Salud mental

Displaying 1 - 25 of 28
|
Nota de prensa

La IFRC advierte del creciente impacto psicológico en la niñez y las familias un mes después del huracán Melissa

Kingston/Panamá/Ginebra. 28 de noviembre de 2025. Un mes después del huracán Melissa, la población sigue reportando importantes repercusiones psicológicas, entre ellas altos niveles de estrés, ansiedad, miedo persistente, trastornos del sueño y dolor por la pérdida de sus hogares, medios de vida y seres queridos. Miles de personas en las regiones afectadas buscan apoyo psicosocial, y la demanda aumenta a medida que las familias se enfrentan al impacto emocional a largo plazo del desastre, informa la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC).En Jamaica, la niñez muestra una amplia gama de reacciones emocionales, como miedo a la oscuridad y mayor sensibilidad a la lluvia o al viento. Algunos se han vuelto inusualmente callados o irritables, mientras que otros son más dependientes, temerosos de la separación o notablemente hiperactivos, al tratar de lidiar con la continua sensación de inseguridad."Si bien las heridas físicas pueden sanar y las casas pueden reconstruirse con el tiempo, las heridas emocionales pueden perdurar mucho después de que la crisis haya terminado. Los programas de salud mental y apoyo psicosocial se encuentran entre las intervenciones menos costosas de la respuesta humanitaria, pero su impacto no tiene precio", afirmó Dorothy Francis, jefa de operaciones de la IFRC en Jamaica. "Es fundamental garantizar los recursos necesarios no solo para los primeros auxilios psicológicos, sino también para la psicoeducación, las actividades adaptadas a los niños y las sesiones grupales adaptadas a las necesidades de la comunidad".La IFRC ha lanzado un llamamiento de emergencia por un valor de 19 millones de francos suizos (aproximadamente 23 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a 180 000 personas afectadas por el huracán Melissa en Jamaica, y otro llamamiento por un valor de 15 millones de francos suizos (18 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a la Cruz Roja Cubana a prestar asistencia a 100 000 personas. Esta financiación reforzará las intervenciones de salud mental en todas las actividades de respuesta, garantizando que las comunidades reciban apoyo práctico, emocional y psicológico durante todo el proceso de recuperación.El voluntariado y especialistas de la Cruz Roja están proporcionando apoyo esencial en materia de salud mental y apoyo psicosocial (MHPSS) a personas adultas y niñez afectadas por el huracán. Esto incluye primeros auxilios psicológicos, sesiones de apoyo comunitario, actividades adaptadas a los niños y derivaciones a atención especializada cuando es necesario.Actividades como juegos, dibujo, narración de cuentos, música, movimiento y ejercicios de respiración favorecen la expresión emocional y la reducción del estrés. Para las personas más afectadas, las sesiones grupales específicas ofrecen técnicas de estabilización, ejercicios de relajación, psicoeducación sobre reacciones comunes al estrés y espacios seguros para compartir estrategias de afrontamiento y recuperar la sensación de control. Los padres también reciben orientación para comprender las necesidades emocionales de sus hijos y apoyarles en un afrontamiento saludable. El objetivo de todas estas acciones es restablecer la seguridad, la sensación de normalidad y una conexión significativa dentro de la comunidad.En Cuba, los equipos de la Cruz Roja también están distribuyendo kits contra los mosquitos, una intervención que va más allá de la prevención de enfermedades. Al proteger a las familias de las picaduras de mosquitos y crear un entorno más seguro para dormir, los kits ayudan a mejorar la higiene del sueño, que es esencial para el bienestar emocional y la recuperación después de un evento traumático.Julio Martínez, jefe de apoyo psicosocial de la Cruz Roja Cubana, ha estado dirigiendo sesiones con niños en la comunidad de El Aguacate. Describe cómo actividades sencillas, como colorear, ayudan a los niños a expresar sus emociones y a comenzar a sanar. "Los colores reflejan lo que el niño siente en ese momento. Los niños se expresan de manera abierta y clara, y sus dibujos a menudo revelan lo que está sucediendo dentro de la familia", dijo.Las acciones de salud mental también son fundamental para reconstruir con más fuerza. "Después de la tormenta, las personas se enfrentan a decisiones difíciles: cómo reconstruir, volver al trabajo y mantener a sus hijos», añade Martínez. «La resiliencia se vuelve esencial, y el apoyo psicosocial es clave para ayudar a las comunidades a recuperarse y reconstruir esa fuerza. Nadie sale indemne; todos se ven afectados psicológicamente, por lo que no se puede pasar por alto la salud mental".En Cuba, Yaricel Martínez González experimentó de primera mano los efectos del huracán Melissa. Antes de la tormenta, formaba parte de una comunidad de pescadores."Ver cómo todo lo que habíamos logrado tras años de esfuerzo y sacrificio se derrumbaba en solo unas horas fue profundamente devastador para nosotros", menciona Yaricel. "Mi propia madre empezaba a llorar todos los días a las dos de la madrugada, y yo sentía un nudo en la garganta, como si no pudiera respirar. Cuando ocurre algo tan drástico, piensas que nunca volverás a dormir, que nunca te recuperarás. Pero somos la prueba viviente de que las técnicas que nos enseñó la Cruz Roja realmente ayudan. Nos enseñaron formas de respirar mejor, aliviar el estrés y dormir más tranquilos. Incluso los niños se beneficiaron, utilizando dibujos para expresar la tristeza que sentían por el paso de Melissa".Nota para la edición:Imágenes: Fotos y videos adicionales disponibles aquí: LINKEntrevistas disponiblesPara obtener más información o solicitar una entrevista, póngase en contacto con: [email protected] Panamá:María Victoria Langman, +507 6550-1090Susana Arroyo Barrantes, +507 6999-3199En Ginebra:Tommaso Della Longa, +41 79 708 4367 Nora Peter, +36 70 953 7709 

|
Nota de prensa

Limitado apoyo internacional compromete la recuperación de la población afectada por el huracán Melissa en Cuba

Santiago de Cuba/Panamá/Ginebra, 21 de noviembre de 2025 - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (IFRC) advirtió que las necesidades humanitarias de la población afectada por el huracán Melissa en el oriente de Cuba crecen a un ritmo mayor del que lo hace el apoyo internacional requerido para prestar asistencia humanitaria a corto y mediano plazo.A tres semanas de que Melissa tocara tierra en Cuba, los datos de la Defensa Civil y el Sistema de Naciones Unidas señalan que más de 2,2 millones de personas resultaron afectadas, sobre todo en las provincias de Santiago de Cuba, Granma y Holguín. Además, la pérdida de más de 150.000 hectáreas de cultivos amenaza la seguridad alimentaria, y los daños en más de 155.000 viviendas exponen a la población a la epidemia de dengue, oropouche y chikungunya declarada en el país. A esto se suma que los cortes de energía limitan el funcionamiento de plantas de agua y servicios de salud, especialmente en Santiago de Cuba, donde 500.000 personas siguen sin acceso a la electricidad.“Son incontables las familias que lo han perdido todo: techos, colchones, comida, animales, artículos indispensables para sobrevivir con bienestar y dignidad”, dijo Carlos Pérez Díaz, presidente ejecutivo de la Cruz Roja Cubana. “Desde el minuto uno, los equipos de la Cruz Roja Cubana han recorrido las zonas más afectadas por Melissa distribuyendo ayuda y ofreciendo apoyo psicosocial, pero nuestros esfuerzos se quedan cortos ante la magnitud de las necesidades que encontramos, sobre todo en las zonas rurales y en el área costera donde Melissa tocó tierra”.Las primeras 20 toneladas de ayuda de la IFRC, que llegaron a Cuba vía aérea el 2 de noviembre, ya fueron distribuidas en su totalidad por voluntarias y voluntarios de la Cruz Roja Cubana. Este envío incluía kits de cocina, de higiene y descanso, frazadas, mosquiteros, lámparas solares, lonas plásticas y kits de herramientas. Estos artículos se entregaron a familias cuyas viviendas fueron destruidas, a personas adultas mayores que viven solas, a personas con discapacidad y a mujeres embarazadas o con niñas, niños o personas dependientes a su cargo.“El preposicionamiento de suministros humanitarios en nuestro hub logístico en Panamá nos permitió despachar ayuda vital en las primeras 72 horas tras el paso del huracán Melissa, y la capacidad organizativa y de coordinación de la Cruz Roja Cubana nos permitió distribuirla en tiempo récord”, dijo Cristian Torres Bermeo, director adjunto de la IFRC para América. “Contamos con la experiencia, capacidad operativa y presencia local necesarias para llegar a las zonas más necesitadas, pero requerimos más apoyo financiero para alcanzar a los miles de familias que aún requieren asistencia urgente y, en cuanto se den las condiciones, transitar a la fase de recuperación temprana.”El pasado 31 de octubre, la IFRC lanzó un llamamiento de emergencia solicitando 15 millones de francos suizos (18 millones de USD) para asistir durante dos años a 100.000 personas con ayuda de emergencia, recuperación temprana y resiliencia a largo plazo. Las contribuciones recibidas por la organización sólo alcanzan el 16.3% del monto requerido, mientras las necesidades en la isla siguen al alza.El llamamiento internacional de la IFRC permanecerá abierto durante los próximos 24 meses. Gobiernos, empresas, fundaciones e incluso individuos pueden colaborar con recursos que permitirán a las comunidades reconstruir sus viviendas, protegerse de las enfermedades transmitidas por mosquitos, cuidar de su salud mental, recuperar sus actividades productivas, contar con energía solar para hacer frente a los cortes de electricidad y prepararse para la próxima temporada ciclónica.La IFRC tiene una sólida trayectoria en la implementación de operaciones humanitarias en Cuba. De la mano con la Cruz Roja Cubana -y su red de más de 35 mil personas voluntarias- y en coordinación con los poderes públicos y actores humanitarios nacionales e internacionales, ha respondido a decenas de huracanes y tormentas, entre ellas Ian, Oscar, Rafael, Matthew, Irma y Sandy; siempre de la mano de sus principios fundamentales y con intervenciones basadas en la evaluación de necesidades y procesos de diálogo con las comunidades afectadas.Para mayor información o entrevistas escriba por favor a [email protected] o contacte a:En Santiago de CubaSusana Arroyo Barrantes, +507 69993199En PanamáMaría Victoria Langman, +507 65501090En GinebraNora Peter +36 70 953 7709

|
Artículo

15 días de acción: Antes de que el huracán Melissa tocara tierra, la Cruz Roja estaba ayudando a la gente a prepararse. Ahora, está en el centro de la respuesta

