamos".El proyecto aprovecha los conocimientos y la capacidad local existente para apoyar intervenciones lideradas a nivel local que hagan frente a los riesgos cada vez mayores a los que se enfrentan los grupos en condiciones más vulnerables. Es decir, las personas que menos han contribuido a esta crisis, pero que viven cada día su dura realidad."Incluir el contexto y los conocimientos tradicionales en la programación local garantizará que los programas de la Cruz Roja se centren en la sostenibilidad y en el respeto a la cultura, las personas y el lugar", afirmó el Sr. Tevi.Los programas para hacer frente al cambio climático son vitales en el Pacífico."Programas como este, que tienen en cuenta la adaptación basada en los ecosistemas y otras medidas para responder a los efectos del cambio climático, son fundamentales para reducir dichos efectos y garantizar la seguridad de las comunidades, su entorno y su población", afirmó Tiina Tetabea, del Ministerio de Medio Ambiente, Tierras y Desarrollo Agrícola del Gobierno de Kiribati, durante la sesión de participación de las partes interesadas en el taller inicial celebrado en Tarawa (Kiribati).También está previsto ampliar el proyecto a Belice y Guyana, en el Caribe, con el fin de apoyar a las comunidades afectadas por el clima en múltiples regiones.Para obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Suva: Nete Logavatu Tamanitoakula, [email protected] Kuala Lumpur: Afrhill Rances, +60 19 271 3641 En Ginebra: Scott Craig, +41 76 370 35 75

|
Artículo

Cabo Verde: Miles de personas devastadas por inundaciones repentinas y severas

Para muchas personas que viven en el archipiélago de Cabo Verde, la noche del 10 al 11 de agosto de 2025 será inolvidable. Nunca antes habían vivido algo tan devastador. En solo unas horas, las lluvias torrenciales que trajo la tormenta tropical Erin convirtieron las calles en ríos torrenciales, provocaron deslizamientos de tierra y destruyeron infraestructuras importantes.Muchas casas quedaron destruidas o muy dañadas, y cientos de familias perdieron todo lo que tenían. Al menos nueve personas perdieron la vida y miles se vieron obligadas a buscar refugio con familiares, vecinos o en albergues temporales tras perderlo todo."Mi casa se derrumbó en pocas horas. Mis hijos lo perdieron todo... y yo también", dice Alcídia dos Reis Fortes, madre de cinco hijos que ahora se refugia en una escuela convertida en centro de acogida gestionado por la Cruz Roja.Ante tal destrucción, el Gobierno declaró estado de emergencia y dos días de luto nacional. Las islas de São Vicente y São Antão han sido las más afectadas.El voluntariado de la Cruz Roja en Cabo Verde se movilizó tan pronto como se emitieron las primeras alertas."Informamos inmediatamente a las comunidades y ayudamos a evacuar a las familias en situación de riesgo", explica Jamilson José Dos Santos Rodrigues, voluntario, representante de la juventud y actual jefe de operaciones del comité local de São Vicente. Ha estado sobre el terreno con un equipo de la Cruz Roja desde las primeras horas del desastre.Las inundaciones también provocaron el colapso del sistema central de abastecimiento de agua, dejando a miles de personas sin acceso a agua potable. En un país ya debilitado por la sequía y la inseguridad alimentaria, esta interrupción supone una grave amenaza adicional: la propagación de enfermedades transmitidas por el agua."Muchas familias no tienen nada para beber ni para cocinar. Estamos distribuyendo kits de emergencia, agua potable y ropa, además de proporcionar apoyo psicosocial. Pero las necesidades son mucho mayores de lo que podemos cubrir", afirma Jamilson."Hoy en día, todos los sectores vitales se ven afectados: vivienda, agua, salud y alimentación. El apoyo internacional es esencial para hacer frente a la magnitud de esta crisis", subraya Sadrack Matanda, especialista en preparación y respuesta a emergencias desplegado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) para apoyar a la Cruz Roja de Cabo Verde.Como respuesta inicial, la IFRC tiene previsto liberar fondos de emergencia para ayudar a las familias afectadas proporcionándoles refugio, agua y servicios de saneamiento, así como apoyo para su subsistencia. También se enviarán especialistas en refugio, agua y saneamiento para reforzar la respuesta."Seguimos realizando evaluaciones y no descartamos lanzar un llamamiento de emergencia para ayudar a las comunidades a superar esta crisis sin precedentes", añadió Sadrack.El 13 de agosto, la Cruz Roja de Cabo Verde lanzó la campaña nacional #ReconstruirComEsperança para apoyar a la población afectada.

|
Artículo

Desastres relacionados con el clima obligan a millones de personas a abandonar sus hogares en Asia-Pacífico, pero las medidas locales ofrecen esperanza

En toda la región de Asia-Pacífico, los desastres y los efectos del cambio climático siguen obligando a millones de personas a abandonar sus hogares. Según el Observatorio de Desplazamiento Interno, solo en 2024 se produjeron 24 millones de desplazamientos por desastres en toda la región, lo que supone más de la mitad del total mundial. Desde inundaciones hasta tormentas extremas, la región de Asia-Pacífico es una de las más afectadas por los desplazamientos provocados por desastres. Sin embargo, un nuevo informe de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) revela no solo cómo la magnitud de la crisis afecta a las comunidades de la región, sino también el poder de la acción local para ayudar a las personas a adaptarse, prepararse y ser más resilientes."Para millones de personas en Asia-Pacífico, esto no es una posibilidad lejana, es una realidad cotidiana", afirma Alexander Matheou, director regional de la IFRC para Asia-Pacífico. "Ya sea en una pequeña isla o en una gran ciudad, las historias son las mismas: los desastres, impulsados y amplificados por el cambio climático, están desplazando vidas y borrando lo familiar". El informe, titulado "Forzados a huir en un clima cambiante", recopila 39 historias de 21 Sociedades Nacionales que están apoyando a las comunidades en todas las etapas del desplazamiento, desde la preparación, la alerta temprana y la evacuación hasta la recuperación y la reconstrucción.Aunque los efectos son devastadores, hay esperanza. "La esperanza se encuentra en la fortaleza de las comunidades y en el trabajo incansable de quienes las apoyan", afirmó Matheou. "Este informe es un llamado a ver lo que está en juego y a reconocer las posibilidades de cambio".Datos claveEn 2024, Asia-Pacífico sufrió más desplazamientos relacionados con desastres que cualquier otra región del mundo. Las amenazas como tormentas, inundaciones, olas de calor y sequías son cada vez más intensas y frecuentes, y las personas se ven obligadas a desplazarse repetidamente.Las personas se ven desplazadas durante períodos más largos, ya que los desastres se superponen con los conflictos, la pobreza y la inseguridad alimentaria, hídrica y de recursos. Los grupos en condiciones más vulnerables, como las mujeres, la niñez, las personas adultas mayores y las personas en situación de pobreza, se ven afectados de manera desproporcionada.¿Cómo estamos abordando estos retos?Las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja no solo responden tras los desastres, sino que trabajan con las comunidades antes de que los riesgos empeoren y se produzcan los desastres, ayudando a las personas a adaptarse, prepararse y permanecer en sus hogares o trasladarse de forma segura y digna si deciden hacerlo."Las repercusiones del desplazamiento no terminan con la decisión de trasladarse", afirmó Matheou. "Los riesgos y las incertidumbres acompañan a las personas a lugares nuevos y, a menudo, precarios, poniendo a prueba su capacidad para reconstruir y encontrar estabilidad".Por eso, las formas en que las personas y las comunidades responden adoptan muchas formas. En muchos casos, las personas que han experimentado el desplazamiento están tomando la iniciativa en la preparación y la respuesta, a menudo con el apoyo de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja.Entre otras cosas, también están desempeñando un papel fundamental en la mejora de lo pronósticos, las acciones anticipatorias y los sistemas de alerta temprana impulsados por la comunidad.Estos son solo tres de los muchos ejemplos citados en el informe.Preparación para ciclones impulsada por población refugiada - BangladeshEn Cox's Bazar, donde se encuentra el campamento de personas refugiadas más grande del mundo, la Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladesh ha capacitado a más de 3.300 personas voluntarias del campamento para que emitan alertas tempranas y ayuden a sus comunidades a evacuar antes de que se produzcan desastres. El Programa Nacional de Preparación para Ciclones ayuda a garantizar que las medidas tempranas salven vidas, incluso en los entornos más frágiles.Apoyo basado en pronósticos para pescadores y agricultores con el fin de reducir pérdidas: Fiji A través del primer Marco de Acción Anticipatoria del Pacífico, la Sociedad de la Cruz Roja de Fiji proporciona mensajes de alerta temprana, kits para asegurar las embarcaciones y materiales para almacenar los cultivos antes de que lleguen los ciclones. Al activar la asistencia basada en pronósticos, ayudan a las comunidades remotas a proteger sus medios de vida con antelación y a reducir los riesgos de desplazamiento. Apoyo psicosocial a las comunidades de pastores: MongoliaMongolia se enfrenta a inviernos rigurosos, con el dzud —una combinación de sequía en verano y temperaturas invernales extremas— que afecta a las familias de pastores. Para fortalecer la resiliencia y apoyar los medios de vida, los movimientos y las formas de vida tradicionales, la Sociedad de la Cruz Roja de Mongolia proporciona asistencia en efectivo y kits de nutrición para el ganado, construye refugios para animales y promueve medios de vida alternativos. El mensaje central del informe es claro: dado que los desplazamientos relacionados con los desastres y el cambio climático afectan a millones de personas, las comunidades de toda la región de Asia-Pacífico no se quedan de brazos cruzados. Con el apoyo de los equipos nacionales de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, se están preparando, adaptando y liderando el camino hacia un futuro más seguro y resiliente.Explore el informe completo: Forced to Flee in a Changing Climate – Displacement in Asia PacificMás información sobre el desplazamiento relacionado con el clima:IFRC report: Forced to flee in a changing climate - AfricaMigración y desplazamiento | IFRC

