La IFRC advierte del creciente impacto psicológico en la niñez y las familias un mes después del huracán Melissa
Kingston/Panamá/Ginebra. 28 de noviembre de 2025. Un mes después del huracán Melissa, la población sigue reportando importantes repercusiones psicológicas, entre ellas altos niveles de estrés, ansiedad, miedo persistente, trastornos del sueño y dolor por la pérdida de sus hogares, medios de vida y seres queridos. Miles de personas en las regiones afectadas buscan apoyo psicosocial, y la demanda aumenta a medida que las familias se enfrentan al impacto emocional a largo plazo del desastre, informa la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC).En Jamaica, la niñez muestra una amplia gama de reacciones emocionales, como miedo a la oscuridad y mayor sensibilidad a la lluvia o al viento. Algunos se han vuelto inusualmente callados o irritables, mientras que otros son más dependientes, temerosos de la separación o notablemente hiperactivos, al tratar de lidiar con la continua sensación de inseguridad."Si bien las heridas físicas pueden sanar y las casas pueden reconstruirse con el tiempo, las heridas emocionales pueden perdurar mucho después de que la crisis haya terminado. Los programas de salud mental y apoyo psicosocial se encuentran entre las intervenciones menos costosas de la respuesta humanitaria, pero su impacto no tiene precio", afirmó Dorothy Francis, jefa de operaciones de la IFRC en Jamaica. "Es fundamental garantizar los recursos necesarios no solo para los primeros auxilios psicológicos, sino también para la psicoeducación, las actividades adaptadas a los niños y las sesiones grupales adaptadas a las necesidades de la comunidad".La IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia por un valor de 19 millones de francos suizos (aproximadamente 23 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a 180 000 personas afectadas por el huracán Melissa en Jamaica, y otro llamamiento por un valor de 15 millones de francos suizos (18 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a la Cruz Roja Cubana a prestar asistencia a 100 000 personas. Esta financiación reforzará las intervenciones de salud mental en todas las actividades de respuesta, garantizando que las comunidades reciban apoyo práctico, emocional y psicológico durante todo el proceso de recuperación.El voluntariado y especialistas de la Cruz Roja están proporcionando apoyo esencial en materia de salud mental y apoyo psicosocial (MHPSS) a personas adultas y niñez afectadas por el huracán. Esto incluye primeros auxilios psicológicos, sesiones de apoyo comunitario, actividades adaptadas a los niños y derivaciones a atención especializada cuando es necesario.Actividades como juegos, dibujo, narración de cuentos, música, movimiento y ejercicios de respiración favorecen la expresión emocional y la reducción del estrés. Para las personas más afectadas, las sesiones grupales específicas ofrecen técnicas de estabilización, ejercicios de relajación, psicoeducación sobre reacciones comunes al estrés y espacios seguros para compartir estrategias de afrontamiento y recuperar la sensación de control. Los padres también reciben orientación para comprender las necesidades emocionales de sus hijos y apoyarles en un afrontamiento saludable. El objetivo de todas estas acciones es restablecer la seguridad, la sensación de normalidad y una conexión significativa dentro de la comunidad.En Cuba, los equipos de la Cruz Roja también están distribuyendo kits contra los mosquitos, una intervención que va más allá de la prevención de enfermedades. Al proteger a las familias de las picaduras de mosquitos y crear un entorno más seguro para dormir, los kits ayudan a mejorar la higiene del sueño, que es esencial para el bienestar emocional y la recuperación después de un evento traumático.Julio Martínez, jefe de apoyo psicosocial de la Cruz Roja Cubana, ha estado dirigiendo sesiones con niños en la comunidad de El Aguacate. Describe cómo actividades sencillas, como colorear, ayudan a los niños a expresar sus emociones y a comenzar a sanar. "Los colores reflejan lo que el niño siente en ese momento. Los niños se expresan de manera abierta y clara, y sus dibujos a menudo revelan lo que está sucediendo dentro de la familia", dijo.Las acciones de salud mental también son fundamental para reconstruir con más fuerza. "Después de la tormenta, las personas se enfrentan a decisiones difíciles: cómo reconstruir, volver al trabajo y mantener a sus hijos», añade Martínez. «La resiliencia se vuelve esencial, y el apoyo psicosocial es clave para ayudar a las comunidades a recuperarse y reconstruir esa fuerza. Nadie sale indemne; todos se ven afectados psicológicamente, por lo que no se puede pasar por alto la salud mental".En Cuba, Yaricel Martínez González experimentó de primera mano los efectos del huracán Melissa. Antes de la tormenta, formaba parte de una comunidad de pescadores."Ver cómo todo lo que habíamos logrado tras años de esfuerzo y sacrificio se derrumbaba en solo unas horas fue profundamente devastador para nosotros", menciona Yaricel. "Mi propia madre empezaba a llorar todos los días a las dos de la madrugada, y yo sentía un nudo en la garganta, como si no pudiera respirar. Cuando ocurre algo tan drástico, piensas que nunca volverás a dormir, que nunca te recuperarás. Pero somos la prueba viviente de que las técnicas que nos enseñó la Cruz Roja realmente ayudan. Nos enseñaron formas de respirar mejor, aliviar el estrés y dormir más tranquilos. Incluso los niños se beneficiaron, utilizando dibujos para expresar la tristeza que sentían por el paso de Melissa".Nota para la edición:Imágenes: Fotos y videos adicionales disponibles aquí: LINKEntrevistas disponiblesPara obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Panamá:María Victoria Langman, +507 6550-1090Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199En Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367 Nora Peter, +36 70 953 7709