Para las personas que vivieron el huracán Melissa, fue una tormenta como ninguna otra que hubieran experimentado antes. Melissa tocó tierra en el suroeste de Jamaica el 28 de octubre como huracán de categoría 5, con vientos que superaban los 257 km/h, lo que la convirtió en la tormenta más severa que ha golpeado la isla en la historia conocida. Luego se desplazó hacia el este, en dirección a Cuba, donde volvió a golpeardoce horas más tarde como huracán de categoría 3. Afortunadamente, la gravedad del huracán no era del todo inesperada. Gracias a los pronósticos, la red de la Cruz Roja en la región ya había comenzado a prepararse para la tormenta. Una semana antes de tocar tierra, cuando las primeras previsiones meteorológicas mostraron la formación del huracán Melissa y sus posibles trayectorias en el Caribe central, la Cruz Roja ya estaba activa, coordinándose con grupos y organismos locales, advirtiendo a la población y ayudándola a prepararse, y colocando suministros esenciales en los lugares donde era más probable que se necesitaran. Los equipos locales de la Cruz Roja en Cuba, Jamaica, República Dominicana y Haití activaron sus planes de contingencia y comenzaron a preparar a las comunidades para lo que se convertiría en uno de los huracanes más poderosos jamás registrados en el Atlántico. Los daños en Jamaica fueron devastadoresEl gobierno estima que las pérdidas ascienden a alrededor del 30 % del PIB nacional. Las inundaciones destruyeron carreteras y dañaron cultivos, más del 50 % de la población aún no tieneelectricidad. Alrededor de 7.200 personas buscaron refugio en los 881albergues que se abrieron en todo el país, ocho de los cuales siguen siendo gestionados por la Cruz Roja de Jamaica. “Fue muy traumático. Perdí mi almacén, mi cobertizo, y el agua del barranco seguía subiendo. Cuando miré por la ventana y vi la brisa que acompañaba a la lluvia, fue muy traumático", dice el Sr. Lawrence, médico y ex presidente de Emergencias de la filial de la Cruz Roja en St. Elizabeth. “Como pueden ver, todos mis árboles frutales han muerto. Los peces a los que alimento cada mañana se dieron la vuelta y se alejaron nadando.”En Cuba, los vientos de hasta 195 km/h y las fuertes lluvias provocaron el desbordamiento de los ríos y deslizamientos de tierra, lo que interrumpió los servicios básicos. Se estima que cerca de 2.2 millones de personas han sido severamente impactadas.“No pudimos llegar a Santiago porque la carretera está bloqueada por el agua”, explica Nicolás Segura, coordinador de respuesta a desastres de laIFRC para el Caribe latino. “Pudimos ver muchos daños, mucha devastación, muchos animales muertos en la carretera y también un par de accidentes de tráfico y gente tratando de llegar a sus casas, tratando de recuperar algo”.Las acciones anticipatorias salvan vidasEn Jamaica, la Cruz Roja implementó medidas preventivas en ocho parroquias de alto riesgo, con el apoyo del Fondo de Emergencias para la Respuesta a Desastres (IFRC-DREF). Los equipos voluntarios visitaron comunidades en riesgo para difundir mensajes de alerta temprana, prepararon albergues y distribuyeron artículos de primera necesidad. Gracias a estas medidas, más de 300 personas y cinco instituciones recibieron artículos de emergencia y apoyo para la preparación días antes de que la tormenta tocara tierra. Mientras tanto, la Cruz Roja Cubana activó su plan de contingencia para eventos hidrometeorológicos, desplegando personal y voluntariado en las zonas vulnerables. Reforzaron las comunicaciones comunitarias, revisaron los centros de evacuación y preposicionaron kits de ayuda humanitaria y equipo de rescate en provincias como Granma, Santiago de Cuba y Holguín. Esta preparación previa significó que, cuando Melissa finalmente tocó tierra, ambas Sociedades Nacionales estaban listas para responder de inmediato sin perder tiempo crítico. Desde el primer día, los equipos de ambas islas han estado trabajando sin descanso. La Cruz Roja de Jamaica movilizó a 400 personas voluntarias y distribuyó de inmediato 750 mantas, 250 kits de limpieza, 250 kits de higiene, 250 kits de herramientas para alberguesy 500 lonas. En Cuba, brigadas especializadas han apoyadopersonas y proporcionado apoyo psicosocial a las familias en crisis.Llamamientos internacionales para apoyar la recuperaciónLa magnitud del desastre ha llevado a laIFRC a lanzar dos llamamientos de emergencia para reforzar las operaciones en ambos países.El llamamiento de emergencia en Jamaica tiene como objetivo recaudar 19 millones de francos suizos (23 millones de dólares estadounidenses) para ayudar a 180.000 personas durante los próximos dos años. La operación proporcionará albergues, apoyo a los medios de subsistencia y asistencia en efectivo, ayudando a las familias a reconstruir sus vidas de forma segura y a recuperarse con autonomía. Se prestará especial atención a los hogares uniparentales, las familias con niños y niñas pequeños o con población adulta mayor y las personas con discapacidad. Todas las intervenciones se guiarán por la protección, la inclusión de género y la participación comunitaria y la rendición de cuentas, garantizando que la asistencia sea justa y transparente, y ayudando a las comunidades a prepararse para futuras crisis climáticas. En Cuba, el llamamiento de emergencia tiene como objetivo recaudar 15 millones de francos suizos (18 millones de dólares) para ayudar a 100 000 personas en las provincias más afectadas. La operación combina ayuda de emergencia, recuperación temprana y resiliencia a largo plazo, ayudando a las familias a reconstruir sus hogares, restablecer el suministro de agua potable y recuperar su salud y sus medios de subsistencia. Este llamamiento de dos años de duración invierte en una reconstrucción resistente al clima. Las familias recibirán kits para techos, herramientas y capacitación en técnicas de construcción seguras y sostenibles, junto con sistemas de agua alimentados con energía solar para garantizar el suministro de agua limpia incluso cuando falte la electricidad. El objetivo: ayudar a las comunidades a recuperarse hoy y disponer de lo necesario para resistir a las tormentas del mañana. Red global activa En los siete días posteriores a la tormenta, la red global de la Cruz Roja entregó más de 180 toneladas de suministros humanitarios al Caribe. Entre ellos se encontraban kits de albergue, kits de limpieza, utensilios de cocina, kits de higiene, bidones, cubetas y mantas. El domingo 2 de noviembre, un vuelo fletado por la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja aterrizó en Santiago de Cuba con las primeras 20 toneladas de ayuda humanitaria para las familias más afectadas por el huracán Melissa. “Estamos en los almácenes donde tenemos nuestra carga de 20 toneladas de ayuda humanitaria que llegó recientemente, con el objetivo de ir chequeando e ir haciendo pautasde distribución”, dijo Luis Enrique Calderón Rodríguez, jefe de Operaciones y Rescate de la Cruz Roja Cubana. “Ya hemos chequeado que las cargas están bien estibadas y que ya hoy podemos comenzar el proceso de entrega a las familias”.Este envío permite a la Cruz Roja Cubana proporcionar asistencia humanitaria urgente a 1.500 personas en las zonas más afectadas, incluyendo kits de cocina, kits de higiene, ropa de cama, mantas, mosquiteros, lámparas solares, kits de herramientas para albergues y láminas de plástico. En Jamaica, 160 toneladas de ayuda humanitaria de la Cruz Roja arribaron en los siete días siguientes a la llegada de Melissa. Los envíos refuerzan la distribución local, lo que permite a miles de familias recibir artículos de higiene, limpieza y cocina en los primeros días de la emergencia. Estas acciones fueron posibles gracias a la solidaridad internacional. La Cruz Roja Canadiense, la Plataforma de Intervención Regional de las Américas y el Caribe (PIRAC) de la Cruz Roja Francesa y el Centro Logístico Regional de la IFRC en Panamá coordinaron el envío de suministros por aire y por mar para garantizar que la ayuda llegara rápidamente a los más necesitados. Mientras tanto, el voluntariado de de la Cruz Roja de Cuba y de Jamaica continúa con su labor humanitaria, realizando evaluaciones de daños ynecesidades, distribuyendo artículos de emergencia, limpiando y brindando apoyo emocional. Acompañar a las personas a sobrellevar el impacto y la pérdidaNo todo el apoyo que se presta es en especie. Existe una necesidad fuerte y generalizada de apoyo psicosocial en las comunidades más afectadas, incluso entre los miembros de la Cruz Roja. Las y los voluntarios, y el personal han estado trabajando sin descanso durante días. Muchas personas voluntarias han visto sus hogares completamente destruidos. “Reconocemos que existe una necesidad muy real y fuerte de servicios de salud, atención médica y apoyo psicosocial”, declaró Ruth Howard a la BBC el 31 de octubre. Howard es la vicepresidenta de Relaciones Públicas de la Cruz Roja de Jamaica. “El apoyo psicosocial es esencial, porque este ha sido uno de los acontecimientos más traumáticos que muchos de nuestros ciudadanos han vivido en su vida”, continuó. Aún así, siguen prestando apoyo a quienes más lo necesitan, demostrando que el corazón deCruz Roja está enlas comunidades. Cada kit entregado, cada evacuación segura y cada abrazo de apoyo son posibles gracias a la dedicación decada voluntario y voluntaria. El huracán Melissa nos recordó una vez más que la preparación salva vidas. Las acciones anticipatorias aplicadas antes de que la tormenta tocara tierra demostraron su eficacia, marcando la diferencia entre la devastación total y la resiliencia. Durante los próximos meses, la IFRC y las Sociedades Nacionales de Jamaica y Cuba seguirán colaborando para reforzar la resiliencia de las comunidades ante futuros fenómenos climáticos.

|
Artículo

El Hospital de la Media Luna Roja de Jordania lleva esperanza, seguridad y una nueva vida a la niñez de Gaza

En la primera planta del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania en Ammán, las tímidas sonrisas de la niñez de Gaza —que tuvieron que evacuar por motivos médicos el pasado mes de septiembre de la Franja de Gaza— se cruzan con un dolor superior a su edad.Sus tímidas sonrisas ocultan los recuerdos de un brutal conflicto que dura ya dos años y que les ha dejado heridas invisibles e inolvidables. La pérdida, el hambre, los bombardeos y los repetidos desplazamientos han convertido la infancia en un sueño aplazado, e incluso el derecho más simple a la educación en un lujo poco común.El dolor no es solo una historia del pasado, sino una realidad cotidiana para estos niños y niñas, que sufren lesiones en la columna vertebral, pérdida de la vista, discapacidades físicas y enfermedades crónicas que pesan sobre sus pequeños cuerpos que apenas han comenzado a crecer."Recibimos a varios niños y niñas de Gaza que sufrían lesiones graves en la médula espinal y la columna vertebral", explica el Dr. Qasim Sallam, médico generalista del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania. "Les realizamos los exámenes necesarios bajo la supervisión de especialistas y también proporcionamos atención social a sus acompañantes"."Una vez que las niñeces sienten que están en un lugar seguro, su estado psicológico comienza a mejorar. Notamos una gran diferencia entre el momento en que llegan y hoy".Asmaa Abu Ghosh, el responsable de apoyo psicosocial del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania.Historias de heridas, recuperación y resilienciaYahya, un niño de 9 años, es uno de los 13 niños que han sido ingresados en el Hospital de la Media Luna Roja de Jordania para recibir tratamiento tras su evacuación médica desde Gaza. Su madre, Norhan, relata que la lesión se produjo durante la segunda tregua, el 27 de febrero de 2025, mientras jugaba frente a su casa. Fue alcanzado por metralla, que le afectó la médula espinal."Yahya comenzó su tratamiento en el Hospital Europeo y luego recibió dos meses de fisioterapia en Jan Yunis, en el Hospital de la Media Luna Roja Palestina", explica.Aunque el personal médico asegura que es posible que vuelva a caminar con la ayuda de un dispositivo de asistencia, Yahya sigue sufriendo dolor en el diafragma, que casi le provoca asfixia, además de problemas intestinales y estomacales.Hassan es otro niño que resultó herido el 8 de junio de 2025 mientras jugaba frente a su casa en una zona considerada segura. Perdió la vista debido a la metralla de un bombardeo. Se sometió a dos cirugías abdominales, durante las cuales le extirparon una parte de los intestinos. La metralla también le lesionó los dedos de los pies."Hassan estudiaba en primer grado cuando estalló el conflicto y, al comienzo del segundo grado, las escuelas cerraron", dice su abuela, que hoy lo acompaña al Hospital de la Media Luna Roja de Jordania."Nos mudamos de Sheikh Radwan, en Gaza, a Rafah, y luego a Al-Mawasi, en Jan Yunis. Pensábamos que volveríamos en dos días, pero acabamos pasando un año y medio desplazados en tiendas de campaña en condiciones indescriptibles".La abuela recuerda las penurias: "Volvimos a casa durante la primera tregua, pero había sido bombardeada y nos habían robado algunas pertenencias, mientras que otras habían quedado en la calle. Durante la segunda escalada, nos quedamos a pesar del miedo y el hambre. Unos días antes de salir de Gaza hacia Jordania, nos preparamos para trasladarnos de nuevo al sur; alquilamos un terreno, donde montamos una tienda de campaña".Sobre la vida cotidiana en Gaza, dice: "El hambre es mortal. Un kilo de harina costaba 180 shekels (55 dólares estadounidenses), así que ¿cómo puede vivir una familia de siete personas sin ingresos? Los cirujanos amputaban extremidades sin anestesia debido a la falta de recursos".Expresa su pesar por que el padre de Hassan no haya podido acompañarlo a Jordania. Él sigue en Gaza, con la esperanza de que a sus padres se les permita reunirse con ella, ya que Hassan necesita un tratamiento avanzado que se ofrece en un hospital de Gran Bretaña.Sufrimiento agravado y lucha por la supervivenciaLas historias de necesidades médicas complejas y separación familiar continúan. Khadija también llegó a Jordania con dos de sus hijos, uno de los cuales padece problemas pulmonares, cardíacos y renales que comenzaron durante el conflicto que estalló en 2008, mientras que sus otros cuatro hijos permanecen en Gaza."No quiero que mi hija pierda su futuro», afirma. «Quiero que continúe su educación en mejores condiciones". También pide que se le dé la oportunidad de traer a su otro hijo a Jordania para que reciba un tratamiento que no está disponible en Gaza.Un lugar seguro para la recuperación psicológicaLa función del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania no se limita a proporcionar tratamiento médico a las niñas y niños enfermos de Gaza y a sus acompañantes, también se extiende al apoyo psicosocial, intentando reparar lo que el conflicto ha destrozado en su interior.Asmaa Abu Ghosh, responsable de apoyo psicosocial del hospital, afirma: "Una vez que las niñeces sienten que están en un lugar seguro, su estado psicológico comienza a mejorar. Notamos una gran diferencia entre el momento en que llegan y hoy".Pero la atención que se brinda aquí va más allá de los aspectos terapéuticos y de apoyo psicosocial, y llega a tocar los corazones con una humanidad poco común. El personal médico, de enfermería y el voluntariado trabajan para devolverles las características de la infancia que les ha robado el conflicto. Lo hacen creando momentos de alegría, celebrando los cumpleaños, organizando sesiones de entretenimiento y otras actividades, como peluquería, que llenan sus días vacíos y les dan espacio para reír y jugar.A finales de septiembre, el personal de la Media Luna Roja de Jordania celebró los cumpleaños de dos niñas, Tala y Alma. Alma tenía un deseo de cumpleaños muy particular:"Quiero ser doctora... para tratar a las personas como lo hacen los doctores del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania".El apuro de las madres y el camino hacia la seguridadLas madres también sufren el agravante de la desnutrición, las complicaciones del embarazo, el duro desplazamiento y la ansiedad constante por sus hijos e hijas. Este es especialmente el caso de las familias divididas entre Gaza y Jordania, donde algunos niños y niñas evacuaron para recibir tratamiento en el marco de la iniciativa del rey Abdullah de atender a unos 2.000 niños y niñas.«Estoy embarazada y necesito una cesárea», dice una madre. "Dejé a mis dos hijos pequeños con su padre y su abuelo discapacitado en Deir al-Balah. Dependemos de la bondad de la gente de allí".Continúa llorando: "Destruyeron nuestra casa y nos mudamos de Al-Baraka a Deir al-Balah. No hay comida, ni vitaminas, solo lentejas y frijoles. No he probado huevos ni fruta en meses. Dejo pan para mis hijos mientras la anemia y la desnutrición me consumen".A pesar de la depresión y las presiones psicológicas, afirma que el personal médico del Hospital de la Media Luna Roja de Jordania no la descuidó y le proporcionó cuidados «como si fuera de la familia».Otra mujer de Jan Yunis relata su lucha con las enfermedades de sus hijas, una de las cuales sufre convulsiones neurológicas desde la infancia, con una condición estable antes de deteriorarse debido al conflicto, y la otra incapaz de mantener el equilibrio y que se cae al caminar o sentarse.Las familias relatan las dificultades para acceder a la atención médica debido a los recortes en el transporte y los altos costos. Una mujer describe cómo su hija se desmayó antes de ser evacuada y recibió ayuda urgente de la Media Luna Roja Palestina.Otra madre, que se encuentra en Jordania con sus cuatro hijos, busca un tratamiento avanzado para la enfermedad hepática de su hijo y está instando a las autoridades a que dejen que su hijo de 15 años, que aún se encuentra en Gaza, se reúna con ellos."Pasamos un año y nueve meses en una tienda de campaña, viviendo de la ayuda humanitaria en medio del sufrimiento diario", dice. "Un plato caliente de lentejas cayó sobre la espalda de Amir mientras intentaba conseguir comida en los centros de ayuda humanitaria, que no cumplen con los estándares humanitarios, y se quemó. Los niños competían por llenar agua y comida en medio del caos y la violencia bajo los bombardeos continuos. Algunos días, ni siquiera teníamos una barra de pan".Su hijo, Odai, añade: "Soy feliz en Jordania, pero extraño a mi hermano Amir. Fui testigo de escenas de tensión y miedo en los centros de distribución, donde el hacinamiento y la escasez creaban condiciones extremadamente inseguras". Espera someterse a una cirugía láser ocular para mejorar su visión, ya que lleva gafas desde que resultó herido en el conflicto de 2008.A pesar de las dolorosas experiencias que han vivido, las niñas y niños y sus madres no pierden el sentimiento de gratitud por haber salido de Gaza y haber iniciado un viaje de tratamiento que les da un rayo de esperanza. Mientras algunas familias sueñan con reunirse después de haberlo perdido todo, otras siguen exigiendo que se salve a quienes siguen bajo los bombardeos y el hambre.Sobre esta ardua misión, Zeina Al-Masri, jefa de la unidad de Protección de los Vínculos Familiares de la Media Luna Roja de Jordania, dice: "Lo que siempre me impacta es la alegría en los ojos de las infancias en el momento en que entran en territorio jordano. Las luces eléctricas los sorprenden; no las han visto en mucho tiempo y sus cuerpos están agotados por el hambre. Cuando les distribuimos comida y bebidas ligeras, siento como si algo del cielo hubiera descendido sobre ellos".Un llamado a seguir brindando apoyoLa labor de la Media Luna Roja de Jordania, que salva vidas y cambia existencias, cuenta con el apoyo parcial de un llamamiento internacional de emergencia de la IFRC para la crisis actual en Oriente Medio. Entre otras muchas cosas, su objetivo es apoyar a las personas evacuadas por motivos médicos de Gaza a Jordania, junto con sus acompañantes, como parte de los esfuerzos de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja por salvar vidas y preservar la dignidad de las personas enfermas y heridas, en cooperación con la Media Luna Roja de Jordania.Estos esfuerzos van más allá de la recepción de pacientes; la Media Luna Roja de Jordania sigue proporcionando revisiones médicas esenciales a la población de Gaza y Palestina de diversas nacionalidades en el marco de un programa de reunificación familiar, coordinado con 18 embajadas acreditadas en Jordania. La Media Luna Roja de Jordania también envía ayuda humanitaria —alimentos y medicamentos— a Gaza cada vez que se abren los pasos fronterizos.El Dr. Sallam concluye subrayando la "necesidad de un mayor apoyo financiero que nos permita proporcionar la asistencia sanitaria y psicosocial necesaria para la niñez y sus acompañantes", ante la expectativa de recibir pronto nuevos grupos.Historia escrita por Mey Al Sayegh, Jefa de Comunicaciones de IFRC para la región de Oriente Medio y Norte de África

|
Artículo

Media Luna Roja Palestina: Apoyo a Gaza en medio del frío invernal, las inundaciones repentinas y una crisis de salud mental