|
Artículo

Huracanes a la vista: la Cruz Roja multiplica la formación y la preparación

Mientras la región de América se encuentra en plena temporada de huracanes 2025, los equipos de la Cruz Roja han estado trabajando intensamente junto a las comunidades para prepararse para lo que, según los pronósticos, será otra temporada de tormentas por encima de lo normal.Pero incluso una temporada de huracanes normal puede tener consecuencias devastadoras para la población, basta una sola tormenta para afectar a pueblos y ciudades enteras. Por eso, la labor de preparación de la Cruz Roja ya estaba muy avanzada incluso antes de conocerse el pronóstico de este año.Las Sociedades Nacionales de Honduras, Guatemala y El Salvador, son de las más vulnerables a estos eventos extremos debido a su ubicación geográfica. La magnitud de los trabajos de preparación que se están llevando a cabo en todo el continente americano se debe en gran medida a la experiencia con tormentas extremadamente devastadoras en el pasado, en particular el huracán Mitch en 1998.El paso devastador del Huracán Mitch dejó más de 11.000 muertes y millones de personas afectadas, marcando un antes y un después en la forma en que las Sociedades Nacionales de la región se preparan para afrontar estos eventos extremos. Para las personas involucradas en la respuesta a emergencias y la reducción de riesgos, la tormenta supuso un rotundo cambio.Dos décadas después, en 2020, los huracanes Eta e Iota afectaron a más de siete millones de personas, la mayoría de ellas —más de cuatro millones— en Honduras, Nicaragua y Guatemala, los países que también habían sido los más afectados por Mitch.Pero los resultados fueron diferentes. En el tiempo transcurrido entre una tragedia y otra, la región y las organizaciones humanitarias se prepararon con antelación con planes de respuesta, capacitación, simulacros y fortalecimiento institucional para reducir el impacto de estos desastres. Esto permitió que el número de víctimas mortales de Eta e Iota fuera mucho menor que el de Mitch.Desde México hasta Sudamérica, muchas Sociedades Nacionales han transformado la terrible experiencia del Huracán Mitch en acción. Su misión: estar mejor preparadas cada año para responder con mayor rapidez y eficacia ante la llegada de potenciales huracanes.Este artículo muestra algunas de las muchas formas en que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la región están trabajando para adelantarse a las tormentas y ayudar a las comunidades a prepararse.Cruz Roja Salvadoreña:Pre-posicionamiento de ayuda humanitaria y acceso a pronósticos meteorológicosLa Cruz Roja Salvadoreña cuenta con planes de contingencia y de respuesta, lo que permite respuestas más ágiles frente a precipitaciones extremas y deslizamientos provocados por tormentas tropicales y huracanes. Según señala Omar Ayala,Jefe de Crisis y Desastres de la Cruz Roja Salvadoreña, la Sociedad Nacional ha implementado acciones depre-posicionamiento de ayuda humanitaria en sus filiales, basándose en los pronósticos delObservatorio de Amenazas del país.“Esta estrategia ha reducido significativamente los tiempos de respuesta: lo que antes podía tardar hasta dos días, ahora se responde en apenas dos horas”, asegura Omar. Además, en el contexto del monitoreo y la alerta temprana, la Cruz Roja Salvadoreña ha firmado recientemente una carta de entendimiento con dicha Dirección del Observatorio de Amenazas: “Este acuerdo nos permite acceder a los pronósticos meteorológicos de forma temprana para estar mejor preparados ante la eventual llegada de un huracán”,señala Omar.Por otra parte, según Omar, algo que se quiere potenciar aún más desde la Sociedad Nacional en la preparación ante la temporada de huracanes es la comunicación para educar de forma preventiva a la población de las zonas de riesgo, a fin de que sepan qué hacer antes, durante y después de un huracán.Cruz Roja Hondureña: Sistemas de alerta temprana y alianzas estratégicasSegún ManuelIsaula, Gerente de Gestión de Riesgo y Desastres de la Cruz Roja Hondureña, la Sociedad Nacional ha invertido en la formación técnica del voluntariado y personal en rescate acuático, atención prehospitalaria, sistemas de transferencia monetaria, agua, saneamiento e higiene, y sistemas aéreos no tripulados (SANT). “Esta estrategia, sumada a procesos de fortalecimiento institucional de la Cruz Roja Hondureña, como eselEnfoque de Preparación para una Respuesta Eficaz (PRE), nos permite estar preparados ante múltiples amenazas”,afirmaIsaula.La Cruz Roja Hondureña destaca además su inversión enSistemas de Alerta Temprana (SAT), (medidas guiadas por las alertas tempranas o pronósticos, para proteger a las personas antes de que ocurra un desastre), implementados en cuencas como Chamelecón y Aguán.“La experiencia con latormenta tropical Sara, la última de la temporada de huracanes de 2024, que afectó a más de 300 000 personas en Honduras, evidenció el valor de que las comunidades se apropien de estos sistemas de alerta temprana para asegurar que la población vulnerable reciba la información necesaria a tiempo. Esa preparación salvó vidas”, aseguraIsaula.Otra buena práctica ante la tormenta tropical Sara fueron las alianzas estratégicas con actores nacionales e internacionales: “La coordinación efectiva entre organizaciones gubernamentales, no gubernamentales y comunitarias para garantizar la apropiación del conocimiento, el análisis del riesgo, el monitoreo, y la capacidad de respuesta fue y siempre será algo fundamental en nuestros planes de preparación y respuesta”,concluyeIsaula.Cruz Roja Guatemalteca: Desarrollo de acciones anticipatorias y planes de contingenciaPor su parte, Teresa Marroquín,Directora de Gestión de Riesgos y Desastres de la Cruz Roja Guatemalteca, afirma que la Sociedad Nacional ha fortalecido su capacidad de respuesta ante huracanes mediante varias acciones clave, como el desarrollo de acciones anticipatorias. En particular, el desarrollo de planes de acción temprana que establecen las medidas clave que deben adoptarse antes de que las tormentas toquen tierra.“Se han desarrolladoPlanes de Acción Temprana (PAT) financiados por la Federación Internacional para responder a inundaciones causadas por tormentas extremas. Un ejemplo exitoso fue la activación del PAT durante la tormentatropical Julia en octubre de 2022, lo que nos ayudó a ofrecer una mejor respuesta a los que más lo necesitaban”asegura Teresa.Según esta portavoz, una coordinación estrecha con las fuentes oficiales de pronósticos meteorológicos es clave para mejorar la eficacia y eficiencia de las operaciones humanitarias durante la temporada de huracanes. Además, destaca la importancia del desarrollo de planes de contingencia, capacitación, y equipamiento del voluntariado en atenciónpre hospitalaria y búsqueda y rescate en inundaciones, sobre todo en las zonas de alto riesgo."Una herramienta clave para comprender"En 2024, con el apoyo delCentro de Referencia en Preparación Institucional para Desastres (CREPD) en las Américas,más de 6000 personas fueron capacitadas en línea y presencialmente a través de cursos y entrenamientos prácticos a nivel regional, con el objetivo de fortalecer sus conocimientos en rescate, salud, asistencia humanitaria y coordinación logística.Según Edgardo Barahona, Coordinador del CREPD, estas formaciones, basadas en ejercicios prácticos, no solo fortalecen las capacidades técnicas de las Sociedades Nacionales, sino que también fomentan una preparación integral y alineada con los estándares globales de la IFRC:“Son una herramienta clave para comprender la utilidad de los planes de respuesta, contingencia y anticipación. A través de metodologías vivenciales y escenarios simulados, los equipos pueden experimentar de manera directa los desafíos de una emergencia, permitiendo una mejor articulación operativa” asegura Barahona.Según el coordinador del CREPD, preparar a los equipos desde lo local permite que las Sociedades Nacionales lideren respuestas de calidad, contextualizadas y oportunas, especialmente ante eventos como huracanes u otros desastres frecuentes en la región.Este tipo de preparación es fundamental porque la temporada de huracanes no solo amenaza a países como Guatemala, Honduras y El Salvador, sino también a los más de 30 territorios en la región de América, quienes enfrentan riesgos crecientes debido a fenómenos meteorológicos extremos agravados por el cambio climático.Estas experiencias de Centroamérica confirman una lección esencial: la preparación no es opcional, es esencial para salvar vidas. Requiere inversión sostenida, alianzas sólidas, y el fortalecimiento de las capacidades de las Sociedades Nacionales para afrontar crisis y desastres.Más información sobre el enfoque de la IFRC respecto a:Reducción del riesgo de desastres con soluciones climáticamente inteligentesPreparación para DesastresAlerta temprana, acción temprana

|
Artículo

Día Mundial contra el Hambre: La sequía provoca hambre y desesperación en el Cuerno de África

Escrito por Timothy Maina, oficial de comunicaciones de la IFRCComo única proveedora de su hogar de diez personas, Mama Mako Rooble Mataan, de 45 años, asume la enorme responsabilidad de mantener a toda su familia. Sus cabras, que antes eran una fuente fiable de sustento, ahora luchan por encontrar un lugar con suficiente pasto para alimentarse.De pie junto al pozo casi completamente seco, su voz estaba llena de preocupación."El clima se ha vuelto muy impredecible", explica, mientras su mirada recorre el lecho seco del río.Junto a Mama Mako se encontraba un equipo de la Sociedad de la Media Luna Roja Somalí, que estaba allí para realizar evaluaciones sobre el terreno de los efectos de la prolongada sequía en la zona, incluida la aldea de Mama Mako, llamada Il-Hagar, en la región de Awdal, en Somalilandia.Tres años consecutivos sin lluvias han llevado al Cuerno de África al borde de la catástrofe. Las previsiones estacionales del Centro de Predicción Climática de la Autoridad Intergubernamental para el Desarrollo advierten de que las lluvias de Gu de 2025 (abril-junio) podrían ser un 55 % inferiores a la media, lo que pone en peligro el acceso al agua y la producción de alimentos. Más de 3,8 millones de personas se enfrentan ahora a una grave inseguridad alimentaria.La tierra agrietada y los togs secos (lechos de ríos estacionales) lo dicen todo. Colinas y montañas cubiertas de matorrales y escarpadas se alzan sobre llanuras abrasadas por el sol después de que las lluvias fallidas de Deyr (octubre-noviembre) fueran seguidas por una dura estación seca de Jilal (diciembre-marzo).Reconociendo la gravedad del desastre, la Media Luna Roja Somalí activó sus Protocolos de Acción Temprana (EAP) para la sequía, lo que desencadenó evaluaciones rápidas y la entrega preventiva de ayuda y subvenciones en efectivo a 1.330 hogares para atender las necesidades alimentarias y médicas urgentes. Desde entonces, la crisis ha dado lugar a una asignación de 984.393 francos suizos del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF) de la IFRC, con el fin de prestar apoyo vital durante seis meses a 5.800 familias (aproximadamente 34.800 personas) en Somaliland y PuntlandLa respuesta ampliada mantiene servicios integrados de asistencia económica, salud y agua, saneamiento e higiene (WASH) a través de operaciones de emergencia coordinadas, dando prioridad a los grupos vulnerables y fortaleciendo al mismo tiempo la resiliencia de la comunidad frente a las condiciones de sequía actuales con medidas de emergencia y preparación inmediatas.Los equipos de salud, a través de clínicas fijas y móviles, prestaron servicios de nutrición y educación en materia de higiene, mientras que los programas WASH rehabilitaron fuentes de agua para 30.000 personas.Para las 300 familias que viven en Il-Hagar, la subsistencia depende del ganado. A medida que los pastos se secan y desaparecen, cada día que pasa se agrava el asfixiante efecto de la sequía.Más adentro del distrito de Lughaya, en Gargaara-Baki, la implacable sequía ha provocado la muerte del ganado, la ruina de los medios de subsistencia y el hambre de las familias. El cierre de la única línica de salud maternoinfantil debido a los recortes presupuestarios ha agravado la catástrofe, dejando a la comunidad sin atención médica mientras las familias desplazadas por el clima buscan refugio allí.La falta de pastos ha provocado que el ganado enferme y muera, mientras que las enfermedades leves suponen ahora un riesgo mortal debido a la falta de una clínica local. En medio de esta crisis, Mama Xalimo Abdilahi Mohamed, madre de siete hijos y propietaria de un pequeño negocio, encabeza un grupo de solidaridad de mujeres."Lo hemos perdido todo excepto lo que tenemos las unas en las otras", afirma. "Juntas, reunimos lo poco que tenemos —cereales, salarios, esperanza— para mantener con vida a nuestros hijos. Es nuestra forma de mantenernos fuertes".Mientras tanto, cada vez más personas llegan al pueblo porque ya no pueden sobrevivir por sí mismas en zonas más remotas. Abdinassir Hassan Haji, jefe del pueblo y padre de once, soporta la doble carga de su familia y de la población desplazada que recién llega."Ahora estamos ayudando a mucha gente", afirma con el ceño fruncido. "Su llegada se suma a nuestras dificultades".A pesar de los retosLa falta de infraestructuras operativas también influye en algunas zonas.En el distrito vecino de Garbo Dadar, en la región de Awdal, por ejemplo, una fuente de agua que antes era segura y que se construyó tras el ciclón Sagar en 2018 ha dejado de funcionar, lo que ha dejado a 3.500 hogares en una situación crítica.El alcalde Jamaal Muumin Caare explica que los años de sequía y el clima errático han secado la bomba, lo que obliga a la población local a recorrer largas distancias para obtener agua, agravando sus dificultades diarias.A pesar de los retos, esta comunidad resiliente ha creado un hospital local y un centro de educación y formación técnica y profesional para mejorar los medios de vida.El centro ofrece formación práctica en oficios y emprendimiento, mientras que el centro médico proporciona tanto servicios de atención de salud como oportunidades de empleo.Sin embargo, el Dr. Ahmed Saeed, médico jefe del hospital, destaca la urgente necesidad de mejorar los servicios médicos: "Carecemos de quirófano, suministros esenciales y personal", afirma. "Sin ellos, hay vidas en peligro".Un largo camino hacia el aguaLa situación era similar en la región de Sahil. En la aldea de Robo Robo, en el distrito de Sheekh, Aadan Ali Nur, un anciano agropastor, habló de las largas distancias que ahora tenían que recorrer solo para encontrar agua."Es una lucha diaria", suspiró. "A veces, todos contribuimos para pagar el transporte del agua en camiones, pero cuesta mucho".En la aldea vecina, Ximan, Muse Hayan Elmi observaba con preocupación el único depósito de agua que les quedaba (berked)."Para conservar la poca agua que tenemos, llevamos nuestros camellos a fuentes de agua lejanas, mientras que las cabras y los terneros beben más cerca de casa", explicó.En muchos casos, las personas se han visto obligadas a abandonar por completo sus aldeas debido a la falta de agua para el uso diario, el ganado o la agricultura. El campamento de personas desplazadas internas de Geed Abokor, en Burco, región de Togdheer, en Somaliland, alberga a unas 1.000 familias desplazadas, en su mayoría pastores, que se han visto obligadas a abandonar sus tierras debido a las recurrentes sequías y a las insoportables condiciones climáticas.Al no disponer de un centro de salud operativo, la gente debe esperar a que lleguen las campañas médicas humanitarias o desplazarse más de 20 kilómetros hasta la ciudad de Burco para recibir atención.Sin embargo, su crisis más inmediata es la escasez de agua. El único berked (depósito de agua tradicional) del campamento lleva meses seco, lo que obliga a las familias a depender del costoso transporte de agua en camiones cisterna.Cada hogar debe contribuir con sus escasos recursos para financiar las entregas semanales, una solución insostenible para personas que ya se han visto privadas de sus medios de subsistencia.Abdikadir Osman, el jefe del campamento, añade: "El embalse lleva meses seco. Ahora, todo el mundo paga por el agua que traen en camiones, aunque apenas pueden permitírselo".Además del agua, el campamento se enfrenta a baños inadecuados, malas condiciones sanitarias y falta de gestión, lo que agrava los riesgos para la salud.Dahir Noor, madre de seis hijos, describe la desesperación: "Esperamos a los camiones cisterna. Si no vienen, viajamos a las zonas rurales, recogemos toda el agua que podemos y la transportamos en burros para compartirla equitativamente. No podemos sobrecargar a las ciudades cercanas, sus recursos también son limitados".

|
Artículo

Benín y Togo: Quemar menos, plantar más y combatir el cambio climático en cada plato: damos la bienvenida al "Club de las Madres"

En los remotos rincones de Benín y Togo se está produciendo una transformación.Con el apoyo de las Sociedades de la Cruz Roja de Benín y Togo, grupos de madres han unido sus fuerzas para llevar a cabo intervenciones que cambian la vida y mitigan los efectos del cambio climático, combaten la deforestación, mejoran la nutrición y la salud de las personas.Les damos la bienvenida a los Clubes de Madres de Benín y Togo, donde las mujeres están uniendo fuerzas con el voluntariado local, jóvenes estudiantes, profesores y otras personas para reducir el consumo de combustible, plantar árboles y sembrar cultivos adaptados a temporadas de crecimiento más cortas,Uno de los proyectos clave tiene que ver con la forma en que se preparan los alimentos en muchas comunidades rurales.Las mujeres de los Clubes de Madres, por ejemplo, están recibiendo formación para fabricar y utilizar cocinas mejoradas, que reducen el consumo de leña y el humo nocivo. Esta innovación no sólo alivia su lucha diaria, sino que también frena la deforestación y la contaminación del aire."Antes usábamos estufas hechas de piedras, que nos causaban muchos problemas", dice Dgniri Ouseni, de la comunidad de Kara (Togo). "Esas estufas consumían mucha leña, y la leña empezaba a escasear"."Con estas nuevas cocinas de bajo consumo, un trozo de leña basta para cocinar una comida. Nuestras luchas se han reducido".Más allá de las estufas mejoradas, la formación en preparación para desastres, el cultivo de semillas de ciclo corto y la reforestación han capacitado a las comunidades para hacer frente a los retos climáticos.Los Clubes de Madres no son exclusivos de Togo y Benín. Creados por mujeres de las comunidades locales con el apoyo de la Cruz Roja, responden a los retos específicos a los que se enfrentan sus comunidades.En Nigeria, los Clubes de Madres abordan la desnutrición aguda enseñando a las nuevas madres la importancia de la lactancia materna y mejores formas de utilizar los cereales locales. Las integrantes de los Clubes de Madres también se convierten en voluntarias de la Cruz Roja y suelen contar con un coordinador de la Cruz Roja que apoya sus actividades.En Benín, también apoyaron los esfuerzos para plantar más de 21.000 árboles en escuelas, pueblos y zonas comunales. Estos árboles son verdaderos multiusos: Combaten la erosión del suelo y aportan beneficios nutricionales y económicos, son símbolos de esperanza."Acogieron muy bien la iniciativa. El día que empezamos a plantar los árboles, no podíamos con las prisas, todo el mundo quería participar, incluso el personal docente", recuerda Fagnihou Kokouvi, subdirector del CEG de Abomey.Los beneficios de los árboles van más allá del presente."El impacto en las generaciones futuras es evidente", señala Frabrice Soutin, Presidenta local de la Cruz Roja en Abomey. "Dentro de dos o tres años, la niñez de este campo se beneficiará de la sombra de estos árboles para protegerse del sol".En ambos países, el personal voluntario y los liderazgos comunitarios han recibido formación sobre preparación para desastres, resiliencia climática y gestión de los recursos naturales.En Togo, la Cruz Roja Togolesa apoyó a 920 miembros de Clubes de Madres y Comités de Hombres, fomentando la sensibilización medioambiental y las prácticas sostenibles."Los Clubes de Madres recibieron formación sobre técnicas para fabricar cocinas mejoradas y sobre cómo evitar la tala innecesaria de árboles", explica Addom Aklesso, gestor de proyectos de la Cruz Roja Togolesa. "También han aprendido a vigilar los indicadores locales que señalan inundaciones, para poder preparar sus aldeas".Además de estas intervenciones centradas en el clima, los hogares de personas desplazadas y las familias vulnerables del norte de Benín recibieron ayuda vital, como kits de alimentos, utensilios de cocina y mosquiteros.La formación en semillas de ciclo corto como el maíz y los tomates -que producen frutos con relativa rapidez- ha mejorado la seguridad alimentaria, a pesar de los patrones climáticos cada vez más impredecibles que han acortado la temporada de cultivo habitual.Con financiación de la Oficina de Asuntos Humanitarios (BHA) de USAID y apoyo de la IFRC, estos proyectos han llegado a miles de personas, desde personas voluntarias y Clubes de Madres hasta escolares y familias desplazadas.Para Aklesso Quentin Adom, que dirige el proyecto para la Cruz Roja Togolesa en el norte de Togo, los progresos realizados hasta ahora le dan esperanzas."Si todas estas plantas se mantienen y alcanzan la madurez, esto nos permitirá tener buenas precipitaciones en la localidad, en la región", afirma. "Más allá de eso, las comunidades serán más resistentes, la pobreza se reducirá porque a nivel de los Clubes de Madres y los Comités de Hombres, identificaremos las actividades que generan ingresos para que cada miembro pueda participar en las necesidades del hogar. Este es el impacto a largo plazo que todas estas intervenciones tendrán en las comunidades locales".

|
Artículo

Estados Unidos: El voluntariado de la Cruz Roja lleva esperanza tras los incendios forestales en el sur de California

Originario de Colombia, Kennis Eduardo Díaz perdió su casa y todas sus posesiones en los incendios. Sin otro lugar adonde ir, encontró refugio en un nuevo albergue temporal gestionado por la Cruz Roja Americana.El refugio en este caso es una sección del Centro de Convenciones de Pasadena. Las enormes salas del centro, que normalmente se utilizan para grandes reuniones de negocios y ferias comerciales, se han transformado en un refugio temporal para cientos de personas evacuadas.Aquí, Kennis ha recibido algo más que comida y un lugar seguro donde dormir. También ha encontrado un camino hacia la recuperación gracias al apoyo del voluntariado local de la Cruz Roja."Me están dando la ayuda que no tenía", dice Kennis.Una de esas voluntarias es Gracie Castro, de la sección de San Bernardino de la Cruz Roja Americana, que forma parte de un equipo que ayuda a quienes evacuaron, como Kennis, a hacer frente a tareas administrativas, encontrar ayuda financiera y obtener derivaciones a servicios que ayudan a propietarios e inquilinos a encontrar soluciones de vivienda a largo plazo, entre otras cosas."Mi papel es ver cómo podemos llevarle adonde quiere ir", dice Gracie. Historias de resiliencia y generosidadLa historia de Blanca Pérez es otro testimonio del poder de la comunidad y la solidaridad.Junto con su marido Antonio, su hija y el novio de su hija, Blanca tuvo que evacuar su apartamento en Altadena con sus mascotas a cuestas, dejando atrás su casa y la querida tienda de ropa de Blanca.Días después, se enteraron de que tanto su casa como la tienda de ropa habían sido destruidas por las llamas.A pesar de esta profunda pérdida, Blanca encontró consuelo en el apoyo proporcionado por la Cruz Roja. Cuando recibió la noticia de que su tío había fallecido a causa de los incendios, un voluntario le ofreció apoyo emocional inmediato, la ayudó a superar el duelo y la puso en contacto con servicios de atención espiritual."He hecho nuevas amistades en el refugio, y las personas voluntarias de la Cruz Roja han mostrado tanta amabilidad y un interés genuino por nuestro bienestar", comparte Blanca. Pequeños gestos, como recibir material de tejer para mantener sus manos ocupadas, le han aportado momentos de paz en medio del caos.Estas son sólo dos de las muchas historias que se desarrollan en los refugios de la Cruz Roja en el área metropolitana de Los Ángeles. En total, unas 580 personas se alojan en los refugios de emergencia de la Cruz Roja y cada una de ellas tiene necesidades específicas. Hasta ahora, la Cruz Roja ha proporcionado más de 11.300 noches de alojamiento y más de 102.000 comidas y meriendas con el apoyo de sus socios.Voluntariado de todo el paísLa respuesta de la Cruz Roja a los incendios forestales del sur de California no sería posible sin el apoyo de personas voluntarias de todo el país. Fernando Fernández, voluntario de servicios en casos de desastre de la sección de la costa del golfo de Texas, viajó a California para ofrecer atención espiritual a las personas que se vieron obligadas a evacuar.Voluntario desde hace 15 años y veterano de la Guardia Costera estadounidense, Fernando comprende la importancia de ser una presencia reconfortante. "La mayoría de las personas a las que he ayudado sólo necesitan que alguien les escuche", afirma. Más del 60% de las personas a las que ha ayudado en esta crisis han sido hispanas, afirma, lo que subraya el papel vital de la atención culturalmente sensible en la respuesta a los desastres.Más allá del refugio: asistencia a largo plazoEl apoyo de la Cruz Roja va más allá del refugio inmediato. Ya están en marcha programas de asistencia económica para la población de numerosos municipios que se han visto gravemente afectados por los incendios. Esta ayuda económica ayuda a las personas evacuadas a cubrir sus necesidades básicas, desde la reposición de productos de higiene hasta la compra de ropa adecuada.Todos los servicios están a disposición de las personas independientemente de su nacionalidad, raza, sexo o estatus de ciudadanía, reafirmando el compromiso de la organización con la inclusión."Si necesitas ayuda, no tengas miedo de pedírsela a la Cruz Roja", exhortó Fernando, el voluntario de la sección de la costa del golfo de Texas, haciendo eco de un sentimiento compartido por muchas personas voluntarias y sobrevivientes.Mientras las comunidades comienzan a reconstruirse tras los incendios forestales, la Cruz Roja se mantiene firme en su misión de proporcionar esperanza, seguridad y recursos a quienes los necesitan. De hecho, esas necesidades son inmensas y es probable que no disminuyan aunque se contengan los incendios.Más de 16.000 estructuras han sido destruidas por los incendios, por lo que la gente necesitará refugio temporal durante algún tiempo. Mientras tanto, las lluvias anticipadas plantean la perspectiva de nuevas amenazas: inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra sobre las zonas quemadas.En cualquier caso, la Cruz Roja seguirá al lado de las personas necesitadas. Alrededor de 580 socorristas de la Cruz Roja se aseguran de que la gente no esté sola.Mientras se reabren las comunidades, la Cruz Roja también presta apoyo con artículos de limpieza, linternas, mascarillas, guantes, agua y otros artículos de primera necesidad. A finales de enero se habían distribuido casi 22.000 artículos de emergencia.