"Recibimos más de 22.000 camiones de ayuda antes del cierre del paso fronterizo de Rafah en mayo de 2024. Desde el cierre, la Media Luna Roja Palestina solo ha recibido 58 camiones de ayuda, que es absolutamente nada".Así resumía Nebal Farsakh, portavoz de la Media Luna Roja Palestina (MLRP), la trágica situación humanitaria en Gaza, agravada ahora por las duras condiciones invernales.Agobiadas por las bajas temperaturas, las lluvias torrenciales y las inundaciones, cientos de miles de personas en Gaza corren aún más riesgo de contraer enfermedades y morir. Mucha gente vive en tiendas de campaña, descampados o incluso en la calle, casi sin protección."Muchas familias de los campos de personas desplazadas carecen de la ropa y el equipo necesarios para protegerse de las inclemencias del tiempo", continuó Farsakh. "Además, según informes recientes, sólo se está atendiendo el 20% de las necesidades de refugio, lo que deja a más de un millón de personas sin lugares adecuados donde alojarse".Las personas desplazadas que carecen de refugios adecuados para el invierno se enfrentan a graves amenazas. El mal tiempo puede dañar sus refugios, y las inundaciones pueden contaminar las fuentes de agua, aumentando la propagación de enfermedades.Las severas condiciones invernales, agravadas por una ayuda insuficiente, han obstaculizado gravemente la capacidad de los equipos de la MLRP para prestar un apoyo esencial. Pero los problemas no acaban aquí.La escasez de combustible ha paralizado los servicios de ambulancia, obligando a que las evacuaciones se realicen a menudo a pie en condiciones meteorológicas peligrosas. Esto supone una pesada carga no sólo para los equipos de la MLRP, sino también para la población adulta mayor y discapacitada, que debe soportar largos viajes.El impacto del desplazamiento, las dificultades físicas y el temor constante por su seguridad y bienestar han tenido consecuencias devastadoras en la salud mental de todas las personas de Gaza, especialmente de la niñez."Hay una preocupación constante por la salud mental de toda la población de Gaza, y en especial por la de los niños y niñas, que sufren traumas tan profundos", subrayó Farsakh. "Hay al menos 17.000 niñas y niños no acompañados o separados de sus padres. La mayoría no pueden ir a la escuela; viven bajo bombardeos constantes y no tienen acceso a alimentos". Los equipos de salud mental y apoyo psicosocial de la MLRP trabajan incansablemente para proporcionar una sensación de alivio. En los refugios del sur y centro de Gaza han organizado actuaciones, juegos y otras actividades para dar momentos de alegría a la población infantil. Pero la magnitud de la crisis es abrumadora.La asombrosa cifra de 1,2 millones de menores en Gaza se enfrenta a un mayor riesgo de sufrir consecuencias de salud mental a largo plazo si no reciben el apoyo urgente y esencial que necesitan. El impacto psicológico de este conflicto será probablemente profundo y de por vida para estos niños y niñas, a menos que reciban la protección y el apoyo adecuados.Sin una mejora drástica del acceso humanitario y del flujo de suministros, la población de Gaza seguirá padeciendo un sufrimiento físico y mental considerable.Mientras tanto, la ayuda alimentaria y los suministros movilizados por la red de la IFRC permanecen en el asfalto y en los almacenes, ya que las dificultades para hacerlos llegar a Gaza continúan."La ayuda que hemos recibido desde el cierre del paso fronterizo de Rafah es insignificante, lo que está afectando gravemente a nuestros servicios de socorro. No podemos hacer nuestro trabajo. La gente en Gaza está muriendo de hambre, frío y enfermedades porque no están recibiendo la ayuda que necesitan"."Esto no puede seguir así", concluyó Farsakh.

|
Artículo

Día Mundial de la Salud Mental: Un día muy significativo para el personal humanitario

El personal humanitario se enfrenta a retos únicos: trabaja en contextos de graves dificultades, a menudo bajo presión, y en entornos en los que la seguridad nunca está garantizada. Para estas personas, la salud mental en el trabajo va más allá de los debates habituales sobre el estrés y el agotamiento. Está entrelazada con la urgencia, la resiliencia y una dedicación inquebrantable a la misión humanitaria. Es un elemento fundamental que permite a las y los profesionales seguir prestando un apoyo de calidad a las comunidades a las que ayudan.En esta ocasión, queremos destacar las voces desde el terreno. Colegas de la IFRC que trabajan en apoyo psicosocial comparten sus reflexiones sobre la importancia de mantener su salud mental mientras prestan apoyo a otras personas. Sus testimonios ofrecen perspectivas ricas y diversas sobre cómo abordar este importante tema."La salud mental en el trabajo es un componente esencial de nuestro bienestar general. En mi trabajo con la IFRC, ya sea gestionando crisis como los brotes de Marburg y Mpox en África o prestando asistencia psicosocial a comunidades afectadas por inundaciones, he visto el gran impacto que el estrés y los retos psicológicos pueden tener en las personas, los equipos y las comunidades.La resiliencia mental es indispensable en el sector humanitario. Trabajando con el voluntariado de la Cruz Roja en emergencias sanitarias, he visto lo crucial que es contar con estructuras de apoyo, espacios de diálogo y formación en primeros auxilios psicológicos".Dr. Aimé Mbonda, coordinador de salud del clúster de Yaundé de la IFRC, un centro regional que abarca Camerún, Santo Tomé y Príncipe, Guinea Ecuatorial y Gabón. •"Cuando pienso en la salud mental en el trabajo, me acuerdo de que, aunque este concepto puede parecer intimidante, en realidad es muy sencillo en su esencia. Se trata de fomentar un sentimiento de pertenencia, garantizar la seguridad psicológica, permitir que el personal tenga control sobre su trabajo y ayudarle a sentir su impacto.En la práctica, esto significa compartir abiertamente con colegas, escuchar atentamente, generar confianza y ofrecer reconocimiento. Las personas que trabajan en el sector humanitario, a menudo apasionadas y con grandes expectativas, necesitan especialmente oír que están haciendo un buen trabajo, que forman parte de un equipo valioso, que sus opiniones importan y que, gracias a sus esfuerzos, alguien en nuestro difícil mundo acaba de tener un día mejor".Allison Male, consultora de apoyo psicosocial•"La salud mental en el trabajo es más que un eslogan; es una obligación. Promover la salud mental en el trabajo es una responsabilidad tanto a nivel individual como institucional. El tema de este año para el Día Mundial de la Salud Mental es un recordatorio de la necesidad de unir esfuerzos para promover, crear y mantener un entorno de trabajo propicio para una buena salud mental.No hay salud sin salud mental», como suele decirse. Dar prioridad a la salud mental en el entorno profesional es una cultura que hay que co-crear y fortalecer".Dra. Danielle Domersant, Delegada de Salud, cluster de Yaundé•"Con los actuales conflictos mundiales, el equipo de apoyo psicosocial debe estar preparado para intervenir en cualquier momento para proporcionar apoyo psicológico, si se le pide. El apoyo psicosocial se ha convertido en una parte integral de la IFRC en estos tiempos de cambio.También debemos configurar el apoyo que ofrecemos para adaptarlo a los diferentes contextos mediante un enfoque ecléctico. También es muy importante preguntarse: ¿Cómo podemos apoyar mejor al personal afectado o asegurarnos de que se siente suficientemente apoyado?Desde una perspectiva personal, hay veces que me gustaría poder hacer más para ayudar en determinadas situaciones, sobre todo en crisis en las que sería preferible estar físicamente presente, pero no es posible. El uso de la tecnología es entonces muy útil y permite ofrecer el mismo nivel de apoyo".Caroline Kithama, Psychosocial Support Consultant•Más información sobre el trabajo de la IFRC para proteger el bienestar psicológico del personal, el voluntariado y las personas afectadas por crisis.Salud mental y apoyo psicosocialDía Mundial de la Salud Mental: Ayudando a otras personas, una joven voluntaria aprendió a ayudarse a sí mismaDía Mundial de la Salud Mental: ¿Qué implica la salud mental en el trabajo cuando tu labor consiste en ayudar a personas en una zona de conflicto?La Cruz Roja Uruguaya envía un mensaje que salva vidas: el suicidio en adolescentes se puede prevenir5 consejos de cruzrojistas para cuidar nuestra salud mentalSemana Europea de la Salud Mental: El poder curativo del arte ayuda a las personas a hacer frente a la angustia causada por los conflictos

|
Artículo

Día Mundial de la Salud Mental: ¿Qué implica la salud mental en el trabajo cuando tu labor consiste en ayudar a personas en una zona de conflicto?

En una región tan vasta y diversa como Oriente Medio y el Norte de África (MENA), donde la inestabilidad política, las dificultades económicas y los peligros naturales a menudo se superponen, la salud mental suele ser la primera víctima.Sin embargo, la salud mental y el apoyo psicosocial siguen siendo con demasiada frecuencia los aspectos menos prioritarios de la salud en general. Incluso cuando se reconoce, a menudo resulta extremadamente difícil prestar la debida atención a esta necesidad crítica dadas las presiones de la vida laboral diaria. Hablamos con algunos de nuestros colegas de la oficina de la IFRC en Beirut, que supervisa la región de Oriente Medio y Norte de África, sobre la realidad de mantener su bienestar psicológico, incluso cuando el conflicto se intensifica a su alrededor."En teoría, la idea de 'cuidar de la propia salud mental' o 'desconectar' suena sencilla. Pero en la práctica, especialmente en situaciones de gran tensión como las que atravesamos en la región de Oriente Medio y Norte de África, resulta increíblemente difícil. La presión de estar constantemente disponible, apoyar al equipo, hacer un seguimiento de las emergencias y gestionar las tensiones personales deja poco margen para la verdadera desconexión.Líbano es un excelente ejemplo de lo complejas y entrelazadas que pueden ser las luchas por la salud mental. El personal de la IFRC se enfrenta a una incertidumbre permanente, algunos de nosotros nos hemos desplazado, otras personas no duermen; el costo emocional es alto y, sin embargo, no podemos dejar nuestro trabajo en suspenso. El peso de las expectativas frente a la realidad puede resultar abrumador, y esa tensión sólo se intensifica cuando se ve agravada por las crisis que ocurren a nuestro alrededor. ¿Cómo podemos seguir siendo productivos en estas condiciones? Este es nuestro principal reto en estos momentos".Ibrahim Chaaya, Oficial Superior de Salud del Personal de IFRC MENA"El problema con muchos consejos de salud mental es que se han desarrollado en tiempos de paz, en situaciones pacíficas, para personas que se enfrentan a diversas situaciones estresantes, pero no en la guerra. Uno puede desconectar del trabajo, de una disputa que ha tenido con alguien, de las noticias, pero no se le puede pedir a una persona que desconecte cuando es noticia, cuando todo lo que oye son bombardeos y aviones no tripulados durante todo el día.No se me puede pedir que desconecte cuando un ataque aéreo sacude mi casa, mi cama y mi corazón cada vez que intento cerrar los ojos y dormir un poco.Deberíamos dar un paso atrás y replantearnos los métodos y herramientas de salud mental que estamos utilizando, quizá deberíamos hacerlos más contextualizados, realistas y, por tanto, eficaces".Rima El Basst, Asistente de Salud Comunitaria de IFRC MENA"Sinceramente, no estoy bien. Físicamente estoy bien, pero en general no estoy bien. A veces me siento entumecida, a veces lloro de la nada, a veces simplemente me siento irreal. Es una mezcla de emociones que no puedo expresar con palabras. Puedes utilizar todas las herramientas y hacer toda la terapia, pero es imposible desconectar y es extremadamente difícil cuidar de la propia salud mental.«Hay sentimientos constantes de culpa y ansiedad. Incluso me da miedo dormir y ya no puedo oír un sonido fuerte sin pensar que es un ataque aéreo. He intentado cuidarme haciendo pequeñas cosas, como encontrar apoyo en otras personas hablando con ellas, pero no es suficiente".Yasmin Hakim, Oficial Superior de Migración de IFRC MENA"Como oficial de comunicación en emergencias, estoy constantemente conectada a crisis que nunca terminan. El reto no es solo la intensidad de nuestro trabajo, sino cómo la incapacidad de desconectar afecta profundamente a nuestra salud mental.Nuestra presencia digital refleja la urgencia y el caos del mundo real, y cada notificación, publicación y mensaje nos acerca más al corazón de los desastres. La presión de estar en contacto permanente desdibuja la línea que separa el tiempo personal del deber profesional, dejando poco margen para la recuperación. Aunque nos dedicamos a nuestro trabajo, el costo en nuestra salud mental a menudo no se ve pero se siente profundamente, un costo que es difícil de ignorar frente a las constantes crisis".Joanna Daou, Responsable de Comunicaciones de la IFRC para Oriente Medio y África del NorteMás información sobre el trabajo de la IFRC para proteger el bienestar psicológico del personal, el voluntariado y las personas afectadas por crisis.Salud mental y apoyo psicosocialDía Mundial de la Salud Mental: Ayudando a otras personas, una joven voluntaria aprendió a ayudarse a sí mismaLa Cruz Roja Uruguaya envía un mensaje que salva vidas: el suicidio en adolescentes se puede prevenir5 consejos de cruzrojistas para cuidar nuestra salud mentalSemana Europea de la Salud Mental: El poder curativo del arte ayuda a las personas a hacer frente a la angustia causada por los conflictos

|
Artículo

Día Mundial de la Salud Mental: Ayudando a otras personas, una joven voluntaria aprendió a ayudarse a sí misma