|
Artículo

Filipinas: La Cruz Roja se mantiene firme en su apoyo a las comunidades en proceso de reconstrucción tras seis tifones consecutivos

"¿Aún podemos con esto? Solo llevemos esta carga. Llevémosla, aunque sea pesada. No nos rindamos, podemos superarlo de algún modo".Las palabras de Janet Menes, de Camarines Sur, resuenan profundamente en Filipinas, donde familias como la suya se esfuerzan por reconstruir sus vidas después de que seis tifones sin precedentes azotaran el país en menos de un mes a finales del año pasado.Tres meses después, el personal y el voluntariado de la Cruz Roja de Filipinas siguen trabajando incansablemente para ayudar a la gente a volver a ponerse en pie. En uno de los países más expuestos a desastres del mundo -con una media de 20 ciclones tropicales al año- proporcionan asistencia vital antes, durante y después de las emergencias.Apoyo crítico en medio de la devastación Entre octubre y noviembre de 2024, los tifones y supertifones Kristine, Leon, Marce, Niko, Ofel y Pepito (todos ellos nombres locales) arrasaron el país, dejando más de 14 millones de personas afectadas.Las lluvias torrenciales, los vientos huracanados y los deslizamientos de tierra destruyeron viviendas, dañaron infraestructuras y perjudicaron los medios de subsistencia. Comunidades enteras como la de Janet fueron golpeadas repetidamente, apenas recuperándose de un desastre antes de que llegara el siguiente.En Albay, Jeanette y Jefferson Mata Septo experimentaron una devastación que nunca antes habían vivido. "Fue una tormenta muy fuerte. No esperábamos que el agua subiera tanto en nuestra zona", recuerda Jeanette.La crecida de las aguas les obligó a buscar refugio en múltiples lugares, incluidas las casas de personas vecinas. Cuando las aguas subieron demasiado, no había otro lugar al que ir que la autopista. Allí, junto a la carretera, esperaron empapados, exhaustos y con los pocos documentos que habían conseguido salvar.Cuando Jefferson volvió a su casa después de que bajaran las aguas para salvar lo que pudo, no podía creer lo que veía. "Esa mañana, cuando regresó a nuestra casa, las aguas seguían altas. Estaba intentando salvar nuestras pertenencias, y creo que el estrés de la situación le provocó un derrame cerebral", cuenta Jeanette.Tras una visita de urgencia al hospital local, Jefferson tuvo que empezar a tomar medicación de por vida para evitar otro derrame cerebral.La Cruz Roja de Filipinas demostró ser un salvavidas, proporcionando medicamentos para la hipertensión de Jefferson, junto con kits de cocina y de higiene para ayudar a la familia a reconstruir. "Los medicamentos de la Cruz Roja fueron de gran ayuda. Los medicamentos son caros", explica Jeanette.Ayudar a las familias a reconstruir desde ceroEn la vecina provincia de Camarines Sur, Janet, su marido Albiz y sus seis hijos se enfrentaron a la misma situación devastadora causada por el tifón Kristine. Pero mientras caían las fuertes lluvias, a Janet le había subido la fiebre y estaba demasiado enferma para evacuar a un refugio adecuado."Por la noche, el agua subió", recuerda. "Mi marido ayudó a trasladar nuestras cosas a un terreno más elevado, pero algunas de nuestras pertenencias se perdieron. Yo no pude ayudar mucho debido a mi fiebre".La familia buscó refugio en el cementerio cercano, donde soportaron días de aguas altas y duras condiciones.La familia regresó a casa y encontró su vivienda en ruinas, de la que sólo quedaba el techo. Una vez más, la Cruz Roja de Filipinas les brindó asistencia vital."Antes de Navidad, recibimos 5.000 pesos (unos 100 dólares) de la Cruz Roja", explica Janet. "Lo utilizamos para arreglar el techo y la cocina. Ahora hemos hecho algunos cuartos: un salón, una cocina y luego las paredes".Apoyo todo el tiempo que sea necesarioLa Cruz Roja de Filipinas, apoyada por un Llamamiento de Emergencia de la IFRC, ha estado a la vanguardia de los esfuerzos de respuesta y recuperación tras el tifón Kristine y los otros cinco grandes tifones consecutivos que azotaron el país.Desde las misiones de búsqueda y rescate hasta el apoyo a las personas que viven en centros de evacuación, sus esfuerzos han sido fundamentales para mantener la salud y el bienestar tras el paso del tifón.En los centros de evacuación se distribuyeron comidas calientes compuestas de arroz, huevos cocidos y sardinas, así como agua potable limpia. Esto es crucial porque cuando la gente pierde sus pertenencias en un tifón, también suelen perderse las cocinas y los utensilios de cocina.La niñez fue supervisada en espacios acogedores, con actividades para colorear, cantar y bailar, y la oportunidad de hablar con personas voluntarias capacitadas sobre sus necesidades y preocupaciones. En los mostradores de salud se realizaron revisiones médicas, incluida la toma de la presión arterial. Cuando fue necesario, se suministraron medicamentos para prevenir la propagación de enfermedades e infecciones que suelen aparecer con el clima extremo.A medida que las comunidades se recuperan, la Cruz Roja seguirá aportando lo que la gente necesita: dinero en efectivo para reconstruir viviendas y comprar artículos de primera necesidad, apoyo a los medios de subsistencia para que la gente pueda volver a trabajar, y el apoyo psicosocial del personal y voluntariado integrado en sus propias comunidades locales.Janet dice que ahora habla con sus hijos sobre cómo prepararse para futuros desastres, y sus palabras son tanto para los niños y niñas como para ella y Albiz."No nos rindamos: podemos salir de esta, de alguna manera".

|
Emergencia

Suroeste del Océano Índico: Ciclón tropical Chido

El ciclón tropical Chido, una tormenta equivalente a la categoría 4 con vientos y lluvias devastadores, impactó gravemente en la región suroeste del Océano Índico, causando al menos 117 muertes y afectando a más de un millón de personas en Madagascar, las Comoras, Mayotte, Mozambique y Malawi. Chido es la tercera tormenta con nombre de la temporada de ciclones 2024-2025, que se espera que continúe hasta mayo de 2025. Su donación ayudará a las Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de Mozambique, Madagascar, Comoras y Malawi a brindar asistencia para salvar vidas y mejorar la preparación para futuras tormentas.

|
Artículo

Centroamérica: Cruz Roja responde al mayor brote de dengue con educación y prevención.

El dengue ha sido una de las principales amenazas para la salud pública en América Latina durante décadas, con epidemias que se producen de forma cíclica cada tres a cinco años.Transmitido por las hembras del mosquito Aedes aegypti, este virus afecta a millones de personas cada año, pero nunca como ahora.En lo que va del año, se han reportado más de 12,7 millones de casos sospechosos de dengue en la Región de las Américas, una cifra récord en la historia de la enfermedad.En Centroamérica y México, sólo en la última semana de noviembre se notificaron más de 17.000 nuevos casos sospechosos de dengue. Esto equivale a 100 casos cada hora, un aumento del 198% respecto a la media de los últimos cinco años.Este aumento en la propagación del dengue es un reto para los sistemas de salud en una región que enfrenta condiciones climáticas y sanitarias complejas.Los efectos de la crisis climática, las temperaturas extremas y los fenómenos meteorológicos más intensos – como los huracanes Eta e Iota en 2020, las olas de calor históricas de inicios de este año, o la reciente tormenta tropical Sara - están transformando los hábitos de miles de familias centroamericanas que viven en condiciones de riesgo y vulnerabilidad.El aumento de la pobreza y la desigualdad, sumado a servicios de agua y saneamiento insuficientes e inadecuados, empujan a la población a almacenar la poca agua a la que tienen acceso. Muchas veces el agua se almacena de forma incorrecta, por falta de información o por falta de insumos adecuados para almacenarla de forma segura.Esta y otras prácticas como la deficiente gestión de residuos sólidos, pueden facilitar la creación de criaderos de mosquitos en objetos como contenedores de agua sin tapa, neumáticos, macetas, pilas y canales.En medio de este desafío multifactorial, la Cruz Roja se ha destacado por su respuesta integral, que abarca diversas estrategias centradas en la prevención y la educación.Durante el 2023 y el 2024, nuestros equipos locales han implementado seis operaciones de respuesta al dengue en Centroamérica, con apoyo del Fondo de Emergencia para la Respuesta a Desastres de la Federación (IFRC-DREF).Este año, también se han realizado acciones contra el dengue en las operaciones de respuesta al incendio en el hospital de Roatán, en Honduras; y a las inundaciones en junio en El Salvador.Gracias a estas ocho operaciones del IFRC-DREF, llegaremos a más de 182.000 personas en Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá con acciones de respuesta, pero también de prevención para futuros brotes.Prevención y educación comunitariaUna de las principales iniciativas de la Cruz Roja ha sido la sensibilización de las comunidades sobre los peligros del dengue y la importancia de eliminar los criaderos de mosquitos.Las personas voluntarias trabajan directamente en las comunidades, encoordinación con los entes reguladores de salud realizan intervenciones comunitarias orientadas hacia la prevención y el control vectorial.Las principales acciones incluyen charlas educativas, identificación y eliminación de criaderos de mosquitos, aplicación de larvicidas en pilas y contenedores de agua, la ejecución de campañas de fumigación y limpieza, y visitas domiciliarias.Durante estas acciones, la población aprende cómo prevenir la acumulación de agua estancada, cuáles con los sitios preferidos de los mosquitos para poner huevos; y cómo promover medidas prácticas y efectivas como la inversión de recipientes y la limpieza regular de sistemas de drenaje.Además, la respuesta incluye la distribución de contenedores para el almacenamiento seguro de agua y kits de limpieza para hogares, así como filtros de agua, repelentes y mosquiteros para grupos en riesgo de salud como mujeres embarazadas, niños y niñas menores de 5 años, población adulta mayor, personas con discapacidad y/o con movilidad reducida.Comunidades fuertes y preparadasLa Cruz Roja también trabaja con la mirada puesta en el largo plazo, en la capacitación del personal local para fortalecer las capacidades comunitarias en la lucha contra el dengue.A través de talleres y entrenamientos, las personas voluntarias aprenden cómo identificar los síntomas del dengue, cómo evitar los brotes de manera eficaz y cómo implementar programas sostenibles de control de mosquitos.Además, el personal voluntario ha contribuido a la creación y capacitación de Comités Comunitarios de Salud, para promover la vigilancia epidemiológica a nivel comunitario.En distintos lugares, la capacitación también se extiende al personal local de salud, quienes reciben formación en el manejo clínico de pacientes con dengueA través de su enfoque integral de educación y prevención, la Cruz Roja ha desempeñado un papel clave en la lucha contra el dengue en Centroamérica, una región altamente vulnerable debido a factores climáticos, sociales y sanitarios.Las acciones llevadas a cabo por el voluntariado y el personal capacitado no sólo han permitido responder a emergencias, sino también preparar a las comunidades para futuros brotes.Desde la eliminación de criaderos y la distribución de suministros hasta la formación en gestión clínica y estrategias sostenibles de control de vectores, estas intervenciones han fomentado la resiliencia de las comunidades. En algunos lugares, las acciones de las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en apoyo a los ministerios de salud de la región han permitido reducir los casos de dengue.En Panamá, por ejemplo, se ha registrado una reducción de los casos de dengue en las últimas semanas, que podría estar vinculada a los esfuerzos de varios actores, entre ellos el Ministerio de Salud, la Cruz Roja Panameña, otros organismos internacionales y las propias comunidades.Algunas comunidades también han proporcionado testimonios que sugieren que los esfuerzos de educación y disminución del dengue están marcando la diferencia.A pesar de los avances, el dengue sigue siendo un desafío, lo que subraya la importancia de continuar adaptando nuestras estrategias de respuesta a los cambios climáticos y sociales que afectan la salud pública en la región.

|
Nota de prensa

La Alianza por la Amazonía de la Cruz Roja tiene como fin salvaguardar vidas y reforzar la resiliencia comunitaria

Panamá/Ginebra, 16 de diciembre - En respuesta a las crecientes amenazas que plantean la crisis climática, el aumento de los desastres y la pérdida de biodiversidad, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) ha anunciado la reactivación de su programa por la Amazonía, la Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía. Esta iniciativa, que une inicialmente a las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Venezuela, tiene como objetivo mejorar la resiliencia de las comunidades y apoyar a las personas afectadas por los impactos climáticos en la selva del Amazonas.La presencia local y el alcance mundial de la Cruz Roja la convierten en un socio clave para la protección de las comunidades y los ecosistemas amazónicos. Con filiales y personal voluntario en los nueve países amazónicos, la Cruz Roja combina un profundo conocimiento local con experiencia en reducción de riesgos, resiliencia climática y operaciones humanitarias para hacer frente a las crecientes necesidades de la región. La Amazonía, hogar del 10% de todas las especies conocidas y responsable de generar el 20% del oxígeno del mundo, se acerca a un punto de inflexión. La deforestación, los incendios forestales y las actividades extractivas, agravadas por fenómenos climáticos extremos como inundaciones, incendios y sequías prolongadas, amenazan la vida y los medios de subsistencia de más de 40 millones de personas, incluidos 350 grupos de pueblos indígenas. “En el corazón de nuestra propuesta está la convergencia del conocimiento indígena, la experiencia de la Cruz Roja y los avances tecnológicos y de investigación. Esta fórmula, implementada en estrecha coordinación con los Estados, los pueblos indígenas y otras partes interesadas, maximizará los esfuerzos para fortalecer la resiliencia de las comunidades y anticipar y responder a las crisis que afectan a las poblaciones amazónicas”, dijo Xavier Castellanos, Secretario General Adjunto de la IFRC, Desarrollo de Sociedades Nacionales y Coordinación de Operaciones. La Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía se centra en la gestión del riesgo de desastres y la resiliencia climática, la salud comunitaria, los medios de vida sostenibles y la respuesta a los desastres y el desplazamiento climático. Armonizar, maximizar y racionalizar el trabajo de la Cruz Roja en estas áreas ayudará a anticipar y reducir el impacto de los peligros que podrían verse exacerbados por la crisis climática en los próximos años. Sólo entre enero y agosto de este año, los incendios destruyeron 62.268 kilómetros cuadrados de la Amazonía, una superficie doce veces mayor que la ciudad de Londres. Esta devastación, agravada por una sequía histórica, ha afectado gravemente al acceso a la salud y a la alimentación y ha aumentado el riesgo de desplazamientos inducidos por el clima. Ante estos escenarios de crisis múltiples, la Cruz Roja ya está trabajando en varias comunidades en el Amazonas. En Ecuador, el voluntariado trabaja con los pueblos indígenas en la aplicación de técnicas agrícolas que reducen el riesgo de sequías, contribuyendo a la diversificación de los ingresos y a la restauración de los ecosistemas para mejorar la seguridad alimentaria y económica. En Colombia, la Cruz Roja proporciona asistencia de salud y acceso a medicamentos en zonas remotas y de difícil acceso. La Alianza de la Cruz Roja por la Amazonía se basa en una sólida experiencia. Las Sociedades de la Cruz Roja de los países amazónicos han colaborado con más de 53 comunidades amazónicas para promover la salud comunitaria y reducir el riesgo de desastres. Este nuevo esfuerzo busca ampliar estos éxitos al mismo tiempo que se alinea con la experiencia global de la IFRC en resiliencia climática y gestión de desastres. Para más información y para solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected]   En Panamá: Susana Arroyo Barrantes +50769993199  En Ginebra: Tommaso Della Longa +41797084367                       Hannah Copeland +41762369109 

|
Artículo

IFRC en la COP29: Todas las personas merecen ser advertidas antes de que se produzcan los desastres

Bakú, Azerbaiyán (13 de noviembre de 2024) - En un momento en que las inundaciones, las tormentas y las olas de calor sin precedentes cobran un costo cada vez mayor en las comunidades de todo el mundo, la IFRC se ha unido a los principales organismos de las Naciones Unidas que se ocupan del clima para hacer sonar la alarma sobre un mecanismo de defensa de primera línea contra la crisis climática, que es fundamental pero que con demasiada frecuencia se pasa por alto: la alerta temprana y la acción temprana.El llamado se hizo durante un evento de alto nivel en la COP29, cuyo objetivo era hacer un balance de los progresos realizados hasta la fecha por Alertas Tempranas para Todos (EW4All), una iniciativa encabezada por las Naciones Unidas. La iniciativa pretende ampliar las alertas y acciones tempranas en los países más afectados por las emergencias relacionadas con el clima. Como líder mundial del Pilar 4 de la iniciativa - “Preparación para responder a las alertas”- la IFRC está trabajando con las Naciones Unidas y otra gran variedad de socios de EW4All para asegurar que todas las personas del planeta estén protegidas por sistemas de alerta temprana para 2027.La reunión de alto nivel congregó a los codirectores de los cuatro pilares, a saber, la Organización Meteorológica Mundial (OMM), la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR), la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) y la IFRC, así como a representantes gubernamentales, organizaciones humanitarias y medioambientales, grupos de financiación privada y otros socios y colaboradores clave.Dirigiéndose a la audiencia, el Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, dijo que el mundo no sólo debe aumentar la financiación para la alerta temprana, sino también garantizar que la inversión llegue al nivel local, asegurando que las comunidades más afectadas por las crisis climáticas reciban el apoyo que necesitan.“Desde los satélites hasta los sacos de arena, estamos construyendo una línea de defensa sin fisuras contra los riesgos climáticos”, declaró Chapagain. “La tecnología nos trae alertas tempranas desde arriba, pero son las comunidades sobre el terreno -llenando sacos de arena y construyendo resiliencia- las que realmente hacen que estos sistemas funcionen”.Las organizaciones representadas en la reunión señalaron que la campaña está progresando, pero coincidieron en que los gobiernos y las organizaciones financieras reunidas en la COP29 deben establecer nuevos objetivos de financiación climática para garantizar que los países y las comunidades más vulnerables al clima reciban el apoyo adecuado. El Secretario General de la ONU, António Guterres, que convocó el evento, señaló que aunque la crisis climática afecta a todo el mundo, muchos países sufren consecuencias desproporcionadas. Un ejemplo es la creciente intensidad de las olas de calor.“Este va camino a ser el año más caluroso de los libros de historia”, señaló Guterres. “El calor ha abrasado países y comunidades con temperaturas que sobrepasan los límites de la resistencia humana. Y en todo el mundo hemos visto lluvias y huracanes récord, incendios históricos y sequías mortales.En esta era de catástrofes climáticas, los sistemas de alerta temprana y la protección contra el calor extremo no son lujos. Son necesidades”.Más allá de eso, señaló, son una inversión sólida, que proporciona un retorno de casi diez veces, con medidas estándar de seguridad laboral que responden al calor extremo ahorrando un potencial de 360.000 millones de dólares al año. El Presidente de la COP29, Mukhtar Babayev, hizo eco de esta opinión y citó estimaciones según las cuales la inversión en alertas tempranas podría evitar pérdidas de hasta 16.000 millones de dólares al año.Situación global de los sistemas de alerta temprana multiamenazasLa buena noticia es que, según el informe de este año sobre la situación mundial de los sistemas de alerta temprana multiamenaza (MHEWS, por sus siglas en inglés), el mundo se encuentra en sus niveles más altos de cobertura de alerta temprana notificada desde 2015.Por el contrario, sigue habiendo un impacto desproporcionado de los desastres en diferentes países. El informe muestra que los países con MHEWS menos completos tienen una tasa de mortalidad relacionada con los desastres que es casi seis veces mayor que la de los países con cobertura entre “sustancial” y “completa”, y casi cuatro veces más personas afectadas por desastres.“Los avances siguen siendo desiguales. La mitad de los países de África y sólo el 40% de los países de América y el Caribe han informado de la existencia de sistemas de alerta temprana de peligros múltiples”, según el informe. “Pero incluso entre los países que cuentan con tales sistemas, muchos siguen teniendo lagunas en uno o más de los cuatro pilares: conocimiento del riesgo, previsión y detección, difusión de alertas y acción temprana”.En un principio, la iniciativa EW4ALL dio prioridad a treinta países para una actuación rápida, pero ahora se ha ampliado. Al mismo tiempo, se están incorporando nuevos socios, incluido el sector privado, para garantizar un mayor alcance e impacto.La necesidad es urgente. Las estimaciones realizadas muestran que entre 2000 y 2019 se produjeron aproximadamente 489.000 muertes anuales relacionadas con el calor, el 45% de ellas en Asia y el 36% en Europa. En todo el mundo, se reconoce que el diagnóstico oficial y la notificación de enfermedades, lesiones y muertes relacionadas con el calor están subregistrados.La OMS y la OMM estiman que la ampliación de los sistemas de alerta sanitaria por calor a 57 países podría salvar unas 98.314 vidas al año.IFRC: invertir en las comunidades más afectadas¿Cómo se ve sobre el terreno esa inversión en prevención? Para la IFRC, que lidera el pilar de preparación de la iniciativa, la clave del éxito reside en combinar las inversiones en alerta temprana con la capacidad de las organizaciones locales para actuar en consecuencia. Esto significa invertir en la creación de sistemas locales, capacidades y preparación de la comunidad para ampliar la cobertura de la acción temprana y anticipatoria.Abordando esta necesidad de inversión, Chapagain también ofreció una visión general de la ambición de la IFRC a 5 años para el calor extremo a través de la Plataforma Mundial de Resiliencia Climática, con el objetivo de llegar a 100 millones de personas en 100 ciudades, movilizando 500 millones de francos suizos.La IFRC también pide una mayor inversión en acciones locales multisectoriales para que las ciudades y las comunidades reduzcan el riesgo de calor. Esto incluye planes de acción contra el calor, sistemas de protección social sensibles a los impactos y soluciones basadas en la naturaleza que ayuden a las comunidades a adaptarse mejor y reducir los riesgos. También es necesario que todos los socios pertinentes colaboren para definir los factores desencadenantes, actualizar la normativa y sensibilizar a la población.La IFRC y su red de 191 Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja están bien situadas para desempeñar un papel clave en la EW4ALL. “Nuestra misión con Alertas Tempranas para Todos es conectar los recursos mundiales con la acción local”, concluyó Chapagain, “para que todas las comunidades, por remotas que sean, estén preparadas para lo que se avecina”.