Cuando Gunel Abbasova era una joven estudiante, soñaba con hacer algo para ayudar a la gente. Pero durante algún tiempo, el conflicto de su país le impidió hacer realidad esos sueños."Debido al desplazamiento de Aghdam, el conflicto dejó muchas huellas en mi vida: mis sueños inacabados, mi infancia perdida y la imposibilidad de cursar estudios superiores", explica. "La pequeña Gunel ya había crecido, pero sus sueños aún no se habían hecho realidad. Siempre pensé que de mayor sería abogada y ayudaría a la gente que lo necesitara".Pero entonces Gunel descubrió una nueva forma de apoyar a otras personas, como voluntaria de la filial del distrito de Aghdam de la Media Luna Roja de Azerbaiyán. Gunel explica que a lo largo de estas difíciles experiencias, la Sociedad Nacional le dio esperanza y la ayudó a darse cuenta de su potencial."Pasaba el tiempo, año tras año, y yo iba perdiendo la esperanza", recuerda. "Sin embargo, cuando mis esperanzas estaban casi agotadas, me encontré por casualidad con una persona que me informó sobre la filial de Aghdam de la Media Luna Roja de Azerbaiyán y me dijo que necesitaban personas voluntarias. Mencionó que yo podía formar parte de la misión de esta comunidad como voluntaria sin compensación económica.Normalmente, uno espera alguna ayuda económica a cambio del trabajo que hace, aunque sea pequeña. Pero, de algún modo, no lo pensé ni un segundo. Ya había hecho mi elección. Creía que me encontraría allí y, efectivamente, no me equivoqué. La Media Luna Roja de Azerbaiyán se convirtió en el sol que me iluminaba después de la lluvia".Ahora, Gunel es una de las muchas personas voluntarias que ayudan a prestar servicios de salud mental y apoyo psicosocial a la población en el marco de un proyecto que cuenta con el apoyo financiero de la Unión Europea (UE) y es ejecutado por la IFRC.El proyecto se denomina "Reduciendo la brecha entre las necesidades de la comunidad y las capacidades locales de los actores de la sociedad civil en Azerbaiyán" y su objetivo es reforzar la capacidad de la Media Luna Roja de Azerbaiyán en materia de salud mental y apoyo psicosocial.La Sociedad Nacional pronto se convirtió en un lugar donde podía desarrollar sus conocimientos y habilidades. Sin embargo, Gunel seguía sintiendo que le faltaba algo."Años más tarde, había abandonado la idea de estudiar, pero empecé a desarrollarme en la Sociedad Nacional. Visité muchas regiones y ciudades, recibí formación de formadores profesionales y educados, y aumenté mis conocimientos y habilidades"."Empecé a sentirme más feliz. Participé en la distribución de ayuda humanitaria, presté primeros auxilios, conocí a mucha gente e hice amigos. Pero aún me faltaba algo. A veces me sentía muy débil. A veces huía de las situaciones porque el miedo a perder no me dejaba avanzar"."A medida que me desarrollaba, empecé a buscarme a mí misma. ¿Quién soy? ¿Dónde estoy? ¿Dónde debería estar? Me hacía estas preguntas todo el tiempo. Un día anunciaron una nueva formación. Cuando oí el nombre de la formación, surgió una chispa en mí. En ese momento de mi vida, necesitaba exactamente eso: formación en salud mental y apoyo psicosocial"."Ahora me he encontrado a mí misma"El campo de la salud mental y el apoyo psicosocial le ayudó a llenar el vacío que faltaba en su vida, le hizo comprenderse mejor a sí misma, ser más feliz y mejorar sus relaciones con la gente."Mientras asistía a cursos de formación y participaba en actividades de este tema, me comprendí mejor a mí misma y mis aspiraciones. Con los años, llegué a un nivel en el que podía informar a otras personas sobre este tema. Como voluntaria de la Media Luna Roja de Azerbaiyán, empecé a trabajar con menores de 5 a 12 años en las escuelas, dirigiendo sesiones psicosociales"."Ahora me he encontrado a mí misma y sé que es imposible estar sana sin salud mental. Puedo manejar el estrés y cuidar de mí misma. Llevo a cabo sesiones de sensibilización para los miembros de la comunidad sobre este tema. Si la gente es consciente de su salud mental, puede afrontar más fácilmente los problemas psicológicos y los traumas. Se dan cuenta de que hay esperanza y luz en sus vidas"."Ahora soy más fuerte. Quiero que la gente se una y se apoye en situaciones difíciles, como hacemos en la Sociedad Nacional. Estoy muy agradecida con la Media Luna Roja de Azerbaiyán y el equipo de Salud Mental y Apoyo Psicosocial que me ayudaron".

|
Artículo

La Cruz Roja Uruguaya envía un mensaje que salva vidas: el suicidio en adolescentes se puede prevenir

Uruguay es conocido por ser uno de los países más pequeños de Suramérica - su población no llega a los cuatro millones de habitantes- y,según diversos estudios, por ser el más feliz del continente.En ese contexto, un dato llama la atención de muchas personas: al menos dos personas se suicidan por día, 823 al año, una tasa de23 suicidios por cada 100,000 habitantes, la tercera más alta de la región, sólo por debajo de Guayana y Surinam.La Cruz Roja Uruguaya no pasó este desafío por alto y lo incorporó en su trabajo de salud mental, a través del proyecto "Una vida más que una posibilidad", que ofrece herramientas prácticas para prevenir el suicidio entre adolescentes y personas voluntarias.El nombre del proyecto puede interpretarse de varias maneras: de forma literal envía el mensaje de que la prevención del suicidio es posible, si se le brinda a las personas las herramientas adecuadas. Y, lo que es igual de importante, transmite el mensaje de que la prevención del suicidio, y la vida misma, no es algo que podamos dejar al azar.Para conocer más, Estefany Jiménez, Oficial de Comunicación de la IFRC, conversó con la coordinadora del proyecto, Tatiana Linares, especialista en psicología clínica y de la salud.Jiménez: Me gustaría empezar preguntándote, ¿cómo iniciaron este proceso alrededor de un tema tan estigmatizado y del que se habla poco?Linares: El proceso inició con un llamado abierto a todas las personas voluntarias de las diferentes filiales de la Cruz Roja en Uruguay, a quien luego entrevistamos para conocer y entender las situaciones estaban viviendo.Empezamos el proceso con 25 personas voluntarias de ocho filiales y cuatro personas del equipo técnico del Instituto Nacional de Juventud. Nos encontramos con gente que estaba pasando por situaciones complejas, que requerían de apoyo psicosocial y que tenían incluso ideas suicidas, o conocían a alguien que las tuvo o las tenía en ese momento.Con este grupo realizamos tres talleres virtuales sobre suicidio, inteligencia emocional y primeros auxilios psicológicos. Esto lo complementamos con un taller presencial enfocado en la parte práctica de la formación. Fue muy valioso ver el compromiso y la disposición con la que sumaron al proyecto.¿Y cómo impactó este proceso de formación en la salud mental de las personas voluntarias?Supuso un gran avance, una oportunidad para que expresaran sus emociones abiertamente, sin prejuicios. Creo que reconocer e identificar esas emociones y luego pedir ayuda o apoyo para gestionarlas fue muy valioso para ellas.También formaron una red de apoyo activa, un grupo de chat donde estaban en contacto durante el proceso. Se escribían a diario, se mandaban mensajes, ofrecían apoyo al grupo y mostraban mucha disposición a cuidarse entre sí. Eso generó una red de cuidado que les ofrece apoyo en diferentes situaciones.Después de esta fase de entrenamiento y acompañamiento a las personas voluntarias ¿cómo fue el proceso de trabajo con adolescentes?Después de la formación teórico-práctica, fueron las mismas personas voluntarias, con mi acompañamiento, quienes diseñaron y facilitaron los talleres para casi 150 adolescentes de dos liceos y un centro juvenil en los municipios de Guichón, Paysandú y Mercedes.Cada taller incluía tres días de sesiones organizadas en fases: la fase uno, “me conozco"; la dos, “me ayudo”; y la fase tres, “ayudo a otras personas”.Como producto del proceso, los grupos de talleristas desarrollaron y distribuyeron mensajes basados en lo que quizá le gustaría leer a otra persona adolescente que estuviera atravesando una situación difícil. En los liceos, los ubicaron en el baño, en la entrada y en otros espacios.¿Dirías que el proyecto logró todo lo que buscaba o los resultados fueron muy distintos a los esperados?El primer gran logro y fortaleza del proyecto es que logramos establecer contacto con adolescentes e involucrarles activamente en la prevención del suicidio. También conseguimos que nuestro voluntariado esté ahora capacitado para trabajar en este tema.Algunas personas que fueron parte del proyecto decidieron incluso dedicarse a iniciativas relacionadas con la salud mental y eso no lo esperábamos, pero nos entusiasma mucho.Cuéntanos más del trabajo con personas adultas ¿Se trataba también de personas en riesgo de suicidio?Se trataba más bien de personas interesadas en sumarse a los esfuerzos de prevención. El municipio de Guichón nos solicitó apoyo para abordar este tema con las familias de las y los adolescentes con los que trabajábamos, pero también con profesionales en psicología y trabajo social, referentes religiosos y otras personas adultas que en su trabajo diario interactúan o prestan servicios a adolescentes.Fue un espacio muy positivo y desafiante, que les tocó de manera muy personal. Si bien su principal motivación era encontrar la forma para ayudar a una persona adolescente, acabaron compartiendo historias personales de ideación suicida.En estos espacios intentamos derribar, con amor, experiencia y conocimiento, los mitos que rodean al suicidio: que es hereditario, que no lo podemos prevenir, etc. El resultado fue tan positivo que solicitaron más intervenciones.El suicidio está rodeado de mitos. ¿Esto hizo muy desafiante el camino?Sí, uno de los de los primeros desafíos fue hablar del tema abiertamente, porque hacerlo es tabú y la gente, incluso nuestro voluntariado, creía que hablar del suicidio promueve el suicidio. Derribar esas creencias es un reto inmenso, pero crear un grupo de personas voluntarias capaces de hacerlo fue un logro gigante también.Conozca más sobre los esfuerzos de la IFRC para promover el bienestar psicológico en las comunidades a las que servimos.¿Cómo promueve la IFRC el bienestar psicológico en las comunidades afectadas por crisis o dificultades?Visite el Centro Psicosocial de la IFRC.¿Influye la amenaza del cambio climático en la salud mental de las personas de las comunidades afectadas?

|
Artículo

Semana Europea de la Salud Mental: El poder curativo del arte ayuda a las personas a hacer frente a la angustia causada por los conflictos

Los primeros meses desde que Svitlana llegó a Burgas, ciudad de la costa oriental búlgara del Mar Negro, vivió en un albergue y se ganaba la vida tocando el violín en la calle.La ex profesora de música que huyó del conflicto en Ucrania también recibió ayuda de la Cruz Roja Búlgara en forma de alimentos, ropa y kits de higiene. Finalmente, encontró trabajo en la Ópera de Burgas como ayudante de escenario.Ahora Svitlana puede compartir sus dotes creativas en forma de sesiones de terapia musical y artística para otras personas afectadas por el conflicto en su país natal."Cuando la gente oye una canción en su lengua materna, de su tierra natal, se siente mejor", dice, y añade que la música y el arte -y las conversaciones a las que dan lugar- también ayudan a las personas a sentirse más cómodas e integradas en sus nuevas comunidades. Las sesiones de musicoterapia y arteterapia de Svitlana son sólo uno de los muchos ejemplos de cómo las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja en Europa utilizan la creatividad inherente a las personas para ayudarlas a superar momentos tan difíciles y desgarradores.Una terapia complementariaEn un mundo en el que el estrés y la ansiedad son compañeros constantes, las terapias expresivas que utilizan el proceso creativo han ganado terreno en los últimos años como complemento de la psicoterapia tradicional.En medio de la crisis de desplazamiento derivada del conflicto en Ucrania, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja han dado un paso al frente con una amplia gama de enfoques innovadores para apoyar el bienestar mental de las personas obligadas a huir de sus hogares.Encabezada por el programa EU4Health, financiado por el proyecto DG Sante de la Unión Europea, esta iniciativa tiene como fin prestar apoyo psicosocial y de salud mental crucial a las personas desplazadas de Ucrania.Representando una de las respuestas más sustanciales a las crisis de salud mental en situaciones de emergencia dentro de la familia de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, la Alianza entre la DG Sante y la IFRC ha introducido diversas formas de terapia artística adaptadas específicamente a las necesidades de las comunidades afectadas.Estas intervenciones terapéuticas ofrecen una vía para que las personas articulen y procesen sus experiencias, facilitando la sanación y la esperanza en medio de la incertidumbre reinante.AmistadLa Cruz Roja Finlandesa, por ejemplo, organizó un acto para la población ucraniana bajo el lema de la amistad. Entre trozos de papel, rotuladores, pegamento y otros materiales de manualidades, las niñas niños escribieron mensajes en tarjetas que luego compartieron con sus seres queridos.Al hacer las tarjetas de agradecimiento, utilizaron palabras, dibujos e imágenes recortadas de revistas para expresar sus sentimientos. También aprendieron y escribieron algunas palabras en finlandés, fomentando aún más el sentimiento de pertenencia a sus nuevas comunidades. Un niño hizo una tarjeta de cumpleaños para su padre. El acto estuvo marcado por un espíritu de alegría y unión.‘Crecimiento personal’Una filial local de la Cruz Roja Portuguesa organizó un taller de artesanía específicamente adaptado a las mujeres ucranianas. Mientras las infancias asistían a la escuela o pasaba tiempo en el espacio seguro de la Cruz Roja, las mujeres hacían manualidades que, al mismo tiempo, les ayudaban a aprender portugués, adquirir nuevas habilidades artesanales y sentirse más integradas en sus nuevas comunidades.Su participación no sólo facilitó el desarrollo de habilidades, sino que también contribuyó a aumentar su autoestima. "Fue un reto importante para quienes participamos, pero dio lugar a un crecimiento personal y profesional", afirma una de las participantes.¿Cómo luce la felicidad?Un proyecto organizado por la Cruz Roja de Rumanía pedía a la niñez ucraniana del Centro Multicultural de Humanidad que revelara en un papel cómo creen que es la felicidad. Con lápices de colores y mucha imaginación, abrieron sus corazones."Soy feliz cuando tengo a mi hermana, mi familia y mis peluches a mi lado", escribió Yeseniia, de nueve años, en su tarjeta.La terapia artística ofrecida por la Cruz Roja de Rumanía es sólo una parte de un enfoque integral más amplio que pretende satisfacer las necesidades urgentes y básicas de las personas participantes. Esto incluye servicios sanitarios y apoyo psicosocial, talleres temáticos para personas menores y adultas, cursos de lengua rumana e inglesa, actividades de preparación para la vida y comidas calientes.De vuelta en Bulgaria, las sesiones de terapia musical y artística organizadas por Svitlana son también una oportunidad para ella de encontrar consuelo tras una terrible experiencia que la obligó a abandonar su hogar en Dnipro (Ucrania).Svitlana recuerda cómo su casa temblaba constantemente durante los ataques aéreos. "Estoy agradecida de vivir bajo un cielo en paz", dice Svetlana.El contenido de este artículo es responsabilidad exclusiva de la IFRC y no refleja necesariamente las opiniones de la Unión Europea.