|
Artículo

IFRC en la COP29: Invertir cuándo y dónde más importa – de forma temprana, en la salud de las personas más afectadas

Calor extremo y olas de calor prolongadas. Inundaciones y tormentas nunca antes registradas en todos los rincones del planeta. Sequías y tormentas fuera de lo común.Estas son algunas de las formas en que el cambio climático está teniendo repercusiones profundas y muchas veces devastadoras en la salud de las personas y las comunidades de todo el mundo. Mientras líderes mundiales se reúnen en la cumbre climática COP29 que se celebra en Bakú, Azerbaiyán (11-22 de noviembre), la IFRC vuelve a señalar lo que se ve todos los días en las respuestas de emergencia a inundaciones repentinas, olas de calor extremas, sequías prolongadas, crisis económicas y hambre. No sólo hay personas que mueren, pierden sus hogares y sus medios de subsistencia, sino que la crisis climática tiene efectos duraderos en la salud y el bienestar de la población. Las olas de calor extremas, las inundaciones y las tormentas están exponiendo a cada vez más personas al riesgo de contraer enfermedades infecciosas y desnutrición, al tiempo que reducen su acceso a la atención sanitaria."Los impactos de la crisis climática están teniendo un efecto masivo en la salud de las personas", dijo el Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, durante el primer día de la Conferencia COP29. "Así que debemos abordar los impactos en la salud de una manera muy integral".Igual de importante es cómo y cuándo se abordan esas cuestiones, añade. La financiación y la inversión en salud comunitaria y preparación no sólo deben aumentar, sino que deben dirigirse a las comunidades locales donde más se necesitan."La inversión tiene que ser del nivel adecuado y llegar al lugar adecuado", afirma Chapagain. "Por el momento, no hay suficiente inversión y esa inversión no llega al nivel comunitario. Menos del diez por ciento de la financiación para el clima llega a las comunidades". "Tenemos que apoyar la acción comunitaria sobre el terreno, allí donde la gente vive y se enfrenta a las consecuencias cada día".Esa inversión no puede esperar hasta después de que se produzca el desastre. "También es importante cómo y cuándo se hace esa inversión", añadió. "Si se hace la inversión pronto -con sistemas de alerta temprana o acciones anticipatorias- se salvan vidas, medios de subsistencia y dólares".Un problema en llamasUn ejemplo es la creciente amenaza del calor extremo. En los últimos años se ha llegado a récords mundiales de temperatura mes tras mes, a medida que el cambio climático hace más extremas las olas de calor, un asesino silencioso y mortal. Cada año, el calor mata a casi medio millón de personas en todo el mundo.Sin embargo, sólo el 0,5% de la financiación multilateral para la adaptación al clima se destina a medidas sanitarias que podrían reducir drásticamente esa cifra. Esas medidas sanitarias también podrían mejorar el bienestar de las personas y ahorrar dinero a largo plazo. Para 2030, especialistas prevén entre 2.000 y 4.000 millones de dólares de costos adicionales en salud si no se toman medidas de adaptación ahora.Las soluciones pasan por una serie de acciones, desde la construcción de ciudades y sistemas sanitarios resistentes al clima, hasta el desarrollo de planes nacionales de acción contra el calor y protocolos de alerta temprana. Otras acciones garantizarían que los sistemas de protección social y de salud respondan a las perturbaciones relacionadas con el clima, mientras que las soluciones basadas en la naturaleza podrían aprovechar el poder protector natural de los ecosistemas para proteger a las comunidades del calor extremo o las mareas de tempestad.“A medida que se intensifican los impactos climáticos, los sistemas de salud deben adaptarse para proteger a las personas más vulnerables”, dijo Petra Khoury, Directora del Departamento de Salud y Cuidadosde la IFRC, en un evento especial de la COP29 organizado por la Alianza para la Acción Transformadora sobre el Clima y la Salud, un programa organizado por la OMS.“La red de la IFRC está en primera línea, construyendo sistemas de salud resilientes al clima a través de la movilización comunitaria”, dijo. “Las soluciones que abordan el triple nexo entre salud, clima y migración deben centrarse en la comunidad”.“Incorporar tanto a las comunidades de acogida como a las desplazadas en el proceso de toma de decisiones y en las soluciones es clave para mitigar el impacto de este nexo”.Entre otras cosas, la IFRC está trabajando para ampliar la vigilancia comunitaria de las enfermedades relacionadas con el clima, profundizar sus actuales esfuerzos de participación comunitaria y ampliar el alcance de su trabajo mediante el enfoque de "una salud".El enfoque "una salud" es una forma holística de mejorar la salud humana teniendo en cuenta la salud del entorno en el que viven las personas. Por ejemplo, si el ganado se vuelve vulnerable a las enfermedades por el calor o la falta de alimentos o agua, esto repercute en la salud humana. Hasta el 75% de las enfermedades infecciosas emergentes que afectan a la especie humana, tienen su origen en los animales. La IFRC también está muy implicada en la vigilancia calle por calle, casa por casa, de enfermedades como el dengue, la malaria y el cólera, entre muchas otras. Pero el cambio climático exige mayores esfuerzos en la participación de la comunidad en el seguimiento, la prevención y la respuesta a las enfermedades.Para hacer todo esto, hay que invertir en todos los niveles, desde los presupuestos de los gobiernos nacionales hasta los bancos multilaterales de desarrollo, los fondos multilaterales para el clima, las instituciones de financiación de la salud, las agencias bilaterales de desarrollo y los actores del sector privado.Poner esto en práctica también significa integrar la acción por la salud y el calor como parte de un enfoque holístico de la acción de adaptación en los planes climáticos nacionales, así como mejorar la coordinación entre los gobiernos con las autoridades locales, los actores y las comunidades. Ya se han visto signos de progreso. En la COP28, el Marco de los EAU para la Resiliencia Climática Mundial reforzó las medidas de adaptación, mientras que 151 países firmaron la primera Declaración de la COP sobre el Clima y la Salud. Y cada vez hay más conciencia de la urgencia de abordar los efectos de las olas de calor en la salud. La IFRC siguió haciendo sonar la alarma organizando la primera Cumbre Mundial sobre el Calor Extremo y nuestro Día de Acción contra el Calor anual el 2 de junio. Los recientes y graves huracanes -a veces denominados "tormentas monstruosas"-, junto con una racha de graves inundaciones en amplias zonas de Europa, África occidental y central, las Américas y el Sudeste Asiático y Oceanía, también están poniendo de manifiesto la urgente necesidad de este tipo de inversión local. Estas inundaciones están desplazando a millones de personas, dejándolas sin acceso a agua potable y saneamiento. A menudo, las comunidades más afectadas también se enfrentan a un acceso limitado al agua potable, el saneamiento, la nutrición, la atención de la salud y la educación. Que la COP29 se considere finalmente un éxito dependerá de si se asumen compromisos para revertir estas realidades con inversiones reales en salud, preparación y alerta temprana que lleguen al ámbito local. «Si en la COP29 logramos avanzar en estos ámbitos, yo lo consideraría un éxito», concluyó Chapagain.Más información:Enfoque de la IFRC en materia de salud y cuidadoEnfoque de la IFRC ante la crisis climáticaIniciativa Alerta Temprana para Todos de la Organización Meteorológica MundialPágina de Alertas tempranas para todas las personas de la IFRC

|
Nota de prensa

Los Estados deben abordar el impacto humanitario de la pérdida de biodiversidad reduciendo el riesgo de desastres y fortaleciendo la resiliencia

Bogotá, Ginebra - 21 de octubre de 2024.Al inicio de la Conferencia de las Partes en el Convenio sobre la Diversidad Biológica (COP16), la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) exhorta a los Estados parte del Convenio a abordar la interrelación entre la degradación ambiental, el cambio climático, los desastres y los impactos que éstos causan en las personas, la naturaleza y el patrimonio cultural. Todo ello contribuirá a alcanzar los objetivos del Marco Global de Biodiversidad (MGB)."La pérdida de biodiversidad, el cambio climático y la contaminación deben ser entendidas también como crisis humanitarias. Estas tres crisis aumentan el riesgo de escasez de agua y alimentos, epidemias y pandemias, desastres más frecuentes e intensos, así como la migración y el desplazamiento forzado” dijo Martha Keays, Directora Regional de la IFRC para América. “Llamamos a los gobiernos locales y nacionales, a la sociedad civil y a todos los participantes en la COP16 para que se incrementen los compromisos técnicos y financieros en la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático.”Dos metas específicas del MGB son fundamentales para evitar una situación en la que, para 2050, 200 millones de personas requieran ayuda humanitaria internacional cada año como resultado de una combinación de desastres relacionados con el clima, la degradación del medio ambiente y los impactos socioeconómicos resultantes. La «meta 8» pretende aumentar la resiliencia climática de los ecosistemas y los medios de vida mediante la mitigación, la adaptación y la reducción del riesgo de catástrofes, o soluciones basadas en la naturaleza. La "meta 11" pretende restaurar, conservar y mejorar la contribución de la naturaleza al bienestar humano."Es crucial acelerar la acción conjunta para salvar la naturaleza y salvar vidas. La experiencia de la Cruz Roja y su rol clave en la reducción del riesgo de desastres, la adaptación y el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades puede apoyar directamente los esfuerzos para proteger, restaurar y utilizar de manera sostenible la biodiversidad”, explicó Keays.Los equipos locales de la Cruz Roja en toda América ya están aplicando medidas como la protección de los manglares para reducir el impacto de las inundaciones, la restauración de los arrecifes de coral, la reforestación de bosques y cuencas hidrográficas y la protección de las fuentes de agua. Estas soluciones basadas en la naturaleza se complementan con sistemas de acción temprana, anticipación basada en pronósticos y protocolos de acción temprana que permiten a la red de la IFRC proteger a las personas y la naturaleza antes de que se produzcan los desastres. Los ejemplos de este trabajo incluyen: El trabajo de la Cruz Roja Argentina en apoyo a la restauración de más de 25.000 hectáreas de vegetación natural tras los destructivos incendios de la provincia de Corrientes en 2022.El desarrollo por parte de la Cruz Roja Mexicana de una medición participativa y localizada de la resiliencia que considera y destaca la interconexión entre sistemas y sectores, facilitando el análisis y la acción colectiva a través de los capitales físico, humano, social, financiero y natural.El apoyo de la Cruz Roja Canadiense a varias organizaciones indígenas en la restauración de sus tierras tras los desastres para aumentar la resiliencia.La colaboración de cruzrojistas canadienses con la Cruz Roja de Belice para apoyar a comunidades locales en la restauración de su cultura y sus bosques y en el aumento de la resiliencia al cambio climático mediante la plantación de árboles de Nuez Maya.El trabajo de la Cruz Roja Hondureña y la Cruz Roja Suiza para ayudar a reducir los riesgos de desastres combinando la bioingeniería del suelo y la reforestación para reducir el riesgo de deslizamientos con actividades de agroecología para ayudar a recuperar zonas productivas, aumentar la seguridad alimentaria y ofrecer oportunidades económicas.En Colombia, República Dominicana, Jamaica y Granada, la acción de la Cruz Roja para promover la gestión sostenible y la restauración de los ecosistemas de manglares para reforzar la resiliencia ante inundaciones, reduciendo los riesgos de desastre y contribuyendo a la vez a conservar la biodiversidad.“Instamos a los Estados a integrar las estrategias de conservación de la biodiversidad y las iniciativas de desarrollo sostenible en la reducción del riesgo de desastres y la adaptación al cambio climático”, dijo la Dra. Judith Carvajal de Álvarez, Presidente Nacional de la Cruz Roja Colombiana."Como auxiliares de los poderes públicos la Cruz Roja puede apoyar a fortalecer la resiliencia de las comunidades, promoviendo el dialogo de saberes entre las comunidades biodiversas, y el conocimiento científico."La COP16 tendrá lugar en Cali, Colombia, del 21 de octubre al 1 de noviembre de 2024.Para mayor información por favor contacte a: [email protected] Colombia – Rafael Payares +573135644837 / Angie Rodríguez +573204314860En Panamá - Susana Arroyo Barrantes +50769993199En Ginebra – Tommaso Della Longa +41797084367 / Hannah Copeland +41762369109Nota al editor:En la actualidad, la IFRC está ampliando su trabajo sobre la adaptación dirigida a nivel local, la reducción del riesgo de desastres y el cambio climático en el marco de su Plataforma Global de Resiliencia Climática, apoyada por la ruta hacia la acción climática de la IFRC, que tiende un puente entre la financiación y el apoyo climático, humanitario, de desarrollo, privado e innovador para fortalecer la resiliencia de las comunidades y adaptarse a los riesgos relacionados con el clima. En las Américas, esta iniciativa incluye enfoques sobre Programación Climáticamente Inteligente, Sistemas de Alerta Temprana, Acción Anticipatoria y Soluciones Basadas en la Naturaleza en comunidades en condiciones de vulnerabilidad debido a los impactos del cambio climático. Este trabajo cuenta con el apoyo de la Cooperación Española, IRISH AID, USAID, y donantes del sector privado como la Fundación Z Zurich.Como líderes de la Carta sobre el Clima y el Medio Ambiente para las Organizaciones Humanitarias, la IFRC también se ha comprometido a reducir la huella medioambiental de sus operaciones y programas.