|
Artículo

Sudán: "el año más difícil" tras el estallido del conflicto

Un año después del estallido de violencia en Sudán, que causó la muerte de miles de personas y el desplazamiento de nada menos que 8,6 millones, el voluntariado y el personal de la Media Luna Roja Sudanesa siguen trabajando sin descanso, con recursos limitados, para atender las enormes necesidades humanitarias.Wajdan Hassan Ahmed es voluntaria de su Sociedad Nacional desde hace 16 años. Describe los 12 meses posteriores al 15 de abril de 2023 -cuando los residentes de la capital, Jartum, se despertaron con el aterrador sonido de disparos y explosiones- como el año más difícil de su vida."Las historias que viví al principio de la guerra, las evacuaciones de personas desfiguradas por la metralla de las bombas, las historias de padres que habían perdido a sus hijas, madres que habían perdido a sus hijos, padres que habían perdido a toda su familia... todas estas historias se han quedado conmigo y no puedo olvidarlas", afirma.Apoyo psicosocialAdemás de ayudar a evacuar a las personas y ponerlas a salvo lejos de los combates, Wajdan y sus colegas de la Media Luna Roja han prestado el apoyo psicosocial que tanto necesitan, así como alimentos, agua e información.Muchas familias quedaron separadas por el pánico causado por la violencia, y el consiguiente desplazamiento dentro y fuera de Sudán ha alejado a la gente de sus seres queridos. El servicio de Restablecimiento del Contacto entre Familiares de la Media Luna Roja Sudanesa sigue ayudando a ponerles en contacto y reunirles."Estamos trabajando duro para reunir a las familias que han sido separadas de sus hijas e hijos", dijo Wajdan. "Algunas personas tienen entre siete y diez años, y otros edades diferentes".Clínicas de saludLos equipos de la Media Luna Roja Sudanesa también han estado operando clínicas de salud fijas y móviles, ayudando a las personas en situación de riesgo a obtener la atención que necesitan, dondequiera que se encuentren. Se estima que el 80% de los centros de salud de Sudán han dejado de funcionar desde que comenzó la crisis, lo que ha ejercido una intensa presión sobre los servicios de salud comunitarios de la Media Luna Roja.En su calidad de organización neutral e imparcial de confianza, con miles de personas voluntarias altamente capacitadas y una presencia permanente en las comunidades de los 18 estados, la Media Luna Roja Sudanesa ha estado a la vanguardia de la respuesta durante este último año. Alrededor de 4.000 personas voluntarias han participado directamente en la respuesta de emergencia.La IFRC venía colaborando estrechamente con la Media Luna Roja Sudanesa y el CICR desde mucho antes del comienzo del conflicto y seguirá haciéndolo mientras haya personas necesitadas. Muchas Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja asociadas también han aportado apoyo, recursos y personal para mejorar las operaciones de respuesta. Entre ellas figuran las Sociedades Nacionales de Alemania, Dinamarca, España, Noruega, Países Bajos, Qatar, Suecia, Suiza y Turquía.Financiación insuficienteLa IFRC lanzó un llamamiento de emergencia en apoyo de la Media Luna Roja Sudanesa, aunque sigue sin recibir fondos suficientes.También se lanzó un llamamiento regional para los movimientos de población con el fin de ayudar a las Sociedades Nacionales de Egipto, Chad, Sudán del Sur, República Centroafricana, Etiopía y Libia a apoyar a las personas desplazadas de Sudán.Ambos llamamientos son fundamentales para proporcionar ayuda y socorro a las personas afectadas por la actual crisis en Sudán y la región circundante. Se necesitan más fondos para atender las necesidades urgentes de estas poblaciones vulnerables.Llamado a la acciónLa IFRC y la Media Luna Roja Sudanesa hacen un llamado a todas las partes en Sudán para que reflexionen sobre los retos humanitarios que ha planteado el conflicto. A pesar del apoyo que se ha movilizado -alrededor del 10 por ciento del total necesario- nada podrá colmar estas lagunas si no se abordan las causas profundas.La red de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja hace un llamado a todas las partes para que se unan por el bien de la humanidad y por las personas, incluidos los niños, que están sufriendo debido a este conflicto en curso. Y hace un llamamiento a las personas de todo el mundo para que apoyen los llamamientos de emergencia críticos que nos ayudarán a garantizar que las comunidades y familias afectadas puedan superar esta crisis, que entra ahora en su segundo año.

|
Página básica

EU4Health y la IFRC

Adoptado en respuesta a la pandemia de COVID-19, el programa EU4Health de la Comisión Europea pretende impulsar la preparación frente a pandemias y crear sistemas sanitarios más fuertes, resistentes y accesibles. Una parte fundamental del programa EU4Health incluye una histórica y ambiciosa alianza con la IFRC para prestar primeros auxilios psicológicos y servicios de salud mental a personas de toda Europa afectadas por el conflicto de Ucrania.

|
Artículo

Ucrania: Ayudar a las personas a recuperarse tras una grave herida

En toda Ucrania, la gente lidia con la realidad diaria de las alertas aéreas y el miedo. Sigue habiendo zonas evacuadas y algunas personas no pueden regresar a sus hogares.Pero en muchas partes de Ucrania, la recuperación ha comenzado y se trata de algo más que la reconstrucción de edificios e infraestructuras. Se trata de restablecer la salud, los medios de subsistencia y el bienestar de la gente.La Cruz Roja Ucraniana contribuyó a la creación del Centro Nacional de Rehabilitación Unbroken en Lviv, donde la recuperación llega en forma de tratamiento, rehabilitación y, en algunos casos, prótesis."En el tiempo transcurrido desde la lesión, ya había aprendido a hacer frente a muchas cosas usando un solo brazo", dice Valentin Anohin, profesor de educación física que perdió el brazo a causa de una lesión en el conflicto. "Pero cuando me puse la prótesis, sentí lo mucho más fácil que se volvió mi rutina diaria. Ahora puedo hacer todo el doble de rápido".Tras cinco meses de rehabilitación, Anohin hizo realidad su sueño. Utilizando la prótesis, lanzó con éxito una pelota de baloncesto directamente a la canasta.Del miedo a la confianzaYana Kovalova perdió una pierna tras una explosión en el patio trasero de su casa en Donetsk. Los vecinos la encontraron, la evacuaron y la operaron antes de estabilizarla y trasladarla al otro lado de Ucrania, al centro Unbroken."Aquí los fisioterapeutas empezaron a trabajar conmigo de inmediato", cuenta. "Al principio, tenía miedo incluso de tropezar con las muletas, por no hablar de subir escaleras. Pero con cada sesión, me siento cada vez más segura".La experiencia de Vyacheslav Aleksandrov empezó con preguntas."Las primeras sensaciones tras la lesión fueron de miedo. ¿Qué hacer después? ¿Cómo será todo esto?", dijo, añadiendo que el proceso es diferente para cada persona."Mi conocido, cuya amputación de extremidades no fue alta, empezó a andar en sólo tres semanas. Para otra persona, es un proceso complejo y largo, que implica trabajo en grupo e individual"."El apoyo psicológico es crucial".‘Ella de verdad me inspira’Con el apoyo de la IFRC y otros socios, la Cruz Roja Ucranian busca nuevas formas de implicar y apoyar a las personas con discapacidad. La Cruz Roja también apoya la salud mental en Unbroken."Les ayudamos a estabilizar sus sentimientos mentales. A veces pierden sus casas o a sus familiares", explica Sofia Nevoyt, psicoterapeuta del centro Unbroken.Una de sus pacientes estaba muy malherida. "Pero estaba muy motivada", dijo. "Contó que cuando ocurrió el suceso incluso gritaba: 'Quiero vivir'"."Su progreso fue muy bueno y realmente me encanta trabajar con ella porque también me inspira".La Cruz Roja Ucraniana contribuye a la recuperación de las comunidades locales apoyando el acceso a los servicios de salud, salud mental y atención social. Los programas de apoyo psicosocial y rehabilitación seguirán siendo puntos centrales en los próximos años.

|
Artículo

Tras el terremoto, la Cruz Roja China ayuda a la población a recuperarse y reconstruir

Hace poco más de un mes, un terremoto de magnitud 6,2 sacudió la prefectura de Linxia, en la provincia de Gansu (China). El sismo se produjo en la medianoche del 18 de diciembre de 2023, mientras la gente dormía en una fría noche de invierno, destruyendo hogares y cobrándose vidas.La Cruz Roja China, que cuenta con una capacidad de preparación para desastres bien desarrollada y con un mecanismo de cooperación establecido con sus secciones provinciales, respondió de inmediato, llevando a cabo rápidamente labores de rescate y socorro mientras corría contrarreloj para salvar vidas. El primer lote de artículos de socorro enviado por la Cruz Roja China llegó en las primeras 12 horas después del terremoto.En las horas y días siguientes, se enviaron a la zona del desastre más de 20 equipos de rescate de la Cruz Roja de cinco categorías, desde ayuda médica hasta apoyo psicológico.Los equipos llevaron a cabo una amplia labor de respuesta, que incluyó búsqueda y rescate, material de primeros auxilios, apoyo psicológico, suministro de comidas y aseos, construcción de lugares de reasentamiento, así como transporte y distribución de material de ayuda para desastres.A los diez días del terremoto, las personas afectadas se habían trasladado a refugios provisionales limpios y cálidos; y las escuelas habían reanudado las clases. Ahora, una vez finalizada la respuesta rápida, la operación ha pasado a la fase de recuperación y reconstrucción tras la emergencia.Salud mental: clave en la recuperaciónCon la normalización gradual de la vida de la gente, algunos lugares de la aldea han empezado a ofrecer cursos de capacitación en oficios como soldadura, cuidado de personas adultas mayores y tareas domésticas, con subvenciones para la formación. Las sesiones de formación pretenden que la gente tenga más confianza en sí misma y sea capaz de reconstruir sus hogares y medios de subsistencia.Otro elemento clave de la recuperación es ayudar a la gente a adaptarse al enorme impacto que ha tenido el terremoto en sus vidas. Esta es una de las razones por las que el voluntariado organiza regularmente sesiones de asesoramiento, así como actividades lúdicas y juegos para la niñez en muchas de las zonas de reasentamiento."¿Volverás mañana?", pregunta un niño a Chunhui Ji, jefe del equipo de servicio psicológico Gansu Mingrui de la Cruz Roja, tras una de esas alegres sesiones de juegos en uno de los lugares de reasentamiento."La intervención en situaciones de crisis es una parte importante de la recuperación después de un desastre", dice Chunhui Ji. "Si no se proporciona asesoramiento a tiempo, afectará a la salud psicológica e incluso física de las personas afectadas mucho tiempo después del desastre, afectando especialmente al crecimiento de las personas jóvenes".La diferencia que está marcando el asesoramiento puede verse en la forma en que las infancias interactúan entre sí, antes y después de las sesiones. Un niño pequeño, asustado por el terremoto y sus consecuencias, era reacio a jugar o hablar. Sin embargo, después del asesoramiento con el miembro del equipo psicológico, su nerviosismo disminuyó mucho y empezó a participar activamente en los juegos con sus pares."Los desastres como los terremotos son repentinos y provocan graves daños", explica Tao Tian, miembro del equipo de rescate psicológico y médico del Hospital Ningxia Ningan. "A lo largo del desastre y los periodos posteriores, las personas pueden mostrar distintos grados de estrés psicológico en diferentes momentos, lo que requiere técnicas de intervención adaptadas para ayudar a restablecer la salud mental".La Cruz Roja China concedió gran importancia al bienestar mental de la población afectada, dando prioridad al asesoramiento psicológico de la niñez y adolescencia. En respuesta a la imperiosa necesidad, 25 miembros de los equipos de rescate psicológico de la Cruz Roja de Gansu y Ningxia estuvieron trabajando a tiempo completo en los lugares de reasentamiento, desde el tercer día después del terremoto."Las personas están expuestas a acontecimientos sumamente angustiantes cuando ocurren desastres, como un terremoto", dice Olga Dzhumaeva, Jefa de la Delegación de Asia Oriental de la IFRC. "Ocuparse de la salud mental de las personas es una parte vital de lo que hacemos durante y después de un desastre. El apoyo psicosocial a las personas afectadas, incluida la niñez, es clave para la respuesta humanitaria, ya que tiene un impacto inestimable en la vida de las personas que se encuentran en una situación de necesidad crítica." Parte de la información fue facilitada por la Agencia de Noticias Xinhua

|
Nota de prensa

Un mes después de las inundaciones de Libia: Se necesita ayuda urgente para la salud mental

Ginebra/Beirut/Benghazi, 11 de octubre de 2023 - Un mes después de las devastadoras inundaciones que han afectado a Libia, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y la Media Luna Roja Libia (MLRL) solicitan apoyo urgente para satisfacer las necesidades inmediatas de agua potable, saneamiento, asistencia en efectivo y, lo que es más importante, apoyo psicosocial. Las inundaciones han causado estragos, han desplazado a miles de personas y han puesto a prueba las ya frágiles infraestructuras de regiones como Derna y Tobruk. El desastre provocó una destrucción abrumadora, y la gente perdió sus hogares, a sus familiares y su sensación de seguridad. Los equipos de la Media Luna Roja Libia fueron los primeros en intervenir y prestaron servicios vitales, desde búsqueda y rescate hasta primeros auxilios. Hasta la fecha, 450 personas voluntarias han participado activamente en estos esfuerzos, algunas incluso perdiendo la vida mientras salvaban a otras. Tamer Ramadan, Jefe de la Delegación de la IFRC en Libia, dijo: "El costo emocional y físico de este desastre ha sido inmenso. Aunque hemos sido diligentes en nuestra respuesta inmediata, el proceso de recuperación está lejos de haber terminado. La atención no debe decaer". En Libia, la asistencia no se centra sólo en el apoyo inmediato, sino también en la recuperación a largo plazo. Las normas culturales favorecen la autonomía financiera, por lo que la ayuda en efectivo es esencial. Además, con los sistemas de alcantarillado dañados que contaminan las fuentes de agua en Derna, existe un mayor riesgo para la salud de la comunidad. Los equipos también se centran en proporcionar apoyo psicosocial integral, sobre todo teniendo en cuenta el costo emocional que supone la pérdida de familias enteras. La Media Luna Roja Libia ha sido indispensable en las labores de emergencia. Con una sala central de operaciones de emergencia en Bengasi y dos centros temporales en Derna, sus servicios abarcan desde la reunificación familiar hasta la distribución de artículos de primera necesidad. Hasta la fecha han prestado ayuda a más de 54.000 personas a través de diversos servicios. En vista de la escalada de las necesidades, la IFRC ha lanzado oficialmente un llamamiento por un valor de 10 millones de francos suizos para apoyar los esfuerzos en curso de la MLRL en la prestación de asistencia integral a las personas que sobrevivieron a la catástrofe. Hasta el momento, se han recaudado 3 millones de francos suizos, lo que deja un crucial 70 por ciento del llamamiento de financiación aún por cubrir. Las donaciones pueden hacerse a través de las sociedades nacionales participantes y directamente a través del sitio web de la IFRC. Más información Para financiar el llamamiento de emergencia y apoyar al pueblo de Libia en estos momentos de extrema necesidad, visite el sitio web de la IFRC. Para ver material de archivo, visite nuestrasala de prensa. Para solicitar una entrevista, póngase en contacto al correo: [email protected] En Ginebra: Tommaso Della Longa: +41 79 708 43 67 Mrinalini Santhanam: +41 76 381 50 06 En Beirut/Bengazhi: Mey Alsayegh: +961 3 229 352

|
Artículo

5 consejos de cruzrojistas para cuidar nuestra salud mental

Sabemos que el bienestar mental es tan importante como la salud física. Pero, ¿con qué frecuencia cuidamos activamente de nuestra salud mental? ¿qué podemos hacer para cuidarnos y cuidar a las demás personas?Decidimos acudir a las personas expertas, cuyo trabajo consiste en cuidar a otras personas en momentos de estrés. Se trata de un equipo de personas voluntarias de la Cruz Roja Hondureña que presta servicios médicos y de salud mental a las personas migrantes en un Punto de Servicio Humanitario móvil, situado en Danlí, a 92 km al sureste de Tegucigalpa. Para hacer su trabajo, deben cuidarse mucho. Después de todo, ¿cómo apoyar a otras personas si no nos permitimos procesar nuestras propias emociones?Aquí nos ofrecen 5 consejos que pueden ayudar a cualquiera a cuidar de su salud mental en cualquier lugar y en cualquier momento:1. Cuidado individual y colectivoEn situaciones emocionalmente intensas, es importante apoyarse en los equipos de trabajo, amistades y familiares. No hay que enfrentar las dificultades en soledad. Compartir experiencias y reflexionar en compañía ayuda a sobrellevar el impacto emocional del trabajo diario.“En el equipo siempre tratamos de llenarnos de buena energía y buena actitud ante las situaciones difíciles, siempre tratamos de cuidarnos físicamente, y sobre todo de cuidar la salud mental.Porque vemos muchos casos, personas agresivas, sin autocontrol. En la atención de la niñez podemos manejar mucho estrés, mucha ansiedad, y tratamos de comprender pero también de cuidarnos a nosotras mismas”Scarlet Chirinos, voluntaria.Esnecesariopermitirnos sentir y validar todas las emociones para poder sanar, incluso si nos hacen sentir incomodidad.Pequeñas acciones de autocuidado que involucren actividad física y momentos de relajación, así comodescansar y pasar tiempo en la naturaleza o con las personas que queremos; pueden marcar la diferencia y ayudarnos a atravesar situacionesdolorosas. 2. Buscar apoyo profesionalTener acceso a información y recursos de apoyo psicosocial puede salvar vidas. A pesar de que cerca de mil millones de personas en el mundo padecen algún trastorno mental, el estigma y las dificultades sociales hacen difícil la búsqueda oportuna de ayuda y atención en salud mental.“Nosotros nos apoyamos en nuestro equipo,reflexionamos y compartimos las experiencias que vivimos, y eso nos ayuda a hacer una contención emocional. Pero también hay un equipo de profesionales de la salud mental en el que nos podemos apoyar”. Ángel Zelaya, voluntario.Hablar de nuestras emociones noes señal de debilidad, sino de fortaleza. Batallar con lo que sentimoses parte de la condición humana y no hay de qué avergonzarse. Somos personas pasando por un momento difícil y haciendo lo mejor que podemos.Siempre habrá alguien queentienda lo que nos sucede. Siempre podemos pedir ayuda.3. Escuchar con atenciónAsí como compartir nuestrossentimientos es beneficioso para nuestra salud mental, escuchar a otras personas de manera atenta y respetuosa, validando sus vivencias y emociones,puede fortalecer nuestras relaciones y vínculos; y proporcionar un valioso apoyo emocional. Más aún en situaciones de crisis y emergencias."Para mí, el tiempo que llevo como voluntaria ha sido muy revelador. Acercarme a diferentes realidades y conocer lo que vive la gente a lo largo de la ruta migratoria, me ayudó a crecer como profesional de la salud mental."Scarlet Chirinos, voluntariaAl practicar la escucha activa desarrollamos empatía y nos abrimos a conocer realidades distintas a la nuestra. Cuando veamos que alguien sufre y la pasa mal, podemos escuchar, validar, apoyar y si es posible, acompañar a buscar ayuda profesional.4. Aprender constantementeLa capacitación es una herramienta poderosa para comprender y abordar los desafíos de salud mental e identificar los síntomas y situaciones que pueden generarestrés y ansiedad. “En Cruz Roja me capacité desde lo más básico. Aprendíqué era la Cruz Roja, conocí medidas deseguridad para el trabajo en campo, el significado denuestros uniformes. También recibí capacitación en primeros auxilios psicológicos,restablecimiento de contacto entre familiares y en protección, género e inclusión.Sabemos que en campo necesitamos ese conocimiento para brindar una atención adecuada y para protegernos a nosotras mismas, que es parte de lo que aprendemos en Cruz Roja” Yaritza Herrera, voluntariaNo dejemos pasar la oportunidad de fortalecernuestro conocimiento sobre la salud mental y aprender cómo ayudar a quien lo necesite. Visite nuestra página de Salud Mentaly Apoyo Psicosocial para encontrar más recursos5. Hacer voluntariadoAl acompañara otras personas en momentos de crisis y emergencias, no solo brindamos apoyo a quienes lo necesitan bajo el principio de humanidad, sino que también encontramos significado y satisfacción en nuestras vidas.“Uno ve por las noticias lo que pasan las personas que pasan por el Darién, que vienen con sus complicaciones, que hay gente que incluso ha muerto en el camino...Yver la alegría de las personas adultas al atender a sus niñas y niños, al tener sus medicamentos y la posibilidad de sanar las heridas, es lo que más vale. Las personas siempre sevan agradecidas, dándole bendiciones a uno”.Leonardo Baca, voluntario.Los consejos y prácticas compartidos por Scarlet, Ángel, Yaritza y Leonardo nos demuestran que cuidar de nuestra salud mental es esencial para enfrentar los desafíos de la vida y brindar apoyo efectivo a quienes lo necesitan. Elacceso a servicios de salud mental debe ir de la mano con acciones que garanticen las necesidades básicas para todas las personas, sean quienes sean y estén donde estén. No hay salud sin salud mental.

|
Artículo

Esconderse de las balas en un depósito de agua: una joven de Kenia que evacuó de Sudán cuenta su historia

“Oí las balas fuera cuando estaba limpiando. Mi jefe me dijo que había empezado la guerra". Estas son las palabras de Theresa*, una joven de Kenia que accedió valientemente a compartir conmigo su historia sobre la huida del conflicto en Sudán. Temiendo por su seguridad, me pidió que no publicara su foto. Theresa acababa de empezar a trabajar como empleada doméstica con otras cinco jóvenes en una casa grande de la capital de Sudán, Jartum, cuando estallaron los combates. "Era nueva en Sudán. Mis jefes se fueron a Egipto y yo me quedé con cinco chicas y tres de seguridad. Se fue la luz, no había agua, hacía demasiado calor". Cuenta que unos ladrones entraron en la casa, ataron al personal de seguridad y empezaron a buscarla a ella y a sus compañeras. "Fuimos y nos escondimos arriba, en la parte superior de la casa, donde había un depósito de agua. Los ladrones rompieron las puertas, se llevaron oro, dinero, todo lo que había en la casa. Incluso mi pasaporte". "Subieron y echaron un vistazo. Habíamos dejado un teléfono y una tetera y dijeron 'las chicas están por aquí y se han tomado el té aquí'". "Yo estaba dentro del depósito de agua. Dispararon balas para que saliéramos, pero no lo hicimos. Nos quedamos quietas en el tanque de agua hasta que huyeron". Theresa y sus compañeras huyeron de la casa varios días después, cuando otro grupo de hombres llegó y se instaló en ella. "Lo dejé todo en aquella casa. La carretera no era segura. Las bombas estaban por todas partes. Disparaban, no me importaba [si moría]. [...] Vine a mi embajada. Me quedé allí y luego me llevaron a Kenia". Theresa es sólo una de las 44 personas que conocí en el aeropuerto de Nairobi que habían conseguido ser evacuadas a un lugar seguro del conflicto en Sudán. Atravesaban las puertas del aeropuerto en pequeñas parejas y grupos, desplomándose en las sillas que las personas voluntarias de la Cruz Roja de Kenia habían dispuesto para la gente. "Karibu, de nada", fueron algunas de las primeras palabras que escucharon. El grupo estaba formado en su mayoría por mujeres, cuya evacuación se priorizó debido al mayor riesgo de violencia sexual y de género. Procedían de distintos países y todas habían estado en Sudán para trabajar o estudiar. Alexina, trabajadora social y voluntaria de la Cruz Roja de Kenia, me cuenta que la mayoría de las mujeres y algunos de los hombres a los que ha ayudado han sobrevivido a la violencia sexual. Ha acogido a numerosos grupos y las historias como la de Theresa son sorprendentemente similares. A menudo, las personas han huido a toda prisa o les han robado sus pertenencias por el camino, lo que significa que no suelen tener pasaportes, dinero ni pertenencias cuando llegan a Nairobi. Cuando llegan, las personas evacuados se registran primero con los equipos voluntarios de la Cruz Roja de Kenia, que toman sus datos para ayudarles a reconectar con sus seres queridos. A continuación, se les conduce a una tienda de campaña donde pueden mantener conversaciones tranquilas con personal de salud mental. Dentro de la tienda, las personas voluntarias, entre ellas profesionales en psicólogía y trabajo social, se sientan con pequeños círculos de personas evacuadas que comparten sus historias de lo que han vivido. Este primer apoyo psicosocial a las personas que han pasado por situaciones traumáticas; les la oportunidad de empezar a procesar lo ocurrido. A continuación hay una mesa de la policía para ayudarles con los documentos de identidad. Luego hay una cómoda zona de acogida donde la gente disfruta de comida y bebida, y un puesto de primeros auxilios con material médico y de higiene. Las personas pueden acceder a servicios telefónicos gratuitos, y la Cruz Roja de Kenia gestiona un servicio de autobuses para trasladarles a alojamientos gratuitos. "Estoy muy contenta de haber vuelto a Kenia [...] Cuando me estaban buscando y yo estaba dentro del tanque de agua, pensé que ese día iba a morir", dice Theresa. Después de contar su historia, Theresa parece entumecida y agotada. Me cuesta encontrar las palabras adecuadas para despedirme de ella. Sube a uno de los autobuses con su única bolsa y pienso en lo que debería haberle dicho: "Me asombra tu resistencia, Theresa". -- Se calcula que nueve millones de personas se han visto afectadas por el conflicto en Sudán. Alrededor de 1,2 millones de personas han sido desplazadas internamente y casi medio millón han huido a países vecinos. La IFRC ha lanzado dos llamamientos de emergencia en respuesta a esta crisis: uno para apoyar a la Media Luna Roja Sudanesa a ayudar a las personas dentro de Sudán, y otro para apoyar a las Sociedades Nacionales de seis países vecinos que acogen a personas que huyen del conflicto. Para ayudar a personas como Theresa, haga una donación a nuestros llamamientos siguiendo los enlaces de arriba. -- *Nombre ficticio para proteger su identidad.

|
Nota de prensa

Turquía y Siria un mes después: Una bomba de relojería para la salud mental

Ginebra/Ankara/Damasco, 03 de marzo de 2023 - Casi un mes después de que dos devastadores terremotos sacudieran Turquía y Siria, la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) advierte de la urgente necesidad de dar una respuesta sostenible a corto y largo plazo a las necesidades sanitarias y psicosociales para evitar un "segundo desastre". Desde el primer día, la Media Luna Roja Turca y la Media Luna Roja Árabe Siria, con el apoyo de la IFRC, han atendido las necesidades humanitarias inmediatas en las zonas más afectadas, incluida la distribución de alimentos, agua potable, artículos de higiene, ropa de invierno, mantas y la prestación de servicios de primeros auxilios, atención sanitaria y saneamiento. Pero un mes después de iniciada la respuesta, es crucial ampliar los servicios de salud mental. La demanda de apoyo psicosocial y de salud mental y atención sanitaria es inmensa, y en algunas zonas donde el acceso es difícil, puede poner a los más afectados en un riesgo aún mayor de desarrollar problemas de salud mental a medio y largo plazo que pueden dificultar la recuperación y la resiliencia. Los terremotos han sacudido a los supervivientes hasta lo más profundo de su ser. Comunidades enteras están sufriendo tras perderlo todo, desde sus seres queridos hasta sus hogares, trabajos y muchas pertenencias sentimentales que poseen. Además, muchos cuidadores y primeros intervinientes están luchando para hacer frente a lo que han visto, además de la agotadora carga de trabajo y el trauma secundario. En Türkiye, los equipos de la Media Luna Roja han creado espacios seguros que ofrecen salud mental y apoyo psicosocial para que los niños jueguen, y prestan apoyo a más de 42.000 personas, incluidos socorristas y trabajadores sanitarios. También prestan primeros auxilios psicológicos y ofrecen derivaciones a centros de salud locales. "Responder desde el nivel local, con unidades móviles y fijas, es lo que permite a la Media Luna Roja Turca y a la IFRC atender de inmediato las necesidades de salud física y mental de los más afectados. Una respuesta localizada y temprana en materia de salud física y mental es y seguirá siendo esencial para prevenir efectos negativos a largo plazo e incluso permanentes en la vida de las personas", dijo Lauren Clarke, coordinadora de salud de la IFRC para la respuesta humanitaria en Türkiye. En Siria, los equipos de la Media Luna Roja Árabe Siria han prestado primeros auxilios psicológicos a más de 30.000 personas, especialmente niños, y siguen proporcionando asistencia sanitaria y medicamentos a través de unidades móviles de salud y programas y clínicas de rehabilitación física. El terremoto se produce tras casi 12 años de conflicto que ya ha desplazado a millones de personas y traumatizado a muchas comunidades. "Muchos de los daños causados por el terremoto no son visibles. La gente ha sufrido más de una década de conflicto que ya ha afectado a su salud mental y su bienestar. Este terremoto añade otra capa a todo ello. También hemos visto que las heridas psicológicas no siempre aparecen de inmediato. Por eso tenemos que proporcionar un apoyo continuo, no sólo ahora sino en los años venideros. Esperemos que no haya otra catástrofe que complique aún más la situación", dijo Gwendolen Eamer, Coordinadora de Salud de la IFRC en Siria. El llamamiento de emergencia de la IFRC por valor de 650 millones de francos suizos ayudará a la Media Luna Roja Turca y a la Media Luna Roja Árabe Siria a seguir intensificando su respuesta humanitaria y sus esfuerzos de recuperación durante los próximos dos años, en lo que constituye una de las respuestas al terremoto más difíciles a las que se ha enfrentado recientemente la red mundial de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Si desea más información o coordinar una entrevista, póngase en contacto con [email protected] o +41 79 708 4367 Nota para los editores En Siria, los equipos de la Media Luna Roja Árabe Siria también han distribuido más de 1,2 millones de artículos de socorro, como ropa de invierno, alimentos, agua potable, artículos de higiene, y han prestado servicios de saneamiento, ya que son fundamentales para prevenir brotes de diarrea, infecciones respiratorias y cutáneas, COVID-19 y otras enfermedades víricas. Paralelamente, la Media Luna Roja Palestina en Siria junto con la Media Luna Roja Árabe Siria siguen prestando ayuda, incluida la distribución de alimentos, ambulancias y servicios médicos, centrándose principalmente en los campamentos palestinos de Alepo y Latakia. En estrecha coordinación con las autoridades sanitarias, la Media Luna Roja Turca también está prestando asistencia sanitaria a través de siete clínicas móviles en zonas rurales muy afectadas y en refugios temporales. En los lugares donde funcionan los mercados, han distribuido más de 140.000 vales en efectivo, ayudando a empoderar a los supervivientes al devolverles su agencia, y dándoles la libertad y el control para satisfacer sus necesidades de la manera que prefieran. Los voluntarios de la Media Luna Roja Turca también han distribuido más de 94 millones de comidas calientes.