|
Emergencia

Sudán del Sur: Inundaciones

Desde mayo de 2024, Sudán del Sur ha sufrido importantes inundaciones, causadas por las fuertes lluvias y el desbordamiento de las cuencas del río Nilo. Las inundaciones han afectado a más de 700.000 personas, han causado grandes daños en viviendas y han devastado ganado y cultivos. A través de este llamamiento de emergencia, la IFRC y sus miembros se proponen atender las necesidades urgentes de 300.000 personas mediante intervenciones en las áreas de salud, agua, saneamiento e higiene, refugio y medios de subsistencia.

|
Artículo

Temporada de inundaciones: "Fue aterrador", pero el voluntariado de la Media Luna Roja lo arriesgó todo para salvar vidas y ayudar a la gente a recuperarse.

El pueblo de Devipur, en Noakhali, un extenso distrito de la región del delta sur de Bangladesh, fue una de las zonas más afectadas cuando las inundaciones arrasaron la zona a finales de agosto. Todo el pueblo desapareció bajo el agua, y miles de personas se enfrentaron a la aterradora realidad de morir ahogadas.La filial de la Media Luna Roja de Noakhali entró inmediatamente en acción."Una vez que activamos la línea directa, las llamadas no cesaron. Recibíamos entre 10 y 12 llamadas por minuto, la mayoría de rescate", cuenta Nusrat Jahan Nishi, una joven voluntaria. Su equipo trabajó sin descanso, rescatando a cientos de personas y poniéndolas a salvo en la escuela primaria de Devipur, convertida en refugio.Estar en el refugio no era nada cómodo. Las familias, desde personas mayores hasta niñas y niños pequeños, vivían hacinadas, a menudo dormían en los bancos de la escuela y cocinaban en condiciones inseguras.Agua por todos lados, pero nada para beberSin agua potable ni inodoros, mantenerse saludable se convirtió en una lucha. Muchas familias no encontraban alimentos suficientes, especialmente para la niñez y la población audlta mayor, y los residuos empezaron a amontonarse, creando un entorno inseguro.Para aliviar su sufrimiento, personas voluntarias de la Media Luna Roja distribuyeron alimentos secos y cocinados junto con agua potable. También se enviaron equipos médicos para brindar asistencia y reducir los crecientes riesgos para la salud."En realidad, las personas que tienen hijos o maridos pueden arreglárselas más fácilmente con la comida aquí", explicó Tahera, destacando las dificultades que afrontan las mujeres para vivir y obtener alimentos en el refugio.Todo empezó el 20 de agosto de 2024, tras unas lluvias torrenciales en la India. En 24 horas, las zonas bajas de los distritos de Feni, Noakhali, Cumilla y Lakshmipur, en el este y sureste de Bangladesh, quedaron bajo el agua.Al día siguiente, el 90% de Feni y Noakhali estaban sumergidas y la Media Luna Roja de Bangladesh en Noakhali estableció rápidamente una sala de control y una línea de emergencia para organizar las labores de rescate.Inicialmente, el plan era rescatar a las personas voluntarias afectadas por las inundaciones y a sus familias, pero la situación era mucho peor de lo esperado. Personal voluntario y antiguos miembros de la juventud de todo el distrito se unieron, con la determinación de ayudar."Tomar decisiones en aquellas primeras horas fue lo más difícil», recuerda Farhana Haider Meem, Jefa de Juventud de la Unidad de Noakhali. "No teníamos ni idea de cómo gestionar tan rápidamente una emergencia tan masiva".Zobaer Hosen, uno de los primeros miembros jóvenes del equipo de rescate de Noakhali, afirma que se enfrentaron a enormes retos. "No teníamos suficiente equipo, ni barcos, ni nada en realidad. Pasé tres o cuatro noches sin dormir", cuenta Zobaer. "Nos quedábamos en la oficina de la unidad, pero cada vez que me dormía, me despertaba pensando que estaba sonando el teléfono".A pesar de las noches sin dormir y la falta de recursos, Zobaer y su equipo no se detuvieron."Fue aterrador"La unidad de Feni lo tuvo aún más difícil. Sabían que muchas familias estaban atrapadas en las peligrosas aguas de la inundación y no disponían del equipo de rescate adecuado. Salieron a ayudar a pesar de ello, pero por desgracia subestimaron gravemente las aguas y se quedaron atrapados también.Pasaron 36 horas atrapados, sin comida ni agua. Finalmente, cuando las aguas bajaron un poco, nadaron hasta ponerse a salvo utilizando cañas de bambú. Afortunadamente, las 23 personas voluntarias están sanos y salvos."Pasamos todo el día en el tejado de una casa de una planta, usando los cascos para coger agua para beber. Fue aterrador", cuenta Labib, de la Juventud de la Media Luna Roja en la unidad de Feni. "Después de aguantar ese día, por fin conseguimos volver al mercado cercano, donde encontré a mi padre, que había estado tan preocupado por mí".Magnitud inesperadaEl voluntariado de Feni se enfrentó a dos grandes retos. En primer lugar, no había mucha coordinación entre todas las organizaciones de rescate de la zona, ya que nadie había sufrido una inundación de esta magnitud. Otro desafío era la falta de equipos de rescate adecuados. La unidad de Feni fue el primer grupo de rescate que llegó para ayudar en las zonas más afectadas. Por desgracia, aún no había embarcaciones de rescate disponibles.Una vez más, como ninguno de los distritos afectados había sufrido inundaciones de esta magnitud en décadas, no había equipos ni embarcaciones preabastecidos para una respuesta inmediata al desastre.Muchas de las perosnas voluntarias de los distritos afectados insistieron en que, debido a estas inundaciones, había que abordar ahora estos problemas para prepararse mejor ante futuras catástrofes.Las inundaciones también afectaron a la población de las remotas colinas de Khagrachari, lejos de las zonas bajas donde se centraron las inundaciones, gente como Natun Kumar Chakma, un agricultor que también sufrió los devastadores efectos de las inundaciones."Mis campos siguen bajo el agua, y todas las cosechas se han perdido", dijo.Equipos voluntarios de la Media Luna Roja se desplazaron a estas remotas zonas montañosas, donde viven algunas de las minorías étnicas de la región, para suministrar alimentos de emergencia y prestar apoyo.Manos amigasUna vez que las aguas bajaron, los equipos de la Media Luna Roja de Bangladesh viajaron con un miembro del Equipo Nacional de Respuesta a Desastres a la aldea sumergida de Suborno Char, Noakhali, donde desinfectaron pozos tubulares para suministrar agua potable a la comunidad.Uno de los pozos que desinfectaron pertenecía a Halima. Ella y sus tres hijos se quedaron en su casa inundada mientras el agua hacía estragos fuera."No tengo ayuda, ni familia, así que pensé que era mejor quedarme que ir al refugio", explicó. Su marido, jornalero, se quedó sin trabajo a causa de la inundación. Durante casi una semana, la familia sobrevivió con comida seca. Gracias a la Media Luna Roja, ahora tienen agua potable y la familia de Halima recibirá más ayuda para reconstruir su vida.La Media Luna Roja de Bangladesh desplegó en Feni equipos médicos del Hospital de la Sagrada Familia (un hospital de la Sociedad de la Media Luna Roja de Bangladesh) que incluían personal médico, paramédico y suministros de emergencia."La gente venía con todo tipo de problemas de salud: sarpullidos, infecciones, resfriados y diarrea", explica Fatema Akter, miembro del Equipo de Juventud de la Media Luna Roja de Feni. Estos equipos médicos fueron cruciales para prevenir la propagación de enfermedades tras el desastre.Las inundaciones no sólo afectaron a la salud física. El trauma de perder el hogar, los medios de subsistencia y la seguridad también tuvo un costo mental. Las y los voluntarios, formados en primeros auxilios psicológicos, escucharon y consolaron a la gente mientras atravesaban el miedo y la incertidumbre.Adrita Tabassum Ome, voluntaria de Juventud de la Cruz Roja de Feni, trabajó durante cinco días ofreciendo apoyo en salud mental. "Me centré en escuchar a las mujeres, las ancianas y a la niñez, mientras mi compañero de equipo apoyaba a los hombres", dijo. Este equipo voluntario desempeñó un papel crucial ayudando a la gente a controlar el estrés y la ansiedad durante el desastre.Más de 14 millones de personas se han visto afectadas por las inundaciones que desde junio azotan Bangladesh en las regiones del norte, noreste y sureste, desplazando a millones de personas y causando daños generalizados. En septiembre, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia solicitando 7,5 millones de francos suizos para apoyar los esfuerzos de recuperación de la Media Luna Roja de Bangladesh.Mientras prosiguen las operaciones, la Media Luna Roja está seleccionando y dando prioridad a las comunidades más afectadas, con el objetivo de llegar a 400.000 personas con apoyo para refugios seguros, seguridad alimentaria, recuperación de medios de subsistencia y servicios de salud, así como apoyo en materia de agua, saneamiento e higiene.Este artículo fue redactado por Nahidul Islam y Al-Shahriar Rupam y editado por Rachel Punitha, oficial superior de comunicaciones de la IFRC. Fotos de Al-Shahriar Rupam y Mustakim Billah Muhit.Ver más fotos e historias impactantes sobre las inundaciones en Feni y Noakhali.Ver el llamamiento de emergencia de la IFRC para donaciones que ayuden a la recuperación en Bangladesh.

|
Emergencia

Níger: Inundaciones

Las fuertes y persistentes lluvias registradas desde julio se han cobrado la vida de más de 300 personas, han destruido más de 95 mil viviendas y han arrasado miles de hectáreas de cultivos y ganado. Las precarias condiciones socioeconómicas del país agravan también la vulnerabilidad de su población, en particular la que vive en campos de personas refugiadas, barrios periféricos, zonas propensas a las inundaciones y zonas urbanas densamente pobladas.A través de este llamamiento de emergencia, la IFRC y sus miembros se proponen atender las necesidades urgentes de 250.000 personas en 5 regiones mediante intervenciones en las áreas de salud, agua, saneamiento e higiene, refugio y seguridad alimentaria.