|
Nota de prensa

Ucrania: La IFRC advierte de que las heridas psicológicas añaden una cruel capa de dolor un año después

Ginebra / Budapest / Kiev 23 de febrero de 2023 - La Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) advierte que las heridas psicológicas del conflicto armado internacional en Ucrania están añadiendo otra cruel capa de dolor a las personas que ya luchan por hacer frente a las necesidades de vivienda, hambre y medios de subsistencia. Mientras los efectos del último año siguen afectando a las familias, la red de la IFRC está llevando a cabo la mayor respuesta humanitaria de su historia. Con un llamamiento por valor de 1.600 millones de francos suizos que abarca 58 países, la red de la IFRC ha prestado asistencia médica, apoyo de salud mental y refugio a más de dos millones de personas, y hasta la fecha ha distribuido más de 87 millones de francos suizos en asistencia en efectivo para brindar opciones y dignidad a familias que lo han perdido todo. Un total de 42 Sociedades Nacionales miembros de la IFRC participan en actividades de apoyo a la población de Ucrania, dentro del país. El Secretario General de la IFRC, Jagan Chapagain, dijo: "Este año agotador ha devastado la vida de millones de personas y eso conlleva un daño psicológico tan importante como el físico. Nos estamos preparando para ampliar nuestras intervenciones de salud mental junto con dinero en efectivo, refugio, atención médica y asistencia urgente para ayudar a la gente a sobrellevar el duro invierno con cortes de electricidad y escasez de agua." Los equipos de la Cruz Roja y la Media Luna Roja están trabajando en todas partes -desde los refugios antiaéreos en Bakhmut hasta los nuevos hogares de los refugiados al otro lado de las fronteras- y han prestado apoyo psicosocial a más de un millón de personas desde febrero de 2022. A medida que pasa el tiempo, hay que hacer más para abordar la salud mental. "El trauma no conoce fronteras: los que están en Ucrania y los que han huido necesitan por igual consuelo, estabilidad y una sensación de normalidad", señaló el Sr. Chapagain. La Cruz Roja Ucraniana ha prestado apoyo psicosocial a cientos de miles de personas desde el inicio de la escalada del conflicto. Otras 34 Sociedades Nacionales miembros de la IFRC están prestando ayuda especializada a cientos de miles de personas que han buscado seguridad en otros países. El Director General de la Cruz Roja Ucraniana, Maksym Dotsenko, dijo: "Han perdido a sus seres queridos, sus hogares, sus empleos, todo. La vida de la gente está en el limbo y esta angustia les corroe por dentro, agravando aún más la crisis de salud mental. "Ayudar a las familias a encontrar mecanismos de afrontamiento, tratamiento y apoyo es crucial para nosotros. Estamos formando a personas sobre cómo responder a emergencias de salud mental y esta formación se está impartiendo en refugios antiaéreos y sótanos". En los países vecinos, las Sociedades Nacionales miembros de la IFRC están recibiendo un número creciente de peticiones de ayuda para la salud mental a través de sus sistemas de retroalimentación comunitaria. "Estamos muy lejos de la recuperación de la población ucraniana, pero asegurar el apoyo a la salud mental, junto con el apoyo en efectivo, la protección y otros servicios básicos, es una manera de contribuir a esa eventual recuperación", dijo el Sr. Chapagain. En el último año, la red de la IFRC ha movilizado a más de 124.000 voluntarios para responder a las necesidades urgentes de las personas afectadas por este conflicto armado internacional. Para más información, por favor, contacten con: [email protected] En Kiev: Nichola Jones, +44 7715 459956 En Budapest: Corrie Butler, +36 70 430 6506 En Ginebra: Jenelle Eli, +1 202 603 6803 Recursos audiovisuales disponibles para medios a través de nuestra Sala de Prensa. Nota para los editores: En el marco de una iniciativa regional destinada a satisfacer la enorme necesidad de apoyo en materia de salud mental, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de Ucrania y 24 países de la UE han aunado esfuerzos para prestar servicios de salud mental y apoyo psicosocial a más de 590.000 personas en el transcurso de tres años. Los destinatarios son personas desplazadas en Ucrania y en los países de la UE afectados, cuidadores, niños, personas mayores, personas con discapacidad, comunidades de acogida, así como voluntarios y personal de la Cruz Roja. Financiado por la Unión Europea y con la asistencia técnica de la IFRC y del Centro Psicosocial de la IFRC, el proyecto EU4Health pone en contacto a personas vulnerables con profesionales de la salud mental y voluntarios de las 25 Sociedades Nacionales.

|
Artículo

Migración en África Occidental: Cruz Roja ofrece un oasis de ayuda y esperanza a los migrantes en Kolda, Senegal

"Están expuestos a la violencia, explotación, abusos, riesgos de seguridad, violencia sexual y de género, y todo tipo de peligros a lo largo de sus rutas migratorias; aquí les ofrecemos esperanza, además de protección, asistencia, orientación y asesoramiento". Así resume Mariama Mballo, trabajadora social, el trabajo que se lleva a cabo en el Punto de Servicio Humanitario (PSH) de Kolda, gestionado por la Cruz Roja Senegalesa y la IFRC en el sur de Senegal. "El PSH de Kolda es un centro de escucha, apoyo psicosocial, asesoramiento y asistencia a los migrantes. Ofrece un espacio anónimo, confidencial y gratuito de acogida y asesoramiento", explica esta socióloga de formación de 30 años, que trabaja allí desde febrero de 2022. Senegal, considerado históricamente un país de destino para los migrantes en África Occidental, se ha convertido en un país de tránsito. Debido a su situación geográfica, los migrantes, especialmente los procedentes de África Occidental, pasan por Senegal en su viaje hacia el norte, hacia los países del Magreb o Europa, en busca de una vida mejor. La importancia del apoyo psicosocial Viajar por rutas migratorias peligrosas puede tener un profundo impacto en la salud física y mental de los migrantes. El objetivo del apoyo psicosocial prestado en Kolda es ayudar a las personas en tránsito a recuperar cierta normalidad, el equilibrio mental y, sobre todo, animarlas a ser activas y a comprometerse con su propia recuperación, encontrando mecanismos de defensa y protección que funcionen para ellas. Cuando los migrantes en tránsito tienen necesidades que no pueden cubrirse en el PSH, se les deriva a otros servicios asociados externos. "La clave del proyecto son sus voluntarios, de hecho, son la 'puerta de entrada', los que primero reciben a los migrantes, los escuchan y luego los dirigen al trabajador social para una escucha activa y en profundidad", subraya Mariama. El personal que trabaja en Kolda también puede sentirse a veces desbordado al escuchar las experiencias que les cuentan los migrantes durante las sesiones de asesoramiento. "Sí, hay historias que nos impactan, pero tenemos la capacidad de superarlas para ofrecer a los migrantes la orientación y el apoyo que necesitan", dice Mariama. Satisfacer las más diversas necesidades Las personas que se desplazan pueden acceder a otras ayudas vitales, como alimentos y agua en Kolda. Muchos de los migrantes que llegan, entre ellos mujeres y niños, han pasado días sin comer mientras emprendían sus largos viajes por zonas a menudo inhóspitas. Los voluntarios y el personal de Kolda también ofrecen a las personas consejos útiles y asesoramiento sobre cuestiones como la trata de seres humanos, la recuperación del contacto con sus familias o la tramitación de documentos de viaje importantes. Y, en caso necesario, los migrantes también pueden recibir asistencia jurídica, siempre con la máxima confidencialidad y protección, así como ayuda básica en materia de ropa e higiene para garantizar su salud y bienestar. "Las personas que llegan al PSH se encuentran a menudo en una situación de vulnerabilidad avanzada, por lo que hacemos todo lo posible para atender inmediatamente sus necesidades más acuciantes", apunta Mariama. Los voluntarios no se limitan a apoyar a los inmigrantes. También llevan a cabo una intensa labor con la comunidad local para concienciar y sensibilizar sobre el respeto de los derechos y la dignidad de los migrantes. Esta importante labor se lleva a cabo con la máxima confidencialidad, siempre en consonancia con nuestros principios fundamentales y la política de migración de la IFRC. Asistencia y protección de los migrantes más vulnerables en África Occidental Kolda es sólo un ejemplo de los más de 600 Puntos de Servicio Humanitario gestionados por las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja a lo largo de las principales rutas migratorias del mundo. Son espacios neutrales que ofrecen un entorno acogedor y seguro para que los migrantes puedan acceder a servicios esenciales, independientemente de su situación y sin temor a ser detenidos o denunciados a las autoridades. Desde la puesta en marcha del PSH de Kolda en 2020, que incluye otros pequeños puestos en Tanaff, Salikégné, Diaobé y Pata, los voluntarios han acogido y apoyado a más de 1.500 migrantes. Se creó en el marco del proyecto "Asistencia y protección de los migrantes más vulnerables en África Occidental". Financiado por la Unión Europea, el proyecto cubre diferentes rutas migratorias muy transitadas a través de Burkina Faso, Gambia, Malí, Níger y Senegal. Además de las Sociedades Nacionales de estos países, en el proyecto también participan la IFRC, Cruz Roja Española, Cruz Roja Danesa y Cruz Roja Luxemburguesa. -- Para más información, visite nuestra página web sobre migración y desplazamiento y conozca mejor las políticas, programas y operaciones de la IFRC en materia de migración

|
Artículo

Curar las cicatrices invisibles del conflicto de Ucrania: la IFRC y la Unión Europea lanzan un proyecto de salud mental

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), una de cada cinco personas se ve afectada por trastornos de salud mental en situaciones de posconflicto. Si no reciben tratamiento y apoyo adecuado, los ucranianos se enfrentan a efectos duraderos que podrían perjudicarles a ellos mismos, a sus familias y a sus comunidades. "Las heridas de la guerra son profundas, a veces demasiado profundas para manejarlas solo", dice Nataliia Korniienko, delegada de Salud Mental y Apoyo Psicosocial de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC). Como ucraniana que tuvo que abandonar el país cuando comenzó la escalada, entiende de primera mano el estrés que sufren los que huyen del conflicto. "La gente anhela que alguien se tome el tiempo de sentarse a su lado en su dolor, pero esto suele faltar para muchos que huyen de Ucrania en este momento". En una iniciativa regional para cubrir esta enorme necesidad, las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja de la República Checa, Hungría, Polonia, Rumania, Eslovaquia y Ucrania han unido sus fuerzas para ofrecer servicios de salud mental y apoyo psicosocial a más de 300.000 personas procedentes de Ucrania. Financiado por la Unión Europea y con la asistencia técnica de la IFRC y el Centro Psicosocial de la IFRC, el proyecto pone en contacto a personas vulnerables con profesionales de la salud mental y personas voluntarias de las seis Sociedades Nacionales. El apoyo se ofrece en ucraniano y en otros idiomas a través de varias plataformas, incluidas las líneas de ayuda, la divulgación móvil y las actividades de grupo en persona. También se van a distribuir materiales de apoyo psicosocial en varios idiomas entre los profesionales de la salud mental y el público. Desde los primeros días del conflicto, el personal y el voluntariado de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja han prestado asistencia a las personas en los puestos fronterizos, las estaciones de tren y los refugios temporales, escuchando y demostrando empatía, compartiendo información que salva vidas y atendiendo a las personas vulnerables. Aneta Trgachevska, jefa interina de Salud y Asistencia de la IFRC Europa, dijo: "Intentamos llegar a todos los necesitados de forma conveniente y personalizada. La asistencia no se limitará a un par de llamadas o reuniones: la persona recibirá apoyo mientras nos necesite. Este tipo de respuesta temprana puede aliviar los síntomas y evitar que las personas desarrollen niveles graves de angustia o incluso condiciones de salud mental." -- El contenido de este artículo es responsabilidad exclusiva de la IFRC y no refleja necesariamente la opinión de la Unión Europea.

|
Discurso

Cobertura Sanitaria Universal: El Secretario General de la IFRC interviene en la Tercera Reunión Ministerial Anual del Grupo de Amigos de la Cobertura Sanitaria Universal (UHC) y la Salud Global

Es un honor copresentar el evento de hoy como parte del Grupo de Amigos sobre la Cobertura Sanitaria Universal (UHC, en inglés) y hablar en nombre de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja, que comprende 192 Sociedades Nacionales y millones de miembros del personal y voluntarios y voluntarias. La Cobertura Sanitaria Universal, que encarna el derecho de todas las personas a servicios de salud de calidad, accesibles, asequibles y disponibles, reverbera profundamente con la misión principal de la IFRC de actuar en interés de los más vulnerables y aliviar el sufrimiento humano. Desde 2018, hemos estado ampliando nuestro trabajo sobre la UHC y alineándonos con el programa de trabajo de la OMS. Como miembro de UHC2030, apoyamos a los Grupos Focales de País antes y después de la Reunión de Alto Nivel de 2019 para compartir las experiencias vividas, los desafíos y los logros en materia de UHC de las poblaciones a menudo dejadas atrás. Este año, la IFRC llevó a cabo consultas en países de todo el mundo con comunidades y grupos de la sociedad civil para identificar las barreras que impiden el acceso a los servicios básicos de salud y para hacer aportaciones clave al informe sobre el estado del compromiso con la UHC. A pesar de todos los avances, somos testigos de que muchos grupos vulnerables y poblaciones marginadas carecen de acceso a servicios de salud que salvan vidas. Dentro de un año, la Reunión de Alto Nivel sobre la UHC debe servir de coyuntura para asumir los compromisos políticos que permitan reforzar los sistemas sanitarios para las generaciones futuras. En primer lugar, debemos dar prioridad a las necesidades sanitarias de los más vulnerables, especialmente en situaciones de catástrofe, crisis climática, emergencias sanitarias y violencia. Los gobiernos deben hacer frente a la estigmatización y la discriminación y fomentar la confianza integrando a las comunidades vulnerables en la propia elaboración de políticas. Las mujeres y las niñas han informado de que tienen más dificultades para acceder a la asistencia sanitaria, y las personas que se desplazan suelen quedar completamente al margen de los planes nacionales de salud. En segundo lugar, debemos invertir en garantizar la seguridad y la protección de los trabajadores y voluntarios sanitarios de la comunidad, incluidos nuestros voluntarios y voluntarias de la Cruz Roja y la Media Luna Roja, que conocen a fondo los riesgos, las vulnerabilidades y las desigualdades que afectan al estado de salud de sus comunidades y representan un recurso clave al trabajar con el sistema sanitario oficial para prestar servicios. El papel de los socorristas comunitarios para garantizar una cobertura mejorada y oportuna de los servicios sanitarios esenciales se hizo aún más evidente durante la pandemia de COVID-19. En tercer lugar, los gobiernos deben desarrollar estrategias de salud comunitaria mediante una mejor colaboración entre los servicios de salud pública, las comunidades y las organizaciones de la sociedad civil. Es necesario invertir más en la ampliación de la comunicación de riesgos y la participación de la comunidad como componente clave de los sistemas de salud centrados en las personas. Creemos firmemente en el empoderamiento de las comunidades y en asegurar su participación significativa en la toma de decisiones. Nuestras Sociedades Nacionales, como actores neutrales e imparciales, pueden traducir las necesidades de las comunidades en políticas, sistemas de protección social, infraestructuras, leyes y cuestiones de gobernanza. Los sistemas de salud también deben estar respaldados por mejores leyes de emergencia de salud pública que permitan responder sistemáticamente a las pandemias y a las emergencias sanitarias. Por último, y muy importante, no hay salud sin salud mental, especialmente en situaciones de crisis. El fortalecimiento de los sistemas de salud significa integrar y dotar de recursos a los servicios de salud mental y de apoyo psicosocial para todos los que puedan necesitarlos. Excelencias, colegas, el acceso a los servicios sanitarios no es un privilegio y no debe tratarse como tal. No podemos permitirnos perder la oportunidad de la Reunión de Alto Nivel del próximo año y no podemos renunciar a ello: lograr la Cobertura Sanitaria Universal es el único camino a seguir. Nos comprometemos a seguir trabajando con los gobiernos y otros socios para poner en práctica nuestros compromisos compartidos en favor de la cobertura sanitaria universal y de unos sistemas de salud más sólidos para todos, en todas partes. Gracias.

|
Artículo

Crisis en Ucrania: El centro de salud de la Cruz Roja en Úzhgorod ofrece alivio y consuelo

Como muchas ciudades del oeste de Ucrania, el sistema sanitario de Úzhgorod se ha visto desbordado. Situada cerca de la frontera con Hungría y Eslovaquia, la población de la ciudad ha aumentado drásticamente con decenas de miles de personas que buscan refugio. Para ayudar a satisfacer las crecientes necesidades médicas de los recién llegados y aliviar parte de la presión sobre las instalaciones médicas locales, la Cruz Roja Ucraniana abrió un Centro de Salud temporal en Úzhgorod con el apoyo de la IFRC y la Cruz Roja Finlandesa. El centro ofrece consulta, tratamiento y medicación gratuitos a las personas que lo necesitan. Está abierto a todos, tanto a los miembros de la comunidad local como a los desplazados internos. Los especialistas médicos asisten a personas de todas las edades en sus problemas de salud. Hay un farmacéutico que receta medicamentos y un psicólogo disponible para consultas y apoyo psicosocial. "Los medicamentos para el corazón y la presión arterial son los que más se recetan. La gente vivió situaciones de estrés y eso afecta a su salud", explica la farmacéutica Olesya Verbovska, que trabaja allí con su hermana gemela Oksana. "La gente tuvo que salir de casa a toda prisa, así que no pudo llevar su medicación habitual. Están agradecidos de que la Cruz Roja les proporcione los medicamentos gratuitamente". Muchos pacientes proceden de refugios temporales. Uno de ellos es Oleksandr Ivanovich, de 72 años, de Luhansk, que se aloja en la escuela local. Vino al Centro de Salud para hacerse un análisis de sangre y una ecografía. "Lo único que puedo decir es gracias: estoy agradecido a todos los que se preocupan por nosotros". Daryna, de 17 años, de Donetsk, visitó el Centro de Salud de la Cruz Roja con su madre, sus abuelos y su hermano menor. Los miembros de su familia tienen muchos problemas de salud, como alergias y dolores de estómago. Se enteraron del centro de salud por otros desplazados de la ciudad. "Es estupendo tener un hospital como éste que ayuda a gente como nosotros", dijo Daryna. Algunos de los miembros del personal médico y de las personas voluntarias que trabajan en el Centro de Salud también se han visto afectados por el conflicto, como la Dra. Nataliia Vasylivna, médico de familia de Donetsk. "Cuando los pacientes están retraídos, les digo que soy una persona desplazada como ellos. Esto les ayuda a relajarse y a conectar conmigo. Después, hablan más abiertamente de sus problemas", explica. Atiende entre 15 y 20 pacientes al día. Algunas de las afecciones más comunes que trata son enfermedades cardíacas, hipertensión arterial y reacciones alérgicas. "Muchos pacientes también muestran signos de estrés crónico y se ponen a llorar en cuanto sienten mi simpatía", añade. El centro de salud también ofrece apoyo psicosocial seis días a la semana, tanto para adultos como para niños. Y dos personas voluntarias que se dedican a ello también pueden identificarse con lo que viven los pacientes. Daria, de Odesa, y Ostap, de Kiev, llegaron a Úzhgorod huyendo del conflicto y empezaron a trabajar como voluntarios para la Cruz Roja. Mientras ayudaban a la gente a superar sus problemas, se conocieron y son pareja desde mayo. "Nunca nos aburrimos cuando hacemos voluntariado juntos. Trabajar con niños puede ser difícil a veces, pero Ostap siempre está ahí para ayudarme", dijo Daria. "Daria es una persona extraordinaria, nunca he conocido a nadie como ella. Los dos tenemos un gran deseo de ayudar a los demás, y es mucho más fácil hacerlo con alguien a quien quieres", dijo Ostap.

|
Artículo

Él las llamaba "plantas de esperanza": El apoyo a la salud mental de las personas en la crisis de Ucrania

Una simple búsqueda de "Járkiv" en Internet ofrece hoy escenas de cenizas grises cubriendo edificios astillados. Así es como gran parte del mundo ve ahora a Ucrania. Lejos de esta percepción están los recuerdos de los lugareños de las chimeneas crepitantes y los paseos bajo los árboles, muchos de los cuales están ahora sin vida. Pero al menos queda un pequeño grupo de verde primaveral: unas pocas plantas en el patio trasero de un residente de Járkiv. Las únicas que han sobrevivido a la lluvia de misiles en un jardín que antes era exuberante y vibrante. "Él las llamaba plantas de la esperanza", dice Ana Blanco, una de las 20 personas de la Cruz Roja Española que trabajan en Záhony, Hungría. "Él y su mujer llegaron a la estación de tren de Záhony con dos de ellas, habiendo viajado desde Járkiv. Y todos los días les veía cuidar y enorgullecerse de que se mantuvieran vivas en el alféizar del refugio". Para este hombre, estas plantas son su símbolo de hogar. Y aunque no sean lo más práctico para llevar en su viaje, Ana entiende que son de vital importancia para su bienestar mental. Tras haber trabajado en emergencias con la IFRC desde 2011, Ana sabe que los supervivientes de desastres y conflictos pueden ser resilientes. Lo ha visto con sus propios ojos mientras prestaba ayuda de emergencia en Puerto Rico tras el huracán María, o apoyando en materia de agua y saneamiento tras el terremoto de Nepal de 2015. Pero esto no significa que la esperanza siempre florezca por sí sola. Eso es lo que llevó a Ana desde su casa en Valencia a Záhony: su experiencia le enseñó que apoyar la salud mental de las personas afectadas por desastres o conflictos es tan importante como apoyar su salud física. Vino con 20 compañeros especialistas en salud de la Cruz Roja Española para trabajar junto a la Cruz Roja Húngara, asegurándose de que sus equipos tengan lo necesario para atender las necesidades inmediatas de salud mental y física de las personas. Y para ayudar a establecer una clínica de salud en Zahony, de modo que también puedan prestar un apoyo eficaz a largo plazo. No es la primera vez que Ana apoya a personas refugiadas. En dos ocasiones ha trabajado en campos de Grecia ayudando a los refugiados a expresar sus emociones a través de la terapia artística. Sus ojos se iluminan mientras habla: "Fue extraordinario. Aunque había una gran barrera lingüística, nos basamos en formas universales de comunicación". Ya sea a través de la creación de arte, o cuidando delicadamente las pequeñas plantas en el alféizar de una ventana, todo el mundo tiene algo que decir, porque todo el mundo tiene algo que sentir. Y estos sentimientos necesitan un lugar donde ir. "He crecido en una familia que siempre ha ayudado a la gente. Siento que me falta algo cuando veo una crisis y no puedo ir, si no estoy disponible para responder. Es un terremoto dentro de mí", explica Ana. Es este deseo innato de ayudar a los demás, de ser amable con los demás -compartido por tantos millones de miembros de nuestra familia de la Cruz Roja y la Media Luna Roja- lo que ha motivado a Ana durante su estancia en Hungría. Durante muchas semanas ha trabajado pacientemente para conocer a muchas de las personas que se alojan en Záhony y crear confianza con ellas, ayudándolas a abrirse. Hablando de otro hombre que conoció al principio y que se sentaba solo en una litera en un rincón del refugio, Ana dice: "No quería salir cuando lo conocí. Había estado viajando solo, la posibilidad de contactar con un amigo en el extranjero era cada vez más escasa". "De vez en cuando, le decía: 'espero verte en la estación de tren', 'espero verte pronto para comer'". Y a los pocos días, le vio salir de la oscuridad y salir al exterior, interactuando con ella y los demás. En su último día en Záhony, Ana se desvive por ayudar a ponerle en contacto con un asistente al otro lado del teléfono. Termina su misión sabiendo que, para millones de personas, su hogar es ahora muy diferente al que tenían antes. Muchos no saben dónde terminarán sus viajes. Ana sostiene una verdad que muchos socorristas llevan en el corazón: nunca podemos garantizar que alguien esté bien o que todos sobrevivan.Pero hacemos todo lo posible para alimentar las semillas de la esperanza, para que un día las vidas de las personas afectadas por crisis como la de Ucrania puedan volver a florecer plenamente. -- Haga clic aquí para obtener más información sobre el llamamiento de emergencia de la IFRC para Ucrania y los países afectados.Si desea hacer una donación para apoyar nuestra labor de respuesta a esta crisis, haga clic aquí. También puede visitar nuestra página de salud mental para saber más sobre la labor de la IFRC en materia de salud mental y apoyo psicosocial en todo el mundo.

|
Artículo

100 días de crisis: Huyendo de casa, volviendo a la alegría

Ya habíamos metido nuestros pasaportes en la bolsa. Viviendo en Kiev, ya éramos testigos de la tensión en el aire y veíamos las noticias de lo que ocurría cerca de la frontera de Ucrania.Habíamos aceptado que probablemente tendríamos que buscar seguridad fuera de casa en algún momento. Pero esa noche llegó mucho antes de lo que esperábamos. Unos fuertes golpes y destellos a través de la ventana nos despertaron, la crisis aterrizó en nuestra puerta. Mi hija de siete años y yo viajamos a casa de nuestros parientes, a pocas horas de distancia. Dejar nuestra acogedora y familiar casa en las afueras de la ciudad, junto al bosque por el que nos gustaba pasear los fines de semana, no fue una decisión fácil. Éramos muy felices allí, pero sabíamos que ya no era seguro quedarnos. El viaje fue surrealista. La música en la radio del coche sonaba como si no pasara nada, pero a nuestro alrededor se oían sonidos de guerra. Y nada más llegar a la casa de nuestra familia, nos dimos cuenta de que, una vez más, era demasiado peligroso quedarse. Durante los días siguientes, continuamos moviéndonos de un lugar a otro hacia la parte occidental de Ucrania, temiendo que el conflicto nos siguiera. La agitación hizo mella rápidamente, sobre todo en mi hija. Soy psicóloga profesional de formación, así que sabía exactamente a qué atenerme para identificar esos signos de estrés grave. Varias veces por la noche, nos despertábamos con el sonido de las sirenas y las alarmas aéreas. Se negaba a dormir en pijama y, en cambio, insistía en dormir con ropa de invierno. No dormía en absoluto, en realidad, por miedo a tener que volver a levantarse y buscar seguridad. Estaba asustada todo el tiempo, y su oso de juguete no le proporcionaba mucho consuelo. Fue entonces cuando supe que teníamos que salir del país. Conocíamos a algunas personas en Polonia, también de Ucrania, que habían recibido ayuda de la acogedora comunidad polaca. Habían ido más allá para ayudar a albergar a las familias que huían de Ucrania. Todo en mi vida dio un vuelco de la noche a la mañana. Incluso la familiaridad con mi profesión de trabajadora humanitaria y psicóloga del Comité Internacional de la Cruz Roja, (CICR). Allí, mi trabajo consistía en apoyar a las familias de los desaparecidos en Ucrania. Pero cuando empezó el conflicto, todos cambiamos de marcha y nos centramos por completo en la emergencia que teníamos delante. Fui uno de los primeros miembros del personal que formó a los voluntarios de la Cruz Roja en la prestación de asistencia psicosocial a las personas en peligro. Los voluntarios de la Cruz Roja ucraniana se esforzaron mucho desde el principio de la crisis para ayudar a las personas necesitadas. También les enseñé a reconocer si necesitaban buscar ayuda para ellos mismos. Y ahora parecía que todos la necesitábamos. Tras haber trabajado con la Cruz Roja durante años, intenté hacer todo lo posible para apoyarles en su labor de salvar vidas utilizando mis conocimientos. Junto con mi equipo del CICR, creamos líneas telefónicas de atención para personas que necesitaban ayuda psicológica, el mismo apoyo que yo necesitaba. Al cruzar la frontera con Polonia, fuimos recibidos por amables voluntarios al igual que cuando estábamos en camino en Ucrania. Los voluntarios nos proporcionaron comida y juguetes para mi hija, actos sencillos que me hicieron sentir mucho mejor. Me di cuenta de que esto parecía ser un punto de inflexión para mi hija, y pronto volvió a dormir y a jugar con los demás niños. Poco después de llegar a Polonia, estaba en el banco cuando una mujer también ucraniana escuchó mi voz, el mismo idioma que ella hablaba, y empezó a compartir conmigo su propia historia. Empezó a llorar. Fue entonces cuando supe que necesitaba que la escuchara. Quería compartir su historia con alguien que se tomara el tiempo de acompañarla en su dolor. Es lo que tantas personas anhelan, a menudo sin palabras para expresarlo. Me quedó claro que esta era una forma de contribuir utilizando mis habilidades, especialmente ahora que tenía más capacidad para cuidar de otros mientras me sentía segura. Me puse en contacto con mis colegas de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (IFRC) y ahora estoy ayudando a dirigir un programa en los países vecinos de Ucrania para proporcionar salud mental y apoyo psicosocial a las personas que han huido de Ucrania, que incluye muchas actividades diferentes en las que los voluntarios pueden apoyar a las personas mediante el uso de habilidades de primeros auxilios psicológicos, la organización de espacios amigables para los niños, ofreciendo referencias a otros proveedores de servicios y mucho más. Las heridas de la guerra son profundas, a veces demasiado profundas para manejarlas solo. No sé cuándo podré volver a casa y ayudar a mi gente en Ucrania. Todavía no es seguro regresar. Por ahora, sólo puedo planificar con unos pocos días de antelación. Cuando pueda -cuando cualquiera de nosotros pueda- volveremos a casa, a esa sencilla alegría que antes sentíamos. -- Nataliia K es delegada de salud mental y apoyo psicosocial de la Federación Internacional de Sociedades de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja. Ayuda a devolver a las personas que han soportado más de 100 días de crisis en su país, Ucrania. Es de Kiev.