|
Emergencia

Chad: Inundaciones

Semanas de lluvias torrenciales en Chad han afectado a las 23 provincias, causando al menos 340 muertes y 1,5 millones de personas con necesidad urgente de alimentos, atención sanitaria, refugio, protección y servicios de saneamiento e higiene del agua. Las previsiones indican que en septiembre continuarán las lluvias torrenciales y las inundaciones en gran parte de África occidental y central, con una alta concentración de precipitaciones en Chad.Done ahora y contribuya en marcar una diferencia significativa para las 389.000 personas apoyadas por la Cruz Roja de Chad en esta respuesta.

|
Artículo

Zimbabue: un proyecto hídrico ofrece un jardín de esperanza en una región devastada por la sequía

Patience Makuya, de 37 años y madre de siete, es una de las muchas mujeres que se han llevado la peor parte de una sequía devastadora que ha convertido campos antes fértiles en extensiones estériles.Desencadenada por el fenómeno meteorológico de El Niño, la sequía ha asolado el sur de África, dejando a millones de personas frente a la inseguridad alimentaria y la escasez de agua.En Mwenezi, provincia de Masvingo, un distrito famoso por sus lluvias irregulares y sus altas temperaturas, el impacto ha sido especialmente grave. Aquí, más del 80% de la región ha recibido precipitaciones por debajo de la media, lo que ha provocado la pérdida generalizada de las cosechas y ha agravado la crisis del hambre.Para mujeres como Patience, la lucha diaria por la supervivencia se ha convertido en una dura realidad, aunque un sistema de riego y un huerto recién creados están aliviando la presión de muchas familias. "Antes de este sistema de agua corriente y el huerto, solíamos hacer largos viajes para buscar agua y dejábamos a nuestras hijas e hijos todo el día con hambre", recuerda Patience. "No teníamos verduras que darles para comer con sadza (harina de maíz), así que comprábamos azúcar para que comieran con la sadza".Esta sombría realidad es compartida por mucha gente en Mwenezi, donde la sequía ha llevado la inseguridad alimentaria a niveles alarmantes, con casi la mitad de la población luchando contra el hambre severa.Un conducto de esperanzaLa Cruz Roja de Zimbabue, consciente de las necesidades acuciantes de Mwenezi ha puesto en marcha varios proyectos destinados a salvar vidas y mitigar los efectos de la sequía, con el apoyo de la IFRC.Uno de esos proyectos es el Sistema de distribución de agua por tubería de Gudomutovhoti, una red de tuberías de 2 km puesta en servicio en mayo de 2024, que ha llevado el agua que tanto necesitaba el distrito, transformando vidas en el proceso.La red de tuberías alimenta el huerto nutricional de 1,5 hectáreas, donde Patience y muchas otras mujeres de 100 hogares cuidan diligentemente las parcelas que les han sido asignadas.Para Patience y las mujeres de la comunidad de Gudomutovhoti, en el distrito 14, bajo el mando del jefe Neshuro, el sistema de agua corriente ha sido casi un milagro. En una región propensa a la irregularidad de las lluvias y a los problemas hídricos, especialmente ante el cambio climático, el plan no sólo ha reducido la ardua tarea de ir a buscar agua, sino que también ha proporcionado los medios para mantener a sus familias.Gracias a la creación de un huerto nutricional, Patience y otras mujeres de la comunidad pueden ahora cultivar verduras y legumbres, que constituyen una fuente vital de nutrición. "Ahora nuestras niñas y niños se alimentan mejor gracias a este huerto", dice Patience. "Podemos cocinar espinacas de nuestro huerto y alimentar a nuestras familias". El huerto nutricional también ha fomentado un sentimiento de autosuficiencia entre las mujeres, que han asumido la propiedad de sus parcelas y ahora son capaces de mantener a sus familias, a pesar de las duras condiciones."Muchas personas de la comunidad se mostraban escépticas y se reían de nosotras por participar en el proyecto, pero ahora vienen a pedirnos verduras para comer de nuestros huertos y vendemos para recaudar dinero con el que pagar las tasas escolares o comprar cereales para evitar el hambre en esta sequía", nos cuenta Patience.Desafíos aún pendientesAunque el sistema de agua potable y el huerto nutricional han proporcionado un alivio muy necesario, los retos a los que se enfrenta Mwenezi están lejos de haber terminado. La sequía sigue estrechando sus garras, exacerbando la inseguridad alimentaria y provocando una serie de problemas sociales, como la violencia de género, los matrimonios infantiles y el abandono escolar."La sequía ha agravado estos problemas", afirma Abigail Murwira, responsable de género del Ministerio de Asuntos de la Mujer y Desarrollo Comunitario y de la Pequeña y Mediana Empresa del distrito. "Las parejas discuten más cuando faltan alimentos, y muchas niñas abandonan la escuela para casarse mientras sus familias buscan formas de ganarse la vida".La sequía se ha cobrado un alto costo entre quienes se dedican a la ganadería, con la muerte de muchos animales por falta de agua y pastos. La estación de agua de Gudomutovhoti está proporcionando un alivio crítico, suministrando el agua que tanto necesitan los pastores y su ganado, aliviando el duro impacto de la sequía.La evaluación de las necesidades de la Cruz Roja de Zimbabue en Mwenezi, apoyada por la IFRC, subraya la urgente necesidad de ampliar la respuesta, como se pide en el actual llamamiento de emergencia de la IFRC para los países afectados por la sequía y la inseguridad alimentaria en África. Sin apoyo adicional, millones de personas en Zimbabue y en toda la región se enfrentarán a niveles cada vez peores de inseguridad alimentaria aguda, malnutrición y escasez de agua.La historia de Patience Makuya es un duro recordatorio del costo humano del cambio climático y de la necesidad crítica de esfuerzos humanitarios sostenidos. Si bien la Cruz Roja de Zimbabue y la IFRC han dado pasos significativos para aliviar el sufrimiento inmediato en Mwenezi, y la resistencia de personas como Patience es inspiradora, estos hechos no deben ser vistos como un sustituto del apoyo que tan desesperadamente necesitan.Por Rumbidzai Nenzou, Oficial de Comunicación de la IFRC

|
Artículo

Olas de calor: La Cumbre Mundial sobre el Calor de la IFRC abordará el "asesino invisible"

Con temperaturas extremadamente altas que se cobran vidas en todo el mundo, la Cumbre Mundial sobre el Calor señala la urgente necesidad de ayudar a las comunidades a hacer frente a las olas de calor.Las olas de calor son cada vez más frecuentes y extremas, y se cobran cada vez más vidas, por lo que se reconocen cada vez más como una de las consecuencias más mortíferas del cambio climático.Una cumbre mundial sobre el calor organizada por la IFRC el jueves 28 de marzo (13:30 CET) pretende dar la voz de alarma sobre la creciente urgencia de las olas de calor y la amenaza que suponen para la salud y el bienestar humano.Organizada en Alianza con USAID, la cumbre pretende estimular el diálogo y la inversión en torno a soluciones que permitan salvar vidas y mitigar costos mediante la mejora de la preparación, la alerta temprana, la coordinación y la respuesta rápida, entre otras cosas.La Administradora de USAID, Samantha Power, y el Secretario General de IFRC, Jagan Chapagain, estarán acompañados por líderes de todo el mundo que están desarrollando soluciones innovadoras para reducir el impacto de los eventos de calor extremo.El calor extremo se define generalmente como periodos prolongados con temperaturas superiores a 37° C. Pero las recientes olas de calor han superado con creces las expectativas normales. En Brasil, recientemente, las temperaturas en algunas ciudades superaron los 60° C. En algunas zonas del norte de África y el sudeste asiático, las olas de calor alcanzan habitualmente los 50 grados."Partes de Sudamérica y Australia acaban de salir de los dos veranos más calurosos de su historia", señala el Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain. "En todo el mundo, 2023 fue el año más caluroso jamás registrado, con un margen enorme. La mitad de la población mundial -3,5 millones de personas- ha sufrido olas de calor.Para la IFRC, la Cumbre será también la ocasión de lanzar una campaña de acción de dos meses sobre el calor extremo antes del Día de Acción contra el Calor, el 2 de junio. La campaña incluirá un conjunto de herramientas en línea para ayudar a las personas a difundir conocimientos y prepararse para la estación estival del hemisferio norte, que para muchos ya ha comenzado. Asesinas silenciosasA veces se hace referencia a las olas de calor como asesinas «silenciosas» o «invisibles» porque las personas que sucumben suelen morir en sus casas y es posible que en un principio no se reconozca que su muerte se debe a un calor prolongado.Sin embargo, las autoridades sanitarias y especialistas del clima están observando una clara correlación entre las altas temperaturas y el aumento de las tasas de mortalidad en muchas partes del mundo. Las olas de calor en Europa mataron a más de 60.000 personas en 2022; en el Reino Unido, las carreteras se derritieron y murieron casi 3.000 personas.En la India se producen al menos 1.000 muertes al año atribuibles al calor extremo. En Estados Unidos, la cifra es similar. Según The Lancet, China va camino de registrar entre 20.000 y 80.000 muertes al año por olas de calor. Sin embargo, se cree que estas cifras subestiman enormemente el impacto real del calor extremo. ¿Quién corre más riesgo?Las olas de calor pueden ser especialmente peligrosas para las poblaciones vulnerables, como las personas adultas mayores, niñas y niños pequeños, las personas con discapacidad y las mujeres embarazadas. Las personas con enfermedades preexistentes, como obesidad, cardiopatías o afecciones respiratorias como el asma, también corren un riesgo elevado de sufrir complicaciones de salud a causa de las olas de calor.Además, ciertos grupos de población que pasan tiempo al aire libre durante las horas de más calor -trabajadores agrícolas, jornaleros, peones camioneros y personal que trabaja al aire libre- corren un riesgo especialmente elevado.Las personas que se enfrentan a la inseguridad de la vivienda, como las personas sin hogar y las que viven en asentamientos informales y barrios marginales, o que carecen de acceso a atención médica o a lugares donde puedan refrescarse (parques, playas, estaciones de refrigeración, espacios con aire acondicionado, etc.) también corren un mayor riesgo.Áreas UrbanasLas ciudades y las zonas densamente pobladas se enfrentan a un reto único con respecto al cambio climático y el calor extremo debido a su infraestructura urbana innata. Este fenómeno puede explicarse por el «efecto isla de calor urbano», en el que los materiales de construcción utilizados habitualmente para construir infraestructuras urbanas absorben y retienen el calor más de lo que lo harían los recursos materiales naturales.Esto, junto con una actividad humana muy concentrada, asentamientos informales, subestructuras y poblaciones densas y espacios verdes abiertos mínimos, perpetúan el calor extremo.¿Qué está haciendo la IFRC?Para 2025, la IFRC se propone ayudar a 250 millones de personas a estar mejor protegidas contra el calor en al menos 150 ciudades y pueblos. Para ello, la IFRC facilita la adopción de medidas climáticamente inteligentes para ayudar a las comunidades mundiales a prepararse, responder y recuperarse de los desastres climáticos.La Plataforma Mundial de Resiliencia Climática de la IFRC tiene como objetivo mejorar la resiliencia y desarrollar las capacidades de adaptación de 500 millones de personas en los países más vulnerables al clima. La Iniciativa de Alerta Temprana para Todas las Personas de la IFRC tiene como fin proporcionar alerta temprana de condiciones meteorológicas extremas a todas las personas del planeta para 2027, lo que incluye el calor extremo. Y la IFRC alerta periódicamente a través de su red de 191 Sociedades Nacionales y mediante actividades mundiales de sensibilización y eventos internacionales como el Día de Acción contra el Calor, que se celebrará el 2 de junio de 2024.